Los personajes no me pertenecen son de J.K Rowling y Kishimoto

Summary: Harry se entera que cuando cumpla quince su parte criatura despertara dándole nuevos poderes y una pareja destinada para él, si eso no fuera poco descubre que tiene un primo en un mundo completamente diferente al suyo: El mundo Ninja, ahora luchara junto a su pareja para proteger todo lo que ama.

Parsel -"Hola"

Hechizos- Accio o Jutsus

Voz sobrenatural- Hola

Otro idioma "Hola"

Recuerdos [Hola]

Nota Mil disculpa por no haber actualizado pero no tenia compu gracias a todas por sus reviews y espero que les guste el capi.


Capitulo 3 La Marca Tenebrosa, Hogwarts y Konoha

Pov Harry

Los gritos se oían por todos lados, lo único que pude hacer fue tomar a Draco y alejarnos del caos.

A la luz de los escasos fuegos que ardían, pude ver a gente que corría hacia donde antes estábamos nosotros, huyendo de algo que se acercaba detrás, por el campo, algo que emitía extraños destellos de luz y hacía un ruido como de disparos de pistola. Llegaban hasta nosotros abucheos escandalosos, carcajadas estridentes y gritos de borracho, vi que apareció una fuerte luz de color verde que iluminó la escena.

A través del campo marchaba una multitud de magos, que iban muy apretados y se movían todos juntos apuntando hacia arriba con las varitas. Entorne los ojos para distinguirlos mejor. Parecía que no tuvieran rostro, pero luego comprendí que iban tapados con capuchas y máscaras. Sentí que Draco me apretaba fuerte el brazo y miraba fijamente lo mismo que yo. Por encima de ellos, en lo alto, flotando en medio del aire, había cuatro figuras que se debatían y contorsionaban adoptando formas grotescas. Era como si los magos enmascarados que iban por el campo fueran titiriteros y los que flotaban en el aire fueran sus marionetas, manejadas mediante hilos invisibles que surgían de las varitas. Dos de las figuras eran muy pequeñas.

Al grupo se iban juntando otros magos, que reían y apuntaban también con sus varitas a las figuras del aire. La marcha de la multitud arrollaba las tiendas de campaña. En una o dos ocasiones, vi a alguno de los que marchaban destruir con un rayo originado en su varita alguna tienda que le estorbaba el paso. Varias se prendieron. El griterío iba en aumento.

Las personas que flotaban era el señor Roberts, el gerente del camping. Los otros tres bien podían ser su mujer y sus hijos. Con la varita, uno de los de la multitud hizo girar a la señora Roberts hasta que quedó cabeza abajo: su camisón cayó entonces para revelar unas grandes bragas. Ella hizo lo que pudo para taparse mientras la multitud, abajo, chillaba y abucheaba alegremente.

-Dan ganas de vomitar, dan verdaderas ganas de vomitar...-susurró Draco, observando al más pequeño de los niños muggles, que había empezado a dar vueltas como una peonza, a veinte metros de altura, con la cabeza caída y balanceándose de lado a lado como si estuviera muerto.

Las farolas de colores que habían iluminado el camino al estadio estaban apagadas. Oscuras siluetas daban tumbos entre los árboles, y se oía el llanto de niños; a nuestro alrededor, en el frío aire de la noche, resonaban gritos de ansiedad y voces aterrorizadas. Estuve a punto de ir a ayudar a los muggles pero Draco me detuvo y miraba con horror algo en el cielo seguí su mirada durante una fracción de segundo, creí que aquello era otra formación de leprechauns. Luego comprendí que se trataba de una calavera de tamaño colosal, compuesto de lo que parecían estrellas de color esmeralda y con una lengua en forma de serpiente que le salía de la boca. Mientras miraba, la imagen se alzaba más y más, resplandeciendo en una bruma de humo verdoso, estampada en el cielo negro como si se tratara de una nueva constelación.

De pronto, el bosque se llenó de gritos. Yo no comprendía por qué, pero la única causa posible era la repentina aparición de la calavera, que ya se había elevado lo suficiente para iluminar el bosque entero como un horrendo anuncio de neón. Busque en la oscuridad a la persona que había hecho aparecer la calavera, pero no vi a nadie.

