Un retraso inesperado, sé que deben estar molestos pero lo bueno es que ya estoy aquí. xD

Se suponía que esto estaría listo para el 14 de Febrero pero ¡ups! se presentaron inconvenientes, se me acumularon los trabajos de la uní porque las secretarias no mandaban las planeaciones de las materias, en fin, fue un desastre T^T

¡Disfruten! xD


Capítulo 4: Frío y Oscuridad

Hipo y su esposa esperaron en el gran salón, el camino para llegar a Arendelle había sido largo, no habían podido traer a sus dragones para llegar más rápido y tuvieron que aguantar dos viajes en barco. Los niños se habían mareado y Effi vomitó en el primer barco, aunque de suerte no en la cubierta del mismo. Lo que sus chicos encontraron eran algo que no podía esperar, en cuanto Hendry y sus hermanas les dijeron de la sorpresa que hallaron en su último viaje partieron de inmediato, Bocón se había quedado a cargo junto con Valka mientras Hipo y Mérida viajaban para avisar a Jack y Rapunzel.

Cuando la gran puerta se abrió se encontraron cara a cara con una de las hijas de sus mejores amigos, Anna era preciosa y junto ella estaba su esposo y consorte, Kristoff, ya que ahora ellos eran los reyes, el bulto redondeado en el vientre de la nueva reina no pasó desapercibido, Mérida le calculaba cerca de los tres meses pero era difícil decir, Valka lo habría sabido con solo verla.

Detrás de ellos venían Rapunzel, Eugene y Jack. Mérida se alegró de verlos a los tres por igual, era claro que la edad no le había pegado a Jack mientras que a los otros dos no tanto, las pocas canas en los cabellos cafés de Rapunzel decían su edad.

-¿Llevan mucho esperando?-preguntó Anna acercándoseles para saludar. Rapunzel abrazó a Mérida y casi estrujó a Hipo dejándole moretones.

-Para nada.-respondieron los cuatro menores. Los únicos que se vieron ciscados por la respuesta fueron Annay Kristoff, deducían que eran los hijos de Hipo y Mérida y entendió el porque Rapunzel…su madre, los saludó con besos y algunos mimos.

-Dijeron que se trataba de algo urgente, ¿qué cosa es?-preguntó Kristoff en nombre de su esposa.

-Sucede que los muchachos encontraron algo que tal vez les interese.-les dijo Hipo.-Hendry y las niñas hallaron esto.-sacó de uno de sus bolsillos una bolsita para entregársela a Jack.

El espíritu la tomó y la abrió viéndose casi horrorizado por su contenido. Sacudió la bolsita para que la arena negra cayera en sus mano y confirmar lo que su mente no lograba procesar. Veía con claridad lo que era y aún así no podía creerlo.

-Sigue fría.-dijo sin dejar de ver lo que tenía, afuera hacía frío, era obvio que estuviese fría…él quería creer lo obvio.

-Y eso no es todo.-prosiguió Mérida capturando la atención de todos.

-Encontramos una estructura de hielo gigante con picos enormes, a su alrededor había ceniza por todos lados.-habló Hendry.

-Había más de ese polvo extraño por doquier, fue extraño. Hacía mucho frío allí cuando llegamos también, demasiado.-le siguió Eleonor.

Rapunzel y Anna trataron de entender, Jack seguía pensando para sí mismo y Kristoff y Eugene tenían sus propias sospechas.

-Desde que Elsa desapareció he estado buscando algún rastro de ella, con lo que nos dijo Anna, y esto.-dijo enseñando a todos el monto de arena oscura en su mano.-Yo pienso que ya no queda duda.

-Si Pitch tiene a Elsa tendría sentido el por qué no la encuentras.-comentó Rapunzel.-Él podría tenerla encerrada en su guarida la mayor parte del tiempo.

-Pero si la tiene encerrada, ¿cómo explican lo que encontraron los chicos?-preguntó Anna.

-Porque lo que él necesita para derrotar a los guardianes es a alguien con poderes de hielo…iguales a los míos.

-Apuesto a que obligó a Elsa a provocar ese desastre en el bosque para medir su poder, yo haría eso con mis aliados si estuviese apunto de atacar a mis enemigos.-explicó Hipo para que lo vieran desde su punto de vista, como un general, ya que Norte y Conejo una vez comentaron sobre las brillantes tácticas del Rey de las Pesadillas.

-Si eso es cierto…y mi cuñada está siendo usada como una especie de aliada , ¿cómo es que el tal Pitch aún no ataca a los guardianes?-esta vez fue Kristoff quien los hizo pensar…hasta que cayeron en cuenta.

-Porque Elsa aún no controla del todo sus poderes.-dijo Rapunzel.-Tengo la ligera sospecha de que podría estar entrenando a Elsa, convertirla en una aliada potencial para que ella pueda pelear.-era una horrible idea pero le parecía plausible, en especial si hablaban del Coco.

-Hendry, ¿en donde encontraron esto?-preguntó Jack al hombre.

-En un lugar al norte de Berk, era como una isla semi congelada pero extrañamente llena de vegetación.

