Los personajes no me pertenecen son de J.K Rowling y Kishimoto

Summary: Harry se entera que cuando cumpla quince su parte criatura despertara dándole nuevos poderes y una pareja destinada para él, si eso no fuera poco descubre que tiene un primo en un mundo completamente diferente al suyo: El mundo Ninja, ahora luchara junto a su pareja para proteger todo lo que ama.

Parsel -"Hola"

Hechizos- Accio o Jutsus

Voz sobrenatural- Hola

Otro idioma "Hola"

Recuerdos, visiones [Hola]


Capítulo 15 Hogwarts

Pov Harry

Al llegar, lo primero que hicimos fue visitar Gringott, queremos dejar todo en orden con respecto a nuestros bebes, lo bueno es que sin importar el lugar en que estemos, los tramites se pueden realizar sin problema alguno.

—Muy bien señores Malfoy, aquí tengo todo lo necesario para que puedan adoptar mágicamente a los pequeños, deben de cortar su mano y verter sangre en esta copa, mientras colocan la mano cortada sobre la cabeza del niño, introducirán un poco de su magia en él, me encargare de decir el hechizo adecuado, ellos deben de beber la sangre mientras todo esto se realiza, cuando acabemos con la adopción de sangre, necesito que digan los nombres, justo despues de que termine el ritual—despues de cortarnos y que la copa tuviera suficiente sangre para los dos, nos dirigimos donde los chicos para empezar el ritual.

El primero fue Aries, despues de que bebiera sin cuestionar el contenido, tenemos que enseñarle a no ser tan ingenuo y confianzudo, colocamos nuestras manos sobre su cabeza.

—Aries James Potter Malfoy—dijimos juntos, por lo general es tradición que los hijos reciban como segundo nombre del padre, pero decidimos ponerles el de los abuelos. Debido a la sobrecarga de magia y los cambios, Aries se desmayó. Hicimos lo mismo con Gaara.

—Altaír Lucius Potter Malfoy—con respecto a Gaara seguimos la tradición familiar y le pusimos el nombre de una estrella, los colocamos en las camillas que aparecieron en la habitación, fascinado vimos el cambio en ellos, el cabello de Altaír se volvió negro, aunque no todo, tiene partes rojas, supongo que en sus genes predomina el de los Potter, su apariencia cambio mucho, tiene rasgos de los dos, pero veo más de Draco en el.

En cuanto a Aries, su cabello se volvió un poco más claro, aunque sigue siendo rubio dorado menos chillón, un dorado más suave posee mechones platinos, sus rasgos son muy parecidos a los míos.

—Todo salió bien, en el registro aparecerán como sus hijos y futuros herederos—dijo el goblin entregándonos los anillos, el de los Zoldyck y Potter, ya que Draco aun usa el de los Malfoy, en mi caso estoy usando el anillo como jefe de familia.

—Quien lo diría, que casándonos ya tendríamos dos hermosos hijos ¿Crees que posean nuestros genes de criatura? —pregunto Draco curioso.

—Estoy seguro—con este ritual hicimos que nuestra sangre empiece a correr por sus venas, por lo que ahora son por completo nuestros hijos.

—Debemos de mantenerlos seguros y ocultos del ojo público, nadie que no sea de confianza puede enterarse de su existencia, es peligroso, ahora que Voldemort regreso —dije serio.

—Lo sé, madre y padre pueden encargarse de ellos cuando estemos en Hogwarts—es una lástima que solo nos quede dos semanas para convivir con ellos, aunque ahora que somos legalmente adulto, es posible que podamos salir de Hogwarts.

—Gracias por su ayuda, espero que los papeles sean llevados a Gringott de Inglaterra—nos despedimos, cargamos a nuestros hijos y regresamos a la mansión, según lo que nos dijo el goblin, los chicos dormirán todo el día, hasta que el proceso termine, solo hemos visto una pequeña parte del cambio, según nos informó debido a la magia, sus cuerpos se deben de acostumbrar y asimilar todo. Aunque quien tiene que asimilar mas es Altaír, ya que Aries poseía magia, solo que se bloqueó cuando le metieron el bijuu.

Los días pasaron más rápido de lo esperado, introducir a los chicos al mundo magico, fue una tarea que disfrutamos todos, decidimos llevarlos solo a lugares mágicos, la primera parada fue en el Gran canal, pero cogimos un pasaje que nos llevó al lado magico de este lugar, ver a las hadas flotando y bailando fue hermoso, más cuando con su magia hacían que el agua cambiara de colores, Aries y Altaír lo disfrutaron mucho, sus risas y gritos de asombro fueron una clara señal.

De ahí nos fuimos a la plaza de San Marcos, el lado muggle es muy hermoso según tengo entendido es el corazón de Venecia, pero no se compara con el magico, nos dirigimos al callejón Asrai, llamado así debido a la cantidad de hadas de agua, que se derriten si la capturan, su aspecto es simplemente magnifico, es como si todo estuviera hecho de cristales de todos los colores, recorrimos y compramos todo lo que nos llamó la atención.

A pesar de que la mayoría de los lugares que visitamos fueron mágicos, optamos por ver algunos muggles, como los museos, el Correr, poseía muchas pinturas, esculturas y cosas realmente interesantes.

