Los personajes no me pertenecen son de J.K Rowling y Kishimoto

Summary: Harry se entera que cuando cumpla quince su parte criatura despertara dándole nuevos poderes y una pareja destinada para él, si eso no fuera poco descubre que tiene un primo en un mundo completamente diferente al suyo: El mundo Ninja, ahora luchara junto a su pareja para proteger todo lo que ama.

Parsel -"Hola"

Hechizos- Accio o Jutsus

Voz sobrenatural- Hola

Otro idioma "Hola"

Recuerdos, visiones [Hola]


Capítulo 19 Se desata la guerra

Pov Harry

Al llegar a la mansión, nuestros pequeños nos recibieron, según nos dijo Narcissa, Aries está enojado con Sasuke, ya que no le ha escrito en semanas y algo que aprendió al convivir tanto con los Malfoy y Sirius, es tener orgullo, por lo que no ha vuelto escribir desde entonces. Lo convencería que escribiera, pero la situación en este momento es delicada y si Voldemort rastrea las cartas que mandan, puede atacar Konoha y aunque no me agraden la mayoría de los habitantes, hay personas que no merecen morir. Lo peor sería que contratara ninjas, debemos de mantenerlo alejado de ese mundo, la ventaja de que odie a los muggles, es que busca partidarios solo con seres mágicos y aunque los ninjas controlen el chakra, no es magia en si.

Los días transcurrieron sin problemas, hasta que Voldemort y los suyos empezaron a moverse, su blanco preferido: los muggles. Destrucción de un puente, provocando que varios coches cayeran al rio y muchas personas murieran, asesinatos, el huracán en West Country, que pensé era obra de la naturaleza, hasta que Lucius nos aclaró que lo más seguro, es que los mortifagos destruyeran todo, el ministerio debió de cubrirlo, haciéndolo pasar por un huracán. En este momento Lucius, Sirius y Remus nos están dando informe de sus últimos ataques.

Los dementores, están creando desolación sobre Londres y sus habitantes, por desgracia, no podemos ayudar. Pero lo que nos tiene con los nervios de puntas, es la fuga masiva en Azkaban, Voldemort está reuniendo a sus mortifagos, al menos los fieles, ya que la mayoría deserto y en este momento todos tienen sus casas, llenas de hechizos y protecciones posibles.

—Entre los muertos esta Amelia Bones, jefa del departamento de seguridad mágica, despues de eso, obligaron a Fudge a renunciar, ya no es ministro, ahora es Rufus Scrimgeour—dijo Sirius serio, la situación ha empeorado, debemos de prepararnos, la guerra ha comenzado. Lo único bueno es que solo queda un horrocrux.

—¿Qué debemos hacer? —pregunto Draco preocupado.

—Aunque sé que quieren ayudar a los muggles, no creo que debamos de arriesgarnos, solo debemos atacar cuando estemos seguros que Voldemort y Nagini están presente, es nuestra única posibilidad de acabar con él. Estuve analizando la profecía y lo que deduje fue que al tener un pedazo de su alma, solo él podía destruirla, matándote, presiento que Dumbledore sabe esto y piensa dejar que te sacrifiques, las profecías no son cien por ciento seguras, tú ya lo mataste cuando te uniste a Draco, por lo que no creo que seas el único que pueda matarlo ahora, las circunstancias cambiaron y la profecía ya no es válida—suspire aliviado, y un gran peso se quitó de mis hombros, es cierto, ya lo mate, en cierto modo cumplí la profecía.

—Estaré pendiente de Voldemort, así podemos estar seguros y evitare que caigamos en alguna trampa—dijo Draco seguro y determinado.

—Mandare a Narcissa y los niños a Francia, es lo mejor—dijo Lucius, asentí renuente, pero sé que estando en Inglaterra, pueden ser secuestrado o asesinados.

—Remus deberías irte con ellos, me sentiré mejor si estas a su lado, puedes seguir dandole clases—le suplique con la mirada, solo suspiro y asintió.

—Quiero que tengan cuidado y no se arriesguen a menos que sea necesario, estoy de acuerdo con Lucius, lo mejor será solo atacar cuando Voldemort este presente. Tengan en cuenta que deben de matar primero a Nagini—dijo Remus serio.

—Amo Harry, hay unas personas que quieren hablar con usted—dijo un Mipsy, retorciéndose los dedos nerviosa.

—¿Quiénes? —pregunte intrigado.

—Ronald Weasley y Hermione Granger —la mire sorprendido, no comprendo.

—Puedes hablar con ellos en la biblioteca—me pregunto que es tan importante para venir aquí, conociéndolos, debe ser serio, porque, aunque acepten mi relación con Draco, aún están renuente con el resto de la familia, al menos ellos.

Despues de la muerte del señor Weasley, le pedí a Lucius que los ayudara de alguna manera, lo hizo de una forma que su orgullo no fuera pisoteado, se hizo socio de los gemelos y expandió Sortilegios Weasley, abriendo otras sucursales en otros callejones mágicos. Está de más decir que son todo un éxito, esto los ha mantenido ocupados y les ayuda a distraerse.

Además de que no quieren estudiar nada, sino ser empresarios exitosos, cosa que están consiguiendo con sus innovadores inventos, aunque sean para bromas. A la señora Weasley no le alegra mucho, está feliz que al menos hayan terminado Hogwarts.

