*ACLARACIÓN*

Los personajes de Masashi Kishimoto no me pertenecen, aunque Sasuke siempre será mi husbando uwu

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DaiEmi Fiction SasuSaku Presenta

"Akai hana no kiroku"

(Crónicas de la flor roja)

Sakura & Sasuke

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Capítulo III

"La sacerdotisa del atardecer"

Transcurrieron dos días desde que Sakura y Yamato salieron de Konoha. Estaban seguros de que se encontrarían en el pueblo en cualquier momento. Según las coordenadas que les proporcionaron en la carta, Saku-machi estaría a un par de horas más de camino. A medida que más se acercaban, los otros pueblos y caminos eran cada vez más escasos. Pese a que en las pequeñas aldeas en las que habían atravesado, tuvieron la curiosidad de preguntar por ese lugar, lo más impactante fue el saber que no tenían nada de información al respecto.

En realidad, no tenían necesidad de quedarse en un hostal, dada la habilidad de Yamato de armar un campamento con su mokuton, sin embargo, lo habían hecho a propósito para investigar. Ciertamente, el misterio que rodeaba aquel lugar era cada vez mayor. Era como si estuvieran yendo a un lugar fantasma. Pese a que fuera tan desconcertante, Sakura se sentía cada vez más atraída hacia aquel sitio.

Yamato fue precavido, y pensó en entrar al pueblo por el bosque en lugar que por cualquier sendero que fuera a llevarlos al mismo… pero no hubo tal. En el momento en que debían desviar el camino, se toparon que la dirección que deberían de tomar, era precisamente a través del bosque. Se encontraron vagando entre árboles de grandes espinas, ramas tan grandes que necesitaron escalarlas varias veces, siguiendo las coordenadas, sin encontrar un solo vestigio de que aquel fuera realmente el camino correcto, y que además, era cada vez más difícil de atravesar. Además de lo difícil del follaje, tuvieron que atravesar un pantano cuyos gases, alertó la kunoichi, eran venenosos. Ni siquiera el bosque prohibido en Konoha fue tan difícil, pensó Sakura. No habían señalizaciones, o gente pululando por aquellos lares, ni siquiera huellas recientes que demostraran la existencia de personas. Los ninjas se miraban consternados a cada tanto. Enviaban a Konoha los informes de lo que pasaban gracias a la habilidad de Yamato de mantener comunicación con su original a través del clon.

Aunque habían creído que estarían llegando al sitio al medio día, cuando finalmente salieron de aquel espesor, el cielo ya adquiría tonos anaranjados, demostrando la llegada del atardecer.

Estaban agitados. Pese al cuidado que tuvieron, no pudieron evitar recibir algunos rasguños al atravesar la zona.

"Es… extraño." Pensaba Sakura "Mi chakra… siento como si hubiera usado un montón." Pero no tuvo tiempo de razonar mucho más. Apenas el sol besó sus caras al salir totalmente de entre las ramas, se toparon con un paisaje tan hermoso, que enseguida olvidaron cualquier cosa que hubieran querido preguntarse ellos mismos.

―S-sugoi… ―musitó la oji jade, conmocionada al observar la imponencia de la naturaleza. Se encontraban ante un risco, cuya altura asemejaba a las esculturas de los Hokages en la aldea. Tal como si estuvieran de pie en la cabeza de cualquiera de los kages en su hogar, contemplaron el pueblo debajo de ellos. Millones de flores de todos colores pintaban el suelo, como una gigantesca alfombra perfumada. Las casas eran pequeñas, humildes, pero eso daba un aire adorable y místico al lugar. Contaron 3 grandes acumulaciones de agua, y ríos que pasaban por ahí como finos hilos entre las flores.

A medida que acercaban la mirada hacia el centro del pueblo, podían notar mayor cantidad de construcciones y justo en medio, un gran árbol de copa rojiza.

