-¿¡Por qué Guilmon no pudo Digievolucionar?!-escuchó el muchacho la voz de Takato salir de su bolsillo.

-¡No tengo idea imbécil! pero no eres el único -esta vez era Rika quien hablaba.

Taichi siguió corriendo hasta llegar al final del edificio. Se asomó por una de las ventanas y vio desde ahí el techo de otro edificio, un nivel debajo de él. Respiro profundamente antes de saltar y aterrizo pesadamente sobre el edificio.

-¡AH! Carajo-dijo mientras trataba de levantarse. Agumon calló a su lado y lo ayudo a ponerse de pie.

-¿Estas bien?-le preguntó el digimon.

-Si…solo un poco adolorido, no es nada.

-No deberías hacer cosas tan imprudentes Taichi-escuchó la voz de Joe.

-Tampoco creo que sea para recibir un regaño, ¿ok?-se quejó el chico mientras sacaba de su bolsillo el digivice y veía en este la cara de Joe-No podemos hacer que los digimons digievolucionen.

-Lo sabemos, hemos visto todo.

-¿Cómo?-dijo Taichi sin entender a que se refería Joe.

-Hay cámaras de vigilancia por todo el pueblo, podemos observar lo que pasa desde aquí-escucho la voz de Sora y luego vio como esta se metía en la imagen empujando un poco la cara de Joe-Vimos tu pequeño acto de heroísmo-le dijo mientras sonreía y levantaba un pulgar.

-Déjame ver si estoy entendiendo esto, ¿vigilan este pueblo? ¿Observan todo lo que hacen? ¿Jamás escucharon algo al respecto de las libertades civiles?-Taichi parecía bastante molesto.

-Las cámaras solo se utilizan en situaciones de emergencia, como durante un ataque igual a este.

-Ah, y supongo que tengo que creerte el que nunca se utilizan para otra cosa ¿verdad?

-Tai, por favor, no es el lugar ni el momento. Mimí y Rika están peleando ahora y no creo que les vaya muy bien por mucho tiempo-. Tai comenzó a respirar intentando calmarse, ya tendría tiempo para discutir muchas cosas con sus antiguos compañeros, y su antiguo jefe; Charles.

-¿Dónde están?

-En una plaza en el centro de la aldea, pero no sería conveniente para nadie que vayas como acostumbras sin pensar las cosas y solo improvisando sobre la marcha. Si no pueden usar la digievolucion tendrás que buscar otra forma de pelear y vencer.

El castaño medito un poco las cosas. Desvió la mirada a una de las calles desiertas en la que vio una pequeña motoneta.

-¿Hay vehículos de combustión interna en esta aldea?

-¿Qué cosa?

-Que si hay automóviles, motocicletas, vehículos que utilicen gasolina-dijo con tono severo. Joe trago saliva un poco nerviosa.

-Sí, hay varios por todo el pueblo, ¿Por qué?

-Porque si hay automóviles hay combustible, ¿Dónde consigo unos cuantos galones?

-Ah…-Joe parecía no entender lo que estaba pensando hacer el castaño, pero decidió no cuestionarlo al respecto-hay una pequeña estación de servicio una calle al norte de donde te encuentras.

-Bien-Dijo y guardo el digivice en su bolsillo. Miró la calle donde se encontraba la motoneta, vio cerca de esta un contenedor de basura y de inmediato pensó en algo.

-Te vas a lastimar-afirmo Agumon al intuir lo que estaba pensando su compañero.

El chico puso una de sus manos frente a su cara y la miro por un momento.

-Nunca pasa de un par de rasguños, no sé si es una maldición o una bendición-dijo antes de saltar.

Capitulo IV

"Torres parte 2-El emperador de los Digimons"

Aldea pingüino, en el continente Sarvar, el digimundo

Abril 29 de 2085

Agumon disparo una ráfaga de flamas bebé a su contrincante quien a pesar de recibir los impactos no detuvo su embestida. El digimon alcanzo a alejarse del lugar donde colisiono el Monochromon, quien se estrelló contra un pilar el cual cayó al suelo. Agumon continuo con el ataque dando zarpazos en uno de los costados del digimon hasta que este utilizo su cola para aplastarlo entre esta y el costado que el digimon estaba atacando. El digimon dinosaurio levanto la mirada adolorido para ver como el Monochromon lo golpeaba con su cuerno frontal lanzándolo varios metros lejos. El digimon aterrizó sobre la tierra y se levantó de inmediato. Jadeaba al respirar pero parecía seguro de querer continuar con el enfrentamiento. En ese momento otros dos Monochromons se abrieron paso hasta la plaza donde se continuaba la contienda. Agumon vio a los enemigos a su espalda y luego volvió a ver al que tenía enfrente. Los tres rugieron al unísono y se lanzaron sobre Agumon quien no podía moverse con mucha agilidad y por tanto no podía escapar del ataque de los enemigos. En ese momento Renamon apareció detrás de él sujetándolo para después volver a desaparecer con el digimon con ella. Los tres Monochromons se embistieron entre ellos derribándose.

-Buen trabajo Renamon-dijo Rika mientras que el digimon soltaba a Agumon quien se dejó caer en el suelo.

-¿Cómo estas compañero?-pregunto Tai agachándose al lado de su digimon.

-No creo poder continuar por mucho tiempo más-le respondió.

-Descansa, yo me ocupare mientras recuperas energías-dijo Renamon dando un par de pasos con dificultad.

-Renamon, apenas puedes caminar-dijo Rika con voz severa.

-Ah, ¡Mierda!-exclamó Takato llamando la atención del resto del grupo-Otros cuatro-dijo señalando la calle por la que los Monochromons se acercaban con pasos lentos-¿es que acaso no se acabaran nunca?

-Qué raro-dijo Taichi mientras se levantaba del suelo.

-¿Qué cosa?-lo cuestiono Mimí.

-Según Joe todo el pueblo esta infestado de ellos, pero sin embargo cuando los enfrentamos nunca son un número demasiado alto, un par, cuatro, cinco tal vez…y aparecen más solo hasta que vencemos a algunos-. Takato analizó las palabras de Tai por un momento.

-Están jugando con nosotros.

-Exacto… ¿pero quién?-cuestionó Tai.

-Creo que sería más conveniente concentrarnos en sobrevivir ahora y después vemos quien nos está usando como sus malditos títeres-dijo Rika quien parecía más indignada que el resto al pensar en que era el objeto de la diversión de alguien.

Guilmon avanzo hasta enfilarse junto a Renamon.

-Pelearemos-dijo el digimon rojo. Agumon se levantó con dificultad del suelo para acompañar a los otros dos. Palmon quien se encontraba en los brazos de Mimí también se levantó para acompañar a los otros en el combate.

-Palmon no…

-Tengo que hacerlo Mimí-la interrumpió su compañera-debo protegerte, y quiero protegerte-. La expresión de preocupación en el rostro de la castaña no cambio, sin embargo no dijo nada más para detener a Palmon.

Los cuatro digimon estaban listos para enfrentar a los Monochromons. Avanzaron hacia ellos, quienes estaban en línea solo observando a sus presas. Agumon dio un rápido vistazo a cada uno de los enemigos encontrando en cada uno de ellos un aro negro, igual al de los otros oponentes que habían tenido que enfrentar ese día. El digimon pensó por un momento antes de decir algo.