Tambien le ofreció encargarse del zoológico magico de Draco, más en específico de los dragones a Charlie, según me conto Sirius, había renunciado y se mudó de nuevo a Inglaterra, Bill ya está trabajando con los Goblins, por lo en ese caso intervine un poco, es bueno hacerse amigos de estas criaturas, lo ascendieron y aumentaron su sueldo.

Le sonreí a Draco y me dirigí a la biblioteca, al entrar me senté en uno de los sillones, poco tiempo despues, un elfo entro acompañado de Ron y Hermione, quienes se ven incomodos e impresionados.

—Hola chicos ¿A que debo su visita? —les señale el sofá que está en frente para que se sentaran y dejaran de moverse tanto. Ambos se ven preocupados y tensos.

—En primer lugar, queremos pedirte perdón, ahora comprendemos porque no querías que Dumbledore supiera nada de tu vida y segundo, que nos permita apoyarte, incluso haremos un juramento inquebrantable—dijo Hermione con los ojos llorosos y mordiéndose el labio con fuerza, algo que suele hacer cuando está nerviosa.

—¿Por qué me están diciendo esto? —ellos no ofrecerían algo tan serio, a la ligera.

—Como supongo sabes, hemos estado viendo a Dumbledore, admito que nos engatuso y logro que le dijéramos cosas que no debíamos, nada grave, pero hace unas semanas, íbamos a reunirnos con él, antes de regresar a casa. Lo escuchamos hablando con Snape, diciendo que tu deberías sacrificarte, morir, por el bien de todos. Snape estaba furioso, al parecer había hecho la promesa de protegerte, por tu madre. Te debo mucho y me arrepiento de todo lo que te dije e hice, por eso, ahora queremos ayudarte—la mirada de Ron, es una que nunca he visto, hay una seriedad y determinación que me sorprende.

—Gracias por contarme y aunque me gustaría decirles que no es necesario el juramento, me sentiré mejor, si ambos lo hacen—hay tristeza y comprensión en la mirada de ambos, saben que me han fallado muchas veces.

—Necesitaremos un testigo—dijo Hermione relajada y calmada.

—Pinki—al instante una elfina apareció.

—Si, amo Harry—sonreí al ver como Hermione, apretó los labios, supongo que para evitar hablar sobre los derechos de los elfos.

—Dile a Sirius, que venga—cuando desapareció, nos quedamos de nuevo solo los tres.

—Gracias por todo lo que has hecho por mi familia, no soy tonto, sé que el señor Malfoy se hizo socio, para impulsar el negocio de mis hermanos y contrato a Charlie, además de que inesperadamente Bill fue ascendido, como sabes, mi padre es quien mantenía a la familia, con su sueldo en el ministerio y mis hermanos ayudaban con lo que podían. Desde que murió, siempre tuve la incertidumbre de como sobreviviríamos. Además de que mi madre no puede pensar en nada, aun no acepta que papá haya muerto y lo peor, es que ni siquiera sabemos porque estaba en el ministerio ese día y a esa hora—me mordí el labio sin saber, como decirle que su padre fue al ministerio por Dumbledore, tienen derecho a saberlo, pero lo mejor es que se lo diga, cuando toda su familia este reunida.

—No tienes que agradecer, sabes que Lucius sale beneficiado al ser socio, así que todos salen ganando, con respecto a Charlie, Draco adquirió nuevos dragones y ya tenían pensado contratar a un domador, fue Sirius quien nos dijo que Charlie se había mudado de nuevo a Inglaterra, todos conocemos su excelente manejo con estas criaturas y Lucius siempre contrata a los mejores y sabes que nadie puede meterse en los negocios de los Goblins. Si me lo permitieran, los hubiera apoyado económicamente, son mi familia, aunque ya no les agrade a todos—prefiero no decirle lo de los Goblins. Aunque ya no sea bienvenido, los Weasley siempre serán una familia para mí, ellos me dieron amor y aceptación, aunque la señora Weasley este resentida, por no elegir a su hija, ella siempre tendrá un lugar especial en mi corazón.

—Sabes que eres un hermano más, lamento que mi madre, Ginny y yo, te amargáramos la vida, mi madre ya se le paso el enojo, solo se puso así por Ginny, ella sabe que hizo mal, al querer juntarlos sin pensar en tus sentimientos. Con respecto a Ginny, pues ella lo superara, solo es un enamoramiento—sonreí agradecido por sus palabras y esperanzado.

—¡Hey chicos! —saludo Sirius con una enorme sonrisa.

—¡Hola Sirius! —contestaron al unísono.

—Bien, ¿Para que soy bueno? —sé que no cuestionara cuando le diga, sabe que en este momento debemos de andar con pie de plomo.

—Los chicos harán un juramento inquebrantable y te necesito como testigo—al instante se puso serio, y saco su varita. Hermione se arrodillo y unió su mano derecha a la mia. Sirius se acercó y coloco su varita en nuestras manos entrelazadas.

—¿Juras no decir nada de lo que oigas y veas en esta casa? —pregunte con seriedad. No pienso presentarle a mis hijos, pero si por algún motivo los ve, quiero asegurar su seguridad.

—Si, juro— Una delgada y brillante lengua de fuego salió de la varita de Sirius y se enroscó alrededor de nuestras manos como un alambre al rojo.

—¿Juras no volver a traicionarme, voluntariamente? —no soy tan idiota de arriesgar su vida, cuando sé que existen muchas formas de conseguir información o someter la voluntad de una persona.

