Hurricane
Tomoyo miraba a su mejor amiga, se habían juntado en la universidad justo el día después de aquel fin de semana de locos que tuvo la ojiverde, en el que por desgracia la amatista no había estado presente. Sin embargo, esa misma mañana cuando vio la cara que traía su amiga seguido de un "necesito contarte tantas cosas", solo podía deberse a que nada había ido bien, aunque no esperó que la chica al comentarle todos los detalles que fuese tan intenso.
-No sé ni por dónde empezar – Dijo Tomoyo luego de un largo silencio que se había hecho entre ellas como pocas veces pasaba – Si con la canción, la pelea con Kenji o lo de los padres de Li.
Sakura chasqueó la lengua – Créeme, luego de que aparecieron los padres de Syaoran, todo lo demás se vio realmente pequeño en comparación.
Tomoyo suspiró – Tengo que decirte que en parte entiendo a Li… Digo, que alguien más quiera decirte cómo va a ser tu vida debe ser frustrante.
-Justifico que haya escapado porque quería forjar su propio futuro lejos de tantas reglas del clan – Dijo Sakura frustrada – Pero ¿por qué tratar así a sus padres?
-Por lo que me dices fue bastante duro y frío – Dijo Tomoyo – Pero quizás tenga algo de razón en actuar de esa forma.
Sakura la miró incrédula – ¿Estás hablando en serio?
-Tal vez tu no lo veas de esa forma porque tus padres siempre te han apoyado en todo – Encaró la amatista – Piénsalo de esta manera, tus padres siempre te han amado a ti y a Touya, tratan de estar presentes en todos los aspectos de sus vidas.
Sakura tuvo que admitir que no pudo debatirle eso tan fácilmente a su mejor amiga, y los recuerdos de sus padres en toda su vida empezaron a invadir su mente al mismo tiempo que escuchaba a la amatista.
-El primer día de clases, las obras escolares, tu graduación, tu primera cita, incluso te ayudaron a mudarte cuando decidiste estudiar aquí en Tokio – Decía Tomoyo – Hasta hace poco se aparecieron de sorpresa especialmente para conocer a Li.
La ojiverde escuchaba esto y todos esos recuerdos la abrumaban, todos los primeros días de clases vinieron a su mente, desde el preescolar hasta el último año de secundaria sus padres la habían llevado a la escuela solo para asegurarse de desearle un buen año escolar, además, eran siempre los que estaban en la primera fila de las obras escolares y se aseguraban de grabar todo para rememorar esos momentos en casa. Recordaba penosamente, pero con mucha gracia como habían recibido a Yue cuando iba a llevarla en su primera cita, cómo había sido su graduación de la primaria y secundaria y cómo había escuchado como le hacían barras mientras ella recibía su diploma.
Y sin mencionar que habían estado completamente felices por ella cuando decidió mudarse sola a Tokio para poder estudiar, recordaba que fueron los primeros en ofrecerse a ayudarla con la mudanza y que incluso la acompañaron en su primera noche en su departamento. Y más recientemente, recordaba lo felices y emocionados que estuvieron de conocer a Syaoran, a tal punto de sacrificar sus días de trabajo para visitarla y que eso fuese posible, sin duda era afortunada de tener padres como ellos y estaba agradecida.
Sin embargo, seguido de esos recuerdos en su cabeza golpearon varios en lo que no había reparado hasta ese momento. Así como recordaba haber visto a sus padres en la primera fila de las obras escolares, también había recordado ver a su lado al hombre que cuidaba de Syaoran, un hombre mayor que siempre vestía trajes, una persona amigable por lo que recordaba, pero solo él se encontraba presente para apoyar al ambarino. Así como recordó eso, también su mente viajó a la graduación de primaria, dónde vio por última vez a Syaoran siendo acompañado únicamente por este mismo hombre y sin nadie más que celebrara su graduación.
Y finalmente, recordó la primera vez que cruzó miradas con Syaoran, precisamente el primer día de clases de su cuarto grado.
