Capitulo siete
N/A
¡ESTOY VIVA!
Un relativo amable comenzó una página en gofundme para sacar a mi familia de la muerte segura, y sorprendentemente ¿funciono? Fuimos capaces de evacuar lo cual fue genial porque mi perro estaba temblando como loco (ella sabía que algo andaba mal), lo único malo fue que la Van que nos prestaron resulto estar infestada con hormigas así que todo nuestro plan y productos perecederos murieron.
Pero estoy viva, y tengo electricidad (ocasionalmente), así que la historia debería seguir.
Disclaimer: me pertenece Rabbit of the Moon, y eso es todo.
La vida se volvió surreal con la llegada de las Sailor Scouts
Era una cosa escuchar sobre los ataques y hospitalizaciones pasando en la ciudad, y otra enteramente diferente ver a los responsables de pararlas día tras día. Venus y Mercurio llegaban seguido con círculos obscuros debajo de los ojos, portando el usual moretón pero ni una vez se quejaron o faltaron a la escuela. Con frecuencia me encontraba a mí misma en un estado de incredulidad, que ellas puedan vivir dos vidas de esa manera, ir a la escuela para educarse a sí mismas y luego saltar de nuevo a luchar cada noche.
Yo no tenía ese tipo de coraje.
Por las siguientes dos semanas, ellas mantenían un oído contante en busca de cualquier actividad sospechosa que nuestros compañeros pudieran haber escuchado o rumoreado, y aunque ellas aun no lo supieran, yo mantenía un ojo atento a las mismas cosas que ellas. Quería mantenerme lo más alejada posible de cualquier cosa que tenga que ver con la Dinastía Obscura, Tuxedo Mask, o las Sailor Scouts, y debía decirse que estaba haciendo un trabajo espectacular.
Lamentablemente, no podía evitar a Venus y Mercurio todo el tiempo ya que ocurre que compartimos clases juntas, pero eso estaba bien; tomarme la molestia de esquivarlas en la escuela definitivamente captaría su atención, lo opuesto de lo que quería. Así que cualquier momento que se acercaran, yo no huía no importaba lo mucho que me gustaría hacerlo. En su lugar, les mostraba el mismo cortés desinterés que nuestros compañeros recibían cada vez que intentaran interactuar conmigo.
No tenía real interés en conocer a las Scouts, así que no era una tarea difícil de realizar.
Nuestras interacciones eran pocas y de escaza frecuencia, y nunca estaba sola cuando la ocasión llegaba. Desde la ausencia de Naru, a las amigas de Serena se les dio por gravitar alrededor de mí, y en tiempos peligrosos como estos me encontré no importándome tanto. Con alguien más alrededor, tenía un mejor sentido de seguridad contra Venus y Mercurio; para ellas, yo probablemente me mezclaba con todos los demás, teniendo mi propia voluntad. Así que fuera de la escuela, donde tenía mi propia vida, las chicas eran una barrera bienvenida para mí, y por dos semanas me las arregle para mantener una buena distancia del mundo sobrenatural.
Pero hoy, las cosas eran diferentes.
Era martes en la tarde, y tenía lección de aikido más tarde pero desafortunadamente yo no sería capaz de ir temprano y juntarme con Matsuo como siempre. Aikido era los martes, jueves y sábados, y el dojo estaba a solo seis bloques del hospital así que en los días escolares la ruta que yo tomaba para llegar allí siempre me hacía pasar por ese lugar. Obviamente, esta caminata se había convertido en rutina para mí así que cuando algo me hacía romper esa rutina, lo notaba inmediatamente. Durante las últimas cuatro veces que tome esa ruta, había solo una diferencia, un cambio en mi vida y ese eran las condenadas Sailor Scouts.
A veces ellas estaban detrás de mí, o diez metros en frente, o incluso a mitad de calle de mí, pero ellas siempre estaban en ese camino, y siempre estaban yendo hacia el hospital. A veces ni Venus ni Mercurio estaban a la vista, pero más adelante, paradas al otro lado de la calle del hospital estarían Marte y Luna, esperando por su llegada. Ahora, yo intente ignorarlo, batalle tanto para mantenerme alejada y no involucrarme con sus asuntos que no eran de importancia para mí.
Pero era como una costra, pelada a medias y desesperada por ser picada, imposible de ignorar. Nadie hacia tantas visitas a al hospital por una completa extraña, y de alguna manera yo sabía que no estaban ahí para ver ninguna otra víctima de los ataques. Cuando me había vuelto tan protectiva de Naru, ni siquiera lo sé; estaba segura de que cuando ella despierte, ya no me importaría una mierda lo que hiciera, mi trabajo estaría hecho y mi conciencia aclarada.
Pero ella aun no había despertado.
Naru aun debía de despertar y se encontraba en un estado vulnerable y la lógica era una espada de doble filo. Yo sabía que ellas no tenían ninguna intención de hacerle daño, pero también sabía que el peligro no solo seguía a esas chicas como una sombra; las acosaba. Naru no necesitaba eso, y temía que su presencia continua aquí solo haría que su condición empeorara. Había una sensación satírica en todo este asunto, y estaba completamente consciente de ello. Aquí estaba yo, parcialmente responsable del estado de Naru, y aun así tratando de protegerla de daño futuro.
Y aquí estoy yo, totalmente preparada para bloquear otras visitas cuando yo misma apenas podía tolerar estar en su presencia por más de unos minutos.
Pero no podía evitarlo, cada vez que venía a ver a Naru siempre terminaba sintiéndome completamente cansada; era como si ella me estuviera drenando de toda la energía con simplemente estar recostada ahí. Mi entera situación era un desastre, y parte de mí no quería hacer nada más que caminar lejos y dejarle el problema a alguien más. El único problema era que no había nadie más para pasarle esta tarea, nadie encontraría a las Sailor Scouts lo suficientemente sospechosas como para necesitar una confrontación; nadie a excepción de mí. Algo debía hacerse, antes de que un enemigo finalmente las note y haga una desafortunada conexión entre las Sailor Scouts y Naru.
El plan comenzó el viernes, donde por el transcurso de los siguientes cuatro días el personal del hospital Azabu-Juuban recibió variadas quejas de un puñado de diferentes personas sobre la política de mascotas. Entonces, anoche luego de mi jornada arregle para que una propina anónima sea dejada en el escritorio de una enfermera de cabecera muy importante. Todo esto me costó un poco de mis ahorros, pero fue dinero bien gastado. Hoy deje la escuela temprano, salteándome mi última clase en orden de llegar al hospital antes que cualquiera de las Sailor Scouts tuviera la oportunidad. Entre por las puertas automáticas con un saltito en mi paso, impaciente por ver los resultados de mi plan.
Di diez pasos dentro antes de que la enfermera de cabecera me viera y se acercara. Yo mantuve mi expresión en una de amable curiosidad cuando ella me paro con un cortés saludo y un guardia a su espalda.
"Perdone," ella dijo, bloqueando mi camino. "No es mi intención molestarla, pero me temo que tendré que preguntarle que le muestre el contenido de su mochila a Arai-san de aquí." Ella señalo al guardia de seguridad, Arai, y el dio un paso adelante. "Ha habido problemas con estudiantes escondiendo mascotas recientemente, y está causando molestias para los pacientes y los visitantes con alergias."
"Entiendo." Yo replique, entregándoles mi mochila sin dudar.
La enfermera de cabecera me sonrió mientras Arai-san revisaba la mochila antes de devolvérmela. Entonces, para mi sorpresa ella me detuvo una vez más añadiendo, "Oh, ¿No eres tu una de las amigas de Osaka-chan?"
"Si, lo soy."
