Los personajes no me pertenecen son de J.K Rowling y Kishimoto

Summary: Harry se entera que cuando cumpla quince su parte criatura despertara dándole nuevos poderes y una pareja destinada para él, si eso no fuera poco descubre que tiene un primo en un mundo completamente diferente al suyo: El mundo Ninja, ahora luchara junto a su pareja para proteger todo lo que ama.

Parsel -"Hola"

Hechizos- Accio o Jutsus

Voz sobrenatural- Hola

Otro idioma "Hola"

Recuerdos [Hola]


Capítulo 4 El torneo de los tres magos

Pov Harry

Los carruajes atravesaron las verjas flanqueadas por estatuas de cerdos alados y luego avanzaron por el ancho camino, balanceándose peligrosamente bajo lo que empezaba a convertirse en un temporal. Pegando la cara a la ventanilla, podía ver cada vez más próximo el castillo de Hogwarts, con sus numerosos ventanales iluminados reluciendo borrosamente tras la cortina de lluvia. Los rayos cruzaban el cielo cuando su carruaje se detuvo ante la gran puerta principal de roble, que se alzaba al final de una breve escalinata de piedra.

Los que ocupaban los carruajes de delante corrían ya subiendo los escalones para entrar en el castillo. Ron, Hermione, Neville y yo, saltamos del carruaje y subimos la escalinata a toda prisa, y sólo levantamos la vista cuando nos hallamos cubierto en el interior del cavernoso vestíbulo alumbrado con antorchas y ante la majestuosa escalinata de mármol.

—¡Caray! —exclamó Ron, sacudiendo la cabeza y poniéndolo todo perdido de agua

— Si esto sigue así, va a terminar desbordándose el lago. Estoy empapado... ¡Ay! - un globo grande y rojo lleno de agua acababa de estallarle en la cabeza. Empapado y farfullando de indignación, Ron se tambaleó y cayó contra mí, al mismo tiempo que un segundo globo lleno de agua caía... rozando a Hermione. Estalló en mis pies, y una ola de agua fría me mojó las zapatillas y los calcetines. A mi alrededor, todos chillaban y se empujaban en un intento de huir de la línea de fuego. Levante la vista y vi, flotando a seis o siete metros por encima de nosotros, a Peeves el poltergeist.

—¡Peeves! Peeves, baja aquí Ahora mismo! —gritó una voz irritada, acababa de entrar apresuradamente desde el Gran Comedor la profesora McGonagall, resbaló en el suelo mojado y para no caerse tuvo que agarrarse al cuello de Hermione.

—¡Ay! Perdón, señorita Granger. —pude ver como Hermione hacia un esfuerzo para que no cayeran las dos.

—¡No se preocupe, profesora! —dijo Hermione jadeando y frotándose la garganta.

—¡Peeves, baja aquí ahora! —bramó la profesora McGonagall, enderezando su sombrero puntiagudo y mirando hacia arriba a través de sus gafas de montura cuadrada.

—¡No estoy haciendo nada! —contestó Peeves entre risas, arrojando unos nuevos globos a chicas de quinto quienes gritaron y entraron corriendo al gran comedor.

El Gran Comedor, estaba decorado para el banquete de comienzo de curso, tenía un aspecto tan espléndido como de costumbre, y el ambiente era mucho más cálido que en el vestíbulo. A la luz de cientos y cientos de velas que flotaban en el aire sobre las mesas, brillaban las copas y los platos de oro. Las cuatro largas mesas pertenecientes a las casas estaban abarrotadas de alumnos que charlaban. Observe a Draco sentado en la mesa de Slytherin charlando tranquilamente con Blaise, suspire porque sabía que hoy no podría verlo me tendré que aguantar hasta mañana.

—Buenas noches —dijo Nick casi decapitado una vez no sentamos, sonriéndonos alegremente.

—¡Pues cómo serán las malas! —conteste, quitándome las zapatillas y vaciándolas de agua.

