Los personajes no me pertenecen son de J.K Rowling y Kishimoto
Summary: Harry se entera que cuando cumpla quince su parte criatura despertara dándole nuevos poderes y una pareja destinada para él, si eso no fuera poco descubre que tiene un primo en un mundo completamente diferente al suyo: El mundo Ninja, ahora luchara junto a su pareja para proteger todo lo que ama.
Parsel -"Hola"
Hechizos- Accio o Jutsus
Voz sobrenatural- Hola
Otro idioma "Hola"
Recuerdos [Hola]
Capitulo 2 Mi pareja destinada
Después de salir del banco, fui a comprar el encargo Petunia, en vez de entristecerme al enterarme de que no somos nada, solo siento alivio deje las cosas en la cocina y me fui a mi cuarto a reflexionar, lo primero que tengo que hacer es confirmar que Draco es mi pareja y pedirle que sea mi novio, lo segundo es buscar a mi primo no importa que el Ministerio no quiera aceptar que soy mayor de edad, la magia si lo hará, pero no pienso dejarlo solo, tendré que esperar hasta el próximo verano ahora no puedo hacer nada pero enviare una carta a ese tal Sarutobi para informarle que visitare a Naruto dentro de unos meses y que le informen de mi llegada.
Señor Hiruzen Sarutobi
Soy Harry Potter primo de Naruto Uzumaki, agradezco el que me haya informado sobre la muerte de mi tía, lamentablemente no puedo hacerme presente ahora, pero dentro de unos meses iré a visitar a mi primo y me gustaría que le informara de mi existencia sino lo sabe para que el encuentro no sea confuso.
Hay muchas dudas que tengo y que espero usted tenga la amabilidad de aclarármelas, además de que iré a resolver los asuntos que mi clan dejo, por lo que espero le informe al Hokage que vaya preparando los papeles pertinentes sobre las diferentes deudas que posee la aldea con el Clan Uzumaki.
Se despide cordialmente.
Harry Potter
Después de terminar de escribir le pedí a Hedwig que se la llevara a Bippock con una nota adjunta pidiéndole el favor que la mandara a Sarutobi. También le escribiré a Sirius informándole el extraño sueño que tuve, estuve tentado a contarle lo que me dijeron hoy en Gringotts pero si mis padres no lo hicieron debe ser por algo, aunque sospecho que mi padre le conto sobro su parte arpía pero esperare hasta que el me comente algo, a lo mejor lo hicieron para evitar que Dumbledore se enterara.
Desde que había vuelto a Privet Drive, había recibido dos cartas de Sirius. No me las había entregado una lechuza, como era habitual en el correo entre magos, sino unos pájaros tropicales grandes y de brillantes colores. A Hedwigno le habían hecho gracia aquellos llamativos intrusos y se había resistido a dejarlos beber de su bebedero antes de volver a emprender el vuelo. A mí, en cambio, me habían gustado: me habían hecho imaginarme palmeras y arena blanca, y esperaba que donde quiera que se encontrara Sirius: nunca decía dónde, por si interceptaban la carta, se lo estuviera pasando bien. Dudaba que los dementores sobrevivieran durante mucho tiempo en un lugar muy soleado. Quizá por eso Sirius había ido hacia el sur. Las cartas de mi padrino ocultas bajo la utilísima tabla suelta que había debajo de mi cama mostraban un tono alegre, y en ambas le insistía en que lo llamara si lo necesitaba. Pues bien, en aquel momento lo necesitaba...
Querido Sirius:
Gracias por tu última carta. Vaya pájaro más grande: casi no podía entrar por la ventana.
Aquí todo sigue como siempre. La dieta de Dudley no va demasiado bien. Mi tía lo descubrió ayer escondiendo en su habitación unas rosquillas que había traído de la calle. Le dijeron que tendrían que rebajarle la paga si seguía haciéndolo, y él se puso como loco y tiró la videoconsola por la ventana. Es una especie de ordenador en el que se puede jugar. Fue algo bastante tonto, realmente, porque ahora ni siquiera puede evadirse con su Mega-Mutilation, tercera generación.
Yo estoy bien, sobre todo gracias a que tienen muchísimo miedo de que aparezcas de pronto y los conviertas en murciélagos.
