Buen día querido lector, espero estés pasando un muy buen rato, aquí dejo otro capitulo, continuando con esta peculiar racha de actualizaciones muy muy frecuentes (mucho para como he sido prácticamente desde el inicio).

No te quito más tiempo, disfruta de este capitulo y ten un excelente día.

Capítulo XII

"Himari Amakawa"

Mansión Riuga, en Odaiba, Japón, la Tierra

Junio 22 del 2085

Izzy desmontó el marco completo de la puerta de la habitación de Ken revisando el cableado en esta que iba hasta el ropero donde había sido colocada la red que le permitió al chico escapar siendo que parecía estar a la merced de cuatro Tamers y sus compañeros. Tras el escape del chico y la no tan agradable noticia de la traición del mismo el ánimo en la mansión era sombrío. Matt y Tai también estaban en la mansión revisando el resto de las pertenencias del muchacho buscando pistas y elementos de utilidad, pero no habían logrado encontrar nada. Joe por su parte se encontraba en el pasillo, recargado en la pared revisando la computadora Ken esperando encontrar algún archivo.

-No hay nada -dijo mientras se retiraba los lentes y se frotaba los ojos.

-Insiste -pidió Kouta de brazos cruzados-, si tiene información importante no la encontraremos tan fácilmente.

-O quizá no hay nada y por eso no encuentro nada -dijo el muchacho encogiéndose de hombros.

-Encontramos el traje del Emperador en su habitación, no hay prueba más contundente que esa -remarcó Henri que también estaba en el pasillo, al igual que T.K., cuyo sangrado había sido parado por una cinta en su labio, y Yolei, que parecía desconectada del mundo.

Izzy y los otros dos muchachos salieron de la habitación ganándose la atención de todos los presentes en el pasillo. El chico pelirrojo mostró un montón de cables que terminaban en un interruptor disfrazado como parte del marco de la puerta.

-Se nota que planeó esto con tiempo -dijo el chico-, si me lo preguntan el traje no prueba nada, pero que escapara de esa manera y esto -dijo mirando el interruptor-, es muy sospechoso.

-Yo diría que es obvio -puntualizó Kouta-, el imbécil notó que le estábamos prestando más atención de la que le convenía y se preparó por si lo descubríamos.

-Entre unos arbustos cercanos hay rastros de un escondite y marcas de los neumáticos de una motocicleta -agregó Henri-, para mí no hay duda, él es el Emperador, él es nuestro enemigo.

-Aun no puedo creerlo -dijo Yolei con pesar.

-¿Y cómo explicas todo esto? -la cuestionó Henri.

-No lo sé -dijo con desesperación -, ¿Y si se sintió amenazado? Estaba siendo vigilado, ¡notaba tus hostilidades Kouta! ¿Qué tal si todo eso lo hizo pensando que en cualquier momento intentarían algo contra él?

-Es posible -aceptó Tai-, ¿Pero quién que se sabe completamente inocente prepara todo esto? Además eso no explica lo del traje.

-¿Y si lo inculparon? -Yolei se mostraba muy insistente en defender al muchacho.

-¡Ay por favor! -se quejó Kouta- ¿Entonces el traidor sigue entre nosotros? ¿Por qué tanto afán en defenderlo mujer? -le preguntó con brusquedad y la chica bajo la vista mostrándose bastante triste. Kouta relajó su semblante intuyendo lo que la chica sentía.

-Eso es irrelevante -dijo Henri-, supongamos que es inocente, de todas formas tiene mucho que explicar. En lugar de perder tiempo aquí deberíamos estarlo buscando.

-Ya di el informe correspondiente -dijo Matt-, se emitirá una orden de búsqueda y en cuanto lo encuentren será puesto bajo arresto.

-¿Lo delataste? -preguntó Yolei indignada.

-Hablas como si debiéramos protegerlo -se quejó Kouta.

-Solo informé que escapó en medio de una investigación -se adelantó a decir Matt para evitar otra discusión entre la chica de lentes y el joven arquero-, solo se le busca por tener información sobre el caso del Emperador y negarse a dárnosla, no tendrá mayores problemas por eso, al menos no por eso.

Tai permaneció en silencio, tratando de encontrar una explicación a todo eso.

-¿Donde esta Ryo? -preguntó después de un rato de silencio.

-En la ciudad -contestó Matt-, ya está al tanto de todo, dijo que lo buscaría por su cuenta, aunque dudo mucho que lo encuentre.

Tai asintió sin decir nada para después marcharse ante las miradas de sus compañeros que una vez que se retiró siguieron mirándose unos a otros. Yolei, Joe, Izzy y T.K. parecían desconcertados, pero en cuanto a los demás lucían muy seguros de lo que pasaba.

Tai llegó hasta las escaleras encontrándose con Agumon y otros digimons más, entre ellos Terriermon que miró a Tai algo avergonzado.

-Lamento haberle disparado al baúl -se disculpó el pequeño digimon y Tai sonrió mostrándole que no estaba enfadado con él.

-No hiciste nada malo, tú no -dijo continuando con su camino seguido por Agumon.

Bajó hasta el vestíbulo mirando el vitral roto a un lado de la puerta y apretando con fuerza los puños se dirigió al comedor con paso decidido. Llegó hasta ahí encontrando el lugar completamente vacío y dio un fuerte puñetazo en la mesa astillando un poco la madera y provocándose unas cuantas cortadas en los nudillos. Se miró la mano temblorosa por el golpe y vio un poco de sangre comenzar a salir sintiendo rabia e impotencia.

-Eso no resolverá nada -le dijo Mimi que recién llegaba cargando a Palmon en sus brazos. Dejó al digimon en el suelo y tomó la mano del castaño para revisar sus pequeñas heridas-. Hay que ponerte algo para que no se infecte -le dijo para después jalarlo del brazo para que la acompañara a la enfermería. El chico no opuso resistencia y caminó con ella.

-Esto se fue al carajo -dijo mientras caminaban en compañía de sus digimons.

-Que pesimista -dijo Mimi deteniéndose para mirar al chico de frente-, ¿De verdad crees sin lugar a dudas que Ken es culpable? -preguntó la chica.

-¿Tú lo dudas? -la cuestionó con pesar. Mimi negó con la cabeza.