-Escuchen-dijo finalmente-ataquen a los aros negros que tienen en las patas.

-¿Qué cosa?-pregunto Renamon.

-Tengo una corazonada-fue lo único que respondió antes de comenzar a correr hacia uno de los enemigos.

Un Monochromon dio un gran rugido antes de correr en dirección a Agumon. Pero antes de chocar contra él fue golpeado y derribado. Agumon vio sobre el digimon caído a Veemon quien había atacado con un cabezazo, y en el aire se encontraba Patamon quien ataco con una burbuja de aire al digimon al mismo tiempo que su amigo. Sobre otro de los Monochromons aterrizó Gatomon quien comenzó a dar seguidos puñetazos en el lomo de este hasta hacerlo caer rendido. Un oponente más lanzó un colazo al digimon felino quien esquivo el ataque con un salto hacia atrás después se lanzó sobre su atacante dándole un fuerte puñetazo en la cabeza que lo hiso trastabillar hasta caer. El ultimo digimon enemigo en pie rugió y se lanzó para embestir a Gatomon, sin embargo fue frenado por una telaraña de Wormon y la hiedra venenosa de Palmon con lo cual derribaron al digimon en carrera. El digimon levanto la vista para ver a Gatomon frente a él en el momento justo que esta le soltó un puñetazo a la cara.

-¡Tai! ¡Chicos!-escucharon los gritos de Davis. Taichi miro al joven quien era acompañado por T.K., Ken y Hikari-¡Llegaron los refuerzos!

-Kari…-susurro el chico sin poder evitarlo. Los tamers recién llegados se reunieron con el resto al igual que los digimons.

-Llegamos justo a tiempo-dijo Veemon quien parecía lleno de energía y ganas de combatir.

-Hace un rato hubiera estado mejor-dijo Agumon visiblemente agotado.

-Gracias por venir, estábamos a punto de ser derrotados-dijo Takato con sinceridad.

-Cállate idiota, habríamos vencido de alguna manera-aseguro la chica con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

-Ella es así, le cuesta decir gracias-dijo Takato con una sonrisa en el rostro, con lo que se ganó un puñetazo en el estómago por parte de la chica.

Taichi miró la escena un poco entretenido hasta que se percató de que nuevamente había un cese en los ataques enemigos. El castaño alzo la vista más allá de los edificios de la aldea y nuevamente vio aquella estructura negra en el bosque, busco entre los bolsillos del roído pantalón que llevaba hasta encontrar su pequeño telescopio. Lo uso para ver con mayor claridad aquella estructura a lo lejos, notando que se trataba de una especie de torre negra. El joven moreno recordó lo sucedido en el desierto y la torre que había visto en él.

-Es la torre…-dijo en un susurro.

-¿Qué dices?-pregunto Ken interesado en lo que el chico estaba haciendo.

-La torre-repitió el joven mientras entregaba el telescopio a Ken y señalaba en donde se encontraba dicha estructura-esa torre es la culpable de todo esto.

-¿Cómo estas tan seguro?-lo cuestiono Davis.

-Porque esto ya me había ocurrido, Agumon no pudo digievolucionar y también había una de esas torres, no creo que sea coincidencia.

-Yo pensaría que sí, no…

-También había una en el otro pueblo-lo interrumpió Hikari-¿recuerdas? Tampoco pudimos hacer digievolucionar a nuestros digimons en la otra misión, y estoy segura de haber visto una torre como esa.

-Tiene sentido, puede ser que esa torre haga algún tipo de interferencia con los digivices-agregó T.K.

-Entonces hay que derribarla-aseveró Rika.

Tai asintió mientras buscaba con la mirada a Agumon a quien vio junto a uno de los Monochromons caídos. El chico se acercó a él con curiosidad y alcanzo a ver como su compañero intentaba romper una especie de aro negro que el digimon llevaba en una de sus patas delanteras. Agumon comenzó a morder aro hasta que este comenzó a agrietarse. Se rindió al ver que no le era posible retirarlo y miró a su compañero, este no dijo nada y solo saco de su pantalón el arma que llevaba con él. Agumon se apartó, Tai apunto al aro y disparo. El estruendo del disparo llamó la atención de todos, y se acercaron para ver lo que sucedía.

-¿Qué haces?-preguntó Mimí-¿Y desde cuando usas eso? Pensé que no te gustaban-dijo refiriéndose al arma.

-Muchas cosas han cambiado-le respondió sin siquiera voltear a verla-ahora, Agumon, explícanos por que hicimos esto-. El digimon se acercó al Monochromon y comenzó a golpearlo en la cara para hacerlo reaccionar.

-Creo que los controlan con esos aros-dijo señalando a otro de los digimons inconscientes. El Monochromon comenzó a reaccionar con las palmadas que Agumon le aplicaba y finalmente abrió los ojos.

-¿Dónde estoy? ¿Qué está pasando? ¿Por qué me duele todo el cuerpo?

-Nos atacaste, y te atacamos para defendernos-le contesto Tai.

-Yo…no recuerdo eso…-dijo y se desmalló nuevamente.

-Creo que tenías razón-le dijo T.K. a Agumon quien asintió.

-Aros negros, torres extrañas y digimons que no digievolucionan, ¿Qué mierda está pasando aquí?-se preguntó Hikari.

-Cuida ese vocabulario jovencita-dijo Tai sin poder contenerse.

-¿Cómo?-Hikari parecía sorprendida e intrigada por la reacción del castaño.

-Ah…bueno…no es…no son palabras que…no es el momento de hablar de eso, hay que derribar esa torre.

-No podemos dejar el pueblo solo, no con los enemigos aun rondando-dijo Mimí, quien también parecía intrigada por el anterior comentario del castaño.

-Yo me quedare a pelear-dijo Davis-debo probar esta cosa-dijo mientras palpaba la terminal en su bolsillo.

-Yo me quedare a apoyarte-dijo Ken con Wormon sobre su hombro.

-Bien, Rika y Takato, apóyenlos, Kari, dado que Gatomon está en nivel de campeón tu vienes conmigo y el resto-organizó el ex líder del grupo especial. Todos asintieron sin poner quejas-Joe-dijo el chico tomando nuevamente el digivice en sus manos y en este veía la cara del chico peli azul-danos una ruta segura para salir del pueblo por el sur.

-Entendido-dijo sin poner objeciones-la calle a tu izquierda esta despejada, dos cuadras después y a la izquierda nuevamente, saldrán por una calle que está justo en dirección a la torre-el moreno asintió mientras guardaba nuevamente el digivice-tengan cuidado, vámonos.

La mitad de los presentes se fueron con Tai y Agumon a la cabeza. Mimí corrió a la par con Taichi y lo miro fijamente hasta que esté la volteó a ver.

-Ahora no resulta tan desagradable la vigilancia, ¿verdad?-le dijo con un tono agresivo la chica castaña.

-Digamos que por ahora es un mal necesario-dijo el muchacho para después volver su vista al frente.


Los retumbantes pasos del enemigo llegaron hasta oídos del resto de los chicos y sus compañeros digimons. De inmediato formaron un círculo para cubrirse las espaldas y ver todas las calles por las que estaban a punto de salir los Monochromons restantes.

