Capitulo cuatro

Evitar a Mamoru Chiba resulto ser una tarea más difícil de la que anticipe previamente.

Tenía un plan, y con eso venia un mapa detallando a que lugares podía y no podía ir. Todas las noches leía la maldita cosa, memorizando calles que posiblemente podían conducirme a zonas rojas y generalmente familiarizándome con las áreas a mí alrededor.

Ahora, el error no se encontraba exactamente en el mapa, o dentro del propio plan; la vida era una combinación de prueba y error, y ahora mismo simplemente estaba aprendiendo que lugares pude haber pasado por alto y donde eran necesarios ajustes. Era una micro-gestión, afinando el sistema en el que yo operaba, así que cualquier casi fallo o llamadas cercanas que pueda tener no significarían bajo ninguna circunstancia el fracaso del plan.

Más bien, aún estaba en territorio enemigo y recién estaba adaptándome.

La llave es la perseverancia, y tenía más que suficiente tiempo para trabajar en ello. Cuando no estaba trabajando duro en la escuela, estaba fabricando estrategias para el futuro; que tanto falta hasta que las Sailor scouts lleguen, que hacer si me encuentro a mí misma atrapada en una de sus peleas, cuanto tiempo tomaría reunir los fondos para abandonar la ciudad, mis enemigos en la escala del uno al diez. Día tras día pensé en las posibilidades, los ángulos con los que podía trabajar en los peores escenarios posibles, el interminable tren de pensamiento constantemente abierto en el fondo de mi mente, susurrando ¿y si…?

Era una manera… poco placentera de vivir, pero no sabía cómo pararlo, ¿y quién podría culparme?

Estaba asustada.

Aliens querían dominar el mundo, matarnos a todos, y se esperaba que yo luchara con ellos. Era demente, porque ¿Qué podía posiblemente hacer yo? No sabía cómo pelear, no era una líder ni valiente ni nada. Yo era una chica de diecinueve años, con una especialización general y una alergia a los gatos. Tenía asma, no podía correr una maldita milla, y era fácilmente asustada; no podía hacer la parte de soldado o justiciera, yo solo- no podía.

Todo lo que podía hacer era trabajar en escapar.

Pero primero tenía que salir viva de los finales.

"Tienen hasta el final de la hora para terminar las preguntas." Nuestro sensei nos miraba duramente, labios apretados y ojos filosos como los de un halcón. "Una vez que finalice la hora deben soltar sus lápices, sin excepciones. Si terminan antes dan vuelta la hoja y se quedan en sus asientos. Nadie hablara hasta que la hora termine, y no será tolerada la trampa; cualquiera que sea atrapado haciéndola resultara en la pérdida de su examen, recibiendo como nota un cero. Pueden comenzar."

Como uno, la clase volteo sus hojas de exámenes y comenzaron.

Era nuestro examen final, y que por suerte, era matemática. No lo había hecho muy bien con las otras materias, pero matemática era algo con lo que podía mantenerme al paso. Variaba ligeramente en Japón, pero como la mayoría de cosas aquí era solo otro enigma para ser descifrado. Comparado con los otros exámenes, este tenía una cantidad mínima de palabras por las que pasar a través, y afortunadamente gran parte de ellas eran repetidas a lo largo del examen, facilitando la compresión de las palabras a lo largo que las respondía.

No estaba muy feliz con mis otros exámenes, mi pequeña desventaja llamada barrera del lenguaje me ralentizó, pero estaba bastante segura de que aprobaría y a la larga, eso es lo único que importaba. No fui la primera persona en terminar con su examen, pero definitivamente entraba como por encima del promedio. Cuando termine, voltee mi hoja boca abajo como fui instruida y apoye mi mentón en la palma abierta de mi mano. Con poco más que hacer, deje mi mente vagar.

Han pasado más de tres semanas desde la última vez que vi a Mamoru, y más de dos desde que mande la carta. No podía evitar preguntarme si ya había llegado a su destinación; si es así, ¿significaba eso que Sailor Venus estaba en camino? Esperaba que ese fuera el caso, porque cualquier otra posibilidad no presagiaba bien para mí. Y si ella estuviera aquí, ¿Conocería a luna? ¿Estaría en búsqueda de las otras Sailor scouts? Demonios, ¿Sería capaz siquiera de encontrarlas?

