Capítulo V
Hotel Holly day, París, Francia, en la tierra
Abril 29 de 2085
Ryo se encontraba recargado en el balcón de la habitación viendo las luces nocturnas de la ciudad. Admiraba la arquitectura de la torre Eiffel, la construcción distintiva de aquella bella locación en la que por fortuna su trabajo lo había enviado. Esto lo alegraba, y es que en los últimos meses no había conseguido estar más que en pantanos y selvas lluviosas durante semanas enteras, sintiendo los embates de la intemperie. Pero esa noche no.
En esa noche fresca se encontraba fumando un cigarrillo francés, mirando la belleza del firmamento nocturno y en un total estado de relajación. Escuchó la cama rechinar debido a los movimientos de la fémina que dormía envuelta en las sabanas de seda y sonrió para sí mismo por su buena fortuna.
-Todo hombre merece un momento de plenitud-se dijo y dio otra calada al cigarrillo.
Sin embargo el sonido del digivice que estaba sobre la cómoda de la habitación le indicó que aquel momento tranquilo acababa de llegar a su final. Suspiró y sin aún haber visto la pantalla del dispositivo supo que no se trataba de algo que le gustaría mucho. Que lo contactaran durante una misión solo significaba que tenía que trasladarse a otra. Tomo el digivice y al leer el mensaje se sorprendió. Tras tanto tiempo nunca pensó que volverían a solicitar su presencia en la mansión Riuga.
Sorrento Tower 2, Hong Kong, China, en la Tierra
Abril 29 de 2085
Suzie comía un trozo del pastel de cumpleaños de su primo, quien cumplía ese día ocho años. Todos los invitados de la fiesta estaban concentrados en el niño que parecía alegre y complacido con la modesta celebración que le habían organizado sus padres, con un par de amigos de la escuela y algunos de sus familiares más cercanos. Sin embargo ella estaba más concentrada en su hermano Henri quien acababa de recibir una llamada.
Sentada en el sofá observaba al chico asentir y pronunciar cortos diálogos. Finalmente la llamada terminó y la expresión en el rostro de su hermano mayor le indico que no permanecería mucho más en ese lugar. El joven se acercó a los demás, primero dirigiéndoles una mirada a sus padres, luego a ella y finalmente mirando de reojo a todos.
-Lo siento, era una llamada del trabajo-se disculpó primero para llamar la atención de todo-lamento que sea tan repentino pero así son estas cosas, tenemos que retirarnos-. Dijo, sorprendiendo a la chica que hasta ese momento se levantó del sofá y dejo de lado el postre que comía con gusto.
-¿Tenemos?-preguntó la niña, y su hermano solo asintió.
Centro deportivo juvenil de Tokio, Japón, en la Tierra
Abril 29 de 2085
Cody dio un último y certero golpe a su contrincante derribándolo y obteniendo la victoria. La multitud, entre la cual se encontraba su abuelo y maestro de Kendo, además del compañero del joven Tamer, aplaudió eufórica ante tan desarrollada técnica y estilo de combate del joven de 14 años, este, enrojeció bajo la máscara protectora por tal atención hacia él del público.
Se retiró de la lona y se acercó a una butaca cercana a las gradas. Desde ahí vio a su abuelo acercarse, seguramente con la intención de felicitarlo y darle algún consejo para el siguiente combate.
-Bien Cody, con eso logras pasar a las semifinales, lo más importante es que no te confíes, recuerda, se humilde, no alardees de tus habilidades, se conciso y certero en cada ataque.
-¡Tú vas a ganar Cody!-afirmo Armadillomon, subiendo sus patas delanteras al barandal de las gradas. El joven castaño sonrió ante el apoyo de sus seres queridos y luego vio a su madre acercarse también, esta, sosteniendo el digivice que el chico le había encargado.
-Cody, es...de los tamers-le dijo al chico mientras se agachaba para pasarle el aparato. El joven lo tomo y respondió a la llamada, solo intercambio un par de palabras con su interlocutor y colgó.
-Me tengo que ir, es urgente.
-Pero...trabajaste muy duro por llegar hasta aquí, no puedes solo dejarlo-le dijo su abuelo-estas a dos combates de la victoria, ¿De verdad piensas dejarlo?
Cody miro la tristeza en el rostro de su abuelo, y bien comprendía el sentimiento que este tenía. Él lo había entrenado desde pequeño y aquella práctica constituía la más pues conexión entre los dos. El anciano se sentía relegado al ver que su nieto lo dejaba en segundo plano en un evento que para ambos, resultaba de gran importancia.
El chico agacho la mirada apretando los puños. Luego la levanto mientras dejaba su máscara protectora sobre la butaca y comenzaba a retirarse el resto del equipo.
-Lo siento abuelo, no tengo elección.
Isla Kume, en la prefectura de Okinawa, Japón, en la Tierra
Abril 29 de 2085
El sol de la tarde llenaba el mar de una luz rojiza. Las olas acariciaban con calma la arena y el viento soplaba con ligereza.
Yuri corría por la orilla del mar mojando sus pies y si tiendo la arena deslizarse entre sus dedos, mientras que con ella se encontraba Leomon, su compañero quien tras la batalla contra Myotismon hace casi cuatro años se había quedado estancado en esa etapa de la digievolución. Sin embargo era algo que ni a él ni a ella les molestaba. El digimon consideraba que era mejor esa apariencia para proteger y ayudar q su Tamer, mientras que la joven disfrutaba de llamar a su compañero "príncipe Leomon".
La chica intentaba hacer que el digimon jugara y se divirtiera con ella, sin embargo aunque este lo intentaba su semblante serio y movimientos toscos le impedían poder cumplir con la ambición de la chica.
-¡Anda príncipe Leomon! Estamos de vacaciones, ¡hay que divertirnos! -exclamó eufórica la chica mientras saltaba en el agua. Los años la habían convertido en una mujer atractiva que sabía lucia sus atributos en un traje de baño de dos piezas. Sin embargo, a pesar de las atenciones masculinas que había recibido durante todo ese viaje recreativo, ella seguía prestando más atención a su compañero (y autoproclamado guardián) y alguien que no estaba presente.
-No debemos bajar la guardia, el enemigo puede atacar en cualquier momento-le recordó el digimon.
-Eres un exagerado-contestó la chica con tono divertido. Un sutil sonido llamo su atención y dirigió su mirada a la sombrilla clavada en la arena de la playa, debajo de la cual se encontraban sus cosas, entre estas, su digivice, el cual en ese momento emitía un sonido inconfundible.
"Los dioses digimon"
Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, La tierra.
Abril 30 del 2085
El capitán Yamato Ishida, solo Matt para sus amigos más cercanos cruzo la puerta de la mansión. Gabumon rápidamente se le adelantó e ingresó a la mansión corriendo y expresando su deseo de ir al baño. El rubio lo miró divertido y se dirigió a la sala, en la cual dejó su pesada maleta y se sentó un momento a descansar. El viaje de regreso había sido agotador y lo que más le apetecía al chico en ese momento era tirarse y no hacer nada ese día. Miró bien la habitación y notó que esta se encontraba bastante desordenada, seguramente durante la noche anterior los chicos se habían reunido a conversar, jugar o algo por el estilo.
-La convivencia entre amigos-se dijo mientras respiraba hondo y se levantaba del sofá.
Se retiró la chaqueta con las insignias militares y la dejó sobre su maleta, debajo de esa prenda llevaba una delgada playera de manga larga color azul marino. Caminó estirando un poco el cuerpo mientras se dirigía al comedor esperando encontrar a alguien a quien saludar, aún era temprano y posiblemente pocos habitantes de la mansión estarían despiertos, pero quizá alguno ya estaría en la cocina preparando el desayuno.
-Creo que es el turno de Hikari...ah...ojala haga huevos con tocino-dijo mientras se acercaba a la cocina y escuchaba el ruido que le indicaba que en efecto alguien estaba ahí. El chico miró sobre la barra que dividía el comedor de la cocina y vio que en esta se encontraba no la joven castaña, sino un muchacho, esculcando los gabinetes y cajones de la cocina. Se encontraba de espaldas a él por lo que no lo identifico, sin embargo, sabía muy bien que no se trataba de ninguno de los habitantes de la mansión.
El rubio reaccionó con velocidad aproximándose a la barra, sorteando esta con un salto estilo parkour y desenfundo el cuchillo que llevaba en el cinturón apoyándolo contra la garganta del desconocido.
-No te muevas-le indicó el Ishida-¿No sabes que es ilegal entrar a la casa de alguien sin ser invitado?
-¿Quien dice que no me invitaron?-inquirió el joven de cabello castaño algo largo y muy alborotado. Matt lo miro bien de pies a cabeza. Llevaba una playera blanca y un pantalón deportivo gris, mismo atuendo para entrenamiento que le proporcionaban a todos los Tamers. Matt se separó del muchacho retirando el cuchillo pero sin guardarlo y esperó a que este se diera la vuelta. El castaño lo hizo dejando que el rubio viera su rostro.
