Capitulo II
"El héroe de Odaiba"
Centro de investigaciones norte de HEDM, en el continente Directory, El digimundo
Abril 29 de 2085
Los largos y calurosos días en el continente Directory eran duros, solo aquellos que habían pasado ya un largo tiempo habitando este eran capaces de soportar el clima extremo.
Justo en la entrada del centro de investigaciones dos hombres custodiaban el portón. Ese lugar no era precisamente un sitio donde se desarrollaran tecnologías ultra secretas, sino un simple taller y un punto de reunión para los tamers que trabajaban en ese continente. Por lo cual la actividad era muy poca y los días, no era raro que se tornaran largos y tediosos para el par que debía cumplir con la tarea de registrar a todo aquel que entrara y todo aquel que saliera.
Un suspiro salió de la boca de uno de ellos al contemplar el reloj que marcaba las nueve de la mañana. Reprimió las quejas que constantemente hacia al darse cuenta de que contrario a lo que creía, no habían pasado horas, sino solo un par de minutos. Se movió en su silla mientras dirigía una rápida mirada al camino frente al cristal blindado de la recepción. Miro en el asiento de al lado a su compañero el cual estaba dormido, y en el suelo, echados, había un par de Dobermons que también dormían sin ninguna preocupación aparente.
-¿Soy el único que trabaja aquí?-pregunto en voz alta sin la intención de que alguien le contestara. Volvió a ver al frente y noto una silueta que se acercaba.
En medio del camino de tierra que atravesaba la pradera verde caminaba un joven envuelto en una manta roída acompañado de un digimon que le llegaba debajo de la mitad del cuerpo. El par miro las instalaciones de HEDM frente a ellos y sin decir nada el chico se puso a correr hacia ese lugar. El digimon que lo acompañaba no tardó en hacer lo mismo y pronto ambos se encontraban frente a la cerca de metal. El joven se sujetó a un par de barrotes metálicos mientras que los digimons y los tamers que hacían guardia salían al encuentro con el par de viajeros.
-¡Ey! tranquilízate-Dijo uno de los guardias mientras tomaba una macana de su cinturón.
-¿Qué es lo que quieren aquí?-cuestión uno de los digimons.
El joven dejo de empujar los barrotes. Hasta ese momento notaron que su respiración era agitada. Levanto la mirada del suelo y los guardias pudieron ver que sobre sus ojos había un par de gafas.
-A…a…-intentaba articular el joven.
-¿Qué?-cuestionó uno de los digimons. El ambiente era tenso, y ambos guardias sostenían en alto sus macanas.
-a…gua-dijo finalmente el chico antes de caer de cara al suelo. El digimon a su lado se retiró la manta revelando su enorme cabeza y hocico, y su piel amarilla.
-Necesitamos agua-dijo simplemente. Ambos guardias quedaron confundidos al escuchar las palabras de digimon y al ver al chico tirado en el suelo.
Taichi bebía el agua de una botella más mientras seguía recargado en la silla frente a la oficina de un hombre de no más de treinta años que lo miraba serio. Junto a él, en una silla al lado estaba su compañero quien se llevaba a la boca trozos de fruta. A la camisa que llevaba el chico le faltaba la manga izquierda, la cual había sido arrancada y el brazo descubierto estaba vendado desde los nudillos hasta arriba del codo. El joven también tenía una cortada poco profunda en una mejilla y otra venda se asomaba del guante marrón que llevaba en la mano derecha. Su compañero también tenía rasguños y moretones visibles en su espalda, brazos y uno en la mejilla semejante al del castaño.
Les había tomado un día entero salir del desierto y habían vagado sin rumbo hasta dar con ese sitio donde los recibieron luego de ver el estado en que se encontraban ambos y que por esto mismo no representaban ninguna amenaza. El hombre de vestimenta formal y gruesas gafas que los veía era Herbert Kemp, el dirigente de esa instalación.
Una mujer entro a la oficina del hombre para dejar otra bandeja con comida la cual fue atacada de inmediato por el digimon que ya había terminado con la fruta. Taichi miro a la mujer esbelta de larga cabellera castaña y esta le devolvió la mirada y le regalo una sonrisa coqueta.
-Muchas gracias Meredith-dijo el hombre dando a entender a la mujer que se retirara. Mientras salía el chico la observo sin disimulo alguno hasta verla cerrar la puerta.
-¿Secretaria nueva?-preguntó el chico.
-Lleva trabajando aquí seis meses-dijo mientras revisaba el folder-por supuesto, no esperaría que tú lo supieras dado que hace seis meses que no te reportas.
-Estuve un poco ocupado…
-Conoces las reglas Kamiya-lo interrumpió de manera abrupta-hace seis meses te presentaste aquí luego de una ausencia de diez meses.
-Bueno, al menos esta vez reduje el tiempo-. Comentó mientras reía algo nervioso.
-Esto no es un juego Tai-la voz de Herbert era seria-las reglas de HEDM son muy claras. Ningún Tamer puede andar por la vida sin ninguna responsabilidad, se supone que eres un investigador, eso dice tu registro. No sé por qué el director Resse te protege tanto ni quiero enterarme- el castaño sabía que aquello se debía al temor de ese hombre a meterse en problemas legales por las acciones ilícitas de él y de una de las máximas figuras de la agencia; Charles Resse-, yo solo sé que por órdenes de él, cada tres meses un reporte falso es enviado de una instalación de HEDM al azar. ¿Sabes que contienen esos reportes?
