Los personajes no me pertenecen son de J.K Rowling y Kishimoto

Summary: Harry se entera que cuando cumpla quince su parte criatura despertara dándole nuevos poderes y una pareja destinada para él, si eso no fuera poco descubre que tiene un primo en un mundo completamente diferente al suyo: El mundo Ninja, ahora luchara junto a su pareja para proteger todo lo que ama.

Parsel -"Hola"

Hechizos- Accio o Jutsus

Voz sobrenatural- Hola

Otro idioma "Hola"

Recuerdos, visiones [Hola]


Capítulo 17 Pluma de sangre

Pov Draco

Me despedí de los chicos y caminamos a nuestra habitación, por la mirada de Harry sé que ya se arrepintió de lo que hizo, pero eso no evita que este molesto, dijimos que mantendríamos el perfil bajo, y que hace mi adorado esposo, se pelea el primer día con la nueva profesora y lo peor es que esa maldita puede fastidiarnos.

—Bien querido, explícame ¿Porque rompiste nuestro acuerdo? —sé que no lo hubiera hecho por una tontería, me he dado cuenta que ha estado irritado todo el día.

—No voy a justificarme, porque sé que me equivoque, pero el día fue horrible y tener que oír a la cara de sapo, burlarse y menospreciar a las personas, fue la gota que derramo el vaso—dijo serio.

—¿Qué te tiene irritado? —pregunte preocupado.

—Es mi lado arpía, sabes que no podemos estar mucho tiempo separados, por primera vez en años, Gryffindor y Slytherin solo tenemos una clase juntos, obviamente fue obra de nuestro querido director—bufo molesto.

—Me di cuenta, al parecer su estrategia por el momento es mantenernos separados—miré como se acercó y enterró su rostro en mi cuello, siempre que esta estresado lo hace, dice que mi aroma lo relaja. Acaricie su cabello, provocando que se recargara más en mi cuerpo.

—Vamos a cenar, ya es hora—dije besando su frente.

—¿Puedo sentarme contigo? —suplico cansado.

—Claro que si amor, aunque presiento que solo lo podrás hacer esta noche, te echaste de enemiga a esa mujer y no sabemos cómo actuara ahora—lo tome de la mano y guie al gran comedor.

En el camino nos topamos con la mirada de muchos alumnos, todos miraban nuestras manos y cuchicheaban, además parece ser que la discusión que tuvo Harry con la cara de sapo se extendió a una velocidad increíble. Nos sentamos frente a Blaise, Theo, Vincent y Gregory, Pansy está sentada a la par de Harry y Daphne a mi lado, son como un escudo.

Oímos cuchicheos a nuestro alrededor. Lo más curioso es que a ninguno de los que susurran parece importarle que Harry se entere de lo que están diciendo de él. Más bien al contrario: es como si estuvieran deseando que se enfadara, para poder escuchar su historia directamente.

Sus amigos lo miraban preocupado, sé que quieren saber cómo está, pero aún no se atreven a sentarse con nosotros, muchos Slytherin para su gusto. Aunque según los chicos, congeniaron bien una vez que la incomodidad inicial paso. Me concentré en el futuro inmediato de mis amigos y sonreí al ver que serán buenos amigos, al menos no tenemos que preocuparnos por eso.

—¿Cómo estas querido? —le pregunto Daphne a Harry.

—Irritado, pero me vengare de esa maldita—siseo mientras apuñalaba con furia una patata.

—Comprendo eso, pero no te desquite con la comida—dijo Blaise con burla. Solo recibió una mirada fulminante como respuesta. Acaricie su pierna y toda la tensión pareció salir de su cuerpo.

—¿Qué harás? —pregunto Pansy curiosa.

—Tengo un mapa merodeador y una capa de invisibilidad—fue lo único que dijo con una sonrisa arrogante.

—¿Podemos verlos? —pregunto Vincent emocionado, desde tercero han querido saber cómo salió de Hogwarts sin que nadie se dé cuenta.

—No lo traigo conmigo, están en mi baúl—dijo Harry con una pequeña sonrisa.

—La verán mañana, quiero descansar y con ustedes en mi habitación no podre—dije sirviéndome jugo de calabaza.

—Descansar, si claro—se rio Blaise, le lance un hechizo punzante que lo hizo saltar y mirarme molesto.

—Que descansen, hasta mañana—dije tomando la mano de Harry, al ver que había terminado de comer, estoy harto de las miradas y cuchicheos. Una vez en la habitación, tomamos un baño junto y nos pusimos el pijama.

