:) por favor no me odien...más.


Capítulo 9: Sin Salida

Ni los jardines de piedra de Medusa del mito griego se comparaban con lo que Jack y el resto de los guardianes encontraron. Habían seguido el rastro de sangre que Pitch dejó al huir de las pesadillas hace ya días, solo para encontrarse con lo que quedó de ellas en lo profundo del bosque, otra vez. Los corceles estaban congelados, hechos hielo, pedazos de todos ellos en una misma zona, algunos ni siquiera se podían distinguir como equinos, parecían más bien ráfagas negras congeladas a mitad de una arremetida.

Habían conseguido mantener el lugar tal y como lo habían encontrado cuando Pitch fue perseguido por las pesadillas luego de pelear contra ellos. Lo último que recuerdan haber visto fue una explosión de oscuridad y hielo, algo que impactó a Jack y lo hizo volar hasta el lugar, pero para cuando llegó, Pitch, y tal vez Elsa, habían desaparecido. No obstante, habían pasado varios días, y el hielo no se había derretido, y con esto, la arena y sangre seca tampoco.

-El rastro termina aquí, parece que nadie se ha acercado.-declaró Conejo al lado de Jack, quien seguía mirando los diminutos cristales de sangre oscura en sus dedos.

-¿Qué creen que pudo pasar aquí?-preguntó Jack a los muchachos, revisando con más detalle el lugar.

Hada y sus haditas revoloteaban cerca de del hielo roto y cortado, las manchas y cualquier cosa que diera una pista de a donde fue el rey de las pesadillas. Jack y Conejo estaban dentro de lo que quedaba de una especie de burbuja de hielo, pues solo se veía la base de ésta, rota, y los pedazos del resto alrededor. La sangre oscura estaba al pie del árbol, púas de hielo poco más al frente de lo que fue la burbuja, y rastros de una batalla librada; ya habían revisado todo, todos sabían lo que ocurrió en el lugar, pero Jack seguía en la negación, por lo que el resto de los guardianes no había dicho nada al respecto, pero había un límite de hasta donde podían permitir que su amigo siguiera engañándose así mismo.

-Bueno, es obvio, a Pitch lo encontraron sus pesadillas y trataron de llevárselo, pero tuvo que pelear.-declaró Norte, sin añadir nada más. no hacía más que decir lo obvio.

-Sí, pero Jack…-le llamó Conejo rompiendo un pedazo de la base de la burbuja, mostrándole la pieza de hielo dura, fresca, era como si apenas acabara de hacerse.-¿No te parece un poco…sospechoso?

-¿Qué insinúas?-preguntó Jack apunto de entrar a la defensiva, aunque para Conejo era peor que hacerse el tonto.

-Lo que Conejo trata de decir es que, tal vez Pitch no haya sido capaz de defenderse solo.-Norte fue hacia ellos mientras hablaba con calma para evitar otro conflicto, y pasó señalar con su espada el charco congelado de sangre.-Incluso para un inmortal, eso es demasiada sangre, Pitch pudo haber hecho acopio de lo que le quedaba de fuerzas solo para poder escapar. Y todo este hielo…quizás…

-No. Que ni se te ocurra decirlo, Norte. No lo pienses si quiera.-le amenazó Jack con su cayado para que cortara con la idea.

-Jack.-le llamó Hada para calmarlo.-Nosotros tampoco queremos creerlo, pero hay que considerar todas las posibilidades.-dijo con el cuidado de no alterarlo…más.-Sabemos que no puedes concebir la idea, pero mira todo esto.-señaló ella a las pruebas a su alrededor.

-Solo porque hay hielo por todas partes no significan absolutamente nada.-se apresuró Jack a decir.

-Pitch estaba peleando contra nosotros, al huir de sus pesadillas le perdimos el rastro. Mira a tu alrededor y dime si le fue posible huir él solo mientras combatía a esas cosas y sangraba como una cascada. ¿Crees que pudo haber hecho todo este hielo él solo? No, no lo creo.-sentenció Conejo apuntándole a Jack con su boomerang.-Aunque a ninguno de nosotros nos guste la idea, hay que decirlo: Elsa podría estar colaborando con Pitch voluntariamente.

-¡Retráctate!

