Capítulo VI

"Liderazgo"

Montaña Tao, en el continente Sarvar, el Digimundo.

Mayo 3 del 2085

Varios árboles fueron golpeados por las llamas y de inmediato comenzaron a consumirse por el fuego mientras que Leomon corría zigzagueando para evitar ser alcanzado por alguno de los ataques aéreos de sus perseguidores. A la distancia se podían distinguir tres gigantescas aves de color negro que lanzaban ráfagas de fuego desde sus alas.

-Se parecen mucho a Birdramon –exclamó T.K. al ver a las gigantescas aves en el cielo.

-Se llaman Saberdramon, no tienen relación con Birdramon, nivel adulto tipo ave gigante –aclaró Juri que estaba junto al chico detrás de un grueso tronco escondiéndose de los enemigos.

-Esas cosas y los Dovermons no nos van a dejar en paz, adiós al ataque sorpresa. Hay que atacar con fuerza –declaró el rubio poniéndose de pie y buscando en el bolsillo de su chaqueta la terminal que Joe le había entregado-, Hikari, ¿me escuchas? –hablo el chico al digivice como si se tratara de un radio.

-Fuerte y claro, estamos cerca de llegar a la torre –le respondió la joven.

-Olvida eso, no completaremos esta misión sin dar pelea.

-¡Pero están bajo el control del emperador! No tienen la culpa de lo que hacen.

-Dile eso a Leomon que se está partiendo el culo por mantenernos con vida por acá –exclamó algo enfadada Juri. Desde el inicio de la misión había sido idea de Hikari el llevar a cabo la misiva sin dañar a ninguno de los digimons que llevaban puestos los aros de control.

Hikari comprendía la preocupación de su amiga, sin embargo seguía sin estar de acuerdo en dañar a los digimons. Ella y Gatomon se encontraban ocultas en una dentro de una madriguera a poca distancia de la sima de la montaña, donde se encontraba la torre negra. La chica miro a su acompañante que permanecía a la espera de la indicación que ella diera, estaba a cuatro patas esperando avistar a algún enemigo para atacarlo y dar la vida defendiendo a su Tamer. Eso Hikari lo sabía a la perfección y no tampoco ella estaba dispuesta a dejar que le ocurriera algo grave a su fiel amigo por culpa de ella.

-Entiendo, plan b. Que Leomon comience el contraataque, T.K., tu y yo usaremos los digimentals ahora mismo.

-Como usted ordene capitana –respondió con ánimo el rubio y Hikari se ruborizo al escucharlo pronunciar el nuevo cargo que sorpresivamente para ella le habían asignado; capitana del primer escuadrón Digimentals.

Respiró profundamente y con lentitud para calmar sus propios nervios antes de sacar la terminal que llevaba en su mochila. Desabrocho con la boca la correa del guante que llevaba puesto y que le resultaba estorboso para manipular el objeto y comenzó a buscar en él el programa vinculado a su digivice. Encontró el icono del digimental que le habían dado para esa misión y volteo a ver a Gatomon.

-Hagámoslo –la animo el felino digimon y la chica asintió.

-Bien, digievoluciona –dijo con un moderado tono de voz y vio cómo Gatomon se iluminaba de inmediato.

-Gatomon armordigivolce a… -donde se encontraba Gatomon apareció una figura antropomórfica con una vestimenta parecida a un kimono compuesta por un pantalón de color rojo y la parte superior de color amarillo. De sus manos salían pétalos al igual que alrededor de su rostro el cual estaba cubierto por una máscara, dejando salir una cabellera de tono naranja-. Kabukimon.

-Caray, aun me resulta curiosa la forma que tienes al usar el digimental de la pureza

-Leomon, retrocede –le gritó la chica al digimon que se encontraba sosteniendo pelea con los Saberdramon desde el suelo.

-Golpe del rey bestia –exclamó este mientras daba un gran salto hacia atrás para mantener a raya a los enemigos e ir a donde se encontraba su compañera.

-T.K., ahora.

-Sí, digievoluciona –Patamon se envolvió en una cegadora luz al escuchar el grito de su Tamer-, mostremos el poder del digimental del emblema de mi hermano.

-Patamon digivolce a… Stegomon –un gran dinosaurio digimon con la piel verdosa y grandes placas metálicas puntiagudas en la espalda apareció frente al chico rubio que se maravilló al ver la imagen de su compañero.

-Genial.

-Es hora de contratacar-dijo Juri avanzando con decisión. Leomon asintió y preparo su espada para el combate.

Stegomon rugió con fuerza y avanzo con grandes zancadas para después disparar las placas metálicas de su espalda, las cuales esquivaban con dificultad los Saberdramons en el cielo. Leomon aprovecho los movimientos poco coordinados de los enemigos para asestarles su golpe del rey bestia derribando a dos de los contrincantes. Al lugar llego de pronto una jauría de Dovermons, todos ellos con un aro negro en el cuello. Los digimons caninos rugían mientras rodeaban al grupo y el Saberdramon que quedaba aun en pie de lucha sobrevolaba en círculos justo donde ellos se encontraban.