-No estoy segura de que pensar, esto es tan...extraño -dijo con el semblante triste.

Tai quería decir algo para animarla pero no sabía que, no podía animarse ni a sí mismo.


Al caer la tarde Hikari seguía fuera de la mansión sentada bajo el pórtico en los escalones de la entrada. Un poco apartados de ella estaban Cody y Suzie junto a sus digimons conversando sobre lo que sucedía. La chica sintió pesar al pensar que ellos dos eran a quien menos incluían en las discusiones y pláticas sobre lo que sucedía, como si quisieran dejarlos fuera, como si no tuvieran nada que ver en todo eso. Recordó que cuando llegó Davis y le contó todo lo ocurrido el chico dejó caer las bolsas con comida de su restaurante favorito que había comprado y traído para compartir con todos los habitantes de la mansión a modo de celebración por sus recientes victorias y por la noticia que Takato (quien seguía ignorando lo que pasaba en la mansión) les había dado en un mensaje a todos informándoles que Juri había despertado. El muchacho se negó a creer en las palabras de la chica y por los gritos que escucho salir de la mansión después de que el entro supuso que había defendido a su amigo de todas aquellas acusaciones contra él.

En cuanto a ella no estaba segura de nada, por una parte se negaba a creer lo que parecía tan real, y por el otro debía admitir que todo encajaba a la perfección. Ken comenzó a actuar extraño poco antes de la aparición de las torres.

El sonido de una motocicleta acercándose la saco de sus pensamientos y levanto la vista viendo desde la entrada el vehículo con dos pasajeros, un chico y un digimon. La motocicleta se detuvo a un par de metros de la mansión, estacionándose sobre el pasto, y los dos ocupantes bajaron de esta. Gatomon bajó del pórtico aterrizando en el regazo de Hikari mientras el conductor se quitaba el casco sacudiendo su cabello castaño, parecía algo cansado y decepcionado. Entregó su casco a Monodramon y avanzo hasta llegar con Hikari tomando asiento junto a ella.

-¿Ya sabes lo que sucedió? -lo cuestionó y el chico asintió mientras de un bolsillo de su chaqueta sacaba un paquete de cigarrillos y un encendedor.

-Sí, ya estoy al tanto -dijo poniendo uno de los cigarrillos en su boca y encendiéndolo -, ¿Dónde están Henri y Kouta? -Hikari volteo hacia la mansión.

-Creo que siguen en el tercer piso, revisando la habitación de Ken, no han encontrado nada más aparte de la trampa y el traje.

-Bueno, no podemos rendirnos tan fácil -dijo el chico exhalando una bocanada de humo. Hikari lo miró fijamente.

-¿Tú crees que él es un traidor? -le preguntó sin rodeos.

-Lo sospechaba desde hace un tiempo, esperaba que no fuera verdad pero creo que al final no quedaron dudas.

-¿Estás seguro de eso? -Hikari parecía desesperada por recibir un comentario más alentador pero la expresión apesadumbrada de Ryo le indicó que no las lo recibiría de él.

-Aunque no lo creas sabotajes internos son muy comunes, es la mejor forma de destruir una organización y el Emperador nos dejó muy claro que eso es parte de lo que quiere, hay muchas otras cosas que encajan, me temo que no puedo pensar en alguien más -Hikari asintió con tristeza-, ¿Él era parte de tu primer equipo no? -la chica asintió mientras un par de lágrimas resbalaban por su rostro.

-Lo conozco desde que conocí a Gatomon -dijo abrazando con más fuerza al digimon que la acompañaba-, ¿Cómo puede querer hacer algo contra los digimons si toda su vida a querido protegerlos? -Ryo se encogió de hombros.

-Dicen que entre más cercano eres a la luz, más débil te vuelves contra la oscuridad -contestó el chico con tristeza.

Hikari no dijo nada, solo continuó abrazando a Gatomon visiblemente confundida.

-Iré a ver a los demás -le dijo y la chica asintió sin voltear a verlo. El joven se puso de pie frente a la puerta mirando el vitral roto por el cual entro seguido por Monodramon.

-A Charles no le va a gustar nada ver esto -dijo el chico mientras seguía caminando rumbo a las escaleras.

Al entrar a la mansión lo primero que el chico y su compañero encontraron fue a Henri revisando los muros con un aparato como buscando algo. Ryo lo miró mientras el no prestaba atención a nada aparte de su tarea de ese momento. Tai, quien estaba en el comedor también observando al chico se acercó a Ryo.

-¿Qué hace? -le preguntó Ryo al chico de cabellera alborotada.

-Busca micrófonos -le dijo con una expresión de fastidio-, cree que Ken pudo haberlos puesto por la mansión para escuchar todas nuestras conversaciones.

-¿Y tú no lo crees? -Preguntó Ryo aunque parecía más una afirmación.

-Vivía aquí, ¿Para que necesitaría micrófonos para escuchar lo que decíamos?

-Por la misma razón que puso una trampa que los tomó por completo de sorpresa -dijo Ryo con tono de reclamo. Tai notó eso endureciendo su mirada-, seguramente pensó que podríamos descubrirlo -Tai desvío la mirada pensativo-. ¿Tú también te niegas a creer que él es culpable verdad? -le preguntó usando aun el tono de reproche.

-Somos un equipo, somos Tamers, debe haber una explicación para esto -dijo con seriedad el moreno.

-Aunque les moleste deben hacerse a la idea -le dijo con dureza. Tai suspiro frustrado para luego dar pie a una duda.

-¿Nosotros? -preguntó desconcertado. Ryo sonrió a medias

-Kari tampoco quiere pensar que Ichijouji es un traidor, es comprensible, eran compañeros, amigos, aprendieron a ser Tamers juntos -comenzó a decir pensando en la chica. Tai frunció el ceño con las palabras de Ryo.

-Dime, ¿Me lo imagino o últimamente te has vuelto muy cercano a Kari? -Ryo miró con sorpresa al chico para después mostrar una cara de enfado.

-Creo que no es de tu maldita incumbencia -Tai apretó los puños, se cruzó de brazos y a punto de debatirle al muchacho escucho ruido proveniente del pasillo.

-Rika...

