Capitulo cinco
N/A
¿Están prestando atención?
Espero que sea así porque solo quiero decir esto una vez.
No necesitas leer mis notas de autor, dios sabe que yo misma no siempre leo las de los demás cuando leo fanfics. No voy a mentir, algunas veces realmente me gusta escribir las notas de autor incluso cuando no es necesario porque es mi mejor forma de comunicarme con mis lectores. Así que algunas veces escribo sobre cosas sin sentido que quiero compartir con ustedes, y otras veces estoy dando más información o respondiendo sus preguntas.
Así que, brevemente escribiré un par de cosas que tienen que ver con este fic, y con suerte va a aclarar un par de cosas para ellos que no leyeron las notas anteriores.
Rabbit of the Moon es una extraña combinación del anime original de Sailor Moon y el Crystal.
La línea temporal está absolutamente jodida, así que voy a escribirla como que me parece.
La Usagi original a quien me refiero como Serena, ya no existe. Por falta de un mejor termino para describir su final, diré que fue absorbida por nuestra protagonista. Serena ya no está, y no va a volver… probablemente.
Si, esto va tener un enfoque más obscuro de Sailor Moon, y si eso le molesta a alguien me disculpo por no ponerlo en el resumen, eso va a ser arreglado inmediatamente.
TL:DR yo no escribo por privado para responder o explicar algo, siempre uso notas de autor así que si lo leen o no es su problema, chicos. (Yo tampoco los leería, para ser honesta)
Con eso dicho, ¡continuemos con la historia!
Disclaimer: Sailor Moon le pertenece a nuestro señor y salvador, Naoko Takeuchi.
Punto de vista de Mamoru
Ella tenía ojos tristes.
No era ninguno de sus problemas y después de todo, ¿Qué era una extraña, chica al azar en el parque, para él? Él quería decir que ella no había sido nada especial, nadie realmente, pero eso no era exactamente cierto, ¿no es así? Mamoru puede no tener la mejor de las memorias, pero incluso ahora semanas después podía recordar el sentimiento, el momento en el que ella puso pie en el parque. El impulso de quitar la vista de su libro era inevitable, y cuando lo hizo su mirada se posó directamente en ella.
Pero ella nunca miro hacia el directamente.
Había algo… desesperado, sobre ella mientras escaneaba el parque, pasándolo por alto a el no solo una sino dos veces. El recordaba pensar que era extraño, como ella de alguna manera logro captar su atención pero aun así él se mantenía invisible para ella. Pero de nuevo, cosas más extrañas le han pasado así que descarto el pensamiento, decidido a volver a su libro. Ese fue el momento en el que ella se movió, como para irse, y algo dentro de él se helo, gritando que esto estaba mal.
Ella no podía irse antes de conocerse.
El solo quería hablar con ella, descubrir porque se sentía tan familiar, pero ella no estaba prestando atención, volteando y chocando contra el con demasiada fuerza. Ella cayó y había sido en parte su culpa. Mamoru trato de compensarla por lo que hizo, y ahora, en el presente mirándola caminar lejos del autobús el comenzó a pensar que quizás ese fue un error. Usagi no era ninguno de sus problemas, el debió haberla dejado sola; pero era difícil, especialmente cuando el corazón de ella parecía tan pesado como el suyo propio.
Ella tenía ojos tristes, ojos que comprendían la perdida pero eso no era todo; había una cualidad de… dolor en la totalidad de ella. Mamoru podía notarlo, solo mirándola que no todo estaba bien el mundo de Usagi y él podía entenderla si eso hubiera sido todo. Pero ella lo esquivaba como la plaga y él no podía entender porque, ya que ellos claramente eran de la misma especie. Confrontarla hizo lo opuesto de ayudar, y ella se esfumo en silencio. Hasta algún punto el también podía entender esto, y no forzaría su presencia en ella después de haberse hecho clara.
Aun así, le molestaba que alguien tan obviamente hastiada con el mundo como el corriera.
Él podía verlo; en la manera en la que ella se movía, hablaba y actuaba.
Usagi era una chica con ojos tristes, y estaba sola.
Narrador principal
Como la mayoría de cosas buenas, el fin de semana paso rápido.