-Flashback-
-Te deseo un excelente año, mi pequeña Sakura – Dijo Fujitaka desde el asiento del piloto acercándose para besar la cabeza de su hija.
-Gracias, papá – Respondió la niña sonriente.
-No puedo creer que ya vayas a cuarto grado, cariño – Dijo Nadeshiko acercándose también para besar a su hija, solo que en la mejilla – Te deseo un gran año, estoy segura de que será sensacional.
-Gracias, mamá – Dijo ella tomando su mochila – Nos veremos por la tarde en casa.
Sus padres sonrieron y la niña bajó del auto empezando a caminar rumbo a la escuela, sabía que primero tendría que ir a su casillero a cambiar sus zapatos y luego podría ir a su salón con sus amigas. Ella iba caminando, ya estaba por llegar a la entrada, y justo ahí quedó intrigada ya que encontró a un niño, más o menos de su edad, al cual nunca había visto en la escuela. Este tenía el uniforme de la primaria y tenía cabello marrón, sin embargo, lo que más llamó su atención es que el niño en cuestión simplemente estaba parado frente a la fachada mirando el edificio.
Sakura se quedó parada a su lado unos momentos, le pareció un poco raro que aquel niño estuviera haciendo eso sin razón aparente. Se le quedó mirando su perfil, dándose cuenta de sus rasgos un poco diferentes a los suyos, sin embargo, pudo haberse quedado detallándolo más tiempo de no ser porque el niño sintió su compañía y abandonó la vista del edificio para que sus ojos ámbares se cruzaran por primera vez con los esmeraldas de ella.
La niña se sobresaltó al haber sido descubierta, e intentó decir algo, sin embargo, ni ella ni el niño decían nada, él mantenía una mirada muy seria sobre ella, su ceño fruncido indicaba que podría estar enojado, aunque no se lo hizo saber, ya que Sakura luego de ese incómodo momento decidió cortar el contacto visual con él y continuar su camino hasta los casilleros, sintiéndose aún levemente apenada por habérsele quedado mirando de esa forma.
Sakura llegó hasta los casilleros y cambió sus zapatos rápidamente, ya se le estaba haciendo levemente tarde y en serio quería saludar a sus amigas antes de que empezaran las clases, sin embargo, había perdido un poco la noción de tiempo con aquel niño misterioso, trató de alejarlo de sus pensamientos, ya que nunca lo había visto, por lo que debía ir en otro año o posiblemente era nuevo en la escuela, y se dedicó a llegar hasta su nuevo salón de clases, donde a la primera que divisó fue a su mejor amiga.
-Tomoyo – Dijo la ojiverde acercándose al penúltimo puesto, ese era su lugar.
-Sakura – Respondió la niña sonriendo – Veo que llegaste justo a tiempo.
-Sí, sabes que mamá y papá siempre me traen el primer día – Dijo ella devolviéndole el gesto – Aunque me he distraído un poco en la entrada.
Tomoyo la miró confundida – ¿Con qué? No vi nada raro en la entrada.
Sakura estuvo a punto de contarle sobre el niño misterioso que estaba parado mirando la fachada, sin embargo, aquello se vio interrumpido cuando la puerta del salón se abrió y un hombre les habló.
-Buenos días a todos, es hora de empezar las clases – Dijo el profesor Terada.
Todos los niños al ver a titular fueron de inmediato a sus asientos y guardaron silencio, Sakura le hizo señas a su mejor amiga asegurándole que ya tendrían tiempo de continuar con la conversación y escucharon lo que el maestro estaba por decirles.
-Hoy les presentaré a un nuevo alumno que estará con nosotros en este año escolar – Dijo el hombre tomando por sorpresa a todos – Ven, entra al salón – Volvió a hablar indicándole a la persona de la puerta aquello.
El profesor Terada empezó a escribir su nombre en el pizarrón mientras que el niño hacía acto de presencia en el salón, donde rápidamente empezaron los murmullos, sin embargo, lo que menos esperaba Sakura era encontrarse al niño que había visto solo un rato atrás en la fachada, y no pudo evitar sentirse un poco intimidada, ya que la mirada de este estaba puesta sobre ella muy seriamente.
