Los Personajes de "Ranma ½ son propiedad de Rumiko Takahashi

SUREI

Debilidad, Deseo y Miedo

Capitulo (4)

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Caminó hacia mí con paso lento y elegante, sin ningún tipo de expresión en su rostro, aunque no necesitaba gestos para transmitir sus pensamientos, todo era reflejado en sus ojos, el oro líquido de sus pupilas brillada en la penumbra de la habitación, sus orbes se asemejaban a la feroz mirada de un animal asechando a su presa, en este particular caso, yo desempeñaba el papel de la angustiada presa.

Me quedé totalmente inmóvil, estaba estática en mi lugar, tenía miedo, mi estabilidad mental se encontraba al límite, a cada paso que él daba hacia mí, sentía lo fuerte y alta que era su figura, su presencia en definitiva quitaba el aliento a cualquiera, mi cuerpo temblaba como una hoja que mecía al viento, me sentía tan pequeña ante ese hombre, de personalidad hasta cierto punto sombría.

Trague duro y mire a mí alrededor buscando algo que me salvará del incomodo momento, ingenuamente buscaba la distracción o interrupción de alguien, como en múltiples veces ocurrió con mi familia o las prometidas de Ranma, Ahora necesitaba que algo así pasase.

-¿Tienes miedo de mí? –Preguntó con seriedad, no pude responder nada, mis labios no articulaban palabra –No tienes por qué, tú me conoces... –su voz era tan gruesa y varonil –te conozco y puedes llegar a sentir por mi muchas cosas, pero nunca deberías de sentir miedo –se dirigía hacia mí sereno, derritiéndome con sus palabras y con aquellos ojos que me transportaban a otro mundo.

-Me... me incomoda su proximidad… es todo –en ese momento el varón que se encontraba frente a mí detuvo su acercamiento, arqueando una de sus delgadas cejas, endureciendo instantáneamente sus facciones –usted, me sigue confundiendo, yo… no soy a quien usted busca, la persona a la que menciona no soy yo, de verdad lo siento mucho –seguía manteniendo el mismo argumento, no quería tener un acercamiento con él, mi mente era una vil maraña de sentimientos y recuerdos, tan solo estar ahí, esta habitación era un problema qué apenas lograba manejar, todos los rincones de aquel lugar me recordaban mis alucinaciones, podía escuchar los jadeos y gemidos de las innumerables noches de pasión que ambos vivieron, casi podía oler el aroma de los cuerpos llenándose de lujuria, invadiendo sus anatomías.

-Te... ¿Incomoda? –Repitió y sentí como su tono de voz cambiaba, en su semblante pude ver como la denigración se dibujó – quieres decir que si fuera el humano quien se te acercara ¿estarías complacida? –Al formular el cuestionamiento se estaba ofuscando cada vez más – ¡¿Su presencia si la toleraras?! –al escuchar su notable cambio de humor, me sobresalte, no pude evitar estremecerme ante el volumen de su voz, me mordí el labio inferior por inercia, esperando la siguiente reacción, pero esta no apareció.

Cerré los ojos con fuerza esperando despertar de ese sueño, necesitaba que todo acabara. Todo se volvió silencio, no emitía ningún sonido, yo estaba expectante esperando algún grito, incluso algún golpe que denotara su malestar, pero en cambio lo único que percibí fue un agradable calor cerca de mí, su aliento acariciaba mi rostro, era cálido y dulce, podía saborearlo, y mi mente rememoraba ese sabor en mis labios.

-No... no es eso… -esa frase salió a duras penas de mi boca, totalmente forzada a mantener la cordura.

-Dime entonces…. ¿Él te agrada? ¿Te gusta...? ¿Qué representa para ti, ese humano? –mantuve todo el tiempo los ojos cerrados, sentí el tacto de una suave caricia cubrir mis mejillas, la tibieza de su piel chocó en mi frente, la incertidumbre provocó qué abriera poco a poco mis parpados, al fijar mi nublada mirada lo único que pude percibir fue su acongojado rostro, haciendo contacto con el mío, su frente estaba sobre la mía una a una, deslizaba sus manos con parsimonia delineando mi rostro, bajando despacio por mi cuello y hombros, siguiendo su camino por todo lo largo de mis brazos, sus palmas eran esperas, fuertes y a la vez tan sutiles con mi piel –dime ¿te excita ese hombre al que lastime? –

El escucharle pronunciar esas preguntas produjo en mí un exquisito calor, que corrió por todo mi cuerpo, era imposible no tener ese tipo de reacción a un simple cuestionamiento, pero que era cierto.

-No tienes una idea de lo que pasé al no tenerte junto a mí... era como vivir en la eterna oscuridad, en medio de toda esta luz, sentí como mi corazón se helaba ante mi soledad, eres como la sed que jamás pude saciar… -su tono de voz era gutural, denotaba pesar a cada frase pronunciada, mi vista estaba puesta en el armonioso movimiento de sus labios.

Sus palabras tan envolventes me mantenían en un estado de ensueño, me hipnotizaba, su voz era tan magistral que no podía evitar estremecerme. Su aliento chocando en mi rostro, mentiría si dijera que no quería saborearlo, lentamente dio un pequeño paso hacia mí sin despegar nuestras frentes yo por inercia retrocedí ante su avance.

–Eres tú... eres tú, siempre serás tú... –afirmaba cada vez más seguro.

