Los personajes no me pertenecen son de J.K Rowling y Kishimoto
Summary: Harry se entera que cuando cumpla quince su parte criatura despertara dándole nuevos poderes y una pareja destinada para él, si eso no fuera poco descubre que tiene un primo en un mundo completamente diferente al suyo: El mundo Ninja, ahora luchara junto a su pareja para proteger todo lo que ama.
Parsel -"Hola"
Hechizos- Accio o Jutsus
Voz sobrenatural- Hola
Otro idioma "Hola"
Recuerdos, visiones [Hola]
Capítulo 18 Fin de curso
Pov Harry
Gracias a la buena disposición que Lucius tiene con el ministro, podemos salir de Hogwarts sin problema alguno, tambien ayuda que seamos legalmente adulto, tomaremos la chimenea de la direccion, por lo que en este momento nos dirigimos hacia ese lugar. Presiento que el director tratara de impedirlo, me he enterado que Ron y Hermione han estado visitándolo mucho, supuestamente para que le reporten mis pasos, aunque no le dicen todo, si lo suficiente para que los "aconseje" eso en verdad me molesta, por desgracia Hermione siempre ha tenido ese complejo de respetar a las figuras de autoridad, al punto que hace lo que considera correcto, a pesar de que la mayor parte de las veces no sea así para la persona implicada. Ron simplemente hace lo que ella le dice, desde hace años que está enamorado, casi el mismo tiempo que definí mis sentimientos por Draco, así que hace todo lo que ella dice. Aunque se ponga a renegar.
—Estas muy callado e irritado—dijo Draco tomándome de la mano y lanzándole una mirada venenosa a todos los alumnos que me miraban de más, al parecer, aunque recibió su herencia esta no había despertado por completo, hasta ahora la famosa posesividad, celos y dominio de los veelas se hizo presente, lo cual agradezco, porque no sé qué habría hecho cuando la cara de sapo me lastimo.
—Al parecer Ron y Hermione han estado visitando mucho al director, eso me molesta, sé que dijeron que no dirán nada, pero el director es muy bueno haciendo sentir mal a las personas y consiguiendo la información que necesita de ellos y por desgracia, Hermione lo respeta y admira demasiado, al punto que olvida sus principios—dije serio.
—No entiendo a tus amigos, según el futuro inmediato, ellos se llevarán bien con los chicos, pero eso puede cambiar solo con una decisión y lo siento Harry, pero no permitiré que amenacen nuestra familia—sus pupilas se volvieron casi plateadas.
—Lo se amor—apreté su mano para que se relajara. Una vez llegamos, subimos por la escalera de caracol, tocamos y escuchamos un firme adelante, nos recibió un director que mostraba una sonrisa jovial y alegre, pero emite una vibra desagradable, solo espero que, al querer hacer su voluntad, no se termine convirtiendo en otro Voldemort.
—Buenos días director—dije serio e instintivamente bloqueé un poco a Draco con mi cuerpo, me di cuenta que mi querido esposo quería hacer lo mismo, nuestras partes criaturas son sobreprotectora, pero debido a que mi criatura es más fuerte y oscura, domino al veela en mi dragón.
—La chimenea esta lista para su viaje ¿Estás seguro de esto Harry? — apreté los dientes, molesto por su forma de hablar y mirar a Draco, como si fuera una molestia.
—Lo estoy, en todo caso no es asunto suyo—dije serio.
—Solo estoy preocupado por tus decisiones, cuando tu juicio esta nublado por ciertas emociones, puedes equivocarte y cometer los peores errores, que despues lamentaras por el resto de tu vida, de igual forma si necesitas mi ayuda, estoy aquí —me abstuve de contestarle solo porque Draco me halo y me dio polvo flu, pero no confió en el viejo por lo que espere que se fuera él. Lo mire por última vez y su mirada muestra decepción y tristeza, en otro tiempo me hubiera hecho sentir mal pero ya no soy el chico que buscaba su aprobación.
—Mansión Malfoy—al salir me topé con la cara risueña de Sirius, quien me abrazo con fuerza ganándose un gruñido de Draco.
—Tranquilo sobrinito, sé que es tuyo—dijo con burla Sirius.
—"Papi"—gritaron mis bebes, al instante los tuve en mis brazos, levante la mirada y contemple a mi familia: Draco, Sirius, Remus, Lucius y mis dos ángeles, mis hijos.
—No puedo creer que ya seas padre, eres un chico precoz—dijo con burla, lo miré molesto, pero sonreí cuando Remus le pego en la cabeza.
—Pues tanto Remus como tu son abuelos, ya que los veo como figuras paternas—antes de que Sirius hablara, Remus me abrazo feliz.
—Es un honor, gracias cachorro—me susurro emocionado, Sirius solo me miro con una enorme sonrisa.
—"Altaír, Aries, aún tienen tarea, vamos a la biblioteca, sus padres tienen que hablar de cosas importante con sus abuelos"—dijo Narcissa tomándolos de la mano.
—Vamos a mi estudio, es hora de que empecemos a eliminar la amenaza, por suerte el señor tenebroso no está haciendo nada debido a la perdida de la mayoría de sus partidarios—dijo Lucius, al entrar nos sentamos en los sillones.
—Sabemos que contamos con la mayoría de los horrocrux y dos fueron destruidos, el diario y el que estaba dentro de ti, con los libros que nos mandaron de Gringotts logramos crear un hechizo rastreador, utilizamos un mapa de Inglaterra y luego abarcamos los lugares que ese maldito frecuentaba, para eso necesitábamos un pedazo de su alma, la cual tenemos gracias a mi hermanito-dijo Sirius con una sonrisa triste.
— Regulus se desencanto con la idea de ser mortifago desde el primer día que estuvo presente en una de las tantas "reuniones" él se unió porque fue influenciado por sus padres, no sabía en lo que se estaba metiendo, lo admiro, hizo algo que nunca me atreví, desafío al señor tenebroso. Como se habrán dado cuenta el escogió a los seguidores que consideraba de confianza: Los Black y Malfoy, nos dio a guardar parte de sus almas, en mi poder estuvo el diario, Bellatrix guardo la copa de Hufflepuff, Regulus el guardapelo de Slytherin, al parecer dejo uno falso y se quedó con el original. Gracias al guardapelo logramos apoderarnos del anillo de Slytherin y sabemos que hay otro en Hogwarts—dijo Lucius serio.
—Ya tenemos la copa, al parecer Bellatrix no confiaba mucho en su esposo y la guardo en su bóveda personal, a la cual Sirius tuvo acceso al ser Lord Black—dijo Remus con una sonrisa.
—El horrocrux que está en Hogwarts se encuentra en la sala de los Menesteres o en alguna aula cercana, pero lo más seguro es que sea en esta—suspiro Sirius algo desanimado por el tema de su hermano, mire intrigado como Remus tomo su mano.
—Lo buscaremos—dijo Draco con determinación.
—¿Como los destruiremos? —pregunte serio.
—Hemos pensado en varios hechizos, pero considero que el único que funcionaria sería el fuego demoniaco, además hay algo aún más peligroso, cuando fuimos a buscar el otro horrocrux faltante, nos dimos cuenta que este puede estar muy cerca del señor tenebroso, mi marca reacciono cuando nos acercamos, nos desaparecimos antes de que él se presentara—dijo Lucius preocupado.
—Lo del fuego demoniaco es peligroso, que tal si usamos veneno de basilisco o un colmillo, así fue como destruí el diario, puede funcionar con los demás, de cualquier forma, es más seguro y no perdemos nada con probar—no quiero que nadie salga lastimado si el fuego se sale de control, son pocos los magos que logran dominarlo.
—Puedo conseguirlo, pero me tomara un tiempo debido a la cantidad—dijo Lucius pensativo, carraspee atrayendo la atención de todos.
—Conozco un lugar donde hay un basilisco congelado, estoy seguro que aún tiene veneno—en tercero baje de nuevo para congelarlo, fue una ocurrencia al leer lo caro y raro que son las partes de un basilisco, considere que, al matarlo, debería ser mío, me tomo horas congelarlo todo, lástima que Fawkes destruyo sus ojos, son los más raro y difíciles de conseguir, aunque estoy feliz de que lo haya hecho.
—Segundo año—siseo Draco molesto, solo tomé su mano, se puso furioso cuando le conté toda la historia.
—¿Que paso en segundo año? —pregunto confuso Sirius y no es el único todos se ven igual. Porque no me sorprende que Dumbledore no les haya dicho nada.
—Fue cuando Voldemort poseyó a Ginny atreves del diario, abrió la cámara de los secretos y libero un basilisco, gracias a Merlín nadie murió, pero muchos alumnos y fantasmas fueron petrificados, un día secuestro a Ginny, fui con Ron y el profesor Lockhart a buscarla, hayamos la cámara de los secretos, pero hubo un derrumbe despues de que Lockhart intentara borrarnos la memoria con la varita quebrada de Ron, el resultado es que acabo en San Mungo, debido que no había tiempo me toco ir solo a enfrentar el basilisco y matarlo—me ahorre los detalles escabrosos, para que decirles que tuve a punto de morir no una sino muchas veces.
—¿Y Dumbledore te dejo? —grito furioso Sirius, solo me encogí de hombros.
—No puedo creer que haya dejado a un niño de doce años enfrentarse solo a un basilisco, sería estúpido pensar que no sabía, la magia del castillo siempre le avisa cuando un alumno está en peligro de muerte, me desespere cuando me di cuenta que la niña tenía el diario, pero fue demasiado tarde, ese día iba a dejarlo en una de mis bóvedas, la energía maligna que destilaba estaba afectando a mi familia, pero con la fachada que debía de tener y la discusión con Weasley, no me di cuenta que deje el diario junto con los otros libros de la chica, en verdad lo lamento—dijo molesto y arrepentido Lucius, ni se diga de Remus que desde que empecé hablar sus ojos adquirieron un brillo peligroso.
—Bueno como decía, el basilisco aún sigue en la cámara de los secretos, está congelado, considere que al matarlo podía quedármelo, además solo alguien que habla parsel puede bajar y gracias a Merlín mi magia asimilo ese rasgo que adquirí con el alma de Voldemort—Draco me ayudo a comprobar estos unas horas despues de nuestro enlace, invocando una serpiente.
—¿Puedes conseguirlo sin que el director se dé cuenta? —pregunto Remus un poco tenso.
—Sí, no creo que tengamos problemas—obviamente mi esposo no me dejara ir solo.