—Hay algo que no te he dicho, tengo una semana de castigo todas las tardes esta semana—lo mire incrédulo y molesto.

—Quiere decir, que redujiste nuestro tiempo juntos aún más—dije molesto acostándome.

—Lo siento, prometo no volver hacerlo, al menos no directamente—dijo abrazándome por la espalda y besando mi cuello. Me voltee y coloque mi cabeza en su pecho, mañana será un nuevo día.


Pov Harry

El día siguiente amaneció tan plomizo y lluvioso como el anterior. Hagrid tampoco estaba sentado a la mesa de los profesores a la hora del desayuno.

—La única ventaja es que hoy no tenemos a Snape —comentó Ron con optimismo. Hermione dio un gran bostezo y se sirvió una taza de café. Parecía contenta.

—¿Por qué tan contenta? —pregunto Ron curioso.

—Los gorros ya no están. A lo mejor resulta que los elfos domésticos quieren ser libres—en verdad no comprendo su afán por querer liberarlos, son criaturas que se sienten bien sirviendo, es su función.

—Yo no estaría tan seguro. Quizá no podamos considerarlos prendas de vestir. Yo jamás habría dicho que eran gorros, más bien parecían vejigas lanudas—replicó él, cortante. Hermione no le dirigió la palabra en toda la mañana.

Después de una clase doble de Encantamientos tuvieron también dos horas de Transformaciones. El profesor Flitwick y la profesora McGonagall dedicaron el primer cuarto de hora de sus clases a sermonearnos sobre la importancia de los TIMOS.

—Lo que deben recordar, es que estos exámenes pueden influir en sus vidas en los años venideros. Si todavía no han planteado seriamente qué carrera quieren hacer, éste es el momento. Mientras tanto, ¡me temo que tendremos que trabajar más que nunca para asegurarnos de que todos ustedes rinden a la altura de su capacidad en el examen! —dijo el profesor Flitwick, un mago bajito con voz de pito, encaramado como siempre, en un montón de libros para poder ver a sus alumnos por encima de la superficie de su mesa.

Luego estuvimos más de una hora repasando encantamientos convocadores que, según el profesor Flitwick, era probable que aparecieran en el TIMO; remató la clase poniéndonos como deberes un montón de encantamientos. Lo mismo ocurrió, o peor, en la clase de Transformaciones.

—Piensen que no aprobaran los TIMOS sin unas buenas dosis de aplicación, práctica y estudio. No veo ningún motivo por el que algún alumno de esta clase no apruebe el TIMO de Transformaciones, siempre que se apliquen en sus estudios —nos advirtió la profesora McGonagall con gravedad Neville hizo un ruidito de incredulidad

—Sí, tú también, Longbottom no tengo queja de tu trabajo; lo único que tienes que corregir es esa falta de confianza en ti mismo. Por lo tanto… hoy vamos a empezar con los hechizos desvanecedores. Aunque son más fáciles que los hechizos comparecedores, que no suelen abordarse hasta el año de los ÉXTASIS, se consideran uno de los aspectos más difíciles de la magia, cuyo dominio tienen que demostrar en sus TIMOS—agregó la profesora.

La profesora McGonagall tenía razón, pues encontré un poco difíciles los hechizos desvanecedores. Por suerte practicar en el verano ayudo.

Cuando llegamos a Cuidado de Criaturas Mágicas, un dolor de cabeza insoportable volvió atacarme, creo que estar separado tanto tiempo de Draco me está afectando.

El día se había puesto frío y ventoso, y mientras descendíamos por el empinado jardín hacia la cabaña de Hagrid, note a los Slytherin esperando, sin importarme que nos estuvieran viendo me dirigí donde Draco, salude a los chicos y sin importarme las miradas impactadas de la mayoría de los estudiantes, enterre mi rostro en su cuello, al instante el dolor de cabeza se detuvo con solo inhalar su aroma.

—¿Ya están todos? —gritó la profesora Grubbly-Plank viendo que estábamos todos los de Slytherin y Gryffindor.

—Entonces manos a la obra. ¿Quién puede decirme cómo se llaman estas cosas? — Señaló el montón de ramitas que tenía delante y Hermione levantó una mano.

—¿Estas bien? —me susurro en el oído, para que la profesora no se diera cuenta, por suerte Vincent y Gregory nos tapan de la vista de todos.