Sin embargo, esta mañana me ha pasado algo raro. La cicatriz me ha vuelto a doler. La última vez que ocurrió fue porque Voldemort estaba en Hogwarts. Pero supongo que es imposible que él ronde ahora por aquí, ¿verdad? ¿Sabes si es normal que las cicatrices producidas por maldiciones duelan años después?
Recuerdos a Buckbeak de mi parte.
Harry
No había por qué explicar lo del sueño, pues no quería dar la impresión de que estaba muy preocupado. Lo deje preparado para cuando Hedwig regresara, esperaba fuera antes de que me vinieran a recoger. Aun recuerdo la cara de Vernon y Petunia cuando llego la invitación de la señora Weasley hace una semana.
[Oí un murmullo en la entrada, a alguien riéndose y a tío Vernon respondiendo de manera cortante. Luego se cerró la puerta y oyó rasgar un papel en el recibidor.
Tía Petunia posó la tetera en la mesa y miró a su alrededor preguntándose dónde se había metido tío Vernon. No tardó en averiguarlo: regresó un minuto después, lívido.
-Tú-me gritó colérico.
-Ven a la sala, ahora mismo-Desconcertado, preguntándome qué demonios había hecho en aquella ocasión, me levante, salí de la cocina detrás de tío Vernon y fui con él hasta la habitación contigua. Tío Vernon cerró la puerta con fuerza.
-Vaya-dijo, yendo hasta la chimenea y volviéndose hacia mí como si estuviera a punto de pronunciar la sentencia de su arresto.
A mi me hubiera encantado preguntar ¿Vaya qué?, pero juzgue prudente poner a prueba el humor de tío Vernon tan temprano, y menos teniendo en cuenta que éste se encontraba sometido a una fuerte tensión por la carencia de alimento. Así que decidí adoptar una expresión de cortés desconcierto.
-Acaba de llegar esto, una carta. Sobre ti -dijo tío Vernon, blandiendo ante mí un trozo de papel de color púrpura.
Mi desconcierto fue en aumento. ¿Quién le escribiría a tío Vernon sobre mí? ¿Conocía a alguien que enviara cartas por correo?
Tío Vernon me miró furioso; luego bajó los ojos al papel y empezó a leer:
Estimados señor y señora Dursley:
No nos conocemos personalmente, pero estoy segura de que Harry les habrá hablado mucho de mi hijo Ron.
Como Harry les habrá dicho, la final de los Mundiales de quidditch tendrá lugar el próximo lunes por la noche, y Arthur, mi marido, acaba de conseguir entradas de primera clase gracias a sus conocidos en el Departamento de Deportes y Juegos Mágicos.
Espero que nos permitan llevar a Harry al partido, ya que es una oportunidad única en la vida. Hace treinta años que Gran Bretaña no es la anfitriona de la Copa y es extraordinariamente difícil conseguir una entrada. Nos encantaría que Harry pudiera quedarse con nosotros lo que queda de vacaciones de verano y acompañarlo al tren que lo llevará de nuevo al colegio.
Sería preferible que Harry nos enviara la respuesta de ustedes por el medio habitual, ya que el cartero muggle nunca nos ha entregado una carta y me temo que ni siquiera sabe dónde vivimos.
Esperando ver pronto a Harry, se despide cordialmente
Molly Weasley
P. D.: Espero que hayamos puesto bastantes sellos.]
Por poco y me rio por la cantidad de sellos que la señora Weasley había puesto no había ningún espacio en blanco en el sobre, lo bueno es que obtuve el permiso, claro que solo lo conseguí mencionando a Sirius y ahora veré por primera vez en mi vida el mundial y si es posible descubriré por fin si Draco es mi pareja destinada según la última carta que me escribió el ira también. Baje con mi baúl y la jaula vacía, Hedwig llego a tiempo le pedí que le llevara la carta a Sirius y luego se fuera a la Madriguera, me encontré con un ambiente tenso, Vernon ya se encontraba en casa al igual que Dudley. Debí de suponer que estarían aquí después de todo les dije que vendrían a las cincos.
-Espero que le hayas dicho a esa gente que se vista adecuadamente. He visto cómo van. Deberían tener la decencia de ponerse ropa normal-gruño Vernon apenas me vio.
Tuve un presentimiento que me preocupó. Muy raramente había visto a los padres de Ron vistiendo algo que los Dursley pudieran calificar de «normal». Los hijos a veces se ponían ropa muggle durante las vacaciones, pero los padres llevaban generalmente túnicas largas en diversos estados de deterioro. No me inquietaba lo que pensaran los vecinos, pero sí lo desagradables que podían resultar los Dursley con los Weasley si aparecían con el aspecto que aquéllos reprobaban en los brujos.
