Literalmente sufrí escribiendo esto, me ha estado dando un poco de ansiedad con eso de que no puedo escribir tantas horas al día como me gustaría con eso de la universidad u_u escribir hace que toda la ansiedad se vaya pero como no había podido me sentía fatal. Y todo porque a mi lap se le ocurrió enfermarse. hice que la limpiaran y ahora ya funciona, es por eso que tardé tanto en subir este cap.
Pero bueno, ya no los aburro. ¡Iniciemos!
Capítulo 7:Las Cosas Cambian
Anna no sabía que esperar de este día, desde hace un par de meses, desde la desaparición de su hermana, solo esperaba que los guardias de las puertas le dijeran que habían encontrado a Elsa. Era la ilusión de sus padres por igual, así como la de Kristoff e incluso de Olaf y Malvabisco, hasta la de Sven; pero Anna no dejaba de pensar en el día que la princesa Rapunzel y su viejo amigo de la infancia y compañero de juegos, Jack Frost, le confesaran que ellos eran sus verdaderos padres, ese día todo colapsó y no pudo verles la cara o hablar con ellos el tiempo suficiente sin ponerse dramática, ya fuese por la asimilación de la verdad o las hormonas del embarazo.
Anna lo asimiló sorprendentemente más rápido de lo que Punzie o Jack hubiesen creído, pero aún le costaba mantener una conversación el tiempo suficiente, finalmente aceptó la verdad y los dejó que le explicaran la razón de haberlas dejado y borrado la memoria. Al oírla todo tuvo sentido. Y decidió enviar equipos de búsqueda por todo el reino para que encontraran a Elsa y la rescataran de las garras de Pitch Black, el ser que, según sus padres, podría haber secuestrado a Elsa para convertirla en su aliada para derrotar a los guardianes. Esa fue razón suficiente para vivir con preocupación cada día.
Anna salió de sus cavilaciones al momento de oír el coro en la capilla detenerse, y encontró en su campo de visión los objetos reales que la coronarían como Reina de Arendelle, Kristoff estaba a su lado, bien vestido como un príncipe y esperando a que ella empezase. Hoy era el día de su coronación debido a la ausencia de su hermana y la declaración de abdicar el trono, Anna se moría de los nervios, de miedo e inseguridad. Ya que hasta ella sabía que nunca tuvo madera de gobernante pero ni por asomo, y aún así, tenía la necesidad de servir a su gente tanto como le fuese posible, aunque fuese solo un poco. Le consolaba que Kristoff estuviese para apoyarla y la princesa Rapunzel para enseñarle todo lo que sabía sobre cómo gobernar un reino.
Ella tomó los objetos con manos temblorosas y sujetándolos tan fuerte que sus nudillos se decoloraron a pálidos, era como si se aferrase a ellos por su vida para no hacer algo estúpido, como ella se jactó haber estado haciendo en los últimos meses desde que supo de su embarazo. Kristoff se plantó junto a ella poniendo su mano en su hombro para calmarla, ambos mirando a la multitud de la capilla que los observaban como nuevos reyes. Anna se distrajo unos segundos mirando el bulto más visible de su vientre, diciéndose que si las cosas seguían así, su hijo o hija serían los próximos gobernantes y eso le dio pánico, ya que no solo tendría que ver por su reino, sino también por su hijo. Cuando el padre hubo terminado de decir las palabras solemnes, ella dejó los objetos en el cojín rojo y sonrió ante los invitados que les aplaudían. Eran oficialmente los nuevos reyes de Arendelle.
Cuando el festejo empezó en el gran salón del castillo, Anna sintió una especie de repetición, sí, ella había visto esta misma escena cuando coronaron a Elsa y entonces supo lo que se sentía estar más o menos en la situación, ya que ahora ella había sido coronada y se empeñaba en guardar el secreto de la desaparición de su hermana; pero también estaba al borde de la desesperación con cada día que pasaba, y la peor parte es que no era la única, Jack buscaba bajo cada roca en el mundo queriendo encontrar una entrada a la guarida de Pitch, y Rapunzel al no poder hacer más que apoyarla se había quedado en el castillo y haciéndole compañía todos los días desde la desaparición y había hecho que Hipo y Mérida junto con sus hijos ayudasen a Jack a buscar.
Todo había sido una locura, y esta fiesta no hacía más que crisparle los nervios más de lo que ya estaban. Saludó a los invitados con forme se le acercaban, todos felicitándola por su coronación y por la criatura que venía en camino, ella y Kristoff hicieron un esfuerzo por mantener la compostura mientras los invitados iban y venían. Cuando ambos vieron que nadie se les acercó por unos minutos, Anna hizo señas para que los dos fueran al pasillo de al lado, el único lugar en donde podrían tomarse un respiro antes de que más gente viniera. Al cerrar la puerta detrás de ellos, Anna pudo respirar con tranquilidad.
-¿Te sientes bien? ¿no estas mareada?-le preguntó Kristoff, a lo que ella negó con calma.
-Solo necesitaba salir de ahí.-le dijo.-no sabía lo agotador que era un teatro como este.
