Lo malo: esta actualización tardo ¡4 MESES en llegar!

Lo bueno (?): Esta actualización tiene una extensión total de 32429 palabras, volviendo a este capítulo no solo el más largo tanto de "Las aventuras de un Tamer" como de "Dark Souls", sino que además es casi 4 veces la duración de un capitulo promedio.

Ahora, que sea tan largo no garantiza que sea bueno, o que les guste, solo les confirmo y les aseguro que fue un exhaustivo y muy cuidado trabajo para asegurarme de que la cantidad no afectara en nada la calidad.

No pudiendo decir nada más solo les dejare un dialogo parafraseado de Homer Simpson: querido lector, si este capítulo no prueba que te amo, entonces los dos pueden irse al demonio.

Disfruten.

Capítulo VIII

Centro de congresos en Okinawa, Japón, En la Tierra.

Diciembre 1 de 2002

-…ya han sido más de veinte años desde que inició esta aventura y les digo, estamos apenas en el inicio –aseguró Raye Higuchi, un poco nervioso por hablar en público, pero alegre finalmente, su trabajo al fin daba frutos, pronto el mundo entero conocería el digimundo en todo su esplendor-. Hace cuatro años, después de mucho esfuerzo y dedicación logramos abrir la puerta al digimundo que nos permitió realizar las primeras exploraciones, han sido complicadas, lo admito, pero finalmente hemos logrado nuestros primeros avances. Este año, mi socio financiero, y entusiasta amigo Souchiro Riuga –el hombre señaló a otro hombre, de edad más, sentado en primera fila y que asintió con una gran sonrisa al momento de ser nombrado por su socio- amablemente ha contribuido con algo que sé que los hará muy felices –dijo al tiempo que, manipulando un control remoto encendía un cañón que comenzó a proyectar a un lado de él, lo que parecía ser la fotografía de un edificio grande, de paredes blancas ubicado a mitad de algún desierto-. Señoras y señores, permítanme mostrarles el centro de investigaciones Riuga, ubicado en el digimundo, completamente funcional y operado por… -los aplausos, las preguntas de los reporteros y las exclamaciones de sorpresa hicieron imposible que la voz del hombre siguiera dominando.

Raye, con una gran sonrisa comenzó a pedir al público que guardara la compostura, y poco a poco las personas callaron para seguir escuchando al genio detrás de aquel fantástico logro.

-Sé que no parece mucho, pero con este paso, les garantizo grandes resultados. No solo será más fácil realizar el estudio del digimundo y desentrañar sus misterios ahora que podemos entrar y permanecer ahí, sino que esto representa la oportunidad de establecer los primeros contactos con los pobladores nativos de este mundo, los digimons.

-A propósito de eso –se escuchó la voz de una mujer, que en ese instante se puso de pie, con una libreta en la mano y lista para lanzar su pregunta. Raye asintió dándole la palabra-, Señor Higuchi, estos seres que usted llama "digimons", y con quienes parece estar muy entusiasmado, ¿representan algún peligro para nuestro mundo? –Raye por un instante dejo de sonreír. Volteó a ver la imagen del edificio, e instintivamente y con discreción se palpó el brazo derecho, sintiendo la tela del saco y la camisa debajo de este, que cubrían una gran cicatriz, la cual debía admitir que no era la única. Pero haciendo acopio de toda su fortaleza volvió a sonreír, y miró a la mujer a los ojos.

-Es claro que lo desconocido provoca miedo, con nosotros los humanos es así, con los digimons, he podido comprobar que sucede lo mismo, pero una vez superado el miedo, pienso que se pueden lograr cosas grandiosas. No niego que sus dificultades ha tenido el presentarnos en el digimundo, pero tampoco les miento al decirles que ha habido digimons que nos han recibido con los brazos abiertos, deseosos de conocer ellos tanto de nosotros, como nosotros de ellos, en eso hay que enfocarnos señores, no en uno que otro episodio poco agradable –las voces de los reporteros deseosos de preguntar más volvieron a invadir la sala entera, mientras que detrás del escenario, un hombre vestido con un pulcro traje milita permanecía de pie. Por las condecoraciones, además de la actitud estoica debía tratarse de un general.

-Episodios poco agradables, que bonita forma de decirle a las más de veinte mil bajas que hemos tenido desde la maldita primera exploración en 1998 –dijo otro hombre, llamando la atención del general, quien se dio la vuelta para ver a un hombre, vestido con un traje formal un poco desarreglado y que en ese momento estaba encendiendo un cigarrillo. El hombre miró al militar sonriéndole socarronamente mientras inhalaba y exhalaba una gran bocanada de humo-, disculpe mis modales, General, ¿gusta uno? –dijo ofreciéndole el paquete abierto de cigarrillos. El General miró el mismo y a él intermitentemente sin responder nada. El hombre de cabello negro y tez morena sonrió nuevamente mientras se guardaba el paquete de cigarrillos en el bolsillo interior del saco y se arreglaba un poco la corbata.

-Recuerde que esas bajas no sucedieron jamás, coronel García.

-Sí, sí, ya se, por eso acudieron a mi país –dijo mientras se recargaba en la pared, a un lado del General que lo miraba con desconfianza-. Japoneses y estadounidenses acudiendo a México para pedirnos ayuda, ¿en que podríamos ayudarlos nosotros? ¡A sí!, ofreciéndoles carne de cañón, ¿verdad?

-¿Me dirá ahora que está arrepentido de nuestros arreglos? –le preguntó el general con escepticismo. El hombre mexicano rio con las palabras del general.

-Para nada, después de todo esos hombres los sacamos de las prisiones y eran en su mayoría gente del narco, le aseguro que nadie los extrañará, hasta mi pueblo estaría agradecido si les decimos que ese es el destino de esa gente.

-Pero no puede hacerlo, ¿recuerda? Bajo ninguna circunstancia…

-Bajo ninguna circunstancia esto debe saberse, si ya lo sé, acabaría con la carrera de mucha gente, ¿no? Además este bonito proyecto de colonización se vería interrumpido si alguien se enterara de que estamos mandando humanos a una muerte segura, o peor aún –dijo buscando con la mirada los ojos del general que en ese momento le dedico una mirada de fastidio-, si ese idiota, ¿Higuchi?, se enterara de que mientras el lleva apenas un centro de investigaciones en el digimundo, la milicia japonesa ya va por su quinta base militar, sometiendo a su paso a los pobres e indefensos digimons, seguro que rompe sus tratos con el gobierno japonés, y alguien más que no serían ustedes se vería beneficiado por tan glorioso descubrimiento, ¿verdad?.

-Usted mismo los ha visto Coronel –le dijo con voz desafiante y molesto por las insinuaciones del hombre-, esas cosas son todo, menos indefensos –volvió su atención a donde Raye seguía hablando como cerciorándose de que no se percataba de nada de lo que estaba pasando en ese momento, y nuevamente miró al hombre moreno que sonreía con malicia-. Estos jueguitos de Higuchi pueden costarnos muy caro, yo solo tomo las medidas necesarias para mantener la seguridad de mi nación, hago solo lo mejor para mi país.

-Sí, sigue repitiéndote eso –le dijo el hombre al tiempo que extraía de su bolsillo algo que le lanzó al general y que este atrapo en el aire, se trataba de una bala-. Tú como yo sabes de que se trata todo esto, invasión, colonización, explotación, apropiación de una tierra que no nos pertenece. Los europeos lo hicieron cuando Colón llego a América, y ahora la historia se repite –el coronel volvió a inhalar el humo y esta vez lo escupió a la cara del general que permaneció inmutable-. Que los niños jueguen al explorador y a hacer la paz mundial, los adultos nos encargaremos de temas más serios, ¿no? La bala es de ese mineral que tus hombres trajeron en la última expedición, ¿Cómo lo llaman? ¿Chrondigizoit? Como sea, el fabricante de armas estadounidense dijo que el lote estará listo en dos semanas máximo, a tiempo para la próxima visita al digimundo, espero que eso les dé una buena ventaja a los hombres, extraer prisioneros de México y Estados Unidos no es tan simple, y seguro que tú tampoco la tienes tan fácil para reclutar gente, ¿verdad? –el general miró al hombre, aun desconfiando de él.

-Que considerado al venir hasta acá solo para decir eso –dijo con sarcasmo el general.

-¡Así soy yo! Considerado y amable –dijo mientras tiraba el cigarrillo a la mitad y lo pisaba-. Ah, otra cosa, quiero un buen aumento con respecto a lo que habíamos acordado.

-¡Pero como se…!

-Ah –lo interrumpió el coronel-, este negocio nos va a generar mucho dinero, tierra y recursos en una época donde hacen falta… hay que ser compartido con los amigos, ¿no crees? –El General miró al hombre con expresión dura, a lo que el mexicano respondió con un bufido-, o de lo contrario, tal vez olvide eso de; bajo ninguna circunstancia –el general palideció al comprender la amenaza del hombre que sonrió triunfal-. Creo que mucha gente quiere mantener esto en secreto, ¿no? Bueno, mantengámoslo en secreto entonces –dijo y comenzó a caminar alejándose del hombre que lo miró alejarse. De repente se detuvo, y giró sobre sus talones, aun con esa sonrisa que al general ya le resultaba irritante- ¿Sabes de que me he dado cuenta desde que iniciamos este negocio que implica a varias naciones?

-Lo ignoro –dijo el general desconcertado.

-Que no importa la nación, el dinero y el poder vuelven a cualquier humano la misma porquería –dijo como despedida y continuo alejándose, mientras los aplausos del público de Raye Higuchi llenaban la sala de conferencias, y el lugar detrás del escenario.

"Cempoal Town"

Mercado de Barum, en el continente Sarvar, en el Digimundo

Junio 5 de 2085

Una gran bola de fuego surcó el cielo casi impactando contra un digimon insecto de color rojo que voló a toda velocidad para asestarle un golpe a su atacante, el cual era una especie de dragón de color azul y gran tamaño, que detuvo el golpe con una de sus garras sujetando con fuerza el brazo del digimon que gimió de dolor, al tiempo que intentaba liberarse. El dragón digimon se preparó para disparar otra llamarada, dándole apenas tiempo suficiente al insecto de responder preparando el aguijón de su mano libre y disparando una ráfaga de destellos luminosos que dieron de lleno en la cabeza y el cuello del digimon, liberando a su oponente el cual retrocedió insistiendo con el ataque.

-Flybeemon, termina el combate –escuchó el digimon rojo que le decían por medio de un audífono en su oído.

-Entendido –dijo preparando, esta vez sus dos aguijones-, Aguijón venenoso –exclamó lanzándose al ataque pero no logro asestar este al ser golpeado por una roca. El digimon comenzó a caer en pleno vuelo desde qua gran altura, a la zona en ruinas donde antes estaba el mercado de Barum, el cual ahora se había convertido en un campo de batalla donde varios combates se llevaban a cabo al mismo tiempo.

-¡Flybeemon! –exclamó con desesperación Yolei saliendo de cubierta al ver a su compañero caer desde el cielo. Takato que estaba junto a ella, detrás de una gran roca la jaló antes de que fuera alcanzada por unas estrellas doradas que pasaron sobre ellos y estallaron al impactar con la roca del muro a sus espaldas.

-¡Los tengo! Ahora son míos –exclamó un digimon cuyo cuerpo era una estrella de color plateado, algo desgastado. El digimon se lanzó sobre los Tamers pero fue alcanzado por una flecha que le golpeó una de las puntas de su cuerpo destrozándola. Takato miró en la dirección que venía la flecha y vio a un digimon parecido a un centauro de color negro, con grandes brazaletes rojos en sus brazos y en la cara una especie de mascara negra que cubría su cara de largo hocico.

-Saggitarimon –dijo al ver a su compañero, Davis sobre el lomo del digimon, y detrás de el a Juri quien le sonrió alegre.

En medio del caos Leomon saltó atrapando a Flybeemon, y dejándolo en el suelo junto antes de responder con su espada a los frenéticos ataques del sable de un digimon con aspecto de samurái.

-Te has entrenado bien en el camino de la espada, Leomon –dijo el digimon con voz teatral.

-Lo mismo digo, Musyamon –le contesto el digimon tomando con ambas manos su espada al igual que el digimon frente a él.

A lo lejos Guardromon hacia frente a un grupo de Gotsumons que lo atacaban con una interminable lluvia de piedras. Guardromon atacaba lanzando sus misiles, sin embargo estos no iban dirigidos al grupo de digimons, sino que se impactaban antes de golpearlos creando explosiones que los regaban por el terreno, pero sin poder terminar eso con la batalla, pues los digimons se ponían nuevamente de pie, listos para insistir en su intención de lapidar a los Tamers que se ocultaban detrás del digimon metálico.

-Por favor no los lastimes –pidió Hikari detrás del digimon, aferrada al cuerpo de Hirokazu, quien parecía algo nervioso.

-¿Por qué no lo pides a esos zombis del demonio que no nos dañen a nosotros? –le dijo Hirokazu a lo que la chica respondió dándole un pellizco en la mejilla.

-Ellos no tienen la culpa de estar siendo utilizados.

-Nosotros tampoco, pero aquí estamos –la joven castaña lo miró como reprendiéndolo mientras buscaba con la mirada a su compañero, dando con él al instante.

Un digimon de aspecto felino envuelto en llamas luchaba fieramente contra otro digimon de gran tamaño que parecía una gran estatua viviente. Su cuerpo parecía estar hecho de roca y su rostro estaba cubierto por una máscara metálica. El digimon de fuego arremetía contra la gran estatua, aprovechando cuando esta daba fuertes manotazos en la tierra buscando aplastarlo para trepar por su brazo y darle fuertes zarpazos que se iluminaban haciendo más intensas las llamas de sus garras al momento de atacar, pero aquellos ataques parecían ser inútiles. El digimon felino tomo su distancia preparado para lanzar su ataque. El digimon estatua comenzó a acercársele con lentitud, y al estar ya bastante cerca el digimon felino lanzó un fuerte rugido que intensificó las llamas de su melena las cuales se dispararon hacia su oponente quien trato de cubrirse usando sus largos brazos de piedra. El digimon de fuego había obtenido la ventaja pero en ese momento, del cielo descendió el dragón azul con el cual peleaba anteriormente Flybeemon y arremetió contra el digimon felino embistiéndolo con fuerza.

-¡Lynxmon! –exclamó Hikari al ver la violenta escena y se aterrorizó aún más al ver como Lynxmon permanecía en el suelo al tiempo que los otros dos digimons se aproximaban a él. Por un instante aguantó el aliento presa del miedo, hasta que vio como sobre los dos digimons enemigos caía una lluvia de cristales que los hizo desistir de su ataque.

Detrás de ellos permanecía Renamon, con los brazos cruzados y Gomamon con una expresión fiera y llena de confianza. Los dos digimons enemigos se vieron uno al otro antes de dejar salir una fuerte carcajada, una especie de tos áspera en el caso del digimon de piedra que de inmediato seso.

-¿Y de verdad ustedes dos esperan enfrentarnos a nosotros? –dijo el digimon de dragón. Gomamon soltó un sonoro bufido al tiempo que estallaba en risas, dejando a los dos digimons confundidos.

-Claro que no, nosotros solo éramos la distracción –dijo el digimon con tono burlón, mientras Renamon les hacia una seña para que voltearan. Ambos digimons lo hicieron y se toparon con otro oponente entre ellos y un recuperado Lynxmon. El nuevo digimon, con apariencia de armadillo cubierto con una especie de armadura de roca azul oscuro y en cuya espalda crecían unos cristales blancos disparó esos mismos cristales en su espalda que congelaban todo lo que tocaban. Ambos digimons empezaron a quedar sepultados en una capa de hielo, de la que de inmediato se dispusieron a escapar pero en ese momento un par de misiles los golpearon dejándolos inconscientes y medio enterrados en el hielo.

-Buen trabajo de equipo –dijo Cody al tiempo que llegaba acompañado de su compañero quien había disparado los misiles-, eso fue fantástico Sheepmon –dijo a la oveja de color rosado y un par de lanzamisiles en la espalda.

-Algo arriesgado pero resulto –dijo con voz fría Rika mientras se hacía presente junto con Joe y Ken, quien agradeció a Togemogumon, la armor digievolucion de Wormon, que había congelado a los enemigos.

Rika miró la figura de hielo un momento.

-Pensé que a ese Coredramon Azul lo había detenido Flybeemon –dijo mirando al digimon dragón, y luego a Golemon, el digimon de piedra.

-¡Oye! No es tan simple pelear contra tantos digimons Rika –se quejó con voz fuerte Yolei por el intercomunicador y todos escucharon sus gritos. Hikari, que seguía detrás de Hirokazu y había visto desde la distancia la escena del combate se rio divertida.

-¡Ah! –el ruido emitido por Guardromon y el sonido de su cuerpo al impactar contra el suelo la regresaron a la batalla y contempló frente a ella al digimon vencido por los constantes ataques del grupo de Gotsumons que en ese momento se aproximaban a ella y a Hirokazu de forma amenazante.

Antes de que los digimons continuaran con su ataque un fuerte viento los empujó y Hikari vio pasar a toda velocidad una sombra sobre ella que se perdió al instante.

-Hikari, Hirokazu, volteen a su derecha –los aludidos escucharon por el audífono en sus oídos la voz de T.K. y obedecieron la indicación-, ¿ven esa abertura en la pared? Guíen ahí a los Gotsumons, nosotros nos encargaremos del resto, no se preocupen por Guardromon, los Gotsumons lo dejaran solo, solo les interesa lapidarlos a ustedes.

-Eso no suena muy alentador –dijo Hirokazu y Hikari vio que los Gotsumons comenzaban a ponerse de pie.

-¡Rápido! –le dijo mientras lo jalaba del brazo para llevarlo donde T.K. les había indicado.

Los dos comenzaron a correr huyendo de los ataques de los Gotsumon. Tal como había dicho T.K. estos dejaron al inconsciente Guardromon y los siguieron ellos. Hikari iba adelante y entró por la estrecha abertura a una especie de caverna oscura, seguida por el otro chico. Dentro no podían ver casi nada, pero detrás de ellos escucharon el ruido de las rocas impactar contra la pared, lo que les hizo seguir avanzando para encontrar refugio. Un par de metros al frente se toparon un el final de la caverna, descubriendo que no había forma de escapar de lo que venía detrás de ellos. Los dos se giraron hacia el lugar del cual provenían los ruidos secos de las rocas y las pisadas de los digimons sin saber cómo saldrían vivos de esa.

-¿Y ahora qué? ¡Estúpido T.K., nos condujiste a nuestra muerte! –exclamó con furia Hirokazu.

-Claro que no, solo aguarden –escucharon la clara voz del chico rubio, pero no lograron ver de dónde provenía esta. Hikari volvió a ver la entrada de la caverna la cual era invadida por los Gotsumons listos para concluir con su tarea-. Listo, ¡Cúbranse los oídos! –escucharon gritar a T.K. y al instante ambos chicos obedecieron cubriéndose los oídos. Hikari alzó la vista para ver descender del alto techo de la caverna una especie de sombra negra.

El digimon con apariencia de murciélago emitió un sonoro ruido que invadió la caverna y golpeó de lleno a los Gotsumons enviándolos al exterior de la caverna inconscientes. El digimon murciélago aterrizó y T.K. se dejó caer del techo de la caverna, jadeando y con una sonrisa satisfecha en el rostro.

-Bien hecho Pipismon –dijo T.K. mientras se daba la vuelta para ver a sus amigos.

-¡T.K.! –exclamó Hikari lanzándose hacia el chico y abrazándolo con fuerza. El muchacho correspondió el abrazo enseguida feliz de haber ayudado a sus amigos.

-¿Cómo estas Hirokazu? –le pregunto. El chico sonrió mientras pasaba a su lado.

-Estaré mejor cuando Guardromon este mejor –dijo mientras salía de la caverna.

Hikari se separó un poco de T.K. para verlo a los ojos y el rubio se sintió nervioso al toparse con los ojos rojo pálido de la chica. Tragó saliva sin dejar de sujetar la espalda de la joven y sintiendo los brazos de ella en su espalda.

-Gracias por salvarnos –le dijo con tono suave la joven.

-No tienes que agradecer, no iba a permitir que te hicieran daño –Hikari le sonrió sin apartar sus ojos de los del muchacho.

-Chicos –les llamó la atención una voz en la entrada de la caverna y los dos jóvenes voltearon para ver las luminosas llamas de Lynxmon-, la batalla aún no termina –les dijo.

-Cierto –dijo T.K.-Pipismon, sobrevuela la zona, necesitamos todo el respaldo aéreo que tengamos, esto está resultando más difícil de lo que Izzy y Joe calcularon –y dicho eso el digimon despegó con gran velocidad saliendo de la caverna, y seguido por T.K. Hikari miró a Lynxmon que le devolvió la mirada con algo que la joven identifico como reproche.

-¿Qué? –le preguntó. Lynxmon no desvió la mirada ni por un instante.

-¿Es común entre los humanos invadir su espacio de esa manera? –la cuestionó con tono acusador. Hikari no contestó y solo desvió la mirada algo molesta-. No creo que sea correcto lo que haces –dijo y Hikari volvió a mirar al digimon más molesta ahora.

-¿Por qué? ¿Por qué tiene novia? –dijo con voz desafiante.

-No exactamente –respondió el digimon. Hikari estaba a punto de replicar pero fue interrumpida por el felino digimon-. Basta, hablaremos después, ahora hay una batalla –Hikari desistió de insistir y asintió saliendo de la caverna acompañada de Lynxmon.

En el centro del terreno de combate Leomon seguía sosteniendo un fiero combate con espadas contra Musyamon, mientras a su alrededor, Renamon y Guilmon mantenían a raya a un grupo de digimons semejantes a plantas que estiraban sus brazos los cuales utilizaban como látigos para sestar golpeas a ambos digimons: eran Vegiemons. Guilmon lanzaba bolas de fuego y bloqueaba los golpes de los Vegiemons utilizando sus propias garras y brazos, en los cuales ya tenía varias cortadas que sangraban ligeramente, sin embargo se resistía a abandonar su puesto. Guilmon detuvo otro ataque utilizando su garra derecha y bloqueó otro que iba dirigido a su cara con el antebrazo izquierdo, pero un tercer ataque le dio de lleno en el estómago haciéndolo trastabillar hacia atrás un par de pasos. Cuando el cuarto golpe estaba a punto de darle en la cara Renamon apareció desviando el golpe que fue a parar a otro Vegiemon que estaba a punto de atacarlos por la espalda. Guilmon se recuperó del golpe y parándose a un lado de Renamon, le hizo una seña con la cabeza y ambos prepararon sus ataques. Guilmon disparo una ráfaga de bolas de fuego mientras que Renamon dio un gran salto y desde las alturas disparo una ráfaga de cristales que hicieron que los Vegiemons retrocedieran asustados.

-A este ritmo no ganaremos, ¿Qué pasa con Davis? Se supone que debía derribar la torre, ¡esa era su única tarea! –exclamó molesta Yolei que sostenía a Flybeemon inconsciente.

A Su alrededor estaban Joe, Ken, Cody, Hikari y Hirokazu con Guardromon en una situación similar a la de Flybeemon. Un poco más alejados estaban Rika, Takato y Juri viendo la pelea de sus compañeros, resguardados detrás de un vehículo blindado, no muy grande y algo dañado, pero aparentemente funcional. Todo el grupo se encontraba a la sombra de una de las viejas construcciones en ruinas, con Lynxmon, Togemogumon, Sheepmon y Gomamon en guardia por si algún enemigo se acercaba.

-¡¿Qué diablos está haciendo Davis?! –exclamó con mayor frustración Yolei.

-¡Oye! No es tan simple como piensas –dijo Davis que acababa de llegar montado en el lomo de Saggitarimon y descendió de él de un salto.

-La torre esta al final de este cañón, en un área amplia y abierta, ¿Cómo es que Saggitarimon no puede darle con una flecha? –lo cuestionó Yolei.

-¡Tienes razón! Solo hay que disparar una flecha, ¡Ah!, espera, ¡tal vez el muro impenetrable de Golemons impide que las flechas lleguen! –le contesto el muchacho molesto por la actitud de Yolei.

-¿Muro de Golemons? –repitió Hikari intrigada.

