¡Hola a todos! Disculpen la tardanza, con las vacaciones y las fiestas, más un poco de mi flojera me impidieron actualizar xD eso y porque estaba tan deprimida que no conseguía escribir algo bueno. Ya pasó pero esos momentos depresivos siempre regresan.
Espero que hayan tenido una feliz Navidad y les deseo un Año Nuevo lleno de oportunidades de mejorar y de completar esas metas que todos dejamos inconclusas en el 2015...ustedes saben quienes son ;)
Perdonen las faltas de ortografía xP ya no los entretengo. ¡Gocen de la lectura!
Capítulo 3: Las Islas Feroe
Rebecca
Odio caminar, no sé como los humanos han sobrevivido sin volar. Ya había caminado con Serafina pero me duelen tanto las piernas que siento que se están quemando. Ya pasé por Arendelle pero sigo sin encontrar un maldito agujero en la tierra que me lleve a la guarida subterránea de Pitch, ya han pasado varias noches y aún no veo a las pesadillas en ningún lado. Mi ala no se siente bien pero tampoco tengo nada para curarla, como mucho he podido atarlas a mi torso para no forzar la que tengo herida.
Las pesadillas van y vienen un par de noche pero entran por donde solían hacerlo, cambian de dirección. Solo viene a recolectar el miedo y luego se van, se reúnen en otro lado y entran en otro lugar. Les he seguido la pista por varias noches pero no soy tan rápida como para alcanzarlos y seguirlos hasta su entrada.
Hoy es lo mismo, los veo cambiar de dirección e intento seguirles el paso, pero cuando creo estar cerca, termino varada en medio del bosque sin pistas de los corceles o de rastros de arena negra. No hay nada, Pitch al parecer los ha instruido para ya no dejar rastros de arena negra, solo Mim sabe en qué problemas se habrá metido como para ser así de precavido, ¿o debería decir paranoico? No importa, ya lo sabré cuando lo encuentre.
Finalmente me rindo y voy en dirección a Arendelle, todavía tengo dinero y me vendría bien ropa nueva y algo para comer. Oculto mis alas para que parezcan pintadas en mi espalda y empiezo a caminar entre las personas. Todos me miran creyendo que soy una especie de mendiga o que me acaban de robar. Les concedo la palabra a los de la primera opinión. Voy a la posada más cercana y ruego para que me vean, afortunadamente, así es.
-Me gustaría pedir a una habitación.-le digo al hombre alto y de nariz puntiaguda, con patillas algo canosas.-Me quedaré…-reviso mi bolsa llena de dinero.-Un par de semanas.
-Desde luego, sígame por favor.-le hago caso y me lleva escaleras arriba.-Tiene suerte, es nuestra última habitación. Vista directa al palacio real.-me dice entregándome la llave.-Que la disfrute.
-Gracias. Oiga, ¿sabe de un sitio donde se coma bien por aquí?
-Podemos traerle algo más tarde si gusta. ¿qué se le apetece?
-El especial del día estaría bien. Muchas gracias.
-Perfecto, hasta entonces.
Cuando el hombre se retira me tumbo en la cama con mi cara en las almohadas, todo es tan suave que no tardo en sentir como los parpados se me cierran. Me relajo un momento y pienso en cómo voy a encontrar una entrada a la guarida. Me sigue picando la curiosidad del por qué Pitch decidió hacer más discretas a sus pesadillas, antes no le importaba que sospecharan de él y sus corceles…¿por qué ahora sí?
Todo este enredo y el hambre hacen que me duela la cabeza. Me levanto para comprarme ropa nueva, si me ven que bueno, si no, puedo pagarle al amable señor para que me la traiga. Bajo las escaleras y salgo a la calle, miro a los lado y me dirijo a la primera tienda de ropa que veo. Al entrar me doy cuenta de que la señorita que atiende en el mostrador me saluda, puede verme y le devuelvo el saludo. Es raro que me vean…todavía no me acostumbro. Empiezo a rebuscar entre los vestidos y me decido por uno de color cereza sencillo, medias blancas, botas negras, gorro blanco y guantes rosas.
Se los entrego a la muchacha para que los meta en una bolsa y al decirme el precio le pago rápidamente, antes de que alguien más entre y la crean loca por hablar sola. Me voy de ahí es cuando entran un par de muchachas, jóvenes y rubias, su cabello es más claro que el mío y me recuerda que alguna vez tuve el cabello hermoso, y no era rubio oscuro mal teñido.
-¿Entonces ya es oficial? ¿La princesa Anna será la nueva reina?