-¡Tormenta de flor de cereza! –el gritó de Kabukimon resonó en el claro del bosque al mismo tiempo que su imagen se hacía visible al atravesar el frondoso follaje de uno de los árboles de la montaña. El ataque del digimon impacto sobre varios de los digimons enemigos en tierra mientras Saberdramon se lanzaba en picada hacia el digimon que seguía en el aire y que lo recibió con una fuerte patada que impacto sobre el hocico del ave gigante. El Digimon retrocedió en el aire para después lanzar otra llamarada de fuego hacia los Tamers. Stegomon se apresuró para interponerse entre sus compañeros y el ataque del digimon. Cuando las llamas se extinguieron Leomon y Kabukimon lanzaron juntos sus ataques que le dieron de lleno a Saberdramon derribándolo.

-Excelente trabajo equipo, vamos por esa maldita torre de una vez –dijo Hikari para alentar a sus compañeros.

Parque fundidora, en el continente Sarvar, el digimundo.

Mayo 3 del 2085

El segundo escuadrón compuesto por Davis, Ken y Kenta había logrado atravesar casi toda la ciudad en forma de fábrica sin grandes complicaciones, llegando casi a donde se encontraba la torre negra. Davis iba a la cabeza del grupo junto a Veemon. Se encontraban en la azotea de un gran edificio corriendo a toda prisa. Al llegar al borde del edificio Davis se recargo en el barandal metálico que había ahí para observar a lo lejos la torre que se ubicaba justo al centro de la ciudad.

-Desde aquí no podremos derribarla, tenemos que acercarnos más –puntualizo Ken recargándose a un lado de su amigo.

-¡Chicos! –Exclamó Kenta al alcanzarlos-, creo que tenemos algo de compañía.

Los tres se dieron la vuelta para ver a un grupo de digimons aproximándose a ellos. Se trataba de varios Meramons que marchaban a paso firme.

-Bueno, no podía ser fácil por completo ¿verdad? –Dijo un muy confiado de sí mismo Davis mientras tomaba su digivice-. Hora de demostrarles porque somos lo mejor de lo mejor, Veemon, ¡digievoluciona!

-Veemon armordigivolce a… ¡Gargoylemon! .La figura blanca, alada y de grandes extremidades se alzó en el aire, varias partes de su cuerpo se encontraban cubiertas por unas correas de color plateado, incluyendo su cara justo donde estaban sus ojos.

-Wormmon, ¡digievoluciona! –Ken sostenía por lo alto el digivice que mostraba una imagen similar a la del emblema del valor y en un instante Wormmon se cubrió de llamas las cuales crecieron rápidamente.

-Wormmon armordigivolce a… ¡Shadramon! –El digimon se convirtió en un gran insecto cubierto por una armadura de color rojo y con un par de alas que parecían llamas saliendo de su espalda.

-¡Ataquen! –gritaron al unísono los dos Tamers y de inmediato los dos digimons se aproximaron al grupo de Flamedramons volando a toda velocidad.

Shadramon se lanzó sobre los oponentes asestándoles fuertes golpes con sus puños que dejaban fuera de combate a todo enemigo. Se posiciono justo en el centro del grupo y con gran destreza lanzo varios golpes hacia todos los oponentes y esquivaba los que estos le lanzaban a él. Por su parte Gargoylemon tomo con sus grandes manos a dos de los digimons y elevándose muy alto los dejo caer sobre otros dos contrincantes. Desde el cielo descendió en picada para acertar un golpe directo a la cara de uno de los Meramons y en el mismo movimiento una patada en el pecho de otro de ellos.

-¡Los digimentals de la luz y el valor son lo máximo! –exclamó con emoción Kenta viendo el resultado del combate.

-Aunque prefiero la apariencia de Veemon cuando se convierte en Flamedramon debo admitir que Shadramon tampoco se ve nada mal –le dijo Davis a su compañero. El muchacho solo se limitó a dirigirle una mirada seria lo que desconcertó al chico.

-Continuemos –dijo Kenta sosteniendo entre sus brazos a Marineangemon.

Gargoylemon cargo entre sus brazos a Davis y a Kenta mientras que Shadramon se ocupó de llevar a Ken para avanzar hasta donde se encontraba la torre volando. Al aterrizar los chicos pudieron ver a unos cuantos metros de distancia la torre que era su objetivo.

-¿Están listos chicos? –justo en ese momento saltaron de un edificio cercano otros dos digimons. Ambos con grandes extremidades y una cola larga y delgada. En la espalda tenían pequeñas alas, sus pies poseían largas garras de color rojo y toda su piel era de un tono marrón claro. Davis tomo rápido su digivice para analizar la información del digimon.

-Arkadimon adulto, utiliza sus largos brazos como látigos para azotar y apuñalar a sus adversarios, con lo que también es capaz de absorber la energía de estos.

-¿Qué te parece? Todo un reto –dijo Davis mientras que Gargoylemon y Shadramon avanzaban frente a él y Ken.

Pueblo de Green way, en el continente Sarvar, el digimundo.

Mayo 3 del 2085

Yolei, Cody y Hirokazu se encontraban espalda con espalda siendo rodeados por los enemigos que salían de las casas y otros edificios del pueblo. Frente a los tamers estaban sus digimons; Hawkmon, Armadillomon y Guardromon. El digimon androide disparo uno de sus misiles hacia un grupo de los digimons con apariencia de marioneta que impacto derribando a un par de ellos que después se levantaron con lentitud.

-Carajo, como salidos de The walking dead –dijo Hirokazu algo aterrado por la apariencia de los digimons-, ¡¿Y esa cosa que es?! –exclamó al señalar a otro tipo de digimon.

Yolei volteo en la dirección que el chico miraba para ver al digimon, que identifico sin necesidad de usar el digivice. El ser tenía la forma de un demonio de color gris con un par de alas no muy grandes y una cabellera de color naranja se extendía por su espalda.

