Capitulo seis

N/A

Estoy realmente apenada por el capítulo corto, tenía tanto que poner pero acabo de mudarme a florida hace un mes y con el huracán Irma a punto de matarnos a todos pensé que sería mejor publicar esto antes de que pegue, solo por si acaso.

Déjenme decirles que es una terrible situación allí afuera. Sin agua, sin gas, sin comida enlatada, y ningún ser humano decente dándonos una evacuación mandataria así yo puedo llevar mi perro conmigo y no ser rechazada en la entrada.

Jódete Irma.

En fin, tengan su capítulo.

Disclaimer: voy a morir, y ni siquiera podré hacerlo tendiendo los derechos de Sailor Moon. Lástima.


Quien fuera que dijo que la historia esta tallada en piedra claramente nunca se encontró a sí mismo en el mundo ficticio de una dimensión alternativa.

La historia no está tallada en piedra, la tinta no estaba seca, y tenía algo de control sobre mi destino. Esta revelación fue una minúscula alegría, pero igualmente me contentaba; esta pequeña victoria me dijo que mis acciones también importaban, que esta lucha mía no era un esfuerzo inútil. La presencia de Venus y Mercurio aquí significaba malas noticias para mí, pero también demostraban que poseía alguna minúscula cantidad de poder. Simplemente tenía que ser cuidadosa sobre como lo usara.

Mantuve mis ojos pegados a mi mesa mientras la clase les daba una bienvenida a las dos chicas en su nueva escuela y eran ordenadas a escoger algún asiento vacío. Ahora, nuestra clase aparentemente era una de las más pequeñas, porque usualmente teníamos alrededor de cuatro pupitres vacíos diferentes para elegir; sin embargo, recientemente teníamos cinco asientos vacíos. El pupitre de Naru está a mi derecha, a dos hileras de distancia y desde que las clases comenzaron de nuevo nadie lo ha tocado. Nadie iba a hacerlo tampoco, porque Naru fue muy querida aquí, e incluso si ese no fuera el caso las personas tendían a mostrar más compasión cuando alguien más era lastimado o moría.

Un mes después y Naru aún era el tema de conversación de la escuela.

Estudiantes que yo sospechaba apenas y hablaron con ella lloraron públicamente por la chica; personas comenzaron a pegar cartas de recupérate pronto y cosas así en su casillero de zapatos, actuando como si esta fuera la tragedia más grande que haya azotado la secundaria municipal Juuban. Diablos, tal vez este era la peor cosa que la escuela experimento; el punto es que con Naru en el hospital, la gente estuvo siendo sorprendentemente respetuosa al respecto. Era un tipo de regla tacita, que no se usa su pupitre y no se tocan las cosas dejadas en su casillero; era tabú y todos lo sabían.

Eso es, todos excepto Venus.

Honestamente no sé qué me poseyó cuando ella se comenzó a sentar en el pupitre de Naru. Naru no fue una persona especial para mí; nosotras no habíamos sido muy cercanas o siquiera decentes amigas. Yo iba a la escuela, y el grupo de Serena orbitaba a mí alrededor y yo no hacía nada para alejarlas hasta que no involucrara actividades luego de la escuela. Naru no fue una de mis personas preciosas, pero su hospitalización fue parcialmente mi culpa; el coma en el que estaba, los meses gastados, eran mi culpa también así que todo lo que podía hacer era aferrarme a la esperanza de que ella despertara y encontrara la fuerza para caminar fuera de esto.

Y cuando lo haga, su pupitre estaría esperando por ella.

"El asiento está ocupado." Mi voz era acero, lo suficientemente ruidosa para ser escuchada por la clase entera. Todos voltearon a verme mientras yo miraba a Venus; las palabras se me escaparon, un poco más duras de lo necesario supongo que di a entender mi punto. Nuestra sensei parecía avergonzada a mi arranque repentino, y siseo mi nombre en forma de reprendida. Me gire a verla, mirada indiferente, y diciendo lentamente, "El asiento está ocupado, ¿No es así, sensei?"

Ella presiono sus labios juntos, dirigiéndose a Venus. "Aino-chan, estoy terriblemente apenada por tal comportamiento," a esto, sus ojos destellaron hacia mi dirección. "Pero desafortunadamente, ese pupitre esta de hecho ocupado. Tenemos una estudiante enferma en este momento, verás. Pero cualquier otro pupitre está bien para usar, si no te molestaría moverte."

