No señores, no es un engaño, nuevo capítulo.
Puesto de avanzada en el continente Sarvar, en el Digimundo
Agosto 21 de 2005
Recargado en el barandal del edificio de dos plantas a mitad de un terreno rocoso un hombre de cabellera negra y tez morena miraba una cueva que aparentemente era una mina, de la cual salían y entraban trabajadores y grandes camiones cargados de un metal que extraían de ahí. El hombre vestía un atuendo militar de color gris y sonreía mientras encendía un cigarrillo.
-Coronel –dijo un soldado haciendo un saludo militar que no fue respondido por el hombre que parecía más interesado en encender su cigarrillo.
-¿Qué pasa? –le dijo con desdén.
-Ya se normalizaron las actividades en la mina, y ya se arreglaron todos los destrozos que dejó la criatura que nos atacó ayer.
-Se llama Aquilamon –le aclaró el hombre. El soldado lo miró algo contrariado, para después ver sobre el barandal un libro que reconoció al instante.
-Pensé que no se interesaba por esas criaturas, incluso que las odiaba –dijo mirando el ejemplar de "Digimons: los seres detrás de la pantalla" escrito por Raye Higuchi y que describía a los digimons identificados por el investigador.
-Así es, odio a esas cosas –dijo tomando el libro y abriéndolo en una página al azar-, pero conocer a tu enemigo es la mejor forma para enfrentarlo, no lo olvides –le dijo cerrando el libro y expulsando una gran bocanada de humo blanco.
-¡Señor! –gritó uno de los trabajadores y el Coronel miró hacia donde ese señalaba para ver un grupo de Jeeps que pasaban por el área cercada y vigilada por más soldados. A la distancia alcanzó a distinguir la insignia en los cofres de los Jeeps reconociéndolo como la insignia de los exploradores de Higuchi.
-¿Pero qué está haciendo ese imbécil aquí? –dijo molesto mientras se apresuraba a bajar mientras los Jeeps eran detenidos por los soldados.
-Déjenme pasar –exigía un hombre con vestimenta de zafarí y un sombrero del que sobresalía su largo cabello. Tenía una tupida barba y usaba un par de lentes redondos. Detrás de él varias personas de distintas edades trataban de ver lo que había más adelante con mucha curiosidad.
-Es un área restringida señor, me temo que debo pedirles que den vuelta y se marchen.
-¿Zona restringida? ¿Quién la restringió? ¿Dónde está el General Yokoshima? Exijo hablar con él. ¿Quién autorizó esta construcción?
El hombre se abrió paso entre los soldados que luego le apuntaron con sus armas.
-¡Hey, hey! Bajen eso por dios –dijo el hombre de tez morena llegando al lugar arrojando su cigarrillo y con el libro en su mano.
-¿Quién es usted? –le preguntó el hombre de cabello largo.
-Un gran admirador suyo señor Higuchi, ¿le importaría firmar mi libro? –le dijo con tono despreocupado mostrándole el ejemplar en sus manos.
-¿Quién es usted? Sea claro.
-Soy el coronel García, trabajo para usted, como ve estamos haciendo funcionar de maravilla la mina –dijo con voz alegre.
-¿Mina? –dijo el hombre desconcertado-, yo solo sé que han estado perturbando a los pobladores de esta zona, y quiero saber, ¿con que derecho lo hacen?
-¿Perturbar? No, solo los alejamos un poco para poder trabajar en paz, vera, algunos digimons son algo hostiles, y solo quiero garantizarla seguridad del personal.
Higuchi miró la mina sin comprender que ocurría y al hombre frente a él con su expresión calmada que comenzaba a exasperarlo.
-Hablaré con el General Yokoshima, sé que está aquí.
-Tranquilo, hable conmigo –dijo el Coronel deteniendo al hombre.
-No tengo deseos de hablar con usted –dijo propinándole un derechazo en la barbilla que lo derribo-. ¡General Yokoshima! ¡De la cara! –gritó avanzando sin ser detenido por nadie mientras el hombre en el suelo se incorporaba.
-No quiso entender por las buenas –susurro mientras se acercaba a él por detrás. Lo detuvo tomándolo por el hombro y haciéndolo girar para asestarle un puñetazo en la cara que le quitó el sombrero y los lentes.
Higuchi cayó al suelo y de inmediato se levantó para recibir otro golpe del coronel que lo volvió a derribar. El resto de sus acompañantes avanzaron para apoyar al hombre pero los soldados les apuntaron con sus armas. El coronel esperó a que el hombre se levantara y se lanzara hacia el con la intención de derribarlo, pero él lo sujeto por el cuello para después darle un rodillazo en el estómago que lo dejó en el suelo sin aire.
-¿Qué pasa? Parecías muy animado hace un momento.
-¡García, es suficiente! –escuchó un fuerte grito y vio que el General Yokoshima se acercaba al lugar. El coronel permaneció quieto y jadeando. Escupió cerca del hombre en el suelo y se alejó pasando a un lado del General.
Raye Higuchi trató de levantarse del suelo cuando el General Yokoshima se acercó para ayudarlo. El hombre alejó al General con un manotazo levantándose por sí mismo con algo de dificultad.
-¿Qué significa todo esto? –dijo refiriéndose a la mina.
-Un proyecto de extracción, el mineral de esta zona es bastante interesante y…
-¡Están explotando este lugar! Eso no es para lo que estamos aquí, vinimos a estudiar a los digimons, a conocer su mundo, no a adueñarnos de el –dijo con furia-, todo esto se va, quiero que dejen este lugar como estaba –el General lo miró inmutable
-Me temo que eso no es posible –le dijo con calma.
-¿Cómo que no es posible? ¡Yo lo ordeno! –dijo con exasperación.
-No tiene la autoridad para hacer eso, señor Higuchi.
-¿Qué no tengo…? ¡Yo soy el investigador en jefe! ¡Estamos aquí por mi trabajo!
-Y agradecemos su trabajo, pero esto ya no es asunto suyo –le dijo con seriedad. Higuchi se quedó callado viendo el temple del militar-. Estas expediciones requieren de financiamiento, y me temo que la venta de sus libros no cubre todo el gasto que se realiza.
-Pero esto…esto no…
-Si quiere seguir explorando el digimundo, nuestra labor es esencial.
-Su labor es la que está generando las disputas entre humanos y digimons, por esto es que no nos tienen confianza.
-No me importa que nos tengan confianza, en tanto aprendan a tenernos miedo seguiremos teniendo el control –le espetó con brusquedad-. Esta ya no es su expedición, apréndalo, ya no está a cargo. Escóltenlo fuera de esta zona, tenemos trabajo que hacer –indicó a un par de soldados que tomaron al hombre arrastrándolo junto al resto de sus acompañantes a los Jeeps en que habían llegado, pese a sus protestas, ante las cuales el General ni siquiera se giró para verlo.
-Esto no es lo que quería hacer –dijo en un susurro Raye Higuchi luego de ser obligado a subir al Jeep y viendo la mina frente a él.
Capitulo X
"Poder real"
Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, la Tierra
Junio 9 de 2085
Ryo estaba sentado sobre su cama, a mitad de la noche y sin poder dormir. Entre sus manos miraba la insignia militar que le habían entregado al llegar al rango de capitán de escuadrón. Recordó aquel día en que se sintió tan satisfecho de sí mismo y las múltiples misiones con éxito que había logrado realizar después de esa promoción. Desde joven había sido considerado un gran prodigio, había demostrado verdaderas habilidades en combate y su relación con Monodramon dejaba en ridículo él trabajo en equipo de más de un Tamer adulto, por lo mismo cuando él y su escuadrón fueron llamados para formar parte de un proyecto especial no se sintió realmente sorprendido, sino que pensaba que aquello era algo natural, el reconocimiento de las habilidades y la fuerza que él estaba seguro de poseer.
Y ahí estaba, cuatro años después, en su habitación de la mansión Riuga, pensando en lo infantil que había sido antes. Las cosas no eran un juego, no se trataba de hacer bien las cosas ganar puntos y subir de nivel, todo era mucho más complejo, como militar lo había comprendido, viendo a sus compañeros ser lastimados, e incluso perdiendo a unos cuantos en las más difíciles batallas. Podría decirse que ya estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones, incluso él lo pensaba de esa manera, pero cada que a su mente volvía la imagen de Juri llena de sangre y dando la apariencia de que no respiraba algo en su interior se retorcía.
Luego llegaba a él otra imagen, la de uno de los chicos que llamaba compañero, la de otro de los miembros del escuadrón "niños elegidos". Veía a Ken burlándose de él, riéndose de la condición de la chica y apuntándole a sus compañeros con un arma a punto de disparar.
-No –dijo sin poder contenerse lanzando la insignia a la oscuridad del cuarto. Jadeaba al respirar mientras regresaba al mundo real desde sus distantes pensamientos. Se llevó ambas manos a la cara y luego se las pasó por el cabello queriendo despejarse.
Sintió en ese momento el tacto tibio de una mano rosándole la espalda y se giró para ver a su lado a Hikari, la chica de dieciséis años con la que, sin explicarse aun como, se encontraba en esos momentos sosteniendo una extraña y clandestina relación. La chica castaña acariciaba la espalda desnuda de su compañero, recostada en la cama y cubierta por una sabana. Sus ojos estaban centrados en ninguna parte, como si no mirara nada sino que estuviera sumida en sus pensamientos.
-¿No puedes dormir? –le preguntó y la chica desvió sus ojos hacia los del muchacho.
-Creo que siento algo de culpa –le dijo la chica sonrojándose. Ryo sonrió moviendo su mano para acariciar el rostro de la chica.
-¿Culpable por qué? –la chica parecía algo avergonzada para hablar-. Sera que… ¿no estabas lista para…? –dijo, ahora el poniéndose algo rojo. La chica negó con la cabeza sin despegarla de la almohada.
-No, no es como que sea la primera vez que hago esto, sino que me siento mal por estar aquí ahora mientras que Juri está en el hospital.
-No te sientas mal, ¿sabes? En mi experiencia el sexo en una situación como esta es muy común, sirve para levantar el ánimo –Ryo le sonrió como si acabara de hacer un chiste pero la chica lo miró con el ceño fruncido-. Lo siento –dijo borrando su sonrisa y sintiéndose algo avergonzado. Se acomodó recostándose junto a la chica rodeándola con el brazo y ella se acomodó sobre su pecho-. Escucha, los médicos dijeron que no hay nada que hacer más que esperar, por eso regresamos a la mansión, ¿recuerdas? Sé que es difícil, pero así son las cosas, por el momento hay que aguardar, todo depende de Juri ahora, y seguramente se repondrá pronto –Hikari no dijo nada, pero intentó convencerse de que el muchacho tenía razón.
-Gracias Ryo –le dijo para después besarlo en los labios y volver a recostarse sobre su pecho. El muchacho la estrechó con más fuerza, hacía tiempo que no se sentía tan cómodo compartiendo la cama con una chica, lo que lo hizo reaccionar y pensar en algo que acababa de decirle Hikari.
-Apropósito… -dijo algo tenso-, ¿Cómo está eso de que no es como que sea la primera vez que haces esto? –Hikari sonrió con inocencia mientras enrojecía un poco y el chico sintió como una gota de sudor le recorría la frente-, ¿sabes qué? Olvídalo, no es importante –dijo decidiendo dejar las cosas así, a veces era mejor no saber ciertos elementos del pasado de alguien.
