Las letras en cursiva son o las paginas del Tomo Verde, o los diálogos en sothorosi de Mogaro con Jurema. El capitán Mogaro Mutis se disculpa de antemano por la demora, pero estaba cerrando el trimestre universitario y no tenía tiempo para dedicarle a su Tomo Verde. Tambien se compromente a trabajar en las traducciones para ingles y alto valyrio en breve.
Viajes de Mogaro Mutis: Tomo Verde
Año 374 Después de la Maldición de Vlyria; 260 despues de la Conquista, 502 de la Dinastía Dorada.
Día 25
Hoy llegamos por fin a Punta Basilisco. Si queremos perder a los corsarios debemos girar al Sur tan rápido como lo permita la "Ballena", incluso si tengo que remolcarla con los remos de la reina Errante, Einar Farwynd me dijo que era excesivo pero le he pedido que se quede atrás para cerciorarse de que no estamos siendo perseguidos por los corsarios y si todo marcha bien debería alcanzarnos en dos o tres días.
Punta Basilisco es una península que antaño fue habitado por el pueblo pacifico, pero los salvajes hombres pintos los empujaron al Norte hasta que tuvieron que migrar y llevar su civilización a la isla de Naath, siendo este el origen del pueblo pacifico. Es difícil creer que gente tan tranquila pueda provenir de un lugar tan hostil, pero lo interesante es que en el compendio de leyendas de Naath que consulte, dice que Sothoryos no siempre fue un lugar hostil y que las bestias peligrosas como los basiliscos que ahora infestan la zona llegaron desde el Sur, incluso dice que los hombres no llegaron como invasores, más bien estaban huyendo de ellas. Sea real o no, Gaez zo Rheezan me dijo que debo evitar el lugar como la peste por que en la costa crece coral de hierro y que el arrecife que rodea la costa a causado docenas de naufragios. Pienso hacerle caso. Vientos extraños desde el norte.
Día 28
Los vientos se vuelven cada vez mas violentos y la marea también está dando muestras de tormenta, pero el sol frío apenas calentándonos es nuestra única esperanza. Mientras no haya nubes negras, no habrá tormenta. Tuvimos que alejarnos algunas millas más de la costa por miedo a que la nave se descontrolara y chocara con los corales de hierro, pero eso no es lo que más me inquieta, lo que me inquieta son los Guarãs, que se están muriendo. Muchos de ellos estaban ya débiles cuando los subimos a bordo, y aunque los sanadores de la "Ballena" me aseguran que no parecen tener nada malo, no puedo parar de pensar en el guiverno muerto que vi en el mercado y de como también murió en la bodega de un barco. Como punto positivo, el viento se ha llevado a los malditos insectos que nos venían siguiendo desde la Isla de las Lagrimas, así que no lidiaremos con enfermedades durante los próximos días.
Mientras que el mar está agitado, la densa selva a a nuestra izquierda se mece con suavidad, y cual canto de sirenas su murmullo me invitan a adentrarme en su follaje y perderme de la razón. Me hace pensar en mi viejo maesstro Lun-Hu, y en Ulthos, y en como el magnetismo que emanaba de su peligro y belleza nos hizo olvidar nuestro sentido común. No esta vez. Esta vez, con diciplinar, con rigor, conquistaremos el continente Verde en nuestros propios términos.
Hecho en falta las capacidades de dibujo de Yu-Hang, espero que aya hecho bosquejos mientras viaja a bordo de la "Tiburón", así cuando nos veamos mañana podré encargare un dibujo de los Guarã mientras los entrevisto.
Día 31
Esta mañana una lluvia torrencial ha caído sobre las naves dándonos nueva vida. Hay nubes, pero blancas, no negras, y los vientos se han disminuido tanto que hemos tenido que sacar los remos, pero jamas he visto marineros tan felices de remar. Los Guarãs parecen haber renacido, han salido todos a cubierta a venerar a Juruparí, la encarnación divina de la lluvia de la selva, los niños le cantan canciones y juegan en la cubierta mientras que los adultos ya no se ven tan esquivos como antes. Tei-Nho ha hablado con ellos y le han dicho que ahora que Juruparí nos salvó de la furia del mar, saben que es él quien nos envió a salvarlos. Tei-Nho ha querido decirles que no es así y que no somos enviados de ningún dios, pero le he ordenado que guarde silencio por que si los Guarãs confían en nosotros, no buscaré un problema donde no lo hay. He aprovechado el clima alegre y la Habilidad de Tei-Nho para hablar con Jurema sobre su tribu y sobre el lugar que habitan.