-Am… ¿mi estado de salud?-dijo con torpeza el chico. Herbert suspiro.
-Eso, y un documento con lo más relevante de "tus" investigaciones y "tus" exploraciones-el hombre hiso una pausa, un poco molesto- se resta crédito a personas que trabajan duro para que lo que sea que hagas no sea descubierto Kamiya. Solo tenlo en mente, y espero que puedas actuar con algo de agradecimiento ante esto.
Tai permanecía en silencio y serio mientras veía al hombre frotarse los ojos y luego masajearse un poco el cuello. El chico volvió a beber de la botella que tenía en las manos antes de hablar.
-Yo no pido la ayuda, y si me viera forzado a seguir sin ella podría sobrevivir. Sin embargo tengo razones para seguir atado a todo esto, y lamento ser una molestia-se levantó de su asiento y de la mochila que cargaba saco un grueso cuaderno que dejo caer sobre el escritorio produciendo un sonoro ruido- anexa algo de eso al reporte de este trimestre, y guarda algo para los siguientes. Son mitos y leyendas de pequeños pueblos en partes distantes de este continente que se pasan de generación en generación de forma oral y que hasta ahora, nadie nunca se ha preocupado en registrar-. Dicho esto el muchacho salió de la oficina acompañado de su compañero que en todo ese tiempo se había comido todo cuanto tuvo enfrente.
Algunos minutos después el par se encontraba en los laboratorios subterráneos de las instalaciones. En una amplia sala se encontraban el chico castaño acompañado de su compañero inseparable y de otro joven que llevaba puesta una bata de laboratorio, el cual, estaba sentado frente a un escritorio revisando el digivice del chico. El castaño estaba sentado sobre una mesa vacía al lado de su digimon observando a su alrededor. El lugar parecía una especie de almacén donde habían arrumbado gran cantidad de cosas. Un motor de automóvil se encontraba en una esquina y al lado de este un portan medio desarmado. Una colección de CPU´s estaba en fila sobre la mesa en la que trabajaba el chico al lado de la única computadora que funcionaba, la cual estaba conectada a una serie de paneles táctiles sobre la cabeza del chico de bata blanca. Haba papeles tirados en el suelo, y gruesos libros sobre un par de mesas, además de una caja de cartón debajo de un escritorio del cual se asomaban algunos cables y otros objetos.
-Ah…no tiene remedio-dijo en un suspiro el chico mientras se levantaba de la silla y se giraba para ver al muchacho-necesitas remplazarlo-le dijo mientras metía las manos en sus bolsillos. Tai miro al joven de cabello corto y gafas redondas mientras se bajaba de la mesa.
-Desacuerdo… ¿en cuánto tiempo estará uno listo?
-No es tan simple amigo, veras, no puedo fabricarte un digivice nuevo aquí-le dijo sin más.
-¿Qué? ¿Por qué?-Cuestiono el muchacho un poco exaltado. El joven se giró para tomar algo de su escritorio y lo mostro al chico. Era una especie de tarjeta electrónica partida a la mitad y algo quemada.
-Por esto, esta pieza es imposible de fabricar aquí-le dijo mientras el joven tomaba los trozos de la tarjeta y los miraba detenidamente-esa pieza amigo, se le conoce como el alma de los digivices. Esta tarjeta permite que el digivice acceda a toda la información de HEDM, y además es el componente clave para formar la conexión entre un Tamer y un digimon, es por esto que un Tamer no puede utilizar el digivice de otro.
-Tengo ciertas experiencias que dicen lo contrario-susurro el castaño sin intención de ser escuchado.
-Esa esta estropeada por completo, y sin ella no podemos hacer nada.
-Pues fabrica otra, no me has dicho por que no puedes hacer eso.
-Es complicado, el alma del digivice tiene información del Tamer y del digimon, información genética que es indispensable para la sincronización-. Explico el joven.
-Desacuerdo, si de eso se trata, toma de Agumon y de mí la información necesaria y has otra tarjeta de esas.
-No, no, no, no hare eso-dijo con nerviosismo el chico- veras, la primera vez que te dieron un digivice se creó un registro en el banco de datos mundial de HEDM, si hacemos un registro nuevo la red lo detectara como una acción ilegal y lo reportara a los altos mandos, yo podría perder mi trabajo, incluso ir a la cárcel. Es una medida que se utiliza para evitar que se hagan duplicados ilegales de un digivice, ya que de estos se puede extraer mucha información muy peligrosa en manos equivocadas.
-Ok…bueno… ¿entonces qué hago?-cuestiono el muchacho confundido.
-Bueno…ve al lugar donde te dieron tu primer digivice, ahí están el registro y las claves originales que serán descargadas a una tarjeta nueva y podrán darte un nuevo digivice-Tai sintió un cosquilleo en el estómago y su respiración se agitó de repente.
-A…a… ¿A dónde?-preguntó el chico mientras volvía a sentarse sobre la mesa.
-¿Qué te pasa? ¿Algún problema con ir a ese lugar? ¿Pues donde es?
-No, no…no, no hay problema es solo que…hace mucho…que no estoy ahí-. El joven pareció no entender la preocupación del chico.
-Bueno…eso no importa, el registro dura para siempre, si lo que te preocupa es que lo hayan borrado o algo sí.