-Taichi-dijo el joven apenas verlo un segundo. No le costó reconocer el joven que sonrió como recordaba que lo hacía, una manera medio burlona, medio sincera, y algo irritante.
-Hola Matt-le respondió. Ambos se quedaron quietos sin decir ni hacer más, hasta que el rubio sonrió. Ambos parecieron querer acercarse el uno al otro pero se detuvieron en seco. Sus semblantes dejaron de lado la euforia, mostrando una seriedad bastante forzada. Los chicos miraron en todas direcciones menos al frente por un rato hasta que Matt rompió el silencio.
-Entonces... ¿Volviste?
-Ah...sí, sí. Supongo que sí.
-¿Te quedarás?
-Esa es la idea, bueno, al menos por un tiempo-dijo rascándose el codo y sintiéndose algo incómodo-tu...te ves bien, ¿has hecho ejercicio?-Matt se miró un poco antes de responder.
-Ah, sí, la milicia exige buena condición física.
-¿Milicia? Oh...has ocupado bien tú tiempo.
-Sí, eso creo...tu...tú también te ves bien.
-Si yo...bueno, el trabajo de campo es pesado, se...desarrolla musculo corriendo, escalando y cargando el equipaje de un lado a otro-respondió y luego de eso se creó un incómodo silencio.
Ninguno fue capaz de agregar más, ni podían pensar en algo que decir que no sonara extraño, fuera de lugar o simplemente ridículo. ¿Qué debían hacer? ¿Abrazarse como viejos amigos? Ninguno de los dos se sentía tan cercano al otro como para hacerlo, y quizá lo más correcto era solo estrecharse las manos como viejos conocidos.
-Ahora, Taichi adulara los hermosos ojos de un azul tan intenso como el mar de Matt, y este no tendrá más remedio que aprisionar a Tai con sus fuertes brazos y comenzaran una escena Yaoi muy candente-ambos chicos escucharon la voz de Yolei, quien estaba recargada en la barra, del lado del comedor, y junto a ella se encontraba una Hikari que trataba de contener las carcajadas.
Los chicos se miraron una vez más y sintiéndose ridículos simplemente se dieron uno por su lado. Tai siguió sacando cosas de los gabinetes y cajones y Matt se dirigió al refrigerador del que sacó un embace de leche que destapó y comenzó a beber. Por su parte Hikari y Yolei entraron a la cocina aun con las risas que les provocaba las cómicas ocurrencias de la chica de lentes.
-Vamos chicos, solo era una broma, nadie duda de la masculinidad de ninguno de los dos-dijo la chica aún muy divertida. Matt seguía con un semblante serio mientras que Tai continuaba esculcando los gabinetes y los cajones.
-Es bueno tenerte de vuelta Kamiya.
-Es bueno estar de vuelta Ishida-respondió el joven mientras sonreía sin voltear a ver al rubio.
-¿Y a qué se debe la visita de una celebridad como tú?-lo cuestiono el chico dejando la leche en la mesa.
-¿Celebridad?-respondió el chico algo intrigado.
-Desde antes de que te fueras, te convertiste en todo un héroe para la ciudad-le informo Hikari mientras le arrebataba una espátula que el chico acababa de tomar-siéntate, hoy es mi turno para preparar el desayuno-le informo-Matt, ¿quieres desayunar?
-Por supuesto-dijo el chico tomando asiento en la mesa Taichi lo acompaño recorriendo una silla para sentarse. Yolei por su parte comenzó a ayudar a Hikari a preparar el desayuno-aun no me respondes.
-Bueno yo…-comenzó el castaño-la verdad es que es algo bastante complicado-le dijo el chico sin saber por dónde comenzar.
-Mejor guarden esa plática para cuando lleguen todos-escucharon la voz de T.K. quien recién llegaba a la cocina.
-Hola chico-lo saludo su hermano mayor levantándose de la mesa para estrecharlo entre sus brazos.
-Me alegra que regresaras sano y salvo, ¿Dónde está Gabumon?
-Arriba, tenía "necesidades" que atender.
Los hermanos siguieron charlando ante la mirada curiosa del castaño, una escena entre hermanos, para el resultaba tan especial aquellas palabras y gestos que ellos seguramente consideraban simples. Sin darse cuenta Hikari comenzó a observarlo con intriga, tratando de descifrar aquello que el chico buscaba encontrar en los hermanos rubios.
-Son las ocho de la mañana, ¿Qué les pasa gente? ¿No disfrutan dormir?-los cuestionó Sora desde el comedor mientras tomaba asiento junto a Biyomon. Matt dejó de prestarle atención a T.K. en ese momento para recargarse sobre la barra y mirar desde ahí a la pelirroja que sostenía un libro frente a ella y leía animadamente.
-En el ejército, acostumbramos a estar despiertos desde las seis de la mañana, más bien, desde las seiscientas horas.
La pelirroja levantó la vista de inmediato al escuchar al joven. El rubio le sonrió y de inmediato se despegó de la barra para dirigirse al comedor. Sora sonrió y se levantó de la silla dejando el libro sobre la mesa.
-Matt, ¿Cuándo volviste?-le dijo sonriéndole al chico.
-Acabo de llegar-respondió el chico cuando ya se encontraban uno frente al otro.
Los que se encontraban en la cocina rápidamente se posicionaron en la barra para observar la escena. La chica pelirroja tenía un leve sonrojo en sus mejillas que acompañaba la hermosa sonrisa en su rostro. Matt por su parte apoyó una de sus manos en el respaldo de una silla mientras que levantaba la otra y la dirigía hasta el cabello de la chica, que apenas alcanzaba a rozar sus hombros.
-¿Corte nuevo?-preguntó el rubio.
-Llegue con él justo el día que saliste, esperaba que me dieras tu opinión.
-¿enserio?-preguntó el rubio mientras seguía jugando con el cabello de la chica.
-Por supuesto, eres mi mejor amigo tu opinión cuenta mucho-el rubio sintió como si le dejaran caer un balde de agua fría en la cabeza, mientras que en la cocina T.K. agachó la cabeza sintiendo pena por la situación de su hermano. Hikari suspiró mientras negaba con la cabeza y Yolei solo se encogió de hombros.
-¿Qué se le va a hacer? Sora no lo va a ver de otra manera.
-¿Qué cosa?-preguntó Tai mientras veía que las chicas regresaban a cocinar y T.K. tomaba el cartón de leche del que estaba bebiendo antes su hermano.
-Entonces, ¿te gusta el corte?-preguntó Sora con un tono dulce.
-Am…bueno…si…supongo…tampoco soy muy bueno para decirte si algo es bueno o malo-contestó el rubio algo contrariado.
-Ay por favor Matt, Takato, Joe, Izzy y tu hermano siempre dicen que sales con chicas muy lindas, tienes un buen gusto, dime-dijo retrocediendo para dar una vuelta mientras agitaba su cabello-¿soy la clase de chica con la que saldrías?-el rubio sintió un nudo en la garganta y un sudor frio le recorrió la espalda.
-Dios, no conforme con el hecho de restarle todo valor como macho, lo tortura al pobre hombre-Tai volteó para ver a su lado a Takato quien mordía una manzana mientras veía la escena. Junto a él estaban Kenta y Hirokazu quienes asintieron con el comentario del castaño, sobre el hombro de Kenta estaba Marineangemon y detrás de los chicos Guilmon peleaba por arrebatarle un pedazo de pan a Yolei y Guardromon seguía indicaciones de Hikari para preparar el desayuno.
-Ah…pues…veras yo...- Matt se maldijo al no poder decir nada a la chica pelirroja que lo miraba fijamente. Pero antes de poder siquiera animarse a hablar, del bolsillo de la chica comenzó a salir música. La joven metió la mano en este y tomo su digivice.
-Es Haru-dijo-tengo que…
-Ah…si, claro, hazlo-le dijo el chico y la pelirroja le dio la espalda y contesto la llamada.
-Hola Haru…si, lamento no haber ido anoche, es que, surgió algo, tu sabes así es mi vida, las emergencias no paran, ¿Qué tal estuvo el concierto?
-¿Quién es Haru?-preguntó Tai mientras seguía viendo una escena que le resultaba muy extraña.
-Un chico con el que Sora ha estado saliendo-escuchó esta vez la voz de Mimí, quien estaba a en el otro extremo de la barra, con una expresión de cansancio. La castaña lo volteó a ver y le regaló una discreta sonrisa.
-Buenos días Mimí-le dijo el castaño.
-Como sea, Matt no tiene por qué preocuparse de Haru-dijo la castaña alejándose de la barra.
-¿Por qué lo dices?-le preguntó el moreno.
Sora continuaba hablando con el tal Haru cuando Davis y Veemon entraron en el comedor y tomaron asiento.
