Capitulo tres
N/A
La línea temporal de Sailor Moon es un completo desastre y yo estoy 1000% consiente de eso. Literalmente esta por todo el lugar, las edades no coinciden con lo que las fechas dicen y no estoy dispuesta a creer que Usagi tuvo trece por toda la mitad de la primera temporada, es inquietante, esta mal y no tiene sentido así que por ahora vamos a trabajar con lo que puedo vivir creyendo.
A fuentes conflictivas, que les den a todas.
Disclaimer: Sailor Moon pertenece a alguien que tristemente no soy yo.
Todos tienen días malos.
Esos donde tu cabello simplemente no se acomoda correctamente, te golpeas tu dedo del pie, olvidas algo importante en el camino a donde sea que vayas, y eres reprendido por un jefe o profesor. Así es como las cosas deberían ser, los malos días son importantes, porque si nunca tienes uno entonces no podrás apreciar uno realmente bueno. Soy una firme creyente en la necesidad de tener un mal día, el único problema es que estos parecían estar apilándose.
Seguramente esto debe ser algún tipo de karma cósmica, la probabilidad de que me cruzaría con una de las últimas personas que quería ver, en el cumpleaños de Serena. Las palabras me fallaban mientras estaba parada frente a Mamoru Chiba, cubierta de charco de agua sucia. Sus manos estaban aún en mis hombros, como tratando de mantenerme estable, y el parecía estar esperando una respuesta que no podía hacer pasar por mis labios. Fue entonces, cuando tuve mi primer vistazo de él, algo atrajo mi atención; estaba ahí y luego se fue entre un latido y el otro, pero estaba segura de que lo vi.
Un destello de percepción.
No podía entenderlo en el momento, y mientras mi silencio crecía Mamoru continuaba observándome. Cuando su mirada llego a mi codo acunado protectoramente contra mi pecho el inhalo bruscamente. Una de sus manos se movió a la parte superior de mi brazo cuando él se inclinó hacia adelante para poder ver mejor. "Eso no se ve muy bien, debiste haber caído fuerte."
Culpa rebalsaba de su voz mientras me examinaba más detenidamente, y mientras yo intentaba no ahogarme en mis palabras el miro hacia arriba haciendo contacto visual conmigo. "No parece necesitar sutura." El comenzó. "¿Quieres ir al hospital, solo para estar segura?"
"No." Mi voz salió suave mientras trataba de volver a orientarme.
"Ah, está bien entonces." Su expresión, mientras arrepentida, parecía haberse suavizado con mi respuesta. "entonces vayamos a limpiarte."
El soltó mi brazo, colocando una cálida palma en mi espalda y guiándome lejos. Caminar me dolía un poco en la cadera, agregándole la punzada y latido de mi lado derecho. Comenzó a llover cuando dejamos el parque, y a falta de nada mejor que hacer me enfoque en el dolor, encorvándome un poco para bloquear mi herida de las gotas. No había una razón sólida para explicar porque me estaba dejando llevar por este hombre, yo estaba hecha un desastre y volver a la residencia Tsukino así no me iba a hacer ganar ningún favor, pero tampoco sería el fin del mundo.
¿Seguramente había algo que ganar aquí?
La lluvia estaba algo fría a pesar de que estábamos en medio del verano, y con la adición del frio con el dolor que sentía y mi estado emocional drenado, honestamente no me podía importar menos donde íbamos. Si estaba seco y cerca de aquí entonces podían contar conmigo. Mamoru me guio hacia un edifico de apartamentos a unos diez minutos del parque, y aunque no estaba prestando atención a nada en particular, sentí las miradas que hacía en mi dirección.
Subimos por un ascensor; salimos en un piso y seguimos por un pasillo antes de que el parara frente a una puerta y la abriera. Yo seguía atrapada en mis pensamientos, de cómo podía volver este mal día a mi beneficio, así que no fue hasta que Mamoru me condujo dentro y me encontré sentada en un sofá de cuero que volví a la realidad. El desapareció brevemente detrás de otra puerta para luego volver con toallas y lo que parecía ser un kit de primeros auxilios. Tuve un escalofrió, sintiendo la fría mordida del aire acondicionado.
"Ten, esto va a ayudar." Mamoru me cubrió con la toalla antes de arrodillarse en el suelo y abrir el kit de primeros auxilios. Era un gesto tan amable que me encontré a mí misma algo perdida.