—Si, juro—Una segunda lengua de fuego salió de la varita, se entrelazó con la primera y formó una fina y reluciente cadena.

—Y si es necesario, ¿Juras mentir a Dumbledore si eso protege mi integridad y la de las personas que amo? —hubo un momento de silencio.

—Si, juro—Un resplandor rojizo iluminó el rostro de Sirius, al prender una tercera lengua de fuego que salió disparada de su varita, se enredó con las otras dos y se cerró alrededor de las bien sujetas manos, como una cuerda o una serpiente ígneas.

Hice lo mismo con Ron, ellos saben a lo que se atienen si llegan a fallar, aunque pueda ser cruel, ya que fuimos los mejores amigos durante muchos años, nos lastimamos tanto, que la pequeña línea de confianza que ahora tenemos, no es suficiente para arriesgar a mi familia.

—Ron, me gustaría hablar con toda tu familia, es importante—no me parece justo que le escondan el motivo de la muerte del señor Weasley, por eso, pienso contárselos.

—Claro, mañana puedo reunirlos a todos—ambos se despidieron y se fueron.

—¿Eso era necesario? —mire a Sirius y suspire.

—Despues de que se enteraron de mi relación con Draco, nos distanciamos, sabes que los Malfoy han tenido que mantener una fachada, tú mismo reaccionaste mal cuando te enteraste. El punto es que cuando nos amigamos de nuevo, pensé que todo saldría bien, pero constantemente Ron y Hermione, traicionaron mi confianza contándole todo a Dumbledore, sé que no lo hicieron a propósito, pero, ¿Que me garantiza que no me fallaran de nuevo?

Sabes que me vinieron a decir, al parecer Dumbledore ya está planeando mi muerte, dando por hecho que me sacrificare por el bien de todos, no puedo dejar que conozca alguna debilidad, además de la obvia, sabes que haría cualquier cosa por las personas que amo—Draco es la luz de mis ojos, pero mi Dragon sabe defenderse y está pendiente del futuro inmediato, vigilando constantemente a Dumbledore y Voldemort, pero si se llegara a enterar de los niños, dos pequeños que son un blanco fácil, es algo que no puedo permitirme.

—Comprendo y fue muy astuto de tu parte, pedirle un juramento inquebrantable—dijo Sirius comprendiendo mejor mi punto de vista.

—No se la pedí, fueron ellos que se ofrecieron—cuando nos reunimos con los demás, le conté todo lo ocurrido, Draco se puso furioso y Sirius cuando mencione a Snape, aunque se tranquilizó cuando comente que tambien se molestó por lo que dijo el viejo.

—Tenemos que irnos inmediatamente, la situación está empeorando, debemos evitar que se enteren que ustedes tienen hijos—dijo Remus preocupado. Todos asentimos dandole la razón, dos días despues, nuestros pequeños se fueron junto a Narcissa y Remus. Nos dolió alejarnos, ya que apenas disfrutamos de su compañía, unos días.

Me encontraba desayunando a solas con Draco, Lucius y Sirius fueron a Gringott a realizar unos trámites. Dos lechuzas se posaron delante, con pergaminos con nuestras notas.

TÍTULO INDISPENSABLE DE MAGIA ORDINARIA

APROBADOS:

Extraordinario (E)

Supera las expectativas (S)

Aceptable (A)

SUSPENSOS:

Insatisfactorio (I)

Desastroso (D)

Troll (T)

RESULTADOS DE HARRY JAMES POTTER

Astronomía: A

Cuidado de Criaturas Mágicas: E

Encantamientos: E

Defensa Contra las Artes Oscuras: E

Adivinación: A

Herbología: S

Historia de la Magia: S

Pociones: E

Transformaciones: E

Suspiré aliviado al ver que no suspendí ninguna, aunque con el estudio intensivo que recibí, no me sorprende. Cambiamos nuestros pergaminos, sé que mi adorable esposo, aprobó todas, se esforzó mucho.

TÍTULO INDISPENSABLE DE MAGIA ORDINARIA

APROBADOS:

Extraordinario (E)

Supera las expectativas (S)

Aceptable (A)

SUSPENSOS:

Insatisfactorio (I)

Desastroso (D)

Troll (T)

RESULTADOS DE DRACO LUCIUS MALFOY

Astronomía: E

Cuidado de Criaturas Mágicas: E

Encantamientos: E

Defensa Contra las Artes Oscuras: E

Herbología: E

Historia de la Magia: E

Pociones: E

Transformaciones: E

Aritmancia: E

Runas antiguas: E

—Felicidades amor, todas son extraordinarios—dije besándolo feliz, despues de día de desvelo, se lo merece. La casa se siente tan vacía si nuestros pequeños, hablamos constantemente con ellos, atreves de los espejos, así como tambien con todos los niños Uzumaki.

En estos meses, la aldea ha prosperado, oficialmente la aldea del remolino renació, contratamos ninjas para que protegieran el lugar, los niños aun no son tan fuerte para hacerlo ellos mismo y no queremos arriesgarlos. Además de encargarse de proteger, tambien les enseñan a nuestros pequeños, las artes ninjas y jutsus.

Hay dos que se volvieron cercanos a los chicos, se llaman Zabuza Momochi y Haku Yuki, al parecer recogió al pequeño hace un año. Él es un ninja renegado de Kirigakure y miembro de los siete espadachines. Antes de aceptarlo, investigamos un poco sobre su vida.

