Capitulo uno
En algún punto, tuve que aceptar el hecho de que la vida que anteriormente viví termino; este lugar por el que luche, el cuerpo de Usagi, me pertenecía a mí ahora. Ella… se fue, justo como todo lo que he conocido. Mis amigos y familia estaban prácticamente muertos aquí, ¿y eso combinado con el hecho de que por primera vez en mi vida estaba pura y completamente sola en el mundo? Bueno, era algo duro de tragar; una verdad que sabía que no estaba lista para enfrentar aun.
Así que no lo hice.
En el momento que deje mi mente y desperté en su cuerpo, todo cayó sobre mí a la vez. No podía moverme, no podía hablar o hacer nada sobre la horrorosa revelación de que esta era mi realidad. Así que llore, me curve en una bola sobre una cama que no era mía y me lamente. Experimente perdida antes, fui a los funerales de mis dos abuelos, pero eso no era algo que podía ser comparado con esto. Perder a alguien es terrible, y difícil de lidiar, pero yo acabo de perderlos a todos a la vez.
Era más allá de horrible.
No importa que pasara en la vida, no importa el trauma que experimentes, siempre va a haber alguien cerca. Puede ser un amigo o enemigo, un vecino o incluso un primo tercero; el punto es, las personas estaban ahí, no necesariamente para ti, pero aun así estaban y tener a quien sea alrededor, que te conoce hasta cierto punto, era consolador. Yo perdí más que ese simple confort, el mero reconocimiento de mi existencia; mi cuerpo, mis cosas, todas se habían ido también.
Era como si mi ser en su totalidad fuera borrado, dejando nada más que mi mente para probar que la vida que viví y las experiencias por las que pase, fueron reales. Eso no era algo de lo que simplemente puedes recuperarte, y yo ciertamente no lo hice.
Pase tres días en esa cama.
Solloce y me lamente, pero hay un límite de cuanto una persona puede llorar y para la segunda noche mis lágrimas se secaron. Fui dejada en un entumecido estado de resignación, un punto donde reconocí que toque fondo y que no podía hacer nada al respecto. Fue en la mañana del cuarto día cuando finalmente me despegue de la cama e intente recuperar la compostura. Perder el tiempo no hacía nada por la situación, y mi auto preservación no me permitiría continuar haciéndolo.
Este cuerpo tiene necesidades justo como cualquier otro, y estaba comenzando a sentir los efectos de mi negligencia. Mi estómago se retorcía dolorosamente, mi vejiga estaba llena, y podía olerme a mí misma. Sentándome, me moví incomoda cuando el peso de mis necesidades se hicieron conocer. No me quería levantar, no me quería mover pero ahora que me di cuenta de mi estado poco higiénico, me estaba comenzando a molestar.
Me tambalee un par de veces camino a la puerta mientras me ajustaba a este cuerpo, y una vez allí dude. Estaba obscuro y no sabía dónde estaba la ducha, sin embargo las memorias estaban ahí, en la esquina de mi mente esperando ser usadas. Cerrando mis ojos, escarbe por alguna memoria que mostrara la composición de la casa. Ellas surgieron, y pase por cada una mientras abría la muerta y merodeaba por el pasillo hacia el baño.
Cerré la puerta detrás de mí y me di la vuelta, firmemente evadiendo el espejo mientras prendía la ducha. Fue una sensación rara, estar en un lugar extraño y saber dónde iba todo y cómo funcionaban las cosas. Mientras el agua se calentaba yo luchaba con mi cabello, arrancando los estúpidos adornos y batallando para liberarlo del peinado en el que estaba. Una imagen de Usagi reboto alrededor de mi mente, con su tipo de peinado de dos moños cola de caballo. Una palabra floto hacia a mí, desde memorias que no consideraba como mías.
Cabello Odango.
Bueno, esa fue una precisa representación supongo. Use el baño y me duche rápidamente, temiendo que si me quedaba por demasiado tiempo alguien vendría a revisar a pesar de la temprana hora. La madre de Usagi hizo eso muchas veces en los últimos dos días, y cada vez que ella viene, con la preocupación clara como el día en la cara, me siento culpable. Nunca puedo atreverme a decirle nada, y después de todo no había mucho que decir para empezar.
