Capitulo XX

"El ataque parte 2-El arma definitiva"

Espacio aéreo sobre las montañas Maelstrom, en Sarvar, en el Digimundo.

Junio 5 de 2085

Múltiples pantallas mostraban el combate que en ese momento se estaba viviendo en la superficie de la plataforma. Veemon las observaba tanto como podía, mientras que Davis terminaba de ajustarse las correas de un par de botas gruesas. Llevaba puesto un traje de combate completamente negro, y sobre este una gabardina, igualmente negra. Caminó sin prisa hasta las pantallas, observando estas, y percatándose de que una de ellas mostraba la imagen del nivel inferior, por el cual en ese momento se estaban desplazando Ken, Kouta, Cody y sus digimons. El muchacho sonrió de forma burlona mientras negaba con la cabeza.

-Ken Ichijouji, eres un verdadero fastidio –declaró mientras tomaba de la mesa una máscara blanca.

-¿Qué sigue? –preguntó Veemon con algo de temor. Davis se mantuvo en silencio por un momento, luego revisó su brazalete.

-Agumon, sube, encárgate de tu antiguo compañero –el digimon obedeció la orden saliendo de la cámara y avanzando como si supiera de memoria el camino-, tú y yo nos divertiremos con nuestros viejos amiguitos –dijo colocándose la máscara en el rostro.


Monodramon saltó encima del lomo de Monochromon, evitando así la embestida del digimon que se impactó contra una columna derribando la misma sobre los chicos que apenas lograron apartarse rodando por el suelo. Monodramon se mantuvo como pudo sobre su lomo, montando a la imponente bestia que se sacudía con fuerza tratando de tirarlo. Ryo y Tai flanquearon al digimon de inmediato, lanzando Tai un pequeño objeto del que salía un grueso cable que Ryo atrapó del otro lado y rápidamente estrelló contra el suelo, clavando un gancho en él. Tai hizo lo mismo para luego activar un mecanismo que comenzó a tensar el cable el cual atrapó el cuerpo del Monochromon justo por la mitad comenzando a presionar su cuerpo con tal fuerza que el digimon parecía estar forcejeando para mantenerse en pie.

-¡Tenga! –exclamó Kenta justo en el momento que estrelló un objeto pequeño contra la cabeza del Monochromon. Dicho objeto quedó pegada a la frente del digimon y en cuanto Monodramon saltó de su lomo emitió una fuerte descarga electica que sacudió al digimon para luego hacerlo caer derrotado.

-La torre no está lejos, ¡vamos! –Dijo Taichi señalando detrás de él-, ¡Matt! –exclamó llamando a su compañero, quien seguía sobre el lomo de Garurumon, que continuaba con su contienda con el otro Monochromon que había acudido a detener a los Tamers, y en ese momento estaba conteniendo al lobo digimon contra la muralla de la fortaleza voladora.

-Los alcanzamos después, vayan, no pierdan más tiempo –señaló el chico rubio hablando por medio del comunicador dentro de los cascos.

-Solo no te retrases –dijo Taichi como una exigencia antes de darse la vuelta y comenzar a correr junto a sus compañeros.


Guilmon respondía a los feroces ataques de los Vegiemons que estiraban sus tentáculos en forma de látigos para golpear al digimon rojo cuyos brazos comenzaban a mostrar los estragos de la batalla, mientras que por encima de él saltó Terriermon lanzando varios disparos que acertaron en gran cantidad sobre los digimons enemigos. Uno de ellos logró eludir los disparos del pequeño digimon lañándose sobre él, pero fue detenido justo a tiempo por Palmon que lo sujetó arrastrándolo al suelo con sus largos látigos.

Mientras tanto Kyubimon (con Rika sobre su espalda) luchaba contra una jauría de Dobermons, que lanzaban mordidas a las patas de Kyubimon obligándola a retroceder hasta quedar justo en la esquina de las murallas de la fortaleza, donde cada vez más su espacio se reducía ante el avance de los Dobermons, lo que comenzaba a causar gran preocupación en la digimon, que pensaba en el bienestar de su compañera.

-Agacha la cabeza Renamon –pidió Rika de repente, justo antes de que uno de los Dobermons se lanzara sobre ella-. ¡Ahora! –Kyubimon, sin entender muy bien obedeció la orden conteniendo su impulso instintivo de saltar para alejarse del ataque, y al agachar la cabeza, Rika tuvo la oportunidad perfecta para disparar con un rifle largo al Dobermon que recibió el impacto en pleno pecho, siendo empujado por la fuerza del disparo.

Otros disparos se unieron al primero frenando el avance de la jauría, gracias a la rápida manera de apuntar y recargar el arma de la chica pelirroja, hasta que solo quedaba uno de los digimons enemigos, el cual se lanzó por un costado aprovechando el descuido de la joven Tamer, que apenas logro percibir al enemigo cuando este ya se había lanzado sobre ella, pero antes de lograr clavar sus afilados colmillos en la chica, Guilmon cayó sobre el comenzando a forcejear ferozmente con el digimon en el suelo, donde ambos rodaban hasta que Guilmon lo empujo con sus patas enviándolo hacia la muralla donde se estrelló para luego recibir dos disparos de Terriermon más un par de parte de Takato y Henri que apuntaban con rifles similares al de Rika.

La pelirroja suspiró aliviada mientras Kyubimon levantaba la cabeza, luciendo también aliviada.


Leomon sostenía un duro duelo de espadas con un Musyamon, sobre el techo de una estructura semejante a un edificio amplio, desde la cual se podía ver la torre y no resultaba nada difícil llegar hasta ella (nada si es que no se consideraba al digimon que frenaba los avances del gran digimon felino). Guardromon había intentado avanzar, pero se había visto detenido por un Sealsdramon, que aprovechaba su velocidad muy superior a la del pesado digimon androide para asestarle varios golpes y esquivar los disparos de los misiles del mismo, uno de los cuales casi golpea a Leomon, quien mantenía su espada contra la del digimon samurái hasta percatarse de la inminente amenaza del proyectil que esquivó retrocediendo un par de pasos, para luego recibir de lleno el ataque de Musyamon que lo derribo para comenzar a forcejear con las espadas en el suelo.

-No llegaran a la torre –dijo el Musyamon con enfado.

-No es necesario, otros llegaran hasta ella –dijo Leomon restándole importancia a la amenaza de su contrincante.

Sobre ellos se distinguió una fugas sombra la cual pertenecía a Aquilamon, que seguía esquivando los ataques delos Airdramons restantes, el Devidramon que seguía amenazando a los Tamers en el aire, y la interminable oleada de Waspmons que no dejaba descansar a los Tamers, ni a Eva que seguía haciendo complicados movimientos para evitar escapar de los disparos y las embestidas llenas de rabia de los digimons androides.

-¿Es que en serio quieren hacer un ataque kamikaze? –se quejó Eva dando otro brusco giró que ladeo por completo el halcón.

-Está en la naturaleza de los Waspmons sacrificarse si es necesario por defender su cuartel general –informó Tentomon, que parecía algo aturdido por los constantes movimientos.

-Sí, pero ese armatoste flotante no es su cuartel general –protestó la piloto.

-Lo será en tanto el Emperador siga controlándolos –agregó Tentomon. Eva bufó con fastidio mientras accionando los gatillos dispuestos en el manubrio disparando una ráfaga con los cañones dispuestos al frente de la nave para alejar a los enemigos.

Uno de los disparos dio de lleno a uno de los Waspmons, que salió despedido hacia la fortaleza chocando con otro digimon similar antes de llegar a esta y haciendo que ambos se impactaran contra la superficie de la fortaleza, muy cerca de donde Ginkakumon seguía derribado.

Completamente consiente, el digimon presenciaba la batalla desde el suelo, aparentemente disfrutando el espectáculo de las explosiones y disparos que había en el aire. El digimon sonrió mientras se ponía de pie

-Si… ¡Esto es una verdadera batalla! –exclamó con energía al tiempo que salía disparado corriendo hacia una de las murallas, la cual escaló sin dificultad y desde esta saltó con todas sus fuerzas.

Birdramon lanzó una serie de meteoros fugaces hacia los Waspmons antes de percibir la amenaza del digimon plateado que por poco alcanza a golpear a la gran ave que en el último segundo logro apartarse provocando que Sora sintiera una fuerte sacudida que casi la hace soltarse de las correas en la silla de montar sobre Birdramon.

Ginkakumon pasó de largo, mirando fijamente a Birdramon, que le devolvió la mirada y se la sostuvo mientras que el digimon enemigo lograba atrapar en el aire a uno de los Waspmons, al cual montó para volar sobre su lomo.

El digimon se sacudió un poco, sorprendido por el peso de su nuevo pasajero, pero pronto logro estabilizarse y Ginkakumon sonrió de forma burlona encarando a Birdramon que seguía mirándolo con una expresión de determinación y emoción, muy similar a la que sora tenía.

-Supongo que nosotras nos encargaremos de él –dijo sora sonando de forma retadora.


Tai y compañía seguían corriendo mientras escuchaban los sonidos de las diferentes batallas que se estaban llevando a cabo en la fortaleza y sobre la misma. El castaño pensó también en sus compañeros que habían entrado por la parte inferior de la fortaleza, y esperaba que lograran encontrar a Davis pronto para poner fin a toda esa contienda.

Kenta corría tan rápido como le era posible, sin embargo debía admitir que tanto Tai como Ryo tenían mejor condición física que él, eso sin mencionar a Monodramon que se desplazaba con rapidez tanteando el terreno para evitar que los sorprendieran.

El digimon compañero de Ryo se detuvo con la espalda contra una pared asomándose al amplio corredor que mostraba una bifurcación tanto a la izquierda como a la derecha.

-Es ahí, la torre esta justo a la derecha –dijo el digimon mirando hacia arriba, donde justamente se encontraba la torre más alta de la fortaleza, completamente negra, inconfundible para los chicos a esas alturas-, el camino luce despejado, andando –dijo Monodramon avanzando, para luego ser acompañado por Ryo, y luego por Taichi que trotaba detrás de la pareja.

-No fue tan difícil –dijo Ryo con una sonrisa, mirando sobre el hombro a Taichi que devolvió la sonrisa, pero en ese momento una extraña e incómoda sensación le recorrió el cuerpo.

El castaño no estaba seguro de cómo lo sabía, pero sin dudarlo ni un segundo aceleró el paso arrojándose sobre Ryo y derribando al chico, evitando así que una gran bola de fuego lo golpeara.

Ambos muchachos cayeron al suelo mientras que Monodramon adoptaba una posición de combate preparándose para la batalla. Taichi levantó la vista, y a través del visor del casco Ryo pudo ver la expresión seria del muchacho que estaba arrodillado en el suelo junto a él. Ryo levantó la mirada para ver sobre la edificación que los separaba de la torre a un inconfundible digimon, de piel amarilla, grandes y afiladas garras tanto en pies como en manos y de ojos verdes que miraban con una rabia impropia de él.

-Agumon –susurró Tai, mientras la mano con que sostenía su arma comenzaba a temblar. Kenta y MarineAngemon se reunieron con los chicos encarando al digimon compañero de Tai, quien saltó desde la terraza de la edificación aterrizando frente a ellos, mirando fijamente a Tai con total seriedad. El muchacho notó que en su brazo llevaba una especie de espiral negra, detalle que le llamó la atención, pero que al mismo tiempo pensó que no era de gran importancia.

Ryo mientras tanto pensaba en muchas cosas a la vez, o al menos lo intentaba. Se puso de pie algo adolorido y se llevó una mano al costado, donde el agudo dolor le recordó que aún no sanaba completamente. Miró a Tai mientras respiraba algo agitado y notó el temblor en la mano del chico. Se incorporó completamente poniéndose de pie, para darle una seña a Monodramon con la cabeza y luego dar un paso al frente.