Vernon se había puesto su mejor traje. Alguien podría interpretarlo como un gesto de bienvenida, pero sabía que lo había hecho para impresionar e intimidar. Dudley, por otro lado, parecía algo disminuido, lo cual no se debía a que su dieta estuviera por fin dando resultado, sino al pánico. La última vez que Dudley se había encontrado con un mago adulto salió ganando una cola de cerdo que le sobresalía de los pantalones, y Petunia y Vernon tuvieron que llevarlo a un hospital privado de Londres para que se la extirparan. Por eso no era sorprendente que Dudley se pasara todo el tiempo restregándose la mano nerviosamente por la rabadilla y caminando de una habitación a otra como los cangrejos, con la idea de no presentar al enemigo el mismo objetivo.
-Creo que si-respondí al ver su insistente mirada, de igual forma no sabía cómo me vendría a busca, porque el viejo Ford Anglia que habían poseído corría libre y salvaje por el bosque prohibido de Hogwarts. Me estaba poniendo nervioso porque estaban retrasados y por los constantes resoplidos y gruñidos de Vernon no estaba nada contento. Justo cuando Vernon iba hablar escuchamos un fuerte ruido.
-¿Qué pasa? ¿Qué ocurre?-pregunte pero Dudley parecía incapaz de hablar y, con movimientos de pato y agarrándose todavía las nalgas con las manos, entró en la cocina. En el interior de la chimenea de los Dursley, que tenía empotrada una estufa eléctrica que simulaba un falso fuego, se oían golpes y rasguños.
-¿Qué es eso? ¿Qué es, Vernon? - preguntó jadeando Petunia, que había retrocedido hacia la pared y miraba aterrorizada la estufa.
La duda sólo duró un segundo. Desde dentro de la chimenea cegada se podían oír voces.
-¡Ay! No, Fred... vuelve, vuelve. Ha habido algún error. Dile a George que no... ¡Ay! No, George, no hay espacio. Regresa enseguida y dile a Ron... –pero el resto no lo pude distinguir.
-A lo mejor Harry nos puede oír, papá... A lo mejor puede ayudarnos a salir... -Se oyó golpear fuerte con los puños al otro lado de la estufa.
-¡Harry! Harry, ¿nos oyes?-Los Dursley me rodearon como un par de lobos hambrientos.
-¿Qué es eso? ¿Qué pasa? -gruñó Vernon furioso, yo aun estaba tratando de asimilar lo ocurrido.
-Han... han intentado llegar con polvos flu Pueden viajar de una chimenea a otra... pero no se imaginaban que la chimenea estaría obstruida. Un momento...-explique conteniendo unas ganas locas de reírme. Me acerque a la chimenea y grite a través de las tablas:
- ¡Señor Weasley! ¿Me oye?-El martilleo cesó. Alguien, dentro de la chimenea, chistó: « ¡Shh!»
- ¡Soy Harry, señor Weasley. ..! La chimenea está cegada. No podrán entrar por aquí-grite lo suficientemente fuerte para que me comprendieran.
-¡Maldita sea! ¿Para qué diablos taparon la chimenea?-dijo la voz del señor Weasley.
-Tienen una estufa eléctrica -explique ya preocupándome no sabía cómo saldrían de ahí.
-¿De verdad? ¿Has dicho ecléctica? ¿Con enchufe? ¡Santo Dios! ¡Eso tengo que verlo...! Pensemos... ¡Ah, Ron! -preguntó emocionado el señor Weasley. La voz de Ron se unió a la de los otros.
-¿Qué hacemos aquí? ¿Algo ha ido mal?-pregunto contrariado no pude evitar reír por lo obvio.
-No, Ron, qué va. Éste es exactamente el sitio al que queríamos venir-dijo sarcásticamente la voz de Fred.
-Sí, nos lo estamos pasando en grande-añadió George, cuya voz sonaba ahogada, como si lo estuvieran aplastando contra la pared.
-Muchachos, muchachos... Estoy intentando pensar qué podemos hacer... sí... el único modo... Harry, échate atrás-dijo vagamente el señor Weasley, me retire hasta el sofá, pero Vernon dio un paso hacia delante.