Durante el mandato del Cuarto Mizukage, Yagura, la academia ninja empezó a utilizar un ritual de graduación en el cual los alumnos debían enfrentarse cara a cara en una lucha a muerte, siendo por esto que adquirió el nombre de la "Aldea de la Niebla Sangrienta". Mediante este método de iniciación se pretendía anular los sentimientos de los individuos, creando así perfectas armas humanas.

Zabuza es conocido como el demonio oculto de la niebla. Este título es debido a que acabó con toda una generación de estudiantes de la academia que se iban a graduar en la Aldea aquel año, sin tener entrenamiento previo, cambiando las costumbres y el examen usado para la graduación de los estudiantes en la Aldea Oculta de la Niebla, ya que hasta entonces debían matar a todos sus compañeros en combates a muerte.

Zabuza eventualmente se convirtió en uno de los Siete Espadachines Ninja de la Niebla, donde adquirió su espada Kubikiribōchō.

También fue un miembro de la división ANBU de Kirigakure, convirtiéndose en el mayor especialista en rastreo, asesinato silencioso y espionaje. Eventualmente, Zabuza encontró a Haku.

Zabuza planificó un golpe de estado al País del Agua intentando asesinar al Señor Feudal y al Mizukage, el portador del Bijuu de 3 colas. El ataque falló, forzando a Zabuza y a sus subordinados a salir del país. Como venganza, la Aldea Oculta de la Niebla envió a personal de ANBU para matar a Zabuza y a sus cómplices.

Con esperanzas de ganar los fondos para un segundo golpe, Zabuza se convirtió en un asesino a sueldo. Ya que no aceptaba que ninjas con líneas de sangre fueran asesinados, admito que no estaba de acuerdo en aceptar a semejante personaje, menos dejarlo cerca de los niños, pero sé que su intención fue acabar con el régimen sangriento de su Kage. Me pregunto si todos los Kages son tan malos líderes.

Draco miro su futuro y dijo que nos será leal, pero por si acaso le pusimos un hechizo que lo paralizara si intenta un golpe contra nosotros, es uno de los maestros de los niños, eventualmente se unieron otros ninjas, nosotros somos los que decidimos si se unen a nuestra aldea o no. Ellos deben de pasar por un examen: Legeremancia. Mi amado esposo es experto en esta rama, hemos descubierto a cinco ninjas de Konoha infiltrados, les borramos la memoria y los mandamos de regreso. Ahora contamos con un total de treinta ninjas de las diferentes naciones, la mayoría son renegados, pero de igual forma los aceptamos, claro que depende del motivo. Zabuza es quien se encarga del orden, nadie más que los Uzumaki viven en el complejo, todos los ninjas viven en el pueblo, los niños van a clase a una escuela que nos encargamos de construir, fuera del complejo.

La semana paso rápido y pronto nos vimos en el expreso de Hogwarts, no hemos visto a nuestros amigos y no hablo de Ron y Hermione, sino de los Slytherin. Según me dijo Draco, todos se mantuvieron bajo estrecha seguridad.

—¿Has visto algo? —pregunte acostándome en sus piernas.

—No, creo que tengo que enfocarme en una sola persona, por lo que estaré pendiente de lo que Voldemort haga, de ahora en adelante—suspiro y empezó a acariciarme la cabeza, es realmente relajante.

—Espero, no interrumpamos a los tortolos—dijo Pansy, entrando seguida de Blaise y los demás.

—Para nada ¿Cómo estuvo su verano? —pregunte sin levántame y recogiendo los pies para que Greg se sentara.

—Si te soy sincera, fue el más asfixiante, papi ha estado con los nervios de punta, estuvimos encerrados, ni siquiera recibimos visitas. No estaban permitidas—bufo irritada Pansy.

—Creo que todos estamos iguales, es realmente agobiante, pero compresible, solo esperemos no dure mucho—dijo Daphne con una sonrisa. Nos pasamos hablando tranquilamente, hasta que Ron y Hermione abrieron la puerta, al comienzo se miraban incomodos, pero luego Hermione se puso recta y con una mirada determinada en el rostro.

—¿Podemos acompañarlos? —pregunto tranquilamente, pero mordiéndose el labio. Algo que suele hacer cuando está nerviosa.

—Por supuesto, pasen—dijo Draco, por lo que me levanté y senté, para que todos alcanzáramos.

—¿Qué tal tu verano Granger? —pregunto Pansy con una sonrisa amistosa.

—Lo pase con los Weasley, fue agradable—correspondió la sonrisa.

—Lamento la perdida de tu padre—dijo Theo serio.

—Gracias—al comienzo, el ambiente estuvo tenso, pero una broma de Blaise, lo aligero, por primera vez veo a mis amigos convivir juntos. Hermione se puso hablar con Draco de runas. Ron, Blaise y Theo se pusieron hablar de quidditch.

Por mi parte, me puse hablar de criaturas mágicas con Daphne, Greg y Vin. El viaje fue relajante, cuando los chicos se dieron cuenta, de la verdadera personalidad de los Slytherin, me sorprendió escuchar reir a Ron. Y Hermione por primera vez, tiene a alguien con quien hablar de su materia favorita. Incluso ya se dicen por sus nombres. Los que son prefecto se tuvieron que ir, ya que tienen que cumplir sus obligaciones.

Hubo un pequeño alboroto en el pasillo: un grupo de niñas de cuarto cuchicheaban y reían delante del compartimiento.