"Debe de ser una chica muy dulce," ella alago. "Teniendo tantas compañeras visitándola a diario. Estoy segura que se alegrara cuando despierte. Bueno, ten un buen día, mi cielo."
"Tu también." respondí débilmente, pensamientos envolviéndome mientras hacia mi camino hacia el ascensor.
¿A diario?
Solo ¿Qué tan seguido las Sailor Scouts venían? No, tacha eso, ¿Por qué aún seguían viniendo aquí, semanas después de la visita inicial? Ya deberían de haberse dado cuenta que Naru no era la persona que estaban buscando, ¿verdad? Medite en ello todo el camino hasta la habitación designada de Naru, dudosa de que exactamente siquiera tenían planeado con ella. Luna y Artemis deberían ser capaces de sentir si ella era una Scout, pero tal vez yo estaba equivocada en eso. Yo no sabía las reglas de aquí, ni siquiera estaba segura si todo lo que sabía se mantenía verdadero; había solo una razón del porque seguían viniendo aquí, por lo que pude deducir.
Tendría que repasar lo que pienso que sé luego, y mirar a los hechos.
Pero primero, tenía que encargarme de las Sailor Scouts.
La habitación en la que Naru se quedaba era una a largo plazo, y por lo tanto era más grande que las otras. Ella tenía una gran ventana en el quinto piso, con uno de esos sillones reclinables para los visitantes que se quedaban la noche a su lado y una televisión en la pared frente a la cama, del tipo que solo tiene canales basura. Su habitación tenía un baño completo, con incomodas luces fosforescentes y una vacía ducha con azulejos que siempre me recordaba a una película de terror. La habitación de Naru proveía de muchos lugares para ocultarse, y su hubiera querido espiar a las Sailor Scouts sin ser vista aquí sería mucho más fácil.
Pero por tentador que sonara, yo no estaba aquí para fisgonear.
Tal vez sería beneficioso esconderme y aprender más de ellas, pero simplemente no podía forzarme a hacerlo. Lo que estaba a punto de hacer era arriesgado, y no tenía la fuerza de voluntad para posponerlo para otro día y doblar el riesgo extendiendo el tiempo pasado en su presencia. Tenía esta única oportunidad, una oportunidad donde ellas no me verían venir y no tendrían otra opción más que dejar a Luna y Artemis atrás. Otro día y ellas vendrían con una solución para traerlos con ellas, así que no podía darles la oportunidad de pensar que podían encontrar una manera de solucionar el problema.
Era posible que los gatos no sean eficientes reconociendo Sailor Scouts, si aún estaban con Naru, pero no estaba dispuesta a tomar el riesgo.
Ahora o nunca, Usagi.
Fui a los pies de la cama de Naru, donde estaba el portapapeles medico colgado, y después de sacar un pedazo de papel fotocopiado lo deslice junto con los otros antes de volver a colocar el portapapeles donde estaba. Junto con la reclinadora habían otras dos sillas planas, poco acolchonadas y lo suficientemente livianas para mover. Tome una y la lleve hacia la pared con la puerta, colocándola en el rincón más alejado. Con la mochila a mi lado, me senté en la silla; espalda recta, codos en los apoyabrazos, piernas cruzadas, y espere.
Cincuenta minutos después, podía escucharlas acercarse.
"¿Qué hay con la enfermera recientemente?" una voz poco familiar resoplo. "Quiero decir, seguro, las mascotas no son permitidas pero no es como que Luna y Artemis vayan a causar problemas."
"Pero ellos no saben eso." Mercurio razonó. "Somos suertudas de que aún nos permitan entrar, así que no hagamos un escándalo o causemos una escena."
Hubo refunfuñado, y entonces la puerta se deslizo, abriéndose.
Las Sailor Scouts caminaron dentro, con Mercurio tomando la delantera y Venus al final, cerrando la puerta detrás de ella sin dar una mirada atrás. Ellas no me notaron hasta que Marte volteo hacia Venus, como queriendo decir algo y me vio; ella se asustó levemente, y dijo, "Oh."
Fue allí cuando las otras dos miraron en mi dirección, notando la menos que divertida expresión que yo portaba. Todas se sorprendieron de encontrarme sentada ahí claramente, y hubo una innegable presión en el aire, como si hubieran sido atrapadas haciendo algo que no deberían estar haciendo. Niños con sus manos en el tarro de galletas. Para su crédito, Venus respondió confiadamente luego de que las tres compartieran una mirada rápida. "Hola Usagi-san, no esperaba verte aquí."
"¿Oh?" levante una ceja. "Podría decir lo mismo de ustedes tres."
Era gracioso; no me sentía asustada o nerviosa ahora que ellas estaban aquí.
Por alguna razón, me sentí iracunda.
Mercurio tomo un paso adelante, expresión abierta y amigable. "Nosotras solo pensamos en venir a dar nuestros respetos. Osaka-san es una compañera de clases después de todo y todos hablan muy bien de ella." Ella pauso, añadiendo, "Estoy ansiosa de conocerla, ¿Sabes? Pero debe ser difícil para ti… tener que verla así. Estoy terriblemente apenada por eso."
Mi mirada pasó por Naru una vez antes de devolvérsela a Mercurio. La estudie por un momento, impresionada de lo genuino que ella sonó a pesar de la mentira. Ella también estaba tratando de cambiar el tema, volviendo el foco a mis propias emociones en el asunto más que en su presencia aquí. Era un movimiento inteligente, y ella era una chica lista, pero mis nervios, paciencia y perdón se habían marchitado de la anticipación a esta confrontación y no estaba de humor para ser manipulada, incluso si ella genuinamente se sentía de la manera en la que decía. Mire directamente a Marte y pregunte. "¿Y tú? Ese no es nuestro uniforme escolar, sé que obviamente no conoces a Naru por la escuela, así que ¿Cómo la conoces?"
Marte sintió el reto en mi tono y ella fue lo suficientemente audaz para responder.
"Tengo familia que solía comprar en su tienda." Ella mintió descaradamente. "Somos viejas conocidas."
Asentí pasivamente y me pare, moviéndome cerca de los pies de la cama una vez más mientras las Scouts me miraban con cautela. Tomando el portapapeles en mis manos, me voltee hacia Mercurio. "Ami Mizuno, ¿no es así?"
Ella sintió.
"Bien. Ahora, escuche que eres una chica inteligente, Ami." Mi voz era suave, pero no era amable. Voltee algunas páginas, sin prisa y de a una a la vez antes de encontrar la hoja que buscaba. "Dime, ¿Eres familiar con el termino Anafilaxia?"
"Lo soy." Mercurio confirmo, intercambiando miradas con sus camaradas.
Le sonreí. "Si, eso pensé. Ahora, en caso de que tus amigas no estén al tanto del significado del término lo explicare. Verán, anafilaxia es en realidad solo un nombre bonito para una reacción alérgica, como una de las enfermeras me informo." Me moví lo suficientemente cerca para que ellas pudieran ver la página que tenía abierta. "lo sé, es grosero mirar las tablas de los demás de esta manera, pueden llamarlo una invasión a la privacidad si quieren. Pero si lees esta página aquí, notaran la extraña, híper sensitiva respuesta de su sistema inmune; un inexplicable aumento de lo normal, un nuevo desarrollo en las pasadas semanas."
Yo pause, dándoles tiempo para absorber esta información antes de continuar.
"Con su sistema inmune en tal frágil estado, incluso algo como un resfrió o una alergia es una amenaza para Naru. Pero lo que encuentro extraño, es que tan… reciente es esta ocurrencia."
"Quizás ella no está reaccionando bien a la medicina." Mercurio ofreció tratado de ayudar.
