Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen son propiedad de la gran Rumiko Takahashi
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SUREI
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cambios, revelaciones y confrontación.
La semana pasó lentamente, mis sueños seguían mostrándose con frecuencia, al igual que mis visiones siguieron en aumento, pero hacía todo lo imposible para que no me afectara en mi vida diaria. Por momentos lograba tener un día casi normal, mi actitud era de lo más tranquila y serena, pero en mi mente los múltiples flashazos de las intimas escenas con aquel bello hombre jugaban con mis emociones, era tan galante que en realidad disfrutaba de aquellas imágenes guardadas en mi cerebro.
Mientras mi razón viajaba en las distintas sensaciones que experimentaba en mis fantasías, con el solo hecho de cerrar los ojos sentía la calidez de sus labios acariciando mi cuerpo, incluso en más de una ocasión pude sentir como mi cuerpo reaccionaba al pensar en ello, de inmediato pude percibir como mi bajo vientre quemaba por la necesidad de ese contacto a media clase, mis mejillas se tiñeron de un fuerte color escarlata y los bochornos fueron los protagonistas de mi cuerpo.
Las cosas en casa no estaban mejor, lejos de eso cada vez empeoraban más, como si eso fuera posible, los señores Saotome y mi padre fueron más insistentes con el tema del matrimonio entre Ranma y yo, por momentos llegue a pensar que tal vez era tiempo de dar el paso final a todo este caos, saber si de verdad Ranma se casaría conmigo de una buena vez, y no vivir con la incertidumbre todo el tiempo. Y si ante aquella propuesta la respuesta de mi prometido era un rotundo "no… no quiero casarme con Akane…" pues a mí no me quedaría otra opción, más que asimilar lo sucedido una vez más, y seguir con mi vida, no podía aferrarme a un amor que no es reciproco, yo al igual que todas las muchachas de mi edad, merecía ser amada, sentirme querida, yo sabía que nuestro compromiso fue arreglado, pactado por nuestros padres, pero para ser sincera, internamente tenía una pequeña luz de esperanza, guardaba secretamente la ilusión que Ranma llegara a enamorarse de mí, con el paso del tiempo, y el trato constante.
Pero con solo pensar en eso, un enorme sentimiento de vacío inundaba mi pecho ¿Estaría preparada para enfrentar la negativa de Ranma hacia el casamiento? La respuesta era No. Me invadía una enorme tristeza de solo imaginar su rostro rechazándome, pero si él se pavoneaba por la vida gritando que odiaba el compromiso, porque yo albergaba una posibilidad de casarnos, deberás que a veces era ingenua y tonta por ilusionarme.
Nuestros padres nos reunieron a ambos en el Dojo, ya imaginaba el porqué de la reunión, y no me equivoque el tema fue el mismo, nuestro compromiso.
Mi padre siempre fue alguien de carácter comprensivo y de mente abierta, en ocasiones era exagerado y sobreprotector, pero siempre estaba al pendiente de nuestras necesidades, y él tenía temor de que yo al ser la menor de sus hijas, quedara desamparada y sola, ante los ojos de mi padre yo era frágil y delicada mujer en apuros, a pesar de que muchas veces demostré lo contrario… en fin.
Ese mismo sábado por la mañana decidieron cancelar las clases después de las diez, para poder llegar a un acuerdo tranquilamente. Delante de Ranma y mío, estaban sentados los patriarcas de las familias, tenían el rostro serio, incluso la tía Nodoka a quien siempre se le podía ver una sonrisa en el rostro, ese día decidió cambiarla por un semblante bastante osco para su bello perfil.
-Ranma, Akane… los he citado aquí para hablar de un tema que ya hemos tocado en muchas ocasiones y que también en esas mismas ocasiones, no ha logrado consolidarse los acuerdos, me imagino que ya saben de lo que hablo.
-Por supuesto que si…- pronuncio con fastidio Ranma – desde el momento que me hicieron saber que deseaban hablar con nosotros lo supe. ¿Ahora que artimañas usaran para hacer que nos casemos? –
-Esto no es una artimaña hijo – habló con seriedad la tía Nodoka – esto es serio… tanto Soun aquí presente, como tu padre, han hablado del tema –hizo una pequeña pausa y retomo su dialogo –ustedes ya están bastante grandes, ambos son conscientes para tomar una decisión, ya no podemos seguir así, Soun ha sido demasiado generoso estos últimos años, acogiéndonos amablemente en su hogar, como para no poder ponernos serios ante este asunto tan importante.
Al tocar ese tema de inmediato baje la mirada, el miedo empezó a hacer gala de presencia en mi cuerpo, las manos comenzaron a sudar profusamente, mi corazón latía desesperado, era como si mis instintos me gritaran que la plática seria decisiva en mi vida y en la relación imaginaria que llevaba con Ranma.
-Mmm… me estás diciendo que el señor Tendo solo nos deja vivir aquí por el compromiso con Akane y la única forma de pagarle ese favor es casándome con su hija…- bufo molesto, después de hablar, la manera en que lo había planteado sonaba descabellada, yo sabía que mi padre no tenía esa clase de pensamientos.
-No Ranma me estas malinterpretando – habló de nuevo la tía Nodoka, tratando de apaciguar el malestar evidente de su hijo – lo que trato de decir; es que no podemos ser malagradecidos con los Tendo y seguir viviendo a costillas de ellos, tenemos que poner fin a esto de una buena vez –yo solo escuchaba y observaba aquella discusión – necesitamos saber si habrá matrimonio entre ustedes dos.
-Quiero aclarar que no es como tú piensas muchacho, todos estos años que han vivido aquí le han dado un giro a nuestras aburridas vidas, los considero parte de la familia, y quiero que sepas que la decisión que tomes, no afectara mi consideración hacia ustedes, pero… nada me gustaría más que tu fueras el hombre que cuidará a mi hija, cuando yo no esté.
-Papá no digas eso…- por primera vez decidí hablar ante lo dicho por mi padre, no me gusto que se tocara el tema de su muerte, mi padre era una persona fuerte.
-Y si no hay matrimonio entre nosotros… ¿Que va a pasar? ¿Que pasara si yo no me quiero casar?- sus palabras me estremecieron, era el momento al que yo tanto le temía, su negativa ante la propuesta, mis miedos se estaban materializando ante mis ojos, sentía todo aquello tan real, el dolor era palpable, literalmente me dolía el corazón, mi garganta estaba hecha un nudo, y mis lágrimas apunto de traicionarme frente a todos.
-Pues… me sentiría muy desilusionada hijo, pero si esa es tu decisión, tanto el señor Soun, tu padre y yo, la respetaremos –
-¿Desilusionada? ¿Por qué Mamá? ¿Por no querer hacer lo que ustedes quieren? ¿Por no dejarlos que decidan mi vida? – Ranma estaba más que ofendido, estaba molesto, era evidente su estado de ánimo.
-¡Desilusionada… por no ser lo suficientemente honesto con tus sentimientos! – hubo un silencio incomodo por unos instantes, nunca creí que la tía le hablara de esa forma a su hijo, levante la vista y las facciones de ella se endurecieron, su vista estaba fija en Ranma – Todos somos conscientes de sus sentimientos, pero al parecer siguen siendo unos niños miedoso, que no son capases de confesarlo, pero tu hijo… me sorprende que a tu edad, no puedas ni siquiera tomar una decisión con respecto a las otras chicas… si no te interesan por qué no terminar con ellas de una vez, solo estás ilusionándolas..-
-¡Yo no ilusiono a nadie!-
-¡Si lo haces! al no decirles a esas muchachas que no te interesan, es alentarlas, alimentar su anhelo, sus ilusiones, el sueño de que algún día serán elegidas por ti y también te llevas arrastrando a Akane contigo, ¿Tú crees que ella no tiene dudas o inquietudes? Estos años de indecisión también le afectan…-Exhaló cansada –Hijo… no quiero presionarte, solo quiero que seas honesto contigo mismo.
-¿Qué no quieres presionarme? ¡Lo estás haciendo ahora mismo, quieres que decida ya mismo el resto de mi vida Mamá! Quien me asegura que no me juzgaran cuando tome mi decisión, quien me asegura que pondré el honor de la familia por el suelo, cuando decida si me caso, o no con Akane… Demonios, es… es… que para ustedes es muy fácil decidir por otros, a ustedes no les importa, ¿qué es lo que quiero yo? ¡a nadie le ha interesado mi opinión, o mi pensar de todo esto! –
Cerré mis ojos ya que algunas lágrimas amenazaban con salir, estaba tan abrumada, me llevaba las manos a la cabeza, escuchando los argumentos de ambas partes, me herían las palabras de Ranma pero hasta cierto punto tenía razón, nadie nos tomó en cuenta, pero me lastimaban porque yo si lo amaba.
-Muy bien hijo dime. ¿Qué es lo quieres? –preguntó sin inmutarse ante las reclamaciones de Ranma
-¡Que dejen de decidir por mí! ¡Que, si yo quiero tomar la decisión de casarme con Akane o quien sea, es porque yo lo quiero, no porque ustedes me lo impongan!… además no sé si quiero casarme…-
-Oooh, ya veo… ves hijo, no fue tan difícil o ¿sí? –respire hondo, esto se estaba poniendo peor, y quería acabar de una vez por todas, Ranma prácticamente estaba diciendo que no se casaría, ni conmigo y ni con nadie.
-¿Tu qué opinas de esto Cariño? –la voz de la Tía Nodoka se dirigía hacia mí, haciendo que mi vista se dirigiera hacia a su rostro, estaba calmada, hablándome de manera suave, me sentía igual que Ranma solo que la gran diferencia, era que yo… si quería llevar una vida junto a él, y ahora ante mis ojos veía derribada esa posibilidad– sabes que cualquier decisión que tomes la aceptaremos…-
-Yo...- quería decir tantas cosas, pero las palabras morían en mi garganta, yo amaba a Ranma y todo este tiempo tenía la esperanza que de verdad aclarara sus sentimientos hacia mí. La tía Nodoka tenía razón, todas vivíamos en un mar de ilusiones y fantasías esperando que Ranma se decidiera.