-Intenta no estresarte mucho, sabes que no es-
-No es bueno para el bebé, ya lo sé.-le cortó antes de terminar. Por supuesto que sabía que el estrés no era bueno mientras cargaba con un pequeño humano en su vientre, pero había aprendido a sobrellevar mucho de ese estrés desde que Elsa se fue. Ahora más que nunca sentía muchísimo más respeto y admiración por su hermana. Ya que ella había estado deprimida por mucho tiempo y aún así consiguió tener éxito en la ceremonia de coronación y en la fiesta, le daba mucho crédito reconociendo que ser reina no era fácil. Anna no quería saber como sería de ahora en adelante, le daba igual si seguía siendo la reina, lo único que le importaba era que su hermana volviera sana y salva.
-No pueden ausentarse por mucho más tiempo.-oyeron los nuevos reyes venir del pasillo. Era Hans, acompañado de uno de sus hermanos mayores. Rey Thomas, si la memoria no les fallaba.
-Majestades, muchas felicidades, y gracias por haberme invitado.-dijo el rey de las Islas del Sur, el muy formal consiguió que Hans se avergonzara un poco, puesto que él no había entrado en confianza mientras que su hermano menor sí.
-No hay cuidado, rey Thomas.-dijo Kristoff, acercando más a su esposa como si el instinto le advirtiera que Hans aún estaba tras Anna, aunque ya sabía que estaba tras Elsa.
-Y lamento mucho lo de su hermana, reina Anna.-continuó.
-Gracias.-dijo ella con una pequeña sonrisa como gesto de que ya no siguiera, ella no soportaría quebrarse frente a sus invitados, eso le recordó a cuando empujó a Elsa a quebrarse y demostrar que no era como el resto.
-Que raro que Elsa haya desaparecido así nada más. Es casi como si se hubiese esfumado en el aire o algo por el estilo.-dijo Hans. A Kristoff se le cortó la respiración por un momento.
-Lo sé, no sé como sucedió. Toda esa arena negra y el…espera, ¿qué dijiste?-Anna se separó de su esposo para tomar al príncipe del cuello de su camisa, no tardó en pasar de inofensiva a ser la pecosa agresiva que lanzó de un solo golpe al príncipe a los fiordos desde un barco.-Repite lo que dijiste, ¿cómo sabes que mi hermana desapareció?
-Anna trata de calmarte.-dijo Hans temiendo por su cara otra vez.-Sabemos que la historia oficial es que Elsa está incapacitada para ejercer sus deberes de forma indefinida, pero aceptémoslo, ¿a cuanta gente creen que podrán engañar con eso por mucho más tiempo?
-No mucho.-oyeron los cuatro por el pasillo, Jack llegó junto con Rapunzel Y Flynn, los tres llegaron hasta ellos, haciendo un círculo como si de una conferencia se tratara.
-¿Ustedes tienen algo que ver con esto?-preguntó Anna, era casi como si estuviera enojada con ellos de nuevo, no podía evitarlo del todo, ya era un hábito.
-Yo lo busqué, él nos puede ayudar.-le dijo Jack, él mismo los separó para hacer a Anna entrar en razón.
-¿Por qué le dijeron a Hans que mi hermana se perdió? Es más, ¿en qué nos ayuda si él lo sabe?.-exigió, no era común que Anna se viera tan histérica pero con sus padres era la excepción…sus verdaderos padres, aún se le hacía raro llamarlos así, era como si toda su vida no hubiese más que una mentira bien orquestada, la suya y la de Elsa.
-Cuando nos dijiste que él estaba de alguna forma relacionado con Elsa gracias a un encantamiento, se nos ocurrió que tal vez merecía saber lo de Elsa debido a lo que siente por ella.-habló Rapunzel para tranquilizarla, pero parecía que solo echaban más aceite al fuego.-la madre de Hans está cautiva por un duende que hace tratos, él conoce a Pitch y se nos ocurrió que podríamos al fin acercarnos a él para encontrar a Elsa.
-Le tenderemos una trampa.-dijo Jack al final.-Esa es la idea, pero primero debemos hablar con su madre, y solo Hans puede hacerlo gracias a las artimañas de esa criatura.
Anna no parecía muy convencida, pero ya era algo, había esperado y buscado desde hace meses y ahora esta una oportunidad de oro. Ella se relajó asintiendo ante la idea de sus padres, pero aún estando molesta con ellos; lo cierto era que si esto no funcionaba no creía que volviesen a estar más cerca de Elsa otra vez, claro, podrían volver a intentarlo pero no deseaba que sus esperanzas subieran.
Dejó a sus padres planearlo todo con Hans, volviendo con Kristoff a atender al resto de los invitados, todavía faltaba el baile y el banquete y no podría volver a desaparecer, luego les pediría que la mantuvieran al tanto. Se plantó de nuevo en el mismo lugar, recibiendo a todo el que venía pero no presta atención realmente, algunos dignatarios hicieron lo posible por obtener respuestas sobre su hermana mayor pero ella retiró el tema cortésmente para hablar de negocios con la corona de Arendelle. No le gustaba que hubiesen chismosos pero sus padres y Hans tenían razón. ¿Por cuánto más tiempo la gente se tragaría la excusa que declaró sobre Elsa? Pensó que se le acababa el tiempo a esa mentira pero también creyó que podría durar lo suficiente hasta que hallaran a su hermana. Eso era todo lo que pedía.