―El árbol… es ese ¿verdad? Aunque sus brotes son rojos… ―apuntó Yamato, haciendo que Sakura asintiera. Lo observó con fijeza y pese a la distancia, notó un escalofrío trepar por su espalda. Era una sensación extraña. Se sentía inquieta y triste a la vez.

―Sí, según la carta, aunque las flores deberían ser blancas, se tiñeron de ese color desde que el incidente sucedió. ―murmuró ella, pestañeando para desprender la mirada de ese lugar, y observar alrededor. Frunció el ceño.― Yamato taichou… el pueblo entero está ahí abajo, pero no veo ninguna escalinata… y todo está rodeado por riscos como este.

―Ya veo… por lo que entrar o salir debe ser demasiado difícil, a menos que tengas habilidades que te permitan sobrellevar este precipicio o sepas por dónde exactamente. ―respondió él, llevándose la mano al mentón en expresión reflexiva.

―Esta gente… vive completamente aislada. Me sorprende cada vez más la razón por la que solicitan ayuda. ―dijo Sakura, apretando el puño y acercándolo a su pecho. Realmente… todo eso le daba una sensación extraña. Pero no iba a ponerse nerviosa, no cuando el Hokage había tenido la confianza de encargarle un asunto tan importante a ella. No iba a fallar.

El usuario del mokuton realizó un asentimiento, y tras eso, realizó algunos sellos con las manos.

―En cualquier caso, debemos bajar, ya está anocheciendo y se nos ha hecho bastante tarde, deben estar esperándonos desde hace buen rato. ―al completar los sellos, pronunció el jutsu y puso ambas manos contra la tierra. Sakura asomó un poco más la mirada hacia el escarpado acantilado y notó brotes de raíces que tomaban la forma de escaleras. Sonrió. De verdad era bueno que Kakashi hubiese enviado también a Yamato. Sin su habilidad, el descender por su cuenta sería bastante complicado.

―Genial, Capitán Yamato… ―sonrió la kunoichi, sin embargo, de pronto la escalera quedó inconclusa y dejó de formarse por la mitad, causando un respingo de la pelirosa. ―¡Ah! ¿Por qué…? ―giró la mirada hacia el clon, y enseguida se alarmó― ¡Yamato taichou!

―S-Sakura…

El clon había tomado el color y la textura de la madera, y la fatiga se podía notar en toda su expresión. Algunos brotes verdes habían salido de algunas partes de su cuerpo, demostrando que volvía a ser parte de la naturaleza lentamente.

―¡¿Qué pasa?! ―exclamó la kunoichi, acercándose rápidamente al clon, sin estar segura de qué hacer. El ninjutsu médico no funcionaba en clones. Y además, habían tenido cuidado suficiente como para que el veneno no afectara a ninguno de los dos ¿entonces por qué de pronto el jutsu estaba desapareciendo? Sakura respingó y creyó saber la respuesta.

"Oh no…"

―M-mi chakra… se está agotando… ―confirmó Yamato, acertando los pensamientos de la chica.

"El shinju… ¿pero cómo? ¿estando tan lejos…?" Sakura se mordió el labio inferior y maldijo por lo bajo. No podía hacer que el clon se recuperara y a ese paso… desaparecería en cualquier momento. Si estaba en lo cierto, los efectos de aquel árbol eran peores de lo que esperaba. Maldijo otra vez.

―Sakura, no seré capaz de mantener el clon mucho tiempo más… P-perdón. Tendrás que continuar tú sola… ―declaró el ninja, causando que Sakura apretara los labios. Sin Yamato ahí, la comunicación con Konoha también se perdería, y solo tendría a Pakkun para recurrir a cualquier emergencia.

"Piensa… Sakura, ¡piensa!"

―¡Ah! ¡Yamato taichou! Por favor dígale a Tsunade-sama que invoque a Katsuyu, de tener algún mensaje urgente yo la invocaré también aquí… ―Sakura observó cómo los brotes verdes eran cada vez mayores en el clon y la movilidad del mismo se perdía.

