¡Carajo! Estos malditos capítulos gigantes van a acabar conmigo… u.u
Disfruten de la lectura.
Capitulo XV
Muelle de Odaiba, Japón, en la Tierra
25 de junio del 2085
Ken metió sus manos en los bolsillos de su chaqueta cubriéndolas del frio. Se encontraba parado am mitad del muelle, mientras que Charles, Izzy e incluso Gennai revisaban todos los equipos que el chico había trasladado y guardado en esa pequeña bodega.
Izzy terminó de revisar un archivo en una de las computadoras y luego procedió a apagarla para después ponerse de pie. Tentomon se mantenía en el aire cerca de él, observando con detenimiento cada uno de los movimientos del chico.
-¿Y bien? –preguntó Charles cuando el chico lo volteó a ver.
-Un trabajo impresionante, se nota que lo estuvo siguiendo muy bien y muy de cerca, incluso creo que pudo haber logrado capturar a Davis él solo, de haber tenido un poco más de tiempo y menos dificultades –Charles asintió con los brazos cruzados.
-Démonos prisa en desmontar todo esto y llevarlo de vuelta a la mansión –indicó cambiando el tema-, no hay tiempo que perder, otro problema acaba de surgir –dijo mientras tomaba del bolsillo interior de su saco un teléfono celular y le mostraba la pantalla del mismo a Izzy para que leyera un mensaje-, al parecer Davis robó los digimentals. Cuanto antes debemos encontrarlo.
Jijimon, que también los había acompañado miró a Charles e Izzy hablando, luego miró a Ken quien en ese momento estaba contemplando el mar en calma en esa fresca noche. Mientras el joven pelirrojo, el hombre vestido de traje y el anciano Gennai comenzaban a desarmar todo para trasladarlo a la camioneta en el que habían llegado, el digimon se dirigió hacia Ken, parándose a un lado de él, sin mirarlo y sin esperar que él lo mirara.
-Bonita noche, ¿no te parece? –dijo rompiendo el cómodo silencio entre ambos. Ken no dio ninguna respuesta-. ¿Por qué no trajiste a Wormon?
-No quisieron que lo hiciera –respondió con voz seria-, creo que aún no confían del todo en mí.
-Eso puede ser verdad –dijo el digimon sacando de entre sus prendas una pipa larga de madera y una caja de fósforos con los cuales encendió el tabaco en la pequeña chimenea-, pero bueno, tu tampoco confías del todo en ellos, así que es algo justo, ¿no? –Ken miró al anciano digimon con enfado.
-¿Quieres hacerme sentir culpable por haber actuado como lo hice? Solo quería mantener a salvo a un amigo, no veo nada de malo en eso.
-Tienes razón, no hay nada de malo –coincidió Jijimon inhalando una gran bocanada de humo-, pero de todas formas, actuar como si estuvieras solo cuando tienes amigos, aliados, gente que puede respaldarte, eso sí es un error, una estupidez, y lo más interesante es que no luces como un chico estúpido, sino lo contrario, pareces bastante inteligente, ¿Por qué entonces actúas de manera tan cerrada con la gente a tu alrededor?
-Tengo mis razones –contestó Ken tratando de terminar con la plática.
-De acuerdo, comprendo, pero deberías reevaluar tus opciones muchacho –insistió el digimon-, solo es un comentario, pero harías bien en tomarlo en cuenta, no estás solo, busca apoyo –le dijo antes de darse la vuelta y marcharse, dejándolo solo, contemplando el quieto mar.
"Control Beta"
Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, en la Tierra
Junio 26 de 2085
Joe se recargó en la silla reclinable dejando salir un fuerte resoplido mientras Yolei, quien permanecía detrás de él parecía algo triste. El joven tenía marcadas ojeras en el rostro y parecía no haber dormido en toda la noche. En la habitación también estaban Izzy, quien bebía un sorbo de una taza de café que Tentomon le había entregado, Cody con Armadillomon junto a él, Hikari cargando a Gatomon, Henri bajo la insistente mirada de Terriermon, T.K. y Matt con Patamon y Gabumon a un lado y finalmente Charles, como siempre, pulcramente vestido de traje pese a lo temprano del día. El chico volvió a teclear de manera frenética en la computadora para después girarse hacía la chica.
-Pues los firewall lo mantendrán fuera, sin embargo no se me ocurre algo por lo que pueda buscar ingresar nuevamente a nuestros servidores, como sea ya tiene lo que más le podía servir –Gomamon ingresó a la sala llevando sobre su cabeza un tazón de ramen y una taza con alguna bebida caliente. Se acercó hasta Joe para que este tomara la comida y el chico sonrió tomando la bandeja y dejándola sobre la mesa. Se quitó las gafas y las dejó junto a la bandeja mientras se inclinaba hacia adelante y se masajeaba un poco el cuello.
-¿Cuáles se llevó? –preguntó Henri cruzando los brazos. Joe levantó la mirada mientras Gomamon se posicionaba sobre la silla, en su espalda, para comenzar a masajearle él el cuello.
-El de la amistad, el valor, amor, pureza y sinceridad.
-¿Eran los que mejor se ajustaban a Veemon? –preguntó Matt. Yolei negó con la cabeza.
-No creo que se trate de eso, Veemon siempre fue el que mejor se ajustaba a las digievoluciones armor, más bien tenía la intención de robarlos todos y al final no tuvo tiempo.
-Suerte que Ryo se dio cuenta –dijo Hikari en un susurro sin ánimos de que fuera escuchado, aunque lo fue.
-De cualquier modo estamos ante algo muy complicado –intervino Cody-, con los digimentals en su poder, estamos en desventaja.
-Ya estábamos en desventaja antes –escucharon una voz en la entrada y al voltear vieron a Taichi, desarreglado, parecía que recién acababa de levantarse, o quizá ni siquiera había dormido. Era bastante temprano y no todos en la mansión estaban despiertos a esa hora.
Cual fuera el caso Tai camino entre los presentes, con los pies descalzos, el cabello más alborotado de lo normal y una libreta bajo el brazo, la cual dejó caer sobre el escritorio a un lado de la bandeja que Gomamon había llevado a Joe, y se sentó sobre una de las mesas de trabajo mirando al resto de los presentes que lo miraban algo contrariados.
-¿Qué? –preguntó con voz relajada.
-Tai… -trató de hablar Cody, sin embargo no sabía que decir.
-¿Estas bien? –dijo Kari con tono suave mirándolo con preocupación. El chico sonrió con algo de tristeza para después suspirar hondo y sonoramente golpeándose las mejillas.
-No recuperaré a mi amigo sentándome a llorar, ¿o sí? –dijo mirando hacia charles quien sonrió y asintió.
-De acuerdo, ya que todos lucen tan bien y con tantas ganas de trabajar –comenzó a decir Charles-, démonos prisa en encontrar a Davis. Ahora las cosas se han tornado más difíciles, los altos mandos de HEDM, así como otras autoridades del digimundo exigen que hagamos algo con todo este asunto del Emperador de los digimons. Hay que encontrarlo pronto antes de que vuelva a hacer algo.
-¿De verdad hay que ir por él? –Escucharon decir a Henri, quien adoptó su postura seria y reflexiva-, ¿No creen que el vendrá a nosotros?
-Tiene razón –concordó Yolei-, desde el inicio ha tenido muy bien planteado el que quiere combatir contra nosotros. Quizá el mismo nos busque para atacarnos, sobre todo ahora que tiene… -la chica se detuvo y miró a Tai quien miraba al suelo con los brazos cruzados-, bueno…ahora que…ustedes saben –trataba de decir la chica-, ahora que tiene a Agumon en su poder, quizá…
-Intentara usarlo contra nosotros –se adelantó a decir Tai-, si, tiene sentido –Matt notaba la furia contenida de Tai, que se esforzaba por que no se notara.
-Démonos…prisa entonces –dijo Izzy entre bostezos mientras se frotaba los ojos-, la información que trajo Ken puede servirnos para rastrearlo y predecir sus movimientos, que no vuelva a tomarnos desprevenidos.
-¿Dónde está Ken, por cierto? –preguntó Henri como si en ese momento cayera en cuenta de que el chico no se encontraba ahí.
-Durmiendo –contestó Charles casi de inmediato-, estuvo trabajando en esto toda la noche –luego el hombre miró a Joe y a Izzy-, ustedes dos también deben retirarse a dormir. Joe se enderezó en la silla y giró hacia Charles mientras Izzy apuraba la taza de café quemándose la lengua.
-Hay mucho trabajo, descansaremos en cuanto…
-Lo harán ahora –interrumpió Charles a Joe quien se quedó callado recargando la cabeza en el respaldo de la silla-, es una orden, y el resto de ustedes, suban a desayunar, lo principal es que estén en buenas condiciones cuando se les requiera.
-Si –dijeron algunos mientras comenzaban a salir de la sala. Taichi miró a Joe quien apoyo los codos sobre el escritorio y en sus manos sostuvo su cara visiblemente agotado.
-Oye –le dijo-, ¿tienes un segundo?
-Tai –la voz autoritaria de charles sonó en la habitación llamando la atención de ambos chicos-, déjalo descansar.
-Es importante, mucho –dijo sosteniendo el cuaderno de pasta forrada con cuero en una mano. Charles miró extrañado aquel objeto.
-¿De qué se trata? –Tai pareció dudar por un segundo sobre si contarle al hombre de cabello negro que lo miraba con ojos curiosos detrás de los cristales transparentes de sus lentes. El castaño luego miró a Joe que parecía igualmente curioso, y a Gomamon que miraba intermitentemente a cada uno de los tres.
-Trata… -comenzó a decir aun con algo de duda. Finalmente se animó y lanzó un suspiro-, sobre Davis, creo tener una idea de que es lo que pasa.
La habitación que Davis compartía con Veemon era algo peculiar. Por lo regular los habitantes de la mansión acostumbraban dormir en camas grandes, y dejar a sus compañeros digimon en camas un poco más pequeñas, ajustadas a su tamaño. Claro que no eran los únicos casos, personas como T.K. o Hikari que tenían estrechas relaciones con sus compañeros dormían mejor con sus compañeros en la misma cama, para Kenta resultaba algo ridículo tener dos camas en su habitación puesto que MarineAngemon era de un tamaño bastante reducido, y yendo al otro extremo, Juri y Hirokazu habían necesitado que se le proporcionaran camas extra grandes y reforzadas cuando sus compañeros quedaron estancados en sus formas de Leomon y Guardromon.
Pero en esos momentos, para Kouta, quien estaba sentado sobre un tapete circular en el suelo la habitación de Davis le resultaba mucho más peculiar. No había una sola cama de gran tamaño, o una grande que seguramente sería ocupada por el Tamer y una más pequeña ocupada por su compañero, sino que en esa habitación había dos camas individuales del mismo tamaño, pegadas una a la pared donde estaba la puerta que daba al baño, y la otra en el otro extremo del cuarto. Entre ambas camas, pegado al ventanal de la habitación, había un sofá algo viejo y con rasgaduras en el tapizado, atiborrado de cojines y almohadas. Frente a él había un ropero no muy grande, sobre el cual había un pequeño aparato de música y una consola de videojuegos conectada a una pequeña pantalla fija a la pared. El muchacho sostenía entre sus manos el estuche de uno de los videojuegos, al igual que algunas cartas de póker, mientras veía debajo de una de las camas un montón de objetos varios: raquetas de ping pong, bates de baseball, y una pelota. Para cualquiera todo eso no tendría nada de llamativo, pero para Kouta si, aquel era un lugar demasiado acogedor, con muchos matices que hablaban sobre una relación cordial, y feliz.
El chico estaba muy concentrado en sus pensamientos como para notar que detrás de él, llegando por el pasillo a la derecha de la entrada al cuarto de Davis llegaba T.K., quien al ver la puerta de la habitación del muchacho ahora conocido como "El emperador", se detuvo antes de ingresar a su habitación situada al lado de la del susodicho, y se asomó a está viendo sobre la alfombra circular al muchacho arquero. Patamon voló hasta posarse sobre su cabeza sin hacer mucho ruido y compartió una mirada de duda con T.K. mientras ambos veían al chico de cabello negro.
Finalmente T.K. se animó y tocó la puerta con el puño un par de veces llamando la atención de Kouta, que se giró y se puso de pie al ver al joven rubio.
-Hola –dijo T.K. esbozando una sonrisa y levantando una mano.
Kouta parecía a punto de responder el saludo cuando la puerta del baño rechinó y al voltear a ver hacia esta T.K. miró a Kotemon saliendo.
-Nada fuera de lo normal –dijo el digimon y luego miró a T.K. y Patamon, lo que lo hizo ponerse algo nervioso.
Kouta miró a T.K. y se encogió de hombros.
-Quería saber si había algo aquí que nos diera alguna pista sobre Davis –dijo con tono de voz derrotado.
-Buena idea –dijo T.K. adentrándose un poco más en la habitación-, ¿encontraste algo? –Kouta negó con la cabeza.
-No… aunque parece que movió algunas cosas de aquí hace poco –le aseguró señalando el ropero-, pero por lo que dijo Ken, seguramente la mayoría de sus actividades las realizaba fuera de este cuarto, así que no creo que vayamos a encontrar algo tan fácil –T.K. asintió.
-¿Y ya en serio? –Preguntó llamando la atención de Kouta que lo miró aparentemente sin saber a qué se refería-. ¿Por qué estás aquí? –Preguntó T.K.-, alguien que solo busca pruebas o pistas no pone esa mirada que tienes, o ve un lugar como este de la forma en que tú lo hiciste ¿Qué haces aquí? –Kouta parecía a punto de protestar pero se detuvo, incapaz de pronunciar palabra alguna. El muchacho bajó los brazos y luego los puso sobre su cintura mirando al suelo algo pensativo.
-Trato de ver si algo aquí me puede confirmar que Davis es el enemigo… pero…
-¿Pero? –Kouta levantó la mirada.
-¿Este te parece el cuarto de un tirano con delirios de grandeza? –le preguntó con una mirada suplicante. T.K. dejó salir un suspiro mientras negaba con la cabeza.
-No –afirmó el chico.
-Sí, tampoco a mí –coincidió Kouta. T.K. miró con atención el objeto en la mano de Kouta y se lo pidió señalándolo y extendiendo su mano. El muchacho se lo entregó y T.K. lo revisó con la mirada.
-Un videojuego –dijo mirándolo de diferentes ángulos.
-Revise la fecha de lanzamiento, fue hace dos años más o menos –dijo dándose la vuelta y caminando hasta el sofá donde se dejó caer.
-¿Y eso que significa? –preguntó T.K.
-Es el juego más reciente que tiene –dijo señalando hacía la consola-, un juego para dos jugadores. Hay muchas cosas aquí que hablan de una relación cercana entre un Tamer y su compañero –T.K. dejó el estuche sobre el ropero.
-Ken tiene razón –dijo el chico rubio y Kouta apretó los labios y frunció el entrecejo resaltando más aun la cicatriz que cruzaba todo su rostro.
-No lo sé –dijo negando con la cabeza. T.K. comprendió rápido que lo que al chico perturbaba era la manera tan obstinada en que había juzgado a Ken, y que eso ahora le hacía tener miedo a volver a equivocarse, al menos suponía que algo de eso debía estar sintiendo. Sonrió con desgano mientras negaba con la cabeza, viendo que el chico continuaba en el sofá aparentemente pensativo, con Kotemon acercándosele.
El chico rubio levantó la vista y miró la habitación detenidamente.
-¿Sabes? –Dijo tratando de llamar su atención-, lo que dijo Ken es cierto. Quizá cualquier podría cambiar y volverse un enemigo, cualquier amenos él. Él siempre tuvo el compromiso más grande y puro que haya visto jamás. Quizá decir eso no ayude en estos momentos pero, es la verdad –Kouta miró a T.K. y asintió-, en fin, si necesitas algo, estoy justo aquí al lado –dijo señalando la habitación contigua a la de Davis, antes de desaparecer.
Kouta dejó salir una risa divertida mientras volvía a agachar la mirada y negaba con la cabeza. Cuanto notaba en esos momentos que verdaderamente no sabía nada sobre los otros habitantes de la mansión a quienes consideraba compañeros de equipo, pero por quienes en realidad jamás se interesó, y esa era una de las más grandes pruebas de ello, puesto que no conocía cual era la habitación de T.K., mientras que la suya y de Kotemon, era la que estaba justo del otro lado de la de Davis.
Charles sostenía en sus manos el cuaderno revisando la página que Tai había encontrado, al igual que algunas otras que hojeaba con rapidez regresando a la página donde se describía la "Semilla del mal". En una esquina de la habitación Joe dormía profundamente sobre su silla, con Gomamon en su regazo, mientras que Jijimon, a quien Charles había mandado llamar junto con el anciano Gennai, revisaba la computadora, buscando algo. Un archivo se abrió en la pantalla mostrando el diagrama de una planta muy similar s la que estaba dibujada en el libro.
Jijimon leyó en silencio mientras que Charles cerraba el libro. Tai supuso que en ese momento se lo devolvería pero el hombre mantuvo fuertemente agarrado el libro mientras se quitaba los lentes y se frotaba un poco los ojos.
El muchacho castaño ya se había encargado de relatarles a los presentes como había conseguido aquel libro (claro que sin contarles que lo que buscaba era alguna fuente que hablara sobre los señores oscuros que estaban interesados en Hikari), y que debido a lo referente al Emperador y las torres se había olvidado por completo de él hasta que la noche anterior lo encontró y comenzó a revisarlo, encontrándose con la pagina que hablaba sobre una extraña planta que causaba cambios en el comportamiento de las personas que se exponían a sus esporas, y que quizá eso podría explicar lo que estaba sucediendo ahora con Davis.
-Quizá... -dijo Jijimon en un susurro. Joe se removió en la silla acomodándose mejor mientras que Charles miraba la pantalla de la computadora y Tai lo veía a él.
Jijimon se giró. Subió sus pies a la silla y junto las manos apoyándolas sobre sus rodillas, mientras hecha a la cabeza hacia atrás recargándose en el respaldo de su asiento.
-¿Qué piensas? -preguntó Charles. Gennai se acercó un poco más. Jijimon volteo a ver al anciano banco de datos con aspecto humano mientras comenzaba a acariciarse la barba.
-Posible -dijo con su voz rasposa-, es una posibilidad... -Tai parecía impaciente.
-Hace muchas décadas que no escuchaba nada sobre la semilla del mal -afirmó Gennai. Charles miro fijamente al anciano como pidiéndole que continuará hablando-. Antes de que los humanos entraran en el digimundo, esas plantas existieron, pero también hace años que se extinguieron, los digimons mismos las destruyeron todas.
-Bueno -comenzó Jijimon-, no sería la primera vez que nos topamos con algo supuestamente extinto -dijo mirando a Taichi, quien comprendió de lo que hablaba.
-Por lo que es justo decir que es probable, pero no seguro, que ese sea el origen de toda esta situación -sentencio Charles cruzándose de brazos.
-Una posibilidad es mejor que no saber ni lo que ocurre -insistió Taichi-, ahora podemos buscar una solución.
-No es tan simple chico -intervino Jijimon-, lo único que hay sobre la semilla del mal en la base de datos de HEDM y todos los estudios humanos sobre el digimundo es insuficiente como para poder hablar de algo así como un antídoto -Tai miró a Charles algo molesto, mientras que el hombre solo se limitó a suspirar.
-Por suerte es como tú lo has dicho muchas veces -le dijo Charles al digimon anciano sobre la silla-, los humanos no lo saben todo sobre el digimundo -Jijimon asintió y en su rostro cubierto de pelo pareció dibujarse una sonrisa.
-Buscare en mis archivos, Gennai, ¿Tendría la bondad de ayudarme?
-Por supuesto -dijo el anciano.
-Bien -dijo Charles volteando a ver a Tai, quien seguía mirando el libro celosamente cuidado por el hombre mayor-, mientras tanto, Tai, que todos estén preparados, si llega a haber alguna situación necesito que estén listos para actuar lo antes...