"No puede ser de los dos, su alteza."
Esa voz le crispó la piel a Anna, sacándola de un trance y obligándola a mirar a ambos lados, esa voz no la conocía pero supo que era perturbadora. Como un dulce susurro lúgubre de la nada que le recorrió todo el espinazo, dejándola helada.
Por mucho frío que hiciera, Rebecca envidiaba la forma en la que Elsa lucía ajena al clima, mientras ella sentía que iba a pescar un resfriado, su amiga se maravillaba por lo que veía en el mercado de pulgas de Corinto. Arieny y Ferlion estaban con ellas, siendo la pelirroja la líder del tour mientras hacían compras para la cena, pues los mariscos se habían terminado entre las dos invitadas. Mientras iban de aquí para allá la reina se daba rienda suelta, visitaba cada puesto o tienda, cada local para ver lo que vendían, desde pieles exóticas, comida, mariscos, carne rara, joyería, seda, algodón, lana, lino, y así sucesivamente; Rebecca trataba de seguirle el paso, y si la reina quería algo, aunque no lo expresara del todo, ella se lo compraba, pues era la única que andaba con dinero.
-¡Ve más despacio, no puedo volar aquí!-Rebecca se detuvo a tomar aire junto a Elsa en un puesto cerca de los muelles, vendían telas finas y algo de joyería también. Cuando vio a la rubia platino la encontró mirando entre las telas más que la joyería.-Si quieres algo, te recomiendo que sea seda o algodón, la lana es para gente normal que tiene frío.-comentó al verla sumida entre dos conjuntos, uno azul oscuro y otro verde menta.
-Uhm…no, solo estaba viendo-
-No seas así, estamos de paseo, si quieres algo dímelo y ya…soy la única que trae dinero y me pidieron acompañarte así que…
-No, eso sería aprovecharme, yo no hago eso.-le dijo, pero antes de que siguiera, Rebecca tomó la tela de seda azul oscuro y se la pasó a la señora que era dueña del local.
-Cinco metros de esta, por favor.-dijo la querubín con despreocupación.
-¡No te he pedido nada!-objetó la reina.
-No era necesario, mirabas más esa que la otra.-Rebecca no preguntó el precio, simplemente se aseguró que la mujer la viera llenar una bolsita del tamaño de su mano con monedas de oro hasta el tope.
-Ese no es el punto.-argumentó al ver que su amiga no estaba dispuesta a ceder.-No quiero que me compres más cosas.
-Es que es desesperante ver la forma en que observas todo en este lugar.-le dijo tomando la tela y metiéndola en una bolsa de cuero, donde fue con el resto de las compras.-Miras muchas cosas muy buenas, no está mal que me las pidas, además, no creo que vayas a volver a un lugar como este en mucho tiempo.
A pesar de que Elsa quería darle la contra, aceptaba que Rebecca tuviese razón. En orden de poder mezclarse lo suficiente con las personas del mercado, Arieny les había prestado ropa griega no muy antigua, no resaltarían mucho pero Elsa debía cubrirse el cabello, ya que ella era la que más resaltaba de todas, pues no tenía facciones del mediterráneo como la pelirroja o Rebecca; y es que ya habían muchos que la señalaban o hablaban en susurros a sus espaldas mientras la veían de reojo. Elsa no se sentía ofendida ni mucho menos, pero le era incómodo ser el centro de atención cuando lo que quería era pasar desapercibida.
Elsa y Rebecca siguieron a la pareja mientras ellos compraban todo para la cena, no sabía como decirles que ella deseaba irse antes de ellos para poder regresar con Pitch, sonaba cursi y aun así lo pensó al recordarse que estaba enamorada, y también que tenía un interrogatorio pendiente con el Rey de las Pesadillas. Cuando las compras estuvieron hechas, Arieny les dijo que haría un asado de cabra con algo de vino y un poco de ensalada, Rebecca ya tenía saliva saliendo por una de las comisuras de sus labios y Elsa casi buscó una cubeta para dársela en caso de que resbalara con su propia baba. Al volver a la caverna, Elsa y Rebecca le devolvieron la ropa a Arieny, volviendo a sus anteriores vestiduras, solo la rubia de alas blancas ayudó a prepararlo todo para que la reina volviese a platicar con Ferlion. Otra vez había cierta incomodidad por tener muy poco de qué hablar, así que Elsa alentó al hombre de los bosques para que le contara alguna historia que ningún otro humano supiese.
Parecía que Elsa le había dado cuerda a Ferlion, pues éste se puso a hablar de muchas cosas que tenían que ver con otros seres primigenios aparte de las cuatro estaciones. Decía que Padre Tiempo era el único que sabía todo y conocía a todos aún sin haberlos visto, que sabía lo que la humanidad inventaría en los próximos cien o cinco mil años, y que él tenía en su casa objetos antiguos y objetos que aún no se inventaban, dijo que el piano que tenían era un regalo que él le dio a Ferlion por haberle regalado un fruto de membrillo que nunca se terminaba por más mordidas que uno le diese. También le había contado que no todos los seres primigenios eran benévolos, que uno en particular, llamado Rumplestilstkin era el más desagradable de todos, ya que hacía tratos con los humanos como una forma de entretenerse, como un deporte más; y que casi todos los tratos que él garantizaba no salían bien para beneficio del contratista. Por último le contó que ella no era la primera humana que poseía poderes especiales, que hubo otra mujer con las mismas habilidades de nacimiento cuya vida acabó en tragedia gracias a su egoísmo y ambición, pero Ferlion no quiso asustarla así que se abstuvo de decirle más.