"Si, eso podría ser." Mi mirada vago hasta Venus. "O tal vez tenga algo que ver con su alergia a los gatos."
Las tres se tensaron.
"¿Tienes un gato, Aino-san?"
"…sí." Ella respondió. Venus tenía un brillo calculador en sus ojos mientras me miraba, pero yo aún no había terminado, y mi cara de póker era divina. Tal vez Naru si tenía una alergia a los gatos, pero yo no tenía ni la más remota idea y tampoco la tenía las Scouts. La cosa sobre mentir es que tienes que sostener tu mentira, tratarla como la verdad absoluta entregada por dios y yo me había vuelto excelente mintiendo.
"No sé lo que ustedes están haciendo aquí." Yo comencé, mi sonrisa volviéndose peligrosa. "Y realmente no me importa. Sus Asuntos son suyos. Naru, por otra parte, si es mi asunto, y tengo que decir que no me gusta la manera en la que ustedes tres estuvieron revoloteando a su alrededor; especialmente después de hacer tantas preguntas."
"Según yo sé, la curiosidad no es un crimen." Venus dijo.
"Según yo sé, los estudiantes de transferencia no se interesan tanto en alguien que nunca han conocido antes." Yo respondí violentamente. "¿Por qué diablos están tan interesadas en ella? ¿Cuál es su problema?"
"¿Cuál es tu problema?" Marte contraataco enojada. "Tu ni siquiera nos conoces, y tampoco tienes el monopolio de este hospital; es propiedad pública. ¿Un poco sobreprotectora?"
"¿Quieres saber?" yo siseé, dando un paso adelante. Abrí mi boca, acusaciones pre planeadas en la punta de mi lengua, cuando el beep del monitor de Naru aumento. Era solo un poco al principio, solo perceptible porque después de horas aquí el ritmo se había gravado en mi mente. Yo pause, el beep se hizo más veloz, y lentamente mi cuerpo volteo hacia ella en incredulidad. Las chicas también estaban silenciosas, mirando entre Naru y yo. Mi mirada inquisitiva paso sobre ella, buscando, y entonces lo vi.
Un espasmo en la punta de sus dedos.
Treinta segundos después sus ojos aletearon abiertos, y yo me pegue a su lado en un trance, sin ser capaz de sacar mis ojos de ella no séase que vuelva a dormirse. Ella pestañeo, una, dos veces, y de alguna manera encontré la fuerza para empujar las palabras fuera.
"¿Naru?"
Naru estaba despierta, pero no en condiciones para visitas.
Las cuatro fuimos sacadas del hospital, y en mi conmoción deje que sucediera sin poner resistencia. Me quede parada fuera de las puertas automáticas, mirándolas incomprensivamente mientras mi mente batallaba por digerir lo que acababa de presenciar. Naru despertó, ella iba a estar bien.
Iba a estar bien.
Sin aliento, mis pies se movieron con su propia voluntad, lejos de hospital y hacia la calle. Una de las chicas me dijo algo, pero en mi trance las palabras simplemente no las interceptaba y se perdían. No podía creerlo, incluso después de verla despertar, no podía creer que esto estaba pasando; inconscientemente, no creía que ella se despertaría en ningún momento en el futuro cercano. Hubo personas con una fatiga mucho menos seria de los ataques que aún no se habían despertado, yo me había asegurado, así que ¿Cómo es posible que Naru despierte tan pronto?
Tal vez sería mejor solo aceptar la buena fortuna sin cuestionarla.
Solo porque yo tuviera mala suerte no significaba que Naru también la tendría. Sobrevivir el ataque sin la ayuda de una Sailor Scout parecía bastante suerte ya de por sí. Tal vez era cuestión de voluntad, y la fuerte voluntad de Naru fue la que la haya hecho pasar por la experiencia viva. Yo estaba tan estupefacta, tan absolutamente perdida en mis pensamientos que no noté el pinchazo en mi cuello, o el tirón que seguía moviendo mis pies hacia adelante. No, no me di cuenta de nada de eso hasta que colisione con alguien y tropecé hacia atrás.
Comencé a disculparme cuando fui interrumpida.
"¿Usagi?" Mamoru murmuro, sorprendido. Él estaba mirándome por sobre su hombro, y volteo por completo para darme la cara.
"Boy scout." Yo murmure, mirándolo. Él se veía diferente, aun guapo pero más… ordinario, accesible, en su uniforme escolar. Las cejas de Mamoru se fruncieron mientras yo lo continuaba mirando, y sus lentes se movieron levemente. Sin siquiera pensar, añadí. "Me gustan tus lentes, te quedan bien."
Y realmente lo hacían.
"Yo-gracias." Él dijo, desconcertado. Entonces la intensidad apareció, y el considero por un momento. Dudoso, Mamoru pregunto. "¿Esta todo en orden?"
"Naru despertó." Respondí distraídamente, antes de darme cuenta que la tal vez necesite más contexto. "Una chica que conozco, acaba de despertar de un coma hoy."
Mamoru sonrió. "Es bueno escuchar eso."
"Sí." No sabía porque le había contado esto, pero las palabras simplemente escaparon. Entonces recordé que probablemente fue Mamoru el que la había salvado en primer lugar. Quería decir algo, cualquier cosa, pero mientras buscaba por las palabras apropiadas atrape con la vista a dos chicos con el mismo uniforme detrás de él. Ellos nos miraban curiosos, y me di cuenta que probablemente estaba interrumpiendo algo. La sonrisa que logre poner era una triste. "Que tengas un buen día entonces, y perdón por chocarme contigo."
Creí que lo vi sonreír cuando me di la vuelta y me adentre a la calle, pero no estaba segura así que no pensé mucho en eso.
Me sentía extrañamente ligera.
En el dojo, me cambie a mi ropa de entrenamiento y me encontré con Matsuo fuera en el piso. El me vio acercarme y alzo una ceja y una media sonrisa. "¿Día bueno?"
Yo lo pensé por un momento, y entonces respondí tranquilamente. "Si, yo diría que lo fue."
Matsuo se ilumino con eso, y la lección paso sin problemas. No tuve la oportunidad de entrar al piso de combate, lo cual fue un poco decepcionante, y Hajime-sensei seguía dándome miradas como estuvo haciendo por un tiempo ya, pero por lo demás todo fue bien. Cuando la lección termino, Matsuo y yo tomamos nuestras cosas y nos dirigimos al trabajo.
"Hajime-sensei la tiene conmigo." Yo suspire, conteniendo un bostezo.
Mi compañero resoplo. "No él no la tiene."
"La tiene, puedo darme cuenta. Es ese brillo de desaprobación en su mirada."
"¿Hajime-sensei tiene un brillo?"
"un brillo."
Matsuo rodo sus ojos, y yo continúe.
"Y no es solo cualquier brillo, te digo. Este es claramente el brillo de la muerte inminente. Él va a enterrar mi cuerpo bajo la madera del dojo o algo, solo espera."
"¿Alguna vez te tomaste un momento para escuchar las palabras que salen de tu boca?"
"No puedo, demasiado ocupada tratando de sobrevivir a Hajime-sensei… y su malvado brillo de la muerte."
Matsuo dio un largo y sufrido suspiro.
"Él no te odia, Usagi-chan. Es solo que, bueno, tu puedes ser un poco…" el pauso, vacilando por lo que asumí eran palabras más amables. Yo le hice señales para que continuara. "Agresiva."
"¿Agresiva?" yo repetí, por lo cual el hizo una mueca.
"Tal vez esa no es la palabra correcta para esto. No es algo malo, en serio," Matsuo me aseguro. "Hajime-sensei es solo cauteloso con quien enseña, especialmente a los más, er, inclinados a la violencia."