Desearía poder haberle dado más información, pero desafortunadamente no recuerdo nada más de utilidad para ella. La única razón por la que siquiera recordaba su nombre completo era por el juego de palabras en él; soldado del amor, en efecto. Los apellidos de las otras eran un misterio para mí, y aunque sabía que Rei vivía en un tempo en algún lugar en el área, no era algo que realmente quería poner en la pluma. Saber un nombre era una cosa, pero podría ser algo alarmante poner algo más personal, como una dirección u ocupación.

Además, Rei era alguien que preferiría que sea encontrada última.

Ese sexto sentido de ella podía causar problemas para mí, y tampoco había mucho que pudiera hacer al respecto.

"Bueno, la hora termino." Dijo el Sensei, su voz resonante. "volteen sus hojas y pásenlas hacia adelante."

Cuando el sonó el timbre, liberándonos por el día, había una atmosfera de alivio entre la clase. Ese fue el examen final de la semana, y hoy era viernes, lo cual nos dejó con un delicioso descanso antes de volver el lunes a ver nuestros resultados. El miércoles seria el último día para nosotros antes del comienzo de las vacaciones, y con suerte no tendría que asistir a la escuela de verano. Las vacaciones de verano eran casi seis semanas, y tenía la intención de hacer uso completo de ellas. Seguí el flujo de estudiantes, hacia abajo las escaleras y hasta mi casillero, donde problemas estaban inclinados en el casillero al lado del mío, esperando por mí.

"Bueno, eso fue una pesadilla." Naru murmuro, metiendo una hebra de rizado cabello rojo detrás de su oreja antes de cruzar los brazos. "Si alguna vez tengo que volver a tomar otro examen, sería demasiado pronto"

humeando mi acuerdo abrí mi casillero y me cambie de zapatos. Para el observador pasajero Naru parecía casual y despreocupada, pero había un brillo de intención es sus ojos que contaban otra historia. Esto era más que una simple charla, Naru estaba en una misión.

"Si, ya sabes que Yumi-chan estaba realmente estresada por eso." ella comenzó, con un tono serio poco característico. "Sus padres pueden ser mega estrictos a veces, y totalmente incomprensivos en ese tema. Las chicas y yo queríamos animarla, asi que vamos a salir por helado y de compras."

"Ah." Mi voz era neutral, y tenía la sensación de que sabía a donde iba esto.

Naru, sin ser una para darle vueltas al asunto, fue directo al punto. "Has estado ocupada últimamente, entiendo eso. Pero a Yumiko podría serle útil el apoyo ahora mismo, y ella sería muy feliz si vinieras."

Ella no lo dijo en un tono inquisitivo, ella no estaba realmente preguntando; había un peso aquí, en este momento y sentí que estábamos en un punto crucial. Mi decisión ahora era importante, tal vez no un peso-del-mundo importante, pero aun así importaba. Naru nunca fue mi persona favorita, ella era una típica pre adolescente; muy conocedora sobre que era cool y que no lo era, propensa al chisme, y loca por las últimas tendencias.

Habiendo dicho eso, había algo que separaba a Naru de los demás y eso era parte de la razón por la que era tan popular. Al final de cuentas, a Naru realmente le importaba la gente a su alrededor, y ella no temía en decirle a nadie cuando algo que hicieron la molesto.

Yo no era Serena, no estaba obligada estar con sus amigas o seguir el camino que ella camino. Pero por otro lado, la manera en la que Naru estaba mirándome ahora mismo me daba la clara impresión de que de alguna manera ella piensa que nos estábamos llevando mal por su culpa. Estaba algo irritada, y no por la razón por la que debería; ella estaba tocando mi humildad y estaba funcionando. Dios sabía que no les debía nada a estas personas, éramos extrañas sin lazos, pero… esa era solo mi perspectiva de las cosas. Las amigas de Serena eran solo niñas, y yo estaba haciendo mi mejor esfuerzo para distanciarme y ellas no entendían porque.