-Anda Akane habla, todo este tiempo no has abierto la boca… - dijo resentido – pero piensa bien lo que dirás, porque de lo que hables, puedes arruinar el resto de nuestras vidas.
Esa frase me derribo por completo, tanto le desagradaba, tan repugnante era mi presencia que yo destruiría su vida, sentí caer en un agujero negro, ¿así que eso era lo que pensaba? ¿Que yo podría arruinar su vida? Si… eso sonó como algo que yo haría, mi corazón estaba rompiéndose en mil pedazos, jamás creí que sus palabras me lastimarían de esa manera, mi poco ego de mujer murió, ahora solo me quedaba afrontar aquello con dignidad, levante mi vista para hablar.
-Yo pienso igual que Ranma –me llene de valor, tenía que terminar –yo… yo no quiero arruinar su vida obligándolo a casarse conmigo, si no me quiere –la tía Nodoka bajo la mirada apenada por mis palabras, ella sabía perfectamente lo que salía de mi corazón, se dio cuenta que las palabras de su hijo me habían lastimado, sabia el dolor que esto me causaba – así que por mi parte no tendrás que preocuparte Ranma… - mi vista estaba puesta en un punto fijo, no quería ver a nadie, pues sabía que mis estúpidos sentimientos saldrían a flote, haciéndome llorar como una niña.
-Akane yo…- por el rabillo de mi ojo vi el rostro de Ranma, estaba algo asombrado, incluso hasta asustado, tal vez nunca pensó que yo misma le ayudara a librarse de mí.
-No me mires así Ranma, todo será más fácil ahora, ya no tendrás la presión de tener que cargar con la prometida, fea, poco femenina, marimacho y gorda… por fin eres libre de mí, deberías de estar contento…-trataba de darle mi mejor sonrisa pero el dolor no me lo permitía –ahora lo difícil para ti, será decirle al resto de las chicas, quien de ellas es la afortunada, lo que tu decidas será lo mejor…
-¡E… Espera Akane…! ¿Eso es lo que piensas? ¿Así terminara todo?- Ranma respiraba agitado.
-Tú lo dijiste muy claro… y tienes razón, no quisiera ser yo la causante que dentro de unos años, tengas una vida miserable a mi lado… créeme que lo último que quiero, es destruir tu vida, creo que es más que obvio que el compromiso esta disuelto –mi voz parecía firme, dolida pero firme.
-Así es hija…- dijo mi padre con cierta decepción en su voz.
–De verdad siento mucho que sus sueños por vernos casados no sean posibles, pero el futuro del Dojo no está en peligro papá, yo puedo hacerme cargo de el, no necesito de nadie…- dije esto último mirando a Rama que tenía el ceño fruncido, no entendía por qué ahora estaba más enojado, sus puños estaban cerrados ejerciendo tanta fuerza que temblaba tratando de contenerse – tal vez esto sea lo mejor, así tendremos algo de paz…- sonreí amargamente mientras miraba a mi padre – ya no habrá más prometidas molestándonos, ya no habría más insultos y pleitos…. Verdad que lo entiendes papá… y si no hay más que agregar me retiro… tengo mucho que hacer- quería huir a mi refugio y llorar por horas, hasta secarme junto con mi corazón.
-No tan rápido Akane… -estaba por marcharme cuando mi padre me detuvo –no dudo que puedas sacar el Dojo adelante, creo en tus conocimientos, pero es vital que alguien lleve el estilo de pelea, además que estas estudiando en la Universidad, habrá momentos que te será muy difícil..-
-¡Detente Papá! ¡Yo puedo con esto, lo demostrare! –mire el rostro de mi padre, estaba más serio de lo acostumbrado, mis palabra no iban a servir de nada, me sentí aún más mal de lo que estaba, quería demostrar que no necesitaba de Ranma, pero mi padre estaba haciendo ver lo contrario, todo era un caos, pero mi padre escondía algo también –a menos de que ya tengas a ese alguien… ¿No es así? – el solo asintió.
-¿Quién es? -exigí saber -¡¿Quién es?!
-Ryu Kumon…- cuando escuche el nombre me quede sin reacción, cuando creí que todo el drama había acabado, este solo era la paz antes de la tormenta, ahora las cosas se tornaban peor para mí.
-¡¿Qué?! ¡¿Esta bromeando verdad?! – grito Ranma exasperado – No permitiré que ese sujeto, ponga un pie aquí, lo prohíbo rotundamente, no dejare que él, sea prometido de Akane!-
-¡Silencio Ranma!- su madre habló en voz alta, tanto que me sorprendió – Ya no tienes ningún derecho a decidir sobre Akane y mucho menos en las decisiones que Soun tome, yo misma sugerir que Ryu es el candidato perfecto para Akane, además ya lo conocemos… prefiero que sea él a un desconocido-
-¡Pero Madre! –Ranma estaba exasperado, su respiración era irregular, su mandíbula estaba apretada.
-Tu madre tiene razón y estoy de acuerdo… confió que el podrá llevar en alto el nombre Tendo, tanto… como tú, lo hubieras podido hacer-
-¡Akane día algo! No… ¿no me digas que estás de acuerdo? –escuchaba los gritos de Ranma pero… ¿Qué podría decir? Estaba en shock, en un día toda mi vida había cambiado, deje de ser prometida de Ranma para ahora ser la prometida de Ryu, sin mencionar que mi padre me creía incapaz de llevar por mí misma el Dojo, sentí que no había salida de todo esto. Escuche como la voz de Ranma cambio a una hastía – Ya veo… ¿Tú quieres esto, no es verdad?-
Lo mire y pude ver en sus ojos ira y resentimiento, no podía creer que pensaba esto de mí.
-¿Cómo puedes pensarlo si quiera?...- hable.
-¡Pues No lo aceptes!- grito colérico –Señor Tendo, Ryu no puede ser el prometido de Akane…-
-Ya está decidido muchacho…-Hablo el tío Genma que todo este tiempo había permanecido callado – Yo también pienso en que él, es muy buen candidato para prometido de Akane y buen maestro del Dojo, me aflige tener que decir esto, pero nosotros ya no tenemos cabida en las decisiones de la familia Tendo, ya no. –
-El anuncio será dado en unos días…- dijo mi padre, que seguía sentado en su sitio – desafortunadamente teníamos organizado una pequeña celebración por sus cumpleaños, esta fiesta servirá para dar el anuncio del nuevo compromiso, si Ryu está de acuerdo con nuestra unión, para eso Nodoka quisiera que me ayude y se ponga en contacto con él, tengo entendido que tienen comunicación...-
-Efectivamente Soun, no te preocupes por esto, yo me encargo de hablar con él, ahora mismo si así lo requieres –
-Cuanto antes mejor… Yo sé que esta celebración no es la adecuada, pero, no creíamos que llegaríamos a esto, las circunstancias nos hicieron actuar apresuradamente –
-¿Que…? ¿Qué circunstancias Papá?- temí preguntar, no sabría cómo reaccionar a una mala noticia más.
-Te seré honesto Akane… económicamente no estamos mejorando, estamos quedándonos en la quiebra prácticamente, solo tenemos el suficiente dinero para vivir cómodamente unos años, pero no voy a dejar que el tiempo nos alcance…-
-¡Señor Tendo, el Dojo ha respondido bien en las clases! ¡No puede ir tan mal! –Ranma hablaba un poco más sereno.
-Muchacho, solo das clases unas cuantas horas a la semana, eso no cubre ni siquiera los intereses de las deudas que tenemos, Nabiki ha sabido manejar muy bien el poco capital que aún tenemos, lo que necesito es constancia, el compromiso y la entrega para con el Dojo, compromiso que tú ya no nos darás –
- Tendo yo… quisiera agradecer todo el tiempo que nos has acogido en tu hogar, todas las molestias que te hemos causado, de verdad amigo gracias… por eso aprovecho la situación para decir que… ya que las escuelas no se unirán, no hay motivos por los cuales sigamos permaneciendo aquí, Nodoka está de acuerdo conmigo que es tiempo de vivir bajo nuestro propio techo, he decidido que estos días serán los últimos en el Dojo Tendo…-
-Saotome… no es necesario ya sabe que lo considero más que un amigo, es como el hermano que nunca tuve… no tiene por qué irse-
- Lo es Soun – hablo la tía Nodoka dándole la razón al tío Genma – no sería prudente y nada justo para Ryu y para mi hijo que siga viviendo bajo el mismo techo, con el nuevo prometido de su Ex prometida, además la casa de mis padres esta recién remodelada y lista para ser habitada, sería mucho abuso seguir viviendo aquí teniendo la nuestra propia…- las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, ya no había motivos para frenarlas, todos hacían sus planes sin pensar lo mucho que nos puedan afectar – pero quería pedirle que nos dé tiempo hasta la reunión para seguir aquí, así puedo seguir ayudando en la casa y con los preparativos…-
-Cállense… -dijo Ranma con dientes aprestados, pero mi padre y mis tíos seguían hablando -¡Ya no digan más! ¡No actúen como si no estuviéramos aquí! ¡Akane! ¿Dime de verdad quieres esto? ¡Contesta! –se acercó hacia mi tomándome de los hombros con fuerza, aplicaba tanta que llego a lastimarme, estaba tan ofendido, había golpeado su ego al ser yo quien rompió el compromiso y no el, ese era el problema, su ego, su maldito orgullo como siempre, podía ver en sus ojos la furia.
-Si… estoy de acuerdo, acepto el compromiso con Ryu, si él también lo hace –me soltó con algo de brusquedad, como si quisiera lanzarme lo más lejos posible, todos estaban expectantes de sus reacciones, pues jamás tenía ese tipo de reacciones conmigo.
-Está bien… si eso es lo que quieres, a mí me haces un favor – jamás olvidare esa mirada que medio, jamás...- y no es necesario esperar tanto tiempo para dejar el Dojo, yo me largo ahora mismo…- sus padres no lo detuvieron, ni tampoco yo lo hice, vi su cuerpo marcharse erguido, iracundo por el mal trago que le habían hecho pasar, salió del Dojo azotando la puerta corrediza.