Yo no era su hija, y ella nunca lo sabría. Cargare con ese secreto hasta el día en el que muera, y si soy solo yo la que haga luto por la niña de trece años que así sea. Yo no pedí ser dejada en este cuerpo, pero cuando los empujones vinieron a sacarme hice mi decisión y ese fue por qué Usagi ya no está aquí.
Yo elegí vivir.
Y por horrible que suene, tampoco me arrepiento.
Cuando volví a la habitación, el sol estaba comenzando a alzarse en el cielo. Me tome un momento para observar mis alrededores, algo por lo que no me moleste en hacer antes. Las paredes eran de un sutil tono de rosa, y el piso estaba hecho de madera. En medio de la habitación había una mesa baja, con una gran alfombra rosa claro extendida debajo de ella. La pared en mi derecha tenía las puertas del closet, y en la pared de mi izquierda había un tocador y una serie de estantes con varios ítems dispersos en ellos.
Luz alumbro la habitación a través de cortinas blancas, y la longitud de la cama se hallaba bajo la ventana. Caminando lentamente hacia ella, mis dedos rozaron la manta, observando el color morado adornado con patrones de conejos, lunas, y estrellas. Abruptamente, sentí un destello de molestia mientras escaneaba la habitación una vez más. Todo aquí gritaba niña pequeña, desde las calcomanías en las paredes hasta los volados en el borde de la funda de almohada.
Ella no fue nada más que una niña pequeña.
El pensamiento nunca había cruzado mi mente antes pero parándome aquí, ahora era tan obvio a simple vista. Tan joven, y aun así toda esa gente la buscaba a ella para salvar el mundo en lugar de hacerlo ellos mismos. Usagi tomo las riendas cuando realmente importo, pero ahora mismo ¿fue lo correcto haberle colocado una carga tan grande a una niña como ella? Tal vez era injusto de decir para mí, no había visto el show desde hace como una década.
Sin embargo nunca reclame ser una persona justa.
Mientras estaba parada aquí todo lo que podía pensar era que ella realmente no mereció todo el estrés que ella probablemente tuvo. Esta chica era más joven que mi hermana pequeña, por lejos demasiado joven para andar corriendo alrededor salvando al mundo. Mis reflexiones fueron interrumpidas por el sonido de una perilla de puerta girando. Me tense, sosteniendo la toalla rosada que me envolvía con un agarre mortal. La madre de Usagi asomo su cabeza hacia mi habitación, pestañando en sorpresa al verme parada ahí, limpia y fuera de la cama.
"¡Oh!" ella murmuro. "Estas despierta. ¿Ya te sientes mejor, Usagi-chan?"
Ella lo dijo en japonés, e incluso si me encontré entendiendo inmediatamente, no pude evitar quedarme mirándola estúpidamente por un momento o dos. Nunca había hablado un idioma diferente antes, y ser capaz de hablar y entender japonés cuando nunca realmente había estudiado o practicado antes era una experiencia surreal.
"Yo… Sí." Yo respondí, saboreando las palabras.
"Eso es bueno." La mujer sonrió en alivio, ojos iluminándose. "Estuve preocupada por un momento. Tiene escuela hoy, ya sabes, si te sientes con ganas de ir."
Era verdad, Usagi estaba en la escuela. Eso había escapado de mi mente hasta ahora, y con un horror naciente me di cuenta que ella está en octavo grado. Oh dios, iba a volver a secundaria, tenía que volver a hacer cinco años de escolarización. Hice una mueca, y la madre de Usagi me miro con preocupación. Dio un paso adelante y abrió su boca para decir algo, pero yo rápidamente hable antes de que pueda.
"Iré… yo solo, er, lo había olvidado"
La madre de Usagi pauso, estudiándome. Hubo un breve momento donde pensé que ella sacaría el tema de los pasados dos días, pero entonces su cara se suavizo y ella resoplo. "Claro que lo hiciste. Eso es tan tú."
"…Bien." Dije, tensando mi sonrisa. "Debería ir a prepararme entonces, para la escuela."
"Bueno, ve ahora entonces o llegaras tarde."