-Kenta, Tai, ustedes encárguense de la torre –indicó el muchacho-, Monodramon y yo

-No –lo interrumpió Tai mientras él también se ponía de pie y daba dos pasos para quedar delante de Ryo, encarando de frente a Agumon que seguía tan estoico como al principio. Tai respiró hondo para luego quitarse el casco de la cabeza y tirarlo al suelo junto con su arma-. Ya sabía que tendría que hacer esto –aseguró el moreno, mientras sacaba de una funda asegurada a su cintura una barra metálica de más o menos medio metro, la cual luego se extendió formando un báculo largo que el chico manipulo haciéndolo girar un poco-, ustedes encárguense de la torre –ordenó el chico con voz enérgica-, Agumon y yo…tenemos que ponernos al día-, dijo de forma ligeramente más relajada, y hasta bromista, pero sin perder esa autoridad que había usado antes.

Ryo titubeó por un segundo, sin sabes del todo que esa era la mejor opción.

-¿Estás seguro Tai? –lo cuestionó el chico.

-Completamente, váyanse –ordenó el muchacho

Ryo miró nuevamente a Agumon y luego a Kenta, para terminar cediendo, haciendo una seña con la cabeza para que Kenta lo siguiera, y así dejaron solos a Agumon y a Taichi, que seguían dirigiéndose miradas retadoras.

-Amigo, de verdad quisiera evitar lastimarte –dijo de forma lenta y clara Taichi, mientras que Agumon lo único que hizo fue adoptar una pose de batalla que su compañero bien conocía-, bueno, supongo que no piensas igual que yo en esta ocasión –dijo con tono de resignación mientras que Agumon se lanzaba sobre él, y él, con báculo en manos, respondía de la misma manera.


Kouta avanzaba encabezando al grupo que se trasladaba por el nivel inferior de la fortaleza. Habían avanzado ya hasta el final del primer corredor, encontrándose con otro corredor conectado a este que terminaba en un callejón sin salida.

Tras comprobar que no había forma de continuar con su camino por ese lugar decidieron adentrarse en las cámara que había repartidas por varias áreas de la fortaleza.

Kouta se puso contra la pared justo al lado de una puerta doble, ancha y alta, quizá la más grande que habían visto hasta ese momento, cosa que despertaba tanto interés como cierta precaución en Ken y Cody, sin embargo, para Kouta y Kotemon, parecía ser una buena pista.

-¿Que dice el diagrama? -preguntó el arquero preparando una flecha en el arco de madera robado a Cody que sostenía la hoja de papel.

-Arriba -dijo el chico dándole una rápida mirada, literalmente, arriba -agregó mostrando la hoja que mostraba cuatro tres en el interior de la fortaleza antes de llegar a la superficie, y al lado de él mostraba una flecha con la palabra "arriba" escrita a un lado. Kouta miró el papel maldiciendo las nulas habilidades para dibujar y dar indicaciones de Tai, para luego tratar de distinguir entre los manchones de tinta del papel.

-Me parece que esto es una cámara -dijo el chico señalando algo en una esquina del diagrama y mostrándolo a sus compañeros, entre ellos Digmon que se asomaba desde arriba para ver.

-Según Tai una cámara de gran tamaño conecta los dos primeros niveles, puede que sea esa -comentó Ken.

-Y puede que se trate de esta -dijo Kouta volteando a ver la puerta.

Los otros asintieron apoyando la conclusión del chico de pelo largo, y luego Cody se giró para ver a Digmon, quien comprendió sin necesidad de mediar palabras y se acercó a la puerta, mientras el resto del grupo le dejaba libre el paso y el digimon se preparaba para arremeter contra ella.

De un solo golpe con los tres taladros (los dos de los brazos y el de la cabeza) Digmon empujó la puerta con tal fuerza que esta se desprendió del muro y salió volando arrastrándose por un par de metros al caer al suelo.

Kouta ingresó primero, apuntando con el arco en distintas direcciones y cerciorándose de que el lugar estuviera despejado, Kotemon, manteniendo una pose de combate lo siguió de cerca. Wormon y Ken entraron después, y finalmente Cody, caminando junto a su compañero ingresaron a la cámara.

La cámara en cuestión parecía una especie de taller, con varias mesas de trabajo, un par de grandes maquinas, algunos materiales como metales y otras cosas arrumbados en una esquina y unas cuantas jaulas. Casi en el centro Cody vio una mesa sobre la cual había una computadora con varios monitores, y algunas herramientas regadas en esta. Pero aparte de eso, no encontraron a ningún digimon, o a Davis, a quien buscaban en ese momento.

-Parece vacía -señaló Ken, que no parecía estar para nada aliviado, si no lo contrario, Wormon podía notar en la mirada del chico loa nervios que lo carcomían, seguramente por sentirse expuesto y desconocer el paradero de su oponente.

-Tendremos que seguir entonces -dijo Kouta inspeccionando el lugar con la mirada-, ahí hay una escalera, subamos y revisemos en niveles superiores, tiene que estar en algún sitio -sentenció el chico apresurándose para continuar con la búsqueda.

El grupo continuó con la caminata, hasta que escucharon unos pasos que parecían venir de arriba, y alzaron la vista para ver en un andamio pegado a la pared a un sujeto, vestido con una larga gabardina negra con la capucha levantada y una máscara blanca que le cubría el rostro por completo.

-La puerta estaba abierta -dijo mientras se recargaba en el barandal, y parecía mirarlos-, solo para que lo sepan -agregó de forma burlona-. Hola Ichijouji.

-Davis -pronunció con voz potente Ken mientras apretaba los puños.

-De alguna manera, la categoría de "tercos e insistentes" ya no alcanza a abarcarlos a ustedes. Debo admitir que no pensé que seguirían detrás de mí, y menos ahora que Hyuga los ha degradado de equipo especial a incompetentes vigilados.

Kouta tenso la flecha en su arco algo molesto.

-¿Cómo es que lo sabes? -preguntó el menor de los Tamers.

-Tengo mis formas de enterarme de las cosas. Ahora, ¿Cómo es que llegaron hasta aquí sin ser detectados? ¿Y de dónde sacaron esa maldita nave de batalla? -preguntó con tono frívolo.

-Tenemos nuestras formas de hacer las cosas -dijo Kouta de manera burlona-, ahora Davis, ¿Cooperaras o debemos patearte el trasero primero?

-¡Soy el Emperador de los digimons! ¡Refiéranse a mí de esa manera! -exclamó el chico con furia.

-Ya deja ese estúpido disfraz -le espetó Kouta-, sabemos que eres tú, Davis Motomiya, nacido el 19 de septiembre del año 2068 en Odaiba. Ahora quítate esa mascara y ven para esposarte antes de que se me acabe la paciencia.

-Oh Kouta, siempre con tu actitud de soldado -dijo el enmascarado de manera burlona-, algo raro para alguien que desertó de la milicia y que fue un conocido bandolero perseguido por la agencia a la cual ahora sirve como un perro. ¿Qué paso con tu espíritu rebelde? Solías ayudar a quien lo necesitaba, ahora cazas a tus ex compañeros de hurtos -Kouta parecía enfurecer con cada palabra-. Supongo el fin justifica los medios, ¿Y qué mejor fin que asegurar el futuro de tu huérfana hermana? ¿Verdad?

Ken notó la actitud del chico y antes de que este levantara el arco el dio un paso al frente.

-Ya basta de tus juegos, solo quítate la máscara y entrégate -le ordenó Ken. Davis suspiró sonoramente quitándose la máscara que cubría su rostro y bajando la capucha de la gabardina. Momento en el cual loa chicos y digimons pudieron ver con claridad el rostro amedrentado y la mirada siniestra del chico.

-¿No entienden verdad? Yo no estoy en desventaja, ustedes si -y dicho esto una explosión justo debajo de donde se encontraba Davis habría un gran hueco en la pared por el cual salió disparado un digimon de aspecto bestial arrojándose sobre Digmon y embistiéndolo con tal fuerza que lo envió hasta el otro muro estrellándolo contra él.

-¡Digmon! -exclamo Cody alarmado mientras Kouta apuntaba con su arco al digimon y Kotemon y Wormon se preparaban para la batalla.

La piel de aquel ser en cuestión era de color rojo con varias franjas amarillas, andaba a cuatro patas y su cabeza, de la cual surgían dos grandes colmillos, estaba cubierta por un casco blanco del cual salían dos protuberancias que parecían orejas.

-Sethmon –dijo Ken algo preocupado, reconociendo al digimon como la forma armor de Veemon con la ayuda del digimental del amor.

Davis mientras tanto saltó desde el andamio aterrizando sobre el lomo del cuadrúpedo digimon, cuya expresión seria se mantenía con firmeza.

-En cuanto a sus proposiciones, me temo que si quieren detenerme tendrá que ser por la fuerza.


Agumon surcó el aire terminando con el espacio que lo separaba de Taichi, mientras este, con un par de firmes y grandes zancadas avanzó lo suficiente para pasar por debajo del digimon agachándose y luego girarse con rapidez para lanzar el primer golpe, el cual Agumon bloqueo sin dificultad con el antebrazo, recibiendo el impacto, pero sin inmutarse por el mismo.

Agumon volvió al ataque lanzando esta vez una patada. Taichi utilizó la vara para bloquear el golpe, y Agumon aperchó para impulsarse hacia arriba, dar un ti en el aire y luego comenzar a caer juntando ambas manos, apuntando sus garras hacia abajo. Taichi se apartó del sitio al que el digimon apuntaba dando un salto hacia atrás. Agumon aterrizó con las palmas abiertas y giró la cabeza para lanzar una llamarada de fuego que por poco golpea a Tai, quien dio un salto lateral para esquivar el ataque y luego tuvo que dar otro en la dirección contraria para evitar el siguiente disparo. Agumon, que se encontraba con ambas palmas apoyadas contra el suelo, se impulsó con fuerza lanzando un cabezazo que golpeó a Tai en el pecho cubierto por la protección del traje.

El castaño cayó pesadamente de espaldas en el suelo, y sobre él se lanzó Agumon preparando sus garras para clavarlas en el cuerpo del muchacho, quien utilizó la vara de metal para frenar el ataque de su compañero. El digimon apoyó los pies en el suelo ubicándolos a los lados del cuerpo del muchacho que forcejeaba con él evitando ser apuñalado por sus garras.

La contienda poco a poco se inclinaba hacía Agumon, que se acercaba lentamente al pecho de Taichi que casi podía sentir las afiladas garras en los dedos de su siempre fiel compañero, y que ahora era su oponente. El chico ladeo la barra y ayudándose con sus rodillas logró arrojar a Agumon lejos de él, tiempo suficiente para ponerse de pie y prepararse para el siguiente ataque, el cual no tardo mucho, pues Agumon de inmediato volvió a arrojarse sobre Tai lanzando un zarpazo que el castaño detuvo golpeando la mano del digimon con un extremo de la vara, para repetir la acción con loa siguientes ataques de Agumon que lo hacían retroceder poco a poco.

Agumon se arrojó con un salto y las garras apuntando hacia el cuello de Tai quien dobló la mitad de su cuerpo viendo a Agumon pasar sobre él, para luego de escapar del peligro, girar su cuerpo, cayendo sobre sus rodillas algo adolorido por la brusca acción evasiva, pero de frente al digimon que aterrizó dando una rodada en el suelo y dándose la vuelta para encarar a Tai.

-¿Que te pareció? Como Neo en Matrix -dijo Tai tratando de usar un tono bromista, sin embargo la expresión de Agumon no cambio en lo más mínimo-, bien, supongo que no es el momento para intentar hacerme el gracioso.

Ryo y Kenta continuaron con su camino, acompañados por sus digimons, llegando hasta donde se encontraba la torre, la cual estaba en el centro de una especie de pequeña plaza, con solo dos entradas posibles, aquella por la cual ellos mismos acababan de llegar, y otra justo del otro lado. Alrededor unos edificios cortaban tanto la visibilidad como el terreno, dejando un espacio algo estrecho para el combate, cosa que lejos de resultarle contraproducente a Ryo, el chico comenzó a verle las ventajas a esa situación.

Kenta miraba la torre detenidamente, con una mirada que parecía mostrar que el chico también se encontraba realizando sus propios cálculos y consideraciones. Mientras tanto Ryo parecía estar algo preocupado. Solo estaban ahí ellos dos, y ninguno de sus compañeros, o ellos mismos, tenían el poder para derribar la torre, al menos eso era lo que el joven suponía.

