Capitulo XIX

"El ataque parte 1-Historias de Sarvar"

En alguna parte debajo de Norman City, en Sarvar, en el digimundo

Julio 5 del 2085

En el oscuro y algo tétrico túnel el único sonido que se escuchaba a parte del ocasional goteo del agua que se filtraba por las grietas de la vieja y casi olvidada construcción, era el zumbido de la rápidas turbinas de la nave que se desplazaba entre las amplias paredes, que por el tamaño del vehículo, lo obligaban a desplazarse con cuidado en aquel espacio estrecho para la nave.

Matt soltó poco a poco el manubrio del halcón al ver como su monitor mostraba que la nave estaba hundiéndose en el agua luego de haber sido golpeada en las turbinas por los misiles de los cazas.

El rubio suspiró secándose el sudor de la frente con la manga del saco, para después levantarse de su asiento y comenzar a quitarse el mismo en el momento en que los aplausos por parte de los presentes comenzaron a escucharse.

Detrás de las sillas de los pilotos estaban Juri, Gabumon, T.K., Patamon, Cody, Armadillomon, Sora y Biyomon. Detrás de ellos, en la larga mesa de controles detrás de los pilotos, Takato, Izzy, Joe y Henri, que tenía a Terriermon abrazado a la parte trasera de su cabeza asomándose para ver lo que hacían, revisaban un par de monitores, mientras que Guilmon y Gomamon curioseaban, acomodados en un par de sillas del extremo.

-No vayan a tocar nada -ordenó Joe con seriedad.

Detrás de ellos el resto se había repartido por todo el lugar, aprovechando que había suficiente espacio para todos. Leomon había tomado asiento en una esquina, cerca de la puerta de acceso a la parte restante de la nave, junto a Guardromon, que conversaba con unos muy animados Kenta y Hirokazu, que hablaban sobre la victoriosa ejecución del plan. Incluso MarineAngemon volaba alrededor de los chicos con gran ánimo, lo que provoco una sutil risa en el rostro del digimon felino.

Kouta ocupó una silla en la última de las tres filas (sin contar la de los pilotos) de asientos en el puente, acompañado por Kotemon. El chico había puesto sobre la mesa de trabajo frente a ellos el arco y lo miraba detenidamente, aunque por la expresión en su mirada, Kotemon supuso que no estaba pensando realmente en el arco.

Yolei y Ken acompañados de sus digimons, y que ya no llevaban la ropa mojada con el agua de la alcantarilla (al igual que Cody y Suzie) miraban desde la mesa de instrumentos detrás de la que ocupaban Takato y compañía, la vista oscura del túnel, desde el gran parabrisas de la nave, lleno de pequeños monitores que mostraban información sobre el exterior, y según lo que podía identificar Ken, sobre la misma nave y su estado actual.

Suzie y Lopmon por su parte estaban junto a Eva, a quien miraban con fascinación hacer los delicados movimientos sobre el manubrio que guiaban la nave en aquel estrecho espacio.

-Fantástico -dijo la niña y Eva la miró regalándole una sonrisa amistosa.

-Puedo enseñarte -le dijo haciendo que la joven sonriera alegre-, a ti también -dijo hablándole a Matt. Quien la miró frunciendo el ceño-. Te derribaron -le dijo como explicándole la razón de su oferta. Matt sonrió con ironía.

-Te recuerdo que mi objetivo era desviar la atención de las autoridades, no sacar la nave de la ciudad.

-Pudiste haber desviado la atención de las autoridades y sacar la nave de la ciudad, ¿No se te ocurrió? -mencionó la chica haciéndolo ver como lo más obvio.

Matt quiso protestar, pero no encontró respuesta para aquella declaración, por lo que se quedó con la boca abierta pensando un poco las cosas, ante las miradas divertidas de Suzie y Cody.

En el otro extremo del puente la puerta se abrió deslizándose hacia un lado, dejando ver a Rika, quien ya no llevaba el elegante vestido negro, y en cambio vestía una blusa holgada de color negro, un pantalón vaquero y un par de botines de campo con las cintas desatadas y el pelo suelto. Renamon salió detrás de ella y antes de que avanzaran más vieron subir a Gatomon y Palmon, prácticamente de un salto. Detrás de ellas subió Mimi y luego Hikari, posicionándose a ambos lados de la escotilla de acceso para ayudar a Ryo a subir, tomándolo de los brazos y levantándolo mientras debajo Tai empujaba sus pies, evitando que el chico hiciera el mínimo esfuerzo.

-Estoy bien, no es para tanto -dijo el chico mientras Tai y Monodramon subían y cerraban la escotilla. El digimon cargaba la camisa y la chaqueta del muchacho, que con el torso desnudo dejaba ver la gaza sobre la herida en su costado.

-De todos modos no te esfuerces -le pidió amablemente Hikari, ayudándolo a mantenerse de pie para guiarlo a un asiento junto a Kouta, quien lo miró y luego a Tai que seguía con la camisa ensangrentada.

-¿Qué le pasó a tus zapatos? -pregunto Rika mirando los pies descalzos de Tai. El chico bajó la mirada para luego rascarse detrás de la nuca algo apenado.

-Tuve que dejarlos y am... Me temo que perdí tu reloj -dijo sonriendo con preocupación. Rika sonrió con poco ánimo antes de alejarse caminando.

-Descuida, supuse que podía pasar -dijo sin más caminando hasta donde Joe, Takato y los demás, apoyándose sobre el chico de lentes que se sonrojó al sentir a la chica, que trataba de ver lo que Takato revisaba con tanto ánimo.

-Hay ropa que puedes usar -le dijo Mimi a Tai señalando la puerta que se cerró luego de que Renamon entró al puente-, Matt, Sora, T.K., ustedes también pueden cambiarse -dijo la chica y los dos rubios y la pelirroja asintieron caminando hacia el otro extremo del puente.

T.K. pasó junto a Hikari que le sonrió con ternura mientras sus manos seguían apoyadas en los hombros desnudos de Ryo.

-Que guapo -dijo la chica y el joven sonrojó, notando después que la castaña desvió toda su atención a Ryo luego de decir eso, lo que le generó una sensación de vacío mientras ingresaba al otro apartado de la nave.

Mimi por su parte seguía mirando con cierto recelo la mirada de Tai, que estaba recargado en la pared del puente mirando a Hikari y Ryo.

-¿Pasa algo? -preguntó la chica ojimiel al ver la gran atención del chico puesta en su joven amiga. El muchacho la miró y esbozo una mueca inconforme.

-¿No crees que es algo joven para tener novio? -preguntó en voz baja asegurándose de solo ser escuchado por ella. Mimi apretó los labios molesta, pero conteniendo su reacción.

-Tai, mi primer novio fue Matt y empezamos a andar cuando éramos más chicos que ella, no tiene nada de malo -le dijo en forma de reclamo.

-Sí, pero ella... -el muchacho se contuvo de seguir hablando, ante la mirada impaciente de Mimi.

-¿Ella...? -repitió Mimi cruzando los brazos. Tai tragó saliva desviando su mirada de la de Mimi llena de enfado.

-Ella es cuatro años menor que él -contestó finalmente el castaño. Mimi negó con la cabeza descruzando los brazos.

-¿Y qué? Yo una vez salí con un chico cinco años mayor que yo.

Dijo para después alejarse dejando al chico aun inconforme, hasta que razonó las palabras de la chica.

-Espera ¿Qué? -soltó cuando Mimi ya estaba algo apartada.

Matt y Sora, seguidos por Biyomon y Gabumon en ese momento pasaron por la puerta al otro apartado y Tai los siguió algo resignado.

Al cruzar la puerta los chicos se encontraron con una amplia sala. De paredes blancas y piso gris. Había varias literas y dos cuartos aparte de un lado, mientras que en el otro había un largo mueble lleno de cajones pegado a la pared, sobre el un par de aparatos y más arriba varios gabinetes más. De frente a este y antes del área ocupada por las literas había una larga barra con algunos cajones en ella, y justo de frente a la puerta una larga mesa equipada con un par de bancas, una a cada lado, bien aseguradas al suelo. Sora caminó, adentrándose entre la barra y el mueble, pasando su mano por la liza superficie de la barra y curioseando con la mirada.

Mientras tanto Matt caminó hasta una de las puertas de los dos cuartos abriendo esta, encontrándose con un cuarto de baño con un lavabo, un retrete y una regadera al fondo.

Mientras tanto Tai comenzó a revisar otros cajones dispuestos entre el cuarto que revisaba Matt y la pared que dividía ese espacio del puente, en el cual el chico encontró algunas prendas de vestir ligeras, como las que Mimi llevaba en ese momento. Rebuscó hasta encontrar ropa apropiada para él y luego se encaminó hacia una de las literas.

-¿Esto es una nave de batalla o una camper? -preguntó con humor Sora mientras comenzaba a revisar en los cajones, y al abrir uno dispuesto en la barra se encontró con un par de cargadores llenos de balas-, una nave de batalla, definitivo -dijo cerrando de golpe el cajón y caminando junto a Biyomon para rodear la barra y regresar al centro de la sala.

-Puedes cambiarte aquí -le dijo Matt a Sora mientras el buscaba ropa donde antes Tai había extraído algunas prendas, y al terminar se apartó para dejar a Sora que buscara también.

Del otro cuarto salió T.K., con un pantalón deportivo negro y una camisa de manga larga verde olivo. Patamon estaba sobre su cabeza, como de costumbre.

Taichi comenzó a desabotonarse la camisa en cuanto vio que Sora entraba al cuarto de baño. Igualmente Matt comenzó a cambiarse de ropa y pronto ambos vestían ropa como la de T.K., con la diferencia de que Matt llevaba una camisa de manga larga color azul rey y Tai una camisa blanca sin mangas.

El castaño se calzó un par de zapatos deportivos blancos y se encaminó deprisa para volver al puente.

-¿Cuánto falta para que salgamos de este tétrico túnel? -preguntó Eva en voz alta mientras seguía manejando los controles con cuidado, con Suzie y Lopmon en su regazo, ocupando asiento junto al suyo.

-Prácticamente nada -dijo Takato, quien observaba una pantalla que mostraba una imagen del área circundante a la nave.

-El sistema de ecolocalización funciona perfectamente -admiró Joe.

-Para ser un prototipo, este vehículo parece estar muy bien desarrollado -dijo Henri que había estado revisando uno de los equipos de la mesa de controles que le mostraba el estado actual de la nave.

-Según el itinerario un vuelo de prueba estaba programado para dentro de dos semanas -informó Izzy que también revisaba uno de los equipos-, prototipo o no esta nave estaba ya en las mejores condiciones -dijo el chico pelirrojo.

-Lo que vuelve aún más grande la interrogante sin resolver -dijo Henri en voz suficientemente alta como para llamar la atención de todos los presentes. Takato se giró un poco para ver al chico que lo miraba con los brazos cruzados.

-¿Cual? -le preguntó el chico, aunque estaba seguro de saber que era lo que Henri quería decir.