"Oh." No estaba segura que decir sobre eso. No me había pensado a mí misma como una violenta o agresiva persona, pero de nuevo, ¿Quién soy yo para decir lo contrario? Hajime-sensei era un maestro de aikido, estuvo practicando y enseñándolo por años, así que por muy incómoda que estaba de admitirlo, si él me pensaba como tal debe de tener una buena razón.
Silencio descendió sobre los dos mientras caminábamos hacia el trabajo, y era uno pesado. Matsuo parecía aplastarse bajo el peso de él, y después de un minuto el pareció tener suficiente. "No era mi intención implicar que tú eres violenta; dios, estoy diciendo esto de la manera equivocada." El paso una mano por su cabello y resoplo. "¿Cómo lo explico? Tú tienes esta… esta increíble voluntad, y cada vez que entras al piso de combate es como si se doblara, multiplicara. Yo ciertamente nunca había visto nada como eso, y para alguien como Hajime-sensei es preocupante."
"Tienes que admitir que realmente choca con los aspectos más finos del aikido. No hay nada de malo con no contenerse con tu oponente, porque es un arte marcial después de todo, pero…" Matsuo froto su nuca con una mano, mirada hacia abajo. "Tú nunca te guardas ningún golpe, nunca le permites a tu oponente un centímetro de espacio. Para un principiante, eso es realmente inusual; normalmente, ellos dudan, atacan más suavemente, se intimidan de ser golpeados, y tú no haces nada de eso. Si tomar un golpe te acercara más a la victoria entonces tú lo soportarías, sin quejarte y tu próximo ataque vendría con una venganza."
"¿Así que está mal ser dedicada?" ¿Hajime-sensei prefería que fuera inofensiva?
"No, claro que no."
"Así que ¿Cuál es el problema? Porque yo no lo entiendo."
"El problema, Usagi," el enfatiza. "Es que tu derribas a tus oponentes sin remordimiento. Tú eres buena, realmente buena, pero aikido se trata de una resolución pacífica, aceptación y protección. En las manos equivocadas, con la mentalidad equivocada puede ser torcido y abusado, convirtiéndose en una cosa peligrosa y eso es porque Hajime-sensei se preocupa por ti. Ambos sabemos que aikido es más que un hobby o una simple liberación para ti, y cuando pones pie en el piso de combate eso se muestra claro como el día. Determinada, flexible y rápida de mente, sí, pero eso no es todo lo que te motiva; tú no eres una violenta u hostil persona por naturaleza, pero estas enojada, y ese enojo es el problema."
Las palabras se me escaparon sin pensarlo dos veces. "No estoy enojada."
Matsuo sacudió su cabeza y dio una risa triste, pero él no me debatió sobre eso. Yo deje ir el tema, sin ser capaz de encontrar las palabras para defenderme a mí misma. El no sabía, no podía entender, yo estaba atrapada en una situación imposible; yo estaba sola, asustada y siendo buscada. Yo tenía que ser capaz de protegerme a mí misma, porque al final esto realmente se trataba de una situación de vida o muerte y yo sabía sin dudas que cuando el tiempo llegue, no habría nadie viniendo a salvarme. Yo no tenía un príncipe en brillante armadura, dispuesto a dar su vida por mí; todo lo que tenía era a mí misma, y esto tendría que bastarme.
Yo no pedí por un análisis a mi estado emocional.
Era fácil, viéndolo desde fuera; Matsuo no vivía con la sombra de miedo con la que yo lo hacía. La muerte era un aspecto prominente en mi vida, su presencia un susurro de promesas que llevaba detrás el peligro que yo desesperadamente trataba de evitar todos los días. No había manera de saber si tendría éxito estando fuera del alcance del daño, de hecho yo dudaba que esta racha mía fuese a durar. Cuando el tiempo llegue, yo no simplemente me acostaría y moriría, indefensa ante la presencia de mis enemigos. No, yo caería luchando, dando todo lo que tenga para salir de aquí y vivir para ver otro día; me negaba a irme de cualquier otra manera, y no me disculparía por eso.
Claro que Matsuo nunca había visto nadie como yo, la mayoría de personas no se movían por la voluntad de vivir.
Había mas en esto de lo que él pudiese llegar a entender nunca. Yo había llegado a una amarga revelación en las pasadas dos semanas, cortesía de las Sailor Scouts. Esto era más que sobre mi simple supervivencia, no podía solo pelear por mi derecho a vivir libremente y en mis propios términos; por mucho que odiara ese pensamiento, había algo más por lo que tenía que luchar, incluso si detestaba admitirlo.
El Cristal de Plata debía ser protegido a toda costa.
Inconscientemente, el Cristal de Plata siempre fue como una herramienta de negociación en mi mente, una manera de liberarme a mí misma si las Scouts o Tuxedo Mask me llegaran a descubrir; era un premio que quizás entregue a cambio de mi absoluta libertad de su causa, con el acuerdo de que ellos nunca vuelvan a involucrarme en su guerra. Me di cuenta ahora que eso jamás podrá hacerse, no podía entregárselo incluso si sus intenciones eran puras. Mamoru era solo una persona, el nunca podría protegerlo solo, y las Sailor Scouts puedan que tengan los números pero incluso ellas tendrían problemas protegiendo un poder que no podían usar contra el reino obscuro, especialmente tan temprano en su despertar.
Dar el Cristal de Plata era una manera segura de matarnos a todos.
Ya no era suficiente simplemente mantenerme silenciosa sobre mi posesión de ello, subirme a un tren e ir lejos como planee previamente. Necesitaba ser capaz de hacer mucho más para defenderme a mí misma, tenía que poder mantener el Cristal de Plata a salvo y tenía poca chance de hacer eso como estoy ahora. Así que sí, estaba motivada en aikido e implacable con mis oponentes, pero ¿Qué otra opción tenia? ¿Entregarlo, permitir a ambos grupos recuperar memorias que prefería no tuvieran, y ver como lo perdían? Las intenciones puras eran buenas, pero no protegerían al Cristal de Plata, y no podía caer en manos malvadas.
Yo era la única que tenía una ligera oportunidad en este momento.
Así que tenía que ser fuerte, porque no importa cuán desolado pareciera mi futuro, él dependía en ello.
El trabajo pasó volando como siempre.
El tema de mes, Criaturas Del Reino Del Bosque, seguía vigente aun hasta el final de la semana, y yo, por una vez, estaba más que lista para verlo irse. Los turnos en The Fabler siempre eran largos gracias a los arreglos que Harumi insistía en hacernos antes de que siquiera fuésemos permitidos salir. Para Matsuo, que consiguió el papel de un zorro, esto consistía de orejas naranjas, delineador, bigotes, y un poco de contorneado; esto le daba la ilusión de una cara más afilada, ojos obscuros y una sonrisa astuta, y solo le tomaba a un experto como Harumi quince minutos.
Pero mi proceso tomaba bastante más, treinta minutos como mínimo.
"Es un trabajo para dos personas." Harumi siempre insistía. Tan pronto yo llegaba me harían sentarme en una silla en el vestidor y mientras Harumi trabajaba en mi maquillaje, otra chica de nombre Sayuri comenzaría con mi cabello, convirtiendo ondas sueltas en firmes bucles. Según ambos, así se veía mejor con las orejas de conejo, así que yo sufría en silencio mientras ellos hacían su trabajo. Mi maquillaje era todo en tonos rosas y blancos, con la sombra de ojos y rubor; Harumi delinearía mis ojos con el delineador más delgado, añadiría algo de rímel, oscurecería mi nariz y añadiría unos cuantos bigotes finos, y entonces procedería a ayudar a Sayuri a terminar con mi cabello.