Tal vez estaba obligada a esto, un solo día de vez en cuando, cuando realmente me necesitaran. No costaría mucho, y eventualmente se darían cuanta de cuan larga la distancia entre nosotras era, y lo superarían. En medio de tramas y esquemas, podía permitirme un descanso. Para un buen karma y todo eso.

Alce los hombros. "Tengo algo tiempo libre en mis manos."

Naru se alegró.

"No perdamos más tiempo." Ella unió sus brazos a los míos, y nos fuimos.

Las otras chicas estaban esperando por nosotras en las puestas de la escuela, y todas parecían felices por mi presencia mientras dejábamos la escuela atrás, hablando más animadamente de lo que recordaba y poniéndome al tanto de cualquier chisme que no conociera. Estaba en alerta máxima cuando paseamos cerca del área más ocupada de la ciudad, cruzando directo a una de las zonas rojas que estuve evitando. Por esto solo fui capaz de escuchar a medias a las chicas, demasiado concentrada en mis alrededores.

Tenía una ventaja evitando a Mamoru, y parte de eso era su falta de información sobre mí; yo sabía su casa y escuela, pero reteniendo mi apellido de él no había manera para que el boy scout me busque. Esto hacia la residencia Tsukino y la escuela secundaria las únicas dos zonas seguras para mí, donde estaba más a salvo. Sin embargo, eso sería arruinado si fuera vista en mi uniforme escolar. Todo lo que tomaría quedarme sin lugar seguro seria el tiempo que le tome a Mamoru acercarse a uno de mis compañeros de clase, preguntando sobre mí.

Así que era posible que estuviera un poco tensa mientras nuestro grupo se sentaba en la tienda de dulces y comenzara a ordenar. Para ser justos, hice un honesto esfuerzo por ser parte de la conversación, y parecía estar haciendo un buen trabajo ya que Naru me comenzó a prestar menos y menos atención a lo largo del día. Yumiko, por su parte, parecía tener un gran momento, llevándonos por varias tiendas después de habernos llenado. Era lindo verlas tener diversión, pero también había un vacío acompañando el sentimiento. Estaba aquí con ellas, pero no estábamos en esto juntas.

Era una tarea, como sacar la basura o lavar los platos.

Era una imitación superficial de algo que solía tener, y nada más. Las chicas continuaron pavoneándose por las calles y yo me resigne a mí misma a seguirlas, mi mente curiosamente en blanco, cuando doblamos una esquina y algo atrapo mi atención. Justo delante de nosotras estaba parado un chico mayor, portando ropa de artes marciales y repartiendo volantes a cualquiera que lo notara. Una o dos personas ralentizaron el paso lo suficiente para recibir uno, pero la mayoría solo lo ignoraba, con los ojos al frente y una expresión indiferente.

Yo baje la velocidad y escuche lo que estaba diciendo cuando nos acercamos, ganándome la curiosidad.

"-Noble arte de Aikido, ¡la primera lección es gratis!" él le agito un volante a un hombre solo para recibir una mirada obscura de regreso. Naru y las otras chicas ni siquiera lo miraron cuando estaban pasando, pero yo pause, atrapando la atención del chico. El me sonrió, caminando adelante para ponerse entre las chicas y yo. "Tu pareces alguien interesada. Dime, ¿Tienes alguna experiencia en artes marciales?"

"No realmente, no." Respondí. Yumiko notando mi ausencia, pauso para mirar mientras el chico asentía en comprensión. Él estaba mirándome a mí, pero me concentré lo suficiente en ella para notar la inspección de pies a cabeza que le hizo antes de venir a pararse a mi lado. Ella se sonrojo cuando él le dio una sonrisa brillante, feliz de tener un público.

"Está bien." Él dijo, curvándose hacia adelante levemente. "Les diré un secreto a las dos, aikido es la mejor arte marcial para aprender, cualquiera puede hacerlo con la motivación correcta."

"¿Enserio?" dijo Yumiko.

"¡Definitivamente!" el chico mayor rio. "Apuesto a que chicas bonitas como ustedes tienen problemas manteniendo a los chicos alejados. Aikido se trata sobre usar la fuerza del oponente en su contra, es una forma de defensa propia que funciona bien contra oponentes más grandes, y como dije, la primera lección es gratis."

