Capitulo III
"Torres parte 1-Los digieggs sagrados"
Mansión Riuga en Odaiba, Japón, en la Tierra
Abril 29 de 2085
Mimí abrochó el último botón de su blusa cuando escuchó la puerta abrirse y cerrarse. Al darse la vuelta, algo asustada vio a Hikari, que llevaba puesto un vestido amarillo, y se aproximaba a ella.
-Kari, deberías aprender a tocar la puerta-le dijo mientras la chica sonreía tranquilamente.
-Lo siento, solo quería pedirte prestado un cepillo, perdí el mío al parecer-dijo y tomo el objeto de la mesa y comenzó a cepillarse el cabello. La castaña sonrió sin molestarse mientras se veía una vez más frente al espejo.
-¿Cómo me veo Palmon?-preguntó al digimon que permanecía en la cama.
-Linda como siempre Mimí-aseguró mientras saltaba de la cama.
-¿Todos están listos?-pregunto Mimí mientras se aproximaba a la puerta.
-Si…em…más o menos-respondió Hikari-Ken dice que no nos acompañara, que tiene cosas que hacer-dijo mientras salían de la habitación de la castaña mayor encontrándose con el resto de sus amigos.
-Últimamente se ha vuelto muy solitario-se quejó Davis con los brazos cruzados.
-Hay que darle su espacio, después de todo es brillante y siempre está ayudando a Izzy o a Joe con sus investigaciones.-dijo T.K. mientras comenzaban a bajar las escaleras.
-Quizá tengas razón, como sea-concluyó el chico.
El grupo estaba frente a la puerta listo para partir.
-¿Nos iremos en tu automóvil Mimí?-cuestionó Yolei asegurándose de ser escuchada por todos, pues la noticia era algo que solo ella y Hikari sabían.
-¿Tienes un automóvil?-preguntaron los demás al unísono.
-Si…un…pequeño obsequio de mis padres-contesto apenada la castaña.
-Wow, ¿sabes qué fue lo último que me regalaron mis padres? Calcetines. Tenían rombos dibujados, eso sí es un pequeño regalo-todos comenzaron a reír por la "triste anécdota" del muchacho mientras Mimí se dirigía a la cocina.
-¿Entonces iremos en tu auto Mimí?-la cuestionó Sora.
-Claro, solo debo ir por mis llaves-Dijo la chica y se dirigió a la cocina de inmediato. Antes de cruzar el umbral noto que alguien estaba ahí, y esa persona se giró dejando que la castaña viera su rostro.
Mimí no logró recordar al instante a quien pertenecía ese rostro sucio y ese cabello alborotado, pero no tuvo que esforzarse para saber de quién eran esos ojos café intenso que se clavaron sobre los suyos y la detuvieron en seco. Ella se encontraba solo contemplando la mirada sorprendida del chico, de Taichi Kamiya. Del joven al que no había visto en cuatro largos años y en el que muchas veces había estado pensando. Aquel muchacho que aparecía en repetidas ocasiones en sus sueños, ahora lo tenía frente a ella.
Ninguno de los dos era capaz de emitir palabra alguna. Y así permanecieron por segundos, que parecían una vida entera.
-Ta…Tai…-susurro apenas la castaña.
-Mimí apúrate, ya tenemos hambre…-Hikari entro detrás de Mimí con una gran sonrisa y la miró con curiosidad hasta que noto que era lo que tenía tan sorprendida a la castaña.
Ella vio al chico castaño que también le dirigió una mirada en ese momento. Hikari no dudo ni por un segundo y de inmediato se lanzó sobre el chico estrechándolo con fuerza. Tai la recibió algo sorprendido pero de inmediato correspondió el abrazo, sin quitarle los ojos de encima a la joven castaña que seguía sin poder moverse.
-¡Tai!-gritó estremeciendo al muchacho-¡Chicos, vengan a acá, rápido!-exclamó la joven con lágrimas en los ojos.
-¿Qué sucede Kari?-dijo T.K. al entrar a la cocina, seguido por Davis-Tai.
-¿Tai?-preguntó Sora al llegar con el resto-¡Tai!-exclamó al lograr verlo.
-Oigan, ¿Por qué tanto escándalo?-pregunto Rika al llegar a donde estaban todos, acompañada por Takato y sus respectivos digimons-Kamiya-susurro sorprendida al verlo.
-Oigan, yo también me fui por mucho tiempo, ¿Qué nadie lo notó?-dijo Agumon algo molesto.
-Por supuesto que sí, y te extrañe mucho Agumon-dijo Hikari agachándose para abrazar al digimon y besar su cabeza.
-Que grato recibimiento-dijo el chico viendo el grupo al cual se unían también Yolei y Hawkmon, y finalmente Joe y Gomamon.
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Así que finalmente el héroe de Odaiba decidió aparecer, que conveniente, muy conveniente en realidad.
¿Qué es lo que planea señor?
Ah, ya lo sabrás. Estaba esperando el momento más adecuado para llevar a cabo mi plan, y creo que el momento ha llegado. Si, él es la señal que estaba esperando, no hay duda.
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Trasladaron el alboroto a la sala, pues aquel lugar era demasiado estrecho para tanta gente y una vez ahí las preguntas no se hicieron esperar.
-¿Cuándo llegaron?-preguntó primero Joe.
-Acabamos de llegar, estábamos arreglando cierto asunto y subimos para dar un nostálgico recorrido.
-¿Dónde habías estado?-cuestionó Takato esta vez.