Jack arrojó la arena al suelo y se dirigió a una ventana, estaba listo para salir volando antes de que nadie pudiera detenerlo. Anna intentó hablarle para que primero consideraran si su hermana aún seguía ahí, pero Jack se perdió con el viento en cuanto saltó por la ventana. Nunca lo había visto tan serio.

-Muchas gracias por habernos avisado, Jack se encargará de lo demás, nosotros seguiremos buscando aquí.-les dijo Rapunzel a sus amigos.-De haber sido otras las circunstancias…

-No te preocupes por eso.-le animó la pelirroja.-Es natural que estén tan preocupados…ehm…Imagino que Anna ya está al tanto de todo, ¿no?

-Le contamos todo apenas nos enteramos que Elsa había desaparecido.-dijo Eugene.

-Solo hay una cosa que no me cuadra del todo.-les interrumpió la nueva reina.-Si Pitch lo que quiere es remover a los guardianes, ¿por qué no usó a otro ser mágico? ¿por qué mi hermana?

-Porque a Pitch le gustan los juegos mentales.-dijo Mérida para aclararlo todo, pero solo confundió más a Anna.

-Cuando Pitch trató de separarnos a los cuatro, intentó convencer a Jack de unírsele contra nosotros y los guardianes. No lo hizo y conseguimos debilitarlo…pero al parecer eso no fue suficiente.-comenzó Rapunzel.-Elsa tiene poderes de hielo como Jack…como tu padre, y es por eso que Pitch fue tras ella, sabe que es más fuerte que tu padre y él quiere repetir el pasado para cambiarlo a través de tu hermana.

-Un chiste irónico en el que, si Pitch logra lavarle el cerebro a tu hermana, Elsa será la que derrote a los guardianes y a nosotros.-habló de nuevo Mérida, su brutalidad para decir esas cosas no habían cambiado en nada y eso hizo a Rapunzel dar un breve viaje hacia el pasado.-Y hay que admitirlo Punz, no nos estamos haciendo jóvenes y dudo que podamos contra Elsa y Pitch uniendo fuerzas.

-Eso no va a pasar.-el viaje hacia el pasado se rompió.

-Solo digo…yo tampoco pienso que llegue ese momento. La historia de la coronación de Elsa y de lo que pasó con Arendelle ha hecho ecos en Berk y en Dum Broch, estoy más que segura de que tu hija no se dejará ayudar a Pitch en esto…pero ya me he equivocado antes.-Rapunzel la vio con furia en los ojos y Anna le indicó que cortara con el comentario.-Lo digo por mí y por todos a los que Pitch convenció usando nuestros miedos, hasta la fecha se me pone la piel de gallina de solo recordar como nos usó a mí y Hipo contra ustedes.

La rabia de Rapunzel se convirtió en empatía, ella también lo recordaba y le entristecía por completo aquellos sucesos, Pitch también había tratado de manipularla y lo había conseguido al ponerla contra sus amigos poco después de que se les pasó el efecto de las mentiras de Pitch a ellos. Nunca quiso confesar que en el fondo le había dado la razón a Pitch sobre sentirse más segura en su guarida porque le recordaba a su torre cuando la abandonó y Gothel la buscaba. Había sido una verdadera pesadilla para todos hasta que Jack los hizo entrar en razón.

-Elsa no cederá a él.-la voz de Anna la sacó de sus amargos recuerdos.-Mi hermana no tiene una voluntad tan débil.

-No se trata de una voluntad débil, sino de un miedo demasiado fuerte.-habló Hipo.-Todos somos valientes hasta que nos ponen frente a lo que más tememos, Pitch es tan bueno jugando con tus miedos que es capaz de convencerte de casi cualquier cosa.

-Eso no justifica nada.

-Anna, hemos lidiado con él cara a cara, es más fuerte de lo que crees y haría lo que fuese con tal de suplantar a Norte y a los demás para sumir al mundo en otra Edad Oscura.-Mérida se mostró dura con la joven a pesar de verse algo mayor, Anna calculó casi la misma edad entre ella y su madre desaparecida.-Es por eso que Jack está tan desesperado por encontrarla, sabe que el miedo de Elsa es tan fuerte que para él será simple manipularla como que una muñeca de trapo. Cuanto antes la encontremos mejor para todos.

-Aún así, Elsa no cederá, conozco a mi hermana más que cualquiera de ustedes y si algo sé de ella, es que siempre trata de hacer lo correcto.-dijo con convicción, no era un argumento para hacerlos de menos por sus experiencias pero había que admitirlo, ellos no estuvieron en su vida y tampoco en la de su hermana, las dos se conocían mejor que la palma de sus manos.-Ya verán, en cuanto la encontremos sabrán que mi hermana no solo es fuerte en poderes como Jack…papá, sino también más fuerte que él en voluntad, ella es más fuerte que sus miedos.


Se aferraban el uno al otro como si sus vidas dependiesen de ello. Los labios no dejaban de moverse y jugar, las manos les empezaron a picar por la ansiedad de tocarse, pero no pasaba de besos suaves que se volvían apasionados. Elsa creía que si lo soltaba, cobraría el sentido y la volvería rechazar, era por eso que seguía besándolo con lentitud sin marcar ella el ritmo. Pitch creía que finalmente estaba teniendo un buen sueño, pero también que pronto se volvería una pesadilla como todas las demás, no se sentía del todo real para él de no ser por las frías manos de Elsa.