"No hay problema," Venus respondió entusiasta, moviéndose a un pupitre más al fondo. "Lo siento por eso."

Yo me relaje, volteando mi vista a otro lado.

Cuando la clase empezó, sentí las miradas de mis compañeros perforando sin piedad mi espalda. Yumiko me dio una mirada aprobatoria y una compresiva media sonrisa antes de volver a concentrarse en la lección de enfrente. Mi mente no me permitió mantenerme al tanto con ellos, demasiado ocupada corriendo una docena de diferentes trenes de pensamiento. No debí haber hecho nada para resaltar con Venus y Mercurio, no debí haber reaccionado de la manera en la que lo hice. Pero más importante aún, Venus y Mercurio estaban juntas.

Esto era grande, más allá de mi imaginación.

Venus estaba aquí, el hecho de que no vino sola no podía ser una coincidencia; ¿Significaba eso que Mercurio fue despertada? Seguramente ella debió haberlo hecho, y si ese era el caso entonces Venus de alguna manera la encontró con solo un nombre para guiarse. Yo pause, inquietud revolviendo mi estómago mientras contemplaba ese pensamiento. Un nombre, solo le di un primer nombre y ¿de alguna manera, de alguna forma venus se las arregló para encontrarla? Me retorcí en mi asiento, una mano presionada a mis labios mientras consideraba las posibilidades; ella debió haber tenido tal vez un mes desde el momento en que le llego la carta, ¿un mes para llegar aquí y encontrar a una chica en una ciudad de este tamaño?

Pero de nuevo, Venus era la líder de las Sailor Scouts por una razón.

Estaba comenzando a darme cuenta que tal vez la había subestimado, y eso era una cosa increíblemente peligrosa que hacer. Tendría que ser mucho, mucho más cuidadosa de ella y Mercurio, desde hoy en adelante. Estas chicas estaban lejos de ser estúpidas, había una razón por la que eran una fuerza a tener en cuenta y ahora las cosas se complicaron un poco más; yo necesitaba que despierten a las otras chicas y comiencen con sus vidas combatiendo el crimen mientras yo me mantenía lo más lejos en lo humanamente posible. Si las otras dos no despertaban para el momento en el que tenga suficientes fondos para abandonar la ciudad, dejaría a Venus otra nota y tratar de ser más específica.

Y entonces, ellas estarían por su cuenta.

Sin el Cristal de plata, el imperio obscuro o lo que sea no sería una amenaza tan grande. Ellos eran poderosos, sí, pero sin eso ellos deberían estar relativamente a la par con las Sailor scouts. Con suerte sufrir algunas derrotas y tener sus traseros pateados fortalecerían a las Sailor un poco. Eso era en todo lo que podía creer a este punto, no podía quedarme cerca y tirar de los hilos para ayudarlas en el camino o ellas contarían con eso siempre.

Cuando el timbre sonó para el almuerzo, trate de sacarme de mi trance. Yumiko volteo su pupitre para encarar al mío y comenzó a sacar su propio almuerzo. Las otras dos chicas del grupo de Serena se nos unieron, y comenzaron a charlar sobre una de nuestras asignaciones. Yo estaba escuchando a medias, picando de mi propia comida y pensando sobre el resto del día; era lunes, y yo no tenía práctica de aikido hoy así que luego de la escuela estaría trabajando. El tema de este mes en The Faber era Criaturas Del Reino De Los Bosques, y porque dios me odia yo saque la varilla corta y termine siendo el conejo.

Como si el universo no fuera lo suficientemente cruel.

El atuendo en si estaba bien, cómodo y me cubría lo suficientemente bien; es solo que yo no tenía un gusto para el vil giro irónico, como si mi vida fuera una gran broma cósmica. El impulso de arrojar algo me plagaba cada vez que pensaba demasiado en ello, así que trataba de mantener mi cabeza en otras cosas. Entre la mesada y el trabajo, tenía una creciente pila decente de fondos; no exactamente una pequeña fortuna de ninguna forma, pero probablemente suficiente para comprar un boleto de avión al extranjero. No podía dejar mi país obviamente, pero aun así era lindo saber que mi esfuerzo estaba comenzado a dar sus frutos.

"Disculpa." Una ligera voz dijo, sacándome de mis pensamientos. Mire hacia arriba, accidentalmente topándome con la mirada de Venus. Yo me estremecí levemente, asustada, y cambie mi línea de visión a su frente. "Tú eres Tsukino Usagi, ¿verdad?"

