Habían transcurrido así dos días en la Ciudad de las Nubes cuándo ya estaban listos para irse.

Rey comprobaba que todo estuviera bien en la cabina de mando y Ben la miraba sentado en el asiento del copiloto.

- ¿Qué?- Rey se sonrojó cuándo notó que Ben la miraba.

- Eres una gran piloto.- Contestó él.

-Cállate...nunca me has visto.- Dijo ella.

- Mis hombres nunca pudieron contra el Halcón...eso es suficiente para saberlo.- Dijo él gentilmente.

Rey sonrió, no sabía que decir así que preparó todo para que el viaje estuviera listo.

- Vámonos.- Rey estaba lista.

La nave se elevó por los cielos y en cuestión de segundos ya navegaba por el hiperespacio.

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Yuly y Kan estaban desayunando en la casa de su tío Zion, la conversación fue la misma desde hace unos días.

- Ella regresará.- Aseguró la mujer.

- Lleva dos días de retraso.- Susurró Kan.

- Tan pronto llegue esa niña, muchacho.- comenzaba Zion.- Pídele que sea tu esposa y no la dejes ir.-

-Hermano, ya tuvimos esta conversación.- Dijo algo molesta Yuly.

- Pero...-Comenzó Zion.- Ella es una buena chica.-

- Es una jedi, ellos tienen su propio estilo de vida.- Aseguró ella.

Kan cansado de escuchar a su madre y a su tío no pudo soportarlo más.

- La amo...quiero...quisiera poder hacer una vida con ella.- Dijo él.- Nada ni nadie me lo impide.-

Justo cuándo Kan terminó de dar su opinión al respecto, el Halcón aterrizaba en el hangar.

- ¿Lo ven?.- Kan se levantó de su asiento.- Ya llegó.-

Kan salió a toda prisa hacia el Halcón y vio a Rey, bajando con sus cosas en la mano, ella parecía demasiado sería.

La sonrisa que Kan tenía en el rostro ese fue convirtiendo en una cara de curiosidad, Rey parecía preocupada.

El chico se dirigía a ayudar a Rey con sus cosas cuando se dio cuenta. Ella no venía sola.

Ben Solo salió rápidamente detrás de ella y ayudó con las cosas que Rey cargaba.

El alma de Kan se partía en mil pedazos al ver esa escena, nisiquiera se había dado cuenta de lo apretados que tenía los puños.

- Hola.- Saludó Rey a Kan.

- Bienvenida.- Contestó seriamente.

Ben dejó las cosas en el suelo y se dirigió a Kan para darle un abrazo. Él lo rodeó con sus brazos, pero Kan se quedó paralizado, sin mover ningún músculo.

- Al fin una cara conocida.- Ben sonrió.- Veo que tú y Rey se conocen.-

Rey bajó la mirada, recordó la última conversación que tuvo con Kan y cómo había terminado.

- Sí...nos conocemos.- Dijo seriamente Kan.- Rey dijo que estabas muerto.-

Ben sonrió ligeramente.

- Lo estaba...aún no sé que fue lo que pasó.- Ben tomó la mano de Rey.- Pero la fuerza nos ha unido de nuevo.-

Yuly miraba a través de la ventana.

- Te lo dije, Zion.- Decía la mujer.- Ellos son diferentes.-

Yuly salió y gritó a su hijo.

- ¡Kan, ayúdame con los paquetes!- y entró de nuevo al interior de la casa.

La mujer ignoró por completo la llegada de Ben y Rey.

- Parece que Yuly está demasiado ocupada.- Dijo Rey.

- Hemos tenido mucho trabajo últimamente...tengo que ayudarla.- Dijo Kan.- Nos vemos más tarde.-

Rey sabía cuál era el motivo del comportamiento de Yuly con ella y sentía que había roto la confianza que se había ganado.

Ben levantó las cosas y volvió a tomar la mano de Rey.

- Vamos...quiero ver la casa.- Dijo animado Ben.

Ambos entraron y Ben miraba maravillado el interior, Rey había olvidado lo pasado hace unos minutos al ver la felicidad de Ben por estar de nuevo en casa.

- ¿Estamos en casa?- Preguntó Ben.

Rey sonrió, sabía que de ahora en adelante, ese hombre que tenía enfrente sería parte del resto de sus días.

- Estamos en casa.- Afirmó ella.

Ben corrió y tomó por las caderas a Rey, la miró unos segundos y la besó.

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Ben Solo tomó entre sus brazos a Rey y la llevó a su habitación.

Un beso que había encendido cada poro en el interior de ambos, en ese momento sólo querían una cosa: no sólo conectar sus almas, sino todo su ser.

La dejó caer en la pequeña cama individual y Ben estaba sobre ella.

- Es pequeña.- Dijo Rey demasiado exaltada.

- Si quieres lo hacemos en el piso.- Contestó Ben demasiado agitado.

Comenzó a besar sus labios para después bajar por su mandíbula y después su cuello. Rey cerró sus ojos y disfrutaba cada una de las sensaiones que Ben le hacia sentir y que nunca había hecho antes con nadie.

Ben seguía sobre ella y se quitó la camiseta, Rey se incorporó un poco sólo para que Ben le ayudará con sus túnicas. Ambos querían sentir cada centímetro de piel tocándose.

Al fin se libraron de las túnicas, alguien tocó a su puerta con demasiada desesperación.

- Ben...- Dijo Rey.

- Lo sé.- Dijo enojado.- ¿Es que acaso tenemos que alejarnos de todos para que nos dejen en paz?

Rey sonrió y besó sus labios. Sabía que tenía que atender, lo empujó suavemente para que él se hiciera a un lado. Se colocó una camiseta y se dirigió a la puerta.

La chica abrió. Era Yuly.

- Rey, necesitamos ayuda...los comerciantes.- Yuly parecía asustada.

Ben escuchó lo que pasaba desde la habiatacion y decidió acompañar a Rey.

La chica salió deprisa con Yuly. Los comerciantes de la zona querían golpear a Kan y a su tío.

- ¿Qué pasa?- Preguntó Rey.

- Te pagaremos.- Decía Kan a una de las criaturas.

- ¿Que dicen? - Preguntó Rey.

- Nosotros tampoco entendemos...- admitió Kan.

Ben había llegado y estaba detrás de Rey.

- Quieren su dinero, dice que ese era el trato.- dijo él.

Ben les dijo a las criaturas algo que nadie entendió y estas enseguida se marcharon.

- ¿Qué les dijiste?- Preguntó Rey.

- Que recibirán su dinero pronto.- Contestó el chico.

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Otro capítulo.

Moira.