Sweet Child O' Mine

- ¿Estás loco? ¡¿Cómo se te ocurre salir con esta tormenta?! – Dijo Sakura acercándose a él y tomándolo de la mano para dirigirlo al baño.

-Tenía que hablar contigo – Se limitó a responder él mientras la seguía por el departamento.

-Pudiste haber esperado hasta mañana o hasta que pasara la tormenta – Contestó ella para luego mirarlo de reojo – Tal como yo estaba haciendo.

Syaoran sonrió de medio lado al saber que ella también tuvo la misma idea – Por eso tú eres la más sensata de los dos.

Sakura no pudo evitar reírse por debajo ante ese comentario, estaba un poco enojada con él aún por lo que había pasado en su departamento el día anterior y porque había salido en medio de la tormenta, pero no podía evitar seguirle los juegos. Sin embargo, decidió ponerse seria y al llegar al baño lo dejó a él ahí y le habló.

-Quítate la ropa, la pondré a lavar y a secar mientras tomas un baño caliente – Dijo ella – Esperaré afuera a que me pases tu ropa.

Syaoran bufó – Suenas como mi madre.

-Solo hazlo o te resfriarás… Ya tendremos tiempo de hablar de lo demás – Respondió la ojiverde cerrando la puerta detrás de ella.

Syaoran rodó los ojos fastidiado, entre más rápido tomara aquel baño más rápido podría ir a lo que había ido, por lo que lo mejor sería darse prisa, además de que Sakura tenía razón, si no cambiaba esa ropa pronto podría resfriarse, y entre tantas cosas en ese momento lo último que necesitaba era enfermarse.

Al cabo de unos minutos Syaoran abrió un poco la puerta del baño y le pasó la ropa mojada a la chica, quien estaba levemente sonrojada y trataba a toda costa de evitar su mirada, cosa que le pareció hasta tierna y graciosa al chico.

-Actúas como si no me hubieses visto desnudo.

Sakura tuvo que admitir que soltó una risa nerviosa – Te espero en mi habitación.

Syaoran levantó la ceja sugestivamente – ¿Eso es una propuesta indecorosa?

Aquel comentario solo hizo que Sakura se sonrojara aún más dándose media vuelta y caminando hasta la lavandería para poner a lavar la ropa del chico. Sakura se sentía levemente nerviosa y no sabía porque, ella y Syaoran actuaban como si nada incluso cuando tenían que hablar de algo serio, sin embargo, lo bueno de todo es que no perdían su actitud coqueta el uno con el otro, aquello al menos aliviaba un poco la tensión.

Cuando puso a secar la ropa decidió ir a su habitación a esperar al chico, aunque para su sorpresa, él ya estaba sentado en su cama con el cabello húmedo y solo vistiendo una toalla alrededor de su cintura, vista que hizo se pusiera levemente nerviosa como si fuera la primera vez que lo viera en esas condiciones.

-Eso fue rápido – Dijo ella.

-Si hubiese venido a tu casa a tomar un largo baño, al menos te habría invitado – Respondió él haciendo sonrojar a la chica – Pero vine a hablar.

Sakura pese a su sonrojo se puso seria y se acercó a él en la cama – Lamento no tener ropa de tu talla para prestarte.

-Déjalo, no tiene importancia – Respondió él mirándola a los ojos – Lamento como me comporté, estaba enojado porque todo lo que pasó en China volvió a abrumarme… Tenías razón y no debí hablarles así a mis padres, no lo merecían.

Sakura se removió incómoda recordando su conversación con Tomoyo – Si, fuiste duro y no lo merecían… Y yo lamento haberme puesto de su lado, recién hoy recordé que no tienes una relación con tus padres como yo con los míos, nos comparé y no estuvo bien.

Syaoran sintió como Sakura apoyó su cabeza en su hombro y él depositó un corto beso en su frente mientras la seguía escuchando – Comparé la relación con la de mis padres y no son para nada iguales… Mis padres estuvieron en cada momento de mi vida y aún lo siguen estando… En cambio, tú apenas y veías a tus padres cuando eras niño.