-Yo... yo no... –no sabía que decir, mis pensamientos estaban confundidos, mi garganta se encontraba seca y no lograba articular algo coherente...

-Sshhhh, no digas nada... –calló mis torpes monosílabos –solo deja que tu cuerpo diga lo que tenga que decir –sentí en mis pantorrillas como el espacio que existía entre mi cuerpo y la cama se había terminado, no supe cómo fue, pero ya estaba contra el lecho que en mis sueños compartí con él.

Con un movimiento lento y delicado tomó mi cintura, colocándome sobre la cómoda superficie, mi cuerpo estaba completamente tumbado en el acolchado edredón, mi pulso comenzó a acelerarse sentía miedo, sospechaba cuales eran sus intenciones, pero yo simplemente estaba petrificada debajo de él, viendo su hermoso rostro.

-De verdad. No soy quien usted cree, mi nombre es Akane… Akane Tendo... –colocó su imponente anatomía sobre mí, dejando caer un poca más su peso en mí, rozándonos, ignorando mis palabras.

Posiciono sus piernas a los costados de mi cuerpo y sus brazos a cada lado de mí, inclinándose hacia delante, quedando a pocos centímetros nuestros rostros, su cabello caía a los laterales de su masculino rostro, como una cortina de brillantes hilos plateados.

Ubico su dedo índice sobre mis labios a manera de callar mi dialogo.

-Shhh... Yo sé quién eres –su extremidad delineo mis bordes con extrema lentitud, su dorada mirada estaba fija en mi boca, su mano bajó con lentitud por mi mentón, rozando mi cuello, acaricio mi clavícula, llegando tortuosamente al nacimiento de mis senos donde se detuvo por unos momentos, vi como su boca se entreabría y tragó duro la poca saliva que tenía en su cavidad, relamió sus labios mientras observaba mi cuerpo, sus ojos se habían paseado por el camino que sus manos habían surcado.

-De… deténgase... por favor –rogué con visible debilidad en mis palabras.

-No lo haré, tu cuerpo lo pide al igual que el mío… Mi Reina –mientras yo miraba sus labios moverse al hablar, su masculina mano se posó sobre mi seno, percibí sus caricias bruscas en esa parte de mi cuerpo, su mano se cerraba aprisionando mi busto, no pude evitar dejar salir un quejido, fue como si me faltara el oxígeno de repente, abriendo mi boca exhalando una bocanada de aire.

Su extremidad se paseaba por mi redondo pecho, sentía como su palma amasaba mi cuerpo, ante sus mimos otro sonido salió de mi boca, parecido a un gemido involuntario, no quería verle a los ojos, estaba muy apenada de sentir todas aquellas sensaciones, yo era una... traicionera por experimentar esas cosas.

Rogaba internamente porque esto parara de una vez, estaba totalmente abrumada, era muy diferente las sensaciones en un sueño comparadas con vivirlas en carne propia.

El pulgar del hombre sobre mí, hacia movimientos circulares en la cima de mi pecho para despertar aún más mis sentidos, y lo estaba logrando. Sonrió de forma ladina, un gesto que jamás espere ver en su frio rostro, estaba por cerrar mis ojos, cuando deje de sentir el tacto en mi seno, me sorprendí pues su mano estaba surcando caminos concupiscentes.

Lentamente llego a mi entre pierna, mis ojos se abrieron ante la sorpresa que me causo su atrevimiento, toco la zona al sur de mi cuerpo muy sutilmente, donde me delataba todo este juego de caricias.

-Lo ves... te dije que tu cuerpo me llamaba, me necesita –esa frase salió casi en un susurro, tan ronco que mi cuerpo instantáneamente se erizó, al terminar de pronunciar la última palabra su boca aprisionó mis labios en un beso demandante, lleno de rudeza, sentía su vibrar en cada succión de su boca.

Su mano de movía en mi entre pierna, sobre la suave tela de mi prenda, ante tales movimientos mi boca se abrió, dejando salir el placer qué estaba experimentando. Ziomaru aprovechó esa oportunidad para devorar mi aliento a placer, su tibia lengua danzaba en mi cavidad, era cálida y húmeda.

Gimió con fuerza liberando mi boca, para seguir mimando mi mentón y cuello, sus caricias eran deliciosas, sabía cómo besarme, esos tibios caminos imaginarios que surcaba en mi piel con sus labios, dientes y lengua me hacían estar inmersa en mis placeres.

Percibí su piel tocando directamente mi intimidad, sus dedos se paseaban por mi cuerpo ya sin ninguna barrera de por medio, había deslizado mis prendas hacia un lado, tocaba la húmeda piel de mi anatomía, la cual era visiblemente excitada.

Jadié sonoramente al sentir la intromisión de sus manos en cuerpo, cerré los ojos con mucha más fuerza, mi mente me gritaba que lo que experimentaba no era correcto, pero mi cuerpo contradecía a la razón. Estaba tan entregada a las diversas sensaciones que abrumaban mi cuerpo, cuando de súbito unos profundos ojos azules se instalaron en mi mente, pude ver la decepción en su rostro. No, no podía ser, no podía hacerle esto a él.

Posicione mis manos entre nuestros acalorados cuerpos, impulsando su pecho con toda la fuerza qué pude, lo separé lo suficiente para poder salir de mi prisión, me removí con rapidez entre él y la acolchada superficie, baje de la cama con pasos rápidos, corrí al otro lado de la habitación, pegándome en una de las paredes. Mi pecho subía y bajaba estaba agitada no por el esfuerzo, si no por lo que él despertaba en mí, todo ese deseo carnal, los sueños, los besos y sus caricias me volverían loca.