-Evilmon, nivel adulto –dijo finalmente Yolei-. La torre ya está muy cerca, abrámonos paso entre estos enemigos y lleguemos hasta ella de una buena vez.

-Sí, este lugar me da escalofríos- agregó Cody mientras tomaba el digivice- Armadillomon, digievoluciona.

-Armadillomon armordigivolve a… ¡Pteramon! –el digimon se transformó en un ser con apariencia de Pterodáctilo con una armadura metálica recubriendo su cuerpo.

-Hawkmon, digievoluciona.

-Hawkmon armordigivolve a… ¡Moosemon! –Frente a los Tamers y los dos digimons apareció un digimon con forma de alce de color azul y blanco–. Suban –les indico el digimon a los chicos que de inmediato lo hicieron.

Moosemon de inmediato emprendió el trote en dirección al sitio de donde la torre negra sobresalía, embistiendo con sus astas a dos Porcupamon que se interpusieron en su camino. Uno de los Evilmons se elevó lanzándose sobre los Tamers en el lomo del digimon pero de inmediato fue interceptado con una envestida en el aire por parte de Pteramon que después se posiciono a un costado de Moosemon disparando misiles a los enemigos que intentaban interceptar al digimon alce. Debido a la concentración del digimon en su labor no notó a un Porcupamon que lo tomó de los hombros con fuerza deteniéndolo en seco, otro de los digimons se hizo presente con intenciones de dañar al digimon pero en ese momento un par de misiles de Guardromon los golpearon derribándolos. Pteramon volteó en dirección al digimon responsable del ataque y detrás de el vio a un grupo de enemigos. Guardromon giro para verlos y después se volteó nuevamente hacia Pteramon haciéndole una seña con la mano levantando su pulgar. El digimon volador asintió antes de lanzarse para alcanzar a Moosemon, quien seguía embistiendo a los oponentes en tierra que trataban de frenarlo.

Entre dos Porcupamon lograron detener el trote del digimon sosteniéndolo cada uno de un asta, y de detrás de ellos saltaron un grupo de Evilmons que se lanzaron sobre los Tamers.

-Misiles robados –escucharon que alguien gritaba detrás de ellos y vieron una serie de misiles que golpearon a los digimons, los cuales salieron volando producto de los ataques. Pteramon pasó volando sobre los tamers y aun en el aire golpeo a ambos enemigos con sus alas derribando a estos y aterrizando a poca distancia de Moosemon. Al caer los Porcupamons Moosemon pudo ver el resto del camino hacia la torre libre de oponentes. Pteramon le dirigió una mirada y el alce digimon asintió.

-Bajen ahora, debo terminar con esto de una vez –dijo con tono seguro. Cody de inmediato saltó del lomo dl digimon, seguido por Yolei y finalmente Hirokazu que tropezó al bajar y calló al suelo.

-Encárgate Moosemon –le dijo la chica de lentes acariciando un costado de su digimon.

Moosemon se levantó sobre sus patas traseras y después emprendió la carrera hacia la torre, en la distancia e aceleró lo suficiente para golpear con gran fuerza la torre la cual comenzó a agrietarse con el golpe. El digimon retrocedió unos cuantos pasos y se preparó para expulsar un poderoso rugido que al impactar con la torre comenzó a agrandar las grietas de la torre hasta que grandes trozos de esta comenzaron a desprenderse y la torre cayó a pedazos frente al poderoso digimon, producto del uso del digimental de la esperanza.

Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, la Tierra

Mayo 3 del 2085

-Las terminales y los digimentals responden mejor de lo que esperaba-dijo Joe con muy buen humor.

-¿Pues como esperabas que funcionaran?-lo cuestionó Rika quien lo acompañaba sosteniendo una laptop y observando las batallas de sus compañeros por las pantallas repartidas en la habitación.

-Bueno, si te soy sincero, no pensé que resultaría tan bien, esperaba algún desperfecto o que alguna de las terminales no funcionara en algún momento, pero por suerte todo está en perfectas condiciones.

La chica miró al joven con una expresión incrédula pero guardó silencio. Si ella misma era completamente sincera también llegó a pensar que algo saldría mal. Renamon y Gomamon miraban a sus tamers en silencio mientras que Joe se dirigía a otro monitor, uno que no mostraba imágenes de los combates o las locaciones donde se encontraban en ese momento sus compañeros. Reviso de manera rápida e inquisitiva tecleando un par de veces en la laptop que tenía sobre las piernas.

-Bueno…las buenas noticias es que liberamos otros tres sectores.

-¿Y las malas?-lo cuestionó la chica pelirroja.

-Que solo el día de hoy el emperador ya alcanzo otras dos, y si lo sumamos a los días anteriores…nos lleva una ventaja de dos sectores-suspiró mientras se recargaba en la silla-. Los chicos lo hacen lo mejor que pueden pero no podremos ganar si no conseguimos aventajarnos más de ese maldito lunático.

-Yamato y Taichi partirán hoy en unas horas, esperemos que su viaje tenga buenos resultados, por el momento es en lo único que podemos contar –dijo Renamon acercándose un poco más a la pareja.

-Tienes razón Renamon…no me agrada pero tienes razón –reconoció la pelirroja mientras dejaba la laptop que el chico de cabello azulado le había dado para que le ayudara a hacer el registro de la información-, como sea, te dejo Joe, tengo que hacer algunas cosas.