"Uh, si…" hubo un movimiento detrás de ella, y una mancha de azul me dijo exactamente quién era.

"Yo soy Aino Minako." Dijo Venus. "Solo quería decir perdón, por lo de hace rato. No me hubiera sentado ahí si lo hubiera sabido."

Les eche un vistazo a las otras chicas, tomando nota del apaciguamiento en sus expresiones, y alce los hombros. "Está bien, no lo sabias…" eso no me detuvo de responderle mal antes, pero como sea; si ella no iba a guardar rencor entonces yo tampoco lo haría. Hubo un momento de silencio incomodo entre las dos, donde yo esperaba que se fuera y ella se quedaba ahí parada.

Entonces, una de las chicas de nombre Kuri hizo lo impensable.

"¿Quieres sentarte con nosotras?" ella pregunto, moviéndose para hacerles lugar. Yo apreté mis dientes, mirando hacia adelante directo a una pared con una expresión vacía mientras las Sailor Scouts aceptaban, trayendo sillas y acomodándose. Las cinco chicas continuaron charlando y cuchicheando por un rato, y esta vez yo escuchaba atentamente, en alerta máxima. Mercurio era más tranquila que Venus, rara vez dando sus opiniones y dejando a las otras guiar la conversación como yo haría usualmente. Yo espere, recogiendo cada detalle que pude sobre las dos, y cerca del fin del receso Venus finalmente mostro sus verdaderas intenciones.

"No quiero ser grosera," Ella murmuro. "Pero estaba curiosa. ¿Puede alguna de ustedes hablarme de su amiga enferma? ¿Osaka Naru?"

Las chicas se callaron, y yo entrecerré los ojos mirándola.

Nuestra sensei nunca menciono el nombre completo de Naru en voz alta; ninguna de ellas lo hubiera sabido excepto si específicamente le hubieran preguntado a alguien antes. Y si ellas realmente lo hicieron entonces, ¿Por qué preguntarle a alguna de nosotras? Kuri, como la traidora que claramente era, comenzó a explicar. "Naru-chan estuvo en el hospital por un tiempo ya; la tienda de su familia fue robada, y allí… ella está en coma, dicen que es fatiga. Pero está bien, ella se puso mejor; los doctores piensan que ahora podría despertar en cualquier momento."

Kuri estaba estirando la verdad aquí; Naru si se veía mejor, pero ella no estaba bajo ningún término sanada. Los doctores eran estúpidamente positivos; ellos no entendían que su coma fue infligido sobrenaturalmente. Si, era posible que ella pudiera despertar pronto pero también era posible que no lo haga por un largo tiempo. Nadie sabía con seguridad, estos ataques eran enteramente nuevos para los doctores de Tokio y ellos no sabían ni de cerca tanto como les gustaría. La única razón por la que alguien pensaba que ella podría despertar pronto era porque comparada con su madre (quien no estaba ni mejor ni peor que antes), Naru se veía como una fresca flor de primavera.

"Eso suena terrible, espero que se recupere pronto." Mercurio pauso, y se inclinó hacia adelante. "Pero es un poco extraño, ¿No piensan? ¿Tantas personas atacadas y hospitalizadas por fatiga?"

"Si, eso es raro…" la cien de Yumiko se frunció. "Pensando ahora en eso, ¿No dijeron las enfermeras que el coma la Sra. Osaka fue causado por fatiga también?"

Las otras chicas vociferaron su acuerdo, pero yo estaba demasiado ocupada observando la mirada intencionada que Venus y Mercurio se dieron la una a la otra como para compartir mi propia opinión en el asunto. Ellas estaban en busca de información sobre Naru, ¿Pero porque? ¿Qué les importaba a ellas?

"¿Tu… tú crees que podría haber algún tipo de atacante serial suelto?" Kuri especulo preocupada.

"Oh, yo no me preocuparía por eso." Venus la tranquilizo. "Quiero decir, si fuera así la policía ya estaría en eso."

Si, los mejores de Tokio estaban trabajando, bien.

Es una lástima que esto estaba más allá de su nivel, esos tipos no serían de mucha ayuda a la larga; aun así, es mejor no señalar esto. Las chicas parecían ya bastante angustiadas con la idea, y Yumiko lo hizo aun peor añadiendo,"Tal vez es un virus o algo. Quiero decir, el día en el que Naru entro en coma todas nosotras estuvimos juntas en su tienda, ¿Y luego no todas nos enfermamos?"