-Déjame en paz Takato -Rika y Takato aparecieron en medio de una discusión encontrándose con Ryo y Tai en el vestíbulo y notando el vitral roto al lado de la puerta.

-¿Que sucede? -preguntó Takato mientras Renamon y Guilmon se aparecían junto a ellos. Ryo y Tai se dieron una mirada como dándose a entender que tenían una discusión pendiente.

-El Emperador -dijo Ryo.

-¿Atacó la mansión? -preguntó Rika con incredulidad.

-Habitaba la mansión -dijo Kouta desde las escaleras con voz fuerte llenando todo el vestíbulo.

Takato estaba a punto de preguntar a qué se refería cuando los digivices de todos sonaron al mismo tiempo, y el sonido de diferentes lugares de la mansión les hizo saber que los digivices de loa demás también habían sonado. Todos sacaron sus aparatos revisándolos y encontrándose con un mensaje que comenzaron a leer.

Henri al terminar de leer levantó la vista mirando a los demás.

-Quizá no sea seguro hablar en la mansión por ahora -dijo sin duda alguna.


Ya todos los chicos y sus digimons se encontraban afuera, en el patio delantero de la mansión, sobre la vereda de mármol a unos metros de distancia de la entrada. Todos con sus digivices en manos leyendo el mensaje y mostrándolo a sus compañeros digimons con expresiones de preocupación. Ya Kouta y Ryo habían puesto al tanto de todo a Rika y Takato mientras que Tai y Henri se encargaron de decirle a todos que debían reunirse en el exterior de la mansión, habían estado a punto de no incluir a Suzie y a Cody, pero la insistencia de Hikari había logrado que estuvieran ahí los dos más jóvenes del grupo.

T.K. echó un largo vistazo a sus compañeros antes de comenzar a leer el mensaje en su digivice.

-Así que creen tener una ventaja sobre mí, niños elegidos, después de todo lo que han visto siguen insistiendo en que pueden derrotarme, pero ya deberían entender que es imposible. Ya no seré piadoso con ustedes, les he dado el tiempo y las oportunidades para rendirse ante mi poder o retirarse de la partida, pero no han querido hacerlo, ahora será distinto entonces, ahora han de conocer el dolor y la desesperación. Todos pagarán por sus ofensas, primero será su líder.

El silencio se hizo después de la última palabra. Algunos miraron a Tai que permanecía estoico con los brazos cruzados. Mimi parecía preocupada y mientras tanto Davis lucia desconcertado, y más de uno notó que toco con la mano temblorosa las gafas de aviador que colgaban de su cuello.

-Ese hijo de perra quiere intimidarnos -dijo Kouta con enfado.

-Pero... ¿Se refiere a Tai o a Davis? -preguntó Cody mirando a ambos chicos.

-Eso no tiene importancia -sentenció Tai-, como sea nos amenazó a todos.

-Hay que pararlo -dijo Matt.

-¿Como? Ni siquiera sabemos dónde está -dijo Rika con frustración. Henri leyó nuevamente el mensaje cuyo remitente aparecía como "oculto", y una idea pasó por su cabeza.

-Izzy, ¿Pueden rastrear el digivice de Ken? -el chico reaccionó al escuchar la pregunta y luego pensó un poco.

-Quizá, si no ha pensado en que lo haremos será sencillo, pero si tomó medidas contra eso quizá sea complicado, tampoco hay que descartar que se haya desecho de él.

-Por el momento es lo único que podemos hacer -dijo Henri. Izzy asintió.

-Con el equipo de la mansión me vería más limitado en caso de una medida de protección, será mejor que vaya a las oficinas de HEDM en la ciudad -declaró el chico-, Joe ¿Me acompañas? Tal vez necesite ayuda.

-También iré -dijo Yolei decidida.

-No creo que sea lo mejor -dijo Kouta- considerando que tú... -Yolei miró al chico con tal frialdad que en verdad intimido al experimentado soldado quien se calló al instante.

-Vámonos -dijo la chica emprendiendo el camino a la mansión para tomar uno de los autos que tenían disponibles. Joe e Izzy se apresuraron a alcanzarla mientras los demás permanecían quietos.

-¿Y nosotros que hacemos? -cuestionó Suzie abrazando a Lopmon.

-Supongo que esperar -dijo T.K. intentando sonar alentador. Todos comenzaron a regresar a la mansión, sintiéndose enfadados, confundidos, y algunos hasta temerosos.

Las luces de un automóvil detrás de ellos cuando estaban a punto de entrar a la mansión llamó la atención de todos y al darse la vuelta vieron al automóvil que recién llegaba detenerse en el jardín y de él descendió Charles seguido de Jijimon y el anciano Gennai.

Tai se giró hacía sus amigos haciéndoles una seña con la cabeza de que entraran y él se encargaría de explicar todo, había sido un día difícil y sabía que todos (incluido el) necesitaban descansar.

Charles camino hasta Tai dirigiendo una mirada a los cabizbajos Tamers y digimons a su cuidado y luego noto el vitral roto.

-¿Qué carajo sucedió aquí? -preguntó con fastidio. Tai sonrió incomodo poniendo sus manos en su cintura.

-Es...complicado -dijo el castaño.

-¿Tiene que ver con que la orden de arresto que el capitán Ishida pidió que se emitiera en tu de Ken Ichijouji? -Tai titubeo un poco antes de contestar.

-Acabas de simplificarlo -dijo mientras el hombre se quitaba los lentes y los guardaba dentro de su saco.

-Lo dudo.

Mansión Riuga, Odaiba, Japón, en la Tierra

Junio 23 del 2085

Matt y Gabumon desayunaban en silencio en el comedor de la mansión, en la penumbra de la mañana a pocos minutos del amanecer. El silencio reinaba salvo por el que producían las cucharas al golpear los tazones de cereal. El insomnio del rubio había vuelto, esta vez contagiando también a su compañero, y por los pasos que se escuchaban por la escalera supuso que no eran los únicos.

A la cocina llegó Tai descalzo acompañado de Agumon, el digimon se dirigió a la cocina y Tai jalo una silla para tomar asiento frente a Matt y Gabumon.

-¿No pueden dormir? -les preguntó mientras se frotaba los ojos. Matt negó con la cabeza mientras Agumon regresaba con una razón del mismo cereal que comían Gabumon y el chico rubio, y una manzana la cual lanzó a Tai que la atrapó sin ver.