-Temía que reaccionara así – dijo el tío Genma – pero él se lo busco.
Me levante lentamente y con algo de vergüenza, hice una breve reverencia a manera de disculpa, mientras salía con rapidez del Dojo rumbo a mi habitación, necesitaba enclaustrarme ya no aguantaba más, quería liberar toda esta tensión dentro de mí, mi corazón necesitaba desahogarse… una vez dentro de mi cuarto me deje caer al cerrar la puerta, mis piernas me fallaron, mis ojos dejaron salir todo ese dolor que se resistía a mostrarse, llore amargamente, con rapidez me deslice hasta mi cama, para dejar que mis almohadas ahogaran mis sollozos, grite desesperada abrazando con fuerza las sábanas sobre mi rostro, no quería que me oyeran en semejante situación tan vulnerable, necesitaba un abrazo cálido y confortante y de inmediato se me vino a la mente él…
-Necesito dormir… vamos Akane duérmete, duérmete… por favor… necesito soñar contigo –quería dormir, ahora no veía tan mal la idea de soñar con él, soñar con ese ser que me hacía feliz, por lo menos ahí podía sentirme querida y anhelada, algo que en estos momento necesitaba.
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Mis pies me guiaban por un sendero donde la vista se deleitaba por los hermosos matices de la naturaleza, los colores vivos de los prados hacían sentir como el equilibrio de la flora era el mejor espectáculo que nuestros ojos podían observar, el color verde del pasto era perfecto… brillaba lleno de vida, casi irreal, mis pies percibían la suavidad y frescura de los follajes del suelo inundando mis sentidos, el viento silbaba con armonía mientras jugueteaba con las telas de mi vestido haciéndolas volar, mientras yo me mecía encantada de las caricias que los elementos me brindaban, los hilos de mi cabello oscuro bailaban producto de las agradables caricias de la brisa que despeinaban mi flequillo como si de un suave murmullo se tratase.
Mis pasos me llevaron hasta las cristalinas aguas de un lago, donde la acuosidad funcionaban como un enorme espejo, el cual reflejaban de manera hermosa los rayos deslumbrantes del gran astro, haciendo que los peces de colores le dan el toque de fantasía perfecto, me tientan las ganas de sumergirme y jugar un poco, no me importa que mis finas ropas se mojen, es simple tela que pronto se secara.
No me resisto mucho y me aventuro a experimentar la frescura de sus aguas, el líquido cristalino es tan frio que me quita por momentos el aliento, pero al ser un día cálido lo disfruto, los peces me hacen cosquillas con sus roces en mi piel sumergida, el contacto de estos me hacen reír, comienzo a jugar con el agua, girando y cantando mientras disfruto las sensaciones. Me siento feliz, muy feliz gozando de tan hermoso paisaje donde se puede admirar la preciosa gama de colores rosados y violetas de las flores que adornan los árboles, giro, bailo, rio totalmente invadida por la felicidad que este mundo me da.
-Es imposible dejarte de ver mi Reyna, tu risa y tus bailes te hacen lucir como las pequeñas hadas del mundo Harteri – escucho la voz de mi Rey detrás de mí, me giro por completo para observarlo, lo veo tan galante sobre su corcel, mostrándome una hermosa sonrisa mientras me mira curioso, mis ropas están empapas, mi flequillo pegado a mi rostro producto de la humedad, siento como las gotas de agua resbalan por mi rostro y cuerpo.
-También me es imposible dejarte de ver mi Rey…-doy vueltas en el agua, alzando mis brazos recibiendo lo rayos de Zoll –ven… ven junto a mí, mi Rey…- le pido, mientras le sonrió – o acaso esto es demasiado simple para un Rey como tú –
Él sonríe más abiertamente y se dispone a bajar de su corcel, mi cuerpo se llena de regocijo con solo verle, lo anhelo y deseo tanto, lo amo. Contemplo como lentamente quita las prendas superiores de su vestimenta, deja a las orillas del lago su espada, mis iris delinean sus trabajados músculos, las cicatrices en su pecho, mi vista sigue bajando hasta topar con la pretina de lo que cubre sus caderas, su amplia espalda brilla ante la claridad nuestro señor Zoll, su piel es hermosa, solo él es perfecto.
Entra a las frescas aguas sin hacer el menor atisbo de molestia, camina directo hacia donde me encuentro esperándole, llega hasta mi presencia sonriéndome de la manera más sincera, me encanta provocar esa felicidad en él, extiende sus manos esperando el contacto de las mías.
Mis palmas son tan pequeñas ante las de él, sonríe mientras las observa, como si quisiera memorizar cada una de las huellas que existen en mis membranas, con la punta de sus dedos mima la piel de estas, surcando caminos en mi dermis, su caricia es tan suave y delicada que me parece imposible como el roce de sus dedos en mis palmas me agrade tanto, ese simple gesto me hace suspirar mientras lo observo fijamente, mi Rey parece tan concentrado que yo solo puedo sonreírle, cuando el escucha mis risas sus ojos viajaron hasta los míos. Ese saludo se había convertido en algo tan íntimo para nosotros y tan nuestro, donde él me demostraba que hasta el más común de los roces podía ser tan romántico y erótico cuando el ser indicado lo hacía con el amor más puro.
Veo como el color ámbar de sus ojos es deslumbrante, sus iris tienen hermosas astillas doradas que le dan una luminosidad hipnotizante, nunca en mi vida había visto unos ojos tan cautivantes como los que mi Rey posee, su mirada es profunda y varonil.
Sus labios me dan el contacto más tierno a mi boca, inundándome de su dulce aliento, roza con su lengua mis bordes pidiendo entrada a mi cavidad, tratando de profundizar su caricia.
-Eres mía…-susurra sobre mi boca, y retoma con más posesividad el beso, haciendo que mis piernas pierdan un poco de estabilidad.
TOC…TOC…
El golpeteo del cristal me despertó abruptamente, abrí los ojos algo asustada y desorientada, mi cuarto estaba oscuro, aún era noche, no sabía qué hora era con exactitud, pero no había pasado mucho tiempo, después del anochecer.
TOC… TOC... TOC..
El mismo sonido en el cristal me sobresalta, pero esta vez con más insistencia, intuía de quien se trataba. Salí de la cama y acomode rápidamente la camiseta larga que utilizaba para dormir, encendí la lámpara de mi mesita de noche, para deslizar las cortinas, una vez echadas a un lado el rostro de mi ex prometido estaba del otro lado del cristal esperando le dejara pasar.
Negué con la cabeza al observarle, aún seguía molesto, era evidente su rostro seguía tenso, estaba incomodo, ofendido, desesperado, pero yo solo le di la libertad que el tanto deseaba porque venía a mi cuarto con esa actitud. Nos observamos unos minutos, estaba a punto de cerrar las cortinas, no quería dejarlo pasar, yo ya había tenido suficiente con lo de esta mañana como para seguir torturándome, pero de inmediato el leyó mis movimientos.
-Abre por favor –me hacía señas a través de la ventana, dude por un instante el dejarlo pasar. Aún estaba resentida con él.
Estire mis brazos solo quitar el seguro, no deslice el cristal, me gire para alejarme, escuche como el abrió la ventana mientras entraba una corriente de aire tras de él.
-Por un momento creí que no me dejarías pasar…- dijo serio, escuche de nuevo como cerraba la ventana, yo seguía sin darle la cara – Akane no me des la espalada, lo que vengo hablar contigo es importante.
Caminé a mi cama sentándome en el borde de ella, mi corazón latía a mil por hora, me sentía nerviosa, no sabía si era por mi reciente sueño o por la situación…. debió ser el sueño, ya que no era la primera vez que Ranma llegaba así a mitad de la noche.
-¿De qué quieres hablar?... creo que ya no hay tema de conversación, quedo bastante claro tu punto, hoy por la mañana-
-Akane, ¿Quiero que me digas si de verdad estás de acuerdo con tu nuevo compromiso? -
-¿Importa? … - dije con indiferencia, pero esto lo molesto aún más - esto ya no es asunto tuyo Ranma.
-¡Maldición Akane! ¡Claro que si es asunto mío! es Ryu por todos los cielos, lo conoces, es… es desalmado, arrogante incluso hasta salvaje y no concibo la idea de que estés tan tranquila con esto… Akane lo nuestro no era perfecto y mucho menos normal pero… ¡solo mírame! paso la mitad del tiempo convertido en otra persona por Dios… tal vez la idea de cancelar nuestro compromiso no haya sido tan malo… pero… ¿Estar comprometida con Ryu? No traerá nada bueno…- hablaba desesperado acercándose a mí, tratando de que su cercanía me hiciera entender su punto, agachándose a mi altura.
-Ranma… claro que te veo, y eso de tu maldición no me importa…- mis ojos poco a poco se fueron inundando en lágrimas cayendo por mis mejillas sin permiso –de verdad no me importa, pero veo que a ti si, veo que… -y no puedo más, me quiebro por dentro, no puedo decirle que me duele de verdad que piense así, que crea que su condición lo haga menos y que prefiera separarnos a que luchemos juntos ¿Por qué no entiende yo así lo acepto?.
-¡Claro que me importa Akane! toda mi vida he sido entrenado y sometido para ser el mejor, resaltar entre muchos, ser primero en todo, pero con esta maldición me siento la mitad de lo que soy, de lo que puedo ser… Akane no puedo casarme si yo no estoy seguro de mí mismo..-
Cubrí mis ojos con mis manos, ya no había por qué ocultarlo más, deje mi tristeza fluir, y mis sollozo invadían mi habitación.
-Akane… por favor no llores, sabes que no soporto verte llorar, entiende. Yo… yo no quiero que nuestras vidas sean miserables por el hecho de que nos obliguen a estar juntos, yo quiero tomar la decisión de escoger con quien estar, a quien amar, cuando quiera unirme a esa persona… solo te pido que me des tiempo, solo te pido tiempo… ¡aaahhh Maldición! ¡Todo estaba bien como estaba! ¿Por qué tenían que meterse en lo nuestro? - se separó de mi frustrado, tenía los puños apretados a los costados de su cuerpo, ejercía tanta fuerza que se veía lo blanquecinos de estos.