—Eso solo nos deja un horrocrux ¿Qué creen que sea? —pregunto Sirius serio.
—Si está cerca de Voldemort, diría que es Nagini, el nunca dejaba que se alejara tanto, si creo accidentalmente o no un horrocrux en Harry, que es un ser vivo, no veo como no pueda crear otro en Nagini—dijo Lucius seguro.
—Por el momento nos encargaremos de los que tenemos, para las vacaciones de navidad deberían de traer el horrocrux y los colmillos del basilisco, lo mejor es que los destruyamos lo más pronto posible—asentí dandole la razón a Remus.
—Eso haremos—el resto del día la pasamos con los niños que nos contaron todo lo que han aprendido, estoy feliz al ver que están aprendiendo nuestro idioma poco a poco, Cissy quiere que dominen este, antes de enseñarles otro.
Regresamos a Hogwarts en la noche, ya habíamos cenado por lo que nos fuimos directo a nuestro cuarto.
—Iremos esta noche a la cámara de los secretos, mañana podemos ir por el horrocrux—le dije a mi dragón desnudándolo, quiero tomar una larga ducha, disfrutar de su cuerpo y profundizar nuestro lazo. Despues de un relajante baño, nos pusimos nuestros pijamas y esperamos la hora oportuna para ir por los colmillos.
—Vamos—tomé la capa invisible y bajo esta fuimos al segundo piso, al llegar guie a Draco hasta los lavados.
—"Ábrete"—de repente el grifo brilló con una luz blanca y comenzó a girar. Al cabo de un segundo, el lavabo empezó a moverse. El lavabo, de hecho, se hundió, desapareció, dejando a la vista una tubería grande, lo bastante ancha para meter un hombre dentro. Ya había olvidado que cuando me tiré la última vez, sentí esta sensación de deslizarme por un tobogán interminable, viscoso y oscuro. Puedo ver otras tuberías que surgen como ramas en todas las direcciones, pero ninguna era tan larga como aquella por la que iban, que se curvaba y retorcía, descendiendo súbitamente. Si no me equivoco, estamos por debajo incluso de las mazmorras del castillo. Detrás puedo oír a Draco, que hacía un ruido sordo al doblar las curvas.
Al llegar espere a Draco para sostenerlo, cuando estuvimos limpios, lo guie hacia donde deje congelado al basilisco, escuchar a mi dragón jadear no me sorprende, cualquiera pensaría que aún está vivo.
—No puedo creer que te hayas enfrentado a esta cosa, ese maldito viejo debería de ser despedido por permitir a un niño de doce años exponerse a este tipo de peligros—dijo molesto tomándome de la mano.
—No te amargues amor, mejor tomemos los colmillos y vámonos, no quiero que nos arriesguemos más de la cuenta—dije apuntando al basilisco para cortarle todos los dientes, es mejor tener más que menos. Cuando los reunimos todos, Draco saco un pequeño baúl y lo levitamos, no queremos acabar envenenados.
Debido a los nuevos reglamentos impuesto por la cara de sapo, ni siquiera podemos tomarnos las manos, todos están consternados, tanto por sus clases como por el hecho de que Dumbledore no haga nada para remediar la situación, no hemos podido buscar el horrocrux, ha pasado una semana desde que tenemos los dientes, antes de ir por el horrocrux pasaremos por la oficina de la cara de sapo, Draco quiere dejarle un regalo o varios, además de usar un hechizo que transformara parcialmente a la profesora en un sapo, claro que me encargare de que sea por una semana, que es el tiempo que quería que usara la pluma de sangre, además encontré un hechizo muy interesante, este consiste en que la persona sufra de cierto castigo, si desea hacer ciertas cosas como por ejemplo, usar de nuevo esa maldita pluma, cada vez que quiera implementar ese castigo croara como sapo indefinidamente y si aun así hace que un alumno la use, la intensa necesidad de comer insectos la asaltara, esta solo desaparecerá hasta que se coma uno.
Nos enteramos por los gemelos que lo ha estado usando en los alumnos que castiga, ellos tienen marca de la misma maldita frase en el dorso de sus manos
—Es muy poco, comparado con lo que se merece—dijo Draco molesto, quería que le lanzáramos una maldición que haría que le salieran granos y pus por todo el cuerpo, con el tiempo su piel se tornaría putrefacta.
—Lo se amor, pero es probable que el ministerio se involucre si usamos esa maldición y pueden investigar, queremos pasar desapercibidos—susurre besando su cuello. Al llegar, utilice la navaja que Sirius me dio, la cual abre todas las cerraduras sin que están activen cualquier alarma, antes de entrar Draco uso un hechizo que anula cualquier tipo de protección, lo primero que hicimos fue transformar el lugar.
En vez de rosa, cambiamos las paredes a naranja chillón, en verdad molesta la vista, un color que según nos enteramos odia.
—Bufafors—este hechizo por lo general se usa para transformar a las personas en sapo, pero puede ser aplicado en objetos, en este caso, todos esos malditos gatos. Como me gustaría ver la cara de Umbridge cuando vea su oficina. El hechizo que la transforma parcialmente se lo lanzara Draco, ya que es el único que tiene clases con ella.
—Perfecto, espero que aprenda la lección y no intente nada, debido a nuestra inactividad, que sospeche de nosotros es prácticamente imposible—colocamos los mismos hechizos y cerramos la puerta, nos dirigimos a la sala de los menesteres, nos tomó quince minutos conseguir la clave correcta para que apareciera la puerta que nos permitiría conseguir el horrocrux.
—Busquemos esa cosa y vámonos—decidimos separamos para recorrer el lugar, es enorme, cuando estaba a punto de decirle que nos fuéramos apareció con una enorme sonrisa y el horrocrux en la mano.
—Gracias a Merlín, estuve a punto de rendirme—lo bese con pasión y lo guie a la salida, mire el mapa, queremos evitarnos encuentros desagradables. Use la capa para cubrirnos a los dos, una vez estuvimos dentro de nuestra habitación, respiramos tranquilos.
—Guardare esto en mi baúl—susurre besándolo.
—Prepare el baño, no tardes—las cosas salieron mejor de lo esperado, estoy ansioso por que amanezca.
Cuando me dirigía a la mesa de Gryffindor a desayunar, me sorprendió no ver a Ron, ya que es prácticamente imposible lograr que se pierda alguna comida.
—Buenos días Hermione, ¿Y Ron? —pregunte sentándome junto a ella, mientras me servía jugo de calabaza.
—Ocurrió una desgracia Harry, anoche el señor Weasley fue atacado, en este momento se encuentra en el hospital, muy grave—joder, tenía que decírmelo así, respire profundo despues de que casi me ahogo con el jugo, solo en ese momento me percate de la ausencia de todos los Weasley.
—¿Cómo esta Ron? —pregunte preocupado, puedo que nuestra amistad no sea la de antes, pero nunca olvidare que los Weasley me aceptaron como un miembro más y Ron sin importar como estén las cosas en este momento, me ha apoyado.
—No lo sé, le escribí, pero no he recibido respuesta—asentí y la abracé al ver que está a punto de quebrarse. "¿Qué pasa amor? Siento tristeza y dolor" "El señor Weasley fue atacado ayer, está muy grave, temo que no sobrevivirá" "Lo siento, dale mis condolencias a los chicos y discúlpate por mí, sabes que mi presencia no es grata para algunos miembros de la familia" cerré los ojos con pesar, quiere decir que mi amado esposo debió de ver el futuro, los Weasley aún están en él, pero el señor Weasley no.
—Vamos a ver a Dumbledore, talvez pueda decirnos algo—dije con tristeza, existe la pequeña posibilidad que no sea ahora que muera, pero tengo un mal presentimiento.
—¿Crees que nos diga algo? —pregunto Hermione con los ojos llorosos, asentí y la guie fuera del gran comedor, al llegar a la direccion, nos topamos con la profesora McGonagall quien llora desconsolada.
—Mis niños que bueno que están aquí, pensaba llamarlos. Como sabrán el señor Weasley sufrió un ataque ayer mientras estaba en el Ministerio, según parece una enorme serpiente lo mordió, lamentablemente no fue encontrado a tiempo y murió horas despues, los medimagos no lograron sacarle todo el veneno y no tenían el antídoto—cerré los ojos con pesar y no pude evitar llorar, tenía la esperanza que no ocurriera tan pronto, Hermione lloro desconsolada en mis brazos.
—¿P…podemos ir a verlos? —pregunto con la voz entrecortada.
—Por supuesto que si Hermione, espero que le den todo su apoyo a la familia, ellos lo necesitan en este momento, quédense el tiempo que quieran. Harry, Ginny se sentirá mejor contigo a su lado—me mordí el labio para evitar decir lo que pienso, no puedo creer que aun en esta situación quiera separarme de mi dragón, no me paso desapercibido que prácticamente quiere que hagamos todo lo necesario para evitar más dolor. Viajamos por red flu, al llegar nos topamos con la escena más deprimente, nunca había estado en un funeral magico, pero no es muy diferente al muggle, Ginny corrió abrazarme y llorar desconsolada, me contuve de empujarla solo por la situación, la aparte con delicadeza para acercarme al resto de los Weasley, di el pésame a todos.
—Hey Harry—saludo Sirius abrazándome. No me sorprende que estén aquí, despues de todo, son amigos de la familia.
—Supusimos que vendrías—dijo Remus abrazándome despues de que Sirius me soltó, platiqué un rato con ellos y me senté con los gemelos, la mirada de Ginny me dice que quiere que este con ella, siento mucho la muerte del señor Weasley, pero no quiero dar la idea equivocada. Y por la forma en que me abrazo y toco, quiere más que consuelo, me molesto ver a la prensa, pero supongo que al estar el ministro y el hecho de que muriera en el ministerio es algo que tiene a todos impresionados.
—Draco lamenta no poder venir, pero quiso evitar una confrontación, me dijo que les diera el pésame y que cuentan con todo su apoyo—les susurre a los gemelos, abrazándolos a los dos.
—Gracias y no te preocupes, lo entendemos—solo estuvimos dos horas, aunque el director dijo que podíamos quedarnos más tiempo, la señora Weasley no quiso que perdiéramos más clases.
Al regresar a Hogwarts nos fuimos a clases, sinceramente no tengo ánimos, pero quiero distraerme, se perfectamente que fue obra de Voldemort, la pregunta es ¿Por qué? Y algo más que no pase por alto ¿Qué hacia el señor Weasley en el ministerio a esas horas?