-¡Esperen un momento! ¿Qué es lo que pretenden...?-bramó en dirección a la chimenea pero fue tarde porque se escucho una explosión y la estufa eléctrica salió disparada hasta el otro extremo de la sala cuando todas las tablas que tapaban la chimenea saltaron de golpe y expulsaron al señor Weasley, Fred, George y Ron entre una nube de escombros y gravilla suelta. Petunia dio un grito y cayó de espaldas sobre la mesita del café. Vernon la cogió antes de que pegara contra el suelo, y se quedó con la boca abierta, sin habla, mirando a los Weasley, todos con el pelo de color rojo vivo, incluyendo a Fred y George, que eran idénticos hasta el último detalle.
-Así está mejor, ¡Ah, ustedes deben de ser los tíos de Harry!-dijo el señor Weasley, jadeante, sacudiéndose el polvo de la larga túnica verde y colocándose bien las gafas. Seguía siendo alto, delgado y calvo, se dirigió hacia Vernon con la mano tendida, pero Vernon retrocedió unos pasos para alejarse de él, arrastrando a Petunia e incapaz de pronunciar una palabra. Tenía su mejor traje cubierto de polvo blanco, así como el cabello y el bigote, lo que lo hacía parecer treinta años más viejo.
-Eh... bueno... disculpe todo esto, Ha sido culpa mía: no se me ocurrió que podía estar cegada. Hice que conectaran su chimenea a la Red Flu, ¿sabe? Sólo por esta tarde, para que pudiéramos recoger a Harry. Se supone que las chimeneas de los muggles no deben conectarse... pero tengo un conocido en el Equipo de Regulación de la Red Flu que me ha hecho el favor. Puedo dejarlo como estaba en un segundo, no se preocupe. Encenderé un fuego para que regresen los muchachos, y repararé su chimenea antes de desaparecer yo mismo-dijo el señor Weasley, bajando la mano y observando por encima del hombro el estropicio de la chimenea-sabía que los Dursley no habían entendido ni una palabra. Seguían mirando al señor Weasley con la boca abierta, estupefactos. Con dificultad, Petunia se alzó y se ocultó detrás de Vernon.
-¡Hola, Harry! ¿Tienes listo el baúl? -saludó alegremente el señor Weasley.
-Aquí-respondí devolviéndole la sonrisa. Fred y George me ayudaron a llevarlo pero vi que cuando pasamos dejaron caer unos dulces y sonrieron con malicia.
Después del desastre ocurrido en la casa de los Dursley quien creó quedaron traumados después de vernos desaparecer por la chimenea cuando llegue a la madriguera vi a Ron sentado con dos pelirrojos que nunca había visto pero supuse que eran Bill y Charlie los dos hermanos mayores de los Weasley.
-¿Qué tal te va, Harry?-preguntó el más cercano a mí, dirigiéndome una amplia sonrisa y tendiéndome una mano grande que estreche. Estaba llena de callos y ampollas. Aquél tenía que ser Charlie, que trabajaba en Rumania con dragones. Su constitución era igual a la de los gemelos, y diferente de la de Percy y Ron, que eran más altos y delgados. Tenía una cara ancha de expresión bonachona, con la piel curtida por el clima de Rumania y tan llena de pecas que parecía bronceada; los brazos eran musculosos, y en uno de ellos se veía una quemadura grande y brillante.
Bill se levantó sonriendo y también me estrechó la mano, quien me sorprendió. Sabía que Bill trabajaba para Gringotts, el banco del mundo mágico, y que había sido Premio Anual de Hogwarts, y siempre me lo había imaginado como una versión crecida de Percy: quisquilloso en cuanto al incumplimiento de las normas e inclinado a mandar a todo el mundo. Sin embargo, Bill era no había otra palabra para definirlo, increíble: era alto, tenía el pelo largo y recogido en una coleta, llevaba un colmillo de pendiente e iba vestido de manera apropiada para un concierto de rock, salvo por las botas que, según reconocí no eran de cuero sino de piel de dragón, Draco tenía unas también.
Antes de que ninguno de ellos pudiera añadir nada, se oyó un pequeño estallido y el señor Weasley apareció de pronto al lado de George. Tengo que admitir que no lo había visto nunca tan enfadado.
-¡No ha tenido ninguna gracia, Fred! ¿Qué demonios le diste a ese niño muggle?-dijo viéndolo molesto.