-Sí, un grupo de Golemons que resguardan la torre –dijo T.K. que acababa de unirse al grupo. Bajó del lomo de Pipismon y busco con la mirada algo en el suelo, hasta que encontró una rama. La tomó y comenzó a dibujar en la tierra. Lo primero que puso fue una especie de triangulo-. Esta es la torre –dijo y continuo dibujando una línea a una corta distancia del triángulo-, esto, es un desnivel que hace difícil ver la torre sin estar muy cerca –continuó dibujando un círculo alrededor del triángulo-, y este círculo está conformado por Golemons que atacan todo lo que entra en su campo visual, con una defensa así, es imposible que Saggitarimon pueda destruir la torre.

-¿Por qué no la ataca desde una distancia en que no logren avistarte? –pregunto Joe.

-Es difícil ver el blanco de tan lejos, no puedo hacer un tiro directo –explicó Saggitarimon.

-¿Y un tiro en arco? –Pregunto Cody-, si disparas al cielo calculando la posición de la torre podrías darle a pesar del desnivel.

-También lo intentamos –contestó Davis-, con la flecha en el aire les da tiempo suficiente a los Golemon de reaccionar y lanzan rocas que se interponen en la trayectoria de la flecha.

El grupo parecía desalentado. Tanto esfuerzo no había servido de nada.

-Creo que deberíamos retirarnos –dijo Ken mirando en la dirección en que se encontraba la torre.

-¡Pero claro que crees eso! –escucharon una voz y todos voltearon ver al joven al cual le pertenecía. Kouta los miraba con una sonrisa burlona, de pie a corta distancia.

-¿Qué haces aquí Kouta? –le preguntó Yolei con tono poco amigable.

-Nos enviaron porque ustedes solos no han podido concluir la misión, Charles pensó que necesitarían refuerzos –dijo otra voz. Esta vez, la de Ryo, que avanzó hasta encarar a Ken, como buscando intimidarlo-, ¿Por qué no han podido concluir la misión? –el chico de pelo azulado no desvió la mirada, sino que se la sostuvo informa retadora al otro muchacho.

-El trabajo no es tan simple, como podrás ver –le dijo Hikari. Ryo dejo de ver al muchacho y miró a la chica castaña que parecía bastante molesta. El joven hizo un gesto molesto y avergonzado al ver a la joven enfadada y se alejó de Ken.

-Como sea, esto aún podemos lograrlo –aseguro Kouta.

Leomon continuaba su combate contra Musyamon, mientras a Renamon y Guilmon se habían unido Kotemon y Monodramon para apoyarlos en su intento por mantener una pelea justa entre los dos espadachines. Kotemon se lanzó contra los Vegiemons golpeando a uno con su espada envuelta en un destello eléctrico en la cabeza, bloqueando con la misma arma el látigo de otro de los enemigos y arremetiendo con velocidad contra un tercero que permanecía detrás de los otros dos. Monodramon por su parte hizo uso de una velocidad impresionante golpeando directamente a otros dos de los Vegiemons, concluyendo con la contienda. Mientras tanto Leomon y Musyamon, visiblemente cansados ambos se miraron cara a cara, listos para terminar con su propio combate.

Musyamon se lanzó sobre el felino antropomórfico blandiendo su espada de arriba abajo siendo bloqueada por la hoja de Leomon, que empujó con toda su bestial fuerza el arma del digimon samurái y después arremetió con un fuerte codazo en la boca del estómago de su oponente que debido al dolor soltó la espada y se dobló cayendo sobre sus rodillas, sujetándose el estómago respirando con dificultad. Leomon atrapó la espada de su oponente antes de que tocara el suelo sosteniendo esta con una mano y su propia espada con la otra volvió a ponerse frente al digimon derrotado. Este levantó su rostro para ver la imagen de Leomon con las dos espadas, de pie y listo para concretar su labor.

-Has peleado impecablemente, será un honor ser asesinado por ti. Anda guerrero, termina con tu trabajo, termina con mi vida –dijo el digimon aceptando su destino.

-Hoy no samurái –dijo Leomon soltando la espada de su oponente y dándole un fuerte golpe con el puño en la cara a Musyamon que provocó que se desmallara-, quizá en otra ocasión –dijo haciendo una reverencia frente al cuerpo inconsciente de su rival.

-Leomon, estuviste fenomenal, ven, necesitamos discutir el final de la misión-escuchó la voz de su compañera y de inmediato fue a reunirse con los Tamers y digimons.

-Entonces, ¿todos lo entendieron? –dijo Kouta al grupo reunido frente a él.

-Si –dijo Yolei con voz entusiasta-, correremos en círculos como estúpidos demonios mientras nos arrojan piedras esperando que con suerte no nos aplasten mientras Sagittarimon le apunta a la torre –dijo con el mismo tono que poco a poco se convertía en uno de queja y enfado.

-Es la única forma en que podremos destruir la torre –argumentó Ryo.

-¿Arriesgando la vida de nuestros compañeros, de nuestros amigos? –no gracias, no estoy de acuerdo con eso –dijo Hikari cruzándose de brazos. El resto de los Tamers parecía compartir la opinión de la chica.

-Creo que eso lo decide –dijo Davis con voz cansada-, como dijo Ken, deberíamos reti…

-Hagámoslo –escucharon decir a Flybeemon que en ese momento se ponía de pie.

-Pero… -dijo Yolei al ver a su compañero dispuesto a volver al combate.

-Si es la única manera… -comenzó a decir Leomon.

-¡Leomon! –exclamó con preocupación Juri.

-…entonces así lo haremos –apoyó Renamon la iniciativa de sus compañeros.

-¡Chicos! Apreciamos su entusiasmo, pero no podemos pedirles que arriesguen así sus vidas –trato de detenerlos Davis-, no es justo para…

-No es solo eso Davis –lo interrumpió Sagittarimon. El muchacho miró a su compañero mientras este preparaba una flecha en su arco-, no es solo por proteger el mundo para ustedes –dijo con voz seria. Davis permaneció en silencio ante las palabras del digimon.

-No es solo porque nuestro trabajo sea protegerlos a ustedes –dijo Lynxmon mientras sus llamas se avivaban más.

-Es porque a nosotros también nos importa proteger este mundo –dijo Guilmon separándose de Takato.

-Es porque este es nuestro mundo –agrego Sheepmon uniéndose al resto de sus compañeros.

-Y no vamos a permitir, que lo sigan dañando –finalizó Pipismon dando un par de aleteos, listo para ir a la batalla.

-Chicos –dijo Hirokazu conmovido por la decisión de los digimons y viendo como Guardromon comenzaba a ponerse de pie. Takato miró a todos los digimons decididos a actuar y sonriendo con desgano suspiro.

-Maldita sea, hagámoslo entonces –se animó a decir-, pero ni piensen que los dejare ir solos –afirmo el chico con voz decidida, antes de sentir un fuerte pellizco en la mejilla.

-Nosotros –lo corrigió Rika sin soltarle la mejilla-, nosotros no los dejaremos ir solos.

Alrededor de la imponente torre negra, construida al fondo del cañón, en una especie de cráter recién formado se encontraban varios de aquellos digimons con cuerpo semejante a la roca, uno al lado de otro, eran una larga formación de al menos diez digimons de imponente tamaño, encadenados unos a otros, y encadenados también al suelo de forma que no podían abandonar su posición en defensa de la torre. El silencio reinaba después del gran escándalo de lo que debía ser una fiera batalla, y los digimons permanecían apacibles, sin bajar la guardia, listos para responder a cualquier ataque enemigo.

En ese momento, un destello metálico se vislumbró en el cielo, el cual fue visto por uno de los Golemons, que al instante levantó uno de sus pesados brazos y disparo una serie de rocas, una de las cuales impacto contra la flecha destruyéndose al contacto. Una lluvia de polvo comenzó y junto con ella un segundo destello, de mayor tamaño se vislumbró y el mismo Golemon que había atacado fue embestido por lo que parecía ser una gran llamarada de fuego. El digimon soporto el golpe y arremetió contra aquel cuerpo de llamas que escapó del puñetazo de roca del digimon zigzagueando con gran velocidad, atravesando la defensa de Golemons y aproximándose a la Torre negra. El felino de fuego estaba listo para asestar un zarpazo a la construcción de color negro pero antes de lograrlo fue alcanzado por uno de los Golemons que lo sujeto con fuerza de su pata trasera impidiéndole avanzar. El Golemon se aferró al digimon felino mientras otros de sus compañeros se preparaban para aplastar con sus enormes puños al intruso.

-¡Ahora! –gritó Pipismon desde el aire y en ese momento, Flybeemon que volaba junto a el disparo sus aguijones, mientras que en tierra, muy cerca del cráter Sheepmon y Togemogumon dispararon sus ataques golpeando a los Golemon y llamando la atención de varios otros, entre ellos la del que sostenía a Lynxmon que en ese momento aprovecho para escapar y retroceder.

-Bien, ya tenemos su atención, Sagittarimon acércate y prepara el golpe final –indicó Yolei que iba en el asiento del copiloto en el vehículo blindado, a su lado Joe manejaba el mismo y en la parte de atrás Renamon, Guilmon, Gomamon, Monodramon y Kotemon se vestían con una especie de trajes especialmente diseñados para ellos, que se asemejaban a algún tipo de armadura.

-Esperemos que estas cosas sirvan de algo –dijo Takato no muy convencido mientras ayudaba a Guilmon a colocarse un casco acondicionado para la forma y el tamaño de su cabeza. El casco poseía un visor especial de cristal sobre los ojos de Guilmon y un audífono en la parte interior que permitía que se comunicara con el resto del grupo.

Joe frenó el vehículo y todos en su interior sintieron la sacudida. Al momento las puertas se abrieron dejando salir a los digimons vestidos con aquellos trajes especiales, a sus respectivos Tamers, y al resto de los chicos de la unidad especial. Hikari fue la última en descender, intentando ver a su compañero Lynxmon, que se encontraba en el rango de alcance de los ataques de los Golemons esquivando las rocas que les lanzaban. En ese momento comprobó que el cráter era lo suficientemente profundo como para que los Golemons tuvieran muy difícil el ver a los objetivos que se acercaban, pero debido al número de ataques era prácticamente imposible que ningún ataque pudiera alcanzar a los intrusos.

A ellos se unieron Leomon, y Guardromon quienes marchaban a pie. Al estar cerca de la nueva batalla Guardromon vio desde lo alto varias rocas cayendo en dirección a Lynxmon y disparo sus misiles contra estas reduciéndolas a polvo. Guilmon, Renamon, Monodramon, Gomamon y Kotemon avanzaron con este último a la cabeza, guiando al grupo de digimons de menor nivel a través del campo de guerra. El digimon que lideraba esquivaba las rocas que iban en su dirección y desvió algunas otras usando su espada de kendo logrando apenas empujar lo suficiente las rápidas y pesadas rocas para evitar que lo golpearan. Guilmon utilizaba sus garras y cola para desviar los ataques mientras que el resto de digimons continuaba haciendo lo posible por sobrevivir y responder a los ataques enemigos. Incluso los tamers se aventuraron al campo de batalla montados en el vehículo blindado que Joe manejaba apenas logrando eludir la lluvia de rocas que hacía muy complicado el seguir avanzando.

-Nuestra única oportunidad de ganar es que Sagittarimon logre un disparo directo, ahora él es el único que puede destruir la torre de un dolo ataque –dijo Yolei aferrándose a lo que podía para no golpearse por las constantes sacudidas del vehículo.

-Davis, ¿Cómo van con eso? –escuchó el chico sobre Saggitarimon que lo llamó Yolei. El chico miraba por unos binoculares tratando de calcular la trayectoria del disparo para darle a la torre sin lastimar a ninguno de los Golemons.

-Creo que ya tenemos lo necesario para un disparo perfecto, ¿listo Sagittarimon? –preguntó el muchacho mientras con su mano a un lado de la cabeza del digimon le indicaba el ángulo y la dirección del disparo a su compañero. El digimon preparo la flecha en su arco listo para el disparo –acabemos con eso-, susurro Davis pero en ese momento Sagittarimon se percató de un disparo de fuego que casi los golpea y que logró esquivar apenas soltando la flecha al mismo tiempo.

Davis se aferró al lomo del digimon para no caer por el brusco movimiento y luego vio surgir del cráter a un grupo de Meramons que se unieron a la batalla.

-¡Con un demonio, lo que faltaba! –exclamó con frustración.

-Eso dificulta mucho el trabajo –lo escucharon decir a través del intercomunicador. Joe detuvo el vehículo y todos presenciaron el combate entre los Meramons y sus compañeros.

Lynxmon y Leomon encararon a los digimons esquivando sus llamaradas haciendo uso de su velocidad y agilidad, mientras que desde el cielo Pipismon y Flybeemon atacaban tratando de frenar su avanzada sin mucho éxito. En tierra Togemogumon trato de crear una barrera de hielo que en segundos fue reducida por los ataques de fuego y las rocas que seguían amenazando con aplastarlos. Guilmon se lanzó sobre uno de los Meramons dándole un fuerte zarpazo, y arremetió con un colazo contra otro. Un tercer enemigo intentó golpear al digimon por la espalda pero fue alcanzado por los puñetazos de Monodramon, y en breve los cinco digimons formaron un círculo, espalda con espalda, que se vio rodeado por los Meramons.

-¡En esa dirección Joe! ¡Debemos ayudarlos! –señaló Rika intentando que el muchacho dirigiera el vehículo hacia donde estaban sus compañeros.

-Imposible, no puedo acercarme, nos aplastaran –respondió el muchacho y en ese instante Rika se desabrochó el cinturón de seguridad, abrió la puerta del vehículo apurándola con una patada y salió disparada de él, con Takato detrás de ella intentando frenarla.

La chica pelirroja avanzó entre los disparos de Sheepmon y Guardromon, y las llamaradas de los Meramons hasta que una explosión cercana a ella la empujó haciéndola caer al suelo. Levantó la vista para ver una serie de rocas a punto de aplastarla.

-¡Rika! –escuchó la voz de Takato que intentaba llegar hasta donde ella y cerró los ojos con fuerza esperando el final, pero en lugar de sentir el peso de las ricas sintió de pronto una ligereza y el viento rozándole todo el cuerpo.

Abrió los ojos con algo de temor y ya no vio ni el cielo ni las rocas, sino el campo de batalla desde arriba. Levanto la vista esperando ver a Flybeemon o a Pipismon, pero en lugar de alguno de los digimons de sus compañeros vio las garras metálicas de una especie de digimon que nunca antes había visto. Su cuerpo estaba casi por completo cubierto por una armadura metálica y la piel que se lograba distinguir era de color amarillo, tenía la apariencia de un dragón con gruesas piernas y delgados brazos, además de alas metálicas que más bien parecían afiladas cuchillas. Sobre el lomo de aquel digimon Rika vio a un hombre adulto vestido con algún tipo de uniforme que la joven no reconoció, y en la cabeza llevaba un casco que cubría prácticamente todo su rostro.

-Tengo a la chica, que salga el escuadrón Birdramon y den respaldo a los combatientes en tierra –lo escuchó decir a un intercomunicador en su muñeca.

Desde el vehículo Joe vio como aquel digimon aterrizaba y dejaba a Rika en tierra y volvía a elevarse.

-¿Quién es él? –preguntó Yolei intrigada mientras un ruido producido por el comunicador del vehículo llamaba su atención.

-Escuadrón especial, ¿me escuchan? Habla el capitán del décimo escuadrón de los guardianes de Huanglongmon, indíquenles a sus compañeros que retrocedan, formaremos una barrera –los chicos se miraron unos a otros al escuchar esas palabras.

-¿Y que esperamos? Díganles que retrocedan –dijo Ken. Joe asintió y tomo su digivice para dar la indicación al resto.

-Atención –escucharon los digimons y Tamers-, todos, retrocedan, la ayuda va en camino –aseguró el chico de pelo azul.

Takato miró al cielo y vio como comenzaba a cercarse una gran nave de la cual comenzaron a salir varios Birdramons, de los cuales, al igual que con el otro digimon, llevaban sobre su lomo jinetes. Leomon también se percató de ello y dando un último golpe a uno de los Meramons comenzó a retroceder, seguido por Lynxmon. Guilmon y el resto de sus compañeros seguían rodeados por los Meramons respondiendo sus ataques con gran esfuerzo, hasta que el grupo de enemigos fue atacado desde el cielo por los meramos, que también descendieron en picada como aves de rapiña golpeando a los digimons. Guilmon y el resto aprovecharon esa oportunidad para escapar del alcance de los ataques de sus enemigos. Takato, al ver a su compañero seguro comenzó a retroceder, viendo en el cielo las rocas que continuaban lloviendo y que casi lo aplastan, pero que fueron destruidas en el aire por un ataque de Saggitarimon, quien frenó a un lado de él y desde el lomo del digimon, Davis le ofreció la mano para que subiera y salieran juntos de ahí.

El digimon centauro continuó su marcha mientras veían que de la misma nave de la que habían surgido los Birdramons se lanzaban a tierra un grupo de Monocromons que formaron una fila. Los chicos y Saggitarimon vieron como los Monocromons, que cargaban alguna especie de maquina en sus lomos se lanzaron en estampida en dirección hacia ellos y al pasarlos las maquinas comenzaron a emitir un extraño sonido. Takato se giró sobre Saggitarimon para ver como aquellas maquinas comenzaban a emitir una intensa luz y frente a la estampida de Monocromons se formó una especie de barrera de energía que los digimons empujaban y que frenaba todo ataque enemigo. Las llamaradas de los Meramons y las rocas que disparaban los Golemons impactaban contra la barrera de color purpura sin poder atravesar hasta ellos.

-Eso los frenara por un momento –escucharon decir al jinete del digimon ciborg-dragón-, ¿tú eres Davis cierto? –le pregunto al muchacho que iba al frente de Sagittarimon, quien titubeo sin saber que contestar-. Tu compañero ataca disparando flechas de Chrome Digizoid, es el arma más efectiva contra esas torres, y resulta que es lo único que puede atravesar esa barrera –dijo señalando en la dirección de los Monocromons. Davis comprendió de inmediato lo que aquel hombre intentaba decirle.

-Desde aquí es un tiro muy difícil de lograr –le aclaró el muchacho. El hombre, cuyo casco dejaba ver solo su boca sonrió con la respuesta del muchacho.

-Sí, desde aquí lo es.

Sagittarimon comenzó a elevarse sujeto por cuerdas a dos de los Birdramons y al digimon ciborg de nombre Raptordramon. Davis miraba desde tierra como su compañero parecía esforzarse por no perder el equilibrio y como los Monocromons mantenían con gran esfuerzo la barrera que era empujada por los Meramons y atacada por las rocas de los Golemons. El centauro digimon ya estaba a una buena altura, desde la cual le era posible ver apenas la punta de la torre y seguía cubierto de los ataques enemigos por la barrera.

-La barrera no resistirá mucho más, es ahora o nunca Sagittarimon –escuchó el digimon por medio del audífono que le decía Davis.

El digimon tensó el arco apuntando al lejano objetivo listo para disparar, cuando detrás de los tensos espectadores un digimon lanzó una espada que atravesó en medio de todos y golpeo uno de los generadores de la barrera en el lomo de un Monocromons, dañando la máquina y haciendo que de inmediato la barrera se desvaneciera y los Meramons se lanzaran sobre los Monocromons. Leomon volteó para ver detrás de ellos al Musyamon con quien había combatido apenas manteniéndose de pie con una sonrisa triunfal.

-Debiste acabarme cuando pudiste –susurró mientras la lluvia de rocas caía sobre ellos y los digimons se esforzaron por repeler los ataques protegiendo a los Tamers.

En el cielo Sagittarimon vio como las rocas se dirigían hacia ellos y más a la distancia vio la torre y en un rápido y último movimiento disparo la flecha antes de que él y los digimons voladores fueran alcanzados por los ataques de los Golemons, y fueran derribados por estos mismos.

La flecha del centauro corto el aire a su paso viajando por entre los disparos enemigos sin ser alcanzada por ninguno de ellos. La mano de uno de los Golemons se interpuso en el camino de la flecha pero esta atravesó por entre sus dedos, cortando uno de ellos y finalmente arremetiendo contra la torre la cual atravesó por completo.

Un fuerte estruendo se escuchó cuando el agujero que la flecha de Sagittarimon había formado dio origen a varias grietas que llenaron la torre y que hicieron que esta comenzara a partirse, dejando caer grandes trozos de ella al suelo.

Los Meramons que luchaban fieramente contra los Monocromons se detuvieron en seco, cayendo inconscientes o fatigados al suelo, y al mismo tiempo la lluvia de rocas se detuvo, mientras los Golemons caían exhaustos por el combate.

-Estaban agotados pero los aros negros los hacían seguir combatiendo –dijo Hikari preocupada por el estado de los anteriores enemigo.

-Bueno, al menos ya todo término –dijo T.K. con voz cansada.

Sagittarimon aterrizó seguido por los Birdramons y Raptordramon, del cual descendió su jinete y le acaricio el hocico con amabilidad. Sagittarimon se ilumino al igual que sus compañeros y regresaron a su etapa anterior. Veemon se dejó caer en la tierra, fatigado y con algunas heridas ligeras en el cuerpo. Una sombra lo cubrió por completo y al levantar la vista vio a Davis. El digimon permaneció serio hasta que el chico le sonrió y le mostro su pulgar en alto con satisfacción.

-Eso fue perfecto Veemon –le dijo y el digimon sonrió a medias suspirando por el cansancio.

-Debo decir que estoy muy sorprendido, todos hicieron realmente un excelente trabajo –escucharon la voz del jinete de Raptordramon. Todos los chicos se reunieron frente al hombre alto y de ancha espalda, y al resto de Tamers que habían llegado a su ayuda.

Rika notó los uniformes de todos los presentes, no eran ni el típico uniforme gris de los Tamers comunes, ni tampoco el uniforme oscuro y con diseño de camuflaje que utilizaban los militares, era un uniforme de un tono blanco arena, cuyo corte se asemejaba a una especie de toga de largas mangas. Los jinetes de digimons voladores llevaban además una especie de capa que les cubría el brazo derecho, además de los cascos que ahora que la chica podía ver con más atención, se asemejaban a la cabeza de un ave. Todos llevaban además botas y guantes de grueso cuero de color marrón oscuro, y un cinturón con una hebilla plateada y en él, el grabado de una especie de dragón cubierto de prominentes escamas y algunos cuernos en su espalda.

-Bueno, pues debo decir, primero gracias por el reconocimiento para mí y mi equipo, y segundo, ¿Quiénes son ustedes y que hacen aquí? –preguntó Ryo con voz desafiante. Yolei notó que había usado la frase "mi equipo", pero decidió no debatir con el muchacho y su gigantesco ego.

-Bueno, como ya les dije, nosotros somos el décimo escuadrón de los guardianes de Huanglongmon, mi nombre es Thomas Stark –dijo el hombre retirándose el casco. Los presentes vieron el rostro de aquel hombre, debía tener unos cuarenta años, tenía un cabello rubio lacio y muy bien arreglado para estar debajo de aquel casco, ojos azul turquesa y una sonrisa que para las chicas resultó encantadora. No se podía negar que aquel hombre alto y visiblemente fornido era bastante atractivo.

-Encantada –dijo Hikari con tono soñador viendo a aquel hombre maduro frente a ella.

-Un placer –secundó Yolei con voz similar.

-Un honor –dijo Juri con timidez

-Un verdadero deleite –dijo Rika con tono insinuante.

Por su parte, Ken, Davis, Takato, Joe, Ryo, Kouta y Hirokazu miraron a las chicas con recelo.

-Huanglongmon… ¿la ciudad al norte del continente? –preguntó Cody intrigado. El hombre asintió.

-Sí, la más grande ciudad de este mundo, y cualquier otro mundo conocido –declaró con orgullo.

Las chicas continuaron haciendo halagos al hombre sin dejar de mirarlo.

-Ah, creí que ustedes habían decidido no inmiscuirse en todo este asunto del emperador de los digimons y habían preferido resguardarse en su castillo de la soledad –comentó Ryo cruzándose de brazos y dirigiéndoles una hostil mirada a aquel peculiar grupo, que en ese momento se encontraban atendiendo a los digimons lastimados y desconcertados por lo sucedido.

-En realidad jamás en Huanglongmon se ha dicho que no estemos en contra del así autoproclamado emperador, es solo que el gobierno de la ciudad ha decidido interceder más por la protección de su gente, de todas formas, eso no implica que no podamos o vayamos a ayudar, prueba de ello el que estemos ahora aquí.

-¿Solo así decidieron salir a recorrer el continente buscando gente indefensa? –preguntó Davis con escepticismo. El hombre sonrió.