-¿Cómo es que sabes tanto de Norman City? –Aquella interrogante provocó que todos los presentes miraran a Takato, quien permaneció quieto en su sitio-, cuando Rika dijo eso de que podíamos entrar en un lugar en el que no esperarían que entráramos y Joe preguntó si un lugar como ese existía, tú de inmediato dijiste que sí, y comenzaste a explicarnos la forma en que podíamos hacerlo, como entrar a la ciudad, a los hangares subterráneos e incluso como salir. Conocías especificas formas de infiltrarnos y no te costó nada conseguir el equipo para invadir el sistema de seguridad de la ciudad.

Henri hizo una pequeña pausa, tiempo que Matt aprovechó para intervenir.

-Cuando te lo preguntamos antes dijiste que en ese momento no era importante o relevante decirnos el por qué o como sabias todo eso, y acordamos confiar en ti pero… creo que nos hemos ganado el derecho a que nos des esa información.

-Si… tienen razón –admitió Takato sin recelo-, si no les molesta, preferiría decírselos una vez que estemos completamente seguros –pidió el muchacho, para luego voltear hacia Eva-. Estamos en el final del túnel –dijo el muchacho y la chica pudo ver a través del parabrisas de la nave el exterior.

-En efecto –dijo mientras apretaba el manubrio y se acomodaba en su asiento-, será mejor que se agarren de donde puedan –dijo con un tono divertido-. Abróchate el cinturón nena –le indicó a Suzie, quien acató la orden de inmediato.

-¿Qué dijo? ¿Qué nos agarremos de donde podamos? –preguntó Hirokazu confundido.

La nave avanzó por los últimos metros del túnel, que la separaban del exterior el cual era un gran cañón empinado en el fondo del cual se podía ver un pequeño rio atravesándolo.

-Ay carajo –dijo Taichi al ver el exterior del túnel. Mimi y Palmon se apresuraron a Tomar asiento junto a Kouta, al igual que Henri, Izzy y Joe quien jaló a Rika para que tomara asiento junto a él.

Leomon extendió sus grandes brazos para rodear tanto a Guardromon como a Kenta y Hirokazu, aprisionándolos contra la pared y apoyando sus fuertes pies contra el suelo de la nave.

Antes de Que Tai y Matt pudieran tomar asiento la nave, sin previo aviso comenzó a caer a toda velocidad haciendo que Taichi se fuera de bruces contra la mesa de respaldo frente a él, al igual que Matt, para luego apresurarse a tomar un asiento, pero antes de lograrlo la nave volvió a levantarse y comenzó a ascender a toda velocidad enviando a Taichi al muro detrás de él y sobre él a Matt que lo aplastó mientras la nave seguía subiendo ante los gritos de varios de los Tamers y digimons. Ken y Yolei se sujetaban de las manos con fuerza conteniendo las ganas de gritas, mientras que Cody, abrazando a Armadillomon, se encontraba sentado en el suelo con la espalda contra la mesa de controles detrás del asiento de Eva, quien había soltado un grito lleno de emoción y no de pánico, al igual que Suzie quien reía alegre abrazando a Lopmon que parecía nervioso.

-¡Eva! –exclamó Kouta luego de unos eternos segundos, haciendo reaccionar a la chica que poco a poco bajó la velocidad de la nave, haciendo que todo el mundo se relajara (y Suzie lanzara un largo suspiro de decepción).

Ya sin la presión de la inercia Tai y Matt resbalaron del muro llegando hasta el suelo, en donde Matt se quedó recargado sobre Tai, sentado entre sus piernas.

-No vuelvas a hacer eso sin avisar –reclamó Matt tratando de recuperar el aliento.

-Diez mil metros de altura en poco más de un minuto, y estoy segura de que no es su velocidad máxima, impresionante para un vehículo de este tamaño –susurró Eva mientras presionaba un par de botones y finalmente empujaba el manubrio hacia el frente, para después quitarse las correas de seguridad y levantarse del asiento-. Señores pasajeros, les informamos que acabamos de alcanzar los diez mil metros de altura, ya pueden desabrocharse el cinturón de seguridad y caminar por el puente, gracias por volar con aerolíneas Gonzales, sabemos que cuando se trata de atacar a un lunático con delirios de grandeza, no tienen mejor opción –dijo la joven notablemente feliz de hacerlo.

La puerta de acceso a la parte trasera de la nave se abrió dejando ver a Sora, quien respiraba de manera agitada mientras se sostenía con ambas manos al marco de la puerta y las piernas le temblaban.

-¿Pero qué diablos fue eso? –espetó con brusquedad la pelirroja.

-El vuelo de prueba del halcón-explicó Takato con sencillez.

Tras un momento para recuperarse de la brusca experiencia, todos los miembros del equipo especial (y Eva), se encontraban repartidos en el puente. Las miradas se centraban en Takato, en cuyo regazo reposaba la cabeza de Guilmon, mientras el muchacho la acariciaba y el digimon sacudía la cola.

-Los estabilizadores de vuelo funcionan bien –informó la chica latina-, esta nave es impresionante -agregó con una gran sonrisa, pese a las miradas algo tensas del resto.

-Bien, como dije les explicare todo –dijo el muchacho algo nervioso-. Am… bueno, supongo que debo empezar por el principio. Verán, la razón por la que conozco tanto sobre industrias Ipkiss, sobre su edificio principal y los sistemas de seguridad, además de las herramientas para invadirlos es... por mi papá.

-¡Lo sabía! –Exclamó Kouta con voz triunfal-, Takehiro Matsuda es tu padre –Takato miró al joven con asombro, al igual que Rika, ante las miradas expectantes de los demás.

-¿Cómo es que lo sabes? –preguntó Takato.

-Cuando entramos en la oficina de Akira Yokoshima lo escuchamos hablar con su asistente sobre tu padre –explicó Ryo-. Según lo que escuchamos tu padre fue una persona muy importante y estimada por el anciano, incluso dijo que hubiera preferido dejarlo a él a cargo de la empresa antes que a su propio hijo –Takato sonrió a medias al escucharlo.

-Supongo que es verdad. Hace varios años mi padre trabajó para industrias Ipkiss, cuando se graduó de la universidad de Cambridge lo contactaron para trabajar con ellos, primero en una sede en Tokio, después sus aportes lo llevaron hasta Norman City. Ahí trabajó en varios proyectos y diseños, además de encargarse prácticamente el solo de los sistemas de comunicación y seguridad de toda la ciudad, y sobre todo del edificio de industrias Ipkiss.

-Por eso tenías planos del edificio y formas de invadir los sistemas –se percató Izzy, a lo que Takato asintió.

-Mientras trabajaba, mi padre vivió en Norman city, ahí conoció a mi mamá, ella nació en el mundo real, pero vivió en la ciudad desde los diez años. Se casaron y antes de que yo naciera mi padre renunció a la empresa y se mudaron a Fukushima, pero él se mantenía tan actualizado como podía sobre la ciudad y la empresa, por eso estaba seguro de que los sistemas de seguridad que el diseño seguirían activos, al menos en parte, así que me dio sus viejos archivos para poder entrar y…

-Espera –lo interrumpió Matt-, ¿tu padre sabía de todo esto?

-¿Crees que yo solo habría podido preparar todo el equipo? Claro que él sabía. Cuando le explique la situación accedió a apoyarnos y a guardar el secreto, pese a que pudiera haber consecuencias –dijo agachando la mirada algo preocupado.

Matt no hizo ninguna pregunta más, y por un instante todos se mantuvieron en silencio.

-Creí que tus padres eran panaderos solamente, ¿Por qué jamás nos contaste sobre eso? –preguntó Juri recargándose sobre una de las mesas.

-No es como que sea un secreto… pero luego de que mi padre dejara la empresa no era su tema favorito de conversación. Tampoco conmigo hablaba mucho de eso hasta que me convertí en Tamer.

-A todo esto, ¿Por qué tu padre renuncio a industrias Ipkiss? Por lo que dijo el señor Yokoshima, el debió ser uno de los mejores, ahora el sería el director general de la empresa –comento Ryo.

-En efecto, lo sería, pero a mi padre nunca le interesó realmente eso, y cuando Akira Yokoshima le llegó a hablar sobre esa posibilidad, el siempre respondió con negativas. Aunque su trabajo le gustaba era muy demandante, y lo apartaba de mi madre, y seguramente, en cuanto yo naciera lo apartaría de mí, eso, sumado al hecho de que mi padre temía que por las propuestas de Akira, su hijo Yoh tomara represalias contra él o contra nosotros, esos miedos lo hicieron tomar la decisión de renunciar y mudarse de la ciudad, para tener una vida más tranquila.

-Así pasó de ser una de las mentes más valoradas en una empresa internacional al dueño de su propia panadería –dijo T.K. con una amplia sonrisa en el rostro.

-Todo por su familia –agregó Sora, con voz conmovida.

Rika sonrió con disimulo, acompañada por otros tantos de los presentes.

-Entonces –dijo Joe rompiendo el silencio recién formado-, supongo que fue también gracias a tu padre que te enteraste de la existencia de esta cosa –dijo el joven refiriéndose a la nave. Takato sonrió con mejor ánimo.

-Si. Mi padre sigue en contacto con algunos de los ingenieros de industrias Ipkiss, y ellos le hablaron sobre un proyecto de grandes proporciones, así lo llamaban. No teníamos mucha información, pero sabíamos que se trataba de un vehículo aéreo de gran tamaño.

-Esa es una muy pobre descripción para esta maravilla de la ingeniería -reclamó Eva palpando con una mano una de las paredes de la nave. Algunos presentes, incluido Takato rieron con el comentario de la chica.

-Tal vez deba dejar que la experta nos hable de la nave -dijo Takato y la chica asintió con una gran sonrisa.

-Con mucho gusto -declaró la chica-. Señoras y señores, ante ustedes una pieza de tecnología armamentista y de transporte revolucionaria y de gran calidad. Un módulo aéreo de vigilancia y respuesta táctica, que pueden nombrar simplemente como el halcón.

-¿Halcón? -repitió Hirokazu algo sorprendido.

-¿Tiene algo que ver el nombre con el halcón milenario de Han Solo en Star Wars? -preguntó Kenta incrédulo.

-¡Es lo mismo que nos preguntamos nosotros! -declaro T.K.

-¡Claro! ¡Por eso supiste que estaba en Mos Eslay en cuanto viste el nombre en los registros! -concluyó Izzy.

-¡Si! Como el puerto espacial en...

-Muy bien, que interesante, ¿Pueden dejarla continuar? -interrumpió Rika a Ken, que volvió a tomar asiento algo decepcionado de dejar la plática.

-Gracias Rika. Como les decía, y como quizá ustedes mismos ya notaron, el halcón no es simplemente un vehículo, sino una estación móvil dotada de todo lo necesario tanto como para efectuar un ataque como para dar sustento a sus ocupantes. La parte de atrás cuenta con varias literas, dos cuartos de baño y algunos aparatos con distintas funciones. Al fondo hay un acceso a lo que se puede nombrar como el cuarto de máquinas, desde ahí se puede trabajar en los propulsores de la nave y algunos otros equipos. La parte de abajo por donde ingresamos funciona como una especie de bodega o área de carga, también usada como punto de salto para un despliegue de las unidades disponibles. El puente cuenta, además de los lugares de los pilotos, con 24 asientos.

