Creo que escuche mal, repítelo —espetó el rubio, fijando sus furiosos verdes en el que había sido hasta ahora, su mejor amigo.

Tengo una relación amorosa con Yuuri Katsuki, tu vecino —dijo el moreno con su seriedad característica, dejando al otro mudo por un momento.

A Yuri le tomó un par de segundos reaccionar como lo haría normalmente y es que jamás en su vida se hubiese imaginado que Otabek estuviese interesado en su Yuuri, se levantó con brusquedad de su asiento y tomó con fuerza al moreno de su camiseta, acercándolo hacia sí mismo para encararlo— más te vale que sea una maldita broma o no saldrás bien de esto —era más alto, por lo que podía mirar al moreno hacia abajo, sumándole a eso el alcohol que tenía encima, se sentía invencible, no tomando en cuenta que Otabek le ganaba en fuerza.

No te tengo miedo, Yura —respondió mientras apretaba con su mano la del contrario, intentando apartarla antes de que se desatara lo inevitable. No quería perderlo como amigo, solo estaba dándole un empujón y de paso hacerle ver a Yuuri como podía ser una relación madura y no como la que tuvo con Víctor, demostrarle que era lo que se merecía realmente.

Mantente lejos.

No estoy pidiendo tu permiso, esto ni siquiera es un aviso —aclaró y se zafó del agarre del rubio— solo estoy contándote lo que sucede en mi vida porque somos amigos. De seguro Yuuri también querrá contártelo y más te vale actuar bien —su tono de advertencia se hizo notar en su última frase y Yuri lo miró con odio.

Otabek no iba a negar que le dolía un poco recibir esa clase de trato de su mejor amigo, pero lo entendía. Yuri estaba debatiéndose entre lo que quería y lo que debía hacer, mientras él solo pensaba en que este era el último recurso para que quien estaba frente a él, tomara las riendas de una situación que venía aplazando desde hacía tiempo.

Ni siquiera te gusta —escupió mientras daba media vuelta— si quieres jugar, usa a alguien más.

No es como si pudieras hacer algo para detenerme.

A Yuri le faltaba valor para muchas cosas, entre ellas, el confesar sus verdaderos sentimientos y seguirlos, pero jamás le faltaría para proteger a quienes amaba. Se volteó nuevamente hacía Otabek, empuño su mano y le dio un certero golpe en la mandíbula, aunque no logró hacerlo caer— más te vale no herirlo.

No soy tú, Yura —respondió el moreno mientras llevaba una mano a la zona afectada intentando medir cuanto le dolía al tocar— si tanto te molesta, haz algo más productivo que esto —habló por última vez para luego irse del lugar, pasando por el lado de su amigo y aguantándose las ganas de devolver el gesto solo porque Yuuri le había dicho que no se fueran a las manos cuando hablaran.

Yuri empuñó sus manos sin poder hacer nada, ya lo había golpeado una vez y ganas no le faltaban de hacerlo de nuevo, pero sabía que no ganaría nada con ello, no tenía derecho a exigir nada después de haber decidido no seguir sus sentimientos.

•°•°•°•°|°•°•°•°•

Yuuri se sentía nervioso e impaciente, Otabek le había avisado que hablaría ese día con el rubio y desde ahí no había tenido noticias de él, esperaba que no hubiesen peleado ya que conociendo a Yuri, seguramente la noticia no le había gustado nada. Se acostó de frente en su cama y se puso a escribirle a Phichit para pasar el rato, le contó sobre el asunto con Otabek y su amigo le reclamó que ese tipo de cosas no se conversaban por medio de un chat sino que en persona, logrando que Yuuri accediera a que se juntaran un día para darle todos los detalles.

Por lo menos es un chico sexy, si no resulta el plan para que Yuri reaccione, te casas con Otabek y listo —envió en un audio el moreno, como siempre simplificando todo.

Yuuri le escribió que las cosas no eran tan fáciles ya que él tenía sentimientos por su vecino y Phichit le dijo que tal vez ya no sentía nada y que solo era parte de su rutina el querer estar con alguien como Plisetsky. En ese momento el japonés se replanteó todo, quizás solo había estado obsesionado todo este tiempo con la idea de llegar a tener algo con Yuri, de que lo besara a los dieciséis, algo como un sueño que cuando lo alcanzabas dejaba de ser llamativo. Si lo pensaba detenidamente, cuando escuchó al rubio hablar con Otabek, inmediatamente pensó en mandar todo a la mierda y dejar de insistir, tal vez porque ya había obtenido aquel tan ansiado beso y ya no esperaba nada más.

Dio vueltas en su cama pensando y luego maldijo a Phichit por decirle esas cosas, solo lo confundía más. Se suponía que un amigo estaba para ayudar y no para darle más problemas.