—Espero que se den prisa con la Ceremonia de Selección, porque me muero de hambre. —dijo Ron, la selección de los nuevos estudiantes para asignarles casa tenía lugar al comienzo de cada curso; debido a infortunados hechos no había presenciado nunca una selección excepto por la mía. Estaba deseando que empezara. Justo en aquel momento, una voz entrecortada y muy excitada me llamó.

—¡Eh, Harry! — era Colin Creevey, un alumno de tercero para quien yo era una especie de héroe. Según Draco estaba enamorado de mí, rayando a la obsesión y por la mirada que me acaba de lanzar mi novio, como me encanta llamarlo así, si no lo alejo pronto me meteré en problemas y lo que menos quiero es que Draco se enoje conmigo.

—Hola, Colin —respondí con poco entusiasmo.

—Harry, ¿a que no sabes qué? ¿A que no sabes qué, Harry? ¡Mi hermano empieza este año! ¡Mi hermano Dennis! — no dejaba de saltar lo cual me estaba irritando.

—Eh... bien —dije tratando de concentrarme en él y no en Draco que en este momento ríe alegremente con Pansy, no pude evitar mirarla molesto sé que le gusta Draco sino como explicar que todo el tiempo se la pase pegada a él.

—¡Está muy nervioso! —explicó Colin, casi saltando arriba y abajo en su asiento.

—¡Espero que le toque Gryffindor! Cruza los dedos, ¿eh, Harry? —dijo emocionado.

—Sí, vale —accedí me volteé hacia Hermione, Ron y Nick Casi Decapitado.

—Los hermanos generalmente van a la misma casa, ¿no? —comente. Estaba pensando en los Weasley, que eran siete y todos habían pertenecido a Gryffindor. Por la mirada que me ha estado dando Colin lo que menos necesito es estar interactuando más de lo indispensable.

—No, no necesariamente, la hermana gemela de Parvati Patil está en Ravenclaw, y son idénticas. Uno pensaría que tenían que estar juntas —repuso Hermione tranquilamente. Vi que la mesa de los profesores estaba casi vacía, sé que Hagrid está trayendo a los de primero y la profesora McGonagall seguro está supervisando que todo esté bien.

—¿Dónde está el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras? —preguntó Seamus, que también miraba la mesa de los profesores. Nunca habíamos tenido un profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que nos durara más de un curso. Con diferencia, mi favorito había sido el profesor Lupin, que había dimitido el curso anterior. Recorrí la mesa de los profesores de un lado a otro: no había ninguna cara nueva.

—¡A lo mejor no han podido encontrar a nadie! —dijo Hermione, preocupada. Examine la mesa con más cuidado. El pequeño profesor Flitwick, estaba sentado sobre un montón de cojines al lado de la profesora Sprout y que en aquellos momentos hablaba con la profesora Sinistra. Al otro lado de la profesora Sinistra estaba Snape, la persona a la que menos aprecio le tengo en todo Hogwarts. El odio que le profesaba no era nada en comparación al que Snape me profesaba, un odio que, si eso era posible, parecía haberse intensificado el curso anterior después de que había ayudado a huir a Sirius delante de sus narices. Ellos habían sido enemigos desde que eran estudiantes. Al otro lado de Snape había un asiento vacío que supongo es el de la profesora McGonagall. En la silla contigua, y en el mismo centro de la mesa, estaba sentado el profesor Dumbledore.

—¡Que se den prisa! Podría comerme un hipogrifo —gimió Ron, a mi lado.

No había acabado de pronunciar aquellas palabras cuando se abrieron las puertas del Gran Comedor y se hizo el silencio. La profesora McGonagall marchaba a la cabeza de una larga fila de alumnos de primero, a los que condujo hasta la parte superior del Gran Comedor, donde se encontraba la mesa de los profesores. Si nosotros estábamos mojados no era nada comparado con lo de aquellos alumnos de primero. Más que haber navegado por el lago, parecían haberlo pasado a nado. Temblando con una mezcla de frío y nervios, llegaron a la altura de la mesa de los profesores y se detuvieron, puestos en fila, de cara al resto de los estudiantes.