-¿Cuantos quedaran?-pregunto Ken, quien tenía frente a él a Wormon como un fiel guardián.

-No lo sé, ¿Joe?-Takato miro la pantalla de su digivice. En esta se veían los fugaces movimientos del chico peli azul.

-Mejor…solo encárguense de todos-Takato se puso nervioso al escuchar la respuesta del joven.

-Tranquilos-escucharon la voz de Izzy-Davis tiene nuestra carta del triunfo-. Aseguró para calmar la situación.

-Confiamos en ti entonces-dijo Rika poniendo una mano sobre el hombro del chico.

-Demasiada presión, demasiada presión-comenzó a repetir el chico mientras miraba su digivice y la terminal en sus manos.

-Davis, activa ahora la terminal, presiona el digiegg en pantalla-escucho que le indico Izzy y obedeció al instante. En la pantalla de su digivice apareció una barra que comenzaba a llenarse.

-¿Esto qué significa?-preguntó el chico mientras leía las letras que estaban sobre la barra-cargando…

-El digiegg tiene que cargarse, lo siento, tal vez debí decir eso antes-se disculpó el pelirrojo.

-¡¿Tú crees?!-exclamó el chico.

-Ah… Davis-lo llamó su compañero.

-¿Qué pasa Veemon?-preguntó el chico un poco más calmado y vio cómo su compañero señalaba al frente. Al levantar la vista el muchacho se percató de que estaban siendo rodeados por varios Monochromon que caminaban con lentitud, observando al grupo a mitad de la plaza-¿Y ahora que se supone que hacemos?-preguntó el chico mientras veía que la barra no llevaba ni una cuarta parte.

-Resistir hasta que termine de cargar-dijo Izzy, y en ese momento los digimons rugieron al unísono inundando todo el pueblo con el sonido que sus feroces fauces emitían.

Renamon dio un gran salto y desde el aire disparo sus cristales que impactaron a tres de los enemigos, solo logrando enfurecerlos. Estos se lanzaron sobre el grupo y Veemon se lanzó sobre uno de ellos. El digimon azul se posiciono a un costado de uno de los enemigos y se lanzó sobre el dándole un fuerte cabezazo en un costado, sacándolo de equilibrio y haciendo que se impactara con el Monochromon a su lado, haciendo que ambos cayeran al suelo. El tercer enemigo fue interceptado por las llamas de Guilmon y las redes de Wormon que enredaron sus patas y lo derribaron.

-Empiezo a creer que si tenemos posibilidades de ganar-dijo Ken algo nervioso pegando su espalda a la de Davis.

-Más vale que consigamos algo-le dijo su amigo mientras veía otra vez la pantalla de la terminal-más vale que esta cosa funcione.


Taichi seguía corriendo a la cabeza del grupo. Sostenía en la mano derecha el arma que seguía robándose la atención de Mimí quien corría detrás de él. El grupo llegó al final del pueblo y vieron frente a ellos el bosque. El chico no dudo y apretó aún más el paso alejándose un poco más del resto en compañía de Agumon.

-¡Tai, maldita sea, somos un equipo!-exclamó con furia Mimí, visiblemente agitada. El chico no respondió ni volvió la vista hacia la chica ante esto solo intento apresurarse más.

Después de un rato el chico se detuvo poco a poco, respirando ruidosamente y apoyando las manos sobre sus rodillas. Mimí finamente lo alcanzó junto con Palmon y T.K. con Hikari no tardaron en unírseles. Gatomon saltó de un árbol aterrizando cerca de su compañera y Patamon aterrizó sobre la cabeza del chico rubio. Taichi levanto la vista limpiándose el sudor y pudo ver como por encima de los árboles que tenía en frente se alzaba la torre negra.

-Tai-el castaño escuchó que T.K. lo llamaba y volteó enseguida para ver como el chico le arrojaba una botella con agua. El castaño bebió de inmediato y le lanzó la botella a Agumon que se terminó el líquido.

-Andando, cuentan con nosotros-dijo el castaño dando media vuelta dispuesto a atravesar los arbustos que eran lo único que lo separaba de la torre en cuestión. Sin embargo, al darse la vuelta el chico vio aterrizar con fuerza a un par de digimons de piel rojiza, con largas cabelleras blancas y aspecto de ogro-Ay…mierda.-dijo el chico mientras detrás de él escuchaba unos pasos.

T.K. volteó y al ver a un par de enemigos similares a los que tenían enfrente tomo la mano de Hikari y la jalo para acercarla a la espalda del castaño y de Mimí quien estaba a su lado.

-¿Ogremons?-pregunto la castaña menor.

-Fugamons-dijo Mimí adelantándose a Tai quien la miró sorprendido, y después le sonrió-de cualquier forma no esperaba que nos la pusieran fácil-dijo la chica mientras veía en los brazos de los enemigos frente a ellos los aros negros.

Uno de los Fugamons gruño y se lanzó sobre el grupo blandiendo el mazo de hueso que llevaba con él. En ese momento Gatomon salto desde el suelo e intercepto al digimon con una patada justo en la cara que lo envió más allá de los arbustos que poco antes Tai estaba por cruzar. Agumon giro sobre sus pies y disparo dos bolas de fuego a los enemigos que aparecieron detrás, los cuales esquivaron los ataques saltando y perdiéndose de vista entre los arboles del bosque. Palmon sujeto al Fugamon restante por los pies, y este fue atacado por una burbuja de aire de Patamon y un puñetazo de Gatomon. Ambos ataques lo enviaron a estrellarse contra un árbol que se partió y cayó al suelo por el impacto del digimon ogro.


-¡¿Todavía no?!-cuestionó Rika visiblemente enfadada mientras seguía lanzando rocas a un Monochromon que sostenía batalla al mismo tiempo con un fatigado Guilmon y una Renamon que apenas podía seguir de pie.

-¡¿A caso crees que yo lo controlo?!-se defendió Davis mientras seguía mirando fijamente la pantalla de la terminal en sus manos-vamos vamos, solo un veinticinco por ciento más, ¡date prisa carajo!

Wormon y Veemon también luchaban contra otro enemigo mientras Ken se percataba de la llegada de otros dos que estaban por embestir a su compañero y al compañero de Davis.

-¡Wormon, cuidado atrás!-exclamó el chico y su digimon volteo para ver de cerca al enemigo que casi lo embiste, sin embargo Veemon, con una rápida reacción lo alejo del alcance del enemigo, recibiendo el la embestida que lo lanzó lejos. El digimon estaba en el aire y apunto de aterrizar pesadamente en el suelo fue atrapado por Renamon.

Renamon aterrizó con ligereza en el suelo y dejo a Veemon.

-Gracias-dijo el digimon azul.

-No es nada, somos equipo, debemos trabajar unidos-le dijo mientras veía a otro Monochromon listo para embestir.

-Hagámoslo juntos-dijo Veemon chocando sus puños.

El Monochromon rugió y Veemon se lanzó sobre el al mismo tiempo que Renamon saltaba y disparaba sus cristales, los cuales impactaron en el lomo del digimon que agacho la cabeza tratando de protegerse, y en ese momento sintió el poderoso cabezazo de Veemon justo debajo del ojo, lo que lo hizo tambalearse un poco. Al alzar la vista vio como una pata blanca y una azul se dirigía a él y sintió los dos impactos al mismo tiempo, lo que lo envió hacia atrás y lo hizo caer inconsciente.

