Smells like teen spirit

Syaoran entró al bar la noche del martes, sabía que había llegado muy temprano y quizás por esa razón el lugar estaba desierto, pero la verdad es que había salido antes de lo esperado de sus clases, por lo que en vez de ir al departamento, decidió ir de inmediato al bar y prepararse, de todas formas la noche anterior no habían trabajado por el feriado, por lo que lo mejor sería llegar temprano y asegurarse de que todo estuviese listo para cuando llegaran los clientes, aunque pareciera mentira, incluso los días de semana ese lugar estaba repleto de personas.

El joven de origen chino pasó por las mesas hasta la barra, la cual cuando estaba a punto de cruzarla, vio como una cabeza se asomaba y pudo reconocer el cabello negro de su compañero, al parecer habían tenido la misma idea.

-Hey, Yamazaki – Dijo Syaoran llamando su atención.

El aludido levantó su cabeza y sonrió de medio lado – Hey Li, decidiste venir temprano.

-Salí temprano de clases y quería preparar todo – Respondió el ambarino pasando a la barra junto al chico – Pero tuviste la misma idea y te me adelantaste.

Y es que en efecto Yamazaki ya se encontraba sacándole brillo a algunas copas manchadas y acomodando los diferentes ingredientes para los cócteles y las bebidas que ellos preparaban. Por lo que Syaoran tomó uno de los vasos que aún estaban sin sacarle brillo y un pañuelo – Déjame echarte una mano con esto.

Yamazaki le sonrió de medio lado – Gracias, amigo.

Syaoran bufó – Son solo unos vasos, y es parte de mi trabajo, no tienes nada que agradecer.

-No me refiero a los vasos – Dijo Yamazaki captando la atención del ambarino – Te agradezco que ayer en mi casa me sostuvieras para no golpear a Hiro, tenía razón y ese tipo no vale la pena ni para la banda ni como mi amigo.

Syaoran sonrió de medio lado y le dio unas palmadas en la espalda, no había visto a Yamazaki desde la noche de la fiesta en su casa, y por ende desde la pelea con el ex guitarrista de la banda ya que el pelinegro se había encerrado en su habitación tras la disputa, y posteriormente casi todos en la fiesta se fueron. El ambarino tenía que admitir que pasó el resto de la noche preocupado por su compañero, sin embargo, estaba tranquilo al haber detenido la pelea y de mantener un poco el orden, no era partidario de la violencia y trataba de evitarla a toda costa.

-No tienes nada que agradecerme – Dijo Syaoran – Hice lo que tenía que hacer, y no quería que te metieras en un problema por ese tipo.

-En realidad hubiese sido mi culpa, de no ser por ti quizás se habría salido todo de control – Refutó Yamazaki – No me di cuenta de lo que podía provocar mi pelea hasta que te vi intentando detenerme y hasta que vi a Chiharu llorando.

Syaoran suspiró, no sabía que decirle al respecto, pero no hubo necesidad de ello ya que Yamazaki le siguió hablando mientras le sacaba brillo a uno de los vasos – ¿Recuerdas cuando te dije que las mujeres son un hermoso peligro?

El ambarino no sabía a que venía la pregunta, sin embargo, de todas formas, asintió con la cabeza y escuchó a su amigo – Pues esta es una de las situaciones en que lo comprobé… Ni te imaginas lo mal que me sentí cuando Chiharu entró en mi habitación después de la pelea y la vi así, fue como si yo mismo me hubiese peleado con ella, no sé si me entiendes.

Syaoran se limitó a negar con la cabeza – Nunca me he enamorado.

Yamazaki se rio levemente – Entonces sigues siendo virgen en todo eso… Pero si, te sientes como un monstruo cuando sabes que ella está llorando por tu culpa, incluso si la pelea no fue directamente con ella, es una mierda.

Él suspiró, en efecto había sido sincero con Yamazaki, nunca se había enamorado, claro que había tenido relaciones a lo largo de su vida, pero ninguna que le haya hecho perder la cabeza y, a decir verdad, estaba empezando a creer que no era de los que se enamoraba, sin embargo, intentó entender y apoyar a su amigo hasta donde pudo.

- ¿Y ya ella está bien? – Preguntó.

Yamazaki sonrió de medio lado y asintió con la cabeza – Está bastante agradecida contigo.

-Ya te dije que no es para tanto – Respondió restándole importancia – ¿Tú estás bien? Ya sabes, con el asunto de la banda.

El chico carraspeó – Bueno, no tengo guitarrista y eso es prácticamente no tener nada considerando que Clow nos había contratado para tocar el viernes aquí, iba a ser una buena oportunidad.

