No era como si no supiera que al ser pareja algo como eso pasaría tarde o temprano, pero verlo con sus propios ojos era distinto. Imaginar que Otabek había pasado la noche con Yuuri, las cosas que podrían haber hecho y toda la inocencia que el moreno podría haberle quitado al menor, lo dejaba en un estado de confusión. Él no había querido ser la pareja de Yuuri por la diferencia de edad, quería respetar eso y dejar que su vecino siguiera su propio camino hacia la adultez, pero todo se venía abajo gracias a Otabek. Lo que él quería para Yuuri al parecer no era lo mismo que Yuuri quería para sí mismo.

Yuri… esto no es… —balbuceó aun con su voz somnolienta, intentando cubrirse un poco al abrazarse a sí mismo. Mirando hacia el suelo como si hubiese hecho algo malo.

No tienes que explicar nada, Yuuri —Otabek se puso entre ellos y guió al menor dentro de la habitación nuevamente. Agradecía internamente que el rubio no actuara imprudente comenzando una pelea.

No hay nada que explicar, se ve a simple vista —dijo enojado el rubio y mirando fijamente a su amigo— no puedo creer…

¿Qué no puedes creer? —preguntó Yuuri, volteando enojado y dejando la vergüenza atrás por un momento— ¿No puedes creer que esté con alguien que me valora? ¿No puedes creer que me haya acostado con alguien? Dime ¿Qué? —estaba realmente irritado, quería que Yuri viniera y le dijera que lo quería, aunque fuera en un ataque de celos, pero no que lo hiciera sentir mal por tomar las decisiones que tomaba— ¿O acaso no puedes creer que Otabek tuviera más valentía que tu para tener lo que quiere?

La segunda pregunta le hizo hervir la sangre y la ultima lo descoloco por completo, había sido un golpe bajo— hay veces que no solo puedes ir y tomar lo que quieres. No es tan fácil —respondió dando un paso adelante para hacerle frente al menor.

Otabek nuevamente iba a interponerse a modo protector, pero Yuuri no lo dejó, dando él también un paso al frente y confrontando esos furiosos verdes que lo acusaban de algo que no había hecho, pero que él prefería dar a entender que así había sido— eso dices ahora, pero no fue así cuando me besaste. Avanzas un poco y retrocedes el doble, eres un cobarde —escupió sus palabras arrepintiéndose casi enseguida al darse cuenta de que se había delatado.

Si te acordabas —murmuró el rubio sorprendido, mirando a Otabek quien no tenía ninguna expresión, entendiendo que el moreno también lo sabía— ¿Por qué no dijiste nada?

¿De qué hubiese servido? Aún así querías hacer como si nada pasara —los ojos se le llenaron de lágrimas, pero lágrimas de impotencia y rabia al no poder hacer nada para remediar la situación, viendo que esta estaba peor que antes.

Entonces ¿Estás con Otabek porque te gusta o para sacarme celos? —preguntó recordando la noche de la fiesta, ya que ese día había sido ese el objetivo del beso con el moreno y si Yuuri recordaba todo, entonces estaba esa posibilidad.

Yuuri calló, no sabía que responder a eso ya que era cierto, por lo menos al principio. Ahora realmente se sentía a gusto en aquella relación , aunque no amara realmente a Otabek— ese no es tu problema —añadió el otro adulto al ver que su "novio" no podía formular una respuesta— es nuestro, así que creo que deberías irte.

Si te ibas a meter con cualquiera al final, no tenía sentido negarte a ese mocoso platinado —dijo en un falso tono de burla que realmente no sentía gracioso, solo estaba enojado y quería herir así como las palabras del otro le habían hecho daño también— al final, todos te sirven.

Yuuri no alcanzó a detener el golpe que Otabek acertó en la mandíbula del rubio y mucho menos los que vinieron después de parte del más alto a modo de defensa. Solo pudo mirar cómo dejaban salir su enojo igual que animales salvajes, entre puñetazos, agarrones y patadas; revolcándose en el piso del pequeño departamento, botando cosas a su paso.

¡Es suficiente! —gritó para que se detuvieran, no podía controlar la situación que lo estaba superando por mucho— estoy harto de todo, ¡me voy! —Yuuri entró en la habitación y azotó la puerta para luego cerrarla con seguro y comenzar a vestirse a la vez que arreglaba sus cosas.

Todos estaban enojados y lo peor de todo era que Yuuri se sentía como el culpable que había iniciado todo ese problema. Si él no estuviera ellos no habrían dejado de ser amigos, ni se hubiesen peleado.

Quería saber como estaban, si se habían golpeado fuerte, si estaban tristes y si había posibilidad de que arreglaran las cosas entre ellos; pero también quería irse y no saber nada más de nadie. Yuri lo había tratado como un cualquiera solo porque se había "acostado" con su novio, Otabek había dejado que la ira se apoderara de él y había llevado la discusión verbal a una física y él… él solo se había quedado mirando sin hacer nada, no poseía fuerza, ni tenía la madurez como para afrontar ese tipo de problemas.

Por un momento pensó que tal vez todo este tiempo Yuri había tenido razón al decidir no tener una relación con él, la diferencia de edad si o si les traería problemas por lo menos hasta que Yuuri fuera lo suficientemente maduro para afrontar las cosas, aun así, con Otabek estaba funcionando bien, entonces ¿Por qué con Yuri no funcionaría?

Tomó su celular y vio que tenía una notificación, lo último que le faltaba. Era un mensaje de Víctor pidiéndole que conversaran, que arreglaran las cosas para, en última instancia, quedar como amigos. Ya no tenía cabeza para nada, pero no podía ser tan insensible. Tecleó un "nos vemos mañana a las 12 en el parque de siempre" y guardó el aparato en su mochila para luego salir de la habitación encontrándose con Yuri y Otabek sentados en el sofá.