El último lugar al que lo llevamos fue a un zoológico magico, donde conocieron por primera vez, la cantidad de criaturas y seres que conviven con nosotros, este zoológico en particular estaba muy bien surtido: Acromantulas, Aethonan, Ashwinders, Augurey, Bowtruckle, cangrejo de fuego, Clabbert, Demiguise, estos fueron muy difíciles de ver, ya que se hacían invisibles constantemente, dragones, Grindylow, Hipogrifos, Grifos, Nundus, Occamy, Plimpy, quimera y muchos otros, les regalamos cámaras mágicas, para que pudieran tomarles fotos y quedárselas de recuerdos, sería normal que un niño pidiera cosas cuando andan paseando, pero ellos no lo hicieron, es como si temieran la respuesta que le daremos o piensan que es malo hacerlo, tenemos que trabajar en eso, poco a poco borraremos los maltratos y carencia de afecto que sufrieron.

Mañana regresaremos a Inglaterra, nos hubiera gustado quedarnos más tiempo, pero lamentablemente no es posible.

—Papi, me gustaría mandarles fotos a Sasu-chan—dijo emocionado Aries. Sonreí y le acaricie el cabello, tome las fotos que escogió, las cuales fueron sorprendentemente una de cada sitio que visitamos, y varias del zoológico. Al ser mágicas estas se mueven, estoy seguro que a Sasuke le encantarán, me pregunto cuanto durara este intercambio de correspondencia, por más que se quieran, una vez que ambos tengan que cumplir con sus deberes, estás disminuirán hasta extinguirse y por la edad que ambos tienen inclusive olvidarse, despues de todo, solo tienen cuatro años.

—Yo las mando, ve ayudar a tu padre con las maletas—asintió feliz y se fue corriendo. Me pregunto cómo están las cosas en Konoha.


Pov Minato

Hace una semana que no sabemos nada del monstruo, mande a todos mis anbu a buscarlos por todas las naciones, pero es como si hubieran sido borrados del mapa, si eso no fuera poco ahora tengo a los Uchiha pidiendo respeto y una mejor posición, tuvieron la audacia de amenazarme con irse a una aldea donde reciban un mejor trato, pensé que se habían vuelto locos, al querer volver a todo su clan renegados, pero lo que no me esperaba es que me mostrara un pergamino donde los fundadores de la aldea pueden desligarse de esta si no son tratados como se merecen, como negué muchas de las cosas que pidieron, ahora se volvieron solo colaboradores, ya no son ninjas de Konoha, sino que son aliados.

Inclusive cambiaron el símbolo de su banda, ahora es el del clan. Debí de acceder a sus peticiones, pero no quería doblegarme ante ellos, ahora de igual forma debo de tratarlos con respecto y si deseo enviar algún Uchiha a una misión, debo de pagarles honorarios mayores a lo que se hubieran dado si fueran ninjas de Konoha.

Pueden aceptar o denegar realizar alguna misión, mi palabra ya no es ley para ellos, tienen la libertad de escoger y no hay nada que pueda hacer para cambiarlo, seguirán viviendo en Konoha, pero bajos sus términos.

—¿Qué haremos Hokage-sama? —pregunto Homura serio.

—Lo mejor es que mandemos a los Sannin, por su forma de vestir presiento que no lo encontraremos en ninguna de las naciones elementales, sino en las naciones prohibidas—tambien había pensado en eso, ningún ninja sale de las naciones que conocemos, debido a que nuestras habilidades son mal vista, el último grupo que enviamos para explorar, fueron asesinados, no queremos arriesgarnos mandando a cualquier ninja. ¿Cómo lo hicieron? No lo sabemos, ni tampoco nos arriesgaremos, por algún motivo ellos nunca han entrado a nuestras naciones y no le daremos motivo para hacerlo.

Tenemos que empezar en un plan de emergencia, las cosas están mal para Konoha, perdimos la lealtad de uno de los clanes más poderosos que tenemos, lo peor de todo es que no contamos con los recursos para volver a Konoha impenetrable como hizo Suna, ahora que no tienen un bijuu que los respalde.

Si queremos conseguir incrementar nuestra fortaleza, tendremos que aceptar cualquier misión que se nos presente, va ser humillante porque verán los desesperados que estamos.

—Danzo, toma los niños huérfanos que necesites, crea un grupo poderoso de ninjas para defender a Konoha ahora que no tenemos bijuu, hazlos leal a la aldea y a mí, no me importa el método que utilices, apruebo que la raíz este activa por completo—dije serio. Nunca se ha cancelado, pero lo tenía limitado, por lo que sus hombres eran pocos.

—Como ordene Hokage-sama—sonrió petulante, despues de todo, consiguió lo que quería.

—Nos mandó a llamar Hokage-sama—mire a las tres personas delante de mí, si ellos no lo encuentran, nadie lo hará.

—Tengo una misión especial para ustedes, busquen a Naruto Uzumaki y tráiganlo de regreso a la aldea, el rango de esta misión es SSS, ya que será efectuada en las naciones prohibidas, sean cuidadosos, el tiempo es indefinido, solo regresen cuando hayan agotado todos sus recursos—ellos son nuestras últimas esperanzas.

—Lo mantendremos informado—esta humillación no se quedará así, algún día me vengare de ese par.


Pov Harry

Al llegar lo primero que hizo Narcissa fue abrazarnos, para luego mirar con detenimiento a Altaír y Aries, los cuales se pusieron nervioso, por el escrutinio.

—Son hermosos, hola queridos, mi nombre es Narcissa, su abuela, me pueden decir abuela Cissy, el hombre rubio es su abuelo Lucius —exclamo emocionada.

—Madre no lo sofoques—suspiro Draco cansado.

—Vamos, les mostrare sus habitaciones, las decoraremos juntos—dijo tomando sus manos y llevándoselos.

—Me ignoro—jadeo Draco sorprendido.

