Hola a todos...sí, yo sé que me quieren colgar de un árbol, pero admitan que no pueden, porque si lo hacen no podría seguir leyendo lo que les traigo. El motivo de mi desaparición...se los contaré al´á abajo al terminar de leer el capítulo. Mientras tanto ¡QUE SUENE! XD


Capitulo 8: Contra la Corriente

-¿Cuánto tiempo ha pasado?-preguntó Elsa de la nada.

Ella y Pitch estaban cerca del palacio de hielo, y al otro lado, a lo lejos, se alcanzaba a ver el humo de las chimeneas en Arendelle, algunas luces de casa que seguían despierta, Faltaban horas hasta el que el sol se pusiera, por lo que la Aurora Boreal aún no aparecería. Ambos pasaban el rato con los hombrecillos de nieve en miniatura de la reina, y aunque Pitch seguía despreciando a las criaturitas, había accedido a sentarse y permitir que algunas se le subieran para jugar con su altura; todo había sido un poco de risa desde que llegaron, ya que los hombrecillos tiraron a corretear a Onyx apenas lo vieron, la pregunta tomó a Pitch desprevenido, y si era sincero, creyó que jamás la escucharía de la boca de su novia. Sí, era oficial, pero él prefería el término pareja, ya que decir novio o novia le parecía…patético e infantil, y sí, Elsa lo llamó "serio" por eso.

-¿Importa? Tú misma dijiste que no deseabas volver.-le respondió Pitch, sentía algo retorciéndose dentro él, pero no sabía decir si eran sus vísceras o su conciencia, ni siquiera podía decir si tenía conciencia….o vísceras.

-No, es solo que…veo decoraciones de navidad.-dijo Elsa perdiendo la mirada en el horizonte. Veía un par de adornos, lazos rojos con ramitas de vayas, en fin, lo usual en esas fechas.-Considerando que me fui hace poco me pregunto si mis cuentas están mal. ¿El mes pasó tan rápido?

Pitch se acercó a ella tirando sin cuidado a las miniaturas de nieve, mirando a en la misma dirección para ayudarla a responder su pregunta. Luego se le ocurrió la idea más descabellada de todas.

-¿Te gustaría ir a ver?-preguntó antes de pensárselo dos veces. Él mismo se sorprendió y la sorprendió a ella, ambos mirándose como si hubiesen escuchado algo inaudito, pero Pitch se mantuvo firme en su propuesta, no dijo nada más ni se jactó. Acabó recibiendo un leve asentimiento de cabeza, algo dudosa la niña.

Al verse rodeados de la arena negra, los dos aparecieron en la plazuela principal, al otro lado del puente lejos del palacio. Pitch los mantuvo cerca del muro para que los curiosos no los vieran por las ventanas, más específicamente, para que Jack Frost no los viera por si se asomaba, y también para que Elsa pudiera tener una mejor vista de las personas que pasaban, de los niños que jugaban y de lo que los puestos vendían. Con solo una mirada él pudo decir que la navidad ya había pasado, eso le dio alivio al no tener que lidiar con la posibilidad de toparse con Norte mientras paseaban.

Elsa supo que navidad ya había pasado y estaban próximos a recibir el año nuevo. Los niños jugaban con lo que ella suponía eran trineos nuevos, patines para el hielo, muchos padres usaban suéteres y ropa nueva, y habían quienes ya habían quitado las decoraciones de sus casas. Se sentía raro, al menos para ella, nunca había celebrado la navidad con su familia debido a su encierro, pero la mañana de navidad de cada año, sus padres entraban de sorpresa a su alcoba, en silencio y le dejaban un obsequio al lado de su cama; ella había dejado de creer en la magia hacía tiempo, por lo que no le afectaba saber que eran los padres quienes dejaban regalos a los niños cuando dejaban de creer…tal como le había comentado Pitch hace unos días. Luego, Elsa tuvo una aparición.

Al otro lado del pueblo, cerca de donde estaban los niños jugando con sus patines y trineos vio a Anna. Elsa se petrificó en ese momento, a su hermana ya se le notaba un poco más el embarazo, y aún así patinaba o al menos lo intentaba, Kristoff le estaba ayudando y Olaf se mantenía detrás de ella para que no cayera, hasta Sven estaba cooperando. Al costado de su hermana estaba Rapunzel, la princesa de cabellos cortos y vestido rosa junto con su esposo, y Jack. Todos estaban pasando el rato patinando pero Elsa notó brevemente que todos se veían…mal, tenían algo demacrada la cara, como si no hubiesen dormido bien en los últimos días o semanas, Anna y Rapunzel se veían más delgadas a comparación de la última vez que las vio.

Por un momento, un simple segundo, Elsa dio un paso al frente. Pitch aún la tenía sujeta del Hombro para que las personas no se percataran de sus presencias, pero eso no eximía a Jack de verla. Pero no pasó a más, Elsa no deseaba volver, no tenía ese derecho luego de haber quemado todos los puentes que la conectaban con Anna, su única familia; esta vez sintió a Pitch tomarla de la mano con la que tenía libre, era su muda pregunta de si deseaba irse o no.