-¡Basta!-gritó Hada colocándose entre ellos antes de que algo más ocurriera.-No tenemos tiempo para estas cosas. Lo mejor que podemos hacer es recabar información y buscar si alguien vio a Elsa con Pitch en algún momento.

-Buena suerte con eso mientras alguien sigue engañándose a sí mismo.-recalcó Conejo crudamente. Pero para cuando volteó, Jack ya se había marchado, había volado lejos para evitarse más conflictos con las personas de las que necesitaba ayuda.

-Él estará bien, es Jack Frost.-dijo Norte.-Puede que esta vez encuentre algo por su cuenta.

-Eso se puede debatir.-volvió a hablar Conejo.

-Tengo que ir a hablar con alguien. Ustedes quédense y vean si pueden hallar algo más, lo que sea que pueda calmar a Jack.-reafirmó Hada.-Quédense con ellos hasta que vuelva.-les indicó a un par de sus habitas, el resto la acompañaron mientras se alzaba en vuelo.

Hada llegó a su castillo en tiempo récord. Sus haditas iban y venían con dientes y monedas, pero ella vino por un asunto diferente, y casi tan importante como su trabajo, porque ahora un amigo suyo y su familia estaban sufriendo por esto. Ella buscó por cada viga en las alturas, volando sin detenerse un solo segundo hasta que se le ocurrió mirar abajo. Allí estaba, remojando sus pies en el estanque junto a uno de los murales, ahí estaba Rebecca. Bajó en un segundo viendo cómo ella no se molestaba en abrir los ojos, parecía bastante relajada, lástima que tuvo que acabar con eso.

-¿Por qué no me dijiste que Pitch y Elsa estaban juntos? ¿Tienes idea de lo mucho que nos ha costado encontrarlos?-Hada no se contuvo en sonar enojada, pero también decepcionada. Por todo lo que recuerda, Rebecca le contaba todo, desde las parejas en las que trabajaba, hasta las quejas que envolvían su relación con Lloyd. Hasta donde sabía, esta era la primera vez que le ocultaba algo.

-Tú nunca me preguntaste, y como esto era trabajo me reservé el derecho de hablar de ello. No siempre te cuento de todas las parejas que están a mi cargo.-le explicó la rubia siguiendo en calma, sus pies en el agua y su rostro mirando hacia arriba como si quisiera sentir el sol, sus alas ocultas y sus zapatos a un lado.

-Pero esto no tiene sentido, ¿Por qué Hombre de la Luna te pediría algo así?

-Ah...error. Hombre de la Luna me pidió separarlos desde el principio, ya sabes, romper el ciclo natural de lo que debería pasar eventualmente.-Rebecca finalmente la miró y pasó sacar sus pies del estanque.-Pero esta parecía una perfecta oportunidad para conseguir mi boleto fuera de aquí y estar con mi familia, de esa forma Pitch ya no se sentiría tan solo, y Elsa podría tener finalmente un compañero que la entienda. Todos ganamos.-explicó con una mueca de nerviosismo.

-...¿es en serio?-Hada no sabía si gritar o llorar, era como si su amiga hubiera perdido el buen juicio con este trabajo, hubiera pasado eventualmente pero no tan rápido.-Becca, hay una razón por la que es tabú el que una criatura sobrenatural entable una relación con un mortal. Es peligroso cuando se construye un vinculo muy fuerte, sabes tan bien como yo que el final nunca es agradable.

En ese momento, Becca se quedó muda. Ella sabía que una vez que su pareja problemática se quedara junta, el jefe ya no dispondría de ella por haber desobedecido...pero nada había pasado. Hombre de la Luna le mostró la razón del por qué debía separarlos, pero había hecho lo contrario, y se había alejado de ellos para dejarlos avanzar en su relación. Y aún así, Mim no había hecho nada, no la dejaba ir...y sí, sabía que el final de la pareja no sería necesariamente feliz...pero egoístamente pensó que ya no estaría ahí para verlo. Era terrible. Ella era terrible...por un segundo creyó que era casi horrible como su hermano. Y esto no pasó desapercibido por Hada, quien cubrió su boca con horror.

-Oh, Becca...¿qué haz hecho?-Hada poco a poco se fue alejando de ella, pero la detuvo antes de hacer lo que se debía.-¡Suéltame!