-Eso nunca me ha acomplejado, fui criado así – Confesó él sintiendo como ella hacía leves cosquillas en su brazo – De todas formas, si les debo una disculpa, por más que no hayan estado demasiado presentes en mi vida, siguen siendo mis padres.

-No quiero que te sientas obligado solo porque yo me enojé – Dijo ella.

-No me siento obligado – Aseguró él – Ya es tiempo de dejarme de niñerías, debo enfrentar a mis padres.

Sakura suspiró, podía sentirlo tenso por ese asunto y no podía evitar pensar que en parte era su culpa, pero lo conocía, era terco y cumpliría con su palabra, por lo que decidió cambiar un poco el tema para aligerar el ambiente pesado que se había formado entre los dos.

-Sabes, hoy hablé con Akiho – Dijo ella levantando la mirada – Y cuando digo hablar, es no insultarnos en el proceso.

Syaoran la miró sorprendido – ¿En serio?

-Fue extraño, ya que ella fue quien me abordó primero sin razón aparente – Respondió la ojiverde – Pero quería disculparse conmigo por todo… Desde lo de Yue hasta por haber intentado algo contigo.

Él sintió confusión – ¿A razón de qué vino su arrepentimiento?

Sakura suspiró – Me comentó que su matrimonio con Yuna no iba del todo bien… Me confesó que ella fue quien llamó a mis padres porque tenían la esperanza de que no les agradaras y que me hicieran separarme de ti, pero no esperó que todo saliera al revés, por lo que decidió dejar de hacer mi vida miserable.

-Bueno al menos a uno de los dos se le están arreglando los problemas – Respondió él sonriendo – Me alegro que Akiho ya no vaya a hacer tu vida miserable.

Sakura suspiró – Quisiera que las cosas no fuesen tan complicadas, como cuando éramos niños.

Syaoran se rio – Es irónico porque siempre quise ser un adulto, y ahora daría lo que sea por volver a esa época.

-Hoy recordé el primer día de clases de cuarto grado – Confesó ella sonrojándose levemente – El día en el que te conocí.

Él buscó su mirada y le dio una sonrisa de medio lado – ¿Y qué fue lo que pensaste cuando viste a un niño raro simplemente mirando la fachada del edificio?

-La verdad me causaste curiosidad, pero cuando me miraste entré en pánico y no tuve tiempo de pensar en nada – Admitió ella soltando una leve risa – Siempre me pregunté por qué estabas haciendo eso.

-Por nada en especial, solo estaba un poco nervioso por la nueva escuela, y tengo que admitir que cuando apareciste no fue mi intención mirarte tan feo – Dijo él haciendo que ambos rieran – Era la costumbre de que en casa siempre debía ser tan regio por las costumbres, sé que muchas veces asustaba a los que estaban a mi alrededor.

-A mí me dabas miedo los primeros días de clases – Admitió ella mirándolo a los ojos – Pero luego me di cuenta de que solo necesitabas amigos.

-Y ahí entraron tú y Daidoji para meterme en problemas todo el tiempo – Dijo el ambarino.

Sakura se rio – ¡No era nuestra culpa que siempre nos atraparan cuando estabas con nosotras!

-Vale, no me molestaba – Respondió él riendo – De hecho, es de los mejores recuerdos que tengo… La primaria fue una de las mejores etapas porque me comporté diferente a cómo acostumbraba, y me sentía diferente… Eso te lo debo a ti.

Ella levantó los hombros – Sólo éramos niños comportándonos como niños.

Syaoran suspiró – A veces quisiera volver a esos días y hacer todo de nuevo.

-También yo – Respondió ella suspirando y volviendo a apoyar la cabeza en el hombro desnudo de su novio – De niños no había que preocuparnos por la universidad, el trabajo o las cuentas.

-Ni por herencias ni matrimonios arreglados – Terminó él en un tono serio.

Sakura sintió como el cuerpo del chico se tensaba y decidió separarse un poco de él para mirarlo a los ojos – ¿Quieres hablar de eso?