Aun habiendo mejorado notablemente nuestras condiciones de viaje, varios marineros miran constantemente hacia el Norte, contándome yo mismo entre ellos. ¿Donde está el "Tiburón"? ¿Donde están Einar Farwynd y Yu-Hang?
Día 33
Bendito sea, hemos avistado al "Tiburón". El cielo despejado y el uso de los ojos Myrienses nos ha permitido avistarlo a una gran distancia, pero el barco avanza a buen ritmo y debería alcanzar a la "Reina Errante" antes de la puesta de sol. Su presencia significa que los corsarios no nos han seguido, o por lo menos que ya no nos están siguiendo, y ha alegrado a toda la tripulación, incluso a los Guarãs que parecen tenerles a los hijos de hierro después de la masacre que causaron en la Isla de las Lagrimas. Quizás es muy pronto para afirmar esto, pero desde la lluvia torrencial los enfermos de la tribu Guarã parecen haberse recuperado. Con algo de suerte ya no habrán más muertes hasta que lleguemos a sus tierras. Hemos pasado varias horas hablando con Jurema y otros miembros de la tribu. Tei-Nho es una experta sublime del arte de los idiomas que se las ha arreglado para convertir el polvoriento Sothorosy que sacamos de los libros de texto en Volantis en una fluidez propia solo de los nativos. Por mi parte, no me es difícil de comprenderles, pero mi tosca pronunciación impide que ellos me entiendan a mi. Por lo que entiendo, los Guarãs no miden el timpo en años como nosotros, pero si he entendido que llevan varias generaciones viviendo en los limites de la selva y el Infierno Verde en un lugar que llaman "Ypy Ñaña", un nombre que me pareció gracioso hasta que Tei-Nho lo tradujo como "El comienzo del mal". Al parecer escogieron Ypy Ñala por que el suelo es "muy fértil", aunque a mi me pareció que utilizaba la palabra "mágico" o "sobrenatural". Discutiremos esto al anochecer cuando llegue Yu-Hang y veremos que precauciones deberíamos tomar.
Para sorpresa de todos, el "Tiburón" nos dio alcance dos horas después del mediodía. El barco no muestra señales de lucha, pero han remado tan rápido que pensé por un momento que iban a estrellarse contra la popa de la "Reina Errante". Einar Farwynd subió a bordo en persona y nos ha comunicado que una tormenta inmensa se avecina desde el norte, que ahora mismo nos encontrábamos en su ojo y si no encontramos una bahía en la que podamos resguardar los barcos podemos darnos por muertos. Nosotros, por que me ha dejado claro que el no esperará a la "Ballena" ni a la "Reina Errante" si nos quedamos atrás. Meditando sobre lo que escribí durante la mañana de este día, si, hable muy pronto. Los mapas muestran una bahía al sur de donde estamos, pero Farwynd dice que la tormenta es una de las más veloces que ha visto, y que sus corrientes nos alcanzaran esta noche. La "Ballena" no tiene remos, así que hemos pasado toda la carga posible a los otros dos barcos para que se desplace sin tanto peso. Si nos movemos a toda velocidad, es posible que lo consigamos, o eso, o el Tomo Verde será un libro mucho más breve de lo que planeaba.
Día 34
La carrera fue brutal. Los marinos se desmayan en los remos y uno de los hombres que subimos en Volantis se rompió una pierna al caer del mástil. El manejo de las velas es lo más delicado de todo ya que si no aprovechamos el viento que nos persigue no avanzaremos con la rapidez necesaria, pero al mismo timepo, si las dejamos abiertas sin darles el cuidado apropiado pueden rasgarse o incluso empujarnos hacia el centro de la tormenta. La "Ballena vuela sobre las aguas a una velocidad que no creía capaz, pero sigue siendo más lenta que los otros dos barcos y con los vientos fuertes es muy peligroso remolcarla. Al principio mandamos mensajes de una cubierta a la otra con flechas, pero desde la media noche de ayer el viento comenzó a desviar las flechas. Fiel a su palabra, Farwynd siguió adelante sin esperarnos por un segundo, pero gracias a las bollas que han lanzado al agua hemos logrado evitar los arrecifes de coral de hierro con éxito. Hasta ahora. Escribo estas palabras poco antes del amanecer, y si no llegamos a la bahía en menos de tres horas, estas podrían ser las ultimas. De ser así, muero en mis propios términos.