Matt estiró la mano para tomando su cigarrera del escritorio donde por lo regular trabajaba Izzy cuando decidía salirse del claustro del laboratorio y las oficinas del sótano de la mansión. Extrajo del objeto metálico el cuarto cigarrillo que encendía en esa noche y se acomodó mejor en el sofá junto a la ventana inhalando el humo. Exhaló mirando al techo mientras meditaba las cosas.
Mimi les relató a detalle lo acontecido durante su ausencia, les dijo que Juri estaba hospitalizada en una condición bastante crítica y que Leomon había sido puesto bajo custodia por haber asesinado al compañero de una chica militar. Los cuatro reaccionaron especialmente contrariados por esta noticia, comprendían que la reacción de Leomon era algo natural por lo sucedido con su compañera, pero aun con eso sabían que su acción no era para nada correcta.
Tras las palabras de la castaña Taichi se retiró a su habitación ayudado por Mimi mientras Palmon ayudaba a Agumon a cargar las mochilas con las que había llegado. Gabumon permaneció junto a Matt quien se quedó en la mesa de la cocina. El compañero del rubio terminó por retirarse vencido por el cansancio mientras que Matt permaneció en la cocina, bebiendo las cervezas de Kouta hasta el amanecer, cuando Sora llegó con él y a regañadientes lo llevó hasta su habitación para que durmiera.
Desde ese día no había vuelto a dormir tanto, despertaba en la madrugada y bajaba a la sala para pensar un poco las cosas. A pesar de las múltiples situaciones de peligro en las que se habían encontrado antes nunca algo había resultado tan serio como lo que ahora sucedía, y por ende el muchacho no podía estar tranquilo.
Escuchó el ruido de unos pasos acercándose a la sala y dirigió la mirada a la entrada a esta para ver a Sora vestida con un pantalón deportivo y una blusa de manga larga. Su cabello corto estaba todo recogido y sujeto en una coleta y sus pies descalzos. La chica avanzó hasta el sofá en que el rubio permanecía sentado y se acomodó a su lado sin decir nada. Matt tampoco dijo cosa alguna, permanecieron los dos en silencio, un tanto incomodos, embargados por el ánimo que reinaba en toda la mansión desde que Juri no estaba en ella.
-Dame –dijo extendiendo la mano la pelirroja, refiriéndose al cigarrillo a medio consumir entre los dedos del muchacho. El chico miró el cigarrillo encendido y luego se lo pasó a la chica que dio una calada tosiendo al escupir el humo.
Sora se inclinó hacia adelante, pensativa. Matt permaneció con la espalda pegada al sofá intentando descifrar el enigma que era la mirada de la pelirroja.
-Debes dormir –dijo dando otra calada al cigarrillo y tosiendo-, y debes dejar este vicio –le dijo, aunque sin devolverle el cigarrillo. Matt negó con la cabeza entre divertido y triste, esa mujer le generaba ambas sensaciones solo con su presencia-. Sé que estas preocupado, todos lo estamos, pero no por eso debes descuidarte.
-Tu siempre tratando de cuidar a los demás –dijo Matt sonriendo divertido. Sora lo miro molesta, aunque después también ella sonrió-. Estoy preocupado por el futuro.
-¿A qué te refieres? –Matt suspiró poniendo la vista en el suelo.
-Ese es el problema, no lo sé –miró a Sora, se concentró en sus ojos los cuales lo veían a él fijamente-, no sé qué va a suceder, así que no sé cómo prepararme para eso –el muchacho desvió la mirada, tomando la cigarrera nuevamente con la intención de fumar otro cigarrillo. Metió su mano en el bolsillo de su pantalón para sacar el encendedor, pero la mano de Sora se posó sobre la suya deteniéndolo. El chico volteó a ver a la pelirroja que en ese momento se inclinó hacia el para besarle la frente, un gesto que solía tener con él en momentos difíciles como ese.
-Cuando decidí que quería formar parte de todo esto, yo tampoco sabía que iba a pasar, ¿recuerdas? No recordaba nada, ni entrenamiento, ni información importante, y sabía que estar aquí no era cualquier cosa, aunque no lograra comprender del todo en ese momento de que se trataba ser la compañera de un digimon –Sora sonrió para el chico, aun le sujetaba la mano-, me quede, tome la decisión de ser una Tamer, y en ese momento, aunque no supiera nada, me sentí segura, porque te tenia a ti –el rubio sintió como su cuerpo se estremecía al escuchar esa frase-, en ese momento pensé que el futuro sería difícil, pero me sentía bien por estar con Biyomon, con la gente y digimons de esta mansión, contigo, eso ayudo entonces, y si lo necesitas tu ahora, aquí estoy, contigo y para ti –Matt sonrió tomando la mano de Sora entre la suya y apretándola.
-Gracias –dijo mientras comenzaba a acariciar la mano de la chica.
-De nada, para eso están los amigos, ¿no? –Matt dejó de acariciar la mano de la pelirroja y poco a poco la soltó, esforzándose por sonreírle a la chica.
-Sí, amiga.
Ambos permanecieron en silencio, sin notar siquiera que Monodramon intentaba dormir detrás de otro sofá envuelto en una manta.
Tai estaba solo en la gran oficina del sótano que utilizaban para las reuniones de todo el equipo. Eran las siete de la mañana y estaba ahí desde las seis, igual que el día anterior, y como el día anterior tenía pensado pasar encerrado ahí el mayor número de horas posible, solo vigilando el mapa del continente Sarvar, esperando que de algún modo esa actividad le diera la clave que necesitaba para poder encontrar al emperador y enfrentarlo.
Luego de saber que Hikari estaba a salvo, y verla cuando regreso junto a Ryo a la mansión (bastante cerca del chico, cosa que a Taichi no le agrado mucho y no estaba seguro del por qué) la sensación de alivio no le duro mucho. El estado de Juri, si bien mejoraba, aún no salía del todo del peligro, y la idea de que un evento como ese se repitiera torturaba al castaño, y al resto de los integrantes del equipo especial, al grado de no dejarlo dormir, y tenerlo pensando en cómo detener al Emperador. De cierto modo el chico se sentía culpable, como si el haberse ido hubiera sido un acto irresponsable y también como si se hubiera tomado el asunto del Emperador de los digimons a la ligera y eso hubiera puesto en peligro la vida de todas las personas que vivían en la mansión, todas aquellas personas a las que consideraba buenos amigos.
-Estaba segura de que estarías aquí -escuchó una voz femenina detrás de él, y luego vio como una mano ponía una taza de café sobre la mesa en frente de él. Se giró un poco para ver a la chica de cabello morado y anteojos que le sonrió con amabilidad mientras se aproximaba a una de las computadoras pegada a la pared de la oficina-, todos estamos preocupados, y hacemos lo que podemos, supongo -le dijo sin voltear a verlo, solo buscando en la computadora algunos informes que comenzó a leer y comparar.
-Sí, es difícil cuando no puedes hacer nada -dijo el muchacho recargándose en la silla reclinable de Charles cerrando los ojos. Yolei al escucharlo se levantó de su asiento y se acercó al chico por detrás para propinarle un fuerte zape en la cabeza.
-¡Auch! -se quejó el muchacho sobándose la cabeza-, ¿Y eso por qué?
-Por idiota -dijo tomando asiento frente a la computadora otra vez-, eres nuestro líder -le recordó-. Escucha, cuando se fueron no estaba segura de si esa era la mejor opción, pero Mimi creía en ti, Hikari creía en ti, Sora estaba segura de que lograrían algo y T.K. no paraba de decir que su hermano era tan terco que no volvería hasta encontrar algo con que enfrentar esta amenaza, y así sin más se fueron -dijo la chica haciendo una pausa para respirar y luego girarse hacia el castaño-, nadie sabía con exactitud a que se fueron, que harían, que buscarían, pero todos confiamos en que harían algo increíble, y que gracias a eso obtendríamos la ventaja -el chico se hundió en su asiento un poco intimidado por las palabras de la chica-. Ya están aquí, así que no me digas que no hay nada que puedas hacer, en lugar de eso bébete ese café y enfócate -Taichi seguía hundido en el asiento con la taza de café entre sus manos a la cual le dio un buen trago quemándose la boca y la garganta con la caliente bebida.
Suspiró inclinándose hacia adelante. La joven Inoune tenía razón, después de todo habían logrado algo importante y por la situación en el momento de su llegada ni siquiera habían podido compartir eso con sus compañeros. El chico dio otro trago al café, esta vez más ligero intentando ordenar sus ideas, después de todo, su encuentro con el Anciano Azulongmon y su entrenamiento no habían sido los únicos eventos agradables del último mes.
-Tienes razón, hay que trabajar -le dijo el castaño a la chica mis tras se ponía de pie-. Háblame de los discos -le pidió el joven. Yolei detuvo su lectura mirándolo curiosa, sabía que había hablado con Mimi sobre ese asunto el día que llegó a la mansión, pero no estaba al tanto de que era exactamente lo que sabía.
-Bueno... Los mejores ingenieros de la agencia estuvieron trabajando desde la aparición de las torres en un dispositivo que contrarrestara los efectos de las mismas, para facilitar los combates, evitar lo más posible el tener que pelear contra los digimons, después de todo ellos no tienen la culpa de estar siendo controlados.
-En la última misión que hicieron lo probaron, ¿No? Y el resultado fue positivo.
-Correcto, la torre de Cempoal Town quedo inhabilitada en cuanto el disco se le implantó.
-¿Entonces por qué no se han usado en todo el continente? -pregunto el chico mirando nuevamente el mapa de Sarvar. Yolei le dio un vistazo y luego comenzó a teclear sobre la computadora vinculándola con el mapa. La imagen del continente mostro varios puntos que se distribuían como formando una línea que rodeaba la selva center como creando una defensa de las áreas Norte y Este.
-No se han realizado suficientes pruebas, así que aún es una tecnología experimental, los modelos mejor fabricados se están utilizando como barrera para proteger el área más ocupada por humanos, mientras pensamos en una mejor estrategia.
Tai reviso el mapa, luego se acercó a Yolei para pedirle que le mostrara los informes de las misiones que se habían realizado con la intención de liberar zonas del control del emperador. Después de una breve lectura el muchacho se separó de la joven de lentes y volvió a revisar el mapa.
-No sabemos dónde está -dijo el chico mientras se cruzaba de brazos.
-Exacto, las áreas afectadas por las torres son muchas, y bastante peligrosas, buscarlo es simplemente difícil.
-Y hasta que no podamos atraparlo, no podremos vencerlo -dijo el chico acariciándose la barbilla ligeramente rasposa, ya necesitaba afeitarse-, y él lo sabe -su voz denotaba frustración. Yolei lo miró algo desconcertada.
-¿Cómo dices? -preguntó la joven.
-Sí, sabe que no podemos combatirlo directamente por que no sabemos dónde está, podría estar en cualquier parte, incluso podría no estar en ninguno de esos lugares.
-Hablas de... ¿De qué podría estarse escondiendo en el mundo real?
-¿Por qué no? -dijo el chico como si fuera algo obvio-, ha estado jugando con nosotros, probando nuestra fuerza, quiere saber que tanto representamos una amenaza para él.
-Entiendo, se aprovecha de que no hemos podido ubicarlo para seguir atacando, lentamente, y aprovecha cada combate para irse fortaleciendo, al irnos conociendo.
-Así es -Tai comenzó a caminar por todo el lugar mientras pensaba las cosas-. Esta guerra no acabara hasta que no lo detengamos, y no lo detendremos hasta que no sepamos donde está, pero no sabremos donde está sin revisar toda el área o... -Tai se volvió hacia Yolei mirándola directamente.
-¿Cuantas veces ha aparecido el Emperador? -le preguntó sin rodeos.
-¿Eh? -Yolei parecía confundida.