Un momento, paren sus carros. ¿Anna va a ser qué? Entran a la tienda pero salen casi de inmediato y se quedan hablando frente a la puerta, me quedo a una distancia prudente de ellas para oírlas hablar, finjo que espero a alguien y miro el piso para que se lo crean.
-Sí, mi amiga del castillo me lo confirmó. Ella dice que la Reina Elsa firmó la abdicación del trono y que la coronación será en un par de semanas.-dijo una con un moño verde en su trenza sencilla.
-Me pregunto por qué la Reina Elsa haría algo así. Quiero decir, es cierto que sus poderes me ponían nerviosa cuando estaba cerca, pero hacía un excelente trabajo como Reina de Arendelle. Dudo mucho que la princesa Anna sepa algo sobre gobernar.-comentó la otra rubia, ésta traía un vestido azul con delantal negro floreado.
-Eso no es lo que me está preocupando.
-¿Y qué más podría preocuparte?
Sí, ¿que más podría preocuparte? Habla ahora, ¿me voy y ahora resulta que van a coronar a Anna como Reina?
-También mi amiga me dijo que…-ella se acerca a su oreja y yo no escucho nada, luego la otra rubia jadea en sorpresa y espanto a la vez.
-No. ¿Y cómo pasó?
-Shhh. Nadie lo sabe. Mi amiga cree que ella se perdió en las montañas y murió. Pero nadie sabe con exactitud qué paso.
¿Quién murió?
-Si la Reina Elsa se perdió ¿cómo es que la princesa Anna será coronada?
-Darán el anuncio en un par de días, lo harán con calma para que el reino no entre en pánico.
-Yo creo que eso será inevitable.
Cuando las mujeres terminan de hablar, me retiro y me regreso a la posada en un leve estado de shock. Elsa desapreció, la dan por perdida, creen que murió, Anna será coronada reina y Arendelle tendrá una nueva gobernante para el inicio del año….creo que ahora sé por qué Pitch ha cerrado las entradas, le ha ordenado a sus pesadillas que no dejen rastro y que cambien de entrada y salida cada noche; todo esto lo hace porque Elsa ahora está con él, la ha convencido de unírsele para pelear contra los guardianes y continuar sus planes de venganza. Si yo hubiese hablado con él desde el principio nada de esto habría pasado. Está manteniendo en secreto el hecho de que Elsa está con él para que nadie intente seguirle la pista.
Pero yo me encargaré de arreglar esto. Ellos eran mi oportunidad de ser despedida de este trabajo, además de que me darían la satisfacción que Lloyd tiene solo para sí mismo. Ellos iban a ser la primera y última pareja que iba a unir antes de que me marchara, pero ahora tengo que separarlos para que no comentan el peor error de su vida, sobre todo Pitch. Su bajeza real se dejó convencer por sus oscuras intenciones en vez de aprovechar esta oportunidad para corregir su vida.
En cuanto vuelvo a la posada mi cena está esperando, me apresuro a comerla y me cambio de ropa. En este momento estoy muy cansada y adolorida, intentaré buscar una solución a todo este embrollo mañana tan pronto me levante. Por ahora solo descansaré, dicen que la almohada es buena consejera para cualquier tipo de situación. Esperemos que sea verdad.
-Estaba pensando que tal vez podría salir a otro lugar.
Onyx y Pitch se miraron el uno al otro con una ceja alzada. Era la primera vez que Elsa le pedía algo así. Ella llevaba varios días encerrada en la guarida luego del incidente con los dragones, sus sesiones de entrenamiento iban muy bien desde entonces y habían charlado más seguido. Ahora le estaba queriendo pedir algo. Pitch se enderezó pero ya había formulado su respuesta.
-No, ya habíamos hablado de esto.
-Me dijiste que no podía ir a mi palacio de hielo. Nunca dijiste nada sobre ir a otros lugares.
Pitch se detuvo un momento considerando sus palabras, ella tenía un punto, pero habló devolviéndole el sentido "técnico" de lo que acordaron.
-Solo piénsalo, si te preocupa que me vean en Arendelle no habrá problema si los de otros países me ven, muchos no me reconocerían.
-En pocas palabras, ya no quieres estar encerrada.-aclaró Pitch con seriedad, Elsa miró a Onyx y asintió encogiéndose de hombros.
-Ésta es la primera vez que te pido algo en semanas, y entiendo que no quieras que otros sepan de ti por mí, pero no puedo estar encerrada todo el tiempo.