—Ha estado como loca desde que le dijeron de nuestros nietos, por su apariencia veo que hicieron la adopción de sangre ¿Cómo se llaman? —pregunto Lucius curioso.

—El rubio se llama Aries James Potter Malfoy y el pelirrojo se llama Altaír Lucius Potter Malfoy—sonreí ante la mirada sorprendida y complacida de Lucius. Pensé que se molestaría que llevaran el apellido Potter primero, pero según las leyes debido a que técnicamente era mayor de edad y Draco no, se supone que mi esposo tiene que llevar mi apellido.

—Ya que su madre esta con los niños, es hora que compremos sus materiales escolares, por cierto Harry tengo el placer de anunciarte que tu padrino es libre, hablamos con Amelia Bones, despues de mostrarles las pruebas, no le quedo duda que se cometió un grave error, Sirius recibió disculpas públicas, aunque eso no borra los trece años de cárcel, pero al menos ya no se tendrá que esconder, lo primero que hizo al quedar libre fue renovar las barreras de la casa de los Black, sorprendentemente su madre le dijo como, con la única condición de que no permitiera que Dumbledore regresara, ahora ya no es más la sede de la orden, Narcissa le ayudo a redecorar, se sorprenderán cuando la vean—lo que me tiene sorprendido es que Lucius lograra en días, lo que nadie hizo en años, no me sorprendería que este algo resentido.

—¿Qué orden? —pregunto curioso Draco.

—Es una sociedad secreta, la dirige Dumbledore, fue quien la fundo para luchar contra el señor oscuro, los integrantes son los que lucharon la última vez contra él, tus padres formaban parte de ella—lo último iba dirigido a mí, solo asentí.

—Ya veo, eso quiere decir que tío Sirius ya no formara parte de la orden, si ya no serán los cuarteles en su casa, debe ser por algo—murmuro Draco tranquilamente.

—No lo sé, eso es decisión suya, pero lo importante es que ya no tiene que estarse escondiendo—mire a Lucius en verdad agradecido por lo que hizo, sé que Dumbledore no es malo, pero la manera en que hace las cosas no me parecen las correctas, si él hubiera querido, Sirius hubiera salido hace mucho, solo quiere acabar con la guerra, pero nunca he estado de acuerdo con eso de que el fin justifica los medios.

—Esas son buenas noticias, gracias—dije feliz y sin siquiera pensarlo, abrace a Lucius, me tense por mi imprudencia, pero al ver que correspondió me relaje.

—Aquí están sus cartas—al abrirla mire la lista, me pregunto quién será el profesor de artes oscuras este año.

—Soy prefecto—dijo Draco con una media sonrisa.

—Felicidades, pero vámonos que se nos hace tarde—Lucius nos guio a la chimenea, debido a que no pude felicitarlo adecuadamente, solo lo abrace mientras caminamos, al llegar al caldero chorreante, todos volvieron a vernos, sinceramente estoy acostumbrado a este tipo de atención, pero sigue siendo molesto.

Muchos querían acercarse a hablarnos, pero la mirada de Lucius los hacía retroceder al instante, Draco decidió comprarles dos escobas a los chicos, son pequeñas y hechas especialmente para su edad, no se eleva mucho, por lo que no es peligroso.

—¿Hablaste con Dumbledore? —le pedimos a Lucius que consiguiera una habitación para nosotros solos.

—Considera que deben de quedarse en sus respectivas casas, pero tienen derechos como recién casados, por lo que el Ministro me dio la autorización, además de que la nueva maestra de defensa contra las artes oscura es Dolores Umbridge, es una fiel seguidora de Fudge, ella se encargara de ubicarlos—eso es bueno porque no pienso separarme de mi dragón, al acabar las compras regresamos a la mansión.

—"Papi"—gritaron los dos a la vez, cargue a Altaír y Draco a Aries.

—"Hey, ¿se divirtieron?" —pregunte feliz de verlos.

—"Sí y mucho, la abuela Cissy nos llevó a conocer la mansión y luego nos leyó un cuento"—grito emocionado Aries.

—"Tenemos que hablar, así que vamos a su habitación"—nos despedimos de Narcissa y Lucius y fuimos a la habitación que le asignaron, iban a tener habitaciones separadas, pero ellos quisieron dormir juntos.

—"Lamentablemente mañana nos iremos, pero no podemos llevarlos con nosotros, así que deben de quedarse aquí con los abuelos, prometemos que vendremos a verlos en cuanto podamos"—ellos se miraban triste y eso me mata.

—"¿Prometen escribirnos?" —pregunto Altaír esperanzado.

—"Por supuesto que sí corazón, todos los días"—susurro Draco besando sus frentes. Nos pasamos el resto del día hablando y jugando con ellos. A la mañana siguiente nos despedimos, ya que no podían acompañarnos, es peligroso que se enteren de su existencia.

—"Cuídense y háganle caso a su abuela" —susurre abrazándolo.

—"Tenemos un regalo para ustedes, deben de cuidarlo"—mire como saco un espejo y se los entrego, ayer estuvimos hablando y le pedimos a Sirius que nos prestara los espejo con lo que se comunicaba con mi padre, nos lo regalo diciendo que nosotros le daríamos mejor uso. Estos son muy difícil de conseguir, si hubiéramos podido, le habríamos dado uno a Sasuke, pero son escasos, por lo que mientras Sirius nos conseguí mas, para toda la familia, usaremos estos.