-¿Ya está listo el desayuno?-exclamó el muchacho mientras tomaba el libro que Sora estaba leyendo.
-Aun no, come una manzana o algo-escuchó la voz de Hikari.
-Te llamo luego-dijo Sora antes de colgar el teléfono-Buenos días Davis, ¿Cómo sigue tu hombro?-preguntó al castaño mientras tomaba asiento al lado de él.
-Creo que esta mejor, solo necesitaba descansar un poco-le respondió masajeándose un poco con la mano.
-Me alegra escuchar eso-le dijo con una linda sonrisa en el rostro
Tai observó desde la barra junto a Takato y los otros (increíblemente aun sin que los presentes en el comedor lo notaran). Mimí se le acercó por la espalda para susurrarle al oído.
-Haru es solo un chico con el que sale a pasear, y presiento que su interés está puesto en alguien más-le dijo y se alejó sin más.
-Me voy un par de años y todo está hecho un lio aquí-dijo el castaño en voz alta, pero sin intenciones de que alguien le contestara algo.
-¡Dios! ¡No puedo cocinar así!-se quejó Yolei-todos excepto Hikari salgan e la cocina-dijo y comenzó a empujar a todos los presentes.
Los chicos comenzaron a repartirse por el comedor y T.K. abrazo por la espalda a su hermano intentando animarlo un poco. Al lugar no tardaron en llegar los demás Tamers y todos los digimons y en poco tiempo el comedor estaba casi lleno, como la castaña no pensó que volvería a verlo nunca, y es que en los últimos años, cada quien aprecia solo preocuparse por sus propias necesidades, y muy pocas veces interactuaban con el resto.
-Se te ve complacida-le susurro el castaño que había conseguido sentarse a su lado.
-Lo estoy-le contesto ella sin voltearlo a ver.
-No sabía si era prudente o no decirlo pero…te ves hermosa-ella no respondió el cumplido, pero tampoco es como que Taichi esperara una respuesta, le bastaba con saber con certeza que sus palabras causaban un profundo impacto en la chica ojimiel que tenía sentada a su lado. Con eso era más que suficiente para sentirse complacido y afortunado.
Un rato después las dos cocineras en turno comenzaron llevar la comida hasta la mesa y todos comenzaron a desayunar.
-Bueno…ya que estamos todos, ¿Puedo preguntar ahora si el porqué de que nuestro ex líder este de vuelta con nosotros?
Todos los presentes, incluidos los digimons dirigieron sus miradas al rubio quien no supo cómo tomar ese gesto. Paso la comida que tenía en la boca con calma y dio un sorbo al café que Yolei le había servido.
-¿Dije algo malo?
-No es eso, pero en realidad…-intervino Yolei quien fue interrumpida por el hombre que recién entro a la habitación.
-No estamos todos aun-declaro Charles. Matt miró al hombre y a Jijimon, quien lo acompañaba, ya no con el traje que vestía el día anterior, sino con la acostumbrada ropa roída y vieja que llevaba siempre. El rubio miro a su superior y supo, o al menos intuyo, a que se refería él.
Casi todos los miembros del grupo especial "niños elegidos" se encontraban en la sala de conferencias de la mansión. Junto a ellos se encontraban Charles, Jijimon y el anciano Gennai. Todos repartidos en la mesa ovalada, de la cual todo el centro se encontraba ocupada por paneles especiales. Taichi jugaba con sus manos algo ansioso. De vez en cuando lanzaba una rápida mirada a Mimí quien la devolvía acompañada de una casi imperceptible sonrisa que probablemente se le escapaba son querer a la chica castaña. No paso mucho para que el sonido de la puerta sacara a todos del letargo personal en el que se encontraban. El último en llegar era Henri, acompañado de su hermana y cada uno con su respectivo compañero: Terriermon y Lopmon.
-Hola a todos-dijo el chico mientras buscaba un asiento.
-Henri-lo llamó Takato señalándole un par de asientos al lado de él. El chico se acercó, saludó con un abrazo al castaño y tomo asiento. Se estiró hacia el frente para alcanzar a ver a la chica al lado del castaño.
-Hola Yuri-dijo mirando a la chica que le sonrió como respuesta al saludo.
-Bueno...aún falta por llegar Ryo, pero no podemos seguir esperando-sentencio Charles-comenzaremos entonces con...
-¡Perdón! Lamentamos la tardanza-interrumpió el chico antes mencionado mientras entraba acompañado de su digimon-vamos, no seas tímido-llamó a alguien más que venía detrás de él.
-Ya voy, ya voy, odio este tipo de reuniones, no sé ni para que me dijeron que viniera-se quejaba el chico mientras entraba. Ambos jóvenes vestían ropas como las de Matt; un grueso pantalón, botas de combate y chaquetas con insignias militares. El chico que entro junto a rio se rasco la barbilla mientras pasaba la mirada algo distraída por todos los presentes.- ¿Que hay? ¿Cómo les va?
Taichi se levantó de su asiento al ver al muchacho de cabello largo y con una cicatriz que cruzaba prácticamente toda su cara, acompañado por Kotemon.
-No es verdad... ¿Kouta?-el chico lo miró algo inquisitivo hasta que lo reconoció.
-Taichi, Dios...no te había visto en tanto tiempo.
-Por favor, tendrán la oportunidad de ponerse al tanto de sus vidas privadas después, por ahora es momento de hablar sobre asuntos más relevantes.
-¿Que hace Kouta aquí?-cuestionó Taichi a Yolei, quien estaba sentada a su lado, después de Hawkmon.
-Cuando te fuiste él se quedó un tiempo trabajando con nosotros, y al parecer se lleva bien con Charles...no sé, supongo que es un nuevo niño elegido ahora-Tai asintió después de escuchar la explicación de la chica.
-Daremos inicio a esta reunión-dijo con seriedad el hombre de traje mientras se levantaba de su asiento-la razón por la que los mande llamar a todos, como seguramente ya deben suponerlo, es que se ha presentado una crisis que nuevamente, requiere que respondamos con lo mejor de lo mejor.
-Hace cuatro años nos llamaron porque necesitaban a los mejores dentro de un rango de edad muy específico para poder vincularse con un digimon, Agumon-intervino Ryo-y yo soy uno de los mejores, claro, pero... ¿Y el resto?
-Modesto como siempre Ryo-dijo Yolei cruzándose de brazos -el que tú te fueras con la división militar no significa que nosotros no estuviéramos ocupados aquí ¿Sabes? Todos hemos mejorado. Davis por ejemplo, es un el mejor Tamer que he visto en mi vida.
-Es que no me has visto pelear cariño
-Dios, arrogante tonto-dijo Yolei molesta.
-Basta-los detuvo Joe.
-Como decía-continuo Charles-Estamos ante una muy crítica situación. El hombre presiono unos botones sobre la mesa y de los paneles surgió una imagen holográfica de una de las torres negras-en varias ocasiones se ha sucedido que la digievolucion se ve imposibilitada. Esta situación se ve acompañada por dos factores específicos. La existencia de una torre como esta-dijo señalando el holograma-y un comportamiento extraño en los digimons cercanos. Gracias a Ken, logramos obtener esto-Dijo sacando de debajo de la mesa uno de los aros negros que Ken había guardado luego del combate-analizamos un par de estos, pero por desgracia, apenas intentamos extraer un fragmento del material con que están hechos, el aro se desvanece, como algún tipo de mecanismo de defensa para mantener ocultos sus secretos. Otro objeto que hemos analizado es este-dijo ahora mostrando una especie de piedra negra-un fragmento de la torre que el joven Kamiya hizo el favor de traernos. Joe, ¿puedes continuar?-el peli azul asintió y se levantó de su asiento. Se aclaró la garganta y comenzó.
-Verán, la torre está hecha de un material poco conocido, capaz de absorber el calor de la luz solar, y luego transformar la energía en hondas especiales que actúan sobre los aros, creando una especie de control mental en aquellos digimons que tengan los aros puestos. Tal parece que las mismas hondas crean algún tipo de interferencia con la conexión entre Tamer y Digimon, por lo cual la digievolucion se vuelve imposible de realizar.
-"Tal parece", "algún tipo de"… ¿están seguros de las cosas que dicen?-cuestionó Kouta, quien estaba recargado en su asiento y con los brazos cruzados.
-A decir verdad, es difícil establecer algo fijo-intervino Izzy-es cierto que todo lo que acaba de explicar Joe, son solo especulaciones y teorías, pero es lo que tenemos, de lo que disponemos. No sabemos muy bien cómo actúan las hondas sobre los aros negros, y por qué también afectan la digievolucion natural, pero sabemos que estas cosas suceden.