Si todo era un sueño, ninguno de los dos quería despertar. Lamentablemente, Elsa necesitaba aire, por lo que ella rompió el beso con todo el pesar de su corazón. Sorprendentemente no le llegó nada, ningún empujón o grito, nada de acusaciones o disgustos.

Cuando alzó vista, Pitch ya la estaba observando recuperar el aire que él le había quitado. Él notó que tenía los labios un poco hinchados, ¿cuánto tiempo habían estado haciendo esto? Luego cayó en cuenta que ya era de noche, las pesadillas y criaturas de nieve se habían marchado tan silenciosamente que ninguno de los dos prestó atención a ellos, la luna estaba llena, y aunque servía para ayudarla a ver en la oscuridad, Pitch prefirió que no estuviese ahí. Los dos seguían sentados en la nieve, demasiado cerca pero a él no le importaba, estaba más preocupado en confirmar que esto era real y que no se volvería otro mal sueño.

-¿No me vas a volver a acusar?-preguntó Elsa en silencio, no se atrevía a mirarlo a los ojos por temor a perderse de nuevo en ellos. Deberían tener una etiqueta de advertencia.

-Ya no tengo por qué hacerlo.-fue lo que dijo al ponerse de pie y después ayudarla.

-¿Entonces está bien si te digo la verdad?-Elsa se sorprendió cuando Pitch la tomó de la mano y empezaron a caminar para volver a la guarida, cosa rara pues ya era de noche y era mucho más fácil hacerlos aparecer con las sombras a su alrededor.

-¿De qué hablas?

-Ya lo había dicho antes, pero no quisiste creerme.-ella se aferró a su mano tragándose el nerviosismo, sentía sus mejillas colorarse más de lo usual.-Pitch, yo te amo…¿te pasa algo? Estas distraído y eso no es normal.

-No es nada, solo espero a despertar pronto.-respondió él con seriedad. No era posible que estuviese oyendo esas palabras, en especial de ella.

-Bien, ¿y ahora de qué estas hablando?-Elsa los obligó a detenerse, lo soltó sin intención de hacerlo pero ahora ella estaba ciscada por su comentario, ¿a caso creía que esto era un sueño?

-Elsa, no hay forma de que esto sea verdad, y en cuanto crea que lo es, todo esto desaparecerá y se convertirá en una pesadilla.-no sabían decir si él estaba asustado o paranoico, quizá un poco de ambos.-No hay forma imaginable de que lo que dices es cierto, estas loca si piensas que me amas. Tú sabes lo que soy.

Listo, ya lo había dicho todo, el simple hecho de creer vagamente que alguien lo quería le daba cierta…esperanza, cosa que él perdió hace tiempo, demasiado tiempo. Elsa le había devuelto eso, ella nunca le tuvo miedo como tal, solo se tuvo miedo así misma y eso ya era historia; aún antes de temerse y a sus poderes, antes de que borraran sus recuerdos, ella pudo verlo siendo apenas una niña. Eso había sido extraño pero eso significaba que Elsa nunca lo vio como el Boogeyman, solo como un ser místico más, y eso fue algo que nadie había hecho jamás. El solo pensar que su mente le jugaba sucio de nuevo lo enfurecía, la cólera era palpable pero la decepción lo era todavía más, le recordaba que nadie podría verlo de la misma forma que su esposa alguna vez lo hizo.

Un suave toque en sus mejillas lo tranquilizó, las frías manos de Elsa lo devolvieron a la realidad, ella estaba ahí y le había dicho que lo amaba, pero él seguía sin creerlo del todo, ¿y cómo podría, luego de haber sido odiado por tantos siglos?

-¿Crees que esto es un sueño que se volverá una pesadilla? ¿Cómo es posible que creas algo como eso?-ella siguió tocándolo para su deleite, quería volver a besarlo pero primero necesitaba saber el por qué de sus angustias.

-Lo creas o no, yo también puedo dormir, pero siempre que empezaba teniendo un sueño agradable se convertía en una pesadilla al segundo. Con el tiempo me di cuenta de que era una condición…¿por qué crees que no uso la única cama que hay?

Eso tenía sentido, pero ¿el Rey de las Pesadillas teniendo pesadillas que no lo dejaban dormir? Esa era una cruel ironía, cualquiera podrá reírse, cualquiera menos ella.

-¿Soñaste conmigo alguna vez?-ella necesitaba saber si significaba algo para él, demostrarlo era un cosa pero quería oírlo de él, quería estar segura para no darse una falsa esperanza.

-Ese es el problema, no he dormido desde hace siglos y aún así pensaba en ti cada día.-dijo sin titubear, hasta él mismo se sorprendió por no haberlo hecho.-Ahora puedo decirlo. Te observaba mientras dormías.-esperó su reacción pero ella solo se vio confundida.-Te veía dormir con tanta paz que casi me daba envidia. Te veías tan tranquila que temía que no te sintieras así una vez que llegases a vivir conmigo en la guarida. Imagina mi sorpresa cuando Onyx me dijo que te gustaba más estar allí que en tus castillo, ¿cómo esperas que reaccione a eso? ¿qué esperas que piense?