Pitch entendía que ella no supiese como reaccionar, puesto que él mismo la obligó a dejar de ser "Reina Elsa de Arendelle" para convertirse en "Elsa la Reina de la Nieve", la gobernante había desaparecido, ya no existía, ahora solo quedaba la mujer que tenía frente a él, y ahora que podía decirlo, no iba a dejar que nadie más se la arrebatara. Luego se le ocurrió dirigir su mirada al mismo lugar que su reina, sí, ahí estaba Frost, completamente distraído hasta que dejó de estarlo. Ambos se miraron como si fuesen criminales, y en cierta forma lo eran. Ambos eran unos mentirosos y Pitch se rió ante la idea de Jack mintiéndole a Elsa por más tiempo de lo que él mismo había hecho.

-¡Elsa!-gritó Jack en su dirección, pero no vio respuesta alguna de parte de su hija. Ella simplemente se quedó ahí, tiesa en su lugar, con ojos como platos y boca temblando de lo que él pensó era miedo. Pitch la tenía sujeta del hombre derecho y la mano izquierda y ella no se movía, claro, no podía porque la estaba obligando. Su familia volteó en su dirección y todos las vieron, y vieron al Rey de las Pesadillas con ella.

Jack no lo pensó siquiera, se lanzó volando hacía su hija mayor lo más rápido que pudo, pero no lo suficiente. El resto lo siguió tratando de seguirle el paso sin mucho éxito. Lo último que Anna vio fue a Pitch sonreír mañosamente mientras abrazaba a su hermana desde atrás, y a Elsa cerrando los ojos con tranquilidad antes de que el mismo espiral de arena negra se la llevara lejos, de nuevo. Pero Jack no se detuvo, siguió el espiral hasta el bosque mientras escuchaba a los demás decirle que no lo perdiera de vista, oyó a Kristoff llamar a Sven para que lo siguieran y así alcanzar todos juntos a Pitch y traer de regreso a Elsa.

Pitch los llevó lejos, a la entrada más cercana directo a su guarida, pero Frost los estaba alcanzando, y pronto estaría sobre ellos. No, ya lo estaba, y la guarida estaba a pocos metros de ellos, no podía arriesgarse a que se llevaran a Elsa, no, simplemente no podía permitir que le quitaran a Elizabeth de nuevo, ¡esta vez no!…¿Qué…?

-¡Voy a dejarte ir!-gritó Pitch a Elsa debajo de él.

-¿Qué?

-¡Elsa!-escucharon a Jack.

-¡No! ¡Pitch!

Elsa salió del vórtice de arena, Pitch la había soltado en caída libre hacía el túnel viendo como se cerraba a medida que caía, había sido arrojada para que Jack no la alcanzara, pero Pitch se había quedado atrás. Lo siguiente que Elsa sintió fue la parte posterior de su cráneo y su espalda ser azotados contra el piso de piedra, eso le iba a dejar marca. Cuando vio con claridad se dio cuenta de que no había un agujero en el techo…ni siquiera se veía un techo. Cuando se levantó, Onyx ya estaba a su lado, pero éste mismo se metió al túnel que estaba detrás de ella para desaparecer, el resto de la cuadrilla que la había estado cuidando que quedó su lado. Ella había salido de ese túnel…cayendo como Alicia en el País de las Maravillas pero la dirección había cambiado en cuanto llegó a la guarida.

-¡Pitch!-Elsa no perdió tiempo, salió corriendo de regreso al túnel pero solo dio cinco pasos para darse cuenta de que estaba cerrado, era un callejón sin salida, por lo que fue hacia otro, pero esta vez los corceles le bloquearon el paso.

-Mi reina, no debe.-dijo uno.

-¡No sabe lo que puede haber allí!-secundó otro.

-Podría perderse en algún otro lado del continente.-finalizó el tercero.

-¡No me importa! ¡debo ayudar a Pitch!

-No, usted tiene que quedarse.-dijeron los tres a la par.

-Está más segura aquí, pero si va allá afuera entonces nuestro amo tendrá razones de sobra para morirse de angustia.-explicó uno.

-Y para castigarnos.-agregó otro.

Elsa siguió forcejeando contra ellos, pero no usó sus poderes para ello, estaba asustada, preocupada, aturdida, abrumada, estaba por darle un ataque de ansiedad que la tumbó de rodillas en el piso, se estaba hiperventilando y sentía lágrimas apunto de brotar de sus ojos. Cuando finalmente dejó de luchar, las pesadillas se quedaron con ella, buscando un modo de consolarla pero solo vieron como se quebraba ahí sin que pudieran evitarlo.


-¡Elsa!-Jack gritó una última vez al ver a su hija siendo arrojada hacía agujero en la tierra, ya se estaba cerrando cuando él trato de alcanzarla, rascó la tierra para intentar seguirla pero fue inútil, fue muy tarde.-¡Elsa! ¡No!-al darse vuelta se encontró con Pitch, mirándolo desafiante pero sin burla alguna en su rostro.

Pitch sintió venir el trineo con los demás detrás de él. La familia entera estaba reunida, y adivinó, que estaban más que dispuestos a sacarle un par de respuestas con fuerza bruta. No era como si las miradas de infinito desprecio significaran algo para él.

-¡Devuélveme a mi hermana!

Pitch sospechaba que la primera persona en enfrentarlo iba a ser Jack, pero Anna fue más allá al abalanzarse para golpearlo de la misma forma que hizo con el príncipe de patillas ridículas. No hizo más que sujetarla del cráneo para alejarla mientras ella seguía luchando y lanzando golpes al aire, para Pitch era igual que lidiar con un niño de cinco años.