Onyx tomó su distancia de esos dos en cuanto Pitch se puso firme, habría una discusión y no quería saber cómo iba a terminar. El resto de las pesadillas hicieron igual ante el inminente desastre.
-Ya te lo había dicho antes, no. Saldrás hasta que sea seguro.-Pitch fue serio y hasta sonaba enojado por la petición de su aprendiz.
-¿Y hasta cuando será eso?-ella también sonaba molesta y hablaba con cierta altanería.
-Hasta que yo te diga. Y háblame con más respeto, soy tu maestro por algo.
-Exacto, tú eres el maestro. Da el ejemplo hablando con más formalidad frente a mí.
Una ventisca se avecinaba pero Elsa ya no reaccionaba como antes, se mantuvo firme tanto como Pitch con las manos a la cadera y las de él detrás de su espalda. Había frío pero ningún copo de nieve a la vista, solo unas cuantas púas de hielo diminutas creciendo alrededor de ellos y hielo brotando mientras cubría el suelo de piedra. Algunos corceles relincharon en protesta para que el frío se detuviera, pero Pitch y Elsa se veían a los ojos con tanta seriedad que parecía que nada en el mundo los iba a distraer de ese pleito.
-Solo pido una tarde para salir de aquí, ¡Ya no puedo estar encerrada!
-¡No te irás!
-¡¿Por qué no?!
-¡Porque yo lo digo!
Los corceles se ocultaron al ver la nieve arremolinarse y caer al momento en que Elsa dio un pisotón creando témpanos de hielo y congelando por completo la guarida. Fue un cambio tan tremendo que todo el lugar pareció sufrir el Invierno Eterno que cayó en Arendelle. Todo estaba cubierto de nieve, los puentes tenían picos de hielo colgando por debajo y cada escalera había cubierta de hielo por igual. Aquellos corceles que no se escondieron terminaron siendo estatuas de hielo y a otros solo les cayó nieve encima. Hasta Pitch tenía nieve en la cabeza y en los hombros, Elsa era la única que no se vio afectada.
Ninguno de los dos se movió un centímetro, seguían con posturas rígidas como si fueran en reflejo del otro. Sin embargo, Elsa fue la primera en moverse y acabó por irse a su habitación…dando un portazo tan fuerte que hizo temblar los puentes.
-Eso pudo ser peor.-comentó Onyx saliendo del escondite con otro par de corceles, sacudieron la cabeza para quitarse el monto de nieve que les cayó encima.
-¿Qué parte? ¿En la que me gritaba o en la que trajo el Invierno Eterno a mi guarida?-Pitch se pasó la mano por el cabello retirando la nieve, lo mismo hizo con los hombros y el resto de su túnica.-Ya se le pasará. Está así porque es la primera vez que le digo que no.-intentó moverse pero le pesaban los pies al estar rodeado de una capa de veinte centímetros de nieve, cuando salió, sus pies abrieron un hueco al caminar.-Ya la he consentido demasiado, no logrará nada con un berrinche como éste.
-Solo es una opinión pero, la idea de su majestad la reina no era tan mala…la de salir y visitar otro lugar, quizá donde no sepan como luce.-Pitch dirigió hacia él una mirada tan asesina que lo hizo retroceder un par de pasos.-Yo solo decía, no tiene porque hacerme caso.
-No importa. Ve como está ella y avísame si ha congelado otra cosa.-Onyx se inclinó y fue a la puerta de Elsa, quién la abrió apenas llegó.-¡El resto de ustedes, saquen esta nieve de aquí!
Onyx cerró la puerta de la habitación detrás de él, se iba a armar un problemón para sacar toda la nieve de la guarida, y si era honesto consigo mismo, no quería ayudar en eso, prefería hacer de niñero con la Reina de la Nieve, era más fácil. Se acercó en cámara lenta al verla sentada de espaldas a él en el suelo y con las rodillas de lado; avanzó otro poco cuando escuchó un sollozo y luego se detuvo súbitamente.
-¿Se encuentra bien? ¿está herida?-preguntó alarmado, la reina estaba llorando y él no sabía qué hacer. Oyó otro sollozo y la vio frotarse un poco los ojos y la cara.
-No, Onyx. No te preocupes, no es nada.-la voz de Elsa estaba quebrada, era como si hubiese empezado a llorar desde que entró a su cuarto.
-¿Está segura? ¿quiere que le traiga algo?
-No es necesario.-aseguró reteniendo las ganas de llorar.
