Every rose has its thorn
- ¿Quieres algo de tomar? – Preguntó Sakura cerrando la puerta del departamento y dejando sus zapatos en la entrada.
Syaoran también se encontraba retirando sus zapatos mientras le respondía – Agua estará bien, por favor.
La ojiverde asintió y se acercó a la cocina para servir dos vasos con agua, al mismo tiempo que Syaoran admiraba detenidamente el pequeño departamento de la chica. Para no ser demasiado grande contaba con una cocina, una sala y un angosto pasillo que recordaba daba a la habitación de la chica y probablemente al baño, aunque fuese pequeño era bastante acogedor.
-Tienes un bonito departamento – Dijo él captando la atención de la chica.
Sakura le sonrió de medio lado mientras se acercaba a la sala con los vasos de agua – Gracias… Puedes sentarte en el sofá.
Él asintió con la cabeza para luego hacerle caso, al mismo tiempo que ella se sentaba a su lado y dejaba los vasos sobre la mesa, el ambarino lo tomó y le sonrió – Gracias por el agua… Pues sí, el departamento está genial.
La ojiverde se rio por debajo – Ya habías estado aquí antes.
-Sí, pero entre la borrachera, la resaca y la pelea de ese día no había tenido la oportunidad de detallarlo – Bromeó él buscando aligerar el ambiente.
Y es que para ninguno de los dos era un secreto que estaban un tanto nerviosos por aquella conversación, habían acordado tenerla en el departamento de ella para que fuese más privado, pero eso les daba la oportunidad de abordar todos los temas que martillaban sus cabezas las últimas semanas, por lo que cualquier comentario para aliviar la tensión en el ambiente era completamente válido en ese momento.
Sakura bebió de su vaso – Pues supongo que tienes razón.
Syaoran bufó – Creí que no jugaríamos más a suponer, no se nos da demasiado bien.
La chica se rio nerviosamente ya que él estaba haciendo referencia a aquella noche donde se volvieron a encontrar e hicieron suposiciones de ellos mismos que no terminaron siendo demasiado acertadas, aunque la verdad, sabían que todo aquello lo estaban haciendo para demorar la conversación, pero ya no tenía caso y Syaoran lo sabía por lo que dio el primer paso.
-Entonces… – Empezó a decir él arrastrando las palabras – ¿Vas a contarme que sucede con esa chica? Con Akiho, creo que ese era su nombre.
Sakura chasqueó la lengua – ¿En serio tenemos que empezar esta conversación precisamente con ella?
-Te he visto hablando con ella en otras ocasiones y nunca traes buena cara – Respondió él buscando sus ojos – A leguas se nota que no te agrada, pero quiero entender porque de repente tu cambio de actitud hoy cuando decidió invitarme al karaoke… al que iba a negarme, por cierto.
Sakura entonces se sintió un poco tonta y se sonrojó – ¿En serio ibas a negarte?
-No conozco a esa chica y además estaba atestado de trabajo – Dijo Syaoran – Pero ese no es el punto… ¿por qué decidiste arrastrarme al escenario justo en el momento en que ella me lo pidió?
La ojiverde frunció el ceño con molesta – Por como dices que te "arrastré" al escenario se nota que no te gustó en lo absoluto.
- ¿De qué hablas? ¡No es eso! – Intentó retractarse él – Demonios, no lo malentiendas.
Sakura clavó la mirada en el suelo, estaba empezando a arrepentirse de haberlo llevado al escenario esa noche, sin embargo, él volvió a hablar agarrándola por sorpresa al tomarla de la barbilla para que lo mirara a los ojos.
-Me gustó cantar hoy contigo de nuevo, solo fue sorpresivo – Dijo él – Lo siento si fui muy brusco.
La ojiverde sabía que no lo había dicho con mala intención, sin embargo, se limitó a retirar la mano del chico de su mejilla y puso sus manos sobre su regazo mientras miraba al suelo y hablaba con un semblante triste.