—"Ustedes tendrán uno, nosotros el otro, si quieren hablar solo digan nuestro nombre"—dije mostrándole el espejo, ellos asintieron mientras Altaír tomaba con mucho cuidado el espejo, aunque antes de dárselo le colocamos un hechizo irrompible, por lo que, aunque se les caiga no se le quebrara. Ellos se quedarían con Narcissa, mientras que a nosotros nos acompañaría Lucius.


Pov Hermione

Estamos en el andén 9 ¾, estoy nerviosa al igual que Ron, aunque no diga nada, justo en ese momento los Malfoy entraron, ver a Harry y Draco fue impactante, la apariencia de ambos es completamente diferente, son hermosos, irreales y por las miradas que reciben no soy la única que lo piensa.

—¿Crees que sea Glamour? —pregunto celoso Ron. No me había dado cuenta que los miraba con la boca abierta.

—Lo dudo, sabes que Harry no es así, presiento que este año será complicado, además sabes que el director está furioso, desde que Sirius nos hecho de su casa, no paro de culpar a los Malfoy, no me gusto la manera en que dijo las cosas, esta empeñado en tener el control sobre Harry de nuevo—estoy preocupada, mirar a Harry y Malfoy, felices y tomados de la mano me da entender lo doloroso que sería para Harry si algo le pasara.

—Lo sé, odio admitirlo, pero forman una bonita pareja—dijo Ron mirándolos con detenimiento, miramos como se despedían de Lucius y se subían al tren, hicimos lo mismo, no creo que sea el momento adecuado para hablar con Harry, debemos de esperar, pero de hoy no pasa, él debe de saber en el peligro que esta Malfoy, no creo que lo lastime, al menos eso espero.

—Cometimos muchos errores con Harry y la mejor forma de compensárselo es protegiendo lo que ama—mire a Ron seria y determinada, debemos de mostrarle lo arrepentidos que estamos por las estupideces que dijimos, fue un error.

—Tambien debemos de evitar que Ginny les cause problemas, ha estado furiosa desde que se enteró de la boda, no acepta que Harry no la haya escogido, es culpa de mi madre, desde pequeña le metió en la cabeza que sería la esposa del niño que vivió, ahora están son las consecuencias, no puedo culpar a Harry cuando ni siquiera le dio la mínima esperanza, ni siquiera la determinaba, solo la saludaba porque es mi hermana—suspiro Ron fastidiado con la situación, intento razonar con ella, pero Ginny dijo que los separaría, tener que vigilarla va ser tedioso.

—Lo sé, espero que el director no la quiera utilizar para llegar a Harry—susurre preocupada por lo que nos espera.


Pov Harry

El vestíbulo resplandecía con la luz de las antorchas, las cuales conducían al Gran Comedor. Los alumnos fueron sentándose a las cuatro largas mesas, por el momento Draco y yo decidimos sentarnos en nuestras respectivas mesas, pero ya que lo nuestro no es secreto, no vemos la necesidad de escondernos.

Las velas que flotaban en el aire, sobre las mesas, iluminaban a los plateados fantasmas que había desperdigados por el comedor, así como los rostros de los alumnos, que hablaban con entusiasmo intercambiando noticias del verano y mirándome fijamente, para luego ver a Draco, contuve el gruñido al ver el rostro de interés de muchos. Una vez más, me fije en que la gente inclinaba la cabeza para cuchichear entre sí cuando pasaba a su lado; apreté los dientes e intente hacer como que no lo había notado o que no me importaba.

En cuanto los demás llegaron a la de Gryffindor, a Ginny la llamaron unos compañeros de cuarto y fue a sentarse con ellos; la mirada de odio y resentimiento en su rostro me dio a entender que no le agrado que me casara. Me senté en unos asientos libres junto a Neville, al instante se unieron Ron, Hermione, Parvati Patil y Lavender Brown; éstas me saludaron con tanta despreocupación y efusividad, que no tuve ninguna duda de que habían dejado de hablar de mi un segundo antes. Pero tengo cosas más importantes en que pensar, como el hecho de que Hermione me susurro que quiere hablar conmigo en privado, no sé qué dirán, pero les daré la oportunidad antes de irme con mi dragón.

Me pareció extraño que Hagrid no estuviera en su lugar, sino que lo ocupaba la profesora Grubbly -Plank, lo que significaba que los de primer año ya habían cruzado el lago y estaban en el castillo, justo en ese momento las puertas del gran comedor se abrieron y entraron los nuevos alumnos de primero, quienes se ven asustados, guiados por la profesora McGonagall, que llevaba en la mano el taburete donde reposaba el viejo sombrero.

Cuando Hogwarts comenzaba su andadura

y yo no tenía ni una sola arruga,

los fundadores del colegio creían

que jamás se separarían.

Todos tenían el mismo objetivo,

un solo deseo compartían:

crear el mejor colegio mágico del mundo

y transmitir su saber a sus alumnos.

«¡Juntos lo levantaremos y allí enseñaremos!»,

decidieron los cuatro amigos

sin pensar que su unión pudiera fracasar.

Porque ¿dónde podía encontrarse

a dos amigos como Slytherin y Gryffindor?

Sólo otra pareja, Hufflepuff y Ravenclaw,

a ellos podía compararse.

¿Cómo fue que todo acabó mal?

¿Cómo pudieron arruinarse

tan buenas amistades?

Verán, yo estaba allí y puedo contarles

toda la triste y lamentable historia.

Dijo Slytherin: «Sólo enseñaremos a aquellos

que tengan pura ascendencia.»

Dijo Ravenclaw: «Sólo enseñaremos a aquellos

de probada inteligencia.»