-No tengo porque hacerlo. Es más, no quiero.-declaró mientras el resto iba contra él. Dejó a Anna caer al suelo para esquivar los relámpagos de hielo de Frost y los golpes de Kristoff con un hacha pequeña que traía, solo necesitaba aguantar un poco más hasta que el sol se ocultara, solo así podría escabullirse para abrir otra entrada y llegar a su guarida. Era sencillo. Onyx emergió del suelo justo a tiempo, pero Rapunzel evitó que llegara a él al lanzarle una sartén que había amarrado con una cuerda y sujetado a su cintura, era un arma que le recordó a lo que solía hacer con su cabello cuando le atacaba a distancia.

-Esta es una orden de la reina de Arendelle: Devuélveme a mi hermana ahora o atente a las consecuencias.-dijo Anna con firmeza mientras Kristoff la tomaba del hombro para evitar que huyera. Lo tenían acorralado contra un árbol y Onyx estaba siendo retenido por Jack y Flynn.

-Ríndete, Pitch, no tienes a donde ir ni un lugar donde ocultarte. Se acabó.-declaró Rapunzel amenazándolo con la sartén directo en su cuello.

-Ay, pero por favor. ¿Creen que esto es suficiente? Lo único que debo hacer es entretenerlos hasta que caiga la noche, es inevitable. Al final yo me iré de aquí, y ustedes no tendrán nada.-dijo finalmente.

-Lo sabemos. Pero una sesión de golpes entre todos quizá sea suficiente para hacerte hablar.

Pitch no se molestó el voltear en dirección hacia esa voz, sabía perfectamente que se trataba del Conejo de Pascua, lo que significaba…

-Y si no hablas, al menos lo habremos intentado.-esta vez Norte le tomó la palabra.

-¿Creíste que te enfrentaríamos sin antes asegurar refuerzos?-declaró Jack de espaldas a él, luego congeló las patas de Onyx hasta casi llegar al cuerpo.

Pitch oyó entonces aleteos pasados y rápidos, seguidos de un sonido agudo que se acercaba cada vez más a ellos.

-¡Al suelo!-anunció Jack.

Pitch aprovechó para huir pero la explosión detrás de él lo tumbó contra el árbol más cercano, golpeando su costado, asegurando que aún tenía huesos y vísceras, y que ahora quizá tenía un par de costillas rotas. Ardió de rabia por dentro. Luego frente a él aterrizaron el vikingo y la arquera. Toda la orquesta estaba ahí, todos dispuestos a darle una paliza.

-Ríndete y danos a Elsa. Te superamos en número, no tienes oportunidad.-recalcó Rapunzel mientras lo acorralaban nuevamente.

-Como dije…es cuestión de aguantar hasta que caiga la noche.-las palabras de Pitch anunciaban firmeza y desafío, el último acto de resistencia que pudo añadir, fue invocar su guadaña mortal.

Iba a ser una tarde muy larga.


Rebecca no creía posible que alguien supiera donde quedaba la isla que alguna vez fue su hogar, por eso se sorprendió tanto al encontrar a Serafina ahí también. Rebecca estaba ahí porque Elsa le había pedido que les diera unos días a Pitch y a ella para entenderse, claro que la querubín sabía que eso solo podía terminar en una cosa, pero accedió de igual forma deseándole suerte, no tenía más que hacer el vago en la isla. Y Fue cuando se encontró con Madre Naturaleza, la cual le preguntó por la torpe pareja de la que estaba a cargo, pero se las arregló para ofrecerle un recorrido por la isla para que supiera como era antes. Ninguna de las dos había dicho por qué estaban ahí, y no era como si tuvieran la necesidad de decirlo a voluntad o preguntar una a la otra.

-Y por aquí solía estar el pozo del pueblo.-señaló la querubín a los restos de un pozo, ya que estaba tapado con tierra y solo quedaban un par de rocas.-Cuando estaba embarazada de Fano, Cracio era el que hacía todas las labores que yo no podía hacer, traía el agua, sacaba los vegetales de nuestro pequeño huerto, sacaba a las cabras a pastar, trabajaba como pescador y herrero del pueblo también. Mucha gente nos criticaba porque él hacía todo cuando yo solo cocinaba, y le dije que me dejara hacer lo que me correspondía, pero siempre decía: "Mientras estés cargando a nuestro bebé no vas a mover un solo dedo, además, haga lo que haga la gente siempre hablará, es lo que hace, por eso es mejor hacer lo que uno quiere sin que importe lo que otros digan o piensen de ti.

-Vaya, tu marido si que tenía los pies bien puestos sobre la tierra.-comentó Serafina con una avecilla entre las manos, escuchando con atención.

-Si, me ayudó bastante cuando Fano nació también. Yo nunca supe como hacer labores domésticas hasta que mi hija nació porque Cracio me enseñó a hacerlas.

-¿Qué cosas?

-Casi de todo. Desde limpiar hasta pescar y un poco de herrería, fue muy útil.-dijo Rebecca, ella irradiaba energía desde que se encontró con Serafina. Parecía estar en serio contenta por contar todas esas cosas.-Oh, y por allá…

La rubia guió a Madre Naturaleza hacia un risco, de arena, llegaron a la cima donde se veía el agua clara del mar. Ambas disfrutaron de la brisa salada en el rostro y cabellos, escuchando algunas gaviotas a la distancia.

-Aquí traía a las cabras a pastar. Una cabra se alejó del rebaño y yo tuve que ir por ella en una ocasión, acabé rodeada de zorros y tuve que espantarlos para que no encontraran al resto de las cabras.-explicó Rebecca.

