Rey caminaba junto a Kan hacia el hangar dónde se encontraba el Halcón
-¿Cuándo regresas?-Preguntó Kan.
-Cinco días...Tal vez seis. Para llegar a Ach-To al menos son dos días en el hiperespacio.-Contestó la chica.
-¿Por qué no puedo ir contigo?- Cuestionó el chico.
- Algo en mi interior me dice que este viaje lo tengo que hacer yo sola.- Rey miró al Halcón, estaba emocionada.
-Nos veremos en unos días entonces.-Se despidió Kan.
Rey entró a la nave y las puertas se cerraron. Al llegar al lugar del piloto, notó parpadear una luz, era una transmisión.
Rey accionó un botón y sus amigos comenzaron a hablar muy animados.
- ¡Rey! ¿Dónde estás pequeña rebelde? Te extrañamos...No hay nada nuevo y Lando nos dijo que estabas bien. Espero que vengas pronto, eso y que...el Senado quiere hablar contigo; es sobre el futuro de los jedi, les dijimos que no estabas interesada pero ellos insisten.- Finn fue quién habló.
Y la transmisión se acabó. Rey contestó que Iría tan pronto pudiera y que dejaría Passana por unos días para ir a Ach-To por el Kyber de Luke.
Después de haber mandado la transmisión, encendió el motor y entró al hiperespacio.
Durante casi dos días de viaje, aterrizó en el lugar de costumbre y abrió las puertas. Lo primero que notó fue el frío y húmedo clima llegando a cada uno de sus poros mientras bajaba por la puerta, olvidó cuán resbaloso se vuelve todo y cayó al suelo de piedra.
Se golpeó la cabeza.
-Nueve meses...- Susurró Ben. Estaba demasiado delgado, tenía ojeras y había perdido la esperanza de salir de aquel planeta. Durante la última semana se sentaba en el borde de las rocas mientras la brisa del gigante océano lo empapaba.
Se puso de pie y caminó hacia su choza, pero el ruido de una nave lo hizo quedarse justo en la puerta, no era cualquier nave. Era el sonido del Halcón Milenario.
Corrió hasta dónde pudo escuchar la nave. Junto al acantilado, ahí estaba. Ben espero con ansias ver quién salía por esas puertas.
Habían pasado 17 meses desde la última vez que la miró y lo único que notaba en ella era que su piel estaba más bronceada de lo normal.
Ben sonrió al mirarla bajar del Halcón, era ella...Rey.
Caminó lentamente, no sabía cómo reaccionar al verla bajar por la puerta hasta que la vio resbalar.
Ben corrió para poder ayudarla, pero ella estaba de pie nuevamente.
Ben no pudo soportarlo más y dejó que su emoción invadiera su ser.
-¡Rey!-Gritó Ben.
La chica, algo confundida a causa del golpe, miró a los lados, la espesa niebla no ayudaba.
-¡Rey!-Oyó de nuevo la chica.
Y lo miró.
Ahí estaba él, caminando hacia ella. Estaba descuidado y parecía a punto de partirse en dos, pero estaba segura que era él, casi irreconocible...Ben Solo.
Rey no contestó, no podía. Corrió hacia sus brazos y lo rodeo por el cuello al igual que sus piernas rodearon la cintura del chico.
Estaba llorando no estaba segura de que estaba pasando en ese momento.
- Ben ¿Eres tú?-Preguntó Rey.- Creo que fue el golpe.-
El chico que la tenía entre sus brazos unida a él con todas sus fuerzas.
-Soy yo...soy yo, Rey.- Contestó Ben.
Las criaturas del planeta miraron la escena a lo lejos y hablaban en sus propio dialecto.
-¿Es la chica?-Preguntó una de ellas.
-Sí, es ella...-Contestó otra.
- No lleva ni un minuto aquí y casi se parte la cabeza.-Dijo.
- Lo sé.- la criatura estaba riendo.- Definitivamente es ella.-
Rey y Ben seguían abrazados y ninguno estaba dispuesto a soltar al otro, pero él estaba demasiado débil y tuvo que dejar a Rey en el suelo.
La chica tocaba cada centímetro de sus rostro.
-Pensé que...pensé.- Rey no podía hablar, estaba llorando.
-Yo también pensé que había muerto, pero estoy aquí.- Respondió él.- No sé cómo pasó ni cuál es la razón pero...créeme, Rey. No te volveré a soltar la mano.-
La chica no sabía que decir, estaba tan llena de felicidad por tener a Ben a su lado de vuelta. Sólo quería tenerlo a su lado y no soltarle jamás.
- Te ves horrible con barba.-Dijo Rey con lágrimas en los ojos.
Ambos rieron, se notaban nerviosos y lo único que pudieron hacer fue unir sus labios en un beso tierno y cálido, pequeño y apasionado seguido de un segundo abrazo.