Mogaro observó como Yu-Hang colocaba las agujas en la pierna del desdichado que había caído del mástil mientras el sanador mezclaba en un mortero un los ingredientes para una pasta que aceleraría la curación. Mogaro sabía que ambos hombres eran sumamente hábiles, pero no había agujas o pastas que solucionaran la tibia astillada que se asomaba por la pierna del marinero. Su nombre era Bassen, y no dejaba de hacer bromas y de beber ron, pero el sudor y la mueca que ponía cada vez que se miraba la pierna revelaban que no estaba bien en absoluto.
– Eres valiente y piensas rápido, con una ballesta de repetición podrías ser uno de los vigiás del barco
– ¿No me llevara en la expedición capitán? prometo no volver a caerme – la carcajada se ahogó en su garganta cuando Yu-Hang retiro un trozo de hueso que estaba incrustado en un musculo y lo re colocó en el lugar adecuado.
– Vamos, no me digas que te da miedo econtrarte con los corsarios. – El hombre sonreía, pero su ojos parecían estar al borde de las lagrimas.
–Por favor capitán Mogaro, lleveme con usted al Infierno Verde, aunque sea solo hasta el primer tramo. Caminaré tan rápido como pueda... por favor.
– Ya veremos. Estaremos algunos meses con los Guarás para aprender de ellos, hasta entonces descansa y recuperate. – El sanador se adelanto para hablarles
– Capitán Mogaro, Bassen, lo lamento pero ha llegado la hora – Mogaro asintió le dio un trapo al marino para que mordiera y entre los dos lo inmovilizaron mientras Yu-Hang recitaba un ultimo verso con las palmas de sus manos apoyadas sobre la herida y luego dio un fuerte tirón que devolvió el hueso a su posición original dentro de la pierna. Bassen puso los ojos en blanco y se desmayó de inmediato.
Mogaro miró la pierna del hombre y luego dirigió una mirada inquisitiva hacia los dos sabios de la sanación.
– No, ninguna posibilidad. – Respondió Yu-Han. El rostro curtido y las pobladas cejas grises siempre le habían dado un aura de experiencia y un aire de dureza, pero en esta ocasión sus ojos desbordaban compasión.
Se lo imaginaba. Incluso si el hueso soldaba bien, la pierna quedaría demasiado débil para que el hombre pudiera emprender una caminata que duraría meses. Con algo de suerte su pierna no quedaría tan atrofiada y podría seguir trabajando en un barco mercante, pero sus días de explorador intrépido habían llegado a su fin, y sospechaba que Bassen también se había dado cuenta. Dejó a Yu-Hang en la cabina con su acupuntura y sus supuestas corrientes de enrgía vital y salió a la cubierta de la "Ballena".
La bahía no tenía nada que ver con lo que los Veraneños habían dibujado en el mapa, si Mogaro hubiera sido el primero en cartografiarlo lo hubiera descrito como una ensenada arenosa, pero en ausencia de otras opciones hizo que los barcos encallaran en su interior para sacarlos del mar lo antes posible. Cuando salió a la cubierta, el viento mojado se le metió en los ojos y el viento lo gopeo la espalda como un martillo, pero aun así La cabeza de Mogaro no estaba en ese lugar, todavía estaba en la cabina con Bassen. Quizás se lo estaba tomando como algo demasiado personal, estar dispuesto a morir era un requisito básico para unirse a la expedición... pero que a dejaras tu hogar para tener la aventura de tu vida y que ahora te negaran la oportunidad mientras los otros seguían adelante, eso le parecía demasiado triste para expresar en palabras.
