Otabek no planeaba que Yuuri llegara en ese momento, no había sido su intención que el menor los viera en esa situación, ni tampoco incomodar a Yuri. Solo siguió el impulso de querer besar esos labios que lo traían fantaseando desde hacía bastante tiempo, ahora se arrepentía un poco por lo que había hecho.

Yuri se levanto de la silla y camino hacia el japonés, pero este dio un paso atrás aun sin entender nada. El rubio se detuvo al ver que el menor tenía cierta desconfianza al no saber, el ser humano tiene la tendencia a aborrecer lo que no conocía, lo que su mente no podía comprender.

Yuri respiro hondo, no era momento de ser agresivo, aunque ganas no le faltaban de gritarle a Otabek por hacerlo pasar por esto. Se agacho y estiro su mano hacia Yuuri, dejando que este se acercara solo, necesitaba explicarle lo que había visto aun si no sabía cómo— cerdo, ven aquí —Yuuri miró a Otabek con algo de recelo— Beka, puedes salir un momento. Tú y yo hablaremos luego —le dijo entre dientes, no quería sonar agresivo simplemente porque quería hablar con Yuuri de manera tranquila.

El moreno asintió, no era como si tuviera opción. Salió de la habitación, pasando junto a Yuuri quien ni siquiera lo miró, solo entonces el menor tomó la mano del rubio adentrándose en la habitación— Yura —volvió a repetir su nombre mientras miraba el piso— ¿Por qué…? —no sabía cómo formular la pregunta adecuadamente, tenía muchas cosas en su cabeza como el por qué dos hombres se besaban, si eso podía hacerse y la más importante— ¿Por qué te gusta Otabek? —le preguntó con timidez. Si bien quería saber muchas cosas, la que más atormentaba su mente en ese instante era la razón por la que a Yuri le gustaba tanto el moreno como para besarlo ¿Sería cosa de grandes? ¿Cuándo el creciera podría hacer eso también?

De todas las preguntas que el menor podría haberle hecho, tenía que ser la más complicada. Podía explicarle sobre un beso entre dos hombres, pero ¿Cómo haría para explicarle sobre un beso sin sentimientos? Porque a él no le gustaba Otabek, aún si su amigo gustaba de él, el sentimiento no era correspondido.

¿Por qué crees que me gusta Beka? —preguntó aunque sabía la respuesta de Yuuri, necesitaba ganar tiempo para pensar.

Porque se besaron y eso se hace solo con quien te gusta. Eso dijo mi mamá —explicó el japonés como si fuera lo más lógico del mundo. Aun en su cabeza no había cabida para cosas como besar a alguien sin sentir nada por esa persona.

Yuuri —pocas veces eran las que el rubio pronunciaba su nombre y la manera en que lo dijo provocó que su corazón latiera con fuerza— no me gusta Otabek, pero a él si le gusto yo. Él me beso, pero yo no quería ese beso ¿Entiendes? —quería que el menor lo entendiera, no quería confundir su cabeza con cosas innecesarias.

El azabache no entendía por completo la situación, solo sabía que el enojo crecía dentro de él en contra del moreno. Si Otabek había hecho aquello sin permiso de Yuri, estaba mal, no era correcto y le debía una disculpa. Las personas no podían ir por ahí robándole besos a cualquiera solo por gusto.

Yuuri asintió con la cabeza indicando que había comprendido— Yura —la siguiente duda apareció en su mente, se sonrojo por lo que iba a preguntar ya que la curiosidad iba más por un sentimiento egoísta que por las ganas de información— ¿Está bien que dos hombres… se besen? ¿No te gusta Otabek porque es un chico?

Bien, esa pregunta era más simple de responder— bueno, las personas pueden enamorarse de quien quieran. Uno no manda los sentimientos —le explicó mientras se levantaba, debía decirle a Otabek que ya podía entrar, así que se acerco a la puerta.

¿De quien quieran? ¿Y de alguien mayor? —preguntó Yuuri mirándolo fijamente y con cierto tono de emoción en su voz.

Yuri se detuvo y observó al menor, esperaba que no le gustara alguien mayor realmente porque alguien podría aprovecharse de él y cualquier maldito que lo intentara se las vería con él— depende de que tan mayor, pero es mejor que no pienses en eso hasta que crezcas un poco, cerdo —le revolvió el cabello y fue a llamar a Otabek quien estaba conversando con Nikolai, este lo molestaba por haber sido desterrado de la habitación de su nieto.

Yuri le dijo que ya podía entrar y el moreno se apresuró a ir— Yura yo... —comenzó a hablar, pero el rubio lo detuvo.

Ahora no. Cuando estemos solos, hablaremos —sabía que tenían una conversación pendiente y que en algún momento sucedería, pero no la tendría con Yuuri presente.

Otabek entendió y entró a la habitación, Yuuri lo miraba fijamente como si lo odiara. En cierto modo lo entendía, porque el japonés a su corta edad ya sabía lo que eran los celos, aunque él mismo no se diera cuenta de lo que sentía. Tal vez por eso actuó de manera repentina, en cierto modo se sentía amenazado por un niño de seis años y el cómo robaba la atención de Yura.