-¡No!

-¡Jack tiene que saber esto! Su familia está preocupada, si vieras a Anna entenderías la gravedad de todo esto.-Hada trató de explicarle pero las dos empezaron a forcejear en el aire, hasta que Rebecca sacó sus alas para nivelar el terreno entre ellas.-Jack nos pidió ayuda para traer a Elsa devuelta a casa, todos la quieren de regreso, no puedo quedarme callada cuando ellos están sufriendo por perder a un miembro de su familia. Si te hace sentir mejor, no diré que tu fuiste parte de esto.

-¡Ese no es el problema! Esos dos no están dispuestos a irse cada quien por su lado.-Rebecca jaló de su amiga lo mejor que pudo hasta que consiguió que bajaran a una de las plataformas, donde trató de razonar con ella.-A Pitch le costó trabajo pero es honesto con ella, no quiere perder a Elsa por nada del mundo y tampoco quiere que ella lo deje.

-¿Sabe Elsa que está siendo engañada a un nivel personal? -Hada se le acercó al rostro de manera acusatoria, haciéndola descender.-¿acaso sabe que Pitch lleva planeando esto desde que nacieron ella y su hermana? ¿sabe que Pitch está dispuesto a lo que sea con tal de alcanzar su objetivo, sea cual sea?

-... ... detalles, detalles. -respondió con una sonrisa nerviosa, con los pies en la plataforma mientras su amiga seguí volando encima de ella.

-¡Esto no es solo un detalle! Jack quiere que Elsa regrese, quiere contarle toda la verdad como hicieron con Anna. Quiere recuperar a su familia.

-Entonces escúchame. Jack no puede simplemente llegar y llevarse a su hija como una versión al revesada del rapto de una novia*. Elsa tampoco desea irse y dejar a Pitch, pero no dudes que provocará una batalla campal en cuanto sepa que ambos varoncitos no le han estado diciendo toda la verdad. No me extrañaría si vuelve a provocar un Invierno Eterno por culpa de esos dos. Esa es la verdadera catástrofe que me gustaría evitar.

Hada finalmente se calmó y pensó con detenimiento lo que su amiga quiso decirle. Y era cierto, llegados a este punto, se necesitaría más que solo un "rapto" para que Elsa volviera a casa. Y si lo que Becca decía era cierto, hasta Hada sabía que era injusto señalar a Pitch como el único malo del cuento. finalmente suspiró y descendió en su vuelo para quedar a la altura de la querubín.

-Entiendo. ¿Qué tienes en mente?-Hada se elevó de nuevo, esta vez sin intentar salir volando y dispuesta a escuchar a su amiga, toda seriedad y atención.

-Déjame hablar con Jack, trataré de explicarle toda esta situación pero necesitaré de tu ayuda en caso de que desee apresurarse a hacerlo todo por sí mismo. Yo lo puedo llevar directo a Pitch, y por ende, a Elsa.-comenzó Becca.-Tal vez haciéndole entender que Elsa fue manipulada, pero que ya no lo está, pueda aproximarse a Pitch de tal modo que ambos puedan solucionar su conflicto, y para que hablen entre los dos con Elsa para evitar que cualquiera salga lastimado. Así no habrá daño directo ni colateral para nadie.

-A veces me impresionas. Nadie pensaría que te importan tanto los sentimientos de las personas.-le confesó Hada.

-Este trabajo requiere que las personas me importen, que desee ver por ellos y evitar que sus lazos se rompan. Llegué muy lejos con esa torpe pareja, no me voy a retirar del juego así nada más.

Hada de los Dientes se rió por unos momentos antes de sugerirle que fueran a ver a Jack de una vez, no sabía donde se encontraba pero le dijo que podrían esperar en Arendelle, ya que siempre regresaría allí para consolar y hacer compañía a Rapunzel y a Anna. En el camino le explicó que la hermana pecosa estaba embarazada, y que el preocuparse podría afectarla más de lo que el embarazo de por sí le estaba haciendo a su cuerpo. Esto hizo que Rebecca deseará ayudar incluso todavía más a la familia de Elsa, pero mientras más se lo planteaba, más veía en su cabeza escenarios en los que las cosas podrían salir mal.