-Que me siento segura contigo, eso quiero que pienses.-le respondió a pesar de no saber si quería una respuesta.-Pitch, me duele que creas que alguien no pueda quererte. Yo lo haría si me lo permitieras.-sonaba tan real que Pitch casi se entregó a creer que todo era real.-pero hay una razón por la cual no lo haces, ¿no es cierto?

Si lo decía tendría que morderse la lengua. Elsa se acariciaba el rostro para que no se distrajera ni le evadiera el tema, pero él le tomó de las muñecas para retirarlas una vez más, solo que ella no cedió, y en su lugar, se alzó de puntas en sus tacones para besarlo de nuevo, fue rápido pero solo consiguió que él evitara verla a los ojos. Y entonces ella lo entendió.

-…tienes miedo…-susurró la joven.-no miedo de quererme…temes que algo malo me pase si me quedo contigo.

-De igual forma te pasará algo si te vas ahora.-Pitch retiró sus manos y evitó verla, vio a la luna maldiciendo su mala suerte y maldiciendo al hombrecillo que seguramente estaba gozando del espectáculo.

Pitch tendría que rechazar esto de nuevo. Ya estaba demasiado involucrado pero tampoco deseaba que terminara. Si se lo pensaba bien, Elsa ya era su todo desde antes, rayos, supo que era su todo cuando le enseñó a bailar. Ya no quería seguir mintiéndole, aunque tampoco valía la pena decir toda la verdad, eso solo lo empeoraría; estaba dispuesto a ya no mentirle con tal de que se quedara con él. Podría funcionar, los dos habían estado solos demasiado tiempo y, si era sincero, ya no deseaba estarlo más, Elsa era toda la compañía que él y sus pesadillas necesitaban.

-¿A qué te refieres con que algo me pasará si me voy?-esa pregunta era peligrosa. No debió haber dicho eso. Si ella se iba o la encontraban podría despedirse de su segunda oportunidad de una vida plena con Elsa.-No me importa si ahora intentas deshacerte de mí, no pienso irme. Si no escuchaste algo de lo que dije a Onyx entonces lo repetiré: Ya no tengo razones para irme.-con solo oírla sabía que estaba molesta, como si estuviese preparada para que rechazase de nuevo y ponerse firme con él. Al verla vio que sus hermosos zafiros eran acuosos y apunto de romper en llanto.-Aún si tuviera razones para irme no lo haría, no lo haría porque ya no queda nada para mí Arendelle.-intentaba que su voz no se quebrara, un esfuerzo en verdad extraordinario.

Pitch hizo un gran esfuerzo de creer que esto era verdad. Y cuando lo hizo, se permitió tomarla en sus brazos. Fue un movimiento tan repentino que Elsa solo sintió el empuje de sus manos hacia él. Pitch Le acarició el cabello, la espalda, le sostuvo el rostro y le limpió las lágrimas que ya estaban cayendo. Besó su frente, sus mejillas y la besó en los labios de nuevo con impaciencia en esta vez. Pura dicha. Eso era lo que los dos sintieron. Él se sintió dichoso en especial al ver que finalmente alguien le dijo lo que por mucho necesitaba oír. Amó la forma en la que Elsa le acarició la nuca y el cabello, el cómo intentaba sostenerse de puntas ayudándose con su hombro y el intento de no caerse junto con él. Era bajita.

Elsa disfrutó con ojos cerrados. Sintiendo y amando las sensaciones, el picor de sus manos y el sonido de su corazón desbocado con ánimo de salir de su pecho. Ya no sentía las puntas de sus dedos del pie, quería recargarse en Pitch para seguir con el juego de sus labios pero parecía imposible, era alto y ella a penas pasaba de su hombro con todo y flequillo hacia atrás. En poco tiempo le hizo falta aire y lamentó separarse, permaneció con los ojos cerrados al sentir que Pitch había pasado a su cuello, él no quería soltarla y eso no le importó. Le permitió seguir al echar la cabeza para atrás. Sentía suaves besos y mordiscos a lo largo de su cuello y clavícula, soltó un gemido y los mimos se detuvieron abruptamente.

-¿Por qué paraste?-Elsa abrió los ojos encontrándose en la guarida, ni una sola pesadilla estaba cerca y Pitch tenía cara de querer devuelta su cordura.

-Hay que tengo que hacer.-no quiso decirlo, pero era necesario si quería ponerle un punto final a las mentiras.

-¿Ahora?-se estaba quejando pero hacía el esfuerzo por no hacerlo. Casi sonó a una niña a la que le habían dicho que se fuera a dormir temprano.

-Sí, ahora. Ve y trata de dormir. Debo resolver algo y después iré con el resto de las pesadillas.

¿La estaba mandando a dormir? Oh no, eso ya era crueldad, pero de la buena.

-¿Cómo quieres que duerma luego de lo que acaba de pasar?-ambos estaban al borde de la risa, Elsa estaba más frustrada que él pero no pudo evitar sonreírle. Estaba irremediablemente feliz.

-Dije trata.-detrás de él apareció Onyx, Elsa le echó un vistazo antes de que Pitch la besara en la frente y luego en labios de manera muy rápida.-Vigila que no salga de su cuarto, tengo algo pendiente y cosas que arreglar.-dijo antes de marcharse, ni siquiera se molestó en esperar a que su corcel le asintiera, él simplemente salió pitando a las escaleras.