-No exactamente, en realidad, Charles me llamó para pedir ayuda en cuanto vio que su situación era…más complicada de lo esperado.

-¿Charles? –preguntaron al unísono todos los Tamers. Thomas sonrió mientras volvía a colocarse el casco en la cabeza.

-Nos conocimos hace años, cuando aún éramos niños, fuimos compañeros de escuadrón, aún seguimos en contacto, el me pidió que viniéramos a darles una mano, y dado que hoy estábamos teniendo un día tranquilo, decidimos venir a apoyar –el hombre montó sobre su compañero mientras les explicaba aquello-. Suban-les dijo señalando la nave en que habían llegado los así llamados "Guardianes de Huanglongmon"-, los llevaremos hasta un portal para que puedan irse a descansar, se lo han ganado.

Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, la Tierra

Junio 5 de 2085

-Los llevaremos hasta un portal para que puedan irse a descansar, se lo han ganado –dijo Ryo empleando un tono de voz tonto, claramente haciendo una burla del Capitán Stark-, les juro que ese idiota era insoportable –dijo a Henri e Izzy que estaban junto a él.

Henri Wong hojeaba una revista medio escuchando las insistentes quejas de Ryo mientras que Izzy escuchaba sin responderle nada al joven, estaba seguro de que exageraba las cosas. Se encontraban en la sala de la mansión. Izzy trabajando sobre un escritorio, leyendo algunos informes de misiones anteriores y transcribiendo algunas cosas en su computadora. Mientras en el sofá de a un lado, pegado a la pared justo debajo de la ventana de la sala Henri seguía leyendo y Ryo seguía quejándose.

-Les juro que ese tipo era un engreído, ni siquiera creo que sea tan fuerte, solo le gusta presumir, y además se apareció cuando menos lo necesitábamos… –Henri parecía realmente irritado por la voz de su compañero que no le permitía concentrarse-…ya tenía todo bajo control y el solo se aparece para llevarse la gloria, ese idiota es un verdadero…

-…monumento de hombre, debieron estar ahí para verlo –decía con muy buen ánimo Yolei, que estaba sentada en un sofá frente a los chicos, del otro lado de la habitación, junto a Sora, cuyo brazo estaba sostenido en un cabestrillo, Mimi, con ambas manos vendadas y un par de rasguños en la cara y Juri que sobre su regazo tenía su laptop-, ese era un hombre de verdad, alto, rubio, ojos azules, y un ligero rastro de barba sobre sus mejillas y mentón –decía mientras evocaba la imagen de aquel hombre que describía con tanto fervor-, que no daría yo por acariciar esas mejillas rasposas –Sora y Mimi sonreían divertidas con la efusiva explicación de su compañera. Mientras que Ryo, Izzy e incluso Henri que había hecho a un lado su revista las miraban con recelo.

-¡Mujeres!, se emocionan con mucha facilidad –dijo Ryo echando la cabeza para atrás mientras sacaba del bolsillo de su camisa a la altura del pecho un paquete de cigarrillos y ponía uno en su boca.

-Lo dice el imbécil que no pierde la oportunidad de dejarnos botados cada que se cruza frente a una falda corta –le respondió Yolei con tono sarcástico-, y deja de hacer eso en la sala –lo reprendió lanzándole un cojín que el muchacho bloqueó con un manotazo-, siempre dejas toda la habitación apestando a humo.

-La ventana está abierta –se defendió el muchacho. Yolei rodo los ojos y se cruzó de brazos.

-Como sea, les decía que ese tal capitán Thomas Stark era un hombre muy atractivo, caballeroso y educado, no como otros idiotas fastidiosos con lo que una se ve en la obligación de lidiar –dijo endureciendo su tono de voz conforme continuaba con la frase. Ryo bufó escupiendo la primera bocanada de humo que provocó que Izzy tosiera.

-Estoy segura de que era atractivo, para su edad –comentó Mimi volviendo a la plática de antes.

-¿A qué te refieres con eso de "para su edad"? cuarenta no es viejo –dijo Sora con tono pícaro.

-Sí, lo sé, me refiero a que yo no soy mucho de fijarme en hombres tan mayores, treinta es mi límite para…

-¡Aquí esta! ¡Lo encontré! –exclamó Juri poniendo la computadora sobre el regazo de Mimi quien estaba a su lado, y que al ver la imagen en la pantalla enrojeció completamente.

-Que…por otro lado…una nunca debe menospreciar la experiencia que viene con la edad –las cuatro chicas miraron embobadas la pantalla de la computadora mientras los chicos las miraban a ellas intrigados. En ese momento entró Rika pasando por detrás del sofá en que estaban las chicas dirigiéndose al librero del fondo de la habitación. Dejó ahí un libro y al volver a pasar detrás de las chicas volteó a ver la pantalla interesándose por la imagen.

-Wow, miren nada más ese abdomen –dijo recargándose en el respaldo del sofá.

Las chicas miraban en la computadora de Juri una fotografía del tan mencionado capitán, en la cual el hombre lucia sin camisa, mostrando unos muy bien trabajados músculos y una perfecta y natural sonrisa mientras el viento le agitaba ligeramente el cabello rubio.

-No exageraban chicas, este hombre es un manjar –aseguró Sora acompañando aquellas palabras con una risita que fue acompañada por las de las otras chicas.

-Por favor, solo es un fortachón baboso –dijo Ryo, quien al igual que Izzy y Henri ya se encontraba detrás del sofá junto a Rika mirando la foto del hombre-. Además, ¿de dónde sacaste esa fotografía?

-Solo busque en internet fotografías de Huanglongmon City, de ahí indague sobre la así llamada Guardia de Huanglongmon y apareció una opción de "los 10 Guardianes más sexys de la ciudad".

-¿Hay más como él? –preguntó Mimi intrigada y con sus mejillas aún muy ruborizadas.

Izzy se alejó riendo divertido por las reacciones de las chicas y de los chicos también, mientras que Henri parecía algo molesto por la atención que les dedicaba a aquellos hombres en pantalla Juri. Ryo por su parte se alejó sin decir nada, saliendo de la sala para después dirigirse a la entrada principal de la mansión y salir de esta. Dio otra calada al cigarrillo mientras se sentaba al pie de las escaleras de la entrada y miraba el cielo estrellado de aquella noche despejada de junio.

-La guardia de Huanglongmon –susurró por lo bajo.

Hikari estaba sentada en el borde de su cama, vestida solo con una bata de baño y con el pelo húmedo sobre sus hombros. En sus manos tenía su digivice, lo miraba con algo de tristeza. Dirigió su mirada en ese momento a Gatomon, que permanecía dormido sobre una pequeña cama al lado de la suya. La chica puso especial atención en el brazo izquierdo del digimon, el cual estaba vendado. Tras la batalla habían tenido que atenderle varias heridas, la más sobresaliente era la cortada que tenía en dicho brazo.

Aquella misión había sido complicada, y Hikari se lamentaba el hecho de que esa misión le correspondía a su escuadrón en un inicio, pero debido a las complicaciones que en ella fueron surgiendo fue necesario enviar a casi todos los presentes en la mansión para ayudar, y como si eso no fuera suficiente, también tuvieron que llamar a un escuadrón externo para respaldarlos. Desde que regresaron a la mansión los chicos quisieron hablar con Charles, quien les dijo que descansaran y que al día siguiente conversarían sobre lo sucedido en esa última misión, y en las anteriores que no habían resultado más fáciles a decir verdad. Las cosas cada vez eran más complicadas, y Hikari sentía que quizá no era lo suficientemente fuerte para enfrentarlo.

La chica dejó sus pensamientos al escuchar golpes en su puerta.

-Adelante –dijo y la puerta se abrió dejando entrar a Davis. El joven tenía puestos los shorts y la camisa blanca que utilizaba para dormir y tenía el pelo húmedo.

-Hola Kari, oye, ¿podrías prestarme tu computadora un momento?, la mía…creo que ya no funciona.

-¿Qué le pasó? –preguntó la joven castaña.

-Yo em…. Estaba jugando con Veemon a las luchas y…accidentalmente lo golpee con ella en la cabeza –Hikari rio con la confesión del muchacho mientras se ponía de pie y sacaba de un cajón de su buró su laptop.

-Aquí tienes –le entrego el artefacto al muchacho.

-Gracias –Davis estaba a punto de marcharse cuando notó algo en la expresión de la chica-. ¿Te pasa algo? –la cuestionó. Hikari quiso mentirle al chico pero sabía lo fácil que era para él leer sus expresiones por lo que decidió simplemente hablarle.

-Estoy preocupada, por todo lo que está pasando –le dijo mientras tomaba asiento en su cama, dejando espacio para que el muchacho se sentara. Davis lo hizo y la chica continuó hablando-. Se supone que debo ser una capitana de escuadrón, una líder y un respaldo para mis compañeros pero… ¿Y si no tengo la fuerza? –miró al chico con tristeza en los ojos. Davis permaneció callado escuchando a la chica-. No sé si puedo pelear, no sé si tengo lo necesario, habría muerto de no ser porque llegó el capitán Stark y…

-Todos habríamos muerto –le aclaró el muchacho-, no eres la única que se siente así, créeme, es complicado para todos nosotros y quien diga que no es un gran mentiroso, y está bien que te preocupes y tengas miedo, eso te hace humana, debemos seguir luchando, eso también es cierto, y no te preocupes, yo estoy contigo, y te protegeré tanto como pueda, somos amigos después de todo –le dijo el chico tomando la mano de la joven que le sonrió y lo abrazó con fuerza-, confiamos en ti, tu confía en ti.

-Gracias Davis –le susurró al oído.

-No tienes por qué agradecer Hikari, todo estará bien, ya lo veras –le respondió el chico, abrazando a la joven con un brazo y sosteniendo la laptop con el otro.

Al día siguiente los Tamers de la mansión se reunieron como ya era una no muy agradable costumbre en una de las salas del sótano. El tema, como siempre, era el avance del emperador de los digimons y lo que se haría para contrarrestar el mismo. En la sala ya se encontraban presentes la mayoría. Izzy y Joe habían ya cargado la última información al mapa del continente Sarvar que se encontraba en el centro de la mesa circular que ocupaban los chicos y digimons para las reuniones, mientras que Tentomon conversaba con Izzy sobre las ultimas misiones y Gomamon dormía sobre la mesa, como todas las mañanas en que tenía que despertar temprano. En la mesa el resto de los chicos y digimons, a excepción de Hikari, Gatomon, Ken, Wormon, Davis y Veemon permanecían expectantes, observando el mapa que indicaba las zonas liberadas y las zonas en control del emperador. Mimi observó a sus compañeros reparando en que cuatro de los ausentes no se presentarían ese día, y quien sabe en cuanto tiempo más. Llevaban ya un mes fuera, y la joven castaña extrañaba la presencia de cierto joven que había permanecido en la mansión muy poco tiempo comparado con la larga ausencia que acababa de tener. Lo segundo que llamo su atención fue el estado físico en que se encontraban. Joe e hizo lucían desvelados, bastante fatigados, Kenta tenía que desplazarse con muletas debido a que se había lastimado un tobillo unos días atrás y Hirokazu ahora tenía varios dedos entablillados en ambas manos. Sora se había roto el brazo unas semanas atrás, y el resto de sus compañeros, quizá estaban en mejor estado, pero igual se podía notar la fatiga y un par de heridas leves. Por su parte, la chica castaña llevaba ambas manos vendadas debido a que se había quemado gravemente en la última misión en la que participó. Las batallas contra el emperador de los digimons cada vez eran más duras.

-Mimi –la llamó Sora con un tono que denotaba que no era la primera vez que le hablaba. La chica ojimiel miró a su compañera con una expresión desorientada-, te digo que mi café ya está muy dulce, ¿quieres azúcar? –le preguntó ofreciéndole un par de terrones que tenía en la mano.

-Ah, claro –dijo la chica tomándolos y echándolos en su café el cual ni siquiera había probado esa mañana.

Varios lugares a la distancia Ryo afilaba un cuchillo mientras de vez en cuando dirigía fugaces miradas al mapa que ocupaba todo el centro de la mesa. Por su lugar en la misma tenia de frente la parte norte del continente que parecía una mancha irregular y que justo en la parte superior se formaba una especie de protuberancia, misma en la que estaba ubicada Huanglongmon City, y que ciertamente resaltaba por su tamaño.

-¿Ya estamos todos? –Escucharon la voz de Charles desde la entrada de la sala y lo vieron entrar junto a los restantes miembros del equipo-, creo que podemos comenzar. Izzy, por favor –dijo tomando asiento.

Izzy en ese momento apago las luces haciendo que la imagen del mapa digital en la mesa se viera más nítida, y a su vez también comenzó a teclear de forma que sobre el mapa se alzaron imágenes holográficas de todo el continente.

-Como recordaran, hace más o menos un mes cuando esta amenaza comenzó, las torres negras surgieron en distintos lugares del digimundo de manera repentina. El lugar más afectado por este ataque fue el continente Sarvar, razón por la que nos enfocamos durante todo este tiempo específicamente en este continente –comenzó a explicar Izzy-. Primero que nada, en el continente Boro, las áreas donde las torres aparecieron eran en su mayoría zonas donde la presencia humana es nula, por ende no se ha hecho gran cosa al respecto.

-Los digimons también necesitan nuestra ayuda –se quejó Hikari, con tono molesto.

-Por supuesto, pero también parece ser que los digimons han puesto resistencia a todo esto –dijo Charles mientras desde su lugar en la mesa presionaba unos botones que encendieron un par de pantallas detrás de él. Las pantallas mostraban imágenes tomadas desde el cielo de paisajes distintos y en todos ellos aparecían las torres negras-. Casi la mitad de las torres han sido destruidas actualmente, seguramente por acción de los mismos pobladores de esas regiones.

-Eso nos ha dado una pista: el emperador no posee tanto poder para mantener su dominio sobre el digimundo, pero parece haberse concentrado específicamente en el continente Sarvar –señaló Joe.

-Suena lógico –intervino Ryo-, la mayor parte del trabajo de HEDM y la presencia de los humanos ha estado siempre destinada a ese continente.

-Exactamente, por eso podemos suponer que mientras sigamos enfrentándonos al emperador en el continente Sarvar, su interés seguirá centrado en él –dijo Charles, tomando la palabra nuevamente-, de todas formas seguiremos monitoreando tanto del digimundo como nos sea posible, pero no podemos ignorar la realidad de la situación, Sarvar es un campo de guerra, nada más claro que eso- las palabras del hombre sonaron duras y azotaron el ánimo del grupo.

-Bueno… -intervino Izzy para continuar con la reunión-. La isla File no se vio afectada, y en el continente Directory aparecieron algunas torres en áreas deshabitadas, pero no ha habido más actividad del emperador, se decidió dejar las torres como estaban bajo continuo monitoreo esperando que la situación siga bajo control –terminó su explicación el chico pelirrojo.

-Volviendo nuestra atención a Sarvar –tomo la palabra ahora Joe-, como pueden notar en el mapa, hemos comenzado a ganarle terreno al emperador, básicamente la lucha se ha centrado en el área Este y Sureste del continente –mientras el chico hablaba en el mapa se marcaban los puntos donde habían sucedido batallas y se mostraban símbolos y detalles que mostraban el estado de las áreas, liberadas, dominadas y reconquistadas por el emperador-. En los últimos días el control del emperador ha tenido un peculiar despliegue hacia la zona Sur del continente –Mimi contuvo su reacción de pánico al escuchar eso, la última vez que habían tenido noticias de Matt y Tai había sido cuando estaban en esa región del continente-. Una buena parte de esa área está bajo el control total del emperador, pero no todo son malas noticias, hemos recibido un muy buen apoyo por parte de los digimons de esas áreas que se han organizado para luchar contra el emperador y han respaldado a los escuadrones Tamer en esas zonas. En el Oeste del continente, donde la presencia humana es casi nula el emperador ha mantenido su control desde el inicio de esta contienda, mientras que en la región norte, se le ha expulsado prácticamente del todo, gracias principalmente a la acción de la armada de Huanglongmon City.

-Otra vez esos payasos –se quejó Ryo en voz alta siendo escuchado por todos los presentes.

-Esos payasos son en estos momentos pieza clave para que el norte del continente siga libre del dominio del Emperador de los digimons, además de que sus esfuerzos y excelentes relaciones con los digimons han logrado que prácticamente toda el área Norte permanezca segura –dijo Charles con voz severa. Ryo le dirigió una mirada dura y luego con desdén volvió su atención al mapa en la mesa.

-Justamente hablando de esa región, se han logrado liberar distintas bases militares de HEDM que habíamos perdido con el sorpresivo ataque del emperador, aunque muchos otros se han perdido, completamente –el silencio se hizo después de esa declaración, las bajas por aquel ataque no eran un secreto, y eran el tema más delicado con el que tenían que lidiar.

-Resumiendo, casi todo el sur le pertenece al emperador, el oeste ha caído desde la costa hasta los inicios de la selva center, el norte está seguro, por lo menos eso parece, y la guerra se concentra en la zona este.

-¿Y todo eso nos lo dicen ahora porque…? –cuestionó Kouta con tono socarrón.

-¿Podrías comportarte como adulto por una vez en tu vida? –lo reprendió Sora.

-Oye, tranquila preciosa, me refiero a que es justo lo que ya sabíamos. El digimundo está bajo amenaza, el emperador está conquistando zonas y debemos contraatacar, todo eso ya lo sabemos, ahora, la pregunta es, ¿Por qué gastamos el tiempo repasando todo eso en lugar de ir a destruir torres y liberar humanos y digimons?

-La estrategia es el primer paso hacia la victoria –puntualizó Henri mientras intentaba calmar al juguetón Terriermon.

-En efecto –respaldo Charles-, con la información que les hemos mostrado, ¿Qué logran observar? –les preguntó el hombre mientras recargaba sus codos en la mesa y su barbilla sobre sus manos juntas, con los dedos entrelazados.

Los chicos guardaron silencio, analizando la información, tratando de encontrar algún detalle que seguramente Charles ya había detectado.

-El primer ataque del Emperador… -comenzó Juri, para después levantar la mirada con una expresión que parecía indicar que acababa de descubrir algo importante- ¡No nos atacó, nos utilizó! –exclamó la chica.

-¿Qué? –preguntó Takato contrariado.

-¡Si! Cuando las torres surgieron en Sarvar, no surgieron en lugares al azar, todas las torres estaban en lugares no solo habitados por digimons, sino también por humanos.

-¿Y eso que quiere decir? –preguntó Suzie, la hermana menor de Henri.

-Que utilizó los sistemas de red del mundo real para comenzar su invasión, por eso lo hizo a escala tan grande a pesar de que sabía que no poseía aun el poder para mantener su dominio de una región tan grande –agrego Henri, volteando a ver a Juri como preguntándole si eso era lo que estaba a punto de decir, a lo que la chica asintió.

-¡Claro! –Exclamó Rika-, cuando Etemon atacó el continente su despliegue fue de la parte Oeste y Sur al centro del continente y luego al Norte y al Este, tomando por sorpresa a HEDM, pero pareciera que el emperador lo hizo al revés, no estaba siendo arrogante, era estrategia.

-Nos forzó a iniciar batallas en distintos puntos con la intención no de ganar todos los combates… -comenzó Sora.

-Si no de asegurarse que aun perdiendo el control de varias de ellas aun mantendría un dominio de otras tantas –completó Mimi.

-Y no solo eso –dijo Joe mientras tecleaba sobre su computadora generando cambios en el holograma del continente-, mientras que nosotros pensábamos que liberábamos zonas –comenzó a explicar mostrando las regiones dominadas por el emperador y como estas eran desplazadas justo hacia el Sur y Oeste del continente- él se dedicaba a conquistar otras, avanzando a mayor ritmo que nosotros porque se enfocaba en controlar regiones que oponían menor resistencia.

-Entonces, de algún modo invadió nuestros sistemas de red, los utilizó para iniciar su ataque masivo y después se desplazó a zonas más remotas para dominarlas –resumió Ryo-, seguramente ese era el único modo que encontró para extenderse a gran velocidad.

-¿Y las zonas no exploradas? –Intervino Yolei-. En Boro y en locaciones deshabitadas de Directory también surgieron esas torres, ¿Por qué?

-¿Quién nos dice que no estaban ahí desde antes? –Cuestionó Mimi-. Cuando Tai volvió dijo que en un desierto de Directory vio una de esas torres, pero los pobladores de la región no se comportaban extraño, solo la digievolucion de Agumon se vio afectada, ¿Por qué no pensar que el emperador puso esas torres desde antes, como una conquista silenciosa o quizá como parte de sus experimentos para perfeccionar esas cosas?

-Si… tal vez por eso no se interesa tanto en esas zonas, y se limita a mantener las de Sarvar –concluyó la idea Takato.

-Buenas deducciones, los felicito -afirmó Charles sonriendo.

-Bien bien, pero ¿Eso de que nos sirve para el contraataque? -cuestionó Kouta con la misma actitud que tenía al inicio.

-Sabemos que el emperador quiere realizar una conquista a gran escala, y que no posee el poder para llevarla a cabo por la presencia de HEDM, o al menos así era hace un mes -puntualizó Cody respondiendo la duda de Kouta y despertando su interés.

-Se replegó buscando poder -concluyó Hikari-. No era capaz de vencer a HEDM en un inicio, pero esa no era su intención, así que mientras estuvimos ocupados liberando las zonas importantes para los Tamers pensando que estábamos ganándole terreno y protegiéndonos, él ha estado conquistando regiones donde no tenemos gran presencia, fortaleciendo su ejército, preparándose para un nuevo ataque.

-¿Entonces no quiere dominar las zonas donde los Tamers, los humanos y básicamente HEDM tiene instalaciones y ciudades? -le preguntó Kenta que había permanecido en silencio pero atento todo ese tiempo.

-Por el contrario -sentencio Hikari.

-¿O sea? -preguntó Hirokazu. Hikari lanzó una mirada a todos sus compañeros, como motivándolos a pensar en la respuesta.

-¿Cuáles son los cuatro lugares más importantes para los humanos y los Tamers? -preguntó Rika que ya había entendido el razonamiento de la chica castaña.

-Las cuatro ciudades de Sarvar. -respondió T.K. como si acabara de hacer un gran descubrimiento. Rika asintió, y en seguida Joe tecleo sobre la computadora destacando la ubicación de dichas ciudades.

-Comenzando por Huanglongmon City, la ciudad más grande que existe, al norte del continente, Norman City al noreste del continente, a unos mil kilómetros de la selva center, Sherigam City en el este y Anthropos City, también al este colindando con los límites del bosque Holling Green -explicó Izzy.

-Si el emperador obtiene el control de las cuatro ciudades, obtendrá el control del continente -dijo Takato, aunque parecía más una duda.

-No necesariamente, pero cada ciudad tiene algo que las vuelve importantes -le aclaró Yolei.

-Exacto, en el Oeste de Sarvar hay varias ciudades, todas ciudades Digimon, la mayoría ya existían antes de que los humanos llegaran al digimundo, y en todo el continente existen ciudades y lugares igualmente conocidos y poblados -agregó Sora.

-Pero esas cuatro son las más importantes hablando en términos de los intereses de HEDM y por eso son un blanco muy probable del Emperador -analizó Henri.

Charles asintió en silencio, gustoso de ver como aquel grupo de chicos en los que había puesto su confianza habían resultado realmente hábiles enfrentando aquella amenaza. Consideraba que eso era su punto más fuerte, su mejor arma contra el Emperador de los digimons. Carraspeó para llamar la atención del grupo que había quedado en silencio tras aquellas conclusiones y comenzó a hablar.

-Y el blanco más crucial en estos momentos es este -dijo el hombre señalando una de las ciudades y aflojándose un poco el nudo de la corbata. Todos los presentes observaron el mapa, específicamente aquella ciudad a la que el dedo de Charles apuntaba.

-Norman City -dijo Rika con tono afirmativo. La mayoría de los presentes parecían desconcertados.

-¿Por qué esa ciudad? ¿No es Huanglongmon la más importante? -preguntó Takato, estirándose un poco sobre la mesa para ver a Rika que estaba a varios lugares de distancia.

-Primero porque Huanglongmon, que es la más grande e importante, es también la más fortificada y lista para un ataque, recuerden que ellos tienen a la guardia de Huanglongmon para protegerse -Ryo frunció el entrecejo al escuchar nombrar a los guardianes de la ciudad-, segundo, Norman es la segunda ciudad más grande, y además ahí hay algo que puede interesarle mucho al emperador.