-Akane… no aceptes, solo no aceptes, dame tiempo…- levante mi rostro ya que un silencio se apodero de la habitación, por un momento creí que se había marchado, estaba muy cerca de la ventana y apoyándose del marco con la mirada perdida – Akane te amo…- mi mente y cuerpo se paralizo ante su confección. - pero… no… pero no puedo con esto, es demasiada la presión. Perdóname – no pude contestar ante aquella declaración,
Subió al marco de la ventana y se quedó un poco más mirando la luna.
-Te veré en la celebración… tal vez ya tenga una respuesta o haya tomado mi decisión final…- y así como llego se fue, brinco hacia al tejado desapareciendo en la noche. Me deje caer en mi cama aun sin poder procesar lo que acababa de pasar, Ranma me amaba, pero… no estaba listo para compartir su vida junto a la mía, eso me ponía a dudar acerca de sus sentimientos.
No supe cuánto tiempo estuve mirando a un punto distante, dejando que mi pena saliera de mi cuerpo, era increíble lo mucho que puede doler el alma, es una tristeza que jamás espere experimentar, el realmente no me amaba, no me amaba, solo hablaba por ego, por querer engañarme de nuevo y tratar que esa esperanza de nuevo naciera en mí para después romperme el corazón.
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Los días pasaron horriblemente lentos, las cosas en casa parecían normales, la ausencia de Ranma me deprimía y también afectaba el desempeño en mis clases, según la tía Nodoka, comento que él estaba bien y que solo necesitaba despejarse, estaba no muy lejos de Nerima entrenando, y que estaría aquí para nuestra fiesta de cumpleaños, evento que no me entusiasmaba en lo más mínimo, para mí era una pérdida de dinero, si tan mal estaba nuestra situación económica, no veía la necesidad de organizar una celebración.
Lo del rompimiento de mi compromiso con Ranma se manejaba lo más secreto posible, ni siquiera mis hermanas estaban enteradas al cien por ciento, Nabiki está más que ocupada con su relación amorosa y Kasumi disfrutaba su matrimonio con Usue mi nuevo cuñado.
Ahora entendía a Tofu, desde de terminar su relación con Kasumi, ya no lo veíamos como antes, en muchas ocasiones pase por la clínica y esta se encontraba cerrada, anunciaba que salía a encuentros médicos, cursos u otros viajes referentes a su profesión, esperaba que realmente así fuera, y no estuviera sumido en una depresión.
Tal vez si le hacía una visita seriamos de mutua ayuda.
Recogí mi cabello en una coleta baja, lo había dejado crecer un poco ya pasaba del largo de mis hombros, evitaba mirarme a el espejo, el reflejo de la mujer de mis sueños me confundía, tomé mi bolso, coloque un poco de perfume en mis muñecas y cuello para bajar a la puerta justamente cuando corrí la madera corrediza, vi que alguien estaba a punto de entrar, era Ryu quien estaba parado frente a mí.
-Pero que agradable sorpresa Akane, buenos días – mis ojos se abrieron de par en par, no estaba preparada para estar cerca de él, para mí Ryu no era tan desagradable, nunca tuve problemas directamente con su persona, siempre tuvo una actitud distante hacia mí, pero a final de cuentas cortes, con quien tuvo enfrentamientos fue Ranma.
-Bu… buenos días… Ryu- me quede estática por un momento, intimidada tal vez, últimamente no me sentía como yo, era como una sumisa y frágil Akane. - ¿En qué puedo ayudarte? ¿Buscas a Ranma?... él no está.
-Mmmm no en realidad, Nodoka me llamó para decirme que había algo sumamente importante de que hablar con tu padre… ¿Tú sabrás algo de casualidad? ¿Cuál podría ser la urgencia? –
-No… no, no lo sé – hable con algo de nervios, Ryu sonrió coqueto, notó en mi lo nerviosa que estaba ante su presencia, se recargo en el marco de la puerta impidiéndome salir.
-No te creo, no sé porque siento que me estas mintiendo picarona, pero esperare a que tu padre, aclarare esta duda que me tiene ansioso, ¿serias tan amable de avisarle que ya estoy aquí? –
-Ssi… ahora regreso – salí del recibidor, y entré al pasillo, ahí me recargue en la pared, tratando de aclarar mi mente y calmarme, él estaba aquí porque mi padre le ofrecería mi mano en matrimonio, no había duda, solo rogaba a los Dioses que él no aceptara.
Retome mi camino a la habitación de mi padre, anuncie que Ryu lo esperaba, salimos juntos a la entrada donde Ryu contempla el Dojo, sabia de los problemas de su pasado y sentía pena por su perdida, pero ahora tenerlo tan cerca el miedo me invadía.
-Papá… no por favor, no lo hagas. – Lo anticipe y le suplique – yo podré hacerlo, yo podre sola con el Dojo, dame una oportunidad, por favor – Mi padre me miró contrariado, pero no había signos de desistir o cambiar de idea.
-Lo siento hija, pero es necesario… de verdad lo siento – camino a un lado de mí y se dirigió a Ryu con un saludo respetuoso, este le respondió de igual manera y mi padre lo hizo pasar.
-Nodoka me informo que ustedes necesitaban verme, dígame señor Tendo-
-Bueno... efectivamente yo le pide a Nodoka que te hiciera venir, veras muchacho… es un asunto algo delicado y espero que seas de ayuda… vamos adentro, te explicare mejor – los dos caminaron hacia la puerta y pasaron junto a mí, mis ojos de nuevo se quisieron ahogar en lágrimas y no sabría cómo evitarlo. Ryu se detuvo frente a mí con una sonrisa de medio lado, me deseo un buen día si es que no me volvía a ver.
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Camine bastante tiempo, tratando de despejar mi mente no tome el tiempo con exactitud quizá unas dos horas. Como supuse la clínica de Tofu estaba cerrada por trabajos de remodelación, me distraje un poco viendo los autos pasar, los niños jugar y decidí regresar a casa con suerte Ryu ya no estaría ahí y podría entrenar un poco, sacar algo de frustración acumulada, sería bueno para mí.
Llegue a casa pasadas de las cuatro, había mucho silencio, subí directamente a mi habitación, arroje mis cosas a la cama y me dispuse a cambiarme de ropa con rapidez. Para mi mala suerte, mi preciado Gi estaba en muy mal estado, ya no había forma de restaurarlo.
Termine usando unos cómodos pantalones elásticos que se ajustaban perfecto a mi cuerpo tipo leggins deportivos en color negro y un top sin mangas cruzado a la espalda del mismo color, ya después habría tiempo de adquirir otro Gi.
Una vez atado mi cabello en una coleta alta de manera desprolija baje a la primer planta y me dirigí directo al Dojo, todo estaba en silencio, las clases dejaron de impartirse momentáneamente a faltan de instructor, extrañaba el bullicio de los niños entrenando.
Comencé con un breve calentamiento, algunas flexiones, sentadillas y abdominales, cuando me sentí lista comencé a hacer katas estaba tan sumergida en mi mundo que no fui consiente que tenía un espectador.
-Te falta mucho por mejorar…- escuche decir haciendo que mi concentración fuera interrumpida – pero eso se arreglara…-
-¿Qué haces aquí? – dije molesta por su interrupción – como artista marcial sabes que no es correcto causar una distracción así, pude haberme lastimado..-
-Es cierto, pero no sería por mí, sería por la mala forma en la que entrenas ¿Es que Ranma no te enseño? – fruncí el ceño ante su crítica, y me moleste más al ver que me había descubierto.
-No. no lo hizo – termine aceptando lo inevitable, la verdad es que nunca hubo una oportunidad para que Ranma tomara enserio mis entrenamientos, siempre decía que no necesitaba entrenar ya que si algo me llegara a pasar él se ocuparía de todo, y no había necesidad que me esforzara pues solo terminaría lastimándome, deje de insistir ya que en algún momento pensé que todo aquello era porque se preocupaba por mí.
-Qué pena… tu padre ya me dijo el por qué la urgencia por verme…- trague en seco, Ryu me miraba con cierto brillo en los ojos, no terminó por gustarme, caminaba hacia mí de forma lenta y segura, como un depredador acechando a su presa, instintivamente retrocedí a cada paso que él avanzaba - yo estaba seguro que tu sabias los motivos por los cuales tu padre me solicitó venir, no es bueno mentirle a tu nuevo prometido, mi amor, no sería un buen inicio –
El aire dejo de entrar a mis pulmones, mi temor se había vuelto real y ahora era oficial, Ryu había aceptado el compromiso.
-A… aceptaste…-dije con dificultad -¿Aceptaste? ¿Por qué?
-¡Claro que lo hice! no iba dejar pasar una oportunidad como esta, representar un Dojo es un sueño que quiero hacer realidad y si… con este beneficio viene un compromiso, mejor aún… además mi prometida es toda una belleza… -sus ojos se paseaban por mi cuerpo de una manera bastante incomoda - ¡Quién lo diría, esta mañana no tenía ni idea de qué hacer con mi vida y ahora tengo un Dojo y una sensual novia!-
-No soy tu novia, que te quede claro - no me gusto para nada la forma en que se refería a mí, esa confianza con la cual me quería tratar, no lo permitiría – ¡seré tu prometida, pero me tienes que respetar!
-Oh claro linda Akane, por supuesto que te voy respetar, no seré como el idiota de Ranma que no supo valorarte, créeme que conmigo será todo diferente, seré el mejor prometido que pudiste llegar a tener…-
-Eso lo dudo…-
-No, no… te aseguro que seré el mejor, hare todo lo que Ranma no se atrevió a hacer… contigo – volví a tragar con dificultad, fue muy clara su insinuación, pero primero me cortaría una mano antes que Ryu intentara algo conmigo. – Bueno, te dejo mi amor… nos veremos en nuestra fiesta de compromiso, recuerda que es una ocasión especial, debes lucir hermosa para mi… -salió del Dojo y cerró la puerta dejándome sola.