Él no sabía qué hacer, no le gustaba ver llorar a Elsa y mucho menos no saber cómo calmarla. Se sentía extraño no saber nada sobre cómo consolar a alguien. Se acercó a ella hasta llegar a su lado y se acomodó para quedar a su altura, lo que vio lo preocupó todavía más. Elsa tenía los ojos un poco hinchados, pero nada se le comparaba a los primeros días que pasó cuando acaba de llegar. Esta visión no se le acercaba pero al corcel le preocupaba verla así otra vez, triste cuando hace unos minutos estaba más que contenta de estar aquí.
-¿Nos va a dejar?-Onyx no temió sonar triste cuando habló, consiguió que Elsa lo mirase de frente pero se veía confundida.-Ya no quiere vivir aquí, ¿verdad? Si se va, no podría culparla pero no queremos que se vaya…nadie quiere.
Elsa se enterneció, esa pesadilla en serio le había tomado cariño y ella a él. Se restregó las lágrimas y respiró hondo para poder hablar sin que sonara tan mal como se veía. No quería alterar más al capitán.
-No seas tonto, Onyx, no me voy a ir a ningún lado. No se trata de eso.-le acarició el hocico y detrás de las orejas arenosas para tranquilizarlo, la arena se iba cayendo pero ya estaba acostumbrada a que eso pasara.
-Entonces ¿por qué estaba llorando?-preguntó mientras lo seguía mimando.
-Lo que le dije a Pitch fue verdad. Han pasado semanas desde esa vez con los dragones y no me ha dejado salir en absoluto.-los mimos de Elsa se fueron deteniendo hasta que retiró sus dedos de Onyx, no dejó de verlo a los ojos de roca.-Ya no resisto estar tanto tiempo encerrada…me recuerda a la vez que lo estuve cuando era niña, y fue algo horrible. No pretendía hacer a Pitch enfadar pero… extraño a mi hermana más de lo que puedo decir y mirar el reino desde mi palacio me hacía sentir un poco mejor.
El corcel la escuchó…pero la idea de que la reina se iría no dejó su cabeza, no quería que la reina se fuera, ni él ni el resto de los corceles. Oyó un golpecito en la puerta pero era más importante convencer a Elsa de que no se fuera, no quería que la guarida fuera silenciosa otra vez; el sonido de sus tacones contra el suelo de piedra los entusiasmaba desde que llegó.
-Solo espere un par de días más, su alteza.-dijo Onyx para empezar a convencerla, aunque irradiaba pánico y nerviosismo. A Elsa le pareció un poco gracioso por lo que se rió unos momentos.
-No me estas escuchando, no pienso irme, solo deseo salir un rato. ¿Recuerdas? Ya no me gusta estar encerrada, ahora necesito un tiempo para mí. Solo quiero que Pitch lo entienda para no tener que gritarle como hace rato.-al ver que el corcel seguía irradiando pánico, empezó a acariciarlo de nuevo, esta vez pasando ambas manos para verlo de frente.-No pienso dejarlos aquí, no tengo razones para irme…ya no. Y aunque sé que Pitch no siente lo mismo, me quedaré con él el tiempo que él quiera.
-Uff, que alivio. Pero…solo por esta vez, yo podría llevarla a un lugar en las montañas, lejos de la civilización para que pueda refrescarse.-ella lo miró extrañada pero no dejo de mimarle.-Con solo pedirlo pude haberla sacado de aquí.
Elsa casi se sintió una tonta. Onyx estaba a su disposición después de todo, si ella pedía u ordenaba, él la obedecería, pero entonces se recordó el por qué no lo hizo cuando pudo.
-Muchas gracias, pero no quiero hacerle eso a Pitch. Tú mismo dijiste que si desaparecía, a él le daría un ataque.-lo dijo sin seriedad pero sabiendo lo que pasaría, ella no quería ser responsable de uno de los cambios de humor drásticos de Pitch.-Ahora entiendo por qué dijiste eso, está bien. No soy la única que ya no quiere estar sola.
-¿Crees que hice todo esto porque me sentía solo?
La puerta rechinó y Onyx volteó con miedo en sus ojos, mientras que Elsa se negó a hacerlo y sintió por primera vez como se le helaba la sangre y se sentía más pálida que de costumbre. El corcel se obligó a soltarse de Elsa y acercarse a su amo hasta que él hablara, ella solo se quedó sentada en el suelo de espaldas a Pitch.
-Ve y ayuda a sacar lo queda de nieve.-ordenó Pitch a Onyx, él le obedeció y salió corriendo de la habitación.