-Y es por eso que necesitamos de los mejores para solucionar esta crisis-sentencio Charles- Es cierto que hace tiempo fueron reconocidos por destacar entre los jóvenes, pero en estos cuatro años, yo mismo he estado al pendiente del desarrollo de cada uno de ustedes, o al menos de la mayoría-el hombre dirigió una mirada a Taichi quien sonrió-a su manera cada uno de ustedes es capaz de aportar algo a un equipo como el que pretendemos que sean, un grupo especial para misiones y casos especiales.
Todos guardaron silencio por un momento. Meditaban sobre sus propias habilidades y destrezas, y al mismo tiempo trataban de hacerse una idea sobre las habilidades y destrezas de los demás. Por otro lado, también pensaban en la situación, en lo extraño de la situación y en lo necesario que era combatirla de alguna manera. Ninguno de ellos, luego de meditar estas coas, aprecia inconforme o en desacuerdo sobre las medidas que se estaban tomando. Ryo finalmente dejo salir un suspiro mientras se inclinaba hacia adelante recargando los codos sobre la mesa.
-Supongo que entonces lo mejor de lo mejor tendrá que pensar en cómo combatir con tal desventaja.
-Así es-Charles volvió a pulsar un botón sobre la mesa y el holograma cambio, convirtiéndose en un mapa del digimundo-este mapa muestra las áreas en que se encuentran las torres negras. Los territorios que el enemigo que ha creado estos artefactos ha tomado como suyos. El autodenominado emperador de los digimons confronto a Davis y compañía luego de que ellos lograran derribar una de sus torres, y después de esto revelo que ya había posicionado varias de estas en varias locaciones. Ya hemos perdido el cincuenta por ciento del continente Sarvar, un treinta por ciento del continente Boro, y varias otras locaciones repartidas por el digimundo. Nuestros agentes son incapaces de hacer algo contra esta amenaza por lo que se ha declarado un estado de alerta, los oficiales deben retirarse de las áreas donde aparezcan las torres y asegurarse de evacuar tantos civiles como sea posible.
-Eso resuelve ciertas cosas, por ahora estamos en una postura defensiva y previsora-analizó Henri-ahora, ¿hay algo para la parte del contraataque?
Izzy se levantó de su asiento lanzando una mirada inquisitiva a Charles quien asintió y volvió a sentarse.
-Hay algo-dijo para después presionar el algunos botones de la mesa. Los paneles nuevamente cambiaron la imagen proyectada-Formalmente les presentare, el resultado de años de investigación; los digieggs-flotando sobre la mesa había ocho digi-huevos holográficos. Matt miro detenidamente cada uno de ellos notando algo importante.
-Esos…son…
-Los emblemas-se le adelanto Mimí.
-Así es, verán, tras lo sucedido con Myotismon, comenzamos a analizar los emblemas. Lo primero que encontramos fue que su energía disminuyo casi extinguiéndose, casi, algunos de ellos, ocho para ser exactos, aún tenían un pequeño rastro de energía. Aprovechamos esto, estuvimos trabajando arduamente con la ayuda de Jijimon, hasta que pudimos extraer la energía de los emblemas y sintetizarla en un nuevo artefacto. Así nacieron los, digimentals.
-Bien, a todo esto, ¿Qué diablos es un digimental?-preguntó Ryo nuevamente cruzándose de brazos no entendiendo mucho.
-Buena pregunta-puntualizó Joe- los digimentals son muy parecidos a los emblemas, el uso de uno de estos, da al digimon un estallido de poder que causa una digievolucion-mientras decía esto presiono algunos botones hasta lograr proyectar lo que había grabado del combate de Flamedramon-la digievolucion que se logra, no es una digievolucion natural, podría decirse que es una digievolucion forzada o, para ser más exactos, artificial. El digimon sufre una metamorfosis, y luego su cuerpo se recubre por una armadura especial. Por tanto hemos decidido llamar a este proceso, como una Armor-digivolve.
-¿Y de qué sirve si no podemos hacer que un digimon digievolucione cerca de una torre?-cuestiono Cody
-Esa es la mejor parte, la digievolucion armor se maneja de un modo diferente, no es el mismo proceso de la digievolucion natural, no es el mismo tipo de conexión, y por tanto, las hondas que crean las torres no afecta el proceso, el digimon puede digievolucionar sin problemas-explico el peliazul-los digimentals se guardan en una de estas-dijo mostrando una Terminal como la que había entregado a Davis-vinculamos la terminal al digivice y de este modo, el Tamer maneja la opción de efectuar la digievolucion armor desde este.
-¡Perfecto! Pues carga uno de esos digimentals en cada Digivice y vayamos a patearle el trasero a ese emperador-dijo Rika con entusiasmo.
-Si…bueno, no todo es tan simple-dijo Joe-verán, esta digievolución no es para cualquier digimon, a decir verdad solo unos cuantos pueden realizarla.
-¿Por qué?-cuestiono Matt de inmediato.
-Pues, el tipo de ADN del digimon debe ser muy especial para poder recibir y resistir la energía del digimental sin correr peligro.
-Y Veemon es de ese tipo especial, ¿no?-dijo Ken mirando al digimon azul.
-Así es.
-Ahora la pregunta del millón, ¿Cuántos y cuáles digimons de nuestro grupo pueden resistir la armor digivolve?-Pregunto Sora. Joe sonrió con desgana antes de contestar.
-Seis.
-¿Solo seis?-cuestionó Takato-¿Guilmon forma parte de ese grupo?
-Me temo que no-respondió Izzy-para ser exactos, quienes tienen este tipo tan único de ADN son; Veemon como ya quedo esclarecido, Hawkmon, Patamon, Wormon, Armadillomon y Gatomon.
Yolei, Ken, Davis, Cody, Hikari y T.K. se miraron unos a otros. El joven rubio acaricio el lomo de Patamon que le dirigía una mirada expectante. El resto de los presentes mantenía se mantenían en silencio, observando a los chicos mencionados. Taichi trataba de mostrarse en calma mientras analizaba las cosas, puesto que Hikari, su hermana y mayor preocupación, era parte de lo que parecía ser la única línea de ataque disponible para enfrentar al enemigo. Al mismo tiempo no cesaba de preguntarse si la aparición del tal emperador de los digimons tenía que ver con los seres oscuros que años atrás James le había mencionado, quizá todo estuviera conectado, o quizá no, pero lo más importante en ese momento no era aquel detalle, sino el hecho de la chica castaña podía correr peligro.
-Vamos a necesitar mucha más ayuda para combatir a este Emperador-se aventuró a declarar-no podemos dejarlo solo en manos de ellos.
-Estoy de acuerdo, T.K. y los demás no deben pelear solos-apoyo Matt.
-Eso es un hecho, pero por el momento, ellos seis son casi toda nuestra línea ofensiva-menciono Charles mientras tomaba asiento visiblemente fatigado.
-Señor… ¿dijo casi toda?-cuestionó intrigada Yuri. Charles sonrió ligeramente sin perder su expresión fatigada mientras se enderezaba en su asiento.
-Tras el atentado a Odaiba, y el uso de las cartas azules, algunos de sus compañeros quedaron en un estado de estancamiento, por así decirlo. Si bien en un principio esto parecía algo problemático, ahora es precisamente lo que necesitamos, tenemos razones para pensar que las torres negras no les afectaran. Específicamente, tú y Leomon, Hirokazu y Guardromon, y finalmente Kenta y Marineangemon, también formaran parte de la ofensiva.
-Ah…señor, ¿yo también?-preguntó Kenta algo alarmado-vera…quizá Marineangemon este en un nivel alto, no es precisamente un digimon de combate-aclaro el chico mientras acariciaba el lomo de su compañero que permanecía en silencio.
-Puede ser cierto, pero tu compañero tiene habilidades de sanación, eso sí es muy útil en el combate-aclaró Charles.
-Bueno entonces nueve tienen trabajo, ¿pero y el resto?-preguntó Rika algo molesta.
-Hasta no encontrar una forma de contrarrestar el efecto de las torres negras, el resto permanecerá en espera. Los ya mencionados formaran el equipo de combate, Joe e Izzy, junto a Gennai y Jijimon formaran un equipo de investigación, el resto serán el equipo o personal de respaldo.
-Maldición-exclamó Takato frustrado, llamando la atención de casi todos-parece que al menos por ahora somos inútiles.
-No diría eso muchacho-dijo Gennai.
-Claro que no, el hecho de que deban permanecer en calma no significa que sean inútiles, solo significa que deben esperar el momento justo para atacar-continuó Jijimon.
-Con eso creo que toda la situación queda esclarecida, así que podemos dar por terminada esta reunión-dijo charles poniéndose de pie-solo una cosa más. Bienvenidos niños elegidos, todos contamos con ustedes.
Dicho esto el hombre se dio la vuelta y los presentes comenzaron a ponerse de pie. Matt de inmediato se apresuró a alcanzar al director general, había algo que necesitaba decirle con urgencia.