-Claro… oh…o… ¡oye! –La llamó el muchacho antes de que la chica se retirara-, sobre lo que hablamos el domingo pasado…tu… ¿tú crees que podamos salir digamos tal vez…mañana?

-¿En serio crees que es momento de pensar en esas cosas? –lo cuestionó con frialdad viendo como el chico se encogía de hombros algo apenado y triste. La chica se dio la vuelta para marcharse pero en ese momento pensó en algo que la detuvo, se giró para ver a Joe aun con la mirada en el suelo y luego de un suspiro rompió el silencio-. Aunque admito que no estaría mal relajarse un poco –dijo, y noto como su mirada cambiaba y levantaba la cabeza-, mañana, a las siete creo que estaré lista.

-¡A las siete entonces!...yo em…sí.

-Más vale que me lleves a un buen restaurante, no he salido en una cita desde hace meses –le gritó de modo agresivo.

Dicho eso la chica salió de la habitación seguida por Renamon dejando a Joe conmocionado en su asiento y a Gomamon preocupado por el estado de su compañero. El digimon se acercó a su tamer con lentitud intentando averiguar su estado emocional.

-Joe… ¿estas…?

-Una cita…dijo que es una cita… ¡Tendré una cita con Rika Nonaka! –exclamó con tono triunfal el chico de lentes.

-Sí, y dijo que la lleves a un buen restaurante… ¿Qué dice tu bolsillo al respecto?

-No te preocupes por pequeñeces Gomamon, Rika y yo saldremos en una cita, eso es lo importante –Joe seguía envuelto en una euforia que pocas veces lo embargaba, tanto que no notó la presencia de un chico castaño en el umbral de la puerta, hasta que este carraspeó para que el muchacho se diera cuenta de que estaba ahí-. Ah…oh, lo siento Takato, ¿Qué sucede?

-Solo venía a decirte que Izzy te está buscando, está abajo, en el área de entrenamiento –dijo y se retiró sin decir más.

-Muchas gracias –le gritó el chico sin levantarse de su silla y volvió a sumergirse en el recuerdo de las palabras de la pelirroja.

Tai y Matt se encontraban en una habitación en la parte baja de la misión empacando algunas cosas en silencio. Gabumon y Agumon acababan de salir por orden del chico rubio quien les pidió que fueran a su habitación a buscar un par de mochilas que el chico tenia y que servirían para acomodar las cosas. Sobre una mesa de metal había varios artefactos y herramientas esparcidas, a las cuales se sumaban algunas más que recogían de estantes y gabinetes sin intercambiar palabra. Ambos estaban conscientes de las habilidades del otro y por lo mismo consideraban innecesario pedir explicaciones de por qué decidían tomar algún objeto. Después de un rato Tai se sentó en un banco frete a la mesa y puso sobre esta una mochila que llevaba consigo. De esta saco su arma, algunos cargadores y comenzó a llenar estos de balas. Matt notó que las cabezas de estas eran de tres colores diferentes; plateado, dorado y rojo, lo que le llamó la atención pero no hizo ningún comentario, solo observó al chico por un momento mientras este preparaba los cargadores. El castaño sintió la mirada de su amigo y le devolvió esta.

-¿Qué? ¿Me dirás que a ti también te molesta el uso de armas?- Matt lo miro sorprendido y sonrió ligeramente mientras apartaba la mirada y se daba la vuelta para seguir buscando cosas útiles.

-Para nada, seguramente nos será útil una de esas –le dijo y el castaño sonrió como el rubio acababa de hacerlo-, eso claro, en caso de que esta no funcione –le dijo dándose la vuelta para mostrar al chico un arma larga que Tai reconoció de inmediato.

-Rifle de asalto M4, vaya, a los de la milicia les gusta hacerse notar.

-Tienes que admitir que es una buena compañera, poderosa y confiable, pero si se me terminan las balas, tu pequeña amiga podría ser de utilidad, es…una M1191, ¿no?-Taichi rio con el comentario de su amigo notoriamente dirigido a subestimar el arma que tenía en las manos.

-Así es, calibre 45, semiautomática, fuerte y precisa, después de Agumon es el mejor refuerzo que puedes pedir –Matt rio mientras dejaba el arma sobre la mesa y buscaba algo en uno de los gabinetes que estaban a un lado de él.

-Claro, la ayuda, compañía y lealtad de un compañero no se remplaza con nada, pero equiparle este bebé a un M4 de cualquier forma es algo espectacular -dijo al mostrar el aditamento del arma que acababa de sacar de una de las gavetas.

-Wow, lanzagranadas M203, bonito juguete para lanzar bombas de humo.

-Claro, si lo que quieres es jugar, si quieres hacer volar un vehículo es mejor usar una de estas –dijo mostrándole una de las granadas del arma en sus manos-, puedes hacer pedazos un automóvil o derribar una pared con uno de estos.

-Lo dicho, a los militares les encanta llamar la atención, yo me considero alguien más…sutil –dijo lanzando un dardo que paso rosando la cabeza del rubio y que impacto en la pared detrás de él, el chico se dio la vuelta para tomar el objeto.

-Dardos, buenos para pasar el rato en un bar e impresionar a algunas chicas, también lo he hecho.

-Claro, si lo que quieres es jugar-dijo parodiando el tono de voz del Ishida-, pero si quieres hacerlo más interesante puedes mojar la punta con esto –el castaño le lanzó a Matt un pequeño frasco de vidrio que el muchacho atrapó-, eso es una poderosa neurotóxica paralizante que entorpece las facultades motoras de cualquier ser humano y de varios tipos de digimons, claro, si sabes dar en un punto preciso.