"¡Es verdad!" Kuri asintió. "Tuve nauseas al día siguiente, y todas nos quedamos en casa."

"Pero te mejoraste, ¿Verdad?" Venus inquirió. Ella estaba observándonos a todas, e incluso si yo no estuve presente en ese momento asentí junto con el resto de chicas. Nadia había mencionado mi ausencia, y yo sería la última en decir lo contrario, especialmente si me daba una posible ventaja en el futuro.

"Si," Yumiko se movió incomoda, y dudosa dijo, "Pero definitivamente me sentí terrible por un largo tiempo después. No podía siquiera mirar el anillo de la tienda de Naru-chan que conseguí; lo devolví por correo, ni siquiera me importa obtener mi dinero de vuelta. Por alguna razón se sentía mal conservarlo."

"Nosotras también lo hicimos." Kuri comento. "Pero la tienda está cerrada ahora mismo, así que puede que no haya nadie allí para devolverlos por un tiempo."

Venus parecía extremadamente interesada en esto. Yo mantuve mis oídos atentos por el resto del almuerzo, tratando de tener una mejor idea de lo que ella y Mercurio pudieran estar pensando. Pero los tópicos cambiaron a otras cosas menos importantes, y cuando las clases comenzaron otra vez nada resalto particularmente para mí. Después del último timbre yo fui veloz en huir, tome mis cosas del casillero mientras ignoraba el otro a mi derecha sobre decorado de cosas. Estaba ansiosa por partir, el trabajo estaba al otro lado de la ciudad y lo más pronto llegara, más horas podría estar ahí. Pero algo sobre el almuerzo aun me molestaba; era una picazón que no se iría no importa cuanto lo intentara.

Estaba saliendo de la escuela cuando las vi caminando más adelante fuera de las rejas; a Mercurio y Venus. Ellas se movían rápido, como si estuvieran en un apuro y no quisieran levantar sospecha, pero yo ya las vi. Mi instinto me hizo seguirlas, susurrando que esto era algo que debía ver. Con el corazón latiendo ruidosamente, les seguí el rastro, manteniéndome lo más alejada de ellas posible y moviéndome a un paso levemente más lento que ellas; era mejor arriesgar perderlas que ser atrapada. Estaba de más decir que esto era increíblemente estúpido de mi parte, pero más que simple curiosidad me movía a este punto. No me gusto esa conversación en el almuerzo, y tenía la sensación de que tampoco me gustaría lo que sea que estén haciendo esas dos.

Ellas caminaron por alrededor de quince minutos, y durante ese tiempo un gato blanco se les unió, permitiéndose ser sostenido en los brazos de Venus mientras continuaban caminando. Por suerte, ellas iban por unas calles concurridas y no era difícil mezclarse con los otros estudiantes que salían de la escuela. Un sentimiento de terror comenzó a escalar en mi cuando las vi acercarnos a un edificio familiar en medio de la ciudad. Ellas pararon al otro lado de la calle de ello y esperaron otros cinco minutos, un periodo en el que me puse más y más nerviosa. Finalmente, a las tres se les junto un gato negro, y detrás de él… otra chica. Largo y negro cabello, brazos cruzados, y portando una expresión seria. Mi corazón paro por un segundo mientras juntas cruzaron la calle y entraron al hospital de Azabu-Juuban donde Naru se estaba quedando.

Mire con los ojos vacíos a las puertas automáticas cerrándose, analizando lo que acababa de ver.

Sailor Marte entro al juego.


"Dos sodas dietéticas, y una orden de crepes." Recite animada a la mesa para dos delante de mí, alcanzándoles su recibo. "Tómense su tiempo por favor."

Me aleje de la mesa para darles tiempo para pagar y retirarse, sonrisa cayéndose cuando entre a la parte de atrás. Los cocineros apagaron los hornos y limpiaban antes de irse. Harumi también estaba ahí, reclinado contra una pared y revisando algo en su portapapeles frente a él. El miro hacia arriba cuando estaba rodando mis muñecas, haciendo sonar un par de cracs de ellas y dándole un escalofrió.

"Eso," el comenzó dramáticamente, apuntando el bolígrafo en su mano a mi dirección. "Fue terrorífico. Te vas a dar un túnel carpiano si no estiras apropiadamente esos músculos antes y después de trabajar."

"Oh no," dije monótonamente. "no un túnel carpiano, todo menos eso."