-Nadie en el bar lo sabe, de hecho, solo Tomoyo conoce esto porque lo ha vivido conmigo toda la vida – Dijo Sakura suspirando – Akiho es mi prima, por parte de mi papá, incluso compartimos el apellido hasta que se casó hace unos meses.
Syaoran abrió los ojos de par en par, y es que no podía creer que no se había dado cuenta antes del parecido entre las chicas, aunque sus cabellos fueran de colores completamente diferentes, al igual que sus ojos, ambas compartían ciertas similitudes en los rasgos faciales – Quizás por eso me llamó la atención Akiho el primer día, se parece mucho a Sakura – Al tener este último pensamiento se sonrojó un poco, sin embargo, lo dejo de lado para hablarle a la chica.
-No tenía ni idea.
-No tendrías porqué – Respondió Sakura aún con la mirada clavada en el suelo – Pero bueno, tu pudiste darte cuenta de que no nos llevamos bien.
-Pero es extraño viniendo de ti – Dijo Syaoran buscando su mirada – Te llevas bien con Daidoji y tu hermano, y por lo que recuerdo tienes buena relación con tus padres… ¿por qué tu prima parece no agradarte demasiado?
Sakura dudó por un momento sobre si contarle o no aquello, de momento la única que conocía los detalles de esa historia era Tomoyo, ya que ni su familia sabía todo, sin embargo, Syaoran le daba ese aire de confianza que no todos le transmitían, ni siquiera a sus amigos del bar había podido contarles algo como eso, pero ahí estaba ella a punto de abrirle su alma a Syaoran.
Ella suspiró – ¿Recuerdas lo que hablamos ayer en el ascensor? Todo el asunto de Yue.
Syaoran apretó los puños inmediatamente y frunció el ceño – Solo no le he dado una paliza porque tú me lo pediste… Pero sí, lo recuerdo ¿qué tiene que ver él en todo esto?
Sakura esta vez decidió mirar al chico a los ojos – Yue me engañó… Con Akiho.
En el momento en que Sakura soltó esas últimas dos palabras la cara de Syaoran cambió completamente, ella incluso no recordaba haberlo visto tan enojado y hasta podía competir con la reacción que tuvo Tomoyo al enterarse de aquello. El chico hizo su mano un puño y lo pegó levemente con la mesa de la sala para después hablarle.
-Yue es un maldito idiota – Dijo él conteniendo la cólera – Y Akiho es una persona horrible.
Sakura levantó los hombros – Ya no tiene importancia a estas alturas.
-Maldita sea – Contestó el ambarino aun sintiéndose frustrado – Es que ¿qué tan mal tienen que estar para involucrarse entre ellos? ¡Él era tu novio y ella tu prima!
-Créeme fue dificil para mi procesarlo, especialmente en el momento en que los encontré en la habitación de Akiho – Respondió Sakura con la mirada en el suelo – Esa noche acabó todo con Yue, y también con Akiho.
-Demonios, en serio lo siento – Dijo Syaoran tomando su mano y buscando sus ojos.
Ella suspiró – Ya ha pasado mucho tiempo, y ellos ni siquiera están juntos… Y es que creo que nunca lo estuvieron, en mi familia solo sabe esto Tomoyo… Si mi hermano se entera podría afectar su amistad de tantos años con los Tsukishiro y no quiero eso.
-Pues a la mierda con eso – Dijo Syaoran seriamente – Ese sujeto y tu prima te hicieron daño, lo mínimo que merecían es que todos se enteraran de la verdad y que tu hermano le diera la paliza de su vida.
-No vale la pena – Contestó Sakura mirándolo a los ojos – Tú mismo lo dijiste anoche ¿recuerdas?
Syaoran tuvo que admitir que aquella jugada estuvo buena, y es que se la devolvió con algo que él mismo había dicho, por lo que decidió que sería una batalla perdida.
-No podemos hacer nada, y mucho menos después que ha pasado tanto – Respondió Syaoran – Pero me alegra que me hayas arrastrado al escenario para molestar a Akiho, no merece ni que le hables.