—Nuestra separación me está afectando, siento como si la cabeza me fuera a estallar, solo teniéndote en mis brazos e inhalando tu aroma se calma—dije besando su cuello.

—A ver, ¿alguien sabe cómo se llaman estas criaturas? ¿Señorita Granger?

—Bowtruckles, son guardianes de árboles; generalmente viven en los que sirven para hacer varitas—dijo Hermione.

—Cinco puntos para Gryffindor. Efectivamente, son Bowtruckles, y como muy bien dice la señorita Granger, generalmente viven en árboles cuya madera se emplea para la fabricación de varitas. ¿Alguien sabría decirme de qué se alimentan? —replicó la profesora Grubbly-Plank.

—De cochinillas —contestó Hermione de inmediato, me acurruque más en sus brazos, Draco empezó acariciarme la cabeza, dándome masajes, se siente tan bien.

—Muy bien, anótate cinco puntos más. Bien, siempre que necesiten hojas o madera de un árbol habitado por un bowtruckle, es recomendable tener a mano un puñado de cochinillas para distraerlo o apaciguarlo. Quizá no parezcan peligrosos, pero si los molestan intentarán sacarles los ojos con los dedos, que, como pueden ver, son muy afilados; por lo tanto, no conviene que se acerquen a nuestros globos oculares. De modo que si quieren aproximarse un poco… Cojan un puñado de cochinillas y un bowtruckle, hay uno para cada tres, y así pueden examinarlos mejor. Antes de que termine la clase quiero que cada uno de ustedes me entregue un dibujo con todas las partes del cuerpo señaladas—mire como Vincent nos trajo uno para nosotros, Gregory se hizo con Blaise y Theo.

Cuando la campana repicó por el jardín, enrolle mi dibujo del bowtruckle, bese con pasión a mi dragón aprovechando que los chicos nos cubrían, no lo veré hasta la cena y será un martirio, acaricie su rostro y me fui hacia Herbología, Ron y Hermione me siguieron despidiéndose con un movimiento de mano, sonreí ante el pequeño progreso que se está dando entre nuestros amigos.

La puerta del invernadero más cercano se abrió y por ella desfilaron unos cuantos alumnos de cuarto curso, entre los que estaba Ginny.

—¡Hola! —los saludó con alegría y sonriéndome al pasar a mi lado, solo asentí y por no ser grosero, no sé lo que planea, pero no quiero que cause problemas a mi matrimonio.

Unos segundos más tarde salió Luna Lovegood, un tanto rezagada del resto de la clase, con la nariz manchada de tierra y el cabello recogido en un moño en lo alto de la cabeza. Al verme, los ojos de Luna se desorbitaron aún más por la emoción y vino hacia donde me encontraba. Muchos compañeros giraron la cabeza con curiosidad. Luna respiró hondo.

—Felicidades por tu matrimonio, ustedes hacen una bonita pareja, están destinados—dijo con una sonrisa.

—Gracias—susurre ante el inesperado comentario. Luna llevaba unos pendientes que parecían rábanos de color naranja, un detalle en el que también se habían fijado Parvati y Lavender, pues ambas se reían por lo bajo y le señalaban las orejas.

Luna les lanzó una mirada fulminante y se alejó indignada, mientras los rabanitos oscilaban con energía en sus orejas. Parvati y Lavender ya no eran las únicas que se desternillaban de risa.

—¿Quieres hacer el favor de no reírte? —le dije a Hermione mientras entrabamos a clase.

La profesora Sprout empezó la clase sermoneándonos sobre la importancia de los TIMOS, lo cual no sorprendió a nadie. Estoy deseando que los profesores dejaran de hablar de los exámenes; empiezo a notar una desagradable sensación en el estómago cada vez que recuerdo la cantidad de deberes que tengo que hacer, una sensación que empeoró notablemente cuando, al finalizar la clase, la profesora Sprout nos mandó otra redacción. Así pues, cansados y apestando a estiércol de dragón, el tipo de fertilizante preferido de la profesora Sprout, regresamos al castillo. Nadie hablaba mucho ya que había sido un largo día.

Como no quiero ir hasta mi habitación a dejar la mochila, me fui con ella al gran comedor, busque a Draco y lo mire platicando animadamente con los chicos, hoy me sentare en la mesa de Gryffindor, no queremos tentar nuestra suerte y nos lo terminen prohibiendo. A las cinco tengo mi primer castigo con la cara de sapo.

—¡Eh, Potter! —grito una voz potente y enfadada.