Despues de cenar, me despedí de Hermione y regrese con la persona que amo, he estado estresado y con dolor de cabeza, solo quiero dormir abrazado a mi esposo y olvidarme de todo.
—¿Cómo te sientes? —pregunto al verme entrar.
—Agotado, solo quiero dormir—susurre abrazando su cuello, solo sentir su aroma me relajo considerablemente.
—Tomaremos un baño y a la cama—después de un relajante baño me acosté, apoyando mi cabeza en el pecho de Draco, sentí como me abrazo con fuerza, su sola presencia es mejor que cualquier poción para dormir.
La semana paso rápido y cuando menos nos dimos cuenta el trimestre termino, los Weasley no regresaron por lo que supongo que regresaran despues de las vacaciones de navidad, empacamos todo y nos dirigimos a tomar el tren. Tome la mano de Draco aprovechando que la vieja cara de sapo no está, fue verdaderamente impresionante, verla transformada en sapo, más aún al escuchar su grito cuando vio su oficina.
Tengo que darle crédito, a pesar de su lamentable aspecto, siguió dando clases y solo tres veces comió insecto por lo que debió de darse cuenta que si insistía en usar esas plumas, su comida no sería muy apetitosa, sonreí con tristeza al pensar que los gemelos se perdieron del espectáculo que dio, se hubieran divertido, aunque Draco lo grabo y se los piensa mandar junto con su regalo de navidad.
Mi dragón se enojó cuando vio la foto que salió en la portada del profeta, una en la que Ginny prácticamente se quería volver una conmigo, gracias a Merlín su enfado se pasó cuando le explique la situación y lo dejo pasar, sin ningún castigo para la comadreja como insiste en seguir llamándola, por sus hermanos.
—Hola Hermione—salude cuando llegamos para tomar los carruajes.
—Hola Harry, Malfoy—dijo con una pequeña sonrisa.
—¿Dónde pasaras la navidad? —me pregunto una vez no acomodamos en el carruaje.
—Con mi familia, ¿Y tú? —no me pasó desapercibida la mirada sorprendida, me salió de forma natural, después de todo es lo que pienso y siento.
—Con los Weasley, convencí a mis padres para que me dejaran, en vez de ir a esquiar—dijo Hermione con una sonrisa tensa.
—Me saludas a todos, es la primera navidad que no la pasare con ellos—dije tranquilamente.
—Por supuesto—el resto del viaje lo pasamos en un silencio incomodo, cuando llegamos donde está el tren, Hermione dijo que tenía que pedirle algo a Neville y se fue a buscarlo, fue la excusa más patética que he escuchado.
—Al parecer no fue de su agrado que consideres mi familia como tuya, supongo que, al no saber de los niños, le tomo de sorpresa que nos aceptaras tan rápido —dijo con frialdad Draco.
—De igual forma, aunque no estuvieran los niños, tus padres son familia para mí, al igual que Sirius y Remus—su mirada se suavizo y una hermosa sonrisa apareció en su rostro. El viaje fue relajante, me acosté en las piernas de Draco mientras el leía un cuento que compro en Hogsmeade para los niños. Me sorprendió que los chicos no aparecieran, pero al parecer mi dragón les dijo que nos dejaran solo, lo cual agradezco.
Al llegar nos esperan Sirius y Remus, una enorme sonrisa surco mi rostro al verlos lo abrace al igual que Draco, no me paso desapercibido que a pesar de que se demostró su inocencia hay muchas personas que lo ven mal, el que esté relacionado con los Malfoy empeoro la situación, aún seguimos recibiendo cartas de "ciudadanos preocupados y molestos" que se creen con el derecho de juzgar mi salud mental, debido a mi precipitada boda, Draco incluso ha recibido Howler insultando y maldiciéndolo, me da rabia solo de recordarlo, tomamos sus manos y nos aparecimos en la mansión.
—Papá—abrí mis brazos y al instante Altaír estuvo en ellos, Draco abrazo a un imperativo Aries, quien se enrollo como un coala. Cenamos en familia, tuvimos una charla amena, donde nuestros pequeños nos platicaron sobre todo lo que han hecho, como supuse Aries y Sasuke sigue carteándose, pero cada vez menos, hay ocasiones en la que Sasuke tarda mucho en contestar, al parecer su padre decidió que tanto su hermano como el, deben de entrenarse y dominar todas las artes del clan Uchiha, según nos dijo Fugaku, ha decidido fortalecer los lazos familiares de esta manera, ya que no solo el participa sino tambien Mikoto.
Hablando de clan, la persona que contrate para que buscara al resto de los Uzumaki me dijo que encontró a varios.
Vivirán en la nueva aldea que estoy reconstruyendo, no fue difícil hallar Uzushiogakure, es donde el clan Uzumaki vivía, usamos un traslador para llegar ahí, fue antes de partir de Konoha, cuando los niños dormían, exploramos y reconstruimos los edificios destruidos, fue fácil gracias a nuestra magia, lo dejamos habitable para los miembros de mi clan. El único lugar donde no podrán entrar, es donde mi abuelo vivía con su familia, ese lugar ni siquiera estaba destruido, al parecer la barrera era muy poderosa para los ninjas que atacaron. Es el lugar donde nos quedaremos cada vez que vayamos a supervisarlos.
Karin de cuatro años, vivía en Kusagakure, no fue difícil convencerla, tambien huérfana, al igual que Aries vivía sola a pesar de su corta edad.
Erza diez años de Ko no Kuni o país de Esta, al igual que el resto de los niños es huérfano.
Stella doce años hermana menor de Yusuke, de Sora no kuni, huérfana.
Nagato doce años del país Amegakure, lamentablemente es huérfano, se encontró con otros dos niños en igual condición, no acepto irse con él, a menos que sus amigos lo acompañaran.
Shin doce años de Cha no kuni, su madre murió no hace mucho.
Ai trece años de Sora no Kuni el creció en un orfanato, por lo que no conoció a sus padres.
Zero catorce años de Amegakure, huérfano.
Ayato trece años de Cha no Kuni, solo tiene un hermano, huérfanos, sinceramente estoy pensando que los padres de estos chicos debieron ser asesinatos, es imposibles que todos sean huérfanos.
Laito quince años de Cha no Kuni o mejor conocido como el país del té.
Yusuke quince años de Sora no Kuni o país del cielo, estos dos últimos son los mayores y a los que dejare a cargo del resto. Ellos tienen nuestra misma edad, así que espero que sean lo suficientemente maduros para manejar la situación y la aldea. Iremos a visitarnos en unos días, mientras tanto estarán bajo el cuidado de la persona que contrate, según me informo, a pesar de que hay muchas personas pelirrojas no todas tienen sangre Uzumaki, claro hecho es Altaír quien es pelirrojo, pero no un Uzumaki, utilizo su poder para rastrearlo y son los únicos sobrevivientes. Pensamos viajar para conocerlos y dar instrucciones.
—Es hora de que se vayan a dormir, mañana arreglaremos la casa e iremos de compras—les susurro Draco a los niños, quienes ya están bostezando, beso sus frentes e hice lo mismo cuando se acercaron a mí. Se fueron con Cissy quien prefiere cuidarlo y evitar que se acerquen donde hagamos la prueba.
—Bien, ahora que los niños se fueron ¿Lo consiguieron? —pregunto Sirius impaciente.
—Tus dudas me ofenden—dijo Draco con burla.
—Vamos al sótano, no creo que sea seguro intentar destruirlo aquí, además ya bajamos el resto de los artefactos—dijo Lucius, al bajar mire que ya tienen todo preparado. Les entregue los colmillos y cada uno tomo un horrocrux, sabemos que no será tan fácil.
—Debemos de protegernos, no sabemos si Voldemort lanzo algún tipo de protección sobre ellos—dije serio.
—Sí, lo pensamos, por eso todos nos lanzaremos unos hechizos de protección y beberemos unas pociones que Lucius consiguió, son ilegales, pero nos protegerán de cualquier maldición—dijo Sirius preocupado. Quien lanzo el hechizo fue Remus, despues nos tomamos la poción, que como todas tiene un horrible sabor. No deseo que Draco se involucre, pero temo que no me hará caso y solo terminaríamos discutiendo.
—Seré el primero—dijo Lucius tomando la copa. Al destruirla una gran energía oscura emergió de esta, pegando un chillido horroroso. Pero fue un alivio ver que funciono.
—Mi turno—en honor a su hermano, despues de todo, murió después de robarlo. En este caso fue peor, ya que los gritos pertenecían a Regulus Black, mire como Remus lo abrazo por la espalda despues de que todos escucháramos las palabras crueles que el ente decía, más que todo culpándolo por no salvarlo.
—Lo siento—lloro Sirius con fuerza, aferrándose a Remus.
—Es Voldemort, no lo olvides—dije con rabia al ver su estado.
—Bien, entre más rápido terminemos, mejor—me contuve y espere, cuando Draco destruyo la diadema esta al igual que con la copa, solo fueron chillidos y una energía oscura y enfermiza.
—El ultimo—dije colocando el anillo y con determinación le enterré el colmillo, a diferencia de los otros horrocrux este saco una energía tan poderosa que nos mandó a volar.
—¿Estas todos bien? —pregunto Remus levantándose, hice una mueca al sentir mi mano resentida por la caida.
—Al menos logramos destruirlos, solo queda el que tiene Voldemort, estoy seguro que es Nagini, lamentablemente debemos de esperar hasta encontrarnos cara a cara, vámonos, Narcissa ha estado entusiasmada con la idea de que decoremos juntos—dijo Lucius recogiendo la copa, hice lo mismo con el anillo y Draco con la diadema, supongo que todos pensamos en conservarlo, Sirius recogió el relicario y lo guardo, al subir nos sorprendimos de ver a los niños y Narcissa rodeados de muchos adornos. Sinceramente no esperaba verlos despiertos, al parecer la emoción es mucha.
—Ya era hora—dijo exasperada, solo sonreí y me fui a sentar junto a los niños, esta es la primera navidad que la paso con ellos, pero por extraño que parezca me siento cómodo, sonreí cuando Draco se sentó detrás de mí, con sus piernas y brazos rodeándome, si este es el lugar donde pertenezco.
Los días pasaron rápido, salimos de compras, decoramos, principalmente fueron colocados todas las plantas, flores, hierbas, comida y todo lo que simboliza y potencializa nuestra magia, es realmente hermoso hadas vuelan tirando flores, es la primera vez que celebro el Yule, es realmente maravilloso.
Salimos fuera de la casa para encender el fuego sagrado y honran a nuestros ancestros, llamaremos a nuestros guías, animales de poder.