Traeré algo para beber, enseguida vuelvo —les dijo el rubio y salió rápidamente del lugar, necesitaba un respiro. No había alcanzado ni siquiera a pensar detenidamente en lo que había sucedido con su amigo, había pasado todo tan rápido que le dio prioridad a hablar con Yuuri antes de analizar lo que había pasado y sobre lo que él sentía.

Yuuri y Otabek se quedaron solos, el menor en la silla junto al escritorio y Otabek sobre el colchón. Ambos mirándose fijamente y con el rostro serio.

Te voy a decir algo, así que e-escúchame —habló Yuuri luego de reunir coraje, necesitaba dejar las cosas en claro.

Te escucho —respondió el moreno con tranquilidad ¿Qué podía decirle un niño?

No te acerques a Yura —dijo en tono firme— no puedes besar a otros de esa manera, los besos son para los novios y ustedes no lo son, ni lo serán —intento que su voz no temblara al hablarle, quería sonar maduro e imponente como un chico grande.

¿Cómo sabes que no lo seremos? ¿Crees que porque somos chicos no se puede?

No, es porque a él no le gustas —respondió con firmeza.

Si Otabek pensaba que el hablar con el niño no le provocaría nada, estaba equivocado. La última frase había dolido un poco, aunque dolería más cuando la escuchara de la boca de Yuri si es que esa era su respuesta. El japonés podría estar mintiendo. Iba a responderle, pero el rubio llegó con refrescos, dándole un vaso a cada uno y notando el ambiente tenso, aunque no dijo nada ya que no quería más problemas por ese día. Quería un poco de tranquilidad de una vez por todas.

No conversaron mucho, Otabek fue el primero en retirarse y cuando iba a despedirse del rubio Yuuri corrió a abrazarlo para que el moreno no se acercara más de lo necesario. No iba a pelear con un niño, así que solo dijo "Adiós" y se retiró del lugar. Una vez yéndose, los Yuris escucharon un poco de la música que le gustaba al ruso y de la cual Yuuri disfrutaba simplemente porque era lo que le gustaba a su amigo, hasta que fue su momento de retirarse cuando escuchó la voz de Nikolai avisándole que su madre lo llamaba.

Adiós Yura —se acercó al rubio quien estaba acostado en la cama y beso su mejilla— nos vemos mañana —el acto había requerido mucho valor para el japonés, así que se sentía orgulloso de sí mismo. Se despidió con un beso, pero no uno que incomodara al rubio como había hecho Otabek.

Cuando Yuri por fin se quedó a solas en casa con su abuelo, pudo recién respirar con tranquilidad. Se sentó junto a Nikolai en el sofá a ver televisión, aunque en realidad no le estaba prestando atención ya que su cabeza daba vueltas pensando en Otabek y lo que le había confesado. No sabía cómo sentirse al respecto, jamás había pensado realmente en si le gustaba alguien, él era su primer amigo así que le era difícil decidir qué hacer.

¿Qué es lo que te preocupa? —habló el mayor repentinamente, sacando al rubio de sus pensamientos.

¿Por qué crees que algo me preocupa?

Porque ya casi no te quedan uñas, si sigues así te comerás los dedos —respondió riéndose de su nieto quien no se había dado cuenta que se estaba mordiendo las uñas.

Otabek me besó y dijo que le gustaba —confesó directo. Sabía que con Nikolai podía hablar de cualquier cosa, aunque después de decirlo recién se percato de que podría haberle causado un ataque al pobre anciano.

¡Vaya! ¿Quién lo diría? —dijo el mayor con sarcasmo— si no me lo dices, jamás hubiera notado que le gustabas.

Yuri se sonrojo hasta las orejas, si hasta su abuelo se había dado cuenta era porque había sido demasiado notorio para todos menos para él. Se sentía idiota, y odiaba sentirse de esa manera.

¿Qué debería hacer? —preguntó, ya que no había nada más que explicar.

Creo que deberías pensar bien en una respuesta. Pregúntate que es lo que sientes por él ¿Te gusta? ¿Es solo un amigo? —Nikolai hablaba con tanta naturalidad como si se tratara de una chica y no de dos chicos y es que a él solo le importaba que su nieto fuera feliz.

Se merece una respuesta adecuada —pensó el rubio en voz alta.

La conversación no continuó, el resto le tocaba a Yuri así que no había nada más que hacer que pensarlo detenidamente como había dicho su abuelo.

Al día siguiente se fue a la escuela con una idea clara en su cabeza sobre que responder, solo le faltaba encontrarse con Otabek y decirle todo lo que tenía en la mente. El moreno llegó poco después que él, saludándolo como siempre. No tuvieron tiempo de hablar antes de comenzar las clases así que ambos tuvieron que esperar al receso para conversar adecuadamente. Una vez que la campana sonó anunciando el inicio del receso, ambos fueron al lugar donde siempre solían ir a conversar. Caminaron en silencio hasta llegar.

Creo que quieres una respuesta a tu confesión ¿No es así? —preguntó Yuri solo por iniciar la conversación de alguna manera.

Si puedes darme una, estaría bien para mí —respondió con seriedad el moreno— pero sin importar tu respuesta, no quiero que dejemos de hablarnos Yura.

El rubio entendió que Otabek lo valoraba lo suficiente como para no querer perderlo, que esto no era un simple capricho. Ahora era su turno de responder a los sentimientos de su amigo.

Continuará…