"Tú piensas que es todo risas y diversión ahora, pero tú solo espera; en diez años más estarás utilizando tirantes por la noche, usando crema para aliviar el dolor y pensaras si solo hubiera escuchado a Haru-chan."

Si solo mi único problema en diez años en el futuro apareciera en la forma de túneles carpianos, entonces me pondría de rodillas y besaría los pies de Harumi. Considerando el estado de las cosas, ese futuro está viéndose cada vez más improbable. "Me asegurare de llamarte el día que eso suceda solo para que tú puedas decirme como tenías razón."

La sonrisa de Harumi era angelical. "Eso es todo lo que pido, ¿Ya están tus mesas todas limpias?"

"Tengo a los últimos clientes pagando ahora." Yo respondí. "Pero la mesa esta despejada, y solo necesito darle una pasada cuando se vayan y habremos terminado."

El inclino su cabeza un lado, ojos entrecerrándose levemente. "¿Enrollaste los cubiertos?"

"Los ciento doce juegos, sí."

"¿Barriste el pasillo del fondo?"

"El pasillo del fondo, la habitación de casilleros, y también saque la basura." Me pare recta, orgullosa pero tratando de no sonar como si estuviera presumiendo. Le dije que no se arrepentiría de contratarme, y tenía la intención de mantener mi palabra. Las tareas de las meseras rotaban todos los días, a veces era barrer la parte trasera, o trapear el piso; algunas tiraban la basura, o reabastecían el vestidor y los postres exhibidos, o limpian el baño. Todas teníamos nuestras tareas, y se nos pedía que enrolláramos sesenta juegos de vajillas de plata con pañuelos antes de irnos por el día.

Yo era ambiciosa, y desde que este trabajo estaba empezando a ser una de las pocas cosas en las que no apestaba, iría la milla extra en ello. A Harumi no le gustaba cuando hacia las tareas de las otras chicas por ellas, así que me tomo un tiempo darme cuenta que cosas podía hacer por mi cuenta para demostrar mi valía. Este café no era un lugar eterno, pero posiblemente ya me haya encariñado, solo un poco, y quería ser la trabajadora más valiosa de Harumi. Cuando me miraba ahora, esa mirada retadora se convirtió en algo más suave y el suspiro, poniendo una palma en su mejilla. "¿Cómo rayos conseguí a una chica tan destacada como tú en mi equipo?"

Yo respondí alegre. "Es un mundo extraño."

"En efecto lo es." Harumi hummeó. "Te puedes ir por el día, yo terminare de limpiar. Es lunes, después de todo; tienes escuela mañana. Ahora shoo."

Me trague la protesta que estaba en la punta de mi lengua. No había caso pelear con un hombre como Harumi, él siempre se salía con la suya. Le agradecí, me cambie de mi traje de conejo y comencé a caminar a casa. Era un poco pasada las ocho, y la cena fue servida hace ya mucho para el momento en el que volví a la residencia Tsukino. Esto se volvió una ocurrencia común, e Ikuko no parecía tener mucha preocupación sobre mis idas y venidas siempre y cuando me fuera bien en la escuela y apareciera al final del día; usualmente yo le decía si iba a quedarme hasta tarde fuera, así ella no se preocupaba demasiado, e Ikuko me guiñaría como si estuviéramos compartiendo un secreto.

Estaba empezando a sospechar que ella puede tener la impresión de que esto tenía algo que ver con un chico, y para ser honesta no podía molestarme en corregirla.

A este punto necesitaba toda la ayuda que pudiera conseguir, y si pensar que tenía un novio le daba a Ikuko alguna paz mental, entonces que así sea. La única persona que me daba algún problema real era Shingo, el hermano menor de Serena. Él se estaba volviendo cada vez más ruidoso estos días, y el sentimiento me recordaba vagamente a mi propia hermana, así que de vez en cuando lo consentía. Cuando entre a la casa, él estaba esperando en el pasillo, con los brazos cruzados como un padre decepcionado.

"Estabas fuera tarde." El menciono, un poco de acusación tiñendo su tono. Yo tenía una cabeza de diferencia en altura con él, así que era entretenido verlo mirar hacia arriba y tratar de ser intimidante a la vez.

"Soy una chica ocupada." Le dije, sacándome los zapatos. "No hay de otra. Mis fans no pueden tener suficiente de mí."

Shingo se mofó. "¿Quién sería un fan de ti?"