-No le di nada, sólo lo dejé caer... Ha sido culpa suya: lo cogió y se lo comió. Yo no le dije que lo hiciera-respondió Fred, con otra sonrisa maligna, en eso tiene razón.
-¡Lo dejaste caer a propósito! Sabías que se lo comería porque estaba a dieta... -vociferó el señor Weasley.
-¿Cuánto le creció la lengua?-preguntó George, con mucho interés.
-Cuando sus padres me permitieron acortársela había alcanzado más de un metro de largo- de nuevo soltamos una sonora carcajada.
-¡No tiene gracia! ¡Ese tipo de comportamiento enturbia muy seriamente las relaciones entre magos y muggles! Me paso la mitad de la vida luchando contra los malos tratos a los muggles, y resulta que mis propios hijos...-Gritó el señor Weasley.
-¡No se lo dimos porque fuera muggle! -respondió Fred, indignado.
-No. Se lo dimos porque es un asqueroso bravucón, ¿No es verdad, Harry?-explicó George.
-Sí, lo es-conteste seriamente.
-¡Ésa no es la cuestión! Ya verán cuando se lo diga a su madre-repuso enfadado el señor Weasley.
-¿Cuando me digas qué?-preguntó una voz tras ellos. La señora Weasley acababa de entrar en la cocina, la sospecha le hacía entornar los ojos.
-¡Ah, hola, Harry! -dijo sonriéndole al advertir que estaba allí. Luego volvió bruscamente la mirada a su mando.
- ¿Qué es lo que tienes que decirme?-El señor Weasley dudó. Me di cuenta de que, a pesar de estar tan enfadado con Fred y George, no había tenido verdadera intención de contarle a la señora Weasley lo ocurrido.
Se hizo un silencio mientras el señor Weasley observaba nervioso a su mujer. Entonces aparecieron Hermione y Ginny en la puerta de la cocina, detrás de la señora Weasley: Las dos me sonrieron, por lo que les sonreí a su vez, lo que provocó que Ginny se sonrojara: se que le gusto podre ser despistado pero no tanto pero para mí, ella es la hermanita menor de mi mejor amigo. Solo tengo ojos para Draco y nadie más.
-¿Qué tienes que decirme, Arthur? -repitió la señora Weasley en un tono de voz que daba miedo.
-Nada Molly, Fred y George sólo... He tenido unas palabras con ellos...-farfulló el señor Weasley.
-¿Qué han hecho esta vez? Si tiene que ver con los «Sortilegios Weasley»...-preguntó la señora Weasley.
-¿Por qué no le enseñas a Harry dónde va a dormir, Ron? -propuso Hermione desde la puerta.
-Ya lo sabe. En mi habitación. Durmió allí la última...-respondió Ron, como siempre darse cuenta de las cosas.
-Podemos ir todos-dijo Hermione, con una significativa mirada.
-¡Ah! de acuerdo-exclamó Ron, cayendo en la cuenta.
-Sí, nosotros también vamos-dijo George, tratando de zafarse del problema que se acercaba.
-¡Ustedes se quedan donde están!-gruñó la señora Weasley.
Ron y yo salimos despacio de la cocina acompañados por Hermione y Ginny, emprendimos el camino por el estrecho pasillo y subimos por la desvencijada escalera que zigzagueaba hacia los pisos superiores.
-¿Qué es eso de los «Sortilegios Weasley»?-pregunte mientras subíamos. Ron y Ginny rieron pero Hermione no.
-Mi madre ha encontrado un montón de cupones de pedido cuando limpiaba la habitación de Fred y George, Largas listas de precios de cosas que ellos han inventado. Artículos de broma, ya sabes: varitas falsas y caramelos con truco, montones de cosas. Es estupendo: nunca me imaginé que hubieran estado inventando todo eso...-explicó Ron en voz baja.
-Hace mucho tiempo que escuchamos explosiones en su habitación, pero nunca supusimos que estuvieran fabricando algo creíamos que simplemente les gustaba el ruido-dijo Ginny emocionada.
-Lo que pasa es que la mayor parte de los inventos... bueno, todos, en realidad... son algo peligrosos y, ¿sabes?, pensaban venderlos en Hogwarts para sacar dinero. Mi madre se ha puesto furiosa con ellos. Les ha prohibido seguir fabricando nada y ha quemado todos los cupones de pedido... Además está enfadada con ellos porque no han conseguido tan buenas notas como esperaba...-dijo Ron con una sonrisa en el rostro.