—¿Qué pasa ahora? —murmure con tono cansino. Al darme la vuelta vi a Angelina Johnson, que parecía estar de un humor de perros.

—¿Cómo que qué pasa? —replicó clavándome el dedo índice en el pecho.

—¿Cómo has permitido que te castiguen el viernes a las cinco? —pregunto molesta.

—¿Qué? ¿Qué…? ¡Ah, sí, las pruebas para elegir al nuevo guardián! —dije recordando, que me había comentado sobre el asunto, siento como si el dolor de cabeza que había remitido al estar con Draco, estuviera regresando con mas potencia.

—¡Ahora te acuerdas! ¿Acaso no te dije que quería hacer una prueba con todo el equipo y buscar a alguien que encajara con el resto de los jugadores? ¿No te dije que había reservado el campo de quidditch con ese propósito? ¡Y ahora resulta que tú has decidido no ir! —rugió Angelina.

—En primera no le grites, y déjame explicarte ya que al parecer eres tan ignorante como para no saber que cuando se recibe un castigo, no es opcional, debe asistir, así que no decidió nada—siseo con frialdad Draco mirándola con desprecio.

—Esto no te incumbe, solo les concierne a los miembros del equipo de Gryffindor, una serpiente asquerosa como tú, no tiene nada que ver aquí—la mire con frialdad.

—No debiste decir eso—susurro Fred, estamos en el gran comedor por lo que todos están pendientes de nuestra discusión, Draco no vino solo, los chicos lo respaldan. Angelina ignoro lo que dijo Fred y esta vez se dirigió a mí.

—Ya puedes ir a verla y pedirle que te levante el castigo del viernes. Y no me importa cómo lo hagas, pero ¡quiero verte el viernes en el campo! —dijo Angelina con fiereza. La mire molesto, me importa un comino que sea la capitana, no tiene ningún derecho de hablarme en ese tono y mucho menos tratar de esa forma a mi dragón.

—Sera bueno que el viernes busqué tambien a un buscador—fue lo único que dije tomando la mano de Draco y nos alejamos a grandes zancadas, ni siquiera me importo el jadeo colectivo de los Gryffindor, de igual forma es algo que ambos decidimos, solo que no sabía cómo decírselos sin armar conflictos, tomaremos todo el tiempo libre que tengamos para entrenar en la sala de los menesteres. Draco ya renuncio, solo faltaba que lo hiciera yo.

—¿Crees que hay alguna posibilidad de que la profesora Umbridge te levante el castigo? —pregunto Draco una vez estuvimos en nuestro cuarto.

—Ninguna —conteste desanimado. Draco le pidió a dobby que nos trajera comida, nos pusimos hacer los deberes, sé que ahora toda la casa de Gryffindor me debe de estar odiando, pero no me importa, de igual forma no tengo pensado jugar quidditch profesionalmente.

—¿Ya decidiste que deseas estudiar? —le pregunte curioso a Draco.

—Quiero ser inefable ¿Y tú? —dijo con una media sonrisa.

—Auror, al parecer los dos trabajaremos en el ministerio—me gusta, lo tendré cerca, aunque no tengo la menor idea de lo que hace un inefable.

—Y con muchísima más razón debemos de estudiar mucho, así no tendremos problemas para aplicar—asentí y besé sus labios, como amo a este hombre.

A las cinco menos cinco, me despedí de Draco y fui hacia al despacho de la profesora Umbridge, en el tercer piso. Llame a la puerta y ella contestó con un meloso «Pasa, pasa». Entre con cautela, mirando a mi alrededor, había visto aquel despacho en la época en que lo habían utilizado cada uno de los tres anteriores profesores de Defensa Contra las Artes Oscuras. Cuando Gilderoy Lockhart estaba instalado allí, las paredes se hallaban cubiertas de retratos suyos. Cuando lo ocupaba Lupin, se podía encontrar en aquella habitación cualquier fascinante criatura tenebrosa en una jaula o en una cubeta. Y en tiempos del falso Moody, el despacho estaba abarrotado de diversos instrumentos y artefactos para la detección de fechorías y ocultaciones.

En este momento, sin embargo, estaba completamente irreconocible. Todas las superficies estaban cubiertas con fundas o tapetes de encaje. Había varios jarrones llenos de flores secas sobre su correspondiente tapete, y en una de las paredes colgaba una colección de platos decorativos, en cada uno de los cuales había un gatito de color muy chillón con un lazo diferente en el cuello. Eran tan feos que me quede mirándolos, petrificado, hasta que la profesora Umbridge volvió a hablar.