Los cinco se sentaron y empezaron a comer, Rebecca probaba de todo, como si temiera que la comida estuviese por desaparecer, pero Elsa no hizo lo mismo, seguía un tanto llena luego de los mariscos así que solo se sirvió un poco del asado de cabra y algo de ensalada; la carne estaba tan jugosa, la ensalada tenía arándanos que la hacían dulce, eran sabores nuevos y ciertamente hizo de todo menos quejarse. Ahora sabía por qué su amiga de rubio opaco babeaba cada vez que Arieny cocinaba.
-Si les gustó la comida, pueden quedarse el tiempo que quieran.-comentó la pelirroja, dándole a sus tres canes una pierna entera de la cabra.
-Nos gustaría quedarnos más tiempo, pero Pitch me pidió que la devolviera para el anochecer.-respondió Becca con tranquilidad.
-¿Devolverla? No es como si te la hubieses llevado.-dijo Ferlion algo divertido.
-No es eso.-empezó Elsa.-Él dijo que no estaría en todo el día, así que Rebecca y yo aprovechamos para salir a pasear, y ella sugirió venir aquí. Normalmente yo regreso cuando él lo hace.
-¿Sigue usando pesadillas para los niños?-preguntó con algo de sarcasmo la pelirroja, bebió vino y miró fijamente a Elsa, ella sintió casi como si la estuviese juzgando.
-Lo hace. Es lo único que puede hacer.-respondió sin decir más, sabiendo que lo que dijo sonaba a excusa de por sí. Vio como Arieny se encogió en hombros y bufó como si fuese una niña de doce años.
-Bueno…-Arieny se puso de pie, ya todos habían terminado de comer.-No hagamos a su majestad esperar.
-Tú cocinaste, yo limpiaré.-dijo Ferlion a su esposa, sabiendo que las llevaría a la salida de la caverna.
-Gracias, cielo.-le dijo la pelirroja, luego pasó a darle un beso en la mejilla.
¿Por qué no podía tener la mente fría estando en solitario dentro de la guarida? Es más ¿por qué estaba de regreso una hora antes de lo planeado?
Si Pitch no conseguía calmarse echaría todo a perder. Tenía la compañía de Onyx mientras el resto de su ejército estaba fuera, continuando con su trabajo. El sol ya se había puesto pero aún le quedaba tiempo antes de que Elsa y Rebecca volvieran; sentía ansiedad, estrés y un atisbo de inseguridad, pero más que nada, ansias de ver a su Reina. Sí, suya. Sentía cierta satisfacción al decirlo incluso en sus adentros. Miró a hacia todos lados una vez más solo para pasar el tiempo, el corcel se quedó a su lado, sentado en sus ancas, y mirando el piso o haciendo ruido con sus cascos en las pesuñas. Esto ocurría cada dos minutos, para ambos.
Ya aburrido, a tal grado, empezó a manipular arena en su mano, no haciendo mucho al principio, el monto simplemente daba vueltas, se contorcionaba entre sus dedos y luego se perdía para caer de ellos. Pitch volvió a hacerlo, esta vez poniendo un poco más de esmero, consiguiendo que la arena asumiera formas conocidas, hasta que la misma dio vueltas y se enmarcó mostrando una versión en miniatura de La Reina de la Nieve. Él sabía que era ella, la forma en la que había sido esculpida era idéntica, incluso las ondas en el fleco peinado hacia atrás eran exactos, la capa semi transparente también; hasta él se impresionó de la exactitud con la que la arena había actuado, y Onyx también empezó a observar con el mismo asombro.
La arena se empezó a arremolinar en su mano de nuevo, creando un acompañante para la reina, era Anna, con sus trenzas y su atuendo de invierno, con gorrito y todo el asunto. La menor descubrió lo que, a Pitch le parecía adecuado, una bola de nieve entre sus manos, la cual lanzó hacia la mini Elsa, hasta los sonidos que hacían eran los mismo; Elsa formó una enorme bola de nieve y la arrojó a la mini Anna. La arena se deshizo y volvió a hacer una mini Elsa, pero Anna ya no estaba, en su lugar, se formó algo que hizo a Pitch gruñir bajo, como conteniendo la ira. Era el príncipe de patillas anticuadas, con su traje de gala y ofreciendo su mano a la versión en miniatura de su reina, la cual estaba apunto de tomarla, incluso la versión mini de la reina sonreía de la misma forma.
¡CLAP!
Pitch hizo lo que cualquiera hubiese hecho, bueno, cualquiera en su situación. Aplastó las figuras en movimiento con su mano libre, deshaciéndolas, se sacudió las manos para que el resto de la arena que quedó en sus dedos cayeran al suelo.