Tomoyo se acercó a su amiga y le habló en voz baja – ¿Crees que nos esté viendo?
Sakura ni siquiera era capaz de pronunciar una sola palabra, ya que en efecto el niño tenía la mirada en ella como si le hubiese hecho algo, aunque no pudo decir nada ya que el profesor Terada volvió a hablarle a todo el salón.
-Él es Li Syaoran, viene de Hong Kong y espero que todos sean buenos amigos – Dijo el hombre volteándose hacía sus alumnos – Veamos dónde será tu asiento.
Sakura de inmediato sintió la mirada del profesor puesta sobre ella y recordó muy a su pesar que justo detrás de su asiento, había un puesto vacío que nadie había llenado aún, aquello tenía que ser una broma.
-Oh es verdad, atrás de Kinomoto no hay nadie – Respondió Terada mirándola a ella.
El niño no dijo nada, simplemente pasó entre los pupitres y luego de darle una última mirada se sentó detrás de ella, sin embargo, Sakura podía seguir sintiendo su mirada penetrante. Aunque, luego de aquello se dio cuenta de algo realmente importante, y es que ese niño siempre estaba solo.
-Fin del flashback-
Sakura suspiró – Siempre estuvo solo… Yo no había reparado en ello.
Tomoyo formó sus labios en una línea y tomó la mano de su mejor amiga en señal de apoyo – No puedes comparar la relación de tus padres con la de él con los suyos, son muy diferentes.
-Yo siempre tuve a mis padres en todo… Y supongo que él apenas y los veía o hablaba con ellos – Respondió la ojiverde.
-Aunque eso no justifica que haya sido demasiado duro, de igual forma, creo que debiste ser un poco más empática y ponerte en su lugar – Respondió Tomoyo – No todos tienen la suerte de tener una buena relación con sus padres.
La ojiverde suspiró y miró hacía el suelo, aquello solo la estaba haciendo sentirse peor y estuvo a punto de decir algo más, sin embargo, se vieron interrumpidas por una tercera voz femenina, la cual jamás pensaron escuchar de una forma tan inofensiva.
-Sakura – Dijo la chica.
La aludida se giró para encontrarse con un par de ojos azules, ella la miró sorprendida – Akiho.
La chica se removió incómoda, como pocas veces la habían visto, ni siquiera parecía ella actuando de esa manera, y mucho menos cuando siguió hablando.
-Sé que esto es raro, pero necesito hablar contigo a solas – Dijo ella mirando a Tomoyo – Si no te molesta, claro.
La amatista miró completamente desconcertada a Akiho, desde que tenía uso de razón esa chica la había detestado por el simple hecho de ser amiga de Sakura, sin embargo, esta vez venía en lo que parecía ser son de paz, por lo que Tomoyo miró a su mejor amiga manteniendo una de sus conversaciones silenciosas, y luego de un asentimiento por parte de la ojiverde, la chica se puso de pie.
-Está bien, iré a dar una vuelta y volveré en un rato – Dijo Tomoyo mirando a su mejor amiga y luego a Akiho – Con permiso.
Sakura sonrió, sabía que Tomoyo no perdía la buena educación ni siquiera en esas situaciones, por lo que vio a su mejor amiga alejarse de la cafetería donde estaban y vio como Akiho tomaba asiento en frente de ella. Para la ojiverde aquello fue raro, no solo porque Akiho ni siquiera la insultó al saludarla, sino que se notaba retraída y hasta apenada, llegó incluso a preocuparse un poco.
- ¿Está todo bien? – Preguntó Sakura dudosa.
Akiho suspiró y centró su mirada azul en ella – Yo le dije a tus padres que estabas con Li.
La ojiverde la miró confusa – Bueno, eso ya lo sé… Y si tu intención era fastidiarme creo que no te ha salido muy bien porque mis padres adoran a Syaoran.
-Lo sé, lo hice porque estaba enojada y dolida – Admitió Akiho – Me dio rabia que te lo llevarás a cantar la otra noche, y que para más hayan estado increíbles, todo el lugar estalló en aplausos cuando ustedes terminaron, solo quería joderte.