-Ya lo oyó, su majestad. A dormir.

-¡¿Cómo se puede dormir en un momento así?!


Una vez que Elsa estuvo dentro de la habitación, y dejó a sus tres corceles asignados para cuidarla, Onyx se apresuró al lado de Pitch mientras bajaba las escaleras. Veía a su amo con la mirada decidida y ojos oscurecidos, pronto se dio cuenta que se dirigían hacia la habitación de puerta de metal. Se estaban dirigiendo haca Gyda. Eso lo ponía nervioso pero vio que su amo irradiaba más ira que otra cosa, notó un leve temblor en su mano y se preguntó si era culpa de la rabia contenida o el nerviosismo de volver a hablar con esa bruja.

Entraron con rapidez y cerraron la puerta con el pestillo de metal. Pitch vio el objeto cubierto por la manta y se decidió a quitarlo de una vez por todas, deshacerse de ese objeto maldito le complacería. Se acercaron con lentitud para que ella no los oyera, un bufido les advirtió de lo contrario.

-Ni siquiera lo intentes.-dijo Gyda, su molestia era más que evidente.-¿Quieres deshacerte de mí? ¿Es en serio? ¡Me insultas!-su grito hizo temblar la oxidada puerta.-Ya no siento que quieras seguir con esto, algo ha cambiado. No me gustan los cambios.

-Entonces quizá por fin me odies por lo que estoy a punto de hacer.-Pitch dio rienda suelta a sus emociones, la ira lo hizo caminar hasta ella mientras que la impotencia retenida por milenios lo hizo quitar la manta.

Gyda seguía igual día en que la dejó ahí. Su cabello seguía acomodado hacia arriba, su nariz seguía sonrosada y sus ojos azules tan vacíos y duros como zafiros. Su expresión también era la misma, una mueca de desagrado hacia su persona y a su corcel. Admitía que no había sido su mejor idea meter a una hechicera escandinava dentro de un espejo, pero en el momento había sido su mejor opción contra ella. Los dos tenían suficiente poder como para arrasar con una nación entera solo buscando defenderse uno del otro, pero el mundo entero perecería si los dos buscaban hacerse daño. Se golpeó mentalmente al ver los desperfectos de esta solución, una esquina del espejo estaba fracturada y habían espacios geométricos que amenazaban con romper el espejo por completo, eran de los pedazo que robó Roxanne hace años. La visión de Gyda en tal estado era muy irónica, ella deseaba que todos fuesen tan miserables como lo fue, que se quebraran por dentro como lo hicieron con ella, ahora estaba atrapada dentro de un espejo que lucía que solo asomaba lo quebrado que estaba su espíritu y su persona.

-Me he visto mejor, créeme.-dijo ella para llamar su atención.

-Pienso que nunca te has visto mejor.-Pitch le miró con cierta diversión, ella lucía como una muñeca enfurruñada con esa pequeña tiara de plata sin diamantes.-Esto se acabó.

Gyda parpadeó varias veces antes de saber a qué se refería, cruzó los brazos y juntó las cejas en forma de enojo, más del que ya sentía. Observó a Pitch acercarse al muro a su lado y tomar una vara de madera, aunque le pareció que más bien era un bastón. Se alarmó casi al instante pero recuperó la calma en poco menos de un segundo, cuando él alzó el bastón contra el espejo.

-Sé que no te atreverías.-le dijo antes de que él alzara el bastón por completo. Su sonrisa aumentó al ver que había detenido.

-¿Estas tan segura? Explícame entonces por qué crees que no lo haré.-él también se reía, solo quería jugar una última vez ese juego enfermo y ganar por única vez.

-Sin mí no volverás a tener acceso a tus memorias.-empezó ella con tranquilidad.-Yo hago que las voces y los recuerdos vuelvan lo suficiente como para mantenerte cuerdo, Mim sabe que te he mantenido cuerdo los últimos milenios desde que me pusiste aquí. Sin mí no serías capaz de ver a Emily o a Elisabeth nunca más por medio de tus recuerdos.-vio que Pitch lo reconsideraba.-Además, si me rompes yo podría ser liberada. Saldría de esta prisión de cristal y ya sabes contra quien iría primero por haberme encerrado aquí en primer lugar.-ella se lamió los labio señalándolo, pegando su rostro al cristal como una niña que quería ver de cerca algo nuevo del otro lado.

Onyx vio que su amo bajó por completo el bastón, no la iba a romper. Tenían la sospecha de que si lo hacía ella quedaría libre de nuevo…o la destruiría para nunca más regresar. No sabían qué ocurriría y por eso es que ella estaba ahí, ella había encontrado una razón para que la mantuvieran en el espejo, pero no para que fuese vista por cualquiera. La manta aliviaba un poco a todos en la guarida, pues su presencia literalmente cortaba, y su voz lo hacía también a pesar de ser hermosa.

-O tal vez al romperte puedas dejarme tranquilo.-le contestó él.-Si te rompe también arreglaré el volumen de mi cabeza para esas voces que controlas aquí.