- ¿Qué vamos a hablar de eso? Me disculparé con mis padres, pero jamás aceptaré la herencia ni mucho menos el matrimonio arreglado.

Ella suspiró – ¿Crees que no aceptarlo arreglará las cosas?

-Obviamente no lo hará – Dijo el ambarino – Pero aceptarlo sería dejar que tomen control sobre mi vida, y ya estuvo a punto de pasar… No dejaré que lo hagan de nuevo.

Sakura lo miró seriamente antes de hablar – Sabes que la única forma de que ellos te dejen en paz con todo eso será aceptando.

Syaoran bufó y se levantó de la cama sin dejar de mirar a la chica – Ni soñando aceptaré eso.

-Es duro pensar en ello, lo sé… Pero creo que es la única forma de evitar problemas con tu familia.

-Sé lo que estás haciendo, y esta vez no lograrás convencerme – Dijo él acercándose hasta quedar solo a centímetros de su rostro – Mi casi matrimonio fue un error enorme… No quiero a Akame, no la amo como a ti.

Sakura sintió un vuelco en su corazón al escuchar esas palabras de la boca del chico – Jamás me habías dicho algo así.

-Tú si lo hiciste, ayer cuando estábamos peleando – Respondió él sin poner distancia entre ellos – Quería que supieras que también te amo, y ninguna recompensa o matrimonio arreglado lo va a cambiar.

Sakura suspiró – Syaoran tenemos que pensar en lo que será tu futuro si dejas ir todo esto.

-No importa, sé lo que quiero para mi futuro – Dijo él mirándola intensamente – La música y tú.

-No me lo pones fácil – Dijo ella sintiendo su corazón ir a mil por hora.

-Tú no eres la que tiene que escoger – Respondió el ambarino – Para mí es claro lo que quiero.

Ella se mordió el labio nerviosamente – ¿Qué pasa si esto es pasajero y lo sacrificas todo para nada?

-No eres una chica ocasional y ya te lo había dicho.

-Pero ¿y si las cosas no resultan como pensamos? Tenemos 20 años y me da miedo pensar en que si algún día esto acaba tu quedes a la deriva por mí – Confesó ella – No quiero que lo pierdas todo por mí.

-No voy a perder nada – Se limitó a decir él poniendo distancia entre ellos y caminando hasta la mesa donde Sakura tenía todos sus peluches.

La ojiverde lo miró confundida, él jamás había ido a ese lugar y la verdad no veía un motivo para que lo hiciera en medio de una conversación tan importante como esa, sin embargo, lo que menos esperó fue que él tomara un viejo oso color negro entre sus manos y se volviera a sentar junto a ella para luego hablarle.

-Vi este peluche varias veces en tu cama cuando Daidoji y yo íbamos a visitarte cuando éramos niños – Respondió él mirando el oso – Debe ser especial cuando aún lo conservas.

-Todos mis peluches son especiales y marcaron mi vida de alguna manera – Explicó ella mirando el muñeco al igual que él – Pero este oso llegó a mi de una forma misteriosa, lo dejaron en mi casillero cuando iba en quinto de primaria, vino con una nota, pero no estaba firmada.

Syaoran suspiró y la miró a los ojos sonriendo – Lo sé… No fui lo suficientemente valiente para hacerlo en ese entonces.

Sakura lo miraba completamente confundida, nunca le había contado esa historia nadie más que a Tomoyo y a su propia madre, siempre pensó que sería algo de lo que nunca se enteraría, un admirador secreto que debió tener en la primaria y que nunca tuvo el valor de decirle algo sobre el oso o sobre cualquier cosa, por lo que lo guardó al igual que sus otros peluches porque le recordaba una buena etapa de su vida. Sin embargo, no entendía el interés tan repentino que tuvo Syaoran en él, hasta que escuchó como de sus labios empezó a resonar una melodía que hizo que su pulso se acelerara.

