Por fin el segundo cap esta listo! Espero lo disfruten n.n y perdon por la tardanza, espero no vuelva a pasar
Summary: 7 años después de que los muros de No. 6 cayeran, Nezumi ha vuelto y se ha encontrado con un reto quizá mas grande que ingresar al centro penitenciario de No. 6...el de ganarse el corazón de su pequeño hijo.
Disclaimer: La historia y los personajes no me pertenecen, sino a la genial Atsuko Asano; yo solo los uso con fines de entretenimiento.
Visita al supermercado
-¿Estás listo enano?
-Por supuesto que sí, abuelo
-Bien, entonces vámonos.
El pequeño se acerco a su otro papá para darle un beso de despedida, éste se lo dio con gusto mientras le revolvía el cabello y susurraba un pórtate bien en su oreja, el peli azul se acerco para despedirse del peli blanco también, salvo que éste le dio un beso en la boca mientras lo abrazaba por la cintura, el niño solo renegó mientras jalaba del abrigo a su contrincante y lo arrastraba fuera de la casa, Shion solo sonrió, mientras se ponía su mandil, tenía que probar una nueva receta, por esa razón se quedaría en casa. Ahora el ayudaba a su madre Karan en la panadería, había heredado el rico sazón de su madre para los postres.
Nezumi y el pequeño Shion iban caminando hacia el supermercado, en realidad no quedaba tan lejos de su casa, a unas 4 cuadras, el niño estaba emocionado, siempre le hacía ilusión ir a esas enormes tiendas, mientras que el otro iba sumido en sus pensamientos, tratando de no olvidar las compras que iba a realizar.
-Shion, vamos a cruzar la calle, dame la mano.
-No quiero.
Nezumi rodo los ojos, el chico estaba haciendo un puchero mientras cruzaba los bracitos, lo que lleno de ternura al ojigris, no pudo evitar sonreír.
-Ven tontito, no quiero que te pase nada.
Le tomo la mano y lo jalo para cruzar la calle, el pequeño se sonrojo, tanto por las palabras como por las acciones del mayor, en su interior sintió algo cálido esparcirse dentro de el, quizá esta persona no era tan mala, quizá no quería quitarle a su papi después de todo…
-Hemos llegado Chibi-Shion- exclamo un contento Nezumi, mientras el menor daba saltitos de alegría al ver las enormes instalaciones en frente de el.
-Siiiii, vamos vamos!- grito emocionado mientras jalaba su mano, el oji gris no pudo evitar contagiarse de la alegría de su compañero, por lo que entro con el tomado de la mano.
-¿Te quieres subir al carrito o prefieres caminar?
-Ya soy mayor para los carritos
-Esta bien, si te cansas no te quejes después.
Entraron en el gigantesco –para el pequeño niño- centro comercial, Nezumi iba recitando cosas para sus adentros, hablando en voz baja, mientras que el niño estaba tan absorto que no podía evitar mirar a todos lados y sorprenderse de la magnitud de la tienda.
-Pasta, siguiente pasillo galletas, ahora los cereales…nee chibi-Shion, ¿te gusta el cereal de chocolate?
-No lo sé, mi papi y mi abuelita Karan no me dejan comer mucho chocolate, dicen que se me picaran los dientes.
-¿Qué se te qué?, Ay si, típico de Shion, pero hey, solo ve la perfecta dentadura de tu padre –le decía Nezumi mientras sonreía- ¿En serio crees que tus dientes se picarán solo por comer cereal de chocolate?
-Bueno, no lo sé, mis amigos siempre comen esas cosas y a mí no me dejan hacerlo.
El pequeño agacho la mirada y el peli azul no pudo evitar sentir empatía por el niño, él había estado encerrado la mayor parte de su infancia, no quería que su niño sufriera lo mismo.
-Vamos, toma el cereal Chibi-Shion, yo hablare con tu sobreprotector padre.
-¿De verdad lo harás? –Nezumi esbozó una sonrisa debido a la ilusión que se veía en los ojos del niño.