-Tu no correrías ese riesgo. Ya lo dije, no me gustan los cambios y algo te hizo cambiar de opinión. Dime qué fue, y no digas que fue esa niña miedosa y estúpida.

Gyda vio la forma repentina en que Pitch volvió a amenazar con romper su prisión, se detuvo antes de arremeter contra y la miro directamente. Ella notó algo extrañamente inusual en sus ojos. Los ojos grises con oro alrededor del iris normalmente se verían como un eclipse, lo era, pero un algo le erizó la piel al ver una extraña luz en ellos. Vida. Había vida en sus ojos aún cuando él había asegurado que no tenía nada, solo humo en un hueco donde solía haber un corazón que las pesadillas devoraron al convertirlo en el Rey de las Pesadillas.

-Antes no te habrían arriesgado a quitarme la manta de encima, no me habrías hablado tan directamente como ahora…¡ni tampoco te habrías atrevido a pensar si quiera en romperme! Esa niña no ha hecho más que perturbarte. Ella sigue siendo humana y una mortal independientemente del poder que tenga.-Pitch no se movió ni un centímetro, siguió con le bastón en alto listo para quebrar lo que quedaba del espejo.-Ella morirá de vejez si no es que una enfermedad la mata primero. Y tú seguirás aquí…solo y acabado ¡como el miserable desgraciado que eres para todos allá afuera!

Un fuerte golpe la calló, pero el espejo no quebró. Pitch había arrojado el objeto al otro lado evitando acercarse al marco de cristal del espejo. Gyda veía impotencia en su ojos y por la forma en que respiraba. Sabía que la odiaba, era mejor eso a ser olvidada como él.

-Puedes impedir que te rompa por una u otra razón…pero nada me impide enviarte lejos para que nadie vuelva a verte nunca más.-su voz profunda la hizo entrar en verdadero pánico, cosa que no sentía desde hace mucho tiempo.

Detrás de Pitch emergieron un par de pesadillas con aspecto diferente a las que ya conocía, estas tenían forma humanoide, con brillantes luces como estrellas plateadas por todo el rostro, algo huesudos y con púas y picos en los pies y en los hombros, con garras en vez de dedos y alas hechas de arena por igual. Ellos la movieron de su lugar, donde estaba recargada contra el muro cubriendo una telaraña y mucho polvo; la movieron hasta que uno de ellos cogió la manta y la sacaron de ahí. Gyda no pudo gritar, estaba teniendo un ataque de pánico y desde el interior trató de romper el espejo para conseguir salir, no funcionó.

-Llévenla al agujero más profundo dentro otro agujero en mis túneles.-ordenó evitando sonar molesto, frustrado y quién sabe qué más.-No le quiten esa manta, pensándolo mejor, asegúrenla con cuerdas para que nadie la vuelva a quitar.

-¡No puedes tenerme aquí para siempre! ¡Recuerda mis palabras, cuando salga serás el primero con quien arregle cuentas! ¡Pitch!

Mientras los guardias se la llevaban él les abrió la puerta oxidada para que procedieran con sus órdenes. Amarraron la manta en el espejo evitando que su voz y la magia negra dentro de él saliera, podía sentirse la presencia maligna pero era tenue, no causaría problemas una vez que se adentraran a los túneles. La mejor opción por ahora era dejar en alguna caverna helada en la Antártica, los guardias sabrían qué hacer con ella.

-No quiero que nadie sepa donde la van a poner.-comentó Pitch a Onyx. Los dos volvieron dejando a los guardias hacer su trabajo.-En cuanto la dejen quiero que regresen de inmediato. No creo que pueda controlar a mis pesadillas pero es mejor no correr riesgos con ella.

-Entendido señor…y solo por si me pregunta, no. La reina Elsa sigue despierta y no parece que vaya a dormir pronto.

-Bueno, ella sigue siendo humana, más tarde que temprano dormirá.-Los dos caminaron hasta detenerse no muy lejos de la puerta que daba a la habitación de Elsa. Pitch se encontró con la mirada sugerente de Onyx pero él siguió caminando.-Ya sabes que hacer hasta que regrese.

-¿A dónde va?

-Tengo que hacer una última cosa antes de volver con ella.-Se disolvió en sombras y avanzó hasta los túneles.


Una manta cubierta de hojas secas y un tronco firme podían ser realmente cómodos, Rebecca no se acostumbraba a dormir sobre una superficie tan rígida pero al menos lograba descansar. Se había quedado lejos de Arendelle en cuanto supo que Jack Frost se estaba quedando ahí. Supo que si la veía entonces creería que podría ayudarlo a encontrar a Elsa, y en parte tenía razón, ella podría llevarlo a Elsa pero no quería que Jack Pitch se mataran entre ellos. Debía llegar a la reina de hielo sola, luego lidiaría con Jack…y también con su hermano y el Hombre de la Luna. Demasiados problemas para una sola persona que no quería ninguno.

La querubín se acurrucó contra el árbol, subiendo la sábana de hojas hasta los hombros. Todavía hacía frío y nieve cubriéndolo todo, la manta no era mucho pero era suficiente, aunque estuviese tiritando de frío y castañeando los dientes. Luego una sacudida la alarmó, se puso de pie de un tirón junto con la manta de hojas y buscó de donde provenía la sacudida. Luego vio el suelo a lo lejos abrirse, creando un agujero. Ella enterró la manta en la nieve y se escondió en la copa de los árboles, esperando que Pitch no pudiera verla.

