—Viniste —dijo Víctor con voz sorprendida mientras se acercaba a Yuuri quien recién llegaba al lugar de encuentro.
—Dije que lo haría ¿No? —preguntó con una sonrisa medio forzada, quería ser amable, aunque le costaba al recordar todo lo que había sucedido.
—Lo sé, aun así pensé que tal vez podrías arrepentirte.
—Ahora sabes que no —Yuuri miró al suelo un par de segundos antes de volver a levantar su cabeza y ver los hermosos ojos azules que tanto le gustaban, dándose cuenta que carecían de brillo y notando que el platinado en sí lucía desaliñado. Su cabello corto y platinado se veía un poco desordenado y parecía como si no hubiese dormido bien— ¿De qué querías hablar? —se atrevió a preguntar para comenzar la conversación, en la medida que avanzara intentaría averiguar el por qué se veía así.
—Yo… bueno… —el más alto se sobó nerviosamente la nuca con su mano derecha— quería disculparme por todo lo malo que hice. Sé que tal vez no podamos retomar lo que tuvimos, pero… pero me gustaría ¿Mantener el contacto?
—¿Me estás preguntando lo que te gustaría? —interrogó el azabache para luego soltar una pequeña risa. No podía sentirse enojado con Víctor por siempre, entendía sus motivos para hacer las cosas y aunque eso no lo justificaba, todos cometían errores— podemos salir de vez en cuando… claro, si mi novio me deja —confesó con doble intención, la parte inmadura dentro de él quería que al platinado le doliera aquella frase.
—¿Es en serio?
—No, mi novio no es celoso y respeta mi espacio…
—No eso —aclaró negando con la cabeza— ¿Tienes novio? ¿Quién? ¿Desde cuándo? —preguntó al mismo tiempo que acortaba un poco la distancia, asustando levemente al menor.
—Es Beka y no creo que sea te deba importar el tiempo que llevamos juntos —su voz sonó firme, al igual que su postura, ya que no quería mostrarse tímido.
—Tienes razón, lo siento. Yo… —Víctor miró en otra dirección para luego dejar salir todo el aire que tenía guardado, inhalando nuevamente a la vez que volvía a mirar los ojos de su acompañante para poder seguir hablando— estoy con muchas cosas ahora. Solo quiero saber si es bueno contigo, es todo —puso una mano sobre el hombro del azabache esperando que este no lo apartara. Aun tenía sentimientos por Yuuri, pero debía canalizarlos de buena manera y eso implicaba dejar de lado los celos y el dolor que le había producido la noticia. Otabek parecía una buena persona, pero él no podía dar certeza de ello.
—Es muy bueno, Vitya —respondió con una sonrisa, agradeciendo internamente que no le preguntara sobre estar enamorado. Posó una mano sobre la del mayor, dándole a entender que podían tener ese tipo de cercanía, ya que sabía que Víctor era esa clase de persona, pegajosa— es muy atento y lo que necesito en este momento.
Víctor asintió para luego sonreír con sinceridad, era un alivio saber aquello— entonces, te invito a almorzar. Ahora que estamos juntos deberíamos ponernos al día —ofreció ya que necesitaba distraerse, últimamente en casa estaba teniendo problemas para ocultar su "yo" real.
El más bajo sabía que algo sucedía, se había dado cuenta en el momento en que se encontraron y entendía que Víctor poseía pocos amigos verdaderos, a diferencia de él que tenía a Phichit a pesar de que este estaba en su propio mundo a veces. Accedió a la invitación, él también tenía cosas de las cuales hablar y pensaba que esto sería bueno para ambos.
Almorzaron juntos y hablaron bastante sobre sus sentimientos, sobre los que tuvieron en el momento de su rompimiento, sin dejarse nada guardado para poder dejar todo saldado antes de iniciar nuevamente como amigos. Yuuri sabía que ellos podían llevarse bien siempre y cuando Víctor no tuviese sentimientos románticos por él. Víctor por su parte sabía que ellos podrían retomar una relación de amistad siempre y cuando Yuuri no supiera sobre lo que había en su corazón, aquellos sentimientos que seguían ahí esperando por el azabache.
—Me sorprendió que fueras tú quien tomara la iniciativa —Otabek estaba sentado frente a un malhumorado rubio, en una cafetería cerca de su departamento.
—¿Tienes que atacarme indirectamente? —preguntó ofendido— estoy intentando hacer las paces y tu vienes aquí con tu mala actitud —los ojos verdes mostraban de todo menos enojo, el moreno lo conocía bien y podía ver que solo estaba nervioso y arrepentido por su forma de actuar.
—Está bien, lo siento.
—Ahora vamos bien…
—Siento que seas una mierda. Un idiota, desconsiderado, egocéntrico y ahora además, dramático —puntualizó Otabek, si quería que las cosas cambiaran tenía que dejar de siempre ceder ante Yuri solo porque eran mejores amigos. Ambos debían cambiar para bien.
El rubio se había quedado literalmente con la boca abierta, sorprendido de ver al moreno de esa manera. No sabía cómo reaccionar ante aquella actitud— dijiste una grosería —murmuró aún en estado de shock, como si no se lo creyera.
— ¿Para eso me llamaste? —realmente estaba comenzando a enojarse, no quería que fuera una pérdida de tiempo.
—Obviamente no te llamé para que me insultaras —se indignó nuevamente Yuri, sacando su voz.
— ¿Qué esperabas? ¿Qué te dijera que todo estaba bien y termináramos las cosas con un beso?