-Y también ha habido broncas porque mi madre quiere que entren en el Ministerio de Magia como nuestro padre, y ellos le han dicho que lo único que quieren es abrir una tienda de artículos de broma-añadió Ginny. También me contaron que Percy había entrado a trabajar en el Ministerio y que ya los tenía aburrido con sus discursos sobre los calderos. Nos pusimos a platicar de todo lo que había pasado en el verano, no pude contarles nada sobre Sirius porque esta Ginny y se supone que nadie además de Dumbledore, Hermione y Ron saben de él, claro que le conté a Draco pero los chicos ni siquiera saben de mi amistad y espero futura relación con él.
Para el tan esperado dia de las Mundiales de Quidditch, prácticamente madrugamos ya que nos iríamos atreves de un traslador, según nos informo el señor Weasley nos encontraríamos con Amos Diggory quien trabaja para el departamento de Regulación y Control de las criaturas mágicas. Cuando por fin los vimos estaba con su hijo Cedric Diggory un chico de diecisiete años, era capitán y buscador del equipo de quidditch de la casa Hufflepuff, en Hogwarts. Me parecían agradables hasta que el señor Diggory empezó a alardear sobre la proeza de Cedric al no caerse de la escoba en el partido del año pasado, que me diga lo mismo cuando sea atacado por dementores pensé molesto pero no dije nada.
Cuando llegamos nos separamos ya que los Diggory estaban ubicados en otra zona, decir que me sorprendí cuando entre a la tienda de campaña es poco quede literalmente sin habla. Cuando fuimos a las tribunas donde veríamos el partido, el señor Weasley saludo a muchos trabajadores del Ministerio, Percy se levantaba para saludar a cada momento que parecía que tuviera un erizo en el asiento, Cuando el Ministro de Magia Cornelius Fudge me saludo con familiaridad, vi como Percy me observaba con envidia, solo bufe cuanto me gustaría pasar inadvertido, justo en ese momento se acercaron tres figuras eran Lucius Malfoy, Draco y una mujer que nunca había visto supongo que debe ser su madre.
-¡Ah, Fudge!-dijo el señor Malfoy, tendiendo la mano al llegar ante el ministro de Magia.
-¿Cómo estás? Me parece que no conoces a mi mujer, Narcisa, ni a nuestro hijo, Draco-dijo serio.
-¿Cómo está usted?, ¿cómo estás?-saludó Fudge, sonriendo e inclinándose ante la señora Malfoy.
-Permítanme presentarles al señor Oblansk... Obalonsk... al señor... Bueno, es el ministro búlgaro de Magia, y, como no entiende ni jota de lo que digo, da lo mismo. Veamos quién más... Supongo que conoces a Arthur Weasley- Fue un momento muy tenso. El señor Weasley y el señor Malfoy se miraron el uno al otro, y recordé claramente la última ocasión en que se habían visto: había sido en la librería Flourish y Blotts, y se habían peleado. Los fríos ojos del señor Malfoy recorrieron al señor Weasley y luego la fila en que estaba sentado.
-Por Dios, Arthur ¿qué has tenido que vender para comprar entradas en la tribuna principal? Me imagino que no te ha llegado sólo con la casa-dijo con suavidad el señor Malfoy.
-Lucius acaba de aportar una generosa contribución para el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas, Arthur. Ha venido aquí como invitado mío-dijo el Ministro quien no había escuchado lo que el padre de Draco había dicho, yo no podía apartar mi mirada de Draco quien representaba perfectamente su papel, solo unos segundos sus ojos mostraron calidez cuando se encontraron con los míos.
-¡Ah... qué bien!-dijo el señor Weasley, con una sonrisa muy tensa.
El señor Malfoy observó a Hermione, que se puso algo colorada pero le devolvió la mirada con determinación. Comprendí qué era lo que provocaba aquella mueca de desprecio en los labios del señor Malfoy: se supone que los Malfoy se enorgullecen de ser de sangre limpia; lo que quería decir que consideraban de segunda clase a cualquiera que procediera de familia muggle, como Hermione y deben de mostrar desprecio, no pude evitar recordar cuando Draco me conto que en verano todos los fines de semanas lo pasan en el mundo muggle, disfrutando de lo que este le ofrece. Con la cabeza hizo un gesto desdeñoso al señor Weasley, y continuó caminando hasta llegar a sus asientos. También Draco lanzó a Ron y Hermione una mirada de desprecio, y luego se sentó entre sus padres. Tuve que contenerme en todo el juego para no voltear a verlo.