-Ah…eso…es un alivio-. Mintió el joven.
-Bien, lamentó no poder ayudar más, que tengas un buen día.
El joven salió de la habitación dejando solos a Taichi y a Agumon. El digimon bajo de la mesa como si nada y dio algunos pasos hacia la puerta hasta que noto que su compañero seguía petrificado en su sitio.
-¿Tai?-lo llamó pero este no dio respuesta. El digimon se paró en frente del muchacho y miro su semblante preocupado-¡Tai!-Exclamó regresando al chico al mundo real.
-Ah, ¿Qué?-el chico miro a su compañero frente a él con una expresión e duda-¿Qué pasa Agumon?
-Eso quiero saber. Te quedaste callado e inmóvil de repente, ¿Qué pasa?
-Yo…no lo sé. Creo que…regresar…volver es…-El castaño era incapaz de completar sus ideas.
-Cuando nos fuimos, dijiste que volveríamos-Le señalo el digimon. Taichi asintió sonriendo con melancolía.
-Si…pero ha pasado tanto tiempo…demasiado tiempo…
-¿Qué habrá cambiado?-. Pensó.
Mansión Riuga en Odaiba, Japón, en la Tierra
Abril 29 de 2085
-Esta niños, es la mansión Riuga, fundada por el señor Souchiro Riuga en febrero del año 2006, ya bastante tiempo si uno lo piensa- rio un poco nerviosa. Mimí no estaba acostumbrada a hablar en público, y aunque su público se conformara por niños de entre seis y ocho años de edad, no se sentía más segura-bueno… en aquel entonces fue construida y donada al señor Raye Higuchi, primer explorador del Digimundo, el fundador de la organización que después tomaría el nombre de HEDM y finalmente, su primer director general. En un principio esta mansión fue utilizada por científicos, ingenieros, físicos y demás mentes brillantes para el estudio del digimundo, el desarrollo de portales para entrar a este y el desarrollo de otras tecnologías importantes. Años después, con la aparición de los Tamers, la mansión comenzó a ser utilizada como estación en la que Tamers se reunían en espera de una misión. Seguramente saben que hace cuatro años, en abril del 2081, un grupo especial se formó, y la mansión Riuga fue tomada como el punto de reunión para ellos… ¡nosotros!, quiero decir. Grupo elite de los niños elegidos.-Dijo, no sin un cierto grado de orgullo y nostalgia mezclados que la hacían sonreír mientras miraba a su alrededor la mansión.
Se encontraba entre la puerta principal y las escaleras, de frente al grupo de niños reunidos ese día para una excursión de la academia. Y mientras echaba un vistazo a su alrededor en silencio, se llenaba la mente de recuerdos distantes, tan llenos de nostalgia que los hacia ver aún más lejanos de lo que eran realmente. Sacudió la cabeza un poco sin borrar su sonrisa y volvió su atención a los niños frente a ella.
-¿Alguna pregunta?-Hubo un largo silencio solo acompañado por una que otra tosecilla y estornudo por parte de los infantes, hasta que uno levanto la mano.
-¿Tienes novio?-varias risillas y murmullos burlones se escucharon mientras Mimí se sonrojaba ligeramente y escuchaba una risa más madura al fondo de la habitación. Volteo hacia las escaleras para ver a Hikari recargada en el barandal de estas riendo divertida, y acompañada de Yolei quien también reía mientras se ponía al frente del grupo.
-Bueno mis niños, ahora es mi turno de ser su guía-dijo con gran emoción, la cual de algún modo se transmitió a los pequeños. Mimí observó con algo de envidia la forma en que Yolei podía interactuar sin problemas con el grupo-ahora iremos a ver el simulador que usamos para entrenar que está en la planta baja. ¡Vamos!-dijo levantando la mano y señalando un pasillo para que el resto fuera con ella.
Pronto el lugar estaba vacío a excepción de Hikari y Mimí, quienes seguían sonriendo alegremente.
-No me canso de decirlo Kari, tú y Yolei son mucho mejores que yo con los niños-dijo la castaña mientras suspiraba y pasaba una mano por su cabellera larga en cola de caballo.
-Sí, pero es mucho más divertido ver como siempre terminas con una conquista nueva por lo menos-bromeo la joven.
Afectada aun por la nostalgia Mimí comenzó a pensar en la amistad afianzada con la chica en los años que llevaban de conocerse, y los cambios que habían tenido. Hikari por ejemplo llevaba el pelo más largo, casi tanto como Mimí. Ella no sabría decir de sí misma, que tanto había cambiado, pero sabía que no era la misma chica que era, por ejemplo, el día en que Taichi se marchó.
-¿Te pasa algo?-preguntó la más joven al ver que de repente la mirada de Mimí había cambiado.
-No… no es nada…-dijo ella sonriendo con dificultad, lo que por supuesto noto Hikari.
-¿Crees enserio que puedes mentirme con tan poca imaginación a estas alturas?-la cuestionó. Mimí entendía perfectamente que no podía engañar a aquella chica tierna y amable que con tanta facilidad comprendía que algo afectaba a los demás.
-Ok, vamos por algo para beber y hablamos-dijo mientras caminaba hacia la cocina, seguida por Kari.