—Buenas tardes, señor Potter—mire nuevamente a mi alrededor. Al principio no la había visto porque llevaba una chillona túnica floreada cuyo estampado se parecía mucho al del mantel de la mesa que la profesora tenía detrás.

—Buenas tardes, profesora Umbridge —repuse con frialdad.

—Siéntese, por favor —dijo la profesora señalando una mesita cubierta con un mantel de encaje a la que había acercado una silla. Sobre la mesa había un trozo de pergamino en blanco que parecía esperarme.

—Copiará con una pluma especial que tengo yo. Tome—me entrego una larga, delgada y negra pluma con la plumilla extraordinariamente afilada.

—Quiero que escriba «No debo decir mentiras» —me indicó con voz melosa. Me abstuve a decir que no dije ninguna mentira, mi boca ya me causo suficientes problemas.

—¿Cuántas veces? —pregunté fingiendo educación lo mejor que pude.

—Ah, no sé, las veces que haga falta para que se le grabe el mensaje —contestó la profesora Umbridge con ternura, mi lado arpía esta alerta, sé que no todo es lo que parece.

—Ya puede empezar—Ella fue hacia su mesa, se sentó y se encorvó sobre un montón de hojas de pergamino que parecían trabajos para corregir. Levante la afilada pluma negra y entonces me dio cuenta de lo que faltaba.

—No me ha dado tinta —dije ya hastiado y queriendo irme.

—Ya, es que no la necesita —contestó la profesora, y algo parecido a la risa se insinuó en su voz. Puse la plumilla en el pergamino, escribí: «No debo decir mentiras» no pude evitar soltar un grito de dolor.

Las palabras habían aparecido en el pergamino escritas con una reluciente tinta roja, y al mismo tiempo habían aparecido en el dorso de mi mano derecha. Quedaron grabadas en mi piel como trazadas por un bisturí; sin embargo, mientras contemplaba aquel reluciente corte, la piel cicatrizó y quedó un poco más roja que antes, pero completamente lisa.

Me di la vuelta y miré a la profesora Umbridge. Ella me observaba con la boca de sapo estirada forzando una sonrisa.

—¿Sí? —pregunto con dulzura.

—Nada —respondí con frialdad y furia. Volví a mirar el pergamino, puse la plumilla encima una vez más y escribí de nuevo la misma frase, inmediatamente note otra vez un fuerte dolor en el dorso de la mano, una vez más las palabras se habían grabado en mi piel y desaparecieron pasados unos segundos, me mordí la lengua para evitar gritar o gemir por el dolor y continúe escribiendo, comprendí que estoy usando mi propia sangre. No sé cuántas horas llevo escribiendo, pero sé que son más de la establecida.

A través de la ventana del despacho vi que había oscurecido, pero no pregunte cuándo podía parar. Ni siquiera mire qué hora era. Sabía que ella me observaba, atenta a cualquier señal de debilidad, y no pensaba mostrar ninguna, aunque tenga que pasar toda la noche sentado, cortándome la mano con esta pluma.

—Venga aquí —me ordenó la profesora Umbridge, sé que es muy tarde, ni siquiera me dejo cenar. Me duele la mano, y cuando mire el corte se había curado, pero tengo la piel muy tierna.

—La mano —pidió la profesora Umbridge. Se la tendí y ella la cogió entre las suyas, contuve el estremecimiento cuando la toco con sus gruesos y regordetes dedos, lleva varios feos y viejos anillos.

—¡Ay, ay, ay! Veo que todavía no le he impresionado mucho. Bueno, tendremos que intentarlo de nuevo mañana, ¿no? Ya puede marcharse—comentó sonriente.


Pov Draco

Despues de que Harry se fue, decidí pasar tiempo con mis amigos en la sala común, me gusta tener mi propio cuarto, pero extraño sentarme en mi sillón junto a la chimenea, al llegar los chicos conversaban emocionados y no son los únicos, todos parecen eufóricos, supongo que la renuncia de Harry, es muy beneficiosa para el equipo, al menos eso apaciguara a nuestro capitán por mi renuncia.

—Supongo que Harry ya se fue a su castigo—dijo Blaise con una sonrisa.

—No estaba nada contento, esperemos que no la hechice—dijo Theo señalando mi sillón.