Vi su descolocado semblante, aún permanecía recostado en la cama, me miro con algo de desconcierto y pude contemplar como su mirada se transformó en una iracunda y fría, su mandíbula se apretó conteniendo estallar en rabia.

No emitió sonido alguno, no pronuncio palabra, irguió su cuerpo cual largo es, dándome la espalda, caminó hacia la salida con grandes zancadas, azotando con fuerza bruta la puerta al salir.

Al verlo retirarse de la habitación suspire aliviada, definitivo aquello había dejado sensaciones nuevas para mí, era verdad que estaba deseosa de más, mi cuerpo estaba sensible, completamente receptivo ante los diferentes estímulos que aquel hombre me daba.

Resbale despacio por la pared, dejando caer mi cuerpo hasta quedar sentada en el piso, aun sentía como mi corazón latía desbocado, mi cabeza era una verdadera maraña, diferentes sentimientos volaban dentro de mi mente, la culpabilidad invadía mis entrañas, en que me había convertido, yo no era así, ahora Akane Tendo se había transformado en una vil traicionera, una casquivana.

Doble mis piernas, pegándolas a mi pecho, abrazándolas con fuerza, de nuevo comienzo a llorar, mi vista se nubla producto de las abundantes lágrimas, esto no estaba bien… yo amo a Ranma…. Estoy cien por ciento segura de lo que llegué a sentir por mi prometido…. pero él… el hombre que dice ser un Dios me hace temblar, mi ser se estrese con solo escucharlo y no precisamente por miedo, mi cuerpo reacciona ante su presencia.

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Ziomaru

Salí de aquella maldita habitación con un fuego interno quemando mis venas, un ardiente deseo el cual fue vilmente cortado con su rechazo.

Jamás en toda mi larga vida había sentido tal furia y decepción, claramente su cuerpo respondía ante mis avances, pero ella… ella prefirió matar ese deseo.

¿Cómo podría ante las ganas y los deseos de estar cerca de ella? ¿Cómo calmar mi sed por su cuerpo? Aunque ella lo negara, es Surei, mi Surei, mi Reina… mi mujer.

Era visible que no compartiría el lecho a su lado, ese sería su refugio, un lugar que tiempo atrás fue nuestro paraíso, donde tuve el delicioso placer de disfruta de su cuerpo.

Acomode mis cabellos, despejando mi rostro, arregle mis desacomodadas ropas, notando la evidente prueba de mi excitación no apaciguada, cerré los ojos tratando de calmarme, observé la mano que hace un momento probo de su interior, llevándola por inercia a mis labios, recordando todos aquellos momentos apasionados que viví con Surei. Gruñí exasperado, no aguantaría mucho tiempo sin ella, mi paciencia se agotaba, mi estabilidad de veía fragmentada teniéndola cerca.

Caminé directo a una de las salas donde mayormente pasaba el tiempo, ese lugar fue el que albergó gran parte de mi agonía cuando la perdí, yo no podía estar cerca de aquella cama o esa habitación que guardaba tantos recuerdos de ellos, sus olores, la esencia de lo que fue mi familia.

Ese gran salón se encontraba lleno de libros y pergaminos del mundo, donde documentaba las vidas que el gran Zoll creo, donde yo era guardián y protector. Era algo parecido a una gran biblioteca, en la cual los amplios ventanales estaban cubiertos de gruesas cortinas, que daban una leve oscuridad al interior de la sala, el fuego de una chimenea marcaba una cálida claridad. Dejé caer mi cuerpo de manera brusca y pesada frente a la hoguera, donde las llamas bailaban entre sí, observaba detalladamente la flama que consumía los leños, los diferentes matices que estos brindaban, suspire cansando, dejando salir de manera sonora el aire que mis pulmones guardaban, levante mi vista contemplando las diversas pinturas que colgaban de las paredes, mi mente rememoro una vez más mi vida anterior, donde mi corazón estaba lleno de alegría al tenerles a ambos, un mundo donde creí por momentos que todo era perfecto, quería evitar recordar a toda costa ese podrido y oscuro momento que descubrí lo que es sufrir en vida, cuando la soledad se escondió en mis ojos.

Elevé un poco mi aura, desplegando mi poder, a los pocos minutos uno de los sirvientes del palacio entraba sigiloso a la biblioteca, posicionándose a un lado de mí con una pequeña reverencia.

-¿Necesita algo mi señor? –preguntaba con la cabeza aun inclinada.

-Preparen la habitación contigua al cuarto principal… y necesito que preparen las termales –en ningún momento deje de ver el fuego delante de mí –también quiero que estén al tanto de su señora, no la dejen desatendida… ella es su prioridad total –vi como el hombrecillo a mi lado asentía ante mis órdenes.

-Si mi señor, lo que usted ordene –esas fueron sus escuetas palabras y desapareció.

-Ella es la prioridad total… -repetí una vez más en la soledad del salón –siempre lo fue –me dolía tanto sus evasivas, anhelaba tanto tenerla que jamás imagine esto.