En la sala de la casa se encontraba Takato, recostado sobre un sofá leyendo un libro mientras que Guilmon estaba acostado sobre otro sofá. El chico estaba demasiado concentrado en su lectura como para notar que una chica estaba parada a un lado de él. La chica en cuestión era Rika, que miraba algo molesta al joven castaño que sin mayor preocupación leía y parecía bastante relajado. La chica bufo harta y sujetando el sofá por la parte de abajo lo volcó tirando al suelo al chico que rodo y luego se levantó con dificultad.
-¿Y ahora qué te pasa?-Dijo sobándose la cabeza. Aquel repentino estrepito despertó a Guilmon quien desde su lugar observaba a ambos.
-¡¿Se puede saber qué haces?!-cuestionó molesta la pelirroja.
-Leo… ¿por?- él chico parecía no entender mucho de lo que pasaba.
-¿Crees que debes perder el tiempo así?
-Es literatura interesante, deberías…
-No me refiero a eso…además es Stephanie Meyer imbécil…como sea. En lugar de holgazanear ¿porque no entrenas, o algo?, debemos estar activos para cuando nos llamen para una misión. ¿Dónde están los inútiles de Kenta y Hirokazu?
-No hay muchas últimamente y lo sabes, por eso traes energía de sobra. Kenta y Hirokazu salieron a la ciudad, creo que a verse con unos amigos, no estoy seguro-le contestó sin preocupaciones el castaño mientras levantaba el sillón y lo acomodaba en su lugar-Además es el turno de Sora y su equipo, ¿recuerdas? Hay tan poca actividad que hay que turnarnos las misiones, es triste- Dijo volviendo a su lectura mientras Rika contenía su enfado.
-Ellos salieron a una misión esta mañana, si algo se presenta nosotros…
-¡Rika!-Joe entró a la sala agitando un brazo mientras que bajo el otro cargaba alguno de los muchos aparatos con los que trabajaba. Llevaba puesta una bata blanca y su cabello largo le llegaba casi a los hombros-buenos días-dijo con mucha educación al tenerla de frente.-Qué bueno que te veo yo…quería preguntarte…si no tienes nada que hacer este fin de semana quizás tu quisieras…ir conmigo a la ciudad, a tomar una película o ver un café…ah, quiero decir, ver un café mientras tomamos una película…no, quise decir…ah… ¿saldrías conmigo el fin de semana?-dijo finalmente el chico muy avergonzado.
Rika hizo un gesto algo apenado mientras miraba al pobre chico y su mirada suplicante.
-Tengo muchas cosas que hacer el fin de semana…-miró discretamente al chico castaño que no parecía prestar atención a lo que sucedía en la misma habitación en la que él se encontraba, lo cual volvió a enfurecer a la pelirroja-pero intentare alivianar un poco el trabajo y…si logró terminar mis pendientes, me gustaría mucho salir contigo.
-¿De verdad?-dijo con mucha emoción el joven, conteniéndose de inmediato-bueno…entonces me confirmas después…ah y si hay algo en que pueda ayudarte, no dudes en pedírmelo-dijo con una gran sonrisa antes de marcharse.-Por cierto, buen día Takato, Guilmon- Ambos levantaron un brazo para saludar sin siquiera dirigirle una mirada al chico que se retiró alegre, perseguido por Gomamon quien, si mal no escuchó Rika, le dijo al peli azul algo como "¿Vez? No fue tan difícil".
Rika miró una vez más a Takato quien seguía sin prestar atención a nada más que al libro que leía, lo cual enfureció nuevamente a Rika quien volvió a volcar el sillón sobre el que el chico estaba y comenzó a alejarse del lugar.
-Por cierto-dijo antes de salir de la habitación-al final se queda con el vampiro homosexual-y dicho esto se marchó.
En la cocina de la mansión Hikari se encontraba junto al refrigerador metiendo en él una jarra con limonada que recién había hecho esa mañana. Había dos vasos sobre la barra de la cocina. Mimí tomo uno mientras se recargaba en la barra y desde ahí veía el comedor vacío, como tantas veces. La mansión era un lugar grande, que podía albergar a mucha gente, y sin embargo, era un lugar vacío en los días actuales.
Hikari se acercó a ella recargándose a su lado mirando hacia donde los ojos de Mimí se clavaban intentando interpretar la revuelta mente de su amiga. No tardó mucho en tener una teoría que le parecía lo suficientemente aceptable así que se decido a hablar.
-El mes pasado se cumplieron cuatro años de que lo conocemos-La castaña mayor apretó el vaso entre sus manos mientras lo miraba fijamente en silencio.
-Si-dijo simplemente, en un susurro casi inaudible.
-¿Lo extrañas?-Mimí levanto la vista y se aclaró un poco la garganta antes de hablar.
-Solo lo conocí por cinco meses, ¿sabes con cuantos chicos he salido durante cinco meses y no los he extrañado después?-La cuestionó con un tono burlón mientras bebía de su limonada.
-Y por eso te perturba aún más extrañarlo a él tanto-Sentencio Hikari sin un ápice de duda. Mimí se quedó callada durante un rato mirando el comedor nuevamente.
-Si-busco en uno de los bolsillos de la chaqueta que llevaba puesta y saco el objeto que Tai le entregó antes de marcharse. Sostuvo frente a su rostro el digivice viejo colgando de una nueva cadena que ella misma había conseguido y lo miro unos segundos antes de rodear su cuello con la cadena y abrocharla para dejar el Digivice sobre su pecho-¿Es muy raro?
Hikari permaneció callada un rato mientras meditaba las palabras correctas para hablar.