-Excelente trabajo de equipo-aseguro Ken luego de ver la maniobra en conjunto.

-Sí, y espero que puedan seguir así, porque vamos a necesitar eso y más-dijo Takato mientras señalaba una de las calles por donde se acercaba un par de Monochromons más.

-Mucho, mucho más-escucharon a Rika quien veía por otras dos calles llegar a más Monochromons de los que quisiera tener que contar.

-Davis, quisiera no fastidiar pero, ¿ya está listo eso?-preguntó con timidez Takato, mientras veía a su compañero agitado a un lado de él. Su mirada seguía tan fiera como siempre, pero también lograba expresar una profunda fatiga que amenazaba con hacerlo caer en cualquier momento.

-Diez por ciento-fue la única respuesta del muchacho.

-Maldición… ¡¿no pueden hacer que esa cosa cargue más rápido?!-exclamó Rika.

-Ojala se pudiera, pero no es algo que podamos controlar-escucharon la voz de Izzy.

Rika ahogo un grito mientras veía a Renamon frente a ella. Sabía que no importaba lo que pidiera, Renamon la protegería hasta la muerte, por lo que en ese momento lo último que le pasaba por la cabeza era el peligro que ella misma corría, y toda su atención estaba puesta en el peligro que corría la vida de aquella fiel compañera.

Los Monochromons comenzaron a formar un círculo alrededor de los Tamers y sus digimons. Marchaban alrededor de ellos con sus miradas llenas de furia clavadas en ellos. Acechando con calma sabiendo que tenían toda la ventaja de su lado. Ken apretaba los puños con tal fuerza que las palmas comenzaron a sangrarle. Mientras tanto Davis seguía hincado mirando la terminal en sus manos, esperando a que terminara de cargar. Cuando finalmente sucedió.

La pantalla del aparato se oscureció por completo. El muchacho no supo que había sucedido, y después el aparato se encendió como si nada, parecía que nada había sucedido, y en ese momento su digivice también reacciono. El chico se levantó y tomo con una mano el digivice mientras con la otra seguía sosteniendo la terminal. Las pantallas de ambos aparatos brillaban intensamente y el chico dirigía miradas intermitentes a uno y al otro.

-No sé qué está pasando, pero espero que sea bueno-dijo el chico algo perturbado.

-¡Es genial! La terminal y tu digivice ya se sincronizaron, en tu digivice debe aparecer la función "armor digivolve" solo presiona sobre ella y has lo de costumbre, y esperemos que todo salga bien-escucharon a Joe.

-¿Qué? ¿Cómo que esperemos? ¿Qué esta cosa no saben si funciona?-preguntó Davis alterado.

-¡Solo hazlo maldita sea!-gritó muy frustrado Izzy asustando al chico.

-Desacuerdo-dijo este mientras buscaba en su digivice-armor digivolve-repitió y luego dio un gran suspiro-y lo de costumbre.

Los Monochromons dejaron de marchar alrededor de los Tamers y rugiendo al unísono se lanzaron sobre ellos-

-Veemon, ¡Digievoluciona!-exclamó el chico levantando el digivice, que para sorpresa de los presentes reacciono como debían hacerlo todos, y una luz intensa comenzó a irradiar del aparato y se disparó directo a Veemon quien se envolvió en una luz que cegó a todos, incluyendo a los Monochromons que detuvieron la embestida masiva.

-Veemon, armor digivolve a…-Davis intento ver atreves de la luz al igual que el resto, pero solo alcanzo a ver la sombra de Veemon que comenzaba a crecer y deformarse. Un gran viento comenzó a generarse y empujó a todos con ligereza. Finalmente el viento se detuvo y la luz se extinguió dejando que todos pudieran abrir los ojos.

Davis era el más cercano, y también el más sorprendido. Frente a él estaba un digimon de piel azul, alto y esbelto. Sus brazos, piernas, pies y pecho estaban cubiertos por algún tipo de armadura, al igual que parte de su rostro, sus manos y pies tenían grandes y afiladas garras y en su cabeza sobresalía un cuerno que parecía la hoja de un sable. Davis titubeaba con una expresión atónita mientras el digimon frente a él giro la cabeza sobre el hombro para verlo.

-Vee…Vee… ¿Veemon?-el digimon sonrió y negó con la cabeza.

De un rápido movimiento se lanzó sobre uno de los Monochromons a quien le asesto una patada en la cabeza, en el aire de una serie de giros lanzándose sobre otro de los digimons enemigos y repitiendo la misma patada sobre este. Al aterrizar su cuerpo se encendió en llamas y se lanzó a embestir a otro de los digimons al cual golpeo con ambos brazos.

-Soy Flamedramon, ¡El valor en llamas!-exclamó con fuerza. Los Monochromons restantes comenzaron a lanzarse sobre el digimon que acababa de aparecer.

Rika observo como todos los Monochromons que los rodeaban de repente dejaban de ponerles atención ellos e iban directo sobre Flamedramon. Este esquivaba las embestidas con furia de los digimons con gran agilidad y se movía entre ellos lanzando golpes, patadas y llamaradas de fuego que derribaban a sus atacantes. El digimon detuvo a dos de sus atacantes con sus brazos y luego, sujetándolos por los cuernos jalo sus cabezas hacia abajo impulsándose al mismo tiempo hacia arriba, estrellando a sus contrincantes con el suelo y elevándose el por encima de los lomos de ambos digimons. Desde el aire lanzo una serie de llamaradas que golpearon a varios delos Monochromons, y al aterrizar esquivo la embestida de uno de los Monochromons que pasó rozándolo. Flamedramon sujetó la cola del digimon y haciendo uso de toda su fuerza física freno al digimon y luego lo arrastro para estrellarlo contra otro de los digimons enemigos.

-Su poder es impresionante-dijo Takato incrédulo de lo que veía.

-Esto no puede ser cierto…está peleando contra varios enemigos al mismo tiempo, y no parece costarle nada-dijo Rika, quien no podía dejar de mirar fijamente la batalla.

Davis desvió la mirada del combate y miro la terminal en su mano. Sonrió respirando ruidosamente.

-Pero que poder-Ken miro a su amigo, y luego dirigió toda su atención al aparato que sostenía. Nadie noto su expresión seria, y algo molesta, así como la fuerza con que volvió a cerrar los puños.


Agumon y Gatomon saltaron al mismo tiempo lanzándose sobre los Fugamons frente a ellos. Estos blandieron sus mazos de hueso para interceptar los ataques, Gatomon logro eludir el golpe y asestar una patada en el rostro de uno de los enemigos, mientras que Agumon trato de soportar el impacto con uno de sus brazos como escudo, pero el golpe lo envió lejos. Gatomon alzó la vista desde el suelo para ver el mazo que era enviado a colisionar contra ella y alcanzo a esquivarlo, rodando por el suelo y asestando un fuerte gancho en el estómago del Fugamon que se levantó algunos metros del suelo y luego aterrizó sobre su espalda. Otro de los Fugamons salto de entre los arbustos y ataco a Gatomon por la espalda quien no pudo interceptar el ataque y lo recibió de golpe.

