Yuuri tocó a la puerta como si hubiese llegado recién y pudo escuchar la voz del rubio diciéndole que podía pasar. Se asomó un poco al abrir para luego entrar por completo mientras pensaba en que era lo que debía decir, que sería lo correcto para esa situación— hola —saludó a los dos mayores con nerviosismo— yo, venía a disculparme por lo de ayer. Ustedes hicieron una gran fiesta y creo que la arruine al final. No recuerdo lo que pasó realmente —mintió mientras sonreía con un rostro despistado, no sabía desde cuando había aprendido a fingir tan bien, pero ahora aquello le ayudaba bastante— sé que bebí de más por el dolor de cabeza de esta mañana y que alguno de ustedes tuvo que traerme a casa. Por eso, lo siento mucho.

Yuri se sorprendió por aquello, no sabía si el hecho de que Yuuri no recordara nada era algo bueno o malo, pero si tenía que escoger, diría que le servía. No le diría lo que había sucedido, dejaría el asunto pasar y todo sería más fácil.

Me besaste —aclaró Otabek ganándose una mirada asesina del rubio— bebiste de más y me besaste, eso fue lo que pasó. Luego Yura te llevó a casa —solo le contó su parte porque no haría el trabajo de Yuri por él, pero tampoco quería ser un mentiroso, así que por ahora diría una verdad a medias.

Yuuri se quedó estático, para luego obligarse a actuar sorprendido. Su preocupación por las palabras de Yuri era tan grande y el recuerdo del beso con él estaba tan latente, que había olvidado por un momento el asunto con Beka y Víctor— ¡Lo siento mucho! —se disculpó nuevamente, exagerando un poco su reacción y esperando que fuera convincente para los otros dos— seguramente, me dejé llevar. Gracias por cuidarme —dijo esta vez mirando directamente al rubio que se veía realmente enojado.

No hay problema, son cosas que pasan —respondió Yuri, quería decirle que también se habían besado, que con él fue mucho más intenso y que él jamás olvidaría ese momento; pero no lo haría, en este momento le era mucho más fácil de esta manera— solo cuida cuanto bebes la próxima vez.

Si —respondió Yuuri aguantándose las ganas de echarle en cara que eso no le impidió besarlo en la calle— ahora tengo cosas que hacer así que me voy, solo venía a disculparme por causar molestias —miró al suelo fingiendo arrepentimiento y luego dio media vuelta para irse sin siquiera acercarse a los otros para despedirse como siempre hacía— adiós.

El menor salió de la habitación sintiéndose aliviado por un momento, un corto instante que se vio interrumpido por la voz de alguien—Yuuri, espera —el moreno lo detuvo y se acercó por su espalda para luego darle un beso en la mejilla a modo de despedida— tenemos que hablar —le susurró en el oído, esperando que entendiera que no podían hacerlo ahí y en ese momento.

El japonés se tensó, por alguna razón sintió que Otabek podía ver a través de él como siempre solía hacer. Casi siempre era agradable, ya que podía conversar con él de cualquier cosa, pero ahora estaba siendo frustrante. Realmente quería dejar enterrada la situación del día anterior, si Yuri no había dicho nada al respecto significaba que aquel cobarde quería hacer lo mismo.

Asintió con la cabeza, sin siquiera mirarlo— ve a mi casa —murmuró para luego acercarse rápidamente al abuelo que estaba en el sofá de la sala fingiendo no ver, ni escuchar nada, después de todo ya estaba viejo y era normal aparentar que aquellos sentidos le fallaban— adiós, abuelo. Vendré a verte mañana de nuevo ¿Si? —besó la mejilla del mayor como era costumbre y este le sonrió contento.

Te estaré esperando, chico. No me falles —Yuuri sonrió como respuesta y se retiró de aquella casa que era como su segundo hogar. Una vez afuera pudo respirar nuevamente con tranquilidad, realmente no sabía que estaba haciendo, si estaba bien o mal, pero eso ya no importaba.