-Bueno, en varias partes del continente Directory, creo que…lo recorrí casi todo. Es inmenso y hay muchos lugares muy interesantes.-Aquello solo podía significar que el joven tenía una gran cantidad de anécdotas que contar en su momento, y seguramente muchas sorpresas que enseñarles.
-¿Te quedaras?-preguntó con voz baja Mimí, sin poder mirar a los ojos al chico. Este la volteo a ver, mientras todas las miradas se clavaban en él, excepto la de la castaña, que miraba al suelo tratando de escapar de los ojos intensos del joven castaño.
-Bueno…yo…-El chico no pudo seguir hablando pues una alarma comenzó a sonar en cada uno de los digivices de los presentes. Rika sacó de un movimiento rápido un aparato pequeño y delgado. Tai lo observó de lejos, parecía ser un digivice, aunque distinto al que él había estado utilizando.
-Problemas en el continente Sarvar-dijo y de inmediato abandono la sala seguida por Takato.
-Esto si es raro, ¿dos misiones en un día?-dijo Sora algo extrañada.
-¿Raro?-preguntó Taichi algo desconcertado.
-Últimamente las cosas han estado muy en calma, ya casi nunca tenemos cosas que hacer-dijo T.K., tan sorprendido como Sora.
El grupo de inmediato descendió a los laboratorios subterráneos para ver que sucedía. Llegaron hasta una habitación grande donde había un portal y en la que Takato y Rika se encontraban acompañados por Guilmon y Renamon. La chica subió el cierre de su chaqueta y amarro su cabellera en una coleta. Takato mientras tanto se anudaba los cordones de las botas mientras un joven preparaba el portal desde la computadora. Este se encendió y el par de Tamers estaba listo para partir.
-Volveremos en un rato, ya me moría por algo de acción.
-Rika espera-la detuvo Joe sujetándola del brazo antes de que cruzara el portal.
-¿Ahora qué?-contestó enfadada la chica.
-Conoces las reglas, un grupo de menos de cuatro parejas no puede realizar una misión.
-El resto de nuestro equipo está fuera, no podemos esperarlos-dijo Takato algo impaciente.
-Estúpidos Kenta y Hirokazu-susurro Rika.
-Entonces que otros Tamers los acompañen-dijo Joe. Al parecer el dirigía las cosas ahora. Ken bajo en ese momento y se unió al resto de sus compañeros-Sora, T.K., Davis y Ken, ustedes no pueden ir, acaban de tener una misión esta mañana.
-Pero…-quiso debatir Sora, pero fue callada por Joe.
-No y punto-La pelirroja parecía molesta, más sin embargo no podía hacer nada-Fuera de ellos, creo que cualquiera podría ayudarles-sentencio el peli azul.
-Yo iré-se apresuró a decir Mimí.
-Excelente-dijo Rika mientras veía al resto de los presentes y algo atravesó por su mente-Taichi, ¿crees poder acoplarte al trabajo en equipo nuevamente?-El castaño titubeo por un instante.
-Bueno…lo que pasa es que yo…no tengo un digivice, lo estropee así que no puedo ayudar.
-Claro que si-escucharon una voz detrás de ellos y luego vieron, recargado en el umbral de la puerta a un joven de cabello castaño y vestido con una bata igual a la de Joe-Toma-dijo arrojando un objeto que el castaño atrapo. Era un pequeño y delgado aparato de color negro. El chico presiono un botón lateral y observo como la pantalla que ocupaba toda una cara del objeto se iluminaba-Es el nuevo modelo de Digivices, que lo disfrutes.
-Creo que ahora no hay impedimentos, vámonos ya-espetó Rika y sin perder más tiempo cruzo el portal junto con Renamon. Takato de inmediato la siguió y Mimí espero un segundo observando a Tai quien parecía algo desconcertado.
La castaña palpo uno de los hombros del castaño para llamar su atención.
-Vamos Tai-dijo en voz baja antes de retirarse junto con Palmon al digimundo.
El chico despejó su mente y se retiró la manta que aun llevaba puesta tirándola en el suelo. Agumon lo imito y una vez hecho esto ambos cruzaron el portal hacia el digimundo.
-Taichi de nuevo con nosotros-dijo T.K., y el resto parecían tan emocionados como él.
-Esto es algo que tenemos que ver-dijo Joe mientras se acercaba a la computadora y tecleaba algo. Seguido a esto se encendieron los monitores que ocupaban casi toda una pared y mostraban una aldea en el digimundo desde varios puntos.
Aldea pingüino, en el continente Sarvar, el digimundo
Abril 29 de 2085
Taichi miró un poco desorientado la habitación poco iluminada. Parecía ser una bodega llena de cajas de cartón arrumbadas en las esquinas y aparatos electrónicos que quizá servían pero quizá no. A excepción de la compleja computadora (con una serie de pantallas conectadas a ella) que hacia funcionar el portal, todo ahí parecía tener un par de décadas de uso.
El muchacho dio un par de pasos hasta sentir un repentino mareo que lo obligó a detenerse y recargarse en una mesa cercana.
-Wow…hace tiempo que no viajaba en los portales, perdí costumbre-dijo para explicar su estado al resto de sus compañeros.
-El tiempo siempre pasa factura-dijo Mimí con un tono serio al pasar a su lado junto con Palmon y subir las escaleras que representaban la única salida de aquel lugar. Tai consiguió controlarse y subió las escaleras por las que todos los demás ya se habían marchado.
-Ahora que lo pienso bien, no sabemos ni cuál es la misión, al menos yo lo ignoro-dijo Taichi en voz alta mientras seguían subiendo por las escaleras de caracol.