-Charles -el aludido se giró para ver a Yolei que parecía algo nerviosa.
-¿Que sucede? -preguntó el hombre mirando con curiosidad a la joven.
-Es...se... Se trata del general Hyuga, está arriba, quiere hablar con usted -Charles cerro los ojos y apretó los puños.
-Bien -dijo mientras dejaba de apretar con fuerza el libro que Tai le había dado y extendiéndoselo al chico que lo tomó de inmediato-, estaba seguro de que pasaría esto.
La sala a la derecha de la entrada principal, en la planta baja era uno de los espacios más utilizados de la mansión, por lo que no era extraño encontrar desde muy temprano en la mañana gente que estaba ahí desayunando, viendo el televisor, estudiando o realizando alguna tarea o simplemente pasando el tiempo en uno de los cómodos sillones. Sin embargo lo que si resultaba raro era ver a aquel hombre calvo, alto y con un pulcro uniforme de general con algunas insignias colgando en el pecho, la boina bajo el brazo y la mirada repasando los libros acomodados en el librero al fondo de la sala.
Además, no solo resultaba extraño verlo a él, sino también ver a sus dos escoltas. Hombres vestidos de traje con gafas negras cubriendo sus ojos y acompañados de un par de digimons que parecían dos pequeños hongos metálicos de un color verde similar al de los uniformes de soldados. Entre los cuatro formaban una especie de barrera que mantenía a los chicos alejados del general.
Matt estaba recargado cerca de la entrada de la sala mirando al general Hyuga con los brazos cruzados y con Gabumon a su lado, quien devolvía las fieras miradas que los dos digimons le mandaban a su Tamer. Del otro lado de la entrada, Henri también vigilaba al general con Terriermon sobre su hombro, que al igual que Gabumon parecía estar vigilando a los dos digimons de nombre Ludomon, por si trataban de atacar a los chicos.
Además de los dos jóvenes y sus compañeros, en la sala también se encontraban Sora con Biyomon y Hawkmon, que se había quedado en la sala por petición de Yolei, y que parecía algo nervioso, Ryo que llegó hasta la sala gracias a Hikari y Monodramon, quien permanecía junto al chico que había tomado asiento en el sillón junto a la ventana y finalmente Hikari, sentada en el respaldo del sillón mirando aparentemente con enfado a Hyuga, quien parecía no estar al tanto de la mirada de la chica.
Unos pasos aproximándose a la sala alertaron a todos y cuando las miradas se giraron para ver de quien se trataba, los presentes vieron entrar a Yolei que de inmediato fue con Hawkmon quien saltó hacia la chica que lo recibió en brazos, y detrás de ella llegó Charles, acompañado de Taichi, quien más que nadie, en ese momento parecía desentonar con la seriedad de la situación, pues seguía vestido con ropa para dormir (un pantalón deportivo rojo y una camiseta holgada blanca llena de arrugas), descalzo y con el cabello alborotado, pero con una fiera mirada que intimidaría a cualquiera.
Hyuga se dio la vuelta en ese momento sonriéndole a Charles mientras el hombre de traje caminaba hacia él y el general se habría paso entre sus hombres.
-Director Resse, siempre es un gusto verlo –dijo con una sonrisa burlona en el rostro y extendiendo formalmente su mano.
-Hyuga –respondió simplemente Charles extendiendo su mano para tomar la del general y apretarla son sobriedad. Hyuga no dejó de sonreír pese a la actitud distanciada de su interlocutor.
-Como ambos somos hombres ocupados iré directo al punto: la última misión de tus chicos fue… bastante peculiar. Miembros del consejo y en él me incluyo, pensamos que quizá la decisión de dejar todo este asunto en tus manos, no fuera la mejor opción que pudimos haber tomado…
-¿Se me está relevando de mi cargo, General? –preguntó Charles con voz controlada interrumpiendo el discurso seguramente muy ensayado del general que solo sonrió mientras negaba con la cabeza.
-No aun, pero no nos tiente –dijo con una voz mucho más sombría que antes-. Usted muy bien sabe lo que ese fracaso de su escuadrón especial significó para toda la agencia y sus planes, sabe perfectamente que no podíamos permitirnos perder…
-Le suplico, esta discusión es mejor tenerla en privado –habló Charles con voz dominante, pero sin perder el porte serio y diplomático que siempre poseía. Hyuga sonrió dirigiendo una gélida y rápida mirada a Tai, que sintió aquellos ojos como cuchillos intentando atravesarlo.
-No hace falta, la discusión termino. Y le informo que permaneceré un par de días aquí, hasta que tengamos nuevas pistas sobre el paradero de su muchacho…perdón, del Emperador de los digimons –Charles pareció tensarse ligeramente con eso último, pero haciendo uso de todo su autocontrol se forzó a no dejarlo ver, respirando larga y lentamente hasta que finalmente pudo hablar sin que su estado de ánimo se reflejara en su voz.
-Por supuesto general –dijo asintiendo con la cabeza-. Yolei –la chica reaccionó produciendo un pequeño resuello al escuchar su nombre. Tardó unos segundos en asimilar las cosas hasta que finalmente fue capaz de emitir palabra.
-Si… ha…hay habitaciones disponibles y listas para usarse arriba, señor.
-Excelente –dijo con ánimo-, quizá después de instalarme, pueda tener una pequeña charla con ese muchacho, Ken Ichijouji, seguramente tiene información que nos puede ser útil.
-Ya nos ha proporcionado toda la información que poseía, general –le aclaró Charles. Hyuga sonrió con malicia.
-Estoy seguro de que sí –dijo para después caminar, pasando a un lado de Charles, y luego mirando a Tai de frente. El muchacho le sostuvo la mirada sin retroceder-. Es una lástima que haya perdido a su digimon, joven Kamiya, era una excelente arma –Tai apretó el puño de la mano libre (ya que en la otra seguía sosteniendo el libro) presa del enfado contra aquel hombre.
-Es mi amigo, no un arma –le dijo con la voz más tranquila que fue capaz de utilizar. Hyuga asintió con una expresión de fingida aflicción.
-Mis disculpas, su amigo, no quise expresarme tan fríamente –dijo para después desviar su mirada al libro que Tai sostenía-. ¿Una lectura interesante? ¿Podrías prestármelo? No hallé nada que me motivara –dijo señalando el librero y luego extendiendo la mano para recibir el libro.
Tai desvió con rapidez la mirada hacia Charles que con un ligero movimiento de la cabeza le dijo: No.
-Lo lamento –dijo el chico apartando un poco el libro, protegiéndolo detrás de su espalda-, es solo mi diario, y no me sentiría cómodo prestándolo.
-Ya veo –dijo el general con recelo, alejando su mano del muchacho.
-Pero no se preocupe, justo aquí al lado está la biblioteca de la mansión, seguramente ahí encontrara algo bueno.
-Seguro que sí –dijo el general con voz intimidante para después seguir su camino al exterior de la habitación-. Capotan Ishida, ¿puede escoltarme a una de las habitaciones disponibles? –pidió el general. Matt asintió algo contrariado y se dispuso a guiar al hombre, a quien lo siguieron sus dos escoltas con sus compañeros digimon.
Una vez que el general abandono la sala y comenzaron escuchar pasos en la escalera el ambiente pareció perder algo de tensión. Charles se dio la vuelta y sin dirigirle la palabra a nadie abandono la sala con pasos apresurados.
-Hijo de puta –soltó Hikari con enfado-, maldito Hyuga, ¿Quién se ha creído? –bramó molesta.
-Uno de los miembros del consejo superior de HEDM, con la autoridad de intervenir como lo está haciendo ahora –dijo Henri, igualmente parecía molesto.
-O sea que… ¿Qué está pasando? –preguntó Sora algo contrariada.
-Tal parece que ya no confían ciegamente en Charles, y prefieren que otro miembro del consejo este vigilándolo –explicó Ryo. Tai asintió sabiendo que lo que el muchacho decía era verdad-, y además de eso, según tengo entendido Hyuga ha estado en contra de Charles desde que el general Satsuki lo nombró su sucesor, dejándolo como director general de HEDM, ya que a partir de ese momento Charles comenzó a realizar grandes cambios en toda la agencia, y ha estado restándole poder a personas como Hyuga, es todo un embrollo.
Hikari miró a Ryo con una mueca que el muchacho respondió con una sonrisa cálida, lo que la hizo ruborizarse y desviar la mirada, viendo a Tai, y en ese momento notó que conocía el libro que ahora el sostenía en sus manos.
-Tai –lo llamó y el muchacho la volteó a ver-, ¿Qué es eso? –dijo señalando el libro. El muchacho lo miró y luego miró a la chica. Miró hacia la entrada de la sala, como vigilando que no hubiera nadie indeseado cerca en ese momento.
-Esto –dijo mostrando el libro a todos los presentes-, es lo que salvara a Davis, pero debemos ser cuidadosos.
Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, en la Tierra
Junio 28 de 2085
El resto del día en que llegó el general Hyuga transcurrió con normalidad, aunque para Tai no fue así del todo, pues la sola presencia de aquel hombre despertaba en él desconfianza y un estado de perpetua alerta. Matt por otro lado había estado cerca del general casi todo el tiempo, al igual que el día siguiente, en que el general Hyuga se dedicó a revisar toda la información de la que era dueño Ken, y que prácticamente le fue arrebatada mientras que a él se le volvió a tratar como a un recluso, confinado a su habitación junto con Wormon bajo la vigilancia de uno de los escoltas de Hyuga, quien se apostó junto con su compañero digimon en la entrada de la habitación del peli azul (la cual continuaba sin puerta).
Y no solo Tai parecía inconforme con la presencia de Hyuga. Todos parecían tener un ánimo algo tenso, pero quien más dejaba notar su enfado era Hikari, quien había aprovechado el tiempo para tener una larga y detallada platica con Juri sobre el general, sobre sus medidas políticas y aparentes intereses personales que tenían que ver con los digimons y el digimundo.
-Básicamente apoya todo lo que tiene que ver con que los humanos se adueñen por completo del digimundo -concluyó Hikari la explicación que están dándole a Juri por medio de la computadora en la sala de la mansión.
La chica guardó silencio un rato, mismo en el que Hikari observó con atención la palidez de la piel de la chica. Su rostro lucia más delgado, y aunque sus ojos lucían más coloridos y menos opacos por el encierro aún tenía una expresión algo triste y cansada, pero se notaba más viva que antes, con más energía y quizá eso fuera muestra de que pronto volvería con sus viejos amigos.
-Sabes mucho sobre el tema Hikari -dijo Juri sonriendo con amabilidad. Kari regreso la sonrisa por el cumplido.
-He estado indagando desde la primera vez que estuvo aquí, además Ryo me ha contado varias cosas sobre el -la chica en la pantalla de la computadora sonrió con picardía ante el comentario de la castaña.
-Y hablando del tema, ¿Que hay entre tú y Ryo? -Hikari se sonrojó con el tono sugerente de su amiga.
-¿Que...de que...? -trataba de decir con nerviosismo.
-Kouta me contó que te notaron sumamente preocupada cuando le dispararon y que al regresar a la mansión se veían sospechosamente juntos -aclaró ante la incertidumbre de Hikari, que luego de escuchar eso, puso un gesto como diciendo "estúpido Kouta". Juri lo notó y se apresuró a negar con la cabeza-. No lo culpes, él y Henri estuvieron aquí ayer por lo de Leomon y les pedí que me hablaran de cómo han estado las cosas en la mansión, ya sabes, además de los problemas y lo de Davis. Me da gusto saber que al menos una buena noticia hay -Hikari sonrió levemente.
-No sé si pueda llamársele buena noticia -dijo en un susurro que parecía un descuido. Juri escucho las palabras de la castaña, las cuales aumentaron su intriga.
-¿De qué hablas? -preguntó haciendo a Hikari salir de sus cavilaciones.
-Es... complicado, la verdad no estoy muy segura de que es nuestra relación.
-Acabas de llamarlo una relación, eso implica ya algo de por medio, ¿No? -Hikari se recargó en el respaldo de la silla desviando la mirada hacia los diferentes artículos repartidos en el escritorio, alrededor de la computadora.
-Eso creo... es... raro, no hemos discutido acerca de la naturaleza de nuestra relación, teníamos pensado mantenerlo en secreto pero...bueno, nos delatamos -admitió algo apenada, para después cambiar su semblante confundido por una mirada seria y decidida-. Hablemos de otra cosa, ¿Cómo va el asunto de Leomon? -Juri bufó von fastidio.
-Sigue bajo custodia, le han estado realizando pruebas psicológicas para determinar si es peligroso o no, Kouta dice que ya solo se trata de minucias burocráticas, que realmente está fuera de todo peligro y que pronto lo pondrán en libertad, aunque seguramente bajo vigilancia. Henri dice que un digimon actuando así es de los grandes temores de HEDM, debido a todo el poder del que son capaces.
-Claro, como siempre -se quejó Hikari con el mismo tono que había estado usando mientras hablaban de Hyuga.
-Creo que ese tema tampoco es de los mejores para hablar ahora -dijo Juri algo divertida-, así que preguntaré algo que me ha estado matando desde hace días: ¿Que sucedió con la descendiente de Himari? -Hikari miró a la pantalla -, ¿Pudiste hablar con ella? ¿Te dijo algo importante? ¡Ya mujer! ¡Habla! -insistió Juri.
-Bueno... Lo que pasa es...
-¿Si? -la voz de Juri sonaba emocionada.
-No la he buscado -contesto finalmente la castaña.
-¿Que? -Juri sonaba incrédula -, bromeas ¿Verdad? -Hikari negó con la cabeza.
-La verdad es que no he tenido cabeza para eso, con todo lo que ha estado pasando.
-¿Y qué planeas? ¿Ir hasta que todo acabe?
-Bueno a decir verdad era lo que estaba pensando -Juri frunció el ceño.
-Kari, no sabes cuánto tiempo pasara para que todo esto acabe, y sé que te interesas por la gente de la mansión, pero también tienes derecho a ocuparte de tus asuntos personales -Hikari asintió.
-Tienes razón es solo... Nunca me ha molestado ser adoptada, amo a mi familia, a mis padres...pero siempre queda la duda de saber quién soy, de donde vengo, que hubo antes de mí, ¿Me explico? Parte de mi historia -Hikari sonreía con nostalgia-, ¿Pero y si ese lado de mi pasado no quiere saber de mí? Pensar en eso me hace sentir miedo, y al mismo tiempo quiero poder conocer eso que tanto tiempo a estado perdido, a pesar de la compañía no puedo evitar sentirme un poco sola de vez en cuando, como si no hubiera algo que me pertenece, o algo a lo que pertenezco, no sé, no sé qué me pasa -Juri asintió comprensiva.
-Bueno, no lo sabrás hasta no enfrentarlo, ¿No crees? -la chica asintió.
Estaba a punto de continuar con la charla cuando unos pasos apresurados aproximándose a la sala llamaron su atención. La chica miró bajo el umbral de la entrada a T.K., quien jadeaba un poco.
-T.K. –dijo Hikari con algo de curiosidad.
-Hay un ataque, Yolei y Cody están abajo –explicó con rapidez antes de volver a correr.
Hikari miró a Juri, quien también la miró algo confundida.
-Ve –le dijo con tranquilidad y Hikari asintió antes de cerrar la ventana en que se encontraba la joven.
Yolei ingresó junto con Hawkmon a la sala donde se encontraba Joe con Gomamon junto a él. Varios tazones vacíos estaban repartidos en una de las mesas de trabajo, y frente al chico había un par de monitores encendidos mostrando diferentes imágenes que la chica contemplo, de una especie de pueblo constituido por varios edificios no muy altos y casas que parecían estar construidas formando una espiral, alrededor de una gran plaza en la cual se ubicaba una construcción semejante a una catedral, y justo frente a la entrada de esta se encontraba una torre negra. Yolei guardó su digivice en uno de los bolsillos de su pantalón táctico color blanco mientras subía la cremallera de su chaqueta del mismo color del pantalón y con el escudo de HEDM bordado sobre el pecho del lado izquierdo.
-¿Qué pasa? –preguntó mientras detrás de ella unos pasos acelerados precedieron la llegada de Matt y Gabumon, después de ellos llegaron T.K. con Patamon, Hikari con Gatomon y Cody y Armadillomon.
-Un pueblo llamado Arcenant está siendo atacado, una torre apareció y de inmediato los pobladores de ese lugar intentaron evacuar, pero quedaron atrapados en el pueblo.
-¿Crees que se trate de él? –preguntó Ken quien acababa de llegar a la sala cargando a Wormon, detrás de él entraron Sora y Mimi con Palmon y Biyomon. Kouta llegó a la sala cargando una mochila que al dejar sobre una silla vacía hizo un ruido metálico que parecía indicar que contenía armas dentro.
-Creo que es muy probable que Davis este ahí.
-¿Por qué lo dices? –una voz autoritaria se escuchó en la entrada de la sala y los chicos voltearon para ver al general Hyuga con los brazos cruzados, detrás de él estaban sus escoltas, que al intentar ingresar fueron detenidos por Charles, quien se adelantó a uno deteniéndolo por el hombro, y siguió adentrándose hasta llegar a donde Joe revisaba los monitores.
Joe miró a Hyuga y después volvió su vista a los monitores, manejando el teclado para encender un par de monitores más que mostraron imágenes del continente Sarvar.
-Desde hace algunos días las actividades del emperador se redujeron bastante, dejó totalmente de avanzar hacia la región este y norte del continente, se concentró en el oeste y prácticamente delimitó un territorio completo. Este ataque se sale de ese territorio, no embona en su modo de operar que ya conocemos, esto… bueno…
-Nos está llamando –dijo Matt comprendiendo la forma en que estaba trabajando Davis.
Tai llegó con discreción hasta la sala en el momento justo para escuchar el comentario de Matt, miró las imágenes en el monitor y comprendió lo que estaba pasando.
-El pueblo no tiene nada de especial –continuó Joe-, es un pequeño poblado comerciante, habitado enteramente por digimons, ninguno de gran poder. Todo esto parece un mal movimiento táctico.
-Nos está retando –dijo Kouta-, bien, quiere pelea le daremos pelea, andando.
-Un momento –dijo Hyuga deteniendo al chico que solo alcanzó a darse la vuelta y miró el rostro serio del general-, ¿suelen trabajar sin recibir órdenes primero? –Cuestionó el hombre con severidad-. Esta situación es delicada, y no creo conveniente dejarla así nada más en manos de unos niños.
-Niños –repitió Kouta con indignación.
-Con el debido respeto general –intervino Matt-…
-Nosotros somos los NIÑOS elegidos –se escuchó la voz de otra chica y bajo el umbral de la entrada estaba Rika, con Renamon detrás de ella, Takato y Guilmon a un lado y Henri con Terriermon del otro-, un equipo especial para situaciones como esta. Fuimos reunidos aquí por nuestras habilidades individuales y de grupo para ofrecer una pronta y competente respuesta en casos particulares como este –enunció con seguridad la chica. Hyuga la miró fijamente.
-¿Y si son tan buenos, porque hasta el momento no han logrado nada? –cuestionó de forma retadora el general. Rika parecía molesta y por las expresiones de Takato, Henri y hasta de Renamon parecía que la chica estaba a punto de estallar contra el hombre.
-General Hyuga –se adelantó a intervenir Tai con voz calmada, encarando al hombre que lo miró con curiosidad-, entre los aquí reunidos hay personas que conocen muy bien a Davis, al igual que personas muy bien calificadas para combatir en estas condiciones. Usted nos ha visto en acción, e incluso ha reconocido la sagacidad de nuestra unidad en combate, además el busca confrontarnos a nosotros, y en cierta forma, creo que es nuestra responsabilidad encargarnos de este asunto. Permítanos hacerlo –Hyuga sonrió ante el discurso del chico para después volver a ver los monitores.
-El pueblo de Arcenant, hay un puesto militar cerca de ahí –Joe revisó en otro monitor información sobre el pueblo.
-Por supuesto que lo hay, nos está esperando –dijo Henri de inmediato.
Hyuga asintió complacido.