-De acuerdo… esperemos a que llegue alguien más –declaró con poco ánimo el chico.

-¿Que sucede soldado? ¿Olvidaste los explosivos? -preguntó una voz femenina que al chico le resultó bastante molesta, aunque al mismo tiempo algo esperanzadora.

Por la otra entrada llegaba en ese momento Kyubimon, transportando sobre su lomo a Rika y compañía. Solo Henri y Terriermon iban a pie. El chico sostenía su arma y Terriermon planeaba sobre el con sus largas orejas.

El digimon zorro se detuvo cerca del militar y su compañero. Ryo sostenía su rifle con el porte propio de un soldado mientras que Rika descendía del lomo de Kyubimon de un salto y se paraba de frente al chico. Mientras tanto Kenta se acercó a Takato, quien bajó de Kyubimon junto con Guilmon y saludó al muchacho de lentes chocando las palmas. Mimi se mantuvo sobre la digimon junto con Palmon, alerta de cualquier ataque.

-Es una suerte que llegaran -dijo Kenta sonriendo. Parecía bastante más tranquilo de lo que estaba antes-, ahora Kyubimon podrá derribar la torre con un ataque -dijo el chico. Henri se reunió con ellos, curioso por saber de qué hablaban.

-No creo que te hubiera ocasionado muchos problemas de todos modos -dijo Takato palpando la parte baja de su casco como si buscara quitárselo.

-Bueno démonos prisa -dijo con de forma autoritaria Rika-, Kyubimon, por favor...

En fracciones de segundo Takato logró distinguir sobre uno de los edificios que se encontraban a su alrededor, un destello que parecía ser una especie de orbe de energía que salió disparado justo hacia la chica pelirroja que estaba parada a pocos metros de la torre.

Takato sintió su cuerpo más pesado de lo normal mientras se arrojaba a toda velocidad sobre la chica pelirroja. Guilmon alcanzo a reaccionar, para intentar detener a su compañero al cual no logro alcanzar, cuando el chico se arrojó sobre la pelirroja embistiéndola y derribándola, provocando que la orbe de energía pasara sobre ellos alcanzando a dañar ligeramente la parte trasera del traje del chico que cayó al suelo, cubriendo con su cuerpo a Rika.

La esfera de energía chocó contra el suelo creando una explosión que empujó al grupo repartiéndolos por el suelo. Kyubimon se plantó con firmeza evitando ser arrastrada por la onda de la explosión, mientras Mimi y Palmon se aferraban al lomo de ella.

Guilmon protegió a Kenta de los escombros que salieron despedidos del suelo de la superficie de la fortaleza, al ver que Takato y Rika estaban bien y habían logrado evitar la per parte de aquel ataque sorpresa.

Takato se levantó un poco apoyando las manos a los lados de la cabeza de Rika, quien abrió los ojos encontrando el rostro del chico, que la cubría de la luz del sol.

-¿Estas bien? -preguntó entre jadeos el chico. Rika parecía conmocionada y solo atino a asentir con la cabeza sin pronunciar palabra alguna-, excelente.

-¿Qué diablos fue eso? -preguntó Monodramon mientras él y Ryo se levantaban del suelo. El muchacho apunto con su rifle hasta encontrar el punto del que surgió el disparo y sobre una de las estructuras vio a un digimon de aspecto femenino cuyo cuerpo era cubierto por una armadura dorada, y portaba un gran mazo con varios pinchos.

Aquella figura saltó desde la terraza del edificio aterrizando al pie del mismo, del cual se abrieron un par de grandes puertas dejando salir a un grupo de digimons androides, cuyos grandes cuerpos los hacia parecer tanques con piernas y brazos, con un ojo que se veía a través de una ranura en el pecho.

-Un grupo de Mechanorimons, y vienen guiados por Kinkakumon -dijo Rika mientras se ponía de pie, apoyándose ligeramente en Takato.

-Debo admitir que han demostrado ser adversarios muy hábiles, y esa nave suya es interesante, me encantaría verla más de cerca -dijo Kinkakumon con voz suave y burlona dando un par de pasos hacia los chicos, que mantenían una distancia prudente, con Kyubimon al frente del grupo.

-Descuida, puedes subir cuando quieras...en calidad de prisionera claro está -dijo Rika de forma retadora. Kinkakumon sonrió.

-Yo más bien esperaba verla luego de que la derriben mi hermano y sus acompañantes -dijo la digimon mientras dejaba caer el gran mazo en el suelo, provocando una gran grieta en él.

-¿Y qué te hace pensar que nuestros compañeros perderán? -preguntó Henri avanzando al frente, creando entre todo el grupo una línea que fungía como barrera entre loa nuevos adversarios y la torre.

Kinkakumon sonrió burlona, señalando hacia arriba. Mimi levanto la vista curiosa, para ver a otro digimon, uno que no había visto antes.


Hikari y TK. Se mantenían tan apartados como podían del halcón, llevándose consigo la atención de los Waspmons que habían comenzado a atacarlos a ellos, sin prestar mucha atención a la nave que pilotaba Eva, desde la cual los cañones seguían disparando al enjambre de digimons androides.

Los disparos de los cañones de los mismos pasaban rosando a Pegasusmon, y a T.K. que se mantenía tan sujeto como podía al lomo de su compañero el cual daba fuertes aleteadas para acelerar el vuelo tanto como no recordaba haberlo hecho nunca. Uno de los disparos de los Waspmons pasó rozando una de las patas de Pegasusmon, quien puso una expresión de dolor mientras dejaba salir un leve gemido y comenzaba a ganar altura.

-¿Estas bien? –preguntó T.K. volteándose para ver como dejaban al grupo principal de Waspmons atrás, el cual volaba alrededor de la nave persiguiendo o siendo perseguidos por Nefertimon y Aquilamon, para luego reparar en que uno de los enemigos los seguía de cerca.

-Sobreviviré –aseguró el digimon mientras T.K. trataba de sacar el arma que llevaba en la cartuchera en su cintura.

Pegasusmon siguió aleteando con fuerza tratando de dejar atrás al enemigo que los perseguía con insistencia, cuando a su lado distinguió una intensa luz y comenzó a sentir una fuerte onda de calor, pertenecientes ambas a una intensa llamarada que estaba a punto de golpearlos, por lo cual el digimon se detuvo de forma brusca, y dio un aletazo con todas sus fuerzas para comenzar a caer a toda velocidad, pasando cerca del Waspmon que también tuvo que frenar con brusquedad para evitar la llamarada,, y que luego sintió el golpe de un arma que cayó sobre él, golpeándolo en la cabeza.

T.K. se lamentó por la pérdida de su arma en la brusca acción evasiva de Pegasusmon, mientras veía a Ginkakumon, que seguía utilizando a un Waspmon como medio de transporte.

-Empiezo a odiar a ese maldito –se quejó el chico.

Ginkakumon sonreía de forma burlona y triunfal mientras veía contemplaba la batalla en general. El halcón seguía tratando de mantenerse fuera del enjambre de Waspmons que se esforzaban por envolver la imponente nave, mientras que Nefertimon y Aquilamon intentaban dispersarlos, siendo asediados también por la presencia de un Devidramon que seguía en vuelo, lanzándose cual ave de rapiña sobre uno de los dos combatientes, intentando derribarlos. Hikari por poco fue alcanzada por las garras del digimon mientras Nefertimon intentaba alejar a un grupo de Waspmons. Justo debajo de él, Pegasusmon disparaba una lluvia de agujas brillantes sobre el uno de los androides insecto que cayó derrotado, pero dejando su lugar a un par más de digimons del mismo tipo. El ser de armadura plateada estaba preparado para atacar al cuadrúpedo volador mientras estaba distraído, pero se lo impidió el ataque de Birdramon, quien sobrevoló cerca de él casi golpeándolo con un ala, pero el digimon alcanzó a reaccionar lanzándose al frente y sujetándose del cañón del Waspmon, quedando colgado de este, mientras Birdramon frenaba en secó y se giraba para lanzar una serie de meteoros fugaces directo al par de digimons. Waspmon recibió el taque, pero Ginkakumon se soltó a tiempo para evitar el ataque. Birdramon se lanzó en picada hacia el digimon que ganaba velocidad con la caída libre y haciendo uso de la capa en su espalda comenzó a planear hasta aterrizar sobre el lomo del Devidramon que perseguía a Nefertimon en ese momento.

El digimon sintió el impacto y comenzó a gruñir y sacudirse como tratando de que Ginkakumon se apartara, pero este doblegó a la imponente bestia que terminó por aceptar al nuevo jinete en su espalda. Birdramon sin embargo no detuvo su vuelo y llegó hasta Devidramon golpeando el rostro de este con sus garras, provocando un par de cortadas en él, una de las cuales atravesó justo sobre el parpado del digimon que gruño adolorido.

Birdramon se alejó descendiendo una buena distancia, para luego girarse y mirar al Devidramon que volvía a forcejear y a Ginkakumon que trataba de doblegarlo.

-Eso solo hará más complicadas las cosas –dijo Birdramon con voz jadeante debido al combate que había tenido que sostener ya contra el digimon en cuestión y el resto de los Waspmons en el aire.

-Nada que no se pueda resolver –dijo Sora con determinación-, chicos, ¿algún plan?


-Trata de llamar su atención –dijo Joe, en cuyo monitor se mostraba la imagen del digimon montado en Devidramon-, distráelo, nosotros lo atacaremos desde el halcón.

-Tratare –escucharon todos decir a Sora.

Eva movía los controles con ligereza, manteniendo (no sin mucha dificultad) la nave en un área específica en medio de los constantes combates entre sus compañeros y los digimons bajo el control de los aros negros. La chica sabía que lo mejor que podía hacer era mantener la nave fija para que sus compañeros pudieran atacar con las armas de la nave y respaldar al resto de sus compañeros, sin embargo, no era una tarea tan simple el mantener la nave en su posición actual para facilitar el apuntar y disparar, y además mantenerse al margen de los combates, sin apartarse mucho del lugar por si alguien necesitaba apoyo, sin embargo también estaba consciente de que la estrategia en que se mantenían en un solo lugar no les serviría mucho más tiempo.

-Muy bien, Hikari, Yolei, cubran la nave, concentraremos los ataques en Ginkakumon –avisó la piloto.

-Entendido –contestaron ambas al unísono.

-De acuerdo, todos concentren el fuego sobre Devidramon y…

Pero antes de que pudiera dar la última orden, la chica vio un gran destello surgiendo desde la fortaleza y dirigiéndose a toda velocidad sobre ellos. La chica apenas alcanzó a girar el manubrio de la nave, la cual se ladeo evitando la colisión con aquel cuerpo que emitía una gran cantidad de energía eléctrica, la cual alcanzó a rozar la parte inferior de la nave, causando ligeros daños en ella, los cuales Eva pudo ver registrados en uno de los monitores, al igual que Izzy y Joe.

-¿Qué diablos fue eso? –preguntó Tentomon reponiéndose de la sacudida.

-La descarga alcanzo a dañar más que la última capa del recubrimiento de la nave, pero los instrumentos siguen en buen estado –avisó Izzy. Joe mientras tanto cambió la imagen en el monitor frente a él, enfocando al digimon detrás de la nave.


Aquilamon golpeó de lleno a otro par de Waspmons apartándolos del lugar, mientras que Yolei, quien se transportaba en el lomo de la gran ave, se giró para ver al nuevo enemigo.

-¿Qué…carajo…? –dijo al ver a la gran ave digimon que aleteaba detrás de ellos.

Aquella ave digimon era ligeramente más grande que Birdramon y Aquilamon, sus enormes alas de plumaje azul con destellantes plumas doradas se agitaban lentamente, pero producían una fuerte corriente de aire que Hikari, sobre el lomo de Nefertimon podía sentir aun estando a u no menos de veinte metros de distancia. Desde su nuca y hasta el final de su lomo poseía una cresta de plumaje blanco, y su rostro estaba cubierto por una máscara de color azul con puntas doradas y dejaba ver solo su pico anaranjado. Su cola era larga, de plumaje azul e igualmente con algunos adornos dorados en forma de rayos, confiriéndole en su totalidad un aspecto intimidante a aquel digimon que permanecía quieto luego de aquel primer ataque.