«She's got a smile it seems to me

Reminds me of childhood memories

Where everything

Was as fresh as the bright blue sky»

Sakura sintió cosquillas en el estómago, tenía ganas de gritar, pero no quería dejar de escucharlo cantar esa pieza acapella de una de sus canciones favoritas de todos los tiempos, especialmente porque era la canción que había venido con el oso de peluche, nadie lo sabía, ni siquiera Tomoyo porque se había asegurado de guardar aquella carta muy bien. Solo una persona podría saber que ese oso estaba fuertemente vinculado con esa canción, y no podía ser más que la persona que se lo regaló.

«Now and then when I see her face

She takes me away to that special place

And if I'd stare too long

I'd probably break down and cry

Oh, oh, oh

Sweet Child O' Mine

Oh, oh, oh

Sweet love of mine»

Syaoran sonreía entre pausas mientras sentía su corazón ir a mil por hora, cuando fue ahí esa noche eso era lo último que esperó hacer, sin embargo, quería demostrarle que sus sentimientos no eran algo nuevos y solo de esa forma probaría que era el que estaba detrás del oso y de la canción.

«She's got eyes of the bluest skies

As if they thought of rain

I hate to look into those eyes

And see an ounce of pain

Her hair reminds me of a warm safe place

Where as a child I'd hide

And pray for the thunder

And the rain

To quietly pass me by

Oh, oh, oh

Sweet Child O' Mine

Oh, oh, oh

Sweet love of mine»

Sakura no podía dejar de sonreír como si fuese la primera vez que lo escuchaba cantando, y es que aquella versión de una de sus canciones favoritas en la historia no tenía precio, y mucho menos descubrir que siempre tuvo al creador del oso más cerca de lo que pensó.

-Fuiste tú – Dijo ella al darse cuenta de que él había finalizado aquello – Tu hiciste el oso y lo dejaste en mi casillero con la canción.

Syaoran asintió un poco sonrojado – No tenía el valor de decirte que me gustabas, y escuché a unas niñas hablando sobre una vieja tradición en la mercería.

-La tradición de los osos de peluches, si alguien te daba un oso de peluche y le ponías su nombre entonces tu amor sería correspondido – Dijo ella sonriendo.

-Eran cosas de niños, pero no tenía otra forma de demostrar mis sentimientos por ti.

Sakura sintió su corazón ir a mil por hora sin poder creerlo – Te gustaba… ¿por qué? Era solo tu amiga la que te metía en problemas, ni siquiera nos llevábamos bien.

-Ese es punto, siempre me llevaste la contraria y eso era desafiante, me gustaba y cuando menos lo esperé terminé enamorado de ti – Respondió él.

La ojiverde volvió a mirar el oso de peluche – ¿Cómo supiste que amaba esa canción? Pocos niños escuchan Guns N's Roses.

-Una vez escuché que le dijiste a Daidoji que tu padre te había dedicado una canción de rock y mencionaste el nombre – Confesó él – Yo la conocía, pero hasta ese momento en que decidí escribirla en la carta no había sido tan especial… Desde entonces no puedo escucharla sin pensar en ti.

Sakura sonrió al escuchar, eso recordaba cuando su padre le mostró esa canción por primera vez diciendo que pensaba en ella por hablar de una dulce niña, pero jamás imaginó que Syaoran fuera tan atento en ese aspecto.

-No puedo creer que no me diera cuenta de que fuiste tú – Dijo ella sintiéndose un poco mal – ¿Por qué nunca me lo dijiste?

Syaoran suspiró – Sabía que no sentías lo mismo por mí… ¿para que arruinar nuestra amistad? Además, me iba a ir cuando terminara la primaria, no tenía caso.

Sakura no dijo nada, simplemente se levantó de la cama y caminó hasta el closet bajo la mirada del chico, quien estaba un poco confundido, aunque aquello desapareció cuando luego de unos minutos de que la chica rebuscara entre sus cosas se girara para mostrarle un oso en color rosa con alas en la espalda, él abrió los ojos impresionado.

-No puedo creerlo – Se limitó a decir.