-Un grupo especial los respaldara entonces –sentenció el general.
-Señor… -quiso intervenir Matt pero la voz de Hyuga sonó aún más dura que antes.
-Si sus sospechas son ciertas no perderemos al Emperador esta vez, será capturado y pondremos punto final a este asunto. Reúna a su equipo Kamiya, y dese prisa – Tai llevó sus manos al bolsillo trasero de su pantalón táctico y extrajo de él un par de guantes grises sin dedos. En su cintura llevaba ya la cartuchera con su arma y un par de cargadores.
-¿Dónde están Kenta y Hirokazu? –preguntó antes de escuchar unos pesados y metálicos pasos que comenzaron a llegar desde el exterior de la sala.
-¿Nos llamaron? –dijo asomándose el chico de lentes y corte de hongo: Kenta.
-¿Qué pasa? –preguntó el muchacho que llevaba una gorra en la cabeza: Hirokazu. Mientras que detrás de ambos chicos Guardromon se asomaba con MarineAngemon sobre su hombro. Tai miró algo inseguro a los chicos pero terminó negando con la cabeza.
-Alístense, tenemos una misión –les informó.
Región centro del continente Sarvar, en el digimundo
Junio 28 de 2085
Sobre las extensas praderas del continente tres helicópteros se abrían paso rumbo al pueblo mercante de Arcenant. Los tres vehículos habían salido de la base militar de HEDM y se dirigían al lugar que en ese momento estaba siendo atacado por el emperador.
Uno de los helicópteros era ocupado por Taichi, quien se estaba terminando de ajustar un chaleco sobre la camisa blanca de manga larga y revisaba la cámara y el cargador de su arma. Sentado a su lado estaba Takato, quien parecía algo nervioso mientras Guilmon lo empujaba ligeramente con una mano, meciéndolo para llamar su atención.
Matt mientras tanto preparaba su escopeta mientras Hirokazu batallaba un poco intentando subir el cierre de su chaqueta, debajo de la cual llevaba un chaleco similar al de Tai. Guardromon permanecía estático recargado al fondo del helicóptero, y sentados en dos filas, una de digimons y otra de Tamers con atuendo militar estaban cuatro parejas. Los digimons, llamados Commandramon, vestían trajes militares y sostenían armas largas, además de poseer miradas serias e imperturbables al igual que los militares, cosa que ponía nervioso al digimon androide.
Kouta por su parte terminó de llenar su carcaj de flechas y dobló su arco para meterlo en uno de sus bolsillos mientras que Kotemon guardaba su espada kendo en su espalda.
Taichi se ajustó un pequeño auricular en el oído para después ver a Takato, quien recibía por parte de Guilmon una botella con agua. El digimon parecía preocupado por el estado del muchacho y tenía la intención de animarlo un poco. Tai le dio una ligera palmada al chico en la espalda, como para animarlo.
-Tranquilo, lo harás bien –le dijo intuyendo cual era su preocupación.
-¿Pero y si no? ¿Qué tal si lo arruino?
-Contamos contigo, más vale que no o hagas –indicó Kouta con tono burlón mientras él y Matt se ajustaban también un par de auriculares y les proporcionaban unos a sus compañeros.
-No sé si podremos realizar la digievolucion nuevamente –se lamentó el muchacho.
-Lo harás, ¿estuviste practicando como te dije? –preguntó Tai y Takato frunció el ceño.
-Solo eran ejercicios de respiración –Tai sonrió divertido.
-Atención escuadrones –escucharon por medio de los auriculares.
Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, en la Tierra
Junio 28 de 2085
-Todo esta listo, las imágenes de las cámaras en el pueblo muestran poca actividad de los invasores de la ciudad –explicaba Joe mientras veía con curiosidad los monitores.
Ryo se encontraba también en la sala, de brazos cruzados y sentado cerca de una mesa junto a Monodramon, molesto por no estar en condiciones de participar en la misión, cerca de él estaba Ken sosteniendo en brazos a Wormon y con uno de los escoltas del general Hyuga muy cerca. Cody y Suzie estaban en otra mesa con Armadillomon y Lopmon, ambos también parecían muy molestos porque no le sabían permitido participar en la misión (dado que solo había disponibles tres digimentals decidieron no enviar a Cody, quien era el más joven, y Suzie, a regañadientes había sido obligada por su hermano a quedarse). Detrás de Joe, Charles y Hyuga también contemplaban los monitores, a la espera de la llegada de los Tamers al pueblo.
-Curioso –dijo en voz baja.
-¿Qué sucede? –preguntó Charles.
-Creí que a estas alturas ya habría inhabilitado las cámaras de vigilancia, pero siguen activas, además sus fuerzas desplegadas no hacen nada más que rodar por las calles.
-Los está esperando –dijo Ryo sin un ápice de duda. Joe parecía algo preocupado.
-El equipo rojo se encargara de avanzar hasta la torre y deshabilitarla, ¿Escucharon, Henri, Izzy? –Dijo Joe comunicándose con los chicos que viajaban en otro de los helicópteros apartados de Tai y los demás-, Rika, Sora y Mimi los respaldaran junto con el escuadrón de la capitana Haruno.
-Entendido –escucharon la voz de Henri.
-El equipo amarillo se encargara de cubrirlos, Hikari, Yolei, T.K. y Hirokazu, atentos, recibirán apoyo del escuadrón de Bearmons del capitán Yeun.
-O.K. –la voz de T.K. sonaba bastante animada.
-Por último, el equipo azul… -comenzó Joe pero en ese momento Hyuga se aproximó a los controles y del escritorio tomo un micrófono pequeño que acercó a su boca.
-Si sus sospechas son correctas, ustedes irán por el Emperador en cuanto aparezca –dijo con tono serio.
Región centro del continente Sarvar, en el digimundo
Junio 28 de 2085
Rika se sujetaba a las correas de seguridad de su asiento con fuerza, con Renamon a su lado, sintiendo como el helicóptero se mecía ligeramente y escuchaba la voz de Hyuga por el auricular en su oído.
-En el momento en que el Emperador aparezca, él se convertirá en su objetivo. Confió en que harán lo necesario para terminar con esta situación.
Sora resolló sonoramente al escuchar eso y luego trato de controlarse. Mimi tomó con fuerza la mano de la chica pelirroja mientras Biyomon aleteaba con su ala cerca de la cara de la chica lanzándole una pequeña brisa.
Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, en la Tierra
Junio 28 de 2085
En la sala Ken apretó los puños con rabia mientras que Cody y Suzie se miraban sin comprender que el general acabara de decir algo como aquello. Sin embargo la mirada del hombre era seria y no mostraba rastro alguno de duda. Se notaba que hablaba en serio y que estaba dispuesto a hacer el sacrificio que fuera por lograr una misión exitosa.
Región centro del continente Sarvar, en el digimundo
Junio 28 de 2085
Taichi permaneció de pie sintiendo los ligeros movimientos del helicóptero y mirando por una ventana con frustración. Nadie dijo nada, e incluso los rostros de los militares y Commandramons parecían conmocionados. Kouta parecía pensativo y algo frustrado, intentando decidir qué era lo que debía hacer, hasta que finalmente se decidió y presionando el auricular en su oído hablo con voz clara y fuerte.
- La prioridad es recuperar a Agumon –los presentes lo miraron expectantes, especialmente Tai que dejó de ver por la ventana y lo miró a el-, si el emperador aparece, nuestra prioridad será recuperar a Agumon. Una vez resuelto ese asunto, trataremos el tema de LA CAPTURA DE DAVIS –dijo haciendo énfasis en las últimas palabras.
Tai sonrió al igual que Matt dejando por concluida esa pequeña intervención del general Hyuga que no agregó nada más el resto del recorrido.
No mucho después de aquella intervención del general los helicópteros se encontraban bastante cerca de las casas más alejadas del centro del poblado. Los chicos miraron desde las ventanas el pueblo cuyas filas de casas creaban amplias calles en las cuales se alzaban frondosos árboles dando a todo el lugar un aspecto entre un poblado bien definido y un bosque que se abría paso entre el.
-No me molestaría visitar este lugar para pasar las vacaciones –dijo T.K. admirando el lugar. Hikari sonrió aunque su buen humor no duró mucho tiempo, pues pronto recordó por lo que estaban ahí.
-Trataremos de aterrizar en la plaza central, sujétense –indicó el piloto mientras el helicóptero en que viajaban, al igual que los otros dos se giraban abruptamente para dirigirse al centro del pueblo, donde estaba la gran catedral.
Mientras los vehículos aéreos iniciaban el descenso, de la catedral surgieron dos figuras aladas, grandes y negras que emprendieron el vuelo hacia los helicópteros, los cuales apenas lograron eludir las embestidas.
Las dos bestias aladas se alzaron sobre los helicópteros rugiendo espantosamente y agitando sus enormes y zarrapastrosas alas negras. Se trataba de dos Devidramons que parecían a punto de continuar con su ataque sobre los helicópteros en que viajaban los Tamers. Pero antes de llegar hasta ellos un gran destello fue visible desde uno de los Helicópteros, mismo del cual después salieron dos digimons voladores que se dispararon hacia los enemigos.
El primero de ellos tenía la apariencia de un insecto de color amarillo y largas y curveadas alas de un tono café, que de inmediato arremetió con una ráfaga de disparos contra los Devidramons frenando su ataque, mientras el otro digimon, un ser con rostro y cuerpo de mujer, pero con alas de plumaje blanco en lugar de brazos y piernas que terminaban en afiladas garras comenzó a aletear produciendo unas fuertes ráfagas de viento que golpearon a los digimons causándoles cortadas en la piel.
Tai presenciaba el combate desde la ventanilla del helicóptero en que se encontraba mientras este buscaba continuar con el descenso.
-Mothmon y Harpymon se encargaran de cubrirnos –escuchó el castaño la voz de Yolei por medio del auricular.
El helicóptero continuó su rumbo hacia la plaza pero antes de poder llegar, a través de los ventanales de la catedral los cuales estallaron produciendo una lluvia de vidrios multicolor salieron algunos Airdramon agitando sus grandes alas rojizas, abriendo amenazadoramente sus grandes fauces y sacudiendo su cuerpo largo como de serpiente.
-¿Alguien más ha notado que parece tener un especial gusto por esos digimons? –preguntó Kouta con ánimo de reducir la tensión.
Los helicópteros detuvieron el descenso mientras sobre uno de ellos, uno de los Airdramon arremetió con violencia provocando que se sacudiera violentamente y comenzara a descender deprisa.
-¡Debemos ayudarlos! –gritó Tai al ver la escena.
-¡No! Estamos bien –escucharon la voz de Hikari-, descenderemos más atrás, ustedes cuídense de los que enemigos que aun quedan –indicó la chica castaña, y pese a la preocupación de Tai este asintió.
-Bien. Les toca –dijo refiriéndose a Guardromon y Hirokazu, quien dio un respingo y luego asintió.
Kouta se levantó al igual que Tai, lanzándose contra el costado del helicóptero y accionando la manija para abrirla. Entre los dos corrieron la puerta de acceso y cuando ya estaba abierta Guardromon avanzó con sus pesados pasos metálicos provocando algunas sacudidas en el helicóptero que se mantuvo lo más estable posible hasta que el digimon saltó dejándose caer para después accionar los propulsores en su espalda adquiriendo el impulso para golpear con fuerza a uno de los Airdramon que impacto contra otro y los tres cayeron a gran velocidad hasta aterrizar en un pequeño quiosco no muy aleado de la plaza.
Hirokazu miró con preocupación la nove de polvo que se levantó en el lugar de la caída.
Matt se liberó los seguros y se puso de pie acompañado por Gabumon. Tai y Kouta seguían ferrados a la puerta del helicóptero, y el chico moreno miró al rubio con seriedad mientras este se paraba peligrosamente cerca del borde del helicóptero.
-¿Seguros que quieren hacerlo? –preguntó elevando su voz por encima del sonido del rotor de las aspas. El Ishida volteó a ver a Gabumon quien asintió con una mirada seria y después solo le sonrió a Tai asintiendo. Tai negó con la cabeza formando una sonrisa en su rostro para luego voltear a ver como hacia ellos se dirigía otro Airdramon a gran velocidad.
Sin más, Gabumon saltó del helicóptero y junto con el saltó Matt quedando por encima del digimon mientras iban ganando velocidad y la distancia entre ellos y Airdramon se iba cortando.
Tai miró desde el helicóptero como Matt y Gabumon iba n cayendo, para luego notar que el digimon comenzaba a aumentar de tamaño cambiando drásticamente su apariencia hasta que al momento de impactar contra el Airdramon fue Garurumon quien embistió al digimon y Matt aterrizó sobre el lomo de su compañero aferrándose a este mientras obligaban al digimon volador a descender a toda velocidad hasta que aterrizaron a mitad de una calle, con Garurumon aplastando las alas del digimon y Matt sujeto al pelaje blanco con manchas azules de su compañero que emitió un sonoro aullido.
-Tiene estilo –dijo Kouta.
Ambos chicos vieron que otros dos Airdramons se aproximaban a ellos y se apresuraron a cerrar la puerta.
-Tenemos la atención de los otros dos, Henri, avancen a la torre, nosotros alejaremos a los enemigos –indicó Tai por medio del auricular.
-De acuerdo, tengan cuidado –les respondió Henri. El helicóptero dio un drástico cambio de dirección y aceleró hacia alejándose de la plaza central seguido por los dos Airdramons.
Henri se aferraba con fuerza a las correas que lo sujetaban a su asiento mientras el helicóptero descendía con algo de brusquedad hasta que finalmente tocó el suelo haciéndolo exhalar con alivio. De inmediato notó que alguien lo miraba y al levantar la vista vio un rostro femenino con una sonrisa divertida en los labios. Se trataba de una mujer joven de cabello corto y de un tono entre castaño y rosado que se asomaba debajo de su casco, con atuendo militar y en el pecho la insignia que la identificaba como la capitana del escuadrón con quienes trabajarían en esa misión. Henri correspondió la sonrisa algo apenado mientras la capitana se desabrochaba rápidamente las correas y se ponía de pie.
-Atención –dijo la capitana Tomiko Haruno-, según la información que tenemos hay otro grupo de enemigos en la catedral, asó que tengan cuidado, muévanse rápido y hagan lo que deban hacer –indicó deprisa mientras abrían la puerta del helicóptero y cuatro digimons de pequeña estatura, de cuerpos redondos y vestidos con mallas grises y con capuchas rojas cubriendo sus rostros, y largas espadas cargadas en sus espaldas formaron una línea, detrás de ellos se posicionaron los militares apuntando con rifles de asalto.
Henri se levantó cargándose en la espalda una mochila que, con la ayuda de Terriermon levantó y comenzó a andar con dificultad debido al peso. Detrás de él salieron Rika y Renamon, quien saltó sobre el helicóptero para mirar desde ahí mejor el área circundante que parecía desierta. Detrás de ellas salieron Sora y Mimi con Palmon y Biyomon, y por ultimo Izzy quien levantó la mirada para ver el cielo despejado.
-Deprisa, esto acabara cuando la torre esté inhabilitada –dijo Henri avanzando tan rápido como podía mientras los militares y digimons (llamados Ninjamon) formaban una barricada que lo mantenía seguro.
Rika y Renamon se quedaron en la parte trasera de la formación, y cerca de ellas avanzaban Sora con Biyomon volando cerca y Mimi, con Palmon corriendo a su lado. Izzy estaba detrás de Henri con Tentomon volando a su lado y Terriermon manteniendo un acelerado paso para seguirlos.
Corrían hacia uno de los costados de la catedral mirando los ventanales rotos y el vidrio regado en el suelo, pero sin escuchar ni percibir movimiento de ningún enemigo. La capitana Haruno dirigía la avanzada y al detenerse de golpe el resto del escuadrón se detuvo.
-¿Qué sucede? –preguntó Henri recuperando el aliento. Transportar la mochila no era algo sencillo.
-La torre –señaló. Henri seguía jadeando y se limpió el sudor de la frente.
-Pues vamos –dijo pero la chica lo detuvo por el hombro.
-¿No crees que es demasiado simple? –le preguntó. Henri se liberó del agarre.
-Li único que creo es que hay que terminar ya con esto –dijo de forma retadora volviendo a trotar, pero esta vez solo.
-¡Espera! –le pidió la chica, justo para después ver un extraño resplandor en la esquina de la catedral.
Henri avanzó sin miedo ni duda hasta escuchar el sonido de una especie de disparo y luego a pocos metros delante de él ver una explosión que lo empujó hacia atrás derribándolo y haciendo que se golpeara en la cabeza. El chico se levantó tan pronto como pudo viendo una gran nube de polvo y humo y sintiéndose aturdido. Un sonido seco detrás de él lo hizo voltear y al hacerlo se dio cuenta que el sonido era producido por los pasos de la capitana Haruno quien corría hacia él. Cuando lo tuvo cerca lo ayudó a incorporarse mientras le decía algo que el chico no alcanzaba a escuchar.
-¿Estas bien? –Los labios de la mujer se movían pero el chico no era capaz de entender sus palabras-, ¿Qué si estás bien? –insistió la mujer haciendo que el chico reaccionara poco a poco.
-Que… ¿Qué? –preguntó aun un poco aturdido. La capitana lo ayudó a levantarse y Henri notó que a su alrededor estaban los Ninjamon y los militares apuntando con sus armas, más atrás Rika y Renamon lucían alertas, al igual que Mimi y Palmon. Izzy y Sora mantenían la mirada dirigida a la catedral, por donde volaban Biyomon y Tentomon inspeccionando el área.
El muchacho sintió un agudo dolor en la frente y dejó salir un quejido, para luego percatarse de que se trataba de la mano de la capitana que le estaba palpando la frente.
-Una herida pequeña, un precio bajo para una imprudencia tan grande, tenía entendido que eras de los listos –lo reprendió la mujer mientras extraía una especie de parche que le colocó al muchacho en la frente volviendo a provocarle dolor.
-¡No vemos al atacante! –exclamó Tentomon girando hacia donde estaba su Tamer.
-¡Bien, vuelvan! –Pidió Izzy, y luego miró hacia el lugar de la explosión-, que increíble poder.
-¿Crees que sea alguna de las formas de Veemon? –lo interrogó Sora. El muchacho se encogió de hombros.
-Quizá, sea lo que sea, debemos tener cuidado…
Izzy guardó silencio al notar movimiento en la catedral, de la cual vio salir a varios digimons. Frente a ellos se formó un gran grupo de Bakemons y Gotsumons, todos con los aros negros en sus cuerpos. El chico pelirrojo miró la catedral encontrándose con un resplandor plateado que nuevamente se perdió.
-El que atacó sigue oculto dentro de la catedral, tengan cuidado –indicó Izzy. La capitana asintió mientras apuntaba con su rifle.
Hikari sintió otra fuerte sacudida del helicóptero en que viajaban, perseguidos por uno de los Airdramons. Estaban cerca de descender pero el digimon les hacía el trabajo mucho más complicado. Airdramon estaba preparado para lanzar un ataque más mientras el Helicóptero se estabilizaba a mitad de una amplia calle con un par de edificios altos a sus lados que le impedían poder moverse con libertad, cuando un destello blanco arremetió contra el derribándolo.
El piloto vio la escena aliviado.
-Harpymon acaba de terminar con el enemigo, hora de aterrizar esa chatarra –dijo mirando sobre su hombro al resto de la tripulación que igualmente parecían aliviados.
Harpymon volvió a elevarse mientras veía al helicóptero descender, pero en ese momento se escuchó un fuerte estruendo, y uno de los edificios comenzó a derrumbarse dejando ver a un digimon con apariencia de dinosaurio, de piel azul en cuyas manos se encontraban dos grandes fauces arremetió contra un costado del helicóptero haciéndolo descender bruscamente hasta impactar contra el suelo. Harpymon miró con preocupación el vehículo inservible en el suelo y de inmediato se lanzó contra el digimon atacando con sus garras al digimon que se defendió dando bruscos manotazos de los que Harpymon se libró con relativa facilidad.