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Ranma

Solo había transcurrido un día desde el secuestro de Akane, hice lo único que podía liberar un poco de tensión en mi cuerpo, entrené la parte sana de mí, me sentía un vil inútil. Mi brazo caía totalmente laxo a un costado, era como si esa extremidad no tuviera huesos, estaba muerta, me era casi imposible sostenerme, debía tener el apoyo de algo que compensara la falla de mi pierna, si no fuera por la muleta que el Doctor Tofu había conseguido para mí, mi andar aun sería más inútil.

La abuela de Xiampu seguía bastante ofendida por las palabras que Sia había expresado referente a su tribu, se negaba a creer que su principal guerrera y fundadora, era una desertora de las filas de Ziomaru el supuesto Dios.

Pero ni el más viejo pergamino que ella tenía a la mano, poseía información de esa relevante información, sin embargo, yo si podía creer aquellas aseveraciones, no me explicaba el porqué de mi confianza ante las palabras de ese ser místico que cuido de mí, pero creía en las palabras de Sia, su seriedad, y la certeza reflejada en sus ojos al hablar de las Amazonas, me dieron mucha seguridad.

El tío Soun no estaba en mejor estado que yo, lloraba por los rincones implorando a los Dioses y deidades que conocía, suplicaba por el regreso de Akane, mientras que Nabiki y Kasumi hacían lo posible para calmarlo, pero simplemente sus llantos y lamentos no cesaban, no existía razón alguna que le consolara.

Frustrado ante mis torpes movimientos, mi cuerpo aún estaba adolorido, y para ser realista tenía muy poca energía, mi entrenamiento en este momento era poco efectivo y lejos de ayudarme me recordaba a cada instante lo sucedido, obstaculizando más mi mente.

Como última alternativa a mis problemas decidí llamar al Neko-Hanten, tiene que existir alguna fórmula, pócima o técnica que me ayudara a recuperar mi fuerza, en este deplorable estado no podría salir en la búsqueda de Akane, mucho menos pensar en darle su merecido a ese maldito que se hacía llamar Dios de la tierra.

La vieja momia de Cologne estaba sumida en sus investigaciones, al grado de ponerse en contacto con su aldea en China, pero al parecer nadie sabía nada del tema o no quisieron hacer comentarios de lo ocurrido.

Pero la abuela de Xiampu estaba inquieta, no estaba del todo conforme con su verdad, llegando a la conclusión de que la única manera de saber y de llagar a la verdad, era ir ella misma en busca de sus respuestas. Hizo la promesa de buscar una solución a mi padecimiento, maldecía mi suerte, no tenía una respuesta de ese dichoso mundo de Dioses, ni algo que me recuperara mágicamente de mi estado.

Tofu también trataba de colaborar, ponía todo de su parte en cuanto a investigar por su cuenta, recolectaba información para ayudarme, pero de igual manera le era difícil, el tema no era medico ni siquiera se trataba de algo terrestre, estábamos hablando del veneno de una espada que poseía un Dios, de maldiciones y una reencarnación, Tofu se mantenía positivo. No quería perder la fe, su semblante siempre era apacible, transmitiendo confianza en sus palabras.

Me senté en la duela de madera frente al estanque, contemplando con mis ojos el enorme cielo, visualizando lo profundo y lo imponente que es, tal vez nunca me había detenido a observarlo con detenimiento, aun no podía creer que existiera un reino lleno de seres mágicos, simplemente era irreal.

Las escenas de lo ocurrido venían a mi mente, la llegada de ese… tal Ziomaru me atormentaba, el deficiente enfrentamiento que sostuve con él, la manera en la que se dirigió hacia Akane, la reacción que tuvo al verla, es algo que no olvidare, cuando sus ojos hicieron contacto con ella, era como si ese tipo hubiera revivido, maldición me asusta tanto que Akane despierte ese tipo de sentimientos, pero por momentos tuve la sensación de que ella lo conocía, creo que eso fue lo que más me impacto, hiervo de celos de solo recordar cuando la beso, maldición…. Maldición… saboreo sus labios, vi sus manos estrechar su cintura, juntar sus cuerpos con posesión, mis pensamientos se aglomeran de manera negativa, ahora está sola con ese malnacido, que según el relato de Sia, Akane es la reencarnación de su Reina, de la mujer que fue su esposa, sus intenciones son palpables totalmente, ese Dios necesita a su compañera.

Mientras flagelo mi mente con esos turbios pensamientos, viene a mí la imagen de Ryu, la forma en que ese hombre tomó su vida, sin ningún tipo de remordimiento, Ziomaru no se anda con rodeos, cierro mi puño con la poca fuerza que poseo, necesito recuperarme, debo de recuperarme.

Siento un desprecio infinito por él en estos momentos, creo que jamás llegue a tener estas sensaciones por nadie, quería partirle la cara y quitarle esas ínfulas de grandeza.

-¿Papá sigue descansando? –escuche que Nabiki preguntaba a su hermana.

-Así es… pero me preocupa todo esto, al parecer nunca va a terminar y mi pobre hermana siempre será un imán para los problemas –el tono doloroso en sus palabras desarmaba totalmente, Kasumi trataba de aparentar estabilidad, pero su voz la delataba.

-Podre de Akane, no sale de un problema, cuando le cae otro del cielo –comento mi madre, que se encontraba a mis espaldas, giré despacio mi cuerpo y le mire con algo de tristeza, ella se limpiaba una lágrima del rabillo del ojo, con el dorso de su mano.

-Aun no puedo creer que Akane sea la reencarnación de una Diosa, pero… no puedo negar que en cierta manera tuvo suerte –las palabras de Nabiki siempre eran tan agudas y el tono frívolo que utilizaba, me crispaban los nervios.