-¡Harry, vamos, muévete! –Draco me agarro por la parte de atrás de la chaqueta, y tiraba de mi.

-¿Qué pasa?-pregunte sobresaltándome al ver su cara tan pálida y aterrorizada.

-¡Es la Marca Tenebrosa, Harry! ¡El signo de Quien-tú-sabes! -gimió Draco, tirando de mi con toda su fuerza.

-¿El de Voldemort?-me miro con reproche pero asintió me deje guiar por él, cuando estuvimos fuera de la vista, lo abrace con fuerza ya que temblaba comprendía su miedo, yo me siento igual, temo que esto se relacione con el extraño sueño que tuve. Cuando se tranquilizo no pude evitar contárselo con detalle si antes tenía miedo ahora estaba peor.

-Escúchame bien Harry, no quiero que hagas nada sin consultarme, temo que este año sera peor que los anteriores estaré pendiente por si puedo ver algo y te lo contare-dijo mientras me besaba yo correspondí feliz, a pesar de todo no puedo evitar adorar estos momentos.

-Lo prometo-fue lo único que le dije.

-Tenemos que separarnos, deben de estar preocupados por nosotros, nos vemos en Hogwarts-me beso de nuevo, y antes de que pudiera reaccionar vi como corría hacia donde estaba su madre, suspire aliviado al ver que estaría bien y busque a los Weasley y Hermione.

Cuando los encontré me entere de que al parecer la marca tenebrosa había sido conjurada por la varita de Ron quien la perdió cuando corrían, y que por algún motivo la tenía la elfina de Barty Crouch, así como también este pensaba darle la prenda, no pude evitar sentir lástima porque no todos los elfos domésticos son como Dobby. Cuando nos encontramos con los demás el señor Weasley le conto lo sucedido. Al finalizar Percy se mostraba indignado.

-¡Bueno, el señor Crouch tiene toda la razón en querer deshacerse de semejante elfina! Escapar cuando él le mandó expresamente que se quedara... avergonzarlo ante todo el Ministerio... ¿En qué situación habría quedado él si la hubieran llevado ante el Departamento de Regulación y Control...?-dijo indignado.

-Ella no hizo nada... ¡Sólo estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado!-lo interrumpió Hermione con brusquedad. Percy se quedó desconcertado. Hermione siempre se había llevado muy bien con él, mejor, de hecho, que cualquiera de los demás.

-¡Hermione, un mago que ocupa una posición cómo la del señor Crouch no puede permitirse tener una elfina doméstica que hace tonterías con una varita mágica!-declaró Percy pomposamente, recuperando el aplomo.

-¡No hizo tonterías con la varita! ¡Sólo la recogió del suelo!-gritó Hermione.

-Bueno, ¿puede explicar alguien qué era esa cosa en forma de calavera? No le ha hecho daño a nadie... ¿Por qué le dan tanta importancia? -pidió Ron, impaciente.

-Ya te lo dije, Ron, es el símbolo de Quien-tú-sabes. He leído sobre el tema en Auge y calda de las Artes Oscuras-explicó Hermione, antes de que pudiera contestar ningún otro.

-Y no se la había vuelto a ver desde hacia trece años. Es natural que la gente se aterrorizara... Ha sido casi cómo volver a ver a Quien-tú-sabes-añadió en voz baja el señor Weasley.

-Sigo sin entenderlo Quiero decir que no deja de ser simplemente una señal en el cielo...-dijo Ron, frunciendo el entrecejo, a veces es tan lento en comprender que las cosas.

-Ron, Quien-tú-sabes y sus seguidores mostraban la Marca Tenebrosa en el cielo cada vez que cometían un asesinato-repuso el señor Weasley .El terror que inspiraba... No puedes ni imaginártelo: eres demasiado joven. Imagínate que vuelves a casa y ves la Marca Tenebrosa flotando justo encima, y comprendes lo que estás a punto de encontrar dentro... Era lo que más temía todo el mundo... lo peor...-El señor Weasley se estremeció. Se hizo el silencio.