El único que no temblaba era el más pequeño de todos, un muchacho con pelo castaño desvaído que iba envuelto en lo que reconocí como el abrigo de piel de topo de Hagrid. El abrigo le venía tan grande que parecía que estuviera envuelto en un toldo de piel negra. Su carita salía del cuello del abrigo con aspecto de estar al borde de la conmoción. Cuando se puso en fila con sus aterrorizados compañeros, vi a Colin Creevey, levantó dos veces el pulgar para darle a entender que todo iba bien y dijo sin hablar, moviendo sólo los labios: «¡Me he caído en el lago!» Parecía completamente encantado por el accidente. Después de que la selección termino, un niño que al parecer era fanático de las fotos se sentó junto a Colin, para mi desgracia era igual que su hermano y sé que eso me causara problemas. El profesor Dumbledore se puso a informar lo mismo que cada año, excepto por uno.

—Es también mi doloroso deber informaros de que la Copa de quidditch no se celebrará este curso—espere pensando que era una broma.

—¿Qué? —dijo sin aliento. Mire a Fred y George le decían algo a Dumbledore moviendo sólo los labios, sin pronunciar ningún sonido, porque debían de estar demasiado consternados para poder hablar. Dumbledore continuó:

—Esto se debe a un acontecimiento que dará comienzo en octubre y continuará a lo largo de todo el curso, acaparando una gran parte del tiempo y la energía de los profesores... pero estoy seguro de que lo disfrutaran enormemente. Tengo el gran placer de anunciar que este año en Hogwarts... —Pero en aquel momento se escuchó un trueno ensordecedor, y las puertas del Gran Comedor se abrieron de golpe. En la puerta apareció un hombre que se apoyaba en un largo bastón y se cubría con una capa negra de viaje. Todos nos volteamos para observar al extraño, repentinamente iluminado por el resplandor de un rayo que apareció en el techo. Se bajó la capucha, sacudió una larga melena en parte cana y en parte negra, y caminó hacia la mesa de los profesores. Un sordo golpe repitió cada uno de sus pasos por el Gran Comedor. Llegó a un extremo de la mesa de los profesores, se volvió a la derecha y fue cojeando pesadamente hacia Dumbledore.

El resplandor de otro rayo cruzó el techo. Hermione ahogó un grito. Aquella luz había destacado el rostro del hombre, y era un rostro muy diferente de cuantos había visto en mi vida. Parecía como labrado en un trozo de madera desgastado por el tiempo y la lluvia, por alguien que no tenía la más leve idea de cómo eran los rostros humanos y que además no era nada habilidoso con el formón. Cada centímetro de la piel parecía una cicatriz. La boca era como un tajo en diagonal, y le faltaba un buen trozo de la nariz. Pero lo que lo hacía verdaderamente terrorífico eran los ojos. Uno de ellos era pequeño, oscuro y brillante. El otro era grande, redondo como una moneda y de un azul vívido, eléctrico. El ojo azul se movía sin cesar, sin parpadear, girando para arriba y para abajo, a un lado y a otro, completamente independiente del ojo normal... y luego se quedaba en blanco, como si mirara al interior de la cabeza.

El extraño llegó hasta Dumbledore. Le tendió una mano tan toscamente formada como su cara, y Dumbledore la estrechó, murmurando palabras que no conseguí oír. Parecía estar haciéndole preguntas al extraño, que negaba con la cabeza, sin sonreír, y contestaba en voz muy baja. Dumbledore asintió también con la cabeza, y le mostró al hombre el asiento vacío que había a su derecha. El extraño se sentó y sacudió su melena para apartarse el pelo entrecano de la cara; se acercó un plato de salchichas, lo levantó hacia lo que le quedaba de nariz y lo olfateó. No pude evitar sentir cierto repelús algo en ese hombre me decía que no era de fiar.