-¡Claro que sí!
-Graciaaaaas!- El pequeño saltó en brazos de su segundo padre, Nezumi mas por impulso que por otra cosa, lo atrapó y le dio un par de vueltas en el aire, el pequeño comenzó a reír contento en sus brazos, contagiando su risa al mayor, cualquiera que los viera así, diría que eran el ejemplo de familia feliz; aun en brazos, Nezumi lo acerco al estante de cereales para que el pequeñin pudiera tomar el que más se le antojara, y una vez que lo tenía entre sus pequeñas manitas, lo bajo para que lo pudiera echar al carrito.
-Bien, chibi-Shion, ¿sabes cuál es el siguiente pasillo?
-No…¿cual es, cual es?- El pequeño no podía dejar de sonreír y dar pequeños brincos de alegría
-El del shampoo para el cabello –dijo el mayor con una sonrisa maliciosa en el rostro, el pobre Shion cambio su sonrisa por un semblante serio, fue ahí cuando recordó que no estaba con su papá para un feliz día de compras, si no por una apuesta…espera, ¿papá?, rayos el vejestorio ya estaba ganando con el simple hecho de que en sus pensamientos ya lo llamara así, no, no iba a permitir eso.
-¡Shion!, ¿puedes o no?
Abrió los ojos perplejo, tenía el rostro de Nezumi a solo unos cuantos centímetros del suyo, era agradable, ahora entendía por qué su papi siempre lo quería tener delante de él, fue como una corriente eléctrica que hizo que su manita se moviera sola y acariciara la mejilla del mayor, era suave, notó como esos perfectos ojos grises se abrían con sorpresa para después dulcificarse, mientras le regalaban una tierna sonrisa.
-¿Quieres que cancelemos la apuesta?- El niño sintió como el mayor ponía su mano sobre la suya, aun en la mejilla de éste, fue entonces que despertó de su ensoñación, no, él quería quitarle a su papi, no podía dejarlo ganar, retiro su manita, haciendo que la del otro cayera a su lado.
-Claro que no mami, hazte a un lado y observa.
Nezumi puso los ojos en blanco, haciéndose a un lado para que el niño pasara, aunque a pesar de todo, no borró la sonrisa por completo, llevándose la mano a la mejilla, en el lugar en el que instantes antes había estado la pequeña manita tocando, y su sonrisa se ensanchó, no, no le gustaban los niños, pero este era especial, Shion había hecho un buen trabajo educándolo solo…solo, ellos nunca más estarían solos, ahora tenía que ser un buen ejemplo de padre para su pequeño hijo, no los volvería a dejar por nada del mundo, era una promesa que el mismo se comprometió a cumplir.
Observo –aun con una sonrisa en el rostro- al niño, él era su hijo, ante ese pensamiento su sonrisa se ensanchó aun mas, el chico estaba dando brincos tratando de alcanzar el shampoo y la escena era tan graciosa que no pudo evitar soltar una pequeña risa, a lo que el niño volteo molesto y el inmediatamente la disfrazo con una fingida tos.
-Está muy alto- se quejo el niño con un puchero en los labios.
-¿Quieres que lo baje por ti, chibi-Shion?, aunque claro, eso daría por terminada la apuesta. Nezumi sonrió mientras le dedicaba una sonrisa amenazante al castaño, pero se sorprendió al ver que daba la vuelta y corría hacia otro pasillo. Iba a ir a buscarlo cuando lo vio venir con un policía, mientras decía señalando con su manita:
-Es ese de arriba, por favor.
El policía sin esfuerzo bajó el shampoo mientras acariciaba la cabeza del niño, éste le susurro un tímido gracias mientras lo dejaba en el carrito con una sonrisa triunfal. Nezumi estaba perplejo, eso no lo había tomado en cuenta, pero era trampa, ese engendrito no podría ganarle.
-Eso fué trampa, chibi-Shion, quedamos que tú debías bajarlo, no alguien más.
-Pero yo lo bajé, yo fui quien trajo al policía.