-Es un Thunderbirmon, tipo ave y bastante poderoso –informó Suzie.

-Y parece que nos tiene a nosotros en la mira –agregó Gomamon mirando el monitor de Joe.

-Genial, lo que faltaba –se quejó Eva, mientras giraba la nave para quedar de frente al ave nuevamente y comenzar el contra ataque-, ¡vamos! –exclamó la chica comenzando a disparar, sin embargo la velocidad del digimon fue suficiente para eludir los disparos con facilidad.

Los chicos comenzaron el ataque impidiendo al ave digimon cercarse, mientras esta zigzagueaba recorriendo prácticamente todo el espacio aéreo que ocupaba la batalla, razón por la cual tanto aliados como enemigos de la nave tuvieron que apartarse de los disparos de esta, que continuaba su cacería del digimon volador.

Thunderbirmon se alejó por detrás del halcón, y a una distancia considerable volvió al ataque, eludiendo los disparos de los cañones que había en la parte superior del fuselaje de la nave hasta llegar tan cerca de estos que logró golpear uno de ellos desprendiéndolo del halcón.

-¡Carajo! –se quejó Juri (cuyo cañón era el que había quedado destruido).

El digimon se elevó después, justo sobre la nave, para alcanzar una altura considerable y después lanzarse en picada hacia ellos.

-¡Eso sí que no maldito! –exclamó Eva con furia manipulando los controles de la nave y dando un fuerte tirón de la nave, la cual levantó la nariz, pero mantuvo las alas en posición horizontal, permitiendo a la chica ver al digimon que decencia hacia ellos a toda velocidad, pero manteniendo en vuelo estable a la nave. La chica comenzó a disparar una ráfaga de proyectiles reales sobre el digimon, los cuales evitó sin dejar de dirigirse directamente hacia ellos, hasta que concentró su ataque hacia una de las alas del halcón, cosa que Eva alcanzó a notar y por lo cual aumentó la potencia de las turbinas haciendo que la nave diera un brusco movimiento que permitió que evitara la colisión, aunque causó otra fuerte sacudida en el interior de la misma (cosa a la cual ya se estaban acostumbrando los chicos detrás de la piloto).

Joe se aferró al respaldo de su asiento mientras la nave volvía a su posición común y Eva comenzaba a seguir al digimon en los monitores de la nave.

-Maldito, ya verás –decía la chica mientras seguía manipulando los controles sin darse cuenta de los enemigos frente a ellos, los cuales Joe alcanzó a distinguir.

-¡Eva! –exclamó el chico haciendo que la joven reaccionara y viera frente a ellos a un grupo de Waspmons que comenzó a disparar contra el vidrio frontal de la nave, en el cual rápidamente aparecieron un par de grietas.

-¡Demonios! –exclamó la chica haciendo descender la nave con rapidez, y percatándose de que varios otros Waspmons habían comenzado a reunirse alrededor de la nave y comenzaban a atacar la misma, haciendo que el sistema de monitoreo interno comenzara a mostrar varios daños en la estructura de la nave.

El halcón se movió entre los digimons, mientras que una lluvia de bolas de fuego comenzó a hacer que se dispersaran, ataque proveniente de Birdramon que ataca hasta que ella misma se vio atacada por Ginkakumon y Devidramon en conjunto.

La nave se desplazó alejándose del conflicto hasta encontrar refugio debajo de la fortaleza, pero perseguida aun por los Waspmons, y luego rebasada sin mucha dificultad por Thunderbirmon que los encaró cerrando el paso de la nave que se detuvo ante el expectante digimon. Por un instante Eva creyó distinguir en la mirada del ave digimon algo semejante a la incitación, mientras que a su alrededor los Waspmons se mantenían en vuelo y rodeando a la chica.

-Chicos, necesitamos ayuda –dijo Eva por medio del comunicador, el cual le permitió escuchar algunas explosiones y voces jadeantes.

-No creo que sea posible por un rato –escucharon decir a Hikari.

-Quieren derribarnos, están empeñados en hacerlo –dijo con preocupación Suzie mirando las grietas en el vidrio de la nave.

-¿No se suponía que esta nave era una pieza de ingeniería de última generación y no sé qué más? –Dijo en forma de queja Hirokazu-, ¿No hay manera de defendernos de estos enemigos o qué?

Eva pensó en las palabras del chico, mientras los nervios y la impaciencia la devoraban por dentro, pero se esforzaba por mantener la mente calmada para poder encontrar una salida a esa situación desventajosa.

-Ok… -dijo mientras aclaraba sus ideas-, bien, primero que nada necesito un compañero –dijo con voz calmada.

-¿Qué? –preguntó Joe.

-¡Un compañero! –Exclamó con menos paciencia la chica- ¡Ya les dije que esta nave fue creada para que entre dos sea pilotada, así que necesito a alguien que me ayude!

Sin dejar pasar más tiempo se escuchó el sonido de uno de los broches de seguridad liberarse y luego unos apresurados pasos en el puente llegaron a oídos de Eva que parecía estar a punto de tener una crisis de pánico, hasta el momento en que el asiento junto a ella se sacudió, debido a que Juri acababa de acomodarse en él y se encontraba ajustándose el cinturón y las protecciones sobre los hombros y el pecho.

-¿Cuál es el plan? –preguntó la chica halando hacia ella el segundo manubrio de la nave. Eva la miró de reojo.

-¿Alguna vez has pilotado algo? –preguntó la chica latina.

-Hasta ahora lo único que he aprendido a manejar fue mi triciclo a los tres años –contestó la chica con sinceridad, provocando que Eva suspirara con preocupación.

-De acuerdo…entonces el plan es no morir.


Davis seguía de brazos cruzados y con una sonrisa burlona sobre el lomo de Sethmon, que bufaba al respirar de modo que lo hacía lucir todavía más peligroso de lo que ya de por si era por su simple apariencia. Kouta mantenía el arco tensado, Kotemon estaba en guardia y Wormon también se unía a la línea de combatientes esperando el siguiente movimiento del digimon, el cual dio inicio en el momento en que Davis dio un salto hacia atrás, y al estar despegado del digimon este se impulsó con fuerza al frente para embestir con rabia a los Tamers y digimons. Kouta levantó el arco apuntando al digimon, pero antes de que la flecha saliera disparada Digmon aterrizó frente a ellos frenando la embestida de Sethmon, tomándolo sujetándolo de la cabeza, recibiendo toda la fuerza de la embestida, la cual lo arrastró haciéndolo retroceder, mientras que Kouta y compañía se apartaban de los combatientes para no ser aplastados por ellos.

Sethmon empujaba con fuerza a Digmon, quien se esforzaba por mantenerlo sujeto, hasta que el digimon comenzó a sacudir con fuerza la cabeza y a levantar al digimon que terminó siendo arrojado sobre una de las mesas de trabajo repartidas por la cámara. Sethmon se preparó para lanzarse sobre el digimon caído, cuando sobre su lomo aterrizó Kotemon, que rápidamente comenzó a soltar una serie de golpes con su espada de kendo, mientras Wormon comenzó a atacar las patas del digimon con sus telarañas, buscando mantenerlo quieto.

Davis parecía divertirse con la escena, sonriendo mientras seguía con los brazos cruzados hasta que vio una flecha dirigirse hacia él, misma que alcanzó a eludir vio impactarse contra el muro detrás de él, en el cual quedó sujeta por un mecanismo de prensión que tenía en lugar de punta. El joven volteó para ver a Kouta apuntándole a una distancia de cinco metros, mientras que Ken y Cody lo flanqueaban.

-¿De verdad? ¿No usaras flechas reales? –dijo con voz tranquila el Motomiya.

-No quiero desperdiciarlas en ti –contestó Kouta-. Pero si debo, no dudare en atravesarte entre las cejas con una si así se acaba esta locura –dijo con tono serio, cosa que parecía preocupar un poco a Ken, quien se aguantó las ganas de protestar contra el chico (tal y como este le había aclarado antes que hiciera si se llegaba a dar la situación en que estuviera intimidando a Davis).

El muchacho sonrió de forma burlona mientras comenzaba a levantar ambas manos, como si pretendiera entregarse. Kouta lo miró con cierta desconfianza, pero sin perder la oportunidad comenzó a caminar hacia él, luego de cerciorarse de que Ken había comenzado a apuntarle con un arma, al igual que Cody, a quien le temblaba la mano.

Kouta se acercaba lentamente dejando de mantener la tensión del arco, con el sonido de la contienda de Wormon y Kotemon contra Sethmon, hasta que de un movimiento rápido soltó la flecha del arco que cayó al suelo, y sujetó la mano del muchacho con firmeza, torciéndola contra su espalda, mientras soltaba el arco que cayó detrás de él y tomaba la otra mano del muchacho sujetando ambas con firmeza.

-¿Olvidaste las esposas? –preguntó de forma burlona. Kouta no contestó, y solo miró al chico con enfado-, descuida, yo traje unas –dijo mientras con las manos en la espalda el chico presionaba un botón del brazalete en su mano derecha.

Del aparato se produjo un sonido agudo y luego se disparó un chorro de luz de color violeta el cual envolvió al chico como si se tratara de una cuerda, la cual le amarró los brazos contra el pecho liberando a Davis del agarre, para después apartarse un par de pasos y luego darle un rodillazo en la parte baja del abdomen, lo cual provocó que el chico callera sobre sus rodillas sofocado.

Ken dio un paso al frente, pero antes de utilizar su arma Davis volteó hacia él y Cody, sobre quien lanzó con el brazalete otro chorro de luz que también a él lo envolvió, para luego saltar hacia el frente eludiendo los disparos de Ken, y aterrizando en el suelo dando una rodada, luego de la cual sacó de una de sus botas una barra delgada de metal, la cual lanzó contra Ken, apuntando a la mano del chico con que sostenía el arma y logrando acertar contra los dedos del chico quien dejó caer el arma por el dolor. La pistola se arrastró un par de metros lejos del chico, quien se apresuró para tomarla, mientras que Davis con una sonrisa en el rostro, también se lanzó a toda velocidad hacia el muchacho.

Un fuerte estruendo se escuchó en la cámara, el cual se debía a que los bruscos movimientos de Sethmon habían arrojado contra los monitores de Davis a Kotemon, y este yacía en el suelo junto a varios cristales de las pantallas, mientras que Wormon se apartaba de un salto para evitar ser aplastado por el salvaje digimon, quien luego volvió a embestir a un recuperado Digmon, empujando a este hasta tenerlo aprisionado contra uno de los muros.

Ken mientras tanto estaba a punto de tomar el arma cuando la tacleada de Davis lo freno de golpe y lo llevó hasta el suelo donde se estrelló de espaldas y antes de poder reaccionar fue presa de un puñetazo de parte del muchacho en el rostro, seguido de otro y un tercero que el joven alcanzó a esquivar moviendo la cabeza y haciendo que el puño de Davis chocara contra el suelo, aunque sin producirle dolor visible al chico que seguía sonriendo con malicia. Antes de recibir un cuarto puñetazo Ken logro conectar un golpe en la mandíbula del joven a quien aturdió ligeramente, para después sujetar del cuello de la gabardina y atraer a él con todas sus fuerzas propinándole un cabezazo justo en la nariz que lo envió hacia atrás, permitiendo al chico levantarse y adoptar una postura de combate.

Davis rodó por el suelo y luego se incorporó arrodillándose, cubriéndose el rostro con una mano, mientras se levantaba y Ken podía distinguir que unas cuantas gotas de sangre caían de detrás de su mano.

El muchacho apartó la mano dejando ver la hinchazón de su nariz que emanaba sangre y una sonrisa retorcida, que lejos de intimidar a Ken, solo lo hizo apretar los puños que mantenía en alto con más fuerza.

Digmon, haciendo uso de toda su fuerza logró empujar a Sethmon lo suficiente como para tener espacio para disparar sus taladros, los cuales colisionaron directamente contra el digimon, empujándolo con violencia y haciendo que rodara por el suelo hasta llegar al otro extremo de la cámara.

-¿Qué pretendes Davis? ¿Extender esta locura hasta sus últimas consecuencias? –exclamó Ken con furia. Davis respondió con una risa siniestra.