Seguido me encontraba a mí misma fascinada con su talento, moviéndose con rapidez y facilidad, sin hacer ningún error. Harumi era un artista real, y The Fabler, los empleados, eran sus lienzos.
Cuando él estaba satisfecho con el maquillaje y cabello, nosotros podíamos ponernos nuestros uniformes y salir a hacer nuestras tareas. Matsuo, el bastardo suertudo, consiguió unos pantalones negros de vestir, una camisa blanca, y un chaleco/moño. Según la lógica de Harumi, las chicas encontraban a hombres en traje extremadamente atractivos. Él estaba en lo correcto, obviamente, porque podía ver el encanto, pero eso no quería decir que me gustase menos. Mi traje consistía de un vestido tres cuartos blanco de mangas largas que caía a un par de centímetros por encima de mis rodillas. El material era terciopelo, más ligero de lo que piel real seria, y tenía una esponjosa y redonda cola.
Una que Matsuo presionaba cada que tenía la oportunidad.
Él también tenía una cola, larga y naranja que se volvía blanca hacia el final, y yo también tiraba de ella en venganza cada que podía escabullirme detrás de él. A Matsuo le gustaba molestarme sobre lo del conejo, sabiendo bien cuanto yo resentía el atuendo en su totalidad; literalmente cualquier otra cosa pudo haber estado bien, cualquier cosa que no me relacionara con cosas en las que preferiría no pensar. Estaba increíblemente celosa de Sayuri, habiendo conseguido un cisne como su animal; su traje era plumoso y llamativo. Yo pasaba la mayoría de mi turno ojeándola, con el vago pensamiento de si podría o no factiblemente arrancarle el vestido y reclamarlo como mío.
¿Por qué, en nombre de dios, tenía yo que ser un conejo?
Cuando el café cerro, Matsuo y yo nos paramos lado a lado en frente del espejo, quitándonos el maquillaje de nuestras caras con toallas húmedas. Nos cambiamos de nuevo a nuestra ropa normal, y yo estaba batallando por mantener mi camiseta libre de manchas de maquillaje. Harumi estaba apoyado contra el marco de la puerta, mirándonos por el espejo, y había un indicio de algo en su expresión que pude descifrar, escondido detrás de su usual descaro y diversión.
"Así que, Harumi-chan." Matsuo comenzó, fregando furiosamente el delineado. "¿Vas a darnos una pista de nuestro próximo tema, o tendremos que esperar? Porque te informo que yo siento que merezco saber antes que los demás, considerando que soy yo el que se esfuerza y trabaja para traer esos temas a la vida cada mes, y sin paga, te recuerdo."
"Oh silencio." Harumi respondió juguetón, feliz por el sufijo. "Tú te das como voluntario para ayudar con las decoraciones, yo no te pregunto qué aparezcas a las seis a.m. y hagas todo el espantoso trabajo pesado. Así que tendrás que esperar como todos los demás."
"Espera." Yo interrumpí, mirando entre los dos incrédula. "Nadie dijo nada sobre ayudar con las decoraciones. No sabía que eso era posible. Quiero darme como voluntaria también, ya que estas tomando pedidos."
"Usagi-chan." Harumi canto. "Tu dulce, tierna niña. Claro que puedes ayudar si quieres." Él se volteó a Matsuo. "¿Por qué no puedes traerme más chicas como ella? No, mejor aún, ¿Por qué no puedes ser más como ella, hm? Toda esta demanda tuya, tal autoridad; me decepcionas, chico problemático."
Matsuo miro con diversión mientras Harumi continuaba con sus dramas, sacudiendo la cabeza tristemente y gestionando bruscamente mientras añadió. "Es todo culpa de Hajime, ese bruto pequeño hermano mío. Él fue y te arruino, el tonto; nada de respeto por la etiqueta, nada de encanto, y ciertamente nada de sentido de la moda. Demasiado tiempo en su compañía, y mira como estamos. Estas arruinado te digo, arruinado."
Con una expresión neutral, yo dije. "Quizás una lección extendida en modales le permitiría a Matsuo vivir una existencia menos vergonzosa."
"Oi." La expresión de Matsuo estaba llena de falsa traición, y yo pestañee inocentemente.
"Una idea tentadora." Harumi hummeó. "Bueno, seré clemente y le daré una oportunidad para refinar su inculto camino. Yo soy el jefe, después de todo, y es solo justo."
"Gracias por ser tan considerado." Dijo Matsuo vacíamente.
Harumi desfilo hacia aquí y le dio palmaditas en la mejilla a Matsuo. "está bien está bien, tengo fe en ti."
Yo termine de sacarme el maquillaje y bote las toallas sucias al bote de basura que estaba a mi lado, volteándome para darle la cara a ambos hombres. "Bueno entonces, buena suerte con eso. ¿Vengo a las seis el domingo para ayudar con las preparaciones?"
"Si, eso sería maravilloso, gracias." Harumi sonrió. El me miro, claramente pensando en algo, y yo no pude evitar admirar el hombre mientras lo miraba. Harumi era hermoso, tan libre, y brillante; incluso ahora, casi dos meses después de que me encontré a mí misma fascinada con él. El creo su propio mundo en The Fabler, un pequeño pedazo de paraíso con su propio trabajo duro y dedicación, y estaba funcionando. El mundo no estaba cayendo en pedazos alrededor de él, él era próspero y feliz y yo me pregunte como se sentiría eso.
Quería ser él.
"Domingo a la mañana es la revelación, no lo olviden." Él dijo de repente, sacándome de mis pensamientos. Había algo… deliberado, determinado en el mientras hablaba. "Siete a.m. en punto. Me esclavice por tu traje, así que asumo que no llegaras tarde."
"¿Cuándo llegue tarde antes?" yo bromee, intentando alegrar el ambiente.
"Si, como podría olvidarlo." Harumi suspiro. "Tu estas aquí incluso cuando no es tu turno. Temo que nunca pueda deshacerme de ti."
Yo sonreí. "Supongo que entonces debería irme ya."
Les desee a ambos buen viaje, y comencé mi larga caminata a casa.
Sujete mi cabello en un firme bollo, haciendo los bucles menos obvios aunque no necesite molestarme en hacerlo. Ikuko me recibió cuando regresé sin haber sacado un pie de la cocina aun y yo pude ir escaleras arriba hasta la ducha sin problemas. El sueño fue difícil de llegar para mi esa noche a pesar de cuan cansada me sentía, demasiado sumida en mis pensamientos del día.
Confrontar a las Sailor Scouts término siendo un punto discutible con Naru fuera de su coma. Pero no podía forzarme a estar irritada sobre eso, se sintió como un intercambio justo para mí; la segura recuperación de Naru por la pérdida de mi anonimato. Venus y Mercurio mantendrían un ojo atento sobre mí, pero no deje escapar nada que pudiera causar ninguna alarma seria. La experiencia fue casi terapéutica, y simplemente no me importaban las repercusiones de la misma.
Todo lo que tenía que hacer era actuar normal, lo cual era lo suficientemente fácil.
Ellas a mí no me agradaban, de eso estaban al tanto, y no sería extraño que continuara sintiéndome de esa manera. Sin abierto antagonismo, sin aversión, solo típico disgusto preadolescente. Ellas aún eran una amenaza así que debía ser cuidadosa; Luna y Artemis aun debían ser evitadas. Al final, ellos eran mi mayor problema, así que si se acercan demasiado, o toman demasiado interés en mí, entonces algo tendría que hacerse. Pero con suerte, no llegaría a eso, porque yo no estaba lista para huir o esconderme. Eran los gatos que me preocupaban más que nada, y saber que yo no tenía una respuesta para la amenaza que ellos representaban.