-Pero tenías que hacerlo tú, con tus propias manos.
-No llores abuelito, acepta que ya no podrás abrazar a mi papi, esta será la mejor semana jaja.
Llegaron a las cajas, todo iba bien hasta que la chica que atendía comenzó a coquetear con Nezumi, el peli azul solo contestaba por cortesía, pero el castaño se molestó mucho, aunque no lo admitiera, él le pertenecía a su papi, no a cualquier bruja fácil, por lo que exclamó en voz alta:
-Papi, papi, ¿Por qué no le llevamos unos chocolates a papá?, el nos está esperando en casa, sería bueno alegrarlo un poco.
El mayor entendió a la perfección lo que hacia el engendrito, aunque esta vez estaba más que agradecido con él, por lo que siguiendo su malvado juego, lo tomó en brazos y rozando su naricita comentó sonriendo:
-Me parece perfecto amorcito, toma unos para papi y otros para ti, haz sido un buen niño.
La cajera los miraba con ojos como platos mientras en su cabeza procesaba la información obtenida ante esos comentarios, ¿quería decir que eran una familia gay? No es que ella fuera homofóbica, pero realmente le había gustado ese chico y ahora no tenia oportunidad de conquistarlo, tampoco era una destroza hogares y el verlos tan amorosos solo hizo que se lamentara mas el hecho que cuando llegara a casa no tenía ni un gato que la esperara.
Cubriéndola un aura negra, le dijo a Nezumi la cantidad que debía pagar, éste aun tenía en brazos al niño, con una sonrisa le extendió el dinero y fue cuando esta vez la cajera si destruyo su máscara de familia feliz.
-Oye, ¿que no eras tú el tipo que vino antes?, te vi, cambiaste de lugar los shampoos de niños, hubo varias quejas de personas que no los encontraban.
El niño vio con odio a Nezumi, este lo seguía abrazando mientras le susurraba por lo bajo sigue el juego hasta que salgamos de aquí el niño asintió y se apretó a él mientras recargaba su cabeza en el cuello, no tenía muchas ganas de pelear y estaba realmente cómodo en brazos del mayor, esperaría hasta que llegaran a casa para reclamarle.
-No, quizá me estas confundiendo. Fue lo único que dijo Nezumi con una sonrisa a la cajera mientras tomaba las bolsas de su compra y la dejaba confundida.
El peli blanco escuchó cómo se acercaban a la casa sus hombres favoritos, pero le pareció extraño que Shion estuviera tan callado, al ver como Nezumi cruzaba la puerta de la casa se dio cuenta de la razón, el pequeño estaba dormido en sus brazos, ese hecho lo llenó de ternura y alegría, el niño tenía problemas para socializar con los demás pero el hecho de que aceptara a Nezumi le daba cierta tranquilidad y un sentimiento de que todo estaría bien.
Se acerco a ellos y los abrazo, mientras le plantaba un beso en los labios a Nezumi, este correspondió gustoso pero debieron separarse debido a unas pequeñas manitas.
-Papi, mamá hizo trampa- dijo soñoliento el niño.
Una vez que le explicaron la situación a Shion, éste se quedo pensativo por un rato y abrió la boca para declarar su veredicto.
-Me duele lo que les diré, pero ambos hicieron trampa. Nezumi, cambiaste de lugar el shampoo y Shion, lo debías bajar tu a pesar de todo. Lo siento pero se terminaron los abrazos para ti –dijo señalando a un molesto Nezumi- y tu deberás acostumbrarte a llamar a Nezumi como se debe, de ahora en adelante le dirás papá- señalo al niño, quien hizo un puchero esta vez mas marcado, para después verse a los ojos con una mirada desafiante. La guerra apenas comenzaba…
¿Y bien? Espero no me linchen por la espera jajaja, muchisimas gracias a todas esas personitas que agregaron mi historia a Fallow, Favorite e incluso la comentaron :D Espero me puedan decir que les pareció este cap. Nos leemos! ^^/