-Bueno, quienquiera que la hiciera aparecer esta noche, a nosotros nos fastidió, porque los mortífagos echaron a correr en cuanto la vieron. Todos se desaparecieron antes de que nosotros hubiéramos llegado lo bastante cerca para desenmascarar a ninguno de ellos. Afortunadamente, pudimos coger a la familia Roberts antes de que dieran contra el suelo. En estos momentos les están modificando la memoria. Creo que esta noche hemos visto lo que queda de ellos; quiero decir, los que se libraron de Azkaban. -dijo Bill quien se revisaba la pequeña herida en el brazo.

-Pero no tenemos pruebas de eso, Bill, aunque es probable que tengas razón-observó el señor Weasley desesperanzado.

-Apuesto a que sí ¡Papá!, encontramos a Draco Malfoy en el bosque junto a su madre, estoy seguro que su padre era uno de los enmascarados-dijo Ron de pronto, seguro fue cuando nos separamos.

-Pero ¿qué pretendían los partidarios de Voldemort...?-empecé a decir cambiando de tema. Todos se estremecieron. Como la mayoría de los magos, los Weasley evitaban siempre pronunciar el nombre de Voldemort. Draco solo me mira con reproche pero no se estremece.

-Lo siento ¿Qué pretendían los partidarios de Quien-ustedes-saben, haciendo levitar a los muggles? Quiero decir, ¿para qué lo hicieron? -añadí apresuradamente.

-¿Para qué? Harry, ésa es su idea de la diversión. La mitad de los asesinatos de muggles que tuvieron lugar bajo el poder de Quien-tú-sabes se cometieron nada más que por diversión. Me imagino que anoche bebieron bastante y no pudieron aguantar las ganas de recordarnos que todavía están ahí y son unos cuantos. Una encantadora reunión para ellos-dijo el señor Weasley, con una risa forzada. Después de todo este alboroto el Ministerio era todo un caos con las cartas de angustias de las familias al ver nuevamente la marca tenebrosa.

Ni Percy ni su padre pararon mucho en casa durante la semana siguiente. Se marchaban cada mañana antes de que se levantara el resto de la familia, y volvían cada noche después de la cena.

-Es un absoluto caos. Me he pasado toda la semana apagando fuegos. La gente no ha dejado de enviarnos vociferadores y, claro, si no se abren enseguida, estallan. Hay quemaduras por todo mi escritorio, y mi mejor pluma quedó reducida a cenizas-contaba Percy dándose tono, la noche antes del retorno a Hogwarts.

-¿Por qué envían tantos vociferadores? -preguntó Ginny mientras arreglaba con celo su ejemplar de Mil y una hierbas y hongos mágicos sobre la alfombrilla que había delante de la chimenea de la sala de estar.

-Para quejarse de la seguridad en los Mundiales, reclaman compensaciones por los destrozos en sus propiedades. Mundungus Fletcher nos ha puesto una demanda por una tienda de doce dormitorios con jacuzzi, pero lo tengo calado: sé a ciencia cierta que estuvo durmiendo bajo una capa levantada sobre unos palos-explicó Percy la señora Weasley miró el reloj de pared del rincón. Me gustaba ese reloj era completamente inútil para dar la hora, pero en otros aspectos era muy informativo. Tenía nueve manecillas de oro, y cada una de ellas llevaba grabado el nombre de un miembro de la familia Weasley. No había números alrededor de la esfera, sino indicaciones de dónde podía encontrarse cada miembro de la familia; indicaciones tales como en casa, en el colegio, en el trabajo, pero también perdido, en el hospital, en la cárcel y, en la posición en que en los relojes normales está el número doce, ponía En peligro mortal.

Ocho de las manecillas señalaban en aquel instante la posición «En casa», pero la del señor Weasley, que era la más larga, aún seguía marcando «En el trabajo». La señora Weasley exhaló un suspiro.

-Su padre no había tenido que ir a la oficina un fin de semana desde los días de Quien-ustedes-saben, Lo hacen trabajar demasiado. Si no vuelve pronto se le va a echar a perder la cena-explicó la señora Weasley aun agobiada.