-¿Por qué lo dices? –preguntó Kasumi, con evidente confusión.

-¿Qué no viste el tremendo hombre que resulto ser ese Ziomaru? –Mi interior ardió como brasas, al escuchar como Nabiki habla del hombre que se había llevado a Akane –es… totalmente místico, hermoso y todo un… –

-¡Basta…! ¡Detén tus fantasías! –Brame colérico, estrellando mi puño sano sobre la duela del corredor – ¿Cómo puedes referirte así del tipo que rapto a Akane? –mi poca paciencia se esfumaba, era el colmo que esta mujer se expresara de esa manera, que no podía reconocer que ese hombre era el enemigo.

Nabiki no se inmuto ni un ápice ante mi arranque de ira y celos, al contrario, aquello fue como si reforzara su conducta, le daba gusto verme así, totalmente desequilibrado.

Se encontraba sentada en el pequeño comedor junto a su hermana y mi madre, observándome de manera calculadora y con una ligera sonrisa en su rostro, lentamente apoyó su barbilla sobre su mano y con el mayor de los cinismos mastico la galleta que sostenía.

-No tienes por qué ponerte así querido, simplemente estoy reconociendo algo muy evidente, no puedo negar que ese hombre fue esculpido por los mismísimos ángeles –sus estúpidos argumentos me ponían cada vez peor, yo sabía cuáles eran sus intenciones, quería sembrar inseguridades en mí, utilizando los celos en mi contra.

-Nabiki, Ranma tiene razón, ese hombre se llevó a nuestra hermana, no está bien hacer este tipo de comentarios –agradecía que Kasumi fuera una mujer centrada.

-Niñas, Niñas, no discutan por algo así, no es el momento… -interrumpía mi madre el debate entre ellas –Hijo no te alteres tanto, recuerda tu condición, no sabes si el tener este tipo de arranques y desgastes puedan empeorar tu estado –

-No quiero escuchar el nombre de ese ser frente de mí, ni siquiera algún tipo de referencia ¿entendido? –mis comentarios y mi vista estaban fijas en Nabiki de manera amenazante, quería dejarle claro que yo no estaba jugando.

-Por su puesto hijo… -afirmó mi madre mirando seria a Nabiki, quien solo tomaba otra de las galletas que estaban sobre la mesa, como si todo aquel zafarrancho no lo hubiera provocado ella.

Salí de la sala de estar más que cabreado, mí andar era lento pero ya no podía estar ahí, las palabras de Nabiki calaron profundamente en mí y para colmo una vez más la imagen de Ziomaru besando a Akane vino a mi cerebro, rememorando ese maldito momento, en aquel contacto se distinguía el anhelo y necesidad que él sentía por ella.

Subí las escaleras con dificultad, quería entrar a mi antigua habitación. Una vez dentro de la alcoba lo primero que hice fue tumbarme en el mullido futón, estaba en realidad cansado, estresado y bastante molesto.

La verdad lo único que deseaba era que Sia apareciera, para poder obtener un poco de más información, la ignorancia y mi deprimente estado físico me estaban matando.

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Cologne

No podía esperar más, necesitaba aclarar lo mencionado por la tal Sia. Ese ser que flotaba en su propia nube, había despotricado de una forma tan segura, que por unos instantes puso en duda el honor de mi Tribu ante mis ojos, su relato creo en mis inseguridades, y que decir de los demás, podía sentir sus miradas inquisidoras en mi persona, percibí la mofa, la burla de los Tendo.

De todos lo pergaminos y libros que yo misma había recolectado en los años que tengo de vida, no existía algo de lo que ese ser hablaba, pero observando bien la historia de las amazonas, es algo confusa y hasta cierto punto ilógica, normalmente los antepasados, los fundadores de las diferentes etnias o tribus se vinculaban en algún momento, existiendo escritos antiguos entre ellos, donde formaban lazos, donde se podía leer los inicios de las diferentes aldeas de China, pero yo misma había revisado con algunos colegas y no existía una historia de las guerreras Amazonas, cosa que creaba más dudas en mí. Otra situación que de igual manera me preocupada era el padecimiento de mi yerno, no encontraba nada parecido a lo vivido por él, y mucho menos la cura para este.

-Abuela… creo que estas tomando esto, algo personal –la voz de mi nieta a mis espaldas llamó mi atención –No hay ningún registro de lo que esa anciana te dijo, no le tomes importancia, esto nos puede beneficiar –al girarme para observarla, pude ver un cierto resplandor en su cara, producto de alguna ilusión en su cabeza.

De inmediato dejé de rebuscar en los documentos esparcidos en la mesa, y colocar toda mi atención en Xiampu.

-Explícate… -pedí con algo de incredulidad.

-Si abuelita… muy fácil –me conmovía muchas de las veces la manera en que un rayito de esperanza la motivaba tanto –al no estar Akane, tenemos todo el camino libre para armar un plan –su voz sonaba alegre –es la mejor oportunidad que tengo para casarme con mi amado Ranma –miré a mi nieta muy entusiasmada ante su idea.

Y si soy sincera, era muy buena la oportunidad que ella tenía, sin duda era algo que deberíamos de aprovechar, pues la menor de los Tendo siempre represento un duro contrincante para Xiampu, tal vez en cuestión de pelea no lo era, pero Akane era la razón por la cual Ranma no ponía la atención debida en mi nieta, todo el tiempo cuidando y custodiando la integridad de esa chica, era palpable el sentimiento del guerrero, pero existía el compromiso con una amazona, el cual no era fácil de romper. Aunque actualmente el deplorable estado de mi yerno era cuestionable y eso no me convencía del todo.