-Nos encontramos en la aldea Pingüino, en el sur del continente Sarvar, la cual en estos momentos está bajo ataque, y los habitantes no pueden controlar la situación-Escucho la voz de Rika algunos metros arriba.
-¿Esta aldea tiene algo de especial?-preguntó Agumon, con la intención de estar al tanto de cualquier detalle de importancia.
-No…eso lo vuelve más raro si bien lo piensas-intervino Takato-esta aldea es simplemente eso; una aldea. Un grupo de casas construidas cerca una de otra, hay una escuela y un mercado.
-¿Por qué hay un portal que conecta la mansión a este lugar directamente entonces?-cuestiono Tai.
-Muchas cosas han cambiado-dijo Mimí al mismo tiempo que se detenía para que Taichi la alcanzara-por motivos de seguridad se extendieron las redes de portales. Hay uno en prácticamente cualquier área poblada por digimons, y solo HEDM tiene acceso a ellos.
-Suena a que quieren tener el digimundo muy vigilado-dijo Tai con recelo.
-No es esa la intención Tai…lo sabrías si hubieras permanecido con nosotros-el tono de la castaña era duro y su mirada evadía la del joven castaño. Tai estaba por decir algo más cuando fue interrumpido.
-Oigan, se ponen al corriente de sus vidas después. ¡Hay una misión carajo!-Exclamó Rika desde el final de las escaleras, donde había una puerta que abrió de una patada y salió al exterior seguida por Renamon, luego por Takato y Guilmon.
Mimí le dio una mirada más a Taichi y luego siguió corriendo por la escalera, saliendo junto con Palmon que la esperaba en el umbral de la puerta. Tai ahogó un grito de frustración al mismo tiempo que golpeaba la pared y seguía su camino.
Al salir sintió la luz del sol segarlo por un momento y camino un poco con los ojos cerrados hasta sentir que alguien lo jalaba del brazo. Logró enfocar la vista para ver a Takato quien después señalo en la dirección en que el chico estaba caminando, para hacerle ver que casi cae de la azotea donde estaban. Tai miro a su alrededor desde aquella altura sin ver a nadie en las calles de aquel poblado, de verdad parecía un lugar simple y tranquilo, conformado por edificios del mismo color (un tono café similar al de la arena) agrupados en medio de un bosque de grandes árboles de verde follaje.
-¿Y el enemigo?-preguntó el chico antes de escuchar un fuerte ruido que venía de un extremo del pueblo. Giró sobre sí mismo para ver uno de los edificios caer a causa de la embestida de una gran bestia de piel negra y gris.
-Un Monochromon-pronunció Mimí al ver al digimon y la gente que huía del lugar.
-Corrección-escucharon a Renamon quien había saltado para tener una mejor vista de la escena y al aterrizar arrodillándose sobre la azotea levanto la vista para ver a sus compañeros-es toda una manada-. De inmediato vieron como el edificio era reducido a nada más que escombros por las insistentes embestidas de más bestias similares a la primera.
Tai se asomó a la calle para ver como grandes grupos de digimons y unos cuantos humanos corrían alejándose del lugar donde estaban reunidos los digimons atacantes, que comenzaron a correr por las calles sin ninguna organización.
-Hay que actuar ya, todos aquí están en grave peligro, Guilmon, prepárate para…
-¡Ah!-un grito proveniente de la calle llamó la atención de todos. Tai volvió la vista a la calle frente a ellos para ver a una pequeña niña y un digimon similar a un pingüino con plumaje rojo a mitad de la calle. La niña parecía lastimada de una pierna, lo suficiente para no poder ponerse de pie.
-Es un Muchomon-dijo Takato.
-¡Tai!- escuchó a Agumon quien señalaba a un par de Monochromons corriendo a toda velocidad sobre la misma calle.
El joven castaño no lo pensó dos veces y salto del edificio. A poco de llegar al suelo se impulsó de la pared del edificio hacia adelante y aterrizo en el camino amortiguando la caída con las manos y dando un giro para reducir el impacto. Se levantó a toda velocidad y emprendió la carrera hacia la niña lastimada mientras veía como Agumon de un salto desde la azotea aterrizaba donde la niña y el digimon. El castaño los alcanzó y cargo a la niña en brazos mientras Agumon hacia lo mismo con el digimon. Tai busco un refugio con la mirada mientras sentía las fuertes pisadas de los Monocromons cada vez más cerca, sin embargo, como muchas veces antes ese tipo de presión le hizo sentir una concentración más aguda. Logró ver un montón de barriles apolados cerca de una barda y de inmediato pensó en algo.
-¡Vamos!-grito a su compañero para que este lo siguiera y ambos corrieron hacia los barriles. El muchacho dio un salto y llego hasta la parte superior de uno de los barriles y de ahí se impulsó hacia arriba sujetándose con una mano de la barda que escaló apoyándose en el barril mientras que Agumon de un ágil salto llegó hasta esta. El chico se dejó caer del otro lado de la barda mientras escuchaba la estampida pasar por el camino que acababan de abandonar. Escucho como algunos alcanzaban a golpear la barda que los separaba del peligro pero ninguno pareció entretenerse con eso. Agumon calló a un lado de él y dejo en el suelo al digimon que cargaba.
-Gracias-. Escucho el chico y miro la cara de la niña que aun parecía asustada pero al mismo tiempo aliviado.
-No fue nada-. Dijo con modestia.