¿Quién rayos invita a un completo extraño a su casa?
Lo ojee por un momento, solo para desviar mi vista cuando el miro hacia arriba. Los primeros auxilios tomaron mi atención, y sentí mis cejas fruncirse cuando mire más de cerca. Era grande, casi del tamaño de un maletín y estaba llenado hasta literalmente el tope, aparentemente preparado cuidadosamente para cualquier tipo de desastre. Estaba casi rebalsando, y por alguna razón eso se me hacía hilarante a mí.
El príncipe arroja flores de la tierra es un loco de la seguridad.
Una risa se me escapo en contra de mi voluntad, y me encontré con los ojos de Mamoru una vez más para ver una ceja alzada. Había un poco de alivio en su expresión, como si hubiera estado realmente preocupado antes y mi risa hubiera aliviado eso. A su mirada inquisitiva, no pude evitar preguntar. "¿Eres un boy scout o algo?"
"No hay nada de malo con estar preparado." Respondió, alzando los hombros. Había una leve sonrisa en su cara mientras escavaba por el kit, y yo tome ese momento para examinarlo. Mamoru Chiba era más joven de lo que esperaba, viéndose como si aún no estuviera fuera de la secundaria. Bajo esta luz, el parecía menos intimidante, y siento mi cuerpo comenzar a relajarse mientras continuaba observándolo. Por alguna razón, tenía en mi mente que el seria alguien peligroso.
Pero ahora sin embargo, no parecía una gran amenaza.
Aunque, eso no quería decir que iba a mantenerme cerca; él estaba en busca de del mismísimo cristal en mi posesión, y el era prácticamente parte de una vida con la que yo no quería tener nada que ver. Mamoru, habiendo sacado lo que el juzgo como útil del kit, volteo hacia mí con un brillo comprensivo en su mirada. "Bien, vamos a echarle un vistazo más de cerca a ese codo tuyo."
Dudosa, saque mi brazo, me curve hacia delante y deje que el ponga una mano debajo de él. Juntos miramos el desastre en medio de nosotros; era sangriento, estaba un poco hinchado y portaba un gran raspón. La expresión de Mamoru era como la una piedra mientras limpiaba el corte, trabajando en silencio como si fuera un grave asunto y no el tropezón en el parque que realmente fue.
Que boy scout.
Me esforcé para mantener mi diversión fuera de mi cara mientras el terminaba, vendaba mi codo netamente y aclaraba su garganta antes de hacer contacto visual conmigo. Sus labios se abrieron; listos para decir algo, solo para cerrarlos y pestañeare. El resoplo, mirando a otro lado por un segundo mientras pasaba su mano por su cabello. Cuando nuestros ojos se cruzaron de nuevo el parecía casi divertido pero exasperado, mientras decía. "¿Estas herida en algún otro lado?"
Lo estaba, pero se sentían más como moretones y no había mucho que el pudiera hacer al respecto. Negué con la cabeza y deje mi brazo recostarse gentilmente a mi lado, Mamoru asintió en comprensión. "Eso es bueno, estoy realmente apenado ¿sabes? No era mi intención tirarte de esa manera."
"Está bien." Suspire. "Estuve teniendo uno de esos días, probablemente debí verlo venir."
Parecía estar teniendo uno de esos años, pero no iba a sacar eso a tema en frente de un extraño, especialmente el.
"Bueno, aquí estoy para alegrártelos entonces." El rio, comenzando a limpiar. Su sonrisa desapareció cundo él se movió para pararse y su vista llego a mi pecho. "Oh… tal vez deberíamos conseguirte un cambio de ropa…"
Me mire a mí misma, lista para dar una respuesta ofensiva sobre su línea de vista cuando note el estado de mi camisa. El color blanco había absorbido una cantidad decente de sangre donde presione mi herida. Parte de ella también estaba manchada por caer en el charco sucio del parque. Realmente no podía ir a la residencia Tsukino así, la podre Ikuko tendría un ataque al corazón.
"Un cambio de ropa seria lindo, gracias."
Parada en el baño de Mamoru, habían una serie de pensamientos dando vueltas en mi cabeza, pero el más predominante era: el boy scout esta bañado en dinero.