Cerca del helicóptero comenzaron a aparecer unos cuantos Ogremons, cargando sus mazos de hueso y con los aros negros controlando sus actos.
Hikari reaccionó dentro del vehículo derribado, asegurada al asiento y algo adolorida. Se comenzó a mover intentando liberarse y mirando al resto de sus compañeros.
-Equipo Rojo, ¿me copian? ¡Hikari! ¡T.K.! ¡Respondan! –escuchó la chica por medio del auricular la voz preocupada de Joe.
-Estamos bien, creo –dijo la chica. Gatomon, que estaba a un lado de ella comenzó a reaccionar y al despertar por completo comenzó a cortar las correas de su asiento con sus garras, para continuar con las de Hikari. La chica notó movimiento cerca de Hirokazu, quien estaba inconsciente y luego salir a MarineAngemon, que parecía no haber sufrido daño alguno.
-¿Por qué nadie más contesta?
-Están…inconscientes, la caída fue muy brusca –dijo Hikari mientras se liberaba completamente del asiento.
-Pues hazlos reaccionar pronto, están rodeados de enemigos –les indicó con preocupación el chico. Hikari en ese momento escuchó golpes en el exterior del helicóptero. Miró a Gatomon quien le devolvió la mirada con seriedad y la chica tomó entre sus manos el digivice con fuerza.
El Ogremon de fuera volvió a golpear el costado del helicóptero y luego tomó la destartalada estructura arrancando parte de ella y arrojándola con violencia. Al hacerlo se asomó para ver recibir un golpe de Gatomon que lo hizo retroceder hasta tropezar. El digimon felino aterrizó sobre el helicóptero en posición de combate, mientras a la distancia Harpymon seguía combatiendo con Deltamon.
El resto de los Ogremons se reunieron rodeando el helicóptero, en total eran cinco. Gatomon sonrió lanzándose sobre uno de ellos, golpeándolo con ambos puños, para luego caer al suelo y levantarse lanzando un gancho a la quijada de otro de los enemigos. Al aterrizar nuevamente, el golpe de uno de los mazos le dio de lleno lanzándola empujándola hasta estrellarse contra el helicóptero derribado. Frente al digimon se posicionaron de manera atemorizante los tres Ogremons jadeando de rabia al respirar. Gatomon se incorporó con dificultad y sin temor.
-¡Hey! –Los Ogremons se detuvieron al escuchar la voz de Hikari-, yo también estoy aquí, que no se les olvide –dijo levantando en alto el digivice que comenzó a emitir una intensa luz.
-Gatomon Armordivolve a… -la luz llenó el cuerpo de Gatomon, el cual creció y antes de desvanecerse por completo una figura grande de cuatro patas arremetió con violencia sobre los Ogremons, empujando a los tres a la vez con tal fuerza que se estrellaron entre los escombros a sus espaldas-, Goatmon
Hikari salió del vehículo y miró al gran digimon parecido a una cabra de pelaje gris, con grandes cuernos dorados, una barba blanca que casi tocaba el suelo y una campana colgando de su cuello y asomándose detrás de la barba. La chica acarició el costado del digimon que permaneció quieto mientras que del interior del helicóptero comenzaban a salir el resto de los miembros del escuadrón algo aturdidos.
Yolei se ajustó las gafas y miró a un lado donde Harpymon estaba atacando con ráfagas de viento a Deltamon. Deprisa se aproximó a donde el digimon estaba combatiendo. Giró para ver al resto de sus compañeros.
-¡Deben ayudarlo! –pidió la chica. Los militares parecían temerosos.
-Esa cosa es gigantesca –dijo uno de ellos mientras que el grupo de digimons con apariencia de pequeños oseznos con gorras en la cabeza.
T.K. levantó la mirada viendo al escuchar el zumbido del aleteo de Mothmon y miró a Hikari con una sonrisa en el rostro. La chica comprendió en lo que pensaba y dando un par de palmadas en el lomo de Goatmon le indicó a este que fuera a ayudar a Harpymon.
El digimon asintió y levantándose sobre sus patas traseras para después dejarse caer emprendió la carrera hacía Deltamon.
Harpymon continuaba sus ataques, acercándose a Deltamon para rasgarlo con sus garras y alejándose cuando este arremetía con su brazo izquierdo en forma de cráneo o con el derecho de hocico alargado y metálico. Harpymon eludió uno de los ataques, pero el segundo lo recibió de lleno retrocediendo hasta casi estrellarse contra el edificio que tenía detrás. Deltamon aprovecho para reunir energía en sus tres fauces preparando su ataque definitivo, pero antes de dispararlo una ráfaga de balas lo golpeo en la parte superior del cuerpo llegando hasta su cabeza, mientras que Goatmon lo embistió con fuerza cerca de la cadera empujándolo con violencia haciéndolo caer.
Mothmon se aproximó al digimon siendo golpeado por el brazo cibernético, mientras que la segunda embestida de Goatmon dirigida al torso del digimon en el suelo, fue recibida con el brazo de cráneo del digimon produciendo un gran estruendo e hizo retroceder a Goatmon que trató de detener el impulso con sus patas que dejaron marcas sobre el suelo adoquinado de la calle.
Deltamon rugió poniéndose de pie mientras Harpymon se elevaba sobre él y volvía a arremeter con una ráfaga de viento que el digimon resistió cubriéndose con ambos brazo. Aunque el ataque de Harpymon no parecía causarle gran daño al enemigo, el digimon continúo con la intención de poder frenarlo. Mothmon regresó volando a toda velocidad posicionándose junto a Harpymon que parecía estarse agotando. El digimon insecto voló posicionándose sobre Harpymon para después liberar una especie de polvo que fue empujado por las ráfagas de aire que producía Harpymon, y al llegar hasta Deltamon produjeron un fuerte estallido que envolvió al digimon en una gran llamarada. Al dispersarse esta Deltamon parecía bastante dañado, con un ennegrecido recubrimiento en todo el cuerpo, y antes de que pudiera hacer algún otro movimiento una tercera embestida de Goatmon lo golpeó de lleno en el estómago derribándolo.
Hikari suspiró aliviada al ver la conclusión del combate y volteó a ver a los militares junto a ellos que lucían bastante sorprendidos.
-Qué bueno que nos acompaña la milicia –dijo con burla para después darles la espalda y dirigirse a donde Harpymon, Mothmon y Goatmon se encontraban, y con quienes se reunió MarineAngemon comenzando a usar su poder para recuperar las energías de los digimons.
El último helicóptero en aire se abría paso alejándose bastante del centro de la ciudad, perseguido por un par de Airdramons. El vehículo sobrevolaba los últimos edificios del pueblo cuando dio un movimiento repentino girándose lo suficiente para que los digimons quedaran de frente al costado del mismo, el cual se abrió en ese momento y mostro a Tai, Kouta, Takato, el grupo entero de Commandramons y a Guilmon apuntando a los enemigos.
-¡Fuego! –exclamó Tai y los Airdramons quedaron cegados por el destello de las detonaciones para luego ser golpeados por toda una ráfaga de balas de micro detonación y las bolas de fuego de Guilmon.
Uno de los digimons se elevó tratando de eludir los disparos, mientras que el otro comenzó a caer. El helicóptero quedó en medio de los dos digimons, uno que paso por arriba elevándose unos cuantos metros más antes de comenzar a descender, y el otro que paso por abajo rosando con su cabeza el tren de aterrizaje del vehículo y pasando peligrosamente cerca de él, hasta que al final, la cola golpeó con fuerza el helicóptero que se comenzó a mecer. La correa con que se había ajustado Kouta se reventó y la fuerza de la inercia lo empujó hacia la abertura en el helicóptero. Tai liberó uno de sus arneses y saltó hacía el chico que en ese momento salió del vehículo, pero Taichi alcanzó a sujetarlo de la muñeca.
Kouta quedó colgando en el exterior del helicóptero sujetado por Tai que se aferraba a la correa que aún estaba sujeta a su asiento y con la otra mano sujetaba fuertemente la muñeca de Kouta. La correa de la que Tai estaba sujeta comenzó a reventarse por el peso y cuando finalmente lo hizo Tai sintió una fuerte sacudida, para después voltear a ver a Takato sosteniendo con dificultad la correa y a Guilmon sujetándolo de la cintura con un trazo mientras con el otro se aferraba al asiento.
-¡Aterricen esta cosa de una vez! –gritó Takato siendo obedecido de inmediato.
El helicóptero continuó con el descenso. Kouta sintió que sus pies tocaron el suelo y se alejó del lugar de aterrizaje del vehículo jadeando un poco. Kotemon saltó del helicóptero apenas este estuvo bien plantado en el suelo y corrió hacia Kouta quien lo recibió con una sonrisa amigable. Tai y Takato también se reunieron con el muchacho, mientras el escuadrón permanecía cerca del helicóptero. Hirokazu descendió del helicóptero al final, tropezando ligeramente, para después emprender la carrera al ver que sus compañeros no estaban con el grupo de militares.
El muchacho de cabello largo y negro guardó el arma que seguía sujetando con una mano y sacó su arco el cual desdobló y preparo una flecha, mientras trataba de ver por encima de las casas construidas en un terreno irregular que subían y bajaba, la catedral o la torre a mitad del pueblo.
-Creo que será más seguro continuar de pie –dijo jadeando un poco aun.
-Chicos, ¿me escuchan? –Kouta presionó el auricular en su oído al escuchar la voz de Joe.
-Bastante bien, ¿Qué dicen los monitores? ¿Los asientos son cómodos? ¿El aire acondicionado funciona bien? –dijo con tono burlón, a lo que Tai lo golpeó con el hombro. Kouta hizo un gesto de fastidio sin agregar nada más.
-No hay tiempo para tus comentarios tontos Kouta, Rika y los demás necesitan apoyo, dense prisa –les indicó con voz seria. Kouta pareció preocuparse al escuchar eso y miró a sus compañeros.
-Hay que llegar cuanto antes –Tai asintió y volteó a ver a Takato.
-Quizá Growlmon podría llevarnos más rápido –Takato lucia titubeante. El muchacho volteó a ver a Guilmon y este le sonrió tratando de infundirle calma y seguridad. El chico asintió para después cerrar los ojos y comenzar a respirar lenta y prolongadamente.
Tai y Kouta miraban fijamente al chico hasta que escucharon detrás de ellos pasos que resonaban por toda la calle. Se giraron para encontrarse con un grupo de Nanimons que formaron una línea a lo largo de toda la calle como cerrándoles el paso. El muchacho castaño volteó a ver a Takato que parecía no haberse percatado de la llegada de nuevos enemigos y luego miró a Hirokazu, a quien le hizo una seña indicándole que tomara su arma mientras el sacaba la suya.
-Los detendremos, el tiempo suficiente para que Takato pueda lograr la digievolucion –dijo Tai en voz baja a Kouta quien levantó su arco apuntando a los Nanimons mientras que Kotemon se preparaba adoptando una postura de guardia.
Los tres chicos (contando a Hirokazu) y Kotemon formaron una línea entre los Nanimons que comenzaron a avanzar y Takato quien seguía de pie, con los ojos cerrados y con Guilmon a su lado.
Una gran explosión originada cerca de los Nanimons y que lanzó a volar a algunos de ellos retumbó por toda la calle y de la nube de humo surgió un digimon de gran tamaño, semejante a un gorila de pelaje blanco y con un cañón en lugar de su brazo derecho. Ante la explosión Takato abrió los ojos dejando de lado su tarea (sin percatarse de que su digivice comenzaba a iluminarse tenuemente) y vio al enemigo mientras este lanzaba un rugido feroz al mismo tiempo que se golpeaba el pecho.
-Eso dificulta un poco las cosas –dijo Kouta sin dejar de mantener el arco en alto.
Tai miró con discreción a Takato quien tenía una expresión seria que lo hacía ver preparado para el combate y luego notó en Guilmon una mirada semejante a la de su Tamer. Detrás de él el grupo de militares y Commandramons, liderados por un joven alto y delgado (el capitán Yeun) se apresuraban a llegar con ellos.
-Nosotros nos encargaremos de los enemigos, ustedes dense prisa y vayan con el resto –les indicó el capitán mientras los militares y digimons se repartían por la calle con sus armas en alto.
-Tai, a su izquierda hay una calle despejada, síganla hasta el final y luego giren por la intersección diagonal a la izquierda, ese camino los llevara casi hasta la catedral –les indicó Joe por los auriculares.
-Entendido –respondió el castaño mientras el resto de sus compañeros que habían escuchado la indicación comenzaban a desplazarse ante la mirada vigilante del digimon (un Gorillamon), quien levantó su cañón listo para disparar, y en ese momento justo comenzó la ráfaga de disparos por parte del escuadrón del capitán Yeun.
Varios Nanimons saltaron para proteger al Gorillamon de los disparos mientras que el imponente digimon se movía lateralmente buscando cubrirse para poder preparar su contraataque asía los oponentes.
-¡deprisa! –exclamó el capitán empujando al muchacho castaño que obedeció moviéndose, para detenerse a unos metros de distancia.
-¿Estarán bien? –preguntó el chico antes de que una explosión se originara no muy apartada de él, producto de un disparo del Gorillamon quien volvió a su refugio detrás del borde de un edificio cercano.
-Para esto nos entrenan muchacho –le respondió apuntando con su rifle a los Nanimons que avanzaban hacia ellos, y que caían envueltos en la espuma especial de las balas o con ligeras convulsiones por los disparos de cargas eléctricas.
Tai se apresuró a alcanzar al resto de sus compañeros mientras los militares avanzaban hacia los enemigos que también se lanzaban sobre ellos.
En el interior de la catedral, los sonidos del combate que se vivía fuera, en la plaza, retumbaban con eco. En la parte superior, donde estaba el acceso a las torres en que se ubicaban las campanas un ser de cuerpo plateado y robusta estructura caminaba con calma arrastrando una larga capa gris en su espalda. El digimon asomó por uno de los destrozados vitrales y vio debajo a un grupo de sus enemigos rodeados por una horda de Gotsumons, los cuales eran mantenidos a raya por los Tamers y digimons.
El ser respiró hondo concentrando el aire en su boca preparando uno de sus ataques.
Biyomon lanzó su espiral mágico hacia un Gotsumon que saltó de entre la multitud que los rodeaba y el digimon fue golpeado de lleno por el ataque retrocediendo varios metros. Ella y Tentomon se encargaban de proteger a Sora, Rika, Mimi, Izzy y Henri desde arriba, mientras que Palmon utilizaba su hiedra venenosa para tomar arrojar a los enemigos más cercanos unos contra otros haciéndolos estrellarse. Terriermon y Renamon intentaban, desde distintos puntos, abrir una brecha entre los enemigos que los rodeaban. Renamon desde el exterior disparando sus cristales contra los Gotsumon que trataban de cerrar el círculo, mientras al mismo tiempo se defendía de los ataques de otros enemigos del mismo tipo lanzando patadas y rápidos puñetazos, mientras que Terriermon, dentro del círculo disparaba para intentar abrirse paso entre los digimons de roca.
Tentomon lanzó uno de sus truenos contra un par de enemigos detrás de Renamon, para luego levantar ligeramente la visita y notar en la catedral un resplandor extraño, en el lugar justo donde se comenzó a formar un gran destello.
-O no –dijo al percatarse de que se trataba de un enemigo a punto de atacar-, ¡Todos aléjense! –exclamó descendiendo para comenzar a empujar a Izzy hacia el sitio más despejado de la barrera de Gotsumons que los aprisionaban.
Un disparo de fuego surcó el cielo en dirección a los Tamers que alcanzaron a alejarse del punto justo del impacto, pero igualmente la explosión los lanzó dispersándolos y haciéndolos caer pesadamente. Rika levantó la vista sintiendo la espalda adolorida para ver tato a sus compañeros como a los digimons enemigos repartidos por el suelo.
-Mierda –dijo levantando la vista y viendo hacia la catedral donde alcanzó a ver al enemigo con claridad. Tomo rápidamente su digivice para analizar la información del digimon mientras que Renamon se acercaba a la chica ayudándola a ponerse de pie.
Mimi se incorporó sintiendo un fuerte dolor en uno de sus hombros y al palpar el área sintió una especial humedad. Supo en ese momento que sangraba.
-Ginkakumon –informó Rika al ver la información en su digivice-, es un digimon muy peculiar y poderoso –dijo mientras ayudaba a Henri a ponerse de pie.
-Y va a atacar de nuevo –dijo Sora con preocupación al ver al digimon con la intención de escupir otra llamarada.
Biyomon arremetió contra Ginkakumon golpeándolo en el pecho con todas sus fuerzas y haciéndolo retroceder y desviar el disparo que golpeó en la catedral despedazando parte del techo de la misma. El digimon ave cayó al suelo dentro de la catedral, cerca del digimon que la tomó de inmediato por la cabeza, levantándola y poniéndola frente a él con la intención de dispararle a esa corta distancia otra bola de fuego, cosa que estuvo a punto de hacer pero un trueno de Tentomon lo golpeó en el brazo haciéndole notar la presencia del otro enemigo, contra el cual lanzó a Biyomon con fuerza haciendo que los dos colisionaran en el aire y comenzaran a caer.
Sora emprendió la carrera junto con Mimi y Palmon. El digimon planta tomó en el aire a Tentomon con sus largos dedos en forma de látigos mientras la chica pelirroja se lanzó para atrapar a Biyomon cayendo sobre su espalda después de eso.
-¡Tonta! ¿Cómo se te ocurre solo lanzarte así a combatir a ese enemigo? –le dijo con preocupación la chica.
-Solo quería protegerte Sora –le dijo el ave con voz débil. Sora derramó un par de lágrimas sosteniendo a su compañera.
De lejos Mimi las observaba sujetándose el hombro cuando escuchó un fuerte estruendo detrás de ella y al voltear se encontró con Ginkakumon que levantó una de sus enormes manos dispuesto a golpear a la chica. Palmon lanzó su hiedra venenosa hacia el digimon para intentar contenerlo, pero la fuerza del oponente era abrumadora y con un brusco jalón atrajo a Palmon hacia el recibiéndola con una patada que la dejó fuera de combate. El digimon dejó caer a Palmon para después volver a mirar fijamente a Mimi quien jadeaba y tenía una expresión de preocupación al ver a su compañera.
Ginkakumon volvió a levantar su mano de forma amenazante, pero esta vez un disparó impacto en ella envolviendo casi todo su brazo con una espuma blanca. El digimon volteó hacia la dirección del disparo solo para ver a Harpymon envistiéndolo y levantándolo en el aire con gran rapidez.
A una buena distancia de ahí Hikari, T.K., Yolei y Kenta con MarineAngemon sobre su espalda montaban a Goatmon. El chico rubio detrás de la joven castaña de pelo corto sostenía un largo rifle de francotirador cuyo cañón aun humeaba ligeramente.
-Excelente tiro –le dijo Hikari mientras de Goatmon descendían Yolei y Kenta.
-Oye, no puedes ser familia de un Ishida y no saber usar un arma –le dijo en tono relajado.
-Muy bien –dijo Hikari algo impresionada.
-No, hablo en serio, mi papá es un gran aficionado a la caza, desde niños quería que Matt y yo supiéramos disparar, a mi mamá eso nunca le pareció muy apropiado –explicó el chico. Hikari miró al joven por encima del hombro.
-Casi nunca hablas de tu familia –le dijo en tono confidente.
-Es…complicada –se explicó el chico bajando la mirada antes de descender del lomo de Goatmon.
En el cielo Ginkakumon forcejeaba para liberarse del agarre de Harpymon quien finalmente soltó al digimon dejándolo caer sobre el techo de la catedral. El digimon rodó sobre el suelo y se posiciono de pie vigilando al digimon de plumas blancas que sobrevolaba alrededor de él. A Harpymon se unió casi de inmediato Mothmon, quien comenzó a disparar una ráfaga de balas que pasaron cerca de Ginkakumon quien se lanzó a un lado para evitar ser alcanzado por las balas. Mothmon y Harpymon se pusieron uno junto al otro vigilando al enemigo.