-Eras muy feliz aquí.-afirmó Serafina al verla siempre luciendo una sonrisa de pura nostalgia cada vez que hablaba.-…¿Cómo fue que dejaste este lugar si vivías tan feliz aquí?

Rebecca la volteó a ver y luego al océano, ya no sonreía, pero tampoco se veía seria, sino más bien triste al recordarlo.

-El general que inculpó a mis padres supo que yo estaba aquí, y amenazó a todos en la isla si no regresaba a tierra firme y me casaba con él.-dijo mientras se sentaba en el tronco que daba vista al océano, el mismo que muchas usó cuando las cabras pastaban.-Él no sabía que tenía una hija, por lo que Cracio y yo la dejamos con uno de mis hermanos mayores. Fui a enfrentar al general pero él mató a mi esposo…y terminamos matándonos el uno al otro.

-Lo lamento, no debí preguntar.-se disculpó la pelinegra, verdaderamente arrepentida.

-Fue hace tiempo, pero gracias de todos modos.

-No en serio. A pesar de que no fue justo lo que les sucedió, todavía puedes venir a este lugar e invocar tantos recuerdos felices…-Serafina fue junto a ella para sentarse.-A veces yo hago lo mismo…y pienso en mi padre.

"Wow, eso no lo esperaba." Pensó Becca creyendo que había oído mal.

-No me mal entiendas, no estoy hablando de…él, hablo del que fue mi padre.-aclaró.

-¿Lo extrañas?-se atrevió a preguntar.

-…a veces. No es fácil olvidar a tus seres queridos, mucho menos a los que amaste con todo el corazón.-confesó Serafina.-Mira, el sol está a punto de irse.-señaló en el horizonte.

-…olvidaba lo lindo que era ver esto.-murmuró para sí misma la querubín.

-Hay algo que me gustaría darte antes de irme. Estoy segura de que te gustará.


Con cada minuto que pasaba, Elsa podía el frío aliento de la desesperación soplando en su cuello, crispándole los nervios, haciéndola hiperventilar. Daba vueltas en la guarida mientras esperaba que Pitch regresara pero no sucedía nada, las pesadillas le habían dicho que el sol se había puesto hace poco, lo que significaba que Pitch ya debería haber vuelto pero no fue así. Ella se estaba empezando a preocupar de sobre manera, más porque al parecer Jack tenía algo contra Pitch, bueno, todos tenía algo contra él pero vio algo en los ojos de Jack antes de que se fueran volando que le dijo que Pitch le había hecho algo como para odiarlo tanto. Elsa pudo sentirlo en ese momento, era pura rabia y odio irradiando directo de los ojos de Jack como nunca antes lo había visto. La situación actual no era buena, porque si Jack y Pitch se ponían a pelear, que así fue según ella, entonces Pitch iba a necesitar ayudar, ella simplemente pudo detenerlos y explicarle a Jack que Pitch no era peligroso, al menos no con ella, y que estaba bien, pero eso habría implicado encontrarse de nuevo con Anna y Kristoff y aún no estaba lista para eso.

-Cálmese, ellos deben estar bien.-dijo una pesadilla acercándose a ella, pero Elsa no detuvo su andar en círculos, estaba casi segura que podía hundir un caminito si seguía así.

-Ustedes dijeron que ya deberían estar aquí, ¿por qué no están?-preguntó ella sin detenerse, el caminito que había hecho no estaba hundido, pero si había conseguido que brotara escarcha con cada paso que daba.

-Bueno…tal vez…

-Admitámoslo, algo malo podría estar sucediendo y ni nosotros ni su majestad podemos hacer algo.-dijo la tercera pesadilla.

-Podría hacer algo si ustedes me dejaran ir.

-No podemos. Órdenes de Pitch Black.-dijeron los tres a la vez.

-¡Ya dejen de hablar así!-la temperatura de la guarida disminuyó en el momento en que Elsa dejó de caminar para mirarlos a los tres como si fuesen niños que buscaban un regaño.-Me ponen nerviosa, y si siguen con eso, no vamos a solucionar nada. Soy la Reina de la Nieve, novia de Pitch Black Rey de las Pesadillas, lo que significa que mientras él no esté, su autoridad pasa a mí por prelación y exijo que abran una entrada que me lleve a Pitch, de inmediato.

La firmeza con la que les ordenó, el tono, la pose de autoridad y la magia helada los hizo temblar, no tuvieron tiempo de cuestionar su argumento porque sintieron hielo llevar camino de sus pezuñas hasta sus rodillas. La mirada seria de Elsa los hizo reaccionar.

-Síganos.-dijo uno de los corceles. Éste la guió a uno de los túneles.-No sé exactamente donde estén, pero puedo abrirle un acceso que la llevara cerca de donde podría estar.

El frío se disipó rápido y las pesadillas pudieron moverse de nuevo, y antes de que Elsa diera un paso hacia el túnel, les dio un beso en la frente a sus niñeros, porque al final del día eso eran en estas situaciones.

-Gracias.-dijo, y se sumergió en la oscuridad del pasadizo.


Pitch pudo contra todos, apenas. Sí, estaba herido, pero ¿quién no lo estaría luego de un combate de dos contra once, un reno, dos dragones y un muñeco de nieve? Pitch no pudo invocar a más pesadillas debido a que tendría que abrir otro pasadizo y alguno de sus oponentes podría haberse escabullido para entrar a su guarida y sustraer a Elsa, no, prefería pelear junto a Onyx a cometer el error de exponerla para que se la quitaran. Él estaba bien con esto, no era nada nuevo. Pero ninguno le dio descanso mientras vio como el sol se ponía y las sombras lo envolvían todo para servirle de aliadas, no pudo huir, se vio obligado a seguir peleando hasta que finalmente vio una salida. Ahora estaba perdido en alguna parte del bosque de Arendelle, débil, magullado y quizá con un par de huesos rotos, pero se preocuparía de ello más tarde, ahora la prioridad era huir de las pesadillas que se habían colado a la superficie.