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Otabek se tomó su tiempo antes de ir a ver a Yuuri, algo se sentía extraño en la forma de actuar de este y no entendía como es que Yuri no se había dado cuenta. El menor podía fingir muchas cosas, pero jamás podría aparentar sonrojarse y en el momento en que le dijo de manera repentina sobre el beso, Yuuri no había enrojecido como haría habitualmente, tampoco tartamudeo y eso ya era bastante raro para aquella situación. Algo no encajaba sobre el menor teniendo una amnesia repentina y eso era lo que quería averiguar, además de ofrecerle algo que tal vez le serviría. Una idea fugaz había llegado a su mente, algo infantil, pero, ya que Yuri estaba siéndolo quizás funcionaría y lo haría reaccionar de alguna manera, ya fuera buena o mala. "El que no arriesga, no gana" pensó y con eso en mente tocó la puerta de la casa de los Katsuki.

Beka —Yuuri apareció casi al instante, como si hubiese estado esperando por él junto a la puerta.

Podemos hablar aquí o damos un paseo ¿Qué prefieres? —preguntó directo como siempre.

Paseo —respondió rápidamente el menor y avisó a su madre que saldría un momento.

Caminaron juntos y en silencio durante un par de minutos, sin ningún rumbo aparente ya que realmente no iban a ningún lado, solo estaban haciendo tiempo para hablar. En cierto modo, Yuuri agradecía que conversaran de está manera ya que si había sido descubierto, no quería ver a su amigo a la cara cuando se lo dijera, eso sí lo mataría de vergüenza.

Creo que ya sabes que yo sé —rompió el silencio el mayor.

¿Que es lo que crees que yo sé que tu sabes? —preguntó solo por fastidiar, Otabek lo miró de reojo y el chico suspiró cansado— bien… los escuché hablando hoy y decidí fingir que nada pasó ayer —respondió con franqueza, estaba acorralado en ese momento, además de tener muchas cosas en su cabeza y no quería sumarle el hecho de tener que pensar de más en ese instante.

Entonces sabes que Yuri si siente algo por ti, pero no hará nada —el menor asintió— también recuerdas que me besaste descaradamente ayer —Yuuri volvió a asentir mientras miraba al suelo a avergonzado— viendo todo eso ¿Qué tal si te quedas conmigo? —preguntó mientras se detenía en un lugar donde habían muchas áreas verdes y se sentaba en el césped, palmeando el lugar junto a él para que el otro se sentara también, cosa que hizo enseguida— sal conmigo, Yuuri.

Los ojos de Yuuri se agrandaron al instante por la impresión, no se esperaba aquello— yo no… —no sabía como continuar su negativa, Otabek era lindo, realmente atractivo si lo pensaba detenidamente, pero sus sentimientos le pertenecían a alguien más. Antes, ahora y tal vez siempre— yo…

Solo para que Yuri lo crea y ver si se anima de una vez —aclaró el moreno al ver como el menor hacía un nudo de sus pensamientos al no saber como actuar— Yuuri, eres lindo, pero lamentablemente no creo que puedas enamorarte de mi y yo no soy de relaciones a medias —habló con seriedad para luego regalarle una leve sonrisa, con la intención de calmar el ambiente. Si él hubiese estado en la situación de su mejor amigo, tal vez se hubiese dejado llevar antes, pero eso no era lo que sucedía y por lo tanto no había necesidad de pensar más de la cuenta.

Se sonrojó demasiado con las últimas palabras del moreno, Otabek lo creía lindo y eso ya era demasiado para él, más en ese momento ¿Qué debería hacer? Todo era muy complicado, Víctor había demostrado que seguía tras él y Yuri se comportaba como un cobarde, tal vez con esto podía matar dos pájaros de un tiro; el platinado terminaría rindiéndose al verlo iniciar una nueva relación y el rubio tal vez intentaría algo para tenerlo a su lado— ¿Prometes no enamorarte de mí? —preguntó a modo de broma, entre nervioso y coqueto.