-Mucho espacio y comodidades -dijo Tai en voz alta. Eva lo miró sonriendo con arrogancia.

-Además de esas comodidades, la nave cuenta con varias otras características. Estabilizadores de vuelo con sensores funcionando todo el tiempo para regular las turbinas y los propulsores dependiendo de las variaciones de la temperatura en la presión atmosférica.

-¿Eh? -dijeron varios al unísono.

-Reducir la turbulencia -explicó Rika.

-Correcto -afirmó Eva-. Las turbinas tienen la posibilidad de cambiar el ángulo mejorando el desplazamiento en espacios reducidos. Posee un blindaje particularmente duro y grueso, hasta 30 centímetros en algunas áreas, contando el último recubrimiento externo.

-¿Qué clase de recubrimiento? –preguntó Tai intrigado.

-El polímero especial con tecnología phantom anti detección –dijo Eva, aunque nuevamente una expresión de incertidumbre se hizo presente en la mayoría.

-El halcón es indetectable –aclaró Ken.

-Así es, es completamente visible, pero ningún artefacto de rastreo o de detección puede localizarlo. No hay radar que pueda advertir su presencia.

-Ya veo –intervino Joe-, así que eso es lo que querían hacer con el polímero flexible que estaban desarrollando.

-Seguramente –dijo Ken.

-Además de lo anterior la nave cuenta con dos lanzacohetes de alta potencia en cada ala, sensores que detectan el estado de la nave hasta en el último rincón, y unas celdas especiales de energía que alimentan todo el equipo con una duración estimada de tres mil horas –finalizó Eva la explicación.

-Parece que tenemos justo lo necesario para combatir al Emperador –dijo Matt con confianza en su voz.

-Bueno, aún falta revisar una cosa –aclaró T.K. llamando la atención del resto.


Taichi, Henri, Mimi, Sora y Kouta volvieron a descender al área de carga de la nave para revisar el cargamento. Con todo el ajetreo final al momento del escape no habían puesto mucha atención en que subían. Takato y Rika se habían cerciorado de subir ciertas cosas (equipo de combate, ropa y algunas municiones para los cañones del halcón), pero el contenido de varias otras de las cajas, maletas y mochilas que habían subido aún era incierto.

Tai abrió una de las cajas, la cual contenía varias armas automáticas, cargadores y balas. En otra de las cajas Mimi encontró algunos rifles, un par de escopetas y más municiones. Sora encontró algunas protecciones, cascos y prendas de spandex. Henri se encargó de buscar entre las varias cosas reunidas equipo de comunicación y algunas otras herramientas como ganchos y cuerdas de rapel, y lo que parecía ser un lanzador de mini arpones. Finalmente Kouta abrió una pequeña maleta, en la cual encontró un arco y un carcaj con flechas, parecidos a los que había recibido por parte de industrias Ipkiss.

-Creí que querrías uno –escuchó decir a Cody, quien al igual que varios otros se asomaba desde la escotilla de acceso-, aunque nunca esperé que tú mismo conseguirías uno –dijo refiriéndose al arco que el chico había robado de la oficina del señor Yokoshima.

-¿Y? ¿Cómo está todo? –preguntó Ryo.

-Tenemos armas, municiones, trajes y equipo especial –repasó Taichi levantando la mirada hacia la escotilla.

-¡Y equipo médico! –señaló Mimi sacando de una mochila un estuche plateado y una botella no muy grande con un líquido transparente.

Algunos gritos de aprobación y aplausos se escucharon en el puente de la nave.

Lo siguiente en escucharse al apagarse los gritos triunfales fue el rugido del estómago de Yolei, que resonó en el silencio del puente, provocando el sonrojo de Yolei y que Kouta contuviera con gran esfuerzo su risa, sabiendo que de lo contrario la chica se lo cobraría bastante caro.

-Lo siento -se disculpó la chica bastante avergonzada.

-En realidad -intervino Juri-, creo que eso fue muy pertinente.

-Cierto -dijo Sora-, no sé ustedes pero yo no pude comer casi nada en la dichosa fiesta, y si vamos a estar no sé cuánto tiempo en esta misión, vamos a necesitar bastante comida

-Bastante razonable -admitió Ryo-, ¿Tenemos algo de comer o debemos aterrizar para buscar algo?

-Por favor lo que sea menos la sopa de ramas y raíces de Tai -se lamentó Matt, a lo que el susodicho castaño le dirigió una mirada molesta.

-No hay de qué preocuparse -dijo Cody mientras señalaba una gran caja, diferente a todas las demás, la cual Kouta abrió de inmediato encontrando en ella varios paquetes de diferentes alimentos, así como botellas y galones enteros de agua.-. Armadillomon y yo los encontramos y pensamos de inmediato que los necesitaríamos -explicó el chico ante las agradecidas miradas de varios de sus compañeros (incluyendo particularmente a Yolei y a Matt).


En una gran cacerola hervía una sopa que Yolei y Mimi habían preparado y que comenzaron a servir en tazones de plástico que encontraron en uno de los gabinetes, y repartido entre los chicos y digimons que se habían apoderado de algún pequeño espacio en esa área recientemente bautizada (por Ryo) como barraca. Yolei detuvo su tarea de llenar los tazones de sopa para echar un vistazo a aquella curiosa escena.

El halcón se mantenía en tal quietud que realmente era difícil pensar que se encontraban en un vehículo aéreo de batalla a diez estaban en una especie de base de operaciones aérea con todo el equipo e inmueble que loa rodeaba, pero lo estaban, y la chica lo sabía, todos lo sabían.

Lo sabían a pesar de la calma reflejada en los rostros de Suzie y Cody que conversaban mientras comían, sentados frente a frente trepados en la parte superior de un par de literas. Mientras que Henri observaba a la pequeña con una melancólica sonrisa, y agregaba otro comentario para Juri sobre lo que habían pasado apenas esa noche y como su hermana menor ya no era una simple niña. Juri sonreía de forma comprensiva. Kenta y Hirokazu bromeaban con Guardromon secundándolos en las risas, Kouta y Ken comían sobre la barra, uno junto al otro en silencio mientras que Wormon y Kotemon no paraban de hablar. Ryo, acompañado por Hikari comía lanzando continuas miradas a la castaña, hasta sentir la pesadez de los ojos penetrantes de Gatomon, que lo hicieron temblar un poco, cosa que a Monodramon le causó gracia.

En el otro extremo de la barra Izzy y Joe hablaban mucho sobre temas de la nave, la tecnología que poseía y las posibilidades que tenían. Rika estaba con ellos, junto a Renamon que todo observaba en silencio, como si fuera una sombra que vigila y protege sin decir casi nada (contrario a Gomamon que conversaba casi con impertinencia, e incluso a Tentomon que si bien era más prudente con las palabras igual se inmiscuía en la plática). Rika por su parte trataba de seguir el hilo de la plática, pero continuamente se giraba para ver detrás de ella a Takato, comiendo junto a Guilmon que poco se distinguía de un perro al estar comiéndose a grandes mordidas unas cuantas piezas de pan mientras estaba hecho un ovillo sobre la cama en que el muchacho estaba sentado, y desde donde también el lanzaba miradas de vez en cuando a Rika, y al encontrar sus ojos sonreía sin recelo, haciendo que la chica se volteara de inmediato como molesta, para luego volver a comenzar un lento proceso hasta mirarlo otra vez.

Renamon no decía nada, y su expresión era prácticamente indescifrable, pero por dentro sentía ganas de reír y hasta de carcajear.

-Dudo que todos los humanos sean tan complicados como tú Rika -pensaba la digimon entretenida con la escena casi infantil que su Tamer estaba protagonizando.

Sora y Biyomon se acercaron tomaron sus tazones de sopa y se dispusieron a comer acompañando a Mimi, Palmon, Yolei y Hawkmon, que habían concluido su labor de repartir la comida al servir un par de tazones que Matt y Gabumon llevaban en las manos.

-Gracias -dijo Matt dándose la vuelta para salir de la barraca, rumbo al puente de la nave.

En el mismo estaban solo Tai y Eva. La chica estaba otra vez sentada en el asiento del piloto, apenas tocando los controles de la nave pero revisando con mucha atención todos los gráficos mostrados en las diferentes pantallas.

Tai se mantenía detrás de ella mirándola con atención, con los brazos cruzados y una expresión seria en el rostro.

-Las turbinas y los estabilizadores de vuelo pueden estar funcionando todo el tiempo y no representaran un gasto realmente considerable de energía -informó Eva tocando una pantalla táctil para revisar el funcionamiento de las turbinas-, si todo continua como ahora, soportaran el vuelo continuó sin sobrecalentarse.

-Se nota que invirtieron mucho en esta cosa -Tai puso su mano sobre el cristal duro del frente de la nave, no necesitaba pensar mucho para saber que ese cristal debía ser realmente grueso.

-Sin duda esta es una nave peculiar -dijo Eva mirando nuevamente loa controles.

-¿Qué pasa? -preguntó Tai, al momento que Matt llegaba hasta ellos entregando uno de los tazones a Tai, mientras que el otro lo entrego Gabumon a la joven piloto.

-El sistema de vuelo...es...particularmente complicado.

-¿Complicado? -preguntó Matt intrigado.

-Sí, quiero decir, es fácil pilotar haciendo un desplazamiento simple, como ascender o descender, pero como ya dije las turbinas pueden cambiar la dirección de la nave posibilitando un movimiento impresionante y preciso, claro que hacerlo no es nada sencillo.

-La nave tiene dos asientos y controles para pilotar -enfatizo Matt mientras Tai comenzaba a comer y Eva se giraba sobre su asiento quedando frente a los dos chicos y el digimon-, para hacer un completo y correcto uso de los controles se requieren dos pilotos, esa debe ser la intención -Eva asintió con una expresión que indicaba que seguía pensando.

-Dos pilotos, gran cosa, la nave está hecha para mucha gente -dijo Tai restándole importancia al asunto.

-No entiendes, no es tan común, y no se trata solo del tamaño del halcón -enfatizó Eva-. Si tienes a dos personas pilotando la misma nave al mismo tiempo se requiere de una muy buena comunicación entre ellos, una verdadera...

-Conexión -interrumpió Matt. Eva asintió aunque no parecía muy convencida con la palabra.

-Sí, supongo que así podría verse -reconoció la chica, mientras tanto Matt miró a Tai algo intrigado. El castaño suponía lo que el chico estaba pensando, sin embargo por la forma en que le devolvía la mirada al rubio parecía que no estaba realmente de acuerdo con él-. Am... ¿Qué sucede aquí? -preguntó Eva al ver las miradas de los chicos.

-Diseñaron esta nave para ser pilotada en conjunto por una pareja Tamer -señalo Matt.

-No me parece -contestó Tai-, ¿De cuándo a acá HEDM o una multinacional como industrias Ipkiss se interesa por darle un lugar mejor a los digimons?

-Puede ser -reafirmó Matt, Tai bufó inconforme.

-Norman City e industrias Ipkiss tratan a los digimons como meras herramientas, ¿Y ahora van a construir una nave que un digimon piloteara para hacer las paces? -dijo con remarcado escepticismo el castaño.