Esas cosas estaban oliendo su miedo, miedo de desaparecer por lo débil que se sentía, miedo a que tal vez no podría volver con Elsa a tiempo, y si seguía pensando en ello lo encontrarían y lo devorarían como la última vez. No, no estaba dispuesto a volver a pasar por eso, no de nuevo. El dolor, la sensación de ser desmembrado y puesto de vuelta una y otra y otra vez hasta que esas cosas estuvieran satisfechas era lo único en este mundo que no podía soportar. Sintió que el aire le estaba haciendo falta por lo que buscó reposar, al menos un momento antes de que lo encontraran. Sostuvo su guadaña con fuerza en caso de que lo atacaran, hizo presión donde creyó sentir dolor crítico, justo debajo de lo que seguramente eran sus costillas rotas, cuando retiró su mano vio que le escurría un líquido negro rojizo tanto de la herida como de su mano.

-Ugh, esto no es bueno.-se dijo sin mucha importancia a pesar de que sentía dolor, ¿tal vez una hemorragia interna? Rayos, ya ni siquiera sabía qué tan mal herido estaba, sabía que era algo serio, pero no qué tanto.

Pitch trató de ponerse de pie pero sus piernas lo traicionaron, luego los escuchó, ya los tenía frente a él, las pesadillas lo habían encontrado y no podía huir. No le quedó de otra más que enfrentarlos con la mirada mientras lo acorralaban, pero no funcionaba. Ya se veía siendo devorado otra vez. Tres corceles avanzaron con rapidez para ser los primeros en tomar un pedazo de él.

"Estoy bien con esto", trató de convencerse mientras los veía aproximarse, "Estaré bien…no será para siempre."

Lo siguiente que Pitch sintió fue un bajón de temperatura como jamás había sentido. Un vestido aguamarina bloqueó su visión y la nieve empezó a caer.

-¡Quietos!-gritó Elsa de espaldas frente a él. Las pesadillas detuvieron su avance pero seguían inquietas, como si no hubiesen cambiado de opinión. Estaban hambrientas.-¡Basta!-Elsa los amenazó arrojando relámpago de hielo para hacerlos retroceder, pero ellos simplemente no lo hacían, rezongaban y parecían inquietarse más por avanzar. Ella volteó a verlo por un segundo sin preguntar si estaba bien, era obvio que no lo estaba.

-Justo a tiempo.-le dijo él para que no se sintieran tan mal.

-¿En qué sentido esto es llegar a tiempo?

Elsa se oía un poco molesta, pero la preocupación tampoco era invisible en su tono; dio un paso al frente para crear un camino de hielo que se volvió una barricada de púas de todos tamaños para evitarles el paso a los corceles, eso los hizo retroceder, por un momento.

-Sácanos de aquí, no sé de que otra forma pueda retenerlos.-le pidió Elsa con desespero mientras las manos le temblaban.

Pero Pitch no respondió con nada más que un gruñido de dolor. Por no decir menos, se estaba muriendo ahí, trataba de concentrarse para sacarlos de ahí pero era difícil; podía oír las voces de las pesadillas haciendo ecos agudos en su cabeza, taladrando como gritos de terror o mil pizarras siendo arañadas a la vez sin final, era lo bastante horrible.

Las pesadillas arremetieron entrando a la barrera de púas de hielo de Elsa, desde todas direcciones, una a una, y aunque Elsa consiguió congelar algunas para ahuyentarlas, admitía que no deseaba hacerles más daño del necesario. Seguían siendo los mismos corceles que mimaba, los mismos que ayudaban a Pitch a seguir con vida recolectando el miedo de los niños, por alguna razón le era difícil considerar dañarlos para salvar a Pitch. Pero también estaba el problema de que a Pitch se le estaba haciendo difícil sacarlos de ahí, es más, no iba a estar consciente mucho más tiempo, por lo que Elsa tomó una decisión mientras seguía combatiendo a las pesadillas. Puso su mente a trabajar y se empeñó en una idea, el hielo hizo el resto del trabajo con sus poderes, y así consiguió hacer una criatura de hielo, un colibrí, el ave más rápida del mundo para enviar un mensaje por ayuda.

Siguió haciendo lo mejor que pudo para defenderlos mientras Pitch luchaba por respirar, de repente, todas las pesadillas, toda la arena negra se acumuló formando un vórtice como el que la arrojó de regreso a la guarida, pero éste se veía direccionado, se alzó por los aires y en picada apuntó hacia ellos. Elsa tuvo miedo pero consiguió reaccionar a tiempo, los envolvió a ella y a Pitch en un domo de hielo poco antes de que la arena golpeara contra ellos. El domo se agrietó levemente, pero resistiría, debía hacerlo. Elsa dejó su puesto para ver qué tan grave era el estado de Pitch, primero revisó la herida que necesitaba atención urgente, la que estaba en su costado izquierdo, ni siquiera tuvo palabras, había mucha sangre, Pitch tenía golpes en la cara, sangre que corriendo desde su frente, ambos labios con una misma cortada, un ojo morado, escupía sangre, cortadas y golpes en el cuello y pecho.