-¡Gatomon!-exclamó Kari al ver a su compañera volar por el aire y estrellarse contra un árbol.

Agumon se levantó del suelo y se lanzó sobre el oponente que lo esperaba listo para atacar, cuando escucho un grito y desvió la mirada para ver a Taichi lanzarse sobre el con un puñetazo que no logro dar en el blanco. El chico calló al suelo y se giró para ver al digimon levantar su mazo para aplastarlo con él, y en ese momento las llamas de Agumon lo alcanzaron derribándolo. El castaño se levantó del suelo sacudiéndose un poco. El Tamer y su compañero se asintieron con la cabeza al ver que su trabajo en equipo funcionaba como era debido.

-¿Te diviertes exponiéndote a tal grado?-le reclamó Mimí.

-Me divierto sabiendo que ayudo a que mi compañero…no, mi amigo, este a salvo-le respondió el castaño.

-Chicos, ¿pueden dejar eso de lado? La torre, ¿recuerdan?-se interpuso T.K. en la posible discusión que se llevaría a cabo entre ellos dos.

Taichi miro aquel objeto de cerca. Era gigantesca y muy gruesa, el moreno puso una mano sobre ella, era fría, y estaba hecha de un material que el chico dudaba hacer visto antes, no se trataba de un mineral cualquiera, eso podía asegurarlo. Hikari se acercó también he imito al chico castaño, poniendo una de sus manos sobre la torre, y al hacerlo, sintió una fuerte oleada de sensaciones que invadió todo su cuerpo y la hiso perder el equilibrio. Cayó de espaldas y antes de que el castaño pudiera hacer algo, T.K. la atrapó. El chico se acercó a la joven castaña con el semblante preocupado, paso una de sus manos por la mejilla de la chica que respiraba agitada.

-Hikari, ¿estás bien? ¿Qué sucedió?-cuestiono el chico mientras que la joven Yagami se incorporaba sentándose sobre la hierba.

-Pobre alma confundida-susurro la joven y T.K. y Tai se voltearon a ver confundidos. Sin decir más, la joven se acercó a Tai abrazándolo con fuerza. Tai dudo un poco, pero finalmente rodeo el cuerpo de la joven con sus brazos, mientras que ella hundía el rostro en el pecho del moreno.

Mimí miró la escena con una expresión visiblemente molesta y después solo se acercó a la torre sin decir nada.

-¿Y cómo la derribamos?-cuestiono en voz alta esperando interrumpir el tierno abrazo de Taichi y Hikari.

El moreno reacciono y se separó de la chica poniéndose de pie.

-No lo sé, ¿crees que si atacamos todos al mismo tiempo podamos…?-El chico calló al escuchar las ramas de un árbol agitarse. Giró y alzó la vista para ver a otro Fugamon saltar desde la copa de uno de los arboles blandiendo su mazo de hueso.

El chico alcanzó a empujar a Mimí y después él saltó para hacerse a un lado. El mazo impacto sobre la tierra y el digimon rápidamente miro a su alrededor para preparar el siguiente ataque. Taichi de inmediato se lanzó corriendo hacia el digimon, saltó a un par de metros del Fugamon que seguía agazapado y le plantó la suela del zapato en la cara, impulsándose para dar un salto y alejarse de él. El castaño aterrizo justo frente a la torre y palpo esta con las manos mientras el Fugamon se levantaba del suelo preparando el mazo para el siguiente ataque. Taichi esperó con paciencia hasta que el digimon se encontraba muy cerca de él y el mazo muy cerca de impactarlo, y en el último momento se lanzó hacia el frente rodando por el suelo y pasando por entre las piernas del digimon que dio un fuerte golpe a la torre.

-¡Agumon!-exclamó el chico y su compañero de inmediato se lanzó para embestir al digimon ogro que impacto contra la torre. Fugamon parecía desorientado y se giró con dificultad, recargándose en la torre para no caer y vio como hacia el corría Gatomon y como saltaba para golpearlo con ambas patas traseras en la cara, haciendo que su cabeza golpeara contra la torre, que crujió con fuerza y comenzó a cuartearse.

Gatomon y Agumon se miraron uno al otro y asintieron. Ambos se lanzaron sobre la torre y asestaron un par de fuertes patadas que lograron hacer que la torre se partiera por completo.

Taichi miró como la torre comenzaba a caer y luego todos escucharon el fuerte estruendo al impactar aquella extraña construcción contra el suelo, y así terminar de destrozarse.


Flamedramon se encontraba forcejeando con uno de los Monochromons cuando a sus oídos llego el estruendo de la torre al caer. En ese momento el Monochromon dejo de empujar a su oponente. Flamedramon aprovecho ese instante para retroceder y asestar un fuerte puñetazo al digimon que callo noqueado al suelo.

Takato miro a los Monochromons restantes y pudo otra como estos ya no tenían la mirada retadora de antes, sino que parecían confundidos. Flamedramon se preparó para el siguiente ataque pero en ese momento Takato lo detuvo.

-¡Espera!-exclamó el chico interponiéndose en el camino del digimon azul-creo que ya no son una amenaza. El digimon comenzó a ver a su alrededor y noto lo mismo que el chico, las miradas confundidas en los Monochromons que se miraban entre ellos y miraban al grupo de tamers y digimons.

-¿Termino?-pregunto Rika con incertidumbre. Takato se acercó a ella y puso una mano sobre el hombro de la chica, ella lo miro a los ojos y él sonrió con tranquilidad-termino-declaro ella antes de abrazar al chico que se sorprendió por la muestra de cariño pero no tardo en corresponderla.

-Parece que lo lograron, y Taichi tenía razón-dijo Ken quien, usando un par de binoculares revisaba en direcciona donde se encontraba la torre negra-ya no está-dijo sin que nadie le preguntara y después miro a Davis con una expresión seria en el rostro.

-¿Qué?-preguntó este sin entender el porqué de aquella mirada un tanto hostil.

-Nada-le respondió con sencillez.

Los Monochromons seguían algo perturbados, pero poco a poco comenzaron a abandonar el lugar. Al mismo tiempo los pobladores comenzaron a salir de sus refugios mirando con recelo y furia a los digimons que no entendían el porqué de aquellas reacciones nada amistosas. Wormon se aproximó a uno de los Monochromons antes de que se alejara más y de un movimiento rápido desprendió el aro que llevaba en la cola. Lo llevó hasta Ken quien lo miró y le asintió al digimon en forma de agradecimiento, después guardo el objeto en la mochila que llevaba colgada al hombro. Takato y Rika se separaron al fin, el chico parecía muy alegre mientras que la joven pelirroja solo desvió la mirada sonrojada y empujo al castaño con violencia.

-Y vuelves a ser la misma-susurro él.

Mansión Riuga en Odaiba, Japón, en la Tierra

Abril 29 de 2085

Joe se recargo en la silla dejando salir un largo suspiro luego de ver lo que parecía ser la escena final del combate. Izzy se aproximó a él sosteniendo un par de latas de soda, le ofreció una al chico peli azul que la tomo sin protestar y la destapó. El otro chico hiso lo mismo mientras se recargaba en la mesa sobre la cual estaba el monitor más grande de todos.