—¡Pídeselo tú!

—¡No, tú!

—¡Ya se lo pido yo! — Y una de ellas, una niña con cara atrevida y grandes ojos oscuros, de barbilla puntiaguda y largo cabello negro, abrió la puerta y entró.

—¡Hola, Harry! Me llamo Romilda Vane —se presentó con aplomo.

—¿Por qué no vienes a nuestro compartimiento? No tienes por qué sentarte con éstos —añadió señalando a mis amigos.

—A menos que seas idiota y no lo sepas, estoy con mis amigos, porque no te vas a jugar a otro lado—respondi con frialdad.

—¡Ah! Pues vale—musitó la niña, cortada. Se retiró y cerró la puerta corredera.

—Pero que atrevida—se indignó Daphne, viendo con odio donde se encontraba antes la chica.

—Draco tendrá que estar pendiente, escuche que esa niña está enamorada de Harry—dijo Blaise riendo. A la media hora, los chicos regresaron, Daphne indignada le conto a Hermione y Pansy lo que paso.

Pero antes de que expusiese su teoría, la puerta del compartimiento se abrió de nuevo y una niña de tercero entró jadeando.

—Traigo esto para Blaise Zabini, Draco Malfoy y Harry Po... Potter —dijo entrecortadamente al verme y se ruborizó. Llevaba tres rollos de pergamino atados con una cinta violeta. Escuche el gruñido de Draco, que provoco que la niña chillara y se fuera corriendo.

—¿Qué es? —preguntó Ron mientras desenrollaba el mensaje.

—Una invitación.

Harry:

Me complacería mucho que vinieras al compartimiento C a comer algo conmigo.

Atentamente,

Prof. H.E.F. Slughorn

—¿Quién es el profesor Slughorn? —preguntó Blaise releyendo una y otra vez su invitación, atónito.

—El nuevo profesor. Bueno, supongo que tendremos que ir, ¿no? —pregunto Draco aburrido.

—Pero ¿qué querrá de mí? —inquirió Blaise, irritado. Cuando llegamos al compartimento C no solo estaba el, sino que Neville y Ginny se encuentran aquí, al igual que otros alumnos que no conocemos.

—¡Harry, Draco y Blaise! —se puso en pie de un brinco; su prominente barriga, forrada de terciopelo, se proyectó hacia delante. La calva reluciente y el gran bigote plateado brillaron a la luz del sol, igual que los botones dorados del chaleco.

— ¡Cuánto me alegro de verlos! ¡Felicidades por su boda! —exclamo feliz. Draco asintió con una sonrisa cortes y el pobre Blaise parece que quiere salir corriendo.

Neville, que parecía muy asustado, me saludo tímido. Siguiendo las indicaciones de Slughorn, nos sentamos en los únicos asientos que quedaban libres, junto a la puerta. Mire a los otros invitados, hay dos alumnos de séptimo a los que no conocía, Neville y apretujada en el rincón al lado de Slughorn, esta Ginny, con aspecto de no saber muy bien cómo había llegado hasta allí.

—Bueno, ¿ya los conocen a todos? —nos preguntó Slughorn.

—Este es Cormac McLaggen, quizá hayan coincidido ya en... ¿No? — McLaggen, un joven corpulento de cabello crespo, levantó una mano, lo saludamos con la cabeza. Me contuve de gruñir al ver que no quitaba la mirada de Draco.

—Y éste es Marcus Belby, no sé si... —Belby, que es delgado y parecía una persona nerviosa, forzó una sonrisa.

—¡Y esta encantadora jovencita asegura que te conoce! —terminó Slughorn, esto solo me lo dijo a mí. Ginny asomó la cabeza por detrás del profesor e hizo una mueca, al ver a Draco, quien solo la miro con desprecio.

—¡Qué contento estoy! Ésta es una gran oportunidad para conocerlos un poco mejor a todos. Tomen una servilleta. He traído comida porque, si no recuerdo mal, el carrito está lleno de varitas de regaliz, y el aparato digestivo de un pobre anciano como yo no está para esas cosas... ¿Faisán, Belby? —prosiguió Slughorn. El chico dio un respingo y aceptó una generosa ración de faisán frío.

—Estaba contándole al joven Marcus que tuve el placer de enseñar a su tío Damocles —nos informó Slughorn, mientras ofrecía un cesto lleno de panecillos a sus invitados.

—Un mago excepcional, con una Orden de Merlín bien merecida. ¿Ves mucho a tu tío, Marcus? — Por desgracia, Belby acababa de llevarse a la boca un gran bocado de faisán y, con las prisas por contestar a Slughorn, intentó tragárselo entero. Se puso morado y empezó a asfixiarse.

¡Anapneo! —dijo Slughorn sin perder la calma, apuntando con su varita a Belby, que pudo tragar y sus vías respiratorias se despejaron al instante.

—No.… mu... mucho... —balbuceó Belby con ojos llorosos. El resto del viaje fue puro interrogatorio, sobre algún miembro de nuestra familia.

Los días pasaron rápido, gracias a las barbáricas horas de estudio de Draco, ambos contamos con las notas que nos permitirán cursar las materias que requerimos, para nuestras futuras carreras.

Ya nos han dejado deberes de las clases que hemos recibidos. En este momento nos dirigimos a defensa contra las artes oscura, por desgracia, Snape es quien la imparte.