Existía la posibilidad de que no se recuperara, si eso llegara a pasar, definitivo no me agradaría la idea de que Xiampu, terminara uniendo su vida a un hombre que tal vez no funcionaría como tal, un medio guerrero incapaz de defender el honor de mi nieta y mucho menos el de nuestra aldea, Xiampu quedaría en una posición bastante cuestionable ante las líderes.

-No te precipites tanto Nieta –decidí cortar de tajo su sueño –si Ranma no se recupera, él ya no sería un buen candidato para ti –al escucharme hablar los ojos de Xiampu se abrieron sorprendidos, negándose internamente ante la posibilidad de que hombre ocupara el lugar de su prometido.

-¡¿Qué estás diciendo abuela?! No estarás hablando enserio…- cuestiono mis aseveraciones, con cierto temor en su tono.

La idea de otro prometido para mi nieta tampoco era de mi agrado, encontrarlo sería largo y tedioso, ya que hasta el momento no había nadie mejor que Ranma, pero el consejo no estaría contento al ver el estado de mi yerno.

Tomaría años el encontrar a un candidato que igualara las habilidades del actual prometido de Xiampu, la edad casadera de mi nieta se perdería, negándole la posibilidad de engendrar los grandes guerreros que la tribu necesita. Si mi temor llegara a suceder, el mismo consejo tomaría cartas en el asunto, buscando ellos mismo un marido para mi nieta, no tomarían en cuenta su opinión para nada, podría ser un guerrero mucho mayor que ella… incluso serían capaces de unirla a un anciano.

Al rondar aquellas posibilidades en mi cabeza, negué fuertemente con la cabeza, eso podría pasarle a mi nieta y era claro que tampoco lo permitiría, seria horrible para ella someterse a un hombre así. Ella que siempre ha sido tan orgullosa y hermosa unida a un guerrero escogido por las líderes.

Estaba segura que el consejo llevaría a cabo Jiun En con ella, poniéndola de ejemplo ante las jóvenes de edad casadera, le darían el peor de los escarmientos, para que las demás guerreras entendieran la seriedad de nuestras normas, eso sí sería una deshonra para mis ancestros.

-Quisiera decirte lo contrario, pero es una posibilidad... –tenía que hacerle ver las consecuencias de nuestros actos, antes de llevarlos a cabo.

-¡Tenemos que hacer algo! Tenemos que ayudar a mi Ranma, para que se recupere, no puedes dejar que apliquen el Jiun En conmigo, preferiría morir mil veces antes de que eso ocurra –vi el temor reflejado en los ojos de Xiampu, la entendía.

Esa absolución solamente se había llevado a cabo en tres ocasiones, en lo que yo llevaba de vida, lo cual había sido difícil de sobrellevar para las mujeres implicadas, se obtuvieron los resultados que el consejo querían, pero con un precio bastante alto, incluso para nosotras que somos fuertes guerreras, la felicidad y la estabilidad mental era algo importante para una amazona, y estos dos beneficios eran arrancados por las leyes de nuestra tribu.

-Tranquila Xiampu, por eso he decidió viajar a China y hacer mis propias investigaciones –rápidamente ella visualizo su futuro de esa manera, cristalizando sus ojos de inmediato, gruesas lagrimas salieron de sus bellos ojos. Fueron pocas las veces en la vida de mi nieta, que se dejaba arrastrar por el miedo, como en esta ocasión. La protegería hasta el final eso era seguro, esa fue la promesa que le hice a mi difunta hija en su lecho de muerte –pero escucha bien Xiampu… nadie debe saber de la deplorable situación de mi Yerno, ¿escuchas? Nadie... –recalque mis palabras para que esta entendiera.

-Si... lo entiendo –contestó segura –pero Mousse ¿Qué pasara con él? –cuestiono el detalle de un testigo.

-No te preocupes por él, yo me encargare –la vi asentir, un poco más tranquila, traté de sonreírle tocando su mano.

Después de la plática con Xiampu, recibí la desesperada llamada de Ranma minutos después, en esa fugaz conversación le informe acerca de mi plan, esto se había convertido ya, en una misión de suma importancia para mí; la prioridad sería que encontrar una forma de curarlo y en segundo término la investigación a fondo que pienso realizar sobre nuestra Fundadora.

Algo que me inquietaba era que no debía desparramarse la situación de mi yerno, tenía que hablar seriamente con Mousse acerca del tema y obviamente de las consecuencias que esto traería para Xiampu.

Hice llamar a Mousse con urgencia, el muchacho se encontraba reparando las tuberías de la cocina, su acostumbrada túnica se encontraba algo sucia, y húmeda por las composturas que realizaba, la parte de las mangas y el frente de su ropa tenía visibles manchas, estaba desalineado, con su cabello atado en un recogido y maltrecho chongo, sin sus gruesos anteojos.

-¿Me llamaba Abuela? –preguntó.

-Si muchacho siéntate –este tomó asiento a unos metros de mí, mientras limpiaba sus gafas, aproveche esos minutos para examinarlo con detenimiento.