-Solo espero que Pitch no tome una mala decisión antes de que podamos intervenir.-el comentario de Hada sacó a la querubín de sus pensamientos.-¿Tú lo hubieras hecho de haberte enamorado de un mortal, sabiendo que podrías convertirlo en una criatura mágica igual a ti?-la pregunta tomó a Becca desprevenida, sin mencionar que era un tema tabú entre todo ser mágico, el tabú que había mencionado antes.

-Yo ya estaba casada antes de ser una más de ustedes. Hasta ahora no hay un solo día en el que no piense en Cracio y en mi hija desde que llegué. No puedo contestar a tu pregunta. Pero sí puedo decirte que una decisión como esa no es fácil. La muerte siempre acecha a los humanos, aún si estos tienen poderes sobrenaturales, su condición de mortal los limita, y nos guste o no, encariñarnos con ellos no es una ventaja en esta línea de trabajo.

-...¿crees que Pitch...?

-No estoy segura. Quisiera inclinarme a decir que él no lo haría...pero no lo conozco tan bien.-Becca habló dejando de lado saber el pasado de Pitch, pero era cierto lo que decía. Aún sabiendo su pasado, no estaba segura si Pitch sería capaz de tal atrocidad, pero la duda era un beneficio en estos casos, uno que podría tener como lujo al menos por ahora...hasta que pasara o no.


Anna y su madre, junto con Kristof, esperaron a la señal de Hans. Habían hecho un viaje hasta Alemania para poder hablar con el famoso duende que había torcido la vida del príncipe pelirrojo, esta era su última esperanza de recuperar a Elsa.

Cabía decir que a la nueva reina de Arendelle le importaba poco lo que Pitch hubiera tratado de hacer a estas alturas contra sus padres o los famosos guardianes, ella solo quería a su hermana de vuelta. Cada día trataba de lidiar con el hecho de que tal vez no volvería a ver a su hermana, pero no perdía la esperanza de traerla de vuelta; saber que pronto tendría un bebé mientras lidiaba con todo esto era casi demasiado, claro, tenía el apoyo de Kristoff, de sus padres, vaya, hasta Olaf y Sven cuidaban de ella, pero saber que su hermana no estaba con ella en estas circunstancias le partía el corazón.

No tomó demasiado bien la noticia de que la princesa Rapunzel y Jockul Frosti eran sus padres, al principio creyó que era un chiste de mal gusto pero luego le confesaron un sin número de cosas sobre ella y Elsa, y de cómo fue que el rey Adgar y la reina Idum las tomaron en su familia. Todo eso fue demasiado. Anna no sabía como reaccionar por primera vez en su vida. Quedó un poco resentida y hasta molesta con ellos, trataba de no parecer irritada, lo intentaba todos los días y penas lograba salir de la misma habitación que Rapunzel sin hacer una escena de drama innecesaria.

Solo le quedaba preguntarse cómo se lo tomaría Elsa cuando volviera a casa.

Hans apareció, saliendo del bosque oscuro mientras ella, Kristoff, Rapunzel esperaban al margen de este. Ahora debían entrar.

El bosque de Alemania, la Selva Negra, no solo es hogar del duende que concede deseos, los aldeanos que vivían no lejos de ahí aseguraban haber visto a lo largo de sus vidas criaturas sobrenaturales salir de ese bosque, como hadas, gnomos, animales que por las noches, conversaban entre sí, cuando solo los perdidos deambulaban. Con todas las historias de los aldeanos, Anna solo pensaba que ya no quedaba más que hacer, había visto muchas cosas mágicas, unas más que daban miedo incluso, este bosque no suponía un desafío. Las ramas de los árboles parecían moverse solos cuando uno no miraba, el croar de los sapos se distorsionaba a la distancia como si dijeran sus nombres, el viento chocando contra los juncos abiertos simulaban los gritos de almas en pena, o al menos eso era lo que querían creer.

Al cabo de un rato, llegaron todos juntos a una cabaña algo descuidada, y junto a esta una enorme piedra rodeada de paja. No era la imagen más alegre que Anna había visto. Su madre se aferraba ella mientras Hans tocaba a la puerta de la cabaña.