Mire alrededor mientras entre en el aula. La estancia ya se halla impregnada de la personalidad de Snape: pese a que hay velas encendidas, tiene un aspecto más sombrío que de costumbre, porque las cortinas estaban corridas. De las paredes cuelgan unos cuadros nuevos, la mayoría de los cuales representaban sujetos que sufrían y exhibían tremendas heridas o partes del cuerpo extrañamente deformadas. Nos sentamos en silencio, contemplando aquellos misteriosos y truculentos cuadros.

—No les he dicho que saquen sus libros —dijo Snape al tiempo que cerraba la puerta y se colocaba detrás de su mesa; Hermione dejó caer rápidamente su ejemplar de Enfrentarse a lo indefinible en la mochila y la metió debajo de la silla.

—Quiero hablar con ustedes y quiero que me presten la mayor atención—nos recorrió con sus ojos y su mirada se posó unos segundos en mí. Draco empezó acariciarme la mano, bajo la mesa, suspiré al darme cuenta, que me puse tenso.

—Si no me equivoco, hasta ahora han tenido cinco profesores de esta asignatura. Naturalmente, todos esos maestros han tenido sus propios métodos y sus propias prioridades. Teniendo en cuenta la confusión que eso les han creado, me sorprende que tantos de ustedes hayan aprobado el TIMO de esta asignatura. Y aún me sorprendería más que aprobaran el ÉXTASIS, que es mucho más difícil. —Empezó a pasearse por el aula y bajó el tono de voz.

—Las artes oscuras son numerosas, variadas, cambiantes e ilimitadas. Combatirlas es como luchar contra un monstruo de muchas cabezas, al que cada vez que se le corta una, le nace otra aún más fiera e inteligente que la anterior. Estáis combatiendo algo versátil, mudable e indestructible.

—Por lo tanto, sus defensas deben ser tan flexibles e ingeniosas como las artes que pretendéis anular. Estos cuadros—continuó el profesor, subiendo un poco la voz.

—Ofrecen una acertada representación de los poderes de los magos tenebrosos. En éste, por ejemplo, pueden observar la maldición cruciatus —era una bruja que gritaba de dolor.

—En este otro, un hombre recibe el beso de un dementor —era un mago con la mirada extraviada, acurrucado en el suelo y pegado a una pared.

—Y aquí vemos el resultado del ataque de un inferius —era una masa ensangrentada, tirada en el suelo.

—Entonces, ¿es verdad que han visto un inferius? ¿Es verdad que los está utilizando? —preguntó Parvati Patil con voz chillona.

—El Señor Tenebroso utilizó inferí en el pasado, y eso significa que deben deducir que puede volver a servirse de ellos. Veamos... —respondió Snape. Echó a andar por el otro lado del aula hacia su mesa, y una vez más lo observamos desplazarse con su negra túnica ondeando.

—Creo que son novatos en el uso de hechizos no verbales. ¿Alguien sabe cuál es la gran ventaja de esos hechizos? — Hermione levantó la mano con decisión. Snape se tomó su tiempo y, tras mirar a los demás para asegurarse de que no tenía alternativa.

—Muy bien. ¿Señorita Granger? —dijo con tono cortante.

—Tu adversario no sabe qué clase de magia vas a realizar, y eso te proporciona una ventaja momentánea.

—Una respuesta calcada casi palabra por palabra del Libro reglamentario de hechizos, sexto curso, pero correcta en lo esencial. Sí, quienes aprenden a hacer magia sin vociferar los conjuros cuentan con un elemento de sorpresa en el momento de lanzar un hechizo. No todos los magos pueden hacerlo, por supuesto; es una cuestión de concentración y fuerza mental, de la que algunos... carecen—repuso Snape con desdén.

—Ahora, los colocare por parejas. Uno de ustedes intentará embrujar al otro, pero sin hablar, y el otro tratará de repeler el embrujo, también en silencio. Pueden empezar—continuó Snape.

La clase, paso sin inconveniente, por mucho que Snape trato de ridiculizarme, no lo consiguió, ya que, en el verano, volvimos a entrar en el cuarto especial, estuvimos entrenando un año. Dentro cumplimos la mayoría de edad, por lo traza que es colocada a todos los niños, cuando son registrado en el ministerio, desapareció. Ahora podemos usar magia fuera del colegio sin problema alguno, al parecer esta se elimina si se cumple la edad de forma natural. Cosa que nosotros hicimos, aunque el tiempo haya pasado diferente, al del mundo real.

—Te lo digo Draco, Snape cada día me odia más—mi dragón solo rio.

—Lo sé, pero al menos ahora sabemos que es porque tu padre le quito la chica que amaba, sin olvidar el hecho que los merodeadores lo fastidiaban cuando estaban en la escuela—bufe molesto, es un idiota.

—Es un inmaduro y rencoroso, por descargar su rabia y odio en mi—Draco se acercó y me beso, lo abrace con fuerza, tenerlo en mis brazos, hace que todo lo demás pase a segundo plano.

—Disculpen, el director me pidió que te lo entregara—dijo Colin viendo con celos y rabia a Draco. Lo mire con frialdad, al instante palideció.

—Gracias—tome la nota y espere que se fuera.

—¿Qué dice? —pregunto Draco, recargándose en mi hombro.

Querido Harry:

Me gustaría que iniciáramos nuestras clases particulares este sábado. Por favor, ven a mi despacho después de cenar. Espero que estés disfrutando de tu primer día en el colegio.