No siento dolor, aunque el mundo esté envuelto en sueño.
No siento dolor, aunque los vientos helados soplen
No siento dolor; esto también pasará pronto
Al encender el fuego sentimos como la madre magia nos limpiaba y purificaba, se sintió realmente bien, principalmente por la energía negativa que los horrocrux trajeron a la casa, por eso es que se decidió que los destruiríamos en estas fechas. Narcissa continuo con el ritual.
Prendo este fuego en tu honor, Diosa madre magia,
Has creado vida de la muerte, calor del frío,
El Sol vive una vez más; el tiempo de luz está creciendo
¡Fuego para la fortaleza!
¡Fuego para la vida!
¡Fuego para el amor!
¡Bienvenido Dios del Sol que siempre retornas!
¡Salve Madre de todo!
Camino alrededor de la hoguera, nosotros solo dejamos salir nuestra magia, los niños lo hicieron inconscientemente, para unirnos de esa forma.
Gira, gira, gira la rueda
La llama que se había apagado se encendió.
Rueda y rueda, gira y gira
Retorna, retorna, retorna a la vida; gira y gira.
Bienvenida sea la luz del Sol,
Adiós a las disputas
Rueda y rueda, gira y gira
El señor Sol se muere; el señor Sol vive.
Rueda y rueda; gira y gira.
La muerte abre las manos y nuevas vidas da.
Rueda y rueda por donde va.
Gira, gira, gira la rueda
La llama que se había apagado se encendió.
Rueda y rueda; gira y gira…
Todos meditamos y seguimos liberando nuestra magia, además de sintonizarnos con nuestro núcleo magico, sentí la magia a mi alrededor, en nuestro entorno y los animales. Mi parte arpía me hizo estar en sintonía con la naturaleza de una forma más cercana y poderosa.
Gran Dios del Sol y madre magia, les damos la bienvenida a su regreso.
Que brilles fuertemente sobre la nosotros;
Que brilles fuertemente sobre la tierra esparciendo semillas y abonando el campo.
¡Todas las bendiciones, renacido del sol y madre magia!
Despues de terminal el ritual entramos para tener un gran banquete, digno de Hogwarts según las palabras de Sirius.
Los regalos los abriríamos mañana, espero que a los chicos les guste lo que le compre, fue sencillo porque conociendo a Ron, se molestara y pensara que estoy siendo pretencioso si les doy algo caro, como quería Draco que le comprara, aunque a los gemelos, Bill y Charlie les compre lo que mi dragan sugirió.
—"Estuvo increíble, se sintió bien"—dijo Aries feliz, desde que recibe clase, su hablado ha mejorado considerablemente, aunque aún no hablan muy bien el inglés.
—"¿Les gusto sus regalos?" —les pregunto Draco con una sonrisa, les compramos dos, uno que les dimos como si fuera navidad muggle y el otro se lo dimos justo antes de la quema del tronco. Decidimos ir a Uzushiogakure, regresaremos a tiempo para irnos a Hogwarts, dejaremos a los chicos, lamentablemente no hay tiempo para ir a Konoha y es peligroso, por lo que preferimos ir solo los dos.
Despues de despedirnos de los niños, usamos la red flu para viajar directamente a la isla por suerte, la activamos cuando fuimos por primera vez. Al llegar nos recibieron los elfos que dejamos para que limpiaran y arreglaran el lugar.
—Rosy está contenta de ver a los amos, Rosy mantuvo el orden en la mansión y las otras casas, como el amo ordeno Rosy y los demás elfos a servicio no hemos aparecido en frente de los humanos presentes—asentí aliviado, obviamente se los presentaremos, pero queríamos hacerlo nosotros.
Salimos y no pude evitar sonreír al ver vida en la que antes era una aldea fantasma, aunque solo son niños.
—Buenos días señores Malfoy, como ven reuní a todos los niños Uzumaki—dijo Fodder el Goblin que mando Bippock, está usando un hechizo de glamour que lo hace ver como un humano, al parecer suelen hacer tratos con los muggles, más bien sus bancos, para saber las tarifas y el cambio con respeto al galeón. Los chicos se empezaron acercar cuando notaron nuestra presencia.
—Gracias Fodder, apreciamos mucho tu ayuda—le dijo Draco con una inclinación de cabeza.
—Déjenme presentarlos, lo hare de menor a mayor, ella es Karin—dijo señalando a una niña pelirroja, piel blanca, ojos rojos con lentes quien se esconde detrás de otra.
—Ella es Erza diez años—señalo a otra pequeña pelirroja, piel blanca, ojos marrones.
—Stella doce años—dijo señalando a la niña con quien Karin se cubre. Tambien pelirroja y ojos rojos, ellas podrían pasar por hermanas.
—Konan doce años, no es una Uzumaki, vino con Nagato, es una de los chicos que mencione—es una niña linda, cabello lila o azul no estoy seguro y ojos ámbar. Sonreí al verla tan nerviosa.
—Nagato doce años—al igual que la mayoría de los Uzumaki es pelirrojo, piel blanca, no sé qué color son sus ojos, ya que su cabello los cubre.
—Yahiko doce años, es el otro compañero de Nagato—piel blanca, pelo anaranjado, ojos marrones.
—Shin doce años—bueno no es pelirrojo, su pelo es castaño, piel blanca y ojos rojos, aunque tiran otro tono.
—Ai trece años—bueno en definitiva no tiene las características de un Uzumaki su pelo es azul claro o celeste, ojos del mismo color y piel blanca.
—Ayato trece años —pelirrojo y ojos esmeraldas, me recuerda un poco a mi madre, podría ser bien su hijo.
—Zero catorce años—al igual que Ai, no posee características Uzumaki, pelo blanco plateado y unos fascinantes ojos color purpura grisáceo. Me pregunto si el chakra es lo que hace que tengan colores de pelo extraño al igual que sus ojos, le preguntare a Bippock cuando pueda.
—Laito quince años—pelirrojo y ojos esmeraldas, estos deben ser los hermanos.
—Yusuke quince años—pelirrojo y ojos rojo oscuro.
—Un gusto conocerlos a todos, mi nombre es Harry Uzumaki, él es mi esposo Draco, supongo que se estarán preguntando porque están todos aquí, contrate a el señor Fodder para que reuniera a todos los Uzumaki que sobrevivieron a la masacre que ocurrió en esta aldea hace años, será mejor que nos sentemos, es una larga historia—con un movimiento de manos, invoque varias sillas. Sonreí ante el jadeo colectivo y la mirada maravillada de todos.
—Antes de comenzar, ¿alguno me puede decir que saben sobre los ninjas? —pregunte serio.
—Hay varias aldeas ninjas, pero las Cinco Grandes Naciones Shinobi, son los cinco países más grandes e importantes del continente donde se encuentra Konohagakure. Con el País de la Tierra en el Noroeste, el País del Rayo al Noreste, el País del Agua al Este, el País del Viento al Suroeste, y el País del Fuego al centro. Los países fueron nombrados por la naturaleza del chakra predominante de ese área.
Estas potencias son los principales actores en la política y el comercio entre las naciones ninja. Ellas son las más poderosas de todas las naciones y cada una tiene una aldea ninja muy poderosa. El País de la Tierra tiene Iwagakure, el País del Rayo tiene Kumogakure, el País del Agua a Kirigakure, el País del Viento posee Sunagakure, y finalmente el País del Fuego tiene Konoha. Estas cinco aldeas son las únicas que tienen un Kage como el jefe de aldea—sí que está informado.
—Gracias Laito, como mencionaste, son esas cinco las consideradas grandes naciones, pero nuestro clan fue uno de los más temido, solo tuvimos un aliado Konoha.
Los miembros nuestro clan eran muy conocedores del Fūinjutsu. Esta reputación nos hizo ganar un gran reconocimiento. Los Uzumaki poseemos poderosas fuerzas vitales, que nos otorga una longevidad increíble. Esta vitalidad también nos permite recuperarnos de lesiones y agotamiento en cortos periodos de tiempo, lo cual incluso permite que los mismos puedan sobrevivir a la extracción de una Bestia con Cola, aunque todavía queden muy debilitados y finalmente cerca de la muerte. Algunos miembros del clan son capaces de sanar sus heridas y la de los demás al morderse y consumir su Chakra, sin embargo es peligroso para el usuario debido al gran agotamiento de sus reservas de Chakra—no me paso desapercibido el pequeño sobresalto de Karin al escuchar de esta habilidad.
—El conocimiento y ciertos jutsus que solo nuestro clan puede hacer creo un pavor en muchas aldeas ninjas, no comprendían, lo que eventualmente llevó a la destrucción de Uzushiogakure, y el resto del País del Remolino en las grandes guerras ninjas. Pero no fue simple ya que según investigue se tuvieron que unir tres de estas naciones para acabar con ellos, nunca logre averiguar que aldeas, los sobrevivientes tuvieron que trasladarse a diferentes aldeas, aunque ninguna de los cinco grandes, hace poco tome liderazgo del clan y decidí buscar a todos los miembros que aún viven, como pueden ver no son muchos—dije serio, sinceramente esperaba más.
—¿Quiere decir todos somos Uzumaki? —pregunto Zero escéptico.
—Así es, por lo general los Uzumaki poseen pelo rojo, pero como se darán cuenta no todos contamos con dicho rasgo, en mi caso, mi madre es quien poseía ese rasgo, solo heredé sus ojos, no es de sorprender son pocas las parejas que lograron sobrevivir y los demás se casaron con personas ajenas al clan—dije con una sonrisa.
—Bueno, al menos sabemos porque hay tantos pelirrojos—dijo con una sonrisa Ai.
—Por motivos personales, no me puedo quedar con ustedes, pero dejare a cargo a los dos mayores: Laito y Yusuke, Fodder no me dijo si ya tienen apellidos, pero pueden conservarlos o tomar el de los Uzumaki, ustedes deciden—les dije serio.
—¿Nos quedaremos solos? —pregunto Erza nerviosa.
—No diría que solos, ya que son muchos, pero hay aldeanos que empezaron a mudarse hace unas semanas, pero hay reglas que deben seguir, nadie que no sea Uzumaki puede entrar en el complejo, como pueden ver el país está dividido en dos, en la cima es donde nos encontramos nosotros y la parte baja que es donde está la aldea, tampoco pueden hablar de las técnica ni de nada de lo que ocurra en este recinto con los civiles o personas ajenas, como pueden ver hay varias casas, pueden vivir solos o acompañado de alguien, eso es decisión suya—bien la parte más difícil y el motivo del porque soy tan inflexible con respeto a mantener todo lo que ocurre aquí en secreto.