-Lamento eso – Dijo el ambarino, aunque le picaba la curiosidad de algo – ¿Qué tocan?

-Hacemos covers de bandas de rock, la mayoría son las que se escuchan aquí de los años de antaño, pero a veces agregamos bandas actuales – Explicó Yamazaki – A Clow le gusta, y no es nada del otro mundo, pero deja una buena paga y trabajamos un rato en lo que nos gusta.

- ¿Quiénes están en la banda?

-Naoko es la bajista, Rika es la cantante y en ocasiones toca la pandereta cuando hace falta – Respondió el chico – Yo estoy en la batería, y pues Hiro era el guitarrista y en ocasiones cantaba con Rika o en los coros.

- ¿Y hace mucho tienen la banda?

-La formamos en la secundaria, aunque no era nada serio en ese entonces – Explicó Yamazaki – Ahora si la tomamos muy en serio, pero es evidente que Hiro no lo hacía.

Syaoran escuchaba a su amigo y en verdad le daba tristeza ver como ese sujeto de la fiesta los había abandonado tan de repente, y tal vez él no conociera en lo absoluto en trabajo de la banda o como había sido su trayectoria, pero si veía la decepción en la cara de Yamazaki. Hacía años que no hacía aquello, pero esta vez no sonaba como a una mala idea, y además ayudaría al chico.

-Olvida a Hiro – Dijo Syaoran de repente captando la atención de Yamazaki – Yo tocaré en su lugar.

Yamazaki abrió los ojos de la impresión – ¿Tocas la guitarra?

-Hace años que no lo hago, en realidad – Admitió el ambarino – Pero tomé clases en Hong Kong desde niño, por lo que con un par de prácticas creo que podría ayudarte hasta que consigas a otro guitarrista y así no perderías las presentaciones.

La expresión de Yamazaki cambió de tal manera que Syaoran pensó que en cualquier momento se le lanzaría encima, cosa que no estuvo muy lejos de realidad ya que el chico se le abalanzó para darle un abrazo tan fuerte que hasta fue capaz de levantarlo del suelo unos segundos.

- ¡Hey amigo cálmate! – Decía Syaoran al ver que las chicas iban entrando al bar y los encontraron en semejante posición, y se sonrojó levemente al darse cuenta de que en el grupo de chicas que recién habían ingresado al bar se encontraba una portadora de ojos verdes esmeralda.

Chiharu al entrar al trabajo vio a su novio abrazando de tal manera a Syaoran que quedó completamente extrañada y no pudo evitar soltar un par de risas con sus amigas – ¿Qué es lo que hacen esos dos?

-No tengo idea, pero veo a Yamazaki demasiado feliz como para que simplemente sea un saludo entre hombres – Dijo Rika.

Sakura no pudo evitar reírse junto con las chicas ante la escena que estaban presenciando, especialmente porque Syaoran se veía realmente incómodo, y se notó mucho más cuando sus miradas se cruzaron, haciendo que prácticamente Yamazaki lo tirara al suelo.

-Vale, quedo claro que en un sí – Dijo Syaoran acomodando su ropa y mirando de reojo a Sakura, quien seguía siendo una de las espectadoras.

- ¡Juro que podría besarte de no ser porque Chiharu me mataría! ¡En serio gracias! – Dijo Yamazaki aún sin poder contener su alegría.

Aquel comentario sin duda hizo reír aún más a las chicas que no tenían ni idea de lo que estaba hablando el pelinegro, y cuando Syaoran estaba por morir de la vergüenza por ese último comentario de su amigo, Chiharu fue quien habló.

- ¿Por qué tanta alegría?

Yamazaki desde la barra alzó los brazos y habló – ¡Tengo el placer de presentarles a nuestro nuevo guitarrista! – Y seguido de eso señaló al chico a su lado.

Syaoran movió varias veces la cabeza de forma negativa y les habló a las chicas en un tono más moderado que el su amigo – Guitarrista temporal.

Chiharu, Rika y Naoko saltaron de alegría al saber que no tendría que cancelar las presentaciones que tenían pausadas con la banda, y es que a ninguna de ellas les había caído demasiado bien la noticia de que Hiro los había abandonado, sin embargo, todas conocían el potencial de Syaoran en el escenario y el que supiera tocar la guitarra les daba una buena oportunidad para seguir adelante con la banda.

-Eso es genial – Dijo Sakura sonriendo mientras lo miraba rápidamente y luego desviaba su semblante al suelo.