―Suerte, Sakura, ¡tú puedes! ―fueron las últimas palabras que el capitán le dirigió, antes de que el clon terminara por convertirse en una estatua arbórea frente a ella. Se mordió el labio inferior. El viento sopló, incrementando la sensación de soledad que surgió después. Sakura se irguió, y apretó los labios.

"De todos modos… esta es mi misión, Capitán. Gracias."

Se palmeó las mejillas, y giró sobre sus talones. Miró hacia la escalinata de madera que el clon había logrado hacer y asintió. Al menos, con ella salvaría la mitad del camino. Ya se las ingeniaría para bajar el resto. Se puso en movimiento, apresurándose. La luz no duraría demasiado antes de que el anochecer se abriera paso.

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Una gigantesca polvareda emergió tras el siguiente impacto contra el suelo. Escuchó esa frenética risa triunfal, pero su rival no había logrado aplastarla bajo la roca tal como pretendía. Lo esquivó justo en el momento. Pero eso no significaba que no hubiera causado daños. Al mirar hacia el lugar donde la tierra suelta demostraba el arrastre de aquella roca, notó las flores arrancadas y aplastadas producto del ataque y rechistó.

Debía terminar con eso pronto, o seguiría arruinando los campos florales. Aterrizó limpiamente sobre la roca y apretó la katana en su mano. Maldijo al notar que la gran mayoría de su cuerpo había sido ya corrompido por la oscuridad, deformándose de manera grotesca. Ya poco quedaba de reconocible de lo que había sido un muchacho tranquilo y trabajador.

―¡Amaru! ―llamó ella, lanzándose hacia él con el filo de la katana por delante― ¡Te prometo que te liberaré! ―debía purificarlo a cualquier costo. No podía permitir que su vida terminara de ese modo tan lamentable ¡simplemente no podía!

Concentró la energía, estaba segura de que tendría el tiempo para hacerlo. Pero el hombre-demonio que tenía delante no planeaba ceder y en el último instante, su brazo pareció burbujear y alargarse de forma horrenda y tomar la forma de una guadaña en segundos. Con un alarido enloquecido, se abalanzó también hacia ella, el arma mortal que surgió de su carne la partiría por mitad.

"¡Maldición!"

En el aire no podría esquivar. Su corazón latió frenético, ¡en segundos sería carne picada!

¡Shanaroo!

Los ojos color miel de la muchacha se abrieron con desmesura. El impacto del puño de aquella otra chica contra el cuerpo de Amaru fue tan fuerte que pudo escuchar claramente los huesos del muchacho crujir. El cuerpo del hombre-demonio fue lanzado por los aires como si fuera de trapo, arrastrando todo a su paso, incluso, la misma roca con la que hacía unos segundos la había atacado, se hizo pedazos cuando colisionó contra ella. Lo que pareció una eternidad mientras el cuerpo rodaba en el piso finalmente terminó cuando Amaru, maltrecho, chocó contra una cerca. Pese a la distancia, pudo distinguir la mirada en blanco que le había quedado. Sintió pánico al pensar que lo había matado.

―¡AMARU! ―gritó, después de haber aterrizado nuevamente. Ni siquiera tuvo tiempo de ver a la atacante, pero la empujó― ¡¿Qué hiciste?! ¡Amaru! ―gritó ella otra vez, y corrió en aquella dirección. Sus cabellos largos y anaranjados se agitaron en el aire. Fue a tanta velocidad como pudo, pero le pareció que no era la suficiente. Se dejó caer de rodillas ante el muchacho apenas lo alcanzó y ahogó otra exclamación. Si antes su cuerpo había sido deformado por la corrupción demoniaca, ahora estaba peor. Temió que ese golpe le hubiera terminado de romper todos los huesos.

Llevó la mano hacia el cuello del chico, conteniendo la respiración y presionó en su arteria. Su pulso estaba débil.

