18:35 horas. Llegaba tarde. Solo quedaban 25 minutos para la hora a la que había acordado reunirse con sus amigos. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que los vio a todos y estaba ansiosa por saber qué había sido de ellos.

De algunos ya lo sabía, por supuesto. Los chicos detectives no podían pasar una sola semana sin escribir algo en el grupo de Whatsapp que compartían, pero aún así quería oírlo directamente de sus bocas. Además, se preguntaba cuánto habrían cambiado, después de todo ya hacía más de tres años desde que se despidió para ir a estudiar a Reino Unido.

Sobre los demás, bueno, tenía curiosidad aunque tampoco se preocupaba demasiado. No creía que nada malo les hubiera pasado. De ser así ya se habría enterado ¿no?

El profesor Agasa y los chicos eran su único contacto con la vida que había llevado anteriormente, así que cabía la posibilidad de que algunas cosas escapasen de su control. Sí que se había enterado de la boda de Ran pero… - ¡Ah!- se quejó de repente.

Se había tropezado con una piedra, por poco no se cae al suelo. "Menos mal" pensó mientras se agachaba para mirar sus tacones y comprobar que no les había pasado nada, "con lo caros que han sido no sé que haría si ahora se rompiesen, tampoco tendría tiempo de volver a casa a por otros de todas formas". Miró su reloj: 18:45. Tendría que correr si al menos quería llegar antes de la cena.

. . .

20:50 horas. El bullicio en la calle ya se había calmado ligeramente con respecto a las horas de la tarde. Las luces de Navidad alumbraban las carreteras, cada una dirigida a un complejo diferente. Todos alquilados para la temporada y con una lista de espera que superaba los tres meses. "No esperaba menos del profesor, siempre con amigos en todas partes" se dijo a sí misma mientras buscaba el cartel que la indicase hacía donde tenía que girar. Podría revisar el mapa que tenía en el móvil, pero le daba un poco de pereza. Entonces tendría que detener la moto y estaba convencida de que empezaría a sentir el frío característico de una noche en pleno Diciembre. Al fin vislumbró la señal que había estado buscando: COMPLEJO 23: LAGOS AZULES

Las luces estaban todas encendidas e incluso desde fuera se podían escuchar ligeras risas procedentes del interior de la casa. Seguro que ya estarían causando problemas incluso antes de empezar a comer.

"Hola, ¿hay alguien?" dijo nada más entrar mirando a su alrededor. La diferencia de temperatura con el exterior era abrumadora.

"Sí, sí, lo siento ya voy" gritaba una chica vestida de uniforme mientras corría con un cuaderno en la mano, "me puede decir su…".

"¿Mi nombre? Ai Haibara, estoy en la lista" respondió la recién llegada.

"Ah, sí, sí, un segundo" respondió la empleada mientras revisaba los nombres de su lista. Por un segundo se había quedado muda al ver a Haibara. Pantalón negro y parte superior granate, acompañado de una chaqueta blanca y unos tacones no demasiado altos pero aún así elegantes. Un look muy sencillo. Pero lo que realmente destacaba era la modelo. No era demasiado alta ni demasiado baja, con curvas en los lugares correctos, media melena ondulada color castaño oscuro por debajo de los hombros pero, sobre todo, unos ojos azul grisáceos que denotaban una confianza apabullante. "Sí, aquí está, firme en esta casilla y ya puede pasar" le dijo extendiendo el cuaderno y un bolígrafo.

Casi todas las casillas estaban completas ya. Aunque para lo tarde que llegaba ella esperaba que al menos él ya estuviese allí. Sí, hablaba del legendario Shinichi Kudo o como ahora se le conocía más: Conan Edogawa. Pero no, seguramente sería el último en aparecer. De repente sintió una profunda tristeza naciendo de ella. "Espero que no le haya pasado nada" pensó, "aunque tampoco sería la primera vez que llegaba tarde porque alguien era asesinado a su alrededor, definitivamente es un auténtico imán de cadáveres".

Wendy, la empleada encargada de recepción, acompañaba a Haibara a la sala donde se encontraban los demás invitados. Tenía 17 años recién cumplidos, y como futura dueña de los complejos trataba de involucrarse en todos los servicios. Ya llevaba dos semana recibiendo a invitados en distintas fiestas, pero era la primera vez que se sentía tan cautivada y a la vez intimidada por alguien. La señorita no debía de tener más de 20 años, o eso era lo que ella había calculado, pero tenía unos ojos tan misteriosos, como si ocultase varias décadas de desilusiones y tristezas. Siempre había tenido mucha intuición para ver las auténticas intenciones de la gente, pero en este caso se sentía confundida.

