Gives you hell
Varias semanas después…
Sakura besaba el labio inferior de Syaoran y le daba un pequeño mordido en esa zona, haciendo que él soltara y leve quejido y luego susurrara – No hagas eso, después Yamazaki se pasará la noche preguntando de dónde salió ese mordisco.
Ella se rio – No puedo evitarlo.
-Pues tendrás que hacerlo si no quieres que des explicaciones de más – Dijo él abrazándola por la cintura mientras sentía sus labios sobre los suyos en un beso arrebatado.
La chica despeinaba el cabello de él en lo que ahogaba sus gemidos en su boca para no ser escuchados – Tenemos que trabajar – Susurró el chico contra su boca.
-Lo sé – Respondió ella en el mismo tono mientras se separaba – Solo me aseguro de que tengamos una buena jornada de trabajo.
Syaoran se rio y empezó a acomodar su ropa junto con ella que lo imitaba, sin dejar de darse guiños de ojos que a esas alturas de su relación aún los hacían sonrojarse y sonreír, y eso que ya llevaban poco más de un mes desde que decidieron salir para probar como les iba juntos, y la verdad, aunque hayan tenido algunas diferencias habían aprendido a abrirse de a poco el uno con el otro, por lo que podían decir que iban bien.
-Recuerda salir después que yo – Susurró ella – Y asegúrate de que no haya nadie alrededor.
Syaoran rodó los ojos – Me lo dices como si fuera la primera vez que hacemos esto.
-Nunca está demás recordar las medidas de seguridad – Dijo la ojiverde sonriéndole y acercándose para darle un corto beso en los labios – Te veo por ahí.
Y sin decir nada más la chica salió del pequeño armario que había sido testigo en varias ocasiones de ese tipo de encuentros en el trabajo, y es que desde que empezaron a salir procuraron mantenerlo en secreto (a excepción de lo que pasó con Kenji, pero el chico ni siquiera les había dirigido la palabra desde ese día). Y es que los chicos al principio intentaron contenerse en el trabajo, pero había días que con la universidad era imposible que tuvieran algo de privacidad o tiempo para verse luego del trabajo, así que un día se las idearon en el bar para por lo menos tener algo de tiempo sin que fuesen descubiertos.
Aunque Syaoran tenía que admitir que la adrenalina de saber que podrían ser vistos era increíble y pensaba que tal vez eso le daba un agregado a su relación, incluso si aún con todo el deseo que desbordaban no habían sido capaces de acostarse. Poco a poco habían ido llevando la intimidad a otro nivel, sin embargo, no habían querido aún ir a otro punto de desnudez que no fuese la ropa interior, además de que últimamente siempre parecía haber algo que les impidiera continuar, por lo que tenían que arreglárselas para que sus hormonas no los hicieran estallar.
Pasados unos minutos Syaoran abrió un poco la puerta y se fijó de que no hubiera personas, por lo que cuando se aseguró de que estaba solo, salió del armario y pasó de largo los casilleros para salir con dirección al bar, sin embargo, al abrir la puerta no contaba con encontrarse cara a cara con su jefe.
-Señor Clow – Dijo él respetuosamente.
El hombre le sonrió – Joven Li ¿puedes acompañarme un momento a la oficina? Necesito decirte un par de cosas.
Syaoran lo sintió como un comentario un poco fuera de lugar, sin embargo, no se negó ante aquello, de todas formas, era su jefe y quizás iba a hablarle sobre su trabajo. Por lo que sin rechistar lo siguió hasta su oficina, y al estar ahí se sentó en frente de su escritorio.
Por un momento Syaoran cayó en cuenta de que tal vez Clow quería hablarle sobre Sakura, por su mente pasó la posibilidad de que alguien los haya visto en uno de sus encuentros y por eso los haya delatado con Clow por estar enrollándose en el bar. Tenía que admitir que aquello no había estado del todo bien, pero no creía que fuesen despedidos por eso, de todas formas, no eran la única pareja en el club, aunque probablemente si eran los únicos que se habían dedicado a matar pasiones en un armario de los casilleros.
La angustia empezó a carcomerlo, pero se mantuvo sereno para no preocupar a su jefe, por lo que cuando este último se acomodó en su escritorio el chico le habló.
- ¿Pasó algo, señor Clow?
-Para nada, joven Li – Respondió el hombre sonriéndole – Solo quería decirte un par de cosas: la primera es que necesito a Kenji hoy en la cocina, y que Yamazaki se reportó enfermo, por lo que cubrirás la barra tu solo ¿no será problema?
Syaoran respiró cuando escuchó aquello y se tranquilizó, se estaba preocupando por cosas que no tenían sentido ni siquiera en su cabeza – Por supuesto que lo haré, no se preocupe.