El silencio tan palpable y la tensión en el ambiente casi se podían masticar. Esa clase de silencio era incómodo y Elsa sintió de inmediato un nudo en el estómago, esperaba un comentario, quizá un regaño o un sarcasmo, pero no llegó nada. Se estaba muriendo de vergüenza al sospechar que tal vez Pitch los había oído hablar, si los había oído hablar corría el riesgo de que él se molestara como la última vez que le dijo que le amaba, aunque esa vez fue más o menos indirecta; si no, su espíritu descansaría en paz por lo que le quedaba de vida.
Sintió un leve empujoncito que la hizo juntar sus cejas, luego sintió el contra peso de su espalda y se inclinó un poco y se sujetó a sus rodillas por instinto. No había que ser genio para saber que Pitch estaba sentado contra su espalda…la sensación era agradable, ya que eran las pocas las veces que tenían tal contacto.
-Por favor, no regañes a Onyx.-fue lo único que se le ocurrió decir luego de varios minutos de silencio, se aferró a sus rodillas un poco más por seguridad.-Yo no le iba a pedir que me sacara, ni siquiera lo consideré. Sabía que te molestarías conmigo si lo hacía, además, todavía nos hace falta otra sesión de entrenamiento antes de que te vallas a cubrir tus rondas por la noche. Sé que lo que haces es porque no quieres que mi entrenamiento se vea interrumpido por las personas que me importan, pero debes entender que yo también extraño a esas personas. No me molesta no verlas frente a frente porque todavía soy un peligro, aún si las viera teniendo todo el control sobre mí misma tendría miedo de lo que puedo hacer. Lo que quiero decir es que no paneo salir de aquí a no ser que tú me lo permitas, has sido un excelente maestro y no sería justo pagarte con esa clase de ingratitud luego de todo lo que has hecho por mí, sobre todo-
-¿Quieres salir?-la cortó antes de que siguiera, recargando casi todo su peso contra la espalda de su aprendiz, a pesar de que él también estaba de espaldas. Así podía hablarle y no tener que verla de frente y quedarse mudo luego de la "discusión" (porque él sabía que era un berrinche con razones).-Tenemos tiempo antes de mi ronda de esta noche. No te llevaré a Arendelle pero podemos ir a otro lugar…uno que tal vez te guste conocer pero donde no te conozcan.-ofreció con seriedad pero hasta él sabía que se estaba esforzando por no tartamudear.
Elsa le había hecho algo y eso lo preocupaba, no tenía idea de qué era pero eso lo había hecho entrar a la habitación y oír la conversación entre ella y Onyx, oyó cosas interesantes, sí, y la misma cosa hizo que se sentara justo donde ahora estaba, cerca de la mujer que vio por primera vez cuando ella tenía dos años y medio de edad. Le negó su petición porque estaba consciente de lo que sucedía, la había estado consintiendo demasiado desde la prueba con los dragones a pesar de que no la había dejado salir. No era normal, pero tratándose de él, ¿qué era normal? Era la primera vez que tenía a alguien manteniendo su compañía sin quejas y sin miedo a su presencia. Era agradable pero le preocupaba de sobre manera, esto se estaba saliendo de su control.
-¿Quieres que salga…contigo?-la pregunta lo sorprendió, sí, él quería salir con ella pero sonaba mejor cuando ella lo decía.
-O si prefieres puedo dejarte con la cuadrilla y pedirles que te regresen antes de que me vaya. Lo que mejor te siente, yo no tengo problemas.
-No, no, no. Digo…me gustaría que me acompañaras.-dijo y cerró al boca antes de empezar a desvariar mientras de nuevo.
-¿Algún lugar en especial?-preguntó para estar preparado. Sintió a Elsa recargar su cabeza contra su nuca y el poco hielo y la punta de los cabellos le picaron e hicieron cosquillas.
-¿Qué me dices tú? ¿Hay alguna parte del mundo que sea tu favorita? Porque tu has viajado mucho más que yo.
-Me considero un residente del mundo.-a Pitch entonces se le ocurrió un lugar y se levantó para que comenzaran.
Le ayuda a Elsa a ponerse de pie, y por un momento ninguno se soltó de la mano del otro. Fueron hacia los túneles tomados de la mano, atrayendo la atención del capitán y del resto del séquito con ojos curiosos. Onyx y la cuadrilla que protegía a la reina los siguieron hasta los túneles y se alinearon en sus respectivas posiciones para protegerlos a ambos.