No puedo prometer algo así sí pones esa cara —respondió a la vez que acercaba su rostro al de Yuuri, quedando a solo un par de centímetros de distancia. Yuuri aguantó la respiración y Otabek soltó una suave y ronca risa que no ayudó en nada a tranquilizarlo— es broma, Yuuri —aclaró— solo quiero que él abra los ojos y haga algo.

Yuuri asintió para luego mirar directamente a los ojos del contrario— entonces, acepto —respondió con determinación, era ahora o nunca.

Bien, entonces le contaré a Yura en un par de días para que sea más creíble —se levantó del pasto y estiró su mano para que Yuuri la tomara y se levantara también, ya era hora de volver a casa.

Caminaron de vuelta, deteniéndose un par de cuadras antes de la casa de Yuuri ya que ahí sus caminos se dividían. Otabek se iría a su departamento porque desde el día anterior no había descansado como era debido, se acercó a Yuuri para besar su mejilla, pero este corrió su rostro para rozar sus labios con los del moreno— somos novios ahora, no lo olvides —le dijo en un tono de advertencia que no combinaba para nada con su rostro sonriente.

No lo haré, lo prometo —respondió para luego besar gentilmente la frente del menor— iremos con calma. Nos vemos, Yuuri.

Tras decir lo último se retiró y Yuuri se quedó unos segundos ahí de pie, sonrojado y pensando que si pudiese mandar en su corazón, la opción más apropiada hubiera sido Otabek, eso o simplemente eran sus hormonas alborotadas por la adolescencia, que le hacían ver que todos a quienes encontraba guapos o llamativos, eran como príncipes o caballeros.

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Yuri recibió una llamada de Otabek invitándolo a salir y diciéndole que tenía algo muy importante que decirle, no podía negarse cuando su amigo rara vez lo citaba para contarle algo. Solo lo había hecho cuando lo contrataron en el lugar que quería y cuando pudo rentar un departamento por sí mismo, esperaba que esta vez también fuera una buena noticia y así poder celebrar con él, porque la felicidad del moreno era la suya.

Llegó al lugar pactado, era un pub al que iban cada vez que necesitaban distraerse y beber algo. Entró y encontró a Otabek sentado en la barra, como aún era temprano, no había muchas personas y gracias a ello el asiento junto a su amigo estaba desocupado— Beka ¿Qué tal? —preguntó en un tono animado para luego sentarse y pedir un trago.

Hola, Yura —respondió en su tono habitual, ya con una bebida frente a él.

Una vez que le trajeron su pedido a Yuri, se pusieron a platicar, creando el ambiente perfecto para que la noticia importante de Otabek fluyera con la conversación y no fuera esa la única razón para juntarse ese día, sino también relajarse y pasarlo bien. Entre un tema y otro terminaron hablando del futuro, de familia y de niños pequeños.

No me digas que dejaste embarazada a alguien —el rubio molestó entre risas a su mejor amigo— seguro de eso querías hablar ¿Eh?

Otabek rio levemente por la broma, pensando en cómo reaccionaría Yuri cuando le contara realmente aquello que solo él y Yuuri sabían— no puedo dejar embarazado a un chico, Yura —respondió con tranquilidad mientras el otro se imaginaba a un hombre embarazado y ponía mala cara.

Entonces ¿Que es? Ya tienes un buen trabajo y un lugar para vivir, solo te falta una pareja —bromeó el rubio para luego darse cuenta de que su amigo borraba la sonrisa de sus labios y volvía a estar serio— ¿Es eso? ¿Estás saliendo con alguien? —Preguntó intrigado y un poco ansioso ya que Otabek no decía nada— ¿Lo conozco? Más vale que sea un buen chico, porque tú te mereces lo mejor y…

Empecé a salir con Yuuri —soltó el moreno de manera repentina y Yuri se quedó helado.

Continuará…