"Perdona, ya son más de las 9. ¿Sabes a qué hora servirán la cena?" Preguntó Haibara de repente sacando a Wendy de sus ensoñaciones "Hay una persona mayor entre nosotros y es muy importante que los horarios estén bien controlados".

"Ah, debería servirse a entre las 9 y media y las 10 menos cuarto, pero si quieres voy a ver cómo va" respondió nerviosa "un segundo ahora vuelvo, ahora vuelvo".

La chica salió medio corriendo por el pasillo. Casi se chocó por el camino, lo que hizo que Haibara no pudiese contener una risa. "si que está nerviosa" pensó. En ese momento, y con su buen humor retomado, notó que su bolso vibraba. Era un mensaje de Edogawa-kun, como ya se había acostumbrado a llamarle.

"Llegaré dentro de poco, no te preocupes. Por cierto, voy con Jodie y Camel" decía.

Siempre hacía lo mismo, un mensaje corto y detallado, con la información estrictamente necesaria. Había sido así desde hace tiempo, aunque el "OK" que ella había respondido tampoco rompía esa tendencia. No sabría decir cuándo había empezado esa conexión entre ellos. No necesitaban hablar mucho pero cada palabra y cada mirada tenía mucho significado. Echaba de menos esa complicidad. Desde que se fueron del país apenas habían hablado. Eso es lo que habían acordado.

Unos pasos apresurados se oyeron por el pasillo cuando apareció de nuevo Wendy un poco sofocada. "La cena estará lista en unos 15 o 20 minutos señorita" dijo "si quiere puede dirigirse hacia donde están los demás invitados, es girando a la derecha al final de este pasillo, yo tengo que volver a recepción si no le importa". "Claro, no te preocupes, puedo seguir sola" respondió ella, ya empezando a andar.

"…Además Conan va a venir hoy para estar con nosotros ¿no? Podéis hacer la reunión de los Detective Boys entonces, jajaja" se oyó la voz de Hattori Heiji

"Alegraos todos hombre, que esto es una fiesta" respondió la voz de una mujer.

"Ahhh, supongo que ese matrimonio ya está haciendo de las suyas" pensó Haibara mientras suspiraba justo detrás de la puerta a la sala "No quiero tener que investigar ningún crimen hoy, dadme un descanso".

"Sí, tenéis todos razón Ran-neechan, Heiji-niichan, Kazuha-neechan" respondió Ayumi "esta noche por fin volveremos a estar todos los de la Liga al completo. ¡Podemos hacer un "Renacimiento Temporal de la Liga Juvenil de Detectives"!".

"Sí, eso podría ser una buena idea" Dijo Mitsuhiko "Ahora todos tenemos nuestras propias vidas pero volvernos a juntar por un tiempo no estaría nada mal"

"Sí, Sí, hagámoslo" Respondió Genta con tono alegre "Y que se unan también Haibara y Conan, por supuesto".

La querían involucrar a ella también. Eso no le gustaba. Le habría hecho gracia ver cómo conseguía salir de ese lío Edogawa, pero si esto seguía así acabaría siendo ella la que tendría que enfrentarse a una situación bastante incómoda. "Será mejor intervenir ahora" pensó.

"Ara, no sabía que podían decidir meterme en algo sin mi permiso. Lo siento mucho pero yo paso" dijo mientras entraba por la puerta "por cierto, la cena está casi lista y el idiota de Edogawa dice que está ya cerca de aquí".

"¡HAIBARA!" gritaron los tres adolescentes al mismo tiempo. Hacía mucho tiempo desde la última vez que la veían. Se quedaron tan sorprendidos como la recepcionista y por unos segundos la sala quedó en silencio.

"Vaya, no sabía que era un fantasma. ¿No me vais a saludar?" Dijo la recién llegada empezando a mosquearse.

"¡Qué guapa estás Ai!" Gritó Ayumi abalanzándose para abrazar a su amiga "y qué elegante también".

"Sí, es verdad, parece que Ai-chan ha crecido y se ha convertido en una jovencita muy guapa, ¿verdad chicos?" Intervino Ran intentado dar un empujón a Mitsuhiko y Genta. Se habían quedado embobados mirándola y el primero ya parecía un tomate en plena temporada.