-Muchas gracias por eso, prometo compensártelo – Dijo Clow.
-No tiene porque hacerlo, es parte de mi trabajo – Respondió el ambarino modestamente.
-Es bueno saber que puedo contar contigo en estas situaciones – Dijo Clow agradecido – Otra cosa que quería comentarte es que este viernes hay noche de karaoke y quisiera que la banda se presentara con tres canciones antes de que empiece… Sé que no es mucho, pero no he podido volver a ubicarlos entre tantas cosas, espero me disculpen.
-No se preocupe – Respondió Syaoran – Le haré saber a Yamazaki lo de la presentación para que preparemos algunas canciones.
-Quiero aprovechar este momento para felicitarte por tu trabajo en la banda – Dijo Clow inquisitivamente – Y también tu trabajo en el escenario fuera de la banda.
Syaoran se sonrojó un poco al escuchar ese último comentario ya que, en efecto, Clow se estaba refiriendo a la noche en que cantó aquella balada junto con Sakura, por lo que intentó restarle importancia.
-Las noches de karaoke con Sakura son solo mera diversión y para animar el ambiente – Respondió él evitando la mirada de su jefe – Solo seguimos la canción.
-Pero vaya que lo hacen bastante bien, y me extraña que Sakura no esté en la banda.
-Es porque canta más por diversión – Respondió él sonriendo levemente – Pero cuando está en el escenario es increíble.
Clow esbozó una sonrisa – Veo que la conoces muy bien.
Syaoran se sonrojó notoriamente ante esto – Ehm… no… Solo es que hablamos mucho, es todo – Sabía que aquello era una patética excusa, pero ya la había dicho.
-Entiendo, solo son amigos – Dijo Clow sin dejar de sonreír – Te puedes retirar, creo que tendrás una noche movida en la barra.
-Está bien – Dijo Syaoran levantándose de la silla y dirigiéndose hasta la puerta – Que tenga buenas noches, señor Clow.
-Gracias e igual para ti – Dijo el hombre, sin embargo, antes de que Syaoran se fuera lo volvió a llamar – Joven Li.
Syaoran se giró para encontrarse aún con la cara sonriente de Clow – No me molesta que tu y Sakura se vean a escondidas aquí en el bar, pero creo que hay lugares mejores para verse que el armario de los casilleros… Es solo un consejo.
Syaoran sintió las mejillas encenderse por completo y abrió sus ojos de par en par mientras veía a Clow riéndose y disfrutando de su reacción – ¡¿Cómo demonios él pudo haberse enterado de eso?! ¡Estábamos siendo muy cuidadosos! – pensaba el joven mientras salía de la oficina con dirección a la barra, ahora no podría mirar de la misma manera a su jefe.
Mientras tanto, Sakura se encontraba animadamente pasando de mesa en mesa repartiendo órdenes, el lugar no estaba tan atestado ese día porque estaban en día de semana, sin embargo, siempre había trabajo y agradecía aquello. La chica se había fijado que solo Syaoran estaba en la barra, y es que había oído que Yamazaki estaba enfermo y, además, desde hace varios días se había dado cuenta que Kenji no estaba presente en la barra todas las noches, sino que había estado alternándose entre la cocina y la barra.
Sakura suspiró resignada, era obvio que aquello se debía al encuentro que tuvieron ella, Syaoran y Kenji en los casilleros hace unas semanas y a cómo el chico les había dejado de hablar a ambos, a tal punto que todos los demás empezaban a preguntarse que era lo que había pasado, pero Kenji siempre lograba zafarse de dar explicaciones.
Aunque a la chica le doliera aquello porque él fue su amigo por mucho tiempo, se había sobrepasado con su actitud, por lo que de momento lo mejor sería que mantuvieran distancias.
Sakura se disponía a limpiar una mesa que acababa de quedar vacía cuando una voz detrás de ella la hizo sobresaltarse.
-No todos los días puedes estar en el escenario – Dijo la voz burlonamente – Por lo que debes conformarte con limpiar mesas.
Sakura se giró para encontrarse con la sonrisa falsa de la persona que menos quería ver – Akiho ¿en serio?
La chica bufó – Soy una clienta, puedo venir cuando quiera – Seguido de eso ella miró a la barra buscando a alguien – Y ser atendida por quien quiera.
La ojiverde se rio – A él no lo puedes comprar.
-Sabes que siempre obtengo todo lo que quiero – Respondió ella acomodando su blusa – Y él no será la excepción.
- ¿Ah sí? ¿Por eso la noche del karaoke iba a negarse a cantar contigo? – Dijo Sakura buscando desafiarla.
-No es mi culpa que tu literalmente te lo llevaras a la fuerza al escenario para hacer una presentación tan patética como esa – Dijo Akiho sosteniéndole la mirada – ¿Quién sigue escuchando esas canciones en estos tiempos?