"Hey, yo soy adorable." Dije, intentando pasar a través de él cuándo se puso frente a mí, casi como tratando de tirarme. Yo sonreí, con todos los dientes, y puse mi mano en su cabeza. La sacudí, fuerte, y Shingo bateo como un ave tratando de hacerme parar. Su cabello estaba estático y para todos lados cuando él se las arregló para salir de mi agarre. El me miro mal y yo reí. "Hasta luego, mocoso."

Sus murmullos se desvanecieron mientras subía las escaleras a la habitación de Serena y cerraba la puerta detrás de mí. Demasiado cansada como para ducharme, simplemente me desplome en la cama, aun en mi uniforme escolar, y deje mis pensamientos vagar por un rato. La familia de Serena siempre dejaba un dolor fantasma en mí, y evite pensar más en ello. Seguí volviendo al momento donde las Sailor Scouts entraron al hospital, y sus extrañas preguntas en el almuerzo. Naru fue solo otra víctima, drenada como docenas de otras personas alrededor de Tokio, así que ¿Por qué estaban tan interesadas en ella?

Odiaba no saber.

Hasta hoy, no sabía que Mercurio y Marte ya se habían despertado. Esto cambiaba básicamente todo; Venus estaba despertando mas rápido de lo que pensé, claramente ella no necesitaba ninguna ayuda y no estaba segura si eso me preocupaba o no. Júpiter era la única que faltaba, y una vez que fuera encontrada, ¿Qué podía esperar yo de ellas? Venus era firme en proteger a la Princesa de la Luna si recuerdo bien, así que ¿Qué tan lejos ira con tal de encontrarme?

A algún punto, ellas de darán cuenta que quien sea que mando la carta definitivamente no estaba entre ellas.

Solo le di a Venus tres nombres; Marte, Júpiter y Mercurio. Luna sabría que aun había una Sailor por encontrar, y no sería descabellado pensar que quizás Sailor Moon, la única faltante de la lista, fue quien que la envió. Yo aún me aferraba a la esperanza de que sospecharan de Mamoru en mi lugar, pero eso no se sostendría por mucho tiempo. Las Sailor Scouts no buscarían solo por la Princesa Lunar; ellas también buscarían a Sailor Moon eventualmente.

Tal vez ellas pensaban que Naru podría ser Sailor Moon, o la Princesa de la Luna.

Eso explicaría el interés insano en ella, pero ellas se darían cuenta tarde o temprano; Naru no era la chica que estaban buscando.

El descanso fue inquieto para mí esa noche, me sentí como si me estuviera olvidando algo y para la mañana siguiente no estaba más cerca de una respuesta. No quería ir a la escuela hoy, estaba demasiado cansada para lidiar con eso, pero al final persevere. Ahora mismo, con las Sailor Scouts en la ciudad era crucial mantener una rutina; quería aparecer en sus mentes lo menos posible, y para hacer eso necesitaba ser aburridamente normal. Así que fui a la escuela, hice todo lo que estuve haciendo desde el final de las vacaciones de verano, y no actué diferente.

Mis interacciones con Mercurio y Venus eran mínimas, siempre incluían al menos una de las otras chicas. Todo era lo usual, justo hasta que estaba dejando las puertas de la escuela. Aullé de sorpresa cuando manos se envolvieron alrededor de mi cintura desde atrás y fui alzada del suelo y girada una vez. Una risa familiar alcanzo mis oídos cuando la persona me puso abajo, y yo me voltee con una sonrisa de mala gana para ver a Matsuo. El sacudió sus cejas cómicamente, fácilmente esquivando cuando lo pateé.

"Con cuidado ahí, tigre." El dio unas risitas, manos arriba en derrota. Entonces ese brillo de travesura entro a su expresión, y con una sonrisa creciente Matsuo añadió, "¿O debería decir, pequeña coneja?"

"Cállate." Fui por un golpe, el cual el también esquivo. "¿Qué estás haciendo aquí, de todas formas? Alguien podría confundirte por un pervertido, parado fuera de una escuela de esa manera."

El alzo los hombros. "La curiosidad es una cosa poderosa."

Yo pare, esperando que se explique o diga algo más pero Matsuo no pareció sentir la necesidad de añadir nada más. Un suspiro se me escapo mientras nos parábamos ahí, y fue entonces que me di cuenta de los otros estudiantes mirándonos. Un pequeño grupo de chicas pasaron a un lado de nosotros lentamente, susurrando y mirándolo a Matsuo de pies a cabeza; él les sonrió, dulce como siempre, y ellas rieron antes de irse. Yo lo mire con diversión, y después de un momento el me atrapo los ojos y dijo. "¿Qué?"