-Debemos estar alerta, ¿No crees? -Tai asintió. El chico echó un vistazo sobre el hombro mirando hacia el vestíbulo y las escaleras, para después mirar nuevamente a Matt.

-Las cosas son mucho más complicadas que antes, y algo me hace pensar que se complicaran mucho más.

-Suena a que intentas decir algo, no des tantos rodeos y dilo -le pidió el rubio. Tai asintió.

-Creo que llegó la hora -Matt lo miró sin comprender-, de entrenarlos, de enseñarles lo que el maestro nos enseñó -Matt dejó caer la cuchara sobre el tazón al escuchar eso.

-Creí que habíamos acordado no hacerlo -susurró Matt, temeroso de ser escuchado, recordando lo primero que hablaron al regresar a las mansión.

-Acordamos que lo haríamos si era necesario, y no se me ocurre una situación donde sea más necesario que ahora -Matt guardó silencio un momento.

-No estás pensando bien las cosas, quedamos en que protegeríamos el secreto para que no cayera en manos equivocadas, imagínate que hubiéramos decidido decirles hace dos días, Ken ahora sabría el secreto.

-¿Crees que eso importaría? -Matt de quedo callado sin entender lo que Tai decía. El castaño sacó su digivice poniéndolo sobre la mesa-. Realmente hay mucho que aun no entiendo, y supongo que tu igual, pero el vínculo, no creo que sea algo en lo que simplemente creas, algo que solo te dicen, sino algo que construyes.

-¿Y crees que Ken no podría construirlo? -Tai negó con la cabeza.

-Si pudiera construir un vínculo con uno solo, entonces no necesitaría esclavizarlos a todos -Matt medito las palabras y asintió.

-Tal vez...pero sigo sin creer que sea buena idea, al menos por ahora, decirle a los demás. No sabemos si puede haber otro traidor -Tai parecía a punto de protestar pero en ese momento el sonido de la puerta principal y unos pasos apresurados y sonoros en las escaleras llamaron la atención de ambos.

-Yolei -la llamó Joe desde la entrada mientras el e Izzy junto a Gomamon y Tentomon ingresaban a la mansión.

-Dale su espacio -le aconsejó Gomamon.

-¿Consiguieron algo? -pregunto Matt mirando a los chicos. Izzy suspiro poniendo las manos en su cintura.

-Yo diría que más de lo que convenía -respondió el chico.

-¿A qué te refieres? -lo cuestionó Tai.

-Rastrear el digivice fue inútil -declaró el muchacho pelirrojo-, no sé si lo destruyó o que habrá hecho para que no podamos detectarlo, pero funcionó muy bien.

-Entonces no tenemos nada -dijo Matt cruzándose de brazos.

-No exactamente -dijo Joe-, después de intentar rastrear el Digivice y no lograrlo, rastreamos el origen del mensaje que recibimos.

-¿Y? -Tai parecía impaciente.

-Un simple dispositivo móvil en una ubicación en el digimundo.

-Espera... ¿Lo tenemos? -preguntó Matt emocionado. Joe e Izzy asintieron pero no parecían ni un poco animados con todo eso.

-Pues no perdamos tiempo -comenzó a decir Tai-, reuniremos a un equipo y...

-No es tan simple -se quejó Joe-. ¿No se dan cuenta? Rastrearlo fue simple, demasiado simple, no habíamos podido hacerlo antes, ¿Y ahora de la nada ubicamos su paradero exacto? -el silencio y las miradas llenas de duda reinaron por un instante.

-¿Una trampa? -preguntó Agumon. Tai asintió apesadumbrado.

-Es lo más probable -aseguró el castaño. Matt se cruzó de brazos con mirada seria.

-Debemos decirle a los demás -dijo con decisión.

-No creo que sea lo más indicado -dijo Tai.

-En realidad -dijo Izzy señalando las escaleras, por las cuales ya descendían Yolei con algunos otros chicos-, ya se les adelantaron.


Nuevamente el grupo estaba reunido en el exterior de la mansión (a pesar de la insistencia de Joe de que no había peligro en hablar dentro de la mansión, los reclamos de Rika de que era ridículo y otras protestas por haberlos hecho despertar tan temprano). Izzy ya había explicado todo lo referente a la pequeña investigación que habían realizado en las oficinas de HEDM y que habían logrado dar con el paradero del Emperador, remarcando sobre todo el hecho de que había sido algo sencillo, demasiado sencillo como para no sospechar de ello.

Después de dejar todas las cosas en claro permanecieron un momento en silencio. Suzie abrazaba con fuerza a Lopmon, pareciendo temerosa, a lo que Henri se acercó a la niña acariciándole la cabeza para animarla un poco, y al mismo tiempo meditando los riesgos de cualquier acción que decidieran llevar a cabo.

-Hay que tenderle una trampa -declaró Kouta. Todos lo miraron sin parecer muy de acuerdo (o contentos) con esa proposición.

-Idiota, ¿No entendiste? Él nos está poniendo una trampa a nosotros -le reclamó Ryo con fastidio.

-Exacto, sabemos dónde está, seguramente no se moverá a la espera de que vayamos por él, y en ese momento lo sorprenderemos.

-¿Y si él nos sorprende a nosotros? Hablamos de correr un riesgo demasiado grande, e innecesario Kouta –dijo Sora cruzándose de brazos. Kouta bufó antes de hablar.

-¡Funciono una vez, puede funcionar otra vez!

-¿Ese es tu brillante argumento? –pregunto Cody con escepticismo.

-Podemos lograrlo, anticiparnos a sus movimientos, prever lo que enfrentaremos y vencerlo en su propio juego. Estamos ante una oportunidad que quizá no se repita, yo opino que deberíamos correr el riesgo, para darle fin a todo este asunto.

-Muy arriesgado -apuntó Matt-, se preparara para cualquier respuesta que tengamos, nos conoce, sabe cómo actuaremos.

-Más o menos -dijo Kouta de brazos cruzados-. Analicen las cosas: Nos amenazó a todos, pero en especial se refirió a "nuestro líder" como el primero que caería. ¿Recuerdan cuando hablamos después de haberlo enfrentado y vencido en el Valle de Iroh? No es muy descabellado pensar que desde entonces quiere venganza, desquitarse.