¿Defensa propia?

Acepte uno de sus volantes y medite sobre eso mientras Yumiko coqueteaba. No sabía mucho sobre artes marciales o pelear en general, siempre pareció algo fuera de mi alcance, pero teniendo en cuenta la situación no dañaría a nadie darle una oportunidad. Pelear no se me hacía exactamente atractivo, pero era la parte sobre defenderme la que me atrajo, la idea de no ser completamente inútil si alguna vez necesitara defenderme a mí misma; bueno, eso y lo de la primera lección gratis. Después de todo, ¿Cuál era la probabilidad de que no vaya a encontrarme en una mala situación tarde o temprano?

Si iba a viajar por mí misma en el futuro, ¿Qué tan probable será que alguien trate de aprovecharse de mí? Ahora que la idea estaba cementada en mi mente, no podía dejar de pensar que debe haber miles de diferentes formas de defensa propia. Con suficientes recursos, quizás podría ser capaz de aprenderlas todas.

Cualquier cosa para aumentar mis chances de supervivencia.

"¿Cuándo es la próxima clase? Pregunte, inintencionadamente interrumpiendo a Yumiko. Mire hacia ella en disculpas, pero esto era más importante que su conquista, tenía que saber.

El chico mayor me miro, su expresión tomando un giro serio como si estuviera considerando algo. Entonces la cegadora sonrisa estaba devuelta mientras respondía. "Habrá una clase para principiantes mañana en la mañana, a las nueve. Cualquier otra pregunta que tengas será respondida allí, y luego puedes decidir si es algo que te gustaría continuar."

"Gracias." Estudie el volante una vez más, dejando a Yumiko tomar el control de la conversación.

Era solo una clase, y era gratis.

¿Qué tenía que perder?


La mañana siguiente me levante con el sol y Salí de la casa a la usual hora de las ocho a.m.

Levante mi cabello en una cola de caballo mientras caminaba, estirando la tela de mi camiseta sin mangas negras mientras me acercaba a la zona roja. Los pantalones deportivos que estaba usando estaban hechos de un material ligero, adecuado para una rutina de ejercicio pero no lo suficientemente grueso como para hacerme sobrecalentar en la calidez de verano. Era un día soleado, sin nubes a la vista y me hubiera deleitado de este tipo de clima si no hubiera sido por la paranoia plagando mi decisión de ir a un lugar bullicioso por cuenta propia.

Pero la recompensa vale mucho más que el riesgo, y era una oportunidad demasiado buena para dejar pasar así que no había nada que hacerse al respecto. No tenía la intención de ir por la vida peleando con gente, pero si ellos vienen a mi quería ser capaz salir viva de la experiencia.

De hecho, estaba determinada a hacerlo.

El mundo sobrenatural no la única amenaza por la que ser cuidadosa, las personas regulares podían ser igualmente peligrosas y sería estúpido de mí parte dejar pasar la chance de un día ser capaz de mantenerme firme contra un atacante. Mi resolución de vivir era lo que me mantenía constante mientras hacia mi camino por el distrito comercial hasta la dirección en el panfleto.

Incluso si llegue temprano, cuando entre al dojo habían muchos otros novatos ya esperando. También estaban vestidos en ropa de ejercicios, todos habiendo removido sus zapatos antes de dar paso hacia adentro. Seguí el ejemplo, desatando mis zapatos y dejándolos a un lado antes de unirme a la multitud. Mientras esperábamos me encontré a mí misma observando al dojo y su diseño; la habitación era larga y rectangular, mas espaciosa de lo que esperaba, y las paredes estaban escasamente decoradas.

Nunca había visto un dojo antes, así que según yo no había nada fuera de lo normal en este lugar. Eso dicho, no podía evitar contemplar la utilidad de las alfombrillas de madera. Me imagine que no se sentiría muy bien caer en una de estas en lugar de una confiable, alfombrilla acolchada de gimnasio. Tal vez se suponía que sirva como un incentivo, no dejar que el oponente te vuelva imprudente o algo así; quizás era una de esas cosas del tipo 'sin dolor no hay ganancia'.