-Charles-lo llamó. El hombre se detuvo y lo volteó a ver inquisitivo.
-Matt, creo que no tuve oportunidad de saludarte apropiadamente esta mañana-dijo mientras extendía su mano, el rubio lo imito y se dieron un saludo firme-que gusto tenerte devuelta con nosotros.
-Gracias…yo…hay algo de lo que quisiera hablar con usted. Vera, durante mi misión en Tokyo el general Hyuga….
-Lo sé-lo interrumpió el hombre-Hyuga me llamó ayer por la tarde para informarme de sus intenciones y pedirme que te diera permiso de transferirte a la división militar. Mira, por el momento no creo que sea la mejor decisión, te necesitamos aquí. Hablaremos de eso en cuanto termine esta crisis, ¿te parece?-el rubio asintió comprensivo.
-Claro.
-Excelente-dijo Charles mientras desviaba su mirada del joven Ishida-Kamiya-exclamó y el chico que permanecía recargado sobre una silla charlando con Kouta y Ryo volteo en dirección al hombre que lo llamaba.
-A mi oficina, por favor-dijo y se dio la vuelta para seguir su camino.
Taichi y Agumon se acomodaron en las sillas frente al hombre que leía algunas cosas en la laptop frente a él. El castaño sonrió para sí mismo al ponerse a pensar que el hombre siempre hacia lo mismo. Se mantenía en silencio un rato revisando la computadora y después, con un suspiro y mientras se echaba hacia atrás en la silla comenzaba su discurso. Así sucedió, y el hombre cerro la computadora, se froto la frente mientras suspiraba y se echaba a atrás en la silla.
-Viejos hábitos se arraigan, ¿no?-dijo en voz alta y el hombre de traje se quedó pensando en ello un momento hasta que dio con aquello que quería decir su comentario. Sonrió mientras se recargaba en el escritorio.
-Supongo que sí-dijo él-estoy al tanto de todo lo que se puede saber de tu trabajo en el digimundo. Has amasado una buena cantidad de dinero considerando el hecho de que recurres poco a los recursos monetarios que te proporciona HEDM, y quisiera saber, ¿de dónde sacas recursos para mantenerte? Aunque al mismo tiempo quisiera no saberlo, puedo hacerme una idea, y no es algo que me gustara, estoy seguro.
-No robe ni asesine a nadie, para que te relajes un poco-dijo el chico.
-Taichi Kamiya, Agumon, que bueno tenerlos de vuelta con nosotros, es grato ver que están en buen estado, o al menos se ven en buen estado.
-Deja las formalidades de lado, ¿Qué quieres? ¿Sermonearnos? ¿Reprendernos?
-Aunque lo dudes, mis palabras son sinceras, ¿sabes lo mal que me vería si alguno de los dos hubiese terminado muerto en tu pequeña expedición?-el castaño sonrió divertido ante la frialdad del hombre, quien también sonrió-también soy sincero cuando digo que estoy intrigado por saber si conseguiste aquello que querías encontrar, supongo que no me dirás si lo hiciste, y tampoco me sacaras de la duda diciéndome lo que es así que dejare pasar eso. Pero hay algo que en verdad necesito saber, ¿te quedaras?
Tai guardo silencio un momento, volteó a ver a Agumon quien asintió. Lo miraba con la misma incertidumbre que Charles, ambos esperaban la respuesta del muchacho que seguía sin decir nada.
-Escucha, sé que viniste para reparar tu digivice, para conseguir uno nuevo más bien, si estás aquí es porque te viste forzado a regresar, y no porque sintieras el deseo de reunirte con tus viejos camaradas. Sabiendo eso, puedo suponer que te iras en cualquier momento, o que te iras superad esta crisis y capturado el emperador de los digimons, ¿correcto?
-Todavía no lo decido.
-¿Has pensado en tu futuro?
-Con el estilo de vida que llevo, pensar en mi futuro es pensar al acostarme, en que hare si despierto.
-Triste forma de ver la vida, pero esperaba algo como eso-Charles dejo salir un fuerte suspiro. Se cruzó de brazos mientras veía fijamente el escritorio, sopesando todos los pensamientos que tenía en ese momento en la cabeza-mira, nunca ha sido un secreto que la relación entre tú y yo, no es precisamente cordial, pero, durante el tiempo que estuviste fuera, y leyendo los informes de tus movimientos, tus acciones, tus contribuciones a perpetuar la paz en comunidades del digimundo tuve tiempo y bases para reconsiderar mi opinión sobre ti muchacho. Eres un idiota, pero eres un idiota noble.
-Gracias…creo-. Contesto el muchacho confundido.
-No quiero aburrirte, ni quitarte mucho tiempo, solo quiero aclarar un par de cosas contigo Tai, mira. Sé cómo te sientes, lo creas o no sé exactamente cómo te sientes…
-No sabes nada sobre mi Charles, yo…
-¿No te desespera no poder confiar?-lo interrumpió, dejándolo en silencio-dices poco, ocultas mucho, tiene un gran aprecio por las personas en esta mansión, pero en cuanto te fuiste cortaste comunicación con todos. No solo aquí, el orfanato donde están los niños que cuidabas cuando te encontramos tampoco recibió noticias tuyas y un pasatiempos recurrente que tenías era estar al tanto de esos niños. La pregunta es, ¿Por qué alguien que tiene tales sentimientos por otras personas se retrae y aísla con tanta facilidad? Y la respuesta es simple; porque te sientes débil, e incapaz de cuidarlos. Quieres cargar el mundo solo y no crees que alguien pueda ayudarte. Desconfías tanto de HEDM que tampoco quieres sentir que dependes de la ayuda que te brinda. Me atrevo a decir que solo con Agumon te sientes capaz de ser sincero.
Taichi seguía sin decir nada, pero en su interior sentía algo extraño, las palabras de charles eran demasiado certeras como para tratarse de meras coincidencias, era como si el hombre frente a él tuviera la capacidad de leerle la mente.
-¿Por qué tan seguro de que eso es lo que siento?
-¿No lo es?-lo cuestiono burlón-yo también fui un Tamer Taichi, también estuve en esa delgada línea entre la vida y la muerte viendo a mis camaradas arriesgarse y arriesgándome para que no les pasara nada. No somos tan distintos…me duele admitirlo, pero nos parecemos.
-¿Significa que también eres un idiota?
-Por supuesto que lo soy-afirmó sin un gramo de duda en su voz, lo que sorprendió a Tai-soy un idiota que tiene que hacer penitencia por sus errores todos los días. ¿Sabías que tengo un hijo?
-No…no tenía idea.
-Pues lo tengo. Malcolm, tiene diez años y casi estoy seguro que me odia, supongo que lo merezco. Si deseas cargar el mundo solo, ¿sabes que es lo peor que te va a pasar? Terminaras haciéndolo. Tal vez debas reconsiderar eso de guardarte todo, dicen que hablar ayuda, tal vez decirle las palabras correctas a la persona correcta te ayude mucho.
-¿Por qué tenemos esta plática?-preguntó el castaño con una expresión un tanto desconfiada.
-Ya te lo dije, nos parecemos, mi padre nunca tuvo una plática así conmigo, y supongo que tú nunca tuviste una plática así con nadie. Lo que te acabo de decir me habría ayudado mucho cuando era niño, incluso me habría ayudado cuando tenía tu edad. Quien sabe, este puede ser el momento en que digo las palabras correctas a la persona correcta, y algo bueno surja de todo esto-El castaño seguía sintiéndose extraño, jamás imagino que tendría una charla así con alguien a quien consideraba casi un enemigo. Pero el hombre frente a él no parecía el Charles al que recordaba, más bien aprecia un hombre comprensivo, quizá, un padre.
-Yo…-intento articular, pero las palabras no salían de su boca.
-Es todo de mi parte, puedes retirarte-dijo el hombre más como una orden que como una sugerencia, y el castaño asintió y se levantó de su silla siendo seguido por Agumon. Abandonaron la oficina y el hombre sonrió complacido.
Se levantó de su asiento y se acercó a una de las vitrinas en la cual guardaba varios licores. Saco una botella de vidrio que contenía coñac y se sirvió un trago. Lo bebió con calma y en silencio.
-Nunca pensé que volvería a escucharte hablar de ese modo, debo confesar que me es grato-Charles escuchó la voz de Gennai y se dio la vuelta para ver al anciano de pie a mitad de la habitación.
-No es un mal muchacho, solo esta solo confundido y herido, todos nos sentimos así alguna vez-le dijo con una sincera y amistosa sonrisa en el rostro. Gennai asintió mientras abandonaba la oficina.
-Has madurado-dijo antes de salir de ahí.