-Bueno, papá piensa que tiene que compensar de alguna manera el error que cometió el día del partido, ¿no? A decir verdad, fue un poco imprudente al hacer una declaración pública sin contar primero con la autorización del director de su departamento...-repuso Percy.

-¡No te atrevas a culpar a tu padre por lo que escribió esa miserable de Skeeter! —dijo la señora Weasley, estallando de repente.

-Si papá no hubiera dicho nada, la vieja Rita habría escrito que era lamentable que nadie del Ministerio informara de nada .Rita Skeeter nunca deja bien a nadie. Recuerda que en una ocasión entrevistó a todos los rompedores de maldiciones de Gringotts, y a mí me llamó, gilí del pelo largo-Intervino Bill, que estaba jugando al ajedrez con Ron.

-Bueno, la verdad es que está un poco largo, cielo. Si me dejaras tan sólo que...-dijo con suavidad la señora Weasley.

-No, mamá-dijo con voz cansina como si no fuera la primera vez que se lo decía. La lluvia golpeaba contra la ventana de la sala de estar. Hermione se hallaba inmersa en el Libro reglamentario de hechizos, curso 4º, ya que la señora Weasley había comprado nuestros ejemplares en el callejón Diagon. Charlie zurcía un pasamontañas a prueba de fuego. Yo tenía a mis pies el equipo de mantenimiento de escobas voladoras que me había regalado Hermione el día en que cumplí trece años, le sacaba brillo a mi Saeta de Fuego. Fred y George estaban sentados en un rincón algo apartado, con las plumas en la mano, cuchicheando con la cabeza inclinada sobre un pedazo de pergamino. Estaba ansioso por volver a ver a Draco, y saber cómo le fue con su padre ya que después del mundial me mando una carta diciendo que les contaría lo nuestro y que me diría como le fue en Hogwarts.


Pov Draco

Después del lamentable final del mundial, regresamos a la mansión los días que siguieron fueron un verdadero caos, según padre el Ministerio no lograba contener las cartas que llegaban por minutos, mañana regresaría a Hogwarts por lo que ya es hora de que platique con ellos, estoy nervioso porque sé que tengo que contarles lo que me dijo Harry. Respire profundo y trate de relajarme.

-Padre, Madre tengo algo importante que decirles-dije serio pase lo que pase no pienso separarme de Harry aunque termine desheredado.

-Es importante, sabes que con lo que paso en la mundial tengo que pensar muy bien que debo de hacer-dijo padre con frialdad.

-Lo que tengo que decirles puede influir en tu decisión-vi como apartaba los papeles que tenia y me prestaba atención al igual que mi madre que dejo de leer esa novela muggle que tanto le gusta.

-Estoy saliendo con Harry Potter-solté sin tacto alguno.

-Es una broma, no me hace ninguna gracia-dijo mi padre levantándose y viéndome con seriedad, negué y observe a mi madre.

-Explícanos mejor dragón, no creo que esta decisión y acercamiento con Potter sea de la noche a la mañana-dijo mi madre con tranquilidad.

-No hay nada que explicar, quiero que termines con él, sabes en el peligro que nos pones-dijo padre molesto.

-No lo hare- y antes de que protestara de nuevo le conté todo, desde la cartas hasta lo último que me dijo Harry.

-Estamos destinados padre, y sé que cuando Harry reciba su herencia sera mucho más poderoso que el señor tenebroso-dije con firmeza. Porque a diferencia del resto del mundo mágico, Padre estaba seguro que el señor tenebroso regresaría.

-Lucius esta puede ser nuestra oportunidad de salir de toda esta situación en la que nuestros padres nos metieron-dijo mi madre, se miraron hasta padre asintió, sonreí al saber que aceptaban mi relación.

-Bien no me reuniré de nuevo con los mortífagos, ni regresare al lado del señor oscuro, pero debes decirle a tu novio que tendrá que protegernos de ambos bandos, quiero hablar con el apenas se dé la ocasión-dijo padre con seriedad.