La toalla que use para secarme era peluda, gruesa y suave al toque, y parte de mí se sentía mal por ensuciarla. El baño era bastante espacioso, portando un gran espejo sobre dos fregadores unidos, una bañera honda, y una ducha separada detrás de una trasparente puerta de vidrio. No era escandalosamente grande, pero era lo suficiente para hacerme recordar que este apartamento es mucho más de lo que poder costearme nunca. Por qué él estaba tan obsesionado con encontrar el cristal de plata nunca lo podré entender; dios sabía que si tuviera ese tipo de dinero no volvería a desear por nada nunca.
Me despoje de mi ropa húmeda, con cuidado de los moretones en formación, y deje las prendas mojadas dentro de una bolsa de plástico. Mamoru me dejo un set de ropa para cambiarme que parecía tragarme; tuve que doblar varias veces la camisa de mangas largas, pero no obstante estaba agradecida porque me protegía del frio. Los shorts deportivos dados a mi fueron amarados lo mejor posible, y aun así colgaban sueltos en mis caderas.
Pero estaban limpios y secos, así que me basto.
Mi cabello colgaba suelto, húmedo pero ya no empapado como antes mientras colgaba la toalla en una barra vacía. Me enjuague en el fregadero, liberándome de cualquier suciedad que pudiera quedar, antes de decidirlo terminado y salir del baño. Cuando volví encontré la sala de estar vacía, sonidos de movimiento viniendo desde una puerta cerrada al otro lado de la habitación. Por un momento pause, insegura sobre qué hacer; ¿Debo esperar a que vuelva, o solo me voy sin decir nada?
Las memorias eran una cosa complicada, y lo que me preocupaba mas era la posibilidad de accidentalmente provocar alguna de la vida pasada de Mamoru. No había manera de saber que o que no lo haría, así que estaba moviéndome en hielo delgado. Pero si pudiera obtener algo de información mientras estoy aquí, haría mi vida un poco más fácil y ahora mismo con el fuera de la habitación tenía una oportunidad de oro.
¿Qué secretos tiene este lugar para ofrecerme?
Me moví silenciosamente en puntas de pie alrededor del apartamento, mirando de cerca a algunos objetos puestos para enseñar. Cerca de la puerta había un par de zapatos con un paraguas apoyado a su lado. La mesa de café estaba vacía, y el lugar en general era muy minimalista; la TV era impresionante, pero estaba buscando papeles, algo que pudiera decirme más sobre Mamoru Chiba. Había una librería llena de libros, y solo pause un momento en ellos antes de que los títulos se volvieran demasiado confusos y me encontrara forzada a seguir en otro lado.
Doble por una esquina pasando el comedor, ya entrando a la cocina, ambos lugares estando igualmente vacíos.
Había algo más bien depresivo sobre la falta de objetos personales en el apartamento. No había ninguna baratija, plantas, o marcos de fotos; los únicos colores en el lugar eran azules, negros y blancos. En la encimera de la cocina había solo lo esencial, tostadora, máquina de café, microondas, etc. Era como si no hubiera personalidad en este lugar, y estoy segura que he visto habitaciones de hotel con más encanto.
Con nada que encontrar en la superficie, contemple revisar en algunos de sus cajones. Era algo riesgoso, y había una marcada diferencia entre mirar alrededor e invadir su privacidad; si era atrapada, no tendría una buena excusa para eso. Cuando me volteaba para dejar la cocina vi vapor saliendo de una tetera en la estufa. Eso significaba que él esperaba que me quede por lo menos un rato si planeaba ofrecerme te. Quizás no era una terrible idea, si no pude encontrar nada suelto, entonces mi única opción era conseguir la información justo desde la fuente.
Mi mente vago mientras observaba la tetera, de vuelta al sentimiento que me llevo al parque en primer lugar. No lo entendía, el jalón; me trajo a Mamoru, estaba segura, solo que no debería haber una razón para eso. Serena fue su amor, y ella ya no está así que la conexión debió haberse destruido. ¿Era simplemente él, o tenía que ver con el pasado de Serena? ¿Lo sentiría si alguna vez me encontrara con Luna o las otras? Ya sea o no el caso, sabía que si alguna vez vuelvo a sentir el empujón, correría directo en la dirección opuesta.
Dedos rozaron la orilla de mis hombros, y me asuste, perdiendo mi tren de pensamiento.