—Se aguantará para no meterse en más problemas—una vez me acomode, mire a mi alrededor, puede que ya no pase tanto tiempo como antes, pero sigo siendo quien manda aquí.

—Los gatitos están molesto por su renuncia y te culpan, piensan que tú se lo pediste ¿es cierto? —pregunto Blaise curioso.

—Por si lo olvidas Blaise, tambien renuncie, es algo que decidimos juntos, en realidad fue su idea, pensamos tomar el tiempo que usábamos para el quidditch para pasar tiempo juntos—una fuerte rabia y dolor paso atreves de mi conexión con Harry, lo está lastimando.

—Esa maldita perra lo está lastimando—sisee furioso, me levante y me dirigí a la oficina de esa desgraciada.

—Draco detente ¿Qué pasa? —pregunto Blaise tomándome del brazo.

—No sé qué está haciéndole, pero Harry está sintiendo dolor—dije apretando los puños.

—Entendemos lo que dices, pero si vas, solo complicaras las cosas, vete a tu habitación y espéralo, lamentablemente es lo único que puedes hacer—dijo Theo, sé que tiene razón, pero me da tanta rabia, asentí y cambie de direccion, respire profundo al llegar dije la contraseña y espere, pasaron horas, ni siquiera cene, cuando lo escuche entrar, me miro sorprendido, para luego sonreír.

—¿Qué te hizo? Y no me mientas porque lo sentí—suspiro cansado y me halo para que nos sentáramos en la cama.

—Me hizo escribir toda la noche con una pluma que usa mi sangre—dijo con un suspiro, se ve agotado, me mostro la mano y me llene de rabia y odio al ver las letras grabadas en ella, su piel esta roja, estoy seguro que si lo toco le ardera.

—La maldita uso una pluma de sangre—sisee furioso, acaricie su mano con suavidad, no permitiré que lo haga de nuevo, le escribiré a padre, aunque estoy seguro que mi amado va a vengarse, lo conozco y no dejara pasar esto y con gusto lo ayudare.

—¿Qué es una pluma de sangre? —pregunto apoyando su cabeza en mi hombro.

—Es un objeto magico que fue prohibido por el ministerio debido a que era usado como medio de tortura, no puedo creer que esté usando algo ilegal —dije molesto, tengo un sabor amargo en la boca, cada vez que veo su mano.

—Y este solo fue el primer día—se lamentó enterrando su rostro en mi cuello, lo abrace y pegue a mi cuerpo.

—Te aseguro amor, que no terminaras ese castigo, por suerte padre tiene influencias con el ministerio, más en concreto puede usar al ministro y no te quejes, te ayudare a vengarte, pero no dejare que esa maldita te deje cicatrices de por vida, eso es lo que ocurrida si sigues asistiendo, vamos a tomar una ducha y luego te aplicare una pomada que te ayudara con el dolor—sonreí al ver como se deja llevar, sin quejarse en lo más mínimo. Ya pensaremos en una forma de vengarnos.

A la mañana siguiente, bajamos a desayunar, por desgracia la mayoría de los Gryffindor son unos idiotas entrometidos, como si tuvieran el derecho de obligar a alguien a jugar. Ni siquiera llegamos al gran comedor, cuando la tal Angelina lo abordo diciéndole que estaba decepcionada y que más vale se presentara al entrenamiento el viernes.

—Te lo repito de nuevo, no volveré a jugar quidditch, así que no me esperes, busca a un nuevo buscador, estoy fuera—dijo molesto Harry, me dio un beso y se fue a sentar con sus amigos, ignorando las miradas molestas de los Gryffindor. Por mi parte me senté con mis amigos, coloqué un hechizó de privacidad y les conté lo que paso.

—Como se atreve a lastimarlo, hay que demostrarle que con una Slytherin nadie se mete—dijo Pansy con una sonrisa maliciosa.

—Pansy querida, Harry es un Gryffindor—le dijo Blaise con cariño, empezaron a salir en el verano, sinceramente no me sorprende, siempre giraban en torno al otro.

—Es un Slytherin honorario—dijo Daphne sonriendo.

—Otra vez se está comiendo a Draco, habla con ella, Harry es igual o más posesivo que Draco y temo que si intenta algo, ella acabara en la enfermería—dijo Pansy mirando molesta a Astoria la hermanita de Daphne.