-Se que lo hará-confirme sin duda alguna.

-Iré a fortalecer las barreras, es mejor prevenir no sabemos cuando el señor tenebroso regresara y no quiero que nos agarre de sorpresa, solo espero no equivocarme con esta decisión-dijo padre con seriedad.

-No lo haces querido, por primera vez en nuestra vida se que estamos haciendo lo correcto-dijo mi madre con una hermosa sonrisa, estaba ansioso de regresar a Hogwarts y contarle a Harry.


Pov Harry

Cuando desperté a la mañana siguiente, había en el ambiente una definida tristeza de fin de vacaciones. La copiosa lluvia seguía salpicando contra la ventana mientras me ponía los vaqueros y una sudadera. Se pondría la túnica del colegio cuando estuviera en el expreso de Hogwarts.

Por fin Ron, Fred, George y yo bajamos a desayunar. Acabábamos de llegar al rellano del primer piso, cuando la señora Weasley apareció al pie de la escalera, con expresión preocupada.

-¡Arthur! ¡Arthur! ¡Mensaje urgente del Ministerio!-llamó mirando hacia arriba me pegue contra la pared cuando el señor Weasley pasó metiendo mucho ruido, con la túnica puesta del revés, y desapareció de la vista a toda prisa. Cuando entramos a la cocina, vi a la señora Weasley buscando nerviosa por los cajones del aparador y al señor Weasley inclinado sobre el fuego, hablando con... mire sin poder creer lo que estaba frente a mis ojos, la cabeza de Amos Diggory se encontraba en medio de las llamas. Hablaba muy deprisa, completamente indiferente a las chispas que saltaban en torno a él y a las llamas que le lamían las orejas.

-Los vecinos muggles oyeron explosiones y gritos, y por eso llamaron a esos... ¿cómo los llaman...?, «pocresías». Arthur, tienes que ir para allá...-era parte de lo que se entendía aunque aun no comprendía de que hablaban.

-¡Aquí está!-dijo sin aliento la señora Weasley, poniendo en las manos de su marido un pedazo de pergamino, un tarro de tinta y una pluma estrujada.

-... Ha sido una suerte que yo me enterara, tenía que ir temprano a la oficina para enviar un par de lechuzas, y encontré a todos los del Uso Indebido de la Magia que salían pitando. ¡Si Rita Skeeter se entera de esto, Arthur...!-continuó la cabeza del señor Diggory.

-¿Qué dice Ojoloco que sucedió?-preguntó el señor Weasley, que abrió el tarro de tinta, mojó la pluma y se dispuso a tomar notas. La cabeza del señor Diggory puso cara de resignación.

-Dice que oyó a un intruso en el patio de su casa. Dice que se acercaba sigilosamente a la casa, pero que los contenedores de basura lo cogieron por sorpresa-dijo deprisa.

-¿Qué hicieron los contenedores de basura?-inquirió el señor Weasley, escribiendo como loco.

-Por lo que sé, hicieron un ruido espantoso y prendieron fuego a la basura por todas partes. Parece ser que uno de los contenedores todavía andaba por allí cuando llegaron los «pocresías»-explicó el señor Diggory. El señor Weasley emitió un gruñido.

-¿Y el intruso? –pregunto el señor Weasley.

-Ya conoces a Ojoloco, Arthur ¿Que alguien se acercó al patio de su casa en medio de la noche? Me parece más probable que fuera un gato asustado que anduviera por allí cubierto de mondas de patata. Pero, si los del Uso Indebido de la Magia le echan las manos encima a Ojoloco, se la ha cargado. Piensa en su expediente. Tenemos que librarlo acusándolo de alguna cosa de poca monta, algo relacionado con tu departamento. ¿Qué tal lo de los contenedores que han explotado?-dijo la cabeza del señor Diggory, volviendo a poner cara de resignación.

-Sería una buena precaución ¿Ojoloco no usó la varita? ¿No atacó realmente a nadie?-repuso el señor Weasley, con el entrecejo fruncido y sin dejar de escribir a toda velocidad.