Matt le devolvió el frasco lanzándolo de igual manera que el chico lo había hecho antes.

-Oigan, machos alfa, ¿terminaron ya de adular sus armas o esperamos más tiempo?

Los dos aludidos voltearon para ver en la entrada al almacén a una chica de cabello largo y lentes recargada en el marco de la puerta. Detrás de ella se encontraban algunos otros de sus compañeros que de inmediato ingresaron al lugar.

-Yolei, chicos, creí que estaban en misión -dijo Matt al ver a la chica, a su hermano y al resto.

-Acabamos de regresar, y como sabíamos que se irán hoy en la tarde decidimos venir a despedirnos como se debe -aclaro Hikari mientras se abría paso entre los presentes y dejaba sobre la mesa un pastel. El resto de los chicos comenzó a mostrar platos y cubiertos. Davis se adelantó para depositar un par de botellas de soda y detrás de él iba Ken con un paquete de vasos desechables.

-Casi todo está hecho un lio por aquí, pero eso no significa que no podamos disfrutar de un pequeño momento, ¿O no? -Yolei se acercó más a la mesa con un cuchillo en mano dispuesta a partir y repartir el pastel.

Hirokazu y Hikari atacaban el pastel sirviéndose grandes rebanadas, Taichi se encontraba junto a Juri, Kenta, Cody, Yolei, Ken y Davis platicando sobre cosas triviales mientras que T.K. y Matt se encontraban más alejados del resto. El joven Takeru conocía lo suficiente a su hermano como para saber que la única manera de hablar de forma cercana con él era alejándolo del resto de las personas y sin presionarlo, solo dejar que hablara cuando él se sintiera listo. Matt por su parte sostenía un vaso con soda a la mitad mientras veía hacia el grupo y hacia el suelo intermitentemente. Finalmente dio un trago grande con el que casi acabo con todo el líquido en su vaso y después de dejar este sobre la mesa volteó hacia T.K.

-¿Estarán bien sin nosotros?

-Por favor, estas aquí y eres más inútil que un Magikarp.

-¿Magikarp? -repitió Matt sin entender.

-Sí, un personaje de un viejo videojuego de Gameboy, Pokemon.

-Nunca escuche de esa cosa.

-Es divertido, y Magikarp es el pokemon más inútil e inofensivo, ¡Como tú ahora que Gabumon no puede digievolucionar!

-Ah, entiendo, Magikarp es el equivalente a Yamcha de Dragon Ball.

-¡Exacto! -exclamó T.K. con una carcajada acompañado por su hermano que reía con un poco más de reserva que su hermano menor. Matt volvió a mirar al suelo a medida que su risa se apagaba.

-Ten cuidado Takeru, promete que te cuidaras -dijo con un genuino tono de preocupación e interés-. Escucha, si te pasa algo, mamá encontrara la forma de culparme, ahórrame su sermón por favor.

-Yo también te quiero hermanito -le dijo mientras lo rodeaba con un brazo-, estaremos bien, todos, los digimentals funcionan a la perfección, Joe dice que incluso mejor de lo que esperaba.

-No estoy seguro de si eso me anima o me preocupa -dijo Matt en tono bromista aunque su hermano sabía que solía usar eso para encubrir sus preocupaciones.

-Oye, confía por una vez en tu hermano maldita sea -Matt lo volteó a ver atento-, sabemos cuidarnos, somos Tamers, además hemos entrenado muy duro y hemos enfrentado cosas más duras que un loco con delirio de grandeza y un disfraz de día de brujas mal hecho -Matt sonrió ante el comentario y el valor de su hermano menor.

-Lo se T.K., aun así no me pidas que no me preocupe, sabes que no puedo evitarlo.

-Lo sé, eso habla de cuanto nos aprecias, a todos -Matt evadió la mirada acusadora de su hermano volteando a ver al resto de sus compañeros.

-No tienes nada de qué preocuparte mientras estés fuera -decía Davis muy animado a Taichi que permanecía sentado sobre la mesa escuchando al chico-, nos encargaremos de todo, yo mismo me aseguraré de que todos estos inútiles no estén holgazaneando.

-¡Oye! -exclamaron divertidos los demás.

-El único holgazán aquí eres tu idiota -lo reprendió Yolei-. De cualquier modo vamos a extrañar a nuestro ferviente y devoto capitán y a nuestro amadísimo líder.

-Propongo un brindis, por nuestros amigos y su viaje en busca de los dioses -dijo Hikari alzando su vaso.

-¡Salud!-exclamó el resto.

-Creo que es hora de terminar esta bonita despedida, o nos retrasaremos -dijo Tai bajando de la mesa y comenzando a cargar todo-. Agumon, ayúdame -llamó a su compañero que había llegado ahí hace un buen rato. Matt se levantó y comenzó a imitar a Tai guardando todo en las mochilas que Gabumon había llevado y cargándose estas al hombro.

-Los veremos pronto, espero -dijo Davis poniéndose frente a Tai para estrechar su mano.

-Cuida de todos, y cuida de ti.

-¡Por supuesto jefe! -Taichi rio con el ánimo de su compañero.

-No estoy seguro de que deba seguir siendo el jefe si me iré y los dejare a su suerte.

-Es cierto, creo que no pensamos en que necesitaremos un líder temporal mientras Taichi no está -afirmó Hikari.