-¿Seguro que es aquí?-preguntó Rapunzel al pelirrojo, cada vez más apretando la mano de su hija.

-Ella dijo que estarían aquí.-le respondió con preocupación.

-¿Me engañan mis ojitos?

Todos voltearon buscando la voz, en el techo se encontraba el duende. Sonriendo despreocupado y descansando mientras los observaba con fascinación. Anna contuvo un grito.

-¿Qué tenemos aquí? ¿Dos? No, son tres humanos de sangre real.-el duende rió mostrando los dientes. -Parece que hoy es mi día de suerte. No todos los días recibo nobles de sangre azul, y mucho menos tres en el mismo día ¡JA!

-Ya basta de payadas, ¿donde está mi madre?

-¿Roxie? Pensaba que necesitaban MI ayuda, ¿para qué querrían hablar con la hija de un inútil molinero teniéndome a mí?

Rumplestilskin bajó del techo en un abrir y cerrar de ojos, dejando solo una estela de humo morado y apareciendo al lado de Anna, a lo cual Kristoff reaccionó colocándola detrás suyo.

-¿No es así, princesa Anna de Arendelle? Usted se ve desesperada...eso me agrada, hace que este viejo corazón se regocije al saber que es necesitado por alguien como usted.

-Anna, debo advertirte, él podría...-Rumple le cerró la boca de un chasquido, su boca entera había desaparecido.

-Tú no eres mi presentador, eso déjaselo a tu madre, quien por cierto, fue a hacerme un encargo. Me presento. -el duende desapareció de nuevo, esta vez situándose en lo alto de la piedra rodeada de paja.-Soy el duende Rumplestilskin, yo puedo darles lo que quieren, siempre y cuando estén dispuesto a pagar el precio que corresponde.

Anna lo vio y se hizo una idea de lo mañoso que podría ser, el enano se creía más de lo que valía, aunque eso ella estaba apunto de juzgarlo. salió de la protección de Kristoff y soltó la mano de su madre, encarando a la criatura de piel verdosa con tal seriedad que ni su esposa la reconoció por un instante.

-Lo que yo deseo es encontrar a mi hermana para traerla de vuelta a casa. -nunca le quitó los ojos de encima al duende. -No te estoy pidiendo que tú la traigas, solo que nos ayudes a encontrarla y a entrar a donde ella está para traerla nosotros mismos.

-Lo que pides es mucho, va costarte igual de caro.

-Trajimos el oro que suponemos será suficiente para que nos ayudes.

El duende comenzó a reír, luego a carcajear hasta que se deslizó por la roca hasta la paja, sujetando su estómago y buscando el aire que necesitaba para poder hablar.

-Creo que ese príncipe de patillas ridículas es más lento de lo que cree. -comentó sin dejar de reír, cuando se calmó, se aclaró la garganta. -Verá usted, su alteza, YO hago oro, ¿para qué cree que tengo toda esta paja? solo tengo que pasarla por mi rueca para hilarla y listo: Oro puro.

-¿Entonces no ayudarás? -preguntó Kristoff detrás de su esposa, y detrás de él, Rapunzel.

-Yo nunca dije eso. -le contestó con una sonrisa de oreja a oreja. -Puedo hacer lo que me pide, pero necesito un pago digno de este deseo suyo. Hay tanto que podría pedir de un sangre azul que no puedo decidir.

-Si ese es el caso entonces seré yo la que lo haga. -se ofreció Rapunzel mientras juntaba con su hija. -Si ella debe de darte algo entonces sería mejor si la hace el pago soy yo.

-No, no, no, no, no, no, no. Hija del reino Corona, usted ya no tienen nada que pueda interesarme. De haber conservado su cabellera dorada se la habría pedido para preservar las propiedades mágicas que en usted residen, pero no, es una lástima que su esposo lo haya cortado por amor... no, estaba mucho mejor sin él, querida. -le explicó sin deshacer su sonrisa. -Lo que yo quiero... es un libro.-finalizó.

-¿Un libro? -Anna no entendía, nadie, pensaron que el enano estaba loco.

-Si mal no recuerdo, tu padre...bueno, tú posees una basta biblioteca privada que solía ser del anterior rey, uno de los libros contenía el mapa donde se haya la ubicación de los trolls. Lo que yo quiero, es que me traigan ese libro.