"Deberíamos irnos, antes de que alguien llame a la policía por un rarito vagando alrededor de chicas de secundaria." Yo lo empuje un poco, y juntos comenzamos a caminar hacia el dojo. Le di una mirada considerativa mientras íbamos, pensamientos volviendo a las chicas riendo. No era algo en que había pensado antes, pero mirándolo ahora, no era difícil de ver porque esas chicas miraban. Matsuo era guapo, talvez no tan bonito como Mamoru, pero definitivamente lo suficientemente atractivo como para prestarle atención.

Mamoru era delgado; fuerte, pero irónicamente más bien principesco en apariencia. Sus rasgos eran aristocráticos, con esos pómulos altos, una nariz recta, y largas pestañas. Mamoru tenía intensos ojos inquisitivos y un cabello que caía perfectamente sin ningún esfuerzo, él también tenía esa aura de responsabilidad y liderazgo. Él era un niño bonito, sí, pero tenía una fuerza tranquila en él; y más bondad de la anticipada, y… hm.

De todas maneras, Matsuo era atlético; sus hombros eran anchos, y sus músculos eran más definidos. Él estaba cincelado, bronceado con ojos marrones y cabello marrón despeinado y era algo bueno que tenga tal sonrisa ganadora y una personalidad tan abiertamente amigable porque de otra manera el formaría una apariencia intimidante; el tipo que ningún padre querría ver cerca de su hija. Era su personalidad la que hacia todo sobre el sentirse cálido y atrayente más que duro y obscuro. Tal vez era por eso que disfrutaba su compañía tanto, porque en un mundo tan incierto Matsuo era una presencia estable; constante y tranquilizadora.

Si las cosas se iban al demonio, sabía que él tendría mi espalda.

Cada vez que reconocía esto, mis pies se volvían pesados con desesperación. Seguido trataba de no pensar en eso alrededor de él, mi salida eventual de la ciudad; por alguna razón, cada vez que lo hacia mi garganta se tensaba y tenía un breve momento de falta de aliento. Incluso ahora, podía sentir el comienzo de ello, y la desesperación de sacar mi mente de ahí me hizo escupir la primera cosa que se me vino a la cabeza. "Hoy tengo mucha tarea."

"¿Oh?" Matsuo respondió. "Okay, ¿Quieres hacerla antes o después de aikido?"

"Antes. No es mucho y preferiría sacármela de encima." Además, podía usar la distracción. Cuando llegamos al dojo, este estaba vacío a excepción de Hajime-sensei, quien apenas miro hacia nuestra dirección antes de entrar a su oficina en el fondo. Matsuo estuvo viniendo aquí por algunos años ya, y ahora en su año final de escuela secundaria el repartía su tiempo entre esto y The Fabler. Una vez, le pregunte cuánto dinero hacia trabajando aquí, curiosa del porque el necesitaba otro trabajo, y Matsuo me explico que el dojo era más como una pasantía. El no ganaba nada aquí, y solo comenzó a ayudar dentro del lugar sin que Hajime-sensei siquiera tuviera que preguntar.

Me sorprendió, pero de nuevo, este era el tipo de persona que Matsuo era.

"Bueno," el murmuro, sentado a mi lado mientras sacaba la tarea asignada. "¿Qué tenemos hoy?"

"Historia." Murmure con desagrado. "Un poco de matemática también, y japonés."

También tenía tarea de inglés, pero esa no era una materia que quería que él me viera haciendo por obvias razones. Matsuo asintió, mirando las diferentes materias frente a nosotros antes de tomar Historia y leer las instrucciones. Yo tome un cuaderno y un lápiz de mi mochila, y el paso a la página derecha en mi libro de texto antes de aclarar su garganta y leer el párrafo en voz alta. Yo escuchaba atentamente mientras hablaba, escribiendo las cosas importantes como fechas y el pausaría cada vez que mi lápiz tocara mi cuaderno, esperando que terminara antes de continuar.

Esto se había convertido en algo así como una tradición entre nosotros, comenzando hace un par de semanas atrás cuando mencione mi tarea de verano. Matsuo sabía que leer por largos periodos de tiempo me daba migrañas mortales y tomaba mucho tiempo, y él se ofreció a ayudarme con eso. Hacerlo leer todo en voz alta me ayudaba a entender con más facilidad, y tomaba la mitad de esfuerzo. Con el tiempo se debió volver obvio para el que yo no era estúpida, solo necesitaba las preguntas dichas en voz alta para mí. Responder era la parte más sencilla, y entre los dos terminamos mi tarea dentro de la hora.