-Apuesto a que saltó de la cama y comenzó a echar maleficios contra todo lo que tenía a su alcance desde la ventana pero les costará trabajo demostrarlo, porque no hay heridos.-contestó el señor Diggory.

-Bien, ahora voy-dijo el señor Weasley. Se metió en el bolsillo el pergamino con las notas que había tomado y volvió a salir a toda prisa de la cocina. La cabeza del señor Diggory miró a la señora Weasley.

-Lo siento, Molly siento haber tenido que molestaros tan temprano... pero Arthur es el único que puede salvar a Ojoloco, y se supone que es hoy cuando Ojoloco empieza su nuevo trabajo. ¿Por qué tendría que escoger esta noche...?-dijo, más calmado.

-No importa, Amos ¿Estás seguro de que no quieres una tostada o algo antes de irte?-repuso la señora Weasley.

-Eh... bueno-aceptó el señor Diggory. La señora Weasley cogió una tostada untada con mantequilla de un montón que había en la mesa de la cocina, la puso en las tenacillas de la chimenea y se la acercó al señor Diggory a la boca.

-Gacias-masculló sin decir bien la palabra debido a la tostada y luego, haciendo se desvaneció. Oí al señor Weasley despidiéndose apresuradamente de Bill, Charlie, Percy y las chicas. A los cinco minutos volvió a entrar en la cocina, con la túnica ya bien puesta y pasándose un peine por el pelo.

-Será mejor que me den prisa. Que tengan un buen trimestre, muchachos —nos dijo el señor Weasley, mientras se echaba una capa sobre los hombros y se disponía a desaparecerse.

-Molly, ¿podrás llevar tú a los chicos a la estación de Kings Cross?-dijo apresurado.

-Por supuesto que sí, Tú cuida de Ojoloco, que ya nos arreglaremos-asintió ella. Al desaparecerse el señor Weasley, Bill y Charlie entraron en la cocina.

-¿Alguien mencionó a Ojoloco? ¿Qué ha hecho ahora?-preguntó Bill.

-Dice que alguien intentó entrar anoche en su casa-explicó la señora Weasley.

-¿Ojoloco Moody? ¿No es el chiflado...? -dijo George pensativo, poniéndose mermelada de naranja en la tostada.

-Tu padre tiene muy alto concepto de él-le recordó severamente la señora Weasley.

-Sí, bueno, papá colecciona enchufes, ¿no? Dios los cría...-comentó Fred en voz baja, cuando su madre salió de la cocina.

-Moody fue un gran mago en su tiempo-afirmó Bill.

-Es un viejo amigo de Dumbledore, ¿verdad?-dijo Charlie.

-Pero Dumbledore tampoco es lo que se entiende por normal, ¿a qué no? Bueno, ya sé que es un genio y todo eso...-repuso Fred.

-¿Quién es Ojoloco?-pregunte con curiosidad.

-Está retirado, pero antes trabajaba para el Ministerio Yo lo conocí un día en que papá me llevó con él al trabajo. Era un auror: uno de los mejores... un cazador de magos tenebrosos La mitad de las celdas de Azkaban las ha llenado él. Pero se creó un montón de enemigos... sobre todo familiares de los que atrapaba... y, según he oído, en su vejez se ha vuelto realmente paranoico. Ya no confía en nadie. Ve magos tenebrosos por todas partes-explicó Charlie pensando que no comprendía algunas cosas pero Draco me ha contado mucho sobre el mundo mágico.

Bill y Charlie decidieron ir a despedirlos a todos a la estación de Kings Cross, pero Percy, disculpándose de forma exagerada, dijo que no podía dejar de ir al trabajo.

-En estos momentos no puedo tomarme más tiempo libre realmente el señor Crouch está empezando a confiar en mí-declaró engreídamente.

-Sí, ¿y sabes una cosa, Percy? Creo que no tardará en aprenderse tu nombre-le dijo George muy serio. La señora Weasley tuvo que usar el teléfono de la oficina de correos del pueblo para pedir tres taxis muggles ordinarios que los llevaran a Londres.