-Así es, díganme, ¿Que tan bien están sus conocimientos de cultura general? ¿Alguien puede decirme algo sobre industrias Ipkiss? -Joe e Izzy de inmediato levantaron la mano-, alguien que no sea Joe o Izzy -agregó el hombre desanimando a ambos chicos-, o Henri -se adelantó a decir sacándole una sonrisa satisfecha al muchacho de pelo negro que permaneció en silencio y se cruzó de brazos.

Nadie más dijo nada y Charles negó con la cabeza dándole la palabra a Rika nuevamente.

-Industrias Ipkiss es desde el año 1998 la más avanzada, grande y de mayores ingresos empresa de desarrollo tecnológico, armamentista e industrial de todo el mundo, y del digimundo, son líderes en la fabricación e innovación de tecnología de uso cotidiano, y el principal proveedor de toda la tecnología y avances científicos de HEDM, y su principal cede y uno de sus más avanzados talleres esta en Norman City, equipado con la más avanzada tecnología de punta y trabajando en los más avanzados prototipos y piezas fabricadas en serie-explicó Rika.

-Precisamente, -confirmó el hombre mayor.

-¿Si son tan importantes porque nunca antes los escuche mencionar? -preguntó T.K. en voz alta. Charles estaba a punto de contestar pero otra voz lo interrumpió.

-Por motivos de seguridad al estar tan vinculados con HEDM, desde el 2008, industrias Ipkiss lanza sus productos en el mercado por medio de sus subsidiarias -comentó Takato, dejando boquiabierto a Charles y a casi todos, que lo consideraban un muchacho hábil en batalla, pero algo despistado.

-¿Cómo es que sabes tanto sobre Industrias Ipkiss? -le preguntó Yolei a Rika, que estaba a su lado.

-El año pasado mi mamá estuvo saliendo con uno de sus ingeniero, en el verano nos invitó a pasar unos días en Norman City, ahí conocí a su hijo, que también trabaja para ellos y me contó sobre lo que hacen -explicó sin darle mucha importancia.

-Y... ¿Tú... Takato…? -lo cuestionó Juri ante el silencio de todos los presentes. El chico parecía algo nervioso y titubeante.

-A... me gusta leer antes de dormir y un día encontré en los archivos de HEDM un artículo que hablaba sobre eso -contestó con voz temblorosa el chico.

-Como sea -pronuncio Charles volviendo la charla a lo importante-, Norman City es un blanco tentador por esos motivos, y si el Emperador llegara a atravesar sus defensas...

-Se haría con toda nuestra tecnología, nuestras armas y muchos de nuestros secretos -lo interrumpió Ryo con seriedad.

-Tenemos que informarles de inmediato -dijo Hikari levantándose de su asiento.

-Ya me encargué de eso -dijo Charles con calma, Hikari se detuvo y volvió a tomar asiento-, ayer por la tarde Jijimon y Gennai partieron para reunirse con los mandatarios de Norman City y los directivos de industrias Ipkiss para explicarles la situación, esto debe hacerse con la mayor discreción, no quiero pánico -concluyó el director general.

-Claro, ¿Por qué debería haber pánico? Solo hay un loco suelto con delirio de Sauron asolando el mundo digital -bromeó Sora.

-Las relaciones públicas son parte de mi trabajo, debo hacerme cargo de mantener una imagen agradable al público del digimundo, no pretendo engañar a nadie, solo manejar la situación con el debido tacto -se justificó Charles sin perder su porte.

-Ah, como un parque de diversiones, nadie quiere escuchar que la montaña rusa podría descarrilarse porque sería mala publicidad, solo la cierran para repararla -se burló Yolei provocando algunas risas de sus compañeros.

-Si de ese modo quieren verlo -fue lo único que dijo Charles-. Volviendo a lo importante, Norman City es ahora nuestra prioridad, debemos prepararnos para cualquier ataque antes de que suceda.

-Si el emperador quiere tomar la ciudad, quizá lo intente pronto, seguramente ya tiene la fuerza para hacerlo -observó Sora.

-Y lo hará desde aquí -señaló Rika refiriéndose al punto central del continente: La selva center.

-¿Por qué tan segura rojita? -pregunto Kouta, a lo que la chica respondió dirigiéndole una mirada hostil.

-No vuelvas a llamarme así -le dijo con tono severo-. Estos puntos -dijo refiriéndose a las marcas que en el holograma del mapa se encontraban- indican que se han llevado a cabo varias batallas en casi toda el área de la selva, concentrándose en esta área en específico -señalo la parte noreste de la selva, justo la que se encontraba más cerca de la ciudad.

-Quizá... -dijo con voz suave Joe meditando las cosas -, tal vez, poner un puesto de avanzada y desde ahí atacar.

-Por la forma en que ha intentado avanzar en esta zona parece que intenta llegar a algún lugar –analizó Kouta viendo con atención el holograma -, Tal vez un lugar donde montar una base, debe ser un punto estratégico o…

-Cempoal Town -afirmó Hikari.

-¿Qué cosa?

-¡Cempoal Town! -repitió con más énfasis. La chica se levantó de su asiento y se aproximó a donde Joe e Izzy, apoderándose de la computadora del segundo y comenzando a teclear buscando algo. El mapa se concentró en el punto justo que había señalado Rika y que Kouta miraba fijamente. El mapa solo mostraba la espesa selva, pero Hikari parecía muy interesada en la imagen. El holograma además mostraba que en aquella área había una torre del Emperador de los digimons.

-Aclárenme, ¿Qué es lo que estamos viendo? -preguntó Hirokazu.

-Cempoal Town fue hace tiempo un pueblo digimon, enteramente militar, bien fortificado y con una ubicación estratégicamente favorable.

-¿Que hace tan especial ese lugar? -preguntó Mimi.

-Según se dice, el pueblo fue construido a la sombra y sobre las ramas de un árbol gigante muy especial, que al parecer tiene la capacidad de proteger todo aquello bajo su sombra, y hasta donde alcanzan sus raíces. Es como un escudo natural, protege la estructura de ataques a distancia, la copa protege todo el lugar de ataques aéreos, es prácticamente una impenetrable base militar.

-Con un puesto de avanzada montado ahí, el Emperador podría atacar la ciudad y permanecer seguro, nos llevaría una considerable ventaja –dijo Yolei con preocupación.

-Exacto… debemos quitarle esa ventaja –declaró T.K., y volteó a ver a Charles. El hombre asintió.

-Estoy de acuerdo –dijo con voz calmada.

-¿Pero como lo hacemos? –Preguntó Yolei-, si liberamos la zona pero el emperador aun así la quiere para sus futuros planes volverá a reclamarla.

-Entonces volveremos para liberarla –respondió Ryo con simpleza.

-¿Los militares nunca piensan en lo que pasará mañana verdad? –Le dijo Yolei con fastidio-, será un cuento de nunca acabar, volveremos a liberarla y volverá a caer.

-¿Qué sugieres entonces? ¿Solo dejarlo hacer lo que quiera?

-No, pero debemos pensar en algo.

-Tal vez montar una guardia permanente –propuso Takato.

-No sé si tengamos suficiente gente para algo así –intervino Rika-, con la amenaza de las torres necesitaríamos apostar en esa posición a algunos de los Tamers digimentals y eso nos debilitaría.

-Podríamos pedir ayuda a la guardia de Huanglongmon –sugirió Cody.

-¡Otra vez con esa tontería! –Estalló Ryo-, nosotros somos capaces de resolver eso sin meter a esos cretinos, si tanto les preocupa que el emperador vuelva a reclamar el lugar yo mismo me quedare para protegerlo las veces que sea necesario, ¿verdad Monodramon? –el digimon lo miró algo nervioso y movió sus manos como intentando calmarlo.

-Ryo cálmate –le pidió Charles-. Hay otra opción, y que interesante que mencionen a los guardianes, porque justamente tiene que ver un poco con ellos –dijo y comenzó a teclear sobre la mesa cambiando la imagen del mapa a un holograma de un objeto circular parecido a una mina-. Como recordaran los guardianes de Huanglongmon acudieron ayer a ayudarlos como un favor personal para mí.

-¡Vaya que lo recordamos! –enfatizó Ryo. Charles lo volteó a ver pero le restó importancia al asunto.

-Además de encargarse de mantener la ciudad y la región norte del continente a salvo de la amenaza del Emperador de los digimons, algunas personas han estado trabajando en esto.

-¿Qué es eso? –preguntó Izzy intrigado.

-Esto, es un prototipo de un aparato que se espera sea capaz de neutralizar el efecto de las torres negras del Emperador.

-¿Cómo dices? –preguntó Ryo mostrándose más interesado.

-Aún no se han probado lo suficiente, pero estos aparatos pueden crear un campo de protección que hará que los efectos de una torre negra se inhabiliten. Si colocamos uno de esos en Cempoal Town, no solo liberaremos el área, sino que nos aseguraremos de que se mantenga libre, y garantizara a quienes se queden ahí como resguardo que no se verán limitados para combatir como ha sucedido hasta ahora.

-De ese modo un escuadrón simple podría mantener el lugar a salvo –completó Sora la idea.

-¿Y podríamos utilizarlas en otras zonas? –pregunto Mimí. Charles apagó la maquina provocando que el lugar quedara a oscuras hasta que las luces fueron encendidas por Izzy.

-La idea es esa, no es cien por ciento seguro que funcione, pero esta situación es justo lo que se necesita para que la gente encargada de tomar la decisión acceda a intentarlo.

-Vale la pena intentar –puntualizó Kouta. Charles asintió.

-Podemos enviar a un escuadrón a probar el aparato y liberar la zona, había pensado en que ustedes podrían hacerlo, pero ahora Huanglongmon City ha permitido a sus guardianes el brindarnos un apoyo más directo, y el capitán Stark está listo para llevar a sus hombres a cumplir con la misión, si ustedes no…

-No –el silencio se hizo en la sala al escuchar aquella negativa y las fuertes palmadas sobre la mesa que la acompañaron. Las miradas de todos los presentes, Tamers y digimons se dirigieron a Hikari que estaba de pie y recargada sobre la mesa, mirando a Charles con decisión-, nosotros somos los niños elegidos, protegemos este mundo, y nosotros seremos quienes lleven a cabo esa misión, así debe ser –sentencio, elevando el ánimo de los presentes que como ella miraron a Charles convencidos de lo que debían hacer.

El hombre permaneció unos segundos pasmado hasta que sonrió complacido. Había hecho bien en confiar en esos jóvenes.

Base militar No. 2, en el continente Sarvar, en el Digimundo

Junio 5 de 2085

Los nombrados niños elegidos se encontraban en ese momento abordando una nave similar a la que habían utilizado los miembros del escuadrón de la guardia de Huanglongmon que el día anterior los habían ayudado a salir vivos de su última y más complicada misión. Eran un grupo grande y la única razón de que no estuvieran todos los miembros del escuadrón especial reunido por Charles era que algunos no estaban en condiciones de hacer otra misión tan pronto, pero en el vehículo y tomando asiento en ese momento se encontraban las seis parejas Tamer-digimon que podían utilizar los digimentals, Juri junto a su fiel defensor Leomon, Henri, Rika y Takato, acompañados de Renamon, Terriermon en brazos de Henri y Guilmon que forcejeaba con Takato quejándose de lo incomodo que eran los asientos, de que tenía hambre y negándose a ajustarse el cinturón de seguridad.

Kouta y Ryo junto con Monodramon y Kotemon fueron los últimos en subir a la nave, justo cuando la puerta de carga de esta comenzaba a elevarse y cerrarse. Ambos chicos parecían ser los más animados, y se distinguían del resto de sus compañeros por no llevar el uniforme sencillo de los Tamers, sino el atuendo de los militares, además de ir armados, Ryo con un rifle de asalto en el hombro y una pistola semiautomática en una cartuchera en su cintura, y Kouta igualmente con una pistola y en la espalda cargaba un arco y un carcaj con varias flechas.

-Muy bien equipo, hora de hablar en serio –dijo Ryo con voz autoritaria mientras de un bolsillo de su chaqueta sacaba un pequeño objeto circular que tiró al suelo, y de inmediato una imagen holográfica surgió de él, mostrando un área particularmente espesa de la selva center-, como no podemos descender directamente en Cempoal Town, la nave nos acercara y avanzaremos en vehículos especiales desde aquí-señaló una parte no muy alejada del centro del holograma-, como apoyo Charles arregló que algunos militares de HEDM nos acompañen –dijo justo en el momento en que un grupo de cuatro Tamers con cuatro digimons subían al vehículo. Tres hombres y una mujer no mucho mayor que los Tamers, acompañada, como el resto de sus compañeros, por un digimon parecido a una tortuga que caminaba sobre sus dos patas traseras y con una especie de casco que cubría su cabeza. T.K. rápido identificó a aquellos digimons como Kamemons.

-Tiempo sin verlos muchachos –saludó la joven a Ryo y Kouta. La mujer llevaba puesto el atuendo militar excepto por la parte de arriba, donde solo llevaba puesta una camisa blanca de tirantes, ceñida a su esbelto cuerpo. Su cabello negro era corto, alzándose sobre sus hombros.

-Ella es Eva –aclaró Ryo-, capitana de su unidad, hemos trabajado juntos un par de veces.

-El Emperador acaba de adueñarse de esa área, es poco probable que disponga de una buena defensa, pero de todos modos haremos esto con la mayor discreción posible –agregó Kouta, mientras los recién llegados tomaban asiento y se abrochaban los cinturones.

-Nos infiltraremos en el pueblo, avanzaremos hasta llegar a la torre sin que nos descubran y activaremos el aparato –puntualizo Ryo-. Si todo sale bien, terminaremos la misión sin iniciar un combate y habremos probado que esta cosa funciona –dijo mientras arrastraba una pesada mochila y la ponía a un lado del disco del holograma, el cual apagó y recogió antes de abrir la mochila y revelar dentro de esta un objeto de gran tamaño, circular y parecido al disco del holograma.

-¿Ese es el aparato? –preguntó Rika ajustándose el cinturón de seguridad.

-Así es –confirmó Ryo-, debemos ajustarlo a la torre, o en su defecto, ponerlo a pocos metros de esta antes de activarlo, y comprobar si en efecto este aparato sirve para apagar esas torres.

-Si llegara a ser necesario utilizar la fuerza para avanzar nos coordinaremos –dijo Kouta-, Henri es el encargado de activar el aparato, sabe cómo hacerlo y como resolver posibles problemas, como escoltas lo respaldaran en todo momento Rika y Takato, y si fuera necesario, ellos tres junto con Hikari y Juri avanzaran mientras el resto los cubrimos, ¿quedo claro?

-En serio están disfrutando esto, ¿verdad? –le preguntó Juri a Hikari en un susurro.

-Esta es la primera vez que los dejan dirigir una misión, es comprensible –le respondió Hikari y ambas chicas contuvieron sus risas divertidas.

-¿Están poniendo atención? ¡Es la supervivencia de lo que estamos hablando! –dijo Ryo momentos antes de que la nave diera una fuerte sacudida que hizo que los dos chicos aun de pie perdieran el equilibro y cayeran.

-Estamos listos para partir, abróchense los cinturones, será un viaje agitado –escucharon la voz del piloto y los chicos se lanzaron a sus asientos para asegurarse a ellos.

El viaje fue corto, y al descender de la nave, de esta salieron tres vehículos que los chicos utilizarían para abrirse camino entre la espesa selva. Eva tomó el mando de uno de esos vehículos con su Kamemon como copiloto, acompañada por T.K., Hikari, Juri, los compañeros de estos excepto por Leomon quien era demasiado grande para viajar dentro de los vehículos, y Ryo y Henri junto a Terriermon y Monodramon en la parte trasera del vehículo. A su lado avanzaba otro vehículo, conducido por uno de los militares, Scott, un muchacho osco y poco sociable, con quien viajaban Rika, Takato, Guilmon, Renamon, Cody, Armadillomon Yolei y Hawkmon. En el último de los vehículos viajaban los otros dos militares, James y Erik, con sus digimons, Davis, Veemon, Ken, Wormon, Kotemon y Kouta que había insistido en que lo dejaran manejar.

Los Tamers avanzaban con lentitud dentro de la selva. Gracias a los vehículos adaptados para el terreno irregular lograban abrirse camino sobre ellos, lo que les había permitido avanzar la mayor parte del trayecto a gran velocidad, pero en ese momentos las tres camionetas cargadas con los Tamers, los militares y el aparato destinado a ser probado en Cempoal Town, avanzaban con una calma que en momentos resultaba desesperante. La tarde estaba por concluir y por lo que los mapas indicaban aún estaban a por lo menos media hora de su destino.

-Si lo pensamos bien quizá sea lo mejor –puntualizó T.K., haciendo uso de la radio del vehículo donde viajaba para que todos lo escucharan. Por un momento la radio permaneció en silencio, lo que le hizo pensar al joven rubio que nadie estaba de humor para entablar una charla.

-¿A qué te refieres? –escuchó que finalmente le contestaba la voz de Takato.

-Que es bueno que avancemos lento, así no llamaremos la atención de nadie, no avisaremos al enemigo que vamos en camino, eso es bueno, ¿no creen?

-Quizá en principio, pero está a punto de oscurecer y eso nos va a perjudicar más de lo que nos podría beneficiar –respondió con brusquedad Scott. El silencio volvió a reinar después de eso, aquellas palabras fueron suficiente para que todos se percataran de la realidad: esta no era una misión como las otras, en esta ocasión, verdaderamente tenían que enfrentarse al peligro.

Henri lo sabía bien, por eso le había prohibido a su hermana asistir en la misión pese a que Cody no había recibido esta negativa por parte de nadie, y le había sugerido a Juri que también se quedara, cosa que habría encantado a Sora a quien le prohibieron ser voluntaria debido a las lesiones en su brazo y su pierna, y que la insistencia de Juri en participar terminó por aplastar las pocas esperanzas de ella y Mimi de estar en ese momento ahí, cumpliendo con lo que hasta el momento era su más grande reto.

-¿Asustado? –Henri volteó a ver a Ryo, que le extendió un paquete de goma de mascar. El muchacho lo aceptó sin decirle nada-. He estado en situaciones parecidas a esta antes, y no siempre terminan bien.

-¿Pretendes asustarme? –lo cuestionó Henri sin dirigirle la mirada. Los dos chicos estaban recargados en las ventanas traseras de la camioneta, mientras que Monodramon y Terriermon se encontraban en el extremo contrario, admirando el paisaje de la selva.

-Por supuesto que no, un soldado asustado no nos sirve en estos momentos.

-No soy un soldado –le aclaró el chico. Ryo suspiró sonoramente.

-No, ninguno de ustedes…pero ahora debemos serlo –su voz sonaba seria, Henri noto eso y le dirigió la mirada.

-¿A qué te refieres? –Ryo se acercó un poco más al muchacho para susurrarle.

-Si lo detenemos ahora, todo esto terminara –Henri se alejó del chico, entendiendo lo que se refería con esas palabras.

-Hablas de… -de manera instintiva dirigió una mirada a otro de los vehículos.

-Si lo detenemos no será necesario llegar hasta Cempoal Town, con él en custodia nos ahorraremos muchas batallas, empezando por esta.

-No estás seguro que sea él.

-Cada vez se vuelve más obvio –le dijo, y miró hacia donde estaban los digimons, asegurándose de que no los escucharan. Igualmente miró por el vidrio de la camioneta el interior de esta, pero parecía que tampoco ellos los escuchaban. Dirigió su mirada al frente para evitar que lo vieran mover los labios y continuó-. En la reunión, ¿no notaste lo callado que estaba? ¿Cómo crees que se sentiría si su maravilloso plan estuviera siendo descubierto?

-No te consta que pueda ser eso –puntualizó Henri pensando las cosas-. Tal vez no dijo mucho porque no sabía que decir.

-Alguien inteligente como él que no tiene nada brillante que agregar, no me la creo –dijo con burla el muchacho castaño-. Pienso que más bien se quedó callado al ver como todo quedaba al descubierto, o peor aún.

-¿Peor? –lo cuestionó Henri no comprendiendo a que se refería. Ryo lo miró, se notaba que algo le preocupaba.

-Todo lo que pensamos está mal, y solo guardó silencio escuchando como nosotros mismos le dábamos toda la información necesaria para prepararse para un ataque sorpresa –Henri pensó en eso por un momento.

-Una trampa… -dijo con algo de duda. Ryo asintió.

¿Y si este era su plan desde el principio? Atraernos a este lugar, donde una emboscada sería algo tan sencillo de llevar a cabo.

-¿Pero para que emboscarnos? Si lo que quiere es matarnos, ¿Por qué no lo hizo en la mansión? ¿Qué diferencia hay entre…? –Ryo se percató del silencio de Henri y de su mirada analítica-. Los digimentals –Henri alzó la vista algo preocupado-, antes de cada misión permanecen vigilados, protegidos por Charles, Izzy, Joe Gennai y hasta el anciano Jijimon, pero al entrar en la misión, un digimental le fue entregado a cada uno de los chicos.

-Con ese poder, quien sabe lo que sea capaz de hacer –le dijo Ryo. Henri aun parecía dudar, pero al mismo tiempo le resultaba tan factible aquella sospecha.

-De todas formas no tenemos pruebas.

-¿Pruebas? Estamos hablando de nuestra seguridad, de la seguridad de nuestros compañeros, debemos correr el riesgo.

-Si nos equivocamos, lo lamentaremos, ¿no te das cuenta? Si no podemos confiar entre nosotros no habrá equipo, no habrá compañeros de los cuales preocuparnos, a los cuales proteger –el conflicto en Henri era evidente por su mirada perdida en la nada. Ryo volteó al extremo contrario al que el chico miraba, resignado a no poder convencer al muchacho de cambiar de opinión.

-Si estamos en lo correcto lamentaremos no haber hecho lo que debíamos –dijo para finalizar con la charla, justo en el momento en que el sol terminaba de ocultarse y la noche lo dominaba todo.

Finalmente a la distancia distinguieron aquel lugar al que deseaban llegar, y a ninguno de los presentes les quedó duda alguna sobre si aquel era el lugar correcto. Los tres vehículos se detuvieron en fila, al pie de un desnivel que llegaba hasta las raíces de un gigantesco árbol. Las frondosas, gruesas y largas ramas del árbol cubrían todo el cielo, sin embargo aquel sitio no quedaba a oscuras completamente, pues entre la vegetación crecía una especie flores luminosas. Desde el inicio de las raíces del árbol, subiendo por el tronco y conectándose con las ramas superiores se podían ver construcciones, cosas, puentes colgantes y edificaciones visiblemente más fortificadas. Los Tamers y digimons descendieron de los vehículos admirando aquel espectáculo quieto y apacible de la naturaleza.

-Cempoal Town –dijo Yolei con la boca abierta.

-Increíble –agregó T.K.

Leomon descendió de un salto de la rama de un árbol y cayó cerca del grupo, acercándose a Juri que lo miró y después miro maravillada aquel árbol y la construcción sobre este.

-Que maravilloso lugar –dijo con tono alegre la chica.

-Claro… maravilloso –dijo Hikari, ganando la atención de varios de los presentes que la miraban intrigados por el tono frio con el que había pronunciado esas palabras. Juri estaba a punto de preguntarle si algo ocurría, pero la voz de Kouta hablándole al grupo entero la interrumpió.

-Debemos continuar, rápido –y dicho eso volvió a subir al vehículo. El resto lo siguió y comenzaron el descenso hasta el inicio del pueblo alrededor y encima de las raíces.

Volvieron a descender de las camionetas al llegar a la gran muralla de madera que rodeaba el pueblo. Estaba bastante dañada, con grandes huecos por todas partes y parecía que no aguantaría mucho de pie, como si hubiera pasado por una fiera batalla. Aquel detalle y el que Hikari contemplara la muralla con especial atención y una mirada que denotaba recelo no hizo más que aumentar la curiosidad de Juri, sin embargo permaneció callada, esperando un mejor momento para hablar con la chica castaña.

Henri bajó del vehículo cargándose en la espalda con ayuda de Ryo y Monodramon la mochila en la cual se encontraba el pesado aparato para inhabilitar las torres negras del emperador. Caminó comprobando que el peso de la mochila le dificultaría mucho moverse con rapidez. Henri, Ryo y los dos digimons que los acompañaban a ellos avanzaron para reunirse con el resto del grupo que se encontraba del otro lado de la muralla, en la parte interior del pueblo, desde ahí las construcciones viejas y descuidadas del pueblo lucían más impresionantes.