-¿Hay registros de él? ¿Fotos, videos?
-Ah... ¡Ah! ¡Claro! -confirmó la chica y comenzó a buscar en la computadora-. En realidad pocas veces se le ha visto -dijo terminando de hacer su búsqueda -, logramos captar unas imágenes de él en el Parque fundidora días antes de que liberáramos esa zona -en una de las pantallas apareció la fotografía de un encapuchado cubierto por una gabardina negra con adornos amarillos y una máscara de color blanco que le cubría el rostro-, en otra ocasión estuvo en el laboratorio de pruebas de un centro de investigaciones al sur, que luego desmantelo por completo -explicó la chica mostrando otra foto-, el más reciente, fue en una guardería al Noroeste del continente, aunque ahí no logró apoderarse del lugar, soldados de Huanglongmon y algunos digimons fuertes de lugares cercanos lo expulsaron -Tai vio un corto video en que se veía al encapuchado de las fotos anteriores con un digiegg bajo el brazo escapando montado en un Airdramon -, y además de eso hay un par de imágenes más, pero sus apariciones no han sido muchas, cinco en total, sin contar las dos veces que nos contactó a nosotros directamente.
Tai revisó los otros dos puntos donde se había confirmado la presencia del Emperador. Ambos lugares eran pueblos que no parecían ser especialmente llamativos, pero que por algún motivo hacía pensar al castaño que todo se conectaba.
-Busca algo -dijo en un susurro, y luego una idea le pasó por la mente-, por supuesto -dijo antes de tomar la taza de café que Yolei le había preparado y apurar la bebida para luego emprender la marcha-. Gracias por el café -dijo antes de salir de la sala.
-¿Que? ¡Espera Tai! ¿Qué piensa hacer? -le preguntó la chica cuando el castaño estaba a punto de cerrar la puerta. El chico le sonrió antes de contestar.
-¿Sabes cómo se está comportando el Emperador? -le preguntó el muchacho, la chica parecía desconcertada-, como un cazador, acechando a su presa, tiene todas las ventajas, ninguna debilidad aparente, ¿Pero sabes que es lo que eso nos proporciona?
-¿Qué cosa? -pregunto la chica de anteojos.
-Una oportunidad, si esta tan confiado como creo que lo está, no espera que lo acechen, el depredador nunca piensa que será la presa a mitad de la caza -Yolei parecía seguir sin entender mucho.
-¿Por qué no dejas de revolver todo y me dices exactamente lo que piensas hacer? -pidió ella.
-Lo que haremos -dijo con una gran sonrisa, y después se despidió de ella agitando la mano.
El chico salió disparado de la sala por lo que estuvo a punto de estrellarse contra un joven de cabello negro medio largo amarrado en una coleta y con una cicatriz en el rostro. Tai freno con fuerza utilizando los pies y el muchacho lo detuvo por los hombros para evitar colisionar.
-Wow, con calma hermano -dijo Kouta, que acababa de regresar del digimundo, específicamente de la base militar donde Juri era atendida y Leomon permanecía encerrado.
-Lo siento, tengo prisa -dijo el castaño haciendo a un lado a su viejo amigo.
-¿Que? ¿Por qué? -lo cuestionó el joven de cabello negro a quien acompañaba Kotemon.
-Sé cómo detener al Emperador, te explicaré después, y a los demás, ahora debo ir con Matt y luego reunir a todos... -dijo mientras seguía caminando deprisa por el pasillo.
-A todos... -pensó Kouta un momento-...diablos... ¡Espera, Tai! -lo llamó con un grito y luego se apresuró a alcanzarlo, al pie de las escaleras que subían hasta la puerta que daba al vestíbulo de la mansión Kouta sujeto la muñeca del castaño.
-¿Qué pasa? -dijo algo impaciente el muchacho. Kouta miró a su alrededor un momento y luego jaló a su amigo y lo empujo hasta un pequeño almacén de suministros a un lado de las escaleras-, ¿Que mierda Kouta? ¿Que se supone que...?
-¿Tienes hambre? -preguntó el chico mientras Kotemon se quedaba fuera del almacén vigilando.
-¿Que? -dijo Tai con incredulidad-, por amor de dios Kouta, ¿No me estas escuchando? Te digo que tengo un plan para detener al Emperador, ¿y tú estás pensando en comida? Eres igual que Agumon.
-No Tai, tu no escuchas, quiero saber si tienes hambre -dijo remarcando cada silaba, Tai a punto de volver a protestar comprendió la intención de su compañero. Lo miró interrogante un instante y luego asintió.
-Ahora que lo mencionas, sí, creo que tengo algo de hambre -Kouta seguía mirando en todas direcciones como buscando algo.
-Perfecto -dijo mientras de un bolsillo de su chaqueta sacaba una pequeña libreta y un bolígrafo-. Kotemon y yo encontramos un restaurante donde sirven un muy rico ramen, deberíamos reunirnos ahí, hoy en la tarde tal vez -dijo extendiéndole el papel en el que acababa de apuntar la dirección de dicho lugar.
-Claro, ahí estaré -le confirmó el muchacho, dirigiéndose a la salida del almacén con lentitud.
-Tai -lo llamó una vez más el chico de cabello negro-, lleva a Ishida contigo -el castaño asintió y se retiró del lugar.
Restaurante Ichiraku Ramen, en Odaiba, en la Tierra
Junio 9 de 2085
Yamato Ishida permanecía serio mientras Gabumon seguía mirando la carta del restaurante y Taichi y Agumon jugaban un juego de póker sobre la mesa. Ambos chicos vestían ropa normal, el joven Ishida llevaba una camisa de cuello color vino y un pantalón de mezclilla, mientras el castaño llevaba una camisa de manga corta azul rey y unas bermudas marrón.
El lugar era bastante agradable, colorido y tranquilo. Grandes ventanales daban a la calle dejando entrar mucha luz y los asientos donde se encontraban eran cómodos. Habían pedido una mesa al fondo rodeada por un acolchado asiento en forma de herradura que rodeaba tres lados de la mesa. No estaban seguros de cuanta gente se reuniría con ellos, por lo que creían conveniente contar con el mayor espacio posible, además de que la mesa en cuestión tenía la ubicación más discreta de todo el restaurante, alejada de las ventanas y con buena vista de casi todo el restaurante.
Tai habló con Matt justo después de encontrarse con Kouta y le informo de que se reunirían en la tarde en aquel sitio, con la mayor discreción que pudo, buscando también asegurarse de que el rubio entendiera el mensaje.
Kouta y Tai habían desarrollado esa forma de hablar en clave para mantener información importante en secreto, por lo que el castaño había comprendido que el chico de cabello oscuro le estaba informando de que la mansión no era un lugar seguro para hablar, y que le aclararía todo en cuanto se reunieran en ese restaurante.
Una mesera pelirroja de largo y fino cabello amarrado en una cometa se acercó dejando sobre la mesa cuatro razones de ramen que repartió entre los cuatro ocupantes de la mesa.
-Que lo disfruten -les dijo a todos pero miró únicamente a Matt guiñándole un ojo y dedicándole una coqueta sonrisa. El muchacho se ruborizo ligeramente para después agradecer con educación por la comida.
-Eres bastante popular con las chicas -dijo Tai mientras tomaba una carta de la baraja.
-Cállate -le reclamo el chico-, y a todo esto, ¿Que hacemos aquí?
-Ya te lo dije, no tengo ni idea -Agumon tomó también una carta continuando con su juego con el muchacho.
-¿Entonces por qué vinimos? -Gabumon comenzó a comer cansado de la discusión, que se trataba una vez más de lo mismo y que su compañero había sostenido con el chico castaño desde que llegaron al restaurante.
-Kouta tiene algo importante que decirnos, creo que puede tener algo que ver con el emperador, y eso es un tema importante -le informó mientras él y Agumon se miraban y asentían-, tercia de ases -dijo el castaño con regocijo. El digimon dinosaurio sonrió.
-Póker de dos -le sonrió el digimon bajando sus cartas y extendiendo los brazos en forma de victoria.
-Pues ya se tardó ese inútil -dijo fastidiado el rubio removiendo la comida en su plato.
-La paciencia no es tú fuerte, ¿Verdad Yama? -escucharon detrás de ellos y vieron acercarse al susodicho, cubierto por una larga gabardina de color marrón oscuro, llevaba lentes de sol y con una gorra tipo boina en la cabeza. El chico tomó asiento y de debajo de su gabardina salió Kotemon que se sentó a un lado de él y de Taichi, apretujándose en la parte del fondo de la mesa.
-¿Qué carajo traes puesto? -lo cuestionó Yamato mirándolo con el ceño fruncido.
-Vine de incognito por si alguien me seguía, ¿Que ustedes no piensan en eso? -preguntó el muchacho quitándose la boina y los lentes.
-Nadie piensa en eso -le dijo Tai-, te vez ridículo -se mofó el castaño antes de comenzar a comer.
-Par de idiotas, ya lo verán cuando llegue Ryo -se defendió el chico cruzándose de brazos.
-¿Ver qué? -preguntó el nombrado y los Tamers y digimons lo miraron, parado frente a ellos acompañado por Monodramon, y vestido con una simple camisa negra de manga larga y un pantalón de mezclilla algo ajustado. Las miradas burlonas se clavaron en Kouta quien siguió con los brazos cruzados y su cara de enfado.
La mesera regresó para dejar otros cuatro platos y regalarle otra sonrisa a Matt quien volvió a ruborizarse sin decirle nada.
-Bien, pongámonos serios -dijo Taichi limpiándose la boca con una servilleta-, ¿Por qué tanto drama? ¿Qué es tan importante que debemos salir de la mansión para hablarlo?
-Bueno es...algo un tanto complicado -dijo Ryo. De verdad era complicado, ¿Cómo decirles aquello? que él, Kouta y Henri habían pensado desde la primera aparición del Emperador.
-Sospechan que hay un traidor en la mansión -dijo Matt para después llevarse un trozo de carne a la boca. Kouta y Ryo lo miraron boquiabiertos mientras Tai les dirigía una mirada de desconcierto e indignación.
-Eso es ridículo, ¿No es verdad o sí? -los cuestionó el castaño.
-Bueno... -intentó hablar Kouta.
-¡Es cierto! -Tai se levantó de su asiento provocando que algunos de los clientes los voltearan a ver.
-Tai cálmate -le pidió Matt sosegadamente-. Supongo que si no querían que habláramos en la mansión es porque temían que alguien nos escuchara, y eso solo es un problema si no confían en alguien. Me imagino que ya tienen un sospechoso -las conclusiones de Matt eran bastante asombrosas, pensaba Ryo.
-¿Cómo pueden desconfiar de alguien en la mansión? Somos un equipo -se quejó Tai.
-Hay ciertas pistas que nos llevan a eso -dijo Kouta-, el Emperador tiene información sobre nosotros, se movió por el digimundo usando la red de HEDM y nadie sabe como pero parece que opera bajo nuestras propias narices.
-Esos son motivos para pensar que alguien de la agencia, o con nexos con ella sea el responsable de todo este caos, ¿Pero por qué asumir que es uno de los niños elegidos?
-¿No te parece una buena fachada? -intervino Matt-, además desde la mansión Riuga se puede tener un mejor monitoreo del digimundo, y explicaría por qué parece que el desgraciado esta siempre un paso adelante de nosotros -concluyó Matt descruzando los brazos para recargarlos sobre la mesa-. ¿Quién es su sospechoso? -les preguntó.
-Ichijouji -dijo Ryo.