Más de 200 personas lo esperaban en la bodega, un lugar espaciosos y con varios camarotes que había sido construido para alojar a esclavos en camas individuales para funcionar como burdel, pero que después de lalgunas modificicaciones había quedado para acoger a los Guarãs, y temporalmente a la mayoría de los tripulantes de la "Reina Errante" y de los hijos de hierro del "Tiburón". Apenas entro sintió los 200 pares de ojos sobre el, pero para su sorpresa el ambiente estaba mucho más relajado de lo que esperaba. Los nativos hablaban con los tripulantes y vio a varias personas con cuencos de caldo caliente. Hasta que no vio el caldero en una esquina de la bodega no se había percatado de que no había comido nada desde la ultima vez que había escrito en el Tomo Verde, asi que se apresuró a servirse un plato y fue a pararse junto al brasero. Le supo a vida. La sopa estaba hecha con el jugo de la carne con cebollas y zanahorias, una sustancia espesa que se derretían en la boca y que tenían un dejo picante que Mogaro no fue capaz de identificar pero que le llenó pecho de calor. Como era su costumbre, le pidió un huevo al cocinero y lo partió encima del caldo para que se cociera con el calor de la sustancia. Al otro lado del bracero se estaba reuniendo una pequeña multitud alrededor de Einar Farwynd y el guerrero guarã que tenía la marca del demonio en la frente. Ambos discutían en lengua del comercio.
– Que no, estúpido ya te dije que no tienes que mostrarme tus dados
– ¿Pero como vas a saber dados si yo no muestro?
– No se cuales son tus dados, de eso se trata el juego, tengo que adivinar tus dados, y tu los míos
– Si Einar no sabe cuales son mis dados yo los muestro, asi los dos ganamos
La multitud estalló en carcajadas mientras Einar Farwynd gritaba y movía las manos exageradamente para explicar las reglas mientras el guerrero Guarã lo miraba desde toda su altura como si Eniar fuera un niño mentiroso que se hubiera inventado algo. Antes de averiguar que es lo que pasaba Jurema se le adelantó.
– Einar dijo que podía enseñar un Guarã a jugar dados. Einar apostó con Egil – Jurema solo hablaba sothorosy por lo que el capitán tubo que responderle como pudo con lo poco que había aprendido.
– Parece que va a perder.
– Guarás no sabemos que es apostar, va a perder seguro. Einar te dejó atrás e la tormenta, pero ahora Mogaro es su amigo, ¿No estas enojado?– Mogaro se sentó junto a ella en el catre más cercano al brasero
– Me gusta Einar, pero no amigo de Mogaro. Trabaja por oro –Le mostró su anillo para que entendiera– Sin su ayuda chocamos con... "Arrecife"–no recordaba la palabra en Sothorosy asi que tuvo que decirla en su idioma– Es más ayuda de lo que yo esperaba
– "Paraita", la piedra del mar se llama Paraita. Hablas mejor ahora Mogaro Mutis. Paraita es un dios como Juruparí, atrae peces y ahoga corsarios. Es amigo de los Guarãs.– El capitán pensó en corregirla y decirle que los corales eran solo criaturas marinas, pero... , ¿Estaba él tan seguro como para corregirla? Ellos llevaban generaciones viviendo junto al coral de hierro y él quería imponerles lo que había leído en un libro polvoriento. Era esa actitud la que había matado a los otros exploradores, si había alguien equivocado, de seguro ese era él.
– Einar es bueno por ahora, eso es lo que importa. ¿Como están Guarãs?
– La canoa grande es terrible para nosotros, pero aguantaremos, estamos cerca de la tierra de los ancestros y eso nos da fuerza para seguir. – La mujer no sonreía nunca, pero había veces que parecía emitir una sensación similar. La joven había sido un puente indispensable con los Guarãs, y Mogaro estaba feliz de que ella estuviera feliz, aunque fuera solo un poco. Cuando se adentraran en Sothoryos ella sería más útil todavía.
– Esto más tranquilo ahora. Me importan mucho los Guarãs, por eso los rescatamos de los corsarios, para que volvieran a tierra de ancestros – La alegría que parecía emanar de Jurema desapareció y lo miró a los ojos con rostro que ahora emitía desprecio. En Gogossos no se había percatado, pero los Guarãs tenían unos ojos carmesí oscuro que en el rostro estoico de Jurema eran implacables. Los ojos marrones bajaron y los color vino siguieron clavados en los suyo como flechas.
– Mogaro Mutis, eres un hombre interesado y tus razones para salvar a mi pueblo son egoístas, pero nos salvaste. Por eso te dirijo la palabra, y por eso te doy ete consejo. Solo un espíritu fuerte puede entrar en las profundidades de la selva y no quebrarse, y el tuyo es tan frágil como la pierna del hombre que cayó. Se un mejor hombre, o tu curiosidad te llevará a la muerte.