En un parpadeo, me encontré rodeada de la ráfaga de actividades que atormentan siempre al lunes. Los finales fueron publicados, y trate de no dejar que dañara mi ego el hecho de que estaba en la norma de mi clase; si, era una chica de secundaria, pero estaba tratando con una barrera del lenguaje aquí. Circunstancias a un lado, el pensamiento de mis futuras vacaciones estando a la vuelta de la esquina era suficiente para saciarme. Con tanto tiempo en mis manos, había un millón de cosas que quería hacer; pero primero, realmente necesitaba conseguir un trabajo, y probablemente tenga que ser en secreto.
Con suerte, alguien en esta ciudad esté de acuerdo con contratar una chica de catorce años.
"-Piensas tú?"
Pestañe, volviendo a mí cuando Yumiko chasqueo sus dedos delante de mí.
"Lo siento," mis piernas cruzadas mientras me inclinaba hacia adelante en mi pupitre. "¿Qué estabas diciendo?"
Ella suspiro y llevo un mechón de cabello detrás de su hombro. Mientras era fácil espaciarme durante clases, era aún más fácil hacerlo cuando cualquiera amiga de Serena comenzaba a hablar. Mi mente estaba llenada al tope con información estos días, filtrar cosas sin importancia era lo único que me mantenía cuerda así que esta era una regular ocurrencia entre nosotras. Yumiko, bendita sea, era lo suficientemente amable como para seguirme la corriente, incluso si no necesariamente me importan las mismas cosas que ella disfrutaba.
"Te pregunte si ibas a venir con nosotras hoy." Ella comenzó, "El nuevo boutique que abrió hace un par de meses está teniendo otra rebaja y después de eso iremos a echar un vistazo al lugar de Naru, ellos también están teniendo una rebaja. Va a ser un día fantástico para ir de compras, y yo definitivamente necesito un nuevo traje de baño."
"Tengo tutoría hoy," la mentira vino fácilmente y sin pensar mucho. "Mis padres no me van a dejar salir por un tiempo, Pero tu diviértete."
"Tú te lo pierdes…" ella alzo los hombros, volviendo al frente para tomar un bloque de papeles siendo pasado. Eran los resultados de un viejo examen de inglés recientemente corregido, y Yumiko reviso en ellos por un segundo antes de encontrar el suyo. Yo recibí el bloque por ella y saque el mío antes de pasarle el bloque a la persona de atrás. Mire el setenta por ciento en rojo antes de ver por encima del hombro de Yumiko para comparar resultados. Su papel estaba adornado con un ochenta por ciento en el mismo bolígrafo rojo, y ella parecía complacida con el resultado.
"¿Tutoría, huh?" Yumiko expreso, revisando mi papel. "Quien sea que tiene la paciencia para lidiar contigo debe ser un santo."
"Gracias." Metí el papel a mi mochila. "Eso realmente me toca el corazón."
"Solo digo lo que veo." Ella sonrió.
Tenía sentido.
Para un lunes, la jornada escolar estaba siendo bastante relajada. En algunas clases repasamos un par de cosas, pero mayormente fueron discusiones y exámenes calificados siendo devueltos a nosotros. A cualquier estudiante que haya reprobado un examen o dos le seria dada la chance de hacer otro examen el miércoles, pero ellos que reprobaran una segunda vez tendrían que asistir a la escuela de verano junto con el resto de nerds. Yo sospechaba que la razón por la que no se molestaron en darnos tarea hoy, era para darles a los estudiantes una oportunidad de dar pelea.
Bueno, eso y el hecho de que nuestros profesores probablemente estaban guardándolo todo para la horrible traición de tarea de verano.
Toda una abominación.
El indignante concepto continuaba plagándome mientras el día escolar terminaba y me Salía de la institución educativa, cuidadosa de mantenerme fuera de la línea de visión de Naru. Yo seguía tomando el camino largo hacia la residencia Tsukino, y desde que tenía trabajo para hacer hoy y no podía hacerse con mi uniforme escolar, volví a la casa más temprano de lo usual. Estaba quitándome los zapatos cuando Ikuko salió de la nada, asustándome y diciendo. "Oh, llegas temprano a casa Usagi-chan."