-¡No fue nada, ¿Qué clase de estupidez es esa?!-escucho de pronto el joven-¡¿En qué diablos pensabas?! Estúpido héroe de Odaiba.
-¿Mimí?-pregunto el chico al reconocer la voz.
-¿Pues quien más tarugo?-le respondió la castaña molesta.
-¿Dónde estás?-pregunto el chico mientras dirigía la mirada a varios puntos sin dar con la chica en cuestión.
-En tu bolsillo.
-Que graciosa-dijo mientras metía la mano en el bolsillo del pantalón y tomaba su Digivice-en mi bolsillo solo tengo...
-¡Idiota!-exclamo la castaña cuyo rostro aparecía en la pantalla del aparato en manos de Taichi.
-¡Ah!-exclamo el chico al ver el ceño fruncido de la joven-¿Pero qué carajo...?
-Video llamada, con conexión automática, no hace falta que aceptes la llamada-dijo Takato mientras la pantalla se dividía y ahora él y Mimí aparecían en esta.
-Una forma de estar en constante comunicación-agrego Rika.
-O constante invasión del espacio personal-susurro el chico.
-Te escuchamos-le recordó Mimí-se nota que ya estás muy acostumbrado a dejar de lado el trabajo en equipo.
-Había que actuar rápido o habrían matado a este par-dijo y apunto con el digivice a la niña y al digimon.
-Basta de discusiones, mejor trabajemos de una vez-intervino Renamon-necesitamos una estrategia.
-Hay dos puntos importantes, el enemigo y los civiles. Primero que nada hay que alejar el peligro de los civiles, refugiarlos, llamemos la atención de los Monocromons y al mismo tiempo que los civiles se refugien, en sótanos subes posible.-indico el castaño-Takato, tu y yo usaremos el poder de tiro para atraer a los Monocromons, chicas, encárguense de los civiles-Dijon mientras levantaba la vista y a través de los edificios distinguía una parte del bosque del que sobresalía una extraña línea negra-y dense prisa, presiento que necesitaremos toda la ayuda posible para pelear.
-A la orden jefe-contesto Takato mientras bajaba de la azotea con la ayuda de Guilmon quien lo cargo en la espalda y saltó al suelo-vamos por esos Monochromons-dijo y después escucho el gruñido de uno detrás de él.
-Guilmon cree que los Monochromons vendrán por nosotros.
-Mejor aún, nos ahorran el tener que buscarlos, ¡A la carga!-dijo y Guilmon se abalanzó sobre el ponente quien también se lanzó para embestirlo. Guilmon salto sobre él y desde arriba disparo sus bolas de fuego que impactaron en el lomo del oponente. Al aterrizar detrás del digimon se lanzó sobre él montándolo y arañándolo hasta sentir algo metálico en la espalda del oponente. El Monochromon se sacudió bruscamente lanzando al digimon al suelo y comenzó a rugir.
-Guilmon, ¿estás bien?-cuestiono el chico mientras que su digimon solo se levantaba del suelo con una expresión salvaje en el rostro.
-Takato-escuchó que lo llamaron y volteo para ver al otro chico castaño acercándose junto a su compañero-este no es el mejor lugar para una pelea, es muy estrecho, ¿Y las demás?
-Nos dividimos en cuanto saltaste de la azotea, y no te preocupes, lo tengo bajo control, solo es uno-aseguro el chico mientras Tai volteaba a ver al Monochromon enfurecido que gruñía.
Un estruendo los hiso reaccionar y vieron como otros edificios eran derrumbados. Poco a poco vieron como más Monochromons se reunían rodeándolos al escuchar el gruñido de uno de sus compañeros.
-Todo controlado he, bien-dijo Taichi con sarcasmo mientras Takato se rascaba la cabeza. Los Monocromons rugieron al unísono, listos para atacar.
-Guilmon, ¡Divievoluciona!
-Guilmon digivols a...-el digimon rojo permaneció igual.
-Pero... ¿Qué pasó?
-¡Takato!-exclamó Tai al ver que uno de los oponentes estaba a punto de embestir por la espalda a su amigo. Este volteo para ver al digimon y luego sintió como era embestido por Agumon quien luego de apartarlo disparo un par de bolas de fuego contra el enemigo. Que recibió los ataques en la cara y se desvió estampándose contra otro Monochromon.
-¡Vamos!-exclamó Tai levantando de un jalón a Takato del suelo. Guilmon se apresuró a cargarlo y dio un salto para escapar por las terrazas de los edificios mientras Tai montó a Agumon que apena podía cargarlo.
-¿Qué haces? No puedo saltar como Guilmon.
-No, pero puedes disparar bolas de fuego, ¡dispara al suelo!-ordeno y el digimon obedeció aspirando gran cantidad de aire y expulsando una gran llamarada. El poder del disparo elevo al par unos cuantos metros, suficiente para alcanzar la ventana de un edificio y comenzar a trepar desde ahí, mientras el grupo de digimons hostiles estaba confundida entre la nube de polvo que se alzó.
Taichi y Agumon corrían por el edificio mientras este comenzaba a temblar, producto de las embestidas de los digimons.
-¿¡Por qué Guilmon no pudo Digievolucionar?!-escuchó el muchacho la voz de Takato salir de su bolsillo.
-¡No tengo idea imbécil! pero no eres el único -esta vez era Rika quien hablaba.
Renamon se encontraba junto a Palmon en una pequeña plaza conteniendo los ataques de un Monochromon enfurecido. Alejadas del lugar del combate del par de digimons estaban Mimí y Rika dentro de una pequeña tienda de alimentos, junto a un grupo de civiles, humanos y digimons.