Me preocupe sobre eso, y el sueño fue una cosa distante para mi esa noche.
Cuando la mañana llego me levante y me prepare letárgicamente para el día. Me duche hasta que el agua se tornó fría, me cepille el cabello y lo sequé con una toalla a la velocidad de un caracol, y mastique mi desayuno lo suficientemente lento como para que Ikuko me mirara por todo el tiempo que duro. Al final, fue su mirada divertida la que me hizo salir por la puerta; ella aun parecía pensar que yo tenía algún tipo de amante y que estaba pasando por las típicas etapas de amor adolescente o algo así. Hice mi camino a la escuela en un estado casi comatoso, y parte de mí se deleitaba en la sensación. Cuando el cuerpo humano no conseguía suficiente descanso, tenía dos respuestas emocionales con el resto del mundo; o tú te pones al borde de la histeria con las más mínimas inconveniencias, o estas mucho más allá de dar un único, solitario carajo sobre cualquier cosa.
Hoy, yo era el segundo, y era un dulce entumecimiento en contraste con ayer.
Era otra mañana sin nubes, donde el sol calentaba mi espalda mientras caminaba. Yo estaba más que cansada, yendo por un camino silencioso, y yo me consentí con fantasías de rendirme justo en esta acera, hacerme bolita y tomar una siesta aquí y ahora. No había nadie a mí alrededor, extrañamente, y ese detalle resalto para mí por un momento. Pause en donde estaba, mirando la vacía carretera y pensando más en ello. ¿Dónde estaban los otros estudiantes de la escuela? Yo continúe, y unos minutos después justo cuando las puertas de la escuela aparecieron en la distancia, un sonido familiar llego a mis oídos.
El resonar del timbre de la escuela.
"Mierda." Acelere mi paso, pero en la distancia podía ver uno de los administradores cerrando la reja y poniéndole llave. Eso sería un problema. Yo me Salí del camino, trepando la pequeña, media pared que se alineaba y abriéndome paso al área boscosa. Yo seguí la reja yendo por alrededor de la escuela, parando cuando la entrada frontal y los administradores estuvieran fuera de la vista. Yo ojeé la pared de la entrada brevemente, notando su altura antes de suspirar y tirar mi bolsa. "Allá vamos."
Me tomo tres intentos para finalmente escalar la maldita cosa.
La caída era de alrededor de siete pies, así que salte con cuidado, preparándome para el impacto y aterrizando en mis pies antes de tropezar un poco. Tome mi bolsa del piso, sintiéndome algo orgullosa, y me dirigí hacia la entrada secundaria de la escuela.
Y casi tropecé sobre un gato blanco.
El pánico es una emoción poderosa, y raramente deja lugar para el pensamiento. Yo entre en pánico, e instintivamente mi pie salió disparado en una acción de balanceo, golpeando al gato lejos dentro de un arbusto. El aulló, pero fue más un sonido de sorpresa que de dolor. Por un único segundo yo me quede parada en el lugar, pasmada; entonces la lógica volvió y Salí volando dentro del edificio educativo y hacia clases. Luego de que la profesora de la clase me reprendiera, caí en mi asiento en un trance. Yo estaba perdida, incrédula de los últimos cinco minutos y como use a quien solo podía ser Artemis como una bola de soccer.
Dios mío.
Patee un gato.
La escuela estaba animada con las noticias de Naru despertando.
Mis compañeros de clase charlaban sobre eso emocionados a lo largo del día, y fue decidido que se haría una fiesta por su recuperación y regreso. Yumiko y las chicas estaban encantadas, y aunque yo estaba complacida era difícil mostrarlo porque ahora era una abusadora de animales y la culpa probablemente me perseguiría hasta la tumba. Originalmente fue un accidente, el me sorprendió y simplemente sucedió. Además yo no había pateado tan fuerte, fue más un golpecito que nada para ser honesta; él estaba tan cerca de mi pie que no fue golpeado con fuerza. Más bien, el voló… hasta un arbusto. Era técnicamente más un lanzamiento que una patada en sí.
Artemis no giro o algo parecido tampoco, el arbusto estaba ahí para suavizar su caída y el habría aterrizado sobre sus patas de todas maneras, así que pudo haber sido peor.
Jesús.
Soy una pateadora de gatos.
Por el resto del día, cada vez que veía a Venus lo hacía con un sentimiento de culpa. Pero no iba a decírselo, aun si sabía que Artemis lo haría, una persona normal no esperaría que el gato hablara, y ellos ciertamente no admitirían abuso animal. O tal vez disculparme con ella sería lo normal, no lo sabía, pero yo realmente no quería más contacto directo con ella que no fuese necesario. Me resigne a mí misma a mi futuro en el infierno, y trate de terminar de darle vueltas.
Cuando el último timbre sonó, Yumiko anuncio sus intenciones de visitar a Naru y yo decidí unírmele. Ella estaba silenciosa mientras yo juntaba mis cosas y salimos de la escuela, y yo sabía por experiencia que silenciosa no era algo que Yumiko podía ser acusada de ser normalmente. Una vez que estábamos más entradas en la calle, ella finalmente hablo. "Usagi-chan, ¿Puedo preguntarte algo?"
"Seguro." Le dije, curiosa del porqué de su humor.
"Me preguntaba." Ella comenzó dudosa. "Tú estabas ahí cuando Naru despertó, ¿no?"
"Si, de hecho. Lo estaba." Pero yo no le había dicho eso a nadie así que me preguntaba como lo sabía.
"Pero las noticias no vinieron de ti." Yumiko declaro. "Haruno-sensei y Ami-san fueron los que nos dijeron. Ami-san fue la que me lo conto esta mañana, ella fue muy amable sobre ello también, dijo que estaba feliz por nosotras y que deberíamos estar emocionadas por ello. Solo que, yo no sabía de lo que estaba hablado hasta que me lo deletreo para mí."
Tenía una idea de a dónde estaba yendo esto. "Tu estas molesta porque yo no te lo dije."
Su expresión lo decía todo, y ella movió su mirada lejos de mí, enfocándose en el camino. Para ser honesta, el pensamiento nunca cruzo mi cabeza; no había considerado si ella querría saber también, demasiado atrapada en mi propio alivio. Me disculpe, aun si no me sentía particularmente culpable por eso de cualquier manera. Era más por su bien, un gesto de resolución pues yo no estaba dispuesta a pelear sobre cosas que no tenían importancia para mí. Las amigas de Serena raramente cruzaban mi mente, ellas simplemente no estaban en mis pensamientos. Yumiko se tranquilizó, aunque aparentemente ella tenía una lista de problemas conmigo pues no se detuvo allí.
"¿Qué estabas haciendo con ellas de todas maneras?"
Me blanquee cuando buscaba por una excusa y me decidí por una verdad a medias.
"Note que visitaban mucho a Naru, y eso no me gustaba así que las confronte."
"¡¿Qué?!" ella escupió. "Como, ¿ustedes pelearon?"
"Palabras fueron intercambiadas." Respondí vagamente.
Yumiko estuvo silenciosa por un momento, y entonces, de repente estallo en risa. Yo salte levemente, asustada por el sonido, y eso la hizo reír incluso más fuerte. Con lágrimas en sus ojos y una cara roja, se calmó lo suficiente para decir, "Eso es tan como tú, Usagi-chan. Naru va a estar tan orgullosa cuando lo escuche, y alagada también me imagino. ¿Sabes?, nunca te tome por el tipo celoso."
Yo me mofe, empujándola hacia un lado. "Cállate."
"Pero tengo que saber, ¿Qué paso?" ella se secó una lagrima. "Quiero decir, ¿Ellas se enojaron? ¿Tú les gritaste o algo cuando les dijiste que se alejaran? Digo, yo estaría ofendida si alguien que apenas conozco me dijera eso."