"Ah, sí." Contacto visual por más de unos pocos segundos era difícil para mí cuando se trataba de ella, así que hice mi mejor esfuerzo para moverme hacia las escaleras. "Solo quería cambiarme rápido, saldré de nuevo."
"Está bien…" ella me ojeo curiosa. "Bueno, deje tu mesada sobre tu cama para ti. ¿Quieres un bocadillo antes de salir?"
"No gracias, me juntare con unas amigas y saldremos a comer." Mentirle a ikuko era diferente, de alguna manera. Mi latido siempre se aceleraba, y habría un momento donde esperaba a ver si ella veía a través de la mentira o no; en cualquier caso, ella nunca comento en ello.
Ikuko asintió en comprensión, y yo subí las escaleras.
La habitación de Serena nunca va a ser un lugar consolador para mí, pero eso estaba bien; no estaba en busca de consuelo. Las circunstancias me hicieron una ladrona, yo tome este cuerpo y usaría lo que sea que este lugar tiene para ofrecer en esos tiempos desesperados. Había un montón de cosas de Serena que nunca usaría, pero no podía tirarlas. En su lugar, las metí en la esquina más alejada del armario y encima de estantes. Serena tenía un montón de ropa, y de la selección me hice una pequeña sección de objetos usables en el centro del armario.
En mi búsqueda, encontré un par de pantalones negros tiro alto con la etiqueta aun en ellos. Profesionales pantalones dignos de una entrevista que debieron disgustarles a Serena, por la manera en la que fueron enterradas en una pila de ropa. Tenía arrugas por sentarse doblados por una cantidad de tiempo indeterminada, pero una vez que los tenía puestos difícilmente se notaba. Me puse una blusa blanca, la metí dentro de mis pantalones y procedí a escapar silenciosamente de la casa antes de encontrarme con Ikuko de nuevo. Vestí mis zapatos escolares porque eran los mejores que Serena tenia que no lucieran un taco más alto.
Viaje a través de las partes exteriores del distrito Azabu-Juuban, donde tenía una mejor oportunidad de no encontrarme con nadie poco agradable de ver. Había abundancia de lugares buscando contratar a tiempo parcial y para posiciones temporales, así que debería ser relativamente fácil encontrar alguien dispuesto a contratarme; era joven, entusiasmada por trabajar, más que dispuesta a aprender y tenía una disponibilidad abierta.
Yo era la candidata perfecta para emplear, y aun así todos los lugares a los que iba me rechazaban.
Horas pasaron, y mis pies comenzaron a doler mientras iba de tienda en tienda sin resultado. Era un flujo sin fin de estamos buscando a alguien mayor, o necesito a alguien con un poco más de experiencia, o el trabajo es demandante y tú no te vez como la indicada para él. Negaciones excusadas y vagos deseos de buena suerte. No parecía importar cuanto sonriera, o cuan confiada me presentara, nadie quería contratarme y a ellos no parecía gustarle el pensamiento de pagarme por debajo de la mesa.
Quería gritarles en la cara que si yo tengo experiencia, limpiado mesas, sirviendo, y de una barista. Tengo la misma cantidad de experiencia trabajando que cualquier otro empleado en sus tiendas, y a diferencia de ellos yo trabajaría como un perro porque esto era algo que necesitaba. Pero no podía decir nada de eso, y no podía bridar pruebas de trabajo pasado así que decir que tenía experiencia solo los haría pensar que yo era una mentirosa compulsiva o algo.
El sol comenzó a ponerse cuando finalmente me rendí por el día. Me senté en un banco vacío, cabeza en mis manos y mentalmente luchando la ola de emociones tratando de apoderarse de mí. Me dije a mi misma que me clamara, porque no había caso en angustiarme y no era el fin del mundo; mañana volvería a salir y ampliaría mi búsqueda, poniendo como objetivo los dueños con más probabilidad de tener un punto débil e inventar algún tipo de historia triste que, con suerte, los convencería de contratarme.
No era la gran cosa, podía lidiar con esto.
"¿Usagi-chan?" una voz masculina llamo, sacándome de mis pensamientos. Levante la cabeza para encontrar a Matsuo parado a solo unos pasos de distancia; estaba en ropa casual por una vez, llevando una bolsa de plástico en cada mano y mirándome con curiosidad. Había un indicio de preocupación en su expresión, quizás por la débil sonrisa que tenía pegada, y él me observo por un segundo antes de acercarse y sentarse en el banco a un lado de mí. "…¿Día duro?"