Solo tres personas más se unieron antes de que la lección comenzara y conociéramos al hombre a cargo, Hajime-sensei.

Ahora, por alguna razón tenía en mi mente que nuestro instructor sería un anciano con algunas palabras savias que compartir. Hajime-sensei era un hombre hecho hulk, y parecía tener alrededor de cuarenta años más joven de lo anticipado. Desarrollado como un tanque y portando una actitud seria, él era intimidante por decir lo menos. Cuando el llamo por nuestra atención y nos pidió que nos sentemos en un círculo a su alrededor, nosotros volamos a la acción. Yo realmente dudaba que alguno de nosotros aquí desobedecería cualquier orden que tirara en nuestra dirección; parte de mi esperaba que el dijera abajo y que le diéramos cincuenta.

En su lugar, Hajime-sensei nos miró directo a los ojos y dijo. "Están reunidos hoy porque están interesados en aprender el arte del aikido, y estoy seguro de que muchos de ustedes tienen preguntas pero antes de que podamos ondear en alguno de los detalles más finos hay algo que debo decirles y es esto: todo lo que tú crees saber sobre aikido es más que probablemente falso."

El pauso por un momento, permitiéndonos reflexionar en sus palabras antes de continuar.

"Verán, aikido no es como las otras artes marciales. Un hombre sabio dijo una vez, aikido es la realización del amor. Si el atractivo de fuerza, o la habilidad de derrotar a tus adversarios y clamar victoria sobre ellos es lo que te trajo a mi dojo, entonces este no es un lugar para ti. Aikido es la no-resistencia, no es sobre pelear y derrotar enemigos si no sobre reconciliar al mundo; es una misión para proteger, nutrir, y amar sobre todas las cosas."

Un pozo de incertidumbre se alzó sobre mí cuando consideré mi motivación.

Estaba aquí porque disfrutaba la idea de ser lo suficientemente fuerte para defenderme a mí misma, de tener la habilidad de lastimar a cualquiera que intente lastimarme. No quería, honestamente, lastimar a nadie, pero no podía negar el hambre creciendo en mí; ser capaz de tomar todo lo arrojado en mi camino y tirarlo de vuelta con el doble de fuerza. Debió haber sido más fácil para estas personas predicar el amor y seguir el camino de no-resistencia; para ellos, el peligro no estaba en la próxima esquina y el altercado físico era solo una débil posibilidad.

Yo no tenía ese tipo de lujo.

El mundo no estaba en mi contra pero parecía que el infierno estaba fijado en arrastrarme a algo con lo que no quería nada que ver. Para mí, altercado físico era solo cuestión de tiempo, y la retirada no va a ser siempre una opción. El aikido era un bueno concepto en teoría, pero mi mundo simplemente no funcionaba de esa manea; ciertamente no iba a tratar de reconciliarme con alguien tratando de matarme.

Aun así, no iba a caminar fuera tan pronto.

"Mientras piensan en eso, me gustaría dar una demostración." Hajime-sensei dijo, volteando la cabeza y haciéndole señas a alguien fuera de mi vista. "Matsuo, ¿Si fueras tan amable?"

Matsuo entro al círculo y a mi línea de vista, y para mi sorpresa, lo reconocí; el chico mayor que me dio el panfleto ayer. Hajime-sensei lo introdujo como su asistente, y Matsuo nos agito las manos, sonrisa ampliándose cuando me reconoció entre los otros novatos. El volteo hacia Hajime-sensei. "Se cuidadoso conmigo, ¿Okay? Soy delicado."

El hombre mayor resoplo, y entonces los dos estaban dando vueltas en un círculo. La demostración fue corta, durando solo diez segundos antes de que Matsuo fuera de estar a pie a estar volteado en el suelo. Yo hice una mueca, pensamientos volviendo a la practicidad de las alfombrillas, pero él no parecía estar lastimado, simplemente rio de buena naturaleza y tomo la mano ofrecida de Hajime-sensei para volver a pararse. Matsuo dio una reverencia exagerada y la audiencia aplaudió, y entonces Hajime-sensei nos hizo ponernos en línea para aprender una técnica de bloqueo de muñeca.