-Tal vez ese debate moral y ético sea para otro día -interrumpió Eva-, ¿Recuerdan que estamos aquí para terminar con un problema que podría desatar una crisis a nivel global?... ¿El emperador Davis?

Matt y Tai se miraron y asintieron al mismo tiempo concordando con lo que decía la joven.

-Tienes razón, ¿Ahora qué sigue? -preguntó Matt. Tai suspiro llevándose una mano a la nuca. Tanto ajetreo y planificación lo habían dejado sin tiempo para realmente pararse a pensar en lo que debían hacer una vez que tuvieran los recursos que tanto necesitaban.

-Ahora hay que pensar en el plan de ataque -señaló Gabumon, que parecía en ese momento ser el más centrado en la misión actual.


Nuevamente los tres chicos y Gabumon se reunieron con los demás en la barraca de la nave. Ya todos habían terminado de comer, y varios estaban sentados en las literas de colchones individuales, otros entre los pasillos que se formaban por las filas de literas y otros recargados en las paredes de la habitación.

Detrás de la barra, donde antes Mimi y Yolei habían estado preparando la comida ahora estaban Tai, Matt, Ken y Joe, quien miraba a todos algo impaciente con un pequeño aparato en su mano.

-Bien, luego de habernos repuesto de todo lo que paso esta noche, hay que hablar sobre nuestro plan de ataque -comenzó Tai ante las miradas expectantes de todos-,lo primero será localizarlo. Ken -el castaño cedió la palabra al chico peli azul.

-Si -dijo dándole una seña a Joe, quien accionó el aparato en sus manos para después dejarlo sobre la barra. El aparato comenzó a proyectar un holograma de la fortaleza flotante de Davis-. Después del último enfrentamiento contra el Emperador, se analizó la información sobre su fortaleza, se obtuvo mucho sobre la estructura, pero lo más relevante es que se pudo hacer un análisis del tipo de energía que despide, el cual fue clasificado como "desconocido".

-Y eso es bueno, ¿Por que...? -dijo Kenta algo confundido.

-Mientras estuvimos en los laboratorios de HEDM, con la información que reunimos de la astilla que Matt nos dio de la Torre, Izzy y yo elaboramos un sistema con el que podremos rastrear la energía que despiden las Torres negras, la cual resulta ser la misma que despide el castillo.

-Así lo encontraremos -concluyó Matt-, lo que haremos después será...

-Atacaremos con todo y esta vez no escapará -se apresuró a decir Kouta.

-Por dios Kouta, deja de ser un bruto salvaje -le reclamó Yolei.

-Am...En realidad -dijo Matt algo apenado-, es justo lo que haremos -dijo el muchacho.

-Explícate -pidió Rika incrédula. Joe volvió a manipular el aparato.

-Por la información obtenida gracias a misiones de reconocimiento, la fortaleza se encuentra en vuelo constante, a una altura de más o menos siete mil metros. Posiblemente no tiene intenciones de aterrizar, por lo que aprovechando el sistema anti detección del halcón lo atacaremos en el aire -explicó el chido de lentes.

-Atacaremos dentro de su territorio, donde tiene un ejército interminable de digimons -comenzó a hablar Tai-, la ventaja de este ataque es que no podrá respaldarse por sus tropas de tierra, solo nos enfrentaremos a su flotilla aérea y a los digimons que tenga disponibles abordo de la fortaleza -varios de los chicos asintieron encontrando provechoso ese plan-. La...desventaja es la posible caída desde una altura de siete mil metros -finalizó el chico con menos animo que antes.

Las miradas de apoyo para el plan cambiaron drásticamente a miradas de temor y des ánimo.

-Piénsenlo así, desde esa altura, quizá muramos al instante -comentó Ryo a modo de broma, la cual no causo mi la mínima gracia en los presentes, por el contrario, varios lo miraron molestos o preocupados.

-Eso es de mal gusto Ryo -le dijo Hikari a modo de reclamo.

-Ah... yo solo...

-Si Ryo, ¿Cómo dices algo así en una situación seria como esta? -lo reprendió Kotemon cruzándose de brazos haciendo que Kouta, que estaba bebiendo algo de agua casi la escupiera toda.

-¡Pero si tú...! -comenzó el chico pero se rindió bajando la cabeza.

-Dejando de lado el momento incomodo -recuperó la palabra Tai-, nos dividiremos, atacaremos varios puntos obligándolo a repartir sus fuerzas disponibles.

-¿Eso para qué? -cuestionó Mimi. Joe volvió a manipular el holograma, mostrando una imagen desde arriba de la fortaleza, en la cual se mostraban caminos ramificados.

-Una de las torres de la fortaleza es, en efecto, una torre negra. Los diferentes equipos se dividirán, esperando que en algún momento uno llegue hasta la torre y pueda desactivarla, dejando los aros negros inutilizables -expuso Joe.

-Sin control sobre su ejército y en una fortaleza flotando a diez mil metros del suelo, Davis quedara indefenso -concluyó Henri en voz alta.

-Atrapado como rata -asintió Joe-. En esa posición lo haremos desactivar las torres repartidas en Sarvar y entregarse a las autoridades para que revisen su estado de salud y puedan atenderlo debidamente.

-Suena como un buen plan pero, están olvidando a Ginkakumon y Kinkakumon -aclaró Hawkmon.

-¿A qué te refieres? –preguntó Yolei.

-Por lo que pude ver, ellos no están bajo el control de los aros, realmente trabajan para Davis, no bastará con desactivar la torre.

-Es cierto -concordó Sora-, además, sin los digivices no tenemos mucho poder. Leomon, Gatomon y Guardromon son capaces de sostener una batalla, y MarineAngemon puede sanar a nuestros compañeros pero, estamos hablando de un enfrentamiento contra un ejército y un castillo volador...por extraño que suene eso -dijo haciendo un gesto de extrañeza.

-Yo puedo pelear también -se apresuró a decir Renamon.

-Y yo -se apuntó Gomamon.

-Y yo -dijo después Terriermon.

-¿No confías en nosotros Sora? -preguntó Biyomon a la pelirroja que miró a su compañera y sonrió con melancolía.

-Sabemos que están dispuestos a pelear -comenzó Rika-, pero de este modo no, es muy arriesgado.

-Y dices que yo soy la sobreprotectora -se burló Renamon, cosa que pareció molestar a Rika.

-No tenemos que preocuparnos por eso -aseguró Izzy levantándose de la litera en que estaba sentado y tomando, con ayuda de Tentomon, el par de grandes mochilas que habían estado cargando.

-¿Qué quieres decir? -preguntó Yolei intrigada, mientras el joven depositaba una de las mochilas sobre la barra y Tentomon hacia lo mismo con la otra, para después abrirlas.

-Mientras estábamos esperando por Takato y los demás en el sótano del edificio de HEDM, preparamos esto -dijo extrayendo uno de aquellos aparatos rectangulares que parecía un pequeño y viejo radio-, son nuestros nuevos digivices.

-¡¿Que?! -exclamaron varios de los presentes, incrédulos, mientras el muchacho empezaba a repartir los aparatos, ayudar por Tentomon que cargaba la mochila acercándose a cada uno de los Tamers.

Tai sonrió de forma burlona al ver a Matt sostener el aparato y mirarlo con poca confianza, para después recibir de las manos del chico uno igual, cosa que no esperaba. El castaño tomó el aparato mirándolo con detenimiento. Había a un costado del aparato una etiqueta con su nombre y el nombre de Agumon escritos. El chico volteó a ver a Izzy como esperando una explicación, pero este continuó con su labor sin decir nada.

-Sé que no son lo que acostumbramos -dijo mirando las caras desconcertadas de prácticamente todos los chidos, y los digimons, varios de los cuales (como Terriermon y Gatomon) se asomaban para ver los supuestos digivices-, ni lo que esperaban -dijo al voltear a ver a Matt que seguía inspeccionando el aparato-, pero fue lo mejor que pude hacer con los materiales que pude encontrar y el tiempo del que disponíamos. Son funcionales y eso es lo que importa.

-Además también logramos extraer los tres digimentals que quedaban -agregó Joe con entusiasmo.

-¿De verdad? -exclamó Yolei.

-Sí, podrán utilizarlos en la batalla.

-¿Y? -dijo Taichi dejando el aparato sobre la barra, a un lado del holograma-, ¿Que piensan? -el silencio se hizo presente luego de esa pregunta por parte del castaño.

-Pienso... -comenzó a decir Juri-... que en esta ocasión en verdad tenemos una oportunidad contra Davis.

Tai sonrió asintiendo, pensando lo mismo que Juri, pensamiento que rápidamente se extendió entre el resto de los chicos.

-Está decidido entonces -enuncio Matt-, mañana atacaremos a Davis y con algo más que suerte acabaremos con toda esta locura.

Sarvar, en el Digimundo

Julio 5 de 2085

Davis continuaba encerrado en una solitaria cámara de su fortaleza, con el brazalete especial sobre la mesa desarmado y conectado a una computadora, la cual en ese momento mostraba largas series numéricas que de algún modo el chico parecía entender, y manipular. En otro monitor aparecían cinco símbolos, cada uno de los cuales representaba uno de los emblemas que luego fueron convertidos en digimentals, y que ahora estaban en poder del muchacho autoproclamado Emperador.

El chico tomó de la mesa una parte del brazalete mirándolo detenidamente, y luego uno de los aros negros, que permanecía inerte sobre la mesa.

-¿Qué me falta? –se preguntó, cerrando los ojos tratando de concentrarse-, si amplifico la carga desatara agresividad y eso causa que se convierta en SkullGreymon entonces… -sobre la mesa había otro aro, cortado en dos partes, las cuales el chico tomó dejando la parte del brazalete sobre la mesa, para mirar los trozos de aro negro junto al aro completo-, merma su voluntad –se dijo en voz baja, para después sonreír con malicia.

Región Noroeste de Sarvar, en el digimundo.

Junio 5 de 2085

Luego de concluir con los pormenores de la misión, Joe, Izzy y Henri iniciaron el rastreo de la ubicación de Davis y luego Eva (ayudada por Matt) fijo las coordenadas para que la nave volara hasta el punto marcado mientras ellos descansaban.

Hasta ese momento notaron lo agitado que había sido el día. Entre fugas, engaños, escapes y un robo que podía garantizarles una vida entera tras las rejas, sus mentes y cuerpos habían estado bajo tal exigencia que el cansancio no había tenido lugar. El dolor y la fatiga parecían no existir...hasta ese punto donde finalmente flaquearon y decidieron que lo mejor era descansar, aún faltaba mucho por hacer.

-A esta velocidad tendremos tiempo suficiente para reponer fuerzas antes de llegar -informo Eva, contemplando un instante el vapor de nube por entre el cual la nave se movía, apenas visible gracias a la luz de los astros del digimundo. ¿Serian estrellas reales, gases a millones de kilómetros en continua combustión? ¿Distantes hasta donde el vasto universo puede llegar? ¿O solo programación? ¿Una imagen no más interesante que un salva pantallas? Esas preguntas se las hacia la chica continuamente.