Teníamos alrededor de veinte minutos antes de que la clase comience, así que después de cambiarme limpie mi desorden mientras Matsuo miraba. Podía notar que él estaba pensando profundamente en algo, así que me mantuve en silencio, y después de un par de minutos el finalmente hablo. "Usagi, ¿Alguna vez le has dicho a alguien sobre tus… migrañas? ¿Alguna vez le hablaste a alguien sobre eso?"

"No," pase mis manos por mi cabello, recogiéndolo en una cola de caballo. "Quiero decir, no hay punto en hacerlo; a quien sea que le preguntes te dirá que la escuela no es exactamente mi fuerte."

"Bueno… tal vez deberías." El froto su nuca. "No te tomes esto a mal, pero ¿Alguna vez consideraste que quizás hay algo, er, más en tus problemas de lectura?"

Mis cejas se fruncieron por su comportamiento, como si estuviera tratando de ser delicado con sus palabras. ¿Por qué tomaría eso de mala manera? Era bien sabido que me costaba, a Tsukino Usagi no le iba bien en la escuela, así que no veía por qué debería ofenderme. El debió haber visto la incomprensión en mi cara, porque de repente la expresión de Matsuo se torció en lo que parecía frustración, y el resoplo. "Usagi-chan, ¿Sabes lo que es la dislexia?"

Oh.

Yo asentí, y el continuo. "¿Así que sabes que las personas con eso con frecuencia tienen problemas leyendo palabras correctamente o leyendo cosas por un periodo de tiempo extenso?"

Demonios, el realmente creyó que mi problema era un caso no diagnosticado de dislexia y no la barrera del lenguaje y japonés a medio aprender que realmente era. Me senté ahí por un momento, insegura de como remediar la situación; ¿Cómo le explico la causa real de mis migrañas sin sonar como una lunática? Pero entonces… ¿era la dislexia tan diferente de mi propia incapacidad? No podía solo pretender tenerla, había algo horriblemente irrespetuoso sobre la idea, pero tal vez me ahorraría el problema de dejar que saque sus propias conclusiones en el asunto.

Siempre y cuando no se lo mencione a nadie.

"Matsuo, mi problema leyendo es… relativamente nuevo para mí. Estoy bien como están las cosas ahora mismo, y no quiero discutirlo con extraños aun. Si ya no puedo manejarlo más hablare con alguien, ¿Okay?"

El me sostuvo la mirada, meditando sobre la idea, y asintió.

Entonces la alegría volvió, y el tema fue dejado. Yo me pare y estire mientras él me contaba las actividades de la lección de hoy. Mientras las personas comenzaban a llegar, me encontré a mí misma apreciando la amistad que gane con Matsuo; él no me discutió en el asunto, y no planeaba ir en contra de mis deseos. Yo estaba agradecida que hubiera alguien en este mundo levantándome en lugar de tirándome abajo.

Él es el mejor amigo que pude haber pedido.


N/A

El progreso va lentamente, y una vez más perdón por el capítulo corto pero entre el trabajo y las preparaciones para el huracán no sabía cuándo tendría la oportunidad para escribir algo y quería sacar este capítulo antes de que el huracán se acercara demasiado y pierda electricidad o lo que sea.

De todas maneras,

¿Pensamientos? ¿Preguntas?

¡Por favor Review!

Narradora: estoy tan feliz de que la autora me haya dado permiso para publicar esto, fue como un ángel caído del cielo. Añadiéndole que me sentía culpable por haber empezado a publicar los capítulos antes de que ella me haya dado permiso. u.u mis pecados fueron perdonados. Probablemente estén leyendo esto mucho más tarde de que eso haya ocurrido, pero es solo que dejo unos capítulos de reserva para tener (^w^U)

Por otro lado, lamento haber tomado más tiempo del que dije que tardaría. Descubrí que mudarme de nuevo a mi país nativo fue más difícil de lo que pensé originalmente. De repente toda mi familia y amigos querían visitarme, ya se imaginaran que mi batería social está lista para darse por vencida y llorar. Lo bueno es que mi hermano mayor arreglo mi computadora y ahora esta como nueva (o lo mejor que una computadora de 8 años podría estar). Aprovechare el tiempo que me queda antes de las clases para traducir todo lo que pueda, ¡deséenme suerte!