Y con eso ella se fue, cerrando la puerta detrás de ella. Mis hombros se desplomaron, y deje salir un suspiro mientras me moví hacia el closet, echándole un ojo a los uniformes colgados. ¿Realmente iba a hacer esto? ¿Ir a la escuela como Usagi, sentarme en una clase y pretender? Pero de nuevo, no había nada más que pudiera hacer, mis opciones eran limitadas. Arrebate del perchero uno de los uniformes limpios antes de moverme al vestidor y buscar por un sostén y ropa interior. Había algo fundamentalmente mal con hurgar en el cajón de ropa interior de alguien, y estaba altamente incomoda haciéndolo.
Vestirme fue un todo un asunto aparte, y si buscar entre las intimidades de otro se sentía mal, usarlos era aún peor. Parte de mi quería ir a bañarse en agua bendita o algo así, pero no había tiempo para eso. Usagi tenía una rutina, ella iría a la escuela, así que por ahora todo lo que puedo hacer es seguir sus pasos. Además, la secundaria sería una tarea rutinaria, y eso es lo que necesitaba ahora mismo; algún lugar para pensar sin nadie revoloteando en preocupación como la madre de Usagi.
Su madre, del cual no puedo recordar el nombre aun si mi vida dependiera de ello.
No estaba segura de cómo llamar a la mujer, y al final decidí que simplemente no la llamaría nada. Había un millón de otros problemas que tenía que trabajar y esto no daba la talla. Batalle para entrar en el uniforme, el cual se sentía extraño pero familiar a la vez, y encontré la mochila de Usagi donde fue lanzada debajo de la mesa. Estaba a punto de irme cuando note una caja de galletas sentadas en un estante.
Metí cinco de ellas en mi boca, masticando mientras salía de la habitación y baje las escaleras arrastrando los pies. Pare en la cocina donde la madre de Usagi estaba, humeando una tonada y preparando un bento. El ligero sonido de pasos arriba me dio la señal del levantamiento del resto de su familia. La mujer debió haberlo escuchado también, porque se volteó justo cuando me moví para decir algo y se asustó al verme.
"Caramba," ella dijo, sosteniendo una mano sobre su corazón. "¿Cuándo te volviste tan silenciosa? Ni siquiera te escuche bajando las escaleras."
"Lo siento." Me disculpe, ojeando la caja de almuerzo. Seguía hambrienta, y pensar en comida hacia que mi estómago retumbe ruidosamente. No estaba segura como me sentía sobre tomar comida de ella, considerándolo todo, pero al final eso poco importaba. La mujer rio, antes de tomar la caja de almuerzo y alcanzármela.
"Algunas cosas nunca cambian." Ella murmuro afectuosamente.
"Gracias…" yo respondí suavemente. "Bueno, me voy entonces."
La Sra. Tsukino me saludo deseándome un buen día mientras me ponía los zapatos de Usagi y dejaba la casa. Me pare a un lado de la calle mientras trataba de recordar el camino a una escuela a la que nunca fui. Las memorias surgieron después de unos segundos, y voltee a la derecha haciéndome mi camino por la calle a un paso constante. No había mucha gente fuera, así que no fue hasta que me encontré en un camino más poblado que me di cuenta que algo estaba raro.
Ralentice mi paso, con mis cejas fruncidas mientras miraba a la gente a mi alrededor. Sus apariencias eran extrañas; cabellos con permanente, zapatos puntiagudos, hombreras. Era todo muy anticuado, y con alarma observe cuando un hombre caminaba, hablando por el mayor trozo de teléfono que haya visto nunca. El pánico se apodero de mí mientras trataba de recordar en que año Sailor Moon fue basado.
Por lo que estaba viendo, junto con muchas otras cosas que instantáneamente parecían fuera de lugar como el hecho de que nadie estaba con un celular, ya tenía una pista de en qué década me encontraba. Fui arrojada a los noventas, y eso significa no celulares, o laptops, o nada relacionado con el siglo veintiuno; estaba prácticamente en la era de piedra.
Eso significaba que nunca iba a ver la cuarta temporada de Sherlock, y Google probablemente aún no se haya inventado.
¿Siquiera había internet?
Oh dios.