-Eso que tu llamas locura yo lo interpretó como el orden natural de las cosas, guerra, destrucción, conflicto, violencia, nada hay más natural que eso –luego de esas palabras el chico hizo una mueca de dolor y comenzó a jadear, llevándose una mano al pecho como si quisiera arrancarse la prenda que lo cubría, cosa que alarmó a Ken.

-Davis no estás bien, venimos para ayudarte, ¿no lo ves? –el muchacho de pelo azul vio como Sethmon trataba de levantarse, con una herida en la pierna provocada por el último ataque de Digmon-, tu compañero está herido, ¿no detendrás esto ni por él?

-Si muere ya conseguiré otro –dijo como si nada, provocando que Sethmon lo volteara a ver con sorpresa-, mejor dicho, ya tengo al remplazo perfecto –dijo enderezándose y sonriendo de la misma forma que lo estaba haciendo antes, con el rostro bañado en sudor, las marcadas ojeras en el rostro y los ojos que parecían inyectados en sangre.

-Davis, por favor…

-Ustedes dicen que utilizan el poder de la alianza y la amistad, patético –dijo mientras levantaba el brazo en que llevaba el brazalete y comenzaba a presionar varios botones de este- la adrenalina, el dolor, y la emoción de la batalla son combustibles mucho mejores.

-¿Qué se supone que significa eso? –preguntó Ken.

Kouta observaba desde la distancia la conversación y la anterior batalla, mientras intentaba, sin éxito alguno, liberarse de esa extraña fuerza que lo mantenía prisionero, y su mirada se fijaba en el brazalete del chico.

-Todos sabemos que Agumon es poderoso, pero es hora de ver que tan poderoso puede llegar a ser en realidad, ¿no te parece? –dijo mientras terminaba de manipular el brazalete.

Kotemon logró distinguir en Sethmon una mirada con algo semejante a la preocupación, lo que le despertó un mal presentimiento.


Taichi avanzó un par de metros corriendo mientras detrás de él, muy de cerca, estaba Agumon preparándose para saltar sobre el chico que logro llegar hasta el punto donde había tirado su casco el cual lanzó haciendo uso de la vara de metal hacia Agumon, quien en ese momento saltó y desvió el objeto con un zarpazo, para luego ver como Tai le lanzaba un golpe con la vara el cual también bloqueó con el brazo derecho, sujetándola vara para jalar esta y así atraer a Tai al mismo tiempo que él se lanzaba con las garras hacia el frente para atacar al chico quien se apartó del ataque dando una media vuelta sin dejar de sujetar la vara con una mano, mientras que con el brazo libre, al quedar de espaldas a Agumon asestó un codazo sobre este golpeándolo sobre el cuello y haciéndolo soltar la vara y caer al suelo. Tai hizo girar su arma volviendo a la posición de combate mientras Agumon se recuperaba del golpe y se ponía de pie para inmediatamente disparar una bola de fuego la cual Tai esquivó e impacto en la estructura detrás de él. A la flama le siguieron varias otras que Tai esquivaba mientras retrocedía, hasta que Agumon dio un salto impulsándose con fuerza y logrando taclear al chico que estaba más concentrado en evitar las llamaradas, y que por lo mismo recibió todo el impacto del ataque de Agumon, que los envió a ambos contra la delgada lamina de la estructura a sus espaldas, la cual cedió sin complicaciones haciendo que ambos cayeran en el interior de lo que parecía ser una bodega vacía, donde lo único que ocupaba el espacio eran los pilares que sostenían el techo de la estructura.

Tai se levantó rápidamente, y antes de que Agumon se lanzara sobre él otra vez el chico disparó con el arma que había recogido del suelo en las fracciones de segundo que había tenido disponibles al lanzarle el casco a Agumon. El digimon retrocedió hasta encontrar cubierta mientras que el castaño siguió disparando hasta ocultarse el también detrás de un peldaño.

Tai respiraba algo agitado, mientras trataba de asomarse desde su posición para ver a Agumon, quien saltó con velocidad y disparó una flama que casi golpea al chico, quien volvió a ocultarse antes de que eso sucediera.

El muchacho se agachó deslizándose por el pilar en que estaba recargado hasta llegar al suelo, para luego comenzar a buscar en sus bolsillos hasta sacar un cartucho de balas reales, con el cual remplazo el cartucho de sedantes del arma y recargó la misma, teniendo en mente la espiral que rodeaba el brazo de Agumon, y que era su objetivo. Sabía que sería difícil, y que solo tendría centésimas para apuntar y disparar, además que de fallar podía causarle una herida seria a su amigo, pero también sabía que debía hacerlo, si quería liberarlo.

El castaño desenvaino un cuchillo de afilada y resplandeciente hoja, la cual utilizó como espejo para ver a Agumon, quien comenzaba a acercarse moviéndose entre los pilares con rápidos saltos. Ya estaba a pocos metros, y si iba a atacar debía hacerlo en ese momento.

Agumon volvió a saltar para cambiar de pilar y Taichi en ese momento salió de cubierta, apoyando la mano con el cuchillo en el suelo y levantando la mano con el arma para apuntar y disparar. Era como si todo sucediera en cámara lenta. Tai disparó tres veces, escuchando tres detonaciones que parecían una muy lejana de la otra, mientras Agumon estaba en el aire y la primera bala chocaba contra un pilar detrás de él, la segunda alcanzaba a rozar la piel del cuello del digimon, mientras que la tercera impacto sobre el brazo de Agumon, aunque Tai no logró distinguir bien en que parte, y el digimon fue empujado por el disparo y cayó al suelo emitiendo un gruñido de dolor.

-¡Agumon! –exclamó con preocupación Tai levantándose del suelo y corriendo hacia su compañero.

El castaño encontró a Agumon en el suelo, boca abajo, apoyando la cabeza contra el suelo y ocultando el brazo en que Tai le había disparado debajo de su cuerpo. El chico logro ver unas cuantas gotas de sangre, lo que aumentó su preocupación.

-Amigo –dijo agachándose junto a él-, déjame ver –pidió tomando sin más el brazo del digimon y revisando este, solo para ver que había una herida en el brazo provocada por la bala, pero que no había alcanzado a golpear en lo más mínimo la espiral.

Tai retrocedió de un salto volviendo a apuntar con el arma pero Agumon la golpeó lanzándola lejos del chico que miraba algo preocupado a su compañero que no parecía lucir bien. Pese a la herida en su brazo parecía que algo más era lo que le estaba pasando. Jadeaba al respirar y no parecía poder moverse mucho, además de que todo su cuerpo temblaba y sus ojos mostraban dolor.

-¿Agumon? –preguntó con timidez Tai.


Una serie de explosiones causadas por ataques de los Mechanorimons comenzaron a crear grandes estragos alrededor de la torre y a provocar que los Tamers y sus compañeros comenzaran a dispersarse por el área. Sobre Kinkakumon se lanzó Kyubimon atravesando una intensa nube de humo. El ser con apariencia femenina atrapó a Kyubimon en el aire y la sometió dejándola caer con fuerza en el suelo para luego apoyar su pie sobre su cuello aprisionándola así, mientras preparaba su mazo para dar el golpe final.

-Lastima zorrita, aquí acaba tu camino –dijo levantando el arma antes de recibir en el pecho y rostro una serie de disparos de Terriermon, que planeaba utilizando sus alas.

Kinkakumon retrocedió cubriéndose con los brazos, mientras que desde atrás Guilmon corría a toda velocidad hasta llegar a ella y golpear sus piernas derribándola. Al caer al suelo vio a Terriermon lanzarse sobre ella formando con su cuerpo un pequeño tornado. La digimon logró apartarse viendo como en el suelo impactaba el ataque del pequeño digimon causando un gran daño, y sin tiempo para reaccionar nuevamente el digimon rojo arremetió contra ella dando un gran zarpazo en su brazo que causo una ligera herida.

-Miserable –bramó Kinkakumon enfurecida mientras con su mano cubierta por una especie de guantelete formaba una esfera de energía que preparaba para lanzar al digimon que seguía corriendo, pero antes de poder lanzarla fue derribada por Kyubimon, que la aprisiono debajo de sus patas.

-Creo que a ti es a quien se le acaba el camino –le susurró cerca del oído mientras intentaba liberarse, hasta que otra serie de explosiones hicieron que Kyubimon saltara y se alejara de Kinkakumon, quien se levantó y saltó apartándose de la zona de las explosiones.

Palmon con la ayuda de Monodramon trataban de frenar el avance de uno de los Mechanorimons que avanzaba sin prestar atención a los golpes del digimon dragón ni a los látigos con que Palmon trataba de frenarlo. Al mismo tiempo Ryo disparaba con su rifle sobre el cuerpo del digimon, en el cual impactaban los disparos de plasma del muchacho, pero no ocasionaban daño alguno.

-No quería, pero me obligas a usar las municiones reales –se quejó Ryo mientras comenzaba a cambiar el cartucho con el digimon a pocos metros de él. Sin embargo el cartucho se atascó y el joven comenzó a forcejear con el arma– .Vamos maldita cosa estúpida –se quejó el chico para luego verse cubierto por la sombra del digimon que estaba a punto de disparar su rayo contra él.

Ante la imposibilidad de escapar del ataque Ryo desvió la vista cerrando los ojos, pero antes de que Mechanorimon disparara una fuerte corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo, y después de eso el digimon cayó al suelo por un golpe de Monodramon. Ryo vio detrás del digimon a Mimi, quien jugaba con una esfera metálica, similar a la que acababa de lanzar sobre el digimon abatido, y que se trataba de una peculiar arma de la que ahora disponían.

El muchacho sonrió aliviado, pero no esto no le duró mucho, pues pudo distinguir detrás de la castaña a otros Mechanorimons que perseguían a Takato y Henri, que estaban buscando distraerlos para que Rika pudiera atacarlos por detrás, mientras ella misma era protegida por Kyubimon, Terriermon y Guilmon, de los ataques de otro par de Mechanorimons y de Kinkakumon, que se mantenía a la distancia esperando el momento de atacar.

La espada de Leomon volvió a colisionar contra la de Musyamon, bloqueando un ataque de este, para luego permitir al enorme felino asestar una patada sobre el pecho del samurái que retrocedió unos cuantos pasos. En ese momento Leomon distinguió la intensa batalla que se estaba viviendo a unos metros de él y Guardromon que seguía manteniendo combate contra Sealsdramon, quien lucía algo cansado, pero su velocidad seguía superando los movimientos toscos del gran androide digimon, cuya resistencia física le permitía seguir en el combate, apenas logrando bloquear los golpes de Sealsdramon y logrando conectar algunos puñetazos, que acompañó con un disparo de misiles que causaron una explosión que los separó a ambos y casi tira a Guardromon de la estructura sobre la cual se encontraban. Leomon dio un vistazo a su oponente que se preparó par alanzar otro ataque y con rapidez lanzó su espada frenando a Sealsdramon y sostuvo la hoja del sable de Musyamon provocándose una cortada en la palma.

-¡Ve a ayudar a los demás yo me encargo de esto! –gritó con autoridad el digimon.

-Pero… -trató de protestar Guardromon, pero Leomon lo interrumpió con un gruñido, para después asestar un contundente puñetazo en la cara a Musyamon dejándolo noqueado.

-¡VE! –exclamó mientras se lanzaba contra Sealsdramon, tacleándolo con tal fuerza que ambos cayeron del edificio.

Guardromon aceptó a regañadientes la indicación y salió disparado utilizando sus propulsores hacia el terreno de batalla.

Henri y Takato seguían corriendo de los Mechanorimons hasta que Takato tropezó y Henri se detuvo para ayudarlo, momento en el cual fueron alcanzados por enemigos, que fueron embestidos por Guardromon quien llegó a toda velocidad a socorrerlos, derribando a ambos enemigos y quedando sobre ellos algo lastimado.

Takato se puso de pie sintiendo un fuerte dolor en una rodilla, la cual estaba seguro de que estaba sangrando debajo de la ropa, pero trató de no pensar en ello.

-Solo nosotros no podemos con esta batalla, ¿Dónde está Matt? –se preguntó Henri con desesperación.