-A estado actuando algo extraño -agregó Kouta. Tai estaba por protestar, pero incluso él había notado que el chico escondía algo cuando regreso a la mansión. ¿A caso sería posible lo que sus compañeros decían?
-Por eso no podíamos hablar en la mansión -continuó Ryo.
-Y por eso no podía dejar que hablaras con todo el grupo sobre tu idea para capturar al emperador, lo pondrías sobre aviso.
-Asumiendo que sea él -dijo aun para defenderlo-, no hay pruebas de que tengan razón. ¿O sí?
-No -confirmo Ryo sin titubear-, pero una sospecha así no se toma a la ligera, prefiero ser precavido que lamentar una desgracia...otra desgracia -dijo el muchacho cruzándose de brazos. Taichi y Matt parecían estar de acuerdo con ese punto.
-Bien -dijo Tai finalmente-, pero hasta no tener pruebas nada de esto lo deben saber los demás -aclaró el muchacho-, nadie debe enterarse.
-¿Y de que no debemos enterarnos Taichi Kamiya? -el castaño casi se atragantó con la comida al escuchar la voz de Mimi. El grupo entero (a excepción de Matt) voltearon a ver frente a la mesa a la mismísima Mimi Tachikawa, con una blusa roja de cuello y un pantalón negro ajustado, junto a Palmon, y a Sora Takenouchi, vestida con una blusa azul celeste de tirantes y una falda un poco larga de color blanco, junto a su compañera Biyomon.
-¿Que hacen ustedes aquí? -preguntó Kouta.
-Arruinar reuniones secretas es como me gusta gastar el tiempo -dijo Sora con tono burlón.
-¿Quien dice que esto es una reunión secreta? -dijo Ryo visiblemente nervioso.
-¡Ay por favor! La próxima vez que usen el almacén de suministros cómo escondite al menos asegúrense de que este vacío -les espetó Sora, a lo que Kouta y Tai se pusieron nerviosos.
-Ahora explíquenos -comenzó Mimi bastante molesta -, ¿Por qué se reúnen fuera de la mansión para hablar de algo sobre el Emperador? ¿Y qué es eso de lo que no nos podemos enterar? -los chicos se mantuvieron en silencio, todos, incluso los digimons parecían nerviosos.
-Está bien, tienen derecho a enterarse -dijo Matt con calma.
-Matt -dijo Tai para callarlo pero el chico lo miró serio. El castaño quiso replicar pero algo en la mirada del rubio le hizo esperar.
-Les diremos... No queremos que los más jóvenes sigan peleando -Sora y Mimi lucían sorprendidas mientras que los chicos y sus compañeros no entendían lo que el rubio estaba haciendo-. Tai tiene un plan para pelear contra el Emperador, pero no queremos que los chicos participen, planeamos una estrategia en la que solo nosotros participemos.
-¿Pero de qué demonios hablan? -preguntó Sora con tono preocupado. Matt seguía serio.
-Juri casi murió en la última misión, es obvio que esto dejó de ser un juego de niños y ahora se ha convertido en una guerra, y no creo justo que nos ocultemos detrás de los chicos.
-Pero ellos son los únicos que pueden pelear -argumento Mimi-, se decidió que ellos serían la primera línea de defensa y principal escuadrón de ataque por que son quienes pueden utilizar el poder de los digimentals.
-Y hemos estado muy cómodos con eso -dijo Ryo von voz calmada-, pero aunque sean quienes pueden pelear, siguen siendo niños.
-Además ya no solo ellos pueden pelear -dijo Agumon llamando la atención de todos y ganándose una sonrisa cómplice de Tai.
-Chicos -Sora tomó la palabra-, bueno, comprendo, pero somos un equipo. Matt miró a la pelirroja con seriedad.
-Si pero... Davis, Ken, T.K., Hikari... ¡Por Dios, Cody! -elevó el tono de voz remarcando la seriedad del asunto-, el solo tiene catorce años, y la hermana de Henri igual. Claro ellos son fuertes, y los únicos que pueden pelear sin limitaciones, pero siguen siendo solo niños, y nosotros unos irresponsables por dejarlos pelear contra algo tan grande -Palmon y Biyomon tomaron asiento mientras Sora y Mimi seguían algo titubeantes-. La próxima vez puede que sea incluso peor, y no quiero que mi hermano salga lesionado o... -el chico apretó los puños molesto.
Tai notaba que aunque había dicho eso con la intención de desviar la atención de las chicas realmente sentía cada cosa que estaba diciendo.
-Eso es cierto, debemos pelear nosotros, por Hikari y los demás -agregó Ryo, ganándose una mirada no muy amigable de Tai por haber nombrado de esa forma a la chica Yagami.
-Ok, entiendo, pero debieron incluirnos a nosotras y al resto -dijo Mimi tomando asiento al igual que Sora-, a Takato, Rika, a Izzy, Joe...
-Ese cerebrito no tiene la fuerza para pelear -se quejó Kouta, quien había estado bastante hostil con el chico de cabellera azul.
-Takato y Rika no están en el mejor estado para pelear, lo de Juri los afecto más a ellos, igual a Henri -dijo Ryo recordando al muchacho Wong.
-Además Izzy está muy ocupado trabajando en lo de los discos inhabilitadores -dijo Tai refiriéndose a los aparatos que apagaban las torres-, y Joe le ayuda a hacerlo -dijo dirigiendo las palabras a Kouta quien bufo inconforme.
-Eso nos deja solo a nosotros -dijo Matt como conclusión.
-Y a nosotras -enfatizo Mimi. Tai estaba a punto de decir algo pero la severa mirada de la castaña lo detuvo.
-Si van a hacer esto, cuando menos no los dejaremos actuar solos -puntualizó Sora con determinación. Los chicos se miraron entre ellos, sabían que no podrían hacerlas desistir.
-Correcto, lo haremos juntos -dijo Tai rindiéndose ante las circunstancias.
-Bien, ¿Entonces cuál es el plan? -los cinco Tamers y sus digimons junto con Agumon miraron a Tai, quien estaba al centro de la mesa.
-Para ganar esta especie de guerra tenemos que derrotar al Emperador, ya no basta con liberar zonas de su control, es hora de enfrentarlo directamente.
-¿Pero cómo vamos a hacer eso? Ni siquiera sabemos dónde está -dijo Mimi y todos parecían estar descuerdo con ella. Tai sonrió cruzándose de brazos
-Hagamos que venga a nosotros.
Valle de Iroh al oeste de la selva Center, en el continente Sarvar, en el digimundo
Junio 13 de 2085
En aquel largo camino entre las montañas verdosas de la selva center y los terrenos más inhóspitos del oeste del continente avanzaba una hilera de vehículos de HEDM. Un gran vehículos blindado, guiados por un Jeep con un soldado en la parte de atrás atento al panorama y sosteniendo una ametralladora tipo gatling. Detrás de los vehículos otro Jeep idéntico al de enfrente protegía la retaguardia y a los lados seis Monocromons, tres a la derecha y tres a la izquierda, con sus jinetes Tamer sobre su lomo terminaban de formar la escolta.
Era sencillo de imaginar el hecho de que aquellos vehículos transportaban algo muy importante, y por ende se utilizaba tal grupo de escoltas. El vehículo acorazado era conducido por un hombre acompañado de su digimon y otro soldado, ambos llevaban el uniforme militar y sobre estos chalecos anti balas, cascos en la cabeza y máscaras que les cubrían desde la nariz hasta la barbilla. El conductor del vehículo estaba bastante nervioso, constantemente miraba por las ventanas y respiraba algo agitado. Junto a él, su compañero digimon, que tenía la apariencia de un pequeño dragón cubierto de pelaje amarillo y con una armadura similar a la de un samurái cubriendo su lomo, cola y parte de su cabeza, lo miraba algo preocupado. El militar, que debía tener cerca de treinta años miró al digimon de nombre Ryudamon intentando sonreír.
-No me agrada esto, es una mala idea, una muy mala idea –dijo volviendo a asomarse por las ventanillas del vehículo-, estamos muy expuestos aquí –el digimon lo miró con preocupación mientras que el otro militar parecía estarlo ignorando y se dedicaba únicamente a revisar una escopeta.
-Solo sigue el curso –le dijo mientras tomaba asiento en el lugar del copiloto dejando al digimon en medio de los dos Tamers-, la información se manejó como máximo secreto, no deberíamos tener problemas –le explicó.
-No deberíamos tener problemas, ¿Cuándo fue la última vez que después de decir eso no tuviste problemas en una misión? –le reclamó el militar mayor. El otro hombre no dijo nada y solo mantuvo su vista fija en el camino, con el arma sobre su regazo. Parecía estar esperando algo.
En el Jeep de enfrente otro militar, vestido de forma similar a la de sus compañeros en el vehículo blindado viajaba mucho más relajado, acompañado de su compañero Dobermon, sentado en el asiento del copiloto y con otro encapuchado en la parte de atrás junto a su digimon. El militar se retiró el casco pasándose la mano por el corto cabello negro mientras veía que estaban cerca de llegar hasta un pequeño rio que atravesaba las montañas. El rio en cuestión era muy poco profundo en esa zona, aunque bastante amplio, y para cruzar por ahí se había construido un pequeño puente por el que todo el convoy pasaría.
El conductor del Jeep tomó el radio del vehículo para hablar con el resto del grupo.
-Atención convoy, estamos a punto de cruzar el rio, después llegaremos a la boca del dragón y de ahí el camino hasta nuestro destino será más seguro, no quiero cantar victoria antes de tiempo, pero creo que lo logramos –dijo dejando el radio en su lugar y acariciando el lomo de su compañero que recibió alegre la caricia. En realidad parecía contento el muchacho-. Al final ese lunático no se apareció, ¿genial no crees? –le dijo el militar al ocupante del asiento trasero quien no respondió nada y solo miró por la ventanilla del vehículo.
Al llegar hasta el rio los Monocromons atravesaron este rodeando el puente mientras los Jeeps seguían escoltando el vehículo acorazado. La extensión total del puente era de al menos cincuenta metros, mismos que eran recorridos poco a poco. Al pasar el rio tendrían de frente la entrada de una conexión de túneles bastante extensos que tenían por nombre "la boca del dragón" por las formaciones rocosas dentro de las cuevas que se asemejaban a la dentadura de uno de esos míticos animales.
Dos de los Jinetes de Monocromons avanzaron se adelantaron para ver el camino hasta la entrada a las cuevas, pasando la frondosa zona de la selva.
-Esta misión salió mejor de lo que esperaba –dijo uno de los jinetes encendiendo el comunicador de su casco.
-Aun no terminamos, no te confíes –le contestó con voz femenina la otra jinete mientras llegaban hasta el final del rio.
-Ahí está, la boca del dragón, una vez ahí el resto del viaje será sencillo –dijo con satisfacción, aunque la mujer montando el otro Monochromon no parecía tan convencida de eso.
Tenía un mal presentimiento y se sentía observada, comenzó a buscar con la mirada hasta que un extraño destello llamó su atención. Tomó los binoculares que llevaba sujetos al hombro del uniforme y levantando el visor de su casco los utilizó para ver mejor aquel objeto. Amplio la imagen y cambio a una visión especial que le ofreciera una mejor visibilidad del objeto e iniciara un análisis del mismo. Debido a la vegetación frondosa que estorbaba el aparato tardo un momento en descartar las imágenes de árboles y ramas que estorbaban hasta que mostró únicamente el contorno de una construcción alta, parecida a una torre. Después de terminado el análisis el aparato confirmo que la torre irradiaba las ondas que creaban interferencia con los digivices.
-Demonios, ¡Es una trampa! –exclamó dando vuelta a su digimon para hacer que el resto del convoy retrocediera.
