Era mediodía y Ben apenas pudo ponerse de pie. Salió y pudo notar que estaba a punto de llover.
De todas las criaturas de las isla, sólo una hablaba el mismo idioma y Ben salió a buscarla.
- Es hora de comer, vamos.-Dijo la mujer que estaba en la choza más grande.
Ben se reunió con las demás mujeres y comieron juntos mientras él preguntaba sobre lo que había estado ocurriendo.
-¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?-Preguntó Ben.
-Ocho meses.-Contestó la mujer.
-¿Sabes cómo puedo salir de aquí?-preguntó él.
-Con una nave. Es la única opción, el problema es que no hay ningún medio de comunicación y tampoco nave.-Contestó la critura.
-¿Entonces cuál es mi propósito, morir aquí?-Se preguntó Ben irritado.
Ben había tratado de conectar su mente con la de Rey los últimos días pero no podía y no sabía cual era el motivo.
-Dale tiempo a la fuerza.-Contestó la mujer.
Ben se levantó de la mesa, se sentía molesto y salió. Estaba lloviendo ya y decidió regresar a su cama de piedra, apenas llegó y golpeó la pared lo más fuerte que pudo.
-¡Ow!- Ben se había lastimado la mano derecha y había comenzado a sangrar.
El golpe había ocupado una gran cantidad de energía que decidió volver a dormir.
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Passana
Rey miraba a los niños jugando a lo lejos, ella sonreía pues los niños se notaban demasiado felices. Entonces sintió una molestia en su mano derecha, se tocó pero no pudo notar nada más que el agudo dolor.
-¿Estás bien?-Preguntó Yuly.
-Sí, mi mano comenzó a dolerme...ya pasará.-Contestó la chica.
-Llevas ocho meses aquí...¿no has hablado con tus amigos de la Resistencia?-Preguntó Yuly.
-No...-Contestó Rey.-Supongo que quieren darme un espacio, de lo contrario ya hubiera recibido alguna transmisión.-
-¿Planeas establecer tu vida aquí?-Preguntó la mujer.
-¿Establecer?- Rey no comprendía.
- Una familia, un esposo...ya sabes, encontrar tu alma gemela.-Dijo Yuly.
-Mi alma gemela...-Susurró Rey con una sonrisa sarcástica.- Los jedi tenemos un propósito y no es exactamente tener una familia.-
-Lo sé, hija...y te recuerdo que eres la última jedi.- Yuly sonrió y se fue.
El dolor en la mano de Rey era demasiado que no pudo analizar la conversación con Yuly.
-Noté que tu sable está roto.-Kan se dirigía hacia Rey.
- Es el Kyber...ya estaba así. Necesito encontrar uno nuevo.-Contestó Rey.
- En eso no puedo ayudarte...sabía que los cristales Kyber se habían acabado con la construcción de la estrella de la muerte.-Dijo el chico.
-Hace un tiempo viví en una isla y mi maestro tenía uno en su choza...tendré que ir hasta allá.-Dijo Rey mientras apretaba su mano derecha.
- No te apures, Rey. No lo necesitas ahora mismo.-Dijo el chico.- Vamos, déjame ayudarte con esa mano.-
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Ach-To
- Rey...Rey...Rey...- Meditaba Ben sin ninguna respuesta.
La desesperación comenzaba a apoderarse de él.
-Madre, Luke...¿alguien?- Ben se levantó y comenzó a caminar por la isla.
En ocho meses Ben ya no era el mismo, su barba había crecido lo suficiente para cubrir casi la mitad de su rostro, su cabello estaba lo suficientemente largo cómo para bajar por sus hombros y sus ropas gastadas y sucias lo hacían ver mayor de lo que era, además, las noches frías y la piedra hacían casi imposible su descanso.
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Passana
Rey parecía molesta tratando de reparar su sable de luz, llevaba horas en el taller improvisado que había armado en la casa de los Skywalker. A su lado Kan la observaba fijamente hasta sentir un poco de lástima por ella.
-Tengo que ir.-Dijo Rey.-El cristal no funciona y yo no puedo dejarlo así.-
-Oye...no pasará nada si te olvidas de esa cosa por un tiempo.-contestó Kan.
- Toda arma de un jedi debe ser cuidada y respetada.-explicó la chica.
-Ha pasado más de un año desde que acabó la guerra, Rey. El nuevo Senado ya está establecido...sólo te queda disfrutar tu vida, además tú misma has dicho que no quieres formar una nueva orden jedi...el sable de luz no es más que un adorno.-Dijo él.
Kan se levantó y tomó a Rey por el brazo haciendo que ella se pusiera de pie. Ambos estaban tan cerca de la chica pudo escuchar el latir de su corazón, la última vez que había estado tan cerca de alguien fue en Exegol, con Ben después de haberlo besado y verlo partir.
-Déjalo ir...-Kan se inclinó para quedar cerca de los labios de ella.
Rey no sabía que hacer, se sentía sola, vulnerable y las palabras de Kan le recordaron a Ben aquel día después de haber matado a Snoke junto con sus guardias.
Una lágrima cayó por la mejilla de la chica, necesitaba a alguien a su lado, quiere a Ben pero sabe que se ha ido y Kan se ha ofrecido para llenar el hueco.
-Déjalo ir.- Repitió Rey.
Kan no entendió muy bien a que se refería ella, pero se acercó a sus labios hasta quedar unidos en un suave y fugaz beso.
Rey, al sentir los labios de Kan sobre ella, algo muy dentro en su interior activo una bomba de recuerdos llenos de Ben Solo.
- No puedo.- Dijo ella y se alejó.
- Ben ya no está.- respondió Kan en tono de súplica.
-No es eso. Necesito tiempo...si estás dispuesto a esperarme. Tal vez, podamos...intentar algo.-Dijo Rey.
El chico sonrió, asintió con la cabeza y su respuesta fue un abrazo para irse después.
-Puedo esperar lo que consideres necesario, Rey.- y cruzó la puerta.
Después de lo sucedido, la chica regresó a dónde estaba sentada y una ligera sonrisa se formó en sus labios.