-Muy bien, la torre debe estar del otro lado –dijo Eva, quien estaba trepada en el techo de una de las camionetas y sostenía un par de binoculares con los cuales revisaba toda el área del pueblo.

-No hay señales de enemigos –observó Ken, con Wormon sobre un hombro y una mochila colgándole del otro.

-De cualquier forma no bajen la guardia, podemos ser atacados en cualquier momento –agrego Ryo pasando a un lado de Ken y dirigiéndole una mirada desconfiada que el muchacho le devolvió. Ninguno dijo nada pero para varios de los presentes fue evidente la tensión entre ambos chicos.

-Bien, ya tenemos un plan así que solo hay que seguirlo –dijo Davis como intentando calmar un poco el ambiente.

-¿Ya todos tienen listos los digimentals? –preguntó Takato mientras salía de una de las camionetas con una cuerda que se aseguró al cinturón y un gancho que sostenía en la mano.

-Casi –dijo Yolei, que llevaba en las manos una laptop-, solo falta cargarlos en las Terminales –dijo tecleando sobre la computadora para después sacar una de las Terminales de su bolsillo-, yo llevaré el digimental del valor –dijo haciendo un último movimiento en la computadora ´para que la terminal comenzara a cargar el programa-, Hikari, tu llevaras el del amor en esta misión ¿verdad? –La aludida asintió-, y T.K. el de la sinceridad.

-Yo usare el digimental de la amistad –se adelantó a decir Cody.

-En cuanto a mí, probare en combate el digimental de la pureza –dijo Davis manipulando su terminal-, y Ken, ¿tu llevaras el de la esperanza no? –el chico asintió acercándose al círculo de Tamers que se había formado alrededor de Yolei. Henri sintió en ese momento una inevitable sensación de malestar que lo motivo a avanzar interponiéndose en el camino de Ken. El muchacho lo miró contrariado.

-¿Qué sucede? –le pregunto con voz serena. Henri titubeo, siendo presa de las miradas del resto de los presentes.

-Bueno… pasa que…no creo que debas…que deban, usar los digimentals en esta ocasión.

-¿Por qué lo dices? –le pregunto Hikari guardando la terminal en su bolsillo. Henri notó que ya todos habían terminado el proceso de carga de los digimentals, a excepción de Ken.

-Bueno…no lo sé, un mal presentimiento –se justificó el chico.

-Hemos utilizado los digimentals en todas las misiones hasta ahora y nada malo ha pasado –aclaró Yolei.

-Es la única ventaja que tenemos contra el enemigo -agregó Takato.

-Sí, tienen razón, es solo que me siento un poco nervioso por la misión –se explicó el muchacho. Ken asintió sin dejar de mirarlo como interrogándolo, pero sin decir nada más. Dio un paso hacia la chica de lentes que seguía sosteniendo la computadora pero en ese momento un destello en el cielo le llamo la atención. Levantó la vista y vio como hacia ellos se dirigía una gigantesca bola de fuego.

-¡Cuidado! –exclamó señalando la esfera de fuego. Todos vieron el inminente ataque y se dispersaron, cubriéndose detrás de las camionetas.

La bola de fuego cayó en medio de los dos vehículos empujando estos un poco al estallar y repartiendo por el aire pedazos de astillas y maderas incendiadas. Henri se levantó con dificultad del suelo, el peso de la mochila en su espalda le dificultaba bastante las cosas. Juri se acercó a el ayudándolo a levantarse al igual que Hikari. Eva salió del interior de una de las camionetas donde se había ocultado y miró en la dirección de la cual había provenido el primer ataque, y vio que el cielo se iluminaba por múltiples puntos, cada uno de los cuales representaba una esfera de fuego dirigiendo sea ellos.

-A la mierda, ¡Cúbranse! –exclamó la mujer militar sacando del interior de la camioneta un rifle de asalto y alejándose apresuradamente.

A ella se unieron todos los demás, que comenzaron a correr para evitar ser sepultados bajo la lluvia de fuego. Rika trató de cargar una de las mochilas pero antes de logarlo sintió como era jalada con fuerza para alejarse. A punto de protestar levantó la vista y vio como una de las esferas de fuego se dirigía justo a la camioneta. Tomó el ritmo y continúo la carrera poco antes de que la esfera impactara con la camioneta y causara una fuerte explosión que la empujó a ella y a su acompañante.

La chica pelirroja se levantó con dificultad viendo el panorama a su alrededor. En medio de la oscuridad de la noche se alzaba las llamas luminosas que abarcaban todo. Rika escuchó a su lado un quejido y vio a Kouta levantándose del suelo. Hacia ellos se aproximaban a toda velocidad Renamon y Kotemon. La chica sintió como el joven le sujetaba el brazo para hacerla reaccionar.

-Debemos irnos de aquí, estamos muy expuestos –le dijo casi a gritos antes de jalarla para alejarse con ella de ahí, internándose en la oscuridad de la selva.

Del otro lado Takato junto con Yolei, T.K., Davis, Ken, sus digimons y dos de los militares (Scott y Marcus) se adentraban más a la ciudad, aprovechando la luz del fuego que se extendía alcanzando las construcciones más próximas. El joven castaño con goggles amarillos volteaba cada tanto hacia atrás como buscado algo.

-Takato apresúrate –le gritó T.K. que era el más próximo a él.

A gran distancia de ellos, Ryo junto con Monodramon avanzaban cubriéndose la espalda el uno al otro. El muchacho parecía desconcertado. Buscaba con la mirada en los alrededores y lograba distinguir algo de movimiento, la experiencia en combates y misiones le había hecho aprender un par de cosas, y en ese momento sabía perfectamente cuál era su situación: lo estaban acechando.

Sabía que debía mantener la calma, entre mejor pudiera manejar sus emociones en ese momento mejor podría lidiar con la situación y salir de ella, así que contenía las insistentes ganas de disparar hacia la oscuridad y solo avanzaba junto a su compañero alejándose del alcance de la luz de las llamaradas que seguían cayendo del sueño. Al pasar junto a una de las viejas casuchas se recargo en esta, cubriéndose y observando el lugar justo donde los dos vehículos en que habían llegado estaban ardiendo. Notó que alguien se acercaba a ese lugar en el momento justo en que algo lo jaló e introdujo a la casucha. Cayó al suelo y antes de poder responder una mano se posó sobre su boca y otra sujetó su arma impidiéndole apuntarle. Monodramon se vio también sujetado por alguien que le impedía atacar.

-Tranquilos chicos, no somos hostiles –dijo en un susurró el sujeto frente a Ryo. El muchacho identifico esa voz como la perteneciente a Erik, un hombre de baja estatura y cabello casi a rapa. El hombre quitó su mano de la boca de rio y retrocedió un par de pasos. Ambos escucharon ruido y se agacharon recargándose en las paredes de madera de la casucha.

-Vi a un par correr en esta dirección –dijo una voz en el exterior de la casucha.

-Búsquenlos, no pueden estar lejos –respondió otra voz.

Los dos Militares permanecieron en silencio, sosteniendo sus armas, listas para abrir fuego contra el enemigo, mientras los dos digimons permanecían atentos a cualquier movimiento y listos para responder a los ataques.

Afuera se seguían escuchando pisadas y voces, que poco a poco se fueron apagando, siendo esto muestra de que los enemigos se alejaban. Ryo y Erik suspiraron aliviados cuando dejaron de escucharse las voces y pisadas y el único sonido del exterior era el de las llamas que consumían la madera de las viejas construcciones cercanas. A pesar de la seguridad de calma ninguno de los presentes se puso de pie. Permanecieron en el suelo para evitar que pudieran descubrirlos. Ryo sacó de uno de sus bolsillos su digivice, pero no lo utilizó para comunicarse con el resto del equipo, y el militar junto a él lo notó.

-Si están en una situación como la nuestra no conviene que hablemos con ellos ahora, podríamos exponerlos –explicó y Erik asintió.

-Debemos movernos, pueden regresar –afirmó mientras con lentitud y sin despegar su espalda de la pared se ponía de pie.

Después de correr por unos cuantos metros percibiendo el sonido de sus perseguidores y habiéndose adentrado en una calle repleta de viejas casuchas del pueblo, Henri sabía que no podrían escapar todos, por lo que había tomado la decisión de entregarle a sus compañeras la mochila, pedirle a Terriermon que las acompañara y enfrentarse a los enemigos para distraerlos por un tiempo. Sin embargo, justo en ese momento Gatomon encontró la entrada a lo que parecía ser una especie de alcantarilla en la cual se ocultaron. Debajo de las calles el espacio era suficiente para que Leomon pudiera desplazarse sin dificultad, a pesar de que la mayoría del espacio era ocupado por un canal por el cual pasaba agua clara y limpia. La corriente aprecia moverse en dirección al centro del pueblo, es decir, al árbol mismo, por lo que habían decidido seguir esa dirección con la esperanza de llegar hasta la torre sin ser descubiertos.

Antes de continuar con la misión, Eva, quien se encontraba con ellos estaba tratando un ligero corte que Henri tenía en la frente, no parecía mucho, pero el sangrado era insistente, así que el chico acepto la ayuda de la mujer. El joven de cabello negro tomo asiento recargado en una de las paredes de mármol del túnel, mientras la mujer lo atendía, asistida por Kamemon quien sostenía una linterna para iluminar el lugar y Juri y Hikari vigilaban que nadie anduviera cerca por medio de la rejilla que minutos atrás habían levantado para entrar al túnel.

-Listo, eso parará el sangrado –dijo la mujer guardando sus utensilios en un estuche de primeros auxilios. Henri palpó la gaza pegada a su frente que cubría la herida.

-Eres buena con estas cosas –le dijo.

-Debo serlo, muchas veces tener algunos conocimientos médicos son la diferencia entre la vida y la muerte –Henri asintió mientras se ponía de pie cargándose la pesada mochila nuevamente.

-Tú también tienes conocimientos médicos, ¿no Hikari? –le preguntó Juri mientras avanzaban ellas a la cabeza del grupo solo antecedidas por Leomon.

-Solo cosas muy básicas, nada realmente –respondió con una sonrisa la chica. Después volvió a pasear su mirada por todo el túnel, admirando los detalles de este.

-Es un pueblo bonito, ¿no lo crees? –le comentó Juri, con la clara intención de indagar sobre algo que seguía sin dejarla en paz. Como ya suponía esas palabras tuvieron en Hikari un efecto negativo, haciéndola fruncir el ceño y bajar la vista.

-Si… eso creo –Juri asintió. Miró hacia atrás viendo algo apartados a Henri y Eva, con Terriermon y Kamemon detrás de ellos. Adelante estaba Leomon, y del otro lado del canal Gatomon avanzaba, alerta ante cualquier señal de peligro.

-¿Qué pasa con esta ciudad? –Le preguntó Juri a Hikari, la chica miró a su amiga al escuchar la pregunta-, parece como si no te gustara estar aquí.

-No se trata de la ciudad, sino más bien… de lo que aquí pasó –le contesto sin dar rodeos.

-¿Qué pasó? –la cuestionó. Hikari volvió a tener esa mirada que parecía ser una mezcla de enfado y tristeza.

-Una crueldad –respondió con sencillez. Parecía a punto de decir algo más pero Leomon se adelantó a ella.

-Miren esto –dijo con su gruesa voz señalando adelante. El túnel se extendía por algunos metros más con una ligera inclinación hacia abajo, antes de desembocar el agua en una especie de estanque, del cual surgían algunas gruesas raíces que se alzaban y salían al exterior del subterraneo.

-El árbol –dijo Eva mirando el estanque.

Kouta trepó a un alto árbol en el exterior de Cempoal Town, desde el cual usando unos binoculares con visión nocturna la actividad del pueblo. Logro avistar dos grupos de digimons con apariencia de planta y cuyas cabezas parecían flores, que si sus conocimientos no fallaban tenían el nombre de Floramon que seguían rondando el lugar donde los habían atacado, además de un grupo de digimons con apariencia de simios de pelaje amarillo más al centro del pueblo.

-Apemons –dijo el muchacho mientras descendía del árbol.

Al pie del árbol lo esperaban Rika, con los brazos cruzados mirando la gran muralla de madera, Renamon con una actitud similar a la de su Tamer. Kotemon practicando movimientos de Kendo junto a Cody que hacía lo mismo y Armadillomon que los observaba a ambos. Ryo suspiró dirigiéndole una corta mirada al chico castaño que practicaba junto a su digimon, y luego una a la chica pelirroja de espaldas a él. Por un momento al estar escapando de la zona bajo ataque pensó que tendría oportunidad de estar casi a solas con la chica pelirroja, pero esa oportunidad se desvaneció en cuanto Cody se les unió en la huida. Sonrió con pesar, sabiendo que no podía ser tan egoísta solo pensando en cosas personales en medio de una situación como esa.

-Los Floramons siguen rondando por esta parte del pueblo, lo mejor será rodear –indicó el chico. Cody dio un último movimiento cortando el viento con la rama que había tomado y con que practicaba a un lado de Kotemon.

-Entendido –aceptó Cody, dejando la rama en el suelo y cargando una pequeña mochila en su hombro. Revisó sus bolsillos asegurándose de tener a la mano su digivice y la Terminal, y se puso a la cabeza del grupo con Armadillomon a su lado.

-Ya envié un mensaje a la base militar para que manden refuerzos, vendrán con discreción y se mantendrán al margen a menos de que la situación empeore.

Kouta dirigió una mirada a Rika que seguía mirando fijamente la muralla.

-Oye, ¿escuchaste? –le dijo tratando de llamar su atención. La joven lo miró de frente intimidándolo un poco y avanzó sin decirle nada.

-Renamon, sube a la muralla, vigila el interior, evita ser vista –le dijo a su compañera y esta sintió antes de dar un gran salto. Kouta suspiró un poco nervioso, miró a Kotemon sonriéndole y guiñándole un ojo, y se apresuró a alcanzar a la joven. Caminó a su lado por un momento antes de decidirse a hablar.

-Oye… -dijo con voz titubeante. Rika siguió caminando con la mirada al frente, aparentemente algo pensativa-, ¿te gusta la comida italiana? –Rika se detuvo, volteando a ver al muchacho mientras cambiaba su expresión seria a una contrariada.

-¿Qué? –le preguntó. Cody notó la situación y detuvo su andar unos pasos delante de sus compañeros.

-Sí, comida italiana. Hay un nuevo restaurante en la ciudad, buena comida, buen ambiente, bastante agradable –la chica siguió con su mirada extrañada.

-¿De verdad crees que es el momento de decir esas cosas? –le preguntó algo molesta.

-Bueno… pensé que serviría para romper un poco la tensión –dijo el chico sonriendo con galantería. Rika negó con la cabeza mientras rodaba los ojos y volvía a avanzar.

-No salgo con compañeros de trabajo –le dijo mientras pasaba de largo al lado de Cody y continuaba sin voltear a atrás. Kouta sonrió aparentemente divertido mientras caminaba, alcanzando a Cody que camino junto a él.

-Manejas bastante bien el rechazo –le dijo al verlo sonreír de la manera que lo hacía. Kouta le dedico una sonrisa al chico mientras ponía su mano en la cabeza de este y le revolvía el cabello.

-Bueno, eso es porque perder una batalla no significa perder la guerra, tengo fe en que puedo lograr algo con ella.

-¿Aunque te haya dicho que no sale con compañeros del trabajo?

-Es una regla que todos tratamos de seguir, pero hay excepciones, y estoy seguro de que yo me puedo convertir en esa excepción –le dijo con gran seguridad en sí mismo. Cody lo miró escéptico.

-Me refiero a que te dijo eso cuando ha salido algunas veces con un compañero de trabajo, más bien parece que solo te dio una excusa, y ni siquiera muy buena –la sonrisa de Kouta se borró en ese momento y miró al chico con curiosidad.

-¿Está saliendo con alguien de la mansión? No me dirás que es Ryo, ¿o sí? Lo he notado algo distinto, creo que algo se trae.

-No, no se trata de Ryo –le aclaró el chico, y el joven suspiró aliviado, de todos los Tamers con quienes convivía en la mansión, el joven sentía que su mayor competencia podía ser el muchacho castaño que había mencionado, sobre todo porque Matt parecía muy interesado en Sora y Taichi en Mimi-, según sé ha salido con Joe unas dos o tres veces.

-¿Qué? –preguntó el chico, con la sonrisa nuevamente borrada de su rostro. Cody sonrió con malicia, y decidió no decir nada más por más que el chico lo cuestionara lleno de dudas e incertidumbre

Al pie del inmenso árbol Yolei se dejó caer oculta detrás de una de las construcciones junto al resto de sus compañeros. T.K. se asomó por el borde de la casucha para poder ver al digimon que parecía estarlos buscando. Tomó su digivice para analizar la información del digimon de color verdoso y que parecía una especie de dinosaurio emergiendo de un gran caparazón que arrastraba, y mientras el hacía eso, Yolei notó que del árbol caían pequeñas flores blancas que irradiaban una tenue luz, pero debido a la cantidad la luz era suficiente para sacar de la penumbra aquel lugar. Aquellas pequeñas flores al caer al suelo se desvanecían empujadas por la brisa ligera.

-En cualquier otro momento este sería uno de esos maravillosos espectáculos que el digimundo brinda y me encanta presenciar –dijo la chica de lentes con algo de tristeza. El chico rubio volvió a ocultarse tras la casucha junto al resto de sus jadeantes compañeros.

-MoriShellmon… adulto…nivel 32… -dijo entre jadeos el muchacho. Takato alzó la vista mirando a su alrededor.

-¿Dónde están Scott y Marcus? –preguntó algo alarmado.

-Creo que se separaron antes de que esa cosa con caparazón comenzar a perseguirnos –le informo Davis.

-¿Deberíamos buscarlos? –pregunto Ken mientras tomaba una botella de agua de su mochila, bebía algo y se la pasaba a Wormon que hizo lo mismo al terminar de beber. Takato sacó un par más de su mochila extendiéndole una a T.K., tomando de la otra y finalmente pasándosela a Guilmon que bebió el líquido con ansias.

-No, creo que estarán bien, después de todo tienen entrenamiento…y armas –dijo T.K. secándose el sudor de la frente con el dorso de la manga.

-¿Y solo porque están armados vamos a dejarlos por su cuenta? –T.K. negó con la cabeza, aun jadeando por la agitación.

-Si estuvieran en problemas habríamos escuchado disparos –aclaró Ken-, ellos saben lidiar con situaciones como esta, ocultarse, avanzar con sigilo, esas cosas.

-Bien…entonces nosotros avanzamos hacia la torre –dijo Davis poniéndose de pie.

-Creo que sería lo mejor –lo apoyó T.K.

Todo el grupo se levantó en mejor estado del que estaban al llegar ahí, corriendo del enemigo y esperando ser más rápidos y astutos que estos. T.K. se asomó a las calles del pueblo buscando digimons bajo el control de los aros negros, y al no ver nada indicó con la cabeza a sus compañeros que lo siguieran. Todo el grupo avanzó por las calles del pueblo, con la firme convicción de rodear el árbol hasta dar con la torre.

-Lo más probable es que este justo sobre el tronco del árbol, en cuanto lo veamos, todos usen los digimentals y enfóquense en atacar la torre.

-Pero hasta que no veamos la torre nadie haga nada, el sigilo será nuestra mejor arma –puntualizó Takato.

Avanzaron un par de metros más hasta que se vieron obligados a detenerse y ocultarse pues escucharon los pasos apresurados de alguien o algo que se acercaba a ellos. Los chicos se repartieron entre las casuchas derruidas del pueblo, las cuales eran construcciones de varios niveles, conectadas por medio de escaleras y puentes a otros edificios de madera y al mismo tronco, y algunas ramas de este. T.K. permaneció en silencio pecho tierra en el interior de una de las casuchas, observando por un hueco en las tablas de este la calle de enfrente, hasta que vio un par de largos brazos de pelaje amarillo, en uno de los cuales había un aro negro apoyarse en la tierra. T.K. se percató de que otros dos Apemons se reunían con el primero a mitad de la calle. Se preocupó al pensar que quizá los digimons podrían haber olfateado su rastro y siendo así estarían punto de ser descubiertos, pero en ese momento escucho que dos de los digimons se alejaban del lugar. Se relajó y miró a su lado a Patamon que parecía igualmente abandonar la tensión. Volvió a asomarse por el agujero notando la presencia de uno de los digimons, que se mantenía quieto, como si estuviera a la espera de algo, y en un rápido movimiento el digimon saltó hacia la pared de madera apoyándose en esta y dirigiendo su mirada al agujero por el que T.K. miraba. El chico apenas logro rodar tratando de no hacer ruido apartando su rostro del agujero y sosteniendo la respiración. El rubio y Patamon escucharon con nerviosismo la respiración fuerte del digimon por unos segundos que parecían interminables hasta que el digimon se apartó de la pared dejando que se filtrara la luz de las flores luminosas y comenzó a alejarse. Nuevamente T.K. y Patamon suspiraron aliviados.

-Estuvo cerca –dijo T.K.

-Mucho –lo secundó Patamon.

Ambos permanecieron en silencio, recostados en el suelo, hasta que escucharon un fuerte rugido en el exterior de la casucha, el cual fue seguido por un golpe que destruyó la mitad de esta, dejando ver al chico y a su compañero digimon a MoriShellmon que volvió a soltar un fuerte rugido al momento que levantaba su puño con la intención de lanzar otro ataque.

-¡Mierda! –exclamó T.K. tomando a Patamon en sus brazos y levantándose para esquivar el ataque, el cual apenas logro eludir, saliendo de la casucha que fue reducida a un montón de madera vieja por los ataques de MoriShellmon.

Al estar en el exterior de la casucha T.K. escuchó el sonido de gritos agudos y al voltear hacia arriba vio a los tres Apemons descolgarse de una rama del árbol lanzando lanzas de madera que el chico esquivo mientras los enemigos se aproximaban a él en caída libre. Esquivó las lanzas pero tropezó debido a esto, quedando a la merced de uno de los digimons que estaba a punto de hacer sobre él, y fue detenido por un colazo de Guilmon que lo envió a estrellarse contra otra de las casuchas. El digimon dinosaurio continuó su ataque disparando una ráfaga de bolas de fuego a los Apemons que retrocedieron debido a esto, mientras que MoriShellmon siguió avanzando sin problemas. Hawkmon y Veemon se unieron a Guilmon encarando a MoriShellmon y T.K. pudo ver a Yolei, Davis, Takato y Ken detrás del digimon enemigo.

-Veemon, Digievoluciona.

-Hawkmon, Digievoluciona –escuchó decir a sus compañeros y vio como los dos digimons se iluminaban.

-Veemon digivolve a…Yaksamon –Veemon se transformó en una especie de ser antropomórfico, de piel grisácea, largo cabello rojo que salía de detrás de una máscara blanca que cubría su rostro, con escudos de madera en cada antebrazo y una espada de madera en cada mano.

-Hawkmon digivolve a… Allomon –la digievolucion de Hawkmon era semejante a un gran tiranosaurio de piel azul, con franjas rojas en sus piernas y por toda su cola, pelo rojo en su nuca y un par de plumas blancas con puntas rojas en su cabeza.

MoriShellmon rugió con bravura lanzándose al ataque siendo detenido por Allomon que empujo con su gran cuerpo el cuerpo de MoriShellmon y ambos digimons comenzaron a forcejear. Los Apemons volvieron al ataque, pero esta vez Yashamon bloqueó las lanzas que lanzaron a Takato, Davis, Yolei y Ken usando sus espadas de madera. Los tres digimons a espaldas de MoriShellmon rodearon a Yashamon lanzándose a él, quien los recibía con fuertes ataques de sus espadas de madera obligándolos a retroceder y manteniendo la atención de los enemigos centrada en él.

Al llegar hasta las raíces del árbol, Leomon ayudo al resto de los digimons, a sus Tamers y a los otros tres Tamers a escalar cargándolos en su espalda. Subiendo por la raíz lograron salir en el interior de una vieja construcción, peculiarmente construida dentro del mismo tronco del árbol, y que conectaba con una escalera que llegaba hasta un puente que parecía rodear todo el árbol y que a su vez conectaba con algunas construcciones que se extendían sobre el árbol y sus ramas.

-Llegamos al centro del pueblo –dijo Juri asomándose por las grietas de la madera vieja y medio podrida que fungía como pared que daba a una calle del pueblo.