El conductor del Jeep que estaba delante del vehículo acorazado vio el movimiento de la jinete y escuchó por medio del radio el grito de la mujer, para después ver como una roca era lanzada hacia ellos.
-Mierda –dijo mientras aceleraba y giraba el volante saliendo del lugar donde la enorme roca se estrelló hundiéndose en el puente de madera y estorbando el paso del vehículo blindado. Más rocas comenzaron a caer mientras los Monocromons flanqueaban el vehículo en el rio.
En el cielo vieron venir un grupo de Airdramons que comenzaron a escupir bolas de fuego, las cuales fueron detenidas por los disparos de fuego de los Monochromons en el agua. En ese momento de las montañas de la selva center descendió a toda velocidad un grupo de Golemons que taclearon a los Monocromons mientras estos mantenían el fuego contra los Airdramons. Uno de los Golemons avanzó hasta llegar al puente subiendo a este y golpeando con su puño de piedra el Jeep al frente del convoy lanzándolo del puente al agua boca abajo para después rugir mientras se ponía de frente al vehículo blindado.
-Me lleva, ¡Sabía que era una mala idea! –exclamó el conductor del vehículo mientras ponía el vehículo en reversa con la intención de escapar de ahí, sin embargo el Golemon alcanzó al vehículo antes de que se alejara sujetándolo de la parte delantera y levantándolo.
El militar de la escopeta recargó esta y apuntó al rostro del digimon que los miraba fijamente a través del parabrisas. Dio un disparó que voló el cristal en pedazos y después otro que dio de lleno en la cara del digimon haciéndolo soltar el vehículo.
-¡Vámonos! –dijo y el conductor pisó el acelerador para retroceder estrellándose con el Jeep de atrás que se dejó arrastrar por el vehículo blindado mientras en la parte de arriba un militar con una ametralladora disparaba a los Airdramon que volaban cerca de ellos.
Alrededor del puente, en el agua los Monochromons y los Golemon continuaban forcejeando. La jinete que había visto la torre en la montaña sostenía una batalla sobre el lomo de su compañero contra un Golemon que intentaba abrirse paso hasta el digimon que le disparaba grandes llamaradas. El digimon de piedra lanzó un fuerte rugido lanzándose a toda velocidad contra el digimon para golpearlo con el hombro y después tomarlo de la mandíbula levantándolo sobre sus patas traseras. La mujer sobre el digimon alcanzó a liberar las correas con que se sujetaba al lomo de su compañero justo a tiempo para saltar de él y evitar quedar aplastada debajo del digimon. Cayó al agua y se levantó viendo que esta le llegaba hasta las rodillas y viendo a su compañero.
-Monochromon arriba –dijo intentando alentar a su compañero el cual mientras trataba de incorporarse fue alcanzado por un proyectil que le golpeó en la garganta. La chica vio como un aro negro comenzaba a rodearle todo el cuello-. No –dijo mientras sacaba un arma apuntándole al aro pero antes de poder disparar los gruñidos de los Airdramons le advirtieron del ataque inminente de los mismos. La chica retrocedió alejándose del lugar de la batalla y tratando de llegar hasta el Jeep y el vehículo blindado.
Ambos vehículos estaban por llegar al otro extremo del puente cuando la lluvia de fuego de los Airdramons golpearon el puente de madera comenzando a destruirlo, llegando hasta el punto justo donde estaban los neumáticos delanteros del vehículo blindado el cual se fue abajo junto con el puente quedando varado en este con la parte delantera hundida.
El militar en la parte trasera del Jeep miró al vehículo blindado con preocupación. Del interior del Jeep salió la conductora acompañada de su compañero (un Gazimon), y juntos intentaron llegar hasta la puerta trasera del vehículo para abrirla y sacar el contenido.
-Debemos asegurar el paquete –dijo el militar que seguía sobre la parte trasera del Jeep con una metralleta en las manos.
El militar volteó al frente para ver descender a uno de los Airdramons, del cual bajó un sujeto vestido de negro. Su cabeza era cubierta por una capucha y debajo de esta una máscara blanca cubría su rostro. La ropa negra con bordados amarillos cubría cada parte de su cuerpo. El militar lo identificó por supuesto, era el así autoproclamado Emperador de los digimons.
El hombre sobre el Jeep comenzó a disparar pero el Airdramon se interpuso recibiendo los disparos que se hundieron en su piel generándole gran dolor, hasta que la ráfaga seso. El militar revisó el arma que se había trabado mientras el Emperador seguía su camino con calma. Del interior del vehículo salió un Gotsumon que se arrojó sobre el hombre de la máscara quien levantó un brazo del cual salió disparado un aro negro que rodeó el cuello del digimon quien cayó al suelo donde comenzó a retorcerse.
-¡Gotsumon! –exclamó el militar viendo a su compañero en el suelo. El emperador estaba ya a pocos pasos de él y el hombre arrojó el arma y saltó del vehículo para detenerlo-. Pelea como hombre bastardo –le dijo levantando sus puños notoriamente enojado mientras que el Emperador solo se detuvo frente a él.
-¿Cómo hombre? ¿Por qué pelear como hombre si soy más que eso? –dijo y chasqueó los dedos, acto seguido el Gotsumon se levantó y saltó sobre el Jeep para después atacar a su Tamer con una serie de rocas que lo golpearon hasta tirarlo al agua. El emperador continuo su marcha escoltado por el digimon de roca hasta llegar con los últimos dos obstáculos, la última integrante del convoy militar y su compañero digimon Gazimon.
Ambos dejaron su labor de intentar llegar hasta la puerta del vehículo y encararon al enmascarado algo temerosos. Gotsumon lanzó nuevamente una serie de rocas que la chica esquivó saltando y cubriéndose detrás del Jeep. Gazimon saltó hacia el emperador quien lo esquivó para después sacar de debajo de su capa un látigo con el que le lanzó un golpe que le sujetó el cuello. El emperador comenzó a ejercer presión asfixiando al digimon, mientras la chica detrás del Jeep se trepaba en este para saltar sobre el Emperador.
-Maldito –exclamó lanzándose sobre el pero Gotsumon le impidió llegar hasta su objetivo tacleándola en el aire. El dejó al digimon siguiendo su camino y disparándole también a él un aro de control que salió desde su muñeca.
Al llegar frente al vehículo uno de sus Golemons tomó el mismo de la parte delantera sacándolo de entre los restos del puente y encontrándose con la cabina sola. Arrastró el vehículo hasta dejarlo sobre el puente y una vez ahí el emperador se aproximó a la puerta.
-Que lastima que sean tan malos para ocultar información, pero para mí eso es una fortuna –dijo mientras trataba de abrir la puerta la cual estaba fuertemente cerrada. Buscó entre su capa algo y sacó un pequeño explosivo el cual adhirió a la puerta y luego dio unos cuantos pasos atrás alejándose de la explosión. El explosivo estalló dejando la puerta doble sin cerrojos-. Uno diría que algo como esto sucede una sola vez en la vida, pero que encontraran dos digieggs de la especie Agumon en la misma década, es algo irreal, y ahora es mío –dijo abriendo las puertas del vehículo, solo para recibir el impacto de un par de suelas de bota sobre la máscara que le cubría el rostro. El violento y repentino golpe lo envió al suelo mientras que Taichi se descolgaba del vehículo aterrizando a pocos pasos del Emperador tirado en el suelo.
-Ay perdona, ¿no te llego el mensaje?, resultó que no era un digiegg de Agumon, sino una roca que parecía digiegg, pero para que no sintieras que te diste la vuelta en vano nos enviaron a nosotros –dijo Taichi mientras del vehículo bajaban Sora, Biyomon, Mimi, Palmon y Agumon, quien se puso frente a Tai con su fiera mirada puesta sobre el Emperador.
-¿Qué hagamos qué? –preguntó Sora desconcertada. Tai tomó de debajo de la mesa del restaurante una mochila y de esta saco un folder, despejó un poco la mesa mostrando algunos documentos con fotografías en las cuales aparecían distintas locaciones, y lo más llamativo, la figura encapuchada y enmascarada del Emperador.
-De todos los lugares donde ha atacado, solo en estos ha estado presente, al principio no entendí el motivo, hasta que revise la información de estos dos lugares –dijo mostrando los informes que hablaban de dos poblados en específico. Mimi revisó uno de ellos mientras que Matt tomó el otro.
-No entiendo, ¿qué tiene de especial esta aldea? –dijo Mimi revisando la información.
-Nada aparte de una biblioteca, en cuanto al informe que revisas tú Matt –dijo señalando las hojas en manos del rubio-, es una simple ciudad, bastante concurrida pero aun así nada del otro mundo.
-A ver, no estoy comprendiendo, ¿Por qué nos muestras esto? –preguntó Sora.
-Los otros lugares donde el Emperador apareció fueron el parque fundidora, del que extrajo varios minerales, un laboratorio de HEDM y una guardería de la que robo un par de digieggs. De estos otros dos lugares al principio pensé que no tenían nada que ver, incluso los informes dicen que solo los recorrió, que realmente no se llevó nada llamativo, pero se equivocan –explicó.
-Minerales…un laboratorio… -comenzó a decir Ryo en voz baja-, ¿fabrica algo? –parecía que el muchacho comenzaba a comprender en que estaba pensando Tai.
-Eso explica los materiales del parque y los utensilios que se llevó del laboratorio de HEDM –dijo Sora como aceptando la posibilidad de lo que había dicho Ryo.
-¿Pero que tienen que ver el digiegg y los otros dos lugares? –preguntó Matt intrigado.
-La biblioteca que les mencioné tiene los registros más extensos y exhaustivamente recopilados que hablan sobre digimons, sus habilidades, sus capacidades, etcétera, en cuanto a la ciudad, no es muy llamativa, pero si tiene una gran gama de variedad de especies digimon. Cuando estuvo en esos dos lugares, no los recorrió simplemente, estaba recabando información –Tai hizo una pequeña pausa-, creo que planea criar a un digimon, y utilizarlo como su mayor y más eficaz arma.
El Emperador comenzó a ponerse de pie con rapidez mientras Tai se arrojaba sobre él. Gotsumon y Gazimon se arrojaron sobre el chico pero Agumon saltó por encima del hombro del castaño interceptando a los dos digimons. Taichi llegó hasta donde el emperador sujetándolo del hombro para darle la vuelta y asestarle un fuerte puñetazo en el estómago que lo hizo doblarse.
El Airdramon sobre el cual había llegado el emperador se dispuso a atacar a los Tamers, pero Biyomon le disparó su espiral de fuego verde mientras que Palmon lanzaba su hiera venenosa sujetándose del digimon y doblegando a este impidiéndole elevarse.
Los Golemons comenzaban a acercarse al sitió de la batalla cuando Kouta se asomó desde detrás del Jeep que había sido volcado. Apuntó a uno de los gigantes de roca con un arma larga y de grueso cañón. Del otro lado Kotemon, que había estado oculto en el rio también le apuntaba al mismo digimon, coordinándose con su compañero. Ambos dispararon al mismo tiempo apuntando a las piernas del digimon que se movía con lentitud atrapando ambas piernas del digimon con cuerdas, para después sujetar estas al suelo utilizando otro disparo del cañón. El digimon se vio frenado por el fuerte amarre y cayó pesadamente al suelo. Al mismo tiempo otros dos de los Golemons a punto de atacar a Tai y sus compañeros escucharon detrás de ellos los disparos de una escopeta. El militar que viajaba como copiloto del vehículo blindado les había disparado para después accionar un aparato en sus manos que provoco que los proyectiles incrustados en los Golemons les dieran fuertes descargas eléctricas que los derribaron. El Monochromon que había sido puesto bajo el efecto de los aros negros junto a otro de los gigantes de piedra se lanzaron contra el chico que fue defendido por Gabumon, quien se arrojó sobre Golemon y le lanzó una intensa llamarada azul a la cara haciéndolo retroceder, mientras que Monochromon era atacado por Ryudamon que le rasgó una pierna mientras que el militar le disparaba en la otra haciéndolo tropezar y caer de cara al suelo. La Tamer del digimon se aproximó a este apuntando con su arma al aro en su cuello y disparándole con suma precisión y cuidado destruyendo el objeto.