-Hay una diferencia, entre el amor sensual y el amor tierno, y para no hacer muy larga la explicación sobre meta sexual, objeto sexual y todo eso, solo diré que el amor sensual dura poco, el tierno dura más.
-¿Qué quieres decir con todo eso?-Pregunto Mimí mientras que Hikari se alejaba y salía de la cocina.
-Nada amiga, nada en especial.
-¡Hikari Yagami ven a acá!-gritó y comenzó a perseguir a la joven.
Hikari giro en un pasillo estrellándose con un chico y derribándolo. La joven se levantó con dificultad y miro debajo de ella a un chico de cabellera alborotada y gafas de aviador sobre esta.
-Hola Hikari-saludo el joven mientras la chica se levantaba apenada.
-Lo siento Davis, no veía por donde iba.
-Eso te pasa por querer darte a la fuga niña-se burló Mimí mientras la ayudaba a ponerse de pie. Davis se levantó y detrás de él aparecieron Veemon, Ken con Wormon sobre su hombro, T.K. con Patamon sobre el sombrero que T.K. llevaba en la cabeza y por ultimo Sora acompañada de Biyomon. Todos portaban el uniforme gris de HEDM sobre el cual se veían algunas marcas de un posible combate.
-Vaya, aquí les gusta estar en actividad desde temprano ¿verdad?-dijo divertida Sora mientras avanzaba por la casa quitándose la chaqueta gris del uniforme y arrojándola sobre el barandal de las escaleras, dejando ver la camiseta blanca sin mangas que llevaba debajo. Comenzó a masajearse los brazos notoriamente algo cansada y adolorida-Necesito un buen baño.
-¿Misión difícil?
-Algo así-dijo Ken mientras se alejaba subiendo las escaleras.
-Se ha vuelto algo reservado-dijo Kari aunque no prestándole mucha importancia.
-Quizá esta perturbado por lo sucedido en el digimundo.-dijo T.K. mientras se quitaba el sombrero para usarlo como abanico.
-¿A qué te refieres?-pregunto Gatomon que recién se unía al grupo saltando de quien sabe dónde y aterrizando sobre la espalda de Kari.
-Bueno…están pasando algunas cosas raras, por ejemplo hoy, fuimos a una aldea que estaba siendo saqueada por un grupo de Gotsumons, pero lo más extraño fue que…
-¡Auch!-se quejó Davis frotándose el hombro-creo que si me lastime enserio.
-Ah, lo siento-se disculpó Hikari posando sus manos sobre el área adolorida del cuerpo del muchacho.
-No es tu culpa, me lastime durante el combate-aseguro el chico-bueno, tengo hambre, ¿Qué opinan si vamos a comer a la ciudad? Hay un restaurante nuevo de comida Alemana que según las críticas, es muy bueno.
-Suena bien, pero primero la ducha-dijo Sora mientras se retiraba acompañada de Biyomon.
-Entonces nos vamos en una hora, ¿mi hermano no ha llegado?-preguntó T.K. mientras tomaba asiento en uno de los escalones.
-No, lo siento T.K.-Dijo Mimí quien comprendía al rubio, ella sentía lo mismo que él. La mansión que antes estaba repleta de gente peleando, ahora se encontraba vacía, las cosas eran muy diferentes a como estaban antes.
El muchacho atravesó el portal dando un pequeño traspiés, había olvidado la sensación de mareo que el viaje provocaba, no había vuelto a usar un portal desde hace cuatro años y ahora utilizaba uno para volver al mismo sitio del que partió. Miro a su alrededor y se percató de que estaba diferente. Aquella vez había un montón de libros tirados por todas partes, podía recordarlo sin dificultad. Además muchas de las maquinas, computadoras y muebles eran diferentes, más nuevos y seguramente más avanzados.
Tai camino al frente seguid de Agumon, ambos cubriendo sus cuerpos con las mantas roídas y viejas. El chico parecía nervioso en aquella habitación solitaria.
-¿Puedo ayudarte en algo?-Aquellas palabras tomaron por sorpresa al chico que por instinto poso una mano sobre el cuchillo que llevaba sujeto al cinturón, debajo de la manta, pero se relajó de inmediato al notar que le hablaba un joven, más joven que él, vestido con una bata blanca y de cabello café y corto.
-Ah…yo…-Taichi se desorbito por un momento. Apenas comenzaba a pensar de verdad en que se encontraba en el lugar donde posiblemente siguieran viviendo todos sus antiguos compañeros, y amigos. Y en especial, el lugar donde se encontraban dos mujeres importantes para él.
-Vinimos por un nuevo Digivice-dijo Agumon sin dificultad, el chico asintió aun algo extrañado.
-Ok… ¿venían a ver a alguien en especial para eso?
-Ah…no, solo…-el muchacho buscó en su bolsillo los restos del destruido digivice y los mostro al joven frente a él-trate de repararlo en unas instalaciones de HEDM en el continente Directory, pero me dijeron que necesitaba traerlo al lugar donde fue fabricado originalmente porque se rompió el…
-El alma del digivice, entiendo. Bueno, si no tienes inconvenientes, yo puedo ayudarte-dijo el chico con una sonrisa mientras salía de la habitación e indicaba a los dos que lo siguieran. Sin embargo para Taichi toda esa cordialidad resultaba extraña y reacciono con desconfianza.