Era un hombre joven, amable, trabajador y muy apasionado, no tenía miedo al demostrar sus sentimientos por mi nieta, esa cualidad me agradaba mucho de él, me gustaría que Ranma fuera más de ese tipo de emociones con Xiampu, pero era muy evidente que toda la atención del menor de los Saotome estaba dirigida para la chica Tendo.

Pero el honor es honor, nuestras normas y tradiciones se tenían que cumplir al pie de la letra, no había tiempo para respetar el amor de quienes fueron elegidos, para ser los esposos de las guerreras amazonas. Y en este específico caso, se tenía que sacrificar el amor que mi yerno sentía por Akane, a cambio del bienestar de mi nieta.

Mousse tenía muchas cualidades que a mí personalmente, me gustaba mucho para que fuera digno candidato para mi nieta, la edad, la complexión, las facciones finas y gallardas de su rostro, era un hombre que poseía atractivo físico, créanme que si yo tuviera muchos años menos, no perdería la oportunidad de hacérselo saber, pero lamentablemente Mousse tenía algo que manchaba su buena lista de atributos, no era el mejor guerrero, ni artista marcial para Xiampu, no contaba con el poder físico para protegerla a ella, además su problema de vista era grave, era un defecto que le impedía mucho el mejorar en su estilo de pelea.

En más de una ocasión pensé en que aquella deficiencia visual podría ser tratada medicamente, pero para el resto de la tribu Mousse no era un candidato digno, para la posible heredera al poder de las Amazonas, incluso si Ranma no llegara a casarse con Xiampu, Mousse no estaría entre los postulantes a su próximo casamiento.

-Muchacho, te hablare de algo delicado –Hable sin rodeos, dando una larga bocanada a mi pipa.

-Muy bien, la escucho –comento ante mis palabras, siempre tan dispuesto.

-Veras… tú estuviste presente, cuando se llevó acabo el secuestro de la menor de las Tendo, ¿no es así? –El muchacho solo asintió ante mí -¿presenciaste la muerte del joven Kumon? –una vez asintió igual, pero en esta ocasión sus facciones dibujaron pesar

-¿Podrías describirme al supuesto Dios que rapto a Akane? –

-Era un sujeto con semblante bastante frio, sin expresión, poco más de 1.90, piel muy pálida casi albina, con un peculiar color de cabello y ojos, era como hebras de hilo platinadas, un tono casi blanco, sus ojos dorados, vestía ropas en color blanco, una ligera armadura dorada, también poseía dos espadas, por cierto una de ellas se alargaba al momento de desenvainarla, creo que con esa se puede transportar de un lugar a otro, ya que al ponerla en el suelo esta emitía una luz muy fuerte y así fue como desapareció… con la otra arma fue con la que ataco a Ranma y le quito la vida a Ryu –miro a Mousse de nuevo afirmativamente para que prosiguiera con su relato –el hombre llego con un pequeño ejército de soldados, casi con las mismas características que él, escuche que era el Dios de la tierra y que venía por Akane, él la llamo Surei, recuerdo que él se presentó con Soun diciendo que su nombre era Ziomaru, después desaparecieron.

-Entiendo… -con el caos ocurrido ayer no había tenido la oportunidad de recolectar un poco más de información, también tenía que investigar quien era este Dios de la tierra, que hasta este momento nadie conocía.

- ¿Como se encuentra Saotome? –preguntó con genuina preocupación

-No te voy a mentir, no se encuentra bien… -comente en tono serio –me refiero a que su cuerpo no está al cien por ciento, solo funciona la mitad, y muy a duras penas, no sabemos si habrá una solución para ese maleficio –observe sus reacciones, pude ver que estaba algo contrariado, pero en el fondo sabía que Mousse se alegraba un poco de las desgracias de Ranma – Mousse… ¿quieres a mi nieta? –este fijó sus ojos en mi totalmente extrañado por mi pregunta y afirmo con efusividad.

- ¡Claro que sí! ¡Usted lo sabe! –

-Comprendo, te voy a ser muy sincera muchacho… -hice una pausa mientras, buscando la mejor manera de decirle lo que pensaba –me agradas Mousse, me agradas bastante diría yo. Pero no como pareja para mi nieta –esa frase sonó osca y hasta tajante, pero tenía que hacerlo.

-¿Qué? ¿Por qué me dice esto? –al cuestionar mis aseveraciones, pude ver como sus facciones cambiaron, endureciéndose al instante.

-Muchacho… mi yerno es el guerrero ideal para Xiampu –sus ojos poco a poco perdieron la ilusión que tal vez se formó al saber del padecimiento de Ranma –tú y yo lo sabemos, pero a causa de la condición del menor de los Saotome, es muy probable que el consejo crea que ya no es digno esposo de una Amazona y tendríamos que buscar otro candidato para ella... –

-¡Yo lo seré! ¡Sabe lo mucho que amo a Xiampu, conmigo no le faltara nada, se lo aseguro! –su voz subió de tono al expresar lo que su corazón anhelaba.

-Muchacho,muchacho… tranquilízate, lamentablemente para ti, eso jamás pasara… -tenía que ser lo más sincera posible –tu no figuras como un posible esposo para ella, ni siquiera estas contemplado como pretendiente, siento tener que decírtelo, pero ya deberías asimilarlo… -sentí un poco de lastima por el chico frente a mí, pero así eran las cosas y tenía que hacerse a la idea –De momento la única prioridad es que Ranma encuentre una cura para su padecimiento –

-¡No puedo entender! ¡¿Porque siguen aferradas con esa idea?! De verdad… ¡¿quieren que Ranma sea ese tal guerrero perfecto para Xiampu?! ¡Él no la quiere… y yo sí! –el chico estaba alterado, se levantó de su asiento furioso por lo que yo le estaba diciendo, sus argumentos era válidos, era bien sabido que Ranma no sentía nada por mi nieta, incluso Xiampu lo sabía.