Me deje caer en el suelo, cada vez era más difícil esta situación, rogaba que de verdad no terminara casándome con él.
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Mis ánimos no estaban del todo bien, hoy es el cumpleaños veinte de Ranma, y mañana será el mío, al igual que la dichosa fiesta, cada vez la idea de salir huyendo no sonaba tan mal, ayer y hoy no fui a clases, desperté con un horrible dolor de cabeza, y no tenía ganas de probar bocado.
La mayor parte del día me la pase en mi habitación, pero supe por mi tía que Ryu estuvo aquí, mi padre ya había comenzado a explicarle cómo funcionaba el Dojo, estaba muy molesta con él, no tenía mucho que Ranma se había marchado y ya había sustituido su ausencia, conociendo a mi padre esas actitudes me demostraban que estaba algo resentido con Ranma, estaba desilusionado por la manera de actuar de ambos.
Mi cuerpo esta estresado, deprimido, mi vida estaba cambiando de manera monumental y yo no sabía cómo arreglarlo, poco a poco mis ojos se fueron cerrando.
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Abrí mis ojos y de inmediato reconocí el lugar, era ese cuarto que tantas veces fue testigo de un infinito amor, e incontables noches de pasión, pero ahora lucia muy diferente, la habitación estaba en penumbras y la desolación embargaba el lugar, la tristeza era palpable, el vacío, el dolor y la desesperanza crecían en corazón, aun mis mejillas estaban húmedas por las incontables lagrimas que estuve derramando dormida, el líquido salino había dejado un húmedo camino en mi rostro, los hipidos de mi boca eran incesantes, mis ojos se sentían arenosos por la hinchazón, tal vez de las largas horas de dolor y lamentos, podía adivinar que estaban extremadamente rojos a causa de mi frustrante agonía, estoy muerta en vida, mis sollozos eran cada vez más desgarradores, mi garganta ardía de los llantos incesantes y aun no sabía el porqué de esta hueco en mi corazón, estaba consciente que este no era mi lugar, ya sabía que no debía estar aquí, pero aun así lo estaba, seguía sentada en la confortante y fría cama, observando mi alrededor, esa escena que parecía cada vez más melancólica.
Al ponerme en pie, veo a mi alrededor los vestigios de todo un caos, los trozos de jarrones, porcelanas, flores, papeles hechos pedazos sobre el suelo, la cama al igual que los cojines son un desastre, las telas que cubrían los ventanales están rasgadas, me abro paso entre aquellas ruinas de lo que fue un hermoso lecho marital, camino sin motivación solo inspeccionando y detallando lo ocurrido, puedo sentir algunos vidrios debajo de mis pies al tratar de deambular por el cuarto, pero los ignoro, como si ese dolor físico no fuera importante para mí, pues el suplicio interno es mucho mayor, mi corazón duele de manera descomunal, es como si alguien me hubiera arrancado algo, siento el ardor de un hueco en mi ser, quiero gritar, para tratar de mermar esta tortura.
Sigo de frente caminando lento, hasta topar con mi reflejo en un fragmentado espejo, mi cuerpo y rostro están distorsionados por la casi nula visibilidad que dan los maltratados pedazos, es como si yo hubiera arrojado algo al centro del artefacto, en un arranque de ira y dolor, la visión que se manifiesta me desconcierta, me aterra, veo mi rostro derrotado, y atribulado.
Efectivamente así como me siento, es como me veo, desquiciada, me llevo las manos al rostro y palpo mis desordenados cabellos y frente, soy yo, pero mi reflejo me asusta, siento más ganas de llorar como si el haberme visto, me recordara el porqué de este calvario.
La fría brisa que entre por el amplio ventanal me distrae de lo que observo, el viento mese sin piedad las ventanas abiertas de par en par, golpeándolas con fuerza haciéndolas vibrar por los choques entre ellas, la gélida brisa me da de lleno en el rostro haciéndome caminar hacia esa dirección, mientras camino me topo con un pequeño moises vacío, lo tomo entre mis brazos y empiezo a mecerlo con cuidado, lo arrullo como si fuera el pequeño cuerpo de un bebe.
-Todo está bien mi niño, aquí esta mamá, para protegerte –le hablo al montón de sabanitas aun con olor a un pequeño ser –aquí está tu mami para cuidarte siempre –mi voz sale cada vez más quebradiza –yo siempre te voy a amar y cuidar, prometo no volver a dejarte solo –esa última frase me fragmenta el alma, las lágrimas salen de manera descontrolada mientras sigo arrullando lo que mi mente cree que es un recién nacido.
-Tienes frio corazón, ¿sabes? tú eres mi vida, no existe nada más importante que tu –sigo meciendo el bulto con amor, despacio como si no quisiera dañar el inexistente bebe.
Me tumbo en el frio suelo con aquel moises entre mis brazos aspiro su aroma, acercándolo cada vez más a mí, no puedo explicar el dolor y la nostalgia que siento, es como si callera al más oscuros de los vacíos, es tanto mi dolor que entre las lágrimas y los hipidos tarareo sin pensar una canción, que apenas sale de entre mis labios.
"arrorró…. Mi… Ni… ño… arrorró mi… sol… arrorró… pedazo… de… mi… corazón"
En cada frase es un lamento saliendo de mi boca, un suspiro que sale desde lo más profundo de mi corazón.
"este… niño… lindo se… quiere dormir, y el pícaro sueño… no quiere venir"
Ese tarareo un lamento de mi alma, un sollozo de mi afligido ser.
Insisto meciéndome al compás del arrullo de aquel moises, escucho como los sirvientes del palacio abren la puerta…
-Mi señora ¿está bien?- pregunta angustiada la mujer en la puerta
-Baja la voz el bebe quiere dormir – veo el desconcierto en su mirada –mira mi hijo está dormido… no crees que es hermoso… es el más bello Ángel que Zoll nos pudo regalar… -continuo acunando el objeto entre mis brazos, le sonrió, y beso las pequeñas frazadas –Te amo-
-No… mi Señora... por favor… no haga eso –contemplo como la mujer llora al ver mis acciones.
Sus palabras me lastiman, me traen por un momento a la realidad.
-Largo de aquí… vete… - ella sale despavorida por mi grosería.
-¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por queeee?- mis gritos lastiman mi garganta, grito una y otra vez hasta quedar rendida en el piso -¿p..por… quee…?
Unos murmullos llaman mi atención, mi cuerpo se pone en pie y caminó hasta el balcón de la vida quedando en el filo de la superficie, veo como los dedos de mis pies están flotando en las nubes que nos permiten ver el mundo que vigilamos, mis dedos bailaban mientras yo observaba la inmensa altura que existía entre los dos mundos.
Mis ojos veían con asombro como los humanos vivían, observe como interactuaban, vi hombres caminar, mujeres convivir entre ellas, niños correr, al observar todo aquello me pregunte que hacia allí, yo sabía que ese lugar era prohibido para mí, pero las voces llamaron mi atención, yo no debería estar parada contemplando a la humanidad, una punzada de rabia llegó a mi corazón sentí celos al ver lo sonriente y felices que eran las madres con sus hijos, las mujeres caminaban con pequeños tomados de sus manos, otras corrían tras ellos mientras reían.
¿Qué injusto es el destino? Pensé, existen cientos de niños, miles de ellos sobre la Tierra sin el calor de una madre, sin el amor y su protección y yo, estaba aquí con los brazos vacíos, con un corazón roto, deseoso de amar.
Mis ojos se abrieron, un vuelco en mi pecho doblemente doloroso creció y entendí todo…
-¡Surei!...- escucho un grito detrás de mí, reconozco esa varonil voz, me giro y puedo ver el terror en sus ojos, el color ámbar de sus iris luce apagado ha perdido su hermoso brillo dorado que antes lo caracterizaba – por favor… Reyna mía, ven con migo… sé cómo te sientes yo también estoy muriendo por dentro.
-¡No…! no lo entiendes… ¡me lo arrebataron, él no tenía culpa de nada! Era… tan inocente, tan frágil...- las palabras salían de mi boca por inercia, estaba viviendo en carne propia su sufrimiento, era una espectadora y no podía hacer nada, era testigo de aquella cruel escena.
Giro mi cuerpo de nuevo al vacío y veo la humanidad, contemplo a todos esos pequeños sin protección, abandonados – ellos me necesitan… - mis palabras se atoran en mi garganta, hablo en un susurro.
-No lo hagas por favor… Surei… yo te necesito, amor mío… por favor – escucho sus gritos llamándome desesperado, puedo sentir su dolor, su agonía, y en ese preciso instante el llanto de una criatura llega a mis oídos, reconozco ese llanto, es un pequeño llorando por falta de alimento…
Siento mucho miedo, sé que es lo que ocurrirá, puedo leer sus intenciones.
-Te amo… perdóname por favor- le doy una última mirada al aterrado hombre, su rostro está plagado de temor, puedo ver como lagrimas descontroladas corren por su varonil rostro, le sonrió amargamente y giro mi rostro otra vez a la humanidad, puedo ver al pequeño que llora – Tierra….- son mis últimas palabras antes de dejarme caer …
-¡SUREEEEEI! –escucho el grito desesperado de él, mi cuerpo cae precipitándose violentamente, siento el vértigo en mis entrañas, pero no pude hacer nada, mi cuerpo no responde, mis ojos se abren y miles de nubes se dispersan a mi alrededor un halo mágico desaparece y veo el suelo, mis pies lo tocaran, estoy a metros de llegar, centímetros y todo acaba…
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-¡Akane! ¡Despierta Akane! – abro los ojos asustada por la sensación de caer al vacío, estoy rodeada de mi familia, veo la preocupación en sus ojos, mi padre está a punto de llorar pero al verme despertar rompe en llanto, estoy desconcertada, abatida toco mi rostro y mis mejillas están mojadas, estuve llorando mientras dormía.