Syaoran se dio cuenta de aquella mirada, sin embargo, cuando se cortó el contacto no hizo más hincapié en ello ya que las chicas decidieron ir a los casilleros a prepararse, ya el bar estaba por abrir al público y necesitaban buscar sus cosas, dejando a los chicos solos nuevamente.

Yamazaki le sonrió una vez más a Syaoran – En serio eres un gran amigo, Li.

El ambarino se limitó con devolverle el gesto – Para eso estamos.

Mientras tanto en los casilleros…

-Creo que Li se convertirá en mi nuevo super héroe favorito, detrás de Capitán América claro – Dijo Chiharu sacando su delantal del casillero.

-Bueno no es para menos – Respondió Rika imitando a su amiga – Primero salva a Yamazaki de lo que pudo ser una fea pelea y ahora se une a la banda para que no perdamos las presentaciones.

-Sin duda, tiene un corazón de oro… Y pensar que recién nos conoce – Agregó Naoko.

-Siempre ha sido así de amable, es solo que es tímido y reservado – Soltó Sakura sin pensarlo demasiado – Les aseguro que hará un buen trabajo en la banda.

Chiharu levantó la ceja sugestivamente – Bueno tú eres la experta y quien lo conoce mejor que nosotras.

Sakura no pudo evitar sonrojarse levemente – Solo es un viejo amigo, no ha cambiado nada, eso es todo.

Rika se acercó a su amiga y le sonrió pícaramente – Sabes ahora que lo recuerdo, tú amas todos esos grupos de los que hacemos covers, y el que Li esté en la banda lo asemeja más a todo eso.

La ojiverde bufó – Tienes que estar bromeando.

-No suena tan descabellado – Dijo Naoko – Ahora que lo pienso, ustedes tienen muchas cosas en común, incluso más que con Kenji.

-Kenji ni siquiera tiene razón de ser en esta conversación – Dijo Sakura tratando de cortarla.

-Entonces Li si lo tiene ¿no? – Contestó Chiharu sonriendo.

- ¡Él tampoco! ¡Todas estás volviéndose locas! – Refutó la ojiverde tratando de evitar el tema a toda costa, pero sus amigas aparentemente estaban demasiado interesadas.

-Sakura ustedes se verían geniales juntos – Dijo finalmente Rika – En serio pienso que deberías darle una oportunidad.

-No sé de dónde sacas semejantes ideas – Contestó Sakura – Syaoran y yo somos amigos y eso es todo.

-Hasta lo llamas por su nombre – Dijo Naoko inquisitivamente – Lo conoces desde hace años, cantaste con él y ambos tienen un algo que los hace interesantes… Para mí no suena como a una locura.

- ¡Claro que lo es! – Respondió ella – Jamás podría estar con él.

-Dame una buena razón – Dijo Chiharu.

-Ehm… – Sakura repentinamente se sintió acorralada por sus amigas y sabía que hasta que no les diera una razón no dejarían de atosigarla, por lo que fue con algo simple y rápido que no era del todo mentira – Porque no tengo tiempo para una relación en este momento ¿vale?

Sin embargo, Sakura vio como sus tres amigas intercambiaban miradas rápidamente y se sonreían levemente entre sí, por lo que decidió acabar con la incógnita volviendo a hablarles – ¿Qué?

-Dijiste que no estarías con él simplemente porque no tienes tiempo para una relación ahora – Dijo Rika – Pero no negaste que te gustara o que te llamara la atención.

Sakura sintió sus mejillas sonrojarse levemente y esta vez fue el turno de Chiharu de hablar – Pudiste bien decirnos que no te gustaba Li y eso sería razón suficiente para no estar con él.

La ojiverde tuvo que admitir que esa respuesta estuvo buena, y es que no lo había pensado, sin embargo, no tenía tiempo para seguir con aquella conversación y se lo hizo saber a sus amigas para cortar de una vez por todas con el tema.

-Sé que la conversación está increíble, pero tenemos trabajo – Dijo Sakura dirigiéndose a la salida – Andando, las mesas no van a atenderse solas.

-Ni creas que te escaparás de esta conversación – Dijo Chiharu.

Sin embargo, Sakura ya había abandonado los casilleros sintiendo su corazón palpitar fuertemente y mientras tomaba las órdenes de los clientes no podía dejar de pensar en una mirada ámbar y en la sonrisa que recibió por parte del chico la noche de la fiesta – Tienes que dejar esos pensamientos de lado… No pasa nada con él y en efecto, no tienes tiempo para una relación justo ahora – Se regañaba a sí misma mientras se dirigía a la barra.