-No podía ignorarla toda la vida, somos familia después de todo – Comentó la ojiverde – Pero siempre puedo impedir que haga mi vida miserable.
-Eres increíble – Dijo él acariciando levemente la palma de su mano – Otra persona en tu lugar habría delatado a Akiho y a Yue, pero tu mantuviste la postura y te guardaste todo eso.
-Yo no soy como ellos – Respondió ella firmemente.
-Y eso es lo más impresionante sobre ti – Contestó él sonriendo – Eres diferente.
Sakura no sabía muy bien como interpretar ese último comentario, tuvo que admitir que su corazón se aceleró por un momento cuando él dijo todas esas cosas sobre ella, pero ahora no estaba muy segura si se refería a que era diferente en un buen o en un mal sentido. Sin embargo, prefirió no indagar mucho en ello y decidió seguir contándole algunas cosas al chico, por lo que era momento de mostrarle su cartelera.
La ojiverde se levantó del sofá bajo la mirada confusa de él y le habló – Acompáñame un momento a mi habitación.
Syaoran la miró extrañado, no tenía idea a que se debía ese cambio de actitud, sin embargo, no se lo debatió ni por un momento y se levantó del sofá siguiéndola por el estrecho pasillo hasta su cuarto.
Al entrar tuvo que admitir que se sonrojó levemente al recordar como había despertado ahí hace un par de días y además, al recordar todo lo que había hecho cuando estuvo ebrio, sin embargo, esta vez también pudo detallar mejor el cuarto de la chica, y es que a pesar de que ella ya tuviera 20 años, seguía pareciendo el cuarto de una chica que no pasaba de los 15 ya que el lugar estaba repleto de libros, accesorios y hasta de algunos muñecos de felpa.
-Sé que mi cuarto parece el de una niña aún – Admitió ella un tanto avergonzada – Pero me costó mucho salir de mis cosas, así que las traje conmigo.
-No te preocupes – Dijo él restándole importancia – Tu habitación está interesante.
Sakura se rio – ¿Interesante?
-Sí, mira que con los muñecos de felpa y los libros de ciencia ficción puedes deducir que aquí vive una niña de más o menos 13 años – Respondió el joven – Pero luego miras los afiches en la pared de Aerosmith, Scorpions, Queen, Green Day, Fall Out Boy y compañía y pues, digamos que te confundes bastante.
La chica no pudo evitar soltar una carcajada – Te dije que tenía un gran gusto musical.
Él no le debatió aquello y Sakura aprovechó la oportunidad para pararse justo frente a la cartelera que tenía en la pared, haciéndole señas al chico para que se parara junto a ella. Syaoran pudo darse cuenta al detallar aquello que Sakura poseía fotografías de todos sus seres queridos, desde su familia hasta sus amigos del bar, incluso fotos de un gato amarillo.
-Él es Kero – Respondió Sakura señalando la fotografía del gato – Es mi mascota desde la secundaria, pero no pude traerlo porque no admiten animales en el edificio.
-Es una lástima – Dijo Syaoran admirando el resto de las fotografías.
-Y pues también tengo fotos de mis padres, de mi hermano junto con Yukito, Tomoyo y mi tía Sonomi, mis amigos de la escuela y los del bar – Explicaba la chica mientras él paseaba su mirada.
Sin embargo, Sakura se detuvo en una fotografía de Kero y la despegó un momento para encontrar detrás de esa otra foto, solo que esta vez podía verse a si misma de unos 13 años con el uniforme de la secundaria, junto a una chica de cabello cenizo, ojos azules y que portaba la misma vestimenta, ambas lucían felices y se tomaban de la mano.
-Fue en nuestro primer día en la secundaria – Dijo Sakura suspirando – Aunque no lo creas, Akiho y yo éramos muy unidas.
-Puedo notarlo – Respondió él aun sintiendo rabia por lo que ella le había contado – Pero eso no justifica lo que hizo.