Él no apareció como tal, una sombra se arrastró fuera del hoyo en dirección al castillo. Ella lo siguió a por otro camino volando, ya que su ala estaba mucho mejor. Esta era la oportunidad que había estado esperando para hacer a Pitch entrar en razón. Hubiera entrado a la guarida por medio del agujero que se abrió de la tierra, pero la curiosidad la embragó a seguirlo y ver qué tramaba con dirigirse al castillo. Alcanzó a colocarse en el techo donde supo que n la vería si se mantenía callada, sabía que Elsa ya estaba con él y por eso no le veía sentido a su visita.

Toda habitación en el castillo estaba a oscuras, solo los guardias estaban despiertos, o algo así, mientras que el resto dormía. Pitch escudriñó la habitación encontrándose con lo que esperaba. Era la habitación de Elsa, había un cómodo sillón frente a la ventana donde yacía Rapunzel, dormida y sosteniendo un vela ya apagada, y junto a ella se recargaba en el mismo sillón una sartén. Pitch pensó que estaba armada y lista pero al estar dormida no le pareció ese concepto. Miró con resentimiento a Rapunzel, ya que por mucho que le desagradara la idea, ella era la medre de Elsa, sospechaba que ya la estaban buscando y aún así se arriesgo a venir.

Su cuerpo tomó forma sin entrar a la habitación, solo observando dormitar a la mujer. Consiguió crear desde sus manos pequeñas pesadillas de arena, eran corceles en serio pequeños y poco ruidosos, solo un par bastarían, éstos no se dirigieron a Rapunzel sino que se adentraron a la habitación hasta desaparecer bajo la puerta del oro lado que conducía al pasillo. Pitch estaba satisfecho, ya no volvería a ese castillo a no ser que fuese absolutamente necesario. Se palmeó las manos, posó sus dedos en el ventanal y empezó a cerrarla con cuidado de no hacer ruido, no habían luces en el cielo tampoco pero volteó al escuchar algo detrás de él.

-¿Qué haces aquí?-susurró Pitch para que Rapunzel no despertara, sin ocultar su emergente odio. No soltó la ventana tampoco.

-Esa es mi línea, ¿qué acabas de hacer?-Rebecca vio lo que había hecho pero no lo entendía, se cansó de estar escondida.-

-No te importa, ya lárgate.-Pitch volvió a lo suyo intentado cerrar la ventana sin hacer ruido, pero Rebecca se recargó junto a él para detenerlo.

-Dime qué hiciste o la despierto.

-Tú no serías tan vil.

-Vil, no. Cínica y despreocupada…por su puesto.-respondió tironeando de uno de sus brazos para detenerlo.-Dime qué te propones ahora o despierto a todo el mundo. No me sorprendería si Jack estuviese aquí.

Pitch vio de reojo a la reina comprobando que no oía nada. Se estaba desesperando y era todo culpa de Rebecca. Le arrebató su brazo y soltó la ventana para alejarlos un poco de ahí. Se vio tentado a lanzarla lejos pero vio que sus alas estaban fuera, si ella hubiese querida salir volando lo habría hecho. Esta no era solo una visita social.

-Ahora, escucha. Tengo menos que nada de tiempo para salir de aquí antes de que alguien note que estuve aquí.-le estaba lastimando los hombros, haciéndola incapaz de moverse, Rebecca casi se sintió como una niña regañada cuando lo enfrentó.-Si tienes preguntas bien, las responderé luego, solo si me ayudas a que no se despierten.-Pitch le habló con tanta seriedad que ella cedió, asintió y le ayudó a que todo quedara en silencio.

Luego de cerrar la ventana de Rapunzel, cerraron en resto, y por cada cuarto al que le cerraron un ventanal, Pitch envió pesadillas en miniatura que corrían en silencio hasta alcanzar el pasillo. Cuando terminaron, Rebecca lo siguió hasta el bosque, donde ambos batallaron con la capa gruesa de nieve para moverse.

-Ahora explícate.-inició la querubín con un humor de perros.

-Las pesadillas no irán tras los sueños de nadie, tan solo son vigilantes. Mis ojos y oídos en el castillo para saber en donde estarán ellos y Frost. De ese modo no tendré a Elsa encerrada todo el día.

-¡Ajá! Sabía que te la habías llevado.

-Ella eligió quedarse por su propia voluntad. Yo solo le dije lo que debía hacer si deseaba quedarse.-le explicó, evitando a toda costa verla a los ojos.

-Buen intento, su bajeza real. Seguro le dijiste en qué momento seguir tus instrucciones, ¿no?

-Deja ya de molestar. No la tengo encerrada todo el día o todos los días.-recordó las semanas en las que no le permitió salir.-Cuando va a su palacio de hielo siempre está acompañada, Onyx no la deja ni un segundo y siempre me reporta todo.

-Vaya, suena como que en serio te importa.-le dijo con sonrisa pícara y sugerente.

-Claro que me importa. Elsa es la primera de mis preocupaciones.