-¿Por qué debería confiar en ti?-el chico pareció sorprendido.
-¿Perdona?
-Tal vez una mejor pregunta seria, ¿Por qué tú confías en nosotros? Somos un par de desconocidos, llegamos a aquí sin avisar, no vestimos como Tamers y a decir verdad parecemos criminales, ¿Por qué nos ayudarías? ¿Por qué confiarías plenamente en nosotros?
El muchacho sonrió y miró a Taichi a los ojos.
-Porque no son desconocidos, Agumon, Taichi Kamiya-Tai volvió a posar una mano sobre el cuchillo que llevaba oculto, lo hacía de forma discreta para no alertar al joven que tenían en frente. ¿Cómo era que aquel chico sabía quién era él?-No te alteres, después de todo, todos saben la historia del héroe de Odaiba. Ahora sígueme-sin decir más aquel muchacho se alejó. Taichi y Agumon permanecieron quietos por un momento pero finalmente se apresuraron a alcanzar al chico.
Central de inteligencia de HEDM en Tokio, Japón, la Tierra
Abril 29 de 2085
-El 27 de abril del presente año, un grupo armado irrumpió en una de nuestras instalaciones en la ciudad, robando invaluable tecnología e información de nuestra agencia. Durante el día y las primeras horas de la noche se realizó un rastreo de los criminales por parte de los Tamers y la policía local, que sin embargo termino en fracaso. Durante la madrugada, a las cuatro treinta y cinco, un grupo de la división militar tomo el caso y realizaron la captura de los criminales veinticinco minutos después-El militar hablaba con voz estoica frente a la prensa y autoridades reunidas en ese evento donde las declaraciones oficiales eran emitidas para conocimiento de todo el público, mientras los flashes de la cámara se disparaban incesantemente, sobre los militares sentados frente a una larga mesa sobre la cual había varios micrófonos y papeles frente a cada uno de los presentes.
-Gracias teniente Coronel-dijo un hombre mayor que el resto de los presentes. Calvo y con aspecto duro-A continuación, para dar los detalles de la misión, dejare con ustedes al líder del escuadrón militar gracias al cual se realizó la captura. Los dejo con el capitán, Yamato Ishida.
El joven militar se encontraba sentado al lado del general y al escuchar las palabras de este acomodo el micrófono que tenía frente a él. Disimulando muy bien el nerviosismo que sentía en esos momentos.
-Gracias generales Hyuga. Buenos días a todos los presentes. Como el teniente coronel Kusanagui ya informo, un grupo, hasta ahora desconocido si se encuentran afiliados a una organización más grande, robó información, tecnología, armas, e intentaron hacerse de dos digieggs que científicos estaban estudiando en ese momento en el laboratorio de nuestras instalaciones en la ciudad. Tras la captura del grupo, ellos no han declarado tener algún aliado, nacional o extranjero. No han dicho nada con respecto a los motivos que los llevaron a perpetrar el robo, y muestran nula intención de cooperar en la investigación que estamos llevando a cabo. Sin embargo, tenemos razones para pensar que para esta operación, se recibió ayuda interna, por lo que las investigaciones al personal de HEDM que trabaja en la instalación afectada, así como altos mandos que tengan información sobre el funcionamiento de la seguridad, tan bien burlada por los criminales, se realizaran hasta disipar toda sospecha.-Los presentes escucharon con atención y el chico sintió disiparse los nervios.
-Se vuelve más fácil con el tiempo-le susurro el general Hyuga-Gracias capitán, ahora, si la prensa quiere realizar alguna pregunta, el capitán responderá a las dudas que tengan- Era fácil suponer que aquel hombre quería proveer de todo el protagonismo posible a Matt, lo cual no desagradaba al chico en realidad.
Una mujer joven se levantó de su asiento sosteniendo un aparato pequeño, parecido a un micrófono el cual tenía levantado a la altura de su boca y un poco alejado de su cuerpo.
-Señores, quisiera hacer una pregunta, que constantemente recibe evasivas en lugar de respuestas. Mi pregunta es, ¿Dónde se encuentra el Tamer Taichi Kamiya? Simplemente desapareció hace cuatro años, ¿Hay alguna historia oscura tras esta desaparición?-Matt sintió una punzada recorrerle el cuerpo de repente.
-Disculpe-se adelantó a decir el General-esta rueda de prensa es para hablar sobre los sucesos del pasado 27 de abril…
-¿Es cierto que el señor Kamiya deserto de HEDM por su duro trato con los jóvenes Tamers?
-¿Qué de cierto hay con los rumores de que es un aclamado héroe de los pueblos oprimidos en el digimundo?
-¿Por qué nadie lo ha visto desde su batalla para salvar a la ciudad de Odaiba?
-¿Es cierto que se encuentra reuniendo un ejército en el digimundo para librar una guerra contra HEDM?
-No más preguntas. La rueda de prensa termino-sentencio con voz autoritaria el general mientras se ponía de pie y se retiraba, seguido por lo demás presentes. Matt se quedó de pie frente a los reporteros que seguían lanzando preguntas al azar sobre el tan afamado "héroe de Odaiba". El rubio sintió un intenso malestar mientras se retiraba en silencio.