-Entonces hay que aprovechar el tiempo -comento Matt, quien estaba detrás de Eva. La chica accionó un control de su asiento (poco a poco dominaba mejor las funciones de la nave) y la silla giró dejándola de frente al joven Ishida, acompañado por Gabumon, quien sostenía una almohada y una manta muy bien doblada.

-¿Es eso una propuesta indecorosa capitán Ishida? -preguntó la chica con tono sugerente y una mirada coqueta. Matt enrojeció y comenzó a ponerse algo nervioso.

-No yo...digo yo... -trataba de explicarse.

La chica solo sonrió divertida, mientras extendía la mano para tomar la manta y la almohada que Gabumon cargaba. Sobre el otro asiento se encontraban sus botas de campo y en el respaldo estaba colgada su chaqueta, en aparente dominio total de la chica del espacio del piloto, de ambos espacios.

-¿Sabes? Para ser tan galán eres bastante tímido -le comentó mientras acomodaba la almohada detrás de su nuca y se cubría la mitad del cuerpo con la manta-. O no sabes como coquetear con una chica, o te preocupa que un coqueteo juguetón llegue a algo más serio, ¿Cuál de las dos será? -preguntó la chica recargándose en el respaldo del asiento.

-No sé de qué hablas -dijo el joven volviendo a usar su porte serio y distante.

-Te preocupa encontrarte con algo serio -concluyo Eva, cosa que molesto a Matt-, ahora la pregunta es... ¿Te preocupa por que tienes un miedo al compromiso? ¿O por qué tienes a alguien especial con quien quieres estar y no quieres arruinarlo estando con otra persona? -El rubio desvió la mirada descruzando los brazos y poniéndolos en su cintura.

-¿Segura que no quieres ocupar una de las camas de la barraca? Debe ser más cómodo que dormir en un asiento de piloto -Eva sonrió negando con la cabeza ante la evasiva de Matt a contestar su pregunta, pero decidió no insistir más.

-No te preocupes, es más cómodo de lo que te imaginas -dijo meciéndose un poco en el asiento-, además me sentiré más tranquila si estoy aquí para resolver cualquier posible problema que se presente, por poco probable que sea que se presente alguno.

-Entiendo -dijo Matt dispuesto a marcharse-, entonces que descanses Eva -dijo el chico como despedida.

-Igualmente Matt -contestó la joven volviendo a girar su asiento para quedar nuevamente frente a las estrellas de ese mundo, que tanta fascinación le causaban.

Matt y Gabumon caminaron rumbo a la barraca, atravesando el vacío puente de la nave.

-Sabes que tiene razón -dijo Gabumon. Matt no respondió, de inmediato, aunque tampoco lo esperaba el digimon.

-No es algo de lo que quiera hablar ahora.

-No es algo de lo que quieras hablar nunca, y no lo digo por mí, sino por ella.

-Gabumon, por favor -dijo Matt, deteniéndose frente a la puerta deslizable. El digimon negó con la cabeza.

-Solo digo que deberías hablar con ella.

Matt estaba a punto de abrir la puerta, como siempre, tratando de dejar de lado esa conversación, como hacía con todas las conversaciones que su compañero trataba de iniciar con respecto a la chica pelirroja, e igual cuando trataba de hablar sobre sus padres. El digimon conocía a la perfección el carácter del muchacho, pero no por ello dejaba de intentar hacer que este se abriera un poco.

La puerta se deslizó dejando ver la barraca silenciosa y tenuemente iluminada por una luz ligera producida por lámparas de barra en las esquinas del techo. Las camas se encontraban casi todas ocupadas. Había disponibles doce literas, lo que significaba 24 espacios para dormir. Por el tamaño de Leomon, el digimon decidió mejor dormir en el sueño, con la espalda recargada al cuarto de baño, cerca de la cama donde Juri dormía, como el fiel guardián que era. Igualmente Guardromon dormía sin ocupar una cama, por su tamaño, y por qué para el resultaba algo ridículo, dado que sin dificultades podía descansar firmemente de pie. El resto de los Tamers y digimons se repartieron aprovechando que la mayoría de chicos podía compartir la cama con sus digimons, como Terriermon y Henri, o Suzie y Lopmon, que de cualquier modo siempre dormían como en ese momento, con Suzie abrazando a Lopmon. Excepto por casos como el de Guilmon y Renamon que por su tamaño necesitaban una cama para ellos solos. Por ultimo estaban Kouta y Kotemon, que fieles a sus condiciones de guerreros, soldados y sobrevivientes habían optado por renunciar voluntariamente a las comodidades y dormían sobre la fría y dura barra, envueltos en mantas y apoyando la cabeza sobre prendas envueltas a modo de almohadas.

-Que exagerados -dijo Matt al percatarse de que quedaban justamente dos camas disponibles.

El rubio y Gabumon compartirían la parte de abajo de la litera sobre la cual ya se encontraba Taichi recostado y debajo de la manta. A un lado de él, igualmente en lo alto estaba Mimi abrazada a Palmon, y debajo de ella Biyomon y Sora...o mejor dicho, debajo debía estar la chica pelirroja, aunque en realidad esta no se encontraba, solo su compañera Biyomon.

Aquel detalle fue rápidamente detectado por Matt, quien recorrió nuevamente toda el área con la mirada sin dar con la chica. En última instancia suponía que podía estar dentro de uno de los dos cuartos de baño, pero por alguna razón esa lógica y simple explicación no le satisfacía en realidad.

-Solo queda otro lugar en el que puede estar -dijo Gabumon en voz baja para evitar despertar a alguien, y luego comenzó a caminar hacia la litera sin decir nada. Matt lo miró sin avanzar, mientras el digimon se revista a y lo volteaba a ver-. Yo ya me voy a dormir, pero quizá tú quieras dar un paseo nocturno antes -dijo el digimon para luego girarse y recostarse finalmente.

Matt comprendía la intención de las palabras de su compañero, aunque no por ello le resultaba más fácil actuar. Sentía el deseo de avanzar, y a la vez una extraña pesadez en los pies que lo hacían permanecer plantado en su sitio, hasta que finalmente se encaminó con pasos tan ligeros como le era posible hasta la entrada al cuarto de máquinas. Apoyo la palma sobre el botón para abrir la puerta, la cual se deslizo sin problemas, permitiendo le el acceso.

El sitio era más frío y más oscuro que la barraca. Un barandal delimitaba el espacio por el cual podía desplazarse dejándole únicamente un pasillo de un metro de ancho. Frente a la entrada se podía apreciar la parte posterior de uno de los propulsores, justo adelante del barandal, sobre el cual el chico se apoyó tratando de acostumbrarse a la oscuridad de la habitación. Giró luego la mirada hacia la izquierda, encontrándose con el resto del corredor, que después de unos metros se volvía un poco más espacioso, dejando lugar frente a un panel con varias luces parpadeantes, un par de pequeños monitores, un teclado y algunos otros controles. Y finalmente, el chico distinguió frente a todos esos instrumentos y pequeñas luces, a la chica pelirroja por la que estaba el ahí. La joven estaba sentada en el suelo, recargada en la pared frente a los controles, envuelta en una manta delgada y con la mirada fija a las luces parpadeantes.

Matt se acercó apenas unos pasos, distancia suficiente para poder apreciar el rostro ensombrecido de la chica. Sus ojos apagados reflejaban completamente su estado de ánimo, eso era algo propio de ella que el muchacho apreciaba bastante, la manera en que su mirada podía delatar sus sentimientos. Ese conocimiento era a veces conveniente para saber si ocultaba algo, y a veces era desalentador, al distinguir con suma certeza sus emociones hacia las personas.

El rubio suspiró antes de tomar asiento junto a la chica, quien a pesar de estar al tanto de su presencia ni siquiera se molestó en voltear a verlo. Matt no estaba seguro de como comenzar esa platica, tenía un fuerte presentimiento de que era lo que la tenia de ese modo, pero eso no hacía más que complicar las cosas, ¿Cómo hablar con la chica por la que se estaba volviendo loco, del chico que a ella la enloquecía, y que además era en esos momentos el objetivo de toda esa misión?

-Debes pensar que soy una debilucha ridícula -dijo Sora rompiendo el silencio.

Matt no era el único que pensaba en la situación en que ambos estaban. Sora sabía que para el rubio hablar con alguien era difícil, quizá la única persona en el mundo con la que el chico podía compartir una charla sin complicaciones era su hermano menor, T.K., pero aparte de él, incluso ella sentía una distancia con el chico, aunque al mismo tiempo una comodidad a abrirse con él, misma que en ocasiones le hacía sentir deseos de saber que era exactamente lo que pensaba de él antes de que su memoria se viera afectada.

De algún modo ella sentía distinta la vida que tuvo antes de perder la memoria y la vida que construyó a partir de ese percance. Podía parecer que era la misma chica, pero ella se sentía diferente, como si algo faltara, o como si tuviera otros elementos que en realidad no pertenecían a la Sora real. ¿Cuán diferente sería ella de aquella otra chica? Quince años no era poco, y menos aun considerando que de su nueva vida solo poseía cuatro años, y que la mayoría de sus relaciones importantes las había forjado en ese periodo anterior de su vida.

-¿Por qué dices eso? -preguntó finalmente Matt a la chica, que seguía sin mirarlo a pesar de que él no despegaba sus ojos de su rostro.

-Solo mírame, sentada aquí como una idiota, esforzándome por no llorar, mientras todos están enfocados en cumplir con la misión, yo estoy aquí perdiendo el tiempo en lamentaciones y patéticas tristezas.

Matt entristeció al escuchar la pena que Sora mostraba en su voz. Buscó con timidez la mano de la joven pensando que ella lo rechazaría, pero contrario a eso la joven se aferró a la mano del muchacho con la suya y luego recargo su cuerpo en el del rubio

-Puse todo mi empeño en no mostrar mis sentimientos mientras estábamos en Norman City, trataba de ser fuerte, pero creo que no lo soy lo suficiente.

-No digas eso -le pidió el muchacho-, eres la más fuerte que conozco, el solo hecho de haber atravesado por todo esto sintiendo lo que sientes por... -el rubio sintió que no podía seguir hablando-..., ya demostraste cuan fuerte eres, y en realidad eso habla de que tienes más fortaleza que nosotros -Sora lo miro por primera vez, con curiosidad y como pidiéndole que continuara-. Bueno... -trataba de articular el muchacho-, para todos es difícil, y tú tienes que cargar con la dificultad de enfrentar a un amigo, y además de enfrentar tus propios sentimientos por él -se explicó el muchacho. Sora sonrió con tristeza, recargando su cabeza en el hombro del joven.

-¿Crees que este equivocada? -preguntó desconcertando al muchacho-, quiero decir, si Davis fue infectado o lo que sea después de lo que paso en Odaiba como dijo Tai, significa que en realidad no conozco al verdadero, me... Me estuve enamorando del Davis malvado, no del verdadero, eso significa que en realidad no siento nada por él, ¿Crees que sea así?

Matt enmudeció, inseguro de cuál debía ser su respuesta, indeciso sobre que debía decir, pues sus palabras podían tener mucho peso en ese momento, podía reconfortarla, o alejarla del muchacho, esa era su oportunidad, pero, con resignación se decidió a hacer lo mejor por ella, siempre lo haría.