-Cariño… gracias a los dioses que ya despertaste.
-¿Qué… que ha pasado?- pregunto.
-Llevas dormida más de dieciocho horas… y como no despertabas, estábamos a punto de llamar al médico, nos preocupaste- Kasumi me hablaba preocupada genuinamente.
-¿Desde cuándo…? ¿Dieciocho horas? – Y todos asintieron – no entiendo…
-Akane hoy es seis… hoy es la reunión, hoy es tu cumpleaños cariño – dice la tía Nodoka, los miro a todos y asienten, había dormido mucho tiempo, mire mi reloj de mesa, y veo la hora
-Hija tenemos que arreglarte, ya están algunos invitados abajo… –
Puedo ver que todos están vestidos, a excepción mía, no podía creer que ya era el día.
-Ne… necesito estar sola...-dije en voz baja –por favor déjenme sola…
-Pero cariño…-
-¡Por favor! ¡Quiero estar sola! ¿Es mucho pedir? –
-Está bien hija te esperaremos abajo…- me dejaron sola como les había pedido, ahora tenía que sacar fuerzas que no tenía, todo era tan desgastante, el sueño y ahora esto…
Había sido un horrible sueño, lleno de dolor y agonía, cierro los ojos y puedo recordar el sufrimiento reflejado en esos ojos dorados sin vida.
-Debió ser horrible para él…- hablo en voz baja. Miro a mi alrededor y sobre la puerta de mi closet hay un vestido en conjunto con unos bellos zapatos de tacón, no puedo negar que es hermoso, todo el conjunto es bello, pero no quiero usarlo, no hoy.
Me siento al borde de la cama dándome ánimos, pero es inútil, los minutos pasan y cada vez se hace más tarde. Me levanto y salgo al baño, necesito una ducha con urgencia, y si era fría mejor.
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Miro una vez más mi vestido, definitivamente es muy bonito, la manga larga siempre ha sido mi favorita, el escote en "V" es algo atrevido pero me gusta ya que se abre de manera coqueta hacia mis hombros dejando mi clavícula descubierta. Es ceñido hasta mi cintura marcándola perfectamente con una discreta pretina del mismo color del vestido, pero lo que más llama mi atención es el difuminado del tono de la prenda, ya que de los hombros hasta mi cintura es de color negro y se degrada de una manera muy bonita hasta llegar a un color lila pálido, es muy femenino, la pretina da pie a un vuelo casi perfecto de la tela, haciendo que el vestido se meciera a cada paso que daba, era corto dejando ver mis piernas y mis altos tacones oscuros.
Mi peinado es sencillo solo unas cuantas ondas adornando mi melena, el flequillo de lado algo no muy elaborado, solo para dejar ver un maquillaje natural, donde di color a mis labios con un tono bastante sutil, solo enfatice mis ojos tratando de resaltar mi mirada, colocando delineador, sombra y marcara para pestañas, ese último repaso es sola para asegurarme que todo está en su lugar, tomo aire para disponerme a entrar.
Muevo la puerta corrediza del Dojo para entrar a la celebración, todos me miran y gritan
-¡Feliz cumpleaños!-
Sonrió por compromiso, agradeciendo el gesto y no porque sea un feliz día, no me descalzo, en esta ocasión todos usan sus zapatos dentro del Dojo, era una pista de baile y todos usan su mejores vestimentas.
Están presentes todos, mis tíos, mis hermanas, sus parejas, mis amigos de la preparatoria, Ryu, Ryoga, Mouse y las prometidas de Ranma… fruncí el ceño al verlas en la pista bailando ¿Qué rayos hacían ellas aquí?
-Hija… ¡luces hermosa! – Habló mi tía emocionada mientras se acercaba a mí – sabía que ese vestido era para ti, espero que te haya gustado.
-Gracias tía… de verdad si me gustó mucho– contestó con una fingida sonrisa, no mentía, me gustaba pero la bonito de este vestido se marchitaba con el paso de la noche.
-Tía… ¿Qué hacen ellas aquí? – pregunto con disimulo.
-Oh… La verdad fue mi culpa hija... cometí la indiscreción de avisarle a tus amigos y la señorita de allá se enteró, ya no pude evitar que se propagara la noticia, lo siento hija… -creía en las palabras de mi tía pero ya sabía cómo terminaba todo cuando ellas estaban presentes –pero no te preocupes ya les advertí que tienen que comportarse si no…. pues se las verán conmigo –
La tía Nodoka miro hacia la mesa de bocadillos, donde la katana yacía sobre su base como si de una exhibición se tratase, Sayuri, Yuka y Daisuke la miraban a distancia y hablan entre ellos.
-Es buena idea tía…- la felicito y veo que está contenta con su idea, busco entre la multitud a alguien en especial pero no lo distingo mi objetivo.
-No te preocupes querida, si vino, anda por ahí, seguramente evitando a… las chicas –
-No sé de qué habla tía… si me disculpa iré a saludar – me aleje de ella, y salude a mis amigos, los cumplidos no se hicieron esperar pero aun así no surtían efecto en mí.
Me sentí tan abrumada que me aleje, no estaba muy acostumbrada a tanta atención, fui por una bebida, me sentía asfixiada y necesitaba un poco de paz prefería alejarme y ver como los demás se divertían, era tan surreal mi padre y el tío Genma bebían como Kazakos, la tía Nodoka los regañaba, los chicos bailaban al ritmo de la música y las chicas buscaban a Ranma por todos lados y él ni sus luces, sonreía al ver los movimientos de todos.
-Nadie en este lugar puede negar que soy el hombre más afortunado…- la voz de Ryu me sorprendió, haciendo que la bebida de atorara en mi garganta –debo de mencionar que ese vestido resalta hermosamente tus atributos –hablaba mientras sus ojos se paseaban por mi cuerpo –me gusta… me gusta mucho lo que veo.
-No seas pesado…- hable mientras trataba de recuperarme del susto.
-No lo soy, soy sincero… bastante diría yo –me molestaba el hecho de cómo podía sentir esa mirada desnudándome, paseándose sínicamente por mi cuerpo –y ahora más que nunca debo de serlo, ya que en un rato mas todos sabrán que tú eres mi prometida, mía y de nadie más –la manera en la que se dirigía hacia a mí me hacía estremecer.
-Aun no lo soy…- lo conteste a la defensiva – yo no he dicho que acepto el compromiso.
-Aceptaras… yo sé que si – me cerro un ojo, acercándose a mi peligrosamente – no te había dicho antes porque Saotome siempre estaba cerca, pero ahora que no lo está te diré una cosa… -su rostro estaba cada vez más cercano al mío –me gustas Akane, me gustas mucho, y si yo pudiera casarme mañana mismo lo haría, solo para disfrutar de tu cuerpo…- sus palabras fueron como esquirlas para mi mente –es más creo que hoy al terminar la fiesta te hare una visita de prometidos a tu habitación… tu y yo… solos –sentí su aliento tan cerca de mi piel, la convicción en sus ojos color miel me hicieron tener miedo, me petrifique.
-Sera mejor que no lo estés diciendo en serio Ryu –escuchar la voz de Ranma me tranquilizo, me sentí a salvo –porque de ser así yo mismo te dejare postrado en una cama, sin la posibilidad de moverte en mucho tiempo...- parecía que había escuchado lo que Ryu dijo y eso lo tenía fuera de sí, se podía leer en su semblante lo molesto que estaba, sus hombros tensos y su quijada apretada por el esfuerzo que hacía, gracias al cielo la música estaba ya bastante alta para que los demás no escucharan la discusión.
Al ver detenidamente a Ranma pude observar un cambio importante en su aspecto, su cabello no estaba atado como de costumbre, vestía formal un elegante traje negro, con camisa de botones azul, resaltaba a la perfección su cuerpo y el color de sus ojos.
-Akane… aléjate de él…- me ordeno con firmeza y yo inconscientemente retrocedí. Vi la mano de Ranma extendiéndola hacia mí, la tome por inercia resguardándome detrás de su cuerpo –escúchame bien, esta es la última vez que te acercas a ella… para la próxima no usare palabras contigo –amenazo a Ryu, mientras temblaba producto del coraje.
-Mira nada más… quien apareció el EX prometido llego –la risa y sus palabras estaban llenas de ironía sabía que todo apuntaba a su favor –me alegra que estés presente, que seas espectador de lo que pasara en unos momentos… -Ryu estaba de lo más cómodo con la situación -se hará el anuncio oficial y tu saldrás sobrando Saotome…-apunto al centro del Dojo donde mi padre se colocaba frente a todos, con micrófono en mano pidiendo un momento de atención –esa preciosa niña que escondes detrás será mía.
-Vamos Akane…- Ranma se tensó de inmediato, aun tomados de la mano nos encaminamos entre los invitados dejando a Ryu parado con su estúpida sonrisa.
-Ranma ¿Qué haces? – pregunto sin entender, todos los presentes comienzan a notar el revuelo, Xiampu y Ukyo nos miraron con intenciones de atacarnos, tiemblo de solo pensar, y un rayito de victoria se dibuja en mi rostro.
-Terminare de una vez por todas con esto… -se notaba la seguridad en su andar, pero aun no entendía que es lo que se proponía – ¡Tío Soun, espere!
Mi padre nos observa visiblemente confundido, el resto de los invitados solo se limitaban a murmurar, las emociones estaban a flor de piel, muchas cosas estaban sucediendo y yo apenas podía procesarlas, muy apenas estaba consiente de ellas.
-¿Ranma? ¿Qué pasa muchacho?- preguntó mi padre.
-¡Ranma! ¡Hijo! – la voz asombrada de la tía Nodoka llamó mi atención.
Ranma tomó el micrófono de las manos de mi padre arrojándolo al suelo de manera brusca provocando que este hiciera un horrible sonido en la bocina, aturdiendo a todo mundo.
-¿Pero qué ocurre muchacho? ¿Por qué haces esto?
-No permitiré esta locura…- dijo con tal seguridad que las esperanza nacieron en mí.