―¡P-perdón…! Pe-pensaba que… era tu enemigo. ―escuchó decir a la culpable de aquello, que no tardó en llegar ahí también. Enseguida frunció el ceño y llevó la mano a la katana otra vez.

―¡Por tu culpa se va a morir! ―gritó la mujer, sintiendo rabia y desesperación. ¡Justo eso había estado intentando evitar! ¡Lo habría noqueado con la katana si esa chica no hubiera intervenido!

Unos mechones rosas se agitaron delante de su cara y de pronto una luz verde le causó entrecerrar los párpados.

―¡¿Qué estás…?!

―Voy a curarlo. ―le interrumpió Sakura, llevando las manos hacia el cuerpo maltrecho de Amaru. Cuando los mechones rosas del cabello de la chica se quedaron quietos, pudo ver finalmente su cara. Su piel blanca, sus ojos esmeraldas, labios color durazno… ese color inusual de cabello… y una banda shinobi. Aunque la expresión de la poseedora de la katana hacía un par de segundos se hubiera relajado un poco, volvió a fruncirse al ver esa banda distintiva.

―¡No! ¡Apártate! ¡Yo…!

―¡Si no lo trato ahora ya no podrá salvarse! ―interrumpió la kunoichi, concentrada en lo que hacía, causando que la peli naranja rechistara y se tragara el resto de sus protestas. Apretó los puños y miró hacia las manos de la ninja, de las cuales emergía una luz verde que jamás había visto antes… pero podía sentirlo… esa luz… era similar a la energía espiritual que ella conocía. Pero no era lo mismo.

―¿Qué se supone que estás haciendo? ―preguntó, sin perder de vista a Amaru. Pese a todo, parecía que, lo que fuera que estuviera causando esa luz verde, ciertamente evitaba que la vida del pobre muchacho se apagara.

―Ninjutsu médico. ―le respondió, causando que juntara las cejas. Llevó la mano a la frente del chico y al concentrarse, notó la mejoría que iba poco a poco dentro de él… pero también, la oscuridad que aunque débil, no remitía.

―Entonces yo haré esto. ―sin apartar la mano en la frente de Amaru, alzó la otra y con la palma extendida y los dedos juntos, asemejando una posición de oración, se concentró en purificar el alma de su amigo, cerró los ojos. Escuchó el respingar de la kunoichi pero no se molestó en mirar. Solo notó que el calor que en esos casos solía sentir, era mucho más intenso que en otras ocasiones.

"La energía de esta chica… es fuerte."

De a poco, el cuerpo deformado del muchacho volvió a la normalidad. Sakura logró también sacarlo de peligro, aunque sabía que el tiempo de recuperación que debería pasar sería largo. Y tenía que inmovilizar y enderezar sus extremidades. No perdió tiempo, y puso su mochila a su lado, para sacar los vendajes y tablillas necesarios.

―…Lo siento. Interpreté mal la situación… ―volvió a disculparse la kunoichi. La sacerdotisa la miró en seriedad un momento más, en silencio, y luego suspiró.

―Lo hecho, está hecho. ―respondió. Su aversión hacia los ninjas era evidente. Pero no podía negar que haber presenciado algo así… Ningún humano normal podría repetir lo que aquella chica había logrado solo con un golpe. Sí que había sido sorprendente, y el poder que sentía era desconocido.

"Así que… esto es un ninja." Reflexionó la sacerdotisa, vigilando que la curación de Amaru se ejecutara. También podía notar que los conocimientos médicos que la peli rosa poseía no eran cualquier cosa. Y el símbolo en su banda, dejaba claro su procedencia. Rechistó por lo bajo. Entonces la abuela Fuji al final no le hizo caso. Esa anciana… pese a que todo el tiempo le decía a ella que su terquedad no tenía rival, no pensaba lo mismo. A cada rato le demostraba que no solo le ganaba en años.

―Oye… cuando termines con eso, vete por donde has venido. No quiero ningún ninja por aquí.