Renamon saltó y ataco desde lo alto con sus cristales mientras que Palmon sujetaba las patas delanteras del imponente digimon. Sin embargo el enfurecido digimon no parecía afectado por los ataques en conjunto y levantándose sobre las patas traseras jalo hacia él a Palmon, recibiéndola con un fuerte cabezazo que envió al digimon hasta el interior de la tienda desde donde observaban la batalla las chicas.
-¡Palmon!-se apresuró a socorrer a su compañera Mimí al verla atravesar el cristal de la ventana de la tienda y aterrizar sobre un mostrador haciéndolo añicos. Rika observó por un segundo la escena y volvió su atención a Renamon quien atacaba de frente al Monochromon zigzagueando mientras se acercaba a él para evitar recibir un ataque y atacando ella con puñetazos y patadas que no surtían gran efecto.
-Es inútil, no podremos ganas a menos que logremos hacer que digievolucionen, no podemos hacerle frente ni a uno solo y hay que vencer a toda una manada.
-Tampoco podemos solo darnos por vencidos-escucho la voz de Takato y miro la pantalla de su digivice.
-No me estoy dando por vencida, solo soy objetiva-. Le espetó molesta la Tamer.
Renamon siguió atacando al Monochromon sin percatarse de la llegada de otro que se abalanzó sobre ella. La digimon combatiente noto la amenaza a sus espaldas y de un salto eludió el ataque causando que el digimon impactara contra el costado del otro igual a él. Aprovechando la altura Renamon volvió a utilizar su ataque de cristales golpeando a ambos digimons que cayeron exhaustos.
Renamon aterrizo a un lado de ellos aparentemente muy fatigada por el combate. Rika salió en ese momento de la tienda y se dirigió a donde estaba su compañera.
-Buen trabajo-le dijo, con el tono frio que solía utilizar siempre, pero que para ellas podía entenderse que era algo personal e íntimo. Renamon volteo a ver a Rika mientras aún seguía jadeando al espirar.
-Esto no se ha acabado todavía-. Dijo y se puso detrás de Rika en posición de combate. La chica giro y vio otro par de enemigos acercarse a donde estaban.
Renamon se lanzó sobre uno de ellos, dando un salto y acatando con ambas piernas la cabeza del digimon que resistió el impacto y aplico fuerza para alejar al digimon. Renamon aterrizo en las baldosas de la plaza, y al tratar de levantarse sintió los músculos de sus piernas algo entumidos por el cansancio y los constantes esfuerzos. Por escasos segundos no logro moverse con la agilidad acostumbrada y ese tiempo fue aprovechado por uno de los enemigos que se abalanzó sobre ella. Renamon alcanzo a dar un salto para evitar la mayor parte del ataque, pues aun así el cuerno del digimon logro alcanzar una de las piernas de Renamon que giro en el aire hasta aterrizar pesadamente en el suelo. Levanto la mitad de su cuerpo con dificultad antes de sentir otra embestida por parte del digimon que la envió a estrellarse contra un árbol en una de las esquinas de la plaza.
-¡Renamon!-exclamó Rika al ver a su compañera fuera de combate y como el Monochromon se aproximaba lentamente a donde estaba.
Renamon intento alejarse pero no pudo moverse debido al dolor que sentía en prácticamente todo el cuerpo y vio como el enemigo se paraba frente a ella y como se levantaba sobre sus piernas traseras listo para aplastarla. Al saberse indefensa solo cerró los ojos esperando lo inevitable.
-¡No!- el grito de Rika llego hasta sus oídos y en ese momento lamento no poder ser lo suficientemente fuerte para proteger a su compañera.
El Monochromon estaba a punto de dejar caer sus patas sobre Renamon cuando un par de bolas de fuego impactaron en su torso expuesto y luego una figura roja lo embistió con fuerza haciéndolo caer de espaldas. Rika miro a Guilmon sobre el Monochromon dando zarpazos sobre este y mordiendo sus patas, evitando que pudiera levantarse. Dirigió su atención una vez más a donde estaba Renamon para ver como el chico castaño de tez clara ayudaba a su digimon a caminar para alejarse de ahí. Guilmon sintió la amenaza de otro enemigo y se alejó del Monochromon con quien contendía antes de ser atacado por el otro. Ambos digimons se alinearon encarando al digimon rojo que los miraba con esa salvaje expresión que tenía al combatir.
-No podrá solo-dijo Rika al alcanzar a Takato, quien estaba dejando a Renamon sentada en una banqueta enfrente de una pequeña tienda y la recargaba contra la pared.
-Ya te dije que tampoco podemos darnos por vencidos, además, no estará solo-dijo dándole una cálida sonrisa a la chica que se sonrojo al sentir como el chico había tomado de forma discreta y silenciosa su mano, estrechándola entre las suyas en un gesto de apoyo y aliento.
Dentro de la tienda de alimentos Mimí observaba como Guilmon era acechado por los Monochromons sin que ninguno de los dos se lanzara sobre él. Palmon estaba recostada sobre sus piernas, aun inconsciente y la chica había visto todo el daño que había recibido Renamon. Tomó de inmediato su digivice para contactar al castaño que faltaba en esos momentos.
-Taichi Kamiya, ¿Dónde carajo estas?-no recibió respuesta por parte del chico y solo escucho una respiración agitada y pasos , Guilmon es ahora el único en pie de lucha, te necesitamos a ti y a Agumon, ¡pero ya!