Anna sintió algo, algo que no cuadraba muy bien. este duende le había dicho que el pago debía ser proporcional a lo que le estaba pidiendo. Dijo que el favor de ayudar en la búsqueda de su hermana no valía oro, pero sí un libro. Algo estaba mal aquí, y por mucho que le hubiera gustado discutir con el enano de piel verde, ahora no tenía el tiempo.

-De acuerdo. Te traeremos el libro en cuanto nos des algo con lo cual encontrar a mi hermana, y traerla con nosotros. Es un trato.-Anna le extendió la mano para cerrar el acuerdo, a lo cual el duende rió agudamente y selló el trato dándole la mano.

-Oh, pero si necesito algo más de ustedes. -aclaró antes de que lo soltara. -Requiero de alguna posesión de tu hermana, solo así podré auxiliarlos a encontrarla, de lo demás me haré cargo.

Anna volteó a ver Kristoff, él sacó de una bolsa el par de guantes que solía usar Elsa cuando estaba encerrada. Kristoff se los tendió a Rumplestilskin y él soltó a Anna con ojos saltones y brillando.

-Le aseguro que pronto se reunirá con su hermana. Lo que haré será rápido, solo consíganme ese libro. -Anna asintió sin perder su seriedad.-Enviaré a Roxie en cuanto todo esté listo, ella les explicará todo, ustedes le darán el libro y ella me lo hará llegar a mí.

-Gracias, muchísimas gracias. -dijo Rapunzel ya más aliviada y con un gran peso fuera de sus hombros

-Bien, ya pueden retirarse. -Rumple chequeó los dedos una vez más, esta vez para devolverle su boca al príncipe Hans. -Le diré a Roxie que pase a verte una vez que ella me traiga mi pago. -otro de sus chasquidos hizo que los árboles detrás de la piedra se abrieran para cederles un camino. -Sigan el sendero que les abrirán los árboles para volver de donde vinieron.

-Ah...Anna, nosotros vinimos por ese otro lado. -le dijo en voz baja Kristoff para que regresaran. -Vinimos por ese gran roble. -señaló detrás de él.

-No, señor. Yo no confiaría mucho en lo árboles si fuera mi primera visita a este bosque, ellos andan por donde quieren, solo váyanse por ahí, si pierdo clientes sería un insulto a mi reputación.

Todos se reagruparon yendo en la dirección que el duende les indicó, pero Anna decidió quedarse atrás apropósito.

-¿Por qué es tan importante para usted ese libro? -le preguntó Anna a la criatura antes de irse por el camino que le abrían los árboles.

-Su alteza, soy muy viejo, cuando me vine a dar cuenta, la nostalgia ya me había alcanzado, en ese libro hay muchas historias que yo mismo presencié, solo quiero leerlo para recordar aquellos buenos viejos días; ¿podría concederle ese favor a un viejo como yo?

Anna asintió con una leve sonrisa en sus labios, luego partió hacia el bosque.

-Oh, de nuevo...muchas gracias. -dijo antes de seguir a su esposo y a su madre. Cuando se fueron, los árboles se volvieron a mover para cerrar el camino.

-No, princesa...gracias a usted .-susurró mientras sonreía, sabedor de que todo marchaba tal y como lo había querido.


Jack regresó al castillo de Arendelle, derrotado y abatido por la misma pena de hace meses, desde que Elsa desapareció. No había tenido el suficiente tiempo para lamentarse, debía actuar si quería acabar con la tristeza y preocupación que se había instalado en los corazones de su familia. Al volver se dio cuenta de que Rapunzel, Kristoff y Anna no estaban, oyó a algunos criados decir que habían hecho un viaje, algo que él estaba dispuesto a hacer, pero no dijeron hacia donde, era un asco que no pudiera hablar con alguno de ellos cuando estaba tan desesperado por hacer algo para encontrar a su hija.

-¡Jack! -Hada descendió de los cielos al techo del castillo, donde él se encontraba. Mucha fue la sorpresa del adolescente cuando vio a Hada ser acompañada no solo por sus hadas pequeñas, sino también por una mujer rubia de ojos cafés y alas de plumas blancas.