Siguieron caminando y Pitch la soltó de la nada cuando todo se puso más oscuro, ella siguió caminando aún sin poder ver nada. Él se detuvo sin hacer ruido y la observó tantear a su alrededor con las manos extendidas, cuando ella lo pasó de largo continuó detrás de ella. Le parecía divertido la forma en la que luchaba por no tambalearse al no poder ver nada, ella seguía caminando en línea recta y con los brazos extendidos. Cuando vieron la luz a lo lejos, Elsa dejó de hacer el ridículo y Pitch dejó de lado su diversión. En el segundo que ella no lo vio adelante volteó y tampoco vio nada, excepto a su cuadrilla asignada.
Avanzó creyendo que él se había adelantado y se encontró con un paisaje de ensueño. No había sol pero tampoco era un día triste, estaba nevando y todo estaba cubierto de blanco, un viento helado acaricio su rostro mientras los copos le caían en el cabello. Habían casas de madera con chimeneas humeando y todas estaban arrumbadas a una costa con no menos de tres de barcos, inmóviles gracias al hielo, era un pueblito y los caminos que llegaban a él habían desaparecido por la nevada, la colina estaba del otro lado y a Elsa le parecía vislumbrar montañas a lo lejos. Estaba boquiabierta, era un lugar hermoso sin sol, y el pueblito le hizo preguntarse por qué nadie más vivía ahí. Las pesadillas llegaron a su lado y sintió las delgadas manos de Pitch sobre sus hombros, la sujetaban con firmeza con tal de que no resbalara en la nieve, y aunque eso no iba a pasar, lo dejó tocarla.
-¿En donde estamos?-preguntó mientras adivinaba si habían montañas después del pueblito.
-Bienvenida a las Islas Feroe.-le dijo. Empezaron a caminar mientras los corceles los seguían de cerca.
-Creo haber oído de ellas hace tiempo.
-Tú y todo tu reino. Estas islas no están abandonadas pero no hay muchos que vengan con la intención de quedarse. Es pequeño y muy tranquilo, no hay muchas personas.
-Es como si estuviera en medio de la nada, pero todo el mundo sabe que existen.
-Puedes quedarte aquí hasta que se haga de noche. Onyx y los demás te harán compañía como siempre. Dudo que las personas salgan con este clima pero evita que te vean si oyes gente cerca.-le indicó como en el primer que puso pie en sus dominios bajo tierra, quería que ella aceptara de buena gana como siempre y sabía que ella tendría sus propias condiciones.
Su aprendiz asintió con gusto y se alivió de que ésta vez no le pusiera trabas, pensó que tal vez las pondría más tarde. Pitch la llevó a revisar los alrededores y le enseñó el pueblito que se parecía una versión miniatura de Arendelle, con todo y los caminos de piedra y casitas con sus masetas llenas de plantas ahora marchitas por la nieve. No había nadie en las calles pero se apresuraron para evitar que la vieran. Habían puestos cerrados y madera apilada al lado de casa para mantener viva las chimeneas, los caminos se estaban cubriendo de nieve y en un par de horas los volverían a limpiar. Era como si la isla estuviese abandonada y ellos estuviesen completamente solos.
Recorrieron con tranquilidad los caminos cubiertos de nieve y se desviaron hacia los campos hasta llegar a las montañas, Elsa las creyó lejos pero llegaron bastante rápido. Ya casi era de noche y pronto no verían nada, bueno, Pitch sería el único capaz de ver pero su aprendiz estaría más ciega que un murciélago o un topo. Algo lo retenía, Elsa había hecho hombrecitos de nieve apropósito para que la cuadrilla y ella se entretuvieran, y aunque él sabía que debían irse no dijo nada. Le gustaba ver a Elsa tan ajena a todo y tan contenta, la estación invernal le sentaba de maravilla. Se mantuvo en silencio y a distancia, mandaría al resto de las pesadillas más tarde a cubrir sus rondas en la isla y otros lugares sin él. Lo había intentado anteriormente pero en muy contadas ocasiones.
Los hombrecitos de nieve se subían en las pesadillas para ver si resistían en los lomos, ellos los tumbaban pero los pequeños regresaban de inmediato, Elsa los ayudaba a ponerse de pie o los regresaba a sus cuerpos cuando perdían la cabeza o algún pie, no paraba de reír mientras Onyx batallaba con un grupo de hombrecitos que por mucho que los tumbara o se los quitara de encima, ellos regresaban en gran medida y lo tumbaban sin querer para subirse a él de nuevo. También se le subían a Elsa y notó a uno acercarse al lugar de Pitch, se quedó frente a él por un momento, confundido y entendió que pensaba dos veces antes de incluirlo a él en el juego también.