Al llegar a su destino, agradeció de que Syaoran estuviese al otro lado de la barra atendiendo a unos clientes y que lo tuvieran bastante ocupado, por lo que fue Yamazaki quien le tomó la orden en esa ocasión.

-Cinco cervezas y una cuba libre – Pidió la ojiverde.

-A tus órdenes, Kinomoto – Dijo Yamazaki dirigiéndose a preparar las bebidas.

Sakura se quedó en la barra simplemente mirando disimuladamente hasta donde estaba el chico ambarino, no tenía idea porque desde la fiesta se sentía tan rara con él, simplemente habían intercambiado un par de palabras y aquella sonrisa tranquilizadora, sin embargo, de lo que si estaba segura es que ambas cosas se habían sentido muy diferentes al resto de las ocasiones. Estaba tan ensimismada en sus pensamientos que solo fue sacada de ellos cuando una voz a su lado le habló.

-Por aquí apesta a espíritu adolescente.

La ojiverde al escuchar esto sintió molestia, especialmente porque antes de girarse para encontrarse con ese cabello cenizo y los ojos azules ya sabía de quien se trataba.

-Para tu información, es uno de los himnos del rock – Respondió Sakura de mala gana – Pero es algo que tu diminuto cerebro no puede procesar, Akiho.

-Pero que ruda te has puesto desde que trabajas en este bar, aunque siempre has sido así de tosca – Respondió la ojiazul sonriendo falsamente – Siempre es un gusto verte.

-Me gustaría decirte lo mismo, pero ambas sabemos que no es cierto – Dijo Sakura frunciendo el ceño – ¿Qué quieres?

- ¿No puedo venir a tomar una copa después del trabajo?

Sakura bufó – Si quisieras tomar una copa lo harías con tus sofisticados compañeros de trabajo en algún bar ridículamente caro.

-Nunca está de más mezclarse un poco entre la multitud – Dijo Akiho sonriendo – ¿O acaso te molesta que invada tu espacio de trabajo?

-De hecho, si me molesta – Admitió ella rodando los ojos – ¿Cuánto tiempo voy a tener que soportarte por aquí hoy?

-No seas ridícula, no vine a verte a ti, evidentemente – Dijo Akiho desviando su mirada azul hacía el otro extremo de la barra y clavando su mirada precisamente en el joven bartender ambarino – Solo vine a ver un poco.

Sakura al seguirle la mirada se dio cuenta de a qué se refería Akiho con esas palabras y de inmediato sintió pánico invadiéndola por completo, especialmente porque conocía bien a la chica.

-Tienes pareja – Dijo Sakura seriamente – No lo harías.

Akiho sonrió con autosuficiencia y habló con un falso tono de inocencia – ¿Hacer qué, Sakura?

La chica ojiverde apretó el puño mientras veía a la ojiazul tomando su bolso y levantándose de la butaca – Ya tengo suficiente de todos estos perdedores, además Yuna no debe tardar en salir del trabajo.

Sakura la miró conteniendo su rabia – Eres una… – Sin embargo, no fue capaz de terminar la frase ya que una tercera voz se unió a la conversación.

-Sakura, Yamazaki me dijo que te trajera esto – Dijo Syaoran dejando unas cervezas y un vaso encima del platillo de la chica, sin embargo, cuando llegó pudo darse cuenta de la tensión que había entre la ojiverde y la otra chica, que la reconoció como la misma que estuvo en el bar en su primer día y le había guiñado el ojo.

Tal vez en aquella ocasión, le había llamado un poco su atención, sin embargo, esta vez se podía sentir un ambiente tenso entre las chicas y eso no le gustaba para nada, especialmente porque pocas veces había visto a Sakura con una expresión tan seria.

-Disculpen ¿interrumpo algo? – Se aventuró a decir el ambarino mirando aleatoriamente a ambas chicas.

-No, de hecho, ya me iba – Respondió Akiho dándole un guiño de ojo que no pasó desapercibido para nadie – Nos vemos en otra ocasión.

Aquello fue la gota que derramó el vaso y Sakura no fue capaz ni siquiera de articular una palabra, y apenas Akiho abandonó el bar fue Syaoran quien le habló a la ojiverde.

-Sakura ¿qué pasó?

Sin embargo, la aludida prefirió no decir nada, de repente había sentido rabia no solo de Akiho, sino también de Syaoran, por lo que decidió no responderle y prácticamente salir corriendo hasta los casilleros. El joven ambarino quedó sin palabras ante la actitud de la chica, no tenía ni la menor idea a que se debía, pero cuando estaba por ir tras ella una oleada de clientes lo atiborraron, por lo que apenas tuviera un minuto libre la seguiría por dónde se fue.