-¿Por qué lo quieres? -preguntó con voz tranquila.

-Bueno... porque es un chico dulce, enérgico, algo atrabancado pero en general que actúa con buenas intenciones, o eso creía. Un muchacho brillante a su manera y con deseos de ser siempre mejor, de superarse, de superar la adversidad, y darlo todo por sus amigos y el digimundo.

-Pues ahí está -contestó el rubio haciendo un esfuerzo por contener sus propias emociones-, todo eso es parte del verdadero Davis, así que no solo significa que en verdad lo quieres por quién es él, sino que el verdadero Davis sigue ahí, y cuando todo esto acabe, será el con quien podrás hablar -le dijo y ella sintió en su pecho una cálida sensación de esperanza.

-¿Tú crees?

-Estoy seguro -contestó el muchacho apretando con fuerza su puño libre. Sora se aferró al brazo de Matt y aspiró hondo.

-¿Crees que cuando todo esto acabe...sea muy precipitado que me le declare? -preguntó con un dejo de ilusión en la voz. Matt levantó la mirada, viendo las luces parpadeantes de las maquinas.

-Creo que no sería algo impropio de Sora -contestó el chico sonriendo el agarre aún más fuerte por parte de Sora, confirmando la emoción que ella sentía por esas palabras, confirmación que no hizo más que aumentar la tristeza del rubio.

-Gracias Matt, eres un gran amigo -el chico sonrió con sus palabras.

-Es mi trabajo, ser tu mejor amigo.


Tai se giró en el colchón nuevamente, frotándose los ojos, incapaz de poder dormir. Se levantó apoyándose con sus codos y luego de un rato saltó de la cama intentando aterrizar haciendo el menor ruido posible. Se enderezo para luego voltear a ver a Mimi, que seguía profundamente dormida por lo que podía ver.

Caminó sin más, descalzo hasta la puerta automática y accionó esta para entrar al puente de la nave. El sitio estaba vacío y silencioso. El movimiento de la nave era prácticamente imperceptible y no había mucho en el cielo nocturno que advirtiera el lento avance del vehículo aéreo. El castaño noto que además de Eva, que parecía estar durmiendo en el asiento del piloto no había nadie más ahí. El chico avanzó hasta la escotilla de acceso y descendió por esta. Rebuscó entre las cajas que habían subido hasta que encontró en una, una caja mediana de color negro, la cual saco junto con otra caja parecida, y con ambas en mano subió al nivel superior.

Puso ambas cajas en la última mesa y tomo asiento frente a esta. Abrió una de las cajas extrayendo de ella las piezas de un arma semiautomática y un cargador vacío. Comenzó a ensamblar el arma.

Cuando llevaba la mitad del proceso dejo el arma sobre la mesa agachando la mirada y conteniendo por un instante la respiración, como tratando de contener la oleada de emociones que lo embargaban en ese momento.

-¿No puedes dormir? -preguntó una voz masculina detrás del chico, quien se giró para ver parada frente a la puerta a Izzy, con una expresión de curiosidad en el rostro.

-Creí que si no iba a dormir sería mejor hacer algo de provecho -contestó el muchacho volviendo a su labor.

-Si...fue lo mismo que se me ocurrió a mí -dijo Izzy avanzando hasta la mesa, tomando asiento junto a Tai, y dejando sobre esta una laptop que abrió y encendió.

-¿Tampoco puedes dormir? -le preguntó el chico mientras volvía a la labor de ensamblar el arma.

-No, así que pensé que lo mejor que podía hacer era volver a revisar toda la información que se tiene sobre el castillo de Davis, así quizá encontremos algo que nos pueda ayudar en la batalla, será algo difícil, debemos estar lo más listos posible -dijo el chico mientras comenzaba a indagar en la información que tenía disponible-, supongo que pensaste algo similar, y veo que conseguiste un arma como la tuya.

-No en realidad -dijo mirando el arma-, esta es una Smith and Weasson, la mía es una Colt -el chico rio al terminar de decir eso-, supongo que igual crees que se trata de lo mismo.

-Pues sí, pero es comprensible ¿No?, tú eres un experto en tu materia, yo en la mía -dijo señalando la computadora-. No soy un guerrero como ustedes.

-Te he visto pelear -dijo el chico captando la atención de Izzy-, tú y Tentomon tienen una buena relación, son guerreros, igual que Joe y Gomamon pese a lo que diga Kouta, la verdad es que el no suele ser así, todo es por...el asunto con Rika supongo.

-Si -dijo Izzy pensando un poco las cosas-. Es raro, ¿No crees?

-¿Qué cosa? -preguntó Tai.

-Que a pesar de todo lo que estamos viviendo, aún seguimos siendo personas, con asuntos personales y vida aparte de las misiones. Quiero decir, está el asunto de Kouta, Joe y Rika, tú y Mimi, Ryo y Hikari...eso fue inesperado... Matt con lo que siente por Sora... Todo es un revoltijo, y a eso hay que sumarle el hecho de que ahora debemos salvar al digimundo.

-Si -dijo Tai percatándose de lo poco común que eran las vidas de todos, y que era aún más complicado de lo que ellos creían, por el simple hecho de que en esa nave viajaban él y Hikari.

-Además ahora es incluso más complicado -dijo Izzy con cierto pesar.

-¿De qué hablas? -preguntó Tai con el armada por completo.

-Bueno, después de esto -dijo mirando a su alrededor-, nos convertimos en fugitivos. Cometimos crímenes bastante graves, y estamos en la mira de HEDM, de Hyuga, de Norman City y de industrias Ipkiss -enlisto Izzy-. Logramos lo que queríamos, pero cuando todo esto acabe, ¿Que va a pasar? -se preguntó el chico pelirrojo.

Tai pensó un momento en lo que el chico decía.

-Cuando todo esto acabe habremos capturado y devuelto a la normalidad a Davis, explicaremos la situación y todo este embrollo -dijo Tai con voz convencida.

-Pero aunque nuestras intenciones sean buenas ellos solo varen que robamos y desobedecimos órdenes directas.

-Lo solucionaremos cuando sea el momento, un problema a la vez -dijo Tai como quien busca terminar una plática difícil. Izzy asintió decidiendo terminar con el tema, al menos por ese momento, quizá Tai tenía razón, ya podrían preocuparse después por ese tema.

El chico pelirrojo devolvió su atención a la pantalla de la computadora.

-Wow -dijo Izzy bastante sorprendido.

-¿Qué pasa? -lo cuestiono el chico castaño-, ¿Encontraste algo útil?

-Yo diría que sí, y mucho -contesto el chico pelirrojo-, ya me parecía extraño que Davis montara tal estructura el mismo.

-¿Cómo dices? -preguntó Tai dejando de lado su tarea de llenar el cargador del arma, y mirando hacia la computadora de Izzy.

-Al parecer...las imágenes del castillo llamaron la atención de un Tamer ingles interesado en la arquitectura.

-¿Y? -preguntó el chico castaño sin comprender las cosas.

-Que llamaron su atención por la similitud de la estructura y la descripción que se hace sobre una fortaleza flotante en una antigua leyenda digimon incluida en un libro de cuentos y leyendas llamado Historias de Sarvar publicado el año pasado. Según su teoría, es muy probable que se trate del mismo castillo.

-Davis debió encontrar dicho castillo y rehabilitarlo -concluyó Tai.

-Si...aunque en la leyenda solo se narra sobre el castillo desde el exterior -se lamentó Izzy.

Tai leyó un par de líneas del artículo, comenzando a hacer memoria en ese momento.

-Sí, pero no es toda la información que tenemos -dijo Tai con una sonrisa peculiar en el rostro.

Espacio aéreo sobre las montañas Maelstrom, en Sarvar, en el Digimundo.

Junio 5 de 2085

Davis terminaba de hacer un par de ajuates al brazalete que ya llevaba puesto en el brazo, mientras también ingresaba unos cuantos comandos más en la computadora sobre su mesa de trabajo, y lanzaba una fugaz mirada a Agumon, que se encontraba en el interior de una jaula, hecho un ovillo y aparentemente durmiendo.

Cuando el brazalete estaba ya terminado el muchacho se puso de pie, levantando el brazo para admirar mejor el objeto. Luego se giró para quedar de frente a la jaula en que se encontraba recluso Agumon y señaló hacia el apuntando con el puño cerrado.

-Agumon -lo llamó el chico y el digimon respondió inmediatamente poniéndose de pie y mirando fijamente al muchacho-. Excelente -dijo con una nueva sombría en el rostro.

A la cámara ingresó Veemon, llevando una bandeja con alimento, la cual dejó sobre la mesa, encontrándose el plato de la comida que había llevado en la noche entero.

-No cenaste anoche -dijo el digimon con preocupación. El muchacho ni lo volteó a ver.

-No, y tampoco he dormido las últimas veintiséis horas, ¿Algo más que quieras decir? -preguntó con tono fastidiado. Veemon suspiró con tristeza.

-Debes descansar -le señaló el digimon, observando el rostro cansado del chico y las grandes y marcadas ojeras, que a pesar de su sonrisa arrogante, no hacían menos evidente su desvelo.

-Este mundo no va a conquistarse solo -dijo abriendo la jaula de Agumon, e hincándose frente a él para tomar su brazo, el cual estaba rodeada por una espiral metálica-, y hablando de eso, estamos listos para iniciar.

-¿Cómo dices? -preguntó Veemon con nerviosismo.

-Prepara a los guerreros, hoy mismo iniciaremos con nuestro avance.

-¿Que tienes pensado hacer? -preguntó el digimon azul.

-Algo sencillo -dijo con voz burlona-, ya que HEDM se ha empeñado tanto en ocultarle mi existencia al mundo, les demostrare de lo que soy capaz.

-¿Y eso sería? -dijo el digimon con más temor que antes. Davis sonrió de forma siniestra mientras se ponía de pie.

-Atacaremos Anthropos City -dijo sin un ápice de duda-, destruiremos la gran ciudad humana del digimundo, la haremos cenizas, de ese modo no poseen ignorarme más.

-¡Pero...! -trató de protestar el digimon y Davis lo miro enfadado-,...creí que habías dicho que no poseíamos el poder para algo como eso -dijo tratando de no molestar al chico.

-Oh, mi querido compañero -dijo apartándose para que el digimon pudiera ver a Agumon-, nuestro querido recluta nuevo está listo, te tengo a ti, y a los hermanos -dijo refiriéndose a Ginkakumon y Kinkakumon-, además, también lo utilizaremos a él -Veemon retrocedió evidentemente asustado.

-Creí que habías dicho que no era seguro liberarlo.

-Bueno, a decir verdad no tengo la completa certeza -dijo el muchacho comenzando a caminar con lentitud por la cámara -, y creo que ni lo sabremos con certeza hasta no probarlo, ¿No te parece? -dijo comenzando a reír como si aquello le produjera gracia.


Sobre la fortaleza el cielo estaba completamente despejado. El sol se encontraba en el punto justo que indicaba que eran el medio día, y la mayoría de los Airdramon que custodiaban la enorme construcción flotante descansaban repartidos por las torres y en los techos de los edificios repartidos por la superficie. El castillo completamente cumplía con los requisitos de una estructura que llevara ese nombre, con torres altas dotadas de vigilantes y muros gruesos y custodiados por guardias que rodeaban todo el perímetro.

