Conversó con muchas personas, a la mayoría las ubicaba de vista y tal vez habían intercambiado algún saludo, pero nada más que eso hasta ahora. Se le hacía divertido que recién hoy se sintiera con ánimos de entablar conversaciones más largas, descubriendo que tenía más en común de lo que creía con algunos compañeros de clase. Yuuri notó que todo el tiempo que se mantuvo en la escuela como un chico introvertido, se había estado aislando solo.
Durante la fiesta, de vez en cuando cruzaba miradas con Yuri, notando como el rubio a pesar de estar por su lado, estaba al pendiente de él. Siempre que observaba en su dirección, se encontraba con aquellos ojos verdes que tanto le encantaban, atentos a lo que él estaba haciendo y eso comenzaba a gustarle. Parecía un juego de coqueteo.
Yuri conversaba más que nada con Otabek, no tenía intenciones de relacionarse con niños ya que le parecían aburridos. Si él mismo no se aguantaba a esa edad, suponía que sería difícil soportar a otros, aunque Otabek era bastante tranquilo a los dieciséis. Observó a su mejor amigo con detenimiento, intentando buscar entre sus recuerdos el como lucia este en aquel entonces, cuando eran una pareja joven e inexperta. Sonrió levemente por la nostalgia que lo comenzaba a invadir.
— ¿Bailamos? —le preguntó al moreno arrepintiéndose al instante ya que Otabek se le quedó viendo extraño— era broma —se excusó soltando una leve risa y mirando en otra dirección.
El moreno tomó la mano del rubio y sin decir nada lo guió donde se suponía había un espacio abierto para bailar, el cual nadie estaba utilizando en ese instante. A Otabek no se le daba mucho la danza, pero se defendía de alguna manera en ese ámbito; comenzó a moverse lo mejor que pudo y Yuri lo siguió ¿Hacía cuanto no se divertían juntos en una fiesta? No lo recordaba, pero si podía decir que ahora sabía que extrañaba aquello. Bailar con su mejor amigo y reírse de sus pasos era algo que nunca cambiaría.
Los más jóvenes al ver como se divertían los adultos del lugar, comenzaron a rodearlos para luego atreverse de a poco a integrarse y bailar también. De alguna forma la escena paso de ser extraña a divertida, no les importó que fueran dos hombres juntos, así que tampoco se preocuparon de ellos mismos bailar con alguien de su mismo género. Chicos con chicas, algunos estaban de a tres y otros en pares de chicas o chicos. Todos se estaban divirtiendo.
Yuuri pudo ver a Otabek bailando con Yuri, se sintió celoso porque quería ser él quien estuviera con el rubio en ese momento, ansiaba estar cerca del de ojos verdes. Con eso en mente tomo una decisión. Tras beber un vaso de algo que no supo lo que era por estar distraído conversando, pero que le sabia amargo en la boca, entendió que lo hacía sentir más valiente, mas extrovertido, aunque aún sentía que le faltaba un poco más. Tomó otro vaso y antes de poder beberlo, Phichit se lo quitó de las manos.
—Nunca has bebido, creo que sería mejor moderarse —le aconsejó y Yuuri frunció el ceño. Se suponía que era su cumpleaños, lo estaba pasando bien hasta que vio a su Yuri y su Otabek bailando juntos, solos y sin él. Ahora su mejor amigo le quitaba el alcohol ¿Qué más seguía? ¿Debía irse antes de medianoche como cenicienta?
—Lo necesito, dámelo —le pidió con poca amabilidad al moreno, este negó con la cabeza y de un sorbo se bebió el contenido del vaso.
—Ya no hay más —le dijo riéndose un poco y Yuuri rodó los ojos— no lo necesitas, vamos a bailar —agarró a su amigo del brazo y lo llevó donde todos se divertían. Seung solo observaba en la distancia, no le gustaban las fiestas y mucho menos bailar, así que solo se quedó ahí viendo como su novio se divertía con alguien más. Como Phichit torturaba a otro hasta que se acordara de que el de ascendencia coreana existía y fuera a por él.
Yuuri se rindió y bailó con su mejor amigo, no era la primera vez que hacían aquello. Eran buenos en ello, como si pudieran expresar la música con sus movimientos, acaparando la atención de más de alguna chica ya fuera por envidia o gusto. Cuando Phichit recordó que había dejado a Seung cerca de la mesa con bocadillos, se disculpó con Yuuri y fue a por él, encontrándolo en el momento justo que este planeaba esconderse bajo la mesa con una botella de algo. Yuuri solo pudo compadecerse del chico quien fue arrastrado a la pista de baile, aunque el sentimiento solo duró un momento, luego vio como Seung se divertía y sonreía, cosa que rara vez pasaba. Suponía que se complementaban bien con su amigo.
El cumpleañero buscó nuevamente con su mirada el primer objetivo que había tenido antes de ser interrumpido, se sirvió otro vaso de algún licor que había sobre la mesa, sin preocuparse de que era, bebiendo no uno sino tres vasos. Ya habiendo encontrando el valor que creía perdido, se acercó a la pareja que parecía ya cansada, sabía lo que tenía que hacer. No dejaría que nadie le robara a Yuri de nuevo, porque esta era su noche.
Los amigos miraron al menor con intriga al no saber qué era lo que quería, el aroma a alcohol llegó rápidamente a sus narices causándoles preocupación— Yuuri ¿Cuánto bebiste? —le preguntó el moreno y el aludido solo sonrió para luego levantar tres dedos mostrándoles la cantidad.