Su maestro se mantenía serio, casi aterrador a simple vista para que el hombrecito lo dejara en paz. Otro de ellos hizo lo mismo acercándose a Pitch, luego otro y otro más, todos ellos sonrieron y corrieron hacia él para subírsele, Pitch se vio presa del pánico y huyó de ellos con discreción hasta que empezó a correr alrededor, oyó las carcajadas de Elsa y uno de los hombrecitos consiguió subirse en su cabeza y otros más en sus hombros y brazos, hasta que se vio repletos de todos ellos.
-¡Quítenmelos de encima!
-¡Mientras más luches más querrán molestarte!-oyó a Elsa mientras seguía corriendo, Onyx intentó acudir en su ayuda pero un gran grupo de hombrecitos lo tumbaron y lo dejaron fuera de combate.
-¡Hagan algo rápido!-ordenó batallando para que lo dejaran en paz. Uno de los hombrecitos terminó en su cara y se agarró de su nariz de bulto, no vio nada y al siguiente segundo chocó con un árbol.
Pitch terminó tendido en el suelo siendo sepultado por nieve que cayó del árbol y todos los hombrecitos que lo atosigaban. Ya estaba molesto, y aunque lo hacía notar, no se le despegaban. Salió estrepitosamente del montículo de nieve y arrojó a las molestias lejos, pero ellos seguían sonriendo dispuestos a regresar a jugar con él. No lo dejaban salir y tampoco lo dejaban tranquilo. Elsa se le acercó y cargó a tantos como pudo para ayudarlo a que saliera, seguía riéndose un poco pero el chiste ya se le había pasado.
-Tranquilo, solo estaban jugando.-le dijo mientras evitaba que ellos siguieran molestándolo…más.-¿Estas bien? ¿te dolió mucho el golpe?
-Estoy bien, solo aleja esas cosas de vista.-ordenó saliendo de la nieve y alejando con los pies a los hombrecito que quedaban, se sobó la nariz por un momento e hizo muecas para sentir si no se la había roto.
-Cuanto lo siento, no creí que harían algo como eso solo para jugar contigo.-confesó soltándolos pero agarrando a Pitch para que huyera y se lastimara.-Cálmate, ellos no muerden, solo les gusta escalar cosas altas eso es todo.-le explicó, recibiendo una mirada confundida de Pitch.-Eres muy alto y a ellos les gusta, querían escalarte para deslizarse por tu túnica.
-¿Como un juego para niños?-preguntó ofendido. Él era todo menos una diversión para los niños, y Elsa, sabiendo esto, reprimió una risa y miró como Onyx seguía siendo derrotado por sus pequeñas creaciones.
-Tal vez. Ellos son muy juguetones y algo hiperactivos, pero no le harían daño a nadie.-explicó para que su ira disminuyera, pareció hacerlo cuando el último hombrecito se deslizó desde sus hombros hasta su túnica y se unió a sus hermanitos para jugar con los corceles. Se asustó por un momento cuando vio que estaba oscureciendo con rapidez.-Oh no, ya tenemos que volver, está anocheciendo y debes ir con las pesadillas para empezar tus rondas.
-Podemos quedarnos otro rato, ya envié a un grupo para que recorra la isla y otros lugares.-confesó esperando que ella estuviese sorprendida, y lo estaba.
Elsa estuvo a punto de decir algo pero los hombrecitos habían regresado y los atacaron a los dos, ella carcajeó al verse tendida en la nieve mientras Pitch se quejaba de nuevo junto a ella. Pronto, Pitch entendió que si no luchaba, ellos no harían tanto alboroto al estar sobre él, imitó a Elsa y se sentó sin gritarles a los hombrecitos ni tratar de quitárselos de encima. Onyx los vio y pensó que su amo tenía cara de aburrido o que aceptaba que las criaturitas jugaban en él, Elsa seguía contenta aunque estuviese rodeada hasta en el cabello de esas criaturas juguetonas. Pitch se rindió y esperó a que la locura terminara mientras la noche caía, de vez en cuando se quitaba una que otra criatura de encima pero no tardaban en volver.
Elsa se inclinó un poco hacia Pitch y las criaturas no tardaron en jugar con eso para saltar de un hombro a otro, las pesadillas seguían tratando de zafarse pero no les resultaba. Era un marco curioso y hasta enternecedor. Pitch había llegado a la conclusión de que esos hombrecitos de nieve creían que Elsa era su madre, estaban conscientes de que ella los había creado y por eso estaban tan apegados a ella. Lo que afirmaba su teoría, era el hecho de que Elsa se viera tan maternal con ellos, les hacía caras y ruiditos extraños, los dejaba subirse a ella y no luchaba, los observaba jugar con los corceles pero también ella era parte de los juegos.