Henri sostenía una lámpara con la que iluminaba el hueco del tronco donde se encontraban y admiraba como este parecía haber sido tallado con la intención de utilizarlo como una especie de residencia. La madera había sido tallada y moldeada para darle el aspecto de una casa, que incluso contaba con un par de bancas y lo que el muchacho identifico como una especie de escritorio en el fondo de aquella curiosa cueva.

-Podríamos estar cerca de la torre –enfatizó Leomon con ánimo.

-Tiene razón, si damos con la torre podemos activar el aparato y asunto arreglado, salvaremos la vida del resto del equipo –dijo Eva que estaba a un lado de Juri, también vigilando el exterior.

-No se diga más, busquemos la torre, si utilizamos esta escalera y avanzamos por el puente no nos tomara mucho darle la vuelta al tronco y dar con la torre –explicó Henri viendo la escalera a mitad de la cueva que salía por un túnel y daba al exterior del tronco.

-No creo que sea buena idea que nos acompañes Henri –dijo Hikari mirando la pesada mochila en la espalda del muchacho y las gotas de sudor que resbalaban por su frente. El chico parecía estar a punto de protestar pero Juri lo interrumpió.

-Tiene razón, eres el único que sabe cómo hacerla funcionar, no podemos arriesgarte –el chico no tenía respuesta para eso.

-Ustedes vayan –dijo Eva-, Kamemon y yo nos quedaremos aquí, cuando encuentren la torre avísennos –dijo señalando su digivice que llevaba sujeto a la cintura. Las chicas asintieron.

Leomon fue el primero en subir por la escalera, para probar que esta no era peligrosa, y que no saldrían a encontrarse en una situación complicada. Detrás de él subió Juri y al final Hikari con Gatomon en su espalda. Al estar en el exterior del tronco, en una especie de plataforma de vigía, Leomon les indicó que se agacharan al detectar la presencia de algunos enemigos repartidos por las calles del pueblo. Juri miró desde ahí el pueblo y las flores luminosas cayendo del árbol y se maravilló aún más de ese fantástico lugar, recordando también lo que le había dicho Hikari apenas unos minutos atrás.

-Ya es seguro avanzar, dense prisa, suban por esa escalera y ocúltense cuando estén en el puente –les indicó Leomon y las chicas y Gatomon obedecieron al instante.

Aquella escalera de madera era la más larga que Juri recordaba haber tenido que escalar, debían ser al menos unos cuatro metros lo que habían tenido que subir, y se percató de que el puente que rodeaba el tronco tenía una forma de espiral que seguía escalando el imponente árbol. Permanecieron agachadas en el puente hasta que Leomon las alcanzó y juntos siguieron la marcha. Avanzaron con el puente a toda prisa dando una vuelta completa al tronco y admirando la vista del pueblo en el cual se lograba percibir algo de movimiento, pero por fortuna lograron hacer todo eso sin encontrarse con ningún enemigo y sin tener que enfrentarse a nada.

Finalmente terminaron de rodear el tronco sin haber logrado dar con la torre.

-Ya dimos toda una vuelta, deberíamos haber encontrado la torre, ¿crees que este más arriba? –preguntó Juri a Hikari. La chica pensó un poco y levantó la vista.

-Es probable –aseguró tomando de uno de los bolsillos de su chaqueta su Terminal-, habrá que averiguarlo, Leomon, ¿hay peligro cerca? –pregunto la chica al digimon que se asomaba por al pueblo desde el barandal del puente.

-No veo nada, pero date prisa –le contestó el digimon.

-Bien… Gatomon, digievoluciona –dijo en voz baja y el digimon se iluminó.

-Gatomon digivolve a… Swanmon –un digimon con forma de cisne de un tamaño casi equivalente al de Leomon apareció extendiendo sus alas de blancas plumas.

-Podemos volar en Swanmon y revisar los alrededores. Leomon observó al digimon con algo de desconfianza.

-El color puede resultar algo llamativo a mitad de una noche oscura como esta –enfatizó el digimon felino.

-Quizá, pero no podemos esperar hacer todo esto sin ser vistos, creo que ya hemos logrado avanzar bastante sin que nos noten, pero también creo que esa suerte se terminara pronto –puntualizó Hikari mientras montaba al digimon. Juri miró a Leomon que parecía preocupado y le sonrió para reconfortarlo.

-Estaremos bien, tú mantente en tierra, vigila los alrededores, volveremos rápido, lo prometo –le dijo y el digimon suspiró.

-Mi trabajo es protegerte, pero nunca me lo pones fácil –dijo y le sonrió resignado. Miró a Swanmon mientras Juri subía en su lomo y se acomodaba detrás de Hikari-, protégela –le dijo y el digimon asintió antes de dar un fuerte aletazo y elevarse en el aire.

El digimon surco el cielo siendo un destello blanco, que gracias a la lluvia de flores luminosas pasó desapercibido, y esta misma ventaja la aprovecho, volando de manera suave, casi dejándose caer en el viento, para no ser notado a la distancia. Hikari y Juri buscaban en el tronco del árbol la torre sin lograr ver nada.

-¿Dónde puede estar? ¿Crees que se encuentre debajo del estanque? –preguntó Juri al no lograr ver nada.

-Lo dudo, quizá esté más arriba, dijo antes de que Swanmon se elevara un poco más.

Se encontraban ya a unos treinta metros sobre el suelo, en la parte del pueblo donde las ramas más gruesas del árbol comenzaban a surgir, y elevarse hasta el techo de espeso follaje que lo cubría todo.

-Más arriba está el inicio de esas ramas que sirven de techo –indicó Juri-, el centro justo del árbol y por lo tanto del pueblo.

-Tienes razón, Swanmon, acércate despacio, parece que no nos han notado, que siga siendo así- pidió Hikari a su compañero.

El digimon dio otra vuelta al tronco volando con lentitud mientras se elevaba poco a poco. Juri no podía comprender como aquel lugar hermoso y fascinante estuviera abandonado, y en ese momento recordó que tenía una plática pendiente con Hikari.

-Kari –la llamó con voz suave, la chica al frente del digimon se giró un poco.

-¿Qué sucede?

-Hace un rato hablaste de una masacre, ¿a qué te referías? –Hikari parecía algo triste, volvió su vista al frente, y Juri pensó que no diría nada.

-Fue hace muchos años, me refiero a aquella época en que los humanos empezaron a viajar al digimundo, finales de los noventa y principios del nuevo milenio.

-Las primeras exploraciones –dijo Juri, aquello era un tema que les enseñaban en las escuelas a los niños, la historia de cómo los humanos conocieron a los digimons, y luego llegaron al mundo los Tamers.

-Si…las primeras exploraciones –la chica hizo una pausa tomando aire con lentitud-, y la primera guerra entre humanos y digimons –Juri creyó no haber escuchado bien, pero Hikari continuo, confirmándole que no había confundido las palabras-. Normalmente nos enseñan que cuando los humanos comenzaron a visitar el digimundo los digimons los aceptaron con los brazos abiertos, y los humanos querían conocer a los digimons y formar amistad con ellos, pero no siempre era ese el caso, hubo conflictos, eso nos dicen, pero no nos dicen que tan graves fueron.

-¿Fue tan grande? –preguntó con algo de miedo Juri.

-Fue muy grave –aseguró Hikari-, por una razón HEDM tiene bases militares, porque fue la milicia Japonesa y de otros países los primeros en invertir en el proyecto de Raye Higuchi, con la intención de colonizar y explotar el digimundo, hay tantas bases militares repartidas en Sarvar porque eran puestos de avanzada de los humanos que pretendían conquistar todo a su paso, y los digimons contrarrestaron atacando a los humanos. Este pueblo era un puesto militar desde el cual los digimons pretendían defender la selva center del avance de los humanos.

-Ya veo –dijo Juri viendo a su alrededor-, así que las casas y todas las construcciones que hay…

-Son puestos militares, estamos en una base militar, no en un pueblo, y una base militar que fue importante para la guerra.

-¿Por qué? –preguntó Juri con gran curiosidad. Hikari suspiró, le resultaba muy difícil seguir hablando.

-Los humanos avanzaron, y atacaron este pueblo con todo lo que tenían, un arsenal entero con municiones hechas de Chrondigizoit extraído y refinado desde las primeras exploraciones en el digimundo, no solo asesinaron a todos los digimons en el pueblo, sino que cazaron a los sobrevivientes, y obligaron a muchos digimons a abandonar el área circundante, mostraron la peor cara de la humanidad, y crearon en el digimundo el miedo a la raza humana –Juri quedó en silencio, sintiendo el frio aire golpeándole la cara. Hikari también estaba callada, levantó una de sus manos para limpiar un par de lágrimas en su rostro antes de volver a hablar-. Eso paso en 2014. Después de eso, en 2015, los intentos por establecer la paz de Raye Higuchi lograron terminar con la guerra, se hicieron acuerdos, se estableció que los humanos no volverían a intentar dominar el digimundo, sino que trabajarían en conjunto con los digimons por un futuro agradable para todos. HEDM se estableció formalmente, se comenzaron a usar portales para que la gente visitara el digimundo a modo de turismo, se establecieron pueblos humanos, y pueblos humanos y digimons. Huanglongmon City se fundó en 2025 convirtiéndose en el estandarte de que el trabajo entre humanos y digimons era posible, en 2039 nació el primer Tamer y la historia de este pueblo y prácticamente toda la guerra entre humanos y digimons se convirtió en esa parte de la historia que nadie quiere recordar. La información existe, por supuesto, pero no es algo que te hagan leer en la escuela, o que les gusta enseñar en las lecciones de historia sobre los humanos y el digimundo a los jóvenes Tamers, es más bien algo que genera vergüenza y que es mejor hacer como que jamás pasó, y lugares hermosos como este se han dejado abandonados por lo que representan, por lo que nos recuerdan, nuestros graves errores.

Juri no sabía que decir, se sentía torpe por desconocer todo aquello que Hikari acababa de contarle, y al mismo tiempo agradecida por que la chica le contara esas cosas. Levantó la vista una vez más para admirar las flores que caían del cielo, sintiendo que no volvería a verlas jamás con la belleza que las vio la primera vez, y en ese momento, notó en el centro del árbol, en esa parte donde las ramas crecían y se levaban, que justo en el centro de todas ellas se encontraba una especie de plataforma de madera. Busco en la mochila que llevaba en la espalda y extrajo unos binoculares, utilizó la visión nocturna y vio claramente la plataforma, que se conectaba con el puente que seguía enrollando el árbol y escalando por sus ramas y ahí, en medio de aquella plataforma, la construcción negra, la torre del emperador.

-¡Ahí! –señaló la chica y Hikari entornó los ojos tratando de ver lo que la chica quería mostrarle.

-¿La torre? –preguntó con algo de incertidumbre.

-¡Si! Justo en el centro de Cempoal Town –ambas chicas sonrieron complacidas, y justo en ese momento escucharon un fuerte estruendo y un rugido feroz.

Dirigieron la mirada a la zona debajo de ellos y pudieron ver la pelea entre MoriShellmon y Allomon.

-Los demás, y parece que están en problemas –dijo Juri.

-Vamos a ayudarles –dijo con voz segura Hikari y Swanmon descendió a gran velocidad con Hikari y Juri sujetándose con fuerza a su lomo.

En ese mismo momento Ryo y Erik escucharon el ruido de la casucha siendo destruida por el golpe de MoriShellmon.

-¿Qué sucedió? –preguntó Ryo al militar que estaba en el techo de una de las viejas construcciones con unos binoculares.

-Al pie del árbol, a unos cien metros de aquí, un digimon está atacando algo o a alguien.

-Son mis compañeros, rápido, vámonos –le indicó el castaño preparando su arma-, tranquilizantes, no les hará daño a nadie –le susurró a Monodramon. Erik bajo del techo de la casucha y se reunió con el muchacho y los dos digimons, recortando el cartucho de su escopeta.

Ambos emprendieron el camino hacia la posición de MoriShellmon mientras veían en esa posición un par de destellos y como MoriShellmon comenzaba a combatir contra un digimon de gran tamaño parecido a un dinosaurio.

-¿Qué mierda es esa cosa? –preguntó Erik viendo al digimon.

-Allomon, una digievolucion Armor –le explico Ryo sin dejar de correr.

El chico levantó un poco la vista y vio como del cielo descendía un destello blanco distinto a las flores luminosas. Enfocando un poco más su vista logro ver que se trataba de un ave blanca que a poca distancia de impactarse contra el digimon de color verdoso agitó sus alas lanzando una ventisca llena de plumas que empujó al digimon haciéndolo caer en el lugar donde se estaba desarrollando un combate entre Tres Apemons y un digimon que respondía las embestidas de estos con un par de espadas de madera. Los cuatro combatientes se dispersaron poniéndose a salvo de ser aplastados por el digimon.

-¿Otras Armor digievoluciones? –preguntó el militar.

-Sí, son Swanmon y Yaksamon –explicó Monodramon cuando ya estaban muy cerca del resto del grupo.

-¡Ryo! –gritó Davis llamando al muchacho.

-Veo que tienen todo bajo control, y yo que pensé que debíamos darnos prisa en socorrerlos –bromeó el muchacho.

-Por más que me duela admitirlo, diré que es bueno verte Ryo –dijo Yolei con aparente dificultad.

-Chicos –los llamó Ken y el grupo se giró para ver a otro grupo bastante grande de Floramons que estaban a punto de llegar a su posición.

-Justo cuando necesitamos a todos, quien sabe dónde se han metido los demás –se quejó Ryo mientras modificaba el disparo de su rifle y apuntaba haciendo uso de la mira telescópica disparando a los enemigos.

El disparo dio a uno de los Floramons que se detuvo al sentir el impacto del tranquilizador que de inmediato comenzó a hacer efecto provocando que se desmayara, mientras al mismo tiempo otros de los digimons eran alcanzados por proyectiles similares.

-¡Chicos! ¡Encontramos la Torre! –escucharon la voz de Hikari a través de los digivices.

-Está en medio del árbol, en el naciente de las ramas superiores –explicó la chica mientras sobrevolaban el campo de batalla donde MoriShellmon y Allomon seguían enfrentándose.

-Entendido, todos juntos tendremos que abrirnos paso entre los enemigos para llegar a ahí –Indicó Ryo y por medio del digivice las chicas escucharon el sonido de varios disparos-, busquen una ruta segura que podamos seguir todos.

-Estamos en eso –confirmó Juri, mientras ambas veían la dificultad de Allomon para pelear siendo que lo atacaba MoriShellmon y un par de Apemons al mismo tiempo-. Hay que ayudarlo –le indicó la chica a su compañera que asintió y Swanmon volvió a dirigirse en picada hacia el digimon.

Pero antes de llegar un fuerte crujido se escuchó, una de las construcciones de gran tamaño hechas justo al pie del árbol y sobre parte del tronco estalló dejando salir en medio de una lluvia de astillas y tablas rotas a un par de Seadramons que se arrojaron en dirección a Swanmon. El ave de plumaje blanco alcanzó a eludir los mordiscos de ambos digimons pero una de le golpeó un costado haciéndole perder el control y comenzar a caer. Juri y Hikari permanecieron aferradas al digimon que intentaba remontar el vuelo para evitar estrellarse contra la calle de mármol del pueblo y antes de impactarse con ella Leomon apareció atrapando al digimon aun en el aire y ayudando a que el aterrizaje fuera más suave. Swanmon se incorporó en el suelo y de su lomo descendieron ambas chicas.

-Gracias Leomon –dijo Juri aliviada por el buen aterrizaje.

-¡Juri! –escuchó que la llamaba Henri y miró detrás de Leomon al chico, a Terriermon y a la mujer militar con su compañero acercándose. El chico llegó hasta ella sujetándola por los hombros-, ¿Estas bien? –preguntó y luego dirigió su mirada a Hikari con una ligera expresión de pena-, ¿están bien? –Hikari sonrió con discreción.

-Estamos bien Henri, ¿Qué hay de ustedes? Pensé que nos esperarían en la cueva del tronco.

-Escuchamos el combate que comenzó no muy lejos de ahí y decidimos salir a inspeccionar el terreno –explicó Eva-, tuvimos que abrirnos paso empleando la fuerza, pero llegamos justo a tiempo-explicó levantando su rifle, similar al que Ryo utilizaba.

-¿Y cuál es el plan ahora? –pregunto Henri.

-Ya lo habíamos dicho, tenemos que llevar el aparato hasta la plataforma, activarlo y liberar a todos estos digimons del control del emperador –dijo Juri con convicción, luego miró a Hikari-, sin hacerle daño a ninguno de ellos en el proceso. Hikari sonrió

T.K. presenció la pelea entre Allomon y MoriShellmon oculto detrás de lo que quedaba de una de las construcciones de dos niveles. Sabía que en cualquier situación Allomon tendría el poder de vencer a aquel enemigo, pero el que lo estuvieran atacando también los Apemons dificultaba las cosas. Sumado a eso vio como una de las construcciones era destruida por dos Seadramons que emergieron de ella tratando de frenar el vuelo de Swanmon que cayó en dirección contraria al tronco del árbol y a mitad de la caída fue atrapado por Leomon. El chico rubio sintió alivio al saber que sus compañeras y el digimon estaban bien, alivio que se desvaneció cuando vio como al caer los dos Seadramons partieron parte del suelo provocando que de este emergiera agua cuyo nivel comenzó a subir rodeando el árbol. Los Seadramons aprovecharon el cambio en el terreno de combate para atacar a Allomon. Mientras tanto Takato y los chicos junto a él subieron a las construcciones huyendo del agua aprovechando que Wormon, Guilmon y principalmente Yaksamon mantenían a raya los ataques de los Apemons.

-¡T.K.! –Escuchó su nombre pronunciado por Yolei por medio del digivice y sacó el objeto de su bolsillo-, hay un sistema de conductos de agua bajo la ciudad, parece ser que los Seadramons taparon el desagüe, el centro del pueblo se va a inundar -le explicó la chica mientras el joven rubio notó como el nivel del agua subía en aquel terreno que iba en descenso conforme más cerca estaba del árbol.

-Ya basta de esconderse, Patamon –llamó el joven rubio a su compañero tomando la Terminal en sus manos-, Digievoluciona.

-Patamon digivolve a… Mantaraymon –el digimon cambio de forma drásticamente convirtiéndose en un ser parecido a una mantarraya de gran tamaño, con una larga cola y aletas que aprecian dos gigantescas alas. T.K. saltó sobre el lomo del digimon mientras se ponía una máscara que dejaba su rostro detrás de un plástico transparente y se colocaba un par de guantes especiales que le permitieron sujetarse bien a su compañero y se.

-Solo espero que salga mejor que en las prácticas –dijo el chico con algo de nerviosismo.

Mantaraymon avanzo sobre el creciente nivel del agua sumergiéndose cada vez más y nadando a toda velocidad en direcciona los Seadramons.

Aquellos digimons con forma de serpientes gigantes atacaban en ese momento a Yaksamon que respondía sus ataques desde el techo de una construcción de dos niveles pegada al tronco del árbol, al mismo tiempo que los Tamers junto a él trataban de alcanzar una escalera para subir al puente en espiral que rodeaba el tronco. Los Seadramons lanzaban mordidas que el digimon frenaba con golpes de sus espadas, y estos ataques eran también respaldados por las bolas de fuego que Guilmon disparaba golpeando las cabezas de los enemigos. Takato miraba preocupado a su compañero mientras este hacia todo lo posible por esquivar los disparos de hielo en forma de agujas que él digimon serpiente escupía y perforaban todo a su paso, rozando muy de cerca a Guilmon.

-¡Takato! –lo llamó Yolei. El chico giró para verla a ella al pie de lo que parecía ser una cuerda de color blanco, la cual llegaba hasta la escalera que conectaba con el puente, y sobre la que ya se encontraban Wormon y Ken, con Davis muy cerca de ellos. El chico castaño concluyó que la cuerda en cuestión era telaraña de Wormon y sin más se apresuró a alcanzar a sus compañeros.

-Tu primero –le dijo a Yolei que comenzó a escalar.

-Entre más pronto lleguemos a la plataforma más rápido se termina todo esto –exclamó Davis.

Ken levantó la vista para seguir avanzando y en ese momento vio como del puente saltaban algunos Floramons. Los enemigos sujetaron al muchacho, a Wormon y a Davis haciéndolos soltarse de la escalera la cual después recibió un par de ataques que terminaron por derribarla haciendo caer a todos sobre la construcción donde peleaban Yaksamon y Guilmon contra los Seadramons.

Wormon de inmediato se posicionó entre los enemigos y Ken para proteger a este, atacando a los digimons con envestidas y su telaraña. Guilmon quiso apoyarlo pero al dar la vuelta uno de los Seadramons embistió la construcción destrozando parte de ella y dejando al digimon colgando de un brazo de lo que quedaba del techo.

-¡Guilmon! –exclamó Takato con preocupación.

Yaksamon vio con duda la escena, sintiendo que debía proteger al digimon, a los Tamers y al mismo tiempo mantener a raya los ataques de los Seadramons. Fue en ese momento que del agua emergió Mantaraymon embistiendo a gran velocidad al Seadramon que había embestido la construcción y que estaba a punto de atacar a Guilmon. El digimon dinosaurio logró escalar al techo nuevamente y atacó a los Floramons con una ráfaga de bolas de fuego, apoyado por las embestidas de Wormon, y esto lo aprovechó Yaksamon para dar el golpe final al Seadramon que permanecía en pie de lucha. Dio un salto llegando a la altura de la cabeza del digimon juntando sus espadas para blandirlas en un solo golpe contra su oponente.

-¡Yttouryoudan! –exclamó al impactar las espadas de madera contra el digimon que comenzó a hundirse en el agua después de recibir el golpe.

-Esa estuvo cerca –dijo Davis jadeante. El chico levantó la vista y vio a la distancia el puente del que habían caído los Floramos y la oportunidad que tenían de llegar hasta la plataforma donde se encontraba la torre.

-¿Qué hacemos? –preguntó Yolei. En ese momento Swanmon, que en su lomo llegaba a Hikari, Juri, Henri, Terriermon, Eva y a Kamemon aferrado una de las patas del ave y que saltó antes de que esta aterrizara con algo de dificultad en el techo de la construcción.

Yolei dirigió su atención a Allomon que seguía peleando contra MoriShellmon y ahora era ayudada con los ataques de los Apemons por Leomon quien hacía que estos se dispersaran usando su golpe del rey bestia.

-Swanmon puede llevarnos hasta la plataforma –dijo Hikari mientras buscaba en uno de sus bolsillos un audífono que se colocó en el oído y otro que colocó en el oído de su digimon. Los demás la imitaron.

-Leomon, ¿me escuchas? –dijo Juri viendo como el digimon en cuestión peleaba lanzando puñetazos a una horda de Apemons sobre el techo de una casucha cercana a donde MoriShellmon y Allomon forcejeaban.

-Fuerte y claro –escucharon todos la respuesta por medio de los audífonos.

-Swanmon no puede llevarnos a todos y no pueden ir solo ustedes –dijo Takato refiriéndose a quienes habían llegado sobre el ave digimon-, debe haber una manera más sencilla de subir.

-La hay –Escucharon todos la voz de Rika.

-Kouta y yo encontramos un camino en el lado norte del árbol –La chica se encontraba junto a Cody y Renamon en medio de un camino de madera que escalaba el árbol hasta el nacimiento de las ramas que llegaban hasta el techo formado por el follaje del árbol-, estamos justo al pie del tronco, si seguimos por aquí llegaremos rápido al centro del árbol, ¿ahí está la torre?

-Exactamente –contestó Yolei. Un digimon con apariencia de simio, una gran mascara que cubría toda su cara y un boomerang en su mano aterrizó justo detrás de la chica y sus acompañantes cargando en su lomo a Kouta y Kotemon.

-Eso estuvo horrible –dijo el muchacho casi sin aliento.

-Pero los ayudó a llegar –puntualizó Cody señalando el agua que los rodeaba-, gracias Sepikmon –le dijo al digimon quien hizo un saludo militar poniendo la mano sobre su máscara.

-Muy bien, escuchen, este es el plan –prosiguió Yolei-, Henri, Terriermon, Juri y Hikari volaran en Swanmon hasta la plataforma, Takato, Guilmon, Ken, Wormon, Eva y Kamemon rodearan el tronco usando el puente y se reunirán con ustedes. Davis y yo esperaremos a que el combate entre nuestros digimons y Leomon contra los enemigos de aquí termine y permaneceremos como defensa a otros posibles ataques.