-Tranquila princesa-escucho la voz del chico-un héroe siempre llega cuando más lo necesitan-. Afirmo dejando a la chica confundida e intrigada.
-Me queda claro que conmigo nunca has sido un héroe entonces-dijo con un tono triste mientras volvía su atención a la batalla.
Los dos enemigos seguían dando vueltas alrededor del digimon que dirigía una rápida mirada a uno y luego al otro. Ninguno atacaba y el digimon comenzaba a desesperarse. El digimon rojo se lanzó sobre uno de los enemigos saltando para montar sobre su lomo y desde ahí comenzó a disparar bolas de fuego al otro oponente, hasta sentir como el Monochromon que montaba comenzaba a sacudirse para derribarlo, salto de este y se lanzó sobre el otro que estaba sumergido en una nube de humo negro, de la cual el digimon lo saco al embestirlo con fuerza. Giro para disparar bolas de fuego al otro Monochromon e intentar la misma maniobra con él, pero en ese momento un tercer enemigo apareció lanzando una embestida a Guilmon que alcanzo a esquivar el ataque con un salto y quedo en medio de los tres enemigos.
-Esto no es bueno, ya de por si para Guilmon era complicado pelear contra un solo enemigo, ¿ahora qué hacemos?-preguntó Rika.
-Él puede resistir, es muy fuerte-dijo Takato con una determinación y seriedad muy rara en él. Rika lo observó e intuyo que el chico estaba más preocupado que ella, pero se mantenía firme ante esa situación adversa-Solo espero que ya no tarde.
Los tres Monochromons se lanzaron sobre Guilmon al mismo tiempo quien salto hacia un lado para evitar ser golpeado, sin embargo uno de los Monochromons freno a tiempo y quedo justo a un costado de Guilmon quien no tuvo tiempo de reaccionar antes de ser golpeado por la cola del digimon. El impacto lo arrastro varios metros en el suelo hasta que se estrelló con una banca de madera que quedó destruida al colisionar el digimon contra esta. Guilmon se levantó del suelo aunque con dificultad y vio como otro de los digimons se lanzaba sobre el embistiéndolo con su cuerno y lanzándolo hasta una pared algunos metros al lado de Takato, Rika y Renamon.
-¡No! ¡Guilmon!-el digimon no respondió y el chico volteo a ver a los tres oponentes que parecían preparar una embestida final contra su compañero y contra ellos.
Mimí miró la escena y sintió un gran pánico que la congelo.
Los Monocromons listos para el ataque final recibieron por la espalda cada uno el impacto de una bola de fuego que los hizo desistir del ataque. Los tres digimons giraron enfurecidos por el repentino golpe y vieron en el otro extremo de la plaza a Agumon. Los Monocromons rugieron y se lanzaron sobre el pequeño digimon que también se lanzó contra ellos. Uno de los enemigos se adelantó a los otros y lanzó una embestida que Agumon esquivo abrazando su propio cuerpo y rodando por debajo de él, pasando por entre las piernas del digimon y extendiendo uno de sus brazos para rasgar una de las piernas traseras del digimon que al sentir el dolor freno en seco. Al salir de debajo del cuerpo del digimon Agumon dio un salto con todas sus fuerzas encarando al par de digimons que restaban, lanzó una flama a la cara de uno de estos y girando en el aire dio un zarpazo cerca del ojo del otro digimon, para después pasar entre ambos enemigos y aterrizar dando un giro en el suelo y frenando el impulso clavando sus garras en las baldosas de piedra de la plaza.
-Que movimientos, ni Renamon puede moverse así-dijo Takato con una expresión de asombro en el rostro. Rika escuchó las palabras del chico y de forma súbita soltó su mano de las de él y cruzo los brazos con un gesto molesto.
-¿Y el Tamer dónde está?-cuestionó la chica.
Agumon estaba ahora frente a tres oponentes aún más enfurecidos a los cuales observo a detalle y pudo notar algo peculiar: los tres tenían una especie de aro de color negro en alguna parte de su cuerpo. Uno de ellos lo tenía en la cola, otro en una de sus patas y por último el Monochromon con una pata herida lo tenía alrededor de todo su cuerpo. El digimon no tuvo mucho tiempo para pensar pues escucho los pasos de otro Monochromon más que se aproximaba por una calle detrás de él.
Rika y Takato vieron al digimon pasar a unos metros al lado de ellos a gran velocidad en dirección a donde estaba Agumon, quien comenzó a correr a donde estaban los otros tres enemigos que también se lanzaron sobre él. Esquivo a cada uno con veloces movimientos en zigzag y se agacho a tiempo para evitar el golpe de una cola que paso rosándole la cabeza. El digimon se encontraba ahora del otro extremo de la plaza, encarando a cuatro digimons. Hiso una rápida inspección con su mirada y confirmo lo que ya sospechaba, el nuevo enemigo también tenía un aro negro, este, se encontraba en una de sus patas.
-Tai, más vale que te des prisa-dijo el digimon.
-Taichi, ¿dónde estás?-pregunto Mimí viendo a Agumon combatir solo. Sintió como Palmon se movía y dirigió su mirada a esta.
-¿Qué pasa?-cuestionó. La chica miro a su compañera con una expresión preocupada.
-No lo sé, pero no es bueno-. Fue su única respuesta.
Agumon parecía un poco nervioso mirando a sus oponentes cuando escuchó el sonido de una motocicleta. Sonrió con una expresión retadora, seguro de que aquel sonido solo podía significar una cosa.
Takato, Rika y Mimí también escucharon el sonido que provenía de alguna de las calles y que cada vez se hacía más fuerte.