Todos sabían lo que Mitsuhiko había sentido por su compañera de clase durante su niñez. Incluso llegó a platearse confesársele en sus años de secundaria. Los policías le habían dado ánimos para que confiase en sí mismo, pero al final nunca fue capaz.

Ai Haibara estaba enamorada de Conan Edogawa y Conan Edogawa estaba enamorado de Ai Haibara. Al menos, eso era lo que creía Mitsuhiko y, para ser sinceros, la mayoría de los presentes. Siempre estaban juntos, eran los más maduros del grupo y, sobre todo, siempre parecían tener secretos de los que nadie se podían enterar.

Durante un tiempo, alrededor de los 8 años de edad, algunos llegaron a la conclusión de que a Conan le gustaba Ran Mouri. Pero ante la gran diferencia de edad que los separaba creyeron que solo serían cosas de niños y que lo más probable era que acabase saliendo con su gran amiga Ai. Nunca llegó a pasar.

A la edad de 15 años Conan se fue a América con unos parientes lejanos. Sus padres habían tenido un accidente de coche, por lo que la custodia del menor de edad recayó sobre los Kudo.

Ese mismo año, Ai Haibara fue reconocida como una genio y recibió una beca para acceder a la Universidad de Harvard, en Inglaterra.

Nunca llegaron a perder el contacto con los dos chicos, al menos no completamente. Sin embargo, las relaciones no eran igual que antes, "La liga juvenil de detectives" tuvo que ser disuelta y ya no podían verse todos los fines de semana ni durante las clases. Mitsuhiko quiso pasar página y, de hecho, creía que lo había conseguido. Hasta ahora.

"Eh, Sí, es verdad, estás muy guapa Haibara-san" asintió Mitsuhiko "¿Qué t…?"

"Es verdad Haibara, estás guapísima" interrumpió Genta muy efusivamente "¿Qué tal has estado por Inglaterra? ¿cómo es la universidad allí?"

"Muy bien Kojima-kun" repondió Haibara "¿cómo estáis vosotros por aquí?"

"Muy muy bien" dijo Ayumi "Los profesores son todos muy amables y me lo paso muy bien en las clases"

El ambiente poco a poco volvió a la normalidad y las conversaciones de cada grupo se fueron reanudando. Ayumi y Haibara empezaron a hablar de moda y Genta se fue a buscar más aperitivos. Algunas cosas nunca cambian, o eso dicen. Mientras tanto, Mitsuhiko fingía estar escuchando mientras pensaba algún tema con el que poder empezar una conversación con Ai. Antes se había quedado trabado y eso no le gustaba nada.

"Oye, Haibara-san" interrumpió de repente la conversación Sonoko de la mano de Ran "No se si te has planteado alguna vez ser modelo, pero si quieres estaría encantada de contratarte para desfilar con algunos de mis diseños más recientes".

"Ah, lo siento no me lo esperaba" dijo Haibara un poco sorprendida. Siempre había pensado que no le caía bien a la adulta. Pensaba que la consideraba muy estirada o algo así.

"Bueno, solo creo que serías una gran modelo, ¿qué opinas?" respondió Sonoko.

"Wowww, Ai-chan tienes que aceptar, tienes que aceptar. Serías una gran modelo y te harías súper famosa, ¿no tienes ganas?" Intervino Ayumi muy emocionada.

"E- Es verdad Haibara-san" dijo de repente Mitsuhiko "deberías aceptar. Creo que lo harías muy bien".

"Muchas gracias Tsuburaya-kun, me alegra oír eso. Pero lo siento, no puedo aceptar. Tengo que preparar unos exámenes para al obtención de la especialidad y ahora mismo no tengo mucho tiempo. Lo siento de veras" contestó la morena con su habitual actitud calmada sonriendo hacia el chico.

Hacerse famosa. Ese era el mayor problema para la mitad japonesa mitad americana. Habían gastado muchos años y esfuerzos en conseguir que no los pudiesen relacionar con sus anteriores vidas. No podía echarlo todo a perder sólo por aparecer en una revista. Aunque le hubiese gustado. La moda y el maquillaje siempre había sido una de sus pasiones, después de todo Akemi fue la primera que le enseñó como combinar las prendas.