-Jack, ella es mi amiga Rebecca Mercy, es colega y hermana menor de Cupido. -le explicó Hada sin tocar el techo del castillo, mientras que la tal Rebecca, se unió a él en el techo mientras guardaba sus alas.

-Jack Frost, hay algo que debo decirte.

Finalmente, buenas noticias. Jack no procesó todo por completo, escuchaba atentamente lo que la querubín le decía pero terminaba de digerirlo, sentía una ola emociones, en su mayoría negativas, revolver su estómago y la cabeza le llegó a doler. Solo pudo asentirle a Rebecca cuando la escuchó decir que debía hablar con Pitch para no causar más problemas de los que estaba dispuesto a resolver. A Jack no le interesaba entablar un diálogo con Pitch, él solo quería a su hija devuelta.

Rebecca los guió a la Montaña del Norte, ahí, en la pared escarpada, delante de la escalinata del palacio de hielo de Elsa, Rebecca hizo una puerta. Había sacado algo que parecía ser un gis, con el cual dibujó una entrada, y una vez terminada ésta se deslizó para dejarles entrar a un túnel oscuro. fue ahí cuando Jack perdió la poca paciencia que le quedaba.

-¡Elsa! -gritó mientras volaba dentro hasta encontrarse con la inmensidad de la guarida de Pitch Black.

-¡Jack, espera! No hagas eso. -le pidió Rebecca, quien estaba al borde la histeria.

Hada no tardó en acompañar a Jack en su búsqueda, los dos volaban de aquí a allá, gritando el nombre de la reina desaparecida y entrando a cada habitación en el proceso.

Rebecca entonces comprendió que algo andaba mal. Los corceles de Pitch ya deberían haberlos derribado por hacer tanto alboroto no deseado. Ella desplegó sus alas y empezó a hacer lo mismo que Jack y Hada. Gritó los nombres de la pareja con todas fuerzas, se metía en las habitaciones, pasillos, buscó en los puentes y cada esquina oscura. Nada, no hubo respuesta.

-Rebecca... aquí no están. -dijo Hada, muy asustada.

Jack se dirigió hacia ella, amenazándola con su cayado, colocándolo contra su cuello mientras ella quedaba contra la pared. El arma de Jack empezó a sacar chispas blancas y azules, relámpagos de hielo y escarcha listos para salir en cualquier momento.

-¡¿Dónde están?! ¿Dónde la tiene? ¿Dónde está Elsa?

Hada lo desconoció, pero lo entendía, Jack había estado tan cerca y ahora debía volver a empezar. Ella se sorprendió al ver lo calmada que Rebecca estaba.

-¡Contestame! -exigió él.

-No lo sé.

-¡Mentirosa!

-¡Te digo que no lo sé!

Rebecca se sentía terrible. No le importaba si le disparaban relámpagos ahora, luego de la conversación que tuvo con Hada, la preocupación en ella por la seguridad de Elsa había crecido poco a poco hasta crearle un miedo casi indescriptible, y lo peor: todo lo había provocado ella.

-La última vez que vi a Elsa y a Pitch estaban justo aquí. De eso ya tiene varios días, no me dijeron nada cuando me fui. -confesó Becca con un nudo apretado en el estómago y lágrimas en los ojos.

Jack alejó su cayado de la mujer, la cual se desplomó al piso para llorar desconsoladamente. Hada fue con ella para intentar calmarla, pero Rebecca solo lloró con más intensidad sobre su hombro.

-¿A dónde habrán ido? -preguntó Hada.


Versión al revesada del rapto de una novia*: En muchas culturas los hombres raptaban a la que sería su esposa, a veces era literal, en otras ocasiones era más bien un acto simbólico; en algunas culturas de América Latina y Asia se sigue haciendo, obviamente contra la voluntad de la novia.

Siguiendo esta lógica, si Jack se lleva a Elsa, que es la novia de Pitch, entonces estaría raptando a la novia...pero para evitar que se case... ya sé que es un mal chiste pero al menos hagan como que les dio risa xD.

No les voy a dar más razones o excusas de mi desaparición, solo diré que ahora sí podré dedicarle más tiempo a esta y otras historias que tengo inconclusas.

¡Hasta la próxima!