—¿Qué haremos mientras no están? —pregunto Stella con curiosidad.
—Van estudiar la historia del mundo ninja, sobre las diferentes aldeas, desde las cinco naciones hasta las más pequeñas, además de política, modales e idiomas, esto último se lo enseñaremos nosotros, así como tambien las técnicas ninjas. Quiero que tengan algo presente, todos ustedes son familia, deben de protegerse y cuidarse, vendremos a verlos todos los sábados, quiero que cada quien escoja una ocupación, como pueden ver, tenemos una biblioteca, un área de armas, un salón de entrenamientos, esto va para los mayores, quiero que se dividan y administren una, ya que no deseo ver un desastre cada vez que vengan, deben de tener un inventario de lo que toman y utilizan, en el caso de la biblioteca, siempre deben de regresar los libros.
Las casas cuentan con todo, pero si desean comer en familia, hay un comedor comunal, no los dejaríamos solos, tendrán a cuatros pequeños seres cuidándolos, ellos cocinaran, limpiaran y mantendrán el lugar en orden, es por eso que Harry no quiere que cuenten nada de lo que ocurre en este complejo, ya que si personas ajenas se enteran, puede que se repita la masacre que ocurrió hace años—mi dragón siempre tan directo, todo este tiempo ha estado viendo el futuro de los niños, por eso no había hablado hasta ahora.
—¿Qué seres? —pregunto Karin nerviosa.
—Rosy, Rony, Pupsy, Josy—delante de nosotros aparecieron los cuatro elfos, al instante los niños gritaron y se apartaron, viéndolos con pavor.
—¿Qué son esas cosas? —grito Yahiko.
—No son cosas, son elfos domésticos, ellos se encargarán de la limpieza, cocina y cualquier cosa que necesiten, si entraron a la biblioteca, debieron de ver un espejo que está en la pared, es un comunicador, si desean hablar con nosotros, solo tienen que decir nuestros nombres, si por algún motivo no logran comunicarse, ellos pueden buscarnos, son inofensivos, viven para servir—dije serio.
—Cualquier cosa que los amitos pidan, se las daremos—despues de platicar y planificar sus horarios, decidimos ir a comer, el comedor comunal es muy parecido al de Hogwarts, la única diferencia es que solo hay una gran mesa, al sentarnos la comida apareció, los niños están emocionados con lo que están presenciando y prometieron no decir nada, aunque no sé si decirles niños a todos sea lo correcto, ya que hay dos chicos de nuestra edad y otros cercanos. Les dijimos a Konan y Yahiko que si querían podían ser Uzumaki, el alivio en sus rostros fue doloroso, creo que pensaron que los correríamos, al final todos decidieron tomar el apellido Uzumaki.
Laito y Yusuke se harán cargo de la biblioteca, Zero, Ayato y Ai de las armas, Yahiko, Nagato, Shin del salón de entrenamientos, las chicas serán las encargadas de hacer una lista de las cosas que se necesiten, armas, libros, víveres, ellas son las encargadas de que todo este organizado y no haga falta nada.
Nos pasamos contestando todas las preguntas, aun no sé cómo es que vendremos todos los sábados, pero si Draco lo dijo es porque ya tiene un plan. Solo nos quedamos tres días con ellos, ya que tenemos que regresar, admito que estuve renuente de dejarlos solos, por extraño que parezca todo se volvieron muy apegados a nosotros, incluso Laito y Yusuke preguntaban si estaban haciendo las cosas bien y nos tratan como si fuéramos mayores, aunque me deben respeto por ser líder de clan, lo suyo es mas en búsqueda de afecto y aprobación, en verdad es triste pero por la mirada de mi dragón, prácticamente todos están bajo su protección, no niego que tambien de la mía, simplemente no permitiremos que nadie vuelva a dañar a estos niños.
—¿Regresaran pronto? —pregunto Karin triste.
—Todos los sábados, así que compórtense y obedezcan a Laito y Yusuke, recuerden las reglas y cuídense entre ustedes—dijo Draco abrazándolos uno por uno. Me despedí de ellos y tambien los abrace, por Merlín me siento más viejo de lo que soy, pero quiero darles a estos chicos todo el afecto que les falta, algunos son algo ariscos, como Shin, Ayato y Zero, pero se derriten cuando están en nuestros brazos. Entramos a la casa y usamos la red flu, al llegar dos pequeños nos recibieron con alegria. Solo nos quedamos unas horas, antes de tener que irnos.
Al regresar, no me sorprendió ver a los Weasley, sin importar la situación la señora Weasley no permitiría que ellos faltaran tanto. Los días pasaron rápido, entre estudio, arrumacos y viajar todos los sábados a ver a nuestros chicos, Draco tuvo la magnífica idea de utilizar nuestro tiempo en Hogsmeade para pasarlo con nuestros hijos y protegidos.
Hoy hay un partido entre Ravenclaw y Gryffindor, Angelina al ver que no regresaría al equipo tuvo que buscar un nuevo guardián, buscador y al parecer cazador ya que Katie no podía jugar por un accidente de pociones, al final quedaron Ron como guardián y Cormac como el nuevo buscador y Ginny como cazadora, el partido estuvo entretenido, a pesar de la tragedia en su familia Ron lo estaba haciendo bien, al comienzo se miraba nervioso y dijo entrar varios goles, pero conforme avanzaba el partido gano confianza, logrando de tener todas. Lamentablemente Cormac no es tan bueno, Cho es más rápida, por lo que logro atrapar la snitch, dandole la victoria a Ravenclaw, hice una mueca, ya que es obvio que Angelina estará insoportable y por supuesto me culpará, me mira como si hubiera insultado a su madre desde que salí del equipo.
Estoy con Draco bajo la sombra del árbol junto al lago, estudiamos para los timos que serán pronto, cuando mire como se acercaban Ron y Hermione, el primero se ve muy ofuscado.
—Es tu culpa, si no hubieras renunciado habríamos ganado, pero claro le tuviste que hacer caso al estúpido hurón, solo tiene que abrirte las piernas para que hagas lo que quiera—apenas acabo de hablar vi rojo.
—¡Ron! —grito Hermione enojada. Pero es tarde, sentí como mi parte arpía tomo control de mí, con un movimiento de mano, lo mande a volar, siento como mis ojos arden, pero mi mente solo me dice que debo eliminar a la persona que está amenazando mi pareja.
—¡Harry! —Draco ocupo mi campo de visión, tomo mi mentón y beso. Sentirlo logro calmar a mi arpía, pero aún estoy furioso. Hermione está ayudando a Ron a levantarse, su brazo está en una posición extraña, obviamente se lo quebró, en vez de sentir culpa, solo satisfacción fue lo que me embargo, al saber que mi pareja fue compensada.
—Mírame amor, tus ojos cambiaron debes de calmarte o alguien se dará cuenta—enterré mi rostro en su cuello, inhalando profundamente, cuando sentí que recupere el control, me separe, a los lejos Ron y Hermione se dirigieron a la enfermería, solo me siento un poco culpable, note que Ron se sintió culpable de lo que dijo apenas salió de su boca, me uso como punto de enfoque para descargar todo el dolor y la rabia por la muerte de su padre, no me hubiera importado si solo hubiera hablado de mí, pero tuvo que meterse con mi amado esposo y todo raciocinio se fue, sé que me debo disculpar, pero en este momento aún estoy furioso, a este paso nuestra amistad terminara por completo.
Los días pasaron rápido, Hermione se acercó disculpándose, dijo que trato de detenerlo, pero Ron simplemente la ignoro, solo le sonreí y le dije que no se preocupara.
Durante la siguiente clase de Transformaciones, recibieron los horarios de los exámenes y las normas de funcionamiento de los TIMOS.
—Como ven, sus TIMOS están repartido en dos semanas consecutivas. Harán los exámenes teóricos por la mañana y los prácticos por la tarde. El examen de astronomía lo harán por la noche, como es lógico —explicó la profesora McGonagall a la clase mientras los alumnos copiaban de la pizarra las fechas y las horas de sus exámenes.
—Debo advertiros que hemos aplicado los más estrictos encantamientos antitrampa a las hojas de examen. Las plumas autorrespuesta están prohibidas en la sala de exámenes, igual que las recordadoras, los puños para copiar de quita y pon y la tinta autocorrectora. Lamento tener que decir que cada año hay al menos un alumno que cree que puede burlar las normas impuestas por el Tribunal de Exámenes Mágicos. Espero que este año no sea nadie de Gryffindor, la profesora Umbridge, ha pedido a los jefes de casas que advirtiéramos que si los alumnos hacen trampa serán severamente castigado—al pronunciar esa palabra, la profesora McGonagall puso la misma cara que ponía tía Petunia cuando contemplaba una mancha particularmente tenaz.
—Aun así, ése no es motivo para que no lo hagan lo mejor que puedan. Tienen que pensar en su futuro—termino de decir seria.
—Por favor, profesora ¿cuándo sabremos los resultados? —dijo Hermione, que había levantado la mano.
—Se enviarán una lechuza en el mes de julio —contestó la profesora McGonagall.
—Estupendo. Así no tendremos que preocuparnos hasta las vacaciones—comentó Dean Thomas en voz baja pero audible. Los examinadores llegaron en la noche, son un grupo de brujas y magos que parecían muy ancianos. Antes de acostarnos Draco insistió que repasáramos por última vez.
Al día siguiente tampoco ningún alumno de quinto curso habló demasiado durante el desayuno. Parvati practicaba conjuros por lo bajo mientras el salero que tenía delante daba sacudidas; Hermione releía Últimos avances en encantamientos a tal velocidad que sus ojos se veían borrosos; y Neville no paraba de dejar caer su tenedor y su cuchillo y de volcar el tarro de mermelada de naranja.
Cuando terminó el desayuno, los alumnos de quinto y de séptimo nos congregamos en el vestíbulo mientras los demás estudiantes subían a sus aulas; entonces, a las nueve y media, nos llamaron clase por clase para que entraran de nuevo en el Gran Comedor, las cuatro mesas habían desaparecido en su lugar hay varias mesas individuales, encaradas hacia la de los profesores, desde donde nos miraba la profesora McGonagall, que permanecía de pie. Cuando todos nos sentamos la profesora hablo.