"Mira, no fue la gran cosa. Naru despertó en medio de eso y todas fuimos echadas a patadas afuera."
"Huh. No tan emocionante como imagine entonces."
Yo alce los hombros.
Yumiko hummeó. "Sabes, es un poco raro que la visitaran tanto. ¿Tal vez ellas visitaban a alguien más y solo iban de paso esa vez?"
"Quien sabe."
Ella me observo por un momento. "…Realmente no te agradan, ¿verdad?"
Fue más una declaración que una pregunta y yo alce los hombros. "No realmente. Quiero decir, no es como si hubiera algo mal con ellas. Solo pienso que son raras, y muy ruidosas."
Yumiko parecía estar pensando esto en profundidad; por el ceño fruncido, pensé que ella concordaría conmigo aunque no lo diga abiertamente. Pero en su lugar, el tema fue dejado y Yumiko comenzó a hablar sobre otras cosas, pero yo podía notar que algo aun la molestaba. Pero no hice mención de eso, feliz de dejarlo ir si ella no planeaba sacarlo a tema ella misma. Quizás eso estaba mal de mi parte, pero sinceramente nosotras no éramos más que conocidas casuales. No era mi problema, y yo no iba a entrometerme; si ella no estaba preguntando por mi ayuda entonces yo no estaba obligada a hacer un esfuerzo.
El resto de la caminata hacia el hospital pasó lentamente, y mientras más cerca estábamos más tranquilas nos volvíamos; la conversación murió en el momento en el que el edificio entro a nuestra vista, y nuestro paso se aceleró. No me había dado cuenta hasta ahora, pero de hecho esperaba con ansias ver a Naru por mí misma y evaluar su condición. Estaba ansiosa por tener una idea mejor del estado de su recuperación, física y mentalmente. Así fue con emoción y corazones esperanzados con los que las dos entramos al edificio.
Pero una vez dentro, las cosas tomaron un giro para peor.
"¿A qué te refieres con que no podemos verla?" la voz de Yumiko era de incredulidad, alzándose con cada palabra.
"Solo la familia inmediata está permitida en este momento." La enfermera de cabecera explico firmemente. "Vuelve en una semana, cuando su salud este mejor. Entonces no debería haber problema, siempre y cuando se siga recuperando de la forma en la que lo hace ahora."
"¿Una semana?" ella dijo en voz aguda. "¿Una semana? Una de mis mejores amigas despierta de un coma, en el que estuvo por seis semanas, después de ser asaltada y tu esperas que esperemos una maldita semana?"
"Yumiko." Dije con los dientes apretados. Ella estaba haciendo una escena, y el guardia de seguridad, Arai, ahora nos miraba sospechosamente. La tome del brazo pero ella me sacudió.
"No," ella volteo hacia la enfermera. "Esto es un desastre, y tu estas demente si crees que simplemente nos iremos. ¡Ella nos necesita!"
Arai dio un paso adelante amenazante.
Yo agarre el uniforme de Yumiko de atrás y tire.
"Estamos terriblemente apenadas por la inconveniencia." Me dirigí a la enfermera apurada, arrastrando a una forcejeando Yumiko hacia la salida. "¡Gracias por su tiempo!"
Yumiko le dijo a la mujer que hiciera una cosa no muy de señorita, y entonces las puertas fueron cerradas y yo aún estaba arrastrándola lejos.
"¡Esto es una mierda!" ella echaba humo. "¿Cómo se atreven? Naru acaba de pasar por una experiencia terrible ¡y ella esta allá arriba sola!"
"Lo sé."
"Esa vaca de enfermera tiene agallas. Esto es estúpido, deberíamos solo forzar nuestro camino dentro."
"Seriamos baneadas si hiciéramos eso." yo no estaba feliz sobre la situación, pero no hasta el grado en el que lo estaba Yumiko; ella parecía más afligida de lo que la situación ameritaba que lo estuviera.
"¿Así que?"
"Así que," yo suspire, "No seremos capaces de ver a Naru para nada luego de eso. Un momento ahora y luego ella estará sola por el resto de su estadía aquí. ¿Tú crees que eso haría feliz a Naru?"
Yumiko hizo un sonido de derrota. "…No."
Bien, ella veía razón.
"Solo… déjame encargarme de esto, ¿Okay?" yo en realidad no quería molestarme con la responsabilidad, pero necesitaba ver a Naru, y si dejaba a Yumiko por sí misma no llegaríamos a nada. Cuando Yumiko cruzo mi mirada, ella tenía un indicio de esperanza en ella. El claro contraste entre ahora y como me miro antes de repente era tan obvio ahora. Pero no había tiempo para hondar en eso, y yo dudaba que tendría la energía para recordarlo luego. El agotamiento estaba comenzando a instalarse.
"¿En serio?" ella me pregunto. "¿Crees que puedes hacer algo al respecto?"
"Sí." Tal vez. "Volveremos mañana, y ella nos dejara entrar ¿Okay? Así que no hagas nada drástico."
A regañadientes, ella acepto.
Nosotras partimos caminos luego de eso, yo para el trabajo y ella para donde sea que haga lo que hace en su tiempo libre. Un vago plan se formó en mi mente, y cuando mi turno termino me encontré a mí misma pretendiendo una vez más. Fui a casa, hice mi rutina nocturna normal, y fui a la cama como lo hacía todas las noches.
Y entonces espere.
Era casi medianoche cuando me escurrí fuera de la casa, saliendo por mi ventana y cayendo hacia el obscuro piso debajo. Intente rodar un poco al aterrizar, para distribuir el choque como Hajime-sensei una vez menciono. Esta es la segunda vez en el día que me encuentro saltando de alturas; con suerte, no habrá una tercera vez. Yo estaba vestida casualmente y me tome mi tempo caminando como tal para no atraer la atención. Las calles estaban tranquilas, muertas pero volviéndose más animadas mientras más me acercaba al distrito comercial. Nadie me pauso o me paro en mi camino, y era raro que consiguiera que alguien me mirara dos veces.
El hospital estaba menos activo cuando llegue, y lo rodee por el costado para evitar la entrada principal y el centro de emergencias. El edificio era siete pisos de alto, y lo suficientemente grande como para tener varias alas. Por el costado que yo seguía, había menos ventanas y una serie de salidas de emergencias que dirigían a unas estrechas escaleras hacia afuera. Esas puertas estarían todas cerradas y equipadas con alarmas, obviamente, así que no podría entrar por ese camino. Por otro lado, por encima de las escaleras podía ver lo que parecía una escalera de metal.
Eso tendría que bastar.
Trepar siete pisos de escalera no fue divertido. Ya estaba sin aliento después de tres, y después del cuarto necesite un momento para recuperar un poco de energía para el próximo obstáculo. Me concentre solo en la escalera en frente de mí mientras trepaba, lentamente y de un pie a la vez. No había precauciones de seguridad en caso de que cayera, y ese hecho se repetía ruidosamente a sí mismo en mi cabeza con cada paso que tomaba; me prometí a mí misma una buena y larga siesta luego de que terminara esta experiencia. Cuando me acerque a la cima el sonido de personas hablando llego a mis oídos, y yo pause.
Si había personas en este techo, entonces yo no habría trepado esta mísera cosa en vano. Nadie estaría aquí arriba si la puerta tuviera la alarma, y aun mejor nadie subiría aquí si no tuvieran los medios para volver a bajar; o ellos tenían una llave, o, si yo era suertuda, habría algo en la puerta para evitar que se cierre. Yo recordé la tarjeta en mi bolsillo, aliviada que tal vez no tenga que usarla. En la universidad, termine dejada fuera de mi habitación muchas veces, y eventualmente aprendí como abrir una puerta cerrada al costo de mis tarjetas de débito.