—Ya lo hice, tambien se lo dije a padre, si ella quiere aprender por las malas, pues no hay nada que hacer, es terca, me recuerda a la comadreja, piensa que Draco dejara a Harry para casarse con ella, ya cumplí como hermana mayor al advertirle—dijo Daphne lanzándole una mirada sumamente fría, al instante la chica aparto la vista.

—Lo que me molesta es que Harry tendrá que ir de nuevo con ella, padre ya está resolviéndolo, así que estoy seguro que hoy será el último día que vaya, le pedí al profesor Snape mas ungüento, ayer le aplique todo el que tenía—mire como Harry discutía con sus amigos, odio que tenga que pasar por eso de nuevo.


Pov Minato

Han pasado semanas desde que desapareció el demonio, recibo reporte de los Sannin semanalmente, todos con resultados nulos, según la información están en China, recién terminaron con Japón, no sé cuánto tiempo tomara esta misión, pero temo que serán años.

—Hokage-sama, la persona que mando el líder del clan Uzumaki está aquí por la cuota de este mes—dijo Tomoka, mi asistente. Debido a que cada mes debemos de pagarles, nos vemos en la penosa necesidad de tomar cualquier misión, además de que los Uchiha no están poniéndonos las cosas fáciles, siguen siendo los policías de Konoha y ninjas, pero ahora hacen las cosas bajo sus propios términos.

—Págale. Mándame a los gennin, tenemos muchas misiones para ellos—suspire cansado, al instante todos los sensei con sus respectivos gennin se encuentra en mi oficina, tenemos misiones de todo tipo, desde ayudar a construir edificios hasta cuidar niños, esto por lo general lo hacíamos solo en nuestra aldea, pero con nuestra situación, tuvimos que ampliar nuestros horizontes, extraoficialmente ayudamos a otro tipo de personas, ellos son los que mejor nos pagan, Danzo se encarga de estas misiones en particular, sus anbus son los ideales, despues de todo, así se les entreno. Nadie sabe de estas misiones, solo nosotros dos, aunque por lo general los líderes de clanes me apoyan, sé que no lo harán si se enteran de esto. Y pueden tratar de rebelarse como el clan Uchiha.

Danzo considera que deben ser eliminado en su totalidad, pero la seguridad del complejo aumento considerablemente, muchos de los ninjas que he mandado a espiarlos, han perdido la cabeza debido al genjutsu en que los introduce, por lo que decidí que por el momento dejare las cosas así, una vez pasen los años y bajen la guardia, atacaremos, al igual que Danzo estoy considerando la idea de eliminarlos, pero sé que no es el momento.

—Hokage-sama, Sarutobi-sama lo busca—apreté los labios irritado, fue su culpa que todo esto pasara, seguro viene a sermonearme y pedirme que desista de la búsqueda.

—Dile que venga en otra ocasión, en este momento estoy ocupado—mire las nuevas solicitudes.

Transportaciones Gatō, es una corporación creada por Gatō con la que se convirtió en millonario; esta se encargaba del tráfico de drogas de forma marítima y también del tráfico de Armas Ninja, también extorsiona a los aldeanos para explotar sus recursos, como está sucediendo en muchos países pequeños, al que deja con escasos recursos. Con estos negocios fraudulentos, no le importa matar o empobrecer a cualquier tipo de gente.

Y ahora es uno de nuestros principales clientes, le cobramos una fortuna por cada petición que recibimos, gracias a él, es que logramos completar la cuota de este mes, no es el único cliente con dudosa reputación que tenemos, por suerte Danzo es un experto en encubrir nuestras huellas, para todos, las personas que acompañan a Gatō son mercenarios y ninjas renegados.

Por suerte los otros Kages no se han enterado de nuestra lamentable situación y me encargare que siga así, dividí las misiones que harían nuestros ninjas y lo que harían los de la raíz, sonreí al ver la cantidad de solicitudes que serán enviada a Danzo, al parecer la cuota del próximo mes, será más sencilla de conseguir.

Sé que todo cambiara una vez obtenga al demonio, somos una de las grandes cinco naciones y es algo que no permitiré que cambie, aunque tengamos que recurrir a estos medios para conseguirlo.


Pov Harry

Mi segundo día de castigo fue igual al anterior, horas y horas escribiendo la misma estúpida frase, cuando llegue a mi habitación, Draco me estaba esperando con una hermosa sonrisa, tomamos un baño juntos y me aplico el ungüento.