Sobre una de las torres más altas se encontraba Ginkakumon, el digimon de armadura plateada, cuya capa ondeaba con el viento ligero que soplaba, mientras el contemplaba el cielo azul, sin preocupación alguna, recargado en el marco de la ventana de aquella torre, y de vez en cuanto paseaba también la mirada por la estructura de la fortaleza, donde se formaban amplios corredores, en ese momento completamente desiertos.

-Que aburrido -se quejó el digimon. Suspirando con cansancio, justo antes de notar una sombra pasar por encima de él. El digimon levantó la vista, más no alcanzó a distinguir algo en el cielo, hasta que vio muy de cerca un grupo de objetos redondos que iban directo hacia el-, ¿eso son…? ¡Mierda!-exclamó saltando de la sima de la torre al momento que esta era golpeada por aquellas grandes esferas que al tocar la estructura estallaron con gran potencia, regando pedazos de escombro por todas partes.

Más bombas similares cayeron por todas partes, causando daños por toda la superficie de la fortaleza, y sonoros ruidos que viajaron a través de toda la estructura.


Una sacudida llegó hasta la cámara donde Ken se encontraba, casi derribándolo.

-¿Qué demonios…? –Se preguntó el muchacho, reponiéndose del susto-, ¡¿Qué diablos fue eso?! –exclamó a través de un comunicador en su brazalete.


-Nos están atacando –informo Ginkakumon mirando al cielo, buscando la fuente del reciente bombardeo.

-¡¿Cómo es posible?! ¡Los radares no detectaron nada!

-¿Y a mí que me preguntas?, son tus malditas maquinas –reclamó el digimon-

-¿Logras ver algo? –preguntó Davis.

-No, aun no… -y en ese momento. Frente a la gran fortaleza, del otro lado de uno de sus grandes muros, el digimon pudo vislumbrar una gran nave que descendía poco a poco hasta quedar frente a frente a la fortaleza, y ante él. De grades alas que producían un intenso ruido y con cañones que le apuntaban. El digimon sonrió-. Ya los veo –declaró retrocediendo un poco, mientras la nave se preparaba para atacar.


-Hora de la verdad –dijo Eva respirando hondo y apretando más el manubrio de la nave.

Detrás de ella, en la segunda fila de control, se encontraban Juri, Joe, Gomamon, Izzy, Tentomon, Hirokazu, Suzie y Lopmon. Los chicos vestían ropas de color verde olivo, sobre el cual llevaban chalecos negros, al igual que protecciones en los hombros, codos, rodillas y guantes de gruesos del mismo color. Sobre la parte superior de los asientos de cada Tamer había una especie de casco, mientras que los digimons llevaban en una especie de mochila adaptada a sus cuerpos. Cada uno de los Tamers y digimons ocupaba un asiento al cual se encontraban bien asegurados, y cada uno parecía ligeramente nervioso.

-¡Acción! –exclamó Eva comenzando a disparar contra el digimon que comenzó a esquivar los ataques. De las torres y otras estructuras comenzaron a surgir varios Airdramons que se elevaron escapando de las explosiones, sobrevolando cerca de la fortaleza.


-¡No pierdas el tiempo! ¡Que ataquen los Airdramons! –gritó Davis aturdiendo un poco a Ginkakumon que había encontrado cubierta detrás de una torre.

-Vigila la forma en que me hablas humano –se quejó el digimon, mientras aprovechaba una pequeña pausa en el ataque para salir de cubierta, y exhalar una gran bocanada de fuego directo a la nave que retrocedió apenas lo suficiente para evitar el golpe de la llamarada.

Al desvanecerse el fuego un gran número de Airdramons se enfiló posicionándose entre la fortaleza y la nave que seguía un poco más alto que la fortaleza.


-¡Vaya! Así que ya tengo tu atención –dijo Eva con tono triunfal-. Ahora chicas.


Los Airdramon se lanzaron contra la nave volando a toda velocidad, pero antes de lograr embestirla una lluvia de bolas de fuego se dirigió hacia ellos desde encima de la nave, golpeando a varios de los digimons y provocando que se dispersaran. Un grupo de los mismos se posicionó a un costado de la nave para intentar un ataque desde ahí, pero en una ráfaga un gran digimon ave de color rojo los embistió con fuerza impidiendo su cometido.

Alrededor de la nave volaban Birdramon y Aquilamon (que se habían ocultado viajando sobre el fuselaje de la nave los últimos kilómetros antes de llegar a su destino). Sobre sus lomos llevaban cada digimon a un jinete, vestidos con trajes parecidos a los de los chicos en el interior del halcón y con los cascos que cubrían por completo sus cabezas puestos. Se trataba de dos chicas que montaban a las gigantescas aves utilizando sillas especiales de montar a las cuales estaban bien aseguradas.

Birdramon arremetió contra otro de los Airdramon sujetándolo con sus garras y lanzándolo sobre otro de los digimons voladores, enviando a ambos contra la fortaleza, mientras que Aquilamon seguía volando a toda velocidad embistiendo a todos los enemigos que se aproximaban peligrosamente al halcón.

-Esto es divertido –escuchó una de las jinetes por el comunicador en su casco la voz de Yolei, la otra jinete-, Sora detrás de ti y Birdramon.

-Estamos en eso-contesto la otra chica jinete al momento que Birdramon aceleraba el vuelo dejándose caer en picada, mientras dos Airdramons la perseguían.

Sora se mantenía aferrada con todas sus fuerzas a la silla de montar mientras Birdramon adquiría más impulso y pasaba por un costado de la fortaleza para después posicionarse justo debajo de esta y con un giro brusco (que sora sintió que casi la arrojaba del lomo de su compañera) se dio la vuelta para esperar a los Airdramons que en cuanto estuvieron frente a ella recibieron el impacto de los meteoros fugaces del digimon.


-Davis, el radar acaba de detectar a otros dos digimons, voladores de nivel adulto –informó Veemon revisando una computadora.

-¿Qué cosa? –Preguntó Davis desconcertado-, ¿Pero qué demonios está pasando?

-¿Quieres que salga a pelear? –preguntó el digimon con diligencia.

-No, envía a los Waspmon.


De la parte baja de la fortaleza se abrieron unas compuertas dejando salir un enjambre entero de digimons voladores, con apariencia de avispas y cuyos cuerpos parecían estar hechos de metal. Dos grandes hélices en la parte superior de sus cuerpos les permitía volar, mientras que el resto de sus cuerpos estaban constituidos por un gran aguijón que lucía amenazante.

La mitad de aquel gran enjambre se lanzó hacia la nave y Aquilamon, mientras que el resto se dirigió hacia la parte baja para comenzar una persecución en contra de Sora y Birdramon.

-Ups, más invitados a la fiesta –dijo Sora en un intento de tono burlón.


-Enterada, descuida, la caballería va en camino –informó Eva que mantenía la nave estable, defendiéndose de los Airdramons disparando los cañones de plasma ubicados en las alas-, chicos es su turno –dijo la joven usando el auricular en su oreja.

-Hay demasiados enemigos alrededor para que salgan –informó Joe mirando la batalla que había afuera.

-Cierto, hora de la artillería, desplieguen las torretas -ordeno la piloto de la nave.


De la parte superior de la nave surgieron ocho torretas que comenzaron a apuntar a los enemigos alrededor de la nave.

Birdramon volvió a elevarse llevando tras de sí a un gran grupo de Waspmons que disparaban ráfagas de láser desde sus aguijones, disparos que pasaban rozando el cuerpo del digimon mientras este alcanzaba a sobrevolar la fortaleza, enfilándose hacia la nave.

-¡Cuando quieran chicos! –exclamó algo desesperada Sora. Mientras que se aproximaba a la nave perseguida de cerca por los Waspmons que al estar dentro del rango de alcance de las torretas comenzaron a ser presa de los disparos.

Varios de los digimons alados alcanzaron a esquivar los disparos, peor otros tantos fueron alcanzados por los mismos, siendo derribados, cayendo sobre la fortaleza o lejos de esta.

-¡Lo sentimos! –exclamó Yolei al ver caer a un par de los digimons.

-Estarán bien, créeme –aseguró Eva-, como sea, chicos, es su turno, Aquilamon y Birdramon no podrán sin refuerzos.

A un costado de la nave un Waspmon fue alcanzado por una compuerta que salió disparada (al igual que una del otro lado), revelando tras de ella a Hikari, que llevaba una especie de mochila colgada al cuello y cargando sobre su pecho, vestida con el mismo atuendo que sus compañeros, y con Gatomon frente a ella, sujetándose ambas de un par de tubos verticales. Gatomon alzó la vista y Hikari, con el casco cubriendo su cabeza aunque un visor le permitía al digimon ver su rostro, asintió, y acto seguido ambas dieron un salto hacia el vacío, mientras Hikari dirigía una mano a la parte baja de su espalda, donde el rudimentario digivice construido por Izzy se encontraba sujeto y accionaba un interruptor de este.

Gatomon se iluminó de pronto creciendo en tamaño y convirtiéndose en Nefertimon, sobre cuyo lomo se encontraba Hikari, y ambas se lanzaron a la batalla.

Otro destello surgió en el otro costado de la nave y de pronto se hizo presente también Pegasusmon, sobre cuyo lomo se encontraba T.K., con su traje de Jinete y ajustando unas correas al digimon para asegurarse al mismo (cosa que igualmente había hecho Hikari).

-¡Santo dios es la primera vez que volamos así de alto! –exclamó T.K. algo atemorizado.


-Acaban de aparecer dos digimons más –volvió a informar Veemon-, parece que son… Nefertimon y Pegasusmon.

Davis se giró súbitamente para ver a Veemon, mientras que en su rostro se dibujaba una sonrisa maquiavélica.

-Por fin llegan –dijo en voz alta-, aun no entiendo como eludieron los radares, se ve que se prepararon para esto –dijo mientras caminaba hasta una esquina de la cámara, en la cual había un gran y único casillero, el cual abrió-, yo también.


-Muy bien chicos, el apoyo aéreo está en posición, hora del despliegue del resto de las tropas –dijo Eva mientras volvía a sujetar con fuerza el manubrio-. Tomen sus posiciones –dijo con voz enérgica.

El área de carga de la nave permanecía a oscuras, pero las tenues luces que producían un par de lámparas largas permitían distinguir cuatro grandes sombras.

-Estamos listos –aseguró la voz de Matt.

-Más vale que si –aseveró Eva-. Cúbranme –ordenó al momento de empujar los controles de la nave hacia adelante.


El halcón se disparó hacia la fortaleza, en medio del enjambre aparentemente interminable de Waspmons y los Airdramons que seguían dando batalla. La nave atravesó sin dificultades a pesar de los golpes que recibía por parte de los enemigos que intentaban frenar su avance.

Ginkakumon notó al gran vehículo aproximándose, y desde lo alto de una de las torres dio un gran salto para después escupir otra intensa llamarada que por poco golpea la nave que alcanzo a elevarse. Justo a tiempo, pero que al hacerlo fue atacada por un par de Airdramons que la embistieron juntos por el lado derecho provocando que se saliera de curso súbitamente.