Matt se encontraba sentado sobre un sofá cerca de la ventana. El chico rubio miraba el cielo nocturno y la luna. Juna él estaba Gabumon durmiendo plácidamente. El chico acaricio el lomo de su compañero mientras de su chaqueta sacaba la cigarrera. Manipulo el objeto metálico mientras pensaba en el general, en Charles, en su vida, y en Taichi. Ryo se encontraba sentado sobre el sofá cerca del umbral de la entrada de la sala leyendo un libro con Monodramon a su lado. Alzó la mirada por un momento para ver a Kouta con una playera blanca sin mangas junto a Kotemon sentados frente a una mesa arreglando algunas de las flechas del chico, en una de las esquinas de la habitación estaba Ken junto a Wormon, muy concentrado en la laptop sobre su regazo, y finalmente vio al chico rubio que seguía mirando fijamente la cigarrera.
-¿Fumas Ishida?-pregunto mientras cerraba el libro y lo dejaba sobre el sofá. El rubio levanto la mirada.
-A veces-le respondió. El chico castaño se levantó del sofá y avanzo hasta donde se encontraba Matt, estiro la mano pidiendo la cigarrera y este se la entrego sin dudarlo. Ryo extrajo un cigarrillo del objeto metálico y lo puso entre sus labios mientras palpaba sus bolsillos buscando un encendedor.
-Qué bonita, ¿sabes? Ya había visto una como esta-comento mientras sacaba el encendedor de su bolsillo trasero-muy parecido a la del general Hyuga, podría decirse que es la misma.
-Suena lógico-dijo el chico sin agregar nada más.
-¿A alguien molesta el humo?-pregunto en voz alta. Ken ni se inmutó y Kouta negó con la cabeza sin dirigirle la mirada.
-Solo fuma cerca de la ventana, ¿quieres?-dijo Henri quien recién entraba a la sala junto con Terriermon. El muchacho asintió y encendió el cigarrillo. Matt tomo de la mano del chico la cigarrera y levantándose del sofá el también saco y encendió uno de los cigarrillos. Ambos fumaban en silencio y sin mirarse, ambos tenían caracteres muy parecidos, y sabían que ninguno de los dos quería escuchar nada del otro, no porque resultara molesto, sino porque el silencio era más placentero que una charla en ese momento.
-¡Esto es frustrante!-escucharon la voz de Sora quien entraba deprisa en la sala junto a Biyomon. Mimí y Palmon iban detrás de ellas-no puedo creer que tengamos que quedarnos sin hacer nada, es desesperante.
-Lo sé-le respondió Mimí-pero no podemos hacer nada, solo Davis y los demás pueden, escuchaste a Joe.
-Aun así me niego a quedarme de brazos cruzados-dijo mientras se dejaba caer en un sofá largo con los brazos precisamente cruzados. Mimí tomo asiento junto a ella y sus digimons hicieron lo mismo.
-Animo Sora, no es para siempre-trato de reconfortar a su amiga el digimon ave. Sora la miro relajando su mirada enfadada.
-Lo se…pero es que es difícil aceptarlo. Insisto en que algo se debe poder hacer.
-Estoy completamente de acuerdo contigo pelirroja-dijo Kouta llamando la atención de todos los presentes, pues la plática ya no solo pertenecía a las dos chicas.
-¿Pero que es ese algo que podemos hacer?-intervino esta vez Henri.
-No lo sé pero…ah…-Sora intentaba dar con una respuesta, peor no era sencillo, en realidad ella no sabía lo que podían hacer.
-La armor digivolve es un invento-dijo Ken sin dejar de mirar su computadora. Todos le dirigieron una mirada intrigados.
-¿Qué quieres decir?-cuestiono Matt, mientras veía que Gabumon comenzaba a despertarse.
Ken cerró la computadora y se quedó callado por un momento.
-Los digimentals fueron creados con el poder de los emblemas, y según todos los informes de Izzy y Joe, como tal se trata de una especie de programación que hace que el digimon mute. Ellos mismos dijeron que no es una digievolucion natural, es algo artificial, una forma de dar un golpe de energía a los digimons para que estos sufran una metamorfosis que los vuelve más poderosos.
-Sí, lo sabemos, te recuerdo que estuvimos presentes en la reunión de esta mañana-dijo Ryo con un tono socarrón-no has dicho nada trascendente o nuevo, ¿a qué vino tu comentario?-Ken suspiro visiblemente molesto y muy serio al chico que también lo desafiaba con la mirada.
-Si Joe e Izzy pudieron crear una digievolucion artificial, tal vez alguien más pueda crear una, o alguna otra cosa con mucho poder-dijo mientras se levantaba de su asiento y se retiraba con Wormon detrás de él, intentando al cansar al muchacho. Kouta miro intrigado al chico hasta que este abandono la sala.
-Tiene razón-dijo Henri, recargado en una pared meditando las cosas-¿recuerdan lo de las cartas azules? Era algo más o menos parecido, ¿Quién dice que no se puede crear algo similar a los digimentals, para que nuestros compañeros puedan contribuir también en esta lucha?
-Por lo que Joe e Izzy dijeron, parece que eso sería muy arriesgado, además recuerden lo que paso con las cartas azules-puntualizó Matt.
-Un par de digivices explotaron y dos digimons quedaron permanentemente en nivel de campeón, eso no suena tan mal en realidad-dijo Ryo acompañando sus palabras con una risa que no fue continuada por nadie más.
-Yo no pondré en riesgo a Palmon-aseguró Mimí.
-Nadie quiere poner en riesgo a su compañero Ryo-dijo Henri. Ryo asintió mientras miraba a su digimon.
-Tienen razón, soy un idiota.
-Sin duda-afirmó Sora ganándose una mirada asesina de Ryo-pero dejando eso de lado, tiene que haber algo que podamos hacer, que no implique grandes riesgos-Sora subió los pies al sofá y abrazó sus piernas con una expresión triste en el rostro. Biyomon de inmediato la abrazó.
-Ya encontraremos algo Sora, no te aflijas-dijo con un tono suave el rubio. Sora lo volteo a ver y le regalo una sonrisa.
-Existe algo, que quizá pueda ayudar-dijo Jijimon mientras entraba con lentitud a la sala. Se dirigió en silencio hasta el sofá en que seguía recostado Gabumon. Golpeo a este con el bastón que llevaba para que se recorriera y tomo asiento. Matt y Ryo, quienes estaban más cerca del digimon lo miraban intrigados y se miraban entre ellos, al igual que el resto de los presentes-¿tienes uno que me obsequies?-preguntó a Matt refiriéndose al cigarrillo. El rubio asintió y le extendió la cigarrera, mientras Ryo le daba el encendedor. El digimon encendió el cigarrillo que dejo en su boca cubierta por la espesa barba y se relajó en su asiento-esto es disfrutar la vejes-dijo en voz alta.
-Ah…señor-lo llamó Mimí-¿Qué es eso que podría ayudar?-pregunto manifestando la duda que todos tenían desde que escucharon al digimon.
-Oh, claro, se me olvidaba-dijo enderezándose un poco. Acérquense, anden, sin miedo-dijo y los Tamers y digimons abandonaron sus lugares para acercarse formando un medio círculo frente al digimon.
Gabumon bajo del sofá para quedarse de pie Junto a Matt, y así dejar solo a Jijimon frente a todos. El anciano digimon inhaló el humo del cigarrillo y lo exhaló llenando el lugar del aroma del tabaco. Mimí tosió un poco al respirar el humo al igual que Sora mientras el resto permanecían expectantes.
-Podemos rezar-dijo finalmente. El grupo permaneció en silencio por un momento mientras el digimon no agregaba nada a su propuesta.
-Ah…es… ¿es enserio?-preguntó Henri.
-Pero claro que lo es-dijo Jijimon volviendo a inhalar el humo del cigarro.
-¡Carajo! Debí imaginar que era una broma-se quejó Ryo dándose media vuelta para marcharse.
-Puede sonar raro, pero no es una broma, hablo enserio-Ryo se detuvo dio media vuelta.
-¿Quieres que recemos para que una respuesta nos caiga del cielo?-le espetó.
-No, podemos pedir a los dioses que nos brinden poder-los presentes parecían más confundidos aun. Ryo Parecía más molesto y a punto de estallar contra el anciano, pero alguien se le adelanto para hablar.
-¿Puedes ser más detallado? –pidió Taichi quien estaba recargado en el umbral de la entrada junto a Agumon. Jijimon asintió mientras exhalaba otra nube de humo.
-Los emblemas sagrados, grandes cantidades de poder asignadas a digimons que lo merecieran, ustedes los conocen muy bien, estos fueron creados por los dioses del digimundo.
-¿Los dioses del digimundo?-preguntó Sora.
-La Tortuga Negra del Norte Ebonwumon, El Ave Bermellón del Sur Zhuqiaomon, El Dragón Azul de Oriente Azulongmon, y finalmente El Tigre Blanco de Occidente Baihumon. Los cuatro antiguos dioses digimons, originados desde el principio, o poco después. Son, según la leyenda, los más poderosos y fieles protectores del mundo digital. Quizá encontrándolos a ellos podamos recibir un poco de su ayuda.