Gracias a Lucius solo recibí dos días de castigo, el ministro estuvo indignado y sanciono a la cara de sapo, por desgracia aún sigue aquí. Draco y yo retomamos nuestro entrenamiento, pero solo de magia, las técnicas ninjas las practicaremos cuando estemos en casa, Lucius y Sirius nos enviaron varios libros sobre control y manejo de magia sin varita.

Me dirigí a la lechuceria para mandar una carta que le escribimos a los niños, Draco se está bañando, por lo que aprovechare para no atrasarnos y desayunar tranquilos.

Mire hacia abajo y vi a la esquelética gata del conserje, la Señora Norris, que pasaba escabullándose por mi lado. La gata clavó brevemente sus ojos amarillos comolámparas antes de desaparecer detrás de una estatua de Wilfred el Nostálgico.

El sol ya había salido completamente, así que cuando entre en la lechucería, la luz que se colaba por las ventanas sin cristales me deslumbró; unos gruesos rayos de sol plateados se entrecruzaban en la estancia circular, en cuyas vigas había posadas cientos de lechuzas, un poco inquietas con las primeras luces de la mañana; era evidente que algunas acababan de llegar de cazar.

—¡Ah, estás ahí! —exclame al verla cerca de la parte más alta del techo abovedado.

—Ven aquí, tengo una carta para ti—Hedwig emitió un débil ululato, extendió sus grandes alas blancas y descendió hasta posarse en mi hombro.

— Mira, llévala a la mansión Malfoy, es para los niños—le dije dándole la carta para que la agarrara con el pico.

—Que tengas un feliz vuelo—le desee, y la lleve a una de las ventanas. Hedwig, tras presionarme brevemente el brazo, salió volando hacia el deslumbrante cielo. Seguí su trayectoria con la mirada hasta que la lechuza se convirtió en una motita negra y desapareció del todo; entonces dirigí la vista hacia la cabaña de Hagrid, que se veía muy bien desde aquella ventana, y comprobé que seguía deshabitada: no salía humo por la chimenea y las cortinas estaban corridas.

Una ligera brisa agitaba las copas de los árboles del Bosque Prohibido. Las contemplé mientras me deleitaba con el fresco aire que me azotaba la cara, me puse a pensar en el entrenamiento que tengo más tarde con mi hermoso dragón, Voldemort aún no ha hecho ningún movimiento, pero no queremos arriesgarnos, estaremos preparados.

La puerta de la lechucería se abrió, Cho Chang entro con una carta y un paquete en las manos.

—¡Hola! —dije automáticamente.

—¡Ah, hola! No pensé que habría alguien aquí tan temprano… Hace cinco minutos me he acordado de que hoy es el cumpleaños de mi madre—respondió ella con voz entrecortada.

—Ya —repuse sin mucho interés.

—Me entere que renunciaste al quidditch, espero que lo reconsideres, solo porque Malfoy renuncio, no quiere decir que tu tambien tengas que hacerlo—dijo mientras elegía una de las lechuzas del colegio y le colocaba el paquete y la carta.

—Eso no es asunto de nadie, si me disculpas, mi esposo me está esperando—dije con frialdad, pase a su lado e ignore sus disculpas y suplicas que me quedara a platicar con ella un rato más.

Supongo que ella no es la única que piensa lo mismo, Ron está molesto porque deje al equipo, pero no entiende que el quidditch ya no es importante para nosotros, tenemos nuevas responsabilidades y perder el tiempo jugando en vez de usarlo en algo más productivo como entrenar, es algo estúpido.

Draco una vez me pregunto porque no le he dicho a mis amigos sobre mi condición y sobre los niños, cosa que el ya hizo con los suyos, aunque uso un juramento inquebrantable para que no dijeran nada, aunque me duela, la respuesta fue simple, no confió en ellos lo suficiente como para decirle algo tan delicado, es triste, pero ellos me dijeron que a lo mejor Dumbledore tiene razón con respecto a Draco, eso salió despues de mi renuncia, como confiar en personas que no tienen sus ideas claras.

—Tenemos el día libre, padre consiguió que saliéramos del colegio, descubrieron algo sobre los horrocrux—lo mire serio, mientras nosotros estamos aquí, Sirius, Remus y Lucius han estado buscando hechizos que nos ayuden averiguar cuantos horrocrux hay, me pregunto si ya encontraron algo, estoy ansioso por verlos.


Buenos chicas y chicos espero les haya gustado, en el próximo capi va ser como a mediado o casi terminando el curso, viene el verano y comenzaremos con el sexto, cambie muchas cosas.

Nos seguimos leyendo

Bella