-Quiere capturar a Tai -concluyó Cody. Kouta asintió.

-No solo a él, después de todo, como ya lo dijeron, nos conoce.

-¡Claro! -dijo Joe captando la idea del chico-, con ese mensaje justamente busca provocarnos, y en especial provocar a ciertas personas, aquellos a quienes nosotros mismos reconocemos como los más fuertes, y quienes constantemente pelean por ser líderes -dijo haciendo que varios de los presentes asintieran encontrando lógica en esa idea.

-O sea, Taichi y Matt quienes lo retaron directamente -comenzó a decir Renamon-, Davis quien recibió de Tai una especie de estandarte -se refirió a las gafas de aviador-, Kouta y Ryo que constantemente hacen esfuerzos por ser reconocidos como líderes, y por ultimo Rika y Takato, que también han demostrado grandes habilidades.

-Ellos y cualquier otro que entre en ese juego ridículo de querer ser notado -dijo Yolei quien seguía enfadada.

-¡Oye! -dijeron Kouta, Ryo, Rika y Matt al unísono.

-Basta -dijo Henri buscando que no se desviaran del tema principal-. Muy bien, supongamos que su idea es enfrentar a uno o un grupo constituido por los antes mencionados, ¿Cómo usamos eso como ventaja?

-Quiere mantener un control -aseguró Kouta-, espera un enfrentamiento directo contra enemigos que en específico espera -luego hizo una pausa pensando un poco más las cosas-, ¿Dónde está? -le pregunto a Joe quien hizo gesto de estar recordando.

-En algún sitio no muy alejado de Ínai Rem, justo al borde de lo que podríamos considerar sus dominios.

-Claro que si -dijo con una sonrisa triunfal-, ¿Por qué se arriesgaría a darnos su ubicación si con ello podríamos fácilmente ir no solo nosotros, sino preparar a un grupo grande y lo suficientemente armado para asegurar que no escape? Porque está completamente seguro de que solo nos enfrentara a nosotros. Porqué sabe que nos ha fastidiado lo suficiente como para que actuemos así.

-Bueno, ahora lo sabemos, entonces debemos evitar hacer justo lo que quiere y atacar junto a un buen grupo de respaldo -dijo Sora.

-No -dijo casi con un grito lleno de emoción el muchacho de pelo largo-, debemos actuar justo como él lo espera. Si lo hacemos de otra forma retrocederá, debemos suponer que tiene la suficiente vigilancia para escapar si las cosas no resultan como él quiere.

-Pero si lo hacemos pensar que estamos actuando justo como él quiere, entonces no tendrá miedo -comenzó Tai-, nos enfrentará pensando que tiene la ventaja... Puede funcionar -concluyó el castaño.

-Por favor, no me digan que en serio lo están considerando -dijo con preocupación Sora-. ¡Ya quedó en claro que es una trampa! ¿Y ahora quieren correr hacia ella?

-Está actuando como un cazador -dijo Matt.

-No espera volverse la presa -agregó Ryo.

Todos se quedaron callados por un momento, meditando las posibilidades o esperando que alguien más opinara a favor o en contra de aquella peculiar estrategia, la de, como lo había dicho Sora, consistía en correr directo a la trampa, algo que a todas luces parecía estúpido.

-Un grupo pequeño podría llegar hasta el punto justo donde se encuentra, y él permanecería ahí, esperando, listo para atacar.

-Es una apuesta muy arriesgada -dijo Davis, con un tono que hacía pensar que el chico estaba más convencido de hacerlo que de desistir-, pero puede ser, todo encaja. Primero nos provoca, sabe que trataremos de protegernos pero también que queremos ir por él, si cuenta con que creeremos que al tener su ubicación contamos con la ventaja, supondrá que una de nuestras posibles respuestas, y la que él está buscando, es que un grupo reducido y fuerte avance de forma sigilosa hasta él, momento en el que nos emboscara y habrá ganado.

-Y ahora que sabemos todo eso, estamos un paso adelante de él -dijo Kouta como si acabaran de dejar todas las cartas sobre la mesa.

-Bien -dijo Yolei de brazos cruzados y con el enfado marcado en el rostro-, ¿Cuál es el plan?

-Primero hay que hacer una revisión más completa del terreno -dijo Izzy.

-Que... ¿Ya es un hecho que lo haremos? -dijo Joe con preocupación.

-Pues eso parece -dijo Mimi casi como una queja. Las opiniones seguían siendo divididas.

-Si vamos a hacerlo -intervino Izzy-, al menos será de la mejor manera, tenemos la desventaja de que el Emperador...

-Ken -dijo Kouta de brazos cruzados-, empiecen a llamarlo por su nombre.

-Como sea -retomó la palabra Izzy bastante molesto-, él eligió el lugar, y seguramente lo hizo para ganar una ventaja sobre nosotros. Debemos saber a qué nos enfrentamos, revisaré el área y veré si hay algo que podemos usar a favor.

-No sé si debamos hacer esto, es demasiado peligroso -insistió Joe von nerviosismo viendo que sus compañeros parecían cada vez más seguros de lo que harían.

-Si tienes miedo no tienes por qué ir -le dijo Kouta de forma burlona. Joe lo miró con enfado mientras el chico sonreía de forma retadora.

-Nadie tiene que arriesgarse si no quiere, esto será complicado -intervino Henri. El grupo se miró entre ellos. Matt metió su mano en el bolsillo palpando la astilla de la torre negra que Azulongmon le había entregado antes de irse de la montaña del sabio.

-Tal vez haya una forma de hacerlo menos complicado -intervino Tai. Matt lo miró inseguro, mientras ponía su mano sobre el hombro del chico como pidiéndole que se detuviera-. Es el momento.

-De acuerdo, pero no tenemos tiempo -le dijo el rubio.

-¿Que tanto secretean? -preguntó Sora impaciente. Matt la miró pidiéndole calma y luego volvió a ver al muchacho castaño de melena alborotada.

-Esto puede ayudar ahora -insistió el rubio. Tai rodó los ojos e hizo una seña con la cabeza para que el chico continuara. Matt sacó la astilla mostrándosela a todos-. ¿Puedes analizarla? -preguntó a Izzy lanzándole la astilla.