Taichi permanecía expectante mientras su compañero arqueaba el cuerpo como si estuviese a punto de vomitar. El chico no estaba seguro de que debía hacer, sin embargo tampoco quería dejar solo a su compañero, hasta que este levantó la cabeza lanzando un fuerte gruñido y clavando las garras en el suelo. Taichi se puso de pie sin retroceder mientras contemplaba con preocupación al digimon.

-Agumon… -de pronto Tai pudo percibir que el cuerpo del digimon comenzaba a cambiar. Sus brazos se anchaban y los colmillos en su hocico comenzaban a alargarse, sobresaliendo de sus fauces-, ah diablos –se lamentó el chico retrocediendo con lentitud, hasta que Agumon lo miró con rabia, como si se acabara de percatar de su presencia.

Tai se giró deprisa para salir corriendo, y detrás de él Agumon que a cada paso aumentaba de tamaño. Tai miró sobre el hombro al digimon estiró su agrandado brazo golpeando al chico en la espalda, y lanzándolo con fuerza hacia el muro de lámina frente a ellos. Tai alcanzó cubrirse y ladearse un poco para golpear con el hombro sobre la estructura que se derrumbó al contacto, dejando caer al chico en el exterior de la estructura, la cual de inmediato comenzó a destrozarse mientras el chico presenciaba frente a él a la versión más salvaje que había visto en su vida de Greymon, quien levantó la cabeza lanzando un potente rugido que resonó por toda la superficie de la fortaleza, como si se impusiera a todo ser vivo presente.

-No… ¡Agumon! –exclamó Tai tratando de ponerse de pie pese al dolor.

Greymon reparó en el mirándolo fijamente, preparándose para dar el golpe final, cuando una figura blanca con destellos azules lo embistió derribándolo sobre los escombros de la estructura. Taichi levantó la vista para ver a Garurumon sujetando con sus fauces el brazo de Greymon, mientras este, con el brazo libre intentaba liberarse sujetando el cuello de Garurumon y propinando varios golpes, pese a los cuales el lobo digimon seguía sometiendo a Greymon manteniéndolo debajo de él.

Taichi comenzó a levantase con dificultad hasta que junto a él llegó Matt y lo ayudó a ponerse de pie. El rubio seguía llevando el casco del traje y jadeaba por la carrera que acababa de hacer mientras que Tai miraba con preocupación la batalla entre los escombros.

-Lamento la tardanza, pero creo que llegamos en el momento indicado –dijo Matt mirando el también el combate de Garurumon y Greymon. Tai permanecía en silencio, preocupado, y sin saber que podía hacer en esos momentos. El joven rubio notó esto y palmeó la espalda del chico tratando de animarlo-. Lo recuperaremos, descuida –dijo con tranquilidad el rubio.

-¿Pero y si no? Si no podemos entonces… -Tai era incapaz de terminar la oración, sin embargo no tuvo que hacerlo porque en ese momento Matt lo tomó del cuello de la chaquea bajó el chaleco y lo encaró con enfado.

-Escúchame bien Tai, no vamos a perder a nadie, ni a Agumon, ni a Davis –le espetó para luego empujarlo haciendo que casi cayera al suelo. Tai jadeaba con algo de enfado, pero al mismo tiempo comprendiendo el gesto del rubio.

-Sí, tienes razón –dijo un poco más relajado el castaño, mientras que Greymon lograba ponerse de pie y empujaba a Garurumon con ambos brazos apartándolo de él.


Para Eva los segundos eran demasiado largos y frustrantes. El enemigo se mantenía quieto, vigilando la nave que seguía estática, y que de algún modo le hacían sentir a la chica que lo que buscaban era terminar con su paciencia, con su cordura quizá, y así obligarla a actuar más por impulso que con un plan establecido para que esa victoria sobre ellos fuera aún más aplastante. Juri respiraba de forma agitada, presa del pánico, bien podía identificarlo la chica latina mientras que aparte de eso no había otro sonido en todo el puente y también eso comenzaba a desesperarla.

Uno de los monitores mostraba un mapa de la región, y la chica vio que justo debajo de ellos, a tres mil metros, se encontraba la principal de las montañas Maelstrom, paisaje particularmente conocido por el profundo valle que las montañas que rodeaban a la del centro formaban alrededor de la misma, en ciertos puntos formando grietas tan estrechas por las que apenas podía pasar una persona con bastantes dificultades. La montaña era completamente rodeada por una corriente de agua, fuerte, que arrastraba todo lo que llegaba a caer en ella.

-La montaña tiene una altura de cuatro mil metros, el valle está seiscientos metros más abajo, nosotros estamos a siete mil metros, eso nos da una distancia de tres mil seiscientos metros… ok, tengo una idea –dijo la chica mientras comenzaba a manipular los controles de la nave.

-¡Genial! ¿Cuál es? –preguntó Juri más animada.

-No te va a gustar –le aseguró la chica-. Necesito que sigas al pie de la letra todas mis indicaciones, ¿de acuerdo? El éxito o el fracaso de esto depende de cuan buena seas para acatar órdenes, y que tan buena sea yo para darlas –explicó sin dejar de presionar interruptores y girar perillas, con lo que Izzy notó que estaba apagando las turbinas y propulsores.

-Eva… -trató de decir el chico pelirrojo.

-Tú manejaras la mitad de la nave, espero que ya hayas identificado todos los controles.

-¿Qué? –Dijo con preocupación la chica observando los controles frente a ella-, yo no…

-Solo haz lo que yo, mira que interruptores presiono y presiónalos tú, ¿de acuerdo?

-P…puedo intentar –tartamudeó la chica.

-Bien, es hora de caer.

-¿De qué dijo? –preguntó alarmado Hirokazu, mientras que Joe volvía a aferrarse a los respaldos de su asiento al igual que Gomamon, Tentomon e Izzy.

-Esto va a estar agitado –dijo Joe para luego respirar larga y profundamente.

Eva apagó las turbinas y los estabilizadores de vuelo y comenzó a girar una perilla que activaba un freno de emergencia de las turbinas, con lo cual estas se detuvieron en seco, provocando un ligero temblor en toda la nave, la cual de inmediato comenzó a caer ganando velocidad a cada segundo.

-¡Eva…! –exclamó Juri preocupada.

-Empuja el manubrio un poco al frente, caeremos en picada –ordenó la chica.

-¡¿Qué?! –exclamaron todos, Tamers y digimons al unísono.

-¡Solo haz lo que te digo! –reclamó la chica haciendo que Juri obedeciera al instante y comenzara a empujar el manubrio al mismo ritmo que lo hacía Eva.

Detrás de ellos los Waspmons los seguían a toda velocidad, mientras Thunderbirmon se mantenía detrás del enjambre de los mismos, guardando una prudente distancia, como analizando las acciones del enemigo.

-Izzy, ¿Cuál es la distancia de la nave y el valle de Maelstrom? –preguntó Eva mientras veía a través del vidrio como la montaña se hacía cada vez más clara y comenzaba a ladear el manubrio hacia el valle. Juri se sorprendió al percatarse de que con cierta ligereza podía sentir los movimientos que la chica hacía en su manubrio, reproducidos en el de ella, lo que le servía para seguirla en sus acciones-. ¡Izzy! –exclamó la chica molesta, haciendo reaccionar al muchacho.

-Ah… -trato de decir algo desconcertado.

-Dos mil doscientos metros –se adelantó a decir Suzie, quien junto con Lopmon eran los más tranquilos.

-Mantenme informada –ordenó Eva.

La nave seguía descendiendo y ganando velocidad al hacerlo, producto de la caída libre.

-Juri, ¿sientes los interruptores del lado derecho? –preguntó Eva a lo que la chica se percató de que sus dedos índice y medio se encontraban en contacto con dos pequeños bordes que más que como interruptores se sentían como dos pequeños joysticks.

-Mil novecientos metros –informó esta vez Lopmon.

-El de tu dedo índice controla el propulsor primario, cuando te diga quiero que lo actives, lo muevas hacia arriba y jales el manubrio hacia el frente al mismo tiempo que lo ladeas hacia la izquierda en el mismo ángulo que yo, ¿de acuerdo?

-Mil quinientos metros.

-¿Qué?...pero yo no…no soy piloto –protestó Juri.

-Eso no importa, escucha, has esto bien y prometo enseñarte después, ¿Qué dices?

-¡Eva! No puedo hacer esto –declaró la chica presa del pánico cerrando con fuerza los ojos.

-Novecientos metros –indicó nuevamente Suzie. Mientras que Hirokazu se aferraba con fuerza a las correas de seguridad de su asiento, respirando sonoramente.

Los Waspmon seguían detrás de ellos a toda velocidad, aparentemente sin darle importancia a la posible colisión a la que se enfrentaban.

-Juri mírame, ¡mírame! –exclamó Eva haciendo que la chica abriera los ojos con algunas lágrimas y la mirara-. No eres una persona normal, eres una Tamer, y ahora mismo no tenemos más opción que hacer esto, no dudes, solo hazlo –Juri asintió y miró al frente, cosa que la aterró por lo cercano que se veía la superficie donde estaba segura iban a impactarse.

-¡Doscientos metros! –exclamó Lopmon cerrando fuerte los ojos al igual que Suzie quien apretó la oreja de su compañero con fuerza.

-¡Cien metros! –exclamó esta vez Izzy.

-¡Ya! –exclamó Eva.

Juri no pudo evitar cerrar los ojos mientras seguía las indicaciones de Eva, presionando el joystick, moviéndolo hacia arriba y jalando y ladeando el manubrio al sentir que Eva lo hacía.

El movimiento provocó que la trayectoria diera un cambio súbito. La nave se enderezó, siendo llevada por la inercia hasta casi impactar contra una de las montañas que rodeaba la gran montaña principal, y logrando pasar sin colisionarse por el cañón que se formaba entre ellas. Los Waspmons al ver la maniobra trataron de frenar, muchos de ellos lográndolo, pero otros sin tener suerte, pese a que redujeron la velocidad igualmente colisionaron contra la montaña, despedazando arboles a su paso y un par de ellos llegando hasta la grieta estrecha que se formaba al pie de las montañas, donde quedaron atorados.

El halcón se movía a toda velocidad mientras se enderezaba, pasando entre las montañas mientras debajo de ella la grieta que las dividía se ensanchaba poco a poco. Detrás seguían algunos Waspmons y finalmente el Thunderbirmon se hizo presente aleteando con fuerza mientras se preparaba para una nueva embestida envuelto en una capa de energía eléctrica.

-Muy bien, Juri, ahora, el otro control es para manejar el ángulo de la turbina –explicó con rapidez Eva.

-¿Qué debo hacer? –preguntó la chica algo nerviosa.

-Justo lo que te diga, en cuanto te lo diga –contestó Eva con voz seria-, y chicos –dijo hablando ahora a Joe y compañía, quienes seguían detrás, aferrados a sus asientos sin poder dar crédito de todo lo que estaba pasando en ese momento-, llegó la hora de que ustedes también hagan su parte.

Thunderbirmon acechaba el halcón como un ave acecha a su presa y espera pacientemente el momento perfecto para lanzar su ataque, justo en el momento en que la nave aceleró haciendo más marcada la distancia con sus perseguidores. El digimon ave aceleró el vuelo al ver esto. La nave siguió su trayectoria recta hasta en cierto punto ladearse por completo quedando perfectamente en vertical y en esa posición entrar perfectamente en el cañón entre las montañas. El digimon ave imitó la maniobra adentrándose en el cañón mientras los Waspmon se sumergían en este sin dificultad, avanzando en aquella profundidad que se volvía más oscura a cada segundo en que seguían adentrándose en ella.

Una serie de destellos comenzó a hacer visible el estrecho espacio del cañón. Los destellos llegaron hasta el sequito de Waspmons quienes recibieron los impactos de los disparos de las armas de la nave. Varios cayeron por los disparos, y otros tantos tratando de eludir los mismos y al hacerlo golpeando en alguna de las paredes del cañón con toda la velocidad que llevaban, rebotando entre estas y quedando atrás de la persecución.