Mientras tanto en los casilleros…

Sakura se dejó caer con frustración en la primera banca que vio, necesitaba estar sola para poder drenar aquello o la pagaría con un cliente y eso no estaba en discusión, estaba simplemente furiosa. Akiho se caracterizaba por hacer ese tipo de cosas desde que tenía uso de razón, sin embargo, hacía años que no la hacía sentir de esa forma.

-La última vez que me sentí así fue por… ¡Agh! Dije que no valía la pena y así se mantendrá – Se regañaba a sí misma al haberle puesto atención al pasado, sin embargo, esto fue lo que la hizo caer un poco en tierra ya que esto había sido ocasionado porque Akiho estaba literalmente cazando a Syaoran – No puedo estar comparando esto con lo de aquella ocasión… Ni siquiera siento lo mismo –.

- ¿Sakura? – Dijo una voz que recién ingresaba a los casilleros.

La aludida levantó la mirada del suelo y se encontró con otra mirada azul, aunque esta era muy diferente a la fría de Akiho, se trataba de Kenji quien se acercaba y se sentaba junto a ella en la banca.

- ¿Estás bien? – Preguntó el chico.

Sakura se removió incómoda – Es obvio que no… Pero que más da, de todas formas, hace días que te da igual lo que haga o no.

Kenji suspiró – Sé que no he sido el mejor estos días, pero eso no viene al caso… ¿Qué te pasó?

La ojiverde sabía que él estaba siendo como siempre había sido con ella, el chico amable y bromista, por lo que podía dejar de lado el hecho de que había estado distante las últimas semanas, razón la cual fue suficiente para simplemente apoyar su cabeza en el hombro de él.

-Nada grave, solo un mal rato – Respondió la ojiverde cerrando los ojos – Cuéntame uno de tus chistes malos y te aseguro que volveré a estar de buen humor en un dos por tres.

Kenji sonrió – ¿Cuál es el país que primero ríe y luego explota?

Sakura antes de saber la respuesta ya tenía una sonrisa en su rostro – Ni idea.

-Ja-pón – Dijo él haciendo sonidos de explosiones.

La ojiverde sabía que saldría con uno de sus chistes malos, pero no le importaba en lo más mínimo porque ese era el Kenji que ella en serio apreciaba y estaba feliz de que fuese precisamente él quien la hiciera olvidar el mal rato que había tenido hace unos minutos.

Ambos rompieron en risas por un rato mientras ella seguía apoyando su cabeza en su hombro, sin embargo, aquellas risas fueron interrumpidas cuando la puerta de los casilleros fue abierta revelando a un ambarino que lucía preocupado, pero al ver semejante escena su semblante cambió completamente dejando ver su ceño fruncido y su evidente enojo.

-Disculpen la interrupción – Se limitó a decir mientras apretaba su puño.

-Syaoran – Empezó a decir Sakura mientras repentinamente se sentía extrañamente incómoda de que él los encontrara así.

Sin embargo, no tuvo tiempo de decir algo más ya que Syaoran salió rápidamente de los casilleros, dejando a Sakura junto con Kenji sumida en un incómodo silencio que ni siquiera el mejor chiste del mundo podría arreglar.

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N/A: ¡Hola a todos mis apreciados lectores! Espero que hayan tenido una buena semana. Por acá les dejo este nuevo capítulo cargado de drama. Y pues muchos de ustedes reconocieron inmediatamente a Akiho en el capítulo 3, sin embargo, acá le he dado un poco más de protagonismo, además de que les hago saber que ella y Sakura se conocen, pronto se enterarán de dónde, mientras tanto solo sepan que no se soportan jajaja. Además, casi todos acertaron en el capítulo pasado que Syaoran de ahora en adelante formaría parte de la banda.

Sé que debo tenerlos con muchas dudas con respecto al pasado de Sakura y Akiho, además de las que ya tienen con el pasado de Syaoran, pero prometo que todo poco a poco se va a ir revelando, mantener el suspenso siempre es de mis partes favoritas y esta no es la excepción, así que estén atentos a los detalles.

¿Qué les pareció que fuese Kenji quien animara a Sakura? No lo odien, es un buen amigo, aunque a veces se sobrepase con sus celos.

La canción que inspiró el título de este capítulo es "Smells like teen spirit" de Nirvana, y si les gusta el rock tanto como a mí sabrán que esa canción es un himno como dijo Sakura.

Espero que hayan disfrutado de este capítulo y espero verlos en los comentarios, en serio me dan paz entre tanto estrés.

Les mando un beso enorme. Hasta el siguiente capítulo.