Atentamente,

Albus Dumbledore

P.D.: Me encantan las píldoras acidas.

—¿Clases particulares? —pregunto Draco.

—Que se joda, no pienso ir—suspire cansado, tengo que ponerle un alto a esto. Simplemente no puede disponer de mi tiempo, cada vez que se le antoje y pensar que hare lo que quiera.

—Ten cuidado, ese viejo hará lo que sea por conseguir su objetivo—asentí dandole la razón.

A mediados de octubre tuvo lugar la primera excursión del curso a Hogsmeade. Había puesto en duda que esas excursiones continuaran realizándose, dado que las medidas de seguridad se habían endurecido mucho.

El día de la excursión me despertó temprano por la mañana, sonreí al sentir a Draco aun en mis brazos, sin moverme, empecé acariciar su cabello, es tan hermoso. El clima esta tormentoso.

Draco piensa ir a Hogsmeade con chicos, Ron se volvió el nuevo capitán de quidditch y me pidió casi de rodillas que lo apoyara, aunque no esté en el equipo, estuve a punto de negarme, pero Draco dijo que sería una buena forma de fortalecer nuestro lazos, esta que se lo comen los nervios, debido a que en el equipo hay nuevos jugadores, entre ellos: Ginny, por suerte dejo de intentar conquistarme, según me conto Ron, en el verano, su madre hablo con ella, le dijo que debía de seguir adelante y olvidarme, ya que soy un hombre casado.

Además, recibí una enorme carta de disculpa, por cómo se comportó, con respecto a mi matrimonio. Los Weasley están resentidos con Dumbledore, despues de que les conté la verdadera razón por la que el señor Weasley estaba en el ministerio, según me enteré, todos se salieron de la orden. Incluso la señora Weasley le mando un Howler. Fred y George me contaron que su madre se pasó llorando y maldiciendo a Dumbledore.

Una sensación rara empezó a recorrerme, siento un frio desagradable crecer en mi pecho, tengo un mal presentimiento, trate de relajarme y seguir apoyando con el entrenamiento.

—¡Harry! —el grito de Hermione, me helo la sangre, sin pensarlo dos veces, volé hacia ella.

—¿Qué ocurre? —pregunte preocupado, al verla tan pálida y agitada.

—Los mortifagos atacaron Hogsmeade. Sabes que salí con Draco y los chicos, ya que ustedes estaban entrenados, nos la estábamos pasando bien, cuando empezamos escuchar gritos y explosiones por todos lados, los mayores nos encargamos de que los pequeños estuvieran bien y traerlos de regreso al castillo. En medio del alboroto, Draco y Pansy fueron heridos, al proteger a un grupo de niños Hufflepuff y Ravenclaw—no la deje continuar y corrí a la enfermería, esta es la sensación desagradable que sentía.

Al llegar, suspire aliviado al ver a mi dragón, solo con la mano vendada y unos cuantos raspones, Pansy tiene un corte en la cara y una venda en la cabeza.

—¿Qué paso? —lo abrace con fuerza y bese, aunque Hermione ya lo dijo, quiero escucharlo de sus labios, solo pensar que pudieron matarlo. Juro que matare a los idiotas que se atrevieron a tocarlo, Voldemort está atacando lo que más amo y eso nunca se lo perdonare.

—Estábamos en las tres escobas, cuando todo comenzó, al salir nos topamos con todo un caos, personas muertas y muchas heridas. Nos dividimos y empezamos a reunir a los pequeños, mantenerlos a salvo. Los mortifagos atacaban a todos, nos dividimos. Me toco ir con Pansy, fue justo cerca Honeydukes, había cuatro niños, dos de Ravenclaws y dos de Hufflepuff, cerca de ellos, estaba un grupo de mortifago, seis de ellos, fui a distraerlos y Pansy alejaría a los niños. Funciono parcialmente, pero cuando se dieron cuenta de nuestro plan, atacaron con mas ahínco, lanzándonos las imperdonables. Nos salvamos, porque los chicos llegaron justo a tiempo—desde que comenzó hablar, acaricié su rostro y empecé a curar sus heridas. Fue algo que descubrí, cuando estábamos entrenando en la habitación especial, una luz blanca salió mi mano y borro todos los cortes en su rostro y pecho. La herida desaparece por completo, sin dejar rastro alguno. Al parecer las arpías poseen la habilidad natural de curar.

—Me alegro que ambos estén bien—le sonreí a Pansy, quien está en los brazos de Blaise.

—Cometí el error de no revisar el futuro—suspiro agradecido.

—No puedes abusar de tu poder, al menos salvamos a los pequeños—asentí dandole la razón, Draco se agota mágicamente si está forzando su don, es algo que no me gusta que haga. Me acerqué a Pansy, empecé a curar sus heridas.

—Gracias Harry—le sonreí y regresé al lado de mi esposo.

—De nada, descansé y no se preocupen—Madame Pomfrey, me dijo que Draco debe de quedarse esta noche, le pedí quedarme a su lado, pero no lo permitió.

Los días pasaron rápido, debido al ataque, no puedo estar lejos de Draco, mi lado arpía no me lo permite, no es como si quisiera estarlo tampoco. Agradezco que no se sienta agobiado ni molesto por mi actitud. Gracias a merlín comprende, según me conto, su veela se siente seguro y aprueba mi forma de ser.