-¿Qué es? -preguntó el chico, aunque pronto reconoció el material-. Es de una torre negra -dijo el chico sorprendido.

-Tal vez pueda darnos información útil sobre las torres o los aros.

-Ya hemos intentado analizar antes ese material y siempre se destruye.

-Analiza esa astilla, tengo una corazonada -Izzy asintió sin estar convencido mientras caminaba de vuelta a la mansión.

Aquel movimiento inicio el regreso. La mayoría hablaba tratando de reponer el ánimo sobre el desayuno y otros temas triviales. Tai se quedó rezagado junto con Matt esperando el momento de poder hablar con él, cosa que no pasó desapercibida para todos.

-¿De dónde sacaste esa cosa? -le preguntó Tai no muy amablemente.

-Azulongmon me la dio -respondió el rubio-, será como una prueba -dijo haciendo que Tai se molestara aún más.

-Hablas de ellos como si fueran posibles traidores, cuando el que oculta cosas eres tú.

-No hables sobre ocultar cosas Taichi -le respondió con brusquedad el muchacho-, tú eres el experto en eso después de todo.

Dijo alejándose sin voltear a atrás, seguido de Gabumon. Al pie de las escaleras Mimi esperaba al chico castaño y vio pasar a Matt con una expresión seria. Tai llegó detrás de él y Mimi lo miró confundida.

-¿Pasa algo? -le preguntó y el chico sonrió a medias.

-Solo lo de costumbre -le respondió entrando el también a la mansión, dejando a la chica sin una respuesta más explícita.


-Increíble -repitió Izzy por quinta vez desde que habían llegado al laboratorio a Analizar la astilla de la torre. Takato y Guilmon recién entraban al laboratorio llevando consigo una bandeja grande con tazas de café y otra bandeja similar con varios panecillos en ella que Guilmon seguía comiendo pese a los reclamos de su compañero.

-¿Que es increíble? -preguntó el chico dejando la bandeja en una mesa despejada y dándole un manotazo a Guilmon en el hocico cuando este estaba a punto de comerse otro panecillo.

-Izzy revisa la astilla que trajo Matt -le contestó Henri al ver que nadie más decía nada. Tai y Matt también estaban ahí al igual que sus digimons y Yolei que, menos enfadada y más curiosa contemplaba los resultados de los análisis de la astilla.

-El material es... ¡Es imposible! -dijo Izzy con ánimo. Matt se acercó a la mesa donde estaban las bandejas tomando una taza de café al igual que Taichi y Henri.

-¿Imposible? -preguntó Takato tratando de descifrar lo que aparecía en las pantallas.

-Son datos, enteramente son datos, es imposible.

-¿Como que datos? -dijo Henri confundido.

-Es como si estuviéramos revisando un material en el digimundo. Al cruzar el portal del mundo real al digimundo o viceversa, la material y los conjuntos de datos son alterados. Aquí somos un conjunto de átomos, que forman elementos, que forman moléculas y así formándose la materia, pero en el digimundo se trata de conjuntos de datos, información, patrones y programas que conforman lo que ahí vemos y sentimos.

-¿Quieres decir que la astilla está conformada aquí como si estuviera en el digimundo? -dijo Takato esforzándose por comprender.

-Justo eso, por esa razón cuando intentábamos estudiar el material se desvanecía, es un programa que protege la integridad de la información borrándola si alguien trata de acceder a ella, ¡Y eso es imposible! Al menos para nuestros investigadores e ingenieros lo es. Pero de algún modo Ken logró desarrollar una forma de hacerlo.

-Lo dices como algo bueno -fijo Henri algo enfadado.

-Es un avance tecnológico considerable, si no se usara de esta forma tú también estarías emocionado -dijo Izzy continuando con el análisis.

-¿Y además de eso que han averiguado? -preguntó Takato bebiendo su café.

-Eso es otra cosa interesante, al parecer ya que las torres son completamente información y programas comencé a identificar los mismos y me encontré con que son la misma configuración que utilizan los digivices -el tono de voz de Izzy reflejaba su emoción-, ¡No es raro que las ondas de control de las torres interfieran con las de sincronización de los digivices! ¡Son las mismas! Es como si se hubiera tomado como base al digivice para hacer todo esto.

Tai y el resto se miraron entre ellos al escucharlo.

-Entonces no cabe duda de que fue Ken quien estuvo detrás de esto todo el tiempo, ¿Quién si no un Tamer tendría acceso a un digivice y todo lo relacionado a estos? -dijo Henri con voz dura. Yolei ya no replicó, más bien su expresión era triste, abatida, como si al fin se convenciera de que era la irrefutable verdad.

-No solo es eso -dijo Izzy realmente interesado por los resultados del análisis -, ahora que sabemos eso podemos buscar la manera de desactivar los aros sin la necesidad de destruir las torres, o de lograr que las digievoluciones no se vean afectadas por las ondas de las torres.

-¿Crees poder hacer eso pronto? -preguntó Tai.

-No lo sé, es posible, pero no sé qué tan difícil vaya a ser, ¿Por qué la prisa? -preguntó el pelirrojo, girando su silla para ver a Tai. El castaño no le devolvió la mirada sino que veía atentamente las pantallas como si supiera lo que significaban todos esos patrones y textos.

-Solo quiero acabar con todo esto lo antes posible -dijo el chico antes de retirarse junto con Agumon.

-Todos queremos -dijo Henri quien también cruzó la puerta de salida. Takato titubeo un segundo para después salir detrás del muchacho de pelo negro.

-Henri -lo llamó antes de que se alejara más. El muchacho se detuvo y se giró encarando a Takato-. Tenemos que hablar.

-No, no es así -dijo Henri con seriedad.

-Henri por favor, somos amigos, solo escucha...

-No quiero escucharte Takato -le espetó con brusquedad -, no ahora -dijo con tono más suave y mirada triste para después comenzar s alejarse. Takato se quedó en el pasillo, recargándose en una de las paredes.