Sakura volvió a respingar y miró a la sacerdotisa con incomprensión total. ¿Y ahora le pedía que se fuera? ¿Qué demonios con ese pueblo y su gente? No solo Saku-machi estaba rodeado por misterio, sino también que su gente era de lo más rara.

―No puedo hacer eso. Se le solicitó ayuda a Konoha y por eso he venido, tengo una misión aquí. ―protestó la kunoichi, mirando a la otra chica con el ceño fruncido. Estaba claro que a la sacerdotisa no le estaba haciendo nada de gracia.

―Eso fue un error, no necesitamos que ningún ninja se meta en nuestros asuntos, esto no…

―¡Ayame! ―la sacerdotisa se encogió como si hubiese recibido un golpe en la cabeza. Rechistó. Sin tener que mirar, adivinó que la abuela Fuji estaba caminando en dirección a ellas.― Deja ya de ser infantil, sabes que estamos en un grave predicamento.

―¡Ya te dije que yo puedo, anciana…!

En esa ocasión, el tintineo de los aros que decoraban el báculo ceremonial que llevaba consigo la abuela, se agitaron cuando propinó un golpe en la coronilla de la cabeza de su nieta, haciéndola callar. La octogenaria, cuyo vigor pudiera compararse a Chiyo de la arena, observó a su nieta con severidad unos segundos, para luego observar el resto de aquella escena.

Miró en silencio al muchacho que estaba siendo atendido por la ninja médico y luego a ella. La observó con atención. Tal como Ayame, la anciana también percibió la fuerza que manaba de Sakura, y lo especial de su aspecto. Sujetó el bastón con ambas manos.

―Pido perdón por la descortesía de mi nieta… soy la anciana Fuji, yo fui quien pidió ayuda de los ninja de Konoha.

FIN DEL CAPÍTULO

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¡Minna! n.n Hola de nuevo.

¡Bueno! Está de más decir que he estado inspirada estos días xD tal como lo mencioné en el capítulo anterior, pienso continuar con este ritmo mientras tenga esta racha uwú estoy contenta de que la historia avance tal como lo he planeado y que ya tenga más reviews de su parte, emocionadas por lo que seguirá 7u7

Nyan, la gran mayoría de ustedes espera que nuestro sensual manco vengador aparezca, pero tendrán que aguardar un poco más ewe juejue. Espero que esta historia los siga atrapando más y más ;D

¡Tiempo de reviews!

Arella96

*o* Konnichiwa! Me encanta tenerte por aquí :3 ¡y también que hayas podido comentar en los dos capítulos! ;u; sin duda estaré esperando saber tu opinión con este tercero ;) huehue, sé que todo el mundo está ANSIANDO que Sasuke y Sakura se encuentren, pero los haré sufrir un poquito más en aras de mantener la trama tal y como la planeé en mi mentecita uwú Pero de algo estoy segura y tienes razón ¡no habrá forma de que Sasuke escape esta vez! JUAJUA

Mara1451

PUM! Otro capítulo más ;D aquí no hay quién respire, porque estoy ON FIRE. JE JE.

Ajem, lo siento por lo de la diabetes úwu, PERO es que me encanta y me emociona mucho poder leer los comentarios de mis lectores *u* son lo que me da batería para continuar escribiendo XD

Sobre lo de las felicitaciones de Sasuke, sí está confirmado owo basta con que te des un chapuzón en nuestra querido San google y verás que no es cosa de mi imaginación loquita 7u7 Kishimoto es cruel, pero no TAN cruel y nos da al menos migajas para no morir de abstinencia SasuSaku en el anime xD

Tengo planeadas muchas más sorpresas, risas y lágrimas también uwú así que ¡no te descuides! Y espero tu próximo review *o*

¡Eso es todo POR AHORA! 7u7 No hay quién detenga estos dedos.

Espero sus comentarios n.n

¡Hasta otra!

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GRACIAS POR LEER

Dai Emi