Sakura suspiró colmándose de paciencia – Cada día me convenzo más de que no vienes a este lugar por la música, sino simplemente para joderme la existencia.
-Siempre tan vulgar, no perderé más mi tiempo aquí contigo – Dijo Akiho rodando los ojos y dándose media vuelta, tenía intenciones de ir a la barra, pero Sakura le siguió hablando.
- ¿Cómo está Yuna, por cierto?
Akiho se giró para mirarla peor que nunca – Eso no es de tu incumbencia.
-Es tu esposo, es como si fuese un primo para mí – Respondió Sakura desafiante – Aunque tu no pudiste pensar lo mismo cuando decidiste acostarte con mi novio.
La chica se rio – Veo que te sigue doliendo que tu novio me prefiriera por encima de ti.
-Si él me hubiese preferido por encima de ti entonces te habría pedido ser su novia y no a mí, y te habría presumido a todos como lo hizo conmigo… Pero prefirió acostarse contigo a espaldas de todos.
Akiho fulminó con la mirada a su prima – Eso es porque te conoció antes que a mí.
Sakura bufó – Nos conocía desde hace el mismo tiempo, pero tú no podías soportar que un chico se haya fijado en mí en vez de ti.
-Por lo menos estás consciente quien de las dos es mejor – Respondió Akiho sonriendo.
-Sí, y por eso yo no fui la que destruyó una relación solo por un capricho – Respondió Sakura sosteniéndole la mirada – Y, además, tampoco soy la que está casada por dinero, pero busca la compañía de otros hombres.
Akiho apretó los puños y fulminó a la chica con la mirada – Deberías preocuparte más por tus mesas que por lo que pasa con mi matrimonio… Métete en tus asuntos.
-Syaoran es mi asunto, así que eres tú la que no debe involucrarse en eso – Dijo la ojiverde desafiante.
Akiho se rio irónicamente – Me pareces que has pasado demasiado tiempo soñando… Si me disculpas, quiero tomar algo en la barra.
La chica se disponía a irse hasta que Sakura fue quien le dijo unas últimas palabras – Él no es como Yue ni como tú y jamás se atrevería a arruinar una relación, mucho menos un matrimonio solo por un capricho.
Akiho se acercó a su prima y le habló conteniendo su rabia – Espero que tengas tu infierno, Sakura.
La chica se rio – A estas alturas ya lo conozco bastante bien, y creo que tú deberías darle una oportunidad.
Akiho no dijo nada más, simplemente se alejó de Sakura con dirección a la barra, donde se sentó y se dispuso a acomodar su escote para llamar la atención. La chica ojiverde miraba aquello con furia y sabía que Akiho no se daría por vencida, por lo que decidió actuar rápidamente y siguiendo sus instintos.
Sakura caminó hacia la barra, solo que esta vez en lugar de quedarse del otro lado decidió entrar en ella, en ese momento había más espacio porque no estaban Yamazaki ni Kenji, y sabía que era un buen momento porque sus amigas estaban ocupadas con las mesas, por lo que los únicos que se enterarían serían los clientes que estaban en la barra, incluida Akiho.
Syaoran vio a la ojiverde entrar en la barra y acercándose con paso decidido hacía él y le habló – ¿Sucede algo?
Sin embargo, él no recibió ninguna respuesta verbal por parte de ella, ya que Sakura lo tomó por el cuello de la camiseta y atrajo sus labios a los de ella en un sorpresivo beso que lo dejó completamente fuera de base, aunque sabía que estaban siendo observados por varios clientes, no le molestó en lo más mínimo corresponder a ese gesto unos segundos.
Akiho miró la escena completamente fúrica, aquello la sobrepasaba y es que no iba a aceptar que un chico volviera a escoger a su prima por encima de ella, sin embargo, esos dos se veían muy a gustos entre ellos, pero no había escuchado en su familia nada de que Sakura tuviese novio, por lo que era el momento de hacer un par de llamadas para saludar a la familia.
La chica tomó sus cosas y viendo aún con rabia como su prima besaba a Syaoran salió del bar activando su teléfono, si su prima quería desafiarla entonces al menos haría que todos lo supieran.
Por otro lado, Sakura se separó del chico solo unos minutos después y él la miró impresionado para luego acercarse a su oreja – ¿Eso a que ha venido?
-Tenía que alejar a Akiho de alguna manera.
Syaoran abrió los ojos impresionado – ¿Ella estaba aquí?
-Sí, tuvimos una conversación, pero como siempre no terminó nada bien – Respondió ella – Pero no le prestes atención… Mejor volvemos al trabajo.
-Hey – Dijo él tomándola del brazo – Tengo libre mañana por la mañana ¿quieres salir a hacer algo?