Tai se encontraba solo, en el patio trasero de la mansión, sentado bajo la sombrilla que cubría una mesa de jardín instalada ahí por alguno de los habitantes de la mansión, como Hikari le había relatado, luego de que Charles aceptara que dispusieran de ese espacio como quisieran. El moreno había optado por alejarse y meditar las cosas en lugar de ir con Agumon a comer, el digimon acepto ir solo después de decirle que no podía permitirse bajar el ánimo.

-Estúpida lagartija súper crecida -dijo el chico con humor recordando que esa misma frase la había usado contra el en varias ocasiones.

En ese momento Mimi caminaba hacia la lavandería de la mansión y miró a través de la puerta corrediza al muchacho sentado en la mesa del jardín. La chica ingresó a la lavandería, dejó su cesto de ropa y salió al jardín trasero con el castaño. Se quedó de pie detrás de él indecisa sobre si hablarle o no.

-Si tienes intención de cortarme la garganta, te diré que no eres muy silenciosa -dijo el chico sin darse la vuelta. La chica se sobresaltó un poco y luego sonrió divertida.

-No estoy segura de sí es un chiste, pero mejor lo tomare así -dijo sentándose junto al muchacho que la miró esbozando una ligera sonrisa-. ¿Cómo estás? -le preguntó.

-Pensando en cómo vamos a resolver esto, Joe está estudiando algunos mapas de la región, buscando la ruta más segura hasta el punto exacto de donde fue enviado el mensaje, así que nos corresponde pensar la mejor estrategia.

-No estás solo, ninguno de ustedes -dijo la chica con seguridad.

-Mimi -comenzó Tai con pesar-, es demasiado arriesgado y peligroso, no permitiremos que...

-Taichi Kamiya escúchame con atención -dijo tomando la mejilla del chico estirándola tanto como podía haciéndolo quejarse por el dolor-, deja de subestimarme y de subestimar a tus compañeros, por si no lo has notado nosotros también somos Tamers, y de los mejores, quizá no tenemos entrenamiento militar o experiencia como la tuya en situaciones de riesgo, pero poseemos habilidades y destrezas útiles al momento de un enfrentamiento -el chico continuaba quejándose por el dolor mientras Mimi seguía haciéndolo sufrir y hablando al mismo tiempo-, además nadie va a querer quedarse fuera estando las cosas como están -dijo con un tono de tristeza y relajando su agarre-, después de todo es Ken, es nuestro amigo, era nuestro amigo -la chica parecía confundida y molesta-. Era nuestro amigo, ¿Por qué hace esto? Nos amenaza y pretende conquistar el digimundo, ¿Por qué? No tiene sentido.

Mimi lucia ya más enfadada que confundida, al igual como pasaba con Yolei mientras seguían hablando de Ken como un traidor y el responsable de los problemas que enfrentaban los últimos meses. Tai notaba que el chico era apreciado por todos, y era comprensible, después de todo era un compañero de aventuras, batallas, victorias y tristezas, incluso para él aunque menos que para el resto.

Tai tomó la mano de Mimi apretándola con la suya, la chica ojimiel lo miró expectante mientras el chico le regalaba su mejor sonrisa con la intención de animarla.

-Cuando lo atrapemos le preguntaré, por eso quiero hacerlo pronto -dijo con voz suave-. Debemos detenerlo antes de que sea tarde.

-¿Tarde? ¿De qué hablas? -Mimi escudriñaba a Tai con la mirada, cada gesto que este producía no pasaba desapercibido para ella como si quisiera encontrar aquello que sentía que le estaba escondiendo.

-No hay mucho que lamentar aun, pero cada vez las cosas son más complicadas, por eso hay que parar esto ya, antes de que algo como lo que sucedió con Juri se repita, antes de que algo peor suceda, antes de que haga algo irremediable -concluyó el chico. Mimi asintió comprendiendo lo que sentía el chico. El la miró nuevamente sonriéndole aunque con algo de pena-. Ya no pudimos tener esa cena especial -dijo Tai para después sonreír algo avergonzado. Mimi se sonrojo al escucharlo.

-Cierto... Cuando esto concluya, tendremos tiempo -dijo y el chico asintió.

-Supongo que entonces no hay nada oficial aun, ¿Verdad? -dijo con cierto pesar.

-Eso creo -dijo Mimi separando su mano de la de Tai recordando sus propias palabras. El castaño suspiró resignado. Mimi clavó su mirada en la mesa meditando un instante las cosas-. ¡Ay al carajo! No sería la primera vez que hago esto sin un compromiso de por medio -dijo acercándose a Tai para besarlo con pasión, dejándolo sorprendido para después comenzar a corresponder aquel acto.

-¡Chicos! -gritó Sora llamando a los dos castaños que en ese momento seguían besándose-, ¡Ay! -exclamó la chica al verlos, cubriéndose los ojos mientras ellos se separaban-. Que incomodo, perdón, lamento interrumpirlos -dijo avergonzada mientras que ellos estaban rojos por la vergüenza-, Joe dice que ya revisaron el área, y que hay ciertas ventajas en el plan, nos estamos reuniendo en el comedor para planear todo -dijo aun con la vista desviada.

-Gracias -dijo Mimi sonriendo con pena al igual que el chico. Ambos se levantaron de inmediato para entrar a la mansión. Tai iba delante mientras que Mimi se detuvo mirando a Sora que le devolvía la mirada de forma picara-. No digas nada -le dijo llena de vergüenza mientras la pelirroja reía divertida.

-La rompe corazones ataca de nuevo -dijo sin poder resistirse haciendo sonrojar aún más a la ojimiel.

Base militar No. 2 en Sarvar, en el Digimundo

Junio 23 del 2085

-Respira hondo y...exhala -Juri seguía las indicaciones del médico sin protestar. Desde que había recobrado el conocimiento los médicos habían estado realizándole pruebas y estudios para cerciorarse de cuál era su estado físico, y aunque la chica insistía en decirles que estaba bien y que solo de sentía un poco cansada y adolorida, los médicos se negaban a dejar de lado los protocolos correspondientes.

Por tanto la chica llevaba todo el día durmiendo y despertando solo para algún nuevo chequeo. Para ella despertar y sentir dolor en cada uno de sus músculos y prácticamente en cada rincón de su cuerpo había sido una buena señal: Significaba que tenía completa sensibilidad, además de que era el agradable y doloroso recordatorio de que seguía con vida.