En ese preciso momento algo fuera del Dojo llamó la atención de todos, los invitados empezaron a salir y apuntaron hacia el cielo….
-¿Qué son esas luces?
-¿Qué ocurre?
-¿Son rayos o son estrellas?... parecen meteoritos o cometas.
El cielo se ensombreció haciendo aparición de unas enormes nubes llenas de relucientes y poderosas luces, que salían del interior de ellas con gran potencia, eran rayos que emergían con una extraña energía, esas potentes descargas naturales de energía estremecían mi pecho.
Cada centella partía el cielo de manera majestuosa, las emisiones de luz simulaban cuarteaduras enormes en el amplio cielo, como si fisuraran o lastimaran el manto que nos cubre. Aunque era de noche las nubes hacían que el firmamento se viera gris por la acumulación tan densa de los nubarrones, pero aquellas exhalaciones del cielo iluminaban todo el manto estelar, las pocas estrellas que aún quedaban visibles titilaban sin cesar como anunciando o advirtiendo la llegada de algo, el sonido ensordecedor de los truenos cimbraban las débiles hojas de los árboles.
Aquel espectáculo de la naturaleza era apocalíptico, parecía que la mayor de las tormentas azotaría con fuerza la tierra, las nubes parecían avanzar lento como si a su paso fueran dejando rastro de destrucción.
Los animales callejeros parecían temer de algo o alguien aullaban tratando de alertar lo que ocurría.
El retumbo del cielo estremece a las personas, todos se llevan las manos a los oídos tratando de protegerse de aquel estridente sonido, uno, dos, tres, estruendos y después para culminar aquella orquesta de imparables y estruendosos sonidos provenientes de las nubes, se escucha un tronido del cielo con mayor fuerza que ilumina el cielo en su totalidad, las pequeñas piedras sobre el suelo empiezan a temblar, se mueven con fuerza, castañeando entre ellas.
De un momento a otro la tierra comienza a moverse de una manera aterradora, los movimientos telúricos son incesantes, las personas caen ante la inestabilidad de la superficie que pisamos. Ranma me toma con fuerza para tratar de estabilizar nuestros cuerpos.
Contemplo como todos gritan y entran en pánico ante tal cataclismo, muchos se abrazan entre ellos o se toman de algún lugar estable, veo a mi padre y mis hermanas, tratar de buscar un sitio seguro, no sé qué es lo ocurre, tengo miedo.
Observo como el terreno en el que estamos apoyados se empieza a agrietar, haciendo desniveles visibles y aberturas profundas, producto de la fuerza de la tierra, tiemblo y me abrazo con fuerza a Ranma.
-No tengas miedo, yo estoy contigo pronto pasara –alzo mi rostro y veo como sus ojos se abren asustados, pero trata de mantenerse calmado para no provocarme ansiedad, asiento y me pego a su pecho, siento como su mejilla se pega a mi cabeza con fuerza, besa mi coronilla –todo estará bien, todo estará bien –repite una y otra vez como si quisiera convencerse de lo que él dice.
Y como si todo aquello fuera poco el cielo se enciende producto de las luces que en un inicio comenzaron todo esto, era como si unos enormes meteoritos surcaran el cielo, dejando una estela de luz en una similitud de colores a una aurora boreal, en destellantes ríos purpuras y celestes iluminando su camino.
Las luces están cada vez más cerca de nosotros, los movimientos de la tierra son más fuertes, por momentos el suelo parecía un trozo de papel zarandeado por un niño, la fuerza de la naturaleza es temible e imponente, cierro los ojos por el miedo, quiero llorar, y gritar pero el temor me paraliza… las luces son más cegadoras, más cercanas, están a punto de estrellarse con nosotros… el resplandor no me permiten abrir los ojos, me ciegan… ya están muy cerca… y después de unos segundos un estruendo tan fuerte como la explosión de una bomba nos aturde y la onda expansiva nos hace salir disparados por todos lados.
Por alguna razón, ya no hay movimientos de la tierra. Solo el pitido de mis oídos es lo que escucho, el bip es fuerte, estoy aturdida, no hay gritos, ni llantos, solo silencio, abro los ojos lentamente esperando ver el peor de los panoramas, lo único que puedo ver son a mis compañeros y amigos levantarse sacudiendo sus ropas, tomándose la cabeza adoloridos por el momento, Ranma está casi encima de mi protegiéndome con su cuerpo.
Las personas empiezan a mirar hacia el centro del patio, asustadas, asombradas como si lo que estuviera ahí fuera algo nunca antes visto, sus rostros reflejan temor. La luminosidad es menos densa y deja ver con más claridad, aun así ilumina a la perfección todo el lugar como si el sol estuviera presente.
Ya de pie diviso mi familia, el polvo en el ambiente y la brisa mística que cubre aquello que cayó se empieza a disipar dejando ver un hermoso halo de luz, preciosos tonos que matizan algo celestial, es como si un brillo adiamantado resaltara la presencia de alguien, de un ser divino.
Mis ojos buscan zacear mi curiosidad, quiero ver, quiero saber qué fue lo que ocasiono todo aquello, que poder tan grande fue el que por momentos parecía destruir el mundo por unos segundos. Aquella bruma fue cesando, lentamente dejando ver aquella escena digna de una profecía, eran seres que brillaban como el sol, con hermosas armaduras doradas, escudos en sus espaldas y espadas en sus costados, sus caballos relinchaban moviendo con fuerza sus patas golpeando las nubes en las que estaban parados, los semblantes de estos seres eran serios pero con bellezas angelicales, definitivo eran seres divinos, deidades del universo.
Mis ojos se paseaban tratando de contabilizar aquella legión de guerreros, eran tan solemne poder observar aquello, estaban acomodados en forma de cuña, donde el ser que estaba al frente de aquel batallón era el dominante, su armadura, era aún más reluciente, y más elaborada, su capa tenía una gran capucha que tapaba parte de su rostro, se podía observar la fina tela en color negro, decorada con deslumbrantes bordados en hilos dorados a todo alrededor, aquel accesorio dejaba ver su masculina barbilla, y un singular cabello plateado que caía a los costados de su rostro.
Su caballo era enorme, de un color negro hermoso, esplendoroso, su largo crin tan cuidado y brillante, era precioso, pero al contemplarlo detenidamente, veo que a sus costados porta unas largas alas, estas estaban tupidas de bellas plumas que daban matices tornasol.
-Es un Pegaso – susurre para mí, como tantas veces leí en los cuentos.
No hacían ningún movimiento solo observaban el lugar, como si evaluaran la zona, sus iris se paseaban cautelosos entre nosotros de manera gélida.
Yo no podía quitar mis ojos de ese ser frente a nosotros era tan misterioso, veo como lentamente levanta la cabeza sin quitar la capucha observando todo a su alrededor, examina a las personas tiradas, y las pocas que quedan en pie, escudriñando la escena ante sus ojos.
Por un momento pensé que mi mente me estaba engañando, pero ese cabello y sus labios, estoy segura que no es una ilusión, no podía creer lo que veía, era él, el ser de mis sueños está ahí, el Rey era real… tan hermoso como en mis fantasías.
Él seguía ocupado en su tarea de analizar a las personas que se encontraban asustadas a su alrededor, paseaba sus ojos por todo el lugar y como si de un imán se tratase sus ojos hacen click con los míos. En ese momento su mirada fría se suaviza y sus ojos brillaron con ilusión, yo retrocedo algo asustada, sus ojos y su presencia son tan abrumadoras.
-Akane… -habló Ranma notando mi nerviosismo, observando que yo me alejaba de él.
-Es… él…- mis labios balbuceaban sin quitar la vista de aquella deidad, Ranma estaba atento a mis reacciones – está aquí...
-¿Él? ¿Quién es él, Akane?- Ranma preguntaba desesperado solo escuchaba su voz alterarse. Mis ojos estaban puestos en los preciosos ojos ámbar frente a mí.
Las personas comenzaron a sacar conclusiones y preguntarse qué estaba pasando, de inmediato mi padre, tío Genma, Ryoga, Ryu y las chicas se posicionaron al frente en pose de batalla confiando en sus habilidades como artistas marciales, el resto de los invitados se alejaron abriendo campo para cualquier enfrentamiento.
-¡¿Quién eres?! –Grito Ranma –que acaso no sabes que es de mala educación presentarse a un lugar sin ser invitado… -escupía las palabras con sarcasmo y con ganas de provocarlo –será mejor que te marches – de inmediato los guerreros ubicaron con la vista a Ranma.
-¡Contesta! – Inquirió Ryu poniéndose al frente de todos –Cómo te atreves a pisar este Dojo e interrumpir la celebración de mi compromiso con Akane –todos comenzaron a verse entre ellos, confundidos por las palabras de Ryu, maldije su bocota.
-Mejor cállate Ryu, esto no te incumbe –Ranma gritaba furioso.
-Al que no le incumbe es a ti –la contestación no se hizo esperar –tú ya no tienes nada que hacer aquí... ustedes rompieron el compromiso –
Terminando de hablar Ryu haciendo alarde de su velocidad fue el primero en atacar, se impulsó con fuerza hacia los guerreros pero estos ni siquiera se inmutaron, pues uno de ellos con un ligero y rápido movimiento tomo una de sus lanzas, azotándola con fuerza en el cuerpo de Ryu, fue tal la potencia del golpe que lo arrojo sin piedad hacia una de las paredes cercanas, el daño hecho a su cuerpo era evidente, pues la pared donde había golpeado la anatomía de Ryu, se había desquebrajado.
-No servirá de nada que intenten atacar… -por primera vez escuche su voz, tan profunda, tranquila y glacial –Ustedes humanos nunca podrán contra la fuerza de un Dios como yo.
-¿Un Dios? –Exclamó Xiampu -¿Qué hace aquí un Dios?
-Maldito… -pronuncio con dificultad Ryu poniéndose de pie, tocando con sus manos la zona golpeada –te daré la paliza de tu vida.