-¿Acabas de decir, según las leyendas?-dijo Ryo con un tono de voz duro-¿Quieres que emprendamos una búsqueda para encontrar algo que quizá no existe? Los dioses digimons son el mito más antiguo del digimundo, es solo la forma en que los digimons explicaban su creación y origen, es lo mismo que cualquier cultura en el mundo ha hecho, una religión, una fe, algo que no pude comprobarse-sentencio el chico.
-Los emblemas también eran algo posiblemente inexistente, y los encontramos-dijo Taichi-además, ¿no dijiste tu que una vez viste a Azulongmon?-le preguntó a Jijimon.
-¡Vaya! Que memoria-dijo el anciano-en realidad, no sé si lo vi, fue algo así como un sueño.
-Pero gracias a ese sueño encontrarte los dos primeros emblemas, y también supiste que un día iríamos a verte-dijo Matt con gran emoción.
-Ah… si es cierto. No lo sé, una coincidencia quizá-dijo restándole importancia.
Todos comenzaron a dirigirse miradas. Taichi era el único que parecía desconectado del resto.
-Entonces…-Dijo Henri para romper el silencio y la tensión en el lugar.
-Si de todas maneras no podemos hacer algo para ayudar a T.K. y los otros…podemos buscarlos en vez de no hacer nada-afirmó Matt., luego volteo a ver a Taichi, quien asintió.
-¿Dónde empezamos?-preguntó el chico, y luego miro a Jijimon.
-Yo no sé-contesto el-¿Cómo encuentras a un Dios? Quizá, puedan encontrar una respuesta en algún lugar sagrado.
-¿Lugar sagrado? ¿Se refiere a los viejos templos que construían en honor a ellos?-cuestionó Sora.
-Puede ser un buen comienzo.
-Busquemos entonces-declaró Tai con voz firme.
-¿Con el permiso de quién?-Dijo Charles quien acababa de llegar al lugar. Taichi se dio la vuelta para verlo y el resto de los presentes, incluido Jijimon, lo miraron también.
-Charles…tenemos una forma de ayudar a los chicos.
-Lo sé, escuche casi todo, pretenden dejar la mansión para ir en busca de esos Dioses que nos abemos si son reales o fura ficción.
-Vale la pena intentarlo.
-No, no lo diría exactamente. Mira, es cierto que solo Davis y los demás pueden combatir, pero si los llame a todos y pedí que permanecieran aquí es porque así tenemos a un grupo de respaldo que aprovechar si la situación lo demanda.
-Creo que encontrar una forma de ayudar a los demás a combatir es la mejor forma de contribuir que tenemos-intervino Mimí.
-Puede ser…pero no puedo dejar que todos se marchen así como así.
Matt pensó por un momento las coas y después avanzó entre los demás y se paró junto al castaño, frente a Charles.
-Gabumon y yo iremos solos, no es necesario que nadie más abandone la mansión-Charles mostro una ligera sorpresa en su rostro mientras se cruzaba de brazos y bajaba la mirada meditando las palabras del rubio.
-No, demasiado riesgo.
-¡Puedo hacerlo!-exclamó el chico-soy bueno en combate, tengo entrenamiento táctico y de supervivencia, he hecho misiones de búsqueda y espionaje solo respaldado por Gabumon, tengo experiencia en esto, incluso más que Kouta y Ryo.
-¡Oye!-dijeron los dos mencionados al unísono.
-Dame la oportunidad-Charles relajo su semblante duro y dejo caer sus brazos, para luego meter las manos en los bolsillos de su pantalón.
Taichi miraba alternativamente a charles y al rubio. Matt tenía una firme mirada que denotaba toda la seguridad que tenía en sí mismo, y por su parte Charles miraba al chico un poco durativo. En ese momento el castaño noto una mirada del hombre de traje dirigida a él, acompañada por una sonrisa cómplice. El chico creyó ver un mensaje oculto en ese gesto simple por lo cual sonrió. Apoyo su mano sobre el hombro del Ishida quien lo miro curioso.
-Yo lo acompaño, tengo bastante experiencia en cuanto a la supervivencia en condiciones extremas se refiere. Agumon y yo hemos realizado bastantes exploraciones, creo que eso nos ayudara mucho para encontrar algo que nadie más ha visto jamás.
Matt miró a Charles esperando la respuesta del hombre quien suspiro encogiéndose de hombros.
-Supongo que no tengo un solo argumento sólido con el cual detenerlos-dijo rindiéndose ante la situación-bien, Taichi Kamiya, Agumon, Yamato Ishida y Gabumon, formaran un grupo especial de exploración para encontrar a los Dioses digimon, por más ridículo que eso suene. Hay muchas cosas que preparar por ahora, así que partirán en cinco días, es todo-dijo dando por terminada la improvisada platica y reunión.
Matt sonrió que alguien le tocaba el brazo y al voltear vio a Sora a su lado.
-Te saliste con la tuya soldado, bien hecho-dijo y le dio un beso en la mejilla-buscare información sobre los dioses digimon, así como de templos y otras construcciones en su honor.
La pelirroja se retiró al igual que varios de los chicos y digimons.
-Bueno…creo que…contamos con ustedes-dijo Ryo parándose frente a los dos chicos-Ishida, Kamiya, buena suerte.
-Gracias-respondieron al unísono-. Ambos chicos escucharon un carraspeo a sus espaldas y al voltear vieron a Mimí parada detrás e ellos. Matt estaba a punto de decir algo cuando se percató de que la chica solo miraba a uno de los dos.
-Ah…Gabumon y yo…estamos cansados, día largo, nos vemos mañana-dijo y salió deprisa.
-Nosotros también estamos cansados-declaró Palmon jalando la blusa de Mimí-te veo en la habitación-le dijo y se marchó acompañada de Agumon.
Ya solos, el par de castaños se miraron fijamente por un momento. Tai tenía una pequeña sonrisa en el rostro mientras que Mimí parecía algo molesta.
-¿Hice algo malo?-cuestionó él levantando la mano para jugar con un mechón del cabello de la chica.
-Acabas de llegar y te vas otra vez, eres tan impredecible-Taichi dejó salir una pequeña risa nerviosa mientras soltaba el cabello de la chica. Buscaba las palabras correctas, pero no encontraba nada que decirle. En ese momento noto que en el cuello de la chica colgaba el digivice que le dejo al irse. El castaño sonrió mientras tomaba el objeto con la mano y lo miraba un poco.
-¿Lo llevas todo el tiempo?-preguntó con un tono suave. Ella desvió la mirada mientras se llevaba las manos al cuello para desabrochar la cadena y dejar libre el digivice que el chico sujetaba con la mano.
-Supongo que lo quieres devuelta-dijo aun sin mirar al castaño. Tai sonrió ante la mirada algo infantil de ella. Con la mano libre tomo una de las manos de ella para depositar en esta el digivice y luego puso su mano sobre la mejilla de la castaña haciéndola voltear hacia él.
-Por qué no lo guardas, de todas formas no pienso volver a irme lejos, no por largos periodos de tiempo al menos-le aseguro el, para después plantarle un beso en los labios que la chica correspondió sin demora. Al separarse, ella se refugió en el pecho del chico y lo rodeo con sus brazos. El chico la envolvió en los suyos apoyando su barbilla en la cabeza de ella.
-No sabes cuánto me fastidias-le aseguro ella.
-Gracias…me esfuerzo por hacerlo bien-ella sonrió divertida y le dio un suave golpe en el hombro al chico que también rio sin separarse de ella.
Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, La tierra.
Mayo 1 del 2085
La noche era particularmente fresca y el chico de cabello azabache estaba meditando el por qué había decidido atender a la nota deslizada bajo su puerta que le indicaba que subiera a la azotea a las tres de la madrugada. El chico temblaba ante los ligeros soplidos del viendo que le enfriaban la piel. Había decidido subir solo y había pedido a Kotemon que no saliera de la habitación por ningún motivo, si aquello era una especie de trampa, esperaba no comprometer a nadie más. Bajo la camisa holgada llevaba un arma pequeña pero que podría servirle de ser necesario. Ya habían transcurrido quince minutos sin que nada sucediera y el joven comenzaba a perder la esperanza en que alguien llegara.
-Ay grandísimo hijo de puta, ¿Por qué no traje un suéter?-dijo mientras se frotaba los brazos.
-Buena pregunta-escucho una voz detrás de él y se giró rápidamente desenfundando el arma ya pintando al hombre que estaba cerca del acceso a la azotea de la mansión.
-Wow, guarda eso, le harás daño a alguien-le dijo Ryo mientras se acercaba con paso lento. Al reconocerlo Kouta bajo el arma y la guardo de nuevo-no pensé que fueras a traer una, habría preparado la mía de haber sabido que esta pequeña reunión amistosa se convertiría en un duelo.