-Asquerosos-murmuró Ron cuando nos volvimos de nuevo hacia el campo de juego.
Un segundo más tarde, Ludo Bagman llegaba a la tribuna principal como si fuera un indio lanzándose al ataque de un fuerte.
-¿Todos listos? Señor ministro, ¿qué le parece si empezamos? -preguntó. Su redonda cara relucía de emoción como un queso de bola grande.
-Cuando tú quieras, Ludo-respondió Fudge complacido. Ludo sacó la varita, se apuntó con ella a la garganta y dijo:
-¡Sonorus!-Su voz se alzó por encima del estruendo de la multitud que abarrotaba ya el estadio y retumbó en cada rincón de las tribunas.
- Damas y caballeros... ¡bienvenidos! ¡Bienvenidos a la cuadringentésima vigésima segunda edición de la Copa del Mundo de quidditch!- Los espectadores gritaron y aplaudieron. Ondearon miles de banderas, y los discordantes himnos de sus naciones se sumaron al jaleo de la multitud. El enorme panel que tenían enfrente borró su último anuncio Grageas multisabores de Bertie Bott: ¡un peligro en cada bocado! y mostró a continuación: BULGARIA: 0; IRLANDA: 0.
-Y ahora, sin más dilación, permítanme que les presente a... ¡las mascotas del equipo de Bulgaria!-Las tribunas del lado derecho, que eran un sólido bloque de color escarlata, bramaron su aprobación.
-Me pregunto qué habrán traído-dijo el señor Weasley, inclinándose en el asiento hacia delante.
-¡Aaah! ¡Son veelas! -De pronto se quitó las gafas y se las limpió a toda prisa en la tela de la túnica.
Un centenar de veelas acababan de salir al campo de juego. Las veelas eran mujeres, las mujeres más hermosas que había visto nunca... pero no eran humanas. Esto me desconcertó por un momento, mientras trataba de averiguar qué eran realmente: qué podía hacer brillar su piel de aquel modo, con un resplandor plateado; o qué era lo que hacía que, sin que hubiera viento, el pelo dorado se les abriera en abanico detrás de la cabeza. Según el libro las arpías podían transformarse por completo en humanos, así como las veelas por eso tengo curiosidad de cual sera la verdadera forma de estas.
Las veelas se pusieron a bailar, pero a diferencia de otros que parecían embobados con ellas, a mi simplemente me molestaba supongo que es mi parte de criatura aunque según tengo entendido las veelas y arpías se llevan bien, debe ser porque me siento amenazado estando Draco aquí, ahora estoy seguro que es mi pareja. Vi como Ron estaba paralizado, como si quisiera saltar de las tribunas para estar cercas de ellas, cuando la música seso, la multitud se enojo, Ron incluso destruyo el tréboles de su sombrero.
-Y ahora tengan la bondad de alzar sus varitas para recibir a... ¡las mascotas del equipo nacional de Irlanda!- bramó la voz de Ludo Bagman.
En aquel momento, lo que parecía ser un cometa de color oro y verde entró en el estadio como disparado, dio una vuelta al terreno de juego y se dividió en dos cometas más pequeños que se dirigieron a toda velocidad hacia los postes de gol. Repentinamente se formó un arco iris que se extendió de un lado a otro del campo de juego, conectando las dos bolas de luz. La multitud exclamaba «¡oooooooh!» y luego «¡aaaaaaah!», era como si estuviéramos contemplando un castillo de fuegos de artificio se desvaneció el arco iris, y las dos bolas de luz volvieron a juntarse y se abrieron: formaron un trébol enorme y reluciente que se levantó en el aire y empezó a elevarse sobre las tribunas. De él caía algo que parecía una lluvia de oro.
-¡Maravilloso!-exclamó Ron cuando el trébol se elevó sobre el estadio dejando caer pesadas monedas de oro que rebotaban al dar en los asientos y en las cabezas de la multitud. Entornando los ojos para ver mejor el trébol, Harry apreció que estaba compuesto de miles de hombrecitos diminutos con barba y chalecos rojos, cada uno de los cuales llevaba una diminuta lámpara de color oro o verde.
-¡Son leprechauns!-explicó el señor Weasley, alzando la voz por encima del tumultuoso aplauso de los espectadores, muchos de los cuales estaban todavía buscando monedas de oro debajo de los asientos.