—Oye, no me coquetees. Tienes novio —respondió riendo y logrando que el otro sonriera levemente— ahora además de grosero, eres infiel. Jamás lo pensé de ti, Beka —Otabek rodó los ojos y Yuri volvió a reír— lo siento ¿Está bien? Lamento como actué, lo que dije y que nos peleáramos. No quiero dejar de ser tu amigo, no quiero alejarme de Yuuri de nuevo y mucho menos quiero actuar como un cobarde —se sintió más liviano una vez que soltó lo que quería decir.
—Yura, no dejaremos de ser amigos —dejó en claro— y no creo que Yuuri te quiera lejos, pero respecto a lo último… pienso que es tarde para hacerte el valiente, porque yo no voy a apartarme.
—Nadie te pidió que lo hicieras, te haré a un lado yo mismo —respondió con seriedad, tornando su mirada fría.
—¿Es una amenaza? —sonrió de lado, por primera vez lo veía serio con respecto al adolescente.
—Es una realidad —aclaró— tal vez no pronto, pero si en un futuro.
—Si dices eso es porque sabes que tienes un largo camino que recorrer.
—No voy a negar que dejarás la vara alta, pero lograré pasarla sin mucha dificultad.
—Bien —el moreno se relajó un poco al ver la actitud del rubio— solo te diré algo, se hará lo que a Yuuri le haga feliz porque en este momento, para mí, él está por sobre nuestra amistad.
Yuri asintió con la cabeza, aquellas últimas palabras lejos de hacerlo sentir mal, lo aliviaban. Si él volvía a meter la pata, Beka estaría detrás para que el pequeño cerdito no se desmoronara. No era como si Yuuri necesitara de otros para estar bien, pero una ayuda nunca estaba de más.
Lo que habían pedido llegó a su mesa luego de que la camarera sintiera que era seguro ir, la tensión al comienzo de aquella conversación la habían sentido todos en el lugar. Mientras degustaban su café y demás, aprovecharon de conversar sobre cosas sin importancia, después de todo se habían mantenido un poco distanciados desde antes de la pelea. Se burlaron de la manera de pelear del otro y terminaron admitiendo que ninguno de los dos podía golpear en serio cuando se trataba de su mejor amigo, ya que siempre estaba el temor de hacerle más daño del que querían.
Terminaron de conversar y salieron del lugar volviendo a ser los mejores amigos, bromeando entre ellos y estando mucho más tranquilos que cuando ingresaron a al café.
—Entonces, estamos en contacto —el moreno estiró su mano para estrechar la del rubio, ya era momento de despedirse.
—Por supuesto —respondió mientras tomaba la mano ajena y tiraba de ella para abrazar a su amigo— espero… —en ese instante no pudo seguir hablando, en la distancia dos personas habían llamado su atención repentinamente— ¿Ese no es Yuuri?
Otabek se separó del abrazo para poder mirar también, notando que Yuuri iba junto a Víctor, con este muy pegado a él, aferrado de su brazo izquierdo— sí es —respondió con un tono de voz neutro.
El platinado estaba pasándola bien con Yuuri, realmente había sido relajante aquella salida y haber podido distraerse a la vez que hablaba un poco de sus problemas. Luego de unos minutos de caminata se dio cuenta que Otabek y Yuri se encontraban a poca distancia por el otro lado de la calle, entonces, en un acto de inmadurez se colgó del brazo del menor ya que sabía que a este no le molestaría, pero no sabía sí causaría celos en su nuevo novio. Esperaba que sí.
El rubio fue el primero en reaccionar y avanzar para cruzar la calle, pero fue detenido por su amigo quien lo afirmó del hombro para luego negar con la cabeza— ¡Yuuri! —gritó a la vez que alzaba su mano a modo de saludo.
El menor detectó la voz al instante y buscó con la mirada el origen del sonido, encontrándose con su novio y el rubio que hacía que su corazón se acelerara a pesar de todo. El moreno parecía serio y Yuri, enojado, por lo que no sabía bien cómo reaccionar, reparando recién en que estaban muy cerca con Víctor. Yuuri respondió el saludo moviendo su propia mano y zafándose del agarre del platinado para luego cruzar la calle al llegar a la esquina, justo cuando el semáforo dio verde.
—Beka, Yura ¿Qué hacen por aquí? —preguntó mientras el platinado los alcanzaba.
Otabek quería saludarlo con un beso en los labios, pero estaban en público y la diferencia de edad era evidente— Yura me llamó para disculparse —contestó mientras pasaba su mirada del menor hacia el platinado. Parecía que no había dormido en días y aunque no era su problema, le preocupaba un poco, después de todo sabía sobre su situación. Supuso que Yuuri y él también habían arreglado sus asuntos y que el joven azabache no había podido negarse a acompañar a Víctor.
—¿En serio? —la voz de Yuuri sonó incrédula, examinó al rubio con la mirada para darse cuenta que lucía levemente avergonzado al haber sido expuesto.
—¿Es tan extraño?
—Para alguien tan orgulloso como tú, sí —respondió sincero el menor, le alegraba que estuvieran bien entre ellos— pero es bueno, hiciste un buen trabajo —dijo mientras se levantaba sobre las puntas de sus pies para alcanzar la cabeza de Yuri y palmearla como si fuera un cachorro o un niño pequeño— estás madurando.
—No lo fastidies tanto o retrocederá más de lo que avanzó —puntualizó el moreno y Yuuri rió por eso.
—Lo dejaré pasar esta vez —aclaró el rubio, no iba a enojarse por tonterías ese día que todo había salido tan bien. Si quería hacer cambios debía comenzar por pequeñas cosas.
CONTINUARÁ…