-¿Ya no estas molesto?-la pregunta le sacó de sus cavilaciones y se dio cuenta de que solo tenía a tres hombrecitos encima, uno en su regazo, otro en su cabeza y otro en el hombro; mientras que ella tenia varios en los hombros, regazo y dos en su cabeza.
-Ya no.-dijo tranquilamente.-Oye, estas cosas no son tan molestas una vez que no les haces caso.-le dijo sosteniendo a la criatura que había trepado a su hombro, la arrojó hacia Onyx y éste se quedó ahí.
-Te lo dije, no sé por qué hiciste tanto escándalo.-ella se le acercó lo suficiente y Pitch tuvo vista completa solo de ella.-¿Te sigue doliendo la nariz?-ella se la tocó y de repente sintió ganas de volver a reír.
-Ya sé, tengo la nariz grande. Es más un bulto que algo para respirar.
No sonaba chistoso y eso provocó que el buen ambiente muriera; pero era verdad, Pitch tenía una nariz de calidad de bulto, pero al menos a él el iba bien, a otro con rasgos faciales distintos se le vería peor. Admitió que Pitch era muy apuesto y se dijo que siempre lo creyó, dejó de tocar la nariz y pasó a sus mejillas puntiagudas, enmarcando con su palma la fina mandíbula hasta su barbilla, posó la otra mano y miró con fascinación los eclipses que tenía Pitch en el iris. La piel debajo de sus dedos no estaba fría o tibia y aún así se sentía viva y agradable, no dejaba de asombrarle lo bellos que eran sus ojos y pensó que podría pasar toda la vida mirándolos hasta la muerte. Se inclinó más, tentada a besarle de nuevo y cerró por un segundo los ojos antes de hacerlo, pero entonces Pitch la tomó de las muñecas y le devolvió sus manos, impidiéndole continuar.
A Pitch no le sorprendió que Elsa se viera confundida y decepcionada, sabía lo que quería hacer y en un principio consideró dejarla. Le gustó que le acariciara el rostro con sus suaves manos y se rindió ante sus ojos azules, serenos y fríos pero acogedores y tiernos, grandes y vivos…no como los suyos. Al detenerla y separar su manos se sintió extraño, estaba sintiendo lo mismo de la primera vez que Elsa lo besó, las voces gritaban le taladraban con sus palabras de dolor para que no se oyera pensar. Era la segunda vez que pasaba pero fue antes de besarla y supo que esto iba más allá de lo que consideraba normal, la voces se quejaron la primera vez porque la había besado y ahora se quejaban por otra cosa. Gritaban tan fuerte que no se oía pensar en una razón.
Se concentró en entender lo que decían pero hablaban todas a la vez, gritaban, susurraban y callaban solo para volver a empezar. Miró a Elsa bajar la vista e hizo lo que ella había hecho, tomó su rostro entre sus manos y miró de nuevo sus ojos, no quería ser privado de ellos el resto de su vida. Las voces gritaban de dolor y el ruido le molestó tanto que ya no le importaba si empezarían a quejarse todavía más fuerte. Unió sus labios con los de su aprendiz y fue entonces que las voces callaron. Fue un suave toque que ambos profundizaron a la par.
Sintió las delicadas manos de Elsa en la nuca y otra en su hombro, él mantuvo las suyas en su rostro pero paseó una por su blanco cuello como tanto había querido. Los labios de Elsa eran suaves y tiernos, reaccionó de inmediato cuando ella abrió los labios y ladeó la cabeza, le estaba dando acceso a su boca para que sintiera más de ella. La atrajo hacia él y le acarició la lengua con la suya, profundizó el beso creyendo que si no lo hacía se arrepentiría.
Y hasta aquí lo dejaré hasta la siguiente actualización n_n no me odien, yo ya lo hago.
espero que les haya gustado el capítulo, y para los que no saben:
Las Islas Faroe o Feroe significan las "islas de corderos", son un archipiélago en el Atlántico Norte, ubicadas entre Escocia, Noruega e Islandia, así que no, este par no se alejó mucho de Arendelle si consideramos que el reino está en alguna parte de Noruega. (ya que los artistas de Frozen que crearon el reino se inspiraron en su viaje a ese país para diseñarlo.)
¡Hasta la próxima y que tengan un Feliz Año Nuevo! *arroja besitos y regala abrazos* n_n