Sin decir más palabras cogió el cuenco vació de Mogaro mientras esta la miraba con la boca abierta y se lo llevo al lugar donde los estaban lavando. Unos marinos se detuvieron a su paso para admirar sus curvas, pero Mogaro estaba fulminando por lo que acababa de decirle. ¿Él era un interesado? Claro que los había rescatado para que lo guiaran, pero podría haber hecho lo mismo sin liberarlos y usándolos como esclavos. ¿Que tenía de malo buscar un trato que los beneficiara a todos? ¿Es que esa niña estúpida no entendía como funcionaba el mundo? El volumen de las carcajadas aumentó y un cadete le llevó un odre de ron, pero Mogaro no fue capaz de aceptarlo, estaba muy ocupado pensando en el significado de lo que la habían dicho, bueno, en las respuestas que ppodría habrle dicho a Jurema para haberla hecho en razón. Su concentración se vió interrumpida cuando Einar Farwynd pateó violentamente los dados que estaban en el suelo y sacó un puñado e monedas que puso en las manos de Egil. Fue hasta el camarote de Mogaro y se sentó en el lugar que había dejado vacío Jurema.
– No estoy de humor para hablar contigo Farwynd
– Te vi hablando con Jurema ¿Peleaste con tu sierva Sothorosy?
– No es mi sierva, es un persona como tu o como yo– El enojo pasó rápido como había llegado, y solo pudo suspirar– Una persona que me llamó egoísta
– JAJAJAJAJA, bueno, si te hace sentir mejor puedes subir mi salario, eso te ara sentir más generoso
– "Ja-ja-ja" hablando de tu salario, ¿Por que tardaste tanto?, pensamos que el "Tiburón" había naufragado, o peor, que te habías escapado con mi oro.
– Reconozco que la idea me ha tentado más de un vez, esto de trabajar por el oro en vez de tomarlo por la fuerza es un concepto extraño para los hijos de hierro ¿No te contó el ojos rasgados?
– Es Yu-Hang para ti, y esta ocupado atendiendo al hombre que cayo del mástil. Cuéntame tu.
– Muy bien, pero no hay nada de que preocuparse. Los corsarios no debieron tardar muchos días en encontrar los cuerpos por que enviaron una galera de guerra para alcanzarnos. Ellos no sabían que estaba con ustedes, y como me vieron navegando en dirección contraria nos dejaron pasar de largo y aprovechamos a oportunidad para colocarnos atrás de ellos y prenderle fuego a las velas y huir sin sufrir ninguna baja.
– ¿No los persiguieron?
– Trataron, pero esas galeras son difíciles de maniobrar y un barco de ese tamaño solo puede ser movido con remos por una cantidad limitada de tiempo sin la ayuda del viento. El problema de verdad es alguien con cerebro debió haber llegado a la Isla de las Lagrimas poco después de que partiera la galera, por que el día siguiente tres barcoluengos pequeños y veloces aparecieron a nuestras espalda. Pensamos que nuestro barco más grande nos daría más velocidad por los remos extra, pero las pequeñas mierdas avanzaron tomando turnos en formación de cuña para reducir la resistencia de las olas y el esfuerzo de los remeros. De no haber sido por el huracán nos hubieran alcanzado después de Punta del Basilisco. ¿No es curioso? jodidos por el Dios Ahogado pero salvados por el Dios de la Tormenta
– ¿Se hundieron?
– No nos quedamos a ver, estábamos un poco ocupados tratando de no hundirnos. Los más experimentados dijeron que el huracán se estaba haciendo más fuerte, así que estuvimos descuerdo en que lo mejor era darte alcance para avisarte. Pero no te preocupes, fueran al Norte o al Sur, sin un refugio apropiado esas pequeñas mierdas se quebraran bajo las olas como si estuvieran hechas de azúcar.– Mogaro se puso la mano en la barbilla para reflexionar. No compartía el optimismo de Einar Farwynd.
– Saben cuantas naves tenemos... y ahora saben que vamos al Sur. Esto podría darnos problemas más tarde
– Relajate lorathi, aunque se salven ya es muy tarde para ellos, hemos salido de su territorio y no navegaran tan al Sur solo para vengarse de un liberador de esclavos.