El padre de Serena tenía alrededor de cuatro tarjetas de crédito, y yo robe una antes de venir aquí como la pecadora que soy. Habían unos problemas con esto, mayormente que no funcionaba en cerrojos y que mi habilidad probablemente este un poco oxidada por desuso, pero solo tuve unas horas para organizar el plan, y ha pasado un tiempo desde la última vez que dormí. Me moví lentamente, escuchando las voces las cuales ahora eran más fuertes, y después de determinar que sonaban alejándose asome mi cabeza sobre la cima.
Y allí estaban, un hombre y una mujer, ambos en uniforme, ambos discutiendo.
Ellos estaban a una buena distancia, en la otra punta del techo, y no podía distinguir nada más que lo acalorado de la conversación. Mientras ambos discutían yo contemple mis opciones. Seguro, también podía esperar a que se fueran, pero no estaba segura de que podría estar de esta manera por mucho tiempo. Mis manos se sentían resbalosas y seguía imaginándome la caída.
Yo estaba estancada, indecisa, cuando ambos pararon de repente.
Yo me tense, con el aliento atrapado en la garganta y escuche. ¿Me vieron? ¿Estaban viniendo hacia aquí? ¿Se fueron juntos? Conté hasta veinte, y cuando nadie vino me forcé a mí misma a mirar por encima una vez más. Mis ojos escanearon el techo, al principio sin ver nada hasta que baje mi mirada un poco. Ellos aún estaban aquí, ahora en el suelo y besándose furiosamente y… desnudándose.
Santo dios.
Corrí la mirada, casi ahogándome de la sorpresa.
Yo definitivamente no quería ir allí arriba ahora, pero tenía una apertura. Pasó una brisa sobre mí, recordándome de mi precaria posición en la escalera, y me decidí. Me puse en puntas de pie, caminando lo más silenciosamente posible, por la esquina del techo y hasta la puerta, intencionalmente ignorando los sonidos que venían de mi derecha. Había una pequeña piedra entre la puerta y el marco, y yo trate de no perturbarla mientras me deslizaba dentro.
Luego de eso fue solo cuestión de evadir el personal del hospital y bajar dos pisos hasta la habitación de Naru en el lado opuesto del hospital. Queda sin decir, que me tomo un tiempo llegar hasta ahí. Yo estaba exhausta, habiendo no dormido la noche anterior así que cuando finalmente entre a la habitación de Naru, estaba dolorosamente tentada a hacerla rodar a un costado y dejarme dormir un poco. Ella estaba despierta cuando llegue, y salto cuando me vio.
"¿Usagi-chan?" ella susurro. "¿Eres tú?"
"Yo diría que sí, sí." Dije, y ella se desplomo. El movimiento parecía casi decepcionado, y me encontré a mí misma preguntando. "¿Por qué? ¿Estabas esperando a alguien más colarse a tu habitación en medio de la noche?"
Estaba obscuro, pero mientras me sentaba en la reclinadora a su lado atrape a Naru sonrojándose. Esto me resalto como raro, y la observe por un momento. ¿A quién diablos estaría esperando a esta hora? Las únicas personas posibles serian yo misma o tal vez las Sailor Scouts, si ellas estuvieran en una misión. Bueno, ellas y- oh.
"Oh…" murmure. Naru volteo su cabeza para mirarme en sorpresa, mejillas enrojeciéndose aún más. Ella trataba de no moverse bajo mi mirada, y me compadecí de ella preguntando, "¿Quién es el afortunado entonces?"
"Creo que estoy enamorada."
Ahora yo estaba falta de palabras. Pero ella continúo, hablando con rapidez como si sus palabras no salieran lo suficientemente rápido y parecía como si hubiera prendido la radio. "El me salvo Usagi-chan, oh, fue terrible, estaba tan asustada y el me salvo. Había esta, esta cosa que me ataco, y se veía justo como mi madre ¡pero no lo era! Era- era un monstro, casi me mato y lo habría hecho si él no hubiera aparecido. El traía una máscara pero era guapo, y tan valiente; él lo mato, y ya sé que sueno como una loca ahora mismo, pero fue real y también lo fue el. Fue real."
Ella estaba casi histérica, mirándome con desesperación. Yo puse mis manos en las suyas, y las apreté. "Te creo."
Y entonces Naru lloro en mis brazos.
Yo hice mi mayor esfuerzo para consolarla, suprimiendo mi alarma por la repentina acción. Por un largo rato ella lloro, aferrada a mí; cuando sus lágrimas se secaron, ambas nos sentamos juntas en la reclinadora, silenciosas y contemplativas. No fue hasta que el cielo comenzó a aclararse que note cuanto tiempo estuvimos sentadas aquí. Yo estaba media muerta, y parecía como si esta sería otra noche sin sueño para mí. Pensamientos sobre el trabajo y lección de aikido sobre un entero día de escuela me hacían querer colapsar aquí y ahora. Decidí que la escuela no era realmente tan importante de todas maneras, y que seguramente me merecía un día enferma después de todo este caos.
"Estoy muy agradecida de que vinieras, Usagi-chan."
Mi sonrisa era desolada.
Naru aclaro su garganta. "Tengo que encontrarlo, debo agradecerle por lo que hizo. Mi mamá…"ella se ahogó. Inhalando, Naru dijo abruptamente. "Cuéntame de algo que me perdí. Quiero saberlo todo, solo, ayúdame a sacar mi mente de este desastre."
Yo asentí, pero mi mente se blanqueó de nada bueno que pudiera decirle. No había mucha positividad en mi vida, y ninguno de mis momentos felices eran algo que pudiera compartir con ella, como mi empleo o lo bien que me iba en aikido. De hecho, tenía asuntos mucho más serios que atender con Naru, preguntas que necesitaban respuestas e información que ella probablemente debería saber. Pero ahora no era el momento para eso, tendría que esperar por un tiempo para que ella se calmara antes de sacar a tema algo desagradable.
Bueno, al diablo entonces.
"Patee a un gato ayer."
N/A
No sé cómo lo hice, pero de alguna manera fui capaz mi capitulo más largo hasta la fecha y editarlo en el lapso de tres días.
Debo ser una impostora o algo.
¡De todas maneras! En lo que respete a la confrontación sobre Naru, Usagi se estaba expiando en la única forma que podía, siendo protectora con la chica. Es su manera de tomar responsabilidad, pero ahora que Naru esta mejor esto no va a durar. Usagi no va a tener tiempo para tratarla como un bebé para siempre, y tampoco le gustaría que se entrometa en sus asuntos tampoco. Las cosas van a empezar a tomar vuelo desde aquí, así que espero que estén listos para limpiar algunas lágrimas y golpear sus cabezas contra la pared.
Alguien posteo una maravillosa pregunta en su reseña y voy a responderla muy, pero que muy cuidadosamente.
¿Qué puso al OC en Usagi?
Eso sería un spoiler, querido lector. No puedo decirte.
Con eso dicho,
¿Pensamientos? ¿Preguntas?
¡Por favor Review!
P.S. por favor récenle a los dioses del wifi que mi internet se quede, porque fue una odisea tratar de acceder y publicar este capítulo.
Traductora: ¡Hola! Un capitulo extra largo de +9500 palabras, y nunca se sintió más extraño ser explotada por mí misma. Y eso que aún no llegamos a mi parte favorita hahaha. La cuarentena esta en pleno apogeo ¿Cómo la pasan? Para mi hubiera sido mejor sin fallas de internet y tanta tarea :') mis niveles de estrés están flotando con las nubes.