"Buscando trabajo." Voltee para darle la cara, pero mi mirada no se cruzó la suya. Mis yemas de los dedos recorrían la superficie exterior de mis pantalones, mentalmente contando cada arruga mientras añadía, "aparentemente, nadie quiere contratar una chica flacucha como yo para trabajar por ellos en secreto."
"Ah," Matsuo humeo en simpatía. "Tu escuela no te permite trabajar, ¿huh? La mía solía ser igual, antes de que me trasfiriera."
No dije nada, sin querer afirmarlo o negarlo; por lo que sabía, era enteramente posible que mi escuela no permitiera trabajos a medio tiempo así que no era exactamente una mentira. Por un momento los dos nos mantuvimos en silencio, entonces Matsuo se movió, inclinando su cabeza hacia abajo para atrapar mi atención, labios curvándose en una sonrisa.
"¿Sabes?, yo podía conocer de un lugar dispuesto a contratar por algo de trabajo fuera de la norma."
"¿Enserio?" mi tono era cuidadosamente optimista mientras lo ojeaba, y el rio.
"Seguro." Matsuo sonrió. "Incluso una chica debilucha sería bienvenida, siempre y cuando esté dispuesta a trabajar duro."
"Lo estoy." Mis manos fueron a sus hombros, y comencé a sacudirlo juguetonamente. "Seré la mejor trabajadora que vayas a ver en tu vida. Promesa del dedo meñique, honor de scout, y todo eso."
Sera mejor que él no este mintiendo, porque sabía una cosa o dos de aikido, y de eso le informe.
"Te creo." El dio unas risitas. "Ahora para de sacudirme así podemos ir."
¿Ahora mismo?
Yo sonreí, rejuvenecida y me pare del banco de un salto, arrastrando a Matsuo conmigo.
No fue el fin del mundo.
Era un jodido café cosplay.
Por fuera, café The Fabler's parecía perfectamente normal; era solo una vez que entrabas al lugar que el mundo se transformaba a tu alrededor. Brillante tela azul estaba sobre cada mesa y colgada en cada ventana como cortinas. Redes beige fueron artísticamente fijadas en las paredes, decorando caparazones, estrellas de mar, y perlas. En cada mesa había un pequeño jarrón, llenado hasta la mitad con arena y sosteniendo una vela. Las luces colgantes en el techo fueron decoradas para verse como medusas, brillando hermosamente encima de nosotros.
Estaba sin aliento a la vista de todo esto, hasta que vi a las meseras.
Faldas hasta el suelo con un corte y patrón de sirenas hacían la mitad inferior de sus uniformes. Y en lugar del sostén de caparazones como uno esperaría, ellas vestían blusas recortadas sin mangas, hechas de tela trasparente y decoradas con una abundancia de caparazones. Las faldas iban altas, hasta el ombligo así que a pesar de la extravagancia de los trajes ellos parecían cubrir más que cualquier disfraz de Halloween que haya usado. Las tres meseras trabajando portaban colores diferentes, y cada una tenía un accesorio diferente de cabello; una tiara de caparazones, una trenza con perlas esparcidas, etc.
Por su parte, ninguna de las tres parecían parecía ser obstaculizada por el vestuario mientras trabajaban.
Matsuo agito su brazo a una de las chicas mientras me llevaba a través del café hacia la parte de atrás. Pasamos por la cocina y hasta una oficina, y fue allí donde yo fui introducida al dueño del café, un hombre llamado Harumi. Tres segundos es todo lo que le tomo para levantarse de su asiento y comenzar a rodearme, sin una sola palabra sobre contratarme siquiera mencionada. Le di a Matsuo una mirada acusadora, sintiendo un profundo sentimiento de traición; estaba desesperada, sí, pero el podría haberme informado por adelantado en lugar de solo arrojarme a la cueva del león.
Trate de no retorcerme bajo la mirada evaluadora de Harumi.