Me obligue a mí misma tomar calmados, uniformes respiros y continuar caminando por la acera. Esto era, el peor día que iba a tener por el resto de mi vida; ningún día iba a ser capaz de superarlo. El resto del camino a la escuela fue pasado en un aturdimiento mientras intentaba pensar positivo. Así que iba a tener que esperar como veinte años antes de que algo siquiera comience a asemejarse a la modernidad que conocía, estaré bien.
Solo lo pondré en la lista de cosas para nunca volver a pensar.
Tenía por lejos preocupaciones mucho más relevantes de todas maneras, como el hecho de que un pequeño gato negro intentara reclutarme en algún momento en el futuro cercano. Yo era Usagi ahora, pero también realmente no lo era y si me dejo ser arrastrada a todo este Sailor Moon desastre entonces alguien va a darse cuenta eventualmente. Quiero decir, no puedo exactamente recibir memorias de una vida pasada si ni siquiera era mía para empezar.
El cristal de plata esta en este cuerpo, según lo que recuerdo, y eso significaba que estaba a salvo de todos los demás, así que ¿porque exactamente debo siquiera pelear? Fue un largo, largo tiempo desde la última vez que vi Sailor Moon, así que los detalles eran borrosos, pero no veía porque tenía que involucrarme. Si un par de personas eran drenadas por el reino obscuro o lo que sea no era realmente mi problema, ¿no es así?
Yo era la única que sabía dónde estaba el cristal.
Si el destino del mundo descansaba sobre mis hombros, entonces ya estábamos todos condenados de todas maneras. Yo no era una defensora de la justicia que luchaba con el crimen, reprobé educación física dos veces porque no podía correr una maldita milla, y si esas personas esperaban que hiciera todo eso mientras uso tacones entonces será mejor que estén preparados para decepcionarse. Me falta el aliento caminando mas de un tramo de escaleras, así que la triste realidad es que probablemente haga más daño que bien como Sailor Moon.
"¡Usagi-chan!" una voz llamo por detrás de mí. Voltee para ver a una chica de cabello rojo con permanente y el mismo uniforme escolar agitando sus manos mientras se apuraba para alcanzarme. Ella era vagamente reconocible, y me esforcé por recordar su nombre cuando la chica me atrapo y unió nuestros brazos juntos. Una vez más, memorias que no eran mías vinieron a mi rescate, etiquetando a la chica como Naru, la mejor amiga de Usagi.
"Hombre, por una vez llegas a tiempo." Ella dijo, desconcertada. "¿En que se está convirtiendo el mundo?"
"Yo estuve uh, sintiéndome un poco mal." Yo respondí, hurgando una sonrisa. "Aunque hoy empezaría de cero; nuevos comienzos y todo eso."
"Bueno, si eso es lo que estás buscando entonces tuviste éxito." Naru rio. "Casi no te reconozco con tu cabello suelto de esa manera."
Mi mano fue a mi cabello, pasando entre los mechones por hábito. No lo recogí antes de salir de casa, y ahora que lo pienso no estaba segura si quería de todas formas. Me hacía ver innecesariamente como Princesa Serena, y eso era realmente la última cosa que necesitaba. Mire a Naru mientras batallaba por sacar el tema de mi misma a algo más importante.
"¿Qué día es hoy?" pregunte. "¿la fecha entera?"
"Uh… ¿20 de mayo, 1992?" ella dijo, ojeándome. "¿realmente olvidaste que día es?"
"se me escapo de la cabeza." Mentí, tragando. "le pasa incluso a los mejores."
Naru rió.
"Yo diría." Ella suspiro. "apenas puedo recordar algo de lo que estudio estos días. Ya sé que estabas enferma el viernes pero fue un fin de semana así que no creo que te vas a librar del examen hoy."
¿Examen?
Este era realmente el peor día de mi vida, y ni siquiera eran las ocho de la mañana. Debí hacer una cara, porque Naru me palmeo el brazo en simpatía.
"Solo haz tu mejor esfuerzo." Ella dijo. "Tus notas no pueden empeorar más de lo que ya están, así que solo puede ir hacia arriba desde aquí. Además, ¿Qué es lo peor que podría pasar?"
Esa era una buena pregunta, una de la que no quería respuesta sin embargo.
Tuve suficiente mala suerte por una vida.