-No puedo creer que esto esté funcionando –dijo la mujer mientras que el militar se quitaba el casco revelando su rubia cabellera.
-Te dije que teníamos un plan –le respondió Matt arrojando la máscara con que cubría su rostro.
De una escotilla en el techo del vehículo blindado habían salido Ryo y Monodramon cargando un par de lanza redes con los cuales habían atacado a los Airdramons en el cielo, y luego de ello Ryo se había encargado de utilizar un rifle con mira telescópica para mantener a raya al resto de dichos enemigos.
El Emperador hecho un rápido vistazo a su alrededor viendo la desfavorable situación y comprendiendo lo que sucedía.
-Creo que te quedaste sin refuerzos –dijo Tai mientras miraba como Agumon vencía a Gazimon y Gotsumon dejándolos inconscientes pero sin serios daños.
-¿Criar un digimon? –preguntó Mimi pensando un momento las cosas.
-Tu dijiste que llegaron a la conclusión de que el Emperador debe estar planeando controlar las principales ciudades de Sarvar –le dijo Tai a la castaña recordándole la plática que habían tenido cuando regresaron a la mansión-, bueno, si es así, necesitara un gran poder para lograrlo, ¿y qué mejor que un digimon que el mismo entrene y fortalezca? Un campeón entre los miembros de su ejército.
-Puede ser –reconoció Matt-, pero ahora dime, ¿Cómo quieres usar eso para capturar al Emperador?
-Desde la vez que surgieron las Torres Joe dijo que el Emperador invadió los sistemas de HEDM, ¿no?, y además utilizó la misma red para movilizaras sus torres –todos asintieron-, bien, ¿Quién dice que no sigue haciéndolo? Obtener información de HEDM no es tan complicado, al menos cierta información –Tai miró a todos los presentes con una gran sonrisa en el rostro-, ¿Qué tal si soltamos una buena carnada? ¿Qué tal si le hacemos creer que hay algo muy importante en cierto lugar?
-El intentara conseguirlo, no podría resistirse –concluyó Sora.
-Claro, si logramos despertar su interés así será, pero… ¿Qué puede ser tan importante como para llamar su atención? –preguntó Mimi, y por la mirada pensativa de Tai intuyó que hasta ahí había llegado el brillante plan del castaño.
-Pues si su intención es conseguir un digimon muy fuerte, justo es eso lo que debemos ofrecerle –dijo Ryo con los brazos cruzados y una expresión de satisfacción ene l rostro-, y no será cualquier digimon fuerte, sino uno muy especial, uno que ya antes capto la atención de mucha gente –el chico miró a Agumon quien parecía algo desconcertado por la mirada del muchacho.
-De ese modo no podría resistirse –dijo Matt-, un digimon poderoso, y además muy raro, supuestamente extinto hace mucho tiempo.
-Intentará conseguirlo, si –dijo Tai viendo como todo un plan se gestaba en ese momento.
-Pero debemos hacer que sea creíble –dijo Kouta, no tan animado como los demás-, la información debe no solo parecer real, sino ser real, si es que contamos con que el Emperador invadirá el sistema de HEDM en busca de algo de tal magnitud debe creerlo, en otras palabras la fuente debe ser confiable, debe ser información muy delicada y manejada por miembros de alto rango de la agencia, y no creo que Charles vaya a avalar este plan sin decirle todo a los demás –Tai comprendía que la intención del muchacho era que nadie más de la mansión se enterara del plan.
-Creo que conozco a la persona indicada –dijo Matt con una sonrisa satisfecha-, él nos puede ayudar, crear el informe, y hacerlo como si fuera algo real, y créanme, no le dirá nada a Charles.
Tai lanzó un puñetazo que el Emperador bloqueó sujetando el puño del muchacho para torcerle el brazo y sujetárselo con fuerza, pero se liberó al lazar una patada que el enmascarado bloqueó con ambos antebrazos dejando caer al castaño que se levantó de un salto y le lanzó otra patada en el estómago al Emperador, quien se dobló por el dolor y sintió como el castaño le sujetaba la cabeza con la intención de propinarle un rodillazo en la cara. El encapuchado se adelantó bloqueando el golpe con ambas palmas y luego retrocediendo al tiempo que lanzaba un par de ganchos a los costados de Tai, quien recibió el primero y alcanzó a bloquear el segundo sujetando el brazo del emperador, quien respondió lanzando otro golpe con el brazo libre pero este también fue apresado por el castaño que al tenerlo sujetado de esa manera se inclinó hacia atrás tomando distancia para darle un cabezazo con todas sus fuerzas agrietando la máscara que llevaba puesta,
Tai soltó al Emperador que retrocedió sujetando los pedazos de la máscara que parecían a punto de caer con una mano mientras se tambaleaba jadeante. Tai se dejó caer de rodillas para reincorporarse con la ayuda de Agumon, igualmente jadeando. El Emperador vio como Tai lo miraba desafiante y a su lado se posicionaban las dos chicas Tamer junto a sus digimons. Más atrás Matt llegaba desde el rio apuntándole con la escopeta y Ryo desde el techo del vehículo blindado lo saludó mostrándole el rifle que llevaba consigo.
-Se acabó, no más juegos –dijo Tai recuperando el aliento. El Emperador seguía jadeando pero se detuvo al momento de comenzar a reír como si todo eso fuera gracioso.
-Lo reconozco, los subestime, niños elegidos –dijo sin apartar la mano de su rostro, y con una voz que se distinguía alterada por algún aparato-, han demostrado ser buenos rivales, pero si, tú lo has dicho Taichi Kamiya, no más juegos, es hora de que les muestre, de lo que soy capaz –dijo al mismo tiempo que se escuchaba un fuerte estruendo y la tierra detrás del Emperador temblaba hasta derrumbarse. De debajo del suelo surgieron cuatro digimons con apariencia de dinosaurios, enormes y de color negro.
-DarkTyranomon –dijo Sora al ver a las cuatro imponentes bestias que acudían a la ayuda de su amo.
-Serán testigos del verdadero poder –dijo el encapuchado al mismo tiempo que comenzaba a retroceder y los digimons comenzaban a avanzar.
Taichi miró de reojo a Matt que en ese momento acababa de subir a lo que quedaba del puente y que también lo miró. Agumon y Gabumon avanzaron poniéndose al frente de sus Tamers mientras estos tomaban sus digivices.
-No –dijo Taichi lleno de confianza-, tú conocerás lo que es el poder real –Matt sonrió de la misma forma en que lo hacía Tai dirigiéndole una mirada.
-¿Estás listo? –le preguntó en un susurro con tono de complicidad.
-Por supuesto –dijo para después sentarse en el suelo al igual que el rubio en posición de loto.
-Pero aun si logramos atraerlo, sin los chicos no tendremos el poder para enfrentar al Emperador, y si planean hacerle frente solo con ventaja numérica les aseguro que no lograremos una victoria sin sufrir serios daños –dijo Sora con preocupación.
-No será así –afirmó Matt-, no mientras Tai, Agumon, Gabumon y yo estemos ahí –los demás los miraron con curiosidad.
-¿A qué te refieres? ¿Qué planean usar? –preguntó Kouta. Taichi sonrió mirando los rostros llenos de intriga de sus compañeros, y en especial la pregunta que parecía dibujarse en la mirada de Mimi. Con todo lo sucedido no habían tenido oportunidad de contarles a sus amigos lo que habían logrado en el tiempo que estuvieron fuera.
-Podríamos contarles, pero sería mejor que lo vieran –contestó el castaño dándoles a entender que no agregaría nada más.
-¿Qué están haciendo? –preguntó Sora mientras veía a los chicos en el suelo.
-¿Están…? –comenzó a decir Palmon, que tampoco entendía lo que sucedía.
-¿…rezando? –completó la pregunta Mimi.
Tai y Matt permanecían sentados en el suelo tratando de alejar las voces de sus compañeros y el sonido de los pasos de los digimons acercándose.
-Despeja tu mente –pensó Tai.
-Conéctate con el espíritu –pensó Matt.
Y una vez que lo lograron sintieron la energía fluir dentro de ellos, al igual que sus compañeros digimon. Juntos levantaron sus digivices apuntando a Agumon y Gabumon que en ese momento se lanzaron al encuentro con los Darck Tyranomon.
-Flama bebé –exclamó Agumon lanzando una de las más intensas bolas de fuego que los presentes habían visto producir al digimon.
-Fuego azul –gritó Gabumon lanzando una intensa y grande llamarada de fuego.
Ambos ataques frenaron a los digimons enemigos que soportaron el intenso calor que los dos digimons emitían.
-¿Qué…que es ese poder?…no es posible… -dijo el Emperador con genuina sorpresa.
Agumon y Gabumon continuaron su marcha arrojándose sobre los enemigos y en pleno salto iluminándose activando así la digievolucion.
Greymon surgió de la luz apresando con sus garras a uno de los digimons mientras disparaba una llamarada a otro haciéndolo retroceder pasando muy cerca del emperador que presenciaba incrédulo el combate. Por su parte Garurumon lanzó su ataque aullido explosivo al otro par de enemigos manteniéndolos a raya, mientras Greymon sometía al DarkTyranomon que tenía sujeto y lo llevaba hasta el suelo.
-Matt, tú y Sora vayan por la torre, derríbenla para que los refuerzos puedan venir a apoyar, nosotros nos encargaremos de los enemigos y mantendremos aquí al Emperador –indicó Tai. Matt aceptó sin replicar montando en el lomo de su compañero y ayudando a Sora a subir, para después salir disparados del lugar con Biyomon siguiéndolos.
-¿A dónde creen que van? –exclamó el emperador viendo al muchacho rubio alejarse y a Greymon combatiendo contra los DarkTyranomon, un sonido de disparo y la tierra levantándose cerca de él llamaron su atención.
-Tienes problemas más serios imbécil –le gritó Ryo recargando el rifle.
Taichi se lanzó al campo de batalla donde Greymon continuaba la contienda pasando por entre las piernas de los digimons con una destreza asombrosa. Una de las garras de los digimons enemigos se precipitó hacia el castaño pero Greymon la detuvo y empujó al digimon mientras que Tai esquivaba la cola del digimon que se interpuso en su camino y llegó hasta donde el Emperador lanzándole otro puñetazo que por la sorpresa no alcanzó a bloquear.
Ambos, Taichi y el Emperador resbalaron cayendo por la grieta que habían formado en el suelo los DarkTyranomon llegando hasta el fondo de este. Una gran caverna subterránea se abría frente a los dos muchachos que mientras rodaban por la tierra seguían forcejeando. El emperador empujó con sus piernas al chico alejándose de él mientras seguía rondando hasta que ambos llegaron a terreno plano. Taichi se incorporó rápidamente mientras el emperador se levantaba apoyando ambas manos en el suelo dejando caer limitad de la máscara que cubría su rostro. Taichi vio la parte superior del rostro del Emperador, parecía un chico casi de su edad, con ojos llenos de furia.