– Navegaron tan al Sur para capturar un centenar de esclavos, ¿crees que no navegarían tan al Sur para capturar un centenar de esclavos y tres barcos?
El silencio del hijo de hierro fue toda la respuesta que necesitó. Ambos se quedaron mirando el bracero mientras que el murmullo de la multitud se iba apagando y solo quedaba el silbido del viento y el crujir de las vigas. Cuando las ultimas ascuas se apagaron, Einar se puso de pie y dijo que volvería al "Tiburón" para estar con sus hombres hasta que la tormenta se detuviera y Mogaro se ofreció par acompañarlo hasta la cubierta. Una vez que el hijo de hierro bajó hasta el arenal en donde estaba el bote, en vez de volver a la cubierta el capitán se quedó en la cubierta hasta que el viento y e agua lo hicieron tiritar de frío.
Ya no había dudas, la piedra irradiaba calor por si misma, la sentía tibia en su bolsillo y aun después de sacarla y sujetarla con sus manos heladas la condenada piedra se sentía tibia, como si alguien la hubiera sujetado durante varias horas en contacto con piel caliente. En Gogossos, cuado Egil le dijo que los bloques negros vibraban no pudo resistir la tentación y sacó un fragmento de uno de los bloque con un cincel, pero apenas lo separó del bloque Egil dijo que ya no "vibraba". Mogaro la había guardado como recuerdo de una ciudad que probablemente nunca le dejarían pisar de nuevo, pero mientras más al Sur se encontraban, esta había vibrando de nuevo, incluso más fuerte que antes. Había que tomar el riesgo, y no tendría otra oportunidad mejor que esa. Volvió a meter la mano entre los pliegues de sus ropajes, pero esta vez en un bolsillo secreto. La piedra que sacó era pulida y angulosa, e irradiaba una extraña luz verdosa que bañaba con su luminosidad todo lo que entraba en su pequeño radio. Temiéndose lo peor, Mogaro acercó las dos piedras. La verde siguió igual de verde y brillante que antes, pero bajo su fría luz el fragmento del bloque de Gogossos ahora revelaba unas pequeñas figuras geométricas del color del metal fundido que lo dejaron estupefacto. Alejó las piedras, las volvió a juntar y los símbolos desaparecieron y volvieron a parecer, pero en un orden distinto. "Magia" resonó dentro de su cabeza. Silencio. Y depues un silencio todavía más largo. Luego se rió como no lo había hecho en meses, y las carcajadas enloquecidas del capitán fueron engullidas por el viento. Ser un mejor hombre... Lidiar con los corsarios... al parecer había otra cosa más que agregar a su lista de preocupaciones... puta magia.
Año 374 Despues de la Maldición de Vlyria; 260 despues de la Conquista, 502 de la Dinastía Dorada.
Día 37
Salimos anoche con la marea nocturna. Los Guarãs ya comienzan a reconocer partes de la costa, asi que dentro de breve tendremos la oportunidad de aprender a sobrevivir en Sothryos. Los tres barcos vuelven a navegar juntos y las respectivas tripulaciones parecen más unidas ahora que pasaron todos esos días en la bodega de la "Ballena", Muchos han llegado a hablar algo de Sothorosi y gracias a Tei-Nho algunos de los nativos hablan lengua del comercio, incluso los hijos de hierro que embarcaron en esta misión como meros mercenarios están excitados con ella.
La estancia en la bahía no ha sido una perdida completa, esta fué una oportunidad única para conocer las plantas y los animales del continente. Los marinos vieron toda clases de plantas, insectos y aves, algunos dicen haber visto leopardos y un embustero habló a un extraño elefante sin orejas ni clmillos que tenía una boca gigante y nadaba en un río, aunque comparándolo con guivernos y basiliscos, en realidad no es tan dificil de creer. Jurema ha sido de mucha ayuda para nombrar esos animales, pero de entre todos, el más útil ha sido Yu-Hang que me ha entregado los primeros dibujos que ha hecho de su pequeña travesía con los hijos de hierro y de la bahía y sus alrededores. Los nativos están fascinados con sus abilidades de dibujo y hacen fila para verlo en acción. Cuando la expedición concluya incluiré estas imágenes en el Tomo Verde para que otros puedan ver las cosas increíbles que hemos visto, y si mi instinto está en lo correcto, que todavía estamos por ver.