Dijo Gryffindor: «Sólo enseñaremos a aquellos

que hayan logrado hazañas.»

Dijo Hufflepuff: «Yo les enseñaré a todos,

y trataré a todos por igual.»

Cada uno de los cuatro fundadores

acogía en su casa a los que quería.

Slytherin sólo aceptaba

a los magos de sangre limpia

y gran astucia, como él,

mientras que Ravenclaw sólo enseñaba

a los de mente muy despierta.

Los más valientes y audaces

tenían como maestro al temerario Gryffindor.

La buena de Hufflepuff se quedó con el resto

y todo su saber les transmitía.

De este modo las casas y sus fundadores

mantuvieron su firme y sincera amistad.

Y Hogwarts funcionó en armonía

durante largos años de felicidad,

hasta que surgió entre nosotros la discordia,

que de nuestros miedos y errores se nutría.

Las casas que, como cuatro pilares,

habían sostenido nuestra escuela

se pelearon entre ellas

y, divididas, todas querían dominar.

Entonces parecía que el colegio

mucho no podría aguantar,

pues siempre había duelos

y peleas entre amigos.

Hasta que por fin una mañana

el viejo Slytherin partió,

y aunque las peleas cesaron,

el colegio muy triste se quedó.

Y nunca desde que los cuatro fundadores

quedaron reducidos a tres

volvieron a estar unidas las casas

como pensaban estarlo siempre.

Y todos los años el Sombrero Seleccionador se presenta,

y todos saben para qué:

yo les pongo a cada uno en una casa

porque ésa es mi misión,

pero este año iré más lejos,

escuchen atentamente mi canción:

aunque estoy condenado a separarlos

creo que con eso cometemos un error.

Aunque debo cumplir mi deber

y cada año tengo que dividirlos,

sigo pensando que así no lograremos

eliminar el miedo que tenemos.

Yo conozco los peligros, leo las señales,

las lecciones que la historia nos enseña,

y les digo que nuestro Hogwarts está amenazado

por malignas fuerzas externas,

y que si unidos no permanecemos

por dentro nos desmoronaremos.

Ya se lo he dicho, ya están prevenidos.

Que comience la Selección.

Esto demuestra que las cosas están a punto de cambiar, por lo general el sombrero solo habla sobre las cualidades de cada casa, pero ahora por primera vez desde que estoy en Hogwarts el sombrero nos dio consejos, con los que estoy totalmente de acuerdo.

—Me pregunto si habrá hecho advertencias como ésta alguna otra vez —dijo Hermione con ansiedad.

—Sí, ya lo creo —afirmó Nick Casi Decapitado dándoselas de entendido e inclinándose hacia ella a través de Neville, quien hizo una mueca, pues era muy desagradable tener a un fantasma atravesando tu cuerpo.

—El sombrero se cree obligado a prevenir al colegio siempre que…—Pero la profesora McGonagall, que esperaba para empezar a leer la lista de alumnos de primer año, miraba a los ruidosos muchachos con aquellos ojos que abrasaban. Nick Casi Decapitado se llevó un transparente dedo a los labios y se sentó remilgadamente tieso, y los murmullos cesaron de inmediato.

La profesora McGonagall, tras recorrer por última vez las cuatro mesas con el entrecejo fruncido, bajó la vista hacia el largo trozo de pergamino que tenía entre las manos y pronunció el primer nombre:

—Abercrombie, Euan—El muchacho muerto de miedo en el que me había fijado antes se adelantó dando trompicones y se puso el sombrero en la cabeza; sus grandes orejas impidieron que éste se le cayera hasta los hombros.

El sombrero caviló unos instantes, y luego la rasgadura que tenía cerca del borde volvió a abrirse y gritó:

—¡Gryffindor! —aplaudí con el resto de los de su casa mientras Euan Abercrombie iba tambaleándose hasta nuestra mesa y se sentaba; parecía que estaba deseando que se lo tragara la tierra para que nadie volviera a mirarlo jamás.

Poco a poco, la larga fila de alumnos de primero fue disminuyendo. En las pausas que había entre la lectura de los nombres y la decisión del Sombrero Seleccionador, escuche cómo a Ron le sonaban las tripas. Finalmente seleccionaron a Zeller, Rose para Hufflepuff, y la profesora McGonagall recogió el sombrero y el taburete y se los llevó mientras el profesor Dumbledore se ponía en pie, para saludarnos a todos antes del banquete de bienvenida.

—A los nuevos —dijo Dumbledore con voz sonora, los brazos abiertos y extendidos y una radiante sonrisa en los labios.

— Les digo: ¡bienvenidos! Y a los que no son nuevos les repito, ¡bienvenidos otra vez! En toda reunión hay un momento adecuado para los discursos, y como éste no lo es, ¡al ataque! — Las palabras de Dumbledore fueron recibidas con risas y aplausos, el director se sentó con sumo cuidado y se echó la larga barba sobre un hombro para que no se le metiera en el plato, pues la comida había aparecido por arte de magia, y las cinco largas mesas estaban llenas a rebosar de trozos de carne asada, pasteles y bandejas de verduras, pan, salsas y jarras de zumo de calabaza.

—Excelente —dijo Ron con un gemido de placer; luego agarró la bandeja de chuletas que tenía más cerca y empezó a amontonarlas en su plato bajo la nostálgica mirada de Nick Casi Decapitado. A pesar de que no nos hablamos es agradable tenerlos cerca.

—¿Qué decía usted antes de que se iniciara la Ceremonia de Selección? —le preguntó Hermione al fantasma.

—Eso de que el sombrero podía lanzar advertencias—dijo Dean.

