-No te odian.-Afirmó Ben.- Creen que eres algo testaruda, solamente eso.-

Rey y Ben comían junto con las cuidadoras de la isla, la chica le contaba cuál es la razón por que la que las pequeñas criaturas preferían que ella estuviera alejada.

- Es muy tonta.- Dijo la cuidadora en su dialecto.

-¿Que dijo?-Preguntó Rey al observar cómo el cometario había hecho reír a Ben.

- Nada importante.-Contestó Ben riendo.

- Me odia, todas aquí lo hacen.-Dijo Rey contagiada por la risa de Ben y las cuidadoras.

Ben tomó la mano a Rey y salieron a caminar por la isla.

-¿Qué hiciste todo éste tiempo?- Preguntó él.

-Terminó la guerra...no tengo nada que hacer. Estoy viviendo en Passana, en tu hogar.- Rey se sonrojó.

- Es tuyo ahora...nunca viví oficialmente ahí. Era de Luke y no me gusta la arena.- Dijo Ben.

- Vendrás conmigo ¿cierto?-Preguntó Rey.

-No planeo quedarme en esta isla por el resto de mi vida, Rey.- Ben contestó.

- Lo tomaré cómo un sí.-Afirmó Rey.- Nos vamos mañana, ya tengo el Kyber, tenemos que regresar.-

La chica notó la molestia que Ben tenía en la mano.

-¿Estás bien?- Preguntó ella.

- Me lastimé hace unas semanas...pero estoy bien.-Dijo él.

Rey sonrió, sabía lo que significaba eso.

-Seguimos conectados.- Rey sonrió.- También siento tu molestia en la mano desde hace algunas semanas.-

Ben se quedó en silencio pero invadido de una paz indescriptible al saber que seguían unidos por la fuerza.

-Quédate conmigo.- Pidió Rey.

-Siempre.-Contestó Ben.

- Me refiero a...- Rey se sonrojó por lo que estaba a punto de pedirle.- Ésta noche, quédate conmigo, en el Halcón.-

Ambos dejaron de caminar y se miraron fijamente.

- Las cuidadoras...ellas.- Ben estaba demasiado nervioso.- Son sensibles a la fuerza...se darán cuenta que nosotros...que tú y yo...-

- ¿Qué tú y yo...qué?- preguntó Rey.

- Rey...- Susurró Ben.

Una cuidadora los miró a lo lejos y comenzó a decir algunas frase que Rey no entendía.

-¿Qué te dijo?-Preguntó Rey, sonriendo.

- Que es hora de dormir.-Contestó Ben, apenado.

- Te lo dije, me odian y tú eres su pequeño bebé.- dijo la chica sin parar de reír.

- Mañana nos vamos.- Dijo Ben.- Sin cuidadoras, sin nadie...en el Halcón.-

Rey se sonrojó al escuchar a Ben.

- En el Halcón.- Afirmó Rey.- Cortaré ese cabello también.-

Ben tomó el rostro de la chica con ambas manos y besó sus labios dulcemente.

-Descansa.- Se despidió él.

Rey entró a la nave, dejando la puerta abierta y Ben la miró entrar para después dormir en su fría cama de piedra por última vez.

La mañana era fría cómo de costumbre en Ach-To. Habían preparado todo para partir y se despedían de las cuidadoras.

Las pequeñas criaturas decían cosas que no entendía Rey, pero quería saber que decían pues no dejaban de tocar su vientre y el chico contestaba en el mismo dialecto.

-¿Que dicen?-preguntó a Ben.

El chico se sonrojó cuando ella hizo la pregunta.

- Nada importante.- Contestó él.

-Ben...- ella frunció el ceño.

-Quieren que...las visitemos cuando estés embrazada y quieren cuidar a nuestros hijos.- Explicó él.

-¿Tú que les dijiste?-preguntó ella.

- Les prometí que lo haríamos.- Ben se sintió apenado.

Terminaron las pequeñas criaturas y se quedaron en grupo mirando cómo el Halcón ascendía.

Ben miraba el interior de la nave sorprendido de lo poco que había cambiado a pesar de los años, entró al dormitorio principal y notó que sus ropas estaban sobre una pequeña mesita.

-¿Rey?-Llamó el chico.

-¿Pasa algo?- La chica lo vio mirando la ropa que él usaba antes de morir.

-La guardaste.-Dijo en voz baja.

- Es tuya...pensé que sería lo único que tendría de ti.- se había quebrado la voz de ella.

Ben miró a Rey y se dirigió a sus brazos, las distancia se hacia más corta entre ellos.

- Estamos solos.-Susurró Ben cerca de los labios de la chica.

Rey sonrió, sabía a que se refería pero en ese momento el Halcón comenzó a soñar en la cabina de mando.

-Dame un minuto, tengo que ajustar las coordenadas.- la chica se soltó de sus brazos.-Tenemos que hacer una parada antes de Passana.-

-¿Dónde?-Preguntó Ben.

-La Ciudad de las Nubes...se eligió cómo el lugar para establecer el Senado y la Nueva República.- Explicó la chica.- Además necesitas ropa...y afeitarte esa barba.-

Rey besó fugazmente los labios de Ben y corrió a la cabina.

Ben se sentó en el extremo de la cama, sacó la almohada de Rey y se recostó quedándose profundamente dormido.

La chica regresó ansiosa para terminar lo que habían dejado pendiente hace unos minutos, pero el chico estaba sumido en un profundo sueño.

Ella se sentó a su lado mientras acomodada su cabello, no podía creer que tenía a Ben una vez más.

Mientras lo observaba dormir, recordó la promesa que le había hecho a Kan, ahora no sabía que haría cuando llegara a Passana.