-Funciono mejor de lo que esperaba-dijo el pelirrojo antes de dar un sorbo a su soda.

-Funciono y es más de lo que yo esperaba-declaró el chico de lentes y ambos comenzaron a reír. Yolei compartió parte de la risa mientras se acercaba a la mesa de controles y tomaba de esta uno de los audífonos que se colocó en el oído y hablo en voz alta.

-Muy buen trabajo chicos, ya regresen, se merecen un buen descanso.

-Sí, enseguida, solo…de…no…

-Davis, repite eso, parece que hay interferencia-dijo la chica. Izzy levanto la vista y vio como todos los monitores comenzaban a fallar, algunos se apagaron y otros comenzaron a parpadear.

-¿Qué demonios…?-todos los monitores y las luces de la habitación se apagaron de golpe.

Aldea pingüino, en el continente Sarvar, el digimundo

Abril 29 de 2085

-¿Esta cosa esta fallando?-dijo Davis mientras miraba la pantalla de su digivice. Golpeó el aparato un par de veces esperando que algo pasara pero no hubo respuesta por parte de este.

Rika y Takato revisaron los suyos, y Ken hizo lo mismo, pero ninguno parecía estar funcionando. El chico castaño alzó la mirada y vio el cielo nublado, de un tono gris muy oscuro. Davis siguió golpeando su digivice para tratar de hacerlo funcionar hasta que la pantalla de este se ilumino de repente.


Taichi observo la pantalla de su digivice iluminarse con una intensa luz blanca. Los digivices de T.K., Hikari y Mimí también se iluminaron en ese momento, y en el cielo se dibujó un relámpago que pocos segundos después produjo un intenso ruido. Palmon se abrazó a la pierna de su Tamer mientras que Agumon permanecía alerta sobre los restos de la torre, esperando un posible ataque enemigo. Ninguno decía nada y solo seguían esperando a ver si los aparatos en sus manos hacían algo más.

De repente una imagen apareció en la pantalla de los digivices, parecía ser el planeta tierra visto desde el espacio, y al lado de este, un planeta muy parecido.

-El digimundo. Desde que fue descubierto por los seres humanos, estos se sintieron dueños de él. Más de cien años después los humanos siguen explotando la fuerza de este mundo, dominando a las bestias digitales y usándolas para sus propósitos sin sentido ¿Quién les ha hecho creer que pueden adueñarse de tan grande poder?

Aquella voz salía de cada uno de los digivices, e invadía los oídos de cada uno de los integrantes del grupo. Se miraron unos a otros sin saber que hacer o cómo reaccionar ante esta situación.

-¿Quién les ha hecho creer que pueden adueñarse de tan grande poder? Cuando el único digno de hacerlo, soy yo-la imagen cambio de repente y mostró a un hombre encapuchado. El sujeto se descubrió, sin embargo su cabeza estaba cubierta por una máscara negra.


-¿Quién eres?-preguntó Davis con un notorio temblor en la voz. El hombre encapuchado solo sonrió.

-Hola niños elegidos-la voz del sujeto sonaba distorsionada y profunda-yo soy, el emperador de los digimons.


-¿Emperador de los digimons? Deja el teatro maldito payaso, y dime quien eres-exclamó Taichi presionando con fuerza el digivice en sus manos.

-Calma héroe de Odaiba, ¿Qué harás? ¿Golpearme? No le temo a los puños de un bruto como tú.

-Hijo de puta, te enseñare a tener miedo…

-Tai-el chico sintió la mano de Mimí sobre su hombro y entendió que de nada serbia el alterarse-¿Qué pretendes?-cuestionó Mimí al enmascarado.

-¿Qué pretendo? Que haré es el termino correcto, verán, la especie humana siempre ha destacado por creerse dueña de todo aquello que descubre, ¡Que arrogantes! ¿No les parece? Yo solo he venido a poner las cosas en orden, el orden correcto, mi orden.

-¿Tu orden?-dijo T.K.

-Así es, joven Takaishi, mi orden. Solo un ser superior es capaz de dominar a bestias tan superiores como lo son los digimons, solo existe un hombre apto para gobernarlos, yo. Ustedes son una parte de lo que se considera la más grande fuerza de combate de HEDM, los anteriormente llamados niños elegidos, ustedes, son lo mejor que esa agencia podrida y corrupta puede ofrecer, y son escoria comparados conmigo, poco a poco mi poder se extiende, y ustedes, no serán un impedimento para que consiga lo que ambiciono.


Davis sostenía el digivice con una mano temblorosa, Flamedramon se acercó a él, intentando infundirle algo de valor al chico.

-Pero soy muy generoso, y luego de ver su espectacular actuación, quisiera ofrecerles un trato. Únanse a mí, conviértanse en mis soldados, ayúdenme a conquistar tanto este mundo como el llamado "mundo real", difundan mi palabra y serán recompensados, opónganse a mí, y los eliminare sin dudar.

-Como si pudieras intimidarnos-le espetó Rika con voz firme.

-Ella tiene razón, escucha, gracias por la oferta, peor no aceptaremos, lo siento, somos los buenos, y nuestro trabajo es evitar que tú, el malo, logre sus cometidos-continuó Takato-así que creo que hablo por todos cuando digo, que mejor te rindas ahora, o te buscaremos, te encontraremos, y te patearemos muy fuerte el trasero.

-Que valientes…y que estúpidos. Esta oferta no se repetirá jamás, y ahora, solo resta que sean testigos de mi poder.

Mansión Riuga en Odaiba, Japón, en la Tierra

Abril 29 de 2085

-¿A qué se refiere con eso?-preguntó Joe con algo de miedo.

-Espero que solo quiera fanfarronear-dijo Yolei, también ella parecía nerviosa.

Las pantallas nuevamente se apagaron al igual que el resto de las luces, y según dos después todo se encendió como si nada. Joe reviso los monitores y parte de los controles para cerciorarse de que todo estuviera bien, y al parecer, así era.

-Supongo que la crisis término-dijo y soltó una risa nerviosa.

-¿Qué es eso?-señalo Izzy uno de los monitores en el cual aparecía un mapa del continente Sarvar. Sobre el mapa comenzaron a sombrearse varias áreas, y en un par de segundos casi todo el continente aparecía de color negro-no puede ser… ¿esto será?-Izzy parecía entender lo que eso significaba-Joe, ¿puedes darme imagen de la ciudad de bronce?-el peli azul asintió y comenzó a teclear para cumplir la petición del otro joven. En uno de los monitores apareció una imagen de la ciudad en cuestión e Izzy confirmo sus sospechas. En medio de esta se encontraba una torre negra, idéntica a la que Taichi y compañía acababan de derribar. El pelirrojo palpo el audífono en su oído y hablo con voz temblorosa-chicos, es mejor que vuelvan, de inmediato.


Nuevamente el gran grupo se encontraba reunido en la sala de la mansión Riuga. Todos guardaban silencio mientras que Joe e Izzy revisaban en la laptop de este varias cosas y se susurraban palabras que el resto del grupo no lograba escuchar muy bien. Todos parecían conmocionados, extrañados y confundidos. El sol estaba por ocultarse y la habitación se encontraba bañada por una luz naranja. Taichi se encontraba más apartado del resto del grupo, mirando por una ventana abierta el jardín de la mansión. Parecía un día agradable, un día tranquilo y fresco, alegre en pocas palabras, y sin embargo, para él y para el resto de sus antiguos camaradas, ese día era todo menos eso.