—¡Ah, sí! —contestó Nick, contento de tener un motivo para apartar la mirada del plato de Ron, quien estaba comiendo patatas asadas con un entusiasmo casi indecente.

—Sí, he oído al sombrero lanzar advertencias otras veces, siempre que ha detectado momentos de grave peligro para el colegio. Y, por supuesto, el consejo siempre ha sido el mismo: permanecer unidos, fortalecerse por dentro.

—¿Cóbo va a fabeb um fombebo fi el cobefio ftá em belifro? —preguntó Ron. Tenía la boca tan llena que creí que era todo un logro que hubiera conseguido articular algún sonido.

—¿Cómo decís? —preguntó con mucha educación Nick Casi Decapitado mientras Hermione hacía una mueca de asco. Ron tragó como pudo.

—¿Cómo va a saber un sombrero si el colegio está en peligro? —repitió interesado.

—No tengo ni idea. Bueno, vive en el despacho de Dumbledore, así que supongo que allí se entera de cosas —respondió el fantasma.

—¿Y pretende que todas las casas sean amigas? —dijo Seamus echando un vistazo a la mesa de Slytherin, donde mi ángel está rodeado de admiradores.

—Miren, no deben adoptar esa actitud, cooperación pacífica, ésa es la clave. Nosotros, los fantasmas, pese a pertenecer a diferentes casas, mantenemos vínculos de amistad. Aunque haya competitividad entre Gryffindor y Slytherin, a mí ni se me ocurriría provocar una discusión con el Barón Sanguinario. Además, aprendan de Potter que se casó con un Slytherin, felicidades, por cierto—dijo Nick Casi Decapitado, solo asentí y le sonreí agradeciendo, aunque tener la mirada de todos los Gryffindor es molesto.

—Ya, pero eso es porque le tiene usted miedo —aseguró Ron. Nick Casi Decapitado se ofendió mucho. Atrayendo la atención, lo cual agradecí.

—¿Miedo? ¡Creo poder afirmar que yo, sir Nicholas de Mimsy-Porpington, nunca jamás he pecado de cobarde! La noble sangre que corre por mis venas…—sonreí divertido de lo rara de su conversación.

—¿Qué sangre? Pero si usted ya no tiene…—lo interrumpió Ron.

—¡Es una forma de hablar! —exclamó Nick Casi Decapitado, tan enojado que empezó a temblarle aparatosamente la cabeza sobre el cuello medio rebanado.

—¡Espero tener todavía libertad para utilizar las palabras que se me antojen, dado que los placeres de la comida y de la bebida me han sido negados! Pero ¡ya estoy acostumbrado a que los alumnos se rían de mi muerte, se lo aseguro! —exclamo acaloradamente.

—¡Ron no se estaba riendo de usted, Nick! —terció Hermione fulminándolo con la mirada. Por desgracia, éste volvía a tener la boca a punto de explotar. Bueno al menos intento disculparse es mejor que nada. colocó bien el sombrero con plumas y se fue hacia el otro extremo de la mesa, donde se sentó entre los hermanos Creevey, Colin y Dennis. Otros que no están nada felices con mi matrimonio son ellos, al parecer mi dragón tenía razón sobre sus sentimientos hacia mí.

—Felicidades, Ron —le soltó Hermione.

—¿Qué pasa? ¿No puedo hacer una sencilla pregunta? —protestó él, indignado; al fin había conseguido tragar la comida que tenía en la boca.

—Olvídalo —dijo Hermione con fastidio, y ambos estuvieron el resto de la cena callados y enfurruñados. Pero no me paso desapercibidas las miradas que me lanzan constantemente, supongo que esperando la oportunidad de poder hablar.

Cuando todos los alumnos terminaron de comer y el nivel de ruido del Gran Comedor empezó a subir de nuevo, Dumbledore se puso una vez más en pie. Las conversaciones se interrumpieron al instante y todos giraron la cabeza para mirar al director. En ese momento lo único que deseo es dormir en los brazos de mi esposo.

—Bueno, ahora que estamos digiriendo otro magnífico banquete, les pido un instante de atención para los habituales avisos de principio de curso —anunció Dumbledore.

—Los de primer año deben saber que los alumnos tienen prohibido entrar en los bosques de los terrenos del castillo, y algunos de nuestros antiguos alumnos también deberían recordarlo.

El señor Filch, el conserje, me ha pedido, y según dice ya van cuatrocientas sesenta y dos veces, que les recuerde a todos que no está permitido hacer magia en los pasillos entre clase y clase, así como unas cuantas cosas más que pueden revisar en la larga lista que hay colgada en la puerta de su despacho.

Este año hay dos cambios en el profesorado. Estamos muy contentos de dar la bienvenida a la profesora Grubbly-Plank, que se encargará de las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas; también nos complace enormemente presentaros a la profesora Umbridge, la nueva responsable de Defensa Contra las Artes Oscuras— Hubo un educado, pero no muy entusiasta aplauso.

—Las pruebas para los equipos de quidditchde cada casa tendrán lugar en…—Se interrumpió e interrogó con la mirada a la profesora Umbridge. Como no era mucho más alta de pie que sentada, se produjo un momento de confusión ya que ninguno entendíamos por qué Dumbledore había dejado de hablar; pero entonces la profesora Umbridge se aclaró la garganta, «Ejem, ejem», y nos dimos cuenta de que se había levantado y que pretendía pronunciar un discurso.