"Vaya es una pena" dijo Suzuki

"Es verdad que es una pena, pero me alegro mucho por ti Ai-chan" dijo Ran intentando alegrar un poco el ambiente "cómo pasa el tiempo, no solo Ai-chan pero también todos vosotros os habéis vuelto muy guapos, Ayumi-chan y Mitsuhiko-kun también".

"Muchas gracias Ran-neechan" respondieron los dos adolescente al mismo tiempo. Ran siempre lo conseguía. Daba igual la situación o con quién estuviese hablando. Siempre conseguía relajar el ambiente y hacer que la gente se sintiese cómoda. Incluso con ella, que al principio se resistió tanto e intento alejarse. Siempre se sorprendía, aunque no sabía por qué. Al final del día fue Ran Mouri la que consiguió enamorar a ese maniático de los misterios que nunca era capaz de mirar más allá.

"Sí" añadió Sonoko "Aunque la verdad es que lo que más me ha sorprendido es el cambio de color de pelo de Haibara, ¿a qué si?"

"¿Ah si?, lo tengo así desde hace ya varios años por lo que ya me he acostumbrado" Respondió apresuradamente Haibara "Por cierto, Suzuki-san ¿te has hecho algo en el pelo para tenerlo así de liso?"

"Ajá, así que lo has notado eh" Respondió animadamente Sonoko "Sí, me he hecho un tratamiento de…"

A Haibara no le gustaba que se hablase de su pelo. Le pasaba con muchos temas que podrían desvelar algo de su pasado. Por eso había aprendido a cambiar de tema sin que las otras personas se diesen cuenta, aunque con alguien con tanto ego como Sonoko Suzuki siempre era más fácil.

Nadie se había dado cuenta de la intención de la castaña al preguntarle sobre su pelo, pero sí había una persona que seguía pensando en el tema anterior.

Mitsuhiko lo había pensado nada más verla hoy. Su pelo ya era completamente castaño oscuro y también era más largo que antes. Creía que Haibara era muy guapa, de eso no había duda. Aunque sí que pensaba que el pelo le quedaría mejor como antes: por encima de los hombros y en ese color castaño rojizo que tanto la caracterizaba cuando eran niños. Con los años se le había ido oscureciendo cada vez más. Una vez le preguntó por qué. "Me he dejado de echar camomila, por lo que conforme pasa el tiempo más se me oscurece el pelo, es algo normal, más natural incluso" fue lo que le contestó ella. Le pareció algo raro pero decidió no preguntar más sobre el tema. Si ella lo prefería así él no diría nada, es la decisión que había tomado.

Entre las risas y las múltiples conversaciones alguien llamó a la puerta. Era Wendy acompañada de una señora más mayor. La encargada del centro dedujo Hattori viendo cómo se manejaba y sus gestos al comunicarles que la cena estaba lista y que debían acompañarla a otra sala.

"Bueno, supongo que al final tendremos que empezar a comer sin Ku- digo Conan" Dijo el joven de tez morena.

Habían pasado ya siete años desde que Shinichi Kudo fue declarado muerto. Él le había pedido que a partir de ese momento le llamase Conan, pero aún no era capaz de hacerlo. Siempre se le escapaba y tenía que corregirse o improvisar alguna escusa.

"Supongo" le respondió su mujer "aunque la chica de antes ha dicho que llegaría pronto ¿no?"

Llegaron a su destino. Una enorme sala con una sola mesa redonda enorme y varias auxiliares más pequeñas pegadas a la pared. Se notaba que se trataba de un complejo de lujo.

Cada uno se dispuso a sentarse donde quiso y los detectives hablaban sobre en qué orden se sentarían ellos. Entonces una voz se levantó sobre el resto.

"Alto ahí. Todo el mundo de pie por favor" dijo el anciano del grupo "como sabéis os he reunido hoy aquí para pasar 5 días, empezando hoy, en este complejo. El objetivo es pasarlo bien y recuperar la distancia que hemos adquirido en los últimos años."

Se detuvo y empezó a mirar a todos los presentes uno por uno. Una sonrisa juguetona empezaba a aflorar en sus labios cuando prosiguió "por eso he pensado en hacer un pequeño juego. Lo llamo "la caja del compañero"".

"Ay no" pensaron todos al mismo tiempo. La habilidad de Hakase de proponer juegos estúpidos era bien conocida.