El resto de la lección paso volando rápidamente, donde preguntas se hizo y aprendimos sobre la tarifa y el programa de entrenamiento del dojo. Aunque no estaba segura de estar de acuerdo con todas sus creencias, me agradaba Hajime-sensei siempre y cuando yo fuera bienvenida al dojo que quería volver. Cuando la lección termino y termine de ponerme mis zapatos de vuelta fue cuando Matsuo se me acerco.

"Así que, ¿Qué piensas?" el bromeo. "¿Es el gran y noble aikido para ti?"

"Bueno, supongo que lo descubriremos."

Matsuo se alegró por eso. "Eso es bueno de escuchar. ¿Sabes? Tuve una corazonada cuando te di ese panfleto ayer, y parece que tenía razón. Buenos instintos son parte de mi entrenamiento, Hajime-sensei estará orgulloso."

"Sin duda." Una risa se me escapo. "Estoy segura que tus instintos son tan filosos como una navaja."

"Hey, tu no estarías aquí si no lo fuesen." El señalo, entregándome una pieza de papel. "De todas maneras, pensé que necesitarías una extensión; solo haz que tus padres lo firmen y trae el dinero cuando vuelvas."

"Bien." Mire al formulario vacíamente, habiéndome olvidado brevemente de mi estado de menor. Solo tendría que falsificar las firmas, no había manera de que fuera capaz de preguntarles. También tendría que explicar cómo iba a pagarlo, y esa era una conversación que no tenía ganas de tener. Lleve mi atención de nuevo a Matsuo. "Este lugar trabaja con paga mensual ¿verdad? ¿Está bien el efectivo? Mis padres están bastante ocupados, no sé cuándo tendrán tiempo para venir y pagar ellos mismos."

El alzo los hombros. "Efectivo, tarjeta, todo está bien mientras el pago sea a tiempo."

"Está bien, gracias." Tome mi mochila y volteé para irme cuando su mano se extendió, dedos apenas rozando mi brazo, y yo pause.

"¿Te vas a ir sin decirme tu nombre?" había diversión en su tono mientras bajaba su mano.

"Oh, lo siento por eso." se me había escapado de la mente. "Mi nombre es Usagi."

"Bienvenida a bordo, Usagi-chan." Matsuo sonrió maliciosamente. "Con suerte serás capaz de mantenerte con los niños grandes."

"Supongo que solo queda esperar y ver." Me moví hacia la puerta y la abrí antes de decir sobre mi hombro. "Hasta luego, Matsuo-chan."

El leve sonido de la risa se volvió apagado cuando la puerta se cerró detrás de mí.


Era la tarde, y el sol estaba casi cegándome mientras me paseaba por la calle, dejando atrás al dojo.

Hajime-sensei me había dejado agonizando con una incómoda cantidad de preguntas filosóficas, y a pesar del ajustado horario de hoy mi mente seguía volviendo a ellas. Vacaciones de verano se acercaban, haciendo un tiempo ideal para comenzar mi búsqueda por un trabajo y es así como me encontré a mí misma abordado un autobús que lleva a la estación de trenes de la ciudad.

Hice las matemáticas y realísticamente hablando podía conseguir un trabajo por dentro de un radio de treinta millas alrededor de la residencia Tsukino siempre y cuando sea accesible con el transporte público. El distrito Azabu-Juuban era solo un lugar pequeño en la guardia Minato de Tokio, y no había razón por la cual no pudiera buscar trabajo fuera de él. Me clame un asiento en la ventana y me asenté allí, fallando en evitar pensar sobre las palabras de Hajime-sensei mientras el autobús arrancaba.

Pensé que mis intenciones eran puras, yendo a la lección, e incluso ahora no las consideraba maliciosas pero tampoco eran tan genuinas como me hubiera gustado. Pero yo no era una persona altruista, no estaba entrando en esto por otra cosa que mi propio deseo egoísta. En el centro de las cosas había una verdad básica en la mayoría de mis acciones, y eso esa era que yo valuaba mi vida y futuro por encima de todos los demás.