Sakura sonrió y se acercó a él mientras hablaba – La semana siguiente de recibir el oso guardé la esperanza de que el admirador secreto apareciera algún día y me dijera sus sentimientos… Y es que alguien que me dedicara "Sweet Child O' Mine" sin duda merecía una oportunidad.

Ella se sentó en la cama y le pasó el oso al chico, quien se le quedó mirando, no podía creer que ella había hecho ese oso para él, sin saber su identidad estaba dispuesta a darle una oportunidad y él prefirió guardarse sus sentimientos todos esos años, y esa sin duda, era razón suficiente para no dejarla ir de nuevo.

Syaoran volvió a mirarla a los ojos intensamente – Con esto quería demostrar que mis sentimientos no son algo pasajeros, los he tenido desde niño… Y ahora me doy cuenta que tu también, incluso cuando no sabías que era yo.

Sakura sintió su corazón ir a mil por hora y tomó la mano del chico – Nunca me había sentido así por alguien, y tengo miedo de perderlo.

-No me perderás – Prometió él abrazándola por la cintura y apretando su mano con la de ella – Soy tuyo, y siempre lo he sido.

Syaoran no esperó un minuto más para hacer los osos de peluches a un lado y acercarse a la chica para besarla de lleno en los labios, sintiendo como su lengua invadía su boca. Sakura no se resistió a sentarse a horcadas sobre el chico, quien seguía trayendo solo una toalla alrededor de su cintura, y empezó a moverse encima de él sin abandonar sus labios y ahogando gemidos.

Sakura enterraba sus dedos en el cabello marrón del chico y mordía levemente su labio inferior, nunca había sentido aquellas ganas de sentirlo cerca. Él pasaba sus manos por sus piernas desnudas y acariciaba su espalda por debajo de la camiseta sintiendo su piel caliente, jamás había sentido tantas ansias de estar cerca de ella, y no se inhibiría de ello.

Syaoran posó sus labios en el cuello blanquecino de la ojiverde y poner sus manos en el borde de su camiseta de pijamas, para pasarla por encima de su cabeza y descubrir que solo tenía unos diminutos shorts, dejando sus pechos al descubierto.

-Creí que esto no era una propuesta indecorosa – Susurró él acariciando uno de sus senos con su mano.

Sakura se rio y le respondió en el mismo tono – Solo no pares.

Él sonrió – Cómo tú digas.

Syaoran no esperó ni un minuto más para dirigir sus labios hasta los senos de la chica, pasando su lengua por ellos y escuchándola estremecerse encima de su regazo, por lo que decidió llevar su mano hasta el short de la chica, donde coló su mano hasta su feminidad y empezó a acariciarla levemente y escuchando como los gemidos de la ojiverde se hacían más fuertes, ella lo abrazaba por el cuello y escondía su cabeza en su hombro mientras sentía su cuerpo estremecerse de placer.

Sakura decidió que era su turno de tomar el control de la situación, por lo que se separó un poco del chico, obligándolo a sacar la mano de sus shorts y recostándolo en la cama, él sonrió ya que adoraba cuando ella se ponía misteriosa y juguetona en esos momentos. Sakura depositó varios besos en su cuello y su pecho, bajando por su estómago, hasta detenerse en el nudo que le había hecho a la toalla de baño que él traía, y sin pensarlo dos veces lo deshizo dejándola de lado y teniéndolo a él completamente expuesto.

Nunca se había atrevido a hacer aquello con él y la verdad es que le daba un poco de vergüenza, sin embargo, al ver lo mucho que estaba disfrutando, prefirió dejar aquello de lado y aventurarse a besar el miembro duro de su novio, haciendo que este soltara gemidos. La ojiverde decidió llevarlo a su boca empezando a jugar con él y sintiendo como el chico acariciaba su cabello al mismo tiempo que gemía de placer.

Aquello duró un buen rato, hasta que Sakura decidió volver a sus labios, siendo correspondida incluso con más intensidad, ya que Syaoran la tomó por la cintura y la colocó debajo de él en un rápido movimiento para crear un camino de besos desde su cuello, pasando por sus senos, bajando por su vientre y terminando en sus shorts, el cual se encargó de bajar lentamente junto con las bragas de color rosa, teniendo impaciente a la chica.