—Les presento a nuestro nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras: el profesor Moody —dijo animadamente Dumbledore, ante el silencio de la sala, lo normal era que los nuevos profesores fueran recibidos con saludos y aplausos, pero nadie aplaudió aquella vez, ni entre los profesores ni entre los alumnos, a excepción de Hagrid y Dumbledore. El sonido de las palmadas de ambos resonó tan tristemente en medio del silencio que enseguida dejaron de aplaudir. Todos estábamos demasiado impresionados por la extraña apariencia de Moody para hacer algo más que mirarlo. Sentía la extraña necesidad de proteger a Draco de él, y eso no me gustaba porque lo poco que he leído del libro sobre arpías es que tenemos un tipo de poder sensorial que nos alerta cuando hay peligro cerca.

—Cómo iba diciendo —siguió, sonriendo sin importarle que le hubieran interrumpido.

—Tenemos el honor de ser la sede de un emocionante evento que tendrá lugar durante los próximos meses, un evento que no se celebraba desde hacía más de un siglo. Es un gran placer para mí informaros de que este curso tendrá lugar en Hogwarts el Torneo de los tres magos. EI Torneo de los tres magos tuvo su origen hace unos setecientos años, y fue creado como una competición amistosa entre las tres escuelas de magia más importantes de Europa: Hogwarts, Beauxbatons y Durmstrang. Para representar a cada una de estas escuelas se elegía un campeón, y los tres campeones participaban en tres pruebas mágicas. Las escuelas se turnaban para ser la sede del Torneo, que tenía lugar cada cinco años, y se consideraba un medio excelente de establecer lazos entre jóvenes magos y brujas de diferentes nacionalidades... hasta que el número de muertes creció tanto que decidieron interrumpir la celebración del Torneo.

—¿El número de muertes? —susurró Hermione, algo asustada. Pero la mayoría de los alumnos que había en el Gran Comedor no parecían compartir aquel miedo: muchos de ellos cuchicheaban emocionados, incluyéndome ya que nunca había escuchado un evento igual, después de todo esas muertes ocurrieron hace más de un siglo.

—En todo este tiempo ha habido varios intentos de volver a celebrar el Torneo ninguno de los cuales tuvo mucho éxito. Sin embargo, nuestros departamentos de Cooperación Mágica Internacional y de Deportes y Juegos Mágicos han decidido que éste es un buen momento para volver a intentarlo. Hemos trabajado a fondo este verano para asegurarnos de que esta vez ningún campeón se encuentre en peligro mortal—prosiguió Dumbledore serio.

—En octubre llegarán los directores de Beauxbatons y de Durmstrang con su lista de candidatos, y la selección de los tres campeones tendrá lugar en Halloween. Un juez imparcial decidirá qué estudiantes reúnen más méritos para competir por la Copa de los tres magos, la gloria de su colegio y el premio en metálico de mil galeones—por muy bonito que se escuchaba todo, no estoy interesado después de todo los que participan lo hacen por fama y riqueza y sinceramente yo tengo demasiado de eso sin su ayuda, observe a los gemelos Weasley entusiasmarse con la idea.

—Aunque me imagino que todos están deseando llevarse la Copa del Torneo de los tres magos los directores de los tres colegios participantes, de común acuerdo con el Ministerio de Magia, hemos decidido establecer una restricción de edad para los contendientes de este año. Sólo los estudiantes que tengan la edad requerida, es decir, diecisiete años o más podrán proponerse a consideración. Ésta —dijo Dumbledore levantando ligeramente la voz debido a que algunos hacían ruidos de protesta en respuesta a sus últimas palabras, especialmente los gemelos Weasley, que parecían de repente furiosos

— Es una medida que estimamos necesaria dado que las tareas del Torneo serán difíciles y peligrosas, por muchas precauciones que tomemos, y resulta muy improbable que los alumnos de cursos inferiores a sexto y séptimo sean capaces de enfrentarse a ellas. Me aseguraré personalmente de que ningún estudiante menor de esa edad engañe a nuestro juez imparcial para convertirse en campeón de Hogwarts. —Sus ojos de color azul claro brillaron especialmente cuando los guiñó hacia los rostros de Fred y George, que mostraban una expresión de desafío