-¡Si! Además también se va su segundo al mando -agregó Yolei.

-¿Que? -Matt parecía sorprendido por lo que la chica acababa de decir, jamás consideró que ante los chicos fuera una opción como líder, pero al parecer estos tenían un fuerte pensamiento de él, aunque sea, como el segundo al mando.

-Bueno Tai, creo que debes nombrar a un líder temporal de los niños elegidos -sentencio Kenta. Tai parecía sorprendido por el entusiasmo de sus compañeros y la responsabilidad que estos le delegaban. Se encontró con la mirada emocionada de Davis y pensó en algo en ese momento. Metió la mano en su mochila y esculcando en esta se topó con el objeto que buscaba y lo sacó. Eran las viejas gafas que solía llevar puestas para cubrir sus ojos de la arena del desierto. Davis las recibió sin dar crédito a lo que sucedía y luego miró a los ojos a su amigo y ejemplo a seguir.

-Ahora la responsabilidad cae en tus hombros Davis, se un líder fuerte pero justo, y protege a todos mientras no estamos.

-¡Claro! No te decepcionare.

-¿Es en serio? ¿Ese niño es nombrado líder? Exijo un recuento de votos -se quejó Ryo entrando en la habitación acompañado de su digimon y de Sora y Mimí, con quienes también iban Palmon y Biyomon.

-preferimos tener un líder útil a un inútil como tú -le respondió Yolei.

-Que graciosa.

-Todo esta listo chicos, no es por presionarlos pero es hora de que partan -dijo Mimí desde la entrada.

-Sí, justo estábamos en eso -dijo Tai mientras volvía a colgarse la mochila al hombro despidiéndose de forma rápida de todos los presentes. Se detuvo frente a la joven castaña que lo miró con algo de tristeza.

-Cuídate mucho Tai -le dijo abrazándolo con fuerza. El chico sintió un gran calor en el pecho con aquel gesto de Hikari y sin dudarlo la envolvió en sus brazos con fuerza.

-Claro, tu también, nos veremos pronto -se quedaron así por un rato con las miradas de todos los presentes.

-Ah...creo que aquí sobran muchas personas -dijo Cody algo avergonzado con la escena y salió de inmediato junto a Armadillomon, seguido de varios otros de los presentes.

-Te espero en el portal -le dijo el rubio Ishida al pasar junto a él dándole una palmada en el hombro. Tai lo siguió con la mirada hasta toparse con los penetrantes y asesinos ojos color miel de Mimí que lo miraba fijamente y con los brazos cruzados.

-No se tarden mucho -le espetó con violencia para después irse detrás de Matt. El castaño sintió temor por la mirada y las palabras de la castaña.

Ken caminaba a prisa por el vestíbulo principal directo a la puerta de salida cuando escucho el grito de Davis detrás de él.

-¡Oye Ken! Jugaremos un partido y necesitamos un jugador más, ¿Te animas?

-Lo siento, no puedo ahora -respondió apenas volteando a verlo, sosteniendo el pomo de la puerta.

-¡Vamos! La última vez el equipo de Sora y las chicas nos dieron una paliza, debemos desquitarnos -insistió T.K.

-En otra ocasión, ahora estoy cansado.

-¿Y vas a salir? ¿A dónde vas? -lo cuestionó Cody.

-No les incumbe, ya déjenme en paz -dijo con un tono severo para cortar de tajo la discusión.

-Ok, tranquilo amigo, lamentamos haberte molestado -dijo Davis mientras se daba la vuelta con el balón en las manos.

-¿Qué le pasa últimamente?

-No lo sé, ha estado actuando raro -escuchó Ken que susurraban sus amigos mientras el recargaba la cabeza en la puerta con una marcada expresión de enojo e impotencia.

Antes de abrir la puerta se percató de que alguien lo observaba desde la sala de al lado. Volteó y se encontró con la mirada inquisitiva de Ryo.

-¿Por qué tan aislado? -le preguntó sin rodeos.

-Tengo cosas que hacer -le contesto con sencillez y se marchó azotando la puerta detrás de él.

Afuera se relajó un poco respirando hondo con los ojos cerrados y recargado en la puerta. Pensó en el peligro en el que se estaba metiendo pero de inmediato resolvió que era lo correcto. Al abrir los ojos se topó con Wormon que lo miraba expectante, le sonrió ligeramente y avanzo con paso decidido.

-Vamos Wormmon.

-Si Ken -le contestó este.

Takato miraba desde lo alto de la mansión y noto a Ken salir de esta y aproximarse hasta la reja para después perderse fuera del terreno de su hogar desde hacía ya un tiempo. Sintió el viento acariciarle el rostro y respiro de la frescura que podía percibirse en ese lugar tan tranquilo. Desde el primer día que subió a ese lugar disfrutaba de escaparse para sentir la tranquilidad. Esos momentos incluso solía evitar el compartirlos hasta con su fiel compañero Guilmon, no era que no le gustara estar con él, sino que algunas veces era bueno estar solo y alejado hasta de quienes más quieres, al menos así era como el castaño lo interpretaba. Poco paso para que su tranquilidad se fuera al escuchar el sonido de la puerta detrás de él abriéndose, y al voltear pudo ver a Rika. No dijo nada y solo la miro y sonrió un poco para después volver a sumergir su mirada en las copas de los árboles a lo lejos. Rika tampoco pronunció palabra alguna y solo se acercó al muchacho en silencio, se paró al lado de el sin dirigirle la mirada y recargo las manos sobre la pequeña barda que limitaba la azotea. Takato respiraba con tranquilidad, tanto que Rika incluso llegaba a pensar que dejaba de hacerlo. La chica le dirigió una mirada aun sin despegar sus labios mientras que el chico seguía aparentemente sumergido en sus sentimientos.