-Es muy fuerte –aseguró Mothmon.
-Demasiado –agregó Harpymon-, un digimon como él es poco común según sé –dijo con algo de nerviosismo.
-¿crees que podamos con él? –preguntó Mothmon. Harpymon aleteaba con ligereza para mantenerse en el aire mientras adoptaba una postura de combate.
-Es nuestro trabajo, ¿no? –le dijo con voz segura antes de que ambos volvieran al ataque.
Takato, Taichi, Kouta, Hirokazu, Kotemon y Guilmon continuaban corriendo por las calles desiertas. Lograron distinguir la punta de la torre y los sonidos del combate cada vez eran más nítidos, lo que los impulsaba a continuar y no dejar que sus fuerzas flaquearan.
Kouta encabezaba al grupo, y hasta cierto punto era difícil para el resto seguirlo.
-¡Oye! Más despacio –pidió Hirokazu algo cansado.
-Dense prisa, debemos ayudar a los demás –les respondió el chico.
-Ayudar a Rika dirá –le susurro el muchacho de la gorra a Takato quien bufó molesto mientras aceleraba el paso, dejando atrás solo a Hirokazu.
Tai se mantenía cerca de Kouta mientras observaba con detenimiento los alrededores, teniendo una extraña sensación en el estómago, y un cosquilleo extraño que le recorría prácticamente todo el cuerpo.
El grupo siguió corriendo hasta que una llamarada impacto delante de ellos obligándolos a detenerse. Del techo de un edificio saltó un Musyamon empuñando su espada y apuntando con la punta hacia los Tamers, que se detuvieron por completo encarando al enemigo.
-Maldita sea, parece que se dio un buen tiempo para reunir buenos soldados –dijo Kouta con la voz agitada por el tiempo corriendo. Kotemon y Guilmon se prepararon para la batalla mientras que Tai seguía sintiendo algo extraño, un presentimiento de que algo estaba por comenzar.
-Gracias por notarlo –escucharon decir, por una voz bastante conocida para los cuatro chicos y los dos digimons.
Detrás de Musyamon unos pasos hicieron notar al grupo la presencia de un muchacho vestido con prendas negras y una larga gabardina del mismo color. Su rostro mostraba una sonrisa burlona y sus ojos estaban cubiertos por unos lentes oscuros que se retiró al quedar a un lado de Musyamon, sin preocupación alguna, ante las miradas de Tai y los demás. Kouta tensó el arco pero sin apuntarle al chico de pelo rojizo, mientras este respiraba hondo y resoplaba con fuerza negando con la cabeza.
-Ustedes no aprenden, ¿verdad? Siguen cayendo en los mismos viejos trucos, las mismas viejas trampas. Siguen asumiendo que solo necesitan saber en dónde voy a estar para poder atraparme, ¿aún no entienden cuanta es la diferencia entre ustedes y…?
-Davis –lo interrumpió Tai von voz potente. El arma del chico apuntaba al suelo, no parecía tener intenciones de atacarlo.
Tai dio un paso al frente haciendo que el digimon samurái se tensara preparando su espada para un ataque pero el muchacho vestido de negro le hizo una seña para que se relajara. Davis observaba de forma curiosa a Tai quien levanto con lentitud la mano libre extendiéndola hacia él y con un gesto en el rostro que trataba de reflejar tranquilidad.
-No estás bien Davis, esto no eres tú –le dijo con delicadeza.
-Tai, el equipo de Hikari ya llegó a la catedral, ellos se están haciendo cargo de apoyarlos, ustedes encárguense de esa situación… -escuchó el castaño la voz de Joe y después un abrupto silencio, como si alguien lo hubiera apartado.
-Kamiya, tienen al principal objetivo frente a ustedes, ¿Qué esperan? Autorizo el total uso de la fuerza, solo captúrenlo y llévenlo inmediatamente al puesto militar, es una orden, -dijo el general Hyuga.
Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, en la Tierra
Junio 28 de 2085
Ken se aproximó rápidamente cuando vio en uno de los monitores a Davis frente a Taichi y compañía. Ryo hizo lo mismo con dificultad al igual que Cody y Suzie, contemplando, la escena intrigados. Hyuga, que hasta entonces había permanecido inmutable con los brazos cruzados observando todo el conflicto, se mostró interesado acercándose más a los monitores y apoyándose sobre la silla de Joe, a quien le quitó el dominio de las comunicaciones y ahora él se encargaba de hablar con los chicos.
-¿Qué crees que estás haciendo? –pregunto Charles molesto.
-Tienen al emperador, que lo pongan en custodia inmediatamente y se retiren del campo de batalla –declaró sin titubeos.
-Señor… nuestros compañeros siguen ahí luchando –argumentó Joe con preocupación.
-Sin su líder se dispersaran, y con él bajo nuestra custodia no harán nada –dijo Hyuga sin miramiento mientras volvía a comunicarse con Tai.
-¿Qué sucede Kamiya?...
Pueblo de Arcenant, en Sarvar, en el digimundo
Junio 24 de 2085
-…Obedezca las ordenes.
Tai ignoró por completo la voz de Hyuga en su oído y permaneció quieto, incluso comenzó a mostrar que dejaría su arma de lado para así poder ganarse la confianza de Davis, quien lo miraba sin entender sus acciones, parecía que por primera vez uno de ellos hacía algo que en verdad lo desconcertaba.
-Escucha, estamos aquí no para capturarte, sino para ayudarte, déjanos ayudarte –le pidió el muchacho.
-¡Kamiya! ¡¿Qué significa eso?! –exclamó furioso Hyuga y el muchacho se retiró el auricular y lo arrojó al suelo.
-¿Qué clase de truco es este? –preguntó Davis.
-No es un truco, por favor, confía en nosotros –Tai dejó su arma en el suelo mientras que el resto de los chicos parecían algo nerviosos y Guilmon y Kotemon seguían en posición de ataque, expectantes ante la escena-, no dejaremos que te hagan daño –dijo extendiendo su mano abierta, como esperando a que el chico se acercara para tomarla.
Davis miró a Tai con curiosidad, concentrándose específicamente en la mano abierta de Tai, levantó la suya mirándola fijamente para después voltear a ver al chico que había comenzado a dar pequeños pasos hacia él. Musyamon parecía indeciso sobre si atacar al castaño o permanecer inmóvil como su amo le ordenaba.
El joven de pelo rojizo volvió a mirar su mano, cubierta por un guante de cuero negro. El muchacho apretó el puño con fuerza y luego bajó la mano con decisión mientras su expresión cambiaba de la genuina sorpresa y duda a un semblante serio y altanero.
-¿Hacerme daño? Nada puede dañarme, soy el amo de este mundo, entiéndanlo –dijo con voz desafiante el chico. Tai permaneció en la misma posición, mientras que Kouta avanzó hasta el levantando el arco. Taichi lo miró con algo de preocupación, ante lo cual el chico le guiño el ojo.
-Davis, si no quieres recibir la ayuda por las buenas lo haremos por las malas, solo quiero que sepas, lo hacemos porque te queremos –dijo con tono burlón. Musyamon volvió a adoptar su posición de combate mientras que Guilmon y Kotemon se perfilaban junto a Tai y Kouta. Davis sonrió de forma burlona.
-Entonces veamos quien tiene más poder –dijo retrocediendo un par de pasos, mientras que Musyamon avanzó hacia levantando su espada para blandirla sobre los chicos.
Kouta y Tai retrocedieron unos cuantos pasos, cuando el chico castaño notó que de una calle aledaña se aproximaba a gran velocidad un objeto metálico, mismo que al estar más cerca Tai identificó como Guardromon, quien se disparó hacia Musyamon embistiéndolo antes de que este lograra llegar con Tai y Kouta, y estrellando a ambos en una pequeña cabaña cerca de ahí, la cual se derrumbó por completo y comenzó a arder.
-Oh, inesperado –Takato mirando el lugar de la colisión al igual que todos los demás (incluido Davis).
Tai y Kouta regresaron su atención al muchacho que al mirarlos retrocedió un paso algo nervioso.
-¿Quién tiene más poder ahora? –preguntó Kouta de forma burlona volviendo a apuntarle con el arco.
Davis parecía algo preocupado mientras en la cabaña los sonidos indicaban una lucha en la que estaban enfrascados Guardromon y su guarda espaldas Musyamon. El chico miró intermitentemente a los cuatro Tamers y dos digimons frente a él mientras dirigía lentamente una mano a su cadera. Un silbido de Kouta llamó su atención y con la mirada el chico señaló a su mano.
-No intentes nada –le ordeno. Davis sonrió burlonamente alzando las manos-, ahora, terminemos esto sin lastimar a nadie, solo entrégate, y entréganos a Agumon –el muchacho de cabello rojizo sonrió desviando la mirada.
-¿Eso quieren? ¡Porque no lo pidieron desde un principio! –Dijo mostrando una sonrisa exagerada-, ¿quieren a Agumon? Aquí lo tienen –su voz sonó lúgubre.
Takato comenzó a ver a su alrededor al igual que Guilmon, pero no distinguían nada, hasta que detrás de Davis vieron surgir a un pequeño ser de piel amarilla que saltó sobre el muchacho, aterrizó frente a él y se lanzó sobre Tai y Kouta a quienes golpeo con las plantas de sus pies en un movimiento rápido y ágil, llevándolos a estrellarse con Hirokazu y cayendo al suelo los tres. Takato volteó al frente y vio a Davis con una sonrisa satisfecha mientras acariciaba la cabeza de Agumon, quien los miraba con un resplandor rojizo en sus ojos, el aro negro alrededor del cuello y una expresión fiera, más incluso que la que Guilmon solía poner en la batalla.
Tai se levantó algo sofocado y vio a su compañero, Agumon. Parecía más fiero que nunca e incluso le costó reconocer a su compañero, juguetón y burlón, en aquel ser a simple vista agresivo y con ganas de destrozar todo a su paso.
-Agumon –el castaño se levantó y el digimon le dirigió una dura mirada.
-No te esfuerces –le dijo Davis-, él ahora es mi esclavo, y estaba deseoso de probar todo su poder –dijo mientras alzaba la manga de su brazo izquierdo revelando un ancho brazalete-, del cual presionó un par de botones provocando que el aro negro produjera una ligera luz verde, y las venas en el cuerpo de Agumon se resaltaron por un instante-. Agumon, hazte cargo –ordenó Davis-, hora de apagar las luces –dijo volviendo a manipular el brazalete en su muñeca.
Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, en la Tierra
Junio 28 de 2085
Casi todos los monitores de la sala se apagaron ante la mirada de Joe y el resto de los presentes. El chico peli azul comenzó a teclear buscando solucionar el problema, pero las imágenes seguían sin aparecer. En las pantallas solo podían ver el sitio donde Agumon comenzaba a combatir contra Guilmon y Kotemon, en un intercambio de ráfagas de fuego con el digimon rojo y esquivando los golpes de la espada de Kendo de Kotemon.
-¿Qué está sucediendo? ¿Qué paso con la imagen? –pregunto Hyuga con enfado.
-No lo sé… -dijo Joe-, las cámaras fueron inhabilitadas, solo tenemos imagen de Tai y los demás.
-Al menos aun pudiste mantener la imagen del Emperador –dijo Hyuga con recelo.
-Señor –dijo Ken con paciencia-, no creo que sea por nuestra acción que la imagen sigue disponible, creo que él así lo quiere –dijo refiriéndose a Davis. Hyuga frunció el ceño molesto volviendo a usar el comunicador.
-¡No me importa que tengan que hacer! ¡Terminen con esto de una vez! –su voz sonaba sumamente agresiva-. Capitán Ishida, responda –dijo después.
-¿Si? –respondió el muchacho.
-Al sureste de su posición se encuentra el Emperador, vaya tras él, ahora.
Pueblo de Arcenant, en Sarvar, en el digimundo
Junio 24 de 2085
-Eso intento señor –contestó Matt con tono frustrado mientras seguía a cubierta en el suelo detrás de una baranda de piedra en un pequeño mercado de la ciudad, junto a él se encontraba Garurumon agazapado igualmente para evitar ser alcanzado por los ataques de los enemigos: un trio de digimons con apariencia de dragones y cuyos cuerpos estaban hechos de lava llamados Lavorvomon.
Detrás del muchacho y su compañero un grupo mezclado de digimons y humanos se refugiaban en un túnel debajo del mercado que utilizaban como escondite en situaciones como esa.
Matt sudaba en grandes cantidades debido al calor de los ataques que pasaban muy cerca de ellos. En un momento los ataque cesaron y el muchacho junto a Garurumon aprovecharon ese momento para contraatacar. Matt disparó un par de grande proyectiles que parecían ser granadas mientras Garurumon lanzó su aullido explosivo sobre uno de los enemigos, para luego lanzarse sobre el mismo sometiéndolo. Los otros dos enemigos avanzaron hacia Matt mientras los proyectiles del muchacho comenzaron a liberar un gas de color blanco que resultaba doloroso para los digimons al contacto con sus cuerpos. Matt cortó cartucho levantando el arma nuevamente.
-Cargas refrigerantes, bastante más útiles de lo que pensaba –dijo antes de volver a accionar el gatillo.
Harpymon se lanzó en picada hacia el techo de la catedral donde Ginkakumon la recibió tomándola por las alas donde comenzó a encajar sus dedos recubiertos por la armadura que portaba en todo el cuerpo. Harpymon intento liberarse mientras que el digimon comenzó a abrir un compartimento en su torso al que intentaba atraer al digimon alado. Ginkakumon estaba a punto de lograr su cometido cuando una ráfaga de disparos en su espalda lo hicieron soltar a Harpymon quien de inmediato arremetió contra su enemigo con una patada que lo hizo tambalearse hasta el borde del edificio del cual cayó, aterrizando en la plaza, tumbándose de rodillas. El digimon se incorporó para ver a uno de los Ninjamons acompañado de uno de los militares. El digimon se lanzó sobre el blandiendo su espada, la cual Ginkakumon sostuvo con una mano, para después utilizar al digimon como escudo para cubrirse de los disparos del joven soldado. El digimon sonrió burlón antes de arrojar al Ninjamon contra el militar que cayó al suelo al impactar con su compañero.
El digimon avanzó alzando amenazadoramente su mano, pero antes de atacar a sus enemigos nuevamente un par de proyectiles lo golpearon, provocando ligeras explosiones sobre su cuerpo al impactar.
A la distancia la capitana Tomiko Haruno sostenía su rifle apuntándole al digimon, con Henri y Terriermon en su espalda frenando el ataque de un grupo de Bakemons.
-¡Te metiste con la gente equivocada! –dijo la joven antes de volver a disparar.
Ginkakumon avanzó con paso decidido a pesar de los disparos hacía la chica, y estando a punto de llegar, otro de los Ninjamon saltó sobre el blandiendo su espada, Ginkakumon uso su brazo para recibir el golpe, y a este le siguieron otros más que el digimon lanzaba dando saltos de un lugar a otro para intentar romper la defensa de su adversario. Tomiko vio preocupada a los digimons combatiendo y se apoyó en la mira telescópica del rifle para poder disparar con precisión con la intención de ayudar al digimon sin lastimarlo.
Los otros dos Ninjamon combatían junto con Palmon y Renamon a los Gotsumons y Bakemons que habían acorralado a los tamers en un costado de la catedral. Un militar disparaba su arma para apoyar a los digimons frenando las embestidas de los Gotsumons que se lanzaban como proyectiles hacia los chicos, y que también eran alcanzados por los súper truenos y espirales mágicos de Tentomon y Biyomon respectivamente, que volaban encima de Goatmon, en cuyo lomo estaban Hikari y T.K. de pie con un rifle franco tirador disparando a los enemigos. El digimon con apariencia de cabra baló levantando en sus patas traseras y al caer la campana que llevaba colgando resonó frenando por un instante a los Bakemons que aprecian a punto de huir, pero que al dejar de escuchar el sonido volvieron al ataque.
-Este ataque debería ahuyentarlos –dijo Hikari con preocupación.
-Están siendo controlados por los aros, no creo que apliquen las reglas normales en esta situación –dijo T.K. quien recuperaba el equilibrio luego de casi caer del lomo de Goatmon.
Detrás del digimon Mimi atendía a un muchacho con una herida en la cabeza y otra en un brazo, el cual rica estaba terminando de vendar. Kenta miraba algo preocupado al muchacho inconsciente mientras MarineAngemon, con un gesto cansado, escupía pequeñas burbujas que parecían formar un tenue vapor que entraba por la nariz y la boca del muchacho.
-Se está agotando –dijo Kenta tomando a MarineAngemon en sus brazos, pidiéndole que parara.
-Hay que llegar a la torre –dijo Izzy, de pie, un poco alejado del resto, mirando a los enemigos repartidos por el suelo y a otros más que estaban listos para atacarlos-, Henri, ¿me escuchas? Debemos desactivar la torre.
El muchacho escuchó la voz de Izzy en su oído, mientras veía a Terriermon lanzar un cabezazo a un Gotsumon, para luego comenzar a girar formando un tornado con el que se lanzó sobe un par de Bakemons. Henri vio el camino despejado hasta la torre y sonrió, pero luego volteó para ver a Tomiko apuntándole a Ginkakumon, quien sostenía batalla con Ninjamon, Harpymon y Mothmon.
-Vete, yo estaré bien –le dijo la chica sin siquiera voltear a verlo, el muchacho estuvo a punto de salir corriendo, pero se obligó a frenar. Terriermon lo veía confundido respirando agitadamente. El muchacho se dirigió hasta la chica.
-Ven conmigo –le pidió. Tomiko bajó su arma para mirar al chico y sonreírle.
-No abandonare a mi compañero, sé que entiendes eso –dijo volteando a ver a Terriermon, que en ese momento saltó sobre el hombro de Henri-. Se nota que tú y el son buenos amigos, y ellos te importan –dijo refiriéndose al resto de sus compañeros.
La chica tomó el cuello de la chaqueta de Henri, jalando a éste hacia ella para plantarle un beso rápido en los labios causando la confusión del joven.
-Anda niño bonito, ve a hacer tu trabajo yo haré el mío –dijo volviendo su atención al combate contra Ginkakumon, mientras que Henri se dio la vuelta y comenzó a correr hacia la torre.
-¿Eso significa que es tu novia Henri? –preguntó Terriermon con tono curioso.
-Terriermon, no es momento para preguntar eso –lo reprendió, aunque con una sonrisa en el rostro.
Guilmon saltó lanzando un zarpazo a Agumon quien lo soporto en el suelo con sus brazos como escudo, mientras Kotemon corría a gran velocidad hacía él, deslizándose en el suelo y golpeando una de sus piernas con la espada de Kendo haciendo que el digimon cayera sobre una de sus rodillas pero sin dejar de soportar el ataque de Guilmon.
Al mismo tiempo Guardromon recibía en sus brazos los golpes de la afilada espada de Musyamon que lo hacía retroceder con cada golpe, hasta que el samurái digimon retrocedió un paso, atrayendo su espada, preparándola para una estocada directa al torso del digimon que alcanzó a anticipar el ataque y sostuvo la espada con ambas manos soportando la fuerza de Musyamon. Ambos digimons forcejearon un momento hasta que Guardromon soltó la espada con una de sus manos, misma que utilizó para dispararle un misil al digimon a corta distancia, envolviendo a ambos en una explosión que los llevó hasta el suelo. Guardromon se incorporó con dificultad llevándose una mano al pecho para palpar el corte poco profundo que la espada del samurái le había alcanzado a hacer.
Kotemon volvió al ataque sobre Agumon, nuevamente dirigiendo su golpe a una de las piernas de Agumon, quien reaccionó ante la amenaza del enemigo inclinando su cuerpo en esa dirección haciendo que Guilmon tropezara y fuera el quien recibiera el ata que de Kotemon en la espalda. Agumon retrocedió un par de pasos mientras el digimon rojo se levantaba con dificultad ayudado por Kotemon.