Dumbledore sólo vaciló unos segundos; luego se sentó con elegancia y miró con interés a la profesora Umbridge, como si lo que más deseara fuera oírla hablar. Otros miembros del profesorado no fueron tan hábiles disimulando su sorpresa. Las cejas de la profesora Sprout habían subido hasta la raíz de su airosa melena, y la profesora McGonagall tenía la boca más delgada que nunca. Era la primera vez que un profesor nuevo interrumpía a Dumbledore.

Muchos alumnos sonrieron; era evidente que aquella mujer no tenía ni idea de cómo funcionaban las cosas en Hogwarts.

—Gracias, señor director, por esas amables palabras de bienvenida —empezó la profesora Umbridge con una sonrisa tonta, esta persona va ser nuestra aliada contra Dumbledore, tiene una voz muy chillona y entrecortada, de niña pequeña, y una vez más siento hacia ella una aversión que no podía explicarse; lo único que sabía era que todo en ella me resultaba repugnante, desde su estúpida voz hasta su esponjosa chaqueta de punto de color rosa. La profesora Umbridge volvió a carraspear «Ejem, ejem» y continuó su discurso.

—¡Bueno, en primer lugar, quiero decir que me alegro de haber vuelto a Hogwarts! —Sonrió, enseñando unos dientes muy puntiagudos.

—¡Y de ver tantas caritas felices que me miran! —eche un vistazo a su alrededor. Ninguna de las caras que vi tenía el aspecto de sentirse feliz. Más bien al contrario, todas parecían muy sorprendidas de que se dirigieran a ellas como si tuvieran cinco años.

—¡Estoy impaciente por conoceros a todos y estoy segura de que seremos muy buenos amigos! — Al oír aquello, los alumnos se miraron unos a otros; algunos ya no podían contener una sonrisa burlona.

—Estoy dispuesta a ser amiga suya mientras no tenga que ponerme nunca esa chaqueta —le susurró Parvati a Lavender, y ambas rieron por lo bajo.

La profesora Umbridge se aclaró la garganta una vez más «Ejem, ejem», pero cuando habló de nuevo su voz ya no sonaba tan entrecortada como antes. Sonaba mucho más seria, y ahora sus palabras tenían un tono monótono, como si se las hubiera aprendido de memoria.

—El Ministerio de Magia siempre ha considerado de vital importancia la educación de los jóvenes magos y de las jóvenes brujas. Los excepcionales dones con los que nacieron podrían quedar reducidos a nada si no se cultivaran y desarrollaran mediante una cuidadosa instrucción. Las ancestrales habilidades de la comunidad mágica deben ser transmitidas de generación en generación para que no se pierdan para siempre. El tesoro escondido del saber mágico acumulado por nuestros antepasados debe ser conservado, reabastecido y pulido por aquellos que han sido llamados a la noble profesión de la docencia—Al llegar a ese punto la profesora Umbridge hizo una pausa y saludó con una pequeña inclinación de cabeza al resto de los profesores, pero ninguno le devolvió el saludo. Las oscuras cejas de la profesora McGonagall se habían contraído hasta tal punto que parecía un halcón, y no se me escapó la mirada de complicidad que intercambió con la profesora Sprout, mientras Umbridge carraspeaba otra vez y seguía con su perorata.

—Cada nuevo director o directora de Hogwarts ha aportado algo a la gran tarea de gobernar este histórico colegio, y así es como debe ser, pues si no hubiera progreso se llegaría al estancamiento y a la desintegración. Sin embargo, hay que poner freno al progreso por el progreso, pues muchas veces nuestras probadas tradiciones no aceptan retoques. Un equilibrio, por lo tanto, entre lo viejo y lo nuevo, entre la permanencia y el cambio, entre la tradición y la innovación…—note que mi concentración disminuía, como si mi cerebro se conectara y se desconectara. El silencio que siempre se apoderaba del Gran Comedor cuando hablaba Dumbledore estaba rompiéndose, pues los alumnos se acercaban unos a otros y juntaban las cabezas para cuchichear y reírse. En la mesa de Ravenclaw, Cho Chang charlaba la mar de animada con sus amigas. Unos cuantos asientos más allá, Luna Lovegood había sacado El Quisquilloso. Mientras tanto, en la mesa de Hufflepuff, Ernie Macmillan era uno de los pocos que seguían mirando fijamente a la profesora Umbridge, pero tenía los ojos vidriosos y estoy seguro de que sólo fingía escuchar en un intento de hacer honor a la nueva insignia de prefecto que relucía en su pecho.

La profesora Umbridge no pareció reparar en la inquietud de su público. Tengo la impresión de que, si se hubiera desatado una revuelta delante de sus narices, ella habría continuado, impasible, con su discurso. Los profesores, a pesar de todo, seguían escuchando con atención, y Hermione parecía pendiente de cada una de las palabras que pronunciaba, aunque, a juzgar por su expresión, no eran de su agrado.

—… porque algunos cambios serán para mejor, y otros, con el tiempo, se demostrará que fueron errores de juicio. Entre tanto se conservarán algunas viejas costumbres, y estará bien que así se haga, mientras que otras, desfasadas y anticuadas, deberán ser abandonadas. Sigamos adelante, así pues, hacia una nueva era de apertura, eficacia y responsabilidad, decididos a conservar lo que haya que conservar, perfeccionar lo que haya que perfeccionar y recortar las prácticas que creamos que han de ser prohibidas y, por último, pero no menos importante, debido al caso especial de Draco Malfoy y Harry Potter, se les otorgara su propia habitación, cuando acabe el banquete, personalmente los llevare—Y tras pronunciar esa última frase la mujer se sentó. Dumbledore aplaudió y los profesores lo imitaron, aunque me fije en que varios de ellos sólo juntaban las manos una o dos veces y luego paraban. La mirada que Dumbledore le lanzo a Draco, no me gusto.