Todo se estaba saliendo de control, Ryu ya había sido lastimado y los demás amenazaban con atacar, yo no quería que nadie más saliera lastimado, vi como mi padre camino firme y serio ante la presencia de aquel Dios, era una actitud difícil de creer pues conociendo lo cambiante de su carácter temí de sus reacciones, por primera vez observe cordura en él, se posiciono erguido pero cordial.
-Si de verdad usted, es un Dios… díganos su nombre –mi padre tenía una mirada firme, y su voz no titubeaba –así nosotros no tendremos desconfianza, entienda que usted se presenta en medio de mi casa y arma este revuelo –el sujeto que protagonizo mis sueños asiente, bajando del hermoso Pegaso, su porte es tan intimidante, es tan alto y esa armadura lo hace lucir perfecto, da un paso bajando de ese halo de magia y luz que lo hace flotar sobre el suelo, quita de manera lenta la capucha, dejando su varonil y perfecto rostro al descubierto, pude escuchar como las chicas suspiraron ante su belleza.
-Mi nombre es Ziomaru Dios y Rey del cielo, guardián de este mundo, protector de la vida, hijo de Ionuno Reí y ZaraMiss Reí… y mi único propósito de estar aquí es recuperar lo que es mío… -al escuchar sus palabras, mi corazón latió estrepitosamente, rogaba que nada de esto tuviera que ver conmigo, miraba a mi padre de una manera tan fría a mi padre mientras hablaba –y aclarado el punto, me llevare lo que me pertenece -
Se giró fijando su objetivo, dejando algo confundido a mi padre. Cada paso que daba el suelo se iluminaba, como si su andar fuera sagrado, camino lentamente, todos tenían la vista puesta en él, sus cabellos se movían al compás de sus pasos, suporte era abrumante, era mucho más imponente de lo que recordaba.
Continuo caminando teniendo sus ojos puestos en mí, Ranma sabe que algo ocurre y eso tiene que ver conmigo, me da un rápido vistazo me encuentro a unos cuantos pasos detrás de él.
-Sera mejor que no des un paso más, me importa poco quien seas – le grita Ranma como advertencia, preparándose para atacar, pero Ziomaru no presta atención, era como si no existiera nadie para él. Aquel Dios sigue caminando mientras me sonríe.
-La vida no será lo suficientemente larga para que yo deje de buscarte… mi Reyna –me quedo sin palabras, sin aliento, mis mejillas se encienden por las palabras que dice, todas las miradas están puestas en mí, Ranma es la persona a quien yo amo, y está presenciando como otro sujeto profesa frases de amor y devoción hacia mí, me encuentro en un torbellino de emociones – y… aquí estas, tan hermosa como siempre, tan sublime que… me duele haberte tenido tan lejos de mi…- esta tan cerca de mí, no le importo nada, dejando a todos pasmados detrás de el –aunque te hubieras escondido en un sepulcro sin puertas… al mismo infierno habría bajado por ti -
-Yo… yo…- yo no sé qué decir, las palabras se atoran en mi garganta. Extiende sus manos para tomar las mías. Yo como impulso, y guiada por sus ojos le entrego mis manos, el solo las gira y yo extiendo mis palmas, como si conociera el movimiento.
Él me sonríe de la manera más dulce, como lo recordaba en mis sueños, baja su mirada a nuestras manos y con un ligero casi imperceptible movimiento, acaricia con las yemas de sus dedos mi palpa, dando un camino a lo largo de mi mano. De inmediato algo dentro de mí se dispara, como si alguien tomara posesión de mi cuerpo, como si un nuevo sentimiento naciera dentro de mí, yo conozco ese movimiento.
-Por fin te encontré…. Eres mía…. Y siempre lo serás…. –pronuncia con voz sedosa, tan seductora, casi gutural.
-Mi… mi Rey – balbuceo temerosa, aunque yo sabía que unos oídos me estaban escuchando atentos.
-A…A... Akane… -Ranma pronuncia mi nombre confundido y herido, no entiende la situación.
Estaba tan inmersa en él, delineando con mi vista su rostro, su cuerpo, la bella armadura. Que no supe en que momento paso, cuando fui consciente de sus actos él estaba a punto de tomar mis labios, me deje llevar, sus manos estaban a los costados de mi rostro acariciando mis mejillas, sus ojos miraban mis labios, yo solo estaba parada ahí dejándome llevar por su tacto, cuando los bordes de su boca rozaron los míos, sentí desfallecer, ese tacto fue tan dulce, su beso en un principio fue tan tierno, sus labios jugaban con los míos, era como si su boca tuviera memoria de los movimientos que hacían, eran exactamente igual que en mis sueños, tomo mi labio inferior entre sus dientes dando una sutil caricia, fue como si una corriente eléctrica recorriera mi mente, trayéndome recuerdos a mi cerebro que jamás había experimentado, eran imágenes mías y de él…. Sentí miedo, pero placer al tenerlo frente a mí… era como si mi mente despertara de un adormecimiento largo.
Lentamente se separa de mi aun con sus ojos cerrados, sonriendo, colocando su frente sobre la mía, como atesorando ese momento.
-Ya es hora, amor mío –toma mi mano y ambos caminos con dirección a su Pegaso. Pero unos gritos nos detienen.
-Pagaras haberle puesto una mano encima…- la rabia de Ranma estaba fuera de control, de un rápido movimiento su puño rozó la mejilla de Ziomaru dejando una ligera herida, Ziomaru esquivo el golpe con facilidad, probablemente ese osado arranque lo sorprendió pero su rostro permaneció impasible, solo miró a Ranma con una ceja arqueada y con una sonrisa fría en su rostro. Detrás de Ranma, Ryu se acercaba de manera peligrosa tratando de llevar a cabo un golpe inesperado, quería aprovechar la sorpresa y propinar el mayor daño posible.
Ziomaru con un suave y grácil, pero poderoso movimiento saco de un costado una espada que al salir de su funda, solo se pudo escuchar el silbido de esta cortando el viento, la hermosa empuñadura resplandecía en tonos oro, era hermosa y letal.
Nadie pudo ver con exactitud como la afilada hoja de metal atravesaba sin piedad el pecho de Ryu abriéndose pase entre su cuerpo, hasta que fue demasiado tarde, de aquella herida no broto sangre una extraña cristalización comenzó a brotar de esta, los ojos de Ryu quedaron abiertos observando como Ziomaru extraía de su cuerpo el arma, la vida en Ryu parecía apagarse poco a poco sus iris fueron oscureciendo, quedando perdidos en la nada. Su anatomía cayó pesadamente al frio suelo totalmente inerte. Todos miraban atónitos lo sucedido. El cuerpo sin vida de Ryu estaba tirado en el patio donde todos los invitados corrían despavoridos.
-Vámonos…-fueron sus únicas palabras, tan frías después de haber arrebatado una vida.
-¡No permitiré que te la lleves!- exclamó Ranma interponiéndose de nuevo en nuestro camino, Ziomaru afianzo el agarre de mi mano con tanta fuerza que comenzó a lastimarme –Akane es mi prometida, y no dejare que nadie se la lleve, no me importa si eres el mismísimo creador… pagaras lo que has hecho maldito.-
Ranma con gran velocidad comenzó un ataque lleno de fuerza y rabia, vi la determinación en sus ojos al acercarse, yo no quería que el muriera, tenía que hacer algo, trate de soltarme y cuando por fin pude hacerlo Ziomaru ya estaba preparado, esperando el momento.
Vi una vez más el brillo deslumbrante de la espada tornarse esmeralda, y de una manera veloz atravesó el hombro derecho de Ranma, parando en seco todo tipo de ataque, era como si cualquier reacción en el rostro de Ranma se congelara, para darle paso al sombrío reflejo del declive de su vida.
-¡RANMA! ¡No! –grite mientras me acercaba a su inerte cuerpo, al igual que los demás… sus ojos estaban perdiendo la luz… él podría estar muerto.
-Anda Vámonos…- escuche la voz de Ziomaru hablarme, pero yo no me movía, quería estar con Ranma…- Surei…-sus labios pronunciaron ese nombre, ese nombre no es mío, es de otra mujer… ese nombre me hizo volver a mi realidad, me puse de pie, con dificultad, los altos tacones tras todo el alboroto me hicieron lastimar uno de mis tobillos.
-Yo no soy Surei… mi nombre es Akane…. Soy Akane Tendo, lo siento, pero no soy a quien buscas… – la mirada de Ziomaru se endureció un poco y se tornó fría hacia mí. Se acercó molesto quise correr pero con una mano me tomó del brazo para jalarme con fuerza hacia su cuerpo.
-Tu eres Surei… -me sujetó de la cintura, pegándome a su cuerpo, bajo la mirada de todos, yo desesperada me revolvía de su agarre, tratándome de zafar pero no podía, era casi imposible moverme, era muy alto y fuerte, entre más quería zafarme más fuerte era su agarre.
Caminó con mi cuerpo pegado al suyo, como si de una muñeca de trapo se tratase, llegamos hasta donde estaban sus guerreros y lo único que hizo fue sacar una espada más pequeña, esta se tornó de un color escarlata brillante, la apunto hacia el cielo, llamando a las fuerzas místicas de una manera muda, un enorme rayo ilumino el arma en sus manos y de inmediato la clavo en la tierra con fuerza.
-Ziello…- pronuncio con fuerza y todo se ilumino, en un abrir y cerrar de ojos, ya no estábamos en el Dojo. Ya no estaba en Nerima.
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N/A: gracias por la espera a quienes siguen esta historia, pido disculpas por las faltas de ortografia si es que estas dificultaron su lectura, espero que haya sido de su agrado y espero sus reviews para alentarme a seguir con esta fantasia.
gracias a la voz en mi cabeza que me ayuda con los capitulos de mis historia JALY quien es la acosadora personal para seguir en esto.
tal vez haya palabras o conceptos que no existen por lo cual pido paciencia en el siguiente capitulo se explicara el porque utilizo estos, por cierto ya esta en proceso me atrevo a decir que esta en un cincuenta porciento avanzado... no me queda mas que agradecerles a todos su atencion me despido muy feliz por su aceptacion a esta historia...
miles de gracias
A.R TENDO