El chico se encontraba dentro de una limusina en camino al aeropuerto. Llevaba puesta ropa más cómoda, y recargado en él dormía Gabumon. Estaba callado y en sus manos sostenía la cigarrera que le había entregado el general Hyuga antes. Frente a él se encontraba Gennai, quien acostumbraba acompañar al chico, más por su propio entretenimiento que por resultarle de utilidad al rubio. El anciano miraba con curiosidad al joven mientras este no prestaba atención a nada más que aquel objeto metálico reluciente que tenía en las manos. El anciano sintió una gran preocupación y decidió hablar en esos momentos.
-¿Sabes por qué antiguas comunidades hablaban del sol como si fuera un Dios?-aquello logró captar la atención del rubio que por primera vez en todo el trayecto al aeropuerto miro a Gennai.-Es por lo mismo que el oro es tan codiciado; porque brillan. Es fácil creer que aquello que desprende un brillo tiene un gran valor o importancia, que es una recompensa por la que vale pelear, pero esa es una idea muy primitiva, ¿no crees?-Matt en ese momento se percató de lo que Gennai intentaba decir y guardo el objeto en uno de los bolsillos de su chaqueta.
-¿A qué viene eso?-lo cuestionó de forma agresiva el chico.
-El oro no es una recompensa duradera-dijo Gennai, a lo que Matt sonrió.
-Cierto, ¿sabe que sí es duradero? El reconocimiento como el que le dan a Tai. Solo piénselo, desapareció hace cuatro años y aún lo siguen glorificando como "el héroe de Odaiba". Ni siquiera sabemos si en esos cuatro años haya seguido siendo heroico, pero así lo quieren recordar las personas.
-¿Te escuchas a ti mismo? Parece que no te interesa como lo esté pasando uno de tus amigos.-Matt pareció percatarse de aquello-comprendo que con los años hayas comenzado a tenerle envidia, y esta te lleve a generar rencor hacia Taichi, pero deberías poner atención a tus emociones, ya que éstas afectan tu juicio. Tai es tu amigo, ¿verdad? Te preocupas por él y por su bienestar, es lo que hace un amigo.
Matt medito las palabras de Gennai, sabiendo que este tenía la razón por completo.
-Creo que solo estoy algo fastidiado.
-Y te sientes interiorizado.
-Si.
-Y débil.
-Aja.
-Y enclenque.-Matt comenzó a fastidiarse peor antes de poder decir algo Gennai continuo-pero no es eso de lo que quería hablar. Tai no es lo importante, no puede ser el centro del universo todo el tiempo, ¿verdad?-Gennai le sonrió al chico de manera cómplice y este agradeció el gesto con una sonrisa-Quiero hablar de ti, y de Hyuga, escúchame Matt, él puede comportarse como un aliado, pero créeme, no es de fiar.
-Solo se interesa en mis habilidades, ¿no crees que sea posible eso?
-Sé que eres hábil Matt, por eso quiero que te cuides. Hyuga es bueno para ver las habilidades de otros, y para explotarlas a su conveniencia. No caigas en su juego Matt.
-Me gustaría que por una vez, alguien me advirtiera sobre algo, sin evasivas, sin ocultar nada-se quejó el muchacho.
-El mundo es una fiesta de disfraces, lo siento, debes aprender a ver a través de ello, vislumbrar el alma, porque puedes disfrazar el cuerpo con mil brillos, pero el alma seguirá siendo más oscura que la noche.
Matt observó el rostro serio del anciano, un gesto poco común en él.
-Por supuesto, lo agradable es que también puede pasar lo contrario, y eso da muy gratas sorpresas créeme- volvió a sonreír como acostumbraba-Bueno, lamento no poder ser más claro, pero no puedo decirte más que eso por ahora. Y por supuesto, esto solo es un consejo, tú toma tus propias decisiones chico. Puedes decidir tirar estas palabras por la ventana, o puedes decidir tirar esa cigarrera.
Matt volvió a sacar el objeto en cuestión y miró por un segundo a Gennai. Presiono un botón para bajar la ventanilla de la limosina, y parecía a punto de lanzar el objeto, sin embargo lo volvió a guardar y subió la ventanilla.
-Creo que me quedare con ambos…por ahora al menos-dijo sonriendo y Gennai asintió comprendiendo las dudas del muchacho.
Mansión Riuga en Odaiba, Japón, en la Tierra
Abril 29 de 2085
Taichi parecía bastante aburrido sentado en una silla esperando a que el proceso de fabricación terminara, o iniciara, no sabía exactamente que tanto se había avanzado en los últimos cuarenta y cinco minutos, pero en realidad sospechaba que no mucho. Miraba al chico frente a la computadora teclear con gran habilidad, cosa que le recordaba mucho a Izzy y le despertaba cierta nostalgia. Extrañaba a ese raro chico pelirrojo, así como extrañaba a todos los demás.
-Listo, el nuevo digivice estará listo en media hora, más o menos.
-¿Todavía hay que esperar media hora?-pregunto Taichi algo cansado.
-Lo hago lo más rápido que es posible, mira, si estas aburrido ¿Por qué no subes? Hay muchas cosas con que entretenerse.
Tai sintió un escalofrió al contemplar esa posibilidad. A decir verdad, lo que más le perturbaba y mantenía intranquilo era el hecho de tener que permanecer ahí por más tiempo, por el hecho de que alguno de sus antiguos compañeros pudiera verlo. Con suerte había logrado eludir la mirada de Joe, ya que habían pasado junto a una oficina en la que él se encontraba trabajando. El chico no pudo evitar mirarlo por un rato y ver como su aspecto físico había cambiado, pero logró ocultarse justo a tiempo. No podía arriesgarse…aunque una parte de él, quería hacerlo.