-Lamento la demora-escuchó Mimí la voz del chico castaño y miro en su digivice al joven cuyo cabello era alborotado por el viento y llevaba puestas las gafas de aviador-es que tuve que pasar por unos amigos-. Dijo simplemente.
Taichi alcanzó a ver a lo lejos la plaza donde se encontraba su compañero hecho un vistazo con el retrovisor de la motoneta y vio como aun lo perseguían otros cuatro Monochromons que se abrían paso en la angosta calle embistiendo todo a su paso.
-Si esto funciona soy un maldito genio, si no, soy un estúpido suicida-dijo acelerando aún más. Agumon vio a su compañero acercándose a toda prisa y a los Monochromons que lo seguían. Emprendió la carrera atravesando la plaza sorteando los ataques de los digimons y llegando hasta donde se encontraban Takato y los otros.
-Más vale que nos cubramos-dijo cargando con dificultad a Guilmon y pateando la puerta de lo que aprecia ser una pequeña cafetería. Los chicos y los digimons entraron. Antes de cubrirse Rika vio al chico que estaba por llegar a donde los digimons y vio que sujeta a la motoneta llevaba una pequeña carreta con algunos contenedores en ella.
-¿Pero qué está haciendo?-preguntó.
-Entra-dijo Agumon jalando la mano de la chica y cerrando la puerta al meterla.
Taichi estaba listo para colisionar la motoneta contra los Monocromons en la plaza. Llevaba puesta una gruesa manta que cubría casi todo su cuerpo. Dio un último vistazo a los Monochromons que lo perseguían y sonrió mientras subía los pies al asiento de la motoneta.
-¡A darle!-exclamó al mismo tiempo que saltaba de la motoneta.
El chico miró como la carreta era impactada por uno de los Monocromons que lo perseguían y como la motoneta era destrozada por la embestida de uno de los que estaban en la plaza. Uno de los contenedores que el chico llevaba en la carreta se rompió dejando emanar el combustible que llevaba dentro. El chico sacó uno de sus brazos de la manta que lo envolvía, en esta llevaba su arma. El joven se encontraba a algunos metros de distancia de la escena que parecía se desarrollaba en cámara lenta, y antes de caer al suelo disparo el arma. El proyectil atravesó el aire hasta llegar a donde se encontraba uno de los contenedores que al recibir el impacto exploto al arder el combustible en su interior.
La explosión resultante envolvió en una intensa llamarada a los Monochromons de la plaza. Los restos de la carreta y la motoneta salieron esparcidos por todos lados, uno de estos atravesó una ventana de la cafetería donde estaban Rika y Takato junto a los digimons. Rika vio el pedazo de metal envuelto en fuego en el suelo.
-Así que este era su plan-susurro sin la intención de ser escuchada por nadie.
Mimí se levantó del suelo para ver la plaza. A su alrededor la gente parecía asustada. Miro a una anciana que abrazaba a un par de niños y se acercó a ella.
-Tranquila, todo está bien, no se preocupe-la anciana asintió, creía en las palabras de la joven castaña-escuche tengo que salir, ¿podría cuidar de ella?-dijo refiriéndose a Palmon, a lo que la anciana volvió a asentir sin decir nada-se lo agradezco.
La castaña salió apresurada de la tienda y vio como en la plaza se alzaba una nube de humo negro y los Monochromons estaban en el suelo inconscientes. Ninguno había muerto, pero no parecían capaces de levantarse de nuevo. La chica busco con la mirada al joven castaño, pero no logro verlo. En ese momento notó un bulto tirado a mitad de la calle, cubierto por una manta que estaba quemándose. Se acercó a esta despacio hasta notar que se movía un poco.
-¡Tai!-exclamó preocupada. El bulto se movió bruscamente y el chico se descubrió la cara.
-No inventes, sobreviví, ¡Y sin que me pasara nada!-exclamó con emoción mientras la castaña lo veía con una expresión preocupada.
-Ah…Tai…te estas…-dijo señalando la manta. El chico se inspecciono y noto como la parte inferior de la manta estaba siendo consumida por el fuego-…incendiando.
-¡AH! ¡Me quemo!-exclamó mientras comenzaba a rodar en el suelo para extinguir el fuego. Takato, Rika, Renamon Guilmon y Agumon se reunieron con ellos. El chico se levantó luego de quitarse la manta que seguía quemándose tirada en el suelo-de todos modos salió mejor de lo que esperaba. Vencimos a…cinco…seis siete-comenzó a contar a los digimons derribados en la plaza, los que el acababa de vencer y los que habían vencido sus amigos antes-diez en total, ¿Cuántos faltan?-pregunto pero ninguno contesto.
-Bastantes, y se dirigen a donde están ustedes-escucho una voz el castaño y miro su digivice. En este apareció Joe, quien estaba en el laboratorio de la mansión.
Mansión Riuga en Odaiba, Japón, en la Tierra
Abril 29 de 2085
En los múltiples monitores repartidos en la habitación del laboratorio que estaba siendo ocupada por algunos de los "Ex elegidos" aparecían imágenes de la aldea donde se encontraban Taichi y compañía. Los veían la situación con gran preocupación mientras que Joe estaba sentado frente a un monitor en el cual aparecía Taichi.
-No tienen mucho tiempo chicos, y solo con Agumon no creo que puedan hacer mucho.
-Gracias por las palabras de aliento, de verdad, no sé lo que haríamos sin ellas-respondió con sarcasmo y agresión el chico castaño.