-Voy a salir con Joe mañana -pronuncio al fin la pelirroja.

-Lo sé -le contestó el muchacho.

Siguieron en silencio, Takato relajado pero Rika parecía estarse enfadando, sin embargo eso no hizo que el chico cambiara su expresión, o que siquiera la volteara a ver. Finalmente el castaño suspiro fuertemente y se dio unos pasos a atrás.

-Espero que se diviertan -dijo para después darse la vuelta y marcharse.

-¿Es todo lo que dirás? -le espetó la chica.

-Es lo único que se me ocurre.

-Solo eso y te vas, no te entiendo.

-Yo a ti tampoco Rika, pero esto, te recuerdo que fue tu decisión, no la mía. Te veo luego -y sin más el muchacho se retiró. Rika no podía decir nada más, no tenía nada que decir, no sabía cuáles eran las palabras correctas o si estas existían.

O tal vez, le daba miedo pronunciarlas.

Como muchas otras veces Joe se encontraba frente a la computadora que controlaba el portal de la mansión, introduciendo el destino al cual Taichi y Matt llegarían. Sin embargo, diferente a otras ocasiones el chico lo hacia con paciencia, casi parecía que quería retrasar lo más posible la partida de sus compañeros. Se sentía extraño con este gesto dado que nunca había tenido o sentido mucha cercanía con Tai, además, con Matt, aunque podía llamarlo un amigo tampoco era muy dado a conversar, más por la propia manera de ser del rubio que por alguna otra cuestión.

Finalmente el chico de lentes termino su labor echándose un poco hacia atrás en su silla y girando esta para quedar de frente a sus acompañantes.

-Bueno...de este lado está todo listo, ¿Seguros que quieren comenzar en el continente Sarvar?

-Me parece lo más correcto, la última vez tuvimos suerte ahí -le respondió Taichi.

-Bueno, supongo que es mejor que nada.

-Marque varios puntos donde pueden encontrar algo interesante –dijo Sora mientras le entregaba a Matt una Tablet. El chico la tomó y después la pelirroja lo envolvió en sus brazos con fuerza. El rubio correspondió el gesto y al separarse sonrió algo sonrojado. Sora le devolvió la sonrisa y le dio un golpe suave en el pecho-, buena suerte.

Taichi observaba divertido a la pareja y después miró a Mimí. Se acercó a ella para poder susurrarle al oído mientras con discreción rozaba con sus dedos la mano de la chica.

-¿Me extrañaras mientras no estoy? –la chica lo miró con una expresión seria que intimido al castaño.

-Digamos que notare que no estas –le dijo como respuesta. El muchacho no supo cómo responder a esa frase fría y distante, por lo que solo se limitó a guardar silencio y acercarse a Joe.

-Bueno, es hora de que nos vayamos – Tai se dirigió al portal con Agumon a su lado cuando sintió que algo lo jalaba de la manga de su chaqueta. Al voltear se topó con una mirada más blanda y tierna de la castaña ojimiel.

-Cuídate, no hagas tus acostumbradas estupideces.

-Tratare –le contestó con una sonrisa complacida en el rostro.

Matt y Tai se dirigieron una mirada de viejos camaradas antes de cruzar el portal seguidos de Agumon y Gabumon.

Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, la Tierra

Mayo 4 del 2085

Ryo salió de su habitación solo. Monodramon estaba agotado con los constantes y muy exigentes entrenamientos a los que el chico y él se estaban sometiendo, y aunque él tampoco se encontraba en su mejor estado, sus ganas de un cigarrillo eran mayores por lo que había decidido salir a comprar un paquete. El chico se aproximó a la escalera acomodándose la chaqueta cuando notó a Ken al pie de esta. Lo observó desde la distancia viendo como este parecía cerciorarse de que no hubiera nadie cerca, para luego marcharse por el pasillo al lado de la escalera. Ryo salió de su escondite entre el marco de una puerta y se lanzó sobre la escalera deslizándose sobre el barandal de madera y aterrizando en el suelo sin hacer mucho ruido, haciendo gala de su entrenamiento militar. Al girarse no vio al chico pero se adentró en el pasillo, asomándose con discreción en las habitaciones y recargando el oído sobre las puertas, hasta llegar al cuarto de lavandería donde escuchó movimiento. Tomó el pomo de la puerta con cuidado de no hacer ruido y abrió la puerta con un rápido movimiento. Al asomarse vio a Hikari darse rápidamente la vuelta escondiendo ambas manos detrás de su espalda y mirándolo algo asustada. La chica llevaba puesta una sudadera blanca holgada y un pantalón deportivo ajustado de color negro.

-Ryo -dijo con un suspiro de alivio pero aun pareciendo algo nerviosa.

-Lo siento yo...perdón por asustarte -dijo dispuesto a marcharse hasta que notó los nervios de la castaña y sus manos detrás de la espalda-. ¿Que escondes?

-Nada -respondió con voz titubeante. Ryo le dirigió una mirada seria al mismo tiempo que cerraba la puerta. De inmediato se preguntó si podría Hikari ser la traidora o parte del plan, y si era asi, tal vez habría más implicados. Por el momento debía tomar la pequeña ventaja que se le presentaba.