-¿Cómo te sientes? -pregunto el medico llenando una papeleta.

-Mejor que ayer, ¿Cuando me puedo ir?

-Es muy pronto para hablar de eso -le dijo el médico.

-Pero tengo que salir, quiero ver a Leomon -roto la chica.

-Juri -dijo la madrastra de la chica-, solo quieren asegurarse de que estés bien, habrá tiempo para todo después.

-No si mi papá insiste en que no vuelva a la mansión -dijo la chica molesta. La mujer la miró con pesar dado que ni ella había podido hacer nada para disminuir el coraje que el hombre sentía.

-Por el momento concéntrese solo en recuperarse señorita -dijo el médico-, además le tengo buenas noticias, alguien está aquí para verla -dijo cuándo se retiraba y al abrir la puerta Juri vio a una chica castaña en el umbral de la puerta.

-¡Kari! -dijo con emoción la chica tratando de levantar el cuerpo de la cama pero el dolor la hizo ceder asustando al médico, a la castaña y a la mujer mayor-. Estoy bien, solo es un poco de dolor, no es nada.

-Las dejare solas, permiso -dijo el médico saliendo y cerrando la puerta tras de sí. La señora Katou se levantó también sonriéndole a la recién llegada.

-Yo también me retiraré un momento, para que puedan conversar a gusto.

-No es necesario señora Katou -dijo Hikari con educación.

-No te preocupes, de cualquier forma necesito caminar un poco -dijo con la misma sonrisa cordial y salió de la habitación.

-¿Y cómo estás? -preguntó Hikari. La chica bufo con una sonrisa.

-Adolorida, cansada, harta de estar encerrada y con muchas ganas de ver a Leomon. ¿Cómo ha estado todo en la mansión? -Hikari sintió un nudo en la garganta y Juri notó el titubeo que le impedía hablar-. Descuida, Kouta estuvo aquí en la tarde, me explicó todo lo de Leomon, y algo sobre lo de Ken –dijo con tristeza la chica.

-Estúpido Kouta –se quejó la chica, y vio como Juri negaba con la cabeza.

-Me alegra que lo hiciera, no quiero sentirme excluida de lo que está pasando, sobre todo quiero estar al pendiente de mi compañero, y en cuanto me dejen ir de aquí quiero verlo –Hikari sonrió con tristeza acercándose a la cama de la chica.

-De acuerdo –dijo ella-. ¿Quieres hablar sobre lo de Ken? –preguntó la chica.

-Claro, pero una cosa antes, ¿tienes donde escribir? –le preguntó y la chica comenzó a palparse los bolsillos aunque dudaba de traer algo con que escribir o un papel. Después sacó su digivice y en este abrió una nota para escribir. Juri extendió su mano pidiéndole el objeto y al entregárselo comenzó a escribir devolviéndoselo sin decir nada.

-¿Qué es esto? –preguntó la chica mirando una palabra algo extraña y un par de números.

-La contraseña de mi laptop, está en mi habitación en el mueble junto a mi cama, en el primer cajón –Hikari la miró intrigada.

-¿Quieres que revise algo?

-Sí, pero no por mí sino por ti –Kari volvió a mirar a su amiga de forma intrigada-. Tenía ganas de decírtelo desde el día de la misión en Cempoal Town, pero pensé que podría hacerlo una vez que regresáramos.

-¿De qué se trata? –preguntó intuyendo que era algo sumamente importante.

-Bueno, ¿recuerdas cuando estuvimos investigando acerca de la carta? –Hikari asintió.

-Encontramos registros de personas que estuvieron trabajando en la mansión desde su fundación, pero nadie con ese nombre.

-Y cuando buscamos el nombre de Himari los resultados fueron tantos que entendimos que nos tomaría mucho tiempo revisarlos todos –Hikari asintió-. Pues continúe investigando, guiándome por el nombre de Himari, hasta que encontré algo muy llamativo.

-¿Qué cosa? –preguntó la chica intrigada.

-Una noticia, sobre un par de chicos que desaparecieron el verano de 1981, y sus nombres eran Tyson, y Himari Amakawa.

-Puede ser una coincidencia –dijo la chica, pero la joven tendida en la cama negó con una sonrisa.

-Te equivocas, logre encontrar unas imágenes digitalizadas del periódico donde se publicó la nota y en ella aparecía la foto de la chica, al verla pensé que eras tú –dijo con emoción aunque seguía pareciendo débil.

-¿Yo? ¿Cómo…?

-El parecido físico era impresionante, quiero que lo revises por ti misma –dijo removiéndose un poco en la cama-. Claro que por las fechas, aquella persona ya debió haber fallecido, pero con el apellido logre investigarla y averigüé que vivió toda su vida en Odaiba, y que una hija suya sigue viviendo en la ciudad.

-¿En Odaiba? –preguntó sorprendida la chica. Juri asintió sonriéndole.

-Tal vez no puedas entregar la carta a quien estaba dirigida, pero puedes entregarla a alguien que la conoció, y tengo el presentimiento de que ese será el primer paso para resolver un misterio aún más grande.

-¿Cuál? –preguntó Hikari cuya mirada parecía perdida en la pantalla de su digivice, leyendo una y otra vez la contraseña como si buscara memorizarla.

-Tú –respondió Juri-, el misterio de quien eres tú.

En el próximo capítulo…

-¿Cuánto falta para llegar al punto sin retorno?

-Una vez que todo esto acabe, ¿Qué sucederá?

-Separémonos, Ryo y Kouta, por la derecha, Henri y Terriermon con Matt y Gabumon por la izquierda, Agumon y yo iremos por aquí.

-Hora de iniciar el show.

-Si la situación se vuelve complicada, corre.

-¡No esta vez! …no te vas a escapar.

-Hora de terminar muchachos, no más jueguitos estúpidos.


Bueno, otro capitulo más, ¿que les ha parecido? déjenme saberlo en los comentarios.

La verdad es que se siente muy bien haber avanzado tanto a esta historia y en tan poco tiempo, me gusta poder escribir este fic, ir plasmando cada situación y acontecimiento que he estado pensando los últimos años es mágico, y espero poder seguir haciéndolo a este ritmo.

En fin, disfruten este día, sean felices, y como dice Kase O "Trae ese Ron de vuelta a acá".