-¿Nervioso por volver a ver a tus compañeros?-preguntó el chico mientras se recargaba en su silla.
-Algo-confesó el chico castaño sin importarle ser sincero con ese muchacho frente a él.
-Creo que entiendo, suele pasarle a la gente que se marcha por un tiempo. Un consejo; solo hazlo.
-¿Solo lo hago?-cuestionó el castaño-No es tan simple como crees, es más…
-Es tan simple como eso, estas intranquilo, pero no por tener miedo de que te encuentren aquí, sino porque deseas verlos tú a ellos, lo supe cuando te quedaste mirando al señor Kido.
Tai sintió que aquel muchacho estaba en lo cierto. Sin decir más se levantó de su asiento impulsado por quien sabe qué y se dirigió a la puerta. Agumon lo siguió enseguida y ambos se encontraban en el umbral de la puerta.
-Vuelvo en media hora, creo que necesito tomar aire fresco y dar una vuelta.-el muchacho no hiso ningún comentario, solo se quedó en su sitio viendo como el castaño se alejaba.
Tai subió por la escalera hasta la puerta que daba acceso a la planta baja de la mansión y la abrió. Miró con curiosidad a través de ella y vio los colores opacos de la mansión. La madera en el piso, el tapiz de las paredes, todo parecía igual. Finalmente salió y Agumon con él. Cerraron la puerta y comenzaron a caminar por el pasillo hasta llegar a la puerta principal. En ese momento Taichi perdió el temor que había mantenido hasta ese momento y corrió directo a la sala. Los muebles eran distintos, pero el orden era casi el mismo. Hasta parecía reconocer el olor.
Siguió corriendo por toda la planta baja, observando la mesa de billar, los libros en la pequeña biblioteca de la mansión, los videojuegos, la televisión en la sala, mesas y sillas. Corrió directo a la cocina y observó que la decoración era completamente distinta. Sin embargo, había un elemento que podía confirmar que se encontraba en la misma cocina que acostumbraba saquear en secreto cuatro años atrás: Colgando en una pared cerca del fregadero, había una pizarra, en la cual estaban escritos varios nombres; Mimí, T.K., Kari, Yolei, Ken, Davis, Sora…, a cada uno se le asignaba una tarea para esa semana como lavar platos o recoger la sala y comprar comestibles. El chico puso sus dedos sobre el nombre de Mimí, y después se giró para ver en otra de las paredes una especie de mural con varias fotos de los Tamers. Se sorprendió al ver que aparecía en algunas de ellas, tomadas seguramente sin que él se percatara, pues en ninguna salía viendo a la cámara, exceptuando un par que fueron tomadas en el hospital luego de la batalla contra Myotismon. Una en especial, en la que estaba presente todo el grupo y sus digimons, llamo su atención.
-¿Por esto no querías venir verdad?-lo cuestionó Agumon. Tai lo miró curioso y el digimon continuó.-por miedo a no querer que nos vayamos.-El chico sintió una punzada en el corazón por la verdad en las palabras de Agumon, y por el hecho de que pensaba marcharse nuevamente.
-Claro, solo debo ir por mis llaves-Taichi escuchó voces y risas de repente y se giró asustado. Sin embargo antes de poder escapar, entró a la cocina una chica castaña.
Vestida con una blusa roja a cuadros de manga larga y unos jeans ajustados. Su cabello estaba suelto y ligeramente ondulado y de repente sus ojos color miel se toparon con los de él. Tai se quedó como de piedra al sentir la mirada de Mimí, mientras que esta, lo miró confundida por una milésima de segundo hasta que reacciono con sorpresa ante los ojos del muchacho que tenía enfrente. Él solo miró fijamente aquellos ojos color miel, y notó la sorpresa en ellos mientras veía como los labios de la castaña se separaban ligeramente, dejando salir un simple suspiro. Su respiración estaba agitada y también la de ella, y aunque ninguno de los dos lo notaron estaban sincronizados. Mimí llevó una mano a su pecho al sentir los fuertes latidos de su corazón que parecía a punto de explotar mientras que el moreno comenzó a abrir la boca por la sorpresa de ver a aquella chica, más hermosa de lo que la recordaba.
Ninguno de los dos era capaz de emitir palabra alguna. Y así permanecieron por segundos, que parecían una vida entera.
En el próximo capítulo…
-…Tai…
-¡Tai!
-¿Tai?
-Así que finalmente el héroe de Odaiba decidió aparecer, que conveniente, muy conveniente en realidad.
Siguiendo con mí tradición de no publicar sino hasta que la gente comienza a olvidar que existe esta historia les presento el segundo capítulo. Dado que hubo cosas que no me gustaron de la versión uno del capítulo tres tendré que reescribirlo, pero no quiero ser tan manchado con ustedes, seguidores de esta historia, y quiero decirles algo: es mi deseo el poder, antes de terminar el año, publicar al menos hasta el capítulo cinco este fic, parece poco, pero vamos, considerando el hecho de que publico cada unos tres meses, el decir que en el mismo mes tratare de publicar tres capítulos debe ser algo, ¿o no?
En caso de que mis buenas intenciones fracasen… ¡feliz navidad y próspero año nuevo!...no me odien tanto.
¡Paz y amor!