No había manera delicada de poner esto, así que solo iba a decirlo; Harumi es el hombre más inolvidable que haya conocido nunca. Él era alto, de cabello rojo y un maquillaje que me pondría a mí y a cualquier otra chica en la vecindad en vergüenza. Los pantalones para trabajar que estaba usando eran normales, pero la camiseta de vestir blanca en el parecía estar faltándole sus mangas. Un cuarto de los botones estaban sueltos desde el collar hacia abajo, dejando un rastro de piel al chaleco apropiadamente abotonado de encima.
De repente, Harumi paro en frente de mí y puso una mano bajo mi mentón, inclinando mi cara a este lado y aquel.
"Bueno," el arrullo. "¿No eres tu una lindura? ¿Es tu color de cabello natural? qué bonito tono, oh, y que linda piel."
"Uh, gracias." Di un paso atrás, fuera de su agarre y ligeramente lejos de su alcance.
Harumi volteo hacia Matsuo encantado. "Sabía que había una razón por la que te mantengo alrededor, buen trabajo trayéndomela a mí. ¿En qué lugar en el mundo encontraste una gema como esa?, y dime que tienes más."
"Usagi-chan acaba de empezar en el dojo." Matsuo explico. "Nos encontramos el uno al otro hoy, y ella me dijo que estaba teniendo problemas encontrando un trabajo, con su escuela no permitiendo ese tipo de cosas."
"El dojo, ¿de verdad?" Harumi resoplo, brazos cruzados y sacudiendo la cabeza. "Debí haberlo sabido. Hajime obtiene todos los mejores, idiota suertudo. Ni siquiera sabe qué hacer con todo el potencial."
Eso pico mi interés.
"¿Conoces a Hajime-sensei?" No podía imaginarlos a los dos en la misma habitación, siendo tan diferentes entre sí; pero de nuevo, la amistad se puede encontrar en las personas más extrañas. Harumi me miro y rio, como si hubiera dicho algo gracioso. Me voltee hacia Matsuo para una explicación, y él fue lo suficientemente benévolo como para apiadarse de mí.
"Hajime-sensei es el hermano de Harumi." Él dijo. "Así es como encontré este lugar, a través de Hajime-sensei."
"Ah." Eso era algo… inesperado. Puse esos pensamientos a un lado, como si no importaran mucho en la gran escala de las cosas; Harumi podría estar relacionado con Hitler y no me importaría. Este era un trabajo y yo no estaba en posición para rechazarlo. "Así que, ¿Tengo el trabajo?"
"¿Alguna vez has hecho de camarera antes?" había un brillo de diversión en la mirada de Harumi.
"No." Me enderece. "Pero aprenderé como. Estoy libre durante las vacaciones de verano, luego puedo trabajar los fines de semana y luego de la escuela. Cuando sea que necesites que venga."
"¿Oh?" él se inclinó hacia adelante, ojos obscuros y sonriendo malvadamente. Me encontré a mí misma momentáneamente distraída, admirando la sombra de ojos verde y el delineador negro que hacia el dorado de sus ojos resaltar. No pude evitar pensar que él tenía que ser el chico más lindo que jamás haya visto, y puede que esté un poco envidiosa de su talento; probablemente pueda acercar un caballo a su cara y el seguiría teniendo ese atractivo. Harumi me escudriño por más tiempo del que estaba bien socialmente antes de salir de mi espacio personal. "Me gustas. Vuelve el miércoles y planea estar aquí por un rato; hare un horario y tomare tus medidas. En los domingos es cuando normalmente hacemos las pruebas y demás, pero hare un excepción por ti."
"¿Pruebas?"
"Aquí en The Fabler's hacemos un tema diferente todos los meses; el mes pasado fue La Leyenda De Un Caballero, y este mes es Los Cantos De Sirena." Harumi respondió. "Pruebas y decoraciones toman tiempo para hacer y preparar, son mucho más trabajo de lo que uno pensaría. Ahora, ¿Tú quieres el trabajo no es así?"
Mi corazón se elevó.
"Claro." Dije rápidamente. "¿Estaría bien llevarme un menú a casa conmigo?"
Lo memorizaría hasta que mis ojos sangren, hasta que pueda recitar cada artículo en la lista. Un café cosplay no era lo ideal, pero era una buena meta y el dinero es dinero; las circunstancias raramente eran a mi favor, y probablemente no conseguiría otra oportunidad como esta. Harumi volvió a su escritorio y revolvió por unos papeles antes de sacar un menú.