"Jamás sueños, solo pesadillas", se dijo al ver que era cierto, su arena hacía mímica con la de Sandman, pero haciendo todo lo contrario. Acabó con aquella pesadilla sin pensarlo dos veces, y si se ponía así solo por una pequeña figura hecha de arena de Elsa, ya se imaginaba lo que ocurriría si fuese con la verdadera. Si cualquier otro trataba de alejarla de él, estaría gustoso de tomar represalias. Pero si se trataba de la pecosa de Anna, las cosas podrían ser un poco distintas, puesto que en primer lugar no permitiría que la encontraran.
Solo supo que ahora la princesa de pecas había sido coronada como reina junto al montañés rubio, ahora ellos mandaban pero sabía perfectamente bien como se sentía la nueva reina. Ella temía por no volver a ver a su hermana, temía porque algo terrible le hubiese ocurrido estando desaparecida, y por supuesto, ella deseaba que volviese, pero él no lo permitiría, no claro que no. Lo malo fue que se le ocurrió hablar desde las sombras, aunque habló con razón, ya que Elsa no podría…no debía…si ella regresaba le dirían todo lo malo que hasta el momento le había ocultado y la pobre no querría volver nunca más, en cambio si se quedaba podría convencerla, enamorarla lo suficiente para que nunca más se apartase de él, lo malo es que si no lo conseguía a tiempo, tarde o temprano ella desearía ver a su hermana al menos una vez más y entonces todo se iría a la basura; fuese de la forma que fuese, o como sea que las cosas resultaran, Pitch casi tenía por seguro que él la perdería, era realista, no permitía que sus esperanzas se elevasen más de lo necesario, puesto que eso nunca le ayudó en el pasado y dudaba que le sirviera de algo en el futuro.
-¡Hemos vuelto!-la voz altanera de Rebecca lo sacó de sus pensamientos, él se enderezó y miró hacia ella, al lado de la querubín estaba Elsa, ambas cargaban una bolsa de cuero grande.
-¿Qué es eso?-les preguntó, señalando con la mirada.
-Elsa y yo compramos un par de cosas en nuestra excursión a Corinto.-explicó la muchacha rubia, totalmente despreocupada, como haría cualquier chica que regresa de un día de compras.-Dámela y las pondré en tu habitación.-se dirigió a la reina, tomando su bolsa para luego dirigirse a Pitch.-¿Terminaste con tu noche laboral?-le preguntó al rey.
-No tengo por qué decirte nada.-le respondió cortante. Rebecca se encogió en hombros rodando los ojos mientras Elsa iba hacia él, apresurada apenas le entregó la bolsa a su amiga. Se colocó a su lado y se puso de puntitas para besarlo de forma rápida.
-¿Terminaste con lo que tenías que hacer?-le preguntó la reina cuando se separó de él.
-Mi negocio está completó.-le contestó con una mueca de satisfacción. Rebecca alcanzó a verlos antes de irse y solo pudo rodar los ojos de nuevo ante tan drástico cambio de actitud, se fue pensando que Pitch la mataría con los ojos si los veía más tiempo.-¿A dónde fueron a parte de Corinto?
-Pues…visitamos a…Arieny y a Ferlion, son muy agradables.-dijo calmada.
-…¿la pelirroja que vive bajo tierra tres meses cada año?-le preguntó con incredulidad.-¿La camada de perros sigue en aumento?
-Sí, o al menos eso creo, eran demasiados como para contarlos.-le dijo, sentía la mano de Pitch curvándose en su cintura, sin la maña de querer acercarla, por lo que ella misma lo hizo.-Comimos allí y nos dieron mariscos.
-¿Te dieron erizo de mar?-preguntó con media sonrisa, sabiendo que a la pelirroja le gustaba demasiado.
-Creo que me volví una adicta a los erizos de mar.-le dijo aguantando un poco las ganas de reírse.
-Sé de un lugar al cual podríamos ir en otra ocasión.-ofreció.
-¿En serio?
-Bien, yo ya cumplí con mi parte. Me retiraré antes de que haga un mal trio aquí.-anunció la rubia antes de irse por uno de los túneles.-Abre una salida para mí hacia la costa del mediterráneo…por favor.-dijo andando hacia una de las salidas.
-¿Por qué haría algo por ti?-contestó el mayor. A Elsa le impresionó lo rápido que la actitud de Pitch cambiaba con las personas, sobre todo con Rebecca.
-Porque ustedes dos tienen cosas de que hablar, y no creo que me necesites en el medio escuchando todo mientras sacan a relucir tus trapos sucios.-argumentó la muchacha sin molestarse a voltearlo a ver. Escuchó algo en el viento y esa fue su señal para avanzar hacia los túneles, No obstante, Onyx le dio un pequeño rollo de papiro antes de que desapareciera. Silenciosamente le deseó suerte a la reina para lidiar con semejante individuo.
-¿Pasó algo en lo que no estuve?-le preguntó a Elsa.
-En realidad…si, y esa es la razón por la cual Rebecca no volverá hasta dentro de unos días.-le dijo.
-¿Qué? Ella no tendrá lugar aquí si no se queda contigo, ese fue el trato.-le explicó de manera muy general.