Una mejor persona habría cargado con el peso confiado a ellos, tomaría orgullosamente el manto de Sailor Moon y comenzaría la batalla por la humanidad. Una mejor persona pondría su vida en la línea porque el destino del mundo si dependía de esta guerra y las guerras que vienen. Una mejor persona no estaría evitando la responsabilidad, no correría lejos incluso si estuviera asustado; no, una mejor persona se levantaría y pelearía.

Pero yo no era una mejor persona, y ya había aceptado mis fallas.

Había una picazón en mi nuca cuando el autobús paro, permitiéndole a pasajeros bajar y subir, antes de volver a moverse. Yo pestañe, volviendo al mundo real cuando alguien se sentido a mi lado y voltee mi cabeza para encontrar unos familiares ojos azules.

"Mucho tiempo sin verte." Dijo Mamoru, estudiándome.

"Boy Scout." Las palabras salieron francamente, sin pensar mientras lo miraba de vuelta en alarma. Su ceja se contrajo al apodo, pero Mamoru no comento nada. Su torso estaba girado hacia mi dirección, bloqueando cualquier chance de escape y una vez más había una intensidad en él, escondida justo bajo la superficie mientras me miraba.

"¿Cómo estás tú?" el pregunto, una sonrisa jalando las esquinas de su boca. "Sin ninguna otra caída, espero."

"No últimamente, no." Respondí lentamente. Entonces, porque la situación ya era una mierda y porque no pude evitarlo, le di una sonrisa dulce y añadió. "Pero si estuve conociendo gente bastante interesante. De hecho, justo ayer este chico mayor que conocí en la calle me mostro un lugar realmente fantástico."

"Usagi…" Mamoru sonaba como si le doliera algo, y claramente estaba cuestionando mi sentido de auto preservación. "Dime que no dejaste que otro extraño te llevara a su casa."

"Técnicamente, no fuimos a su casa, y había un puñado de otras personas ahí de todas maneras."

"¿Personas que conoces?"

"Ni siquiera un poquito."

Mamoru dio un largo suspiro de sufrimiento, y cuando me volvió a mirar fue con ojos entrecerrados. "¿Sabes?, es algo raro que no nos cruzamos en las últimas dos semanas. Hubieron un puñado de ocasiones en las que podría jurar que te vi, por la esquina de mi ojo o en la distancia, siempre fuera de vista."

"Si… raro." Tal vez porque estuve recorriendo la maldita ciudad entera trabajando para esquivarlo.

Dios sabía que él no me lo estaba haciendo nada fácil.

"Bueno, ahora que estamos aquí supongo que es una oportunidad para charlar." El Hummeo. "Aún tengo tu ropa de la última vez; probablemente deberías venir y recogerlas en algún momento. O yo podría traértelas si me das tu dirección."

Di una risa débil. "¿Sabes qué? Puedes quedártelas, son tuyas."

"¿Qué se supone que tengo que hacer con ropa de chica?

"¿Comenzar tu colección de travestismo?"

"Llámame loco," se inclinó más cerca. "Pero de alguna manera tengo el sentimiento de que estoy siendo evitado."

Bien, directo a ello entonces.

"Bueno, veras, no soy un gran fan de las situaciones sociales." Le dije. "Incluso podrías decir que no soy fan de las personas en general. Debes saber que no tengo ningún amigo, y esta conversación está llenando rápidamente mi cuota de interacción social de esta semana."

"Estar sola siempre no es una manera sana de vivir."

Sus palabras me dolieron más de lo que deberían, y algo en mí se helo.

"Si quisiera tu opinión hubiera preguntado." Respondí bruscamente, volteando a otro lado.

Fue silencioso por unos momentos.

"Lo siento." Él dijo. "No fue mi intención hacerte enojar."

"no estoy enojada." Suspire y frote mi sien. "¿Qué quieres de mí, Mamoru?"

La pregunta pareció sorprenderle, y dio e hizo una larga pausa antes de responder. "¿Alguna vez te has sentido… fuera de lugar? Como si estuvieras viviendo con normalidad tu vida, ¿pero siguieras perdiéndote de algo?" el debió haber visto algo en mi cuando mantuve el contacto visual, porque entonces añadió. "Hay tantas cosas en mi vida ahora mismo que están justo fuera de mi alcance, mas allá de lo que puedo tocar y es exhaustivo."