-Arthur intentó que el Ministerio nos dejara unos coches pero no había ninguno libre... Éstos no parecen estar muy contentos, ¿verdad? -me susurró la señora Weasley mientras observábamos a los taxistas subir los baúles, me abstuve de decirle que ellos no estaban acostumbrados a transportar lechuzas nerviosas. El viaje a pesar de lo incomodo y bullicioso fue tranquilos cuando llegamos nos despedimos de Charlie de Bill y la señora Weasley.

-Quizá nos veamos antes de lo que piensas-le dijo Charlie a Ginny, sonriendo, al abrazarla.

-¿Por qué?-le preguntó Fred muy interesado.

-Ya lo verás, pero no le digas a Percy que he dicho nada, porque, al fin y al cabo, es información reservada, hasta que el ministro juzgue conveniente levantar el secreto-respondió Charlie.

-Sí, ya me gustaría volver a Hogwarts este año-dijo Bill con las manos en los bolsillos, mirando el tren con nostalgia.

-¿Por qué?-quiso saber George, intrigado.

-Porque van a tener un curso muy interesante quizá podría hacer algo de tiempo para ir y echar un vistazo a...-explicó Bill, parpadeando.

-¿A qué?-pregunte pero en aquel momento sonó el silbato, y la señora Weasley los empujó hacia las puertas de los vagones.

-Gracias por la estancia, señora Weasley-dijo Hermione después de que subimos al tren, cerramos la puerta y nos asomamos por la ventanilla para hablar con ella.

-Sí, gracias por todo, señora Weasley-dije sinceramente.

-El placer ha sido mío, los invitaría también a pasar la Navidad, pero... bueno, creo que preferirán quedarse en Hogwarts, porque con una cosa y otra...-respondió ella. Los gemelos y Ron estuvieron tratando de sacarles lo que sabían que pasaría pero no les dijeron nada, y el tren empezó a moverse por lo que nos quedamos con la pusimos a platicar sobre lo ocurrido en el mundial.

-¡Shh! -susurró de pronto Hermione, poniéndose un dedo en los labios y señalando el compartimiento de al lado. Los tres agudizamos el oído y, a través de la puerta entreabierta, oímos una voz familiar que arrastraba las palabras. Solo escucharlo hizo que me pusiera nervioso y quisiera besarlo.

-... Mi padre pensó en enviarme a Durmstrang antes que a Hogwarts. Conoce al director. Bueno, ya saben lo que piensa de Dumbledore: a ése le gustan demasiado las sangres sucias... En cambio, en el Instituto Durmstrang no admiten a los de su tipo. Pero a mi madre no le gustaba la idea de que yo fuera al colegio tan lejos. Mi padre dice que en Durmstrang tienen una actitud mucho más sensata que en Hogwarts con respecto a las Artes Oscuras. Los alumnos de Durmstrang las aprenden de verdad: no tienen únicamente esa porquería de defensa contra ellas que tenemos nosotros...- Hermione se levantó, fue de puntillas hasta la puerta del compartimiento y la cerró para no dejar pasar la voz de Malfoy. Agradezco que su madre no quisiera mandarlo lejos, sonreí al recordar como odia Draco tener que estar comportándose así todo el tiempo.

-Así que piensa que Durmstrang le hubiera venido mejor, ¿no? Me gustaría que lo hubieran llevado allí. De esa forma no tendríamos que aguantarlo. -dijo irritada Hermione.

-¿Durmstrang es otra escuela de magia?-pregunte curioso.

-Sí y tiene una reputación horrible. Según el libro Evaluación de la educación mágica en Europa, da muchísima importancia a las Artes Oscuras-dijo Hermione desdeñosamente

-Creo que he oído algo sobre ella ¿Dónde está? ¿En qué país?-comentó Ron pensativamente.

-Bueno, nadie lo sabe-repuso Hermione, levantando las cejas.

-Eh... ¿por qué no?-dije extrañado.

-Hay una rivalidad tradicional entre todas las escuelas de magia. A las de Durmstrang y Beauxbatons les gusta ocultar su paradero para que nadie les pueda robar los secretos-explicó Hermione con naturalidad.