-Lo sé, ella misma lo dijo. Pero yo le pedí que no viniera por un rato.-Elsa se separó de él tomando la distancia suficiente solo para tomarlo de la mano, un segura para no dejar de tocarlo.-¿Recuerdas que de niña me contaste de cómo la Edad Media era tu época favorita?-preguntó, él asintió volviéndose un poco más serio.-Yo también lo recuerdo, pero ¿sabes por qué?-él no dijo nada, tampoco asintió o negó nada pero se mantuvo sereno.-Porque siempre empezabas hablando de todo el poder que tenías en ese momento, y siempre acababas contando que un grupo de seres remplazaron el miedo con asombro y luz.-ella esperaba que la dejara continuar, apretó un poco su mano en caso de él quisiera apartarse, como era su costumbre.-Antes no me dijiste quienes eran, pero ahora quiero que me lo digas todo. Y esta vez, sin huir o cambiar el tema. No voy a seguirte el juego si evitas hablarme de esto.-lo siguiente que la reina sintió fue Pitch alejándose de ella sin dejar de mirarla, quizá fue idea de Elsa, pero pudo jurar que vio en sus ojos cierto pánico.
Cubrir lo que realmente pasó durante su visita a Grecia no serviría de nada, y sospechó que Pitch ya lo sabía. Parecía una silenciosa batalla de voluntades, ambos mirándose con seriedad, con pánico, esperando a que uno de los dos cediera para olvidar lo que fue dicho y continuar. No, Elsa no lo haría de nuevo, no le daría esa satisfacción.
-¿Estas segura de que deseas saberlo?-le preguntó Pitch. Se veía nervioso, el pánico en sus ojos y la rigidez en su postura decían mucho más.
Cuando Elsa asintió, Pitch se dijo que cumpliría con lo acordado consigo mismo, no más mentiras, al menos no más de las necesarias. Él podía destapar a los guardianes sin mencionar nada de Jack Frost y los otros tres involucrados, si, podía hacerlo, después de todo, ¿de qué servía enamorar a su reina si ella no le tenía la suficiente confianza? En otra ocasión le explicaría sus razones del por qué de todas sus mentiras y sucios secretos, pero no sería esa noche.
"Poco a poco", se dijo mientras respiraba con calma para evitar alterarse más de lo que ya estaba. Se llevó a Elsa de la mano escaleras abajo, no hubo prisa, tenía el tiempo suficiente y no deseaba contagiarle sus nervios. La oscuridad los envolvió y Elsa supo que estaban afuera de la guarida, sintió un tenue frío contra ella a Pitch detrás de ella, sujetando sus hombros con suavidad, como temiendo que se fuera a romper.
-¿Por qué nos trajiste aquí?
-Este es un lugar tranquilo para hablar del tema.
Elsa se separó y revisó los alrededores, era de noche pero consiguió distinguir un poco el lugar, a unos metros de distancia se encontraba un puente, de piedra, y más allá vio algunas luces, era un reino en una especie de isla, casi no habían luces pero vio el castillo que se alzaba encima del pueblo, todo estaba cubierto de nieve y adivinó que el agua también estaba congelada. Pitch la llevó hacia el puente, y confirmó lo que ya pensaba, los barcos estaban inmóviles, el agua era hielo y se dio cuenta de que algunas casas tenían las chimeneas humeando.
-Quiero suponer que la visita que le hiciste a Arieny no fue social.-inició él, la reina asintió admitiendo sin reservas.-¿Qué tanto te dijo?-Pitch podía sentir algo atorándose en su garganta, permitiéndole hablar pero no respirar, justo cuando más lo necesitaba.
-Me mostró el día en que tu barco se estrelló contra la tierra.-dijo, Pitch sintió una punzada aguda de dolor en el espinazo.-Vi la cara de Hombre de la Luna y me dijo que él se auto proclamaba el protector de los niños en la Tierra, y me contó que ustedes dos llevan peleando por demasiado tiempo, y que en esa pelea ha habido participación de terceros…como los guardianes.-calló, lo soltó todo, solo esperaba que el rey no se pusiera histérico. En su lugar, Pitch suspiró derrotado.
-No es ni la base de lo que quieres saber.-dijo con bochorno, preparándose mentalmente para comenzar.-Hombre de la Luna llegó con el propósito de proteger a los niños…de mí. Antes yo no podía crear pesadillas, fue un truco que aprendí, pero antes, sobre todo en la Edad Oscura, gracias a que todo el mundo vivían con temor de cualquier clase, mi poder era tan grande que incluso podía caminar a plena luz del día y habían quienes eran capaces de verme.
-¿Tanto así? Pero si te veían quiere decir que creían en ti, ¿cómo fue que eso cambió?
-No creían en mí como tal, creían en lo que yo representaba. Miedo, falsas esperanzas, decepción. Siempre se contaban historias incluso en los tiempos de las cavernas de las cosas horribles que se encuentran en la oscuridad. Hombre de la Luna vio que mi poder era demasiado grande y vio que el miedo se había vuelto una amenaza, así que eligió, uno por uno a un grupo de cuatro seres que me removerían para dar paso a la época del Renacimiento.
-La época de la luz.-remarcó Elsa con nombre distinto-¿Quiénes son los guardianes, Pitch?
-Tú los conoces como Santa Claus, el Conejo de Pascua, el Hada de los Dientes y el Hombre de Arena.-le dijo con seriedad, resistiendo el impulso de enojarse con el solo hecho de decir esos nombres.