—Ya pueden empezar. —Y dio la vuelta a un enorme reloj de arena que había sobre la mesa que tenía a su lado, en la que también había plumas, tinteros y rollos de pergamino de repuesto. Le di la vuelta a mi hoja, tres filas hacia la derecha y cuatro asientos hacia delante, Hermione ya había empezado a escribir y lei la primera pregunta: a) Nombre el conjuro para hacer volar un objeto, b) Describa el movimiento de varita que se requiere. Suspire aliviado al ver los fáciles que son.
—Bueno, no ha estado del todo mal, ¿verdad? —comentó Hermione en el vestíbulo, nerviosa, dos horas más tarde. Todavía llevaba en la mano la hoja con las preguntas del examen
Aunque no creo que me haya hecho justicia en encantamientos regocijantes, no tuve suficiente tiempo. ¿Han puesto el contra encantamiento del hipo? Yo no estaba segura de si debía ponerlo, me parecía excesivo… Y en la pregunta número veintitrés…
—No seas pesada, Hermione, sabes de sobra que no nos gusta repasar todas las preguntas, ya tenemos bastante con responderlas una vez —dijo Ron severamente, se disculpó por lo que dijo de Draco e hice lo mismo por lanzarlo, pero desde entonces hay tensión entre nosotros, ya no está la camaradería que teníamos antes. Comimos con el resto de los estudiantes, las cuatro mesas habían vuelto aparecer y luego entramos a la pequeña cámara que había junto al Gran Comedor, donde tuvimos que esperar que nos avisaran para hacer el examen práctico.
Por fin llamaron a Hermione, quien, temblorosa, salió de la cámara con Anthony Goldstein, Gregory y Daphne. Los alumnos que ya se habían examinado no regresaban a esa sala, así que no supe cómo les fue a los chicos. Draco siempre que entramos a la cámara se queda a mi lado, Ron lo ve de reojo, pero no dice nada.
—Seguro que lo hace bien. ¿Te acuerdas de cuando sacó un ciento doce por ciento en un examen de Encantamientos? —dijo Ron. Luego de que llamaron a Draco junto con todas las personas que su apellido comienza con M.
Diez minutos más tarde, el profesor Flitwick nos llamó a: Pansy, Padma, Parvati y a mí.
—Buena suerte —me deseó Ron por lo bajo. Entre al Gran Comedor lo más calmado posible.
—El profesor Tofty está libre, Potter —me indicó con su voz chillona el profesor Flitwick, que se hallaba de pie junto a la puerta. Y señaló al examinador más anciano y más calvo, que estaba sentado detrás de una mesita, en un rincón alejado, a escasa distancia de la profesora Marchbanks, quien por su parte examinaba a mi dragón, quien me sonrió alentándome, no pude evitar devolverle la sonrisa.
—Potter, ¿verdad? ¿El famoso Potter? —preguntó el profesor Tofty consultando sus notas, y me miró por encima de sus quevedos al verme acercarme
—Eso es, no tienes por qué ponerte nervioso. Bueno, me gustaría que cogieras esta huevera y le hicieras dar unas cuantas volteretas —dijo con su temblorosa voz. Respiré tranquilo dándome cuenta que salí mejor de lo esperado, las clases en verano en verdad me ayudaron.
Aquella noche no tuvimos tiempo para relajarnos; después de cenar, subimos directamente a nuestra habitación y nos pusimos a repasar para el examen de Transformaciones que teníamos al día siguiente.
Por la mañana, olvide la definición de hechizo permutador en mi examen escrito, pero en el practico me fue mucho mejor.
El miércoles hizo el examen de Herbología si no tengo en cuenta el pequeño mordisco que recibí de un geranio colmilludo, lo hice muy bien, el jueves, Defensa Contra las Artes Oscuras. Fue el más fácil de todos, no me equivoque en nada.
—¡Bravo! —exclamó el profesor Tofty, que volvía a examinarme, cuando éste realizó a la perfección un hechizo repulsor de boggarts.
—¡Excelente! Bueno, creo que eso es todo, Potter… A menos que…. Mi buen amigo Tiberius Ogden me ha dicho que sabes hacer un patronus. Si quieres subir la nota…—El hombre se inclinó un poco hacia delante, bueno estoy seguro que Draco estará encantado si mis notas son mejores de lo esperado.
—¡Expecto Patronum! —Mi ciervo plateado salió del extremo de la varita mágica y recorrió el comedor a medio galope. Losexaminadores giraron la cabeza para verlo, y cuando se disolvió en una neblina plateada, el profesorTofty aplaudió con entusiasmo con sus nudosas manos, surcadas de venas.
—¡Excelente! ¡Muy bien, Potter, ya puedes marcharte! —gritó, Al pasar junto a la profesora Umbridge, nuestras miradas se cruzaron. Una desagradable sonrisa se insinuaba en las comisuras de la ancha y flácida boca de la profesora, pero no me importó. Más bien le sonreí con arrogancia porque estoy seguro que saque un Extraordinario. El viernes no tengo examen, pero Draco fue a presentar el de Runas Antiguas.
—¿Cómo te fue en el examen de Runas? —le pregunte a Draco cuando entro en nuestra habitación.
—He traducido mal «ehwaz». Significa «asociación», y no «defensa». Lo he confundido con «eihwaz». —dijo Draco furioso. Abrí mis brazos y al instante se acomodó en ellos, acaricie su cabello sin decir nada, lo conozco y está en ese momento donde nada de lo que diga servirá. Este fin de semana no fuimos a ver a los chicos, cosa que le avisamos para que no esperaran nuestra llegada, nos quedamos estudiando para pociones.
Como era de esperar, encontró difícil el examen escrito, aunque creía que había contestado correctamente a la pregunta sobre la poción multijugos y había sabido describir con precisión sus efectos, pues la había tomado ilegalmente en mi segundo año en Hogwarts.
El examen práctico de la tarde no resultó tan espantoso. Snape no estuvo presente, y las clases extras con Lucius dieron resultado. Neville, que estaba sentado muy cerca, también parecía más tranquilo de lo que este lo había visto jamás durante las clases de Pociones. Cuando la profesora Marchbanks dijo: «Separaos de vuestros calderos, por favor. El examen ha terminado», tape mi botella de muestra con la sensación de que no sería un extraordinario, pero tampoco una nota muy baja.
—Sólo nos quedan cuatro exámenes —observó Parvati Patil, suspirando de cansancio.
—¡Sólo! ¡A mí me queda el de Aritmancia, que seguramente es la asignatura más difícil de todas! —repuso Hermione con exasperación. Nadie se atrevió a replicar, así que no pudo desahogar su ira sobre ninguno de sus compañeros y tuvo que contentarse con regañar a unos alumnos de primero por reír demasiado alto. Ahora toca Cuidado de Criaturas Mágicas.
El examen práctico tuvo lugar por la tarde en la extensión de césped que había junto a la linde del Bosque Prohibido, donde los estudiantes tuvimos que identificar correctamente al knarl escondido entre una docena de erizos, el truco consistía en ofrecer leche a todos por turnos; los knarls, que son unas criaturas muy desconfiadas cuyas púas tienen propiedades mágicas, se ponían furiosos ante lo que interpretaban como un intento de envenenarlos. Después tuvimos que demostrar que sabíamos manejar correctamente un bowtruckle, dar de comer y limpiar a un cangrejo de fuego sin sufrir quemaduras de consideración, y elegir, de entre una amplia variedad de alimentos, la dieta que pondrían a un unicornio enfermo. Hagrid veía que nervioso, por la ventana de su cabaña. Cuando la examinadora, que esta vez era una bruja bajita y regordeta, me sonrió y me dijo que ya podía irme, le hice a mi amigo una breve seña de aprobación con los pulgares antes de volver al castillo. El examen teórico de Astronomía del miércoles por la mañana le salió bastante bien.
No estoy seguro de haber recordado correctamente los nombres de todas las lunas de Júpiter, pero al menos sabía que ninguna estaba cubierta de pelo. Como para hacer la prueba práctica de Astronomía tenían que esperar a que anocheciera, dedicamos la tarde al examen de Adivinación.
Éste, se mirará por donde se mirará, me salió muy mal: no vi ni una sola imagen en movimiento en la bola de cristal, tan lisa como la superficie de su mesa; perdí por completo la cabeza durante la lectura de las hojas de té y dijo que le parecía que en breve la profesora Marchbanks conocería a un redondo, oscuro y empapado extraño; y para rematar la faena confundió la línea de la vida con la de la cabeza en la palma de la mano de la examinadora y le comunique que debería haber muerto el martes anterior. Cosa que no pensé antes de decirla, odio adivinación, gracias a Merlín no son necesarias para la carrera.
—Bueno, ése ya sabíamos que lo suspenderíamos —comentó Ron con pesimismo mientras subían la escalera de mármol.
—No debimos matricularnos en esa estúpida asignatura —comente hastiado.
—Bueno, al menos ahora podremos dejarla
—Sí. Y ya no tendremos que fingir que nos interesa lo que pasa cuando Júpiter y Urano hacen demasiadas migas.
—Y a partir de ahora no me importará que mis hojas de té digan: «Vas a morir, Ron, vas a morir.» Las voy a tirar a la basura sin miramientos.
—Bueno, me parece que el de Aritmancia me ha salido bien —comentó Hermione, suspiramos aliviados.
—Aún tenemos tiempo para repasar los mapas celestes antes de la cena, y luego…
A las once, cuando llegaron a la torre de Astronomía, comprobaron que hacía una noche tranquila y despejada, perfecta para la observación de los astros. La plateada luz de la luna bañaba los jardines y soplaba una fresca brisa. Cada alumno montó su telescopio, y cuando la profesora Marchbanks dio la orden, empezamos a rellenar el mapa celeste en blanco que les habían repartido.
El profesor Tofty y la profesora Marchbanks se paseaban entre los alumnos, vigilando mientras éstos anotaban la posición exacta de las estrellas y de los planetas que observaban. Sólo se oía el susurro del pergamino al cambiarlo de posición, el ocasional chirrido de un telescopio al ajustarlo sobre su trípode, y el rasgueo de las plumas. Al cabo de una hora y media, los rectángulos de luz dorada que se proyectaban sobre los jardines fueron desapareciendo conforme se apagaban las luces en el castillo. Volví a pegar el ojo al telescopio y lo enfocó para examinar Venus.
El último examen, el de Historia de la Magia, no tendría lugar hasta la tarde. Me habría encantado volver a la cama después de desayunar, pero contaba con la mañana para repasar un poco más.