Pov Hermione

Ahora comprendo cuando Harry dijo que Draco no es lo que aparentaba. Desde que empezamos a tratar a los Slytherin, conocer la verdadera personalidad de todos ellos fue sorprendente, hablar con Draco y darme cuenta que somos parecidos, me hizo sentir cómoda. Quiero mucho a Ron y Harry, pero con ellos nunca pude hablar sobre los libros o los deberes de mis materias preferida, runas y aritmancia. Algo que disfrute de hacer con él.

Cuando estábamos en Hogsmeade, temí sentirme fuera de lugar, pero todos me aceptaron y trataron como una más del grupo, no me sentí excluida o incomoda. Ron se lleva bien con todos, pero más con Blaise, ambos aman al mismo equipo de quidditch y tienen gustos similares.

Mientras caminaba hacia la sala común, escuche las voces de Katie y su amiga, quienes vienen en la direccion opuesta.

—¡No es asunto tuyo, Leanne! —exclamó Katie, las mire intrigada. Pero en ese preciso instante vi que Leanne intentaba quitarle a Katie el paquete, ésta trataba de recuperarlo y en el forcejeo el paquete caía al suelo.

De inmediato, Katie se elevó por los aires, pero no como había hecho Ron (cómicamente suspendido por un tobillo), sino con gracilidad y con los brazos extendidos, como a punto de echar a volar. Sin embargo, en su postura había algo extraño, algo estremecedor...una ventisca le alborotaba el cabello y tenía los ojos cerrados y el rostro inexpresivo. La miramos estupefactas.

Entonces, cuando estaba a casi dos metros del suelo, Katie soltó un chillido aterrador y abrió los ojos. Sin duda lo que veía o sentía le producía una tremenda angustia. No paraba de chillar. Leanne empezó a gritar también, y la agarró por los tobillos intentando bajarla al suelo. Me precipite a ayudarla, y cuando logramos cogerla por las piernas, Katie se nos vino encima. Conseguimos atraparla, pero Katie se retorcía violentamente y apenas lográbamos sujetarla. La tumbamos en el suelo, donde siguió revolcándose y chillando, como si no reconociera a nadie.

Mire alrededor; Ron viene corriendo donde nos encontramos.

—¡No se muevan de aquí! ¡Voy a pedir ayuda! —ordenó Ron, que corrió y desapareció por uno de los corredores.

—¡Apártense! ¡Déjenme verla! —ordenó Hagrid.

—¡Le ha pasado algo! No sé qué... —sollozó Leanne.

Hagrid miró a Katie y luego, sin decir palabra, se agachó, la levantó en brazos y echó a correr hacia la enfermería. A los pocos segundos, los desgarradores gritos de Katie se habían apagado. Abrace a la compungida amiga de Katie.

—Te llamas Leanne, ¿verdad? —La chica asintió con la cabeza.

—¿Ha pasado de repente o.…?

—Ha ocurrido cuando se abrió el paquete —gimoteó Leanne, y señaló el empapado envoltorio de papel marrón que había en el suelo; se había abierto un poco y dejaba entrever un destello verdoso. Ron se agachó para tocarlo, pero le sujete el brazo.

—¡Ni se te ocurra tocarlo! —le advertí, y me agache junto al paquete: un ornamentado collar de ópalos asomaba por el envoltorio.

—¿Cómo llegó a manos de Katie?

—Por eso discutíamos. Volvió del lavabo trayendo el paquete y dijo que era una sorpresa para alguien de Hogwarts y que tenía que entregárselo. Cuando lo dijo estaba muy rara... ¡Oh, no! ¡Ahora lo entiendo! ¡Le han echado una maldición imperius, y no me di cuenta! —Rompió a sollozar de nuevo. Le dio unas palmaditas de consuelo.

—¿No te dijo quién se lo había dado, Leanne?

—No.… no quiso contármelo, pero me dijo para quien era—Emitió un gemido de desesperación.

—¿Quién? —pregunto Ron nervioso.

—Draco Malfoy, le dije que no lo hiciera, todos sabemos que Harry está muy sobreprotector. Hechizo a un chico de séptimo, cuando empujo a Malfoy. Me pareció muy sospechoso, por eso discutíamos—palidecí al escucharla. Harry se pondrá histérico, pero no puedo ocultarle algo tan grave, por la mirada en Ron, piensa lo mismo.

Ron vaciló un momento, se quitó la bufanda del cuello e, ignorando la exclamación de asombro de Leanne, envolvió con ella el collar y lo levantó con mucho cuidado.

—Se lo enseñaremos a la señora Pomfrey —dijo. Al llegar nos topamos con la profesora McGonagall quien ordeno a Filch, que se lo llevara al profesor Snape, cuando nos preguntó que paso, todos contamos lo que vimos, Leanne nerviosa, le conto lo mismo que nos dijo a nosotros.

—Tenemos que decírselo a Harry. Hermione, fue Dumbledore, lo mire hablando con Katie, justo fuera de los lavados, creo que hablaba en serio, cuando dijo que se encargaría de Draco—asentí dandole la razón. Harry no solo debe de protegerlo de Voldemort sino tambien de Dumbledore, que es mucho peor, ya que se supone que debe de proteger a los alumnos, no maldecirlos o peor aún, matarlos.


Bueno chicas y chicos, como pueden ver, la guerra comenzó, en mi historia no existirá el séptimo libro, por obvias razones, gracias por sus comentarios.

Nos seguimos leyendo

Bella.