"Aquí tienes, dulzura." Me lo entrego e hizo un gesto de shoo con sus manos. "Ahora váyanse ustedes dos, tengo un negocio que dirigir."
Nos hicimos desaparecer, dejando el café y sus meseras sirenas detrás. El cielo ya se había obscurecido convirtiéndose en noche, y la atmosfera era serena mientras los dos caminábamos juntos por uno de las calles menos pobladas. Tenía una sonrisa tonta en mi cara, aun mareada por el éxito. Podría haber besado a Matsuo por ayudarme a conseguir un trabajo; esa fue una cosa increíblemente amable de hacer por alguien que apenas conoce. Le agradecí profundamente, y por un rato charlamos sobre cosas variadas antes de que me él me ofreciera acompañarme a casa.
"Gracias, pero está bien." Yo decline. "Vivo bastante lejos de aquí, y sería más problema del necesario que me acompañes todo el camino hasta allí y luego vuelvas a tu casa."
"¿Estas segura?" el pregunto, cejas fruncidas en preocupación.
"Sí." Yo guiñe. "Soy una niña grande, puedo volver a casa sola."
"Bueno, tu sabes el bloqueo de muñeca."
"Exactamente, soy una prodigio del aikido en camino."
Matsuo rio. "Sigue diciéndote eso."
El me deseo un viaje seguro a casa, y partimos caminos.
El descanso fue inquieto para mi esa noche, agotamiento en guerra con mi entusiasmo por haber conseguido un trabajo. Cuando la mañana llego había saltitos en mi caminar, y por la primera vez en mucho tiempo me sentí viva; el futuro solo un poquito más brillante. Un trabajo me daba fondos, pero más que eso me daba un sentido de seguridad; no estaba conectado con Serena o Sailor Moon, era puramente mío. Tal vez era ese el porque me llevaba tan bien con Matsuo, no había necesidad de pretender ser Serena, ninguna amenaza acechante de arrastrarme a un rol que no tenía intención de jugar.
Yo era solo Usagi para él.
Tal vez no estaba tan emocionada con el concepto de cosplayarme en el trabajo, ¿Pero quién decía que eventualmente no me gustaría? Siempre y cuando los clientes mantengan sus manos para sí mismos, pensaba que podía aprender a amar The Fabler's. Mi mente continuaba volviendo hacia el encanto del café durante mi caminata hacia la escuela. No fue hasta que entre al salón que sentí que algo estaba raro. El aura general de la clase estaba decaída mientras los estudiantes susurraban entre ellos, y note un par de personas mirando a mi dirección más de una vez.
Me detuve en mi pupitre, dejando mi mochila abajo y observando a mis compañeros de clase. Fue ahí cuando uno de ellos se me acerco, un chico con gafas con el que solo hable una o dos veces. Las palabras estaban fuera de mi boca antes de que el tuviera la oportunidad de hablar. "¿Qué está pasando?"
"¿No escuchaste?" el pregunto incrédulamente. "Pensé que alguien ya te habría dicho para este momento, vine para ver si estabas bien…"
Un peso se comenzó a formar en mi estómago.
"¿Escuchar que?" yo hable lentamente, casi temerosa de preguntar.
"Alguien irrumpió en la joyería de Naru-san…" él dijo. "Están diciendo que fue bastante malo, y que ella está en el hospital. Pensé que desde que el resto de tus amigas no vino tú tampoco lo harías… Usagi-san, hay rumores circulando alrededor, de que alguien murió."
Todo el sonido se desvaneció mientras estaba parada allí, procesando la información.
"Con permiso." Dije y camine fuera.
Nadie me detuvo cuando camine fuera del salón, y luego de la escuela, dejando todo atrás.
Mi pie se movía, guiando por memorias que no eran las mías.
Naru tenía la apariencia de un fantasma cuando me cole en su habitación de hospital.
Ella estaba demasiado pálida, y alarmantemente delgada; su cabello rojo, una vez alegre y brillante, ahora parecía paja, de alguna manera pareciendo enfermo contra el blanco plano de la almohada en la que estaba recostada. Mirándola, la frase un pie en el ataúd entraba a mi mente, haciendo eco una y otra vez. Naru estaba en su cama de hospital, círculos obscuros alrededor de sus parpados cerrados y toda piel y huesos mientras una intravenosa bombeaba nutrientes y fluidos dentro de su sistema. Durmiendo no sería la palabra apropiada aquí, sonaba demasiado pacífica y no había una sola cosa en ella que podía ser considerado en paz.