—Así pues, les ruego que no pierdan el tiempo presentándose si no han cumplido los diecisiete años. Las delegaciones de Beauxbatons y Durmstrang llegarán en octubre y permanecerán con nosotros la mayor parte del curso. Sé que todos trataran a nuestros huéspedes extranjeros con extremada cortesía mientras están con nosotros, y que darán su apoyo al campeón de Hogwarts cuando sea elegido o elegida. Y ya se va haciendo tarde y sé lo importante que es para todos ustedes estar despiertos y descansados para empezar las clases mañana por la mañana. ¡Hora de dormir! ¡Andando! —suspire, no importa como pero no creo soportar estar sin besar o abrazar a Draco necesito tenerlo cerca, por lo que iré a la sala común de Slytherin cuando todos duerman, en el camino Ron se la paso hablando de lo mismo, vi cómo le brillaban los ojos soñadoramente ante la perspectiva de participar y ganar el dinero cuando llegamos seguimos hablando sobre el torneo, los gemelos le dijeron que si conseguían engañar a Dumbledore si participaría, solo lo vi asentir emocionado. Cuando estábamos en la habitación Ron me pregunto si yo participaría si pudiera, le dije que en realidad no estaba ni lo más mínimamente interesado. Cosa que me miro como si estuviera loco de no aprovechar la oportunidad

—Pues claro que no, porque estarías interesado si tú, ya tienes dinero y eres conocido en el mundo mágico—dijo con envidia lo mire molesto pero el solo me ignoro y se acostó, hice lo mismo, pero tengo un sabor amargo en la boca, no puedo creer que Ron prefiera dinero y fama que disfrutar de la familia que tiene, cuando estuve seguro que estaba dormido, me dirigí a la sala común de Slytherin. Gracias a Merlín no necesito la contraseña las hermosas serpientes de piedra me abren cada vez que se lo pido.

—"Hola hermosas, me abren necesito entrar"—siseé muy bajito, descubrí que si las halago ellas me hacen caso en todo lo que le pido supongo que nadie pensó en un hablante en Parsel que no estuviera en Slytherin, sonreí cuando asintieron y abrieron, la sala común estaba vacía me dirigí donde sabía que estaban las habitaciones, recuerdo que cuando Draco me conto que tenía su propia habitación me indigne, después de todo yo comparto la mía con cuatro personas, pero supongo que al ser Slytherin estos tienen cierto privilegio, después de todo están en el lugar más frio del castillo, ahora estoy realmente feliz ya que no habrá nadie que nos descubra una vez esté dentro.

Cuando llegue a la puerta con la placa Draco Malfoy en el, sonreí sabía que Draco usaba hechizos para que nadie entrara en las noches, por suerte mi adorable novio me dijo cuales, levante la varita y recite el contra hechizo, abrí con cuidado, me quede sin aliento cuando lo vi, su cama era enorme cabían hasta cinco personas, las sabanas de sedas negras hacían un hermoso contraste con lo pálida de su piel su cabello esparcido en la almohada le daba un toque angelical, me acerque y le acaricie la mejilla cualquiera pensaría que soy un acosador, salí de mis pensamientos cuando sentí la punta de la varita de Draco en mi cuello.

—Estás loco Harry, pude haberte matado—dijo Draco molesto, le sonreí con inocencia y no pude evitar recorrerlo con la mirada, estaba usando un pijama gris oscuro, creo que, aunque use harapos se verá hermoso.

—Lo siento necesitaba verte—lo bese con devoción.

—¿Cómo entraste? —murmuro intrigado.

—Les dije a las serpientes que me dejaran entrar, son encantadoras—me acerque y lo abrace para luego inhalar su aroma, creo que mi lado arpía ya está empezando a salir a flote, según lo que leí, las señales de mi herencia se dan poco a poco hasta que las termino de recibir por completo en mi cumpleaños número quince.

—Ya empezó—pregunto Draco, le mire intrigado.

—He estado investigando a pesar de que son solo suposiciones debido a que son escaso los que se enlazaron con arpías se dice que vas a empezar a mostrar señales de tu herencia a esta edad—solo asentí dándole la razón.