-Por supuesto que no – Contestó ella poniendo la fotografía nuevamente detrás de la de Kero – Akiho siempre obtiene todo lo que quiere.
Sin embargo, Syaoran no entendía demasiado a que venía ese comentario – ¿Qué quieres decir con eso?
Sakura apartó la vista de la cartelera y la centró en el chico – Akiho estaba interesada en ti… Pude notarlo.
Él suspiró – Cada rosa tiene sus espinas.
Esta vez fue el turno de Sakura de poner cara de extrema confusión – ¿Y eso a que vino?
-Me refiero a que Akiho podrá ser bonita y todo eso, pero tiene demasiadas espinas que lo opacan – Respondió él acariciando levemente la mano de ella – Así que ella no iba a ir a ningún lado intentando coquetearme.
Sakura se mantuvo estática sin saber que decir en ese momento, tenía demasiados sentimientos encontrados en aquella conversación y necesitaba procesarlo, por lo que sentó en su cama, seguido de él quien la imitó. Sin embargo, al estar ahí sentado Syaoran no pudo evitar desviar su mirada hasta la mesa donde la chica tenía varios muñecos de felpa, y fue uno de ellos el que se llevó toda su atención.
Específicamente un oso de felpa de color negro que resultaba más familiar de lo que recordaba.
-Flashback-
Syaoran se encontraba en los vestidores de chicos luego de la práctica de fútbol que tuvieron esa tarde con el equipo. Había procurado asearse y cambiarse muy lentamente dándole oportunidad al resto del equipo de irse de a poco, de tal forma que solo quedara él en los vestidores y así poder preparar aquello de la mejor manera, y así había pasado.
Apenas el último de sus compañeros abandonó el vestidor, Syaoran no perdió tiempo para sacar de su mochila una bolsa de regalo que había guardado cuidadosamente junto con un oso de peluche de color negro y una pequeña nota bien doblada. Por lo que rápidamente decidió acomodar el regalo sintiendo sus manos sudar un poco, aunque eso no lo detuvo, ya que terminó de envolver el oso exitosamente.
Luego de aquello tomó cuidadosamente la bolsa junto con sus cosas y se dirigió hasta la sección de los casilleros para completar su misión de aquel día, aún sentía sus manos sudar un poco y su corazón palpitar fuertemente mientras sentía su cara colorada, y es que estaba actuando fuera de sí.
- ¡¿Por qué rayos hice esto?! – Se regañó a si mismo mentalmente mientras caminaba por los pasillos de la primaria – Vale escuché a esas niñas en la mercería sobre que, si haces un osito de felpa, le pones tu nombre y se lo regalas a la persona que te gusta tus sentimientos serán correspondidos… ¡pero ella no me gusta tanto! – Pensaba él sintiendo su cara aún más roja.
Syaoran llegó a tiempo a los casilleros y al cerciorarse de que no había nadie más rondando por ahí sacó su llave maestra, debía darse prisa porque la práctica de las porristas ya debía estar terminando y ella aparecería pronto, por lo que sin pensarlos demasiado sacó la llave y abrió el casillero que le correspondía.
El niño se debatió por unos momentos sobre si dejar ahí o no la bolsa de regalo, seguía sintiendo su corazón ir demasiado rápido, pero estaba empezando a dudar de que fuese buena idea, no estaba razonando mucho eso, como solía hacer con el resto de las cosas, pero cuando escuchó unas voces provenientes del pasillo siguió su instinto y lo primero que hizo fue introducir el obsequio en el casillero, cerrarlo y seguidamente desaparecer detrás de otros casilleros del lado contrario, mientras escuchaba los pasos que se acercaban cada vez más.
Los pasos se detuvieron unos momentos después y Syaoran decidió asomarse desde un lado del otro pasillo y justo ahí pudo divisar a aquella niña de cabello corto marrón atado en dos coletas y ojos verdes en frente del casillero donde él había estado solo unos segundos antes, y su corazón empezó a ir mucho más rápido y sus mejillas se colorearon aún más, especialmente cuando ella abrió el casillero y sacó la bolsa de regalo.