Davis miraba la escena con una gran sonrisa a la distancia, poco antes de escuchar unos pasos que venían en su dirección. Tai, Kouta, Takato y Hirokazu le apuntaban con armas al chico que les sonrió negando con la cabeza.
-Nunca se rinden, ¿verdad? Por qué no disfrutan del espectáculo, la verdad es que está muy interesante –les dijo volviendo su mirada hacia la contienda de Agumon contra Guilmon y Kotemon.
-Davis ya detén esta locura –le dijo Tai con un tono menos tranquilo que el que había utilizado antes –el muchacho bufó pasándose una mano por el cabello.
-Ese es el problema Tai, ¡No ves el potencial de estos seres! Los más fuertes pueden dominar el mundo, y quien los domine a ellos será el Emperador.
-Bueno su alteza, lamento decirle que hasta aquí llegó su reinado –le espetó Kouta con fastidio-, libera a Agumon antes de que disparemos, o te disparamos y luego nosotros mismos lo liberamos, de todas formas en cualquier momento desactivaran la torre, y tú sabes que es verdad.
-Sí, ya lo sé, es un fastidio que encontraran la forma de hacerlo, pero da igual, ya resolví ese pequeño detalle –les dijo restando importancia al asunto-, y bueno, como veo que ustedes tienen bastante energía aun, les traje algo para que se diviertan -los chicos no entendieron a lo que se refería, más al escuchar detrás de ellos un sonido seco comprendieron las cosas.
A sus espaldas se encontraba arrodillado Flamedramon. El digimon de piel azul se levantó lentamente, mirando a los chicos con una expresión gélida. Era el único de los oponentes que no portaba un aro negro, pero de todas formas parecía listo para atacarlos.
-Flamedramon… -dijo Tai en un susurro casi inaudible.
-¡No hagas esto! –Exclamó Takato-, ¡sabes que no es lo correcto! ¡Pelea de nuestro lado, intentamos ayudar a Davis! -El digimon pareció entristecer, mientras desviaba la mirada con pesar.
-Encárgate de ellos Flamedramon –dijo Davis con tono frio volviendo su atención al combate de Agumon.
Flamedramon levantó ambos brazos adoptando una posición de combate y ante esto Kouta sin pensarlo tomo una flecha distinta del carcaj, la puso en el arco y la disparó al digimon que la golpeó con uno de sus puños, pero al hacerlo la flecha se partió liberando una cortina de humo que envolvió por completo a Flamedramon. Davis retrocedió alejándose al ver la atención de los chicos puesta en el digimon. Hirokazu y Takato abrieron fuego sin dudarlo contra el digimon, dando varios tiros antes de ver a este saltar para salir de la nube de humo, aparentemente sin haber recibido un solo impacto. Kouta lanzó otra flecha al digimon en el aire, la cual recibió el impacto de una llamarada producida por Flamedramon, estallando en el aire liberando la espuma blanca que comenzó a caer envuelta en llamas junto con otras llamaradas del digimon que obligaron a los chicos a dispersarse buscando refugio.
Taichi saltó detrás de unas escaleras que daban a la entrada de una pequeña casa cubriéndose de una llamarada que cayó justo detrás de él. El chico respiraba agitadamente con la cabeza agachada, en el momento en que sintió un frio cañón sobre su cabeza.
-Supongo que no te será difícil suponer que está cargada con municiones reales –le dijo Davis con burla. Tai suspiró y dejó en el suelo su arma levantando las manos. El cañón se separó de su cabeza mientras Davis daba un par de pasos hacia atrás-, de pie –ordenó y Tai se levantó sin despegar la mirada de los ojos fríos de Davis, quien en cambio dejó de mirarlo para ver sobre su hombro a Flamedramon disparando llamaradas de fuego a los tres tamers restantes, manteniéndolos a cubierta detrás de una pequeña fuente a mitad de la calle, y a Agumon forcejeando con Guilmon mientras Kotemon se ponía de pie, tomando su espada de kendo.
Tai aprovechó el momento de distracción de Davis, tomando la mano del chico con que sostenía el arma al mismo tiempo que se hacía a un lado antes de que accionara el gatillo incrustando una bala en las escaleras que estaban detrás de él. El muchacho de cabello castaño le asestó un codazo a Davis en la cara haciéndolo soltar el arma que cayó al suelo, para después lanzarle una patada que Davis detuvo sosteniendo la pierna estirada del chico, para luego golpear sobre su rodilla con fuerza. Tai gimió de dolor para después lanzar un puñetazo a la cara de Davis y repetir la acción hasta que el chico lo soltó retrocediendo.
Davis tenía una mano apoyada en el suelo, mientras que con la otra se tocaba el rostro, mientras que Tai mantenía su apoyo obre la pierna izquierda y una de sus manos posada en su rodilla. Ambos chicos jadeaban mientras que los sonidos de la contienda seguían nítidos.
El brazalete en la muñeca de Davis comenzó a emitir un extraño sonido y el muchacho miró el objetó, sonriendo con satisfacción al verlo y luego dirigió su atención a Tai.
-Apuesto a que esto te va a encantar –le dijo mientras presionaba una serie de botones en el brazalete.
Agumon corría hacia Guilmon a toda velocidad, pero antes de llegar hasta él se detuvo en seco y cayó sobre sus rodillas, comenzando a gemir de dolor y apoyando las palmas sobre el suelo, cuyas garras comenzaban a clavarse en el adoquín, como si estuviera sufriendo mucho dolor. El digimon rojo que estaba listo para recibirlo, con una expresión de rabia, comenzó a calmar su furia al ver a su contrincante en el suelo. Respiraba agitadamente mientras se aproximaba a él con pasos ligeros hasta estar a muy corta distancia.
¿Agumon? –dijo con voz suave acercando una de sus manos al digimon.
Agumon levantó su mirada llena de rabia al momento que comenzaba a emitir un sonoro rugido que hizo que Guilmon retrocediera. El digimon siguió rugiendo de rodillas en el suelo mientras su cuerpo comenzaba a crecer, su rostro era cubierto por un grueso casco de color marrón franjas azules se comenzaban marcar en sus piernas, cola y espalda.
Greymon rugió con fuerza alzando la mirada y lanzando un par de gigantescas llamaradas al cielo.
Musyamon y Guardromon detuvieron su contienda al escucharlo, e incluso Flamedramon dejó su insistente asedio sobre los tres chicos para mirar a Greymon quien lucía más atemorizante que nunca.
Kouta se asomó por encima de lo que quedaba de la fuente viendo a Greymon y luego a Flamedramon quien no les prestaba atención en ese momento. El chico aprovechó la oportunidad y rápidamente se levantó apuntando al digimon distraído con su arco y disparándole una flecha directamente a la cabeza, la cual lo golpeó y liberó la espuma blanca que al instante le envolvió la cabeza por completo.
-¡Vámonos! –indicó el chico emprendiendo la carrera mientras Flamedramon se arrodillaba intentando quitarse la espuma que ya había atrapado también sus brazos.
-¿El estará bien? –preguntó Hirokazu volteando a ver al digimon.
-Si… eso espero –contestó Kouta sin dejar de correr.
Tai miró a Greymon mientras este respiraba jadeando y dirigía su atención a Guilmon que lo miraba de forma retadora.
-Es una verdadera bestia, ¿no crees? –preguntó Davis sonriendo de manera burlona.
-Hijo de puta –susurró Tai lleno de rabia, para después darle la vuelta lanzando un puñetazo al chico pero una sombra roja y azul se interpuso llevándose consigo a Davis. Tai miró en el cielo a un Airdramon al cual iba sujeto Davis y como este lo desplazaba hasta el techo de un edificio cercano.
-¡Por favor! ¡Disfruta del espectáculo! –exclamó el muchacho riéndose.
Kouta llegó hasta donde Kotemon utilizaba su espada de Kendo para sostenerse, y más adelante Guilmon encaraba a Greymon. Takato también vio a su compañero, y tomando con fuerza su digivice corrió hacia él.
-Takato, ¡espera! .lo llamó Hirokazu pero el chico no le hizo caso.
Guilmon disparó un par de bolas de fuego al rostro de Greymon quien recibió los impactos sin inmutarse y gruñendo de manera intimidante. El digimon desvió un poco la mirada para ver a Takato quien corría hacia él. El chico le sonrió a su compañero, quien por un instante dejó su expresión dura y sonrió a su amigo para después moverse hacía el sin dejar de vigilar a Greymon, quien también lo seguía con la mirada.
-Hora de intentarlo amigo –le dijo le dijo el muchacho mostrando el digivice. Guilmon asintió, pero antes de que actuaran Greymon lanzó una de sus garras hacia ellos haciendo que Guilmon empujara a Takato para quitarse del lugar del impacto.
Ambos cayeron al suelo, y al momento e hacerlo Takato soltó el digivice que se arrastró por el suelo alejándose varios metros. El chico miró con preocupación a Guilmon, quien le devolvió la mirada, y ambos se giraron boca arriba para ver al imponente Greymon gruñéndoles.
-Carajo –dijo Tai viendo la escena y lanzándose hacia ellos para intentar ayudarlos mientras veía como Greymon se disponía a fulminarlos con una mega flama.
El chico corría tanto como le era posible sin sentir que se acercaba cuando a su lado un enorme cuerpo blanco pasó a toda velocidad lanzándose sobre el lomo de Greymon quien emitió un rugido por el dolor al sentir los dientes y garras del enemigo clavándose en su piel Guilmon y Takato aprovecharon el momento para levantarse y alejarse del sitio donde Greymon comenzó a trastabillar y sacudirse tratando de apartar al nuevo oponente de su espalda, quien finalmente se soltó por la fuerza de los movimientos de Greymon.
Garurumon aterrizó cerca de Kouta, Kotemon y Hirokazu, con Matt sobre su lomo.
-Al fin llegan –dijo Kouta con alivio. Matt lo miró por encima del hombro sonriéndole.
Greymon volvió a rugir, y justo después un grito de Flamedramon llamó la atención de todos, quienes voltearon a ver al digimon que acababa de liberarse de la espuma. El digimon comenzó a correr hacia ellos y justo en ese momento un par de misiles fueron disparados hacia él, pasándole uno muy cerca mientras que el otro impacto en el suelo causando una explosión que lo empujó a un lado derribándolo. Hirokazu volteó con una gran sonrisa para ver a Guardromon, que acababa de lanzar los misiles y ahora se dirigía a toda velocidad hacia Flamedramon, eludiendo los ataques de las garras de Greymon al pasar junto a él.
Kouta preparó una flecha en su arco antes de dirigirse a Matt.
-Hirokazu y yo apoyaremos a Guardromon con aquel, ustedes encárguense de Greymon –Matt asintió y Garurumon volvió a andar hacia Greymon.
-¿Y nosotros? –preguntó Takato.
-Sigan con lo de la digievolucion –le respondió el arquero. Kotemon se levantó con dificultad utilizando como apoyo su espada de Kendo-, y cuiden de Kotemon –agregó el chico antes de comenzar a andar hacia Guardromon y Flamedramon.
-¡Aun puedo pelear! –se quejó Kotemon, y Kouta se detuvo, girándose para sonreírle a su compañero.
-Lo sé, pero prefiero que no lo hagas –y después de eso se volteó nuevamente para ir a la batalla.
Mothmon comenzó a disparar contra Ginkakumon, haciendo que tanto el como Ninjamon retrocedieran apartándose de la ráfaga. Tomiko aprovechó ese momento para abrir fuego contra el digimon que huyó corriendo de los disparos para después ser embestido por Harpymon quien lo lanzó varios metros rodando por el suelo. El digimon se puso de pie solo para recibir otro ataque, este, por parte de Renamon quien le lanzó una patada justo al rostro haciéndolo trastabillar hasta quedar contra la pared de un edificio. Ginkakumon levantó la mirada para ver en el cielo a Harpymon y –Mothmon, mientras que en tierra Ninjamon y Renamon estaban en posición de combate y más atrás Rika y Tomiko iban corriendo para unirse a la contienda. Detrás de ellas el digimon pudo observar como los pocos integrantes de su improvisado ejercito estaban siendo vencidos uno a uno por los restantes enemigos y sus Tamers. Sin embargo el digimon no parecía tener la intención de rendirse y adoptó nuevamente una pose de combate.
Ginkakumon disparó una gran ráfaga de fuego que los digimons y las dos Tamers esquivaron con facilidad para después lanzar varios ataques al digimon, quien los recibió de lleno, cayendo sobre sus rodillas abatido. El digimon respiraba agitadamente mientras levantaba la vista para ver a sus oponentes lanzándose sobre él. Ginkakumon se levantó lanzando un gran grito de batalla antes de que del techo del edificio se lanzara un ser femenino que aterrizó frente a el azotando contra el suelo un gran mazo con púas que provocó una gran explosión dispersando a los enemigos. Mothmon y Harpymon estabilizaron su vuelo, viendo junto a su oponente a otro distinto, un digimon con cuerpo de mujer cubierto por una armadura dorada y una cabellera verde corta que salía por detrás de la máscara dorada con cuernos que cubría su rostro.
-Genial, cuando pensé que teníamos la ventaja –se quejó Tomiko mientras cargaba otro cartucho en su rifle.
-No desesperes, Henri está a punto de desactivar la torre –le dijo Rika mientras tomaba su digivice.
-Tardaste en aparecer Kinkakumon –dijo en voz baja el digimon plateado a su acompañante.
-No creí que estas escorias te pudieran crear tantas complicaciones hermanito –dijo de forma burlona la digimon fémina. Ginkakumon resopló molesto.
-Son más fuertes de lo que parecen –se justificó el digimon.
A la distancia de ahí Henri manejaba el teclado del aparato circular que con la ayuda de Terriermon había ajustado a la torre, mientras que su compañero lanzaba disparos a los pocos enemigos que aún quedaban y que trataban de llegar hasta él.
Terriermon volvió a formar un pequeño tornado con su cuerpo, con el cual embistió a un Gotsumon que salió volando hasta aterrizar sobre una pequeña caseta de madera en la plaza. El digimon miró a su alrededor no encontrando enemigos mientras retrocedía de espaldas acercándose a Henri.
-Tomiko es muy bonita –le dijo al chico que seguía concentrado en su labor.
-Terriermon –dijo Henri con su acostumbrado tono de regaño para el digimon.
-Solo digo que parece que en serio le gustas, y últimamente has estado muy distanciado de Takato, quizá si te permites algo con esa chica puedas…
-¡Terriermon! –exclamó frustrado el chico. El digimon puso un puchero cruzándose de brazos.
Henri agitó la cabeza alejando pensamientos innecesarios en esa situación mientras continuaba con su tarea hasta que finalmente venció las defensas de la torre y el aparato se iluminó.
-¡Ya está! –Exclamó ante su éxito-, ¡La torre esta desactivada! –exclamó con fuerza y su voz se dispersó por la derruida plaza llegando hasta los oídos de los digimons que encaraban a Ginkakumon y Kinkakumon.
Harpymon resopló con cansancio mientras descendía al suelo, parándose frente a Ginkakumon y Kinkakumon.
-Parece que esto al fin terminó –dijo con alivio, mirando a los dos digimons que se miraron entre ellos y luego voltearon a verla-, seguramente tienen algunas dudas –dijo con voz tranquila, sin embargo, esa tranquilidad se desvaneció al ver las sonrisas siniestras de los dos digimons.
-Oh, querida, eres tan ingenua –dijo antes de arremeter contra ella lanzándole un puñetazo que la envió a estrellarse contra Ninjamon, derribando a ambos.
Garurumon esquivó una bola de fuego de Greymon y luego otra corriendo en zigzag hacia él, para luego embestirlo con fuerza empujándolo con sus patas delanteras y luego disparando su aullido explosivo hacia las piernas del digimon y haciendo subir la ráfaga hasta el rostro de su oponente quien perdió el equilibrio cayendo sobre su espalda.
-¡Bien! –Exclamó Matt para luego ver a Tai quien lucía preocupado-, lo siento –se disculpó el chico rubio apenado.
-Descuida, solo hay que terminar con esto –le contestó.
-Chicos –ambos Tamers escucharon por el auricular la voz de Henri-la torre fue desactivada –les informó haciendo que ambos sonrieran.
-¡Garurumon, desactivaron la torre! –exclamó el chico y su compañero volteó un instante a verlo para luego caminar con lentitud hacia Greymon.
-Greymon, ¿estás bien amigo? –preguntó con delicadeza el lobo digimon mientras Greymon se apoyaba sobre sus brazos para levantarse. El digimon jadeaba ligeramente, parecía algo cansado. Dirigió su mirada al digimon quien en ese momento notó el resplandor rojizo en su mirada y notó como el digimon gruñía con furia antes de levantarse y lanzarse contra el embistiéndolo con la cabeza, levantándolo del suelo y empujándolo lejos.
Garurumon aterrizó pesadamente en el suelo para luego levantar la mirada.
-¡¿Qué te pasa Greymon?! –exclamó molesto el digimon.
Tai y Matt contemplaron a Greymon quien parecía seguir bajo el control del aro en su cuello. El castaño miraba confundido a su amigo para luego escuchar la estridente risa de Davis y voltear a ver al chico que seguía sobre el techo de un edificio acompañado por Airdramon.
-¡Que estúpidos! ¿De verdad pensaron que eso haría la diferencia? –Tai lo miró confundido y sintiendo la rabia crecer dentro de él.
-¡¿Qué demonios hiciste Davis?! –el chico de pelo rojizo sonreía con satisfacción.
-Solo me actualice mi amigo –le dijo para después señalar al cielo detrás de los dos Tamers, quienes voltearon para ver que sobre el pueblo flotaba aquella fortaleza que antes habían visto salir del coliseo-, mientras ese castillo siga en pie, los aros seguirán funcionando, es una forma más conveniente de realizar un ataque y mantener mi dominio –explicó mientras su brazalete volvía a emitir un sonido y el chico lo miró.
En una pequeña pantalla del brazalete se mostraba una imagen de Greymon y un par de barras que se encontraban llenas y parpadeando con una luz de color rojo. El muchacho miró a Takato quien dejó de mantener una postura de meditación al ver el castillo sobrevolando el pueblo.
Flamedramon fue alcanzado por otra flecha de Kouta que dejó una de sus piernas adheridas al suelo, dejándolo inmóvil para recibir de lleno la embestida de Guardromon que lo envió al suelo adolorido. Sin embargo los chicos y el digimon no tuvieron tiempo de saborear su victoria al darse cuenta de la presencia del castillo sobre ellos.
-¿Qué mierda? –dijo Kouta con voz jadeante volteando a ver a la distancia a Davis.
El muchacho dejó de mirar fijamente a Takato y Guilmon y volteó a ver a Tai y Matt con una sonrisa burlona.
-Así que su poder viene de su conexión, ¿verdad? De su cercanía y su relación fuerte de amistad con sus digimons –dijo con tono teatral-, ¡Qué gran cursilería! –Les espetó con rabia-, les mostrare lo que en verdad es el poder real –dijo levantando su brazo con el brazalete en él y apuntándolo hacia Greymon_ ¡Ahora mi esclavo! ¡Muestra tu verdadero poder! ¡Muéstrale a tu ex compañero y a sus amigos de lo que eres capaz! ¡Digievoluciona a MetalGreymon! –el brazalete resplandeció intensamente mientras el aro negro lo hacía también haciendo que Greymon se contorsionara de dolor y rugiera con rabia.
El digimon se derrumbó sobre sus rodillas mientras su cuerpo comenzaba a envolverse en un aura oscura que lo cubrió por completo.
Davis sonreía siniestramente mientras el aura crecía y al desvanecerse frente a ellos vieron a un terrorífico digimon en forma de esqueleto, con un par de alas de hueso y un extraño misil en su espalda.
-¿Pero qué…? –dijo titubeante Davis mirando al digimon.
-Oh, mierda –susurró Matt retrocediendo un par de pasos, mientras que Tai permaneció de pie, con un ligero temblor recorriéndole todo el cuerpo, miraba al digimon que emitió un rugido más fuerte y más aterrador que los de Greymon.
-SkullGreymon –susurró con voz débil el muchacho.