-¿Reunión amistosa? ¿Desde cuándo las reuniones amistosas se hacen a mitad de la noche, en la azotea, y en secreto?-escucharon una tercer voz que provenía de un chico que recién llegaba al punto de Reunión. Era Henri quien, quien llevaba puesta una chaqueta negra y dentro de los bolsillos de esta escondía sus manos.
-Desde que debemos tener cuidado para no ser vistos por el enemigo-aclaró Ryo como si fuera lo más natural.
-¿Exactamente a que te refieres?-le preguntó Kouta quien dejo de prestarle atención a la temperatura para fijarla en el chico que los había reunido ahí.
Ryo meto una mano en el bolsillo de la sudadera que llevaba puesta y de esta saco una pequeña Tablet. Se la entregó a Kouta y este la tomo observando lo que había escrito en ella.
-¿Qué es esto?-pregunto el chico de cabello largo.
-El informe que Joe envió a Charles y que este decidió mantener en secreto.
-¿Por qué?-cuestiono Henri mientras trataba de leer junto a Kouta el informe.
-Cuando el jodido emperador contactó a los chicos en la aldea pingüino, y en la mansión al mismo tiempo, lo hizo gracias a que infecto el sistema. Por unos segundos se posesiono de prácticamente toda la instala mansión. Los sistemas defensivos lo expulsaron y protegieron la información, pero por unos segundos, él estuvo dentro del sistema de HEDM, ¿se dan cuenta de lo que eso significa?
-Una violación a los sistemas de seguridad de tal magnitud en el que se supone es el sistema más impenetrable del mundo…-sopesó Henri.
-Se armaría todo un escáldalo si alguien se entera de esto.
-Exacto, por eso Charles quiere mantenerlo en secreto, al menos por ahora.
-Pero…es imposible, los sistemas están siempre cerrados, ¿Cómo alguien externo puede introducirse así sin ser detectado? A menos que…no…-Henri tenía en el rostro una expresión de sorpresa y agitación.
-¿Qué cosa? Ya no entendí-dijo Kouta mirando a Henri y a Ryo.
-A menos que haya un traidor-sentenció Ryo diciendo en voz alta la conclusión a la que Henri había llegado. Kouta entendió en ese momento la seriedad del asunto. Miró a los dos chicos junto a él mientras pensaba un poco las cosas.
-Crees que el traidor es uno de los elegidos, ¿verdad?
Ryo no respondió. Cruzo los brazos y cerró los ojos tratando de aclarar sus propias ideas, estaba demasiado alterado y él sabía que eso no era conveniente. Siempre se había jactado de poder mantener la calma hasta en las situaciones más extremas y difíciles, pero en esa ocasión en específico, todo lo que sabía sobre autocontrol y el dominio de las emociones le parecía un montan de estupideces sin mucho sentido ni relevancia. Finalmente abrió los ojos y miro a sus compañeros.
-¿Quién más tendría acceso ilimitado a las instalaciones de la mansión? ¿Quién más podría moverse de un lado para otro sin levantar sospechas?
-Pero es absurdo, ¿Cómo puedes pensar que uno de los nuestros es un traidor?-dijo Henri.
-¿No estás muy a la defensiva?-dijo Kouta mirando fijamente a Henri, este puso una mirada seria que dirigió al chico de cabello negro-dijo, solo hablamos de que es una posibilidad, una que no solo Ryo considera factible, tú también pensaste que era posible.
-No…a mi simple y sencillamente me parece absurda la idea.
-¡Por favor basta!-los calló Ryo-si los llamé no fue para que discutiéramos entre nosotros, sino para que solucionemos las cosas. Escuchen, lo estuve pensando mucho, y hablando en términos objetivos de todos ustedes y yo somos quienes menos probabilidades tenemos de ser el traidor.
-¿Por qué llegaste a esa conclusión?-lo interrogo Henri.
-Porque somos quienes menos conexiones han tenido con la mansión en periodos muy largos. Henri, tu no habidas estado en la mansión en once meses, y antes de eso habidas vivido aquí en periodos muy cortos. Kouta dejo la mansión por completo hace un año y medio y yo apenas diez meses luego de lo de Myotismon. Considerando eso, creo que ninguno de nosotros es el Traidor, por tanto creo que nuestra responsabilidad es encontrar al que si lo es.
-¿Qué me dices de Taichi? Él ha estado fuera por cuatro años, ¿Por qué no lo llamaste a él también?-le pregunto Kouta.
-Porque a mi parecer tiene muchas cosas que hacer y en que pensar, no serviría de mucho incluirlo en este equipo de investigación.
-¿Equipo de investigación? Que somos, ¿la agencia Sherlock Holmes?-Se burló Henri.
-No, solo somos un grupo de amigos que va a describir quien ha estado jugando para el equipo contrario-le respondió con brusquedad-esto es enserio, si hay alguien que no está siendo completamente honesto con nosotros ya demás planea hacernos daño, entonces, por el bien de los demás, debemos encontrarlo y exponerlo, en el mejor de los casos tal vez esté siendo utilizado, extorsionado, ya saben, esas cosas que suelen pasar en las películas de detectives, un chivo expiatorio.
-Tal vez…o tal vez se trate de alguien con delirio de grandeza-dijo Kouta, con un tono muy particular. Ryo analizo su mirada y sonrió ligeramente.
-No me digas que tienes a un sospechoso ya. Acabo de decirles que hay un traidor.
-Bueno, digamos que con eso, muchas cosas encajan.
-¿Es enserio?-intervino Henri-¿acusaras a uno de tus amigos de traidor solo así?
-Ey, ey, no porque debamos trabajar juntos somos amigos. Ese chico Ichijouji y yo no tenemos ningún tipo de lazo-dijo y Henri enmudeció con las palabras del chico.
-¿Ken?-dijo Ryo algo intrigado por la sospecha de Kouta-¿Por qué el?-lo cuestiono. El chico miro al suelo por un segundo y después lo encaro.
-No sé explicarlo, pero algo en su mirada, no me agrada.
-¿Enserio? ¿Por el hecho de que no te agrada ya lo consideras un traidor? Que estupidez-dijo Henri bastante molesto.
-¿Sabes? Ya me estas fastidiando Henri, ¿quieres que resolvamos esto como hombres?-dijo empujando al chico. Ryo se interpuso entre ambos antes de que sucediera algo más.
-¡Que ya basta!-exclamó frustrado. Miro a ambos y espero a que estos se calmaran para poder continuar-somos un equipo, los tres. Encontraremos al traidor, porque es nuestra responsabilidad, porque es la manera en que podemos proteger a los otros. A nuestros amigos-dijo mirando a Kouta-y familiares-dijo, esta vez mirando a Henri quien suspiro vencido. El castaño se alejó dejando frente a frente a Henri y a Kouta quienes aún se miraban algo molestos, peor ya no aprecian tener la intención de atacarse.
-Si vas a empezar a desconfiar de tus aliados, entonces estamos en verdaderos problemas-le dijo a Kouta antes de darse la vuelta para marcharse.
-Curioso, yo siento que el problema más bien seria, no sospechar-dijo Kouta asegurándose de ser escuchado por el chico.
-Kouta ya cállate-lo reprendió Ryo-Henri, de verdad te necesi…
-Estoy con ustedes-dijo deteniendo su marcha pero sin darse la vuelta para verlos-no porque me guste, sino porque es necesario-y dicho esto se marchó dejando a los otros dos solos en la azotea.
Kouta seguía mirando en la dirección en que se fue Henri y luego volteo a ver a Ryo.
-¿Crees que él sea el traidor?-le pregunto sin dudarlo. Ryo lo miro y luego comenzó a caminar.
-El muestra sentimientos, pasión y lealtad, antes de sospechar de él sospecharía de ti-le dijo, con la misma seguridad que Kouta había usado para lanzar su pregunta antes. El chico sonrió y siguió al castaño para volver al interior de la mansión.
En el próximo capítulo…
-Los digimentals funcionan a la perfección.
-Ahora la responsabilidad cae en tus hombros Davis.
-¿Por qué tan aislado?
-Tengo cosas que hacer.
-Marque varios puntos donde pueden encontrar algo interesante…buena suerte.
-¡Hikari!... ¿Qué es eso?
-Una carta.
Esperaba poder subir esto ayer, pero el tiempo no me alcanzó. ¿Esto si que es una novedad no? ¡tarde solo unos días en publicar la actualizan! Estoy tanto o más sorprendido que ustedes, y la mera verdad no creo que se repita esta hazaña histórica.
En fin, espero lo disfrutaran, siento que este capitulo fue algo flojo por el hecho de no incluir ni un miserable combate, pero era necesario, este capitulo contiene cosas importantes para la trama.
Y bueno, pórtense mal y nos vemos cuando nos veamos.
peace and love.