La chica lucía verdaderamente sorprendida, sin embargo, no abrió el regalo en el momento, simplemente lo tomó y lo guardó cuidadosamente en su mochila, para luego ponerse los zapatos y disponerse a ir a casa.
Syaoran desde su escondite vio como ella se alejaba de la escuela y sonrió involuntariamente mientras susurraba – Espero que te guste, Sakura.
-Fin del flashback-
El ambarino no podía creer que ella aún guardara aquel oso que él con tanto esmero había hecho, dudaba que a esas alturas Sakura pensara que él era el responsable detrás de aquel obsequio o que alguna vez se sintió atraído por ella, sin embargo, no creía que fuese el momento de abordar aquel tema, aunque, de todas formas, no pudo evitar sonreír al saber que su regalo seguía siendo parte de la colección de muñecos de felpa de Sakura.
-Supongo que así son las rosas – Dijo la ojiverde luego de un rato de silencio captando la atención del chico y mirándolo a los ojos – Las rosas son bonitas, pero peligrosas con las espinas.
Syaoran le sonrió mientras acercaba su rostro al de ella – Si te soy sincero, yo prefiero las flores de cerezo que las rosas, mil veces.
Sakura sintió sus mejillas arder y un cosquilleo en el estómago al escuchar esas palabras, las cuales no pudieron ser respondidas ya que ella lo siguiente que sintió fueron los labios de él sobre los suyos, regalándole un beso pausado y detonante, que ninguno de los dos tenía intenciones de cortar pronto.
Ella de inmediato le correspondió, esta vez sin ningún pudor, en serio quería besarlo y el hecho de que él lo haya hecho primero, solo la emocionaba a tal punto de abrazarlo por el cuello para recostarlos a ambos en su cama mientras que su beso se intensificaba con cada minuto que pasaba.
Syaoran abrazó a Sakura por la cintura y se extasiaba con su esencia, sus manos recorrían su cuerpo de arriba hacía abajo buscando sentirla más cerca de él, no quería dejarla ir y menos después de prácticamente confesarle que le gustaba, no era el momento de pensar, ambos solo querían sentir y eso era lo que harían.
La pareja se recostó en la cama y se dejaron llevar por las horas simplemente por perderse en los labios y el aroma del otro, y eso era más que suficiente para ellos por esa noche.
oOo
N/A: ¡Hola a todos mis estimados lectores! Espero que estén teniendo un buen fin de semana. Acá les traigo este capítulo lleno de revelaciones, les dije que se prepararan porque se venían cosas fuertes.
Hubo una parte de los lectores que desde la aparición de Akiho y Yue respectivamente, se imaginaron que algo había pasado entre esos dos y por eso Sakura no confiaba en ellos, y pues estuvieron en lo correcto y he aquí las respuestas a ello… Los que ni siquiera se lo imaginaron díganme ¿qué opinan de esto?
Sé que la mayoría esperaba acción en este capítulo, pero me temo que ellos necesitaban esa conversación… Además, me interesaba mostrarles este flashback super importante de cuando eran niños. Como pudieron ver, tomaré en cuenta al osito que hizo Syaoran para justificar el pequeño crush que tuvo con ella en su infancia, admítanlo, todos tuvimos ese crush en un compañero o rival de clases.
La canción que inspiró este capítulo fue "Every Roses Has Its Thorn" de Poison, aunque la verdad la primera vez que escuché esta canción fue por el cover de "La Era del Rock" (si, adoro esta película jajaja), espero que les haya gustado.
Muchas gracias a todos por sus comentarios, esta semana fue horrible para mí y ustedes me dieron un poco de paz mientras veía y respondía los comentarios, así que de verdad lo aprecio un montón.
Nos leemos en la semana. Les mando besos y abrazos enormes.