-Mejor muéstrame lo que escondes, no me obligues a quitártelo -le dijo con tono severo y aproximándose a ella con porte intimidante. Hikari retrocedió hasta chocar con un gabinete detrás de ella y al sentirse acorralada se resignó bajando la mirada apenada. Extendió una de sus manos y el chico tomo de esta lo que la castaña escondía.

Ryo se sorprendió al notar que se trataba de un encendedor y un paquete de cigarrillos casi lleno. Volteó a ver a la chica que seguía con un leve sonrojo y una expresión apenada viendo fijamente al suelo.

-Por favor, no le digas a nadie -Ryo suspiró algo avergonzado por su sospecha y tambien divertido por la posición en que se encontraba frente a aquella niña.

-¿No crees que eres algo joven para esto?

-No lo hago tanto, solo una vez a la semana o más tiempo, es un pequeño gusto que me doy de vez en cuando -se justificó ella.

Ryo sonrió divertido y aun un poco incrédulo de que aquella niña pequeña y tierna tuviera un habito como ese, un gusto que debía enfatizar, le resultaba atractivo en una mujer, y llegado a ese pensamiento se percató de que aquella chica joven, era bastante atractiva. Reaccionó apenado ante este pensamiento y al darse cuenta que seguía muy pegado al cuerpo de la fémina, por lo que retrocedió con un par de grandes zancadas. Miró la cajetilla y extrajo de esta un par de cigarrillos para después lanzarle el resto a la castaña que los atrapó con ambas manos.

-Guardare tu secreto, de todos modos ¿Quién soy para juzgar? Yo empecé a los quince -Ryo se dio la vuelta para salir.

-¿Y mi encendedor? -le preguntó antes de que se marchara.

-Consigue otro -le contestó el muchacho con un gritó desde afuera de la habitación. Hikari sonrió divertida mientras guardaba la cajetilla en un bolsillo de la sudadera.

Se dispuso a continuar con su tarea: Lavar su ropa, y por decisión propia, lavar también las prendas que Taichi había dejado en su habitación. Tomo del suelo un gran sesto de ropa y lo levantó con algo de dificultad. Dio un par de pasos hasta que resbaló al pisar un calcetín mojado que estaba en el suelo. Cayó pesadamente de sentón y la ropa se esparció por todos lados. La chica miró en el suelo la causa de su caída y levanto un calcetín con rombos dibujados.

-Estúpido Davis -dijo mientras se ponía de pie. Miró a su alrededor la ropa regada y suspiró. Comenzó a levantarla prenda por prenda hasta llegar a la manta vieja en que llegó envuelto Tai. Al levantarla, de esta calló un libro extraño que la chica no había notado al tomar el bulto envuelto de la habitación del castaño. Recogió el libro mirándolo con curiosidad cuando notó que en una rasgadura sobre el encuadernado de cuero se encontraba metido un pedazo de papel doblado. Sacó este mirándolo por ambos lados solo encontrado el dibujo de un sol y una "T" en medio de este. Desdobló el papel y al hacerlo sintió una fuerte punzada en la cabeza y la sensación de que un mareo la invadía.

Una serie de voces comenzaron a surgir en su cabeza invadiéndola por completo, no dejando espacio a sus propios pensamientos. Comenzó a tener extrañas visiones de ella misma acompañada de alguien que parecía ser Tai.

-Extraño a mamá.

-Yo también.

-¿La volveremos a ver?

-Hare todo lo posible por que la vuelvas a ver Himari.

-Himari -susurró la chica antes de volver en sí.

-Hikari, ¿Has visto mi...?, ¿Qué es eso? -le preguntó Juri, entrando en el cuarto y viéndola en el suelo con una nota de papel en la mano.

-Una carta -contestó la chica poniéndose de pie.

-¿Para quién? -le preguntó y la mirada desconcertada de la chica busco loa ojos de su amiga.

-Para mí.

En el próximo capítulo…

-¿Por qué estas letras convocan tanto en mí?

-No sé si estamos en el lugar correcto.

-Buscamos algo perdido, tal vez lo lógico sea perdernos para encontrarlo.

-No quiero seguir decepcionando a quienes me importan.

-Si tú quieres, puedo ayudarte.

-Aquí no hay nada.

-Tai…mira eso…

Y luego de más de un año (Carajo! Cuanto tiempo!) me digno a publicar el nuevo capítulo. Si alguien ahí fuera quiere matarme…yo entenderé el sentimiento, lo siento en verdad Jejeje.

En fin…espero que como disculpa sirva el que les diga que me he esforzado mucho porque este capítulo quedara muy bien, en lo personal me gusto escribirlo y en muchas partes fue difícil hacerlo, por que ahora se marca una parte un poco complicada de la historia, pero que espero agrade.

Quisiera aclarar una cosa, una que quizá sea necesaria o tal vez sobre, y es lo referente al revoltijo en cuanto a los digimentals utilizados por los niños elegidos, y es que la designación de este capítulo no es la permanente, sino que es mi manera de establecer que los seis niños elegidos que pueden usar los digimentals podrán usar cualquiera de ellos, no solo los que en la serie adventure 02 estaban designados para cada cual. Es decir, que cada uno de los digimons tendrá ocho posibles digievoluciones armor, las cuales tratare de explotar lo más posible, y mismo detalle me garantiza una buena cantidad de chamba.

En fin, pues no queda mucho que decir, solo hasta la próxima, porque habrá próxima, eso sí.

Peace and love