Sakura la miró aún más confundida – ¿Llamando a mis padres? ¿Pero por qué? Vale fue sorpresivo que ellos aparecieran, pero no resultó malo.
-Sé que lo estabas manteniendo en secreto, y por eso quería que ellos se enteraran – Respondió Akiho apretando los puños – Tenía la esperanza de que te prohibieran estar con él cuando se dieran cuenta de que era solo un bartender y de que no había como compararlo con un abogado como Yue… Creí que lograría alejarte de él, pero mi sorpresa fue grande cuando mi madre habló con tu madre y solo fueron maravillas sobre Li y sobre como tú estabas feliz con él.
-Eso no tiene lógica – Dijo Sakura aún confundida – Mis padres lo adoraron desde el primer momento porque lo conocieron, me hiciste un favor ya que esa velada resultó mejor de lo que esperábamos.
Akiho suspiró – Me llamó la atención Li desde el primer momento en que lo vi en el bar… Y si pensé en quitártelo apenas me di cuenta de que estabas interesada en él.
Sakura frunció el ceño – No sería la primera vez que haces eso.
-Lo de Yue fue algo de una sola noche – Respondió Akiho – Pero Li era un buen prospecto.
- ¿Por qué habrías de pensar así? ¡Estás casada!
-Y es precisamente por Yuna – Confesó Akiho seriamente – Nuestro matrimonio es tan básico, y necesitaba sentirme viva de nuevo.
Sakura la miró incrédula – ¿Metiéndote con el chico que más me importa?
Akiho apretó los puños y miró furiosa a Sakura – Ese es el problema, siempre te escogen a ti… Primero Yue y ahora Li, obtienes todo lo que quieres.
La ojiverde bufó – Tienes que estar bromeando… Tu fuiste la que logró quitarme a mi novio solo con tus encantos, y además lograste seducir a un hombre millonario… Por lo que recuerdo es lo que siempre quisiste, la vida fácil.
-Y hoy me arrepiento de ello – Confesó finalmente Akiho mirándola a los ojos – Yo tengo un esposo millonario que solo me sobreprotege, mientras que tú eres feliz con tu chico guitarrista y bartender y todos lo aman.
Sakura la miró sintiendo compasión – Akiho…
-No quiero que sientas lástima de mí ni nada, solo vine a pedirte perdón por todo lo que te hice, incluso cuando han pasado años – Dijo la rubia levantándose de la mesa y tomando su cartera con ella y dándole una última mirada a su prima – Creo que es lo mínimo que puedo hacer en nombre de la amistad que alguna vez tuvimos, y que fue la más sincera que he tenido.
-Todavía podemos tenerla – Dijo la ojiverde – Hace mucho tiempo dejé de guardarte rencor por lo de Yue.
Akiho suspiró – Ambas sabemos que no será igual.
-No, no lo será – Respondió Sakura sonriendo de medio lado – Pero sabes que voy a estar aquí por si necesitas que alguien te escuche y que no te juzgue.
Akiho suspiró y le dio una última mirada a la chica – Gracias por no odiarme.
Y sin decir nada más, Akiho se dio media vuelta y abandonó la cafetería bajo la mirada de Sakura, quien seguía en la mesa procesando todo aquello. Y aunque todo estuviese de cabeza, estaba feliz de que al menos había recuperado en parte a Akiho en su vida, quizás nada era imposible si aquello había pasado.
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Sakura se encontraba en su departamento aquella noche, escuchando como la tormenta retumbaba desde afuera, había estado libre del trabajo y aún trataba de procesar todo lo que había pasado esos días. Desde la noche del karaoke su vida no había dado pausa en ningún momento: la canción, la pelea con Kenji, estar oficialmente con Syaoran, la visita de los señores Li, y encima la reciente conversación con Akiho la tenían completamente abrumada.