La tetera estaba chirriando, y yo voltee mi cabeza para ver a Mamoru detrás de mí, con su mano extendida y expresión curiosa. Tenía mi mano presionada a mi clavícula mientras me apartaba del camino, haciendo espacio para que el alcance la estufa. El apago la llama, dejando la tetera a un lado antes de moverse hacia un gabinete y sacar un par de tazas. El me corrió del lugar, y abrió otro gabinete que estaba bloqueando antes para tomar dos pequeñas cucharas. Había algo placentero con la manera en la que se movía, antes cuando atendía mis heridas y ahora cuando se manejaba en la cocina, preparando te.
¿Se suponía que el fuera así de bueno?
No puedo recordarlo, solo que él y Serena se llevaban bien y mal. Tal vez él era una persona decente, y ellos simplemente chocaban cabezas seguido. De cualquier manera, toda esta situación era algo extraña; seguro, el me tiro, y se sentía legítimamente culpable, ¿pero invitarme a su casa, vendarme y darme te? Era todo más bien atrevido, y tal vez no me veía exactamente amenazante, pero tú nunca sabes con la gente. Algo dentro de mí quería huir, pero no me iría hasta que obtenga algo de información de él.
Necesitaba saber la mejor manera de evitarlo en el futuro.
"¿Cuál es tu nombre?" tome la iniciativa, causando que él me mirara en sorpresa. Era una reacción esperada, considerando que no fui muy habladora antes. Alce mis hombros, apoyándome en la pared y añadiendo, "Nunca me dijiste."
"Tú tampoco me dijiste el tuyo." El respondió, diversión bailando en su mirada. Recogió las tazas y se acercó a mí. "Es cortesía común dar tu nombre antes de preguntar por el de otro."
"Si, pero desde que tú fuiste el que me lanzo al suelo asumí que ya dejamos esas cosas atrás."
Mamoru hizo una mueca.
"Chiba Mamoru." El me dio una taza humeante, y yo sonreí en agradecimiento cuando la tome.
"Es un placer conocerte, Mamoru." Pause. "Puedes llamarme Usagi."
No se sentía correcto, usar Tsukino como apellido. Era tabú, y solo servía en hacerme sentir más como una usurpadora. Me había acostumbrado al nombre Usagi, pero eso es más lejos que estaría cómoda ir. Ya sea si le molesto o no que haya usado su primer nombre, Mamoru no lo demostró. El parecía estar reflexionando sobre algo en su lugar, y si no estuviera en una misión, mi curiosidad tal vez me haya hecho preguntar. Mientras estaba a cargo de la conversación continúe. "Así que, ¿Invitas seguido a extraños a tu casa y les sirves te?"
"No es un hábito mío, no." Dijo Mamoru, ojeándome. "¿Por qué, sigues a extraños a su casa seguido?"
"Solo cada tercer martes del mes."
"Es domingo." El señalo.
"Estoy pasando por una etapa rebelde." Agite mi mano, volviendo en tema. "De todas maneras, tal vez un niño como tu debería ser más cuidadoso sobre dejar pasar a cualquiera a su apartamento; el mundo es un lugar peligroso ¿sabes?"
"Tendré dieciocho en agosto, no soy un niño." Mamoru entrecerró los ojos. "En todo caso, yo debería ser el que te esté regañando a ti; ¿Qué tipo de chica va voluntariamente con alguien a quien que nunca ha conocido?"
"Es diferente." Después de todo, él no era un completo extraño.
"Hay algunas personas retocadas en esta ciudad, necesitas ser más cuidadosa."
"Le daré un honesto esfuerzo."
El suspiró, pasándose una mano por la cara. "Vas a ser problemas, puedo sentirlo."
Sonreí detrás de mi taza. El ni siquiera conocía la mitad de ello, pobre chico. "Bueno, es una ciudad grande, tal vez nunca nos volvamos a encontrar de nuevo."
Si yo tenía algo que decir al respecto, nunca lo haríamos. Era tranquilo mientras tomaba un trago de mi te, y Mamoru me miraba neutralmente. Había un indicio de algo en su expresión, una emoción que no podía identificar con exactitud. Parte de mi quería parar y tomar un momento para entender, pero eso no era él porque estaba aquí. "Así que, dime, ¿Que hace Mamoru Chiba cuando no está en parques mojados o en casa? ¿Eres el tipo de persona de club escolar?"