-Confirmado-dijo Joe recargándose en el sofá en el que se encontraba sentado con la laptop sobre sus piernas-cada área sombreada del mapa que nos envió el tal "emperador de los digimons" es un área donde hay una de esas torres negras-el silencio permaneció en el resto de los presentes.

-Y no solo ahí, otras de esas torres han aparecido en varias regiones de otros continentes, solo así, de la nada aparecieron, y al mismo tiempo, se perdió la comunicación con las áreas donde surgieron esas construcciones extrañas.

-Debemos suponer que cada lugar donde hay una torre negra, es un lugar que el Emperador ha conquistado, ¿verdad?-cuestiono el joven rubio mientras jugaba con su sombrero, inclinado hacia adelante en el sofá donde estaba sentado.

-Eso me temo-dijo Izzy.

-¿Y qué hacemos?-preguntó Sora mirando a todos los demás.

Taichi seguía mirando por la ventana, escuchando cada cosa que se mencionaba. Miro de reojo a la chica castaña que lo miraba de vez en cuando, como esperando algo de él. Finalmente se decidió a hablar y se dio la vuelta, pero antes de poder decir algo, otra voz se le adelanto.

-Pelear, eso haremos-el castaño reconoció la voz de inmediato, sabía a quién pertenecía antes de que esa persona cruzara el umbral de la sala.

El hombre vestido de traje entro a la habitación y de inmediato las miradas de todos se posaron sobre él.

-Charles-dijo Ken al ver al hombre que se quedó firme en la entrada de la sala.

-Ya me han informado de casi toda la situación, pero quisiéramos escuchar todos los detalles, de la viva voz de quienes estuvieron presentes en la misión-dijo con el tono serio que el moreno recordaba.

-¿Quisiéramos?-inquirió Mimí. El hombre sonrió y se hiso a un lado para dejar pasar a un personaje de baja estatura, abundante barba y cabello y vestido con un traje igual al del director general.

-Bueno, ante la naturaleza de los sucesos que se acaban de presentar, supuse que necesitarían de mi ayuda nuevamente-dijo el anciano digimon.

-¡¿Jijimon?!-exclamó el castaño al ver a su viejo amigo.

-¿Cómo estas cabeza hueca? ¡Mírate! Sí que has cambiado, ya no pareces más un mocoso idiota, ahora eres todo un hombre, idiota supongo, pero todo un hombre.

-Y tú te sigues viendo tan demacrado como antes, maldito anciano hijo de…

-Por favor, tendremos tiempo para los saludos amistosos más adelante-interrumpió esta vez Charles-como ya dije, estoy al tanto de casi toda la situación, y por lo que logro entender y lo que logro concluir por mí mismo, estamos ante una verdadera crisis, una como la que jamás había tenido que enfrentar. No sé quién sea ese lunático, ni que busque conseguir con todo esto, lo que si se es que no permitiremos que siga controlando áreas del digimundo, y mucho menos dejaremos que comience a invadir este mundo. A raíz de la aparición de las torres se ha desatado un pánico y un estado de alerta en toda la agencia, hemos perdido comunicación con instalaciones llenas de Tamers y digimons aliados, así como con pueblos civiles que ninguna culpa tienen. Con las cosas como están, debemos actuar rápido, y debemos actuar con inteligencia-sentencio el hombre para finalizar su discurso de aliento para los jóvenes ahí reunidos

-El…el emperador de los digimons, creo que quiere combatirnos, a nosotros…a los niños elegidos-dijo Hikari que seguía con una expresión perdida en el rostro.

-Pues si eso quiere eso tendrá-dijo Jijimon sin dudarlo.

-¿Qué quiere decir con eso señor?-lo interrogo Joe.

-Que ya he tomado la primera decisión importante para enfrentar esta crisis-dijo el hombre de traje-ya han sido avisados todos, y espero que a más tardar estén aquí mañana por la tarde.

-¿Cómo dice? No estoy entendiendo bien-dijo Rika levantándose de su asiento. Charles sonrió mientras se retiraba las gafas y las guardaba dentro de su saco.

-El grupo de los niños elegidos se reunirá nuevamente para combatir esta crisis-las palabras del hombre ocasionaron reacciones en todos. Mimí parecía alegre, al igual que Yolei y Hikari. T.K. sonrió con tranquilidad mientras quienes parecían más indiferentes ante la noticia eran Sora y Rika.

Taichi por su parte se volvió a girar dando la espalda al resto, y volvió a dirigir su mirada al exterior de la mansión. Agumon se acercó a él y lo miro a los ojos.

-No me negaras que estas feliz-le dijo sin un ápice de duda el digimon. Taichi sonrió.

-Siempre es grato volver a ver a viejos amigos-le respondió el muchacho.


El grupo explicó a Charles todo lo referente a la misión, detalle por detalle, intentando ser lo más explícitos posibles. El hombre escuchó todo, preguntando varias coas, y al caer la noche, parecía que todo lo importante se había dicho ya, así que todos se dispusieron a retirarse. Antes de abandonar la sala, Charles se acercó a Taichi para decirle que entre ellos debía haber una plática, que dejarían para después de que el descansara. En ese mismo momento Taichi tomó la decisión de permanecer en la mansión, por lo menos durante la crisis, para proteger a Hikari, claro que esto no lo menciono a nadie.

El castaño subió las escaleras y se dirigió a su antigua habitación, misma que le informaron, no había sido ocupada por nadie durante todo el tiempo que él estuvo fuera. Al abrir la puerta y ver el lugar el chico sintió un golpe de nostalgia, parecido al que sintió al recorrer la mansión horas atrás. El lugar estaba limpio, si bien nadie lo había ocupado, parecía que si lo tenían listo para que alguien lo hiciera en cualquier momento.

-Me estuvieron esperando…todo este tiempo me…-susurro el chico mientras se adentraba en la habitación. Dejó su mochila y la manta con que había llegado cubierto a la mansión en el suelo y se sentó en el borde de la cama. Se dejó caer sobre esta y sintió como su cabeza rosaba con la pared, cosa que no recordaba que le sucediera. Se pasó la mano por el cabello mientras pensaba en una sola cosa-crecí…cambie…todo cambio…

Permaneció quieto durante un momento mientras que Agumon por su parte se metió en la cama de inmediato dispuesto a dormir después de un largo y ajetreado día. Por su parte el castaño se dirigió al baño y entró en la ducha, hace tiempo que no experimentaba la dicha de bañarse con agua tibia y no pensaba prolongar más ese placer. Al poco rato salió de la ducha y se vistió. Agumon seguía dormido así que decidió bajar solo para asaltar el refrigerador de la mansión. Al cruzar la puerta de su habitación escuchó el sonido de otra puerta cerrarse, y al voltear vio al final del corredor a Mimí, recargada en la puerta de su habitación, vestida con un pantalón de tela delgada color rosa y una sencilla blusa blanca, llevaba el pelo recogido en una cola de caballo y un par de sandalias en los pies. La chica camino sin decir nada y sin dejar de mirar al joven moreno que también le clavó la mirada. Al estar uno frente al otro, ambos siguieron en silencio, hasta que el castaño se decidió a romperlo.