-Bien, nosotros seguiremos este camino y nos reuniremos en la parte superior –dijo Cody.

-Correcto, Ryo, espero que estés escuchando infeliz arrogante –se quejó la chica de lentes.

-Claro que escucho, Erik y yo respaldaremos a Leomon y compañía desde lejos –contestó el muchacho.Rika comenzó a avanzar sin perder más tiempo.

-Andando, hay una misión por concluir –dijo con voz seria y los chicos comenzaron a seguirla.

-¿Aun no saben nada del resto de mi equipo? .preguntó Eva mientras preparaba lo que parecía ser un arpón.

-No, lo siento, los perdimos cuando huíamos del enemigo –explicó Takato. La chica parecía preocupada pero no dejó de apuntar con el arpón al puente que disparó. El arpón tenía una cuerda atada que la chica uso para jalar el objeto y comprobar que estaba bien asegurado.

-Estarán bien, son los más fieros y soldados que puedan imaginarse –dijo y Hikari no pudo evitar notar que parecían palabras que la chica usaba para intentar reconfortarse a sí misma.

-Estamos listos –escuchó que le dijo Henri y miró detrás al chico, con su digimon sobre el hombro y los brazos de Juri aferrándose a su cintura. Los tres Tamers estaban sobre el lomo de Swanmon y Hikari asintió lista para el despegue.

-Bien, Swanmon, en marcha –dijo y el digimon se elevó de un fuerte aletazo mientras otra parte del grupo trepaba por la cuerda y Yolei y Davis presenciaban el combate de sus digimons y los enemigos.

Swanmon se elevó con un par de aletazos lo suficiente para que los chicos divisaran la plataforma de madera que se extendía por todo el espacio entre las ramas del árbol y por entre las que crecían debajo de esta. Por entre las hojas de la copa del árbol se colaba la luz de la luna, lo que provocaba que ese espacio estuviera especialmente iluminado, y en medio de todo aquel lugar estaba la torre. El digimon se aproximó al borde de la plataforma aterrizando para que los Tamers y Terriermon descendieran de su lomo. Apenas lo hicieron de la parte superior de las ramas comenzaron a descender más Floramons, todos con un aro negro en alguna parte de sus cuerpos.

Swanmon volvió a elevarse y a generar un fuerte viento con la sacudida de sus alas que mando a volar a la mayoría de los digimons, mientras que del resto se encargó Terriermon con una serie de disparos rápidos. Las explosiones resultantes de los ataques alarmaron a Hikari, que se obligó a mantener la calma. Al caer los enemigos derrotados el grupo volvió a avanzar.

Henri sentía que sus piernas desfallecerían en cualquier momento por haber cargado tanto tiempo la pesada mochila en su espalda, pero no tenía la intención de flaquear en ese momento. Avanzaron lo más rápido que pudieron atravesando por entre las ramas que surgían de debajo de la plataforma de madera. Juri aprovechaba al pasar cerca de estas para ver por entre los huecos que había y ver que la plataforma se sostenía por medio de varios pilares de madera. Finalmente llegaron hasta donde la torre con Swanmon sobrevolando sobre ellos y Terriermon listo para cualquier ataque. Henri dejo caer la mochila con suavidad y al dejarla en el suelo no disimulo su satisfacción por librarse de aquel peso suspirando sonoramente y tomando asiento recargándose en la torre.

-Para la próxima deja de lado eso de ser el macho alfa y permite que te ayudemos –le dijo Juri poniendo su mano sobre el hombro del muchacho y regalándole una cálida sonrisa. Henri se sonrojó pero de inmediato se aproximó a la mochila para correr el cierre de esta y sacar, con la ayuda de Hikari y Juri el pesado aparato.

-Ayúdenme a levantarlo –pidió y las chicas levantaron el enorme círculo. Henri lo guio hasta la torre pegándolo a un costado de esta y después extendió un par de manijas con ventosas que surgían del aparato y que lo fijaron a la torre-, listo –dijo cuando el aparato quedo bien pegado a la torre. Presionó un par de botones del aparato encendiéndolo y de entre su chaqueta sacó una especie de teclado que conectó al aparato-, tomara unos segundos configurarlo, pero me dijeron que tardaría un par de minutos en encender.

-¿Qué tantos minutos? –dijo Hikari mirando en la dirección por la cual llegarían sus compañeros en cualquier momento.

-No lo sé exactamente, cinco, diez, ¿por? –respondió el muchacho y sintió que Juri le tocaba la espalda, el chico la volteó a ver y vio que ella miraba hacia arriba, al alzar su mirada vio que sobre ellos un grupo de digimons semejantes a abejas volaban con sus alas emitiendo un sonoro y acompasado zumbido. Swanmon se posicionó entre los enemigos y los Tamers al igual que Terriermon quien sin perder más tiempo comenzó a disparar.

Ryo trepó como pudo y lo más rápido que pudo sobre el techo de una de las casuchas seguido por Monodramon, Erik y su Kamemon compañero. Estaba solo a una calle del combate de Allomon y MoriShellmon, que parecía estar llegando a su fin ahora que finalmente el digimon dinosaurio de piel azul estaba sometiendo a MoriShellmon sujetándole el hocico y manteniéndose fuera del alcance de sus brazos. Mantaraymon surgió del agua embistiendo al digimon que finalmente parecía vencido. A la derecha del combate Ryo alcanzó a ver a Leomon y Yaksamon peleando contra los Apemons, pero al mismo tiempo siendo rodeados por ellos. El chico tomó su arma y apunto usando la mira telescópica.

Vio a la distancia a uno de los Apemons a espaldas de Leomon preparándose con una lanza en la mano para saltar sobre el digimon y cuando ya se encontraba en pleno salto el chico acciono el gatillo dando un certero tiro en el pecho del digimon que dio medio giro en el aire y calló de espaldas. A aquel perfecto disparo se le unieron rápidamente varios otros derribando a los simios digimon, a aquellos que quedaban en pie Leomon y Yaksamon les asestaban golpes que los dejaban fuera de combate. El muchacho estaba tan concentrado en su labor que no notó que otro Apemon, sobre el techo de una casucha al lado de la que él ocupaba se preparaba para atacarlo. El digimon saltó emitiendo un grito salvaje y el chico se giró intentando defenderse pero antes de lograrlo una especie de flecha-misil lo golpeo dejándolo fuera de combate. Ryo vio sobre el techo a Monodramon, Erik y al digimon tortura que había disparado el ataque y les sonrió.

-¡Hey! ¿Quieren transporte? –escucharon que les gritaban desde la calle inundada y al asomarse vieron a T.K. sobre el lomo de Mantaraymon. Ryo sonrió y levantó la vista para ver el lugar en el cual se suponía que estaban sus compañeros.

Un fuerte temblor los hizo dejar de lado ese pequeño momento de tranquilidad y al buscar con la mirada Ryo vio que dos Tyranomons avanzaban hacia su posición. Sobre el tejado de casuchas aledañas se reunieron Leomon y Yaksamon, quien cargaba a Davis, y sobre el lomo de Allomon viajaba Yolei que descendió dando un salto y aterrizando sobre la casucha en que se encontraba Ryo.

-Hay que mantenerlos alejados del árbol –dijo Leomon desenvainando su espada. Ryo lo miró, su expresión mostraba nerviosismo y una gota de sudor recorría su frente. El chico rio mientras recargaba su arma.

-Nosotros nos podemos encargar, tú debes estar en otra parte –le dijo y el digimon felino lo volteó a ver con una expresión de gratitud en el rostro.

Henri terminó de introducir los últimos códigos de activación en el aparato y vio como en la pantalla de este aparecía una barra de carga. A su alrededor Terriermon y Swanmon hacían todo lo posible por mantener al enjambre de Flymons lejos de él. Renamon, Kotemon y Sepikmon se habían unido ya a la batalla y lanzaban sus ataques contra los digimons que seguían llegando en grandes cantidades, mientras que Hikari y compañía se dedicaban a arrojar contra los enemigos pedazos de madera y tantas cosas como podían encontrar disponibles.

-¡Espíritu de Boomerang! –exclamó Sepikmon dando un gran salto y lanzando su boomerang que golpeó a varios Flymons destruyendo al contacto los aros negros y provocando que los oponentes cayeran al suelo exhaustos.

-¿Dónde diablos están Takato y los demás? –bramó con frustración Rika al ver que los ataques de uno de los digimons golpeaban a Renamon de lleno. Kouta disparaba con su arco flechas sin punta que al golpear a los digimons les daban descargas eléctricas que los dejaba derribaba, pero los erráticos movimientos del enemigo dificultaban la tarea de apuntar.

-Descuida cariño, estoy yo para protegerte –dijo el chico pegando su espalda a la de la chica-, oye, ¿y qué me dices de ir a ver una película?

-¡¿Es en serio?! –exclamó Rika con furia dándose la vuelta para tomar una flecha del chico que lanzó como si fuera un dardo y atinó a uno de los Flymons que estaba a punto de atacar a Juri.

-¿Puedes culparme por intentarlo? –respondió el chico tomando a Rika por el hombro para cambiar de posición, quedando frente a ella y disparando un par de flechas que dieron justo a dos Flymons que iban directo a la pelirroja. El chico se giró para sonreírle con galantería.

-Puedo culparte por hacerlo en un momento como este –le dijo pasando a su lado. Kouta hizo un gesto de decepción y vio a Cody mirándolo mientras negaba con la cabeza.

-¿Qué? –masculló el chico antes de que un par de aguijones cayeran a su lado y el joven se moviera deprisa para evitar ser alcanzado por otros de ellos.

-¿Dónde están los refuerzos? –se quejó al ver en el cielo varios enemigos a la espera de atacar. Entre todos ellos Ryo distinguió un digimon de piel roja que saltó de una de las ramas del árbol y logro identificarlo como Guilmon.

El digimon dinosaurio caía con los brazos pegados al cuerpo hasta sentir como la telaraña adherida a su espalda se tensaba y extendió su garra lanzando un zarpazo que gracias a la inercia se dirigió hacia los Flymons golpeando a toda una línea de estos. De varias de las ramas saltaron otros digimons y el resto de los Tamers sorprendiendo a los enemigos. Eva empuño un rifle similar al de Ryo y disparo con gran precisión sobre los aros que controlaban a los Flymon que caían exhaustos al verse liberados del control de estos. Kamemon disparó un par de sus flechas y aterrizó sobre uno de los digimons al cual comenzó a someter a golpes, mientras que Ken, Wormon y Takato sostenían una red de telaraña con grandes pedazos de tronco sujetos a ella que extendieron sobre los Flymons y dejaron caer atrapando a casi todos ellos. Sepikmon y Terriermon se encargaron de los que lograron quedar fuera mientras el grupo entero caía y quedaban colgando a pocos centímetros del suelo.

Rika vio a Takato caer y se sobresaltó al ver que este casi impacta contra el suelo pero quedo col la nariz a escasos centímetros de esta. El chico levantó la vista viendo a la molesta chica pelirroja y le sonrió con nerviosismo.

-¿Mejor tarde que nunca? –dijo con tono inocente. Rika sacó de una funda ajustada a su cinturón un cuchillo con el que corto la telaraña que sostenida al muchacho dejándolo caer.

-¿Por qué tardaron tanto? –le preguntó visiblemente enfadada mientras el resto de los Tamers y digimons cortaban las telarañas que habían utilizado para su heroico descenso y Kouta se aseguraba de dejar inofensivos a los Flymons lanzándoles sus flechas especiales.

-Pensamos que un ataque sorpresa podía ser necesario, así que escalamos las ramas hasta quedar sobre la plataforma, luego Ken planificó que usáramos la telaraña de Wormon para bajar y hacer esa red –señalo a los Flymon atrapados y abatidos- para encargarnos de los enemigos, Ken y Wormon trabajan muy bien juntos, tejieron la red en cosa de nada y Ken midió con exactitud el largo de las cuerdas para descender.

-No es gran cosa –dijo con modestia e chico de cabello azul-, realmente el crédito es de Takato, él pensó en el ataque sorpresa.

-Sí, este chico es en verdad un buen estratega, y además muy apuesto –Takato sonrió de manera infantil mientras Eva lo abrazaba por el hombro estrechándolo con fuerza y Rika presenciaba la escena algo tensa.

-Impresionante, y además un cálculo perfecto, ¿no Ken? –dijo Kouta con un tono poco amistoso. El chico lo noto y su expresión amable y relajada cambio de inmediato.

-¿Qué quieres decir? –le preguntó con tono severo.

-Nada, solo que hubiera sido una verdadera tragedia si una de esas cuerdas hubiera tenido tan solo un metro más de largo, ¿no te parece? Dime, ¿Qué sientes al arriesgar la vida de tus compañeros de esa forma?

-Yo insistí en que no lo heríamos, pero Takato insistió en que era nuestra mejor oportunidad.

-y dime, ¿Quién sugirió el plan? –Ken parecía cada vez más molesto mientras los demás parecían desconcertados. Ken parecía algo titubeante pero armándose de valor dio un paso al frente encarando al muchacho que era por varios centímetros más alto que él, y que además con el porte militar y el arco en sus manos lucia intimidante.

-No creas que no lo noto, sé que algo tienes contra mí, y quiero que me lo expliques de una vez –Kouta miró a sus compañeros, específicamente dirigió una mirada a Henri, quien negó con la cabeza intentando disuadirlo, pero el muchacho sonrió con fastidio y volvió a encarar a Ken.

-Eres…

Un fuerte y agudo ruido interrumpió la discusión. Un chirrido intenso llenó todo el espacio de la plataforma y el sonido parecía venir de la parte superior del árbol. Takato levantó la vista y vio como de lo alto caía un objeto de gran tamaño directo a donde él y Rika se encontraban.

-¡Cuidado! –dijo tacleando a la chica para salir del lugar del impacto de aquel objeto que se hundió en la madera de la plataforma. Rika reacciono estando en el suelo y debajo de Takato quien se levantó y la miró a los ojos por un instante ruborizándose-. Perdón, quería ponerte a salvo –le dijo el chico castaño.

-Descuida –le contestó la pelirroja mientras el muchacho se apartaba.

Los presentes se asomaron al agujero en la plataforma que había dejado aquel objeto al caer. No alcanzaban a ver nada, pues estaba muy oscuro, pero de pronto varios ganchos salieron disparados de la oscuridad encajándose en la plataforma a los lados de donde estaba el gran hueco. Un sonido como de engranes se escuchó y todos vieron como aquel objeto que parecía se runa gran caja metálica de color negro subía hasta quedar la mitad fuera del agujero y la otra mitad dentro de este. Kouta se acercó al objeto, la caja le llegaba a la mitad del cuerpo y no tenía ninguna inscripción, nada anormal aparentemente.

Otro ruido agudo se escuchó, producido por la caja y después una voz lo sustituyó.

Felicidades niños elegidos! –Escucharon la fuerte voz proveniente de la caja-, han demostrado ser dignos oponentes, mejores de lo que esperaba, hasta han llegado a fastidiarme, lo reconozco.

-El emperador –susurro Juri. Kouta volteó a ver a Ken que parecía expectante y luego a Henri, quien no le devolvió la mirada, pero si sacó su digivice de su bolsillo y comenzó a manipularlo.

-Ya una vez les hice una oferta, y la rechazaron, así que no perderé mi tiempo con una segunda oportunidad, pero si les hare una última advertencia: dejen de fastidiarme, dejen de contradecirme, dejen de entrometerse en mis planes, frenar mi avance y de destruir mis torres. Como última advertencia para hacerlos entrar en razón, les mostrare hasta dónde puede llegar el poder de mis aros negros.

-¿A qué diablos se refiere? –preguntó Eva, que levantó su arma apuntando a la caja negra.

-No lo sé, pero no creo que sea algo bueno –dijo Takato.

La caja emitió un fuerte estruendo, y la parte de arriba de la misma se abrió. Guilmon, Terriermon, Kamemon, Kotemon, Swanmon, Sepikmon y Wormon se prepararon para atacar, mientras que Eva y Kouta apuntaban a la caja a la espera de un posible peligro. Los Tamers y digimons presenciaron en silencio como un par de manos de piel verdosa con largas garras y luego otro par se apoyaban del borde de la caja. Dos digimons emergieron de está dejando a los presentes boquiabiertos.

-¿Kamemons? –dijo Eva bajando su arma y viendo a los digimons que en efecto, eran los compañeros de los Tamers de su escuadrón. Sus miradas eran sombrías y permanecían estáticos, pero irradiando un aura de ferocidad escalofriante. Hikari miraba con atención a los digimons hasta que dio con un detalle que la horrorizó.

Sin perder más tiempo uno de los digimons se lanzó sobre Kouta haciéndole perder con un manotazo el arco y después golpeándolo con su cabeza cubierta por un casco en el estómago. El chico emitió un gruñido y cayó al suelo antes de que Kotemon acudiera a su ayuda. El otro digimon se lanzó sobre Eva y fue desviado con un coletazo por Guilmon. La caja emitió otro estruendo y algo salió disparado en dirección a Guilmon que fue quitado del camino por el Kamemon de Eva que recibió el impacto del objeto. El digimon se dobló de dolor mientras un aro negro le rodeaba el cuello y se cerraba completamente.

-¡Kamemon! -exclamó Eva queriéndose lanzar a ayudar a su compañero pero Kouta la detuvo.

-¡Esta bajo el control del aro, tranquila, cuando el aparato termine de cargar se liberara! –le explicó el chico.

Dos de los Kamemons se lanzaron hacia la torre para destruir el aparato pero Swanmon y Sepikmon se interpusieron forcejeando con los digimons. El Kamemon de Eva aprovechó para colarse entre los enemigos y llegar hasta donde Henri al que quitó del camino con un solo golpe, quedando frente a la torre y el aparato, pero en ese momento Leomon apareció asestándole un fuerte golpe al digimon enviándolo lejos.

-¡No! –exclamó Eva, a quien aún sujetaba Kouta.

-Cálmate, el estará bien, es bastante fuerte después de todo –le explico el chico mientras los otros dos enemigos eran arrastrados por Sepikmon y Swanmon lo más lejos que podían llevarlos de la torre.

-¡Ayuda! –escucharon un grito proveniente de la caja. Kouta se acercó a esta y se asomó por el lugar del que habían salido los digimons viendo debajo de una reja a los compañeros de aquellos digimons.

-¿Scott?, ¿James?, ¿Están bien chicos? –preguntó el muchacho.

-Sí, solo sáquenos de aquí.

-En seguida.

Leomon encaró al digimon tortuga con algo de duda, esperando no tener que combatir con el sino solo detenerlo y evitar que avanzara hacia la torre. Sabía que no sería tarea fácil, dado que aunque el digimon estuviera en etapa de entrenamiento y el fuera un campeón, tanto el hecho de que Kamemon fuera un digimon de la división militar lo volvía un enemigo mucho mejor entrenado que él, además de que la fatiga acumulada del combate también jugaba un papel en su contra. El digimon felino pensaba en eso cuando sobre el vio pasar a otro delos Kamemons que había sido arrojado por Sepikmon y a Swanmon que sujetaba con sus patas al otro digimon tortuga y que arrojo sobre el otro oponente dejando derribados así a los tres digimons.

-Podremos hacer esto mientras peleemos juntos –dijo Swanmon.

Los Kamemons se pusieron de pie formando una fila frente a sus tres oponentes, a los cuales se unieron Guilmon, Terriermon, Renamon, Wormon y Kotemon. Leomon sintió que ahora la ventaja estaba de su parte, pero en ese momento los aros negros comenzaron a emitir una intensa luz de un tono morado que ilumino los cuerpos de los Kamemons como si los incendiara. La luz fue tan fuerte y cegadora que los digimons de los Tamers cerraron los ojos y desviaron la vista hasta que la luz se apagó, dejando ver frente a ellos a tres digimons de tamaño un poco mayor, igualmente con apariencia de tortugas pero con unos audífonos en sus cuellos y en la parte superior de sus cabezas lo que parecía ser un CD.

-Ellos…ellos… digievolucionaron a Gawappamon –dijo Eva quien estaba arrodillada en el suelo viendo la pelea. Hikari la acompañaba y al igual que el resto de los presentes parecía asombrada.

-A esto se refería –comenzó a decir Yolei-, cuando dijo que nos mostraría el poder de sus aros negros a esto se refería.

-Puede controlar a nuestros digimons y hasta provocar sus digievoluciones –susurro Henri incrédulo. Juri volteó a ver al chico con una mirada seria.

-¿Cuánto falta para que este maldito aparato funcione? –Henri miró a la chica y luego volteo a ver la pantalla del aparato.

-Ya falta menos de la mitad, terminará pronto –dijo con algo de nerviosismo. Juri volvió su vista a donde su compañero y el resto de digimons peleaban.

-No podemos esperar más, al diablo con la prueba, debemos destruir la torre.

Leomon desenvainó su espada para bloquear los afilados discos que los Gawappamon le dispararon, y que al impactar con la hoja de la espada salieron disparados en varias direcciones, cortando a su paso ramas y la madera de la plataforma. Guilmon salto de detrás de Leomon junto a Terriermon disparando sus ataques y Renamon usando su asombrosa velocidad se posicionó detrás de los digimon tortuga disparando sus cristales. Los digimons se cubrieron girando para que los ataques impactaran sobre sus caparazones, después se dividieron para atacar. Uno de los Gawappamon se lanzó sobre Renamon atacando con sus aletas las cuales Renamon bloqueaba con sus antebrazos, pero el digimon la sorprendió con un cabezazo y después de un puñetazo la mandó hasta donde estaban los Tamers junto a la torre negra. Los otros dos Gawappamon hicieron una combinación de ataque y defensa, uno de ellos disparando los discos que Leomon seguía bloqueando mientras el otro, al atacar Terriermon y Guilmon se interponía en el camino de los disparos de este, haciendo que los digimons fueran retrocediendo poco a poco.

Swanmon y Sepikmon se dispusieron a ayudar atacando cada uno por un flanco, pero los Gawappamon lo advirtieron y cambiaron su estrategia, tomándose de las manos uno de los digimons levantó al otro haciéndolo girar y arrojándolo contra Swanmon. El digimon al impactar con el ave disparo sus discos, uno de los cuales rozó la pierna del digimon causándole una grave herida, mientras que el otro impacto contra su boomerang arrebatándoselo de las manos y dejándolo indefenso para el golpe final del último de los Gawappamon que lo dejó inconsciente.

Uno de los Gawappamon permanecía inconsciente junto con Sepikmon y Swanmon. Renamon tenía dificultades para levantarse y Leomon se veía visiblemente fatigado, solo quedaban los cuatro digimons en etapa de entrenamiento en buen estado para continuar la batalla, pero como enemigos aún quedaban dos campeones digimons. Leomon indicó a Terriermon, Guilmon y Wormon que apoyaran a Renamon, mientras él y Kotemon frenaban al Gawappamon que avanzaba hacia ellos. Leomon empuñó su espada con ambas manos al igual que Kotemon, sintiendo el nerviosismo y la tención por aquel combate. Los enemigos estaban ya a pocos metros de la torre y de los Tamers, que eran la prioridad de los digimons.

-¡Basta! –exclamó Eva. Los Gawappamon detuvieron su andar al escuchar la voz de la chica que se acercó a donde estaban Leomon y Kotemon, poniéndose delante de ellos y encarando al digimon tortuga-. ¿No me reconoces? –Preguntó la chica con voz débil-, soy tu amiga, ¿recuerdas? Nos conocimos hace quince años, justo el día que cumplí siete, mamá me llevó al laboratorio donde trabajaba y ahí estaba tu digihuevo, reacciono cuando me acerque a él y desde entonces hemos estado juntos, no puedes haberlo olvidado, ¿verdad que no?

El digimon permaneció estático. La mujer levantó la mano extendiéndola hacia el digimon, este la imitó, levantando su mano casi rosando la de la chica, y de un súbito movimiento la alzó aún más preparando un puñetazo que impacto contra el suelo de madera sobre el que instantes antes estaba parada la mujer que fue tacleada por Guilmon apartándola del alcance del digimon.