"Estoy aquí para decirte la verdad y no lo que quieres escuchar"

Fue el mensaje que le llegó de Chulanont tras no haberle respondido el último texto, como si le leyera la mente o más bien, demostrando que lo conocía tan bien que sabía lo que pensaba.

"Estás aquí para fastidiarme la vida!"

Respondió y enseguida su celular sonó anunciando un mensaje de su mejor amigo.

"No soy Plisetsky"

Fue lo que recibió de vuelta y fue la verdad que más le dolió, porque desde que tenía una corta edad estaba enamorado de Yuri, año tras año pensando en él, creyendo olvidarlo para luego darse cuenta de que sus sentimientos seguían ahí, teniendo una relación con alguien a sabiendas que no podía entregarse por completo; pero ahora era diferente, porque esta vez era una relación fingida donde vería que tanto haría el rubio y tal vez donde se daría cuenta de que era lo que él quería realmente.

Yuuri pondría todo de su parte en esto para que se viera como un noviazgo real, aunque no hablaría con sus padres ya que no quería meter en problemas a Otabek por ser mayor, menos por algo que no era del todo auténtico. Si hubiese sido con Yuri, les habría dicho o seguramente él mismo rubio habría hablado con ellos para aclarar todo.

Su teléfono volvió a sonar indicándole una llamada de Otabek, la cual contestó enseguida, recordando su preocupación por cómo había ido la conversación entre los mejores amigos— hola, Yuuri —escuchó al otro lado del auricular y se sintió aliviado de que la voz de su "novio" sonara como siempre.

Hola, Beka ¿Cómo te fue? —preguntó ansioso por saber.

Mejor de lo que esperaba —Otabek hizo una pausa para darle una calada al cigarrillo que tenía en su mano— solo tengo un poco roto el labio.

¿Cómo está Yuri? —el moreno rio para sí, Yuuri no cambiaba, se preocupaba siempre por el rubio antes que nadie.

Yo no le hice nada —pudo escuchar como el menor soltaba todo el aire, al parecer lo había estado reteniendo luego de preguntar— y yo estoy bien, gracias por preguntar, cariño.

Lo siento —se disculpó apenado, pero no podía evitar pensar en su Yuri lleno de moretones por la fuerza de Otabek. Se quedó pensando un momento en que podía decir, teniendo una idea repentina— Beka, quiero una cita.

Que novio tan exigente —respondió y el japonés rio.

¿Quieres o no?

Esa es mi frase.

Ahora es mía, porque estamos juntos.

Si quiero ¿Cuándo?

Conversaron varios minutos más, poniéndose de acuerdo sobre el día y la hora, realmente parecía una cita y no algo fingido, ya que Otabek ponía de su parte pensando en lugares que pudieran ser divertidos y no donde salieran por el simple hecho de aparentar. Yuuri se sentía bien hablando de esa manera con él, tal vez podría acostumbrarse a ello.

Al día siguiente, Yuuri se encontró de frente con el rubio cuando fue a visitar al abuelo Nikolai, porque no dejaría de ir solo por ahora estar en una "relación" con el moreno. Lo saludó cuando este le abrió la puerta e ingresó al lugar sin mirarlo, iría directo donde la persona que le interesaba en ese momento— ¿Es cierto lo que Beka dijo? —la pregunta se escapó de la boca de Yuri antes de poder detenerla, esperaba que el menor lo negara o que simplemente no supiera de que hablaba, pero al parecer no tenía tanta suerte.

Es cierto —respondió el otro sabiendo perfectamente a que se refería el rubio.

¿Por qué él? —volvió a soltar lo que tenía en su mente, acercándose un paso hacia el menor, quedando frente a frente y mirándose a los ojos.

¿Por qué no? —respondió con una pregunta— Otabek es una buena persona, deberías estar feliz de que estoy con alguien como él. Lo conoces, sabes que jamás me haría daño —Yuuri estaba decidido a sonar frío, pero jamás se imagino que vería al que había sido su vecino por tanto tiempo, agachar la mirada.

Lo sé ¿Sabes? Sé que es mejor en muchos sentidos, sé que estarás bien, que te respetara y te cuidara… Sé todo eso, pero… —no sabía que quería realmente, sentía que se quebraría. Tal vez lo que le dolía de saber sobre aquella relación era el hecho de que Otabek era todo lo que él no era, se sentía celoso y también inferior; era la primera vez que pensaba que no daba la talla para algo, que alguien era mejor que él.

¿Pero? —preguntó Yuuri con un poco de esperanza, tal vez escucharía de la boca del rubio aquello que había estado ansiando oír desde hacía mucho tiempo.

Yuri suspiró intentando calmarse, tenía que ser un adulto y ver que esto tal vez era lo mejor— pero nada —respondió tajante, decepcionando al menor— solo espero que todo vaya bien entre ustedes —comentó para luego dirigirse a su habitación, siendo detenido por Yuuri quien lo agarro desde la ropa.