-¿Y cómo los conoces tú?-Elsa trató de contener un poco de su sorpresa, puesto que Jack conocía a Santa Claus y lo llamaba Norte, sintió raro al darse cuenta de que Jack no le dijo que era un guardián.
-San Norte, E. Aster Bunnymund, ToothTiana y Sandman.-Pitch detuvo su andar junto con Elsa para ver el cielo, la arena dorada ya estaba haciendo acto de presencia y vio a su reina siguiendo su mirada en la misma dirección, pero ella parecía un tanto desubicada.-El hombrecito siempre está a tiempo.-dijo con sorna.
-¿Qué?-le preguntó la muchacha. Él la miró por un segundo, luego al cielo que se iluminaba más y más con el dorado de la magia de Sandman, a pesar de que él no estuviese presente.
-¿No puedes verlo?
-¿Qué se supone que debo ver?-Elsa seguía mirando el cielo, entrecerrando los ojos y Pitch creyó que estaba bromeando.
-Interesante.-dijo con seriedad y algo de curiosidad, no quería sacar conclusiones tan rápido así que se propuso a intentar algo.-Ven conmigo.-le ofreció su mano y ella se agarró del brazo entero. Pitch los condujo a una de las sombras más oscuras debajo de un puente, haciéndolos aparecer dentro de una casa, más específicamente, en una habitación, la cual compartían dos niños.
Elsa le quiso preguntar por qué había echo eso pero él la detuvo, cubrió su boca con la mano y la retuvo para que no se separara de él, en ese momento se dio cuenta de que ambos estaban a medio camino de salir de la sombra de la habitación. La mitad de sus cuerpos seguían entre las sombras, ella podía ver lo que sucedía pero no ocurría nada ahí. Pitch por otra parte, suavizó su agarre, mirando a su reina y la habitación de esos niños, la niña y el varón estaba siendo visitados por las pequeñas haditas del Hada de los dientes, y sobre sus cabezas estaba la arena dorada de Sandman cumpliendo su función, fomentar los sueños en los infantes.
Elsa se veía calmada, más bien un poco impaciente por explicaciones. Ella y Pitch se mantuvieron en la habitación por varios minutos pero ella seguía sin captar sus razones para llevarla ahí, y justo cuando estaba por hablar, él los sacó de ahí. Aparecieron al costado de una casa, saliendo del muro y encontrándose con al salida del reino, justo el mismo puente.
-No puedes verlos.-Sentenció Pitch, muy adentro estaba conteniendo lo aliviado que se sentía.
-¿Y ahora de qué hablas? Pitch, vine para hablarte de algo importante, ya no me cambies el tema.-dijo Elsa con algo de impaciencia, pues para ella era como aguantar a un niño chiquito y malcriado.
-Elsa, tú no puedes ver a los guardianes. No crees en ellos y por eso no puedes verlos.-le dijo finalmente. Eso agitó por unos momentos a la reina, y Pitch pudo demostrar lo aliviado que estaba, puesto que si bien no creía en ellos, eso significaba menos problema para él en caso de encontrarse con ellos.
Pitch le dijo que eso había sido una prueba. Y tan pronto como él le dijo aquello, algo hizo clic en la cabeza de la reina, pero no es como si hubiese sido una gran sorpresa como para dejar de respirar. Lo cierto es que Elsa no había creído en Santa Claus o el Hada de los Dientes desde hacía mucho tiempo, es más, se atrevía a decir que dejó de creer en esas cosas incluso antes de su propio tiempo.
Pitch los llevó de regreso a la guarida mientras él pensaba con más claridad lo que había ocurrido, él resumió sus dudas en una sola respuesta: que los guardianes eran mortales elegidos por el Hombre de la Luna para que protegieran la niñez del mundo, y mientras los niños creyeran en ellos, los guardianes estarían dispuestos a protegerlos del miedo que él se encarga de esparcir.
Sorprendentemente, a Elsa no le pareció correcto, lo hacía ver demasiado simple y hasta utópico, la idea no lograba convencerla.
-Pero que hipócritas.-le dijo. Pitch detuvo su andar y la volteó a ver extrañado, soltando sus manos regresó a ella.
-¿Cómo dices? ¿te parece hipócrita lo que ellos hacen?-preguntó con la misma seriedad que antes.
-Por su puesto. Quiero decir, ¿proteger solo a los niños que creen en ellos mientras los demás quedan abandonados a tu merced? Eso se le dice doble moral y yo estoy de contra de eso.-trató de explicarle, pero solo consiguió que la mirara ofendido y enojado.-Creo que no me di a entender.
-Bueno, no eres la primera persona que dice esas cosas de mí, y seguro no serás la última.-dijo, se estaba portando agrio a propósito pero a ella le dio igual.-Explícate.-le ordenó enojado.
-Pitch, mírame, yo soy un ejemplo de esa hipocresía que los guardianes entienden como deber. Solo piénsalo, ¿donde estaban ellos cuando le hice daño a mi hermana y tuve miedo de mí misma? ¿Donde estaban ellos cuando dejé de creer?.-le dije, haciendo un recuento de lo dañada que estaba en aquel entonces, pero era la verdad, y si somos justos, yo fui la causa de todo lo malo que me pasó, lo cual hizo muy difícil apreciar las cosas buenas.-Pienso que sería mejor si ayudaran a los niños a creer de nuevo en vez de abandonarlos. Unos podrían llamarlo madurar pero tampoco estoy diciendo que lo que tú haces sea bueno para este mundo.