—Bueno ya que viniste quiero contarte como reaccionaron mis padres, digamos que padre no se lo tomo muy bien al comienzo, después de todo, estaremos en peligro una vez que descubran mi relación contigo. Él sabe que no te dejare, no sé si recuerdas, pero hay sangre veela en mis venas, no tendré una pareja destinada ya que no es fuerte, pero si tendré un cambio no muy notorio en mi aspecto, y algo que caracteriza a las veelas es que son leales a sus parejas y a pesar de que yo no tenga pareja destinada ese rasgo es muy fuerte en mí, por lo que no te dejare, aunque acabe desheredado —dijo como si no fuera importante lo mire con profundo amor y lo bese.

—Yo los protegeré Draco, de todos—vi cómo me sonreía feliz y el solo hecho de que esté contento me basta.

—Lo sé, fue lo que le dije—dijo mientras me halaba hacia la cama hasta quedar acostado, Draco se abrazó a mí, no pude evitar suspirar.

—Padre quiere hablar contigo en cuanto sea posible, debido a que prácticamente se encerraran en la mansión no piensan arriesgarse y salir, prohibieron las entradas a todos incluyendo familiares, reforzó las barreras ahora son casi tan segura como Hogwarts, supongo que quiere hablar de compromiso y cuando nos casaremos—oí temor en su voz al decir esto último.

—No te quieres casar Draco—vi como palidecía no sé qué le pasa.

—No es eso, temo que tu no quieras hacerlo, no es que nos vayamos a casar ya, pero mis padres ya me estaban buscando esposa o esposo, antes de que lo nuestro se diera, madre estaba planeando todo para que cuando saliera de Hogwarts me casara—creo que es hora de probar el consejo del Goblin.

—Y si te dijera que me quiero casar contigo el próximo verano, justo después de recibir mi herencia ¿me aceptarías? —lo vi ruborizarse y asentir sin duda alguna.

—Pues bien está decidido, quería esperar un tiempo para pedírtelo y hacerlo de una manera más hermosa y romántica pero no podía dejar pasar la oportunidad, es importante por tres razones, la primera porque al casarnos nuestra magia se duplicará, según leí en el libro que me dejaron nuestras almas se volverán una sola, lo segundo y es algo sobre lo que no te he contado es que tengo un primo, mi madre no era hija muggle como todo mundo piensa ella perteneció a una familia muy antigua los Zoldyck originaria de Francia, la mayoría se mudó a Asia para investigar y conocer más sobre los ninjas, excepto mi abuela y madre por cosas del destino ella quedo huérfana y adoptada por muggles, te contare mejor sobre esto en otra ocasión la cosa es que si nos casamos seremos legalmente adultos, en realidad yo lo seré al momento de recibir mi herencia, mi primo vive en estas tierras de ninjas así me será entregado con facilidad y tercero desde mi punto de vista la más importante es que desde que me entere de esto, la única persona que se me cruzo por la mente fuiste tú, por ti mataría eres mi ser más preciado no podría vivir sin ti Draco y quiero estar casado contigo lo antes posible no quiero que Dumbledore se entere y considere que no es oportuno que estemos juntos—cuando acabe de hablar solo me quedaba esperar su opinión. Vi una mirada determinada y me sonrió con arrogancia.

—Pues tenemos que buscar la forma de encontrarnos con mi padre, y madre debe de empezar a preparar nuestra pequeña ceremonia después de todo será muy difícil que invitemos a alguien, debes de saber que soy muy caprichoso así que espero que tengas en cuenta que tendrás que cumplir cada cosas que te pida—no pude evitar reír y abrazarlo, estaba ansioso por ver a mi querido suegro, hay otras cosas que tenemos que discutir, principalmente la seguridad de mi dragón, suspire feliz y sin darme cuenta ya sentía que Morfeo me llamaba.


Hola chicas supongo que ha muchas les ha sorprendido que nuestros queridos chicos se casaran tan jóvenes, pero es conveniente para esta historia, el comienzo se dará en el mundo mágico para finalizar en el ninja, ya tengo toda la historia en mi cabeza solo es lograr plasmarla y que quede como quiero espero que les haya gustado.

Nos seguimos leyendo

Bella.