Eso le cayó a Rebecca como un cubo de agua, y también como una manija para darle cuerda. Pitch detuvo su andar y vio con perturbación como la sonrisa de la joven se ensanchaba y sus ojos se entrecerraban. Ella se le acercó hasta quedar a centímetros de su cara mientras le escudriñaba los ojos. Buscando algo que al parecer encontró.

-¡Oh por Hombre de la Luna! ¡Me estas diciendo la verdad!-gritó dejando sordo a Pitch.-Elsa te importa, lo que significa que estas enamorado de ella.

-¿Qué?

-Vamos, no te hagas, esa actitud de "yo no sé nada" no te queda.-ella lo tomó de los hombros y empezó a sacudirlo como maraca.-¡Esto es justo lo que necesitaba!-Pitch se disolvió como arena para quitársela de encima y se fue hasta un árbol, donde Rebecca lo siguió volando junto a él.-¿Cómo se lo tomó cuando se lo dijiste?

Rebecca sonreía tanto que Pitch creyó que se entumirían las mejillas, de solo verle hacer esa mueca a él le dolía el rostro. Él no respondió y en su lugar le dio la espalda sin moverse, sintió a la muchacha observarlo todavía pero no cambió de postura ni se movió para bajarse del árbol. Fue entonces que Rebecca lo comprendió y su sonrisa murió.

-Todavía no le has dicho…y ¿aún así ella está viviendo contigo?

-No he dicho nada formalmente. Pero me prometí que no le mentiría a ella.-confesó.-Creo que sería bueno si la acompañaras de vez en cuando también.-continuó sin verla.

-¿A qué te refieres?

-Por mucho que me duela admitirlo, y créeme que duele, eres la única que me habla y sigue haciéndolo aún después de haberla echado de mi guarida.-él se volteó y se aclaró la garganta.-Sería bueno si sigues haciendo eso, a Elsa le va a hacer falta una amiga si va estar dispuesta a quedarse conmigo.

Rebecca se sobresaltó pero sus alas dejaron de elevarla, Pitch se reunió con ella en el suelo blanco y la instó a que siguieran caminando.

-Todavía no le explico nada a Elsa, pero pronto sabrá que si se queda conmigo no podrá tener más que compañías limitadas. Quiero que seas una de esas.

-Dijiste que no la tienes encerrada todo el tiempo.-dijo cruzando los brazos mientras caminaban.

-Y no lo hago, pero tarde o temprano ella saldrá cuando yo no esté, y quiero que tú la acompañes y la protejas.-le explicó, pidiendo más de lo que ella esperaba.

Finalmente llegaron al hueco en la tierra y saltaron dentro. Segundos más tarde llegaron a la guarida, Rebecca vio con nostalgia las jaulas en el aire, Onyx no estaba lejos de ellos y a su lado estaba Elsa. Las dos se miraron y Elsa fue hacia ellos con algo en las manos, sus labios sonreían mostrando sus perfectos dientes. Antes de que ella hablara, Pitch lo hizo.

-Elsa, ella es Rebecca Mercy.-la presentó.-Es la hermana menor de Cupido.

Los ojos de Elsa se ensancharon y su sonrisa fue todavía más brillante, le tendió la mano y Rebecca la aceptó titubeante, sorprendiéndole que la presentaran con el nombre que ella había elegido.

-Mucho gusto en conocerte.-dijo Elsa.-¿Vienes aquí a menudo?

-Sí, de hecho, creo que los estaré visitando más seguido.-respondió, Pitch supo leer entre líneas que aceptaba su petición.

-Le comentaba que ella puede acompañarte cuando salgas. Así no tendrás que quedarte aquí siempre que yo no pueda estar contigo.-le dijo Pitch.

-No me molesta del todo, pero gracias.-Elsa tomó una de las manos de Pitch y jaló de él para llevarlo escaleras abajo.-Quiero mostrarte algo que encontré, ven.

Rebecca supo que haría un mal trío, por lo que se quedó con Onyx y otras tres pesadillas que no había visto antes. Observó a la pareja irse sintiendo algo familiar, esa escena le era familiar…tétricamente familiar.

-Yo también puedo verlo.-le dijo Onyx, como si hubiese leído sus pensamientos.

-Es espeluznante, por ¿por qué? no recuerdo ninguna situación como esta y es extraño hasta cierto punto.-le habló al equino.

-Hace un tiempo también me lo preguntaba.

Los dos se lo pensaron un rato, cerrando los ojos y meditando el panorama de la escena en la que estaban metidos. La presión se les bajó cuando se dieron cuenta.

-Siento que me va a dar algo.-dijo Rebecca sosteniendo su garganta y estómago.

-No creo que sea tan malo si Ferlión y Arieny llegan a conocerlos.-le dijo Onyx con voz nerviosa, no era para que se calmara porque él tampoco lo estaba.

-No quiero ni pensarlo.


Esta última parte les va a gustar en el capitulo siguiente xD

Si hallaron mis aberraciones ortográficas les pido disculpas T^T me falta mucho para poder hacer todo esto yo sola.

Puede que tarde en escribir el siguiente pero no pienso dejarlo inconcluso, no señoras, claro que no.

Dejen Reviews y comentarios por cualquier duda n_n

¡Hasta la próxima!