Elsa trató de controlarse mientras el labio inferior le temblaba por el esfuerzo de contener las lágrimas. Pitch estaba por quedarse inconsciente mientras lo ayudaba a apoyarse contra el árbol.

-¡Resiste! ¡Tienes que resistir!

Los golpes de afuera agrietaban el domo más y más, Elsa trataba de arreglarlos lo más rápido que podía mientras ayudaba a Pitch, no sabía que más hacer, estaban acorralados y pronto estarían sobre ellos. El miedo que Elsa les tenía a esas pesadillas, la tristeza y el enojo que sentía contra Jack por haberle hecho daño a Pitch, todo se acumuló dentro de ella esperando el momento y buscando la forma de salir, ella sentía que pronto explotaría y eso solo significaría una cosa, el mismo rayo que congeló el corazón de su hermana pronto sería liberado, quizá con él podría derrotar a las pesadillas, pero Pitch estaba ahí y podría terminar igual que Anna si ella liberaba su poder. Cada golpe contra el domo era como un detonante que pronto la harían explotar.

Pitch podía sentir ese poder queriendo liberarse, estaba junto a ella y estaba protegiéndolo mientras se le aferraba, y él no podía abrir una simple entrada para sacarlos de ahí, eso era todo. No había dejado de intentarlo y así que probó de nuevo, vio que el domo estaba recibiendo una ola interminable que lo estaba agrietando de todas direcciones y al mismo tiempo, provocando el daño final que pronto lo quebraría. Pitch se concentró una última vez pensando en que hacía esto no solo para salvar su pellejo, sino también para sacar a Elsa antes de que ella estuviese apunto de hacer algo que no quería. Cerró los ojos y le fue imposible volver abrirlos. Estaba en la oscuridad, solo.

Eso era todo.


Pitch Black

Podía jurar que mis oídos me estaban engañando, una dulce melodía sonando a la distancia se hizo más clara hasta que me obligó a despertarme. La conocía, era mi maldición y una melodía que consideré mi salvación por mucho tiempo. A mi costado derecho encontré dos cosas, a Elsa sosteniendo mi mano mientras dormía sentada junto a mi cama, y mi brazo vendado con un par de manchas pequeñas de sangre, no era la mejor vista, pero era mejor comparada a cuando la herida estaba fresca. Cuando traté de sentarme pude sentir una punzada aguda en mi costado, era el costado de Frost atacó con tanta insistencia en cuanto el plasma de la Furia Nocturna me alcanzó. Hacía mucho que no sentía esto, era espantoso pero soportable.

En cuanto me moví para sentarme, Elsa despertó sin conseguir desperezarse, y con solo verla sabía que había estado preocupada pero también…¿molesta?

-¡Estas vivo! ¿Qué sucedió? ¿por qué Jack te hizo esto?

Hubiera deseado contestar con simpleza, en serio, pero escuchar esa tonada a lo lejos me crispaba más los nervios.

-Te lo diré en otra ocasión.-le dije mientras buscaba ponerme de pie.-Ahora, ¿hay alguien más?

-No te levantes, se te abrirán las heridas de nuevo, fue muy difícil tratarlas.-ella me sujetaba para que volviera a la cama pero no quería, si no hacía algo ahora sentía que me iba a morir pronto.-¡Pitch, hazme caso!

Conseguí salir de la alcoba, algo lento pero lo hice, Elsa no dejaba de tirar de mi brazo esperando que el dolor me hiciera bajar la guardia para devolverme pero resistí, todo me dolía tanto que no podía decir qué era peor. Conseguí llegar a las escaleras y bajar siguiendo la tonada, se repetía una y otra vez mientras caminaba, solo conseguía fastidiarme más.

-Oh, veo que aún estas vivo, que bien.-sorprendentemente, Rebecca estaba siendo sincera, estaba cocinando algo en la cocina de piedra improvisada de la guarida.-Feliz año nuevo.-pasó a soplar en una pipeta que hizo un chillido.-Un regalo de Padre Tiempo, hace dos años.-me explicó.

Antes de decir nada, ubiqué de donde venía la música, y sí, ahí estaba, mi camafeo estaba abierto, cantando, aquí, justo cuando me aseguré de ella lo desaparecería para siempre. Lo tomé y lo cerré, pero la rubia de rojo me lo quitó tan rápido que casi sentí sus uñas encajarse.

-¿Qué hace eso aquí? Te pedí que te lo llevarás, ¿por qué lo tienes?

-Fue un regalo, Serafina me lo dio.-dijo ella.

-¿Quién es Serafina?-preguntó Elsa algo interesada. Lo último que quiero es que conozca la opinión de Serafina con respecto a mí.

-Es Madre Naturaleza, me la encontré y decidió regalármelo.-dijo Rebecca con una sonrisa algo siniestra.-Así que técnicamente esto es mío ahora. ¡Es mío!-sacudió el camafeo frente a mí a modo de burla, riendo, mientras me contenía por arrancarle esas alas directo de la piel.

-¿Qué hace ella aquí?-le pregunté a Elsa, quien ya había parado de jalonearme.

-¿Qué parece que hago? Traer tu trasero del más allá.-dijo Becca regresando a revisar algo que tienen en el en una olla.

-Cuando vi lo mal que estabas mientras luchaba contra las pesadillas, mandé un ave de hielo a buscarla para ayudarme. Había mucha sangre y no se me ocurría más que hacer que taparte las heridas con mi hielo pero no fue suficiente.-explicó Elsa todavía algo conmocionada.