El autobús comenzó a bajar la velocidad mientras se acercaba a la siguiente parada, y mi atención estaba partida entre eso y el. Me preparaba para pararme cuando Mamoru presiono una palma a mi hombro, como si la leve presión sería suficiente para mantenerme aquí. "Mira, ya sé que no tiene ningún sentido lo que digo ahora mismo, y tú no me debes nada, ¿Pero podrías sentarte por un poco más?"

No quería quedarme, realmente no quería; pero era la pura tristeza en esos bonitos ojos azules de él que me mantuvieron en el lugar mientras las puertas del autobús cerraban. Él se relajó cuando comenzamos a movernos de nuevo, manos cayendo a sus costados. Espere que continúe lo que estaba diciendo, pero Mamoru no parecía encontrar las palabras correctas.

"…Estoy teniendo la impresión de que tu estas en algún tipo de misión de búsqueda espiritual." Comencé tranquilamente. "No sé qué es lo que estas persiguiendo, algún significado a tu vida o un cambio de lo mundano. No lo sé y no es mi problema pero tengo que preguntar; ¿Estás seguro que no estas mejor sin saber lo que sea que estás buscando?"

"Es algo que tengo que hacer." La intensidad volvió mientras nos mirábamos entre nosotros. "Llegue a un punto donde no hay vuelta atrás."

Podía entender eso.

La risilla que dejo mis labios era desolada mientras la ironía caía sobre mí. Que par hacíamos, uno persiguiendo el destino y la otra corriendo de él.

"Creo que estas evitándome," Mamoru acuso. "Y quiero que pares. ¿No lo ves?, no estaríamos aquí ahora teniendo esta conversación si solo tú actuaras normal. Hay un millón de cosas mal con mi vida y estoy constantemente corriendo tratando de cambiarlas, y esto no se supone que sea una de esas. No tengo tiempo para perseguir otra cosa por la ciudad."

Él estaba molesto, personalmente ofendido por mis acciones, por la simple razón de que se añadía a la lista de cosas fuera de su alcance. A pesar de mi diversión no podía hacer ninguna promesa, estábamos en busca de cosas diferentes y yo no estaba dispuesta a renunciar a la mía para satisfacer sus necesidades.

Necesitaba sacarlo de mi espalda ahora.

"Yo creo que vives en ese apartamento solo." Le dije. "Es un buen apartamento, y vas a una buena escuela, así que creo que también tienes dinero. Estoy dispuesta a apostar que esos lujos que tienes, probablemente vienen con un precio en la forma de un pasado trágico. Más importante, creo aun con todo lo que tienes simplemente no es suficiente y estás buscando algo para llenar ese vacío. Eso te convierte en problemas, especialmente si estás dispuesto a cruzar líneas y hacer cosas que arriesgue lo que tienes. Tal vez no te conozca muy bien, pero con la manera en la que eres ahora tengo el sentimiento que estoy mejor sin saber."

No le di tiempo para hacer ningún tipo de defensa. Me pare mientras el autobús llegaba a otra parada, manteniendo mi mirada abajo mientras él me dejaba cruzar frente a él. Me sentí sucia cuando le dije que esperaba que encuentre lo que esta buscando, sabiendo que probablemente nunca lo haga. Me baje del autobús lo más rápido que pude, sin saber en qué parte de la ciudad me encontraba. Difícilmente importaba a este punto, pues nunca iba a volver a subirme a otro autobús de nuevo; caminare a todos lados por el resto de mi vida si eso significaba evitar otra confrontación. Cuando las puertas se cerraban detrás de mi voltee, atrapando esos ojos azules por el segundo más breve antes de que el autobús siguiera adelante.

Esta vez, ellos estaban vacíos.


N/A

Este capítulo fue traído a ustedes por Pobres Decisiones De Vida,

Espero que mi inhabilidad para ser un miembro productivo de la sociedad haga al menos a uno de ustedes felices.

Por otro lado, el canon esta acercándose a una alarmante velocidad así que las cosas para una cierta persona solo puede ir costa abajo desde aquí. Brindemos por mejores días ¿verdad?

¿Pensamientos? ¿Preguntas?

¡Por favor Review!