En cierta parte, le tranquilizaba saber que por primera vez en muchos años ella y su prima habían tenido una conversación civilizada y para más, que por primera vez la haya escuchado disculparse por el infierno que vivió en su adolescencia al encontrarla en la cama con su novio, sin embargo, había sido muy sincera cuando le dijo que hacía mucho tiempo había dejado de tenerle rencor a ambos, y por eso no dudó en ofrecerle su amistad nuevamente, aunque sabía que esto sería complicada dada su historia.
Sakura suspiró – Al menos ya dimos el primer paso –.
Y aunque por esa parte su vida parecía ir en buen rumbo, su mente volvió a divagar en Syaoran, con quien no había cruzado una sola palabra desde que abandonó su departamento la mañana anterior. La conversación con Tomoyo y los recuerdos de su niñez habían aclarado un poco su mente, y estuvo tentada a ir a su casa esa noche, hasta que la tormenta se hizo más fuerte, por lo que decidió refugiarse en su propio departamento.
El sonido del timbre la hizo sobresaltarse y se extrañó, sin embargo, podía tratarse de una de sus amigas del bar, aunque por lo que tenía entendido esa noche les tocaba su turno. Sin darle demasiadas vueltas al asunto se levantó de la cama y caminó hasta la puerta, donde al abrirla lo que menos esperó fue encontrarse con un par de ojos ambarinos mirándola con intensidad.
Syaoran se encontraba en la puerta con la ropa y el cabello goteando, se notaba que se había mojado, aunque lo que más impactó a la chica es que él estuviera ahí parado en su puerta precisamente para verla, no había otra explicación.
- ¿Puedo pasar? – Preguntó él con la respiración cortada.
Sakura salió de su ensoñación y asintió con la cabeza mientras se hacía a un lado para que este ingresara al departamento. Ella cerró la puerta y ambos volvieron a cruzar miradas.
No podía negarse a verlo, de todas formas, él había luchado contra la tormenta que podía rivalizar con un huracán solo para verla.
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N/A: ¡Hola a todos! Espero que estén teniendo una semana maravillosa, la mía no ha estado tan bien (últimamente me persigue la mala suerte), pero qué le vamos a hacer. Acá les traigo este capítulo lleno de mucha información, especialmente por la conversación entre Akiho y Sakura, sé que probablemente esperaron algo más fuerte por parte de Akiho, pero la verdad es que hay chicas que simplemente son así de caprichosas, y pues a Akiho se le acabaron las opciones… Y aunque su disculpa haya sido un poco atropellada, Sakura no mentía cuando dijo que no le guardaba rencor ¿qué piensan de todo esto?
Siento que ya hacía falta una conversación con nuestra querida Tomoyo, además, así como Eriol y Meiling orientaron a Syaoran, hacía falta que alguien le hiciera poner en perspectiva la situación a Sakura, y esa sin duda, es Tomoyo. Además, quiero que sepan que esa parte de Sakura es 100% basada en mí, desde que tengo uso de razón mis padres me han apoyado en todo, incluso la parte de que me llevaron a la escuela el primer día de clases desde el preescolar hasta el último día de secundaria jajaja, y sí, en mi graduación gritaron como nadie lo hizo, por eso es que a veces me cuesta ponerme en el lugar de las personas que no se llevan bien con sus padres, pero bueno, no todas las familias son iguales, lo importante es que Sakura ha podido ver el otro lado de la moneda.
La canción que inspiró este capítulo fue "Hurricane" de Thirty Seconds to Mars (infinito amor a Jared Leto), creí que una tormenta era justo lo que Syaoran necesitaba para una entrada triunfal y aquí está jajajaja, Dios mío prepárense para el siguiente capítulo;)
Por cierto, me temo que no podré actualizar el domingo, pero prometo hacerlo el lunes sin falta. Si ocurre un milagro puede que pase rápidamente el domingo y lo suba, pero lo veo demasiado improbable, así que mejor me esperan el lunes jajaja.
Muchas gracias a todos por sus valiosos comentarios, de verdad que son los mejores y los aprecio como no tienen idea.
Nos leemos en el próximo. Un abrazo enorme de oso.