-Tu chica estaba muy asustada porque no despertabas. Llevas doce días inconsciente, estuve a punto de pensar que estabas muerto pero ya sabes lo que dicen…"mala hierba no muere fácil".

Por un segundo albergué deseos asesinos cuando dijo eso, o algo peor, devolverla con su hermano.

-Como sea, dejaré esto aquí. Haz que se coma una de estas dos veces al día, si los sabores cambian quiere decir que está mejorando, si no, entonces llámame para que le dé algo más fuerte.-explicó señalando la olla humeante de cuyo olor no pude identificar, al ver con detenimiento el contenido puedo decir que era algo pastoso, burbujeaba, y tenía un color entre verde y café algo asqueroso.-Bueno, yo me voy, sé cuando no me quieren cerca.

-Apenas te importa.-le dije.

-Cierto, pero ella me cae bien. Tú…ahí la llevas.

Claro, como no se me ocurrió.

Elsa no perdió tiempo y de inmediato sirvió en un tazón la mezcla extraña, para cuando llegamos al cuarto yo ya me estaba quitando los vendajes, algunas cortadas ya estaban sangrando de nuevo, otras tenían ¿costras?

-No necesito comer eso.-le dije a Elsa, sabiendo que ya estaba sentada y lista para esperar a que yo comiera lo que sea que la hermana de Cupido me dejó, ¿quién no me asegura que si lo como moriré en un pare de semanas?

-Calla, si Rebecca dijo que te hará bien entonces debes confiar en ella.

-No seas ridícula, todo lo que debo hacer es salir a recolectar miedo de los niños para curarme más rápido.-expliqué, pero antes de que saliera por la puerta de nuevo, Elsa me estaba sujetando de nuevo, pero esta vez pasó de largo para hacer presión en mi costado, ese costado que casi me hizo colapsar y me obligó a volver a la cama.

-Esto me duele más a mí que a ti.-dijo mientras me ayudaba a recostarme.

-Lo dudo completamente.

Elsa me colocó nuevos vendajes mientras trataba de tragar lo que Rebecca había…cocinado, si es que esto se le puede decir cocinar. Luego se sentó a vigilar que me acabara el tazón que me dio. ¿Acaso le parezco un niño que necesita supervisión o qué?

-Come, te hará bien.-dijo pasándome el tazón, segura de que lo comería.

Metía la cuchara llena a mi boca y ya tenía ganas de vomitar, el sabor era amargo y horrible, controlé las arcadas para no sacarlo todo, hice el esfuerzo de tragarlo hasta que lo hice y me dejó el mal sabor de boca.

-¿Cómo te sientes?-me preguntó Elsa aún preocupada.

Como recién salido de un saco de papas que golpearon hasta hacerlas puré, pero fuera de eso, bien. Claro que no podría decir algo así pero de esa forma me sentía.

-Mejor que antes.-acabé por decir antes de meter otra cucharada a mi boca.

-¿Por qué Jack te hizo esto? Si te dijo algo debes decírmelo.-la determinación con la que habló me hizo darme cuenta de algo, ella había madurado en el tiempo que estuvo aquí. Pero sabía que no podía decirle todo.-Rebecca dice que debido a la cantidad de heridas que tienes, hubo más personas involucradas…¿hubieron más? ¿fue…?

-Tu hermana no tuvo nada que ver.-¡mentiras!-Si a alguien le debo todo esto es a los guardianes.-bien, eso no era una total mentira.

-Entonces Jack no…

-Oh, Frost ayudó bastante.-dije señalando mi herida del costado.-Pero da igual, no es como si esto no hubiese pasado antes.

Cuando miré a Elsa supe lo que estaba pensando, se estaba compadeciendo de mí y no podía permitirlo, no soy alguien que valga la pena ni el tiempo ni la paciencia para fingir que merece compasión de parte de otros; más apropiadamente diría que con todo lo que he hecho, no sería apropiado recibir compasión de alguien como ella.

-Si te pasó esto por mi culpa…-siento que me gustará que está a punto de decir.- tal vez sería un buen momento para regresar.-ahí está.-Podría hablar con todos para que esto no vuelva a suceder.

-Olvídalo, ellos no te escucharían. Además, en un par de días estaré como nuevo, solo debo hacer un par de rondas para recolectar miedo y todas mis heridas desaparecerán.

-Oh, no, no, no, claro que no.-dijo poniendo a un lado el tazón.-No irás a ningún lado hasta que sanes.-sentenció como si en verdad tuviese palabra en esto.

-Tú misma viste cuanta sangre perdí. Si me quedo aquí nunca podré recuperarme.

Elsa se quedó callada cuando lo entendió, algo molesta pero lo superará. Sorprendentemente, el engrudo que Rebecca preparó sabía diferente con cada bocado que daba, recuerdo que ella dijo que si esto pasaba significaba que yo estaba mejorando o algo así.

-¿Y si…yo fuese contigo?

¿Cómo dicen que dijo esta niña? Creí que no me hablaría.

-¿A qué te refieres?

-Pienso que mis poderes podrían ayudarte a recolectar miedo mientras te recuperas.

-No.-dije antes de que fuera más lejos con esa idea suya. Lo admito, yo también lo pensé, pero ahora que sé que los guardianes están involucrados en esto, prefiero que no salga por un tiempo, o al menos no sin supervisión.