Los alumnos de quinto curso entramos en el Gran Comedor a las dos en punto y nos sentamos frente a las hojas de examen. Estoy agotado. Sólo deseo una cosa: que terminara aquel examen, porque así poder irme a dormir con mi hermoso esposo en brazos y no levantarnos hasta que sea necesario.
—Den la vuelta a las hojas, pueden empezar —indicó la profesora Marchbanks desde su mesa, colocada frente a las de los alumnos, y giró el gigantesco reloj de arena.
Lenta, tortuosamente, empecé por fin a escribir la respuesta. Me cuesta recordar nombres y confundo constantemente las fechas, pero me enfoque en terminar, cuando acabe no pude evitar suspirar aliviado.
Antes de que pudiera regresar a mi habitación, un niño de primero se acercó diciendo que el director quería verme.
—Adelante, te veo en nuestra habitación—le dije a Draco besándolo, suspiro cansado y se fue.
—Hola Harry, supongo que estarás sorprendido de que te llamara, hay algo que he querido decirte y espero que cuando lo haga, te vayas a pasar el verano con los Weasley, es por tu seguridad—antes de que dijera algo empezó hablar de nuevo.
—Hace quince años, cuando vi la cicatriz de tu frente, imaginé lo que debía de significar. Supuse que representaba la señal de la conexión que se había forjado entre Voldemort y tú. —continuó.
—Más recientemente, empezó a preocuparme que Voldemort pudiera notar que existía esa conexión entre ustedes dos, pero supongo que no quisiste decirme, en caso de hayas estado teniendo sueños o visiones, los Malfoy debieron de aconsejarte que no lo hicieras—prosiguió Dumbledore, lo mire molesto, ya empezó queriendo influenciarme en contra de mi familia.
—Verás, creía que Voldemort no podía tardar mucho en intentar entrar en tu mente para manipular y dirigir tus pensamientos, y no quería ofrecerle más alicientes para hacerlo. Estaba convencido de que, si se daba cuenta de que nuestra relación era, o había sido alguna vez, algo más que la mera relación entre alumno y director, aprovecharía esa oportunidad para utilizarte como un medio para espiarme. Me asustaba pensar en cómo podría manejarte, o en la posibilidad de que intentara poseerte. Harry, creo que tenía razón cuando suponía que Voldemort se habría servido de ti de ese modo. En las pocas ocasiones en que tú y yo tuvimos contacto directo, me pareció ver una sombra de él en tus ojos…—eso solo debió de verlo justo antes de que me casara, eso me demuestra que no es confiable, tanto tiempo sabiendo eso y nunca me dijo nada. Me levante con la intención de irme, estoy harto que solo me utilice sin decirme nada, sé que me está contando esto por algo, pero no pienso quedarme para averiguarlo.
—Ha llegado el momento de que te expliqué lo que debí explicarte hace cinco años, Harry. Siéntate, por favor. Voy a contártelo todo. Sólo te pido que tengas un poco de paciencia. Cuando haya terminado, tendrás ocasión de gritarme, de hacer lo que quieras. No te lo impediré—lo miré indiferente y volví a sentarme.
El director contempló brevemente los iluminados jardines a través de la ventana y luego volvió a dirigirse a mí.
—Hace cinco años, Harry, llegaste a Hogwarts sano y salvo, como yo había planeado y previsto. Bueno, quizá no tan sano y salvo. Habías sufrido. Yo sabía que sufrirías cuando te dejé ante la puerta de la casa de tus tíos. Sabía que estaba condenándote a diez oscuros y difíciles años. —Hizo una pausa, pero no dije nada.
—Te preguntarás, y con motivo, por qué tenía que ser así. ¿Por qué no podía haberte acogido una familia de magos? Muchos lo habrían hecho de buen grado, y habría sido para ellos un placer y un honor criarte como a un hijo.
La respuesta es que mi prioridad era mantenerte con vida. Estabas en peligro, un peligro de cuya gravedad quizá sólo yo fuera consciente. Sólo hacía unas horas que Voldemort había sido derrotado, pero sus seguidores, y muchos de ellos son tan terribles como él, todavía andaban sueltos y estaban desesperados y encolerizados. Además, yo tenía que tomar una decisión respecto a los años venideros. ¿Acaso creía que Voldemort se había marchado para siempre? No. No sabía si tardaría diez, veinte o cincuenta años en regresar, pero estaba convencido de que lo haría, y también estaba seguro, conociéndolo como lo conozco, de que no descansaría hasta haberte matado.
Sabía que los conocimientos de magia de Voldemort eran más amplios quizá que los de ningún otro mago vivo. Asimismo, sabía que ni los más complejos y potentes hechizos o encantamientos protectores serían invencibles el día que él regresara con todo su poder.
Pero también sabía cuál era su punto débil. Así que tomé una decisión. Estarías protegido por una antiquísima magia que él conoce, desprecia y, por lo tanto, siempre ha subestimado, en su propio perjuicio. Me refiero, por supuesto, al hecho de que tu madre muriera para salvarte. Ella te dio una prolongada protección que él no esperaba, una protección que fluye por tus venas hasta hoy. Así que puse toda mi confianza en la sangre de tu madre. Te entregué a su hermana, su único familiar vivo.
—Mi tía no me quiere. No le importa…—salte molesto, obviamente su estúpida protección no serviría, pero claro, él nunca supo nada de la familia de mi madre y seguirá así, pero sé que miente sobre esto, porque no es un secreto si se investiga que mi madre era adoptada, sabe perfectamente que esa mujer no es mi tía, con lo controlada que tenía mi vida, que se le pasara algo así seria ilógico.
—Pero te acogió. Quizá te acogiera a regañadientes, con rabia, de mala gana, contra su voluntad, pero de todos modos te acogió, y al hacerlo selló el encantamiento que yo te había hecho. El sacrificio de tu madre convirtió el vínculo de sangre en el escudo más fuerte que yo podía ofrecerte. —me interrumpió Dumbledore.
—Sigo sin…
—Mientras puedas llamar hogar al sitio donde habita la sangre de tu madre, allí Voldemort no podrá tocarte ni hacerte ningún daño. Él derramó la sangre de tu madre, pero ésta sigue viva en ti y en tu tía. Así que la sangre de tu madre se convirtió en tu refugio. De hecho, sólo tienes que regresar con tus tíos una vez al año, y en esa casa él no podrá hacerte daño mientras puedas considerarla tu hogar. Tu tía está al corriente de todo porque le expliqué lo que yo había hecho en una carta que deposité junto a ti cuando te dejé en su puerta. Ella sabe que tenerte en su casa es lo que te ha mantenido con vida estos quince años, espero que comprendas lo que trato de decirte—por supuesto que comprendo, no soy estúpido, quiere que regrese con esa familia.
—Comprendo, pero de igual forma no pienso regresar, estoy casado y mi familia tiene una mansión con una barrera tan antigua y poderosa—dije serio, por la forma en que apretó los labios, mi respuesta no es la que esperaba.
—Después, hace cinco años, llegaste a Hogwarts, quizá ni tan contento ni tan bien alimentado como a mí me habría gustado, pero al menos vivo y con buena salud. No eras ningún príncipe mimado, sino un niño todo lo normal que yo podía esperar que fueras, dadas las circunstancias. Hasta ese instante mi plan estaba funcionando—prosiguió Dumbledore como si no hubiera dicho nada en su relato.
—Y entonces… Bueno, seguro que recuerdas los sucesos de tu primer año en Hogwarts tan claramente como yo. Aceptaste de una forma magnífica el reto al que te enfrentabas, y pronto, mucho más pronto de lo que yo había imaginado, te encontraste cara a cara con Voldemort. Volviste a sobrevivir. Y no sólo eso. Impediste que él recuperara su poder y su fuerza, y así retrasaste su regreso. Luchaste como un hombre. El orgullo que sentí por ti… no puede expresarse con palabras.
Sin embargo, mi maravilloso plan tenía un fallo. Un fallo evidente que yo sabía, ya entonces, que podía hacer que todo fracasara. Y, aun así, sabiendo lo importante que era que mi plan funcionara, me dije que no permitiría que aquel fallo lo arruinara. Sólo yo podía impedirlo, así que sólo yo debía mantenerme fuerte. Mientras tú estabas en la enfermería, débil tras tu enfrentamiento con Voldemort, llegó mi primera prueba —reconoció Dumbledore.
—No entiendo lo que quiere decirme.
—¿No recuerdas haberme preguntado, en la cama de la enfermería, por qué Voldemort había intentado matarte cuando eras un bebé? —asentí con la cabeza.
—¿Debí decírtelo entonces? —escudriñé los azules ojos del director y no hice ningún comentario, pero mi corazón empezó a latir muy deprisa.
—¿Todavía no ves el fallo del plan? No, quizá no… Bueno, como ya sabes, decidí no contestarte. Tenías once años, me dije; eras demasiado pequeño para saberlo. Yo nunca me había planteado contártelo cuando tuvieras once años porque semejante revelación a tan temprana edad habría sido demasiado para ti.
Debí reconocer entonces las señales de peligro. Debí preguntarme por qué no me turbó más que ya me hubieras formulado la pregunta a la que yo sabía que algún día debería dar una terrible respuesta. Debí darme cuenta de que me alegraba demasiado de no tener que dártela aquel día en concreto… Eras demasiado pequeño.
Y así llegamos a tu segundo año en Hogwarts. Volviste a enfrentarte a retos a los que ni los magos experimentados se han enfrentado nunca; y, una vez más, te desenvolviste superando todas mis expectativas. Sin embargo, no me preguntaste de nuevo por qué Voldemort te había dejado aquella marca. ¡Ah, sí, hablamos de tu cicatriz!… Nos acercamos mucho al tema. Pero ¿por qué no te lo conté todo?
Verás, no me pareció que doce años fueran muchos más que once, ni que ya estuvieras preparado para recibir la información. Te dejé marchar, manchado de sangre, agotado pero lleno de júbilo, y si sentí una pizca de desasosiego al pensar que quizá debería habértelo explicado entonces, la silencié rápidamente. Eras todavía tan joven, ¿entiendes?, que no tuve valor para estropearte aquella noche de triunfo.
¿Lo ves, Harry? ¿Ves ahora dónde estaba el fallo de mi brillante plan? Había caído en la trampa que había previsto, que me había dicho a mí mismo que podría evitar, que debía evitar.