-Hola-dijo simplemente, sintiéndose un gran estúpido.

-Hola Tai-le respondió ella, sintiendo lo mismo que el chico.

Siguieron así, solo mirándose uno al otro sin decir nada, ninguno sabía que decir, peor ambos sentían que debían decir mucho.

-Mimí.

-Tai.

Hablaron al mismo tiempo, lo que les causo gracia y ambos soltaron una pequeña y sincera risa.

-Tu primero-dijo el castaño y Mimí asintió mientras acomodaba un mechón rebelde de su pelo detrás de su oreja.

-Bueno yo…creo que debo disculparme…por, por…pues por cómo me porte hoy contigo…la verdad es que, no verte, y luego verte…no se explicarlo.

-También te extrañe-le dijo el chico con una sincera sonrisa en el rostro, misma que dejaba sin armas ni defensas a la castaña ojimiel-y la verdad es que soy yo quien debe disculparse, tenías razón, tienes razón…yo…no estuve con ustedes durante mucho tiempo, no sé con qué cosas se han tenido que enfrentar, y sigo creyendo que es un error toda la vigilancia y los portales en el digimundo pero…creo que debería escuchar la versión completa de los sucesos que hicieron que eso fuera considerado…necesario.

-Bueno, tienes razón-declaro la chica-pero igual debo disculparme, la verdad es que a mí tampoco me agrada la idea de la vigilancia, a nadie en realidad, y supongo que reaccione de forma hostil porque te…-la chica calló de golpe.

-¿Por qué tú me…que?-Mimí desvió la mirada al suelo pero el chico insistió en buscar los ojos de ella.

-No importa…buenas noches Tai-dijo para después alejarse del chico. El la miró caminar rumbo a las escaleras y sin contenerse la llamó.

-Espera, ¡Mimí!-la chica se detuvo de inmediato. Sin girar hacia el castaño sonrió ligeramente y reprimió el gesto antes de darse la vuelta, para ver al chico a pocos centímetros de ella.

-¿Qué?-lo cuestionó tratando de sonar lo más tranquila posible.

-Bueno…yo…tu…tu y yo…-trataba de decir el chico, pero las palabras no lograban salir bien-lo que quiero decir es que…bueno…cuando me fui, cuando nos despedimos…lo que dejamos…lo que tú y yo…bueno…el caso es que…am…

Mimí sonrió al ver al tartamudo chico, acercó una de sus manos a la del joven y la sujetó con ternura.

-Tai-dijo con un tono suave-solo éramos niños-el chico pareció desconcertado con la respuesta de ella-ingenuos que no sabían distinguir entre el amor y el cariño, y es más, que no sabían definir lo que es el cariño-Tai sonrió con amargura mientras soltaba la mano de la chica.

-¿Eso significa que no sientes nada por mí?-le preguntó con tristeza, incapaz de mirarla a los ojos.

Ella lo miró un poco sorprendida, no creyó llegar a ver a aquel chico fuerte y valiente con el semblante tan triste y abatido. Sonrió un poco divertida y después, de un movimiento rápido, aprisionó al chico rodeando su cuello con sus brazos y parándose sobre las puntas de sus pies para alcanzar el rostro de él le plantó un beso en los labios. Tai no sabía lo que estaba sucediendo, pero no tardo en posar sus manos sobre la cintura de ella y al mismo tiempo le devolvió el beso. Al separarse Mimí miró al chico con ternura.

-No, eso significa que he cambiado, y tú también, no somos los mismos, pasaron años, maduré, conocí chicos, Salí con chicos, tuve…experiencias-dijo sonrojándose ligeramente-y no dudo que tú también las hayas tenido-el chico ahora era quien se sonrojaba ante la acusación de la chica, la cual no podía desmentir-lo que quiero decir es que, no es tan simple Tai, no eres el chico tonto que conocí hace cuatro años, ni yo la niña caprichosa.

-Para mí aun eres una princesa-le dijo sonriéndole con franqueza. Ella sonrió igual mientras se apartaba de él.

-Tai…creo que te quiero, pero debo conocer al nuevo tú, y tú debes conocer a la nueva yo, y en el proceso…no se…algo puede suceder.

-¿Cómo qué?-la cuestionó el mientras volvía a poner sus manos sobre la cintura de la chica. Ella no se resistió y volvió a rodear el cuello del chico, acercó nuevamente su rostro al de él, pero antes de juntar sus labios se detuvo.

-No lo sé, pero ya lo descubriremos-sentencio y se separó del chico con una sonrisa pícara, camino hacia atrás hasta darse la vuelta y comenzar a bajar las escaleras.

El castaño siguió en el mismo lugar con una sonrisa en el rostro. Se recargo en la pared del corredor aun con esa gran sonrisa y luego se dio la vuelta para volver a su cuarto, olvidándose por completo de la comida que momentos antes era su máxima prioridad.

En el próximo capítulo…

-Lamento que sea tan repentino pero así son estas cosas, tenemos que retirarnos.

-Taichi.

-Hola Matt.

-Formalmente les presentare, el resultado de años de investigación; los digieggs.

-¿Solo seis?

-Vamos a necesitar mucha más ayuda para combatir a este Emperador.

-Existe algo, que quizá pueda ayudar.

-Acabas de llegar y te vas otra vez, eres tan impredecible.

-No sé explicarlo, pero algo en su mirada, no me agrada.

-Si vas a empezar a desconfiar de tus aliados, entonces estamos en verdaderos problemas.

-Curioso, yo siento que el problema más bien seria, no sospechar.


Odio tener razón. Aunque al menos advertí que pocas veces o casi nunca logro cumplir mis cometidos, y bueno, como cada bimestre (si bien les va) aquí esta una actualización más del capítulo, que espero les agrade. De aquí en más hay cosas que, no sé si resultaran de su agrado, ¡pero yo estoy que me muero por escribirlo!

Disfrute este capítulo por varias razones, una de ellas, el al fin poder darle un lugar, aunque pequeño, a Charles, uno de los pocos personajes que me he tomado la libertad de crear, darle un rol de importancia y un seguimiento a lo largo de la historia. Sobre este personaje siento que puedo hacer y decir más que con los otros, puesto que todo lo que conforma su historia, viene de mí y puedo tomar tantas libertades como quiera.

En fin.

Por como tengo las cosas pensadas, el siguiente capítulo no debería tardar tanto, (eso espero) pero igual, si alguno de ustedes tiene planeado…no se…ir de tour por alguna selva inexplorada sin wifi por un par de meses, o entrar en estado de coma un año o dos, con confianza, que igual y tardo un rato en actualizar.

Ya enserio, les quiero pedir disculpas y darles mil gracias por ser pacientes, y a pesar de todo, aun seguir con esta historia, ustedes le dan vida, y es que sin lectores, cualquier escrito solo son palabras muertas.

Que se la pasen chido, feliz año 2016, peace and love.

PD: El nombre de este capítulo, enserio que no me gusto nadita…pero no se me ocurrió otra cosa.