-Necio testarudo –le espetó con rabia el enmascarado.
-Me lo han dicho antes –dijo lanzándose otra vez sobre él.
Matt y Sora cabalgaban sobre el lomo de Garurumon abriéndose paso por la vegetación selvática hasta que vislumbraron la Torre y frente a ella aun par de Golemons.
-Supongo que no podíamos tenerla tan fácil –dijo Matt mientras Garurumon descendía la velocidad y Sora saltaba del digimon.
Matt se aferró con fuerza al pelaje de su compañero dispuesto a acompañarlo en la batalla. El digimon sintió eso y con un potente aullido como canto de guerra se lanzó sobre los enemigos, aterrizando con las garras delanteras sobre uno de los Golemons derribándolo, mientras que el otro lidiaba con los ataques aéreos de Biyomon. Sora presenció el combate del digimon lobo que sujetaba uno de los brazos del digimon entre sus fauces y viendo la expresión salvaje del digimon notó que de alguna manera se asemejaba a la fiera mirada de Matt, una mirada de cazador sometiendo a su presa.
Biyomon esquivó uno de los golpes del Golemon con quien contendía el cual se impactó contra la torre agrietándola. La chica pelirroja lo notó de inmediato y comenzó a correr hacia el digimon de piedra. Tomo una gruesa rama del suelo y apurándose contra el digimon golpeó una de sus piernas con la rama partiéndola a la mitad y llamando su atención.
-¡A mí! ¡Ven por mí! –dijo a lo que el digimon respondió lanzando un puñetazo a donde sora se encontraba y que saltó rodando por el suelo para alejarse.
-¡Sora! –exclamó el rubio preocupado haciendo que Garurumon soltara a Golemon quien aprovechó el descuido para arrojarlo a un lado. Matt cayó del lomo de su compañero viendo como Sora recargaba la espalda contra la torre con mirada desafiante.
-¡¿Qué esperas?! ¡Aplástame!-le gritó y el digimon obedeció lanzando otro puñetazo en dirección a Sora que se apartó ayudada por Biyomon que la tomo con sus garras arrastrándola esforzándose por volar con el peso de la chica.
El puño de roca golpeó contra la torre agrietando la base de la misma. Matt vio la oportunidad y sin decir nada, Garurumon se levantó dirigiendo un aullido explosivo hacia la torre que terminó de romperse derrumbándose sobre el terreno.
Los dos Golemons enemigos se derrumbaron al ser liberados del control de los aros negros, algo confundidos.
-Tai, la torre cayó, los refuerzos están a unos metros, el Emperador es nuestro –escuchó el castaño la voz de Ryo a través del audífono en su oreja y sonrió triunfante. A una distancia de más o menos diez metros el Emperador lo miraba furioso mientras el chico sacaba su arma de la cartuchera en su cintura.
-Se acabó, te lo dije –afirmó el muchacho apuntándole con el arma-, esto va a sonar ridículo pero siempre tuve ganas de decir algo así, en nombre de HEDM, de las autoridades en Japón, y de los digimons de este y cualquier otro mundo, quedas bajo arresto –pronunció el muchacho con gran satisfacción. El Emperador comenzó a reír, sin mostrarse nervioso ni asustado.
-¿Sigues sin entenderlo? No hay autoridad mayor que la mía, ni poder más grande que el de las tinieblas, y ese ahora me pertenece –Tai lo miró enfadado apretando el arma con fuerza.
-No permitiré que se le acerquen me escuchas, cualquiera que sea el plan que tienen con ella, no sucederá –le dijo refiriéndose a Hikari, pensando que aquel muchacho tenía algo que ver con los seres oscuros que tenían su interés puesto en la chica Yagami, en su hermana.
-¿De qué mierda hablas? –Preguntó el enmascarado, Tai notó en su mirada incertidumbre-, si te refieres a alguna de tus patéticas compañeras elegidas, tranquilo, no tengo interés en ninguna de ellas, en ninguno de ustedes en realidad. Yo solo reclamo lo que por derecho es mío, el control sobre todos los digimons, y cualquiera que sea el plan que tengan para detenerme, no sucederá –le espetó para después volver a emitir una carcajada.
El suelo volvió a temblar y Tai vio como el Emperador era tragado por la tierra. El castaño se aproximó corriendo al lugar donde estaba el Emperador y donde ahora había una especie de túnel.
-Hijo de perra –dijo enfadado mientras escuchaba pasos y voces detrás de él. Se dio la vuelta para ver a Mimi, Palmon, Kouta y Kotemon junto a otro grupo de militares distinto a aquellos con los que habían llegado al principio.
-¿Qué sucedió? –le preguntó un hombre con voz autoritaria asomándose por el túnel frente a Tai y alumbrando este con una linterna.
-Se escapó –dijo el chico.
-¿Dejaste que se te escapara? –le reclamó el militar. Taichi miró al hombre con una mirada desafiante que lo puso nervioso y lo hizo retroceder un par de pasos.
-No puede ir muy lejos, Fanbeemon –dijo llamando a un pequeño digimon insecto parecido a una abeja.
El digimon y el militar comenzaron a descender por el túnel con la intención de perseguir al emperador mientras que Tai se alejaba del hoyo en la tierra. Mimi y Kouta lo miraban esperando que les dijera algo pero el muchacho se quedó callado hasta llegar a donde había caído el pedazo de la máscara del emperador para recogerlo. Agumon llego deslizándose por la tierra para acompañar al chico castaño.
-Gracias por pelear Agumon –le dijo el chico acariciándole la cabeza. Mimi y Kouta se acercaron y el castaño le arrojó el pedazo de la máscara al muchacho de cabello negro.
-¿Tanto trabajo y esto es todo lo que conseguimos? –dijo en forma de queja el chico mirando detenidamente el objeto en su mano.
-Yo no lo diría así –dijo Tai sonriéndole con gusto al chico-, veamos como están los demás y vayámonos de aquí, a estas alturas Charles ya debe haberse enterado y debe estar impaciente por gritarme –Kouta asintió con una sonrisa dándose la vuelta para marcharse junto a Kotemon.
Tai le dirigió una mirada a Mimi sonriéndole.
-Estuvieron geniales –le dijo a la joven Tamer y a Palmon-
-Gracias –le contestó ella con tono frívolo mientras se daba la vuelta para marcharse.
-Mimi… -la llamó el y la chica se volteó súbitamente.
-¡Ya! ¡Basta! –dijo con dureza-, has demostrado que eres muy bueno para quedarte callado antes, ¿Por qué no lo sigues demostrando ahora? –dicho esto se dio la vuelta nuevamente, mientras el castaño parecía tener el deseo de ir por ella pero Agumon lo tomo de la chaqueta mientras negaba con la cabeza.
Tai resopló abatido sabiendo que el digimon hacia lo correcto al impedirle ir con ella en ese momento, debía darle su espacio.
-Me reuniré con el General Hyuga hoy más tarde, creo que será más seguro explicarle toda la situación directamente-, dijo Matt mientras salían del restaurante. Gabumon y él se apartaron un poco del resto ya que tomarían otro camino.
-De acuerdo, lo mejor será no decir nada en la mansión, nos reuniremos fuera mañana para compartir los detalles del plan y coordinarnos, hasta entonces sugiero que nadie diga nada de esto –aclaró Kouta.
-Revisare las áreas de Sarvar para encontrar un punto donde el Emperador se sienta con ventaja y quizá así se confié, y me asegurare de que no estemos demasiado expuestos –dijo Sora-, pienso que lo mejor sería hacer como que el cargamento será recogido de un pueblo cercano a los dominios del Emperador, si lo hacemos en otra zona quizá sienta que es mucho riesgo y no aparezca.
-Te ayudaré con eso –se ofreció Ryo y ambos Tamers con sus digimons comenzaron a caminar hacia la mansión siendo seguidos por Kouta y Kotemon.
Tai miró un poco apartados a Agumon y Palmon observando a través de un escaparate artículos que vendían en una tienda de antigüedades y luego a Mimi junto a él, que parecía algo distraída.
-Bueno… -dijo para llamar su atención-, ya que estamos por aquí, ¿te parece si damos una vuelta? –le ofreció el castaño con algo de timidez. Mimi lo miró con seriedad aumentando su nerviosismo.
-¿Qué es exactamente lo que tienen pensado hacer tú y Matt? –le preguntó sin rodeos. Tai sentía la necesidad de contarle a Mimi todo lo que habían pasado en la montaña del sabio con Azulongmon, pero por algún motivo se contuvo.
-Es complicado, solo debes saber que todo estará bien y…
-Tai, ¿Por qué todo contigo es complicado? –le preguntó con una mueca de tristeza.
-Créeme, esto es en serio difícil de explicar, solo…
-No me refiero solo a esto –lo interrumpió la chica, llamando la atención de los dos digimons que los miraron atentos. La chica castaña se llevó una mano a la frente cruzando su otro brazo sobre su cuerpo-. Cuando regresaste a la mansión después de haberte ido por mucho tiempo te dije que debíamos conocernos, hablar, que quería saber si siento algo por ti y tú por mí, y lo primero que hiciste fue largarte.
-Teníamos que hacerlo, necesitábamos algo para combatir, ¡esto es una crisis por dios! –Tai intentaba explicar las cosas sin alterarse demasiado.
-¡Lo sé, lo entiendo, carajo, sé que no es el momento para estar pensando en estas cosas, pero no puedo evitarlo! –le aclaró-. Te marchas sin dar motivos, regresas y prácticamente no dices nada, ¿esto es conocer a alguien Tai? –la chica parecía verdaderamente triste-. Entiende, no sé nada de ti.
-¡Sabes que me crio una mujer desconocida cuando era niño! –le dijo tratando de justificarse.
-¡Eso lo dijiste hace cuatro años cuando estuvimos en la feria por dios! –le gritó llamando la atención ahora de algunos transeúntes. La chica se relajó mientras Tai la miraba preocupado-. No te conozco Tai, y tú a mí tampoco, no creo que se pueda sentir algo por alguien en estas circunstancias.
El chico se quedó mudo con la boca abierta. Quería decir algo, quería tener las palabras para contestar a eso, pero no se le ocurrió ninguna. Mimi comenzó a alejarse seguida por Palmon mientras el muchacho la veía impotente acompañado por Agumon.
Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, la Tierra
Junio 13 de 2085
Charles miraba por la ventana de la sala de la mansión donde había reunido a todos los Tamers del grupo especial y a sus digimons, con excepción de Juri que seguía en el hospital, Leomon bajo custodia y Henri y Terriermon que seguían acompañando a la chica. Todos los demás estaban repartidos por la sala, acababan de escuchar la narración de Tai, Matt, Mimi, Sora y Kouta sobre lo acontecido aquella tarde dado que Charles les había ordenado contar toda la historia, desde su reunión secreta en el restaurante hasta el combate mano a mano de Taichi y el Emperador.
-Así que –comenzó a hablar Charles dándoles la espalda a todos-, deliberadamente planearon una misión en conjunto con la división militar del General Hyuga para capturar al Emperador de los digimons, sin consultarlo conmigo y sin decir nada al resto de sus compañeros. Usaron como ventaja la sospecha de que el Emperador de los digimons de alguna forma espía nuestra información más relevante y montaron la farsa de que había un digiegg con características muy similares a las del digiegg del que nació Agumon y que sería transportado a un centro de investigaciones de HEDM hoy.