La nave seguía hundiéndose a toda velocidad, prácticamente perseguida solo por el Thunderbirmon que parecía negarse rotundamente a perder a su presa. El digimon estaba a punto de lanzar un ataque cuando un estallido devoró la nave, la cual había colisionado con el agua que corría entre las montañas, dejando tras de sí agua salpicada en todas direcciones. El digimon trató de frenar, sin embargó terminó compartiendo el mismo destino que el halcón, cayendo al agua y hundiéndose en esta, para después comenzar a aletear y patalear para salir a la superficie.

Finalmente el ave logró sacar la cabeza y con su gran pico se aferró a la pared de la montaña para mantenerse a flote. Su respiración era jadeante, aunque debía ser más por la impresión del suceso que por el efecto que le había causado estar bajo el agua unos cuantos segundos. Thunderbirmon se mantuvo tranquilo, recuperando el aliento, hasta que a sus oídos llegó la sensación de un viento frio y el sonido de una turbina girando a gran velocidad. Al mirar a su lado vio con gran sorpresa que el halcón había surgido del agua, aparentemente bien, y manteniendo un ángulo de unos sesenta grados, aprovechando así en el estrecho espacio las turbinas que podían moverse para ofrecer distintas posiciones de vuelo.

Dentro de la cabina Eva y Juri observaban frente a ellas a Thunderbirmon que seguía visiblemente sorprendido.

-Eso es Juri, mantenlo así, saldremos lentamente, no te preocupes –le informó Eva.

-¿Qué hay de él? –preguntó Suzie refiriéndose al digimon que comenzó a aletear con fuerza, pero debido a lo estrecho que era ese lugar no lograba extender sus alas y aletear para ganar altura, y solo podía levantarse algunos metros para comenzar a caer, aferrándose con su pico y sus patas a la pared para no llegar hasta el agua nuevamente.

-Le va a costar un rato salir de aquí –informó Eva sin mucha preocupación mientras comenzaban a subir la nave, alejándose del ave que comenzó a emitir agudos sonidos, como en forma de protesta.

Juri parecía algo más confiada mientras mantenía estable la nave y esta seguía subiendo apenas rozando ligeramente las paredes del cañón. Mientras tanto Eva revisaba los monitores que mostraban el estado de la nave, con una expresión que distaba mucho de la triunfal y tranquila sonrisa de Juri.

-Ese movimiento fue muy arriesgado, y costó caro –dijo viendo que el daño en las alas y el frente de la nave no era precisamente serio, pero que si podía ocasionar posteriores problemas.

No solo la chica parecía preocupada. Detrás de los pilotos, y detrás de uno de los monitores, Joe miraba la imagen de la batalla sobre la fortaleza algo preocupado. En el monitor se podía ver (mejor dicho, el muchacho enfocaba) a una chica pelirroja, resguardada detrás de su compañera Kyubimon, que sostenía combate con una digimon de armadura dorada y un gran mazo con pinchos.

-Rika –susurró Joe con algo de preocupación, siendo escuchado solo por Gomamon.


Justo sobre el campo de batalla se encontraba un pequeño dron, el cual apuntaba hacia la pelea con una cámara que enviaba la imagen justo al monitor de Joe, a bordo del halcón.

En medio de la disputa Guardromon disparó varios misiles hacia uno de los Mechanorimons que frenó en seco por el ataque. Desde atrás Guilmon y Monodramon saltaron sobre el embistiéndolo con fuerza haciéndolo caer al suelo, para que después Guilmon arremetiera con sus fuertes mandíbulas sobre el aro negro ubicado en el brazo del digimon.

Kinkakumon mientras tanto seguía sosteniendo batalla prácticamente solo contra Kyubimon, quien recibía el respaldo de Rika, Mimi y Palmon, quienes se mantenían a cubierta tratando de encontrar la oportunidad de atacarla o al menos distraerla para que Kyubimon obtuviera la victoria, sin embargo, aquel ser de armadura dorada había llevado la ventaja en prácticamente toda la contienda, mostrando gran poder y habilidad de lucha, esquivando las embestidas de Kyubimon con agilidad y algo de gracia, que sumado a la sonrisa burlona en el rostro de la digimon, parecía una extraña pantomima de un espectáculo taurino.

Ryo mientras tanto se encontraba a varios metros de distancia, de rodillas, ajeno completamente a la batalla, y apuntando con el rifle hacia Kinkakumon, que esquivaba con grandes saltos y piruetas las flamas que surgían de la punta de las colas de Kyubimon, y que volaban por el aire. En uno de aquellos saltos en que el muchacho trataba de asegurar el tiro siguiendo los frenéticos movimientos de Kinkakumon, pudo ver detrás de las estructuras que seguían de pie y delimitaban el área en que combatían sus compañeros, lo que parecía ser el casco de hueso marrón de Greymon.

-Puta madre, lo que faltaba –dijo el chico en forma de queja, luego asegurándose de ser escuchado por todos –escuchen, hay otra situación, Greymon ya se unió a la fiesta.


El digimon dinosaurio naranja levantó a Garurumon sobre su cabeza dejándose caer luego de espaldas y provocando que el lobo digimon cayera sobre lo que quedaba de un edificio pequeño hecho de delgadas laminas. Taichi y Matt seguían el combate a una distancia apenas segura, mientras que Garurumon se incorporaba nuevamente para seguir con la contienda y se lanzaba para dar una mordida al cuello de Greymon, quien lo atrapó frenándolo, aunque el lobo digimon seguía lanzando feroces mordidas intentando alcanzar los brazos de su adversario.

Greymon aplicó toda su fuerza y peso para llevar a Garurumon al suelo, tratando de aplastar contra este la cabeza del digimon, que se resistía a la fuerza impresiónate del compañero de Tai.

Matt tomó un rifle parecido al de Ryo que llevaba en la espalda y comenzó a recargarlo, ante la mirada de Tai que parecía querer decir algo, el rubio se percató de esto y sin abandonar su tarea le habló al chico.

-Es necesario, lo sabes –dijo explicándose el rubio.

-Lo sé, pero lo estás haciendo mal –explicó el castaño, dejando desconcertado al rubio-, usa balas reales, no tranquilizantes –pidió el muchacho. Matt sintió como sui no hubiera escuchado bien las palabras del chico, por lo que dejó de lado la tarea de recargar el rifle y se retiró el casco de la cabeza sacudiendo un poco su sudada cabellera.

-¿Qué dices?

-Tienes balas expansivas, utilízalas –pidió el moreno volviendo su vista a la batalla, a tiempo para ver a Garurumon liberarse del peso de Greymon retrocediendo para luego volver al ataque lanzando su aullido explosivo sobre el digimon dinosaurio.

Matt titubeó un instante, contemplando la determinada mirada del castaño.

-Tai, eso podía causarle severos daños a Greymon –dijo el chico con voz tranquila.

-Lo sé –afirmó el muchacho-, pero confió en que acertaras, además el blanco no es tan pequeño esta vez –explicó el chico. Matt parecía no comprender del todo, hasta que dirigió su mirada a Greymon, y notó en su brazo, justo donde estaba la espiral negra, una herida algo grande, que estaba seguro no había sido provocada por Garurumon, lo que le hizo llegar a una sola conclusión.

-¿Estás seguro de esto? –preguntó el rubio aun indeciso.

-No –dijo Tai después de una corta consideración, para después extender el brazo pidiéndole al muchacho el arma-, yo lo haré –dijo mirando a Matt con semblante serio. El rubio dudó por un instante, pero finalmente le dio a Tai el arma, y luego, de un bolsillo sobre pecho de su chaleco sacó un proyectil largo y grueso, de un peculiar color plateado, la cual el chico tomó para introducirla en la cámara del arma.


Ken arremetió contra Davis lanzando un puñetazo que el chico sostuvo con el brazo y respondió con un golpe estilo boxeo sobre el rostro de Ken quien trastabilló retrocediendo. Davis avanzó hacia el con los puños en alto y zigzagueando hasta llegar a él y comenzar a castigar los costados del muchacho con una serie de puñetazos cortos finalizando con un gancho en la boca del estómago que sofocó por completo al muchacho, que cayó de rodillas frente a Davis, quien aprecia ser el gran vencedor de la contienda.

El muchacho respiraba algo agitado, mientras daba un vistazo a Sethmon, que tenía una pata sobre la cabeza de Digmon quien lucía bastante agotado.

-¿Eso fue todo? –Preguntó Davis de manera burlona-, que decepción.

-¿Qué esperabas? ¡¿Esto?! –exclamó Ken lanzándose contra Davis en el momento en que este se mostró distraído, sujetándolo por las coyunturas de las piernas y jalándolo con fuerza para hacerlo caer de espaldas, e inmediatamente lanzarse sobre él y comenzar a golpearlo en el rostro.

Sobre Sethmon aterrizó Kotemon asestando un golpe en la parte posterior de la cabeza del salvaje digimon, pero este, respondió sacudiéndose con tal fuerza que el digimon salió volando del lomo de su oponente aterrizando cerca de donde Cody y Kouta seguían inmovilizados. El digimon se levantó poco a poco preparándose para su siguiente intento mientras Wormon se lanzaba a embestir a Sethmon quien recibió el golpe en la cabeza, pero resultando vencedor al quedar Wormon noqueado en el suelo. Kotemon estaba listo para el siguiente ataque cuando escuchó un ligero silbido de parte de su Tamer, lo que lo hizo girar la mirada hacia este.

-El brazalete –dijo casi en un susurró el muchacho de cabellera negra. Kotemon asintió comprendiendo la indicación, para luego comenzar a moverse con sigilo.

Ken se apartó del cuerpo de Davis, tomándolo del cuello de la gabardina y levantándolo del suelo para encararlo.

-¡Ya basta! –exclamó con enfado el chico peli azul, ante la mirada burlona de Davis, quien levantó sus manos para tomar las del chico apretando sobre sus muñecas con tal fuerza que el muchacho lo soltó casi de inmediato.

Davis comenzó a torcerle los brazos del chico sometiéndolo y haciendo que se arrodillara frente a él.

-Así está mejor, ¿no te parece? Los simples plebeyos deben arrodillarse frente a su emperador –pronunció con burla el chico, mirando la expresión del rostro de Ken, la cual era una mezcla de dolor y rabia, que mostraban como el joven trataba de resistirse.

Davis parecía estar a punto de asestar el golpe final en el momento en que Kotemon saltó sobre el blandiendo la espada de kendo, dirigiendo un ataque hacia la cabeza del chico, el cual soltó uno de los brazos de Ken y lo levantó para bloquear el ataque, pero este se desvió dibujando una curva para esquivar el brazo del chico y dar justo en el otro, en el que Davis llevaba puesto el brazalete.

Un sonido metálico se escuchó al momento de recibir el impacto que también liberó por completo a Ken, quien de inmediato lanzó un puñetazo con todas sus fuerzas al estómago de Davis haciéndolo retroceder y doblarse por el dolor. Los aros de energía que envolvían a Cody y a Kouta desaparecieron al instante, y el joven arquero se lanzó hacia adelante tomando el arco del suelo y preparando una flecha la cual disparó a Sethmon, quien no logró esquivarla y la recibió justo en la frente. La flecha se adhirió al digimon y liberó una descarga eléctrica que aturdió al digimon, quien luego fue levantado del suelo por Digmon y azotado contra una jaula que había en la cámara.

Con una gran energía Kouta se lanzó sobre Davis, dando un saltó y un giro en el aire para tomar impulso y empuñando el arco para golpear con él al chico, quien reaccionó en el último momento sosteniendo el arma con una mano, y mirando al joven de cabello negro de frente, con una expresión llena de furia. En un segundo Davis levantó la pierna lanzando una patada al estómago de Kouta, levantándolo del suelo y derribándolo de forma contundente, para después alejarse corriendo, subiendo las escaleras y abriendo y cerrando la puerta al final de estas, sin poder ser alcanzado por Kouta o Kotemon.

-Si…corre…cobarde… -dijo Kouta entre quejidos y jadeos por la falta de aire.

Cody se puso de pie ayudado por Ken, momento en el cual Sethmon se incorporó y de un salto llegó hasta el andamio superior y salió corriendo por el mismo lugar por el que había llegado Davis al principio de aquella contienda.