Cuando finalmente logró dejarla al mismo estado de desnudez que él se posó entre las piernas de ella, depositando primero un leve beso en su feminidad caliente que la hizo arquear la espalda, aunque nada se comparó como cuando empezó a besarla en esa zona con más anhelo y pasando su lengua bridándole más placer del que podía describir, la estaba enloqueciendo por completo solo con esos besos. Sakura apretaba las sábanas y soltaba gemidos conforme él les daba más intensidad a sus besos acompañados de vez en cuando con sus dedos, no podía esperar para lo que venía, y aquello no tardó en llegar.

Syaoran se detuvo luego de un rato y volvió hasta los labios de su novia, los cuales correspondieron el beso apasionadamente, sus cuerpos estaban calientes y sus labios palpitantes, ambos estaban listos para lo que venía y no querían detenerlo. Por lo que Sakura abrió más las piernas sintiendo como él se posicionaba en su entrada y empezaba a entrar y salir lentamente.

Ella extendió sus brazos a ambos lados de su cabeza y él entrelazó ambas manos con la de ella, viendo como sonreía al mismo tiempo que gemía al sentirse ser embestida por el ambarino. Ninguna de las otras veces se había sentido tan intensa como esa y ambos lo sabían, sus ojos brillaban con cada minuto que pasaba y deseaban que aquello jamás terminara.

Él empezó a aumentar la velocidad del vaivén, sintiendo la calidez de ella desbordándose. Sus pechos subían y bajaban en un mismo ritmo y Syaoran decidió besarla de nuevo en los labios, aunque esta vez no era tan fácil prologar el beso, ya trataba de concentrarse en que ambos sintieran placer, por que puso una de las piernas de la chica en su hombro, dándole más acceso y viendo como ella se mordía el labio de placer.

Él no se detuvo y con cada embestida hacía que la chica se sintiera más deseosa, aunque nada se comparó como cuando llevó uno de sus dedos hasta su centro y empezó a acariciarla al mismo tiempo que la embestía, haciendo que la chica gimiera su nombre más fuerte hasta llegar al orgasmo, al igual que él.

Syaoran embistió por última vez dando un gemido final, para luego salir de la chica y recostarse a su lado. Ambos sudaban, sus mejillas estaban encandiladas y sus pechos subían y bajaban, jamás se habían sentido de esa forma en sus relaciones pasadas y se sonrieron apenas volvieron a cruzar miradas luego de aquella faena.

Syaoran la abrazó por la cintura y la atrajo hacía él para darle un corto beso en los labios y después hablarle entre gemidos – Soy tuyo, siempre lo he sido y eso no lo va a cambiar nada ni nadie.

Sakura sonrió y se mordió el labio para luego robarle otro beso a su novio, el cual fue levemente más prologando, pero que al finalizar ella fue quien habló – Yo también soy tuya, hoy y siempre.

Y no hubo necesidad de decir algo más, ya que, por primera vez, se sintieron completos, nada podía perturbarlos en ese momento y deseaban que así fuese siempre.

oOo

N/A: ¡Hola a todos! Espero que su fin de semana haya estado de lo mejor, el mío estuvo super agitado y pues apenas ahorita pude pasarme por aquí. Bueno, acá les dejo este nuevo capítulo lleno de la revelación que todos querían, las cosas son transparentes entre estos dos de ahora en adelante y hubo reconciliación de la que a todos les gusta jajaja.

Para los que me siguen saben que no es primera vez que incluyo "Sweet Child O' Mine" en mis fics, es una de mis canciones favoritas y siempre me ha parecido muy romántica, sin duda otra de mis canciones en mi lista de canciones dedicables y pues este era el momento perfecto para incluirla, espero que les haya gustado.

Muchas gracias a todos por sus comentarios y buenas vibras, sin duda las cosas se sienten más ligeras cuando los leo, son los mejores.

Nos leemos esta semana. Un abrazo enorme;)