Sakura esbozó una sonrisa – Es una cita.
Syaoran le guiño el ojo y le regaló una sonrisa mientras veía como ella salía de la barra y caminaba hasta las mesas. Tuvo que admitir que ese beso lo tomó completamente desprevenido y de que fue muy arriesgado hacerlo considerando que estaban en el bar, pero esa adrenalina se sintió tan bien como cuando estaban en el armario.
-Esta mujer está loca… Y terminará por volverme más loco a mí –.
oOo
Sakura escuchó el timbre del departamento y se sobresaltó, aún se encontraba alistándose, y es que como sus citas siempre eran en modo express luego del trabajo, nunca había tenido que preocuparse por su ropa, pero esta vez tenía tiempo para arreglarse y aparentemente por quedarse durmiendo más de la cuenta saldría a las carreras.
Ella corrió hasta la puerta donde al abrirla encontró a Syaoran con ropa casual sonriéndole – ¿Lista?
La ojiverde torció la expresión – ¿Y si me acompañas a terminar arreglarme? ¡Prometo que solo serán 10 minutos más!
Él se rio – No me digas que te volviste a quedar dormida.
Sakura se sonrojó – ¡No era mi intención!
Aquel comentario hizo reír fuertemente a Syaoran, por lo que se limitó a darle un corto beso en los labios para luego seguir a la chica hasta su habitación, donde al llegar ambos se sentaron en la cama. Sakura se dispuso a buscar algunas prendas, como un par de zarcillos y se los ponía bajo la mirada del chico.
-Te ves linda – Dijo él mirándola – Pocas veces te veo tan arreglada.
-Es porque en el bar me la paso de un lado a otro despeinada – Respondió ella sonrojándose un poco – Pero hoy tendremos una cita y quería verme linda.
Syaoran decidió acercarse a ella y depositar un beso en su cuello que la hizo temblar levemente, seguidamente para hablarle en el oído – Para mí siempre lo estás.
Sakura se mordió el labio y miró al chico para después sentir sus labios sobre los de ella en un arrebato, el cual fue correspondido con la misma intensidad, dejando de lado lo que estaba haciendo para abrazar al chico por el cuello, al mismo tiempo que sentía su lengua invadir su boca.
Syaoran la abrazó por la cintura y se vio sorprendido cuando ella se sentó a horcadas encima de él mientras acariciaba su cuello y la parte que la camisa dejaba descubierta de su pecho. Él por su parte, posicionó sus manos en sus muslos y empezó a acariciar sus largas piernas de abajo hacía arriba sintiendo su piel ardiente.
Él puso sus labios en el cuello de ella y lo lamió levemente escuchando como ella gemía un poco más fuerte de lo que usualmente hacía. Ella lo miró a los ojos, estaba decidida a decirle que ya se sentía lista para dar el siguiente paso con él, sin embargo, se vieron interrumpidos cuando el timbre del departamento volvió a sonar.
Ambos sintieron una gran molestia ante eso y él habló – Si es Tomoyo voy a llamar a Eriol para que vayan a cualquier otro lugar.
-Créeme, Tomoyo no vendría si sabe que voy a salir contigo – Dijo la chica bajándose de encima del chico – De seguro es algo rápido.
-Eso espero – Dijo él guiñándole el ojo y saliendo de la cama – La cita se estaba empezando a poner interesante.
La chica se mordió el labio y seguida por él fueron hasta la puerta, sabían que entre más rápido vieran quien era más pronto podría regresar a la habitación y continuar, sin embargo, al abrir la puerta no esperaron encontrarse con semejante visita para la chica.
Los Kinomoto estaban en la puerta sonriendo.
oOo
N/A: ¡Feliz navidad a todos mis queridos lectores! Acá les traigo de regalo un nuevo capítulo aprovechando las fiestas y que estoy libre por hoy jajaja. Les un poco de calor entre estos dos quienes ya tienen las hormonas bien revolucionadas, y además, Akiho entra de nuevo en acción y no esta nada contenta al saber la relación de Sakura y Syaoran.
Espero que les haya gustado como manejé las situaciones en este capítulo, pasará un poco de tiempo antes de que vuelvan a ver a Kenji, está manteniendo distancias, pero mientras tanto tenemos a Akiho haciendo de las suyas y además, les di un poco más de información sobre su vida… ¿qué les parece la última parte?
La canción que inspiró este capítulo fue "Gives you hell" de The All-American Rejects, una de mis bandas favoritas de todos los tiempos, esta canción fue la primera que escuché del grupo y la verdad es que el vídeo siempre me saca risas, espero que les haya gustado.
Les deseo felices fiestas y que tengan un bonito día con sus seres queridos. Nos vemos el domingo.
Un abrazo enorme para todos.