-¡Vamos! ¡No digas tonterías! Durmstrang tiene que tener el mismo tamaño que Hogwarts. ¿Cómo van a esconder un castillo enorme?-exclamó Ron, riéndose.

-¡Pero si también Hogwarts está oculto! Eso lo sabe todo el mundo, bueno todo el que ha leído historia de Hogwarts-dijo Hermione, sorprendida.

Seguimos platicando sobre las otras escuelas y los diferentes métodos que pudieron usar para ocultarse, nos la estábamos pasando bien hasta que empezaron hablar mal de Draco, se que ellos tienen razón para que no les agrade pero ahora me es más difícil ignorarlo.

Varios de nuestros amigos pasaron a vernos a lo largo de la tarde, incluidos Seamus Finnigan, Dean Thomas y Neville Longbottom. Seamus aún llevaba la escarapela del equipo de Irlanda. Parecía que iba perdiendo su magia poco a poco, y, aunque todavía gritaba « ¡Troy!, ¡Mullet!, ¡Moran!», lo hacía de forma muy débil y como fatigada. Después de una media hora, Hermione, harta de la inacabable charla sobre quidditch, se puso a leer una vez más el Libro reglamentario de hechizos, curso 4º, e intentó aprenderse el encantamiento convocador.

Draco acababa de aparecer en el vano de la puerta. Detrás de él estaban Crabbe y Goyle, sus enormes y brutos amigotes, no sé cómo no se desespera al estar con ellos, que parecían haber crecido durante el verano al menos treinta centímetros cada uno. Evidentemente, habían escuchado la conversación a través de la puerta del compartimiento, que Dean y Seamus habían dejado entreabierta. Y como siempre se burlaron de nosotros, bueno en realidad de Ron y Hermione. Solo suspire odio este teatro que tenemos que hacer pero por el momento no podemos decir nada. Después de alardear un poco se iba a ir cuando me miro con fijeza y yo hice lo mismo me guiño un ojo y salió. Trate de no sonreír, me volveré loco si no lo beso pronto.


Konohagakure no Sato

Pov Sarutobi

En mis manos tenia la respuesta a la carta que mande a Inglaterra, debo decir que me sorprendió lo escrito aquí, no tuve más opción que solicitar una reunión después de todo dentro de unos meses tendremos al líder del clan Uzumaki.

-Bien Sarutobi-sama, ¿por qué la reunión?-pregunto el Hokage, lo mire y no pude evitar suspirar por como habían acabado las cosas me cuesta creer que Minato se haya convertido en el hombre que ahora es, pero ya no hay nada que hacer al respecto lo único que me queda hacer es velar por el bienestar de Naruto.

-La solicite porque me acaba de llegar la respuesta de la carta que enviamos informando de la muerte de Kushina-dije serio.

-¿Qué tiene que ver eso con nosotros?-pregunto Hiashi Hyuga.

-Estoy de acuerdo, no veo en que nos puede afectar lo que diga esa carta-dijo Fugaku Uchiha.

-Acepte informar a su familia porque usted me lo pidió pero al igual que Hyuga-san y Uchiha-san no se en que puede afectar el contenido de esa carta a la aldea-dijo Minato serio.

-Afecta porque quien me contesto el actual líder del clan y no viene solo a ver a Naruto sino también a resolver los pendientes que tiene su clan con la aldea, y como todos sabrán la aldea le debe mucho dinero a Clan Uzumaki sin contar lo que cada Clan le debe por su cuenta-dije con seriedad.

-No debieron de haber mandado esa carta, fue una estupidez-dijo Danzo al darse cuenta que si esa persona quisiera podría llevar a la ruina a la aldea.

-Ya no se puede hacer nada, tendremos que pensar en una negociación-dijo Shikaku Nara.

-Todo por culpa de ese demonio-dijo un civil a lo que la mayoría asintió, solo suspire esta sería una reunión muy larga.


Como mencione antes no tenía compu, pero ya mi padrino me la trajo por lo que estaré actualizando continuamente, en verdad lamento haber tardado tanto espero que les guste y nos seguimos leyendo.

Saludos Bella