-Maldición, necesitamos apoyo –escuchó Sora la voz de Eva a través del casco, mientras observaba a los enemigos que intentaban mantener alejada la nave-, Ginkakumon es el problema, alguien distráigalo.

-Entendido –respondió Sora al llamado-, ¿lista Birdramon? –La gran ave digimon emitió un agudo llamado antes de lanzarse hacia la fortaleza.

Otra gran llamarada de Ginkakumon se disparó hacia la pareja, y Birdramon la eludió volando de forma cruzada, pasando cerca de la gran llamarada y remontando el vuelo con las llamas casi golpeándola para lanzar su ataque. Las bolas de fuego atravesaron la ráfaga de Ginkakumon, quien esquivó el impacto de las mismas dando nuevamente un salto desde la torre, y ya en el aire advirtió tardíamente la presencia de Birdramon, que lo embistió con fuerza enviándolo de lleno contra la fortaleza, haciendo que se estrellara en uno de los corredores que se formaban entre las estructuras sobre la superficie.

-Es su oportunidad -avisó la pelirroja y nuevamente el halcón se acercó sobrevolando la fortaleza.

Una gran escotilla se abrió dejando salir a un Devidramon que tomó impulso para lanzarse contra la nave y embestirla desde abajo. Pero antes de llegar, la compuerta trasera se abrió dejando salir de esta a Leomon y Guardromon que embistieron al digimon, sujetándolo de las alas y llevándolo hasta el suelo, donde lo estrellaron sin piedad alguna.

-¡Bien! Primer paquete entregado –exclamó T.K. desde el lomo de Pegasusmon.

La compuerta de la nave seguía abierta, dejando ver en el interior de la misma a Garurumon y Kyubimon, que esperaban su turno para lanzarse, y en ese momento, frente a la compuerta se apareció un gran grupo de Waspmons dispuestos a lanzarse contra ellos e invadir la nave aprovechando el momento.

-¡Ah no! Ustedes son nuestro asunto –dijo con seguridad Hikari mientras Nefertimon tomaba el vuelo hacia los digimons.

Pegasusmon se dirigió igualmente hacia ese punto, y al estar ambos digimons cerca, las protecciones en sus patas comenzaron a emitir un brillo que luego formó un lazo unido a ambos seres. Los dos digimons se dirigieron al grupo de Waspmons, para luego volar a su alrededor, envolviéndolos en aquel lazo brillante, impidiéndoles atacar al resto de sus compañeros.

Kyubimon y Garurumon saltaron en esa oportunidad desde la nave, aterrizando en distintos puntos de la superficie de la fortaleza. Sobre Garurumon viajaba como siempre Matt, pero detrás de este estaban Ryo, Monodramon, Kenta, con MarineAngemon aferrada a su hombro y finalmente Taichi, quien bajo del gran lobo digimon apenas este toco el suelo (o mejor dicho, el techo de una pequeña edificación en un extremo de la superficie de la fortaleza), y desenfundo su arma. Ellos, al igual que el resto de sus compañeros, llevaban los trajes y protecciones completas, incluyendo el casco, que se conectaba a un pequeño tanque de oxígeno que cargaban en la espalda.

Kyubimon aterrizó destrozando un pequeño tejado, llevando sobre su lomo a Rika, Takato, Guilmon, Henri, Terriermon, Mimi y Palmon. Los Tamers y digimons (exceptuando a Mimi) descendieron rápidamente del lomo de Kyubimon, al tiempo en que se hacían presente un vasto grupo de Vegiemons.

-Vaya comité de recibimiento –dijo Mimi sosteniendo un poco temerosa una escopeta no muy larga en sus manos.


-Parece que salió a la perfección –dijo Eva con regocijo, antes de ver a otro Devidramon que se lanzó directo hacia ellos con toda la intención de estrellarse.

La chica alcanzó a escapar del impacto haciendo que el vehículo se fuera en picada, rosando peligrosamente el costado de la fortaleza y luego continuó su arriesgado desplazamiento por debajo de la fortaleza, manteniendo la nave de cabeza apenas despegándose unos metros, mientras el Devidramon seguía detrás de ella.

-¡Chicos! –exclamó esperando recibir apoyo.

-¡Ya estamos en eso! –escuchó las voces de Sora y Yolei al unísono, y acto seguido vio a Aquilamon y Birdramon surgir por el otro extremo de la fortaleza, volando a toda velocidad hacia ella.

La chica se despegó más de la parte inferior de la fortaleza y ladeó la nave justo en el momento preciso para evitar impactar contra Aquilamon y Birdramon, que pasaron flanqueando la nave tan de cerca que Sora alcanzó a sentir el calor del viento que empujaba las turbinas del halcón. Ambas aves digimon embistieron al Devidramon que contuvo los golpes tratando luego de sujetar a ambos digimons, que comenzaron a arremeter contra el con sus garras liberándose y luego separándose volando una a cada lado mientras el halcón surgía de debajo de la fortaleza y volvía a ganar altura.

-Esa estuvo cerca –admitió Eva respirando de forma agitada-, ¿Cómo están los otros? –preguntó la chica girando sobre su hombro para ver al resto de sus acompañantes en la nave.

-Espera –dijo Joe mientras establecía comunicación.

-Kouta, Ken, Cody, ¿me escuchan? –preguntó el muchacho por el comunicador.


De la parte inferior de la fortaleza, ente los montones de escombros, estructuras metálicas y algunas enredaderas que crecían debajo se encontraban colgando Ken, Kouta y Kotemon, sujetados con ganchos de rapel y Telarañas que Wormon seguía tejiendo inseguro de que fueran suficientes para asegurar como era debido a su Tamer y sus otros dos acompañantes, mientras que un poco separado de ahí, Digmon, con Cody asegurado a su lomo gracias a unas correas especiales, se encontraba utilizando sus taladros para perforar la parte baja de la estructura.

Te escuchamos, te escuchamos bien! –exclamó Kouta claramente presa del pánico.

-¡Listo! –exclamó Digmon al momento en que sus taladros perforaron por completo el piso dela fortaleza, y el digimon comenzó a escalar por esta para ingresar.

Digmon se introdujo junto con Cody en un pasillo amplio pasillo desierto, con un alto techo y nada de iluminación. Wormon lanzó una telaraña que utilizó para subir, con Ken aferrado a él, y finalmente Kouta y Kotemon escalaron ayudándose con los lanzadores de arpones, que estaban unidos a resistentes cables para escalar. Ambos, Tamer y digimon, quedaron colgados sobre el agujero en el suelo que Digmon había formado para ingresar y comenzaron a columpiarse para luego saltar y caer sobre suelo firme. Kouta se arrastró hasta pegar la espalda contra la pared del muro y se quitó el casco que le cubría la cabeza, respirando agitadamente.

-¿Recuerdas que te dije que iríamos de vacaciones a hacer alpinismo? –Preguntó el chico a su compañero digimon, que estaba con las rodillas y las palmas apoyadas en el suelo-, se cancela definitivamente –dijo entre jadeos.

-Lo apoyo por completo –contestó Kotemon levantando el pulgar.

Ken se retiró también el casco sacudiéndose un poco el cabello.

-Tai tenía razón, no fue difícil penetrar desde la parte inferior –dijo Ken con ánimo.

-Sí, aunque me gustaría que tuviera un poco más de talento para dibujar –dijo Cody mostrándole el diagrama poco entendible que el chico había hecho, de lo que según él, podía ser la fortaleza por dentro.

-Como sea, es una ventaja que supiera sobre esta fortaleza gracias a sus viajes –reconoció el Ichijouji-. Estamos dentro -informó al resto de sus compañeros por medio de su comunicador.

-Procedan con cuidado –indicó la voz de Tai.


Taichi Kamiya, junto con Ryo, Monodramon, Kenta (que parecía estar a punto de llorar) y MarineAngemon, se encontraban resguardaros detrás de una columna derribada, la cual estaba siendo atacada por un escuadrón de Commandramons que disparaban sin cesar contra ellos.

-Creo que tiene a la mayoría de sus fuerzas encargándose de nosotros pero… -el chico se interrumpió levantándose rápidamente y disparando contra los enemigos logrando atinar a uno de ellos-, igual tenga cuidado, aun puede tener una buena cantidad de digimons disponibles.

-Claro, ustedes también cuídense la espalda –respondió Kouta.

-Sí, espero que sobrevivamos –dijo en forma burlona el castaño mientras volvía a levantarse para disparar, con Ryo apoyándolo usando un rifle.

Antes de volver a cubierta Tai y Ryo vieron a Garurumon arremeter contra los Commandramons aun en pie, derribando a todo estos, a tiempo para volver a girar y lanzarse contra un Monochromon, que le lanzó una embestida, y comenzaron a forcejear.

-Es nuestra oportunidad de avanzar, rápido –informó Tai saltando sobre la estructura que estaban usando de escudo, al tiempo que veía llegar a otro Monochromon, listo para atacarlos a ellos.

-Eso de avanzar va a estar difícil -le informó Ryo recargando su rifle.


Múltiples pantallas mostraban el combate que en ese momento se estaba viviendo en la superficie de la plataforma. Veemon las observaba tanto como podía, mientras que Davis terminaba de ajustarse las correas de un par de botas gruesas. Llevaba puesto un traje de combate completamente negro, y sobre este una gabardina, igualmente negra. Caminó sin prisa hasta las pantallas, observando estas, y percatándose de que una de ellas mostraba la imagen del nivel inferior, por el cual en ese momento se estaban desplazando Ken, Kouta, Cody y sus digimons. El muchacho sonrió de forma burlona mientras negaba con la cabeza.

-Ken Ichijouji, eres un verdadero fastidio –declaró mientras tomaba de la mesa una máscara blanca.

-¿Qué sigue? –preguntó Veemon con algo de temor. Davis se mantuvo en silencio por un momento, luego revisó su brazalete.

-Agumon, sube, encárgate de tu antiguo compañero –el digimon obedeció la orden saliendo de la cámara y avanzando como si supiera de memoria el camino-, tú y yo nos divertiremos con nuestros viejos amiguitos –dijo colocándose la máscara en el rostro.

En el próximo capitulo…

-La torre no está lejos, ¡vamos!

-Ya sabía que tendría que hacer esto.

-Hola Ichijouji.

-Ustedes dicen que utilizan el poder de la alianza y la amistad, patético… la adrenalina, el dolor, y la emoción de la batalla son combustibles mucho mejores.

-No es…no es posible.

-Si crees que eres el único que puede hacer cosas imposibles, estas equivocado.


Bueno, me he decidido por cortar el capítulo aquí, porque tengo la intención de que sea una buena y muy intensa batalla, y no cualquier cosa, así que necesito tiempo de pensar y sacar el mejor jugo posible.

Los chicos ahora contemplan otro problema, ¿Qué sucederá cuando su misión acabe? Los dramas personales también están vigentes, y espero no hacer demasiado tediosa la historia con estos puntos, sino enriquecer las historias personales de los personajes.

En fin, gracias por leer, y gracias por sus comentarios. Esta historia continua, y ojala estén presentes en lo que sigue.