"No realmente, no. La escuela está bien, pero hay otras cosas para ocupar mi tiempo." Él dijo.
"Ah." Dije, pensando en sus acciones heroicas; era probamente en lo que el gastaba la mayoría de su tiempo libre. "¿A qué escuela vas?"
"Voy a la Escuela Moto Azabu."
Hice una nota mental del nombre, aunque no parecía sonar ninguna alarma. No era mucho, pero sabía de tres lugares donde el pasaba su tiempo, y había posibilidades de que pudiera trabajar con eso. Termine el resto de mi bebida, quemándome la garganta en el proceso, antes de dejar la taza en mesa. Me estire, pensando sobre mi ropa mojada y sucia aun en el baño; ciertamente no iba a volver a ponérmelas, y tampoco estaba inclinada a quedarme lo suficiente para que sequen.
Estaba inquieta por salir de aquí, probablemente ya le di demasiado tiempo, y quería mantenerme lo más alejada posible de la princesa en su cabeza. Era un intercambio justo, mi ropa por la suya; no estaba demasiado apegada a nada que solía pertenecer a Serena de todas maneras. Pase hacia la puerta de la cocina, pausando para ver sobre mi hombro a Mamoru.
"Bueno, gracias por todo, boy scout." Una sonrisa genuina adorno mi cara mientras él se atragantaba en su té. "No dejes pasar a extraños a tu apartamento, ¿Okay? Y yo no dejare que extraños me lleven a sus casas, honor de scout."
Me fui de allí antes de que él tenga la chance de responder, comenzando mi camino de vuelta a la residencia Tsukino.
Había planes que hacer.
Pase los siguientes dos días haciendo algo de planificación importante.
Hice una nota de la dirección del edificio de Mamoru, busque su escuela por el distrito, y luego de cuidadosa disección, fui capaz de señalar con precisión los posibles caminos y rutas de autobús que el podría tomar. Desde que la única otra cosa que pude averiguar en nuestra interacción era que le gustaba leer, añadí una lista de las librerías y tiendas de libros en su área inmediata. Cada uno de estos lugares iba a la lista negra, y con los límites a los que fui, era altamente improbable que volviera a cruzarme con el de nuevo.
Quizás era algo extremo, pero de nuevo, era mi futuro el que estaba en juego, y estaba dispuesta a hacer sacrificios si era necesario. Lamentablemente, mi ruta normal a la escuela cruzaba con la suya, así que ahora estoy forzada a caminar 20 minutos extra en orden de asegurarme total prevención; pero por el lado positivo, definitivamente estaba teniendo mi ejercicio diario.
Mientras la semana pasaba volando, mis pensamientos seguían volviendo a nuestra conversación.
Había olvidado como era estar con alguien que solo me veía a mí. No había idea preconcebida de cómo debía actuar, o que debía decir y eso fue un respiro de aire fresco. Era una lástima que el esta tan interesado en buscar el cristal de plata, en vivir ese tipo de vida porque creo que podría haber sido diferente, podríamos haber sido amigos. Parte de mí se lamentaba por la tragedia que era Mamoru Chiba; desesperadamente buscando un cristal que nunca va a encontrar, y una princesa de la luna que ya se había esfumado.
No habría final feliz para él.
Yo aún tenía una chance, y no iba a gastarla en nadie más; las otras personas no eran mi problema, tenía que salvarme a mí misma y estaba comenzando a tener idea de cómo lo haría. Este mundo enfrento la destrucción a manos del oscuro no sé qué, y mientras que ese era un problema, no era necesariamente mi problema. El mayor peligro que enfrento es ser encontrada por Luna o las Sailor scouts. Ni bien descubran quien se supone que soy, tendré un blanco pintado en la espalda.
Con el revuelo esparciéndose sobre el nuevo juego Sailor V, podía estar segura de que Sailor Venus fue… despertada. Ella se suponía que era la verdadera líder de las Sailor scouts, y fue ella la que debía estar en búsqueda de las otras. Ahora mismo ella está en Londres, si no recuerdo mal; traerla aquí no significaba que guiaría a las otras chicas y las despertaría. No podía forzarla a cooperar, y no iba a regalarle sus triunfos, así que ellas tendrían que juntarse o morirían.