Naru estaba un coma, y nadie sabía cuándo o si iba a despertar.
Los doctores probablemente pensaron que ella tenía un desorden alimenticio, por cómo se veía. No me sorprendería que pensaran que el shock de la tan llamada irrupción fue simplemente demasiado para ella, y colapso. No había ningún testigo para decir lo contrario, nadie a excepción de mí que tenía una idea de lo que realmente pudo haber pasado esa noche. Tal vez no haya estado allí pero lo recuerdo lo suficientemente bien; esto no era el trabajo de una enfermedad o un robo, no era ni de cerca tan mundano. Su fuerza vital fue drenada, por una de esas… cosas sobrenaturales.
Las mismas cosas que estaban en búsqueda del Cristal de plata.
Pero Mamoru también estaba en su búsqueda, así que debió haber sido el quien la salvo porque Sailor Moon no estaba ahí para hacerlo. Permanecí en ese pensamiento por un momento, pero se perdió dentro de la tormenta que se estaba convirtiendo mi mente.
Luna no vino.
Ella no vino por mí, y yo nunca me la cruce porque no estuve tomando el camino a la escuela de Serena. Sabría que esto pasaría si no hubiera estado tan ocupada en mi propio mundo. Pude haber visto las señales… ¿Pero entonces qué?
¿Hubiera tenido el coraje de entrar en acción?
El final del día, ¿Darme cuenta cambio algo?
Una y otra vez me dije a mi misma que no tenía lo que se necesitaba para ser Sailor Moon. Quería decir que sabía del peligro, que haría todo lo que pudiera en mi poder para ayudar a Naru. Muy profundo, sabía que no era probable; el miedo es una cosa poderosa, y un miedo tan poderoso no era algo que haya experimentado antes, así que honestamente no sabía cómo reaccionaría si fuera amenazada. Mientras miraba la forma casi sin vida de Naru, sentí como un nudo se me formaba en la garganta. Pero lo trague, empuje lejos el peso de mi estómago, y me fui
Esta era le decisión que hice y no tenía derecho estar triste por ello.
Naru fue lastimada, pero su exposición al reino obscuro fue mínima a comparación con su madre, que también esta inestable y ahora completamente gris. Si ella perdiera a su madre, seria parcialmente por mi culpa así no estaba permitida a excusarme y estar arrepentida; no merecía sentir pena por mí misma.
Estas eran las consecuencias de mis acciones.
No volví a la escuela hasta el miércoles, donde descubrí por Yumiko que todas las chicas que fueron a la tienda de Naru no se sintieron muy bien. Todas se quedaron en casa al día siguiente, y se enteraron de la irrupción en las noticias como todos los demás. Nadie murió, contrario a los rumores y ese era el único alivio que encontré. Era una cosa saber que personas saldrían lastimadas y podrían morir por tu culpa, y otra era ser testigo de ello pasando. ¿Qué haces cuando vidas están en riesgo y estas demasiado asustada para tomar acción?
¿Qué haces cuando tienes un arma apuntada a la cara?
No quiero morir.
Era una enferma, retorcida pesadilla; morir, perder a todos los que ame y tener una segunda oportunidad en la vida solo para estar llena de monstros y la siempre presente amenaza de muerte. Estaba amargada, resentida, y estaba comenzando a darme cuenta que esta no era mucho una vida, o una segunda oportunidad. Esto era un sentencia a prisión, y moriría luchando maldad o viviría sabiendo que personas estaban muriendo y no estaba haciendo nada al respecto. No había ganador aquí, nada para ganar y nada que valga el daño psicológico que estaba acumulando. Era como una patada en el estómago, dejándome sin aire.
Si esos eran mis únicos resultados, si no había un rayo de esperanza o luz al final del túnel, ¿Entonces que importaba la forma en la que actuara?
La respuesta es que no lo hacía.
Pare de actuar el rol de Serena después de eso.