Unos cuantos alumnos aplaudieron también, pero el final del discurso, del que en realidad sólo habían escuchado unas palabras, pilló desprevenidos a casi todos, y antes de que pudieran empezar a aplaudir como es debido, Dumbledore ya había dejado de hacerlo. Todos estaban distraídos y cuchicheando mientras nos veían a Draco y a mi continuamente.

—Muchas gracias, profesora Umbridge, ha sido un discurso sumamente esclarecedor —dijo con una inclinación de cabeza.

—Y ahora, como iba diciendo, las pruebas de quidditchse celebrarán…—me desconecte por completo, mire a Draco quien solo me guiño un ojo, provocando varios suspiros.

—Sí, sí que ha sido esclarecedor —comentó Hermione en voz baja.

—No me irás a decir que te ha gustado. Ha sido el discurso más aburrido que he oído jamás, y eso que he crecido con Percy —repuso Ron mirándola con ojos vidriosos.

—He dicho que ha sido esclarecedor, no que me haya gustado —puntualizó Hermione.

—Ya que no podemos hablar contigo en la sala común, es mejor que lo hagamos ahora—dijo inusualmente serio Ron.

—Ah, ¿sí? —dije con sorpresa, pero sin que se dieran cuenta lancé un hechizo burbuja, sirve para evitar que oigan nuestra conversación y otro de privacidad, es el mismo que use para que no dijeran nada.

—En primera queremos disculparnos por nuestra forma de actuar, no teníamos derecho de entrometernos, admito que mi rabia contra Malfoy tuvo mucho que ver, pero debí de haberle dado una oportunidad como me pediste y lamento que hayas recibido más apoyo de los Slytherin que de tus propios amigos—suspiro avergonzada Hermione.

—Sí, tambien me disculpo, sabes que siempre he sido impulsivo y Malfoy se burlaba de mi familia y estatus, pero eres mi mejor amigo y no quiero perder tu amistad, no te prometo que seré el mejor amigo de Malfoy, pero al menos intentare llevarme bien con él—dijo Ron serio.

—Admito que su negativa me dolió, pero los perdono, comprendo porque reaccionaron así, despues de todo no conocen a Draco como lo conozco yo, pero espero que le den la oportunidad, se sorprenderían—dije con una sonrisa, en verdad estoy feliz de recuperarlos.

—Tambien queremos advertirte, Dumbledore no quiere que estés con los Malfoy, pero lo que nos preocupa es la manera en que dijo que se desharía de las molestias, se refería a Malfoy Harry, lo dijo de una forma que nos preocupó que le fuera hacer daño, incluso nos pidió que te espiáramos, cosa que no haremos, pero queríamos que lo supieras—un gruñido salió de mi garganta al escucharlo, lo mato si le toca un solo cabello a mi dragón.

—T…tranquilo amigo, sé que estas molesto, pero por el momento no puedes hacer nada—susurro con nerviosismo Ron, mirando alrededor. "Amor no sé lo que te están diciendo, pero relájate" solo escuchar la voz de mi ángel, hizo que aflojara mi mandíbula y mis músculos se relajaran. "No te preocupes, te lo contare en nuestra habitación".

—Gracias por la advertencia—fue lo único que dije.

—Somos tus amigos y aunque antes no lo hicimos, te apoyaremos siempre—dijo Hermione con una sonrisa.

De pronto se produjo un gran estrépito a su alrededor; era evidente que Dumbledore los había despedido a todos, porque los alumnos se habían puesto en pie y se disponían a salir del Gran Comedor. Hermione se levantó muy atolondrada.

—¡Ron, tenemos que enseñar a los de primero adónde deben ir!

—¡Ah, sí! ¡Eh, eh, ustedes! ¡Enanos! —exclamó Ron, que lo había olvidado.

—¡Ron! —exclamo molesta Hermione.

—Es que lo son, míralos… Son pequeñísimos. —trato de justificarse.

—¡Ya lo sé, pero no puedes llamarlos enanos! ¡Los de primer año! ¡Por aquí, por favor! —llamó Hermione con tono autoritario a los nuevos alumnos de su mesa.

Un grupo de alumnos desfiló con timidez por el espacio que había entre la mesa de Gryffindor y la de Hufflepuff; todos ponían mucho empeño en no colocarse a la cabeza del grupo. Realmente parecían muy pequeños; estoy seguro de que, en mi caso, no lo parecía tanto cuando llegue por primera vez a Hogwarts. Les sonreí y un muchacho rubio que estaba junto a Euan Abercrombie se quedó petrificado, le dio un codazo y le susurró algo al oído. Ambos se ruborizaron y salieron lo más rápido posible.

—Hasta luego —les dije a Ron y a Hermione, fui donde Draco me esperaba con una hermosa sonrisa en su rostro, ignoré lo mejor posible los susurros, las miradas y los dedos que lo señalaban al pasar. Este año será realmente interesante, pero lo único que me importa en este momento es tener en mis brazos a mi amado.


Bueno chicas y chicos, espero que les haya gustado, lamento haber tardado tanto, pero me bloquee un poco, gracias a todas por sus reviews, me disculpo por no contestarlos personalmente, no cuento con el tiempo, pero no duden que los leo todos, como mencione la primera parte de esta historia se dará en el mundo magico y la otra parte en el mundo ninja.

Nos seguimos leyendo

Bella.