Yura ¿Puedo contar contigo si algo pasa? —preguntó en un intento por mantenerlo cerca.

Si algo pasa, estaré ahí —respondió sin voltearse a verlo— pero no me pidas que me quede viendo como llevan esto, porque no puedo —dijo con sinceridad y el menor lo soltó para que pudiera retirarse. Cada vez se confundía más, pero ya era tarde para dar marcha atrás, quizás esta experiencia les enseñaría cosas a ambos.

¡Yuuri! —exclamó Nikolai saliendo de la cocina y yendo a abrazar al menor, sabiendo que este necesitaba aquello, ya más tarde le daría toda la atención posible a su nieto, quien de seguro también estaba necesitándola. No sabía exactamente qué pasaba, pero siempre se sentía como un déjà vu; estaban bien y luego algo sucedía que los distanciaba, dejaban de hablarse y luego volvían, un ciclo que nunca terminaba.

Hola, abuelo —saludó mientras se dejaba envolver por aquel cálido gesto, realmente lo había necesitado, aunque no de él y extrañamente tampoco de Yuri, quería sentir los brazos de Otabek protegiéndolo del mundo y brindándole tranquilidad.

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La relación entre Yuuri y Otabek iba mejor de lo que el menor esperaba, el moreno era atento, siempre pendiente de los estados de ánimo del japonés, contactándolo a diario y viéndolo cada vez que tenía un tiempo libre. Yuuri tampoco se quedaba atrás, Otabek había descubierto que su pareja además de ser más madura de lo que su edad dictaba, también era detallista y considerado, al tener un empleo de medio tiempo invitaba de vez en cuando a Otabek a algún lado que al moreno pudiera gustarle y se preocupaba por él. Ya llevaban dos meses en aquella supuesta farsa, sesenta días donde Yuuri ya había ido un par de veces al departamento del moreno, cocinando juntos, viendo películas y quedándose a dormir.

¿Por qué no podemos dormir en la misma cama? —preguntó el menor en su segunda visita.

Porque no está bien aún.

Con Víctor dormía junto a él sin hacer nada, no te estoy pidiendo sexo, Beka —reclamó molesto Yuuri para luego darse cuenta de que tal vez esta era la primera discusión de ambos, cayendo en cuenta sobre todo el tiempo que habían estado compartiendo juntos y que Yuri ni siquiera se había insinuado.

Está bien, tienes razón —respondió Otabek y el japonés lo miró extrañado, estaba seguro que esto sería una discusión, pero el mayor le demostraba que podían llegar a acuerdos conversando y que no era orgulloso como para no admitir que otro estaba bien en lo que decía— ¿Vas a venir o no? —preguntó al ver que su pareja se había quedado pensando y él había avanzado.

Ahí voy —respondió con la mente en otro lado y se dirigieron a la habitación.

Otabek se acostó primero y Yuuri lo siguió, besándolo en los labios luego de decirle "buenas noches" para después acomodarse. El moreno lo abrazó por la espalda, quedando en la posición de "cucharita".

El menor se sentía protegido, con una extraña sensación de nerviosismo en el cuerpo que a la vez le brindaba tranquilidad, porque el moreno no tenía segundas intenciones como las veces que durmió con Víctor, ni tampoco lo trataba como a un hermano menor como sucedía con Yuri. Cerró los ojos y se durmió pensando en que la decisión de fingir una relación no era tan mala a pesar de aún no obtener el resultado que esperaban.

Al día siguiente, el moreno se despertó por el sonido de alguien llamando a su puerta, se levantó aún medio dormido y abrió para ver de quien se trataba encontrándose con Yuri ahí— ¿Podemos hablar? —preguntó sin siquiera saludar.

Creo que no es un buen momento —respondió Otabek al pensar en Yuuri, quien aún dormía dentro de su habitación.

¿Por qué? —Preguntó Yuri tornando su voz molesta— ¿Acaso escondes a alguien dentro? No me digas que estás engañando a Yuuri.

¿De qué hablas? —preguntó el moreno aún medio dormido, pero sin delatar el hecho de que el menor se encontraba ahí.

Yuri se adentró a la fuerza en el departamento, no sabía que le enojaba más, si el hecho de que su mejor amigo estuviera con la persona que a él le gustaba, que estuviera con un menor o que engañara a Yuuri descaradamente. Caminó hasta la habitación de Otabek y cuando estaba a punto de abrir, el dueño de esta lo detuvo tomándolo del brazo.

Se escuchó la puerta del cuarto abrirse y asomándose de esta, un Yuuri adormilado y con poca ropa— Beka ¿Qué pasa? —preguntó mientras se restregaba uno de sus ojos por el sueño.

Continuará…