-¡Aquí tienes! ¡Por los omniculares! ¡Ahora me tendrás que comprar un regalo de Navidad, je, je!-dijo Ron muy contento, poniéndome en la mano un montos de monedas de oro, Ron últimamente ha estado muy quisquilloso con respecto al dinero, solo le sonreí.
Ron estaba fascinado con Viktor Krum era delgado, moreno y de piel cetrina, con una nariz grande y curva y cejas negras y muy pobladas. Semejaba una enorme ave de presa. Costaba creer que sólo tuviera dieciocho años. El partido fue realmente emocionante me fascino la manera en que Krum engaño al buscador de Irlanda, al parecer utilizo Amago de Wronski: un desvío del buscador muy peligroso. Ver como se jugaba el quidditch profesionalmente, cada jugada, movimientos, cada estrategia utilizada fue verdaderamente impresionante a pesar de que Krum consiguió la snitch, Irlanda gano el partido.
Pronto nos vimos rodeados de una multitud que abandonaba el estadio para regresar a las tienda de campaña, el señor Weasley nos permitió quedarnos más tiempo despierto, ya había previsto encontrarme con Draco, sin que nadie se diera cuenta le pedí que nos encontráramos en los límites del bosque que está cerca del estadio.
-Iré a comprar recuerdos para Sirius-le susurre a Ron y salí apresuradamente antes de que alguno se ofreciera a acompañarme. Cuando me fui acercando vi a Draco apoyado en un árbol que lo tapaba de ojos curiosos.
-Gracias por venir-dije con una sonrisa.
-Es peligroso, así que espero que sea importante Harry-dijo Draco sonriéndome.
-Si quiero que tomes esto un momento-dije sacando collar, pensé de qué forma lo podría hacer pero no se me ocurrió nada por lo que es mejor ser directo, cuando lo tomo vi con alegría que brillo, Draco me miro sin entender, lo único que pude hacer fue abrazarlo.
-¡Eres tú!, sabía que eras tú-dije sin soltarlo.
-Me podrías explicar que pasa-dijo algo molesto al no comprenderme.
-Primero quiero que sepas que te amo desde antes, simplemente estoy feliz al saber que estamos destinados- vi como se sonrojaba por mi declaración al igual que yo al darme cuenta de la forma tan rápida y acelerada que dije las cosas. Respire profundo y conté lo que me dijeron en Gringott, de mi parte criatura y que él es mi pareja.
-Sabes esta no es la forma en que quería pedirte esto pero ¿Quieres ser mi novio?-dije mirándolo fijamente desde que empecé a hablar Draco no me interrumpió y ahora mi más grande temor es su rechazo.
-No esperaba esto, nunca imagine que tú me fueras a pedir ser tu pareja pero no niego que me gustas y mucho Harry, el saber que estábamos destinado solo refuerza mis sentimientos hacia ti, así que si, me gustaría ser tu novio-dijo con una hermosa sonrisa. Tome el collar de su mano y se lo puse en el cuello, vi con deleite como las alas de este cambiaban de color.
Algo que me sorprendió y ahora agradezco es que en el mundo mágico no se catalogan la orientación sexual es decir que no hay heterosexual, bisexual o homosexual como en el mundo muggle, me di cuenta de esto cuando en una ocasión en que Draco y yo platicábamos, vimos a dos chicos de séptimo besándose prácticamente parecían que iban a tener sexo ahí mismo, Draco se indigno y pensé que tenía prejuicio contra los gay, cuando le pregunte me miro confundido preguntándome que era gay, cuando le conté se rio de mi diciendo que lo que lo indigna no es que sean dos chicos sino que se anden besando de esa manera delante de los niños pequeños, me dijo que en el mundo mágico no importas si te enamoras de un hombre o mujer y que no existen esas definiciones sobre los gustos de las personas.
Nos la pasamos platicando, Draco me conto cual era su don especial, me dijo que ve el futuro atreves de sueños, pero que no le pasa todo el tiempo, que gracias a él su padre ha logrado las mejores inversiones y su fortuna a crecido. También lo bese una y otra vez ahora que podía hacerlo no me cansaba, todo estaba perfecto hasta que escuchamos explosiones y gritos.
Hola chicas aquí les traigo otro capi de mi nueva historia espero que les guste.
Saludos Bella.