-¿Estas bien? –preguntó Kotemon a su compañero mientras lo ayudaba a levantarse.

-Sí, solo que…es fuerte…muy fuerte… -dijo el muchacho recuperando el aliento-, en realidad…. Dudo que alguien pueda ser así de fuerte –declaró con algo de intriga.

-Lo sé –constató Ken, quien también había sido testigo de la fuerza que mostraba Davis-, hay que salir de aquí, quizá aún podamos alcanzarlo.

Davis corría por un desierto y amplio pasillo mientras revisaba el brazalete el cual parecía algo dañado, pero aun funcionaba. El chico subió apresuradamente unas escaleras, encontrándose en el nivel superior a Sethmon, quien lo esperó para que el muchacho lo montara y luego continuó alejándose.

-Debemos irnos, abandonar la fortaleza –declaró el digimon sin rodeos.

-¿Bromeas? –Se quejó Davis terminando de revisar el aparato en su antebrazo-, esos idiotas, lograron dañarlo, pero aun funciona, aún tenemos la carta del triunfo, y es hora de mostrarla –declaró con tono sombrío mientras indicaba a Sethmon por donde avanzar.


Greymon disparó una mega flama que arrasó con todo a su paso al ser esquivada por un ágil salto de Garurumon, quien desde el aire disparó su ayudo explosivo, el cual colisionó con otra mega flama de Greymon, lo cual dibujó una cortina de humo negro en el aire, por la cual surgió Garurumon extendiendo sus patas delanteras para golpear a Greymon quien lo esquivó dando una rápida vuelta en el suelo, para terminar golpeando con su cola a Garurumon, en cuanto este aterrizó y lanzándolo contra el muro que delimitaba el espacio de la fortaleza.

Tai mientras tanto se preparaba para disparar, con el rifle sobre el brazo y apoyando la culata del arma contra su hombro, tratando de encontrar la oportunidad de disparar sin hacerle daño a Greymon o a Garurumon y poder destruir la espiral que rodeaba el brazo de su compañero.

-Respira con más lentitud –indicaba Matt-, así tendrás un mejor…

-Se hacerlo Matt, he disparado rifles antes –protestó Taichi mientras seguía con su labor y el rubio se callaba algo inconforme.

Greymon y Garurumon comenzaron un nuevo forcejeo, en el cual el brazo de Greymon quedó espléndidamente expuesto, mientras este sostenía el hocico del lobo digimon tratando de mantenerlo cerrado para evitar sus mordidas.

-Es tu oportunidad, Tai, ahora –dijo Matt tratando de mantener un tono de calma mientras el chico apuntaba.

Tai ajustó la mira y justo en el centro de esta se encontraba la espiral negra, pero los movimientos de Greymon hacían algo difícil el poder tener el tiro seguro. En un segundo el chico estaba listo para disparar, pero una súbita sacudida hizo que en lugar del brazo, justo en la mira estuviera el ojo de Greymon, lo que provocó que Tai, con algo de temor desistiera de disparar y se percatara del riesgo de aquella acción.

Matt notó el titubeo del muchacho.

-Tai…

-Estoy bien –dijo volviendo a apuntar, sin embargo en la mente ya no tenía la convicción que antes había mostrado, ahora en su mente solo aparecía el ojo de Greymon.

Aquel orbe rojo que mostrara furia y salvajismo, pero que al mismo tiempo le había parecido que mostraba dolor y desconcierto, miedo quizá.

-Tai, ahora –dijo Matt.

Si, quizá miedo, quizá el miedo que su compañero debía estar sintiendo, sumado al desconcierto por no poder controlar sus acciones. De pronto no solo era eso, también aquella imagen del ojo de su compañero le revoleaba el brillo que se veía en los verdes orbes de Agumon. Ese brillo que mostraba el lado inocente y hasta ingenuo del digimon, esos rasgos que de pronto quedaban atrás cuando el digimon discutía con él. Tai comenzó a recordar todos sus pleitos y diferencias con Agumon, las risas, los gritos, las confidencias y los insultos que solían decirse. Tai comenzó a recordar que desde que conocía a Agumon muy pocas veces había vuelto a sentarse solo a contemplar la luna, pues casi siempre el digimon lo acompañaba.

-¡Tai! –exclamó Matt, mientras que Tai volvía a fijar su vista en la espiral negra en el brazo de Greymon, listo para disparar, dispuesto a disparar y…finalmente desistiendo y bajando el rifle con frustración.

-No puedo –dijo jadeando al respirar y con una expresión de profunda tristeza.

Matt lo miró molesto, arrebatándole el rifle y dirigiendo su mirada hacia los digimons combatiendo, en el momento en que Greymon empujaba a Garurumon apartándolo con violencia.

-Mierda –dijo el rubio apuntando hacia Greymon.

-¡No! –exclamó Tai dando un manotazo al rifle del rubio provocando que el disparo se desviara e impactara en la muralla de la fortaleza.

-¡¿Qué te pasa?! –reclamó Yamato con furia.

Tai parecía querer repelar, pero no sabía cómo, no tenía como, o si, sabía que tenía una explicación, y que el sentía como lo correcto, pero de igual forma, comprendía el enfado de Matt, por lo que se limitó a desviar la mirada con tristeza.

-Idiota –se quejó Matt, que también comprendía el sentir de Tai, y volvió a buscar un proyectil en el bolsillo de su chaleco.

-Imbéciles–escucharon ambos una voz, dirigiendo su mirada a los restos de la estructura donde antes Greymon había dejado caer a Garurumon (quien en ese momento estaba levantándose del suelo y contemplaba al dueño de la voz con una expresión amenazadora).

Davis se mantenía junto a Sethmon con una sonrisa burlona en el rostro y los brazos cruzados.

-Mira que ponerse a dudar y discutir por sentimentalismos bobos… que patéticos -dijo mientras levantaba un brazo, descubriendo un brazalete algo dañado debajo de la manga de su gabardina, el cual comenzó a manipular-, justo a tiempo –susurró-. Ah, bueno, ¿sabes? De todos modos no importa, porque esto está a punto de terminarse.

Y acto seguido el muchacho presionó un botón del brazalete, haciendo que Sethmon se tensara y Taichi y Matt tuvieran un muy mal presentimiento.

De la nada, Greymon comenzó a rugir como si un dolor intenso lo embargara por completo, haciéndolo caer sobre sus rodillas mientras levantaba la cabeza gruñendo con desesperación.

-¡Greymon! –exclamó Tai queriendo lanzarse hacia su compañero, pero siendo frenado por Matt, que lo sujeto con fuerza para impedirle que se pusiera en riesgo.

El digimon dinosaurio seguía rugiendo expresando el dolor que lo embargaba, mientras trataba de levantarse sin éxito alguno. Su cuerpo comenzó a temblar, ante las miradas alarmadas de Tai y Matt, y la sonrisa triunfal que se dibujaba en el rostro de Davis.

-Si… al fin –pronunció en un susurro.

De la espalda de Greymon surgieron dos alas rasgadas, partiendo la piel del digimon para liberarse, y una densa neblina parecía surgir de todo su cuerpo, decolorando su piel la cual adquirió un tono azulado justo antes de que se provocar aun extraño estallido que aturdió a todos los presentes, sumergiendo el área en esa peculiar y densa niebla negra.

Aquella neblina que más bien parecía humo poco a poco comenzó a disiparse. Tai se levantó del suelo tratando de ver a través de la misma, distinguiendo un brillo metálico, el cual extrañamente creía reconocer, detrás de este, una mata de pelo rojo parecía distinguirse, hasta que finalmente el chico pudo contemplar por competo el rostro de un digimon inconfundible para él, para él, y para Matt, quien también miraba sin dar crédito a lo que frente a él se alzaba.

-No es…no es posible –pronunciaba con incertidumbre el chico castaño, mientras veía frente a él, a una diabólica versión de MetalGreymon, que respiraba jadeando y dejaba salir de entre sus fauces un gruñido aterrador.

-Pero lo es Tai, lo es –dijo con voz burlona Davis mientras caminaba sin miedo alguno, parándose de frente a Matt y Taichi, con Sethmon junto a él como fiel guarda espaldas.

-¿Cómo…como puedes hacer que digievolucione si en verdad tu…?

-¿Si en verdad no tengo un vínculo con él? –Lo interrumpió Davis-, por favor Taichi, pareces más listo que eso, ¿de verdad sigues creyendo toda esa mierda de los vínculos con los digimons, despierta, no se trata de amistad, se trata de poder, se trata de canalización de energía –dijo mostrando el brazalete en su brazo-, esto, concentra la energía de los digimentals a la vez, y la envía a tu ex compañero por medio de la espiral negra en su brazo, solo se necesita un catalizador, y ustedes me lo dieron.

¿Qué cosa? –preguntó Matt desconcertado.

-En el pueblo de Arcenant, cuando peleabas contra SkullGreymon y cada segundo Garurumon adquiría más fuerza, comprendí que las emociones fuertes hacen que los digimons aumenten su energía natural, o asimilen mejor la que les proporcionas –explicó el chico con arrogancia-. Si crees que eres el único que puede hacer cosas imposibles, estas equivocado, ahora yo domino a la bestia más rara y poderosa del digimundo, soy el amo y señor del arma definitiva, ¡MetalGreymon! –exclamó extendiendo los brazos y haciendo que el digimon lanzara un fuerte rugido.

-No lo puedo creer, no puede estar pasando –decía Tai, que parecía que seguía de pie solo porque Matt seguía sujetándolo.

-Lo es Tai, lo es, y la batalla apenas acaba de comenzar.

En el próximo capítulo…

-¡¿Qué carajo es esa cosa?!

-Todos juntos, ¡Atacaremos todos al mismo tiempo!

-Parece invencible.

-Pero no lo es.

-Debo ir a ayudar.

-¡Joe espera!

-¡No más dudas! ¡No puedes seguir dudando!

-¡Ya no hay tiempo, salgan de ahí!

-Ojala fuera igual de fuerte.

-La fuerza no se mide en la cantidad de victorias que celebras, sino en lo que estás dispuesto a dar por aquello que valoras.


Bueno, tarde pero seguro, he aquí otro capítulo de esta historia bastante desgastante y exigente, pffff, hay días en que en verdad me cuesta escribir, no sé por qué, no es como que se me acaben las ideas, a decir verdad tengo varias, y muchas nacen al momento de escribir, por eso a veces me extiendo demasiado con los capítulos, pero igual, hay, como dije, momentos en los que se vuelve muy complicado el solo plasmar un pensamiento, una idea, una escena que en mi mente esta tan particularmente detallada y parece perfecta, y cuando llega el momento de escribirla, pfff, no sale, a veces siento que no sale tan bien como la tenía planeada, y eso es frustrante, ¿saben? Espero no decepcionarlos a ustedes.

Aaaaaaaaaaunque, dejando de lado las lamentaciones tristes, también hay cosas que surgen y queda muuuuy bien, al menos a mi parecer, no sé el de ustedes, pero bueno, ya me irán contando.

Gracias por todo el apoyo, gracias por todos los comentarios y las visitas, las cuales están a poco de sumar seis mil, ¿Qué carajo? Se me hace bastante en realidad, y es muy grato ese recibimiento, y por entero te lo debo a ti, lector que sigues prestando de tu valioso tiempo para dar vida a esta colección de palabras (ya más de trecientas mil, eso también me deja con una increíble expresión de ¿Qué carajo?).

¡Por cierto! ¡Otra cosa curiosa que comentar! El próximo 27 de junio se estarán cumpliendo nada menos que cuatro años del final de "Las aventuras de un Tamer", lo cual quiere decir que ya ha sido un largo, laaaaaaaargo (y tortuoso lo sé, por la tardanza en actualizar) camino de esta historia, y de verdad, no hay manera en que pueda agradecérselos.

En fin, ya me extendí mucho y deben tener cosas que hacer, los dejo, paz y amor, pórtense mal y los espero la próxima.

Agradecimiento y mención especial para anaiza18 por su increíble paciencia y continua presencia como lectora de este fic, y a Mac1826 por comprender el dolor de nuestro querido capitán de la friendzone: Matt.