-¡Ustedes saben lo mucho que me eh esforzado para ser digno de ella, pero solo no me toman en cuenta! ¡Saotome solo tendrá ojos para Akane Tendo, nunca para mi amada Xiampu!... pierden el tiempo solamente –Lo miré y sus facciones dibujaban ira, desilusión, ante lo que estaba ocurriendo, yo no podía demostrarle nada, ni siquiera me sorprendí, ya me imaginaba la manera en la que reaccionaría, sorbí de mi pipa restándole tensión al tema.

-El que pierde el tiempo eres tú muchacho, pero tú sabrás… por lo que realmente te llame, es para que tengas en mente que esto es una situación muy delicada, si Ranma no vuelve a la normalidad se buscara otro candidato, que repito no figuras tu… porque esto va mas halla de quien derrote a mi nieta, el tiempo de agota y lo que importa, es que se lleve a cabo lo primordial.

-Ahora temo preguntar qué es lo primordial para ustedes…—dibujo una pequeña sonrisa en su rostro, totalmente irónica.

-Herederos muchacho… Ranma tiene si o si que recuperarse, porque, si no lo hace, el ya no sería un candidato viable… -

-¡Mucho mejor que no lo sea! –

-¡No lo es! – alce la voz enojada, como en mucho tiempo no lo hacía – ¡él, tiene que serlo, si de verdad la amas, tiene que entender, que Saotome es el único para mi nieta!... –mis emociones estaban saliéndose de mi control –los años están pasando, Xiampu ya tiene sus 20 cumplidos, para una mujer Amazona la edad es importante, cuando mucho tiene tres años más para que otro guerrero tome el lugar de Ranma y créeme… no habrá uno igual a él… lo que quiero que entiendas es que, si no encontramos a otro guerrero que lo iguale, el consejo tomara la opción de usar el Juin En

-Usted no sería capaz de permitirlo…- dijo con temor.

-Por su puesto que no… es mi nieta, sangre de mi sangre, si yo permitiera eso mi difunta hija me esperaría con los brazos abiertos en el infierno, solo para castigar mi ineptitud –Cerré los ojos para dejar pasar aquel escalofrío que corrió por mi espalda, solo de pensarlo me generaba tal angustia y miedo.

Tenía que poner todo de mi parte para que aquella ley no ocurriese, esperaba que al explicarle la delicada situación de la mujer que él juraba amar. La esperanza de que Mousse comprendiera mis métodos era vital.

-Por eso te pido, que esta información no salga de estas cuatro paredes, no digas nada que pueda perjudicar a mi nieta… ¿Entendido? –

-¿No hay otra opción? ¿Algo que se pueda hacer? –negué con la cabeza ante sus preguntas.

-Entiende muchacho… ahora también está en tus manos ayudar a mi nieta, si de verdad la quieres, no digas nada, no hagas nada y no te entrometas. yo… yo iré a China en dos días, buscare algo que ayude a mi yerno –

-Pero… ¿usted ira sola? ¿No será sospechoso? –sus cuestionamientos eran justificados pues el consejo de la aldea era sabio y muy perspicaz.

-No lo creo –comente para tranquilizarlo –tengo que hacerlo, si quiero que todo salga como lo necesito y planeo. Tengo que llevarlo a cabo yo misma, por eso te voy a encomendar algo... –

-Lo que sea por el bien de mi Xiampu –sus ojos recobraban el brillo y la convicción, ese amor que Mousse sentía por mi nieta era tan puro, que no le importaba sacrificarse o hacerse a un lado por el bienestar de ella.

-Tendrás que vigilarla, cuidarla y darle su espacio, no la atosigues. ella esta muy nerviosa con esto, mantén tu distancia y que no sospeche que te eh encomendado esta misión... porque es una misión –reitere mi encomienda.

-Está bien abuela lo que usted diga… -acepto un poco cabizbajo al mencionar lo de la distancia entre ellos, el disfrutaba mucho de la cercanía de ambos – lo hago por ella, pero que tenga muy presente que también hare lo imposible para que no ocurra el Juin En

-Me gusta tu determinación muchacha… ahora déjame a solas… tengo mucho que hacer –y sin decir nada más se retiró, por lo menos había arreglado un pequeño problemita. Mousse haría al pie de la letra lo que yo le había pedido, para beneficiar a Xiampu, gracias a ese amor que el muchacho profesaba.

Si, definitivo ese chico Amazon era un buen prospecto para mi nieta, en cuanto al amor y devoción desmedida, pero en cuestión de fuerza y técnica jamás lo seria.

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Les comparto un capitulo mas de mi fic espero que les guste y mil disculpas por la demora, pronto estará el siguiente de después. Ya está casi listo.

Muchas gracias a todas esas personitas que toman el tiempo de leerme, la verdad significa mucho para mi ya que es mi distracion en estos momentos de locura.

Jajaja!

Mil gracias a mi beta linda! Ya que sin su ayuda este fic no tendría el brillo que solo ella puede ponerle. Jaly bonita eres la mejor!

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