-¿Crees que yo los hago ver todo lo malo de este mundo? ¿Es así como piensas que funciona?
-No refiero a eso, ¿sueños y pesadillas? Todo depende de quién y de qué forma lo ve. Me refiero a la realidad, porque al entender que no todo es bueno ni malo solo nos queda asimilarlo, asimilar que esta es nuestra realidad y que a veces no es como nosotros queremos que sea.-al hablar pude ver que lo hice reaccionar, porque se quedó en silencio analizando mi respuesta sin dejar de mirarme.-Todo niño deja de creer tarde o temprano, y cuando tú les provocas pesadillas, miedo o hasta desesperanza, solo les muestras la realidad de las cosas. Les muestras que no todo puede ser bueno pero ellos eligen ver lo bueno hasta en lo que puede ser malo.
-La teoría del equilibrio en el universo.-dijo Pitch finalmente. Ella asentió en respuesta y no se contuvo al abrazarlo, no quería separarse de él. Y tampoco quería que siguiera pensando que lo que hacía era simplemente ser el villano de su propio cuento, para Elsa significaba mucho más que eso.-Antes, cuando los humanos no sabían nada en absoluto, el miedo del que yo dependía los ayudó a sobrevivir, su instinto de supervivencia creció y consiguieron prosperar, hasta que la Edad Media llegó y…puedo admitir que me sobrepasé cuando los incité a la cacería de brujas.-le dijo, empezó a acariciarle el cabello hasta llegar a su espalda, pero sonaba nostálgico, y por un momento le pareció tétrico a la rubia platino, lo miró confundida y él no hizo más que sonreírle orgulloso. En ese momento, Elsa creyó que algo estaba mal con él, pero que ella estaba peor por enamorarse de alguien como él.-Luego de todo eso los guardianes intervinieron y fue así como la humanidad consiguió prosperar de nuevo gracias a la esperanza y los sueños, me debilité pero el truco de la arena y las pesadillas me han mantenido con vida hasta ahora.
-No lo dudo, pero no creo que necesites más que eso.-le dijo antes de llenarlo de besos en la cara, no teniendo prisa, queriendo saber cómo reaccionaria, pero Pitch simplemente se dejó hacer. Él disfrutaba de esos frío labios sobre él, le erizaban la piel desde la nuca y por un recordó la dicha de lo que es estar vivo.
Extra
Rebecca
"Como pago por el tiempo que estarás con nosotros, asumo que solo un refugio no será suficiente para ti, por lo que me di a la tarea de ofrecerte algo más en caso de que pienses en irte."
Leí una y otra vez mientras paseaba por la playa, Pitch escribió esto ofreciéndome algo que me hiciera sentir mejor, y lo podía interpretar de dos formas. La primera y más alentadora sería que esta ofrenda no era sino un gracias disfrazado de palabras rebuscadas para encubrir su gratitud hacia mí por ayudarlo con Elsa. Si, esa era una buena. La otra, por la que más me inclino, sería que este "regalo" suyo no era sino una especie de intercambio de intereses para él y para mí.
Al final del papiro venía una larga hilera de nombres dispuestos en forma de árbol genealógico, uno inmenso y con letras tan pequeñas que tuve que considerar conseguirme una lupa o anteojos, eran familias que no conocía excepto por una, la mía. Y el último nombre no me había atrevido a leerlo, este no era un árbol genealógico cualquiera, me mostraba a mis descendientes a partir de mi única hija, Fano, me mostraba mi linaje y en donde terminaba hasta el día de hoy pero no me atrevía a leerlo por miedo.
Pitch me estaba ofreciendo mi última razón para no dejar este mundo a cambio de que yo siguiera sus órdenes y me quedara a proteger a Elsa, o más bien, asegurarla fuera del alcance de su familia. Me senté en la arena sintiendo el agua salada tocar mis dedos con cada ola que se me acercaba, extrañaba este lugar, esta playa con el risco detrás mío y el pastizal más adentro de la isla. Cuando llegué revisé la isla completa, habían zorros, algunas cabras, y lechoncitos, pero no había nadie, las chozas que recordaba ya no estaban en su sitio y el puerto improvisado que los hombres habían construido hace años ya no existía; todo rastro de humanos viviendo en la Isla Olvidada de Poseidón se había esfumado, ya no quedaba nada, ni chozas, o barcazas, establos, o redes de pesca, vaya, ni siquiera había sobrevivido el pozo del centro del pueblo. Mi hogar había desaparecido.
Decidí quedarme hasta que la marea subiera más, meditando si valía la pena el riesgo. Luego miré que el pergamino brillaba un poco en la esquina derecha inferior, ahí aparecí un mensaje que aumentó mi morbosa curiosidad.
"Créeme, lo vale."
Bueno, eso es todo por ahora. Nos vemos en la siguiente entrega. No olviden dejar Reviews n_n
¡Hasta la próxima!