Parecían niños regañados, uno en cada extremo del mueble, mirando en direcciones opuestas y dirigiendo sus ojos hacia Yuuri cuando este apareció— parece que ya se calmaron —les dijo sin mirarlos a la cara.

Yura, discúlpate —ordenó Otabek y pudo oírse claramente como el otro chasqueaba la lengua.

No hay necesidad —cortó Yuuri antes de que el otro hiciera caso— nada cambiará aún si te disculpas, además… yo tampoco voy a hacerlo.

Yuri apretó los labios para evitar decir algo estúpido nuevamente, no había nada más que hablar, así que solo se limitó a levantarse del sofá para irse— bien, nos vemos —se despidió mientras se dirigía a la puerta.

Nadie lo detuvo, dejaron que se fuera por su cuenta.

Al parecer ya se dio cuenta, tal vez sería mejor que dejáramos esto hasta aquí, Yuuri —comenzó a decir el moreno, palmeando a su lado en el mueble para que el menor fuera a sentarse ahí y pudieran conversar.

Recién en ese momento Yuuri observo con detenimiento a Otabek, dándose cuenta de que tenía el labio partido, sin contar las zonas de la cara que seguramente, luego se verían moradas. Se acercó con lentitud, dejando su mochila en el suelo para luego sentarse junto a su novio, muy cerca. No había tenido tiempo de analizar bien lo de su relación con el mayor, pero tampoco creía que requiriera de mucha inteligencia el saber que hacer en ese momento.

Creo que estoy mejor contigo que sin ti, Beka —contestó sincero mientras tomaba la mano del otro y entrelazaba sus dedos— sé que ninguno de los dos está enamorado, pero si no es problema para ti, me gustaría seguir como estamos.

Otabek se sorprendió un poco por la respuesta, estaba seguro que Yuuri preferiría terminar con todo al sentirse culpable por su pelea con Yuri y él estaba dispuesto a aceptar, aunque dejándole saber que nada de lo ocurrido era su responsabilidad. No iba a negar que también se sentía bien en aquella relación, la compañía, el poder conversar y pasar el tiempo juntos era una de las mejores cosas que tenían además de compartir besos y caricias de vez en cuando. Yuuri en cierto modo le gustaba ¿Qué tanto? no lo sabía, pero si estaba seguro de que estando juntos se sumaban cosas buenas el uno al otro.

Esto no es problema —respondió mientras chocaba su hombro con el del menos a modo juguetón— el problema es Yura y creo que siempre lo será.

"También Víctor", quiso decir el más bajo, pero no se atrevió. No diría nada hasta hablar con él de buena manera y ver que era lo que realmente quería, tal vez si podían ser amigos y quedar bien, después de todo, Yuuri no lo odiaba— creo que deberíamos olvidarnos de Yuri un poco —comentó a modo de observación— al menos yo, tú eres su mejor amigo y no puedes dejarlo solo —aclaró a la vez que miraba al otro a los ojos.

El mayor rodó los ojos, era una de las pocas veces que el otro lo veía actuar inmaduramente, pero lo entendía. Otabek quería demasiado al rubio, sentía que debía cuidarlo porque era su mejor amigo y eso era lo que haría, pero también tenía su orgullo y Yuri no se había disculpado, lo cual dificultaba el hecho de poder arreglar su relación. También estaba el hecho de que había ofendido a Yuuri, cosa que no podía dejar pasar tan fácil, mas al tener en su mente que era su pareja.

Lo sé, hablaré con él de nuevo. Lo prometo —dijo a regañadientes y besó la frente de su novio, reparó en el hecho de que el otro estaba ya listo para irse y suspiró— ¿Vas a irte de todos modos?

No quiero estar aquí —admitió aun molesto por la pelea en la sala. Había visto personas arreglar sus problemas a golpes, pero para él, esa nunca era la solución y no creía cambiar de opinión.

Entonces podríamos salir —ofreció intentando captar el interés de Yuuri para pasar más tiempo con él. Cosa que funcionó porque recibió un beso en los labios como respuesta.

Ve a alistarte, te espero.

Yuri se fue molesto, enojado con Otabek por hacer que esta discusión se diera a cabo, enojado con Yuuri por hacerlo decir lo que dijo y enojado consigo mismo por echarle la culpa a otros cuando claramente todo lo que había sucedido era su responsabilidad. Ahora había descubierto que Yuuri estaba con Otabek para ponerlo celoso y bien que le había funcionado, porque ardía en celos, el mocoso tenía el merito por ello.

En vez de tomar un taxi, prefirió caminar un rato para enfriar su cabeza, no estaba de humor para hablar con otras personas, ni siquiera para decir "buen día" al chofer. Con cada paso que daba, más y más pensaba en aquella estúpida pelea que termino en golpes, se puso en el lugar de Beka, admitiendo que él en su lugar no hubiese sido tan suave al golpear, de hecho, el mismo quería pegarse a si mismo en ese momento por decir aquellas cosas. Siguió con su andar, con el enojo aminorándose a la vez que el aire frío le llegaba en el rostro y enfriaba su cerebro, dejándolo ver con mayor claridad la situación, analizando con sinceridad sus sentimientos y comenzando de una vez por todas a tomar decisiones sobre su situación.

Lo había decidido, intentaría acercarse a Yuuri nuevamente, recuperar lazos y mostrarle que podía ser un adulto maduro. Luego de eso… luego de eso definitivamente intentaría robarle el novio a Otabek, si al final Yuuri iba a estar con alguien mayor, prefería que fuera con él. No era un cobarde y lo demostraría.

Continuará…