TOK TOK. Sonó de repente interrumpiendo el discurso del profesor y abriéndose ligeramente la puerta de la habitación.

"Oh, I´m so so sorry chicos. No queríamos llegar tan tarde de verdad. Pero entre el avión y la carretera no hemos podido ir más rápido, de verdad" dijo una señora de unos cuarenta y algo años con acento americano.

"¡Jodie-sensei!" dijeron Ran y Sonoko al mismo tiempo. Se trataba de su profesora de secundaria favorita. Les enseñaba inglés, aunque luego descubrieron que en verdad era una agente del FBI que había decidido tomarse un descanso y enseñar en Japón. No había cambiado mucho. Seguía llevando el pelo corto y las mismas gafas que entonces. Lo más diferente era el vestido azul de noche que llevaba ese día. Estaba muy guapa.

"Lo sentimos, de verdad" dijo uno de los hombres que apareció detrás de la rubia. Era bastante alto y ancho de hombros. No parecía japonés a simple vista. Al principio nadie le reconoció hasta que se presentó como el agente del FBI Andre Camel. Le habían conocido en una caso anteriormente y desde entonces se lo habían encontrado un par de veces más.

Más misterioso parecía el tercer hombre que apareció. Era mucho más joven que el anterior. De altura media y complexión fuerte. Vestía unos pantalones negros de traje y una camisa blanca con las mangas ligeramente remangadas y la chaqueta agarrada en la mano. Tenía pelo negro largo, recogido en una coleta baja muy cuidada y llevaba unas gafas cuadradas que resaltaban el azul de sus ojos.

"Es guapísimo" pensaron todas las mujeres de la sala mientras los hombres se ponían un poco a la defensiva.

"Bueno, al menos habéis llegado antes de cenar" intervino Haibara dando la bienvenida a los tres nuevos integrantes "Feliz Navidad Jodie-sensei, Camel-san y Edogawa"

Conan Edogawa. Era Conan Edogawa. Nadie excepto Ai Haibara se había dado cuenta hasta entonces. Pero tenía sentido, las gafas eran exactamente las mismas que las que usaba siempre, solo que ahora no le quedaban grandes y los ojos azules eran iguales que los del pequeño detective.

"Hola a todos" dijo levantando la mano para saludar "cuanto tiempo sin veros".

De repente todo el mundo se dirigió hacia él. Unos le reprochaban no haber mantenido el suficiente contacto, otros le preguntaban sobre su estancia en el extranjero y otros como Ran solo le abrazaron muy fuerte y le dieron de nuevo la bienvenida a casa. Sin embargo, todos concordaban en lo mismo. Si Haibara Ai les había parecido cambiada, Conan Edogawa era una persona completamente diferente.

Una vez calmados los ánimos y habiéndose saludado entre todos, el profesor Agasa carraspeó.

"Me encantaría dejar que siguiésemos hablando así, pero la comida se va a enfriar y querría explicaros el juego del que os estaba hablando antes".

"ha ha, dime que no se va a poner a hacer acertijos ahora" susurró Conan dirigiéndose a Haibara.

"Creo que no" respondió esta "Pero eso no quiere decir que no se trate de algo igual de molesto".

"Bueno como iba diciendo antes" continuó el profesor "El juego se llama "la caja del compañero" y básicamente consiste en asignar los sitios en la mesa al azar para que todos nos entremezclemos".

Dicho esto empezaré a sacar nombres y os colocaréis en los sitios en orden.

. . .

Al final, los sitios resultaron de la siguiente forma: Partiendo del profesor Agasa hacia la derecha se encontraban Heiji Hattori, Eri Kisaki, Ayumi, Ran Mouri, Jodie, Takagi, Kogoro Mouri, Sato, Conan Edogawa, Ai Haibara, Mitsuhiko, Sonoko Suzuki, Camel, Makoto, Genta, Kazuha Hattori y Paco (marido de Ran).

"Recordad que no podéis cambiar los sitios" Dijo el profesor.

Ah, esta iba a ser una noche interesante.

3410 palabras. 9/04/2020

Espero que os haya gustado y que comentéis. Todas las opiniones, ideas y críticas constructivas son bien recibidas.

Además si alguien conoce un buen fanfic de detective Conan que me pueda recomendar, lo agradecería mucho.

Muchas gracias.

PD: No tengo los derechos de este manga/anime ya que es de Gosho Aoyama (por si acaso)