Davis parecía confundido, y miró el brazalete como buscando una explicación, Mientras que Garurumon se plantaba frente al enemigo gruñendo amenazadoramente.
-Esto no es… no es lo que esperaba –dijo Davis volviendo a colocarse la manga de la gabardina sobre el brazalete.
Ginkakumon y Kinkakumon se encontraban rodeados por los Tamers y digimon aun en pie, con fieras expresiones en los rostros, aparentemente disfrutando del combate, hasta que sobre los edificios distinguieron al esquelético digimon y lo miraron fijamente.
-Eso no estaba en los planes –dijo el digimon plateado, mientras que la digimon dorada asintió simplemente, esbozando una tétrica sonrisa.
-Creo que habrá que dejar esto para otro día –le dijo al digimon que asintió, para después ambos dar un prominente salto alejándose de la batalla con rapidez.
-¡Cobardes! No escaparan –dijo Harpymon elevándose.
-¡Espera! –Le gritó Yolei, quien también había notado al aterrador ser en el cielo-, ¿Qué es esa cosa? –dijo con preocupación.
Todos los demás voltearon en la misma dirección, viendo al digimon quien volvió a lanzar un rugido que llegó hasta ellos.
-SkullGreymon –dijo Mimi con preocupación.
-Chicos, una nueva situación –les dijo Joe.
-Lo sabemos, lo vemos –le aclaró Izzy sin apartar la vista de la dirección en que se encontraba el digimon.
-El escuadrón de Tai está en el lugar, pero solo Garurumon y Guardromon están en condiciones de pelear contra SkullGreymon, y ellos solos no podrán hacerle frente.
-¡Pero la torre ya fue desactivada! ¿Qué demonios pasa? –preguntó Henri conmocionado.
-No estoy seguro, pero deben acudir pronto a dar apoyo.
-Eso es definitivo –dijo Hikari sin dudarlo mientras volvía a montar a Goatmon, Yolei, T.K. y Kenta la siguieron y el digimon comenzó a dar ligeros pasos que adquirieron rápido velocidad-, ¡Vamos! –exclamó Hikari sin esperar a nadie más, seguida en el cielo por Harpymon y Mothmon.
-¿Ustedes estarán bien aquí? –preguntó Tomiko al resto de su equipo, quienes acompañaban al militar herido que estaba recargado en la catedral.
-Podemos cuidarnos –le dijo el mismo soldado que tenía un brazo vendado y un parque en un costado de la cabeza. Tomiko parecía indecisa mientras que varios de los otros Tamers se alejaban.
Henri se quedó rezagado junto con Terriermon, para acercarse a la chica y tomarla por la muñeca para llamar su atención.
-Quédate, si llegan más enemigos, lo cual dudo, tu estas en condiciones de enfrentarlos –le explicó.
-Pero…
-Debes cuidar de tu equipo –le señaló y la chica asintió resignada.
-¡Henri! –el muchacho escuchó la voz de Rika llamándolo.
-¡Si! –dijo y emprendió la carrera para alcanzarlos.
Cuando ya se había alejado bastante del escuadrón militar Terriermon aterrizó sobre su hombro sujetándose de la cabeza y el cuello del muchacho.
-Que caballeroso –le dijo en tono de burla, y aunque el chico estuvo a punto de reprenderlo nuevamente se contuvo y solo sonrió corriendo más deprisa.
Matt y Tai corrían a toda velocidad alejándose de la gran mano de SkullGreymon que amenazaba con aplastarlos. Al impactar ésta contra el suelo produjo un gran estruendo y una onda de golpe que empujó a los chicos haciéndolos rodar por el suelo. SkullGreymon estaba a punto de lanzar otro ataque cuando Guardromon disparó contra él sus misiles y luego Garurumon escaló por la mano esquelética del digimon disparando su aullido explosivo contra la cara del digimon que sacudió el brazo haciendo que Garurumon saltara de él aterrizando entre sus piernas y corriendo a través de ellas para eludir otro ataque.
El imponente digimon se giró causando estragos con su cola por su tamaño, derribando edificios cercanos cuyos escombros evitaron Kouta, con Kotemon en sus brazos, Hirokazu, Takato y Guilmon quien insistía en disparar bolas de fuego contra el cuerpo del digimon.
-Guilmon, si no funcionaba contra Greymon, menos va a funcionar contra él –le dijo Takato deteniéndose en un punto seguro y sujetando al digimon por los hombros-. Tienes que digievolucionar ahora, debemos ayudarlos.
-Lo sé, pero, no puedo…
-¡Debemos poder! ¡Debemos hacerlo! –dijo el chico apretando con fuerza su digivice y con una desesperación tan impropia en el que comenzaba a asustar a Guilmon.
-¡Takato! –Le gritó Hirokazu como reprimenda-, no funcionara si lo fuerzan, debe ser algo que fluya con naturalidad.
-Pero…
-¡No ves lo que acaba de pasar! –le espetó señalando a SkullGreymon-, si fuerzas la digievolucion solo conseguirás algo como eso y eso en nada nos ayuda –Takato parecía desesperado pero finalmente exhalo con resignación.
-Tienes razón –admitió el chico-. Lo siento Guilmon –se disculpó el muchacho y su compañero solo le sonrió.
-Por el momento solo podemos confiar en Garurumon y Guardromon, y en que los refuerzos lleguen pronto.
-¡Los refuerzos ya están aquí! –escucharon una voz detrás de ellos y al darse la vuelta vieron al capitán Yeun junto a su escuadrón y los Commandramons, todos con apariencia de que habían estado en una feroz contienda.
-Y nosotros también –dijo otro militar, algo más viejo que el primero, acompañado también de tres soldados más y un grupo de digimons con cuerpos de oseznos y gorras en la cabeza.
-Perfecto –dijo Kouta metiendo un cargador nuevo en su pistola ante la situación de que ya no le quedaban más flechas-, entonces acompáñenme –dijo sin más comenzando a caminar en una dirección apartada de la batalla contra SkullGreymon.
-¿Que pretendes? –preguntó el capitán Yeun siguiendo al chico.
-Iremos por Davis, si alguien puede parar esta locura es él, lo convenceremos de hacerlo –explicó si detenerse.
Guardromon retrocedía lanzando sus misiles al igual que Garurumon, quien escupía su aliento gélido formando una pared de hielo intentando detener al enemigo que sin embargo continuaba su avance.
SkullGreymon lanzó su gran mano de hueso directamente contra Guardromon quien no poseía la velocidad para eludirlo, pero la extremidad del digimon fue golpeada por una ráfaga de viendo que la empujo haciéndola impactar a un costado de Guardromon, pero sin dañar al digimon. SkullGreymon levantó la mirada para ver en el cielo a Harpymon, y frente a ella a Mothmon quien comenzó a disparar una ráfaga que golpeo al digimon en la cara.
En tierra Goatmon se abrió paso a toda velocidad para dar un salto y embestir una de las piernas del digimon apenas logrando que esta retrocediera ligeramente. El digimon rugió enfadado lanzando un manotazo que por poco golpea a los digimons en el aire, pero que los mismos alcanzaron a esquivar.
-Nuestros ataque son hacen más que enfurecerlo –dijo Yolei preocupada.
-Sí, pero no queda de otra –se lamentó Izzy, mientras todo el grupo permanecían a resguardo detrás de lo que quedaba de un edificio pequeño, derrumbado por la batalla.
Henri miraba con preocupación el avance de SkullGreymon, mientras este parecía querer remontar vuelo. El muchacho vio la postura del digimon pensando en su posible movimiento hasta que una idea cruzo por su mente.
-¡Va a disparar sus misiles! –Exclamó alarmado-, si se eleva lanzara sus misiles y destruirá todo el pueblo.
-Carajo –Rika miraba con impotencia la batalla.
-¡No vamos a dejar que lo haga! –dijo Tentomon con seguridad alejándose del lugar de resguardo.
-¡Tentomon! –exclamó Izzy alarmado saliendo tras su compañero.
-¡Izzy! –lo llamaron los demás pero el chico seguía corriendo detrás de su digimon mientras este se elevaba a gran velocidad.
El chico pelirrojo vio a su compañero elevarse hasta llegar a la altura de la cabeza de SkullGreymon, lugar desde donde lanzó un súper trueno que golpeo en la cuenca vacía del ojo del digimon, quien volteó en dirección a Tentomon molesto.
-¡Tentomon! –exclamó Izzy aterrorizado, preocupado por su compañero pensando que aquello era una muerte segura -¿pero que estoy pensando? Lo que el menos necesita ahora es que dude de él. Él está dándolo todo y yo no puedo decepcionarlo, ¡no puedo! ¡Soy su compañero después de todo! ¡Él es mi amigo! –Pensaba el muchacho llenándose de ánimo-. ¡Tentomon tu puedes!
-Izzy –dijo el digimon a escuchar la voz de su compañero. Mientras que SkullGreymon levantó su brazo sujetando dentro de su palma a Tentomon, aprisionándolo en ella.
Los Tamers alejados de la batalla miraron incrédulos la escena, mientras que Izzy, pese al miedo, seguía firmemente plantado en su sitio, con los puños fuertemente cerrados, confiando en la fuerza de su compañero.
La palma del digimon comenzó a temblar y poco a poco comenzó a abrirse, dejando ver el cuerpo iluminado de un digimon dentro de ella.
Harpymon y Mothmon lo notaron y de inmediato se lanzaron sobre SkullGreymon atacándolo con una ráfaga de viento que arrastró el polen de Mothmon que se encendió envolviendo al digimon en una llamarada, haciéndolo abrir la mano de la cual surgió una silueta que irradiaba luz con la forma de Kabuterimon, para después apagarse al instante mientras que Tentomon comenzaba a caer.
Izzy seguía en el cielo a su digimon hasta que este cayó en sus brazos derribándolo. El muchacho miró a Tentomon atentamente palpando su rostro.
-¿Tentomon? –dijo con preocupación el chico. El digimon comenzó a reaccionar aliviando la preocupación del muchacho.
-Gracias Izzy –susurró con voz débil antes de volverse a desmayar.
Matt y Tai caminaban ayudándose el uno al otro mirando la batalla contra SkullGreymon.
-No puedo creer que esto esté pasando de nuevo –dijo Tai con voz jadeante.
-Lo detendremos, tu tranquilo –le aseguro Matt dándole una palmada en la espalda y separándose del chico para sostenerse por su propia fuerza.
Garurumon llegó hasta ellos acercándose a Matt quien le acaricio el hocico.
-Es demasiado fuerte, apenas podemos contenerlo –declaró el digimon. Tai resopló con frustración para después lanzar una patada al suelo que casi lo hace caerse.
Matt lo miró con tristeza para luego montar sobre el lomo de Garurumon.
-Lo detendremos, no puede ser tan fuerte –dijo el chico con seguridad indicándole a Garurumon que volverá al combate.
-¡Matt! –lo llamó el castaño sin obtener respuesta.
Matt se aferró con fuerza al pelaje de Garurumon mientras este aceleraba tanto como le era posible dando un gran salto para asestarle un zarpazo en un costado al digimon y aterrizar frente a él junto a Guardromon.
-Haz eso de nuevo –le pidió el rubio mientras con rapidez recargaba su escopeta cambiando los cartuchos de la misma.
Garurumon retrocedió un poco y luego se lanzó de forma diagonal hacia SkullGreymon adquiriendo velocidad para hacer un salto como el anterior, pasando esta vez muy cerca de una de las garras del digimon que intentó detenerlo y lanzando otro zarpazo al costado contrario en que arremetió el primero. Además del ataque del digimon lobo Matt disparó con la escopeta un proyectil ancho que se incrustó en el costado del digimon comenzando a producir un ligero y agudo sonido, que se apagó en cuanto Garurumon aterrizó en el suelo dando lugar a una explosión bastante fuerte que hizo ladearse a SkullGreymon.
Matt jadeaba al mismo ritmo que Garurumon, pero por alguna razón se sentía lleno de energía y listo para arremeter nuevamente contra el digimon.
-¿Una más amigo? –dijo entre jadeos el chico y Garurumon gruño como respuesta.
Mansión Riuga, Odaiba, en Japón, en la Tierra
Junio 28 de 2085
Hyuga contemplaba el combate con una mueca de insatisfacción mientras que Charles y el resto parecían preocupados. Joe con insistencia trataba de buscar nuevos ángulos de cámara, pero para su desgracia solo un par de ellas seguían en funcionamiento y la imagen que tenían del combate no mostraba más que a SkullGreymon y al atacante en turno que arremetía contra él.
-Esto se ha salido de control –declaró el general-, debo decir que es decepcionante, creí que sus niños realizarían un mejor trabajo, debí enviar a mis hombres para esta misión…
-Con el debido respeto señor –intervino Ryo con tono molesto-, si hubiera mandado a sus hombres el resultado habría sido el mismo, incluso peor.
-Silencio –sentenció el general más molesto que antes-. Supongo que ya no podemos esperar más de ellos –Charles lo miró de reojo con una expresión que hacía pensar que tenía deseos de golpearlo en la cara- ¿Ese muchacho, Kamiya, lleva consigo su digivice? –Joe, al igual que el resto de los jóvenes se extrañó por esa pregunta.
-¿Perdón? –preguntó el chico de lentes.
-¿Qué tienes pensado hacer Hyuga?
-Lo que sea necesario para asegurar el éxito de la misión –respondió el general-. ¿Lo lleva o no? –preguntó con más brusquedad que antes.
-S… si, supongo –contestó Joe inseguro.
-Bien, activa el protocolo de seguridad C99, clave A0901 –Joe no entendía lo que el hombre estaba planeando hacer, pero obedeció introduciendo las claves de la computadora mientras el resto miraban con atención.
-Hyuga… -trato de hablar Charles.
-Para estas situaciones fue que se diseñó –contestó con voz autoritaria.
-¿Señor? –preguntó Joe mientras veía en el monitor una pantalla que jamás antes había visto.
-Introduce el código de Kamiya –Joe parecía desconcertado, mientras que charles suspiró tomando asiento junto a Joe y acercando el teclado para introducir una clave con él. Hyuga sonrió satisfecho.
Pueblo de Arcenant, en Sarvar, en el Digimundo
Junio 28 de 2085
Davis presenciaba la batalla de Garurumon contra SkullGeymon desde el techo del edificio. Cada nuevo ataque del digimon lobo parecía fortalecerlo, su velocidad aumentaba, y el daño que sus ataques causaban sobre el digimon esqueleto era más grandes. El chico parecía estar desconcertado, y en un momento extendió nuevamente su brazo, apuntando con el brazalete hacia Garurumon por unos segundos. Luego de eso el chico revisó la información recabada viendo la imagen del digimon y una gráfica que mostraba un aumento en su energía.
-No es posible –dijo sorprendido-, no lo es –su voz se tornó más agresiva.
-Y aun así lo es –escuchó una voz detrás de él y al girarse vio a Kouta, acompañado de varios militares y un grupo de digimons armados que le apuntaban a él y al Airdramon que se levantó para defender al chico. Detrás de él el grupo de Bearmons escaló el edificio cerrándole esa posible vía de escape-, es todo Davis, haz que vuelva Agumon y ríndete –el muchacho resoplaba al respirar mientras levantaba ambas manos al aire, para luego sonreír ligeramente.
-Aunque quisiera, no puedo devolverlo, su poder es demasiado como para contenerlo –explicó con voz burlona.
Mansión Riuga, en Odaiba, Japón, en la Tierra
Junio 28 de 2085
-El programa está cargado –dijo Joe mirando la pantalla. El general asintió mirando fijamente el monitor en que aparecía SkullGreymon peleando contra Garurumon, Guardromon, Harpymon, Goatmon y Mothmon.
-Actívenlo –dijo con voz calmada. Joe titubeó mirando nuevamente el monitor.
-Señor, parece que Garurumon está logrando contenerlo, no creo que sea necesario…
-¡Solo háganlo! –exclamó con furia y Joe presionó la tecla para iniciar con el programa.
Pueblo de Arcenant, en Sarvar, en el digimundo
Junio 28 de 2085
Tai miraba jadeante a SkullGreymon siendo atacado en conjunto por los digimons de sus compañeros, incapaz de hacer algo por ayudarlo y al mismo tiempo preocupado por el daño que aquel imponente y terrorífico digimon pudiera llegar a hacer. En ese momento su digivice comenzó a emitir una fuerte luz. El chico lo sacó del bolsillo donde lo llevaba mirando en la pantalla algo que jamás antes había aparecido.
-¿Control Beta? –dijo en un susurro antes de sentir una fuerte sacudida de dolor que le calo hasta los huesos y lo hizo soltar el aparato y caer de rodillas al suelo, apoyando sus palmas en él mientras el dolor se intensificaba cada vez más hasta hacerlo emitir un gran grito.
Garurumon saltó sobre el lomo de SkullGreymon corriendo por el con Matt montándolo y con una expresión que denotaba emoción y adrenalina.
-¡Estamos por lograrlo compañero! –gritó con energía, aunque no parecía estarse refiriendo a la victoria en el combate. Garurumon saltó al llegar al hombro del digimon listo para lanzar un aullido explosivo, pero se detuvo al ver la expresión del digimon que se dejó caer sobre el suelo. Matt también distinguió en el rostro del digimon algo semejante al dolor mientras las enormes palmas de hueso de SkullGreymon caían al suelo y Garurumon aterrizaba también-. ¿Qué pasa? –se preguntó el chico.
Sobre el edificio los militares, los digimons, Kouta y también Davis miraron curiosos al digimon que comenzaba a gruñir como si estuviera sintiendo un fuerte dolor.
-¿Y ahora qué? –preguntó Kouta.
Un fuerte resplandor morado comenzó a emitir el cuerpo del digimon mientras sus gritos de dolor crecieron a tal grado que comenzaron a aturdir a los presentes. El destello fue tal que Kouta se cubrió la cara al igual que varios otros de los que rodeaban a Davis, momento que el chico aprovecho para saltar sobre Airdramon quien emprendió el vuelo al instante.
-¡No! –exclamó Kouta comenzando a disparar al igual que varios de los presentes hacia el digimon que se alejaba.
Tai se arrastraba en el suelo sintiendo el dolor, tratando de acercarse a SkullGreymon quien también parecía estar sufriendo el mismo dolor. El resto solo observaba sin entender lo que estaba pasando mientras que una luz intensa pero de color blanco comenzaba a inundar el cuerpo del digimon que comenzó a sufrir un nuevo cambio. Tai fue cegado por el resplandor, pero a pesar de eso y del dolor siguió adelante intentando llegar con su compañero.
Cuando la luz se extinguió el dolor en el cuerpo de ambos pasó, dejándolos aturdidos y jadeando en el suelo. Tai levantó con dificultad la cabeza viendo a Agumon que también lo volteó a ver, y siguió arrastrándose intentando llegar hasta él.
-Agu…mon –emitió con dificultad el chico.
Ambos seguían avanzando, intentando llegar el uno con el otro, pero a un par de metros de lograrlo nuevamente Tai vio una sombra roja y azul pasar y al desaparecer Agumon ya no estaba. El chico gruño apretando el puño y dejó caer su rostro en el suelo, sabiendo lo que aquello significaba.
Davis, con Agumon bajo su brazo y montado en Airdramon se dirigía al castillo flotante que comenzó a alejarse del lugar.
Flamedramon escaló hasta la sima de un edificio y desde ahí saltó aferrándose a un grupo de cadenas que colgaban de la fortaleza flotante. Desde ahí miró a sus antiguos compañeros, y la destrucción que habían dejado, sintiendo un gran remordimiento y dolor, que solo pudo aminorar al dejar de ver el pueblo y mirar hacia arriba mientras comenzaba a escalar.
Kouta comenzó a disparar hacia la fortaleza al igual que varios otros, aunque sabía que de nada serviría, sin embargo la furia por haber vuelto a fallar en la misión lo carcomía al grado que al vaciar el cargador del arma arrojó la misma con todas sus fuerzas.