Yuri iba a decir algo, pero el cumpleañero fue más rápido y le quito la palabra— Beka, baila conmigo ¿Si? —le pidió mientras se ponía en medio de los mayores mirando en dirección al moreno.
El rubio quedó sorprendido, pensó que Yuuri se lo pediría a él ya que habían estado en un tire y afloje durante todo lo que llevaba la fiesta, pero al parecer estaba equivocado— Entonces me voy por allá —avisó Yuri con tranquilidad a los otros dos, no se iba a poner celoso de Otabek, después de todo eran amigos y sabía que el moreno jamás tendría malas intenciones con Yuuri. Al menos eso suponía.
Otabek asintió y el menor soltó un pequeño bufido al no conseguir la reacción que quería. Yuuri tenía ganas de ver al rubio celoso aunque fuera solo un poco, pero al parecer eso no pasaría— ¿Qué sucede? —se atrevió a preguntar el moreno al ver como se desanimaba el otro.
—Es que yo… solo quería… —no sabía cómo explicarlo sin sonar tonto. En sus pensamientos le había parecido una buena idea, pero ahora que debía expresarla en voz alta no se sentía como tan buena.
—Está bien si no quieres decirme —lo calmó para luego tomar su mano— entonces ¿Quieres bailar? —cambió el tema para que este dejara de ponerse nervioso. Era e día de Yuuri y había que complacerlo.
Yuuri se sintió más tranquilo después del toque del moreno, como siempre este lo hacía sentir seguro. Asintió regalándole media sonrisa y comenzó a moverse al ritmo de la música, al principio un poco descoordinado por no estar atento a lo que hacía. Otabek siguió los pasos del menor, aún no lograba captar lo que sucedía, se suponía que Yuuri quería estar cerca del rubio, entonces ¿Por qué lo había buscado a él?
Después de unos minutos sin decir nada y ver como el ánimo del cumpleañero volvía a elevarse poco a poco, el mayor pudo darse cuenta de cuáles eran las intenciones de este. Noto como el menor se le acercaba más de la cuenta en ocasiones, mientras de reojo miraba en la dirección donde Yuri se encontraba distraído con su celular. Con cada intento de acercamiento hacía Otabek, había una reacción fastidiada del menor al no recibir la respuesta deseada por parte del rubio, ni siquiera una mirada de esos ojos tan llamativos.
Otabek se dio cuenta de para donde iba el asunto, de que era lo que Yuuri quería y le pareció divertido aportar un poco a la situación aprovechando que ya todos los invitados estaban en sus propios mundos y que Phichit estaba sentado descansando junto a Seung y muy cerca de Yuri, a la vez que observaba a su mejor amigo, contento de que este se estuviese divirtiendo.
Tomó a Yuuri de las caderas, sorprendiéndolo al acercarlo más a su cuerpo mientras intentaba seguir el ritmo de los movimientos del menor. El cumpleañero no logró captar la razón tras esa actitud, pero le pareció divertido seguirle el juego al moreno, olvidándose de su objetivo principal. Dejando de tomarle atención a Yuri para centrarse en Otabek.
Yuuri pasó sus brazos por alrededor del cuello del mayor y Phichit como buen amigo aprovechó de picar con su índice la espalda de Yuri para luego apuntar en dirección a su mejor amigo con la intención de que este viera lo que sucedía frente a sus narices. Para el rubio no pasó desapercibida la cercanía que antes no estaba, había estado enviándose mensajes con Jean ya que se estaba aburriendo al no tener a ninguno de sus amigos cerca y lo último que había visto era a Otabek y Yuuri bailando a una distancia que él consideraba apropiada, no como ahora.
Al notar a Yuri alerta, el moreno prosiguió con su ayuda hacia el menor, acercando lentamente su rostro al chico frente a él solo como una insinuación para que el rubio tuviese oportunidad de llegar y separarlos tal y como pensaba que Yuuri quería, pero al parecer estaba equivocado. Antes de que Yuri lograra llegar hasta ellos, fue el cumpleañero quien hizo desaparecer la poca distancia entre ambos rostros, plantándole un beso a Otabek, colocando una mano en la parte trasera de la cabeza de su acompañante para que no pudiera escapar.
Las técnicas que había aprendido con Víctor le venían como anillo al dedo en ese momento. Movió sus labios buscando la manera de poder meter su lengua dentro de la boca de su amigo, no era la primera vez que encontraba a Otabek atractivo, seguramente no sería la última y ya que Yuri no le había prestado la atención que quería, aprovecharía de obtenerla toda de otra persona.
El moreno decidió que ya nada podía hacer estando en esa posición, se dejó llevar un poco abrazando al menor por la cintura y dejando que este introdujera su lengua buscando la propia para comenzar a jugar entre ellas. No pasaría mucho tiempo antes de que un rubio celoso viniera a interrumpir.
Otabek no se equivoco, en poco tiempo alguien los separó. Empujo al mayor y abrazo a Yuuri mientras mostraba un rostro totalmente enojado— de todas las personas, jamás me imaginé que sería contigo que lo encontraría así —habló enojado el platinado, mirando casi con odio a Otabek quien no entendía de donde había salido aquel chico que no estaba invitado a la fiesta.
Yuri solo pudo observar con cólera como su mejor amigo le robaba el beso de Yuuri y Víctor le quitaba el protagonismo al ser quien separara a la pareja ¿Qué más podía salir mal?
Continuará…