-Tai, no es el momento para pelear entre nosotros.-dijo Joe. La expresión molesta del castaño no cambio en lo más mínimo y solo metió el digivice en su bolsillo. La pantalla del monitor se puso negra.
-¡Ya no aguanto más! Voy a ayudarles, vamos Veemon
-¡Davis! No puedes ir, acabos de tener una misión, además estas lastimado-lo detuvo Sora.
-Sin contar el hecho de que al fin y al cabo no serviría de nada-dijo Ken cuya mirada inquisitiva veía cada uno de los monitores.
-¿Qué quieres decir con eso?-dijo Davis visiblemente molesto por el comentario de su amigo. Este lo miro con expresión seria por unos segundos antes de contestar.
-No vas a poder hacer que Veemon digievolucione, esa es la razón por la que ellos están en problemas para empezar, en circunstancias normales esta misión no representaría gran problema, Rika y Takato son Tamer muy fuertes, Mimí no se queda atrás y Tai, bueno…por algo es conocido como el héroe de Odaiba y el líder de los niños elegidos, ¿o no?-Davis medito las palabras del muchacho.
-Tiene razón-intervino Kari, también parecía muy preocupada y desconcertada por la situación-aunque fuéramos todos…no creo que lograríamos mucho en realidad.
-¡¿Y qué? ¿Vamos a dejarlos solos simplemente?! Si vamos todos podemos hacer la diferencia. Veemon vámonos, Ken, si tienes lo necesario puedes venir.
-Tiene razón, no podemos abandonarlos solo así-habló esta vez T.K.-al menos yo no puedo, te acompaño Davis-. Dicho esto ambos chicos parecían listos para marcharse.
-¡Esperen!-escucharon un grito desde la puerta del laboratorio, todos los presentes voltearon para ver a un chico pelirrojo que sostenía un maletín.
-Izzy-lo nombró Yolei al verlo.
El chico avanzó al centro de la habitación, parecía algo agitado. Dejó el maletín sobre el escritorio en que estaba apoyado Joe, detrás de él entro Tentomon quien cargaba otro maletín parecido al del chico.
-¿Estos son…?-preguntó Joe a lo que Izzy asintió.
-¿Qué es eso?-preguntó Sora acercándose al maletín.
-Lo que necesitamos para vencer. En cuanto Joe me dijo de la situación de esta mañana con ustedes presentí que los necesitaríamos, así que vine tan rápido como pude para entregarlos.
-¿Qué? ¿De qué hablan? ¿Qué trajiste? ¿Cómo nos ayudaran a vencer?-preguntó impaciente Davis.
Izzy sonrió mientras abría uno de los maletines. Davis se acercó para ver lo que contenía. Dentro del maletín había un aparato pequeño que el chico no había visto nunca antes.
-¿Crees que funcione como debe?-preguntó Joe algo indeciso.
-Solo hay una forma de saberlo, Davis, préstame tu digivice-dijo el pelirrojo y el chico se lo entrego sin cuestionar nada mientras seguía viendo el objeto que acababa de traer su amigo-tómalo, es para ti-le dijo mientras que habría el digivice de Davis. De uno de sus bolsillos tomo un pequeño microchip el cual conecto en el interior del digivice.
-¿Qué es eso?
-Un chip que te permitirá sincronizar tu digivice con la terminal-dijo señalando el aparato en manos de Davis.
-Ah…no entiendo nada de esto, ¿Qué se supone que hará esto?
-¿Recuerdas los emblemas?-le preguntó Joe al chico, este asintió-bueno, después de lo de Myotismon dejaron de brillar, aparentemente dejaron e servir, pero luego de varios estudios y pruebas que realizamos pudimos extraer lo poco que quedaba de la energía de esos emblemas, y con eso pudimos traer a la vida otro poder igual de antiguo y peculiar que el de los emblemas, aunque un poco menos fuerte.
-Los digieggs sagrados-concluyó Izzy.
-¿Y eso que significa?
-Bueno, si todo sale como esperamos, te permitirá hacer que Veemon digievolucione. La terminal es un recipiente del poder de estos digieggs sagrados-Davis encendió el aparato mientras escuchaba a Izzy-al sincronizarse con tu digivice, Veemon podrá digievolucionar, eso esperamos-En la pantalla Davis vio la imagen de un huevo de color rojo con un sol grabado en él.
-Este…es el emblema de Tai.
-¡Bueno que esperas!-exclamó Joe-Taichi y los demás te necesitan, ¡Ve a ayudarlos!-el chico asintió y guardo su digivice y la terminal en los bolsillos de su chaqueta.
-Voy contigo-dijo T.K.
-Yo también-se apresuró Hikari-vamos Gatomon-. El digimon asintió y de un salto llego hasta donde estaba el portal.
-Y yo-dijo Ken quien hasta ese momento había tenido los brazos cruzados y solo escucho con atención las palabras de sus compañeros.
-Muy bien, preparando el portal-dijo Joe mientras este se encendía-buena suerte chicos.
Davis tenía una expresión insegura en el rostro. Hikari noto que uno de sus puños temblaba ligeramente.
-Davis…
-Muy bien chicos, ¡Vámonos!-exclamó el Tamer y se lanzó al portal para cruzar al digimundo.
En el próximo capítulo…
-¡Llegaron los refuerzos!
-Esa torre es la culpable de todo esto.
-Veemon, ¡Digievoluciona!
-Funciono mejor de lo que esperaba.
-Funciono y es más de lo que yo esperaba.
-Hola niños elegidos…yo soy, el Emperador de los Digimons