-No te estoy pidiendo permiso, yo iré a ayudarte.

-Pues yo soy el Rey de las Pesadillas y Señor de la Oscuridad, y te ordeno quedarte aquí.-dije con autoridad, a penas pudiendo moverme.

-¡Ha! Pues entonces yo puedo decir que soy la Reina de la Nieve.-al momento en que hizo alarde de su título la habitación se empezó a helar, la nieve empezó a formar una pequeña tormenta en la habitación y Elsa me miró con ira contenida. Bueno, eso era nuevo.-Y mientras no estés en condiciones de usar tus poderes, yo soy la que manda por aquí.-declaró.

La manera en la que dijo aquello fue con seriedad, entonces ¿por qué se me hacía la frase más sensual que jamás había escuchado?

-No importa lo que digas, Pitch, yo voy contigo si así logro que te cures más a prisa.

Declaró sin que la tormenta amainara.


Extra

Rebecca

A pesar de que Serafina lo niega al mundo y a ella misma, sigue extrañando un poco a su padre. Es por eso que viene a mi isla, este lugar tiene la peculiaridad de entumecer los malos recuerdos, aquellos que desearíamos no haber tenido nunca; y Serafina lo sabía, por eso es que me da este objeto que mira como si hubiese sido algo valioso en su momento, pero que ahora ha perdido parte de su belleza con el tiempo.

-…mi madre…solía cantarla a mi padre cada vez que le pedían que nos dejara.-me dijo entregando el camafeo, aún abierto, aun cantando. Si, el mismo camafeo que Pitch me pidió que alejara de su guarida.-Se la cantaba a él la noche antes de irse…y también cuando yo no podía dormir. Allí estamos.-señaló el interior del camafeo para guiar mi vista, y lo que vi me pareció…curioso y algo…¿alarmante?

Era Serafina, pero no aparentaba más de ocho, quizá nueve años de edad, mismo cabello negro, mismos ojos ámbar, pero su sonrisa parecía sincera y cálida, la sonrisa de una niña que espera ver a su padre de nuevo. De los hombros la sostenía una mujer de figura delgada, piel blanca, demasiado clara, cabello café oscuro que hacía resaltar los ojos azul cielo; la mujer poseía pestañas negras y largas, y unas mejillas con un rubor rosado natural que se extendía hasta su nariz chata y pequeña. Por un segundo, un breve instante, me atreví a pensar que la mujer retratada en el camafeo era Elsa, solo hacía falta cambiar el color del cabello pero no, era más que eso. Me daba la sensación de que apenas tenían un vago parecido.

-¿Estas segura de que puedo quedármelo?-le pregunté.-Esto solía ser…

-De mi padre, era de él, pero dudo que lo necesite ya que está muerto.-declaró de nuevo, como muchas otras veces.-Me lo encontré en uno de mis viajes, y me trae más recuerdos malos que buenos, y ya que a ti parece gustarte, te lo puedes quedar.-sentenció cerrando el camafeo y a la vez empujándolo hacia mí.-Esa melodía duerme a cualquiera. Dale un buen uso.

Fue lo último que me dijo antes de dar la vuelta y marcharse hacia los cielos. Yo me quedé en tierra firme, justo en la playa mientras sentía en mis pies como la mera subía, pensando un poco en lo mal que lo debió haber pasado Serafina como para terminar declarando muerto a su padre, cambiarse el nombre y obsequiándome lo que quizá era su última conexión con Pitch y su pasado mutuo. Me entristeció, e inmediatamente abrí el objeto de oro una vez más para escuchar la melodía, esta vez me dispuse a repasar la letra que Serafina me enseñó, solo para asegurarme de que no la olvidaría.

-"Cruel and Cold like winds on the sea.

Will you ever return to me?

Hear my voice sing with the tide.

My love will never die.

Over waves and deep in the blue.

I will give up my heart for you.

Ten long years I'll wait to go by.

My love will never die".*


La canción la pueden encontrar en el canal de Fiajela, en Youtube, como Davy Jones [Lyrics] (por aquello de ser específica. Pero solo puse una parte de la canción, y para aquellos que la quieran escuchar completa y saber lo que dice les dejo la traducción aquí mismo.

Traducción:

Cruel y frío como viento en el mar,

Regresarás a mí?

Escucha mi voz cantar con la marea.

Mi amor nunca morirá.

Sobre las olas y profundo en el azul,

Te entregaré mi corazón.

Diez largos años esperaré a pasar.

Mi amor nunca morirá.*

Ven mi amor, sé uno con el mar.

Gobierna conmigo por la eternidad

Ahoga todos los sueños sin misericordia alguna

Y deja sus almas para mí

Toca la canción que cantaste tiempo atrás

Y donde sea que la tormenta golpee

Encontrarás la llave para mi corazón

Nunca estaremos separados

Salvaje y fuerte no puedes ser contenido

Nunca atado y tampoco encadenado

Heridas que causaste nunca podrás arreglar

Y tú nunca terminarás.

Cruel y frío como vientos en el mar,

Regresarás a mí?

Escucha mi voz cantar con la marea.

Nuestro amor nunca morirá.

Y la razón por la que desaparecí (de nuevo) fue porque no me cargaban los archivos cuando los subía y se atoraba la página, luego una amiga me dijo que era porque no había actualizado mi aceptación de términos y condiciones para subir historias...ups. Como sea, dejen sus reviews con comentarios, gritos, reclamos, todo se vale.

Nos vemos en el siguiente capitulo ;D