—No…
—Me importabas demasiado. Me importaba más tu felicidad que el hecho de que supieras la verdad; me importaba más tu tranquilidad que mi plan; me importaba más tu vida que las que pudieran perderse si fallaba el plan. Dicho de otro modo, actué exactamente como Voldemort espera que actuemos los locos que amamos —prosiguió Dumbledore con sencillez. En realidad, veo lo contrario, la forma en que manejo mi vida, sin pedir mi opinión en ningún momento, a pesar de ser joven, no era estúpido para no poder manejar la verdad, lo hizo porque solo así podía controlarme y manejarme a su antojo, pero solo lo escuche sin decir nada.
—¿Existe defensa contra eso? Cualquiera que te haya visto crecer como te he visto crecer yo, y te aseguro que te he seguido más de cerca de lo que puedas imaginarte, habría querido ahorrarte más dolor del que ya habías sufrido. ¿Qué me importaba a mí que montones de personas y criaturas sin nombre y sin rostro pudieran perecer en un incierto futuro, si en ese momento tú estabas vivo, sano y feliz? Jamás se me había ocurrido pensar que tendría a alguien como tú a mi cuidado.
Llegamos al tercer año. Vi desde lejos cómo luchabas para repeler a los dementores, cómo
encontrabas a Sirius, averiguabas quién era y lo rescatabas. ¿Tenía que decírtelo entonces, justo cuando acababas de salvar triunfalmente a tu padrino de las fauces del Ministerio? Pero cuando cumpliste los trece años, se me empezaron a acabar las excusas. No podía negarse que todavía eras joven, pero habías demostrado ser excepcional. No tenía la conciencia tranquila, Harry. Sabía que se acercaba el momento…
Pero el año pasado saliste del laberinto, herido, cansado, pero sin haberte enfrentado a Voldemort, fue inesperado y estoy seguro que ninguno de los dos lo tenía previsto, hablo de Voldemort y yo por supuesto, tras ver morir a Cedric Diggory, supe de inmediato que a quien quería eras tú, pero por algún motivo o razón que aun no comprendo te libraste de ese destino—su mirada se tornó oscura, es como si estuviera recordando algo malo.
—Y desde esta noche estoy convencido de que hace tiempo que estás preparado para saber lo que te he ocultado todos estos años, porque has demostrado que debí colocar esa carga sobre ti mucho antes. Lo único que puedo decir en mi defensa es que te había visto sobrellevar tales cargas, cosa que ningún otro estudiante de este colegio ha tenido que soportar, que no me atrevía a añadir otra, la mayor de todas.
—Comprendo que quería protegerme, pero no tenía ningún derecho de ocultarme información que pudo haber evitado tantas desgracias, porque presiento que paso con el señor Weasley tiene relación con lo que va decirme—sisee con frialdad para nada conmovido por sus palabras, me enfoque más en sus gestos y las vibras que enviaba con forme habla, sé que quiere que la guerra termine, pero no me gusta en lo absoluto su forma de ver las cosas, todo este tiempo supo cómo era tratado, lo que sufrí y no le importo con tal de seguir su plan.
—Voldemort intentó matarte cuando eras un niño a causa de una profecía que se hizo poco después de tu nacimiento, y que él sabía que se había realizado, aunque no conocía todo su contenido. Decidió matarte cuando todavía eras pequeño porque creyó que así cumplía los términos de dicha profecía. Pero descubrió, muy a su pesar, que se había equivocado cuando la maldición con la que intentó matarte se volvió contra él. Así pues, desde que recuperó su cuerpo, y sobre todo después de que el año pasado lograras evitarlo de aquella forma, se propuso conocer enteramente la profecía. Ésa es el arma que con tanta diligencia ha estado buscando desde su regreso: saber cómo destruirte, Arthur estaba vigilando el área donde esta se encontraba en el ministerio, lamentablemente no contábamos con que Voldemort mandara a la serpiente a verificar el lugar, fue lamentable su muerte.
—¿Qué profecía? —pregunte serio.
—Una noche fría y lluviosa, hace dieciséis años, en una habitación de Cabeza de Puerco. Había ido allí a entrevistarme con una aspirante al puesto de profesor de Adivinación, pese a que yo no tenía ningún deseo de seguir impartiendo esa asignatura en el colegio. Sin embargo, la aspirante era la tataranieta de una vidente muy famosa y de gran talento, y accedí a verla por cortesía, pero me llevé una decepción. Me pareció que ella, a diferencia de su antepasada, no tenía ni pizca de inteligencia. Le dije, espero que educadamente, que no cumplía los requisitos para el cargo, y entonces me dispuse a salir de la habitación—Dumbledore se levantó, pasó al lado mi lado y fue hasta el armario negro que había junto a la percha de Fawkes. Se agachó, corrió un pestillo y sacó la vasija de piedra con runas grabadas alrededor del borde, colocó el pensadero sobre ella y se llevó la punta de la varita a la sien. Retiró de su cabeza unas hebras
de pensamiento plateadas, finas como telarañas, que se adhirieron a su varita, y las depositó en la vasija. Volvió a sentarse en la silla y observó cómo sus pensamientos giraban y se arremolinaban dentro del pensadero. Entonces, con un suspiro, levantó la varita y tocó la sustancia plateada con la punta.
De ella salió una figura envuelta en chales, con los ojos muy aumentados detrás de unas gafas, que giró lentamente sobre sí misma, con los pies dentro de la vasija. Sin embargo, cuando Sybill Trelawney habló, no lo hizo con aquella voz etérea y mística que solía emplear, sino con el tono áspero y duro.
—El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca… Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes… Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce… Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida… El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes…— La figura de la profesora Trelawney, sin dejar de dar vueltas sobre sí misma, se sumergió en la masa plateada que llenaba la vasija y desapareció.
Se hizo un silencio absoluto en el despacho. Ni Dumbledore, ni yo, ni los retratos hicieron ruido alguno. Hasta Fawkes se había quedado mudo.
—Significa que la única persona capaz de vencer a lord Voldemort para siempre nació a finales de julio hace casi dieciséis años. Y que los padres de ese niño habían desafiado tres veces a Voldemort—estoy confundido, quiere decir que estoy obligado a enfrentar a ese maldito.
—Lo curioso, Harry, es que tal vez no fueras tú. La profecía de Sybill podría haberse referido a dos niños magos, ambos nacidos a finales de julio de aquel año, cuyos padres pertenecían a la Orden del Fénix y habían escapado por poco de Voldemort en tres ocasiones. Uno eras tú, por supuesto. El otro era Neville Longbottom—necesito a Draco, me está doliendo la cabeza y así no puedo analizar bien las cosas.
—Pero… ¿podría no ser yo? —aunque es algo que ni siquiera creo, despues de todo un pedazo de alma de ese maldito estaba dentro de mí.
—Me temo que no hay ninguna duda de que eres tú —respondió Dumbledore lentamente.
—Él final de la profecía… decía algo de que «ninguno de los dos podrá vivir» …
—… «mientras siga el otro con vida» —terminó Dumbledore.
—¿Significa eso… que…, que uno de los dos tendrá que matar al otro, tarde o temprano? —dije con un nudo en la garganta.
—Sí —afirmó Dumbledore.
—¿Puedo retirarme? —pregunte serio y tratando de no desmoronarme.
—Necesito que regreses con los Dursley—sabía que detrás de todo, estaba su verdadero objetivo.
—Lo siento director, pero sin importar que, me iré con mi esposo—lo dije con firmeza sin dejar duda alguna de mi decisión.
—Ellos no son confiable, Lucius Malfoy es un mortifago, si no obedeces me harás tomar medidas drásticas, todo lo hago por tu bien—lo mire con frialdad y me levante.
—Piense antes de hacer algo director, porque le aseguro que, si algo le llega a pasar a mi esposo o los Malfoy, seré quien tome medidas drásticas—sin darle tiempo de responder me dirigí a mi habitación. Al entrar mi amado me recibió con una sonrisa, lo besé y le conté todo, dijo que cuando llegáramos a la mansión, podíamos todos analizar la profecía, piensa que estamos pasando algo por alto.
El viernes por la noche, Cornelius Fudge, ministro de Magia, corroboró que El-que-no-debe-ser-nombrado ha vuelto a este país y está otra vez en activo, según dijo en una breve declaración.
Lamento mucho tener que confirmar que el mago que se hace llamar lord…, bueno, ya saben ustedes a quién me refiero, está vivo y anda de nuevo entre nosotros —anunció Fudge, que parecía muy cansado y nervioso en el momento de dirigirse a los periodistas.
—También lamentamos informar de la sublevación en masa de los dementores de Azkaban, que han renunciado a seguir trabajando para el Ministerio. Creemos que ahora obedecen órdenes de lord…, de ése.
Instamos a la población mágica a permanecer alerta. El Ministerio ya ha empezado a publicar guías de defensa personal y del hogar elemental, que serán distribuidas gratuitamente por todas las viviendas de magos durante el próximo mes.
La comunidad mágica ha recibido con consternación y alarma la declaración del ministro, pues precisamente el miércoles pasado el Ministerio garantizaba que no había «ni pizca de verdad en los persistentes rumores de que Quien-ustedes-saben esté operando de nuevo entre nosotros».
Los detalles de los sucesos que han provocado el cambio de opinión del Ministerio todavía son confusos, aunque se cree que El-que-no-debe-ser-nombrado y una banda de selectos seguidores, conocidos como «mortífagos» consiguieron entrar en el Ministerio de Magia el jueves por la noche.
De momento, este periódico no ha podido entrevistar a Albus Dumbledore, director del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, miembro de la Confederación Internacional de Magos y Jefe de Magos del Wizengamot. Durante el año pasado, Dumbledore había insistido en que Quien-ustedes-saben no estaba muerto, como todos creían y esperaban, sino que estaba reclutando seguidores para intentar tomar el poder una vez más.
Ahora comprendo porque me llamo, Voldemort se robó la profecía y eso lo tiene nervioso, ya que probablemente ese maldito la conoce completa. Los días pasaron rápido y cuando menos nos dimos cuenta, estábamos empacando para regresar a casa, este año pasaron muchas cosas, buenas y malas, pero ahora estoy tranquilo, ya que pronto regresaremos a casa.
—Pronto estaremos en casa con nuestros hijos—me susurro Draco abrazándome por la espalda, solo asentí y me apoyé más. Presiento que nuestros días tranquilos, acabaron.
Hola chicas y chicos espero les haya gustado el capi, es el más largo que he hecho, gracias a todas por su reviews, lamento la demora, pero como informe el cargador de mi compu se dañó y recién acabo de recibir el que pedí por Ebay, gracias a dios.
Nos seguimos leyendo
Bella