La mayoría de los presentes parecían molestos. Rika estaba de brazos cruzados mientras sin dirigirles la mirada con Renamon a su espalda, Joe y Gomamon los miraban entre molestos y preocupados e Izzy les dirigía miradas de reproche mientras Tentomon intentaba calmarlo. Suzie tenía la expresión de una niña haciendo berrinche mientras abrazaba con fuerza a Lopmon, y Cody junto a ella miraba al suelo con los puños tensos mientras Armadillomon recargaba su cabeza en las piernas del chico. Takato y Hikari más bien se mostraban preocupado por la tensión, mientras que los que lucían más molestos eran Yolei, Davis y T.K., que estaban sentados en un sofá junto a sus digimons con los brazos cruzados y frente a los acusados que permanecían en el centro de la sala. Ken, recargado en la pared del fondo solo miraba la escena con seriedad con Wormon sobre su hombro, y Kenta y Hirokazu con MarineAngemon y Guardromon a su lado.
-Si, en resumen –dijo Tai algo apenado.
-Idiota –dijo Yolei en un susurro perfectamente audible.
-Y al final ni siquiera lograron capturar al maldito –se quejó Rika aun con los brazos cruzados.
-¡Oye! Se escapó por un túnel que había preparado en caso de emergencia, no contábamos con que tomaría tal precaución –se justificó Kouta.
-Para planear una misión se deben contemplar todas esas posibilidades –respondió Charles con tono duro dándose la vuelta-, lo sabrían si escucharan más lo que se les dice.
-Señor… -decía Matt tratando de enmendar las cosas.
-La misión fue un éxito –afirmo Tai interrumpiendo al rubio.
-¿Un éxito? –la voz del hombre mayor sonaba exasperada-, arriesgaron toda la red de información de HEDM con su pequeña carnada, hubo serios daños y pérdidas totales en los vehículos, cuatro personas resultaron heridas igual que dos digimons de los nuestros sin contar a aquellos con los que combatieron y por si eso fuera poco el Emperador escapo, ¿Cómo es eso un éxito? –lo cuestionó. Tai permanecía tranquilo.
-Le mostramos al Emperador de lo que somos capaces –afirmó, llamando la atención de todos los presentes-, lo engañamos, lo pusimos contra las cuerdas, lo vencimos en una pelea directa y le dimos una madriza de lo lindo si se me permite decirlo así –explicó el chico-, mostramos que no estamos indefensos, que podemos hacerle frente, y que estamos aquí para detenerlo. Le dimos un mensaje a ese maniaco disfrazado de parca; podemos pelear, y créame, por su expresión creo que lo recordara muy bien cuando nos volvamos a ver.
Más de uno sonrió con las palabras del chico. Rika volteó por primera vez en toda la reunión a ver a Tai e incluso T.K. ablando la dura mirada que le dirigía a su hermano, aunque volvió a mostrar su enfado cuando este lo volteó a ver. Charles permaneció serio por un momento hasta que después él también sonrió.
-Bien, creo que eso puede tomarse como un triunfo –aceptó-, aun así, preferiría que dejaran de actuar por separado del resto del equipo, son todos niños elegidos por una razón, y como una unidad se pelea con más fuerza –explicó como poniendo fin a la discusión.
-Yo tengo una pregunta –dijo Kenta levantando la mano y ganándose la mirada de todos-. Bueno, explicaron las razones de porque no llevaron a nadie más además de los más jóvenes pero… ¿Por qué no nos pidieron ayuda a Hirokazu y a mí?
Tai y Matt miraron a los chicos al fondo de la sala sin saber que decir, con expresiones que parecían mostrar nerviosismo y algo de vergüenza, expresiones similares a las que tenían el resto de los presentes. Incluso Charles parecía algo nervioso y sin saber que decir a los dos chicos, solo se ajustó los lentes en medio de un incómodo silencio que invadió por completo la sala.
Se habían olvidado completamente de ellos dos.
La noche transcurrió sin más percances después de la reunión, y a media noche todos permanecían en sus habitaciones, todos a excepción de Mimi que caminaba con rumbo a la azotea de la mansión en ese momento. Abrió la puerta de acceso a esta encontrándose con la silueta de un chico de cabellera alborotada que la esperaba recargado en la baranda del techo. El chico la miró al llegar y luego se volvió hacia el oscuro patio de enfrente de la mansión que se extendía hasta la reja que delimitaba el terreno. Mimi avanzó hasta llegar a un lado del chico castaño y sacó del bolsillo de su abrigo una nota de papel.
-Recibí tu mensaje, ¿para que querías verme? –le preguntó.
Tai se giró hacia ella para mirarla con seriedad.
-Crecí en una cabaña en medio de un bosque –le dijo sin más-, nunca supe el nombre de la mujer que me cuidaba, yo solo la llamaba anciana, y creo que en realidad jamás me tuvo cariño.
-Tai… -dijo la chica pero el muchacho levantó la mano pidiéndole que callara.
-Además de ella solo hablaba con algunos digimons amigables, en realidad creo que muy pocas veces hable con la anciana. En cuanto se marchó dejé la cabaña, viví con un grupo de Pumpmons, ya sabes, esos digimons con cabeza de calabaza, creo que podría decirse que de ellos aprendí a robar para sobrevivir. No tenía muchos pasatiempos cuando niño, mayormente aprendía a ocultarme y a entrar en lugares sin ser visto.
-¿Qué intentas? –le preguntó algo divertida.
-Déjame terminar –le pidió el chico-, mi autor favorito es Kafka, me encantó La metamorfosis y El proceso, pero mi libro favorito es Del amor y otros demonios de García Márquez. Me gusta el futbol aunque no soy muy bueno jugando y adoro la comida mexicana. Creo que soy algo adicto a los videojuegos, acabo de terminar el Resident Evil 3 y nunca le he podido ganar a Agumon en ningún juego de peleas. Mis películas favoritas son las de Duro de matar, a veces escondo dulces en mis bolsillos para comer sin compartirle a nadie y una vez cuando estaba en el digimundo Agumon se dio cuenta y comenzamos a pelear por ellos provocando una pelea en un restaurante de un pueblo pequeño, ya no nos dejan ir ahí por esa razón –Mimi sonrió escuchando la anécdota del castaño.
-¿Terminaste? –le preguntó la ojimiel.
-Casi –dijo el chico acercándose más a ella para rozar su mano sobre la baranda con la suya-, nunca he celebrado navidad, odio tener que comprar ropa y cuando llueve me gusta salir a mojarme. En realidad hay mucho que no se de mí, y sí, mucho de mí es complicado, pero no significa que no pueda compartirte lo que no lo es para que empieces a conocerme, y de la misma forma quiero conocerte yo a ti, porque me interesas, porque pienso en ti constantemente y porque me gustaría que pensaras en mí si es posible con la misma frecuencia. No me gusta verte molesta, y me encanta cuando sonríes, tus ojos brillan diferente cuando lo haces.
Mimi sonrió sonrojada mientras el chico ponía sus manos en las mejillas de ella. Se acercó plantándole un beso del que Mimi se apartó casi de inmediato, desconcertando un poco al chico.
-Yo odio cuando llueve –le dijo casi de inmediato-, y mi libro favorito es Tokio Blues de Murakami –Taichi le sonrió, tomándole la mano, mientras ella seguía enlistando gustos y disgustos.
Meguro-Bar en Tokio, Japón, en la Tierra
Septiembre 12 de 2005
En una mesa al fondo del bar medio desierto en plena madrugada Raye Higuchi bebía solo. Sobre la mesa había un ejemplar de cada uno de los tres libros que había publicado detallando sus investigaciones y los trabajos realizados con científicos de todo el mundo para desarrollar los portales al digimundo, y las aventuras que había vivido en él los últimos años, como explorador de aquel basto y maravilloso mundo. Sonrió con nostalgia viendo los libros pero rápidamente se llenó de cólera empujándolos con él brazo al suelo provocando un ruido que llamó la atención de los meseros del bar.
-¿Qué tanto me miran? –les espetó con brusquedad mientras vaciaba su vaso de un trago-. Tú –dijo señalando a uno de los meseros-, tráeme otro –ordenó y el mesero hizo una reverencia para después ir por el trago del hombre.
Su mirada triste se posó sobre el vaso vacío y de sus ojos comenzaron a brotar algunas lágrimas que cayeron sobre la mesa. Llevaba ahí emborrachándose desde la tarde, sufriendo su desgracia y llenándose de odio y tristeza.
Una mujer de esbelta figura y cabello corto entró al bar avanzando hasta la mesa en que Higuchi permanecía lamentándose. La mujer miró a su alrededor y jaló una silla de una mesa desocupada y la arrastró colocándola frente al hombre, tomando asiento después en ella. Raye se percató de aquel movimiento pero tardó un momento en levantar la mirada para ver a aquella guapa mujer de cabello castaño.
-¿Qué quieres? –le preguntó sin cortesía alguna.
-Creo que lo mismo que tú –le dijo con un tono suave.
-¿A si? ¿Quieres retroceder en el tiempo y evitar hacer el mayor descubrimiento de tu vida para así evitar que un montón de mierda inunde el mundo que cuando encontraste te pareció tan maravilloso que estúpidamente quisiste que todo el mundo lo conociera?
-Oh, en ese caso no –dijo con calma. El hombre se rio bajando la mirada nuevamente-. Quiero ayudar a conseguir un futuro en que humanos y digimons vivan en paz y puedan formar lazos de amistad –el hombre resopló ruidosamente al escuchar esas palabras.
-Lazos de amistad… eso es pura mierda –dijo mientras el mesero dejaba otro vaso lleno de licor que el hombre se apuró a tomar, pero la mujer castaña se lo arrebató antes de que diera el primer sorbo.
-No lo es, yo hice amistad con ellos –Raye estaba a punto de reclamarle por el vaso cuando escuchó esa frase que lo dejó desconcertado.
-¿Quién eres tú? –le preguntó con un gesto poco amigable.
-Mi nombre es Himari Amakawa –le dijo mientras miraba uno de los libros en el suelo-, y para que lo sepa, usted no fue el primer humano en ver el digimundo –Raye cambió su expresión por una de incredulidad-, esos fuimos, mi hermano Tyson y yo.
En el próximo capítulo…
-Ahora sí que se la pondremos difícil al Emperador.
-No, no habrá nada oficial hasta que no tengamos nuestra primera cita oficial.
-Gracias Takato, por estar conmigo.
-Creo que ya llegó el momento de que responda por lo que ha hecho.
-Aún no tenemos nada seguro.
-¿Y qué me dices de esto?
-Esto, no tiene explicación.
Bueno, me propuse publicar tres capítulos este mes, y no dije nada porque a veces cuando doy a conocer mis intenciones nada se logra cuajar, pero aquí esta.
Sobre este capítulo quiero decir que disfrute escribiendo la escena de Tai y Mimi, (disfrute todo el capítulo, pero esa en especial, soy fan de la pareja) y es un regalo que les hago a aquellos que siguen esta historia precisamente por esta pareja. ¡Para ustedes, y ojala que les haya gustado!
¡Se vienen cosas interesantes! Atentos con esos pequeños Flashbacks que relatan cosas del pasado porque es información importante, en forma de una especie de rompecabezas.
No digo más, disfruten de la vida, nos vemos el próximo año con el nuevo capítulo (na es broma, pero no sé cuánto tardare). Espero que les haya gustado, gracias por comentar y espero regresen. Paz y amor.
Dato curioso: En realidad si tenía planeado que Kenta y Hirokazu fueran incluidos en la batalla contra el Emperador, pero mientras lo escribía lo olvide por completo, pensé en corregirlo, pero me generó tanta gracia el haberlos olvidado de esa manera que mejor decidí incluir este pequeño lapsus en el capítulo, dejándolo como quedo, con esa pequeña situación graciosa.