Renamon sin pensarlo más se arrojó contra el otro enemigo lanzando puñetazos al digimon que se cubrió con sus brazos, al mismo tiempo Terriermon se elevó disparando desde arriba sus esferas verdes de energía que golpearon al digimon haciéndolo retroceder y bajar la guardia permitiendo que los golpes de Renamon dieran en el blanco. Del otro lado Guilmon permanecía en el suelo cubriendo a Eva mientras Leomon y Kotemon atacaban juntos a Gawappamon, que disparo sus discos contra Leomon causándole varias cortadas profundas que lo hicieron caer de rodillas. Kotemon saltó asestándole un fuerte golpe en la cabeza al digimon que después de recibir el ataque atrapó a Kotemon sujetándolo por los brazos para después asestarle una serie de cabezazos hasta que el digimon dejo caer su espada de madera. Gawappamon soltó al digimon que se tambaleo para después recibir una patada en el pecho del digimon que lo envió rodando por el suelo varios metros. Gawappamon se dio la vuelta preparando su ataque para terminar con Leomon cuando fue embestido por Guilmon y comenzaron a rodar con la mandíbula del digimon trabada en el brazo de Gawappamon hasta quedar a un costado de la torre. Gawappamon bajo el peso de Guilmon y con un brazo sujetó por la mandíbula del digimon comenzó a asestar golpes al digimon con su brazo libre hasta que el agarre de Guilmon fue aflojando y utilizando sus piernas lo empujo lanzándolo hasta donde se encontraban Henri y Juri.

Detrás de los chicos Renamon y Terriermon continuaban la pelea contra el otro Gawappamon mientras que hacia ellos se dirigía el compañero de Eva bajo el control del aro negro. Leomon se interpuso blandiendo su espada como intentando que el digimon se mantuviera a raya. Pero Gawappamon se acercó al digimon felino rodando por el suelo y asestándole un golpe en el estómago que dejó al digimon sofocado. Leomon cayó sobre sus rodillas para después ser golpeado por la aleta del digimon apartándolo del camino. Henri se interpuso entre el camino del digimon y la torre esperando poder conseguir solo unos segundos más. Kouta se puso a su lado, aunque ya no contaba con flechas, pero decidido a no dejar solo a su compañero.

Gawappamon avanzó hasta sentir que algo le golpeaba la cabeza. Giró en la dirección de la cual había llegado el ataque y vio a Juri retrocediendo hacia el borde de la plataforma lanzándole objetos varios de una mochila que cargaba en sus brazos.

-¡Ven! ¡Sígueme! –exclamó lanzándole un zapato que dio justo en el rostro del digimon, que comenzó a dirigirse hacia la chica.

-¡No! ¡Juri! –grito Henri viendo como el digimon se dirigía hacia ella.

Gawappamon se preparó para dispararle uno de sus afilados discos mientras Juri buscaba algo más que arrojarle al digimon. Tomó entre sus manos una cantimplora que levanto al mismo tiempo que el digimon se inclinaba para disparar su disco y en ese momento, el digimon sintió un fuerte golpe en su la cabeza que lo hizo caer de rodillas. Detrás de él Leomon le sonreía a Juri mientras se sostenía sobre su espada. La chica le devolvió la sonrisa aliviada.

Gawappamon permanecía de rodillas y desorientado, peor haciendo un último esfuerzo disparo un disco en dirección a Juri. La chica sintió un miedo para ella desconocido mientras veía el disco volar sin poder ser alcanzado por Leomon que trato de frenarlo usando su espada. El disco siguió su trayecto impactando a pocos centímetros de los pies de la chica, destrozando parte dela plataforma. Henri, que había comenzado a correr hacia Juri desde que el digimon enemigo disparó su último ataque trato de llegar antes de que la construcción se viniera abajo.

Para Juri aquellos segundos eran interminables, su cuerpo se congelo el tiempo suficiente para que al momento de intentar saltar, aquella acción resultara inútil y sus pies se hundieran junto con la madera podrida. Sintió el viento rozándole todo el cuerpo mientras caía y su mirada se dirigía al follaje de la copa del árbol. Vio a Henri asomarse extendiendo su brazo tratando inútilmente de alcanzarla y las lágrimas surgieron de sus ojos comprendiendo y aceptando lo inevitable.

Henri vio la imagen de Juri hundiéndose en la oscuridad con una expresión de incredulidad y como si el tiempo transcurriera con lentitud, hasta que el fuerte estruendo del cuerpo de la chica cayendo sobre un montón de vieja y podrida madera lo regreso a la realidad.

En ese momento un sonido agudo y un destello luminoso surgieron del aparato y de la torre. El Gawappamon que luchaba contra Renamon y Terriermon se detuvo en seco, cayendo sobre sus rodillas y con una expresión confundida en el rostro.

-¿Dónde estoy? –pronuncio con voz débil.

Leomon permaneció congelado mirando el abismo oscuro por el que había caído su Tamer. Luego se giró para ver al digimon que había lanzado aquel último ataque, empuñando su espada con fuerza. Kouta vio la expresión de confusión y tristeza del digimon que súbitamente se fue convirtiendo en una expresión de rabia y odio.

-¡No! ¡Leomon! –exclamó mientras el digimon lanzaba un fuerte rugido y blandía su espada sobre el digimon a sus pies cortando su cuerpo por la mitad y destrozando la madera debajo de el con el impacto de la hoja.

Eva vio sin creerlo como su compañero era cortado a la mitad y después sus datos se desvanecían en el aire. Los restos de su fuerza y coraje se desvanecieron junto con el digimon que había conocido y con quien había crecido los últimos quince años, dejándola de rodillas en el suelo, y con las lágrimas corriendo por su rostro hasta llegar al suelo.

Henri permanecía sin hacer ningún frente al agujero que había quedado en la plataforma, observando como unos ligeros rastros de luz entraban medio iluminando aquel lugar donde había caído Juri. Takato llegó corriendo junto al chico, tomando la cuerda y el gancho que había asegurado a su cinturón y sujetando bien el gancho al borde de la plataforma. Antes de decir o hacer algo más Henri le arrebató con brusquedad la cuerda y comenzó a descender en aquel abismo oscuro.

El chico descendió los ocho metros de la cuerda metros que media la cuerda quedando aún lejos del suelo. Dio un salto sujetándose a un de los viejos soportes de madera y usándolo para descender lo que le quedaba hasta llegar al suelo, en medio de una profunda oscuridad. De uno de sus bolsillos sacó una linterna y al encenderla se encontró con una escena que le helo la sangre y casi le hizo soltar la linterna.

Henri caminó con paso lento hacia el montón de maderas viejas sobre el cual reposaba el cuerpo ensangrentado de Juri. Su rostro tenía varios rasguños, al igual que sus manos y en su ropa había manchas de sangre que confirmaban varias heridas más profundas. El chico sintió un miedo indescriptible mientras se acercaba a la chica y su mano tembló mientras la dirigía al cuello de la joven y acercaba su oído al rostro de ella.

Al sentir una débil exhalación que le roso la mejilla y un ligero pulso en sus dedos sintió como si despertara de un estado de sopor y la adrenalina volvió a correr por todo su cuerpo.

-¡Esta viva! –exclamó con fuerza. Después comenzó a buscar con la mirada la mejor manera de levantarla de aquella pila de escombros-, Juri, vas a estar bien, tranquila, todo estará bien –decía con voz temblorosa mientras intentaba alzarla. Un fuerte ruido seco detrás de él, como de una caída lo hizo voltear y ver a Leomon con una seria expresión en el rostro aproximándose a ellos.

El digimon cambio su expresión seria por una de genuina preocupación al ver el estado de su compañera. Y se aproximó lo más que pudo.

-Con cuidado –le dijo el chico cuando Leomon comenzaba a alzar a la joven-, hay que moverla con cuidado –repitió y el digimon asintió. Levantó la vista midiendo la distancia que lo separaba de la salida de ese lugar y dio un salto con la fuerza exacta para alcanzar a llegar a la plataforma y aterrizar con suavidad.

Henri se aproximó al lugar por el que había llegado escalando unas viejas vigas hasta alcanzar la cuerda que comenzó a escalar.

Fuera del agujero Takato y los militares Scott y James comenzaron a jalar la cuerda por la que Henri trepaba para ayudarlo a subir. Hikari miró a Juri quien era dejada en el suelo por Leomon y luego se dirigió hacia donde estaba Eva, aun arrodillada y sollozando.

Rika se aproximó con decisión a Kouta que miraba a la chica mal herida como si se tratara de una fantasía.

-¿Los refuerzos ya vienen? –le preguntó recordando lo que el muchacho le había dicho antes. El chico asintió sin decir nada-, bien, diles que ya no hay peligro, que traigan el vehículo más grande y más rápido que tengan y que preparen apoyo médico de urgencia –dijo para después alejarse del muchacho reuniéndose con el resto quienes trataban de hacer algo por Juri.

-Eva –la mujer levantó la mirada y vio frente a ella a Hikari, quien se arrodillo junto a ella tomándole las manos-. Sé que estás pasando por algo duro, algo que ninguno de nosotros puede entender del todo y que solo imaginamos como la mayor de nuestras pesadillas, pero ahora te necesitamos, mi amiga esta al borde de la muerte y no logrará resistir hasta recibir la debida atención si no hacemos algo por ella ahora, ¿entiendes? –la mujer miró a Hikari aun con la expresión triste en su rostro.

-Sí, entiendo –dijo poniéndose de pie y apresurándose a llegar a donde Juri.

Ken miraba la escena desde la distancia, específicamente se encontraba junto al aparato que había probado ser efectivo inhabilitando la torre negra. Wormon se subió a su hombro y el chico le acaricio la cabeza.

-¿Qué piensas Ken? –el chico miró el aparato que estaba puesto en la torre.

-Esto cambiará mucho las cosas –dijo y después escucho detrás de él voces y pasos. Vio como al lugar llegaban Ryo y el resto de sus compañeros ayudados por Yaksamon y Allomon. El digimon de T.K. había vuelto ya a su forma de Patamon y parecían bastante alegres ante el final del combate.

-Parece que todo salió a la perfec… -comenzó a decir Ryo, pero se detuvo a ver el tumulto a la distancia. Volteo a ver a Ken que tenía una mirada perdida en la nada -¿Qué sucedió? –le pregunto con un temblor en la voz.

-Necesitamos un equipo médico –fue lo único que dijo y el muchacho se apresuró a llegar donde el resto de sus compañeros-, ¿Qué pasa con los refuerzos? –preguntó con voz más enérgica. Erik revisó en ese momento su digivice.

-Acaban de llegar al pueblo –dijo volviendo a guardar el aparato en su bolsillo.

-Pues que se apresuren.

Ryo corrió a toda velocidad hasta llegar a donde el grupo formaba un círculo. Apartó a Scott que le impedía ver y al hacerlo vio tendida en el suelo a Juri siendo atendida por Eva que le había retirado la chaqueta y trataba las heridas de la chica. Desvió la mirada y se encontró con Hikari, con el rostro pálido y las manos cubiertas de sangre asistiendo a Eva. La chica castaña levanto la vista viendo a Ryo.

-Fue mi culpa –dijo con la voz a punto de quebrársele y mostrando su cara cubierta de lágrimas.

Base militar No. 2, en el continente Sarvar, en el Digimundo

Junio 5 de 2085

Contra todo pronóstico los refuerzos habían llegado justo a tiempo. Un equipo médico especial llego hasta la plataforma con un vehículo escalador especial parecido a una araña mecánica, en la que subieron a Juri y la pusieron en una camilla especial para trasladarla hasta "el escarabajo" estacionado justo después del agua estancada alrededor del árbol. Juri fue atendida en el vehículo por el equipo médico, al que acompañaron en todo momento Eva y Henri, con Terriermon junto a él. El vehículo se abrió paso entre la selva hasta un claro donde había descendido una nave especial que sujetó el vehículo "escarabajo" y despegó llevando a toda velocidad a la chica herida hasta la instalación militar de la que esa tarde habían salido.

Al llegar el equipo médico traslado hasta la zona de atención a Juri mientras sus signos vitales eran revisados continuamente. Henri acompaño a los médicos respondiendo sus preguntas sobre la edad, el peso, la estatura y el tipo sanguíneo de la chica, hasta que llegaron a una zona donde no permitieron al joven ni a Eva pasar. Un enfermero condujo a Henri, Eva y a Terriermon hasta una sala de espera cercana y prometió, después de múltiples insistencias de Henri, informarles de todo conforme fuera pasando.

Henri se sentó a regañadientes en un sofá individual, mientras Eva, que parecía ida se recargo en una pared en la esquina mirando por la ventana las instalaciones militares en la oscura noche.

Pasó cerca de una hora hasta que el resto de los Tamers llegaron, guiados por un médico al que Henri atacó con preguntas apenas verlo, pero el hombre no pudo responder gran cosa.

-Hacemos todo lo que podemos, pero no puedo decirles nada aún –afirmo el médico y después se retiró, dejando una muy llena sala de espera.

Henri volvió a desplomarse sobre el sofá visiblemente abatido. Takato lo miró con tristeza, quiso decirle algo pero Rika lo detuvo. El chico miró confundido a la pelirroja pero esta le habló en un susurro.

-Créeme, de ti es de quien menos quiere escuchar palabras de aliento en este momento. Le dijo y después de eso los dos chicos junto a sus digimons se retiraron a la cafetería a buscar algo para comer. Los siguieron T.K., Yolei, Cody, Ken y Davis junto a sus digimons, cuyos estómagos reclamaban alimento con impaciencia. Terriermon trato de convencer a Henri de ir con ellos, pero el chico se negó, enviándolo solo a él, quien accedió prometiendo traerle algo.

Kouta se acercó a Eva, quien al ver al chico lo abrazo, desplomándose sobre él y dejando fluir en forma de lágrimas todo el dolor que sentía por su reciente perdida. Ryo buscó con la mirada a Hikari y Gatomon pero no pudo ver a ninguno de los dos. Se aproximó a Henri tomando asiento junto a él.

-Hey, calma amigo, estos hospitales tienen la mejor atención médica que puede existir, y Juri es increíblemente fuerte, así que todo estará bien, tú confía –Henri no mostró reacción alguna ante las palabras de Ryo. El chico suspiró mirando al suelo.

-¿Dónde está Leomon? –preguntó Henri. Ryo levantó la vista algo contrariada. Miró a donde estaba antes Eva y Kouta notando que habían desaparecido y se atrevió a hablar.

-Lo tienen bajo custodia, asesinó a un digimon cuando ya no representaba ningún peligro así que será enjuiciado.

-¡Maldita sea! –Bramó enojado Henri-, debimos haberlo detenido, debimos hacerlo como dijiste y nada de esto estaría pasando –Ryo comprendió de inmediato de lo que hablaba.

-Tú lo dijiste, no estamos seguros de que sea él, además, los chicos me contaron que el emperador los contacto por medio de la caja esa de la que surgieron los Kamemons –Henri lo miró con atención-, Ken estaba ahí, a la vista de todos, ¿Cómo podía estar ahí y al mismo tiempo hablarles?

-Fue una grabación –le dijo rápidamente, sacando su digivice y mostrándole con este lo que parecía ser un archivo de audio-, hay pequeñas diferencias cuando se hace una transmisión en vivo y cuando se usa una grabación, diferencias imperceptibles para el oído pero detectables con los programas adecuados. En las dos ocasiones que el emperador ha hablado utilizó grabaciones.

-Espera, la primera vez hablo con los chicos, contestaba a lo que le decían.

-¿Cuándo conoces a alguien lo suficientemente bien puedes anticiparte a ciertas cosas no? –le dijo el muchacho de cabello negro-, pudo diseñar un algoritmo que identificara las voces y los diálogos, dando respuestas congruentes, la pregunta es, ¿Por qué hacerlo? ¿Por qué tomarse tantas molestias? Es un sádico que disfruta del sufrimiento de los demás, ¿Por qué perderse la oportunidad de, de alguna manera, estar ahí para presenciarlo? –Ryo pensó un momento y contestó.

-Por qué no puede, no puede estar para presenciarlo –Henri asintió.

-Así es, no puede, y no puede porque en ese momento debe estar representando su papel como un Tamer del equipo especial –Ryo pensó un momento las cosas-. Tenías razón –dijo Henri con notorio enfado en su voz-, debí hacerte caso.

Hikari permanecía recargada en un ventanal que daba al área de vehículos, observando la nave en que habían salido a su misión, misma en la que habían regresado y el vehículo apodado "el escarabajo" junto a ellos. Se miró las manos, enrojecidas por lo fuerte que las había tallado minutos atrás para limpiarse la sangre. No llevaba puesta la chaqueta de su uniforme que también había quedado manchada completamente de sangre, y solo llevaba una camisa blanca de tirantes. Tenía frio en los brazos por lo que se los frotaba constantemente. Uno de sus hombros pegado al cristal tenia pequeñas manchas carmesí que la chica no se explicaba cómo habían llegado ahí, pero prefería no pensar en ello, pues evocar esa escena en su memoria era regresar al momento en que Juri yacía inconsciente y herida en el suelo.

Detrás de la joven Gatomon dormía hecha un ovillo, sobre una silla acolchada junto a otras dos a mitad del pasillo. Ya habían transcurrido varias horas desde que habían llegado, nadie pasaba por ahí a esas horas y algunos de los Tamers se habían retirado ya a la mansión, pero ella no tenía ganas de hacerlo, no hasta saber que Juri estaría bien.

Sumida en sus pensamientos apenas sintió cuando era envuelta en una chaqueta de cuero marrón. Al girarse vio a Ryo, vestido con otra ropa y con el pelo húmedo.

-Te resfriaras –le dijo subiendo el cierre de la chaqueta y retrocediendo un par de pasos recargándose en el ventanal.

-¿Te duchaste? –el chico asintió.

-Pedí a Cody que me mandara algo de ropa, y a Yolei que tomara algo de tu habitación para ti –dijo levantando una bolsa de plástico que llevaba consigo-, hay unas duchas bastante cómodas, te mostrare donde –dijo dándose la vuelta para emprender la marcha.

-Gracias, estoy bien –respondió la chica. Ryo ya esperaba una negativa por parte de la chica castaña así que dejo la bolsa en una silla junto a Gatomon y volvió a recargarse en el ventanal frente a la joven. Permanecieron en silencio un rato, hasta que Ryo comenzó a hablar.

-¿Por qué asumes que es tu culpa? Nos hacer nada, ninguno de nosotros pudo, pero ella está viva, es lo que importa –Hikari negó enérgicamente con la cabeza.

-Yo insistí en hacer esta misión, de haberme quedado callada…

-Rika, Kouta, Davis y yo habríamos insistido para hacerlo, incluso Juri habría querido venir –Hikari permaneció en silencio-, esto habría pasado de cualquier manera, así que no te castigues, ¿de acuerdo?

-Pero es que… -Hikari se giró golpeando su cabeza contra el ventanal para después girarse quedando de espaldas a Ryo-, …tú la viste, lastimada, débil, casi muere, fue horrible –Ryo se movió de lugar, buscando la mirada de Hikari. Al quedar frente a ella vio que su mirada estaba fija al suelo.

-Sí, siempre es horrible, y con eso debemos lidiar, volvernos fuertes para evitar que vuelva a pasar, y pelear por que se acaben los tiempos horribles como este –dijo para animarla. Hikari sopesó las palabras del chico mientras levantaba la vista y lo miraba a los ojos-, cambiaremos las cosas, te lo prometo –le dijo el chico con tono suave mientras secaba las lágrimas de las mejillas de Hikari. La chica sonrió con calidez ante el gesto, tomando la mano del chico entre las sujas y volviendo a mirarlo a los ojos.

-Sí, lo haremos –dijo estirándose un poco para alcanzar el rostro del chico que se acercó a ella juntando sus labios en un beso corto, pero para ambos necesario después de todo lo sufrido esa noche.

Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, la Tierra

Junio 6 de 2085

Mimi había permanecido despierta hasta tarde en la cocina de la mansión, en el momento justo en que T.K., Davis, Ken, Rika, Takato, Yolei, Cody y sus digimons llegaron a la mansión, abatidos, golpeados, Cody sollozaba intentando no hacerlo, Davis se encerró a su habitación con Veemon apenas llegó a la mansión y Takato subió a la azotea. Joe, quien había estado esperando todo ese tiempo a Rika compartiendo una charla y una taza de té con Mimi fue a hablar con la chica pelirroja apenas la vio llegar. Yolei fue la única en ir directamente a ella, sacando del refrigerador una paquete de cervezas que sabía que Kouta había ocultado bajo las verduras y poniéndola en la mesa junto al té de Mimi. La chica tomo una de las botellas ambarinas y la destapó.

-No sabía que bebías –le dijo Mimi algo sorprendida.

-No lo hago –contesto la chica dando un sorbo a la bebida y haciendo gestos de desagrado. Mimi estaba a punto de preguntar que había sucedido pero la chica se adelantó.

-Juri, está gravemente herida y Leomon está bajo custodia por asesinar al digimon de un militar, la misión fue una mierda –dijo dando otro trago y haciendo gestos nuevamente. Mimi quedo boquiabierta y tomó otra de las botellas comenzó a beberla mientras Yolei le explicaba todo lo sucedido.

Yolei se fue a dormir gracias al efecto del alcohol de una cerveza, ayudada por Mimi para subir las escaleras, después la castaña se dirigió a su habitación, despertó a Palmon para narrarle lo sucedido y tras unos minutos de duda decidió que no podía permanecer ahí esperando, y se vistió para ir a la base militar.

Mimí se vistió con un pantalón de mezclilla, zapatos cómodos, una blusa rosa pálido de mangas largas y una gabardina larga color beige sobre esta. Se dirigía rumbo al laboratorio para activar uno de los portales y marcharse al digimundo en compañía de Palmon, pero al bajar las escaleras y girar en el pasillo que daba al sótano escuchó la puerta de acceso a este abrirse con un rechinido que resonó en la penumbra de la mansión.

De la puerta surgieron Gabumon y Agumon, cargando un par de mochilas cada uno, con varias heridas, manchas de tierra y vendajes viejos en sus cuerpos. Los dos digimons abrieron a tope la puerta y lo siguiente que la castaña vio fue a Taichi, apoyándose en Matt para caminar. Ambos chicos con expresiones de fatiga, con la ropa sucia, las camisas con las mangas arrancadas, los pantalones rasgados, Tai no traía zapatos y Matt tenía todo un brazo vendado, sin embargo ambos parecían felices y satisfechos.

Los chicos giraron y se toparon frente a frente con la castaña que permanecía inmóvil.

-Mimi –dijo Taichi con una sonrisa débil separándose un poco de Matt, para sostenerse por sí mismo.

-¡Matt! -Exclamó con alegría la chica para después lanzarse al encuentro con el castaño de pelo revuelto, estrechándolo con fuerza- ¡Tai!-pronuncio su nombre separándose un poco de él. Retrocedió para verlos a los dos-, ¿Encontraron algo? –Ambos chicos se miraron sonriendo y Tai volvió a mirar a la chica castaña.

-Realmente no creerás lo que encontramos, ni lo que estuvimos haciendo las últimas semanas –le aseguro con voz jadeante, como si el solo hecho de hablar representara para él un gran esfuerzo. Matt no lucia en mejores condiciones que el castaño.

-Pero… ¿Qué diablos les pasó? –preguntó la chica. Tai se recargo en la pared, era evidente que necesitaba descansar.

-Créeme, es una larga historia.

En el siguiente capítulo…

-¿En serio crees que lo encontremos?

-Lárguense de aquí.

-Los digivices, ¡los malditos digivices!

-Necesitamos tu ayuda.

-Equilibrio, esa es la clave, así lograran serlo.

-¿Ser qué?

-Libera tu mente, deja ir esos dolores, deja de aferrarte al rencor, encuéntrate a ti mismo.

Quizá algunos por aquí se pregunten algo sobre este capítulo, quizá no, pero explico.

Un par de cosillas de este capítulo (específicamente lo que Hikari dice sobre la guerra de Tamers y digimons) entraba en cierto conflicto con la continuidad de cosas que había establecido en la primera parte de esta historia. Dicho conflicto me torturo por un rato, al grado de querer hacerme dejar de escribir la historia, puesto que ya no me gustaba las limitaciones que yo mismo me cree, sin embargo pensé: es mi historia, y soy libre de modificarla. Así que eso hice, modifique algunos diálogos e información de la primera parte (específicamente, aquellos que se referían al transcurso del tiempo que era diferente en el digimundo y el mundo real). Espero esto no moleste a nadie, y espero hayan disfrutado este capítulo.

Pásensela bien, el siguiente capítulo ni pa' cuando decirles que estará, pero, para aquellos que tengan paciencia, sepan que llegara.