Harpymon y Mothmon emprendieron el vuelo hacia la fortaleza, lanzando sus ataques hacía esta sin que estos le causaran algún daño a la estructura que continuaba con su lento deslazamiento. Harpymon aceleró con la intención de llegar hasta ella, pero una barrera invisible la detuvo haciéndola sentir una descarga eléctrica que la obligó a retroceder, poco antes de que el desplazamiento de aquella estructura acelerara considerablemente, quedándose estática en el aire solo observando su partida.
Tai permanecía en el suelo en posición fetal, con ligeros espasmos y el rostro lleno de lágrimas que corrían de sus ojos, pero no por el dolor físico que aun sentía, sino por el dolor que le producía nuevamente haber visto como se llevaban a su amigo sin que el pudiera a hacer nada.
-¡Tai! –a sus oídos llegó la voz de Mimi y poco después vio a la castaña arrodillarse junto a él con lágrimas en los ojos y una expresión preocupada, mientras lo empujaba poco a poco para ponerlo boca arriba-, Tai, ¿Qué tienes? ¿Qué te pasa? Tai, háblame –le pidió la chica, pero el chico solo seguía repitiendo con dificultad el nombre de su compañero.
-Agu…mon, Agu…mon.
Base militar No. 4, en Sarvar, en el digimundo
Junio 28 de 2085
El viaje de regreso a la base militar había sido algo incómodo, debido al ánimo decaído de todos. Incluso los escuadrones militares, quienes poco tenían que ver con la situación de Davis y solo sabían los fragmentos de información que se les había proporcionado y un par de cosas que los chicos de la mansión Riuga les habían contado, sentían la tristeza en el ambiente y permanecieron en silencio prácticamente todo el desplazamiento de regreso.
Tai y su equipo regresaron en el mismo vehículo en que habían llegado, mientras que para los otros fue necesario llamar uno nuevo. Mimi acompaño a Tai quien cuando por fin fue capaz de moverse, con algo de ayuda de los demás, estuvo vomitando continuamente despertando la preocupación de la chica ojimiel.
Ya todos se encontraban en la amplia sala esperando el momento de atravesar por el portal al mundo real y regresar a la mansión. Matt estaba en la puerta de la habitación, con los brazos cruzados, la chaqueta sobre el hombro y una expresión pensativa. Sora, junto con Biyomon, caminaban por el pasillo hacia el muchacho rubio. La chica golpeó ligeramente la espalda del muchacho llamando la atención del chico, para después entregarle una botella de agua, igual a la que ella estaba bebiendo en ese momento, luego entrego otra similar a Gabumon y Biyomon. El chico Ishida parecía ausente, distraído.
-Hicimos lo que pudimos –dijo Sora tratando de levantar el ánimo del chico.
-Si –susurró Matt no muy conforme. Sora sintió que no lograría nada y decidió entrar a la sala y dejar a Matt con sus pensamientos-. Estuvimos a punto –le dijo antes de que se marchara, la chica se giró para mirarlo algo confundida.
-¿Cómo? –preguntó.
-Gabumon y yo, estuvimos a punto –dijo abriendo la botella de agua, sin dejarle nada en claro a Sora que se resistió a la tentación de preguntar.
Tai respiraba agitadamente, con el cuerpo inclinado y un balde entre sus pies arqueado ligeramente la espalda de repente, producto de los espasmos musculares de su abdomen. Mimi permanecía junto a él, tomando una de sus manos y mirándolo con gran preocupación.
-¿Cómo te sientes? –lo interrogó y el muchacho la volteó a ver fugazmente.
-Estoy mejor, creo que lo peor ya paso… -el chico volvió a vomitar dentro del balde haciendo que Mimi se girara con una ligera expresión de asco, al igual que algunos otros.
-Todo listo, pueden marcharse –indicó el joven encargado del portal cuando este se encendió produciendo un zumbido tenue en toda la habitación.
-Bien –dijo Tai levantándose antes que todos y caminando hacia el portal.
-Tai, tal vez debas esperar un poco más antes de cruzar –lo trato de detener Kouta.
-Necesito respuestas, y estoy seguro de que solo las conseguiré de una persona –le espetó el castaño caminando con dificultad hacia el portal.
Mansión Riuga, en Odaiba, Japón
Junio 28 de 2085
Joe suspiró luego de terminar de redactar lo que el general Hyuga, con varias intervenciones de Charles, le estaba dictando, concluyendo así con el informe de la misión. Continuaban en la sala en la que habían presenciado toda la batalla, y el ánimo entre los presentes seguía siendo tan turbio como en el momento de ver a SkullGreymon retorciéndose de dolor. Joe incluso sentía un ligero temblor en una de sus manos que era incapaz de controlar, y que trataba, no con mucho éxito, de disimular para que nadie se diera cuenta.
Hyuga suspiró sonoramente como queriendo llamar la atención de todos.
-Bien, con eso queda concluida esta operación, lo siguiente será…
-¡¿Qué demonios fue eso?! –exclamó Tai ingresando a la sala con paso violento siendo detenido por los guardaespaldas de Hyuga con quienes empezó a forcejear intentando liberarse. Al conflicto rápidamente se unieron Mimi y Kouta intentando hacer que liberaran al chico y arios otros gritos fueron llenando la sala.
-¡Basta! –Exclamó Charles con enfado y todos guardaron silencio-, suéltenlo –ordeno el director general de HEDM y los hombres de Hyuga obedecieron al instante.
Tai respiraba agitadamente con los puños cerrados y mirando a Hyuga con enfado.
-¿Qué mierda fue lo que pasó? –le espetó con brusquedad.
-Cuida la forma en que me hablas muchacho, que no se te olvide que soy tu superior –le recordó Hyuga.
-¡Al carajo los putos rangos! ¡¿Qué mierda pasó?! –Hyuga ni se inmutó con la fura del muchacho que parecía estar a punto de lanzársele encima y molerlo a golpes.
-Control Beta –dijo con sencillez.
-¿Qué es eso? –preguntó Mimi, desconcertada igual que varios otros. Por la expresión de Joe, Ken, Ryo, Cody y Suzie, parecía que a ellos ya les habían explicado en qué consistía aquel llamado control Beta.
-Una medida de seguridad para situaciones como la que acaban de enfrentar –explicó Hyuga-. Como estoy seguro que comprenderán, un digimon es un poder muy grande, y un poder de tal magnitud sin limitaciones ni supervisión puede resultar en algo muy perjudicial para todos. Si en algún momento un Tamer quisiera abusar del poder que se le ha confiado, el control secundario o control Beta sirve para contener a dicho digimon.
-¿Y por qué Tai también se vio afectado? –le espetó Mimi con brusquedad. El general la volteó a ver, enfocando sus ojos en ella como si intentara reconocerla.
-El control garantiza la inmediata detención tanto del digimon como del Tamer que se vuelva contra nosotros. Por desgracia no teníamos tiempo para activar los filtros de seguridad para que Taichi no sufriera daños, me disculpo por eso –le dijo a Tai, aunque con una ligera sonrisa en el rostro que no mostraba nada de arrepentimiento.
-Eso no es lo importante –reclamó Kouta-, teníamos a Davis, Matt y los demás estaban a punto de vencer a SkullGreymon y por su culpa…
-¿A punto de vencerlo? No seas ridículo –lo interrumpió el general-, estamos hablando de un digimon perfeccionado que con creces superaba a sus digimons, era imposible que lograran vencer.
-Señor –intervino Matt-, en el combate el poder aumenta, nuestra conexión se ve fortalecida y eso…
-Capitán Ishida –habló Hyuga con autoridad-, guarde su filosofía sobre la amistad y el compañerismo para cuando tenga que dictar algún discurso motivacional para sus hombres, en este momento lo que cuenta son los hechos, y los hechos son que estaban peleando contra un digimon de más alto nivel que los suyos, por tanto, no tenían la posibilidad de vencer, hicimos lo que teníamos que hacer, detuvimos al enemigo antes de que causara más daños…
-¡Él no es el enemigo! –Reclamó Tai lleno de furia-, es mi compañero, mi amigo, y usted lo lastimó –Hyuga miró a Tai con enfado.
-Eso es a lo que me refiero, eso es por lo que fallaron en esta misión –declaró Hyuga.
-¿Perdón? –preguntó Hikari indignada.
-Dejan que sus emociones los controlen, y por lo mismo fallan estrepitosamente en el cumplimiento de su deber. Tuvieron la oportunidad de capturar al objetivo, de detenerlo definitivamente para que esta situación por fin termine.
-Detenerlo definitivamente, ¿Qué esperaba que hiciéramos? ¿Matarlo? –Reclamó Kouta, pero al ver el rostro serio de Hyuga comprendió lo que el general pensaba-, oh mierda –susurró de forma casi inaudible.
-En una misión se debe estar dispuesto a hacer lo que sea necesario por garantizar la victoria, pero ustedes están demasiado implicados en un nivel personal con esta situación, por ello son incapaces de actuar de manera competente –les reclamó el general-, por lo mismo he decidido que hay que tomar ciertas medidas en esta situación.
-¿Qué medidas? –preguntó Matt preocupado por lo que estaba a punto de escuchar.
-Declaro al equipo especial niños elegidos, incapaz de actuar en esta situación, y suspendidos de toda actividad por tiempo indefinido –sentenció el general causando una gran conmoción en todos los presentes.
-Pero… no puede… -trataba de decir Yolei.
-¿A no? –Dijo Hyuga con enfado-, tengo plena autoridad para dar esta orden, y dado que tengo el respaldo del consejo superior, el director Resse deberá contribuir para que esta indicación se acate –Charles se cruzó de brazos, aparentemente el también molesto con toda la situación-, se dejó esta situación en sus manos pensando que haría un buen trabajo, al parecer no fue la opción más inteligente. Desde ahora, el asunto del Emperador de los digimons es menester únicamente de la división militar de HEDM, y yo personalmente me encargaré de las operaciones en contra de su avanzada. Mientras tanto, hasta terminada esta situación, ustedes estarán suspendidos, no participaran en ninguna misión referente al Emperador de los digimons, y no participaran en ninguna actividad que tenga que ver con los digimons o el digimundo. Mis hombres, Aizawa y Mogi se quedaran en la mansión para recordarles que no deben intervenir en ninguna forma con las operaciones que se realicen n los próximos días.
-¿Nos está poniendo bajo arresto? –se quejó Ryo poniéndose de pie y llevándose una mano al costado.
-No exageremos la situación –dijo el general con voz más tranquila-, consideren esto como unas vacaciones, tiempo para relajarse, luego de tantos peligros que han tenido que enfrentar, se lo han ganado. Eso es todo, me retiro, gracias por su hospitalidad estos días y Charles –dijo volteando a ver al hombre desde el umbral de la entrada-, espero verte la semana entrante en la junta del consejo, hay muchas cosas que debemos discutir –dijo para finalmente salir de la sala dejando tras de sí un profundo silencio.
Tai se hundió en el sofá al fondo de la sala, llevándose una mano al rostro intentando dejar de pensar en todo lo que le molestaba en esos momentos.
Todos los miembros del ahora inactivo equipo especial de los niños elegidos se encontraban en la sala, varios de ellos con pequeños parches en el rostro o algún vendaje. Mimi llevaba un vendaje en el hombro y el brazo debajo de una blusa de tirantes, delgada de color rosa pastel, la chica castaña acompañaba a Sora miraba al suelo mientras la ojimiel pasaba su brazo por la espalda de la chica abrazándola.
Ken miraba por la ventana, recargado en uno de los sofás, aunque por ser de noche la vista parecía poco interesante. Kouta estaba junto a él, aunque ninguno de los dos se dirigía la palabra. A sus espaldas Ryo y Hikari permanecían en silencio tomados de la mano. Gatomon y Monodramon descansaban junto a ellos. Izzy realizaba alguna actividad en la computadora, con su digivice conectado a esta y la mirada curiosa de Tentomon.
En las mesas Joe, Cody, Yolei, Henri, Takato, Rika y los compañeros de cada uno de ellos permanecían sentados y en silencio. Hirokazu se acercó al librero junto al que permanecía quieto Tai y comenzó a revisar algunos libros. El muchacho miró al abatido castaño.
-Oye –le dijo y Tai levantó la mirada-, animo –dijo con sencillez y Tai asintió aunque sin cambiar su expresión.
En una esquina T.K. y Kenta conversaban en voz baja, mientras cargaban a Patamon y Marineangemon, sin embargo la atención del joven rubio estaba sobre Hikari, quien sonreía cada que Ryo le acariciaba la mano.
Matt era el único que no se quedaba en un solo lugar, pues se mantenía caminando de un lado para otro dentro de la Sala. Suzie, quien recién iba entrando casi se estrella con el muchacho que ni por enterado se dio de que estuvo a punto de derribar a la chica y a su compañero Lopmon. Suzie lo miró confundida para luego mirar a Gabumon quien se encogió de hombros.
-¡Esto es ridículo! –Estalló finalmente Matt-. No pueden solo hacernos a un lado, no podemos permitirlo.
-¿Y qué podemos hacer? –Cuestionó Izzy-, escuchaste a Hyuga, tiene la autoridad para dejarnos fuera, y ni Charles puede hacer nada.
-Podría si quisiera –intervino Kouta dándose la vuelta-, nos abandonó, se acobardó.
-No entiendes –dijo Sora sumándose a la plática-, él no tiene la autoridad para hacer lo que le plazca, tiene que trabajar en conjunto con el consejo superior y sus decisiones, y por todo el asunto del Emperador y el…el hecho de que Davis esté implicado no creo que se encuentre en la mejor situación de su carrera en estos momentos –dijo Sora con resignación.
-De todas formas no podemos quedarnos de brazos cruzados, ¡Ustedes escucharon a Hyuga! ¡Iniciara una cacería contra Davis sin importarle el resultado! –el tonó de Kouta mostraba su preocupación, cosa que Ken notó de inmediato.
-¿De verdad creen que sea tan drástico? –preguntó Rika levantando la cabeza mirando a todos los presentes, para después mirar a Renamon que permanecía detrás de ella con los brazos cruzados.
-No entiendo mucho a los humanos a veces, son complicados –explicó la digimon-, pero el en especial resulta fácil de leer, parece decidido a no mostrar debilidad alguna, e incluso a demostrar que es mejor que Charles.
El silencio se formó después de las palabras de Renamon. T.K. avanzó hasta la entrada de la sala revisando desde ahí el pasillo y las escaleras, asegurándose de que no estaban cerca los hombres de Hyuga.
-Si no hacemos algo nosotros, Hyuga es capaz de cualquier cosa, no podemos permitirlo –sentencio el joven rubio poniéndose justo bajo el umbral de la entrada.
-¿Qué se supone que quieres decir con eso? –lo cuestionó Joe girándose sobre su silla para mirar al chico al igual que el resto.
-Tenemos que ser nosotros quienes vayan tras él, somos los únicos que podemos hacer esto sin lastimarlo.
-T.K. tiene razón –coincidió Kouta-, es nuestro trabajo después de todo y no importa lo que diga Hyuga, somos la mejor opción, la única opción –Ken miraba fijamente al muchacho, quien notó ese gesto y le devolvió la mirada- por su bien, debemos hacerlo, o lo lastimaran –dijo con tono más relajado. Tai se levantó de su asiento y caminó hasta detrás del sofá donde Sora y Mimi estaban sentadas, la castaña lo miró y el chico le dedico una sonrisa cálida.
-No es tan simple Kouta –intervino Henri-, viste todo el poder que ahora tiene, el castillo y los digimons que ha estado reuniendo.
-Es cierto –afirmo Rika-, esos Ginkakumon y Kinkakumon son realmente poderosos.
-Sin mencionar la fortaleza voladora –agregó Hikari.
-No podemos solo rendirnos –reclamó Ken.
-Comprende la situación –habló Joe con tono resignado-, aun si tuviéramos los ocho digimentals y si pudiéramos hacer que los digimons evolucionen al nivel de campeón, sin HEDM estamos muy limitados.
-Lo dice el cobarde incapaz de pelear –le reclamó con brusquedad Kouta.
-Lo dice el que utiliza la cabeza no solo la fuerza bruta –le reclamó el chico poniéndose de pie.
-Por favor, ¿Qué sabes tú sobre pelear? Solo eres un cerebrito que se esconde detrás de una pantalla y…
-Kouta ya cállate –lo reprendió Ryo-, Rika prefiere salir con él y no contigo, ya supéralo –Kouta titubeó algo apenado desviando la mirada mientras que Joe volvió a tomar asiento-. Debemos intentarlo, al menos eso debemos hacer.
-Te repito que no es tan simple, si lo hacemos lo haremos sin el respaldo de HEDM, es decir, sin el equipo apropiado –reafirmó Joe.
-Tenemos una caja llena de armas y municiones abajo –recordó Tai, formando al fin parte de la conversación.
-No es suficiente –afirmó Joe-, no bastará con unas cuantas armas para enfrentarlo con esa fortaleza, necesitamos vehículos, equipo de rastreo, equipo táctico, armamento pesado, cosas que solo HEDM puede proporcionar.
-Ken pudo rastrearlo antes –dijo Sora-, ¿puedes hacerlo otra vez? ¿Ubicarlo?
-Puedo intentar –dijo encogiéndose de hombros.
-¡Bien! –Dijo Joe fingiendo un tono de emoción-, ahora solo nos falta un vehículo, equipo táctico y armamento pesado.
-Podemos conseguirlo –aseguró Matt.
-¿Cómo? ¿Infiltrándonos en una base militar y robándolo?
-Es una opción –propuso Tai. Joe suspiró.
-Escuchen, podríamos rastrear a Davis con unas cuantas computadoras bien utilizadas, podríamos saquear una armería en una mansión donde vivimos, pero infiltrarnos en una base militar, y robar equipo muy valioso no va a ser nada sencillo, menos en esta situación, nos arrestaran antes de que siquiera vinculemos nuestro portal con alguno de una base militar en el digimundo –Tai estaba a punto de debatir, pero se contuvo sabiendo que no tenía respuesta-, sin el equipo apropiado, no podemos ir tras Davis, y sin el apoyo de HEDM, no tendremos nada de eso.
El ambiente apesadumbrado regresó a la habitación, sometiendo a todos.
Rika miraba fijamente sus manos entrelazadas sobre la mesa, hasta que un pequeño detalle cruzó por su cabeza.
-Hay otra opción –dijo en voz alta-, una forma de conseguir el equipo que necesitamos.
-No hay una sola base de la que podamos extraer el equipo necesario sin que nos atrapen –le aclaró Joe con tono suave, estirando su mano hacia las de la chica, la cual las apartó, estirando una de ellas para tomar del pecho de la camisa a Takato, quien la volteó a ver.
-Tal vez, pero eso porque esperan que vayamos –dijo la chica pelirroja-, ¿y si hubiera un lugar al cual pudiéramos entrar sin que ellos sospechen que lo haremos? ¿Un lugar tan bien resguardado que no se pensaría que alguien intentaría siquiera entrar, y al cual tuviéramos conocimiento de específicas rutas de acceso? –todos miraron a Rika con intriga, mientras esta volteaba a ver a Takato, quien parecía algo turbio.
-¿Existe un lugar como ese? –preguntó Joe, mientras el resto de los presentes se acercaban a la mesa mirando a Rika y a Takato quien seguía bajo la inquisitiva mirada de la joven pelirroja hasta que suspiró en forma derrotada antes de decir:
-Sí, existe.
En el próximo capítulo…
-Somos el futuro de este mundo.
-Solo evita que te atrapen.
-Dijiste que consideráramos esto unas vacaciones.
-La ciudad entera se comunica por medio de un avanzado sistema de trenes.
-Esperaba con ansias tu llegada Rika.
¡Dios! Denme una cerveza, y ustedes igual se merece una por haber llegado hasta aquí.
Sinceramente no me explico cómo es que las cosas se extendieron tanto, según yo este sería un capitulo sencillito, corto, pequeño, bonito, pero no!, a cada rato nuevas escenas aparecían en mi mente y al final resultó esto.
Sin más espero les haya gustado y espero leer sus comentarios.
Felices vacaciones, paz y amor.