No quería ver el mundo desmoronarse, o ver personas inocentes morir, pero no era ningún tipo de guerrera de la justicia.
No era Sailor Moon.
Pero de nuevo, no tenía que serlo en orden de obtener lo que quería.
Fue difícil, encontrar la familia Aino en Londres; difícil y costoso de tiempo, pero no imposible. Minako fue una excelente jugadora de voleibol en algún punto, su equipo incluso volviéndose las pupilas estrella en la secundaria Shiba Koen, con orgullo yendo a Estados Unidos. Su escuela anterior tenía lo que necesitaba, aunque dar información personal como direcciones no estaba permitido.
Un número de teléfono, por otro lado, era todo lo que necesitaba.
"Residencia Aino." La voz de una mujer respondió del otro lado del teléfono público.
"Hola," comencé. "Um, me preguntaba si podrías ayudarme con algo. Estoy buscando a Aino Minako, ¿Es este el numero correcto?"
"si, pero me temo que Minako no está en casa en este momento." Reino Unido tenía alrededor de ocho horas de diferencia, y aunque llame apropósito cuando se supone que Minako está en la escuela, parte de mí no esperaba que funcione en realidad. La mujer del teléfono continúo. "¿podría hacerme el favor de decirme quien está llamando?"
"Oh, ¡Que rudo de mi parte!" mi voz se suavizo. "Mi nombre es Tachibana Hana, solía ir a la escuela con Minako-chan. En realidad estaba llamando porque encontré alguna de sus cosas viejas y quería mandárselas devuelta. Un par de fotografías, un brazalete que me presto, ese tipo de cosas."
"Eso es muy amable de tu parte, Tachibana-san." No realmente. "Bien, déjame darte la dirección, ¿tienes bolígrafo y papel?"
Una vez que me la dio e hizo promesas de decirle a su hija que llame, finalmente fui libre de colgar. Más temprano en la semana me tome algunas libertades de la escuela, pidiendo prestado los materiales requeridos para hacer este asunto un éxito. Tenía el sobre, y los sellos, todo lo que faltaba eran las palabras. Tenía que ser perfecto, justo y preciso o ella no mordería el señuelo, y tenía que ser en inglés o estaría aquí toda la noche batallando con una gramática problemática y un dolor de cabeza. Sailor V me daba la impresión de alguien que disfrutaba ser envuelta en misterio, así que talvez algo vago sería mejor para atrapar su atención.
Lentamente, las palabras vinieron a mí y aunque no estaba emocionada con el resultado final, tendría que bastar así. Con suerte ella tomaría en cuenta la naturaleza poética de esto y atribuiría a alguien como Tuxedo Mask como el mensajero; ciertamente era lo cliché suficiente para sonar plausible.
Después de sellar el sobre y adornarlo con una obscena cantidad de sellos, lo mande a su viaje, no sabía que tanto tiempo tardaría en llegar, y no me importaba siempre y cuando llegue. Esto era todo para mí, esto era lo más lejos mi iba parte; todo lo que puedo hacer ahora es esperar y ver. El resultado de mi carta deja mucha incertidumbre, todo era tirado al aire a este punto. Bueno, eso no era del todo verdad; había una garantía que tenía sin importar el resultado, una decisión con la que estaba determinada a apegarme.
Me iría a lejos de Tokio aun si es lo último que haga.
Cuando Minako Aino volvió a casa el último día de escuela antes de las vacaciones de verano, ella no tenía idea sobre el sobre sentado en su buzón.
No tenía idea del peso que cargaba.
Venus,
La princesa de la luna esta en grave peligro, está cerca de ser encontrada.
Tokio está cayendo, la ciudad en donde ella reside está a punto de convertirse en tierra de caza.
Es tiempo de hacer tu deber como la líder de las Sailor Scouts; despierta a Mercurio, Júpiter y Marte
Ami, Makoto, Rei
Encuéntralas, y hazlo pronto, o la princesa se convertirá en presa.
El tiempo es esencial.
N/A
Tengo un plan.
Tengo un plan de cómo va a ir esta historia y esta dice jódete, vamos a ir en esta dirección.
Escritores planean e historias ríen.
De todas maneras,
¿Pensamientos? ¿Preguntas?
¡Por favor Review!