Como presionar un interruptor, todo cambio a mí alrededor; ya no era cautelosa alrededor de nadie, no mentía para salir de hacer cosas con las amigas de Serena. Vino el verano, y comencé a trabajar en The Fabler's, atendiendo mesas y siendo yo misma; franca y honesta incluso cuando la verdad no era agradable. Fui a aikido con Matsuo y aprendí como defenderme mejor a mí misma bajo el ojo vigilante de Hajime-sensei, quien siempre parecía descontento cuando entraba a la arena de combate.
Ahorre cada centavo que hice, y cualquier mesada que sobrara luego de aikido.
Quería ver cada centímetro de este país, el lugar donde moriría o perdería la cordura. Tan pronto como tenga suficiente dinero tomaría un tren fuera de Tokio, e iba a vivir. Quería explorar otras partes de Japón, ver todo lo que este tiene para ofrecer; quería ir a festivales, besar extraños, y jugar en la lluvia. Quería tener esa risa demoledora de estómagos, el tipo que tienes en el suelo y con lágrimas bajando por tus mejillas. Este mundo realmente me había jodido, y ya sea con rayos o marea alta, yo iba a vivir todos los días que tengo al máximo potencial.
Voy a tener una última risa, un último beso, un último momento de absoluta libertad antes de que el universo me atrape.
Mi cambio no pasó inadvertido, e incluso si no me importo había una pequeña, tranquila parte de mí que susurraba cuidado; estaba bailando en el límite, y podía sentirme deslizándome cada vez más cerca. Cuando las semanas pasaban y más gente era hospitalizada por fatiga, algo en mi creció más y más frio. El verano termino, la escuela comenzó y Naru no se despertó. No fue hasta la segunda semana de escuela que las cosas tomaron un giro, aunque no podía decidir si para mejor o peor.
Fue una mañana normal; me levante en el tiempo justo, vestido y llegado a la escuela tal y como cualquier otro día. La clase estaba más emocionada de lo usual, pero yo estaba más interesada en soñar despierta que en ponerles atención. Cuando el timbre sonó y nuestra sensei llego, la atmosfera cambio repentinamente. La emoción estaba ahí, y también un poco de curiosidad pero ninguna de esas fueron las que me sacaron de mi ociosidad. Solo podía describirlo como algún tipo de pesadez; por el más breve de los segundos el aire pesaba y el cabello en mi nuca se levantó.
Y entonces ya no estaba.
"Clase," Nuestra sensei comenzó, "Tenemos dos nuevos estudiantes de transferencia uniéndosenos desde hoy, asegúrense de darles una bienvenida." Su voz se hizo más baja mientras añadía, "¿Por qué no se introducen ustedes dos?"
No quería mirar arriba, pero nunca hubo una opción para comenzar. Al frente de la habitación estaban paradas dos chicas usando el uniforme escolar; una con un largo cabello rubio y la otra con un corte pixie azul. La rubia dio un paso adelante, y con una sonrisa confiada ella se introdujo a si misma a la clase. Pero las palabras estaban mudas, sin poder ser registradas en mi mente mientras ella terminaba y la chica a su lado comenzaba.
Baje mis ojos, miedo carcomiéndome hasta la espina.
Sabía que iba a pasar eventualmente, pero lo había sacado de mi mente, no dispuesta a gastar más tiempo estresándome por cosas fuera de mi control. Pero ahora ya no podía ignorarlo.
Venus y Mercurio están aquí.
N/A
Por alguna razón, este capítulo fue difícil de escribir.
Solo puedes golpearte la cabeza contra la pared por tanto tiempo antes de que las palabras comiencen a venir. De todas maneras, el progreso está en camino y ya sé que dije que no estaríamos llegando al comienzo de canon por un tiempo, pero aquí estamos.
¿Pensamientos? ¿Preguntas?
¡Por favor Review!
Traductora: hola chicos, les aviso que el próximo capítulo va a tardar dos semanas, en vez de una, para ser publicado. La razón es que desde el capítulo que viene la cantidad de letras aumenta como por el triple y no tengo tanto tiempo ahora mismo para traducir todo de una vez. Esto no va a ser permanente, y en el futuro planeo volver a publicar cada semana. Eso es todo, espero sepan entender y gracias por compartir conmigo esta increíble historia.
